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HAY PERDÓN PARA TI DE PARTE DE  DIOS.

HAY PERDÓN PARA TI DE PARTE DE DIOS.

¡NO HAY PECADO QUE JESÚS NO PUEDA Y NO QUIERA PERDONAR!
De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; (Marcos 3:28)
DEBEMOS SER SINCEROS CON DIOS,(El ya sabe todo lo que hicimos o hacemos)
Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad. (1 Juan 1:8)
DEBEMOS ARREPENTIRNOS Y PEDIRLE PERDÓN A DIOS.
Pero, si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9)
DEBEMOS RECIBIR SU PERDÓN.
Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen; pero, si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo.(1 Juan 2:1)
JESÚS MURIÓ EN NUESTRO LUGAR Y PAGÓ NUESTRA DEUDA DE PECADO CON DIOS ¡ACÉPTALA!
Él mismo es el sacrificio que pagó por nuestros pecados, y no sólo los nuestros sino también los de todo el mundo.(1 Juan 2:2)
¡HABLA CON DIOS EN ORACIÓN Y RECIBE A JESÚS EN TU CORAZÓN Y EL REGALO DE LA SALVACIÓN DE TU ALMA!  Predicador Gustavo Isbert.

Lección 29. Perdonando setenta veces siete

1. LA IMPORTANCIA DEL PERDÓN

Habiendo visto la importancia del amor en la lección anterior, vamos a considerar uno de los frutos que ese amor produce: el PERDÓN.

a. Gálatas 5:19-20. ¿Cuáles de las obras de la carne mencionadas aquí tienen que ver con el perdón?
Podemos añadir resentimientos, rencor, amarguras, odios, etc., sen­timientos y pasiones demasiado comunes y que hacen tanto daño, como para pasarlos por alto. Dañan las relaciones entre las personas y también la vida espiritual de los creyentes.
Notemos que la Palabra de Dios las califica como obras de la carne, otra forma de decir que son pecados, porque son contrarios al carácter santo, amoroso y benigno de Dios. Pero la gravedad de esta familia de pecados es mayor si consideramos su naturaleza esencial. Veamos
b. 1 Juan 3:15. Alguien que aborrece (o tiene resentimiento, rencor, odio, etc.) ¿qué viene a ser según la Palabra de Dios?
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c. Juan 8:44. ¿Quién indujo el primer homicidio en el mundo y es llamado el "homicida desde el principio"?
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El resentimiento, rencor, odio o ira, son diferentes grados o niveles de sentimientos que, llevados a su expresión máxima o a sus últimas consecuencias, terminan en el homicidio.

Vemos, pues, que cuando tenemos estos sentimientos o pasiones, nos introducimos en territorio de Satanás, y abrimos puertas a su influencia sobre nuestra vida. Por eso dice la Palabra de Dios en Efesios 4:26: "Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo".

2. LA NATURALEZA DEL PERDÓN

Dice el diccionario: "Perdón es la remisión de una injuria, deuda, agravio, etc."
En realidad, cualquiera de los sentimientos que estamos consideran­do, es el deseo insatisfecho o compulsión a cobrar lo que consideramos una deuda para con nosotros por algún daño que nos han causado, o que creemos que nos han causado. Este deseo insatisfecho o compulsión sólo produce amargura y sufrimiento a nuestro espíritu.
Al perdonar "remitimos", es decir, enviamos la cuenta de la deuda a Dios. Renunciamos a cobrar esa deuda y se la remitimos a Dios, el Juez justo que conoce todas las cosas, las circunstancias y las intenciones del corazón mejor que nosotros, y quien es el único que tiene derecho a cobrar:
Romanos 12:19: "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor."
Al hacerlo así, quedamos en paz con la persona que nos ofendió; con nosotros mismos y con Dios. ¡Gloria a Dios!


3. LA LEY DEL PERDÓN

La Palabra de Dios nos muestra una ley muy clara sobre el perdón, pero que lamentablemente olvidamos con mucha frecuencia: la ley de  reciprocidad. Analiza los siguientes textos y anota las respuestas
a. Mateo 6:12. ¿En qué se basa nuestro derecho a pedir perdón a Dios?
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b. Mateo 6:14-15. ¿Cómo se muestra la ley de reciprocidad en este pasaje?
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c. Efesios 4:32. ¿De qué manera debemos perdonar?
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Recuerda que pues, que como hijo de Dios, aunque tienes la bendita promesa de 1 Juan 1:9: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo- para perdonar nuestros pecados", también debes considerar que dicho perdón no será eficaz si tú, a tu vez, no perdonas las ofensas de otros contra ti.
 

4. PERDONANDO SETENTA VECES SIETE

Lee Mateo 18:21-35.
a. ¿Cuántas veces debes perdonar?  
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b. Si en el simbolismo bíblico el siete es el número de la perfección o de lo completo, ¿qué crees que significa el mandamiento de perdonar setenta veces siete?
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c. ¿Por quién has sido perdonado tú?
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d. ¿Cuán grande era la deuda que te fue perdonada?  
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¿Te das cuenta de que Dios nos tiene que perdonar cada día, porque m cada día le fallamos de alguna manera? Esa es la razón por la cual El nos manda que perdonemos 70 veces 7. Y como el perdón de Dios ha sido #Ti tan grande, porque grande era nuestro pecado, así también debemos así también perdonar sin importar lo grande que haya sido la ofensa contra nosotros.
Lee ahora Hebreos 10:17.

e. ¿Cómo nos perdonó Dios?
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f. Entonces, ¿cómo debe ser nuestro perdón?
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Dios tiene la capacidad para olvidar completamente nuestros peca­dos, por ser Dios. Pero El nos ha creado de tal manera que no podemos, voluntariamente, olvidar las vivencias o experiencias que hemos tenido. Pero cuando en realidad perdonamos, el recuerdo de las ofensas ya no nos causará dolor o ira. Esta es la naturaleza del olvido para nosotros, y la prueba de que el perdón ha sido verdadero.
 


5. PERDONANDO OFENSAS DEL PASADO

Es muy raro encontrar personas que no hayan tenido resentimientos o rencores desde su niñez. Puede ser tu caso con tus mismos padres, quienes quizá dieron preferencia a algún otro hijo; o con algún hermano que quizá te superaba en todo y te menospreciaba; con el maestro de escuela que te humilló delante de todos; con el esposo que te abandonó; o quizá tu padre o tu madre te abandonó cuando eras un adolescente; o un hombre te violó cuando niña; o un jefe te despidió injustamente, etc.
El tiempo ha pasado y sigues sintiendo el resentimiento o el rencor. Posiblemente has cortado toda relación con esa o esas personas hasta ahora, o no puedes verlas sin sentir incomodidad, dolor o hasta ira.
Quizá antes nunca pudiste perdonar, pero ahora ya eres un hijo o una hija de Dios. Recuerda lo que dice la Palabra de Dios: "El amor de Dios ha sido derramado en tu corazón por su Espíritu Santo", y "Dios no te ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio".
Dios te ha perdonado todos tus pecados. Ya eres libre de toda condenación, pero también de toda culpa: no permitas que un resenti­miento o rencor te ate, e impida que esa libertad fluya en gozo y alabanza a Dios y en amor para con todos.
Renuncia en oración a cobrar toda ofensa. Remítela a Dios. Pide perdón a Dios por el resentimiento que has tenido y, si es posible y necesario, ve donde esa persona; dile que ya la has perdonado y pídele perdón por haber estado resentida con ella. Hazlo sin importarte cuál sea su reacción. Tú cumple con tu deber. Lo que haga la otra persona es su responsabilidad delante de Dios y no tuya. Dice Ro 12:18: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros… estad en paz con todos los hombres".
 


6. PERDONANDO OFENSAS DEL PRESENTE

¿Qué enseña la Palabra de Dios en cuanto a tu relación con otros, y en especial con tus hermanos en Cristo?

A. Colosenses 3:12: Debemos "vestirnos" de ciertas virtudes
 
a. De misericordia, para perdonar y hacer bien a todos, aunque no lo merezcan.
b. De benignidad, para tratar amablemente a todos, aunque ellos no lo sean con nosotros.
c. De humildad, para no considerarnos superiores a aquellos que nos fallan, porque también somos pecadores.
d. De mansedumbre, para aceptar las ofensas de los hombres como parte del plan de Dios con nosotros, y por lo tanto sin discutirlo.
e. De paciencia, para soportar las pruebas con serenidad y esperanza, sabiendo que sirven para forjar nuestro carácter a la semejanza de Cristo.
 
B. Colosenses 3:13: Hay dos cosas que debemos hacer:
a. Soportarnos unos a otros, reconociendo que todos somos pecadores, que todos tenemos defectos, y que todos estamos en el proceso de perfeccionamiento.
b. Perdonarnos unos a otros, de la manera que Cristo nos perdonó y nos sigue perdonando con paciencia cada día nuestros pecados, fallas y negligencia.
 
C. Colosenses 3:14: Sobre todo:
Debemos "vestirnos" de amor, ese AMOR ÁGAPE que estudiamos en la lección anterior, el amor de Dios que nos permite amar hasta nuestros enemigos. El amor de Dios es el "vínculo perfecto" de la unidad cristiana, que no puede ser roto por nada. "El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas", dice Proverbios 10:12.
 

7. EL FRUTO DEL PERDÓN! PAZ, GOZO, LIBERTAD… Y MÁS AMOR A DIOS!

¡PAZ, GOZO, LIBERTAD… Y MAS AMOR A DIOS!
  

Memoriza los siguientes versículos

"Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo."  Efesios 4:26
"Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo". 

Dios quiere (y puede) perdonarte y borrarte TODOS tus pecados.

Dios quiere perdonarte todos tus pecados.

Marcos 3:28 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados
a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean.

(Isaías 55:3)
Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma.

(Isaías 55:6)
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

(Isaías 55:7)
Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

(Isaías 59:1)
He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;

(Isaías 59:2)
pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

Lucas 15: 18-20. Aquí podemos leer, cual debe ser nuestra actitud con nuestra
vida de pecado y con Dios, y cual es la actitud de Dios para con nosotros.
Romanos 8:32; 1Juan 4:9-10,16

(Lucas 15:18)
Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

(Lucas 15:20)
Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(1 Juan 4:9)
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

(1 Juan 4:10)
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

(1 Juan 4:16)
Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

Ejemplos de personas perdonadas por Dios:

Manasés: 2 Crónicas 33:1-20

El ladrón de la cruz: Lucas 23:43

Isaías: Isaías 6:5-7

Zaqueo: Lucas 19:1-10 Jesús vino a buscar y salvar lo que se
había perdido.

El publicano (y el fariseo): Lucas 18: 9-14.

Pedro: Lucas 5: 8-11

Pablo: 1 Timoteo 1:15-16

Leer:

Santiago 5:20. Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino,
salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.

Hechos 3:19-20. Así que arrepiéntanse y conviértanse para que sean borrados
vuestros pecados y para que vengan de la presencia del Señor Jesucristo tiempos de
alivio.

La mayor alegría en el cielo sucede cuando un pecador perdido se arrepiente y es
encontrado. Lucas 15: 7, 10, 23-24, 32.

(Lucas 15:7)
Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

(Lucas 15:10)
Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

(Lucas 15:23)
Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

(Lucas 15:24)
porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

(Lucas 15:32)
Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

Oración: Dios mío en este momento decido volverme a ti, me arrepiento de todos
mis pecados y te pido perdón por cada uno de ellos. Gracias porque Jesucristo
murió en mi lugar en la cruz, pagó delante de ti toda mi deuda, llevó mi culpa y
el castigo de mi pecado que es la muerte eterna.
Querido Jesús: tomo ahora la decisión de seguirte para siempre, te pido que
entres en mi vida y me des tu Espíritu Santo.
Te recibo ahora como mi Salvador, como mi Señor y como mi Rey.
Muchas gracias porque mis pecados fueron borrados, ahora soy tu hijo, soy
salvo y estaremos juntos desde hoy y para siempre. Amén.

versículos:

(Romanos 8:1)
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

(Juan 3:17)
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

(Juan 3:18)
El que en él cree, no es condenado.

(Romanos 8:34)
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

(Juan 5:24)
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

(Salmos 32:2)
Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño.

(Romanos 4:8)
Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.

(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(Romanos 8:33)
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

(Romanos 8:34)
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

(1 Juan 3:20)
pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.

(1 Juan 1:7)
pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

(Apocalipsis 1:5)
y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

(Apocalipsis 1:6)
y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

(1 Juan 1:9)
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

(1 Juan 2:1)
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

(Efesios 4:32)
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

(Colosenses 2:13)
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.

(Colosenses 3:13)
soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

(Romanos 3:24)
siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

(Romanos 5:1)
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

(Romanos 5:9)
Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

(Romanos 5:10)
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

(1 Corintios 6:19)
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

(Gálatas 3:24)
De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

(Romanos 8:28)
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

(Romanos 8:29)
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

(Romanos 8:30)
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

(Romanos 8:31)
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(Romanos 8:33)
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

(Romanos 8:34)
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

(Romanos 8:35)
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

(Romanos 8:36)
Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.

(Romanos 8:37)
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

(Romanos 8:38)
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

(Romanos 8:39)
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

(Hebreos 10:11)
Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;

(Hebreos 10:12)
pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

(Hebreos 10:14)
porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

(Hebreos 10:22)
acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

(1 Pedro 1:8)
a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;

(1 Pedro 1:9)
obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

(1 Pedro 2:24)
quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

(1 Pedro 2:25)
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

(1 Pedro 2:24)
Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.

(1 Pedro 2:25)
Pues ustedes andaban antes como ovejas extraviadas, pero ahora han vuelto a Cristo, que los cuida como un pastor y vela por ustedes.

(1 Pedro 3:18)
Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios.

(Apocalipsis 7:10)
y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

(Apocalipsis 21:7)
El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

Dios te bendiga mucho: Gustavo Isbert

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