(Daniel 6:10)
Daniel, fue a su casa y se arrodilló como de costumbre en la habitación de la planta alta, con las ventanas abiertas que se orientaban hacia Jerusalén. Oraba tres veces al día, tal como siempre lo había hecho, dando gracias a su Dios.
Propóngase hacer lo de Daniel todos los días y recuerde que Daniel era uno de lo hombres más ocupados del país donde vivía ya que era el segundo después del Rey. El hacía bien su trabajo porque Dios le daba sabiduría y con su comportamiento logró que varios reyes paganos se convirtieran al Dios verdadero. Orar no es "perder tiempo" sino GANARLO.

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Dios es para todos y ama a todos.