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Dios quiere (y puede) perdonarte y borrarte TODOS tus pecados.

Dios quiere (y puede) perdonarte y borrarte TODOS tus pecados.

Dios quiere perdonarte todos tus pecados.

Marcos 3:28 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados
a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean.

(Isaías 55:3)
Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma.

(Isaías 55:6)
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

(Isaías 55:7)
Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

(Isaías 59:1)
He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;

(Isaías 59:2)
pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

Lucas 15: 18-20. Aquí podemos leer, cual debe ser nuestra actitud con nuestra
vida de pecado y con Dios, y cual es la actitud de Dios para con nosotros.
Romanos 8:32; 1Juan 4:9-10,16

(Lucas 15:18)
Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

(Lucas 15:20)
Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(1 Juan 4:9)
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

(1 Juan 4:10)
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

(1 Juan 4:16)
Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

Ejemplos de personas perdonadas por Dios:

Manasés: 2 Crónicas 33:1-20

El ladrón de la cruz: Lucas 23:43

Isaías: Isaías 6:5-7

Zaqueo: Lucas 19:1-10 Jesús vino a buscar y salvar lo que se
había perdido.

El publicano (y el fariseo): Lucas 18: 9-14.

Pedro: Lucas 5: 8-11

Pablo: 1 Timoteo 1:15-16

Leer:

Santiago 5:20. Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino,
salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.

Hechos 3:19-20. Así que arrepiéntanse y conviértanse para que sean borrados
vuestros pecados y para que vengan de la presencia del Señor Jesucristo tiempos de
alivio.

La mayor alegría en el cielo sucede cuando un pecador perdido se arrepiente y es
encontrado. Lucas 15: 7, 10, 23-24, 32.

(Lucas 15:7)
Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

(Lucas 15:10)
Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

(Lucas 15:23)
Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

(Lucas 15:24)
porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

(Lucas 15:32)
Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

Oración: Dios mío en este momento decido volverme a ti, me arrepiento de todos
mis pecados y te pido perdón por cada uno de ellos. Gracias porque Jesucristo
murió en mi lugar en la cruz, pagó delante de ti toda mi deuda, llevó mi culpa y
el castigo de mi pecado que es la muerte eterna.
Querido Jesús: tomo ahora la decisión de seguirte para siempre, te pido que
entres en mi vida y me des tu Espíritu Santo.
Te recibo ahora como mi Salvador, como mi Señor y como mi Rey.
Muchas gracias porque mis pecados fueron borrados, ahora soy tu hijo, soy
salvo y estaremos juntos desde hoy y para siempre. Amén.

versículos:

(Romanos 8:1)
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

(Juan 3:17)
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

(Juan 3:18)
El que en él cree, no es condenado.

(Romanos 8:34)
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

(Juan 5:24)
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

(Salmos 32:2)
Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño.

(Romanos 4:8)
Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.

(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(Romanos 8:33)
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

(Romanos 8:34)
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

(1 Juan 3:20)
pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.

(1 Juan 1:7)
pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

(Apocalipsis 1:5)
y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

(Apocalipsis 1:6)
y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

(1 Juan 1:9)
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

(1 Juan 2:1)
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

(Efesios 4:32)
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

(Colosenses 2:13)
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.

(Colosenses 3:13)
soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

(Romanos 3:24)
siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

(Romanos 5:1)
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

(Romanos 5:9)
Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

(Romanos 5:10)
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

(1 Corintios 6:19)
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

(Gálatas 3:24)
De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

(Romanos 8:28)
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

(Romanos 8:29)
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

(Romanos 8:30)
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

(Romanos 8:31)
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(Romanos 8:33)
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

(Romanos 8:34)
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

(Romanos 8:35)
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

(Romanos 8:36)
Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.

(Romanos 8:37)
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

(Romanos 8:38)
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

(Romanos 8:39)
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

(Hebreos 10:11)
Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;

(Hebreos 10:12)
pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

(Hebreos 10:14)
porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

(Hebreos 10:22)
acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

(1 Pedro 1:8)
a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;

(1 Pedro 1:9)
obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

(1 Pedro 2:24)
quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

(1 Pedro 2:25)
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

(1 Pedro 2:24)
Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.

(1 Pedro 2:25)
Pues ustedes andaban antes como ovejas extraviadas, pero ahora han vuelto a Cristo, que los cuida como un pastor y vela por ustedes.

(1 Pedro 3:18)
Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios.

(Apocalipsis 7:10)
y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

(Apocalipsis 21:7)
El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

Dios te bendiga mucho: Gustavo Isbert

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