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1. La importancia de los buenos fundamentos

 

53

2. Arrepentimiento de obras muertas

 

59

3. Fe hacia Dios

 

63

4. La doctrina de bautismos

 

67

5. Imposición de manos

 

73

6. Resurrección de los muertos

   

7. Juicio eterno

   

1. La importancia de

los buenos fundamentos

a) Escrituras clave

Hebreos 5:11-6:3 Lucas 6:46-49

Corintios 3:10-15 1 Pedro 2:5

b) Introducción

Un fundamento es una sustancia encima de la cual construyes una estructura. El fundamento en realidad apoya el edificio, cada parte del edificio depende del fundamento. Si tiene fundamentos buenos, profundos y seguros, el edificio se mantendrá firme, no importa lo que venga contra él. Si no, cuando ocurran problemas el edificio se caerá. Como discípulos de Jesús nuestras vidas son estructuras espirituales. En las Escrituras, esta estructura se llama "templo del Espíritu Santo" (1 Corintios 6:19), "el templo de Dios" (1 Corintios 3:16), "edificio de Dios" (1 Corintios 3:9) y "una casa espiritual" (1 Pedro 2:5). Sólo se puede construir fuerte, alto y capaz de resistir problemas si los fundamentos son debidamente echados.

e) Jesús, el fundamento

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

(1 Corintios 3:11)

El mejor fundamento de todos para un edificio es la roca sólida. Otros estratos menos estables tales como grava, arena, tierra, arcilla y roca porosa deberían ser quitados para que una estructura grande pueda ser construida en roca sólida. En nuestra vida cristiana es igual. No deberíamos construir nada a menos que lo fundásemos en Jesucristo. El es nuestra "roca" (1 Corintios 10:4) y no deberíamos ni hacer ni construir nada que El no esté apoyando. Si intentamos construir algo fuera de esta verdad, entonces el día (el Día del Juicio) lo traerá a la luz, porque todo lo que hayamos construido será probado y sólo recibiremos recompensa por lo que sobreviva (1 Corintios 3:10-15). Jesús apoyará sólo lo que ve que el Padre está haciendo (Juan 5:19). Debemos, pues, pedir a Dios el Padre que su voluntad se cumpla en nuestra vida y hacer solamente lo que él desea de nosotros. Entonces sabremos que Jesús lo estará apoyando y podremos empezar a construir.

d) ¿Roca o arena?

En Lucas 6:46-49 Jesús describe dos maneras de construir: o encima de la arena (un fundamento inestable) o encima de la roca (un fundamento estable). Mucha gente, incluido muchos cristianos, está construyendo su vida encima de fundamentos inestables tales como el materialismo, ambición, deportes, educación, filosofías, tradicio­nes del hombre, sabiduría humana, etc. El único fundamento estable de roca sólida es el Señor Jesucristo, que es la Palabra viva (la Verdad).

De este pasaje en Lucas podemos notar los siguientes puntos:

(I) ¿Qué constituye una vida sólida? (v. 47)

"Todo aquel que viene a mí" – relación con Jesús.

"Oye mis palabras" – oír su palabra.

"Ponlas en práctica" – hacer su voluntad.

(II) ¿Puede uno oír y no hacer? (v. 46)

"¿Por qué me llamáis `Señor, Señor’ y no hacéis lo que yo digo?" Esto es conocer la Palabra y no hacer (Véase también Santiago 1:21-25.)

(III) ¿Cómo es el que oye y hace la Palabra? (v.48a)

"Semejante es al hombre que al edificar una casa, cayó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca Quitó todo entre él y la roca. Se aseguró que estaba en una posición sólida incluso habiendo tenido q cavar profundo, lo cual es costoso y tarda tiempo.

(IV) ¿Por qué se debe construir la casa en la roca? (v.48b)

"Cuando vino la inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa". Es la naturaleza de la vida q haya tormentas (Hebreos 12:25-29). Nadie se escapa de las tormentas.

(V) ¿Qué le pasó a la casa en la roca? (v.48b)

La casa no pudo ser movida porque estaba bien construida, estaba fundada en la roca. Habrá tormenta en nuestra vida cristiana, pero si estamos oyendo y haciendo la Palabra de Dios, las tormentas no n moverán.

(VI) ¿Cuál es el peligro al construir nuestra vida cristiana? (v.49a)

"El que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento". (0 so la arena, Mateo 7:26).

(VII) ¿Qué le pasa a la casa sin fundamento? (v.49b)

"Contra la cual el río dio con ímpetu (el mismo río y tormenta que dio contra la casa en la roca), y 1 cayó, y fue grande la ruina de aquella casa". Necesitamos reconocer cualquier fundamento inestable nuestra vida, admitirlo, y quitarlo para llegar a la roca sólida con la ayuda del Espíritu Santo.

e) ¿Y después qué?

Los fundamentos de nuestra vida como cristianos son tan importantes que es imposible seguir a la madurez sin e Hebreos 6:1-33 enuncia las verdades básicas fundamentales encima de las cuales nuestra vida cristiana ha de obrada (las llamaremos los fundamentos de nuestra fe) y nos insta a avanzar a la madurez con el permiso de No puede haber madurez sin el permiso de Dios. Si no echamos los fundamentos correctos, Dios no nos dar "permiso de construcción" para continuar la edificación de nuestra casa espiritual. Muchos cristianos son inmaduros incluso muchos que son nacidos de nuevo desde hace años. Esto es una tragedia. Muchas de estas personas deberían estar enseñando a otros o entrenando a sus propios discípulos, pero en vez de ello todavía son como espirituales en Cristo, todavía con necesidad de leche espiritual en vez de comida sólida (Hebreos 5:11-14).

f) Evidencia de inmadurez en los cristianos

(1) Tardo de oído

Estos cristianos son letárgicos y no quieren ser movidos; no tienen impulso ni energía en su interior; jul empezaron con entusiasmo pero a través de los años han llegado a ser de esta manera.

(II) Sin responsabilidad

Estos son cristianos que no han madurado nunca, son infantiles cuando deberían ser profesores maduros.

(III) Sin participación

Estos cristianos no contribuyen nada más que a aumentar el número de miembros en las iglesias, muchos son así desde hace años.

(IV) Sin discernimiento

Estos cristianos la mayoría del tiempo ni siquiera saben distinguir entre lo bueno y lo malo.

(V) Sin estabilidad

Cada problema derriba a estos cristianos; suelen ser mariposas espirituales yendo de una enseñanza o iglesia a otras.

g) Razones de inmadurez

(I) No son realmente nacidos de nuevo

Existe evidencia inequívoca cuando nacemos de nuevo:

– El testimonio del Espíritu (Romanos 8:16).

– Somos "nuevas criaturas" (2 Corintios 5:17).

– Deseamos obedecer a Dios (1 Juan 2:3).

– Amamos a otros cristianos (1 Juan 3:14).

– Hacemos la voluntad de Dios (Mateo 7:21).

– Tenemos sed de Dios (Salmos 42:1-2).

(II) Negligencia

No se han preocupado de mantenerse en forma espiritualmente, sino que se han dejado llevar por los demás.

(III) Desobediencia

Dios les ha pedido que hagan algo y está esperando con paciencia hasta que decidan hacerlo.

(IV) Transigencia

Han dejado entrar "las zorras pequeñas" que echan a perder las "viñas" (Cantar de los Cantares 2:15). Han hecho las cosas de una manera contraria a la que Dios tenía para ellos. Han obedecido sus propios deseos egoístas en vez de a Dios. Estas cosas ahora tienen poder sobre ellos y están estropeando su caminar con Dios. Intentan vivir una vida equilibrada entre agradarse a ellos mismos y agradar a Dios. Por lo tanto, en vez de tener una vida fructífera y realizada al servicio de Dios, acaban frustrados e insatisfechos, sin agradarse ni a ellos mismos ni a Dios.


clip_image001h) Una ilustración de los fundamentos de nuestra fe


i) Preguntas y puntos de discusión

1. Por qué es Jesús un fundamento estable en el que construir una vida?

2. Por qué son el materialismo, deportes, educación, filosofías, tradiciones del hombre, sabiduría humana e incluso la religión, fundamentos inestables en que construir tu vida, incluso en parte?

3. Roca o arena: ¿dónde están tus fundamentos? (Mateo 7:24-27).

4. ¿Qué tipo de cosas necesitamos quitar de nuestra vida para que podamos llegar a la roca, es decir, a Jesús? ¿Estás dispuesto a hacer esto con la ayuda del Espíritu Santo?

5. Cuando oímos y leemos la Palabra de Dios, ¿obedecemos como deberíamos, o hacemos poco o nada acerca de ello?

6. ¿Qué pasos puedes tomar para asegurarte de que construirás los fundamentos correctos y no encontrarte sin ellos cuando las tormentas de la vida vengan en tu camino?

7. Lee 1 Corintios 3:1-3. ¿Por qué es este pasaje todavía tan apropiado a muchos en la iglesia actual como lo era hace casi 2000 años?

8. ¿Por qué muchos cristianos se conforman con su inmadurez con respecto a Dios? 9. Hay algunas áreas de tu vida en las que has sido negligente o has transigido?

10. Qué es la leche espiritual y a quién es dada?

j) Resumen y aplicación

1 Jesucristo es el fundamento en el cual deberíamos edificar nuestra vida al ser Sus discípulos.

2. Cualquier cosa que nos impide edificar nuestra vida en Jesús como fundamento debería ser quitada con la ayuda del Espíritu Santo.

3. Jesús quiere que nosotros siendo sus discípulos vengamos a El, oigamos sus palabras y las pongamos en práctica.

4. El deseo de Dios el Padre es que todos los cristianos crezcan en madurez en El, pero esto no puede ocurrir sin su permiso.

5. Dios quiere que echemos los fundamentos correctos y luego nos llevará de la leche espiritual a la comida más sólida para que podamos crecer en madurez en El.

2. Arrepentimiento de obras muertas

a) Escrituras clave

Hebreos 6:1 Juan 16:13-15

Juan 14:23-24 Efesios 2:10

b) Introducción

El primer llamamiento al pecador es "arrepentirse del pecado". El primer llamamiento al cristiano nacido de nuevo es "arrepentirse de las obras muertas".

(Algunas versiones de la Biblia utilizan en Hebreos 6:1 la frase "hechos que conducen a la muerte", hay otras como la R.V utilizan una traducción mejor que es "obras muertas", así pues, en esta unidad de enseñanza usaremos la frase "obras muertas".)

c) Arrepentimiento

Recordemos lo que es el arrepentimiento. Se puede definir el arrepentimiento como un cambio de opinión y actitud que conduce a un cambio de acción (2 Crónicas 7:14).

Charles Finney dijo: "El arrepentimiento implica un abandono intelectual y de corazón de todo y cada aspecto de controversia con Dios. Implica una convicción de que Dios tiene toda la razón, y el pecador está totalmente equivocado, y un abandono completo y de corazón de toda excusa y disculpa del pecado".

El arrepentimiento es ver los fundamentos inestables en nuestra vida y entregarlos a favor de los fundamentos de Dios. Entregarlos no es una cosa negativa, sino un verdadero fundamento en sí mismo, necesario para recibir las bendiciones de Dios y para seguir hacia la madurez en Dios. En efecto, si las bendiciones de Dios son recibidas en vidas que no tienen este fundamento de arrepentimiento, puede dar como resultado un desvío de la verdad que se ha recibido.

d) ¿Qué es el arrepentimiento verdadero?

El arrepentimiento no es sólo una aceptación mental de la verdad, o sólo una tristeza mundana, sino que es:

(I) Tristeza de Dios por el pecado

El arrepentimiento verdadero es una tristeza no sólo dentro de uno mismo, o hacia otra persona, sino que ante todo es una verdadera tristeza hacia Dios. Necesitamos ver el pecado como lo ve Dios (Salmo 38; 2 Corintios 7:10).

(II) Confesión de pecado (Salmo 32:5; 1 Juan 1:9)

(III) Una buena voluntad de abandonar el pecado (Proverbios 28:13)

(IV) Tener odio al pecado (Ezequiel 20:43-44)

(V) El arrepentimiento incluye restitución (Lucas 19:8; Levítico 6:1-7)

El arrepentimiento no es sencillamente un hecho "una vez y para siempre", sino una actitud del corazón básica para nuestra continua relación con Dios.

e) Obras muertas

Una obra muerta es toda cosa que hagamos que no sea iniciada por Dios. "Muerto" significa "vacío de vida". Una obra muerta es cualquier cosa que esté desprovista de la vida de Dios. Si no es iniciada por Dios no será energetizada por Dios. Es cualquier cosa hecha en el momento equivocado, o con el motivo equivocado (el único motivo correcto es el de hacerlo todo para la gloria de Dios). Es cualquier cosa basada en una buena idea, o cualquier cosa que no funciona.

Existen dos categorías de obras muertas:

(1) Todo lo que hicimos antes de ser convertidos

Esto incluye los pecados u obras de la carne (Gálatas 5:19-21) y las obras del diablo (1 Juan 3:8). Hasta incluye la asistencia a la iglesia y pasar por las formas y ceremonias tradicionales para merecer la sonrisa o favor de Dios. Nuestra aceptación de Dios se basa solamente en la obra acabada del Salvador. Sólo su obra nos justifica (Efesios 2:8-9; 2 Timoteo 1:9; Tito 3:5). Una vez que hayamos recibido la obra acabada del Salvador, nuestra conciencia es purgada de obras muertas para que podamos servir al Dios viviente (Hebreos 9:14).

(II) Todo lo que está vacío de la vida de Dios en nuestro servicio a El

Ejemplos en la Escritura incluyen:

– La iglesia en Sardis que tenía la reputación de ser viva pero realmente estaba muerta (Apocalipsis 3:1-2)}

– David cuando decidió censar los hombres de Israel capaces de luchar, y murieron 70.000 porque puso su confianza en una idea equivocada (2 Samuel 24:10).

– Moisés al matar al egipcio, lo cual era celo falso (Éxodo 2:11-12).

Debemos seguir el ejemplo de Jesús que no hizo ninguna obra muerta. No hizo nada por sí mismo sino solamente lo que el Padre le mostraba que hiciera (Juan 5:19, 30; 7:16; 8:28; 14:10).

No tenemos ninguna disculpa por hacer obras muertas en nuestra vida como discípulos de Jesús. Jesús dijo: "Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad". (Juan 14:16). Espíritu de verdad viene a vivir dentro de nosotros cuando nos convertimos en discípulos de Jesús, y Jesús prometió: "Pero cuando venga el Espíritu de verdad, El os guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío y os lo hará saber". (Juan 16:13-14).

Tantos cristianos permanecen como bebés espirituales porque preferirían recibir y no dar. No tienen la voluntad de tener disciplina de vida de esperar en el Señor para que les muestre por medio de su Palabra y la oración lo que deben hacer Puede que muchos incluso oigan a Dios, pero no tienen la voluntad de dar el paso de fe en concordancia con lo que hoy (Romanos 10:17). Dios está buscando a los que crecerán hacia la madurez en El. Está buscando padres espirituales, gen con la que otros puedan contar e imitar por su fe, obediencia y santidad (1 Corintios 4:15-16). Dios no espera que corramos antes que podamos gatear. Nos conoce y ama y nos llevará adelante a una velocidad que podamos aguantar. Necesitara entregar plenamente nuestra vida a nuestro amado Padre celestial y confiar en El, contando con su dirección y guía obedeciéndole cuando nos pida que hagamos algo por El. Quitar obras muertas prepara el camino para buenos fundamentos para que podamos seguir construyendo hacia la madurez. Entonces no permaneceremos como bebés espirituales sino q creceremos y aprenderemos a saber lo que Dios haría en cualquier situación, y más allá de esto, en realidad haremos lo q nos pide. No lo hacemos solos, porque tenemos el Espíritu Santo para ayudarnos en cada paso del camino Necesitamos construir una relación con el Consolador, y aprender a confiar en El.

f) Preguntas y puntos de discusión

1. Hay algunas obras muertas en tu servicio al Señor de las cuales necesites arrepentirte?

2. ¿Hay algunas áreas de tu vida que sabes que no son lo que Dios quiere, pero todavía las sigues conservando?

3. ¿Por qué podría una falta de arrepentimiento en alguna área de nuestra vida conducir a un desvío de la verdad que Dios nos ha revelado y que hemos recibido?

4. ¿Por qué necesitamos odiar el pecado? Discútelo. 5. ¿Por qué Saqueó hizo lo que hizo en Lucas 19:8?

6. ¿Por qué tantos cristianos son todavía parecidos a bebés espirituales, siempre pidiendo y recibiendo pero nunca dando? Discútelo.

7. ¿Hay algunos discípulos de Jesús a los que sabes podrías imitar? ¿Por qué escogiste a estas personas? (Hebreos 13:7; 6:12).

g) Resumen y aplicación

1. El arrepentimiento es una "media vuelta" en nuestras actitudes y acciones. 2. Necesitamos ver las cosas como las ve Dios.

3. Obras muertas son aquellas que no han sido iniciadas por Dios y, por tanto, están desprovistas de la vida de Dios.

4. Necesitamos que el fundamento de arrepentimiento de las obras muertas sea establecido en nuestra vida para poder seguir hacia la madurez en Dios.

5. Como discípulos de Jesús no tenemos excusa por hacer obras muertas, porque tenemos el don del Espíritu Santo viviendo dentro de nosotros.

6. Debemos seguir el ejemplo de Jesús que no hizo obras muertas porque solamente hizo lo que su Padre en el cielo le mostró que hiciera.

7. Dios quiere que seamos discípulos maduros de Jesús, no bebés espirituales.

3. Fe hacia Dios

a) Escrituras clave

Hebreos 11:1-3, 6 Mateo 17:20

Romanos 10:17 Romanos 1:17

b) Introducción

Esta es una progresión natural del arrepentimiento de obras muertas. Mientras que nuestro foco de atención había sido nuestra propia persona, ahora nuestro foco de atención es Dios. Las obras muertas siempre interfieren la fe hacia Dios. Tenemos que "volvernos de" para capacitarnos en "volvernos hacia". Tiene que haber un arrepenti­miento de obras muertas para permitir que la fe hacia Dios se desarrolle. En efecto, cualquier cosa apartada de la fe en Dios está muerta (Hebreos 11:6; Romanos 14:23).

La fe en el contexto de esta verdad fundamental puede ser definida como "tener confianza, certeza o seguridad en otra persona y en la palabra de esa persona". Tener fe en Dios lleva consigo un cambio de confianza, en lugar de en uno mismo, en El.

c) ¿Cómo se desarrolla la fe hacia Dios?

(I) Tener las actitudes mentales correctas

La fe es una persuasión. La palabra "fe" proviene de la palabra griega "pistis" que significa "persuasión firme; creencia fuerte y bienvenida; la convicción de la verdad de cualquier cosa" (2 Timoteo 1:12). Necesitamos damos cuenta de la inutilidad de todo sin Dios. La fe lleva consigo una actitud de humildad y sumisión a la voluntad de Dios (Filipenses 2:5-8) y necesitamos confesar esta actitud.

(II) Darse cuenta de que la fe es sustancia y realidad

La fe no es la imaginación ni el desear cosas hasta que lleguen a ser. Es la convicción de la verdad por la obra interior del Espíritu Santo. Si Dios nos da la fe para algo, podemos estar seguros de que en la mente de Dios esa cosa realmente existe y es tan buena como nuestra (Hebreos 11:1; Números 23:19).

(III) Darse cuenta de que la fe es un don de Dios

No podemos exaltarnos a nosotros mismos hasta creer. No es el resultado de una gimnasia mental. El Espíritu Santo debe poner la capacidad de creer a Dios dentro de nuestro corazón (Efesios 2:8).

(IV) La fe se desarrolla por medio de nuestro conocimiento de Dios

No puedes confiar en nadie que no conoces. Cuanto más conocemos a Dios y su fidelidad, su amor, su carácter, sus caminos y lo grande que es, etc., tanto más podremos confiar en El. Esta es una base para la verdadera fe hacia Dios (Deuteronomio 7:9; Salmo 9:10; 1 Tesalonicenses 5:24). Llegamos a conocer a Dios mientras que el Espíritu Santo nos da revelación de El por las Escrituras, y por revelación directa a nosotros en concordancia con las Escrituras. Esto está reforzado por medio de las experiencias de la vida al tiempo que nosotros, por fe, demostramos a Dios (Hebreos 11:6). No podemos llegar nunca a conocer realmente a nadie a menos que hablemos con él. La oración, entonces, es un modo maravilloso de llegar a conocer a Dios. La oración siempre manifiesta dos cosas: primero, un deseo de corazón de que todo lo que hagamos sea en la voluntad de Dios; y segundo, una confesión de nuestra total dependencia de El. Recuerda, la fidelidad de Dios es grande e inagotable (Salmo 89:34) y eterna (Salmo 119:90). Necesitamos comprometemos con Su fidelidad (1 Pedro 4:19; Hebreos 10:23), y necesitamos magnificar su fidelidad (Salmos 92:1-2; 89:1).

(V) La fe es una respuesta al oír

Dios comunica sus pensamientos por su Palabra. Cuando nos habilita para oír lo que nos está diciendo por el Espíritu, esto debería crear en nosotros la respuesta de creer o ser persuadidos de que lo que está diciendo es, ciertamente, la verdad y es para nosotros. "La fe es por el oír, y el oír por la Palabra (específica) de Dios". (Romanos 10:17). Al confesar la palabra de fe que nos ha sido dada y mantenernos firmes en ella y, cuando sea apropiado, actuar en ella encontramos el poder creador de Dios obrando en esa palabra y por medio de ella, para llevar a cabo lo que ha sido prometido. Jesús nos dice que por fe nada será imposible para nosotros (Mateo 17:20). Tener fe lleva consigo un cambio, de sólo apoyarse de una fuente de conocimiento, es decir los sentidos (el cual necesitamos), o depender de una fuente de conocimiento superior, es decir conocimiento revelado.

El conocimiento sensitivo es todo el conocimiento natural que viene al hombre por medio de sus cinco sentidos. Este es un conocimiento limitado y se describe como la sabiduría humana (1 Corintios 2:4-6). El conocimiento revelado es conocimiento, no basado en los cinco sentidos ni en razonamientos naturales, sino en una fuente más alta, la verdad de la Palabra de Dios. Es revelado por el Espíritu Santo al espíritu del hombre y se describe como la sabiduría de Dios (1. Corintios 2:7-16)

Es, pues, la fe la certeza (la confirmación, el título de propiedad) de lo que (nosotros) esperamos, la prueba de lo que (nosotros) no vemos y la convicción de su realidad -la fe percibe como hecho real lo que no es revelado a los sentidos.

(Hebreos 11:1 versión amplificada)

(VI) La fe viene por el experimentar a Dios y su fidelidad

Cuanta más fe tenemos hacia Dios, cuanto más experimentamos de su fidelidad y cuanto más crece nuestra fe. Dios también nos ha dado los dones de sanidad, milagros, etc. los cuales deberían dirigirnos hacia El y aumentar nuestra fe (Juan 2:11; 11:15).

(VII) La fe crece al recordar la fidelidad experimentada

d) Conclusión

La fe no es una actitud mental hacia los problemas. Es la misma naturaleza de Dios. Dios es un Dios de fe: creó el universo por fe (Hebreos 11:3). La persona nacida de nuevo por el Espíritu de Dios ha recibido el potencial de la naturaleza de Dios. La naturaleza antigua de todo hombre es dominada por fuerzas negativas tales como e temor, la duda, la confusión y error, pero la naturaleza nueva es la naturaleza de Dios que es creadora, trayendo orden del caos (Génesis 1:2), vida de la muerte, sanidad de la enfermedad, prosperidad de la pobreza, verdad de error, y justicia del pecado. La fe es la expresión de esta nueva naturaleza (Romanos 1:17). La fe hacia Dios es estilo de vida del discípulo de Jesús.

e) Preguntas y puntos de discusión

1. Por qué está muerto algo desprovisto de fe?

2. ¿Estamos haciendo algo que está desprovisto de fe hacia Dios, y qué vamos a hacer sobre ello?

3. ¿Qué dicen 1 Juan 5:4-5 y 1 Pedro 1:5 sobre la fe?

4. ¿Podemos reclamar tener fe sin las acciones para apoyarla? (Santiago 2:14-26).

5. ¿Quién es el autor y consumador de nuestra fe? (Hebreos 12:2).

6. ¿Qué significa "por fe andamos, no por vista"? (2 Corintios 5:7). 7. ¿Cómo debería expresarse la fe? (Gálatas 5:6).

f) Resumen y aplicación

1. El arrepentimiento de obras muertas es necesario para que la fe hacia Dios se desarrolle. 2. Sin fe es imposible agradar a Dios.

3. La fe es creer que lo que Dios ha dicho pasará.

4. La fe lleva consigo el confiar en Dios más de lo que confiamos en nosotros mismos.

5. La fe hacia Dios debería ser el estilo de vida del discípulo de Jesús.

6. La fe proviene de Dios.

7. La fe crece a medida que aumenta nuestro conocimiento de Dios.

4. La doctrina de bautismos

a) Escrituras clave

Hebreos 6:1-2 Lucas 11:13

1 Corintios 12:12-14 Mateo 3:11-12 Mateo 28:19

b) Introducción

Hay tres bautismos principales para el cristiano y otro bautismo que puede ser incluido para los que quieren seguir adelante en Cristo:

(I) Bautismo por un Espíritu en un cuerpo (Posición)

(II) Bautismo en agua (Confesión pública)

(III) Bautismo en el Espíritu Santo (Poder)

(IV) Bautismo con fuego (Purificación)

c) Bautizados en un cuerpo

Este es un bautismo que todos los creyentes deben conocer o no son creyentes (1 Corintios 12:12-14; Efesios 4:4-5). Los otros bautismos son los derechos de herencia de los creyentes adquiridos por Jesús al morir en la cruz. Podemos llegar al cielo sin los otros bautismos, pero debemos ser bautizados por un Espíritu en un cuerpo. Esto ocurre en la conversión cuando nacemos de nuevo. Siempre que una persona sin Cristo se rinde a El, el Espíritu Santo entra en la vida de esa persona. Romanos 8:9 dice que "Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de El". Inherente en la obra del Espíritu Santo es la colocación de todo bebé espiritual recién nacido en el cuerpo de Cristo. La verdad asombrosa de esta acción es que no es hecha de una forma general. Cada nuevo cristiano es analizado y categorizado por el Señor y dado el sitio en el cuerpo donde más le convenga estar. Problemas serios pueden ocurrir cuando los creyentes se impacientan con el lugar que les ha sido dado, e intentan cambiarlo ellos mismos. Deberíamos aprender, como lo hizo Pablo, a estar contentos sean cuáles sean las circunstancias (Filipenses 4:11). Sólo el Señor Jesús, que es la Cabeza del cuerpo, puede cambiar la función del individuo o incluso la función del cuerpo entero, si es necesario. Necesitamos escucharle a El e ir donde nos diga que vayamos y hacer cualquier cosa que nos diga que hagamos.

El compromiso con la iglesia local y el cuerpo de Cristo universalmente es esencial porque hemos sido bautizados por un Espíritu en este cuerpo. Nunca más nos sentiremos muy solos, porque tenemos millones de hermanos por todas partes del mundo. Necesitamos el cuerpo de Cristo y somos necesitados dentro de él. No hay independencia en el Reino de Dios sino interdependencia. Todos nos necesitamos los unos a los otros para que el cuerpo sea la plena expresión de Jesús como Dios pretende que sea. Todos necesitamos funcionar porque el cuerpo no puede funcionar plenamente sin nosotros. Cada miembro es importante.

El cuerpo de Cristo es un lugar de seguridad. Los cristianos deberían ser la gente más segura de la tierra porque son parte de un cuerpo del cual Jesucristo es la Cabeza y ama y se preocupa por él (Efesios 5:23-32). Tenemos también la seguridad el uno del otro, pero necesitamos vivir en lo bueno del cuerpo para poder participar de esta seguridad. Si nos mantenemos separados entonces no podemos esperar el beneficio. Los nombres dados a la iglesia (véase abajo) pueden ayudarnos a comprender la seguridad que puede proveer para nosotros los creyentes individuales que somos los componentes de esa iglesia. Necesitamos ser introducidos al cuerpo de Cristo porque somos parte de él y nuestro futuro depende de él.

Nombre dado

a la iglesia

Referencias bíblicas

Características/atributos que el nombre implica

Iglesia de Dios

Frecuentemente designada así

La iglesia es de Dios, no nuestra.

Edificio

1 Corintios 3:9

Efesios 2:19-22

Orden, estructura y propósito.

Esposa

Apocalipsis 21:9

2 Corintios 11:2

Amor, dedicación y unión.

Cuerpo

Corintios 10:17

Romanos 12:4-5

Efesios 2:16

Efesios 4:4

Colosenses 3:15

Función, compleción e interdependencia

Familia

Efesios 3:15 .

Relación, orden, participación, vivir juntos, sin fingimiento, disciplina

Rebaño

1 Pedro 5:2 Hechos 20:28

Seguridad, alimentación, dirección y defensa.

Candelero de oro

Apocalipsis 1:20

Luz, seguridad y protección contra las tinieblas.

Labranza de Dios

1 Corintios 3:9

Hemos nacido para producir y ser fructíferos.

Colaboradores de Dios

1 Corintios 3:9

Responsabilidad y privilegio.

Monte del Señor

Isaías 2:3

Solidaridad, fortaleza y majestad.

Columna

1 Timoteo 3:15.

Estabilidad, apoyo y verdad

Sin este primer bautismo los otros no tienen ningún significado real.

d) Bautismo en agua

El bautismo en agua es un bautismo del creyente y es un acto físico que expresa una verdad espiritual. En el bautismo en agua decimos, en realidad, que compartimos con Cristo el hecho de su muerte y resurrección. Obviamente, la persona bautizada no muere al pecado como lo hizo Jesús, sino que da testimonio público al hecho de que se está valiendo de la obra de Cristo. Como Cristo murió al pecado, por tanto él ahora muere simbólicamente al pecado. Al entrar en el agua y ser completamente sumergido, es simbolizado el entierro de la vieja naturaleza pecaminosa. Esta naturaleza es dejada debajo del agua y la persona es entonces simbólicamente resucitada a la nueva vida en Jesús. Declara que vivirá para Jesús como su discípulo. "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mP. (Gálatas 2:20). La persona que es bautizada literalmente se pone de acuerdo con Dios en que está muerto en Cristo a los principios de pecado y muerte y ahora está vivo en Cristo para Dios.

El bautismo es un acuerdo por voluntad propia con Dios acerca de los efectos de la muerte de su Hijo. Nosotros de buena gana, alegremente y con gozo nos asociamos con la obra redentora del Calvario.

(1) ¿Por qué por inmersión total?

1. La palabra griega para "bautismo" es "baptizo" que significa "bañar" o "sumergir". La palabra se usaba para describir la inmersión total de un trapo en tinte.

2. Juan el Bautista bautizaba en el río Enón porque había mucha agua allí, lo cual indica inmersión total (Juan 3:23).

3. La razón principal es que solamente la inmersión total puede simbolizar propiamente el entierro (es decir, una tumba acuosa). (Véase Romanos 6:4 y Colosenses 2:12).

(II) ¿Por qué una persona debería ser bautizada en agua?

1. Es un mandamiento de Jesús (Mateo 28:19).

2. Es la señal de una buena conciencia hacia Dios (1 Pedro 3:21).

3. Porque Jesús mismo fue bautizado (Mateo 3:13-17).

4. Es una forma de circuncisión (Colosenses 2:11-12).

5. Era una doctrina fundamental en la iglesia primitiva (Hechos 2:41; Hechos 10:47-48).

6. El bautismo en agua simboliza lavamiento o limpieza (Hechos 22:16). Esto es solamente un símbolo como, de hecho, somos limpiados por la Sangre de Jesús (Apocalipsis 1:5) y somos limpiados por la Palabra de Dios (Juan 15:3). Sin embargo, nuestro lavamiento o limpieza de pecado se simboliza o es atestiguado en el bautismo en agua.

7. Es una confesión externa de lo que ha pasado en el interior. Expresa nuestra identificación con Jesús (Romanos 6:1-11).

(III) El bautismo en agua es una confesión múltiple de:

– El cielo (nuestra creencia en la muerte y resurrección de Jesús) (1 Corintios 15:3-4).

– La iglesia (que somos parte de ella).

– El mundo (que hemos terminado con él).

– El diablo (que hemos terminado con él y nos hemos trasladado al lado de Dios).

– En el bautismo en agua nos identificamos con la muerte, entierro y resurrección de nuestro Señor Jesús.

e) Bautismo con el Espíritu Santo

Gracias a Dios, no solamente por la posición a la cual nos ha traído, sino también por el hecho de que nos ha hecho disponible el poder para vivir en esa posición (Hechos 1:8; Juan 1:33).

(1) ¿Por qué ser bautizado en el Espíritu Santo?

1. Es un mandamiento (Efesios 5:18). Sólo podemos ser llenos hasta nuestra capacidad de recibir. Esta puede ser muy pequeña al principio, pero al seguir hacia la madurez nuestra capacidad aumentará. Entonces necesitamos ser llenos continuamente hasta la capacidad que tengamos en ese momento. Las palabras "sed llenos con el Espíritu" en Efesios 5:18 serían mejor traducidas del griego original como "sed llenos continuamente con el Espíritu",

2. Da nuevo poder y audacia para testificar (Hechos 1:8; 2:14; 4:31-33).

3. Es necesario para la liberación de los dones del Espíritu Santo (1 Corintios 12:7-11).

4. Es necesario para la máxima evidencia del fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).

5. Es necesario para vivir una vida para la gloria de Dios (Juan 16:14).

6. Hace a Jesús más real para nosotros (Juan 15:26; 16:13-15; Hechos 9:17).

7. Produce mayor eficacia en la oración (Romanos 8:26-27; 1 Corintios 14:4,15).

8. Pone a uno en condiciones para adorara Dios en verdad (Hechos 2:11; 10:46; Juan 4:23-24; Efesios 5:18

­9. Trae un nuevo entendimiento y amor para la Palabra de Dios (Juan 16:13; 1 Corintios 2:9-16).

10. Nos da poder para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer (Hechos 1:8).

(II) Todos necesitamos ser llenos

Para ser llenos necesitamos tener el corazón limpio. Necesitamos confesar nuestros pecados y perdona los demás, no importa cuánta razón tengamos (1 Juan 1:7-9); Lucas 6:37-38). Después necesitamos sed (querer ser llenos), y venir a Jesús y beber (recibir al Espíritu Santo). Luego, de lo más profundo de nuestro ser saldrán ríos de agua viva, es decir el Espíritu Santo (Juan 7:37-39). La señal de que hemos llenos con el Espíritu Santo es Jesús, Su obra y poder para actuar. Todos los creyentes, cuando bautizados en el Espíritu Santo, tienen la capacidad para hablar en lenguas.

(II1) Lo que sucedió en la Biblia cuando la gente fue llena

– Ciento veinte hablaron en otras lenguas (Hechos 2:4) y hablaron la Palabra de Dios audazmente (Hechos 4:31).

– Cornelio y los demás que estaban con él hablaron en otras lenguas y alabaron a Dios (Hechos 10:46)

– Pablo recibió la vista (Hechos 9:17-18).

– Los efesios hablaron en otras lenguas y profetizaron (Hechos 19:6).

– Los samaritanos -la Biblia no lo dice, pero Simón vio algo (Hechos 8:17-24).

– Jesús empezó el ministerio para el cual había venido a la tierra (Lucas 4:18-19); Hechos 10:38).

f) Bautismo con fuego

En Mateo 3:11-12 la paja de que se habla es toda cosa sin valor. Tal vez sea necesario para el crecimiento del trigo, pero llega un momento cuando ya no se necesita. Luego necesitamos estar libres de ella. Dios trae cosas en nuestro camino para purgar y purificarnos. Necesitamos los momentos de quebrantamiento y purificación para que Dios nos pueda cambiar y moldear en lo que quiere que seamos. Esto puede ser un proceso doloroso (Isaías 6:5-7) pero al final llegamos a ser más como Jesús.

Cuando se quita basura o escoria de nuestra vida nos volvemos más íntegros en esa área. En vez de ser estorbados por un área problemática, somos purificados de ella y por tanto somos liberados más plenamente en lo que Di quiere que seamos. Nos convertimos en vasos más capaces de llevar a cabo lo que Dios ha planeado para nuestra vida. Dios ha escogido usar nuestras circunstancias y las presiones de la vida para lograr este proceso de purificación en nuestra vida. No importará nada demasiado pesado para nosotros; podemos confiar en El. Sin embargo, a menos que aprendamos a asumir la presión y dejar que cambie nuestra vida para que venzamos 1 fuente de ella, nunca seremos como Dios quiere que seamos. Siempre estaremos al margen de lo fructífero en ve de realizar nuestro pleno potencial en Cristo.

La presión nos muestra de qué somos hechos y nos muestra nuestras debilidades.’ Si nos entregamos a Dios en aquellas áreas en que sabemos que no podemos transformarlas solos, entonces seremos cambiados. Dios quitará lo que ha de ser quitado, y al final seremos vasos más hábiles, adecuados para hacer los deseos de Dios, especialmente en el área que acaba de ser tratada por El. Dios está en control de nuestra vida y circunstancias y si miramos hacia El y hacemos lo que El quiere, entonces podemos confiar en que nos cuida y hace sólo lo mejor para nosotros. Recuerda, somos sus hijos.

Muchos discípulos de Jesús piden a Dios que les cambie, pero cuando viene la presión claman a El para que sea quitada. En realidad, ellos están alejándose de la respuesta que Dios les está dando a su oración inicial. Necesitamos entregar nuestra vida a Dios y dejarle hacer lo que quiera. Esto puede ser costoso y llevará consigo el sufrimiento (1 Pedro 4:12-19; 2 Timoteo 2:3; Apocalipsis 2:10), pero al final seremos más como Jesús y seremos podados, limpiados, para que seamos aún más fructíferos (Juan 15:2).

g) Preguntas y puntos de discusión

1. Te sientes parte del cuerpo mundial de Cristo o te sientes un poco aislado? Si es así, ¿por qué?

2. ¿Conoce el Señor Jesús tus necesidades y circunstancias específicas y se interesa suficientemente por ti para ayudarte a través de ellas? (Mateo 6:25-34).

3. ¿Sabes dónde quiere Cristo Jesús que estés y lo que quiere que hagas en su cuerpo, la Iglesia, y si es así, estás contento en esto?

4. ¿Provee tu iglesia, como expresión local del cuerpo de Cristo, la seguridad que necesitas?

5. Aunque hayas sido bautizado o no, ¿estás viviendo en la realidad de la verdad que simboliza? Es decir: Con Cristo estamos juntamente crucificados, y ya no vivimos nosotros, mas vive Cristo en nosotros (Gálatas 2:20).

6. ¿Crees que es posible continuar las obras de Jesús sin el bautismo o ser lleno del Espíritu Santo?

7. ¿Por qué la mayoría de la gente huye o resiste las presiones y dificultades de la vida si Dios está en control y son hijos de Dios?

8. Si asumimos presión de forma equivocada, puede conducir al estrés. ¿Cómo podemos asegurarnos contra esto?

h) Resumen y aplicación

1. Como discípulos de Jesús todos nos hemos convertido en parte o somos bautizados en el cuerpo mundial de Cristo por el Espíritu Santo.

2. Hay una seguridad en saber que Jesús es la cabeza de Su cuerpo, la iglesia, y que se interesa por nosotros como individuos en ella.

3. En el bautismo en agua simbolizamos que en nuestra vida hemos muerto a nuestra vieja naturaleza y ahora vivimos en la vida y nueva naturaleza que Jesús ha dispuesto para nosotros por el Espíritu Santo.

4. El bautismo en el Espíritu Santo nos da el poder para vivir como discípulos de Jesús.

5. El bautismo en fuego es el proceso purificador por el cual todos los discípulos de Jesús necesitan pasar si han de llegar a ser más como El.

5. Imposición de manos

a) Escrituras clave

Hebreos 6:1-2 Marcos 16:17-18

1 Timoteo 5:22 2 Timoteo 1:6

b) Introducción

Recordemos que el llamamiento del Espíritu Santo es de seguir a la madurez. Para que esto ocurra debemos tener nuestros fundamentos espirituales bien cimentados. La doctrina de la imposición de manos es una progresión de las primeras tres verdades fundamentales, porque esta verdad vuelve a dirigir la atención de nosotros mismos a los demás para que podamos ser instrumentos de la bendición de Cristo. Echar el fundamento del bautismo del Espíritu Santo nos da la habilidad de ministrar en esta manera. La imposición de manos puede ser definida como un acto en el que una persona pone la mano sobre el cuerpo de otra por algún propósito espiritual concreto. Normalmente, este acto va acompañado de oración, de dar una palabra profética, o de ambos.

c) Algunos ejemplos del Antiguo Testamento

(I) Los israelitas imponían manos en sus sacrificios antes de matar los animales para significar la transferencia de pecado e identificación con la ofrenda por el pecado (Levítico 1:1-5).

(II) Jacob (o Israel) impartió una bendición a Efraín y a Manasés, los hijos de José, por la imposición de manos que incluía una palabra profética (Génesis 48:14).

(III) Moisés comisionó a Josué para la imposición de manos, impartiéndole su autoridad y sabiduría. Aquí vemos la transferencia de liderato y transmisión de una medida de sabiduría y honra para poner a Josué en condiciones de ser el líder (Deuteronomio 34:9; Números 27:15-23); Josué 1:16-17)

d) Razones del Nuevo Testamento para la imposición de manos

(I) Para impartir sanidad

– Jesús impartió sanidad por la imposición de manos (Lucas 4:40; 13:13).

– Los ancianos han de ungir con aceite (con sus manos) y orar par sanidad (Santiago 5:14-16).

– Los creyentes son animados para impartir sanidad por la imposición de manos (Marcos 16:17-18; Hechos 9:17 y Hechos 28:8-9 lo demuestran en la práctica).

(II) Para impartir bendición

– Jesús impartió la bendición de Dios a los niños (Mateo 19:13-15: Marcos 10:13-16).

– Jesús puso la mano sobre Juan y dijo: "no temas" (Apocalipsis 1:17).

(III) Para impartir el bautismo del Espíritu Santo

Los creyentes en general, así como los líderes, estaban involucrados en impartir el bautismo del Espíritu Santo por la imposición de manos (Hechos 8:14-24; 9:10-17; 19:6).

(IV) Para impartir dones espirituales ( 1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 1:6; Romanos 1:11)

(V) Para apartar gente para una obra específica

Los trabajadores para el Señor establecidos, son apartados para una obra específica por la imposición de manos, lo que imparte una unción específica para cumplir esa obra (Hechos 13:2-3). El comisionar diáconos (Hechos 6:1-6) también llevaba consigo la imposición de manos por parte del liderato. Nótese que los líderes escogen a hombres llenos de fe, sabiduría y del Espíritu Santo para desempeñar papeles de liderazgo incluso en las áreas de trabajo prácticas en la iglesia.

e) Hay que tener cuidado con la imposición de manos

No impongas con ligereza las manos a ninguno.

Esta Escritura principalmente se refiere a apartar a alguien para una posición de ministerio o de anciano. Obviamente es un asunto serio el tener a alguien que no sea la persona correcta en una posición de liderazgo, en especial si la pe condona un pecado habitual o si Dios no ha elegido a esa persona. Incluso, puede ser que no sea el momento oportuno para una persona el ser puesto en liderazgo (1 Timoteo 3:6). Dios escoge al liderato y declara el momento oportuno para que sean alzados, luego otros líderes deberán ser llamados para imponer manos sobre ellos y apartarlos.

Se debe recordar que si algo ha de suceder como resultado de la imposición de manos entonces debe haber contacto espiritual, es decir, de espíritu a espíritu. Las Escrituras nos demuestran que se puede impartir algo de espíritu a otro por la imposición de manos (Deuteronomio 34:9). Entonces necesitamos ir con algo de cuida quién vamos a imponer manos y también a quién permitimos que nos imponga manos. La gente puede estar impura o manchada en su espíritu por asociaciones malas o por condonar y vivir voluntariamente en un área de pecado De tales personas puede haber una importación dañina, en especial si tú tienes una debilidad en cierta área, o tú mismo no estás a saldo con el Señor en algún aspecto de tu vida. Mira el carácter de la persona que impone manos y valora su exactitud con Dios, humildad de corazón, y si desea solamente gloria para Dios. Recuerda Dios está en control de tu vida y circunstancias si eres su hijo. Entonces sólo deberías ir a otra persona para o para imponer manos en otros cuando Dios te dice que lo hagas. El te protegerá si vives en el centro de su voluntad Necesitamos ser sensibles al Espíritu Santo en estas áreas, pero no debemos descuidar la imposición de manos.

f) Importancia en la Iglesia

(1) Para servicio

La base del ministerio cristiano es el servicio (Marcos 10:43-45). El usar nuestras manos puede ser método de expresar nuestro servicio el uno al otro en el cuerpo compuesto de muchos miembros de C y al mundo. El impartir bendición o sanidad etc.; por la imposición de manos, puede ser uno de los may actos de servicio que podemos hacer para otro ser humano.

(II) Para dar

Cuando imponemos manos por fe, ministramos o damos la vida de Dios en nosotros a los demás. Al hacerlo Dios promete devolvernos para que podamos dar de nuevo (Lucas 6:38; Hechos 3:6).

(III) Para habilitar llamamiento

La iglesia de Jesucristo necesita más hombres y mujeres con un llamamiento de Dios en su vida y el o unción para habilitarles para cumplir ese llamamiento. La imposición de manos por el liderato un

en el cuerpo de Cristo es una manera de impartir tal habilidad a los que Dios llama (Hechos 13:1-3).

g) En resumen

La imposición de manos es una parte esencial de un cuerpo en funcionamiento, recibiendo vida de Jesús, la Cabeza, y liberando e impartiendo esa vida por las manos. El poder de Cristo resucitado para sanar, para ministrar, o dar bendición reside en la vida de todo discípulo de Jesús lleno del Espíritu, y en especial en el liderato escogido por Dios. Ese poder es liberado por la imposición de manos.

h) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿De qué manera es la víctima en Levítico 16:10,21-22 un ejemplo de lo que hizo Jesús por nosotros?

2. ¿Deberíamos temer recibir algo malo de otra persona y, por tanto, evitar que nos impongan manos? Discútelo.

3. ¿Por qué necesitamos ir con cuidado de no alzar los líderes equivocados, o los líderes correctos demasiado de prisa?

4. ¿Por qué debería la iglesia apartar a personas para una obra específica por la imposición de manos?

5. ¿Crees que Dios te usaría para impartir su vida a otros?

i) Resumen y aplicación

1. Hay una corriente de vida (energía, poder) divina cuando imponemos manos en alguien cuando hay fe, tanto en el que recibe como en el que impone manos (Marcos 5:25-30).

2. Si vivimos en obediencia a Dios, entonces no deberíamos tener miedo de que ningún mal nos sea impartido por la imposición de manos.

3. Para recibir algo de Dios, se requiere fe.

4. Al servir a Dios y dar a los demás por medios tales como la imposición de manos, entonces recibiremos más de Dios para habilitarnos para dar otra vez.

5. Dios quiere poner su llamamiento en la vida de mucha gente, y luego habilitarles en ese llamamiento, para que el cuerpo de Cristo sea edificado y crezca.

6. Resurrección de los muertos

a) Escrituras clave

Juan 5:19-30 Apocalipsis 11:18

1 Corintios 15:1-58 1 Tesalonicenses 4:13-5:11

Romanos 6:1-14

b) Introducción

"Resurrección" significa "levantamiento’ o "levantarse". En su forma verbal significa "hacer levantar, levantar; despertar del dormir y de la muerte". Como discípulos de Jesús no solamente vivimos por tiempo o por un tiempo, sino por la eternidad. Somos seres eternos; tenemos vida eterna. Jesús vivió con la cruz en primer plano y la eternidad en el fondo (Hebreos 12:2), y nosotros hemos de seguir a Jesús. George Whitfield dijo: "Ojalá trabajare por la eternidad; orare por la eternidad; predicare por la eternidad; quiero sólo a Dios".

c) Ejemplos de resurrección en la Biblia

(I) La resurrección en el Antiguo Testamento

– El hijo de la viuda de Sarepta (1 Reyes 17:17-24).

– El hijo de la Sunamita (2 Reyes 4:32-35).

– El hombre en el sepulcro de Eliseo (2 Reyes 13:21).

(II) La resurrección en el Nuevo Testamento

Resucitados por Jesús -La hija de Jairo (Marcos 5:35-43).

-El hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17).

-Lázaro (Juan 11:1-45).

Por Pedro – Dorcas (Hechos 9:36-42).

Por Pablo – Eutico (Hechos 20:9-12).

Hay tres aspectos de la resurrección que necesitamos considerar en esta unidad de enseñanza:

– La resurrección de Jesús (pasado).

– La resurrección espiritual del creyente, en Cristo (presente).

– La resurrección final de todos los que están en sus tumbas (futuro).

(d) La resurrección de Jesucristo

(Mateo 28:6; Lucas 24:36-53; Hechos 1:3)

¿Qué declara la resurrección de Jesús?

– Jesucristo es supremo sobre toda cosa creada (Mateo 28:18; Efesios 1:17- 23).

– El juicio futuro es asegurado (Hechos 17:31).

– Jesucristo es el Hijo de Dios (Romanos 1:4).

– Los creyentes son justificados (Romanos 4:25).

– La muerte es derrotada (Romanos 6:8-9).

– Hay un sacerdote en el trono de Dios (Hebreos 10:12).

– Hay un nuevo nacimiento en una esperanza viva (1 Pedro 1:3).

Sin embargo, esta enseñanza no puede significar solamente el conocimiento glorioso de que Jesús resucitó de entre los muertos. ¡Uno no sería cristiano si no creyera esto! (Romanos 10:9-10).

e) La resurrección espiritual del creyente en Jesucristo

(2 Corintios 5:14-17; Gálatas 2:19-20; Colosenses 2:12)

El os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos (matados) por vuestros delitos y pecados… aún estando nosotros muertos (matados) por (nuestros propios) defectos y ofensas, nos dio vida juntamente en comunión y unión con Cristo. Nos dio la vida misma de Cristo, la misma nueva vida con la cual le resucitó… y juntamente con El nos resucitó en los lugares celestiales.

(Efesios 2:1,5,6 Versión amplificada)

(I) ¿Cuáles son las evidencias de esta resurrección en la vida de un discípulo?

Una nueva vida es manifiesta (Romanos 6:4).

– Una nueva actitud hacia la vida es establecida y mantenida (Romanos 6:11).

– Un nuevo Señor es obedecido (2 Corintios 5:15).

– Un nuevo propósito de vida es adoptado (Colosenses 3:1-4).

(II) ¿Cuándo ha de tener lugar la futura resurrección?

En el día postrero (Juan 6:39-54).

– En la resurrección del día postrero (Juan 11:23-24).

– En su venida (1 Corintios 15:20-23).

– A la final trompeta (i Corintios 15:51-52).

– Cuando el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descienda del cielo (1 Tesalonicenses 4:16-17).

(III) ¿Qué efecto debería tener la resurrección en la conducta de un cristiano?

– Guardarnos de hacer lo que queramos y por consiguiente pecar (1 Corintios 15:32-34).

– Comprometidos a mantenernos firmes y trabajar para el Señor (1 Corintios 15:58).

(IV) Los creyentes se levantarán de nuevo

– A la vida eterna (Daniel 12:2-3).

– Con un cuerpo como el glorioso cuerpo de Cristo (Romanos 6:5; Filipenses 3:20-21; 1 Juan 3:2).

– Con un cuerpo conforme a la voluntad de Dios (1 Corintios 15:38).

– Con cuerpos imperecedores (1 Corintios 15:42).

– Con un cuerpo levantado en gloria (1 Corintios 15:43a).

– Con un cuerpo poderoso (1 Corintios 15:43b).

– Con cuerpos espirituales (1 Corintios 15:44).

– Para ser glorificados con Cristo (Colosenses 3:4; Juan 17:24).

– Primeros (Apocalipsis 20:6).

En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. (Salmo 17:15)

f) La resurrección final de todos los que están en sus tumbas

(Juan 5:28-29)

(1) El día de resurrección es el día de recompensa

Grandes y maravillosas como son estas verdades en su inspiración y consuelo, queda un sentido de que falta algo. ¿Cómo ha de afectar esta gran verdad a nuestra vida desde su propio fundamento? En Lucas 14:12-14 Jesús animaba a la gente cuando hacían un banquete, de no solamente invitar a los que devolverían la invitación, sino de invitar a los que no lo harían. Después hizo esta declaración: "te será recompensado en la resurrección de los justos". (Lucas 14:14). Por tanto, el día de resurrección es el día de recompensa. Este es el contexto en el que el tribunal de Cristo debería ser enseñado (Apocalipsis 11:18; 21:11-15).

(II) El tribunal de Cristo

Las razones para esta enseñanza son:

– Para trabajar, porque el Señor recompensa a todos según su conducta y como merecen sus hechos (Jeremías 32:19).

– Para trabajar en el poder del Espíritu (Juan 6:63). No deberíamos hacer ninguna obra muerta sino hacer todo con fe hacia Dios, energetizados por el Espíritu Santo.

– Para parar de juzgar a los demás (Romanos 14:10-13).

– Para trabajar en el temor de Dios (2 Corintios 5:10).

– Para que nuestro servicio sea hecho sinceramente y con motivo correcto (Colosenses 3:23).

(III) Esta doctrina corrige algunas doctrinas "cristianas" erróneas

Por ejemplo:

– "Todo lo que importa es que seamos salvos y que vayamos al cielo". (No somos salvos por obras, pero cuando somos salvos ¡las obras cuentan!)

– "Todos seremos iguales en el cielo". (En un sentido lo seremos, pero no sólo habrá recompensas sino también pérdida de recompensas.)

– "Puedes vivir como quieras y quedar sin castigo". (¡La gracia es gratis pero no es barata!)

(IV) Debemos rendir cuentas por las cosas hechas al cuerpo

1. Es individual. Esto significa que no existe el señalar con el dedo. La responsabilidad está en nuestras manos y no podemos culpar a los demás, ni siquiera a las circunstancias.

2. Ante Cristo el Juez. Juzgará sólo en amor y sin parcialidad. Su memoria es perfecta, por tanto, más vale que renunciemos a toda hipocresía ahora y no hagamos ostentación, porque entonces sólo habrá honestidad. Más vale que empecemos ahora. Recuerda, cuando somos honestos ante Dios y confesamos nuestros pecados El nos perdona.

3. De lo que hayamos hecho al cuerpo. Lo que hayamos permitido a nuestros ojos mirar; nuestro oído escuchar; nuestro corazón amar; nuestra mente creer; nuestros labios decir; nuestras manos tocar, nuestros pies llevar a; y nuestro cuerpo ser entregado a. De lo contrario de esto: las cosas buenas que hayamos hecho con el tiempo, el dinero, los talentos, etc.

4. Secretos expuestos. (Romanos 2:16) No sólo lo que hayamos hecho será expuesto, sino el porqué, es decir, nuestros motivos serán revelados (1 Corintios 4:5). Necesitamos hacer lo que es bueno y correcto a los ojos de Dios (Mateo 6:1).

(V) El tribunal de Cristo

Cuando esté ante el tribunal de Cristo,
y me muestre su plan para mí,
el plan de mi vida como hubiera podido ser,
si hubiera tenido su voluntad, y vea
cómo le impedí aquí y le bloqueé allá
y no entregaba mi voluntad,
¿habrá pena en los ojos de mi Salvador,
pena, aunque todavía me ame?

El me tendría rico, pero estoy allí pobre,
desnudo de todo menos de su gracia,
mientras la memoria corre como algo perseguido,
por los años que no puedo volver a trazar.
Entonces mi corazón desolado casi se romperá
con las lágrimas que no puedo derramar.
Me cubriré la cara con las manos vacías,
y agacharé la cabeza sin corona.

Señor de los años que me quedan,
los entrego en tu mano;
tómame, fúndeme, moldéame
al diseño que tú has planeado.

(VI) Las recompensas (1 Corintios 3:10-15)

Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. (1 Corintios 3:14)

– Coronas por llevar a muchos a la justicia (Daniel 12:3).

– Coronas que durarán para siempre (1 Corintios 9:24-25).

– Coronas de justicia (2 Timoteo 4:7-8).

– Coronas de vida (Santiago 1:12).

– Coronas de gloria (1 Pedro 5:1-4).

Las recompensas son dadas al final, por tanto retén lo que tienes para que nadie te quite tu corona (Apocalipsis 3:11). Necesitamos estar en buena relación con Dios, con nuestro cuerpo, alma y espíritu bajo su control.

g) Preguntas y puntos de discusión

1. En la vida de Jesús, ¿el saber que viviría por la eternidad importaba mucho?

2. ¿Tienes alguna evidencia de resurrección espiritual en tu propia vida?

3. ¿Qué diferencia debería haber en nuestra vida cuando reconocemos que como discípulos de Cristo vamos a ser resucitados y vivir por la eternidad?

4. ¿Deberíamos trabajar para el Señor sólo porque vamos a recibir recompensas?

5. ¿Vamos a tener que rendir cuentas por todo lo que hagamos en la tierra, incluso como discípulos de Jesús? ¿Y eso debería hacer una diferencia en la manera de vivir nuestra vida?

6. Si nuestros hechos y motivos van a ser revelados en el día del juicio, ¿por qué la mayoría de los cristianos todavía llevan una máscara para esconder su verdadero ser?

7. ¿Crees que recibirás alguna corona en el cielo, y por qué?

8. ¿Cómo deberíamos vivir nuestra vida, según Mateo 24:36-51?

h) Resumen y aplicación

1. La resurrección de Jesús demuestra que la muerte es derrotada y que El es Señor de todo.

2. Jesús murió y fue resucitado para estar con Dios para siempre y sus discípulos vivirán para siempre con El.

3. Un discípulo de Jesús tiene un nuevo amo llamado Jesús y una nueva vida en El.

4. La resurrección espiritual del creyente debería tener el efecto de guardarnos de pecar y causarnos el ser comprometidos y trabajar para el Señor Jesús.

5. El día de resurrección es el día de recompensa para el discípulo de Jesús.

6. Las obras no nos salvarán, pero cuando seamos salvos, las obras iniciadas por Dios contarán para recompensas en el cielo.

7. Somos personalmente responsables ante Jesucristo el juez, por lo que hayamos hecho al cuerpo, incluso las cosas secretas.

7. Juicio eterno

a) Escrituras clave

Hebreos 6:1-2 2 Pedro 3:3-15

Romanos 2:5-11 Hebreos 10:24-39

Mateo 25:31-46 Mateo 24:1-51

b) Introducción

Venimos ahora al último fundamento de nuestra fe, esencial para seguir a la madurez. Como discípulos de Jesús sabemos que en el cielo hay un río puro de agua de vida, limpio como el cristal, que procede del trono de Dios. Aquí falta la maldición, falta la muerte, falta el mal, faltan las lágrimas y falta la noche. Sin embargo, existe un infierno así como un cielo. Existe no sólo la bendición eterna sino también existe el juicio eterno.

c) ¿Cuál es el significado de la palabra juicio?

El verbo "juzgar" significa separar; distinguir entre; ejercitar juicio en; estimar; pedir cuentas; cuestionar; juzgar juiciosamente; procesar como juez; llevar a juicio; sentenciar; dar cuentas; administrar gobierno; gobernar.

d) Razones para enseñar sobre el juicio eterno

(1) Para que estemos continuamente agradecidos

Agradecidos por la gracia y misericordia de Dios (Romanos 5:8-9; 1 Tesalonicenses 1:10).

(II) Para que vivamos en el temor de Dios (Hebreos 10:3 1; 1 Pedro 1:17)

Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

(Mateo 10:28)

Nótese que la palabra "destruir" no significa que el alma desaparecerá o desintegrará, sino que será llevada a la ruina. Todavía estará allí, pero será un reflejo triste de lo que debería ser. No es una pérdida de ser, sino de bienestar.

(III) Para despertar intercesión por los perdidos

Debido al horror de morir sin Cristo.

(IV) Para que presentemos el evangelio como es (Romanos 1:16-20).

El evangelio revela tanto la justicia como la ira de Dios.

e) ¿Cómo se revela la ira de Dios?

– En la conciencia del hombre, a menos que llegue a estar cauterizada e insensible.

– En la historia, por ejemplo, las historias de Adán y Eva echados del Edén; el diluvio; la torre de Babel; las ciudades de Sodoma y Gomorra.

– En la universalidad de la muerte, incluso aunque el diablo dijo: "No moriréis". (Génesis 3:4).

– En las consecuencias del pecado. "Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará". (Gálatas 6:7).

– La mayor manifestación fue en el Calvario. Le costó muchísimo a Jesús apaciguar la ira de Dios. "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en El" (2 Corintios 5:21).

f) Se llama el juicio eterno

– El grande y terrible día de Jehová (Malaquías 4:5).

– El día de la ira de Dios, cuando su juicio justo será revelado (Romanos 2:5).

– El día de juicio y destrucción de hombres impíos (2 Pedro 3:7).

– El gran día de la ira de El que se sienta en el trono y del Cordero (Apocalipsis 6:16-17).

El juicio eterno es cierto (Hechos 17:30-31; Isaías 45:23-24) y todos los que no sean parte del Reino de Dios estarán allí en aquel día (Apocalipsis 21:8; Lucas 16:19-31). El efecto de esto será aterrador (Isaías 2:19; Apocalipsis 6:16-17; Hebreos 10:31).

g) ¿Qué es el juicio eterno?

Ser echado en el fuego eterno del infierno (Mateo 18: 8-9).

– Estar en la compañía del diablo y sus ángeles (Mateo 25:41).

– Castigo eterno (Mateo 25:46).

– Oscuridad donde habrá llanto y crujir de dientes (Mateo 25:30).

– Vergüenza y confusión perpetua (Daniel 12:2).

– La segunda muerte (Apocalipsis 20:14-15).

– Eterna separación de Dios (Mateo 25:41; 2 Tesalonicenses 1:9-10).

h) Otras enseñanzas sobre el juicio eterno

– Aniquilación, es decir, no hay nada al final.

– Castigo temporal, luego aniquilación.

– Reconciliación universal: aquí incluso el diablo será salvo.

NOTA: Ninguno de estos puntos son verdades bíblicas: (Mateo 25:31-46; Apocalipsis 20:10; Marcos 9:47-48).

i) ¿Por qué debe haber juicio?

Por el pecado contra la ley de Dios (Romanos 2:12).

– Por impiedad (2 Pedro 3:7).

– Por maldad (2 Pedro 2:9).

– Por desobediencia (Judas 6).

– Por incredulidad (Juan 3:18).

– Por trasgresión (Romanos 5:18).

– Por hechos malos (Juan 3:19).

j) ¿Quién es juez?

Dios (Hechos 17:31; Romanos 3:6; Hebreos 12:23; 1 Pedro 4:5).

– El Hijo (Juan 5:22-27; Hechos 10:42).

– Los santos (1 Corintios 6:2-3).

k) ¿Cuáles son los principios que gobiernan el juicio divino?

– La medida de luz o verdad revelada (Mateo 10:14-15; 12:41).

– Todo conocimiento divino (Juan 8:15-16; Apocalipsis 20:12,15; Romanos 2:2).

– Las palabras de Dios (Juan 12:48-50).

– Responsabilidad personal (Romanos 14:10-12).

– Conducta personal (2 Corintios 5:10; Romanos 2:5-6; 1 Pedro 1:17; Apocalipsis 20:12).

– Imparcialidad divina (1 Pedro 1:17).

– El trato a los hijos de Cristo (Mateo 25:31-46; 12:50; 2 Tesalonicenses 1:5-10). – La ley (Romanos 2:12).

– Rectitud y justicia (Salmos 9:8; 96:13; Hechos 17:31; Romanos 2:5; 2 Timoteo 4:8; Apocalipsis 19:11).

– Motivos y pensamientos (1 Corintios 4:5; Romanos 2:16).

– El evangelio (2 Tesalonicenses 1:8).

l) ¿Cuándo ocurre el juicio?

(I) Ha Ocurrido

Satanás (Juan 16:11; Colosenses 2:15).

– El mundo (Juan 12:31).

– El hombre (Juan 3:18; Juan 5:24; Romanos 5:9; Romanos 8:1).

(II) Está ocurriendo

– Pecadores (Romanos 1:18-32).

– Cristianos (1 Corintios 11:31-32).

(III) Ocurrirá

Después de la muerte (Hebreos 9:27).

– El día final (Juan 12:48).

– El día (Mateo 10:15; 11:22-24; 12:36; Hechos 17:31; Romanos 2:5; 1 Corintios 3:13; 2 Tesalonicenses 1:10; 2 Pedro 2:9; 2 Pedro 3:7; y 1 Juan 4:17).

– En la venida de Cristo (Mateo 25:31; 1 Corintios 4:5; 2 Tesalonicenses 1:7-10;2 Timoteo 4:1; Judas: 14-15).

(IV) Ocurrirá en

– El trono de su gloria, para las naciones (Mateo 25: 31-46).

– El tribunal 8de Cristo, para los santos (Romanos 14:10; Corintios 5:10).

– Un gran trono blanco, para los pecadores8 (Apocalipsis 20:11-15).

(V) ¿Qué pasará?

– Los pecadores serán juzgados por el pecado y sepultados en el olvido interminable (2 Tesalonicenses 1:8-9; Apocalipsis 11:18; Mateo 25:46; Apocalipsis 20:15).

– Los justos en Dios vivirán para siempre con Cristo Jesús y recibirán recompensas por lo que hayan hecho en Cristo.

Nosotros como discípulos de Jesús necesitamos rescatar a los perdidos y preocuparnos por los que se están muriendo.

m) Preguntas y puntos de discusión

1. Si Dios es un Dio8s de amor, ¿por qué permite que los que no aceptan a Jesús como Señor y Salvador sean castigados por la eternidad? (Hebreos 10:26-29).

2. ¿Puede Dios negar su propia rectitud, santidad y justicia en algunas circunstancias?

3. ¿Deberíamos vivir en el temor de Dios? (1 Pedro 1:17).

4. La ira de Dios fue invocada cuando el hombre escogió pecar. ¿Cómo apaciguó Jesús esa ira o enfado?

5. ¿Por qué debería la enseñanza sobre el juicio eterno motivarnos para ser testigos de Jesús aquí en la tierra?

n) Resumen y aplicación

1. Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio. (Hebreos 9:27).

2. Dios es santo, justo y no puede mentir. Dentro de El no hay sombra de variación. Debe ser conforme a su naturaleza y carácter. El pecado y rebelión del hombre contra Dios, por consiguiente, debe ser juzgada (Santiago 1:17; Números 23:19).

3. Los justos en Dios han de ir a un lugar donde la muerte y la maldición faltan y donde vivirán con Jesús p siempre.

4. Los que no ace8ptan el camino de Dios para ellos en Jesús, irán al castigo eterno.

5. El juicio eterno es una verdad fundamental que debería motivarnos como discípulos de Jesús a vivir en el te de Dios y a alcanzar a los perdidos y los que se están muriendo.

SECCIÓN E. FRUCTIFICAD COMO DISCÍPULO.

SECCION E

Fructificad como discípulo

1. La autoestima y nuestra posición correcta ante Dios

 

2. Entender la fructificación: (Primera Parte) Libertad, fruto, poder y sabiduría

 

3. Entender la fructificación: (Segunda Parte) Llamados a ser fructíferos

 

4. Entender la fructificación: (Tercera Parte) Llamamiento y metas

 

5. Los dones de la gracia

 

6. Administración, siembra y cosecha

 

7. Seguir hacia adelante en fe

 

1. La autoestima y nuestra posición correcta ante Dios

A. AUTOESTIMA

a) Escrituras clave

Salmos 139:13-16 Romanos 9:20-21

Romanos 12:3 Efesios 2:10 1 Samuel 16:7

b) Introducción

La autoestima es una opinión favorable, loable, prometedora y apropiada de nosotros mismos. Podemos tener un concepto demasiado alto de nosotros (Romanos 12:3; Gálatas 6:3-4) o demasiado bajo (Efesios 2:10). Como discípulos de Jesús, somos especiales a los ojos de Dios. Dios, el creador del universo, vive en nosotros por su Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20). Somos hijos de Dios, coherederos con Jesús y compartimos con El en su gloria (Romanos 8:17). Hemos sido hechos vivos con Cristo (Efesios 2:5:) y nos ha sido dada plenitud en Cristo (Colosenses 2:10). En efecto, podemos hacerlo todo a través de El que nos fortalece (Filipenses 4:13) y hemos sido levantados con Cristo y sentados en lugares celestiales (Efesios 2:6). Necesitamos equilibrar la grandeza de quién somos en Cristo con una aceptación humilde de lo que Dios quiere que seamos y lo que El quiere que hagamos.

Dios nos hizo (Salmos 139:13-16)

Dios nos hizo y nos conoció incluso antes que naciéramos. El es lo suficiente grande como para poder con nuestros mayores problemas y sacarnos de ellos. Si somos bajos, altos, gordos, delgados, feos, guapos, inteligentes, menos inteligentes, introvertidos o extrovertidos, deberíamos aceptarnos, porque esta es la manera en que Dios nos creó y nos hizo. El sabe lo que es mejor y producirá lo mejor en nosotros si se lo permitimos. Esto significa cooperar con El. No deberíamos estar contentos con el pecado en nuestra vida, ni con los problemas de nuestra vieja concupiscencia, mas deberíamos estar contentos de cómo fuimos hechos. Nunca hubo ni nunca habrá otra persona tal como tú. Los dones que Dios te ha dado y te dará, la manera en que te hizo, e incluso las circunstancias en que te ha puesto, todo te capacitará para hacer y llevar a cabo un trabajo que nadie más podría hacer tan bien como tú. Tú eres la mejor persona para la tarea que Dios te ha llamado a hacer. Has sido hecho y estás siendo moldeado por Dios para esa misma cosa. Has sido hecho con un patrón que no se repetirá nunca (Romanos 9:20-21).

No deberíamos empuñar las armas contra la hechura de Dios. No deberíamos jamás, entonces, odiarnos ni tener ninguna amargura o resentimiento contra el Señor por habernos hecho de la manera que somos. Esto contristaría al Espíritu Santo de Dios en nosotros. Dios acepta toda la responsabilidad por nuestra creación, pero nuestro desarrollo y destino final depende de nuestra cooperación con El. ¡Es elección nuestra si dejamos que Dios lo haga o no!

Jesús cambió el nombre de Simón por Pedro o Cefas. Lo hizo porque "Pedro" significa "roca" y "Simón" significa "junco". Un junco es movido con facilidad por todo viento, pero una roca es sólida y estable. Esto habría hecho que Pedro se viera diferente, haciéndole estable donde era inestable. Jesús sabía que Pedro había de llegar a ser un fundamento estable de Su iglesia. Pedro necesitaba verse como le veía Dios. Nosotros necesitamos hacer lo mismo. Dios ve lo que nosotros podemos llegar a ser en El por medio de Su amor y poder obrando en nosotros, y a través nuestro. Necesitamos vernos como Dios nos ve y no como nosotros nos vemos. El Señor no mira la apariencia exterior sino que mira al corazón (1 Samuel 16:7).

d) Consecuencias de una mala imagen de uno mismo

Nuestra autoestima es una de las cosas más importantes que poseemos. La autoestima influye en nuestra felicidad personal o en la falta de ella. Establece las fronteras de nuestros logros y limita nuestra realización. Si nos creemos poco en Cristo lograremos poco, pero si creemos positivamente, somos más capaces de alcanzar nuestro potencial en Cristo Jesús. Tenemos una mala imagen de nosotros mismos cuando no nos podemos escapar de las actitudes e ideas negativas que tenemos de nosotros mismos, Si vivimos con éstas, entonces tres cosas tienden a suceder:

1. Nos falta confianza en nosotros mismos.

2. Somos incapaces de descubrir nuestro propósito en la vida.

3. Recibimos un sentimiento de rechazo, fracaso e inseguridad.

La mayoría de las personas intentan esconder quiénes son realmente porque sufren de estas cosas. Se ponen una máscara y esperan que la gente no descubra la persona real que hay debajo. Algunas de las cosas que tales personas hacen para encubrir los problemas subyacentes, incluyen:

– Ser unos "bocones" para cubrir la falta de confianza en sí mismos.

– Andar con el grupo de moda "in" para cubrir su inseguridad.

– Sentirse inferiores, tímidos y reservados porque creen ser un fracaso.

Muchos de nuestros problemas sociales hoy día pueden surgir de una mala imagen de uno mismo; por ejemplo, alcoholismo, drogadicción, actividad criminal, rebelión, abuso del sexo, rotura matrimonial, vandalismo, violencia, etcétera.

Podemos engañar a otros, pero no podemos escondernos de Dios. El sabe quiénes somos, por tanto, no intentemos escondernos de El. Necesitamos entregar nuestras vidas en Sus manos y morir a nosotros mismos. Luego necesitamos vivir como El nos ve.

e) Las consecuencias de una buena imagen de uno mismo

Necesitamos experimentar el amor y poder de Dios. Necesitamos saber que somos aceptados por Dios quien lo creó todo. Necesitamos entender quién somos en nosotros mismos, y quién somos en Cristo y comenzar a vernos como Dios nos ve. Esto nos capacitará para tener confianza en nosotros mismos y en Dios; sentirnos seguros, sabernos aceptados, alcanzar el éxito y realización, etcétera,

Todos somos como niños en que aprendemos a ser aquello con lo que vivimos.

– Si vivimos con crítica aprendemos a condenar.

– Si vivimos con hostilidad aprendemos a luchar.

– Si vivimos con ridículo aprendemos a ser tímidos.

– Si vivimos con vergüenza aprendemos a sentirnos culpables.

– Si vivimos con tolerancia aprendemos a ser pacientes.

– Si vivimos con ánimo aprendemos a ser confiados.

– Si vivimos con alabanza aprendemos a apreciar.

– Si vivimos con imparcialidad aprendemos justicia.

– Si vivimos con seguridad aprendemos a tener fe.

– Si vivimos con aceptación aprendemos a gustamos.

– Si vivimos con aceptación y amistad aprendemos a encontrar amor en el mundo.

f) ¿Cuál es el camino de Dios?

La gente intenta toda clase de cosas para sentirse bien y ganar aceptación, dinero, trabajo, placer, estudios, deportes, excelencia, sexo, poder, belleza,, ropa elegante, lo oculto, etcétera. Algunas de estas cosas tienen valor, pero el valor es sólo temporal. Pueden dar algún sentimiento de satisfacción; pero al fin y al cabo son vacíos, sin sentido e incluso peligrosos.

Dios creó al hombre a su propia imagen para tener una relación con El. El hombre, sin embargo, no vivió en conformidad con lo que Dios quería, siguió su propio camino e hizo lo que le vino en gana. Esto resultó en separación de Dios. El hombre sintió vergüenza y temor porque había perdido la bendición de la presencia y el amor de Dios. El hombre pronto se dio cuenta de que había salido perdiendo. Fue creado para ser algo y hacer algo por Dios, y ahora estaba separado de El. Esto ha causado que el hombre tenga una crisis de imagen de sí mismo. El hombre ha intentado volver a ganar aquella imagen perdida, pero nunca ha comprendido plenamente cuál era el problema. Siempre parece que se queda corto, no importado que intente. Siempre parece haber un vacío o falta de propósito y realización.

Jesús el hijo de Dios, vino a la tierra porque lo sabía, vino para restaurar al hombre lo que había sido perdido y dejarnos tener una relación con Dios otra vez. Jesús entendió el problema y El mismo se convirtió en la respuesta de la humanidad (Juan 14:6). Sin embargo, nosotros nos tenemos que alejar de las cosas que no agradan a Dios (es decir el pecado) y aceptar a Jesús como nuestro Salvador y Señor, Dios entonces promete aceptamos de nuevo y permitimos experimentar Su vida, poder y amor. Incluso promete damos parte de Sí mismo, el Espíritu Santo, para capacitarnos para vivir la vida para la cual fuimos creados. Vivir en lo bueno de la respuesta de Dios llenará el vacío en nuestro interior. Necesitamos dejar que Dios tenga libre dominio en nuestra vida y desaprender muchas de las ideas que teníamos acerca de la vida antes de descubrir la verdadera respuesta. Esto tardará tiempo, pero si dejamos que Dios trabaje en nosotros, entonces seremos cambiados, para ser como El. Nos librará de la imagen distorsionada que tenemos de nosotros mismos y nos capacitará para vivir con dignidad y de modo que podamos realizar nuestro destino dado por Dios.

Porque somos hechura suya creados en Cristo Jesús, es para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

(Efesios 2:10)

B. NUESTRA POSICION CORRECTA ANTE DIOS

a) Escrituras clave

Romanos 6:1-23 Romanos 7:1-25

Romanos 8:1-39 Romanos 12:1-2

2 Corintios 5:17

b) Nuestro viejo yo fue crucificado con Cristo

Cuando nos convertimos en discípulos de Jesús, Dios ve a nuestro viejo yo como muerto. Dios llevó nuestro viejo yo y lo crucificó con Cristo Jesús (Romanos 6:6). Hemos muerto y ahora vivimos con Cristo. Somos nuevas criaturas, lo viejo ha pasado, lo nuevo ha llegado (2 Corintios 5:17). Nos hemos convertido en la justicia de Dios en Jesús (2 Corintios 5:21). Necesitamos considerarnos, por tanto, muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. (Romanos 6:11). Esta es la manera en que Dios quiere que nos veamos.

Muchas veces, incluso como cristianos nacidos de nuevo, nos vemos débiles e ineficaces contra nuestra concupiscencia pecaminosa. Esto es un concepto totalmente erróneo. Tenemos en nosotros el potencial de resistir el pecado y vivir una vida totalmente victoriosa en Cristo. Nuestro viejo yo, que no tenía ni el poder ni el potencial como para resistir el pecado, ha pasado y tenemos un nuevo yo, nacido del Espíritu de Dios, al cual, si se le permite reinar, nos capacitará para vencer toda tentación y por tanto todo pecado. Necesitamos vivir en lo bueno de esto (Colosenses 2:9-15; Colosenses 3:9-10).

Satanás intentará convencernos de que este no es el caso e intentará enredarnos en el pecado de nuevo e incluso puede tener éxito. El quiere que creamos que no tenemos nada de poder para dejar de pecar. Sin embargo, en Cristo sí tenemos el poder, no sólo para resistir el pecado, sino también para vencerlo. Si pecamos, todo lo que tenemos que hacer es confesarlo, darle la espalda y recibir el perdón de Dios, y entonces volveremos a nuestro lugar correcto sin pecado (1 Juan 1:9). Ya no somos esclavos del pecado. Estamos sin pecado en Cristo, a menos que permitamos que el pecado reine de nuevo en nuestra vida.

c) No dejes que el pecado te enrede

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

(Gálatas 5:1)

Cristo Jesús nos ha librado de nuestro yo pecaminoso, por tanto, no debemos dejar que ni Satanás ni el pecado nos enreden de nuevo. Esto necesita disciplina y un conocimiento de que, aunque el pecado es "pegajoso", no puede adherirse permanentemente a nuestro nuevo yo en Cristo, a menos que persistamos en él (2 Pedro 2:19-22). En la Escritura somos continuamente animados a no alimentar nuestra vida con cosas impías. No hemos de involucrarnos en los caminos del mundo (1 Juan 2:15-17). Como Jesús, necesitamos estar en el mundo pero no ser del mundo. Necesitamos vivir una vida que agrade a Dios, y esto significa servirle siempre con 100% de nuestra vida (Hebreos 10:26-39). Para hacer esto necesitamos alimentarnos de las cosas de Dios y no de la basura que ofrece el mundo (Colosenses 2:20; 2 Timoteo 2:4; Filipenses 4:8). El pecado no tiene dominio en nosotros a menos que se lo permitamos (Efesios 4:22-24).

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino que transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta

(Romanos 12:1-2)

d) Nuestro espíritu debería gobernar

Necesitamos dejar que nuestro espíritu, que fue hecho vivo por el Espíritu Santo cuando nacimos de nuevo (Juan 3:5-6); 1 Pedro 1:23), reine en nuestra vida y experiencia. Nuestro espíritu debería gobernar sobre nuestra alma (es decir la mente, las emociones y la voluntad) y sobre nuestro cuerpo. Nuestro espíritu es habitado y controlado por el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo conoce la mente de Dios (1 Corintios 2:10-16). Si Jesús es en verdad Señor de nuestra vida entonces nuestro espíritu necesita gobernar en toda nuestra vida (Gálatas 5:13-26; Romanos 8:1-17). Así es como un discípulo de Jesús debería vivir. Este es el orden de Dios para las cosas.

Sin embargo, muchos cristianos han alzado el alma, o incluso el cuerpo, en ciertas áreas de su vida, para que rijan ellos en vez del espíritu. Si pecamos en cualquier área de nuestra vida, en realidad nuestra alma gobierna en aquella área. Necesitamos confesar esto y pedir a Dios que nos perdone, recibir su limpieza, y luego hacer que Jesús sea Señor sobre esa área de nuestra vida de nuevo. Así reintegramos nuestro espíritu, el cual está bajo el control del Espíritu Santo para gobernar en esa área.

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e) e) e) e) e)Conclusión

Necesitamos morir a nosotros mismos diariamente y vivir como vivió Cristo Jesús (Lucas 9:23). Necesitamos considerarnos muertos al pecado. Ya no tenemos que obedecer nuestra vieja concupiscencia que no podía quitarse el pecado de encima, porque ahora somos nuevas criaturas en Cristo. Necesitamos vivir con nuestro espíritu en control sobre nuestra vida y no permitir que nuestra alma o cuerpo se levante y asuma el control. Esto significa que necesitamos alimentar y animar nuestro espíritu y evitar todo aquello que pudiera ayudar a nuestra alma o cuerpo a levantarse de nuevo, por tanto, a pecar.

Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

(Romanos 8:12-14)

f) Preguntas y puntos de discusión.

1. ¿Culpas a Dios por tu apariencia o por el lugar donde vives? ¿Deberías?

2. Jeremías vivió una vida muy difícil como profeta del Señor. ¿Crees que el conocimiento de que Dios le conocía antes que fuese formado en el vientre, y que le había apartado para ser profeta a las naciones antes de que naciera habría ayudado a Jeremías? (Jeremías 1:4-10) ¿Hay alguna lección que necesitamos aprender de este pasaje?

3. ¿Por qué ocurren los problemas sociales listados en la sección titulada: "Consecuencias de una mala imagen de uno mismo" debido a una mala imagen de uno mismo?

4. ¿Está Dios en control de tu vida como discípulo de Jesús o no? ¿Cómo entonces deberíamos vernos?

5. Hemos muerto a nuestro viejo yo como creyentes nacidos de nuevo. Mucha gente que recibe consejo no lo reconoce. ¿Cómo deberíamos aconsejar a la gente a la luz de esta verdad? Discútelo.

6. El bautismo en agua por inmersión total es una señal o declaración pública de que hemos muerto a nuestro viejo yo y ahora vivimos en la vida de resurrección de Cristo. ¿Vivimos en lo bueno de esto?

7. ¿Está tu espíritu en control de todas las áreas de tu vida? Si no es así; ¿qué vas a hacer acerca de ello?

g) Resumen y aplicación

1. Dios nos conocía antes que naciéramos y ha preparado una obra de antemano para que nosotros, como discípulos de Jesús, la hagamos.

2. Dios quiere que nos veamos como El nos ve.

3. Si cooperamos con Dios y le entregamos nuestra vida a El, seremos las mejores y mejor equipadas personas para hacer el trabajo que Dios quiere que hagamos.

4. La mayoría de los problemas en el mundo hoy día, provienen de la incapacidad del hombre de vivir como Dios le creó originalmente para que viviera.

5. Necesitamos vivir como si estuviéramos muertos a nuestro viejo yo pecaminoso y no como si todavía estuviéramos vivos para él.

6. Nuestro espíritu, que está controlado por el Espíritu Santo de Dios, debería estar en control de toda nuestra vida.

7. "Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de El sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas, y haced sendas derechas para vuestros pies para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado". (Hebreos 12:1-3; 12 y 13).

2. Entender la fructificación:

(Primera Parte)

Libertad, fruto, poder y sabiduría

A. LIBERTAD

a) Escrituras clave

Juan 8:36 Gálatas 5:1

b) Cristo Jesús nos ha liberado

Antes de estar en Cristo estábamos en esclavitud de pecado, del yo y de Satanás. Debido a esta esclavitud no éramos libres para servir a Dios. ¡Pero ahora Cristo nos ha librado! Aparte de esta libertad que ha sido lograda para nosotros por medio de la cruz del Calvario, nunca podríamos seguir a Cristo ni llevar a cabo la voluntad del Padre. Esta libertad se obtiene por medio de una paradoja. Es porque nos vinculamos a Cristo, por fe, que somos librados de todas estas fuerzas negativas que nos impiden servir a Dios. Cuando hacemos la confesión: "Jesús es el Señor" (Romanos 10:9), nos vinculamos a Cristo. Lo que confesamos es a lo que estamos vinculados. Este es el porqué tanta gente no tiene libertad espiritual en absoluto, porque la confesión de su vida es algo o alguien distinto a Cristo. Esta confesión no es solamente cuestión de palabras, es cuestión de la voluntad, las actitudes y las acciones. Confesamos aquello que permitimos que tenga mayor influencia en nuestra vida. Incluso las actividades normales y decentes son equivocadas si nos separan de la libertad de Jesús. Si permitimos a cualquier cosa dominar nuestra mente y nuestro espíritu, entonces aquello llegará a ser la confesión de nuestra vida y nos robará de aquella libertad que el Padre ha ganado para nosotros en Cristo Jesús (Romanos 6:16-18). El secreto del discipulado es la obediencia. La obediencia espiritual no es intentar en nuestra propia fuerza hacer lo que Dios nos dice, sino es entregar nuestra vida en las manos de Dios y permitir a Jesús que sea nuestro Señor (Gálatas 5:1).

b) FRUCTIFICACION

a) Escrituras clave

Juan 15:16 Mateo 21:43

Romanos 7:4

b) Hemos sido escogidos para dar fruto

La libertad de influencias negativas nos hace libres para dar frutos (Romanos 7:4). El propósito de Dios al escogernos es para que nuestra vida sea productiva para El. Nos ha llevado a una relación con su Hijo para que manifestemos en nuestra vida las mismas características de fructificación que mostró Jesús en su vida. Es mientras reconocemos nuestra posición en Cristo Jesús, y apreciamos lo que significa esto para nosotros en nuestra vida cotidiana, que podemos traer a la luz los frutos de justicia, amor y poder (Juan 15:5-8).

Nuestra falta de fructificación es debida al hecho de que tendemos a vivir una vida seccionada. Tendemos a nombrar ciertas cosas como "espirituales" y las asociamos con el crecimiento y la madurez en términos cristianos. Pero a la vez, dejamos inmensas áreas de nuestra experiencia sin diagnosticar ni disciplinar. El resultado es que desperdiciamos una gran cantidad de tiempo, gastamos muchísima energía en cosas que son de poca importancia, y no reconocemos el desafío del discipulado en cada área de nuestra vida cristiana. Dios nos ha llamado para ser f u en todas las áreas de nuestra vida. Esto no es solamente una gran fuente de bendición a otras personas: trae gran recompensa a nosotros mismos. La satisfacción espiritual ganada de la fructificación real no puede ser medida.

c) Cinco áreas de fructificación

1. Una alma fructífera manifestando el fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23)

2. Una mente fructífera (Filipenses 4:8-9; Romanos 8:5-8; Efesios 4:22-24).

3. Fructificación en hechos (Colosenses 1:10, 1 Pedro 3:10)

4. Fructificación en dones (1 Pedro 4:10; Romanos 12:4-6).

5. Fructificación en comunión (Hebreos 10:24-25; Salmo 133).

C. PODER

a) Escrituras clave

Efesios 1:17-23 Efesios 6:10

Hechos 1:8 2 Corintios 4:7

b) Vivir en el poder de Dios

Nuestra libertad no sólo se logra para nosotros por Cristo, sino que se logra en nosotros por el poder del Espíritu Santo. El Padre no quiere que vivamos en debilidad sino, en Su fuerza. Ha hecho asequible para nosotros todo poder que usó cuando resucitó a Jesús de la muerte (Efesios 1:18-20). Por lo tanto, no estamos caminando actuando solos en nuestro discipulado: tenemos a nuestra disposición todo el poder vivo de Dios por medio dé Espíritu (Mateo 28:19-20). Al discipulado, entonces, se le puede describir: ¡como una ilustración del poder Dios obrando! En la vida de los hombres y mujeres que no parecen nada desde el punto de vista exterior, obra con poder dinámico, llevando a cabo sus propósitos a través de aquellas mismas vidas (2 Corintios 4:7). poder que Dios nos da por su Espíritu Santo es más que suficiente como para cubrir toda necesidad que poda tener en cada aspecto de nuestra vida como cristianos (2 Pedro 1:3).

c) Cinco áreas en las cuales necesitamos poder

1. Poder para nuestra vida interior

Necesitamos recibir en lo profundo de nuestro corazón y vida los recursos de Dios. Sin este poder no ninguna manera en que respondamos jamás a la llamada de Dios a la santidad, o que podamos jamás llevar cabo su voluntad que nos quiere revelar (Efesios 3:16).

2. Poder para testificar para Jesús

Tal como los discípulos de Jesús, nunca podríamos llevar a cabo su comisión de ir y hacer discípulos de todas naciones, apartados del poder del Espíritu Santo que mora dentro de nosotros. Sin este poder los primeros discípulos habrían permanecido detrás de puertas cerradas, impotentes y temerosos. Jesús les dijo que cuando recibieran Espíritu Santo recibirían poder (Hechos 1:8) y esto es lo que sucedió. Pusieron el mundo al revés para Jesús.

3. Poder para creer en Dios

El Espíritu Santo crea fe en nuestro corazón. Antes que Jesús se fuera prometió a Sus discípulos que ven otro Consolador. No hablaría acerca de sí mismo sino que declararía a Jesús en su corazón. Por medio de la en el nombre de Jesús podrían llevar a cabo las poderosas obras necesarias en el Reino de Dios (Juan 14:12).

4. Poder en don y ministerio

El poder del Espíritu Santo es asequible a todo creyente (1 Corintios 12:7). Somos llamados para ser ministros del nuevo pacto de la gracia de Dios en Jesús. Todos hemos sido llamados para que nuestra vida sea un canal de la gracia de Dios a otros hombres y mujeres. El Padre no deja que hagamos esto en nuestra propia fuerza sino que provee la fuerza y habilidad del Espíritu Santo en todo punto. No sólo provee el coraje y valentía como para hacer el trabajo, sino que también provee los recursos por medio de los diversos dones del Espíritu Santo. El Padre también nos equipa, no sólo según las necesidades del trabajo, sino también referente a lo que somos como personas. Los discípulos no son llamados para ministrar en la misma manera, por tanto no nos son dados los mismos dones. Los dones que tenemos de Dios están hechos a la medida para nosotros y la obra que somos llamados a hacer para Dios.

5. Poder en guerra espiritual

Todo creyente cristiano está ocupado en la guerra. Cuando nacemos de nuevo sólo cambiamos de lado. Satanás no va a quedar pasivo ante esto, por tanto debemos estar preparados para la batalla. La guerra está en el corazón del discipulado porque somos aquellos a quienes Dios ha escogida para representarle y actuar en el poder de Su Reino aquí en la tierra, hasta que el Reino venga en su plenitud y Jesús aparezca en toda su gloria.

D. SABIDURIA

a) Escrituras clave

Proverbios 4:5 Santiago 1:5

Santiago 3:13-18 Proverbios 9:10 1

Corintios 2:6-16

b) Comprendiendo lo que es ser hombre

No existe ninguna necesidad más importante, si hemos de crecer a la madurez, que el don espiritual de la sabiduría. Enfoca todos los demás dones y sin ella estamos a merced de nuestros sentimientos y las demandas de otra gente. Hace falta la sabiduría para entendernos, para entender las necesidades de otros, y para entender la voluntad de Dios. Los dones de Dios se deben usar con sabiduría para ser verdaderamente efectivos, porque el poder sin sabiduría es peligroso al cuerpo de Cristo. Necesitamos la madurez y perspicacia que viene de la sabiduría para poder aplicar los dones de poder debidamente (Proverbios 4:5-7).

c) Las dos caras de la sabiduría en el Antiguo Testamento

1. La sabiduría es una cosa práctica para la vida

Es un don dado por Dios de saber qué hacer en una situación dada, y cómo manejar la vida con todos sus desafíos y oportunidades. Sólo tenemos una vida, y las decisiones que tomemos y las respuestas que tengamos ante las circunstancias de nuestra vida afectarán en gran medida a la plenitud en que esta se viva y a que su efecto sea más fructífero o no,(Proverbios 4:10-12).

2. La sabiduría está relacionada con el entendimiento de Dios por parte del hombre

Los libros de Job y Eclesiastés reflejan la búsqueda en el espíritu del hombre del significado más profundo de la vida y la existencia. Pero esto no puede ser entendido sin la sabiduría de Dios. La respuesta no está en el hombre a nivel de su entendimiento, sino que es un don de Dios.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová .

(Salmo 111:10)

Job descubrió esta gran verdad, enfrentado como estaba a toda la presión y trauma de sus dificultades. Al final tuvo que hacer frente al hecho de que Dios lo sabía todo, y que si quería compartir en el entendimiento de Dios de las cosas, necesitaba volver su vida hacia el Señor (Job 28:12-23).

d) La sabiduría en el Nuevo Testamento o la sabiduría de Cristo

Estas mismas dos dimensiones de sabiduría están destacadas en el Nuevo Testamento:

1. Santiago destaca la primera cuando habla de la necesidad de que nosotros entendamos los sucesos y circunstancias de nuestra vida. No podemos vivir en la confusión de las pruebas y dificultades sin la sabiduría espiritual, si no estaremos ciegos al hecho de que la mano de Dios está, por medio de estas dificultades, madurándonos y desarrollándonos en los hombres y mujeres que quiere que seamos (Santiago 1:5).

2. Pablo enfatiza la segunda cuando habla a los corintios acerca de la fuente de su entendimiento espiritual de las verdades profundas de Dios (1 Corintios 2:7). Pablo sigue para enseñar que esta sabiduría no tiene su fuente en nuestra propia inteligencia o perspicacia, sino que depende enteramente de la obra del Espíritu Santo. La marca de un hombre espiritual consiste en que es capaz de recibir y entender la verdad espiritual y profunda. La sabiduría humana, no regenerada y no santificada, está reñida con la revelación de Dios. La mente humana está en rebelión contra la voluntad de Dios y encuentra imposible comprender la verdad sin la obra del Espíritu Santo. Esto es así, porque la mente no regenerada del hombre es esclava de su naturaleza no regenerada. No es hasta que el hombre nace de nuevo por el poder del Espíritu Santo que su mente es liberada y renovada bajo el poder de la Palabra de Dios. Sólo entonces se halla en posición de recibir y entender la verdad espiritual La sabiduría del hombre le ha llevado a apartarse de Dios en vez de hacer sus conocimientos más profundos de Dios (Romanos 1:21-23).

e) El donde sabiduría

El entendimiento espiritual es muy importante en la vida del discipulado. El entender nos da aquella perspicacia en la Palabra de Dios que necesitamos si hemos de aplicarla a nuestra vida cotidiana. El entendimiento espiritual desarrolla conciencia en las circunstancias de nuestra vida del significado real de las cosas. Nos abre a las verdaderas necesidades de otra gente por la sensibilidad de espíritu que trae la sabiduría. Nos enseña cómo cuándo usar otros dones del Espíritu, con que Dios nos ha dotado, para que seamos fructíferos y útiles y arrogantes y destructivos.

f) Ocho cosas que trae la sabiduría espiritual

1. Un nuevo entendimiento de uno mismo

Una apropiada conciencia de uno mismo es crucial para un desarrollo equilibrado en la vida. Sin ella estamos sujetos a las ilusiones, que surgen de tener un concepto incorrecto de nosotros mismos, es decir, un concepto demasiado alto o bajo de nosotros mismos. Cualquiera de estos puntos de vista es destructivo para nuestro apropiado desarrollo en la vida y el ministerio. Lo que necesitamos es el punto de vista de Dios de nosotros mismos (Romanos 12:3).

2. Un entendimiento de verdad espiritual (1 Corintios 12:10-12)

Aparte del don de sabiduría no podemos comprender las cosas profundas de Dios. El entendimiento espiritual de las cosas profundas de Dios lleva a una dignidad correlativa y madurez en nuestra vida para Dios. Es discernimiento espiritual de la verdad lo que nos impide descarriarnos y ser llevados por todo viento doctrina.

3. Un entendimiento de la Escritura

Sin un profundo entendimiento de la Palabra de Dios a través de la Escritura, no desarrollaremos aquella perspicacia más profunda de la verdad que el Padre desea que tengamos. Estamos a merced de demasiadas enseñanzas y filosofías de ministerio hoy día que no han sido probadas en lo que concierne a las Escrituras Necesitamos poder apreciar la verdad que Dios nos ha dado en las Escrituras y aplicarla en la práctica nuestro vivir cotidiano (2 Timoteo 3:14-17).

4. Un entendimiento de la voluntad de Dios

Necesitamos vivir en concordancia con la voluntad de Dios durante nuestra vida entera para que se productivos y provechosos para Dios. Necesitamos pedir al Padre la sabiduría para discernir Su voluntad (Colosenses 1:9; Efesios 5:15-16; Santiago 1:5-8).

5. Un entendimiento de los dones espirituales

La sabiduría es necesaria cuando se trata de dones de poder porque el poder indisciplinado puede llevar a estragos en la vida de aquellos que lo reciben (1 Corintios 14:20).

6. Un entendimiento del poder espiritual

Necesitamos poder discernir lo verdadero de lo falso. Dios ha provisto para ello a través de los recursos del Espíritu Santo (1 Juan 4:1; 2 Corintios 2:11; 1 Corintios 12:10). Permanecer cerca de las Escrituras y del consejo sabio de hombres piadosos también ayuda.

7. Un entendimiento de la esperanza a la que somos llamados

Necesitamos entender esta por fe, para poder ganar el ánimo que necesitamos en nuestro caminar como creyentes. Esto provee una perspectiva para nuestra vida, mucho más amplia y grandiosa que el limitado, y a veces difícil, contexto demostrado por nuestra experiencia cotidiana.

8. Un entendimiento de las señales de los tiempos

No hemos de ser personas que miran fechas, porque incluso Jesús dijo que no sabía cuándo volvería; sólo su Padre en el cielo lo sabía (Mateo 24:36). Sin embargo, no estamos destinados a vivir en ignorancia con respecto a los sucesos a nuestro alrededor, mientras vemos las cosas moviéndose hacia un punto culminante. Hemos de vivir con aquella urgencia y estado de preparación que pertenece a la gente que es consciente de los movimientos de los tiempos alrededor de ellos (1 Tesalonicenses 5:1-6; Mateo 24:42-44). Sabemos que Cristo Jesús viene otra vez y necesitamos vivir nuestra vida a la luz de este hecho.

g) Preguntas y puntos de discusión

1. Lo que confesamos, por nuestro vivir cotidiano es a lo que estamos atados. Discútelo.

2. ¿A qué permites dominar tu mente y espíritu?

3. ¿Eres fructífero para Dios en todas las áreas de tu vida?

4. ¿Eres una ilustración del poder de Dios obrando? Si no es así, ¿por qué no?

5. ¿Eres canal de la gracia de Dios para otros hombres y mujeres?

6. ¿Por qué es el don espiritual de la sabiduría tan importante, especialmente en círculos carismáticos?

7. ¿Por qué son peligrosos los dones espirituales sin sabiduría?

8. ¿Es realmente el temor del Señor el principio de la sabiduría?

h) Resumen y aplicación

1. Cristo Jesús nos ha liberado como creyentes, pero sólo podemos mantener esta libertad si nos vinculamos con Cristo.

2. Dios nos escogió como discípulos, para llevar fruto para El.

3. Tenemos a nuestra disposición todo el poder vivo de Dios por medio de su Espíritu Santo.

4. Ganamos sabiduría cuando conocemos al Señor. El es la fuente de toda sabiduría y entendimiento, y a través del Espíritu Santo desea impartirnos su sabiduría.

5. La sabiduría es necesaria para nuestra madurez espiritual y también nos capacita para servir a Dios fructífera y eficazmente.

3. Entender la fructificación:

(Segunda Parte)

Llamados a ser fructíferos

a) Escrituras clave

Juan 15:1-17 Juan 12:24

Mateo 3:10 Jeremías 17:7-8

Mateo 25:14-30 Colosenses 1:10

Mateo 7:16-20 Romanos 7:4

b) Introducción

La fructificación, en realidad, es la meta del discipulado. El resultado del crecimiento en santidad y don personal debe ser la eficacia por amor al Reino de Dios en nuestra vida. La fructificación es productiva para nuestro propio desarrollo. Alguien que esté continuamente siendo productivo será sano y motivado en su caminar externo con Dios. El estancamiento trae frustración que lleva de nuevo a una falta de fructificación.

El Espíritu Santo nos es dado para que llevemos fruto para Dios en nuestra vida. Por nuestra buena voluntad y entrega podemos capacitarle, o por nuestra desobediencia y testarudez podemos impedirle (Lucas 12:21). El propósito de Dios para nosotros es que nuestra vida entera, es decir, cada parte de nuestra vida, sea rica hacia El, llevando fruto para nuestro beneficio y para Su gloria. Jesús dijo que era por su fruto que les conoceríamos (Mateo 7:16-20). Muchas de las razones más comunes de falta de fructificación están en áreas relacionadas con nuestra vida y emociones personales. A menos que pongamos nuestra casa en orden en estas áreas de nuestra vida, las batallas y temores interiores siempre nos dominarán y arrollarán, sea cual sea el potencial que haya para Dios.

c) Cuatro áreas mayores que necesitamos estudiar seriamente para ser fructíferos y alcanzarlas para Dios

1. Tener un entendimiento claro de fe

Un discípulo es una persona que se somete a vivir continuamente en la palabra de Jesús. Pero para que esto sea real, tiene que haber una abertura y un entendimiento de la verdad espiritual. Esto puede ser alcanzado en realidad sólo por ir conociendo la Escritura, no sólo en nuestro intelecto, sino en nuestro corazón. Hacer esto nos ayudará a discernir la verdad del error. Si hemos de ser eficaces en nuestro evangelismo entonces necesitamos desarrollar un entendimiento claro de lo que creemos y por qué lo creemos. No necesitas tomar un curso de teología para hacer esto. El Espíritu Santo ha prometido ser el maestro y guía para todos aquellos que buscan conocer más de las cosas profundas de Dios (1 Corintios 2:9-16). Lo mismo es verdad para nuestro vivir cotidiano. Un entendimiento de la fe a la que hemos sido llamados, nos libera del dominio mezquino de nuestros propios sentimientos y emociones. Existe una gran fuerza espiritual para ser ganada al mantenerse firmes en la fe. Esto significa que hemos comprendido las tremendas verdades de la Escritura y que las hemos hechos nuestras, así que ahora tenemos un fundamento para nuestra vida que es más seguro y estable que nuestros sentimientos o circunstancias.

2. Integridad en la totalidad de la vida

Nuestra vida es como la batería de un coche. Está compuesta de más de una célula. Para que esta batería funcione eficazmente cada célula necesita estar en buenas condiciones. Si una o dos células son dañadas, la eficacia de toda la batería se ve afectada. Es justo lo mismo con nuestra vida. La madurez tiene que ver con la totalidad de la vida. No vale dar mucho énfasis a las áreas espirituales sin darse cuenta de que Jesús tiene que ser Señor sobre la totalidad de la vida. El poder espiritual tiene que ver con la confianza. No podemos estar confiados ante Dios si sabemos que cierta parte de nuestra vida está en contradicción con todo el resto de ella (1 Juan 3:21-22).

3. Disciplina de tiempo y vida

La mayoría de la gente pierde una tremenda cantidad de tiempo y energía, sencillamente, porque no ejercitan la administración real en el área de su tiempo y su modo de emplearlo. No necesitamos llegar a ser esclavos de ninguna mentalidad de tiempo y método, sino que necesitamos hacemos preguntas acerca del propósito de nuestra vida y el uso de nuestro tiempo. Necesitamos vivir en la disciplina espiritual dada por Dios (2 Timoteo 1:7). Una falta de disciplina espiritual significa que nos encontramos viviendo bajo una clase de presión equivocada, sin prioridades claramente establecidas en nuestra vida. Tal falta de propósito pronto cría la insatisfacción espiritual y la pérdida de vitalidad espiritual.

4. Metas espirituales y su cumplimiento

Necesitamos poner metas para nuestra vida y saber a lo que aspiramos en nuestro servicio para Cristo (Filipenses 3:12).

d) Venciéndome a mí mismo

Para ser eficaces para Dios necesitamos saber dónde nos encontramos nosotros mismos. Necesitamos reconocer lo que nos afecta; en qué áreas necesitamos conocer el poder vencedor de Cristo y, sobre todo, dónde necesitamos alterar nuestras reacciones y respuestas desde lo negativo a lo positivo, para capacitamos a ser libres y operar sin temor o a favor en las zonas en que Dios nos ha llamado.

e) Tres enemigos de la libertad personal y la eficacia para Dios

1. Temor

Este es el peor enemigo, que se presenta en una multitud de disfraces.

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

(1 Juan 4:18)

En este versículo de la Escritura estamos tratando con el amor "ágape" desinteresado y sacrificado, el fue amor de Dios que nos libra de esta horrible garra de temor. El temor también es medio hermano de inseguridad. Uno de los factores más comunes que nos roba nuestra eficacia en el ministerio es nuestra odiosa comparación con otros, y la falta de paz y seguridad que sentimos acerca de nuestros propios ministerios (2 Corintios 10:12). Por otro lado, existe una clase de comparación que puede ser estimulante y lleva a u eficacia mayor. Esta es la clase de comparación que se basa en un entendimiento confiado de nuestra pro vida y ministerio en el Señor, y que ve a otros con abertura y gratitud y busca aprender lecciones y adoptar principios de su experiencia.

2. Orgullo

El quebrantamiento necesita ser el principio central de nuestra vida y ministerio, porque Satanás puede encontrar fácilmente en una vida y ministerio prósperos una oportunidad para halagar la carne. El orgullo oscurece la vista espiritual y endurece al corazón. Lleva a una pérdida de sensibilidad espiritual para que, sólo lleguemos a estar cerrados a Dios, sino también ciegos a las necesidades de otra gente. En efecto, el corazón de la humildad bíblica no es una actitud mezquina, sino abertura a Dios y a otros. Esto es el sello de calidad de verdadera humildad y mansedumbre y es lo opuesto de un espíritu orgulloso y altivo (Proverbios 6:16-1 Podemos ser tan talentosos espiritualmente como sea posible, pero todo lo bueno de ello y la potencia de la fructificación es destruido por tener un espíritu y actitud equivocado. Dios sólo se ocupa del orgullo en una manera: Se opone a él. Fue este pecado el que llevó a la caída de Satanás o Lucifer de la gloria, y por tanto, a todo pecado que ha afectado a la raza humana. El orgullo no es una cosa ligera en cuanto a Dios y se opone a él por todas partes (1 Pedro 5:5-6).

3. Inconstancia

Esto es una falta de seriedad. Cuando cambiamos de dirección con todo viento que sopla y seguimos cambiando nuestros principios y actitudes, otra gente no sabe dónde estamos nosotros. Esto crea una terrible inseguridad en otros y lleva a una ruptura de confianza en nuestras relaciones con ellos. Para ser eficaces con ellos y para otra gente, necesitan poder contar con- nosotros, incluso aunque no estén de acuerdo con nosotros. El propósito de Dios para la vida de todos es la integridad y madurez de corazón y vida. Las tres mayores necesidades del liderato eficaz y fructífero son la integridad, la humildad y la fe. Los líderes necesitan estar disponibles para la gente. Otra gente necesita poder leer sus vidas y percibir los motivos de su acción y comportamiento. Las personas que son realmente fructíferas en la vida de otros no son solamente aquellos que enseñan los principios, sino aquellos que los manifiestan. Para ser eficaces necesitamos conocer nuestro don y nuestro llamamiento, y no sentirnos llenos de disculpas acerca de ninguno. Un hombre humilde es un hombre que ha abierto su voluntad a la voluntad de Dios. Es una persona que se ve a la luz del llamamiento de Dios en su vida y de su verdadera posición en Cristo. Esto es el secreto de la verdadera humildad, porque entonces estamos verdaderamente abiertos a todo lo que Dios quiere hacer en nosotros y con nuestra vida (2 Crónicas 16:9).

Reproducimos lo que somos: este es el mayor principio de la fructificación. Si somos débiles en carácter produciremos personas moralmente débiles que no son más constantes que nosotros mismos. Si vivimos en temor de otros y con temores sin resolver, como el factor motivador en nuestra vida, entonces reproduciremos aquel temor en la vida de aquellos con quienes nos asociamos (determinará con quién nos asociamos). No podemos llevar a otros a la fe a menos que nosotros mismos seamos personas de fe. La raíz de la fructificación está en nosotros mismos. Este es el porqué necesitamos estar abiertos a Dios, el porqué necesitamos dejar al Espíritu Santo que nos escudriñe y nos limpie de todo motivo erróneo, de toda duda y temor personal, y de la inconstancia que tantas veces es el sello de nuestros esfuerzos humanos. Necesitamos que nuestra propia vida sea arreglada, para librarnos para las demandas de la vida y ministerio que Dios quiere hacer de nosotros.

Necesitamos tener la visión de Dios para nuestra vida. Algunas personas nunca reciben la visión de Dios para su vida, porque parece que nunca llegan a ese estado de su vida interior donde puedan oír o recibir la visión de Dios. Su continua falta de madurez espiritual parece incapacitarles para ser llevados a tener algún sentido de propósito para sus vidas. La visión puede determinar la preparación de la vida. Necesitamos dejar a Dios que se ocupe continuamente de nosotros para hacernos adecuados para recibir la visión que El quiere llevar a cabo con nosotros. Si podemos ver lo que Dios quiere hacer con nuestra vida, también muchas veces podemos ver lo que ha de cambiar en nosotros para que esto llegue a ser una realidad.

Si queremos ser fructíferos en lo que Dios nos ha llamado a ser, necesitamos una vida que iguale el desafío. Sin embargo, no necesitamos ser talentosos en toda manera antes de poder ser fructíferos. Alabado sea Dios, El puede suplir, y suplirá, las deficiencias de nuestra naturaleza, para que podamos perseguir Su voluntad más resueltamente (Santiago 1:5).

La fructificación es llegar a ser lo que tendríamos que ser en Cristo. Es estar totalmente abiertos al Espíritu Santo y permitirle que se ocupe de aquellas áreas negativas en el poder de la cruz. Es la entrega de nuestra voluntad y fragilidades humanas al Señor para que El pueda reformarnos en un vaso más perfecto, listo para el uso del Maestro (2 Timoteo 2:20-21). Necesitamos hacer sitio para la Palabra y propósito de Dios para nuestra vida.

f) Cambiar la polaridad

Una parte real del secreto de la fructificación está en el aprender a responder a las dificultades y desafíos que surgen en la vida (es decir, cómo manejar lo negativo y responder a lo positivo). Para ser fructíferos necesitamos aprender a manejar la vida y hacer que las cosas que nos suceden sean productivas para la gloria de Dios. Necesitamos aprender a manejar tanto el éxito como el fracaso para que Satanás no tenga oportunidad en nuestra vida por medio del orgullo. El orgullo convierte la fe en presunción; y el orgullo de la vida y del lugar se convierte en la motivación para nuestro trabajo y servicio. Incluso nuestros éxitos necesitan morir al pie de la cruz de Jesús para que en un sentido real sigamos como siendo "nadas" para el uso de Dios (Filipenses 4.11-13).

g) Siete áreas en las que necesitamos aprender a crecer

1. Desánimo

Esto nos afecta a todos en diferentes grados. Los mayores tiempos de desánimo muchas veces son aquellos que siguen inmediatamente después de algún momento de victoria o de éxito espiritual, porque todos nuestros recursos interiores están agotados y nosotros somos, por consiguiente, vulnerables.

El desánimo introduce un sentido de falsos valores, y por tanto, dejamos de ver las cosas como las ve Dios, o incluso de ser realistas en términos humanos.

El desánimo hace que huyamos de nuestras responsabilidades reales y puede llevarnos a la autocompasión. La lástima propia es una de las fuerzas más destructivas de la naturaleza humana. Se vuelve contra nosotros mismos y nos envuelve en una nube de oscuridad que nos impide ver la realidad. La autocompasión nos paraliza en cuanto a las responsabilidades que tenemos con otros y nos inmoviliza espiritual y, a veces físicamente.

El desánimo hace que lo ampliemos todo fuera de perspectiva. Cuando estamos desanimados necesitamos animarnos en el Señor. Necesitamos poner los ojos en Dios y empezar a ver las cosas como El las ve.

2. Comparaciones

No servimos al Señor en un vacío. Somos parte del cuerpo de Cristo en conjunto, y a veces existe un muy estrecho parentesco entre nosotros y otros que sirven al Señor con sus propios dones y en su propia manera. Esto debería ser causa de gran regocijo; que Dios, en su infinita sabiduría, haya escogido una gran variedad de personas y les haya capacitado en varios ministerios para servir al Reino. Sin embargo, muchas veces causa dolor por sentimientos de insuficiencia y deficiencia en nuestro propio corazón. En vez de sentirnos gozosos de su fructificación, nos sentimos amenazados. Por tanto, en vez de hablar positivamente acerca de otros, llegamos a ser críticos y negativos, siempre buscando un pretexto que nos permita derribar en vez de edificar.

Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo.

(Proverbios 27:17)

Para que esto ocurra como es debido, necesitamos hacer tres cosas:

– Reconocer tan claramente como podamos, nuestro propio llamamiento ante el Señor y vivir en ello. Es una cosa muy peligrosa vivir en el llamamiento de otro hombre.

– Relajarnos en el poder de Dios y siempre intentar estar conscientes de que a menos que Dios lo haga en nosotros y a través de nosotros, nadie más lo hará.

– Regocijarnos en la fructificación de otros enfocando en lo que es positivo.

3. Decepción

Esto viene muchas veces de las aspiraciones y esperanzas fracasadas de nuestro propio corazón. Un sentido de fracaso puede resultar desastroso al ministerio eficaz. La decepción también puede venir de la vida de otros, cuando nuestras esperanzas para ellos no son cumplidas. Deberíamos dejar que las decepciones sean un "terreno de prueba" para la fe. Necesitamos apartarnos de la intensidad de la decepción en nuestro espíritu y dejar que el calor se vaya de ella, para que pueda llegar a ser un fuego refinador para nuestra fe. Es bueno para nuestra alma no siempre conseguir lo que queremos cuando lo queremos (2 Corintios 4:16-18).

4. Presión

Necesitamos hacer frente al hecho de que todo ministerio real va a llevar consigo una medida proporcional de responsabilidad. La responsabilidad lleva presión con ella. Si hacemos frente a la presión de la manera equivocada, nos aplastará. La presión de necesidad o de una iniciativa de fe particular puede resultar un tremendo estímulo a una carga pesada. La presión correcta nos mueve a la acción y puede ser muy productiva cuando la asumimos en el poder de Dios (Santiago 1:2).

Si hemos de ser fructíferos, particularmente de parte de otra gente, necesitaremos desarrollar el don de conocer la presión correcta y equivocada, y la habilidad de aceptar lo que es correcto y desechar lo que es equivocado. La presión desarrolla la perseverancia, que es una necesidad absoluta en los días en que vivimos, porque desarrolla en nosotros una mayor capacidad para la obra que Dios nos ha dado. La presión nos enseña nuestra capacidad y cuando es manejada adecuadamente, también la aumenta. La presión también demuestra áreas de debilidad en nuestra vida y personalidad, para que podamos llegar a estar conscientes de un problema antes que empiece, o dar los pasos espirituales necesarios para efectuar un cambio. El problema viene cuando llevamos la presión equivocada. Esto sucede cuando hemos aceptado una tarea o posición para la que no estamos ni llamados ni preparados. Satanás se ocupará de que nuestros ojos decidan, y en vez de estar en paz para aceptar y obrar dentro de la voluntad de Dios para nuestra vida, llegaremos a estar sujetos a las demandas y presiones que el Padre nunca propuso para nuestra vida.

Nuestros dones y capacidades son pulidos bajo presión. Conocemos lo perezosos que somos y el largo tiempo que tardaríamos en lograr algo para Dios, y por tanto El es quien mejor sabe ser un Consolador adecuado para nosotros, empujándonos hacia adelante a la acción en el poder de Dios.

5. Desacuerdo

Alguien dijo una vez: "la conformidad en el comportamiento en una organización es esencial, la conformidad en ideas en una organización es trágica". ¿Cómo pueden dos andar juntos, a menos que estén de acuerdo? En un ministerio necesita haber un acuerdo básico de ideas y modos de enfoques espirituales. Sin embargo, la lealtad no necesariamente significa que estéis de acuerdo el uno con el otro sobre todo detalle insignificante. No es el liderato espiritual el que exige esta clase de conformidad, sino el dictado espiritual. Parte de cada uno de nosotros quiere que todos los demás estén de acuerdo con nosotros todo el tiempo, pero esto raramente es el caso. Como individuos no somos poseedores de toda la verdad y virtud. El conflicto creativo es un elemento muy productivo en el desarrollo de nuestro propio pensamiento y ministerio. Por la presión de los modos de enfoque e ideas de otra gente, muchas veces son confirmados o modificados los nuestros, y si son confirmados entonces están aun más claros y s fuertes por el desafío del conflicto aparente. De todas maneras, deberíamos ser más maduros en vez de ver esto como un conflicto. Por supuesto, existen límites más allá de los cuales las diferencias ya no son creativas, porque llevan a la guerra entre los grupos de personas en vez de una discusión útil.

6. Chisme, calumnia y malentendidos

Una lengua chismosa puede infligir heridas terribles en otra persona. Algunos que hablan rápido y ligeramente con su lengua, nunca se paran a considerar el daño que es causado, tristemente muchas veces más allá de la reparación (Proverbios 18:8; Proverbios 16:28; Santiago 3:6). Necesitamos aprender ciertas lecciones muy de prisa:

– No existe liga de autodefensa en el Reino de los cielos. No vale para nada el hacerse el gallito e intentar alguna clase de defensa equivocada. Si nuestra respuesta inmediata es dar golpes furiosos sin mirar a quién, estaremos en peligro de ser mordidos dos veces, porque aquí nos confrontamos con un mal que proviene desde el mismísimo pozo del infierno. La tragedia es, por supuesto, que es un mal que se ha extendido por todo el cuerpo de Cristo.

– Necesitamos saber cuándo dejarlo en paz o cuándo confrontarlo con la verdad. Existen momentos cuando cualquiera de las dos maneras de actuar puede ser correcta y necesitamos el don de discernimiento en el Espíritu Santo para conocer la diferencia. Existen momentos cuando el cotilleo está basado nada más que en desinformación, y sólo se necesita una pequeña dosis de la verdad para corregirlo.

– Necesitamos saber dejar que la palabra hiriente desafíe nuestra propia vida y acción. Muchas veces la crítica tiene un grano de verdad en ella de la cual podemos aprender algo.

El chisme raramente perturba y ciertamente no puede destruir un corazón y vida en paz con Dios. Si sabes tu posición y tienes aquella relación abierta con el Padre y te dice que todo está bien, entonces no tienes nada que temer.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

(Filipenses 4:7)

7) Heridas y problemas personales

Las heridas pueden llevar a un terrible aplastamiento del espíritu.

El ánimo del hombre soportará su enfermedad; mas ¿quién soportará al ánimo angustiado? (Proverbios 18:14)

Es en momentos así que el Señor quiere que se lo traigamos todo a El. No existe ninguna otra respuesta a esta necesidad más profunda de nuestro espíritu. El Padre conoce nuestro espíritu porque El lo creó, Sabe manejarlo, sabe sanarlo, sabe cotejarlo para que regrese a la vida de nuevo. Sabe derramar se bálsamo en nuestro corazón sin permitirnos complacernos de la pena de nosotros mismos. Su mano es amorosa, pero fuerte.

Echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros.

(1 Pedro 5:7)

j) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Cuál es el resultado de una vida que no produzca fruto?

2. ¿Sabes lo que crees y por qué lo crees?

3. ¿Está en contradicción alguna parte de tu vida con otra parte?

4. ¿Qué ocupa la mayor parte de tu tiempo? ¿Eres buen administrador de tu tiempo?

5. ¿Está el temor robándote tu efectividad para Dios en algún área de tu vida?

6. ¿Puede la gente contar contigo, y conocer su posición ante ti?

7. Para verlo que está dentro de un tubo de pasta de dientes presionas sobre él apretando. ¿Qué encuentra la gen dentro de ti cuando te presionan?

8. Si reproducimos lo que somos ¿qué reproducirías?

9. "Cuando el caminar se hace duro, los duros empiezan a caminar" es un buen lema para un discípulo de Jesús, ¿Podrías decir que tú vives de acuerdo con este lema en este momento de tu propia vida?

10. ¿Cómo manejas el desánimo; las comparaciones; las decepciones; la presión; el desacuerdo; el cotillea, la calumnia y los malentendidos; y las heridas y problemas personales? Considera cada uno de estos separado.

k) Resumen y aplicación

1. Los discípulos de Jesús deberían ser fructíferos en su vida para Dios.

2. Necesitamos entender la fe claramente, tener la vida en armonía, ser disciplinados, y ponernos me espirituales para ser fructíferos en nuestra vida para Dios.

3. El temor, el orgullo y la inconstancia son tres áreas principales que necesitamos vencer para ser fructíferos para Dios.

4. Si queremos ser fructíferos en lo que Dios nos ha llamado como discípulos de Jesús, necesitamos vivir u vida que iguale el desafío del discipulado.

5. La fructificación viene cuando aprendemos a responder ala manera de Diosa las dificultades y desafíos de la vida.

6. No debemos dejar que Satanás consiga asidero en nuestra vida a través de las heridas, desánimos, decepciones, desacuerdos, cotilleos y comparaciones.

7. Como discípulos de Jesús, somos pámpanos en la vid – Jesucristo (Juan 15:1-17). El propósito del pámpano es el de llevar fruto. Un pámpano nunca se esfuerza para hacer esto, sino que sencillamente, permanece en la vid. La vid hace guíe la savia que da vida fluya por él y él da el fruto. Por permanecer en Cristo, mantenernos cerca de El y no correr lejos y hacer nuestra propia voluntad, El hace que la savia que da vida del Espíritu Santo fluya por nosotros para que podamos dar fruto. Este fruto primeramente es para nuestro Padre celestial que es el jardinero y no sólo consiste en almas salvadas, sanadas y liberadas, sino también consiste en el fruto del Espíritu Santo manifestado en nuestra vida (Gálatas 5:22-23). Esta clase de fruto visto por otros les llevará a Cristo. "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos". (Juan 15:8),

4. Entender la fructificación:

(Tercera Parte)

Llamamiento y metas

a) Escrituras clave

Efesios 4:1-16 2 Pedro 1:10-11

Efesios 5:15-16 Filipenses 3:12-16

Jeremías 1:4-10

b) Introducción

Es importante recordar que un llamamiento de Dios es una obra de gracia soberana. Dios no siempre llama al más apto, ni siquiera al más humanamente dotado. Existe un misterio acerca del llamamiento de Dios que sólo se puede contestar en el corazón de Dios.

Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo…. Y él mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros. (Efesios 4:7,11)

Estos cargos son los cinco llamamientos ministeriales en el cuerpo de Cristo. Cristo Jesús asigna a los hombres estos llamamientos al ministerio. Nadie puede inventar un llamamiento de Dios. Un llamamiento para ministrar es como una semilla: tiene la forma, esencia y color del ministerio dentro de ella. Cuando somos llamados por Dios a un ministerio, El pone en nosotros todo lo que necesitamos para operar fructíferamente y con éxito dentro del mismo. Nuestra responsabilidad es sólo la de nutrir aquel llamamiento y dejar que crezca al ritmo de Dios, sencillamente siendo obedientes a El, en todo lo que nos pida que hagamos.

Existe una importante distinción entre tener un don del Espíritu Santo (1 Corintios 12:7-11), llamado un don corporal, y tener un llamamiento al ministerio (Efesios 4:7-13). Los dones corporales son dones dados a nosotros por el Espíritu Santo para alcanzar algo para Dios en el momento en que son dados. El don viene a nosotros para hacer la obra de Dios, y luego se va. Nos da la autoridad en una base temporal. Los llamamientos al ministerio, sin embargo, van más allá de esto. Las personas que tienen uno de los cinco llamamientos al ministerio llevan la autoridad de ese llamamiento dentro de sí mismas todo el tiempo. Pueden o no estar operando en los dones corporales necesarios para capacitar su llamamiento al ministerio cuando los necesiten. Todo el mundo en el cuerpo de Cristo (es decir, la iglesia -1 Corintios 12:27) tendrá disponibles para sí todos los dones corporales del Espíritu Santo. Estos operarán a través de los miembros de la iglesia, a medida que sean necesitados y como el Espíritu Santo determine. Sin embargo, no todos en el cuerpo de Cristo serán llamados a un ministerio. Necesitamos estar claros acerca de esta distinción para que no luchemos por algo a lo cual Dios no nos ha llamado nunca a ser. Si confundimos el haber recibido un don corporal con el llamamiento al ministerio, nos causaremos a nosotros mismos y a otros, un gran dolor y desilusión.

c) Cuatro factores principales que determinan un llamamiento al ministerio

1. Un sentido claro del llamamiento de Dios

No podemos operar dentro del poder y libertad que es debido en el ministerio de hoy, a menos que tengamos un claro llamamiento de Dios a la obra. Muchos cristianos confunden un llamamiento con su propio deseo o anhelo de servir al Señor. Lo que Dios quiere es un cuerpo completamente equipado y muy eficaz a través del cual poder expresar su poder y amor. Para ser tales personas necesitamos vivir en la realidad-de Dios. Debemos seguir con lo que Dios nos ha llamado a hacer, y no intentar inventar algo más que quizás parezca más atractivo. Incluso, cuando somos llamados por Dios para hacer algo, debemos seguir siendo fáciles de enseñar y estando abiertos al poder de Dios para ser fructíferos dentro de ese llamamiento. No importa quién sea llamado por Dios, y de dónde provenga, si vive dentro de su llamamiento como Dios lo desea, puede alcanzar grandes cosas y tener capacidades notables.

2. Un corazón para la obra

Esto no significa que disfrutaremos de cada experiencia que tengamos en nuestro ministerio por Dios. Muchas veces la carga de la obra pesará tanto en nosotros, que parecerá como si nos quebrase. A veces experimenta­remos la frustración cuando nos damos cuenta de todo lo que hay por hacer, y de lo poco que podemos dar para cubrir la demanda. No obstante, para el hombre a quien Dios llame, estas cosas actúan como un estímulo a su espíritu y lo llevan a una mayor dedicación a la tarea. Afortunadamente, también es verdad que probablemente disfrutaremos de servir a Dios en este llamamiento, pero un corazón para la obra va mucho más allá que el disfrute; si no fuese así, nos daríamos por vencidos cuando el camino se hiciera duro. Un profundo sentido de satisfacción espiritual viene cuando sabemos que estamos donde Dios quiere que estemos. Esto lleva a una medida de eficacia y fructificación mucho mayor, y provoca una libertad en nosotros que nos da la fuerza para emprender mucho más trabajo para Dios de lo que jamás habíamos emprendido antes.

3. Ejercitar el don

El ministerio de un hombre crea un lugar para ejercerse. Dios no llama ni asigna a la inercia. Existe una dinámica incorporada en el llamamiento de Dios a través de la cual encontrará expresión en términos prácticos. El llamamiento de Dios opera cierta clase de ambición espiritual en el corazón; no una ambición carnal ni de autointerés, sino un deseo que viene de Dios de seguir hacia adelante en la obra y de encontrar los medios y salidas para que lo que está dentro de nosotros sea llevado a cabo en la práctica. Este impulso espiritual (¡no esfuerzo!) es íntegro a un verdadero llamamiento de Dios y es lo que lleva a una persona adelante para dar los pasos que son necesarios para el cumplimiento de la obra. Cuando somos llamados por Dios existe un reconocimiento interior de que hemos sido creados por El para una tarea o propósito específico. Entonces podemos buscar los recursos dentro de nosotros para completar la tarea que Dios nos está llamando a hacer.

4. Fructificación

El fruto es la verdadera señal del ministerio. La gracia de Dios siempre es eficaz y produce fruto en nosotros y en la vida de aquellos a quienes ministramos. La eficacia es el verdadero testimonio del hecho de que somos llamados y nos ha sido dado un don por Dios. La diferencia entre el don espiritual y el talento natural, en cuanto a la obra de Dios, no existe. Si hemos nacido con dones naturales, entonces, para que sean útiles en el servicio del Reino, necesitan venir por el mismo camino que hemos venido nosotros, a saber, por el camino de la cruz. Todo lo que somos y todo lo que tenemos es rendido al Señor Jesucristo. Dios nos creó y, por supuesto, quiere usar los dones con los que hemos nacido, pero para que esto suceda, necesitan ser consagrados a El y todo vestigio del orgullo y logro humanos quitados de ellos. Dios sólo puede usar lo que ha sido hecho santo.

d) Preguntas vitales

Estas determinarán hasta qué punto vamos a ser eficaces dentro del llamamiento de Dios para nuestra vida.

1. ¿Tienes un sentido claro de lo que es un llamamiento de Dios?

Necesitamos establecer este sentido de llamamiento como prioridad en la actualidad. Algunas preguntas que nos ayudarán a contestar esta pregunta principal son:

– ¿A qué crees que Dios te llamaba, en tu conversión9

– ¿Acerca de qué tienes un sentido de emoción y urgencia en la obra de Dios?

– ¿Qué arde en tus huesos? Jeremías 20:9.

– ¿Ha habido algunas señales verdaderas en tu vida para apoyar el llamamiento que crees tener?

– ¿Tienes una palabra del Señor?

– ¿Ha reconocido otra gente este llamamiento?

– ¿Otros proporcionan las condiciones para que tú desarrolles tu vocación?

– ¿Quién apoyaría tus reclamaciones a tu llamamiento?

– ¿Ha sido fructífero tu llamamiento en la vida de otros?

– ¿Hay una esfera donde tú puedes desarrollar tu llamamiento?

– ¿Sería verdad de que adónde fueses o fueres llevado, este llamamiento todavía estaría vigente?

– ¿Ha sido ratificado y aclarado tu llamamiento?

2. ¿Has permitido el llamamiento de Dios en tu vida?

Las selecciones y compromisos que hacemos en la vida tienen muchísimo que decir acerca de hasta qué punto el llamamiento de Dios será eficaz en nosotros. Muchos individuos dañan o inhiben el llamamiento que Dios les ha dado demostrando falta de interés, cuidado, o sabiduría en las decisiones que han tomado en áreas vitales de su vida. Las elecciones que hacemos en áreas muy fundamentales de nuestra vida, tales como nuestro uso del tiempo, la pareja que escogemos para casarnos, lo que hacemos con las oportunidades que se nos han presentado, etcétera; todas tienen mucho que ver en si nos aproximaremos o no a cumplir el deseo de Dios para nuestra vida. Algunas preguntas adicionales que hacer incluyen:

– ¿Tienes alguna idea de cómo tu llamamiento llegará a ser una realidad?

– ¿Qué planes tienes para hacerlo realidad?

– ¿Estás contando con otra persona para hacerlo realidad?

– ¿Estás dispuesto a llevar el costo de hacerlo realidad?

3. ¿Qué capacidad tienes para llevar a cabo lo que consideras es el llamamiento de Dios?

Siempre nos sentimos inadecuados para el trabajo, pero la verdad es que cuando somos llamados por Dios, existe ese sentido profundo en nosotros de que podemos cubrir las exigencias del trabajo en Cristo Jesús. Puede significar entrenamiento o disciplina, pero en la base de todo necesita haber el sentido de que tenemos el potencial en nosotros en Cristo para hacer el trabajo.

c) Establecer metas para mi vida

No vamos a llevar a cabo lo que Dios quiere que alcancemos, a menos que desarrollemos alguna idea clara de adónde vamos y cómo llegar hasta allí. En vez de disminuir la necesidad de guía del Espíritu Santo, esto incrementa tal necesidad. Dios espera que cooperemos con El en la planificación y realización de nuestra vida. Dios nos ha creado con facultades naturales y espirituales para capacitarnos para discernir a este nivel. No somos llamados a ser personas espirituales sin rumbo; somos llamados a ser personas espirituales que logran sus metas. Cuatro áreas que necesitamos considerar son:

1. Objetivos

Necesitamos acostumbrarnos a preguntar cuáles son los objetivos y propósitos de los sucesos principales de nuestra vida. A lo que estamos aspirando y lo que estamos intentando lograr para Dios. (Efesios 5:15-16).

2. Oportunidades

Cualquier llamamiento verdadero de Dios llevará consigo sus propias oportunidades. El hombre que tiene un don encuentra lugar donde usarlo. Necesitamos preguntarnos si estamos esperando sentados, esperando a que otra gente o circunstancias hagan algo para nosotros, cuando deberíamos estar haciendo algo por nosotros mismos. Por supuesto, si la oportunidad no se presenta, esto puede significar que debemos analizar con cuidado nuestra presuposición, no sea que estemos dejándonos influenciar por el criterio de otra persona, y que para nosotros se trate de algo irreal. Las metas deberían surgir del llamamiento. En términos espirituales las metas necesitan estar de acuerdo con las capacidades que Dios ha puesto en nuestras vidas para ser usadas en el llamamiento. Los cristianos inexpertos se equivocan al hacer del llamamiento su propia meta. Al ponerse metas, sólo están expresando sus propios deseos. Estas metas no suelen ser llevadasa cabo, porque no están arraigadas en la realidad. El llamamiento del cual estamos hablando aquí, no es necesariamente el llamamiento al ministerio, sino que es aquello que Dios pone en tu corazón para que lo hagas por El.

3. Recursos

Dios nunca llama sin equipar. Aunque sea en términos personales, espirituales o materiales, la promesa es que lo que El pretende en nuestra vida lo hará. Desafortunadamente, en este punto la fe muchas veces es sustituida por la irrealidad o la presunción. No podemos permitirnos el lujo de ser nada más que realistas. No debemos ser místicos y espiritualizarnos en demasía.

4. Estrategia

Esto es, sencillamente, el hilo que vincula nuestro llamamiento con su cumplimiento, o nuestras metas a su realización. Trae todos los recursos asequibles en juego y los dirige hacia el cumplimiento de los objetivos a mano.

Las metas espirituales no siempre son cosas que no se pueden cambiar o modificar. Necesitamos la voluntad y propósito de Dios para que nuestra vida sea refinada y aclarada. Las metas espirituales son patrones de medida y crecimiento que nos capacitarán para ver adónde vamos y dónde hemos estado. Son como la cinta métrica del alma que demuestra nuestro crecimiento o falta de él.

f) Actividad contra fructificación

Mucha gente confunde las dos cosas, pero en términos reales podemos estar ocupados sin lograr "nada", La ocupación es una diversión peligrosa porque satisface el alma. No es productiva al espíritu, sino que nos engatuza en un sentido de falso logro. La actividad, frecuentemente, ciega a la realidad y guarda a la gente de ver la verdad acerca de su vida y trabajo. La gente puede sumergirse en un montón de actividades a fin de escapar de los asuntos esenciales. El llamamiento del Espíritu Santo para hoy, es para que examinemos nuestro uso de los preciosos recursos de Dios como el tiempo, el dinero, la energía, y el don de asegurarnos de que, hasta donde podemos, estamos siendo honestos en las metas que ponemos para facilitar que la fructificación sea el resultado en nuestra obra para Dios.

g) ¿Cómo establezco metas para mi propia vida?

Las metas espirituales normalmente pueden ser definidas como metas (de vida) de corto, medio y largo plazo. Las últimas son las que deciden el tono de vida y su dirección durante un período de tiempo mayor, quizás durante el resto de tu vida. Las otras son sirvientes de las últimas en que proveen escalones para llegar a su cumplimiento. Necesitamos estar ejercitando continuamente la discreción acerca de qué meta está siendo conseguida o servida, y de lo flexible que puede o necesita ser. Las metas espirituales proveen coherencia para nuestras vidas.

1. Las metas deben ser consecuentes con el llamamiento de Dios en nuestra vida

Somos desviados fácilmente de la tarea principal que Dios quiere que asumamos. Tantas demandas hacen llamado en nuestra vida que nos desvían del llamamiento principal de Dios. Necesitamos preguntarnos: ¿Cómo voy a llevar a cabo lo que Dios quiere? Luego necesitamos reconocer que si queremos lograr algo valioso Dios, debemos estar preparados a llevar el costo del cumplimiento (por ejemplo, hacer una lista de nuestras metas). Necesitamos aclarar nuestros propósitos y dar los pasos apropiados hacia su cumplimiento. De o forma, el resultado es la confusión o incapacidad espiritual que lleva a la insatisfacción.

2. Necesitamos reconocer la interacción de diferentes metas

Una meta lograda en un área de nuestra vida nos vigorizará y, por tanto, nos capacitará para lograr otras, quizás en áreas más importantes. Las metas también tienden a trasladar, por lo que podemos ver, estos éxitos extendiéndose en varias áreas. Necesitamos establecer metas para lo que sabemos ahora. Estas metas debe tener en cuenta lo que ya sabemos claramente que es la voluntad de Dios y los pasos necesarios para real’ Esto incluye el establecer metas para capacitarnos para buscar a Dios y esperar su palabra. No deberíamos establecer metas para lo que no sabemos.

h) Redimir el tiempo

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino corno sabios, aprovechando bien el tiempo (haciendo el mejor uso del tiempo).

(Efesios 5:15,16)

El tiempo es un precioso don que es dado en una base irrepetible. Deberíamos abordar cada día con un sentido de temor reverente y con propósito. Aquí hay un tramo de camino que nunca podremos volver a pasar. Necesitamos llegar a ser mejores administradores del don de nuestra vida.

1. Dilación

Este es el ladrón del tiempo. Muchos de los artículos que llegan a ser una pesadilla en nuestra vida son aquellas cosas que se dejan para otro día. Mucha gente opera bastante bien en las áreas que le gustan, pero un verdadero secreto de la fructificación es aprender a ser eficaces en las áreas que no nos gustan. Existe una urgencia con Dios. El obra en lo divino hoy (2 Corintios 6:2). Esto no significa que debamos correr delante de Dios, sino que es una cuestión de facilitar o ayudar el progreso de la Palabra de Dios cuando es dada, en vez de aplazarla indefinidamente, en la esperanza de que suceda cuando tengamos más deseos.

2. Obstáculos y objetivos

Existen dos maneras principales de mirar las demandas de nuestra vida: como problemas o como desafíos. Parte del crecimiento hacia la madurez, es reconocer que los desafíos contendrán problemas. El hombre o mujer de Dios que llega a ser verdaderamente fructífero, aprende con la ayuda de Dios qué hacer acerca de los problemas. Los problemas son vallas a ser vencidas una por una, y no a ser miradas y aplastados por ellas.

3. Pedir la ayuda de Dios

No estamos solos. Poner las metas para acción de fe no es presumir en el poder de la carne. El hombre o mujer de fe meramente está trayendo orden para capacitar su acción, visión y oración, pero su dependencia está en Dios. El Señor ha prometido que no negará nada bueno a aquellos cuyo caminar es intachable. (Salmo 84:11) Dios nos quiere añadir aquellos dones y atributos que no tenemos por naturaleza, pero que son necesarios para cumplir su voluntad. Existe un gran depósito de ayuda divina disponible a las personas que abran su corazón y que vengan humildemente al Padre para buscar su ayuda. La alternativa es que rehusemos reconocer nuestra necesidad e intentemos caminar en nuestra propia fuerza, y llevemos a cabo la voluntad de Dios en el limitado poder de la carne. Este es el camino estéril del desastre.

4. Habilidad de no abandonar

Es aquí que necesitamos emular o copiar la actitud de Jesús referente a la obra de Dios. El dijo: "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra" (Juan 4:34). Mucha gente es agobiada por las cosas que han dejado a la mitad, o que han aplazado indefinidamente. Llegan a estar sobrecargadas por estas cosas que se rinden y acaban por no hacer nada. Dios quiera que sigamos y que completemos lo que nos ha sido dado hacer.

5. Dirección divina

Mientras esperamos ante Dios, El nos dirigirá por su Espíritu Santo para que al girar a la izquierda o a la derecha, oigamos una voz detrás de nosotros diciendo: "Este es el camino, andad por él" (Isaías 30:21).

i) Preguntas y puntos de discusión

1. Mira la sección de "preguntas vitales" y contéstalas honestamente. Los puntos a considerar mientras haces esto son: primero, que muchas veces una mujer casada tiene un llamamiento en su vida que está vinculado al llamamiento de su marido y, por tanto, puede ser más difícil definir; segundo, todos los discípulos de Jesús son llamado por Dios a hacer algo, pero no todos son llamados a los cinco ministerios mencionados en Efesios 4:11.

2. ¿Qué metas espirituales has establecido para tu vida? Si no has puesto ninguna, ¿deberías hacerlo entonces? Si has establecido metas, ¿qué estrategia has planeado para alcanzarlas?

3. ¿Qué metas has alcanzado hasta ahora en tu vida para Dios?

4. ¿A qué estás aspirando a corto, medio y largo plazo?

5. ¿Cuál debería ser la meta de tu vida en términos generales según 2 Corintios 5:9? 6. ¿Estás ocupado, eres fructífero, o ambas cosas, en tu obra para Dios?

7. ¿Ha sido robado tu tiempo por dilación (es decir, diferir acción o aplazar acción) o usas tu tiempo fructífera­mente?

j) Resumen y aplicación

1. Un llamamiento es formativo para todo el resto de tu vida (es algo de lo que tu vida parece depender).

2. Un llamamiento al ministerio debería generar actividad ministerial de la clase a que somos llamados y también producir fructificación.

3. Necesitamos llegar a estar conscientes de nuestra capacidad, incluso aunque no sea desarrollada totalmente, ni siquiera en parte. Debemos saber que tenemos la capacidad de crecer en nuestro llamamiento y deberíamos pedir a Dios que unja nuestro llamamiento con la estrategia para alcanzarlo.

4. Un llamamiento suele tener escrito en sí, un reconocimiento interior de que seremos equipados para este llamamiento.

5. Un llamamiento de Dios siempre debería venir antes de emprender nuestro ministerio. Entonces sabremos que Dios está con nosotros, sea lo que sea a lo que nos enfrentemos.

6. Si no aspiras a nada, ¡lo lograrás!

7. Dios nos ha dado tiempo en una base irrepetible, por lo que necesitamos ser buenos administradores de nuestro tiempo para Dios. Siempre tendremos suficiente tiempo para hacer aquello que sea la voluntad de Dios para nosotros.

8. "Consigue una visión de la gran cosa que quieres llevar a cabo,

Concibe un plan de la manera en que lo lograrás.

Estate preparado para batallar por él,

Ora con la mayor seriedad para que Dios te dé la victoria".

Lord Fisher.

5. Los dones de la gracia

a) Escrituras clave

1 Corintios 12:1-11 Romanos 11:29

1 Pedro 4:10 1 Corintios 12:27-31 Romanos 12:4-8

b) La gracia de Dios

Esto, en un sentido general, es el otorgamiento por parte del Padre de su misericordia y favor inmerecido a nuestra vida. Ninguno de nosotros merecía la bondad de Dios, pero la ha demostrado y dado en Jesús. En este sentido, todos somos recibidores de la gracia de Dios y es en ella en que estamos. La gracia también se menciona en relación con el llamamiento individual en la vida de las personas y de la autoridad dada a la gente por el Señor. Esta gracia es el fundamento de nuestra vida y servicio para Dios (Romanos 12:3).

Hemos de ser controlados y dirigidos por la gracia que nos ha dado Dios. Tenemos un llamamiento particular o hemos recibido un don particular que es nuestro por elección de nuestro Padre celestial, y esto es la gracia de Dios, específicamente para nosotros. Nuestro llamamiento es algo para ser estimado y valorado, y deberíamos interesarnos en desarrollarlo de la manera más eficaz posible. Necesitamos pulir este don de Dios constantemente y usarlo en su mayor potencial para el bien de otros (2 Timoteo 1:6). Esta gracia (llamamiento o don recibido) de Dios debería ser el poder motivador de toda nuestra vida y obra. Somos salvos por gracia y llamados a la gracia (1 Corintios 15:10). La gracia es más que los dones particulares del Espíritu, es más parecido a la mano de Dios que viene sobre la vida de alguien para escogerle para una obra o área de una obra en particular. El haber recibido un don sin duda viene con la gracia que nos ha dado Dios, pero esta gracia es una realidad profunda y poderosa en la vida de aquellos que conocen su llamamiento.

c) Los dones de la gracia

La palabra "don" en el Nuevo Testamento está relacionada muy de cerca con la palabra "gracia". Ambas comparten la misma raíz. La palabra para "don" es "charisma" y la palabra para "gracia" es "charis". "Charisma" tiene una terminación que se podría traducir correctamente "la cosa de". Es decir, lo que llamamos un don espiritual es "la cosa de gracia". En otras palabras, es la expresión o resultado de la gracia de Dios siendo desatada por el Espíritu en nuestra experiencia, por tanto, lo llamamos un don del Espíritu (1 Pedro 4:10).

d) Dones corporales

Los dones de la gracia dados por el Espíritu Santo son al cuerpo y para el cuerpo de Cristo (la iglesia) y, por tanto, se les pueden llamar dones corporales. Estos son manifestados por la vida de individuos específicos, es decir, son dones relacionados con las personas (Hebreos 2:3-4). Cada don está interconectado a los dones que operan en otros miembros del cuerpo. Generalmente, están disponibles a los miembros del cuerpo y contribuyen a la edificación y armonía del cuerpo. Parece como si los dones corporales estuviesen disponibles a quién sea que buscare al Señor para el don y, según la necesidad de aquel momento, dentro del cuerpo en general.

Pero a cada uno les es dada la manifestación del Espíritu para provecho.(1 Corintios 12:7 )

e) Los dones del Espíritu Santo

No nos han sido prometidos los dones del Espíritu Santo para nuestra propia gratificación o autoexhibición, sino para que seamos capacitados por Dios, mientras llegamos a la vida de hombres y mujeres necesitados a nuestro alrededor. Los dones del Espíritu Santo son el poder de Dios en acción, y serán desatados en nuestra vida a medida que nos encontremos en situaciones que precisen de su acción. Cuando nos dedicamos a un ministerio no lo estamos haciendo en nuestra propia fuerza, sino que Dios intervendrá directamente en la situación a través de la manifestación de su capacitación mediante el Espíritu Santo. Esto nos levantará más allá de los niveles horizontales de nuestras propias debilidades y limitaciones, y nos librará en nuestra obra para Dios en una dimensión de capacidad y perspicacia completamente nueva. En efecto, esto es lo que hará y determinará al final la forma de nuestra obra para Dios, porque progresivamente, llegará a ser aparente cómo operamos en los dones del Espíritu, y qué dones encuentran su más pronta expresión a través de nosotros que a través de alguien más. El estilo y aplicación de nuestro obrar para Dios será formado por la forma en que operan los dones del Espíritu Santo a través de nosotros. No obstante, deberíamos recordar que es para todo cristiano pedir el don apropiado para la situación, incluso si es en una área en la que no solemos operar. El propósito del Padre es traer Su poder para salvación y sanidad en la vida de hombres y mujeres, y no negará la capacidad de hacer esto si se lo pedimos con un corazón limpio y con los motivos correctos. Es a través de los dones del Espíritu que somos equipados por Dios para hacer Su voluntad. Sin los dones, estamos viviendo y obrando al nivel de nuestra propia capacidad y fuerza natural.

f) Dones de la Trinidad

Pablo nos enseña acerca de los dones del Espíritu Santo en 1 Corintios 12. Antes de empezar a hablar acerca de los dones en particular, nos revela el tremendo hecho de la unidad de acción del Padre, Hijo y Espíritu Santo en esta área. Podría ser adecuado no hablar acerca de los dones del Espíritu tanto como los dones del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pablo usa tres frases distintas en los versículos 4 al 6 que se construyen, el uno encima del otro:

1. "Diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo"

Esto demuestra la fuente de estos dones en nuestra experiencia. El Espíritu Santo es el portador de los dones en un sentido directo.

2. "Diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo"

Esto demuestra quién está siendo servido por la operación de estos dones espirituales, y quién determina la dirección en que los dones operan, a saber, el Señor Jesucristo.

3. "Diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas, las cosas en todos, es el mismo"

La palabra "hacer" aquí en el griego es la palabra "energemata". Esto lleva consigo la idea de energía y poder que no obra a la ventura, sino energía desarrollando hacia un propósito. Esta frase demuestra el propósito para el cual estos dones operan, a saber, para llevar a cabo la voluntad del Padre en cada situación.

Por tanto, no es tanto que ejercitemos los dones del Espíritu, sino que ¡estemos ocupados en el poder y operación del trino Dios!

g) ¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo?

Hay nueve listados en 1 Corintios 12:8-10.

1. El mensaje de sabiduría (palabra de sabiduría)

Definición: la habilidad de buscar y aplicar la verdad de Dios a la vida; por revelación divina, declarando los pensamientos y planes de Dios como ayuda para manejar una situación particular.

Ejemplos: Salomón (1 Reyes 3:24-28), Jesús (Juan 8:4-7; Lucas 20:20-26).

Esto es la misma base de nuestra aproximación a otras personas en el ministerio. Sin el don de la sabiduría de Dios nos encontraremos entrando en situaciones a ciegas, haciendo juicios erróneos, haciendo acciones precipitadas e impertinentes, y quizás dejando una estela de malentendidos y daños. La sabiduría de Dios es la habilidad de ver las cosas como las ve Dios y de formarse una idea del corazón del asunto de tal manera que conoceremos lo que es correcto, y sabremos qué hacer dentro de un contexto particular. Recuerda, puede que la palabra de sabiduría no sea el mensaje dado a otra persona, sino al contrario, la palabra recibida por la persona que ministra, directamente del Señor en su propio espíritu, que traerá la perspicacia y entendimiento esencial para el momento.

2. El mensaje de conocimiento (palabra de ciencia)

Definición: la habilidad de saber la verdad por la impresión del Espíritu Santo; por revelación divina, conociendo ciertos hechos en cuanto a una persona o situación.

Ejemplos: José (Génesis 41:25-32); Eliseo (2 Reyes.6:8-12); Jesús (Juan 14:17-18; Mateo 21:2-3).

La palabra de ciencia también es un don de entendimiento, pero es más probable que una palabra de ciencia sea compartida con la otra persona involucrada de manera directa. Muchas veces contendrá elementos que descubrirán la verdad para los dos y capacitará áreas mucho más profundas para que sean tocadas, que las que estaban previamente accesibles al Espíritu Santo.

Los dones de sabiduría y ciencia muchas veces operan juntos, porque se necesita el primero para saber manejar y aplicar el segundo.

3. Fe

Definición: la habilidad de confiar en Dios más allá de lo probable y levantar la visión de otros; una capacitación divina de confiar y estar seguro de que Dios va a demostrar Su poder en una situación determinada.

Ejemplos: Josué (Josué 10:12-14); Elías (1 Reyes 18:17-40); Jesús (Marcos 4:37-40; Juan 11:41-44).

La fe es el don que trae certeza y confianza en una situación ministerial. A través del don de fe ganamos la certeza de lo que Dios se propone hacer, y nos es dado el poder de creer con expectación-de que esto sucederá.

4. Dones de sanidad

Definición: la habilidad de administrar la vida de Cristo en sanidad a una persona espiritual, emocional o físicamente; una capacitación divina de impartir el poder de Dios para sanar.

Ejemplos: Jesús (Marcos 1:29-31; Marcos 3:1-5; Felipe (Hechos 8:6-7); Pablo (Hechos 14:9-10).

La palabra "dones" está en plural, porque existen muchos diferentes dones de sanidad que nos son dados según las muchas diferentes enfermedades y traumas que sufre la gente. No es extraño que una persona tenga la ,r capacidad de sanar una cierta gama de enfermedades, o en relación con particulares necesidades emocionales.

5. Poderes milagrosos (el hacer milagros)

Definición: la habilidad de ejercer hechos contrarios a las leyes naturales con un poder más allá de la capacidad inhumana; una capacitación divina de ejercer hechos sobrenaturales.

Ejemplos: Eliseo (2 Reyes 4:1-7); Jesús (Juan 2:1-11; Lucas 9:16-17); Esteban (Hechos 6:8).

Un milagro es algo más allá del proceso de la sanidad espiritual o las leyes naturales. Es un suceso que cuenta totalmente con la intervención directa de Dios y que produce resultados que manifiestan el poder extraordi­nario de Dios. Por ejemplo, resucitar a los muertos, transformar agua en vino, colocar nuevamente o hacer crecer extremidades que faltan, etcétera.

6. Profecía. (1 Corintios 14:1-6, 22-23,39-40)

Definición: la habilidad de comunicar o transmitir un mensaje especial de Dios que está en el idioma de ambos, orador y oyente; comunicando un mensaje revelado del corazón de Dios en una situación determinada (a veces relacionado con sucesos futuros).

Ejemplo: Isaías (Mateo 13:14); Jesús (Mateo 24:3-42; Juan 21:18); Agabo (Hechos 11:27-28).

La profecía es para la edificación de la iglesia. La declaración profética es muy directa y contiene en ella la necesidad de una respuesta. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.

(1 Corintios 14:3)

7. La habilidad de distinguir entre espíritus (discernimiento de espíritus)

Definición: la habilidad de distinguir entre la verdad y el error y entre lo bueno y lo malo; por revelación divina, tener discernimiento de qué clase de espíritu está presente en una persona o situación determinada.

Ejemplos: Juan el Bautista (Mateo 12:34); Jesús (Lucas 13:11-16; Juan 8:44), Pablo (Hechos 13:6-12).

Este es el don de discernimiento. Se nos ha dicho que probemos los espíritus y veamos si son de Dios (1 Juan 4:1). Es por medio de este don de discernimiento espiritual que podemos saber mejor con qué clase de espíritu tratamos en cualquier situación dada.

8. Diferentes clases de lenguas (1 Corintios 14:1-28)

Definición: La habilidad de hablar en una lengua de hombre o de ángeles no aprendida previamente por el orador.

Ejemplos: los apóstoles (Hechos 2:4); los creyentes en la casa de Cornelio (Hechos 10:46); Pablo (Corintios 14:18).

El don de lenguas es muy importante en la situación ministerial.

Porque el que habla en lenguas, no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios … El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica. (1 Corintios 14:2-4)

El ejercicio personal del don de lenguas puede ser el medio por el cual estamos abiertos a los otros dones. Por ejemplo, al orar en lenguas en nuestro espíritu, llegamos a ser muy sensibles a la voluntad de Dios en la situación y a su guía de lo que es correcto hacer en ministerio.

9. Interpretación de lenguas (1 Corintios 14:13, 26-28)

Definición: la habilidad de interpretar el significado de una lengua, aunque el intérprete no ha aprendido el idioma; poder entender el significado de lenguas desconocidas en un idioma entendible.

Este don suele ser más apropiado en un ambiente corporal donde el Espíritu responde por la interpretación al ejercicio del don de lenguas. Lo que viene es el equivalente dinámico de lo dicho en lenguas. No es una traducción, en realidad, se podría calificar más bien como una respuesta. El mensaje en lenguas es usado por el Espíritu para atraer atención al hecho de que Dios quiere hablar, e intensifica la expectación. El intérprete da la Palabra de Dios para que todos puedan entender, juzgar y actuar en lo dicho. El don de interpretación de lenguas se puede usar también normalmente, en un ambiente corporal, para interpretar la ofrenda personal en lenguas de un individuo al Señor.

Recuerda que todo don del Espíritu necesita muchas veces la operación de alguno de los otros dones para que sea eficaz, por ejemplo, puede que los dones de sanidad necesiten los dones de fe y discernimiento para operar eficazmente; o el don de fe puede necesitar los dones de sabiduría y discernimiento para operar eficazmente. Los dones son interdependientes, y el Espíritu Santo nos capacitará en el ministerio, en cualquiera de los dones que sean necesarios para alcanzar lo que Dios quiere que hagamos en la situación dada.

h) Otros dones de gracia para el cuerpo

Existen otros dones de gracia para el cuerpo de Cristo. Estos son dones que son dados a la gente para servir al Señor en maneras particulares. Los cinco llamamientos ministeriales mencionados en Efesios 4:11, que son para el cuerpo de Cristo en general, están incluidos en esta lista. (Estos serán tratados en otra sección de este manual). Otros dones de gracia para la gente son más para el cuerpo local de Cristo (es decir la iglesia) y son mencionados en Romanos 12:4-8.

1. Profecía

Definición: La habilidad de traer profecía al cuerpo de Cristo en una base regular. La magnitud y frecuencia de la profecía traída dependerá del nivel de fe de la persona.

2. Servicio (o ministerio)

Definición: la habilidad de dar ayuda o auxilio en cualquier manera que traiga fuerza y ánimo a otros.

Ejemplos: Jesús (Juan 13:1-16); María (Juan 12:1-11).

3. Enseñanzas

Definición: la habilidad de analizar e interpretar la verdad de Dios y comunicarla clara y sistemáticamente.

Ejemplos: Apolos (Hechos 18:24-28); Jesús (Mateo 5:1-11).

4. Animación (exhortación)

Definición: la habilidad de motivar a la gente a la acción, normalmente usando la autoridad de la Palabra de Dios.

Ejemplo: Pablo (Hechos 20:1-2).

5. Contribución a las necesidades de otros

Definición: La habilidad de hacer y distribuir dinero para promover la causa de Dios. Esto se debería hacer generosamente.

Ejemplos: la iglesia de Macedonia (2 Corintios 8:1-5); Bernabé (Hechos 4:36-37).

6. Liderato (o administración o presidencia)

Definición: la habilidad de llevar a otros a manejar los asuntos de la iglesia. Esto se debería hacer con diligencia.

Ejemplos: ancianos (1 Timoteo 5:17); diáconos (1 Timoteo 3:8-13).

7. Demostrar misericordia

Definición: la habilidad de arrimar el hombro y consolar a aquellos que la mayoría suele ignorar o para los que no suele tener tiempo. Esto se debería hacer con alegría.

Ejemplos: Jesús (Mateo 8:1-4; Juan 8:4-11)

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i) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿A quiénes son dados los dones de Espíritu y cuál es su propósito?

2. ¿Quién decide cuáles serán los dones del Espíritu en cada hombre? (1 Corintios 12:11).

3. Los dones de Dios y su llamamiento son irrevocables (Romanos 11:29). ¿Qué diferencia te hace esto como discípulo de Jesús? ¿Te da confianza?

4. ¿Te ha usado el Señor en alguno de los dones del Espíritu?

5. ¿Quieres los dones del Espíritu para tu propio bien o para el bien del cuerpo de Cristo, es decir por razones egoístas o para fructificación para Dios? (1 Corintios 14:12).

6 Los dones del Espíritu sólo operan en las personas que han sido bautizadas o llenas con el Espíritu. Si el Señor no te ha usado nunca en los dones del Espíritu, entonces pídele que te llene por primera vez o de nuevo con su Espíritu. Luego pide a Dios que te dé una situación donde se necesiten los dones y disponte a ser usado por el Señor.

7. ¿Conoces tu papel en el cuerpo local de Cristo? Si no es así, ora que Dios te lo revele.

j) Resumen y aplicación

1. Los dones de Dios y su llamamiento vienen a nosotros por su gracia.

2. Los dones espirituales no nos son dados para nuestro propio beneficio, sino para capacitarnos para servir y extender el cuerpo de Cristo.

3. Los dones del Espíritu Santo nos capacitan para servir a Dios más allá de nuestra capacidad humana, porque alcanzamos a otros en el poder de Dios.

4. Los dones del Espíritu Santo podrían ser descritos como los dones del Padre, Hijo y Espíritu Santo.

5. Los dones de gracia también incluyen los llamamientos ministeriales de Efesios 4:11 y los dones para la gente para capacitarles a trabajar para el Señor en el cuerpo local de Cristo como dice Romanos 12:6-8.

6. Administración, siembra y cosecha

a) Escrituras clave

2 Corintios 9:6-15

Lucas 12:42-48

Lucas 19:11-27

Juan 12:24

Hechos 20:35

Mateo 25:14-46

1 Corintios 4:1-2

Hechos 4:32-35

b) ¿Qué es administración?

Un administrador es una persona a la cual es confiada la propiedad de otra persona. Como discípulos de Jesús es importante recordar que todo lo que tenemos viene de Dios (Hechos 17:25). Dios es el dueño y nos ha nombrado para ser sus administradores (Mateo 25:14). Necesitamos, entonces, ser los administradores de Dios en todo. Esto es tanto un privilegio como una responsabilidad, porque Dios nos hará responsables de cómo hemos manejado lo que nos ha confiado (Romanos 14:12; 1 Corintios 4:2). Se espera que un buen administrador sea fiel y dedicado a su amo (Lucas 16:12) y que maneje bien la propiedad de su Señor. Esto significa que un administrador siempre debe actuar en los intereses del dueño (Mateo 25:14-30).

c) Cinco áreas de administración

1. Nuestras finanzas

(I)Los propósitos de Dios con relación a las finanzas

Para demostrar Su poder y confirmar Su amor y cuidado por nosotros (Mateo 6:32-34)

– Para bendecir a Sus hijos.

– Para unir a los cristianos en comunión afectuosa más profunda (2 Corintios 18:14-15).

– Para confirmar la dirección y guía de Dios, o negando o haciendo disponibles las finanzas.

– Para involucrarnos en la vida cristiana plena. No podemos vivir la vida cristiana eficazmente hasta que reconozcamos la relación única entre dar y recibir (Lucas 6:38; 2 Corintios 9:6).

(II)¿Por qué deberíamos dar?

Porque la Biblia lo enseña (Malaquías 3:7-12).

– Porque Cristo lo mandó (Lucas 6:38).

– Porque amamos a Dios y el dar es una manera de demostrar nuestro amor por El (1 Corintios 13:4).

– Porque es más bendecido el dar que el recibir, según Jesús (Hechos 20:35).

– Porque nuestro corazón y nuestro afecto estarán donde están nuestros tesoros (Mateo 6:19-21).

– Porque cualquier inversión será eterna (1 Timoteo 6:17-19).

– Porque Cristo se dio en sacrificio por nosotros (2 Corintios 8:9).

– Porque dar es una gracia divina (2 Corintios 8:1-15).

– Porque dando es como se libera el dar de Dios. (Proverbios 11:24-25; 19:17).

– Porque todo lo que tenemos lo ganamos por medio de la salud y fuerza que Dios nos ha dado (Deuteronomio 8:17-18).

– Porque Dios quiere sembrar nuestro dinero como semilla en Su obra, como aventura de fe, para que le veamos producir un aumento (2 Corintios 9:6-13).

– Porque queremos dar libremente en proporción a la bendición que Dios nos ha dado (Deuteronomio 16:10).

"Existen tres clases de dadores: el pedernal, la esponja y el panal. Para obtener algo del pedernal, debes darle un martillazo; para obtener agua de la esponja debes estrujarla; pero el panal sólo rebosa de su dulzura. Algunas personas son tan duras como el pedernal; otras, como la esponja, se rinden a la presión; mientras otras dan sin que se lo pidan".

(James Duff)

Hemos de dar a Dios:

– De buena voluntad (1 Crónicas 29:3,5,9).

– Sacrificatoriamente (Lucas 21:1-4).

– Con gozo (2 Corintios 9:7).

– En obediencia (2 Corintios 9:13).

– Libremente y con alegría (2 Corintios 9:7).

– Proporcionadamente y con regularidad (1 Corintios 16:2).

– Generosamente (2 Corintios 8:2).

(III) Diezmar

Diezmar es dar a Dios una décima parte de lo que recibimos. No es un donativo, sino meramente el reconocimiento de Su posesión de nuestra vida. El diezmo pertenece al Señor y nos ha dado la administración del 90% de ello. Sin embargo, todavía existe una porción del 10% que permanece Suya (Mateo 22:21). El Nuevo Testamento expone el dar no sólo en términos del 10% de nuestros ingresos, porque se acepta que esto pertenece a Dios, nuestro dar debería ser a la luz del ejemplo de Jesús que era sacrificatorio: ¡Eso cuesta!

Porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

(Lucas 12:48)

Los diezmos preceden la ley. Fueron dados primero por Abraham, el Padre de nuestra fe, a Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo (Génesis 14:18-20). Para el discípulo de Jesús, los diezmos son una manera directa de reconocer el ministerio sacerdotal del Señor Jesús (quien es sacerdote según el orden de Melquisedec -Hebreos 7:1-28). El no diezmar es robar a Dios y privarnos de una gran bendición de Dios (Malaquías 3:8-12; Proverbios 3:9-10).

En el Antiguo Testamento, los diezmos mantenían a los levitas, las tribus sin tierra, que servían en la adoración y ministerio a Dios. Hoy día los diezmos básicamente son para el mantenimiento de aquellos dedicados exclusivamente al ministerio (Números 18:21-24), para la administración de la iglesia, y debería ser dado según dirige el Señor.

En adición a nuestros donativos regulares comprometidos (tales como los diezmos), tenemos la oportuni­dad y privilegio de hacer una ofrenda de libre voluntad al Señor (2 Corintios 8:1-15). Esto puede ser para proyectos especiales, donativos de amor especiales a los ministerios, o necesidades especiales del cuerpo de Cristo (viudas, huérfanos, etcétera) o en el más amplio mundo (hambre, etcétera).

Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado.

(1 Corintios 16:2)

Pero recuerda:

El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosa­mente también segará.

(2 de Corintios 9:6)

2. Nuestro tiempo

El tiempo es valioso, porque no hay mucho y no se puede repetir. Necesitamos usar nuestro tiempo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). Entonces, necesitamos poner metas para nuestro tiempo como Dios nos dirija, y aspirar hacia su cumplimiento en el poder de Dios.

3. Nuestro cuerpo

Necesitamos ofrecer nuestro cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, porque esto es nuestra adoración espiritual (Romanos 12:1). Somos templos del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16; 1 Corintios 6:19-20), por lo tanto no deberíamos entregar nuestro cuerpo al pecado, sino que deberíamos darlo totalmente a Dios para que lo use como desee (Romanos 6:13). Dios también quiere que vivamos en una manera que mantenga nuestro cuerpo sano (Marcos 6:31). Esto significa que no deberíamos permitir que nuestra salud sea dañada por cosas como el preocuparse, la gula y el fumar. ¡No debemos tampoco, sin embargo, hacer que el ejercicio físico sea nuestro ídolo! (1 Timoteo 4:8).

4. Nuestras posesiones

Dios nos ha dado todo lo que tenemos, por lo tanto deberíamos vivir usando todas nuestras riquezas y posesiones mundanas para traerle gloria a El y la extensión de Su Reino. Jesús nos anima a usar nuestra riqueza mundana para hacer amigos para nosotros y para Dios (Lucas 16:1-13). Nuestra casa, en particular, debería ser un lugar usado por Dios, donde se ofrece la hospitalidad y se da ayuda.

5. Nuestros dones naturales y espirituales

Nuestros dones nos son dados por Dios para que le sirvamos a El, al cuerpo de Cristo y a otros fructíferamente. Necesitamos ser buenos administradores de nuestros dones espirituales y nuestros talentos naturales, usándolos como Dios nos dirija para traer gloria a Dios y extensión a su Reino.

d) Sembrar y cosechar

Jesús dijo:

Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

(Lucas 6:38)

Este versículo viene en el contexto del perdón, pero el principio es universal en el Reino de Dios. La fe no sólo se trata de recibir de Dios. Es verdad que el Nuevo Testamento está lleno de las promesas de Dios que nos animan a creer que nos dará todo lo que necesitemos para llevar a cabo su voluntad. Jesús habló muchas veces sobre el poder pedir al Padre, para que pudiésemos recibir las cosas buenas que El tiene para nosotros (Lucas 11:9-13). Somos animados a venir y pedir al Padre aquellas cosas que necesitamos. El es un buen Padre que sabe dar buenos regalos a sus hijos, PERO eso no es todo de lo que se trata: Dios está interesado en nuestros motivos. No es sólo una cuestión de pedir al Padre para que podamos ser inmoderados o sólo cumplir nuestros propios deseos (Santiago 4:2-3).

1. Sembrar para Dios

La fe opera en el principio de Dios de sembrar y segar.

Pero esto digo: el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente también segará.

(2 Corintios 9:6)

Dios no sólo mira la cantidad de dinero, o cualquier otra cosa que demos. El mira el corazón con que lo damos (Marcos 12:41-44).

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. (2 Corintios 9:7) Si siembras para Dios, segarás para Dios. Es el propósito de Dios bendecir a aquellos que siembran para El.

2. Los principios de creación y nueva creación

Dios ha construido este principio en el orden natural de las cosas. Ningún granjero en sus plenas facultades se sentaría y miraría la semilla en su granero. No le sería de ningún provecho sentarse y relamerse contemplando lo poco que tiene. Lo que debe hacer es sacar su arado y remover la tierra barbecha. Luego debe sembrar su semilla en temporada. Después que haya sembrado su semilla puede alegrarse de antemano de una siega rica. Así es como Dios ha trabajado siempre. Es el mismo principio de la cruz del Calvario. Jesús sabía esto cuando dijo:

Ha llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. (Juan 12:23-24)

3. Las tablas de multiplicación de Dios

Los hombres de fe siembran para Dios. Si Dios dice que siembran dinero, tiempo, energía, o incluso la vida misma, hacen exactamente esto. Creen la promesa del Padre de que les devolverá cien veces lo que dan (Mateo 19:29). Esto, sin embargo, no es su motivación. Su preocupación es por el Reino. Quieren ser ricos para el Reino.

Mas, buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo 6:33)

Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.. (2 Pedro 1:3)

4. Ningún desperdicio con Dios

Jim Elliot, misionero en Ecuador que fue martirizado por su fe, escribió:

"El que da lo que no puede guardar, para ganar lo que no puede perder no es ningún necio".

Dios nunca desperdicia su semilla y promete la mejor restitución posible en todo lo sembrado para El. Jesús dijo:

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. (Mateo 16:25)

5. Aplicarlo a la vida

Satanás está robando los recursos del cielo. Por el autointerés, pena de uno mismo y avaricia, ha paralizado a los santos de Dios. La iglesia debería ser la mayor fábrica de fuerza motriz en la tierra para liberar los recursos de fe. En vez de ello ha escogido seguir el camino del mundo con sus fondos de inversión y actitudes financieras mundanas. Y con razón, Dios no la puede bendecir, porque sólo puede bendecir a aquellos que caminan en el camino de la fe.

Dios muchas veces devuelve la bendición en maneras que son muy distintas de la semilla sembrada, pero nunca queda corto. Jesús dijo que es más bendecido dar que recibir (Hechos 2:35). De hecho, deberíamos recibir para poder dar de nuevo.

Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por

medio de nosotros acción de gracias a Dios.

(2 Corintios 9:10-11)

e) Preguntas y puntos de discusión

1. Cuando tienes una necesidad, ¿miras a la gente en la tierra para proveer para ti, o miras a tu fuente de provisión eterna en el cielo? ¿A quién se lo dices cuando tienes una necesidad?

2. ¿Responde siempre Dios a nuestro dar? (Lucas 6:38; 2 Corintios 9:6).

3. "¿Cómo puedo yo devolver al Señor por toda Su bondad hacia mí?" (Salmo 116:12). Discútelo.

4. Cuando somos acomodados o ricos, ¿qué deberíamos hacer como discípulos de Jesús? (1 Timoteo 6:17-19). 5. ¿Qué peligros contiene la riqueza? (Mateo 6:21, 24; Marcos 4:19).

6. Cuando somos pobres, ¿cuál es nuestra esperanza? (Santiago 2:5).

7. ¿Cuál debería ser nuestra actitud, sean las que sean nuestras circunstancias? (Filipenses 4:11-13).

8. ¿Cuáles son algunas de las recompensas por la buena administración? (Lucas 16:10-12; Mateo 25:20-23, 31-40).

9. Lee Mateo 13:1-23 y discute el pasaje a la luz de los principios de sembrar y segar.

10. ¡Discute maneras en las que has sembrado semillas para Dios y maneras en las que has segado una cosecha!

f) Resumen y aplicación

1. Como discípulos de Jesús, nos es confiada la propiedad de Dios como sus administradores.

2. Necesitamos ser buenos administradores con nuestras finanzas, tiempo, cuerpo, posesiones y dones.

3. Como discípulos de Jesús, deberíamos diezmar y dar ofrendas en exceso de nuestro diezmo, a Dios. De todas formas todo lo que tenemos pertenece al Señor.

4. Si Jesús es en verdad nuestro Señor, deberíamos vivir una vida en obediencia a El. Esto significa que demos, cuando nos lo diga, la cantidad que nos diga que demos. Podemos dar con gozo, sabiendo que cuando caminamos en obediencia a Nuestro Señor y Salvador, El suplirá todo lo que necesitamos según Sus riquezas en gloria (Filipenses 4:19). No sólo eso, más se deleita en darnos los deseos de nuestro corazón (Salmo 37:3-4).

5. ¡No podemos dar más que Dios! Dios quiere que Sus hijos prosperen en toda manera, incluso financieramente, pero para segar debemos sembrar. Sembrar dinero, o cualquier otra cosa, en la obra del Señor es una aventura de fe que segará una recompensa proporcionada. 5. ¡No podemos dar más que Dios! Dios quiere que Sus hijos prosperen en toda manera, incluso financieramente, pero para segar debemos sembrar. Sembrar dinero, o cualquier otra cosa, en la obra del Señor es una aventura de fe que segará una recompensa proporcionada.

7. Seguir hacia adelante en fe

a) Escrituras clave

Romanos 10:17 Lucas 18: 8

Santiago 2:14-26 Marcos 11:22-24

Juan 14:12 1 Juan 5:4

Hebreos 11:1-40 Marcos 9:23

b) Introducción

La fe es el mayor poder en el universo, porque es el modo por el cual el poder de Dios es librado en la experiencia humana. Sin fe, es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Ninguno de nosotros tiene los recursos en sí mismo para cumplir las demandas de Dios o para llevar a cabo la obra del reino de Dios. Necesitamos un don sobrenatural y ese don es el don de fe. La fe es el poder por el cual entramos en la nueva vida en Jesús, y también es el poder por el cual ejercitamos esta nueva vida de Dios en nosotros. La fe no es una cuestión de la mente, sino que es un acto de la voluntad (Proverbios 3:5). Significa inquebrantable y absoluta confianza en Dios y su Palabra.

c) Un ejercicio de fe de cinco dedos

La fe tiene un número de elementos muy importantes que están interrelacionados y que realmente necesitan mantenerse indivisibles si hemos de apreciar la amplitud de este gran tema. Se podría decir que sin cualquiera de estos filamentos de fe, no hemos expresado plenamente lo que es la misma, ni tampoco puede operar plenamente la fe en nuestra vida si falta uno cualquiera de ellos. La fe es como una mano con cinco dedos. Si escribes "FE" en la palma, los dedos se reúnen para dar aquel asidero firme que es la fe en acción.

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1. La fe es GRACIA (Efesios 2:8-9)

La fe es la misma base de nuestra relación con el Padre. No somos salvos por nuestra propia fuerza o justicia, sino por la gracia de Dios que es hecha real en nuestra vida por la fe. Ninguno de nosotros nace de nuevo por ningún esfuerzo propio. Ninguno de nosotros ni siquiera tenía la fuerza como para poner nuestra confianza en Dios. Éramos por naturaleza hostiles a Dios y hallábamos imposible someternos a la Palabra de Dios (Romanos 8:7-8). La fe en Dios es un don divino. La fe en Dios es dada como respuesta a la Palabra de Dios al entrar en nuestra vida bajo el poder activo del Espíritu Santo. Hemos estado caminando en una dirección en la vida, cuando de repente Dios habla su Palabra en nuestra situación. El resultado de esto es que nos detenemos y nos volvemos para oír esta voz que nos está hablando. Cuando nos volvemos de nuestra vieja dirección en la vida y escuchamos en cambio la Palabra de Dios, entonces el Espíritu Santo nos trae algo que no teníamos antes: ¡el don de la fe! (Romanos 10:17).

La fe es la gracia hecha realidad en nuestra vida. La gracia de Dios viene a nosotros por la fe. La fe construye un puente entre nosotros y Dios, a través del cual Su gracia puede venir a nosotros.

2. La fe es VERDAD (Judas:3)

En varias ocasiones la palabra "fe" aparece en el Nuevo Testamento con un artículo definido delante de ella, es decir "la" fe. Eso nos dice que hay algo definido acerca de esta fe. Hay contenido en ella (1 Corintios 16:13). No sólo es importante que creamos, es importante lo que creemos. Existe un cuerpo de verdad que abarca la revelación de Dios a nosotros en Jesús. Esta es la verdad que es la base de nuestra fe. La fe no se apoya en una buena idea o en alguna experiencia emocional que hayamos tenido. Se apoya en la obra declarada y en la Palabra de Dios en Jesús.

3. La fe es un DON (1 Corintios 12:9)

Este don de fe es para ocasiones y necesidades específicas. Como los otros dones espirituales, este don de fe nos abre a una capacidad y potencial que no pertenece a nuestra vieja concupiscencia. Es esta fe que mira lo imposible y clama, "será hecho". Esta clase de fe es casi un insulto a nuestro carne y mente humana, porque está sujeta a una dependencia como de niño en Dios. Exige que dejemos nuestros propios esfuerzos y planes para obrar las cosas a nuestra manera, y que nos echemos de nuevo en la gracia de nuestro Padre celestial que nos dará la gracia que necesitamos para ayudarnos en tiempo de necesidad.

4. La fe es PODER

La fe es vital, dinámica, eficaz y poderosa. Siempre que oímos sobre la fe en las Escrituras es que algo poderoso está pasando. (Hechos 3:16) Jesús nos dio algunas promesas de fe maravillosas y poderosas (Mateo 21:22; Marcos 11:22,23; Juan 14:12-14).

S. La fe es VICTORIA

Los hombres de fe han sido siempre aquellos que han conocido el secreto de cómo derribar el sistema mundano (1 Juan 5:4). Han sabido resistir a los enemigos del reino de Dios. Por supuesto, la fe y la obediencia están conectadas muy de cerca. La fe nos capacita para creer la Palabra de Dios y la obediencia nos capacita para llevarla a cabo.

d) La fe y la Palabra de Dios

La fe y la Palabra de Dios van mano a mano. La fe no es sólo una buena idea para poner en práctica. La fe real depende de una Palabra de Dios (Isaías 55:11). El hecho emocionante que la fe confiesa es que Dios es un Dios comunicador. Tiene algo que decir en cada situación, y si tomamos el tiempo para escuchar, oiremos lo que nos está diciendo. La Palabra de Dios crea fe y llama a la fe (Romanos 10:17). No podemos vivir en la fe real hasta que oigamos la Palabra de Dios para la situación. Esta palabra entonces exige fe de nosotros y podemos mantenernos firmes en ella. Existe una diferencia entre el orar acerca de algo y mantenerse firme en la fe. El orar acerca de algo infiere un modo de enfoque más general en el cual tu mente puede o no tener el asunto claro. El mantenerse firme en la fe es una actitud tomada a la luz de una Palabra de Dios. Puede ser que todos los hechos no sean claros, y ciertamente, es improbable que la manera en que la fe vaya a ser cumplida sea obvia en ese momento. ¡Pero la fe lo sabe! Tiene un entendimiento interior del asunto y una convicción de espíritu que la hace segura del resultado.

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

(Hebreos 11:1)

Por tanto, la diferencia entre la fe y una buena idea es la Palabra de Dios. Esta es un área en la que las personas pueden equivocarse, porque permiten que sus deseos y ambiciones humanos tomen el control y reclaman revelación divina, cuando, en realidad, no tienen tal cosa. Desde el nivel humano existe un elemento de riesgo vinculado a la vida de fe. A John Wimber le gusta deletrear la fe como RIESGO.

El Espíritu Santo muchas veces usa las Escrituras en situaciones de fe, porque una vez que las haya subrayado por nosotros, podemos seguir volviendo a ellas y darnos cuenta de que no han cambiado. No están sujetas al recuerdo de tu experiencia, y son más susceptibles a la prueba de interpretación que al verdadero entendimiento. Por supuesto, también podemos recibir una Palabra de Dios por otros medios como la profecía, visiones, enseñanza, etcétera.

e) Cinco cosas que la Palabra de Dios hace por nosotros

1. Crea fe en nosotros (Romanos 10:8,17)

Sin esta Palabra de Dios no puede haber fe. La fe está basada en el carácter invariable de Dios (Santiago 1:17; Salmos 9:10) y en su palabra (Números 23:19).

2. Nos prepara para la fe (1 Juan 3:21)

La Palabra de Dios es poderosa. Penetra incluso hasta dividir el alma y el espíritu; las coyunturas y los tuétanos; juzga los pensamientos y actitudes del corazón (Hebreos 4:12). La Palabra de Dios puede separar las cosas que sólo son parte de nuestra propia alma (es decir, mente, emociones y voluntad) de las cosas que son parte de nuestro espíritu (que contiene al Espíritu Santo y nuestra conciencia de Dios). Puede separar entre coyunturas (es decir las partes del cuerpo capacitan la actividad) y los tuétanos (es decir, la parte del cuerpo que produce las células sanguíneas y, por consiguiente, la vida). Necesitamos. actividad como discípulos de Jesús, pero no debemos estar ocupados y superatareados sólo porque sí. Necesitamos hacer sólo las obras de Dios, porque estas obras tienen vida y producen vida. También necesitamos la Palabra de Dios para juzgar entre los pensamientos y actitudes del corazón. Necesitamos desarrollar los pensamientos e ideas en Dios, pero no debemos permitir que nuestros pensamientos lleguen a estar fraguados en hormigón y por tanto llegar a ser actitudes rígidas e inflexibles que están poco dispuestas a madurar o cambiar.

Mientras haya algo malo en nuestra vida, no podemos entrar en la presencia de nuestro Padre celestial con ninguna medida de confianza espiritual. Esto es cuando necesitamos el coraje de vivir bajo el foco de la Palabra de Dios (Hebreos 4:1, 13).

3. Nos capacita en fe

Lo tremendo acerca de la Palabra de Dios es que nos provee con una alternativa activa para todos los pensamientos y actitudes negativos de nuestra vieja concupiscencia. Nuestra mente es así de importante para la vida de fe. Somos susceptibles a todas las impresiones de nuestros cinco sentidos. Satanás intenta llevarnos a la esclavitud de lo que es tangible y obvio. Quiere que vivamos nuestra vida al nivel de lo que vemos inmediatamente ante nuestros ojos. El propósito de Dios es que seamos renovados en las actitudes de nuestra mente (Romanos 12:2). Necesitamos estar en el poder vivo de la Palabra de Dios.

4. Nos dirige en fe (Isaías 30;21)

Necesitamos la Palabra de Dios para dirigirnos, no sólo para que sepamos recibir sus recursos, sino también usarlos. Cuando Dios habla su Palabra podemos confiar en ella, porque El está en el control de la situación y sabe lo mejor.

5. Confirma la fe en nosotros

Muchas veces Dios nos dará una Palabra que nos capacitará para continuar en nuestra posición de fe (Isaías 66:9).

f) Cinco impedimentos a la fe

1. Presunción (Proverbios 3:5; Jeremías 23: 25-32).

2. Temor (Marcos 4:40; Juan 14:1).

3. Buscar gloria y alabanza de hombres en vez de Dios (Juan 5:44).

4. Duda (Santiago 1: 6-8; Marcos 11:23).

5.Una conciencia culpable que proviene de no obedecer la Palabra de Dios ni hacer lo que a El le agrada (1 Juan 3: 21-22).

g) Tu Dios es demasiado pequeño

Satanás sabe que si vivimos con una visión disminuida de Dios entonces nuestra fe no se levantará nunca a la altura de la necesidad. ¡Dios es el mayor hecho de fe! Dios es vivo y activo. Hemos sido puestos en contacto con el Dios que hizo el universo. La fe es como un gran experimento en Dios. Si Dios no está allí, entonces la fe fracasará. En efecto, nuestro nivel de fe nos demuestra el tamaño de nuestro Dios. Dios invita a todo su pueblo que le ponga a prueba (Malaquías 3:10). De esto es lo que trata la fe cristiana. El mismo inmenso poder que usó Dios cuando resucitó a Jesús de la muerte, está disponible para nosotros, según nuestra fe (Efesios 1:19-20).

h) Tú eres demasiado pequeño

Si Satanás fracasa en su ataque a nuestra perspectiva de Dios vuelve su atención a nuestra perspectiva acerca de nosotros mismos. Lo que hace es empezar con lo que sabemos que son las debilidades de nuestra carne y naturaleza, y las amplía fuera de toda proporción hasta que no quede vestigio de fe en Dios o en nosotros mismos. Mucha gente vive con una imagen de sí misma tan pobre que encuentra la fe imposible. Necesitamos entrar en quiénes somos en Jesús.

La Biblia dice:

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas..

(2 Corintios 5:17)

Necesitamos vernos en Cristo y mirar más allá de las debilidades de nuestras viejas concupiscencias. Cuando nos mantenemos firmes en la fe para algún asunto en particular, existen ciertos factores que Satanás usará y de los que necesitamos estar a la expectativa como rutina. Intentará despertar dudas en la Palabra de Dios, es decir, intentará mezclar un poco de racionalismo con la fe; o intentará sentimientos de debilidad, indignidad, oscuridad, desesperación, depresión, desesperanza e incluso muerte. Sin embargo, ¡estas cosas no son la realidad total! La realidad absoluta es Dios. La realidad es lo que Dios ha hecho por nosotros en Jesús. Es lo que Dios hace y hará por nosotros en el poder de su Espíritu Santo. Esto no es una ruta de escape de la realidad. No es intentar fingir que las dificultades no están allí. La fe no es ilusión. No estamos negando la realidad del dolor, o la verdad acerca de las situaciones. La cuestión que la fe plantea es esta: ¿Existe una verdad más allá de aquella que parece obvia en el momento? Y la fe clama: "¡Sí, existe! ¡Esa verdad es Dios!" Si Abraham se hubiera enfrentado a los hechos; ¿dónde le hubieran dejado? El miró más allá y escuchó la promesa de Dios (Hebreos 11:12). La fe siempre está en el lugar de tomar una decisión. Tenemos que escoger entre el testimonio de Dios o el testimonio de los hombres. Tenemos que escoger si aceptar las cosas como son o parecen ser, o si estar en fe con Dios que dice que nada es imposible para El.

La fe mira hacia Dios. La fe ve el poder de Dios. La fe se apoya en la Palabra de Dios. La fe reclama las promesas de Dios. La fe opera en el poder de Dios. La fe es de Dios desde el principio hasta el fin. Nace en su corazón y la planta en nuestro corazón. Por eso la fe es nuestra victoria porque:

Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el inundo.

(1 Juan 4:4)

i) Siete pasos para la fe eficaz

1. Edificar nuestra relación con el Padre

Cuando Jesús enseñó a sus discípulos cómo orar les dijo que orasen a su Padre en el cielo (Mateo 6:9). Somos hijos de Dios (Romanos 8:16). La confianza en nuestro Padre celestial es la base de nuestra fe. Cualquier cosa que rompe esta relación rompe la fe (1 Juan 3:21-22). En el corazón de la fe necesita haber una relación abierta entre Dios nuestro Padre y nosotros como sus hijos. Venimos para pedirle cosas de mucha importancia. Necesitamos poder mirarle a los ojos y saber que existe una confianza entre nosotros (1 Juan 1:8-9). La fe obra mejor en un papel en blanco, por lo tanto, necesitamos mantener nuestra cuenta al día, diariamente con nuestro Padre en el cielo.

2. Escuchar a Dios

La fe depende del oír la Palabra de Dios. Una vez que hayamos oído la Palabra de Dios sobre el asunto, podemos permitirnos el lujo de esperar su respuesta, no importa el tiempo que tarde. Es importante esperar la Palabra de Dios, probarla y guardarla, para asegurarnos de que estamos en terreno de fe.

3. Construir tus Ebenezers

En el Antiguo Testamento, los Ebenezers eran pilares de piedra apilados como testigos de la ayuda que Dios había dado, por ejemplo, 1 Samuel 7:12. Estos servían como testimonio, para aquella generación y generacio­nes futuras, de la bondad de Dios. La fe se construye sobre la fe. Cuanto más sigues en fe, tantos más testimonios tienes personalmente del poder salvador de Dios. Este es el motivo por el que los verdaderos hombres de fe no pueden ser estremecidos en su confianza en Dios. Pueden llevarte de gira por sus Ebenezers. Es necesario, a veces, ir y mirar de nuevo en fe, las cosas que Dios ha hecho por nosotros en el pasado. Están allí y se mantienen como testigos incuestionables de la bondad de Dios.

4. Usar los dones del Espíritu Santo

Si lees 1 Corintios 12:7-11 descubrirás que Dios ha provisto toda una gama de dones que son útiles para la vida de fe. Existe el entendimiento y conocimiento espiritual; y los dones de discernimiento y de fe. Todos son una parte de la provisión de Dios para la vida de fe y están disponibles a todos los que los busquen y los necesiten. El don de lenguas es particularmente apropiado cuando buscamos la opinión de Dios sobre un asunto determinado. Necesitamos dar sitio para que el Espíritu de Dios opere porque El sabe cómo orar (Romanos 8:26).

5. Pedir en fe

Jesús enseñó:

Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

(Lucas 11:9)

La fe es conocer la voluntad de Dios y sencillamente, entrar en ese conocimiento ante el Padre para confirmar ese ruego. La mayoría de la gente ora sin conocer y, por tanto, no está segura si su oración será contestada o no. La parte del ejercicio de fe más desafiante, y a veces el más prolongado, no es el pedir en fe; sino el proceso de llegar a estar seguro en la fe. Una vez que estés seguro, existe una gran paz y certeza en el Espíritu y no importa, en un sentido, el tiempo que tarde para que la respuesta aparezca en la práctica (Marcos 11:24).

6. Ganar la liberación de Satanás

Es necesario reclamar los recursos de Dios para su propio uso. Satanás domina grandemente las áreas de finanzas y poder. Intenta retener lo que es legítimamente de Dios y mantener al pueblo del Señor en pobreza y necesidad en su obra para el Reino. Esto no es correcto y necesitamos aprender a prevalecer contra el diablo, en alabanza y adoración para librar estas cosas de su mano. Este es el por qué necesitamos aprender a dejar que el enemigo se entere de nuestras oraciones. No le pedimos nada, sino que le dejamos saber que no vamos a permitir que retenga ninguna cosa buena que pertenezca a Dios. El temor muchas veces es un factor que impide a la gente moverse en la fe. Esto no viene de Dios (2 Timoteo 1:7). Necesitamos ver que en Jesús nos ha sido dada la autoridad de vencer al enemigo y librar los recursos necesarios en su nombre. (Colosenses 2:15; Colosenses 3:17).

7. Volver a la primera Palabra

En el período después de recibir la garantía de fe, muchas veces somos vulnerables al ataque por medio de semillas de confusión. En tales momentos necesitamos volver a la primera palabra de garantía. Dios no es un Dios de confusión sino de orden. Si tienes problemas reales, entonces coge tu dificultad y compártela con una persona de fe en quien sabes que puedes confiar (Isaías 55:11-13).

Jesús dijo:

Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

(Lucas 18: 8)

j) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Qué lecciones de fe podemos aprender de la vida de Abraham? (Romanos 4:17-20).

2. ¿Podemos "nombrarlo y reclamarlo"?

3. ¿Por qué es arriesgada la fe?

4. ¿Por qué la gente con una imagen pobre de sí misma encuentra difícil, o incluso imposible, la fe?

5. ¿Vale la pena averiguar por lógica o razonamiento, cómo será realizada nuestra postura de fe?

6. ¿Quién es la fuente de nuestra fe y de toda nuestra provisión?

7. La realidad es lo que vemos nosotros o lo que dice Dios?

k) Resumen y aplicación

1. La fe libera el poder de Dios.

2. La fe es la confianza vertical, no la creencia horizontal.

3. Ser creyente cristiano significa nacer en fe y entrar en la fe. El desafío de Jesús es que seamos fieles a nuestro derechos de nacimiento y vida por fe.

4. La fe es dada como resultado de haber recibido la Palabra de Dios en nuestra vida.

5. La fe crecerá a medida que lleguemos a conocer a Dios y su Palabra (la Biblia).

6. La fe no crece a base de esfuerzos propios, sino por nuestro mirar hacia Dios (Hebreos 12:2; Marcos 11:22). 7. Nuestro nivel de fe muestra la dimensión de nuestro Dios.

SECCIÓN F SERVIR COMO DISCÍPULO.

SECCION F

Servir como discípulo

El cuerpo de Cristo: la Iglesia

Relaciones en la Iglesia

Autoridad en la Iglesia

Disciplina en la vida y en la Iglesia

La Cena del Señor

Relaciones en la familia

Relaciones en el mundo, y la Biblia y el sexo

1. El Cuerpo de Cristo: la Iglesia

a) Escrituras clave

1 Corintios 12:12-27 Colosenses 1:18 Efesios 5:23-32 Colosenses 2:19 Romanos 12:4-8 Efesios 1:22-23 Hebreos 10:24

b) ¿Cuál es el cuerpo de Cristo?

El cuerpo de Cristo es aquel cuerpo de creyentes nacidos de nuevo que han sido unidos a Jesucristo por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:12-14), para llevar a cabo la tarea que El comenzó de testificar y establecer el reino de Dios. Jesús dio al creyente la autoridad de Su nombre y el poder del Espíritu Santo (Marcos 16:17-18; Hechos 1:8) para que de parte suya, estemos involucrados en el establecimiento del reino de Dios aquí en la tierra. Todos los discípulos de Jesús están unidos en esta labor, teniendo cada uno un papel que jugar. Estos discípulos necesitan trabajar juntos como un cuerpo de muchos miembros con Jesús como cabeza.

Nuestra lealtad como discípulos de Jesús es: primero a Cristo Jesús y su iglesia universal, y después a la iglesia local donde nos ha colocado. Todos los creyentes en la iglesia universal de Dios obviamente no pueden reunirse a la vez, por tanto, Dios ha ordenado que nos reunamos en grupos más reducidos, bien sea en una iglesia de ciudad (1 Corintios 1:2) o en una iglesia en una casa (Romanos 16:5). Esto es el cuerpo visible de gente comprometida. Esta iglesia local no consiste en un sacerdote o vicario (o artista) y gente (o espectadores). Consiste en creyentes nacidos de nuevo, todos los cuales son sacerdotes (1 Pedro 2:9). Jesús está comprometido a edificar su iglesia en la tierra y no va a permitir que Satanás la venza (Mateo 16:18). Como discípulos de Jesús, deberíamos dedicarnos a la iglesia, que es la vida compartida en Cristo (Hechos 2:42).

c) Varias imágenes

No existe ninguna imagen que por sí sola pueda describir adecuadamente lo que Dios tiene en mente para su pueblo. Pablo usa unas cuantas imágenes para ilustrar varios aspectos de la revelación de Dios acerca de. la iglesia:

1. Un templo

Esto revela el propósito divino de edificar un pueblo unido para que sea morada de Dios por su Espíritu Santo (Efesios 2:19-22; 1 Corintios 3:16). Somos piedras vivas edificadas en una casa espiritual, para que podamos ser un sacerdocio santo ofreciendo sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (1 Pedro 2:4-5).

2. Una familia

Esto nos ayuda a apreciar el propósito de Dios de envolvernos en su familia y hacernos coherederos con nuestro hermano mayor, el Señor Jesús (Romanos 8:17; Hebreos 2:10,14-17). La iglesia es un estilo de vida y no una actividad. La iglesia no es un club religioso en el que decides matricularte, sino que es la familia de Dios a la que fuiste añadido (Hechos 2:47).

3. Una novia

Esto nos ayuda a comprender la unidad que Cristo y su iglesia han de experimentar juntos, en mutua relación y compromiso personal (Efesios 5:22-32; Juan 17:11,21).

4. Un cuerpo

Esto nos ayuda a comprender el deseo de Cristo de usar su cuerpo presente, la iglesia, para ministrar vida y sanidad de la misma manera que la ministraba El en su caminar terrenal (1 Corintios 12:1-31).

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular

(1 Corintios 12:27)

Esto es un llamamiento tremendamente rico que exige un cuerpo de personas que estén funcionando en las mismas esferas de poder y autoridad en que ministraba Jesús. Antes que al hombre se le pueda confiar tal autoridad y poder, debe hacer un reconocimiento de los principios divinos de jefatura y una sumisión a Cristo, la cabeza del cuerpo.

Recuerda, Dios originalmente no planeó las denominaciones, por ejemplo, iglesia anglicana, metodista, bautista, etcétera, han llegado a ser por las divisiones humanas a lo largo de la historia de la iglesia. Jesús fundó y está edificando una iglesia, un cuerpo, al que todo creyente nacido de nuevo pertenece (Efesios 4:4; Mateo 16:18).

d) Características de la Iglesia

1. La jefatura de Jesús

Jesús estableció la iglesia. La está edificando y la controla y dirige (Colosenses 1:18; Colosenses 2:19; Efesios 1:22-23; Efesios 4:15-16). Nosotros, como el cuerpo de Cristo, compartimos en su vida y estamos bajo su control. La manera en que funciona el cuerpo físico es haciendo lo que la cabeza le dice que haga. Esto necesita que cada parte del cuerpo esté funcionando debidamente, obedeciendo las señales provenientes de la cabeza. El cuerpo de Cristo funciona de la misma manera.

2. Unidad del Espíritu (1 Corintios 12:12-13; Efesios 4:2-3,32)

Todos los creyentes son parte de un cuerpo y existe una unidad invisible entre ellos, porque todos comparten en el mismo Señor Jesús. Jesús oró por la unidad total entre todos los creyentes (Juan 17:20-23). Tal como cada uno de nosotros tiene un cuerpo con muchos miembros, y de estos miembros no todos tienen la misma función, así en Cristo, nosotros, que somos muchos, formamos un cuerpo y cada miembro aunque tiene distintas funciones, pertenece a todos los demás miembros. No podemos ser independientes. Esto sería parecido a quitarte la mano y esperar que opere independientemente del cuerpo. La iglesia incluye toda clase de personas, algunas de las cuales nunca habrías escogido como amigo. Pero Dios los escogió a ellos y a ti, y en su sabiduría los juntó. Quizás hizo esto para moldearte en lo que necesitas serlo. (Proverbios 27:17). Esto requiere amor. El amor de Dios es el cemento que mantiene la iglesia unida. Cuando el Espíritu Santo vino a ti en salvación te trajo aquel amor (Romanos 5:5).

3. Variedad de dones y funciones

El cuerpo no está compuesto de una parte sino de muchas (1 Corintios 12:14). Hay distintas clases de dones, servicio y obras, pero el mismo Dios, que los obra todos en cada hombre (1 Corintios 12:4-11). Tal como las partes del cuerpo humano son variadas en función, así son los miembros del cuerpo de Cristo. Todos tenemos una parte concreta que desempeñar, aunque todavía puede que no esté claro cuál sea esa parte o papel. No hay partes de repuesto en el cuerpo de Cristo. Hemos sido escogidos y puestos en ese cuerpo para un propósito especial. Su papel será adaptado a tus dones y personalidad.

4. Dominio de Dios (1 Corintios 12:11)

Es Dios quien ha organizado las partes del cuerpo y quien hace nombramientos en él (1 Corintios 12:27-28). A veces puede que haga saber su voluntad por medio de su autoridad delegada (Hebreos 13:17). Los miembros del cuerpo de Cristo necesitan aceptar su lugar. Muchos intentan ser lo que Dios no les ha llamado a ser (1 Corintios 12:14-17). Necesitamos averiguar cuál es nuestra función en Dios y aceptarla, aferrarnos a ella, desarrollarla y llevarla a cabo. Si un discípulo de Jesús intenta funcionar en un área a la que Dios no le ha llamado, entonces él nunca tendrá éxito y en el cuerpo de Cristo faltará una función. El cuerpo de Cristo funciona mejor cuando cada miembro está haciendo lo que Dios le ha llamado a hacer. Si Dios te ha puesto en el cuerpo, entonces tendrá algo para que hagas dentro de él.

5. Debidamente relacionado

Los miembros del cuerpo de Cristo necesitan estar debidamente relacionados con la Cabeza, Jesucristo, y los unos con los otros. Nos necesitamos los unos a los otros (1 Corintios 12:21), por tanto, debemos aceptarnos los unos a los otros como Cristo nos aceptó (Romanos 15:7), aprendiendo a perdonar (como El nos ha perdonado) y soportándonos los unos a los otros (Efesios 4:2; Colosenses 3:12-14). Mucho de tu crecimiento y desarrollo como cristiano vendrá por medio de tu relación con otros creyentes. Esto no sólo sucederá por lo que compartan los líderes y otras personas contigo, sino también por lo que compartas tú con ellos.

El desánimo, probablemente, es el arma más eficaz de Satanás para empezar a dominar a los cristianos. Reconociendo esta verdad, Dios espera que su pueblo se reúna, contrarrestando tal situación por medio del ánimo mutuo (1 Corintios 14:26; Colosenses 3:16; Hebreos 10:24-26). Necesitamos edificar y animar el cuerpo de Cristo y todos trabajar juntos como debiéramos (1 Tesalonicenses 5:11). La palabra "animar" en el griego es "oikodomeite" la cual es una palabra compuesta de "oikia" que significa "casa" y "demo" que significa "edificar". Somos llamados, como discípulos de Jesús, para estar involucrados juntos en una obra que Dios ya está haciendo, es decir, edificar Su iglesia (Romanos 14:9; Romanos 15:2). Jesús nos describe como la sal de la tierra (Mateo 5:13). Uno de los usos de la sal es dar sabor a la comida, para que disfrutemos la comida en todo su sabor. Como la sal de la tierra, somos llamados a sacar lo mejor en otros, de ese modo edificamos tanto a ellos como a nosotros mismos a la vez.

6. Compromiso

Debido a los propósitos únicos que Dios ha anunciado por el cuerpo, el plan tremendo que tiene para él, y debido a las relaciones complejas en el cuerpo, ningún creyente verdadero puede encontrar realización y satisfacción fuera del cuerpo de Cristo: la iglesia. El no identificarte con el cuerpo visible de Cristo, es decir, la iglesia local, es separarte del cuerpo de Cristo en su totalidad. El cuerpo sólo puede crecer cuando cada miembro funciona como debiera. Esto exige un compromiso. Entonces el cuerpo verdaderamente será la expresión de Jesús en la tierra (Efesios 4:16).

Necesitamos hacernos la pregunta: "¿Qué puedo invertir yo en el cuerpo?" y no siempre preguntarnos: "¿Qué puedo conseguir yo de esto?" Necesitamos dar desinteresadamente de nosotros mismos (2 Corintios 8:5). Los que más invierten más reciben de este compromiso.

7. Servicio

Tu actitud real a Jesucristo se ve por tu actitud hacia su cuerpo, la iglesia (1 Juan 4:20). Una vida de servicio para Dios es la vida más satisfecha que existe, porque somos creados por Dios para servirle. Existen un número de actitudes hoy día que impiden o detienen el libre fluir de un espíritu de servicio. Muchas veces puede haber una falta de inclinación a aceptar un papel que parece ser menos importante, o un papel que está en sumisión a otro. La gente cree que esto desmerecería su dignidad. También puede haber muchas veces un deseo de dominar o dirigir, cuando no hay ni la habilidad ni el llamamiento para hacerlo. Una buena voluntad de aceptar la dura disciplina de responsabilidad, y una actitud de humildad de servicio que Jesús ejemplificó tan claramente, ha de ser el centro de una vida que sea llamada al liderazgo. Además de todo esto, puede haber un desgano de aceptar tareas bajas, porque el servicio se ve sólo en términos de lo que es claramente recompensado o agradable. Nunca deberíamos comparar ni tasar ministerios, ni tampoco ningún servicio para Dios. Dios no lo hace nunca. El no tiene un ministerio sobre otro. Para El todos son importantes. En primer lugar, el da el ministerio de servicio. Todo lo que busca es un vaso utilizable que sea fiel en hacer aquello que El ha deseado.

Los miembros del cuerpo que parecen más débiles son necesarios (1 Corintios 12:22). Puede parecer que algunos miembros tienen sólo una parte pequeña que jugar en el cuerpo, pero son necesarios para el debido funcionamiento del mismo. En efecto, Dios muchas veces les da más honra (1 Corintios 12:24). Los miembros del cuerpo de Cristo deberían respetarse, cuidarse y honrarse los unos a los otros. No debería de haber división en el cuerpo de Cristo sino que todos los miembros del cuerpo deberían tener el mismo cuidado los unos de los otros (1 Corintios 12:25-27).

Mientras esperas a descubrir tu papel en el cuerpo, haz lo que se necesite hacer con toda tu fuerza (Eclesiastés 9: 10). También necesitamos ir con cuidado respecto a nuestros motivos para el servicio (1 Corintios 13:1-3). No deberíamos hacer nada principalmente para nuestro propio beneficio o satisfacción, sino hacer todo para la gloria de Dios y la extensión de su Reino. Deberíamos desear servir a nuestros condiscípulos de Jesús, que son parte del cuerpo de Cristo. Jesús enseñó que el servir a otros es el camino hacia la. promoción en su Reino. Jesús mismo no vino para tener un siervo, sino para ser un siervo, y nosotros necesitamos hacer lo mismo (Mateo 20:25-28; Mateo 25:40).

e) Cómo cumplir tu función en el cuerpo de Cristo

1. Sé lleno del Espíritu Santo (1 Corintios 12:13).

2. Desempeña tu papel sin envidiar el de otro. Usa tus dones y habilidades para servir al cuerpo como buen administrador de Jesucristo (1 Corintios 12:15-16; 1 Pedro 4:10).

3. Haz sitio para otros (1 Corintios 12:17) y no intentes hacerlo todo tú mismo. Puede que otros hagan algunas cosas mejor que tú.

4. Conoce tu lugar en el cuerpo (1 Corintios 12:18-20) porque esto trae seguridad y confianza (Romanos 12:3).

5. Admite tu necesidad de otra gente (1 Corintios 12:21). La iglesia es tu máquina de respiración artificial, por tanto, no tengas miedo de aprovechar la vida de Dios por medio de otros en la iglesia. No seas tan independiente que no te puedan ayudar, aconsejar, ni corregir.

6. Valora a otros creyentes (1 Corintios 12:22-24) y anímales.

7. Cuida del cuerpo (1 Corintios 12:26), practica la hospitalidad (Romanos 12:13; 1 Pedro 4:7), y busca maneras prácticas para compartir y ayudar a tus hermanos en la iglesia (Hebreos 10:24; Gálatas 6:10).

8. Haz que el amor sea tu meta y desea de todo corazón los dones espirituales (1 Corintios 13:1-3; 1 Corintios 14:1).

F) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Está el cuerpo de Cristo, del cual eres parte, llevando a cabo la labor que comenzó Jesús de testificar y establecer el Reino de Dios?

2. ¿Tiene tu iglesia local a Jesús como cabeza?

3. ¿Sabes que eres llamado a trabajar dentro de la parte local del cuerpo de Cristo a la cual asistes? Si no sabes cuál es la función o tarea de Dios para ti, entonces pide a Dios que te la enseñe. Si no sientes ganas de hacer nada, ni que te necesitan para hacer algo, entonces quizás no te estés juntando con la iglesia local correcta. Todo el mundo debería ser fructífero para Dios dentro de su propio marco local. Ora y pide a Dios guía en este asunto y también ve a tus líderes y pide su consejo.

4. Como miembro del cuerpo de Cristo, ¿te ves como una parte necesaria del cuerpo y estás plenamente comprometido con él?

5. ¿Es posible funcionar independientemente del cuerpo de Cristo? Discútelo.

6. Antes que Dios pueda confiar a los miembros del cuerpo de Cristo poder y autoridad, necesita haber un
reconocimiento de los principios divinos de jefatura y sumisión a Cristo, la cabeza del cuerpo. Discútelo.

7. ¿Te haces la pregunta: "¿Qué puedo yo invertir en ]aparte local del cuerpo de Cristo?" o te haces las preguntas: "¿Qué puedo yo sacar de esta iglesia local?" o "¿Qué debería hacer esta iglesia local para mí?"

8. ¿Existe unidad entre los miembros de tu iglesia local? Sino es así, ¿porqué no? ¿Hay algo que tú puedes hacer para fomentar la unidad? ¿Cuál es la actitud de Jesús ante la unidad de su iglesia? (Juan 17:20-23).

g) Resumen y aplicación

1. Jesús nos ha comisionado, como miembros de su iglesia, a hacer discípulos y capacitarlos para crecer en el contexto de la parte local del cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia local.

2. La iglesia crecerá encantidad y calidad sólo cuando cada miembro trabaje como debiera y lleve a cabo la función que Dios le ha dado. Entonces se convertirá en el cuerpo que sea verdaderamente la expresión de Jesús en la tierra.

3. Jesús es la cabeza de la iglesia y pretende que su Iglesia llegue a ser un lugar de unidad y sumisión a su gobierno.

4. Todos los miembros del cuerpo de Cristo están interrelacionados entre sí y son necesarios para el debido funcionamiento de la iglesia universal.

5. Para que un discípulo de Jesús se realice, necesita reconocer que su realización ocurrirá sólo cuando encuentre
su lugar en el cuerpo local de Cristo, y se comprometa a acabar lo que Dios le pide que haga en ese lugar.

6. Tu actitud hacia tu iglesia local reflejará algo de tu actitud hacia su cabeza, Jesucristo.

7. Dios no tiene preferidos. No tasa un ministerio más alto que otro. Sólo espera que nosotros, como discípulos suyos, le sirvamos obedeciendo su voluntad, cueste lo que cueste.

2. Relaciones en la Iglesia

a) Escrituras clave

1 Corintios 13:1-8 1 Romanos 12:9-21

Juan 4:20-21 Filipenses 2:1-4

Hechos 4:32-35 1 1 Corintios 12:25-27

Juan 3:16-18 1-Juan 1:7

Juan 13:25 Hechos 2:42-47

Efesios 4:13-16, 251 Tesalonicenses 5:12-15

b) Introducción

Dijo una vez John Wesley: "La Biblia no sabe nada de la religión solitaria". El cristianismo es una religión de comunión. Seguir a Cristo significa amor, rectitud y servicio, y estas cosas sólo se pueden alcanzar por medio de las relaciones sociales que se encuentran en la iglesia. Nada puede ocupar el lugar de asistir a la iglesia. Muchas veces los cristianos se rinden en su servicio para el Señor porque sienten que están solos y que nadie se ocupa de ellos. Sienten que los problemas a los que se enfrentan son peculiares y propios de ellos. Satanás intentará convencernos, como discípulos de Jesús, que no necesitamos ocuparnos de otra gente. Nos dirá que "mientras tengamos a Dios, ¡quién necesita a otros cristianos!" Sin embargo, la verdad es que como cristianos, somos piedras vivas que Dios está edificando en una casa espiritual (1 Pedro 2:5; Efesios 2:20-22). Los verdaderos cristianos se necesitan los unos a los otros. En efecto, los verdaderos cristianos son dependientes los unos de los otros. La palabra "comunión" en griego es la palabra "koinonia" y significa "comunión" o "compartir en común" (Hechos 2:42; 1 Juan 1:7). Esta palabra describe cómo deberían vivir los cristianos, es decir, como una comunidad de compartidores mutuos que viven y comparten el amor desinteresado y sacrificado o "ágape" que Dios les ha dado (Romanos 5:5; Juan 13:34; 1 Juan 3:23).

c) Comunión del Espíritu

Esto es una actitud de corazón y mente. Es la expresión de un vínculo en Cristo Jesús entre creyentes cristianos que va más lejos de los lazos naturales de familia o amistad. Es uno de los mayores desafíos a nuestra vida como cristianos hoy día. Los cristianos no estamos solos. Hemos nacido, por fe, en una tremenda familia universal de creyentes unidos, no por raza, color, ni conveniencia sino por la sangre de Jesús (Gálatas 3:26-28). La verdad es que somos uno por lo que ha hecho Dios en Cristo. Dios propuso esto en Cristo antes que el mundo empezara (Efesios 1:4-5). Somos lo que somos por la obra de Dios en nosotros por medio del Espíritu Santo (Filipenses 2:1-2; 2 Corintios 13:14).

d) Siete aspectos de la comunión que compartimos en el Espíritu

1. El amor del Espíritu (Romanos 15:30)

En el corazón de nuestra relación como creyentes está el amor de Dios. Este no es un amor que crece del afecto o gusto natural del uno por el otro, sino que es un amor que es producido en nosotros por la obra directa del Espíritu Santo (Romanos 5:5). Jesús dijo que era la realidad de este amor lo que sería el sello de calidad de nuestro discipulado en cuanto a otros, hombres y mujeres se refiere (Juan 13:35).

2. La unidad del Espíritu

Nuestra unidad es por fe en Cristo (Gálatas 3:26-28), y nuestro compartir en común en el único Espíritu Santo (1 Corintios 12:13). Esta unidad se muestra por nuestro acceso común a nuestro Padre en el cielo por el Espíritu Santo en nosotros (Efesios 4:3).

3. El templo del Espíritu

Los cristianos están siendo edificados como un templo santo al Señor en el que vive Dios por su Espíritu (Efesios 2:21-22). Este templo, o casa de Dios, también es el lugar de servicio, ofrenda y alabanza (1 Pedro 2:5). Para Dios este edificio es muy significativo y se nos ha dicho que tengamos cuidado de cómo edificamos en los fundamentos ya echados (1 Corintios 3:10-17). No es cosa ligera jugar con el templo de Dios, porque seremos responsables ante El por lo que hayamos hecho con su preciosa morada.

4. La gloria del Espíritu

Donde mora Dios se ve su gloria (1 Pedro 4:14). La obra transformadora del Espíritu Santo nos capacita primero a contemplar la gloria de Dios en Jesús, y por eso ser transformados en la imagen de Jesús, para que su gloria sea vista en nuestra vida (2 Corintios 3:18).

5. Los dones del Espíritu

Los dones del Espíritu pueden ser manifestados por medio de creyentes individuales, pero son, en efecto, dones del cuerpo, y no sólo de cristianos individuales (1 Corintios 12:7). Los dones del Espíritu Santo no tienen sentido realmente, aparte del hecho de la comunión del Espíritu. Su operación debería ser una señal de la unidad del cuerpo.

6. La esperanza del Espíritu

Donde hay fe hay esperanza. La esperanza cristiana es una realidad total porque se basa en la obra y palabras de Jesús y nace de la fe. Esta fe es producida en nosotros por el Espíritu Santo (Gálatas 5:5-6). La fe, esperanza, y amor que el Espíritu Santo engendra en nosotros no se experimentan solamente en forma individual, sino son manifestadas en forma corporal en nuestras vidas, en la comunión del Espíritu Santo.

7. La adoración del Espíritu

La comunión en el Espíritu es una comunión ante el trono de Dios en adoración, donde nos juntamos con Jesús que ya está allí. Aquí es donde se expresa más profundamente nuestra comunión. La verdadera adoración encuentra su raíz en la obra del Espíritu Santo (Filipenses 3:3; Juan 4:23-24).

e) Uno en Espíritu

Debe haber un profundo dolor en el corazón de Dios cuando ve lo lejos que estamos de satisfacer los ideales que nos ha presentado en su Hijo. Ha echado el fundamento de nuestra comunión en Jesús y nos ha dado el poder para hacerlo una realidad por la obediencia y amor en el Espíritu Santo. Frecuentemente, sin embargo, parece que el diablo tiene éxito en llevarnos al fracaso y al dolor. Por supuesto, en un nivel práctico, no podemos tener comunión con todo cristiano en un sentido profundo, ni tampoco se nos exige. Estamos en comunión con todo creyente verdadero, guste o no, porque estamos unidos en el corazón de Dios por la obra de Cristo. Es necesario que cada uno de nosotros discierna sus círculos de comunión, no en un sentido exclusivista, sino de manera que nos ayude a expresar y realizar esta comunión con otros cristianos, en sentido práctico.

f) Tres resultados de la comunión

1. Fructificación

El salmista en el Salmo 133 dice que la unidad es como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion. Los rocíos de Hermón son la fuente de agua y vida para la tierra: traen frescura y sustento al pueblo y les hace ser fructíferos. La comunión hace lo mismo para nosotros en cuanto a traer frescura y nutrición para nosotros en nuestro caminar diario con Dios, lo cual nos hace ser fructíferos.

2. Creatividad

Existen muchas áreas en nuestra vida cristiana en las que no podemos funcionar debidamente, aparte de la comunión con otros creyentes. La comunión cristiana es, al fin y al cabo, no sólo un ejercicio individual sino corporal. La mayoría de los desafíos a los que nos enfrentamos surgen del hecho de que vivimos en relación con otra gente. El Espíritu Santo se mueve, cuando se le permite, para traer unidad en el cuerpo de Cristo, y da los dones necesarios para edificar y mantener al cuerpo íntegro. No debería haber ni pobreza de espíritu, ni falta de dones espirituales en el cuerpo, y todo el mundo debería ser enriquecido y edificado, mientras compartimos nuestros dones juntos en el amor y servicio mutuo (Hebreos 10: 24-25).

3. Costo

El tener una relación realmente cercana a alguien nos cuesta algo, porque hemos de dar para recibir, y al dar, la máscara protectora que todos tenemos debe bajar. La verdad es que cuando nos franqueamos en la comunión los unos con los otros nos hacemos vulnerables. Somos gente muy lejos de la perfección y el costo de la comunión es que no sólo recibimos los unos de los otros aquello que es de Dios, sino que también estamos abiertos a toda influencia y rasgo natural que se manifiesta en nuestra vida y personalidad. Esto es el porqué mucha gente halla difícil franquearse con otros, por temor al dolor, al malentendido y al rechazo. Aunque parecería que franquearse con una persona nos hace vulnerables, la verdad es que la comunión sólo alcanzará su cumbre y será verdaderamente realizadora si nos abrimos de esta manera. Si te sientes solo, pregúntate: "¿Estoy preparado para el costo de la verdadera amistad y para hablar francamente?

Deberíamos humillarnos y dejar que el Espíritu Santo escudriñe los pensamientos y actitudes del corazón de todos nosotros. Nuestro evangelio no puede permanecer creíble al lado de los fracasos y divorcios espirituales continuos entre los verdaderos creyentes. El dolor que tal separación trae, muchas veces puede ser el factor más mutilador en nuestra vida y ministerio. Nos roba la confianza en nosotros mismos y entre unos y otros, y provee al mundo de una razón mayor por la que rechazar nuestro mensaje.

En esto hemos conocido el amor en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos … Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

(1 Juan 3:16, 18)

g) ¿Cuál debería ser nuestra actitud los unos con los otros en el cuerpo de Cristo?

Deberíamos:

– Amarnos los unos a los otros (Juan 13:34-35; Juan 15:12, 17; 1 Tesalonicenses 3:12; 4:9; 1 Pedro 1:22; 1 Juan 3:18; 1 Juan 4:7, 11-12).

– Animarnos los unos a los otros (1 Tesalonicenses 4:18; Hebreos 3:13; Hebreos 10:25).

– Estimularnos los unos a los otros hacia el amor y buenas obras (Hebreos 10:24).

– Fortalecernos los unos a los otros (1 Tesalonicenses 5:11).

– Edificarnos los unos a los otros (Romanos 14:19).

– Amonestarnos los unos a los otros (Colosenses 3:16).

– Instruirnos los unos a los otros (Romanos 15:14)..

– Servirnos los unos a los otros (Gálatas 5:13; 1 Pedro 4:10).

– Soportarnos unos a otros (Efesios 4:2; Colosenses 3:13).

– Perdonarnos unos a otros (Efesios 4:32; Colosenses 3:13).

– Ser amables unos con otros (Efesios 4:32).

– Tener compasión unos por otros (Efesios 4:32; 1 Pedro 3:8).

– Ser leales los unos a los otros (Romanos 12:10).

– Honrarse los unos a los otros (Romanos 12:10).

– Vivir en armonía los unos con los otros (Romanos 12:16; 1 Pedro 3:8).

– Ser amigables los unos con los otros (1 Pedro 3:8).

– Ser benévolos unos con otros (Efesios 4:2; 1 Pedro 3:8).

– Ser pacientes unos con otros (Efesios 4:2).

– Aceptamos unos a otros (Romanos 15:7).

– Someternos los unos a los otros (Efesios 5:21).

– Vestirnos de humildad los unos hacia los otros (Efesios 4:2; 1 Pedro 5:5).

– Enseñarnos los unos a los otros (Colosenses 3:16).

– Vivir en paz unos con otros (Marcos 9:50; Romanos 12:18).

– Confesar nuestros pecados unos a otros (Santiago 5:16).

– Orar unos por otros (Santiago 5:16).

– Ofrecer hospitalidad unos a otros (1 Pedro 4:9).

– Saludarnos unos a otros (Romanos 16:16; 1 Pedro 5:14).

– Tener comunión unos con otros (1 Juan 1:7).

– Estar de acuerdo unos con otros (1 Corintios 1:10).

– Llevar las cargas unos por otros (Gálatas 6:2).

h) Cosas que no hay que hacer los unos a los otros en el cuerpo de Cristo

– No morder ni devorarnos unos a otros (Gálatas 5:15).

– No provocar ni envidiarnos unos a otros (Gálatas 5:26).

– No odiarnos unos a otros (Tito 3:3).

– No juzgarnos unos a otros (Romanos 14:13).

– No mentirnos unos a otros (Colosenses 3:9).

– No calumniar ni hablar mal unos de otros (Santiago 4:11).

– No murmurar unos contra otros (Santiago 5:9).

– No ir a juicio unos contra otros (1 Corintios 6:1-8).

i) Preguntas y puntos de discusión

1. Uno de los mayores dolores que puedas tener en la vida de comunión con otros creyentes, es el dolor de tener que estar presente y ver a otros, a quienes amas profundamente en Cristo, actuar o adoptar posturas que sabes que no serán fructíferas o serán dañinas a sí mismas o a otros, sin intervenir. Discútelo.

2. ¿Qué efecto tiene el temor en una relación, y funciona realmente luchar o trabajar demasiado intensamente en la comunión con otras personas? (1 Juan 4:18; Hebreos 13:6).

3. ¿Son los grupos caseros una parte bíblica válida de nuestra vida en la iglesia? (Hechos 2:42-47; Hechos 4:32-35; Hechos 12:12; Hechos 16:40; Colosenses 4:15; Filemón:2).

4. Para tu crecimiento espiritual, ¿necesitas a otros cristianos? Discútelo.

5. ¿Has pensado alguna vez en animar a otros de tu iglesia local, o generalmente en el cuerpo de Cristo enviándoles tarjetas o cartas con palabras de aliento o Escrituras pertinentes en ellas? Si no; ¿por qué no empezar a hacerlo?

6. Haces alguna cosa que irrita al grupo con el que estás? Y si es así, ¿cómo puedes mejorar?.

7. ¿Tenía Jesús amigos cercanos? (Marcos 5:37; Lucas 9:1; Lucas 10:1; Juan 20:2; Hechos 1:15). ¿Y cuál era la actitud de Cristo hacia la unidad cristiana? (Juan 17:20-23).

8. Dibuja y medita sobre un mapa de relaciones. Pon un punto, que te represente a ti, en una hoja de papel en blanco, y luego pon puntos con iniciales alrededor de ti (representando a la gente que conoces -máximo 20 personas). Coloca a aquellos que consideras amigos cercanos cerca de tu punto y a aquellos que no están tan cerca, más lejos. Entonces pregúntate por qué la gente está donde está. ¿Es correcto o se deberían de hacer algunos cambios? Pide perdón al Señor por actitudes incorrectas y perdona a los que te han agraviado.

9. Haz una lista de maneras prácticas en las que puedas expresar el compromiso los unos a los otros sirviéndose entre sí (Filipenses 2:4). Pide al Señor que te llene con su amor para que te impacientes por servir a otros, sabiendo que verdaderamente estas sirviéndola señor crista Jesús (Mateo 25:31-46)

10. Mira la sección titulada: "¿Cuál debería ser nuestra actitud los unos con los otros en el cuerpo de Cristo?" Y discute maneras y medios por los cuales puedes mejorar en estas áreas de una manera práctica.

11. ¿Por qué se sienten tantos cristianos solos? ¿Debería ser esto así? ¿Qué puedes hacer acerca de ello en tu iglesia?

12. Se ha dicho que para que nuevos cristianos se establezcan firmemente en una iglesia, necesitan desarrollar como mínimo siete relaciones significativas dentro de ella. Si es así, ¿cuál debería ser tu respuesta? Discútelo.

j) Resumen y aplicación

1. No podemos alcanzar la madurez espiritual solos porque necesitamos la ayuda de otros cristianos para crecer en nuestro parecido a Cristo. (Efesios 4:11-16).

2. Las actitudes positivas en-el cuerpo de Cristo traen vida, paz y armonía; pero las actitudes negativas traen muerte, trastornos y falta de armonía. El Señor desea que cada miembro del cuerpo de Cristo sea una expresión positiva de su propia vida, naturaleza y carácter.

3. Deberíamos amarnos y perdonarnos los unos a los otros para que la comunión entre creyentes sea establecida y mantenida.

4. Si no pasamos a otros lo que hemos recibido de Dios, empezaremos a caer en el declive espiritual.

5. El cuerpo humano, con sus millones de células y miembros funcionando juntos en armonía, unidad y vida, ilustra la armonía, unidad y vida que ha de fluir en la iglesia, el cuerpo de Cristo. En el cuerpo, cada célula, cada miembro, vive el uno para el otro. Necesitamos hacer lo mismo en el cuerpo de Cristo, preocupándonos unos por otros, aprendiendo a apreciarnos unos a otros y amándonos unos a otros.

6. Necesitamos estar comprometidos, tanto con Dios como los unos con los otros, en el cuerpo de Cristo. Esto significa que tenemos que tener la voluntad de pagar el precio de tal compromiso, porque la verdadera comunión entre creyentes es una ofrenda (Hebreos 13:16).

7. Mientras demostramos amor, bondad y ayuda práctica a otros, es como si lo hiciéramos a Cristo Jesús (Mateo 25:31-46).

8. Nuestra unidad y actitudes parecidas a Cristo, los unos hacia los otros, son capacitadas por nuestra experiencia común de la vida en Dios, por medio del Espíritu Santo.

3. Autoridad en la Iglesia

a) Escrituras clave

Hebreos 13: 7,17 Efesios 4:7-16

1 Pedro 5:1-5 Romanos 12:4-8

1 Timoteo 5:17 1 Timoteo 3:1-13

Romanos 13:1-7 1 Tesalonicenses 5:12-13

b) Introducción

Jesús dijo que edificaría su iglesia (Mateo 16:18). Pablo explica que Jesucristo ha escogido hacer esto dando "dones" a hombres como guías de la iglesia:

Y él mismo constituyó a unos apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

(Efesios 4:11-13)

El Señor Jesús da tales personas como siervos a la iglesia:

– Para equipar o preparar a creyentes para el servicio en el reino de Dios.

– Para que sean causantes de que la iglesia sea edificada y que crezca numéricamente.

– Para traer a los creyentes a la madurez, tanto individualmente como corporalmente.

– Para unir a la iglesia en la fe.

La iglesia irá donde van sus líderes y llegará a ser lo que son sus líderes. El liderazgo es el orden de Dios para movilizar a la iglesia y capacitarla para lograr los propósitos de Dios en la tierra. La iglesia necesita líderes con una variedad de dones para alcanzar esto para Dios. Ningún líder puede hacer esto por sí solo, ni siquiera en el marco de una iglesia local. Los líderes necesitan poder llevar a los que están bajo su cuidado a un lugar donde:

(1) Son o están:

Responsables, cariñosos y de apoyo los unos con los otros.

– Tranquilos, consecuentes, comprometidos y gozosos.

– Continuando resueltamente en la Palabra de Dios.

– Íntegros y completos en Cristo.

– Madurando en Cristo en toda manera, siendo unidos en armonía donde cada persona conoce su lugar y don.

(Il) Ya no son o están:

Aniñados, mimados y voluntariosos.

– Atascados o estancados en su vida espiritual.

– Echados de una parte a otra por olas de humor o emoción, faltándoles seguridad y estabilidad.

– Llevados aquí y allá por todo viento de enseñanza.

c) Autoridad y sumisión espiritual

1. Jesucristo es Señor y es cabeza de la Iglesia (Efesios 1:22-23)

Dios ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra a Jesús, (Mateo 28:18) y Jesús, sucesivamente, delega autoridad a los líderes espirituales calificados en su iglesia. Cualquier autoridad que estos líderes tienen es autoridad "dada" y, por consiguiente, deberían trabajar en la iglesia como siervos, guiando por el ejemplo no mandando al rebaño como un señor (1 Pedro 5:1-3).

2. Dios pide que obedezcamos a nuestros líderes y que nos sometamos a ellos (Hebreos 13:1 1 Timoteo 5:17).

Esto no significa una sumisión gravosa en la que obedecemos todo lo que dicen nuestros líderes porque tenemos opción, sino que es una sumisión que surge de un respeto y reconocimiento de la postura del ante Dios. Los líderes deberían tener un amor verdadero y cuidar de las iglesias por las cuales son responsables Deberían conducir de manera que resulte en los mejores intereses de la iglesia. Los miembros de la deberían escuchar y actuar sobre la guía del líder porque oyen, conocen y se someten a la Palabra de Dios por sus líderes.

3. La sumisión es una actitud de corazón, no una postura de esclavitud

Someterse es ponerte voluntariamente bajo el cuidado, protección y guía de tus líderes. A los miembros iglesia no se les puede forzar a hacer nada. Sin embargo, cuando existe un reconocimiento de la ver autoridad espiritual en su líder, aquellos que están bajo esta autoridad se someterán voluntariamente. sumisión también trae gran bendición, porque aquellos que están bajo autoridad encontrarán que ellos también la reciben sucesivamente (Mateo 8:9).

d) ¿Qué esperas que sean tus líderes?

– Personas que vivan, prediquen y enseñen la Palabra de Dios (Esdras 7:10). La autoridad de un líderes, y al cabo,’sólo la autoridad de la Palabra de Dios en su vida y ministerio (Hechos 20:28).

– Personas cuya forma de vivir se vea recta, exitosa y que valga la pena imitar (1 Timoteo 3:2-5).

– Personas de fe. Estas personas tienen una fe en Dios que vale la pena imitar y que inspira a la iglesia a confiar en ellos y seguirles. ¡Una persona no puede ser pastor sin ovejas! (1 Tesalonicenses 1:6; Filipenses 3:1

– Personas que vigilen sobre aquellos por los cuales son responsables y se consideren responsables ante de su bienestar y progreso (1 Pedro 5:2-3).

e) Lo que espera Jesús de la Iglesia respecto a sus líderes

– Que oigan la Palabra de Dios por medio de sus líderes y que la tomen en serio y personalmente (Romanos 10:15-17; 1 Tesalonicenses 2:13).

– Deberían seguir el ejemplo de sus líderes (1 Tesalonicenses l;6).

– Deberían someterse humildemente a la autoridad de sus líderes y ser obedientes. Esto obrará para ventaja de la iglesia porque la iglesia estará viviendo en el orden de Dios para la vida de cada persona. Es Dios quien levanta todo liderazgo en primer lugar (Romanos 13:1-5). Entonces, cuando nos sometemos a aquellos que ha levantado Dios en autoridad sobre nosotros, estamos, en efecto, sometiéndonos a Dios mismo. Dios tiene toda autoridad en sí mismo y meramente la reparte, o delega, cuando levanta un liderazgo y necesitamos obedecer a los que El ha delegado autoridad; tal como necesitamos obedecer a Dios mismo. Deberíamos permitir a los que tienen responsabilidad sobre nosotros que se gocen en nosotros y que no nos encuentren una carga. Podemos hacer esto, sencillamente, aceptando su autoridad y viviendo en sumisión a ella (1 Pedro 5:5-6). Sin embargo, si la autoridad delegada de Dios nos pide que hagamos algo contrario a lo que sabemos que Dios querría que hiciéramos, entonces debemos obedecer la autoridad más alta de Dios y su Palabra.

– Deberían orar por sus líderes, sus ministerios y sus familias (Romanos 15:30; 2 Tesalonicenses 3:1).

– Deberían saludar a sus líderes con entusiasmo; haciéndoles sentirse amados y bienvenidos. Aprecia a tus líderes y dales el merecido respeto y reconocimiento (1 Tesalonicenses 5:12-13).

Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe…. Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no es provechoso.

(Hebreos 13:7, 17)

f) La responsabilidad de los líderes

Los líderes tienen una gran responsabilidad (Santiago 3:1; Ezequiel 33:6; Hebreos 13:17). Todo rebaño necesita un pastor (Números 27:16-17) y el pastor necesita saber llevar su rebaño y no forzarle (Génesis 33:13.14). Los pastores del pueblo de Dios deben saber la verdad de lo que dice Dios hoy, para que puedan llevar su rebaño en los planes y propósitos de Dios.

El pastor debe:

– Guardar su rebaño seguro de ataque. El lobo (Satanás) intentará aislar miembros del rebaño mediante el engaño, pero el pastor debería estar allí para proteger a sus ovejas de esto.

– Dar autoridad y disciplina de parte de Jesús que es la cabeza de la iglesia.

Poder mantener las ovejas en fila para que lleven el paso los unos con los otros y con Dios. La iglesia necesita cristianos que estén dispuestos a dejar su vanidad, orgullo, auto importancia, independencia y pequeñez, y en lugar de eso, guardar fila y ser de lealtad indivisible.

g) La cadena de mando en el Reino

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h) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Quién es la autoridad más alta: Dios o Su autoridad delegada? Entonces, ¿a quién deberías obedecer si hay un choque de intereses entre estas dos autoridades?

2. ¿Deberíamos impacientamos por enseñar y servir a otros en el cuerpo de Cristo (Santiago 3:1) y cuál debería ser nuestra actitud cuando hacemos estas cosas? (1 Pedro 4:11).

3. Entre el liderazgo de tu iglesia local es probable que encuentras fácil someterte y seguir a algunos, y más difícil con otros. ¡Discútelo! ¿Tienes algún problema de actitud hacia alguno de tus líderes, que necesites cambiar?

4. ¿Por qué los que están bajo autoridad hallan que tienen autoridad? (Mateo 8:5-13).

5. Si aspiras al liderazgo entonces debes dar un ejemplo similar al que está expuesto en 1 Timoteo 4:12.

6. ¿Tomas en serio y personalmente lo que tus líderes te dicen? ¿Deberías hacerlo?

7. ¿Te sometes humildemente a la autoridad de tus líderes y sigues su ejemplo? Si no es así, ¿por qué no?

8. ¿Te hará Dios responsable de tu propio caminar con El? ¿Tus líderes entonces, deberían tomar todas tus decisiones por ti?

9. Oras, aprecias y respetas a tus líderes y sus familias?

10. ¿Eres una carga para tus líderes, o un gozo?

11. ¿Cuál es la diferencia entre llevar y forzar al rebaño?

12. ¿Necesita el cuerpo de Cristo a líderes que estén dispuestos a traer la corrección y disciplina de Dios a sus miembros cuando se las requiere?

i) Resumen y aplicación

1. Jesús es la cabeza de la iglesia y propone funcionar a través de ella porque es su cuerpo en la tierra. Nosotros, entonces, necesitamos someternos a su Jefatura y a aquellos que el Señor pone sobre nosotros.

2. Todos los líderes deberían ser siervos del cuerpo de Cristo por amor a Jesús (2 Corintios 4:5).

3. Jesús nombra el liderazgo en la iglesia para representar su autoridad, continuar su ministerio y expresar su vida.

4. Los miembros de la iglesia de Dios necesitan ser leales y estar sometidos a sus pastores que son responsables por ellos ante Dios.

5 Los líderes en el cuerpo de Cristo deberían facilitar el crecimiento de la iglesia tanto en cantidad como en calidad.

6. Cuando nos sometemos al liderazgo piadoso, estamos protegidos del enemigo, porque el liderazgo será una cubierta espiritual para nosotros.

7. Como parte del cuerpo de Cristo, necesitamos ponernos en fila detrás de Dios y de su autoridad delegada y avanzar como El dirija, para traer gloria a Dios y extensión a su Reino.

4. Disciplina en la vida y en la iglesia

a) Escrituras clave

Hebreos 12:1-13 Apocalipsis 3:19

Mateo 18:15-17 1 Corintios 11:32

Job 5:17 2 Timoteo 1:7

Proverbios 23:23

b) Introducción

Se traducen dos palabras griegas como "disciplina". La primera es "sophronismus" que literalmente significa "salvar la mente". Es una amonestación o llamamiento a la salud mental o al autocontrol. La segunda palabra es "paideuo" que también se traduce como "castigo" o "crianza" y principalmente denota "enseñanza o instrucción de un niño".

c) Disciplina en la vida

1. Dios disciplina a los que ama

Para traernos bendición; por tanto no debemos despreciar la disciplina del Señor (Job 5:17).

– Por nuestros pecados (Salmo 39:11).

– Para hacernos descansar en los días de aflicción (Salmo 94:10-13).

– Como castiga el padre al hijo a quien quiere (Proverbios 3:11-12; Deuteronomio 8:5).

– Por juicio (1 Corintios 11:32).

– Para que no seamos condenados con el mundo (1 Corintios 11:32).

– Porque nos acepta como hijos suyos (Hebreos 12:5-7).

– Y entonces deberíamos respetar a Dios (Hebreos 12:9).

– Y entonces deberíamos someternos a su disciplina y vivir (Hebreos 12:9).

– Para nuestro bien para que compartamos en su santidad (Hebreos 12:10).

– Porque la disciplina produce en aquellos que en ella han sido ejercitados, un fruto apacible de justicia (Hebreos 12:11).

– Y cuando sea necesario, necesitamos ser celosos y arrepentirnos (Apocalipsis 3:19).

2. Dios disciplina a las naciones

Hablándoles (Deuteronomio 4:36; Jonás 1:2).

– Porque merecen castigo (Salmo 94:10; Jeremías 30:11).

– Porque actúan como un novillo indómito (Jeremías 31:18).

– Porque le dan la espalda a Dios y no la cara (Jeremías 32:33).

– Sólo con justicia (Jeremías 46:28).

3. Dios espera que disciplinemos a nuestros hijos

El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; más el que lo ama, desde temprano lo corrige. (Proverbios 13:24).

– Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo. (Proverbios 19:17).

4. Dios espera que llevemos una vida disciplinada (Proverbios 23:23).

– Para que podamos ser un ejemplo a nuestros hijos y la próxima generación de creyentes (Deuteronomio 11:2).

– Para que no seamos esclavizados por las cuerdas del pecado (Proverbios 5:22).

– Para que no muramos ni erremos por la locura (Proverbios 5:23). – Porque la disciplina es una forma de vida (Proverbios 6:23).

– Porque el que ama la disciplina ama el conocimiento, y el que odia la corrección es estúpido. (Proverbios 12:1).

– Porque la disciplina ignorada lleva a la pobreza y vergüenza, pero todo el que haga caso a la corrección es honrado (Proverbios 13:18).

– Porque la disciplina dura espera a aquel que sale del camino (Proverbios 15:32).

-Porque el que ignora la disciplina se menosprecia a sí mismo, pero todo el que haga caso a la corrección gana entendimiento (Proverbios 15:32).

d) Disciplina en la Iglesia

La Biblia nos da líneas de guía claras respecto a la disciplina en la iglesia:

Camino a la vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra.

(Proverbios 10:17)

La reconvención es molesta al que deja el camino; y el que aborrece la corrección morirá.

(Proverbios 15:10)

Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Sino los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

(Mateo 18:15-17)

– Hemos de velar y mantenernos lejos de aquellos que causan divisiones y ponen obstáculos en nuestro camino que son contrarios a la enseñanza de la Palabra de Dios (Romanos 16:17).

– Hemos de juzgar a los que están en la iglesia y Dios juzgará a los que están fuera de ella (1 Corintios 5:12-13)

– Todo asunto debe ser establecido por el testimonio de dos o tres testigos (2 Corintios 13:1).

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espín de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

(Gálatas 6:1)

– Mantente lejos de los vagos y aquellos que no viven según las enseñanzas de la Palabra de Dios (2 Tesalonicenses 3:6; 1 Tesalonicenses 5:14).

No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre.

(1 Timoteo 5:1)

Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.

(1 Timoteo 5:19-20)

Al hombre que causa divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

(Tito 3:10-11)

A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada con su carne.

(Judas: 22-23)

e) Aceptar a los que vuelven de sus caminos impíos

No debemos ser demasiado severos con los que disciplinamos, sino estar dispuestos a aceptarles de nuevo cuando vuelvan la espalda a sus caminos impíos. Dios mismo es un Dios misericordioso. No disfruta de la muerte de los malos, sino que preferiría que diesen la espalda a sus caminos malos y que vivieran (Ezequiel 33: 10-20). Nosotros no deberíamos gozamos cuando vemos gente caer en pecado. Necesitamos hacer todo lo que podamos para restaurarlos a un lugar, de rectitud ante Dios.

Pero si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado a mí solo, sino en cierto modo (por no exagerar) a todos vosotros. Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él.

(2 Corintios 2:5-8)

f) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Necesitamos la disciplina para estar firmes en la fe? (Tito 1:13).

2. Menospreciar la sabiduría y la sabiduría es necio (Proverbios 1:7).

3. Como discípulos de Jesús, ¿cuál debería ser nuestra reacción ante el infortunio? (Hebreos 12:7).

4. ¿Quién sufre disciplina? (Hebreos 12:7-8).

5. En Suecia es contra la ley pegar en las nalgas a tus propios hijos. Esto ha llevado a una actitud de rebelión en la vida y a una falta de disciplina en general.

6. ¿Por qué los ancianos en la iglesia necesitan vivir una vida disciplinada? (Tito 1:8).

7. ¿Por qué es tan importante la disciplina en la iglesia? (1 Corintios 5:6-7).

8. ¿Por qué Pablo "entregó a Satanás" a algunas personas para disciplinarias en la esperanza de restaurarles a justicia? (1 Corintios 5:5; 1 Timoteo 1:20).

9. ¿Es correcto para un cristiano ir a la ley para demandar o acusar a otro cristiano? Si no, ¿ante quién se deberían arreglar disputas entre cristianos?

10. Lee las palabras de Jesús en Mateo 18:15-17. En vez de ira juicio, ¿qué debería hacer un cristiano cuando se entera de que un hermano cristiano ha pecado contra él?

¿Qué deberíamos hacer después de haber ido a nuestro hermano en el Señor y haberle explicado su pecado contra nosotros y que nos haya ignorado por completo?

¿Qué deberíamos hacer después que el hermano haya rehusado escuchar a los testigos? ¿Qué se puede hacer después que nuestro hermano no oiga lo que dice la iglesia?

11. ¿Cuál fue la reacción de Jesús con la mujer que sorprendieron en adulterio? (Juan 8:3-11).

12. ¿Cuál debería ser la motivación detrás de la disciplina en la iglesia? (1 Corintios 13:1-8).

g) Resumen y aplicación

1. Un discípulo de Jesús necesita vivir una vida disciplinada si quiere llegar a algún sitio con Dios.

2. El escritor de la mayoría de los proverbios, el rey Salomón, sugiere que leamos Proverbios para alcanzar o adquirir la disciplina en la vida (Proverbios 1:1-13).

3. "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio". (2 Timoteo 1:7).

4. "Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados". (Hebreos 12:11).

5. "No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal". (Romanos 12:21).

6. La disciplina que surge de una motivación de amor mantiene a la iglesia en un lugar de rectitud.

7. "La Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor, con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a ­Dios Padre por medio de El". (Colosenses 3:16-17).

5. La Cena del Señor

a) Escrituras clave

Mateo 26:17-30 1 Corintios 11:17-34

Lucas 22:7-20 1 Corintios 10:14-17

Efesios 3:17 Marcos 14:12-26 Juan 6:27-58

b) ¿Qué es la Cena del Señor?

Es la comida simbólica que estableció y mandó nuestro Señor Jesús; en la que los cristianos recuerdan su sacrificio; en la que reconocen participar en los beneficios de su muerte; y en la que tienen comunión con El y con otros cristianos al compartir en esta comida con gratitud a Dios. Básicamente, es una expresión de nuestro compromiso con Dios y nuestra relación juntos en el cuerpo de Cristo. La Cena del Señor dirige nuestra atención a Jesús y nos recuerda lo que hizo El por nosotros y por el mundo en la cruz.

Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que El venga.

(1 Corintios 11:26)

A la Cena del Señor también se le llama Santa Comunión, la Eucaristía, Partimiento del pan y la Mesa del Señor.

c) A qué sustituyó

Cada año el pueblo judío celebra la fiesta de la Pascua, que es una rememoración de la noche que Dios trajo a los hijos de Israel de Egipto y los liberó de la esclavitud (Éxodo 12:1-51). Aquella noche se mató un cordero en cada casa israelita y se esparció su sangre en los postes de las casas por salvar a aquella familia del ángel de la muerte. Luego se asó y comió el cordero. Este suceso en la historia fue sólo una imagen o símbolo de la liberación del pueblo de Dios de la esclavitud del pecado por Jesucristo en la cruz del Calvario. Fue mientras celebraba la fiesta de Pascua que Jesús la sustituyó por la Cena del Señor (Lucas 22:7-20).

d) Cómo la celebramos

Jesús celebró esta comida con sus discípulos antes que le llevaran y crucificaran. En esa comida Jesús nos reveló varios principios sobre cómo quería que guardáramos esta cena.

1. Cualquier día: es adecuado para celebrar la Cena del Señor. Jesús nos reveló esto en que no escogió ni el sábado ni el domingo. Al principio los primeros creyentes celebraban esta comida cada día (Hechos 2:46), y luego más tarde, la celebraban una vez a la semana (Hechos 20:7).

2. Cualquier lugar: puede ser escogido para celebrar esta comida. No es necesario estar en un lugar de adoración o una iglesia. Jesús escogió una casa particular.

3. Cualquier circunstancia: se puede compartir la Cena del Señor en cualquier concurrencia o reunión informal, mientras que no se pierda la razón por la cual participar en la comida. Jesús escogió un momento de conversación casual y una comida para empezar esta práctica.

e) El significado de la Cena del Señor

Las dos partes de esta cena son el pan, que representa el cuerpo de Cristo, y la copa de vino, que representa su sangre. El cuerpo de Jesús fue entregado a la muerte para que nosotros pudiéramos tener vida. La sangre de Jesús fue derramada para salvarnos, porque a través de la sangre de Jesús tenemos perdón y limpieza del pecado y todas sus consecuencias.

f) ¿Por qué celebramos esta cena?

1. Para recordar

Jesús dijo: "Haced esto en memoria de mí". (Lucas 22:19). El quiere que los sucesos de la cruz estén siempre frescos en nuestra mente y quiere que estemos agradecidos. La copa realmente se llama la "copa de bendición" (1 Corintios 10:16). Necesitamos recordar la naturaleza y significado de la muerte de Cristo en la cruz. Este fue el suceso más importante en toda la historia, porque a través de él, Dios abrió un camino para que el hombre volviera de nuevo a una relación con El (Gálatas 2:20; Juan 10:17-18). Cuando tomamos del cuerpo de Cristo, simbolizado por el pan, nos damos cuenta de que a menos que le recibamos en nuestro corazón por fe y vivamos y nos alimentemos de su Palabra plena, no conoceremos su vida (Juan 6:35-58).

2. Para confesar

Ya que sólo los que están comprometidos con Cristo tienen el derecho de compartir en esta comida, el hacerlo se convierte en una confesión de Cristo como Salvador y Señor. Así proclamas la muerte del Señor hasta que El venga otra vez (1 Corintios 11:26).

3. Para participar

Cuando participamos de esta comida no sólo miramos el pan y la copa, realmente comemos y bebemos y por tanto participamos en el cuerpo y sangre de Cristo (1 Corintios 10:16). Entonces estamos teniendo comunión o compartimos con Jesucristo. Necesitamos alimentarnos de Cristo continuamente por fe para que podamos conseguir la edificación que necesitamos en El (Efesios 3:17).

4. Para pactar

Un pacto es un acuerdo o un juramento entre dos partes declarando que se hará algo. Es como una promesa. En esta comida celebramos el hecho de que no sólo estamos en relación de pacto con Cristo, sino también los unos con los otros.

Jesús dijo: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre". (Lucas 22:20). No tomas de la Cena del Señor tú solo, sino con otras personas que son parte del mismo nuevo pacto. El pan no sólo habla del cuerpo físico de Jesús que fue crucificado por nosotros, sino también de su cuerpo espiritual, la iglesia, del cual todos somos miembros, como discípulos suyos, y del cual El es la cabeza (1 Corintios 10:17).

5. Para bendecir

Esta comida no es una que merecemos, sino que es una comida de la gracia de Dios. Al celebrarla en obediencia a Dios, seremos bendecidos por Dios. El pan y la copa no son mágicos; no tienen virtud por sí mismos. Es sólo por fe que es impartida la vida de Cristo. La sanidad viene de nosotros como resultado del sufrimiento y muerte de Jesús (Isaías 53:4). Mientras participamos de la Cena del Señor y recordamos la obra de Jesús en la cruz, podemos recibir por fe esta sanidad para nosotros mismos. En efecto, podemos valernos de cualquiera de las bendiciones disponibles para nosotros por la obra de Jesús en la cruz.

g) Ten cuidado

Pablo tuvo que reprender a la iglesia de Corinto por la manera en que guardaban la Cena del Señor (1 Corintios 11:17-34). Algunos pasaban hambre, mientras otros se emborrachaban. Haciendo esto despreciaban la iglesia y humillaban a otros creyentes. Puede que tomasen una comida comunal, pero en vez de reconocer el sacrificio del Señor Jesús y a sus hermanos en el cuerpo de Cristo, hacían sus propias cosas, y por tanto traían el juicio de Dios sobre sí mismos. Como resultado, muchos habían enfermado y algunos, incluso, habían muerto. Para evitar el comer y beber de la Cena del Señor indignamente, debemos examinarnos y poner bien todo lo que esté mal entre nosotros y Dios, o entre nosotros y otra gente (Salmos 139:23-24).

Se debe recordar que distintas iglesias/denominaciones tienen distintas reglas referentes a cómo guardar la Cena del Señor. Sería totalmente equivocado ir en contra de estas reglas sin el permiso del liderazgo.

h) En resumen

En la Cena del Señor, mira hacia atrás y recuerda el Calvario. Mira arriba para bendecir a Dios y agradecerle por su don indecible. Mira a tu alrededor y da gracias a Dios por tus hermanos creyentes, asegurándote de que estés en una relación correcta con ellos. Mira adentro y confiesa tus pecados a Dios porque El ha prometido limpiarte. Mira hacia delante, hacia la venida del Señor y dedícate a hacer su voluntad.

i) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Qué quería decir Jesús cuando dijo: "Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros?" (Juan 6:53). Contesta esta pregunta después de considerar el contexto. Es decir, mira Juan 6:27-58.

2. ¿Qué clase de cosas te descalificarían de participar en la Cena del Señor?

3. ¿Podría la gente en verdad ponerse enferma e incluso morir por participar en la Cena del Señor indignamente? (1 Corintios 11:27-32).

4. ¿Necesitamos un sacerdote para bendecir el pan y el vino antes de participar de ellos en la Cena del Señor? Si tienes esto como parte de tu tradición denominacional, entonces necesitarás someterte a las instrucciones de tu líder acerca de la celebración de la Cena del Señor.

5. ¿Por qué es posible recibir sanidad y liberación de esclavitud cuando participas de la Cena del Señor?

6. ¿Por qué fue la muerte de Jesús en la cruz el suceso más importante de toda la historia?

7. Celebra la Cena del Señor en tu grupo (si te lo permite el liderazgo de tu iglesia) con una actitud de gratitud y agradecimiento y recuerda examinarte antes. Si necesitas sanidad o liberación de ataduras, etcétera, entonces en fe recibe de Dios lo que necesitas, mientras participas del pan y del vino, y mientras te acuerdas de la obra de Jesús en la cruz.

j) Resumen y aplicación

1. La Cena del Señor es participar del pan, que representa el cuerpo de Cristo sacrificado por nosotros, y del vino, que representa la sangre de Cristo derramada por nosotros.

2. Hay, en la Cena del Señor, un recuerdo constante del pacto entre Dios y Su Iglesia. La palabra "memoria" en griego es la palabra "anamnesis" y esto se refiere no sólo a la memoria del Señor por parte del hombre, sino también de la memoria por parte de Dios del sacrificio de su Hijo y el pacto que hizo con los hombres por su sacrificio. Cada vez que participamos en la Cena del Señor, Dios se acuerda de sus promesas a nosotros.

3. La Cera del Señor dirige nuestra atención a Jesús y por consiguiente es bueno celebrarla cualquier día, en cualquier lugar, y en cualquier circunstancia.

4. Cuando participamos de la Cena del Señor, celebramos no sólo el pacto de Dios con nosotros, sino además nuestra relación en Dios los unos con los otros.

5. Deberíamos participar en la Cena del Señor sólo cuando estamos limpios ante Dios, y cuando participamos del pan y del vino deberíamos hacerlo en fe.

6. Relaciones en la familia

a) Escrituras clave

1 Pedro 3:1-7 1 Corintios 7:1-40

Colosenses 3:18-21 Mateo 19:1-12

Génesis 2:18-25 Efesios 6:1-4

Proverbios 31:10-31 Timoteo 5:4,8

Efesios 5:21-33 Corintios 11:3,11-12

b) Introducción

La unidad familiar fue instituida por Dios (Génesis 1:27-28; Génesis 2:24). Fue diseñada para ser una célula estable en la que hombres, mujeres y sus hijos podrían expresar los principios del Reino de Dios. La familia tenía que capacitar la multiplicación de la raza humana y también el crecimiento espiritual de todos sus miembros. Hoy día, sin embargo, esta célula familiar se ha estropeado. En vez de ser, como pretendía Dios, una base estable alrededor de la cual la sociedad pueda desarrollarse, la familia se ha convertido en una institución fragmentada que tiene efectos mutilantes de mucho alcance en la totalidad de la sociedad. Si los principios de Dios para la vida familiar son reestablecidos entonces la familia puede, una vez más, ser el fundamento estable de la vida para lo cual fue diseñada, y esto permitirá que cada miembro en ella tenga una fuerte protección del mundo turbulento en que vivimos.

Dios ha decretado papeles de relaciones especiales en la familia que cada miembro ha de adoptar para que la unidad familiar funcione con éxito.

clip_image003LA UNIDAD FAMILIAR

DE DIOSclip_image004clip_image005clip_image006clip_image007clip_image008clip_image009clip_image010clip_image011

A. LA RELACION ENTRE MARIDO Y MUJER

La relación entre

marido y mujer

DIOS

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Sumisión

(Nota: A medida que vayan acercándose al Señor,
así también se acercan el uno al otro.)

a) El papel del marido

1. Ha de ser la cabeza (Génesis 3:16; 1 Corintios 11:3; Efesios 5:23)

El marido ha de ser cabeza de su mujer, tal como Jesús es Cabeza del hombre y Cabeza de la iglesia. Este es un puesto decretado por Dios. Es el orden divino. El marido es la autoridad delegada de Dios sobre su mujer e hijos.

Este es un papel de responsabilidad y autoridad. El marido vive bajo la autoridad de Cristo y es responsable ante Cristo por la jefatura y cuidado de su mujer (y familia). Como cabeza de la familia, ha de estar ante Dios para buscar la guía divina referente a las necesidades espirituales, emocionales y físicas de su mujer y familia. También ha de orar por la protección y bendición de Dios sobre ellos. No es una cuestión de sentirse indigno o incompetente, sino ver que este es el papel del marido. Ha de funcionar como sacerdote para su familia (1 Pedro 2:9). El debería representar la autoridad de Dios en su familia y representar a su familia ante Dios. Debería dar dirección espiritual a su familia, trayendo la disciplina de Dios y también haciendo que la salvación de la familia entera sea un asunto primordial. Si el marido vive como debería, entonces Dios honrará y le bendecirá tanto a él como a su familia.

2. Ha de amar, a su mujer (Efesios 5:25,28,33)

Esto es un mandamiento; no una opción. La palabra para "amor" aquí es "ágape" en el griego y este es un amor abnegado tal como el amor que mostró Jesús cuando murió por nosotros. Esta clase de amor exige un comportamiento correcto y no se basa sólo en buenos sentimientos. 1 Corintios 13:4-8 nos muestra que esta clase de amor es paciente, bondadoso, no falla, etcétera, estas son cualidades que el marido debería poseer. Es el sacrificio del yo. Tantos matrimonios caen lejos de lo mejor de Dios, porque el marido toma a su mujer como algo propio y no continúa comportándose de una manera amorosa hacia ella. Entonces, está fallando en la realización de su papel de relación decretado por Dios. El marido ha de amar a su mujer como a sí mismo. De la misma manera que haría todo lo posible para cuidarse de sí mismo, también ha de hacer todo lo posible para cuidar a su mujer.

3. Ha de alimentar y cuidar de su mujer

Dios ha hecho a las mujeres para que al casarse, su deseo sea para su marido y su jefatura (Génesis 3:16). Las mujeres también son más sensibles, emocionalmente, que los hombres. Entonces el marido tiene el papel ante Dios de cubrir las necesidades prácticas y emocionales de su mujer. Debe prestarle atención amorosa, comunicarse con ella, y ser romántico porque su mujer lo necesitará.

Vosotros, maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. (1 Pedro 3:7)

4. Ha de alabar a su mujer (Proverbios 31:28).

El marido tiene el papel de pastor para su mujer, para facilitar que desarrolle sus talentos naturales, así como ver que florezca en su ministerio espiritual. Aunque el marido tiene autoridad y responsabilidad sobre todo lo que tiene lugar en la unidad familiar, debe respetar plenamente la esfera de deber y competencia de su mujer. En esta esfera, es su lugar proveer superintendencia amplia, dejándole en sus manos la responsabilidad y autoridad inmediata.

b) Siete pasos prácticos para el marido

1. El marido debe saber que la opinión de la mujer es tan valiosa como la del hombre

Es la responsabilidad del marido edificar autovalía en su mujer y comunicar su gratitud por la hechura de Dios en su vida hasta aquí. El no creer que sus opiniones son tan importantes como las suyas criarán semillas de resentimiento. La intuición de una mujer muchas veces es más acertada que la lógica de un hombre. Esto se recalca claramente por la sensibilidad emocional de ella a las necesidades de los niños. El no tomar tiempo con ella para ayudarle a expresar lo que siente puede producir frustración y sentimientos de insuficiencia en ella.

2. La actitud del marido hacia las decisiones cotidianas de su mujer tiene un efecto directo sobre la actitud de ella hacia las decisiones importantes de él

En situaciones en las que no es imprescindible que el marido haga su voluntad, si es sensible a su mujer y está dispuesto a decidir a favor de ella, será más fácil para ella someterse a él cuando tome decisiones en las que ella tiene una opinión distinta. Esto es enseñar deferencia (un ceder respetuoso u otorgar los deseos de otro) por parte de él.

3. El marido debería saber empatizar con su mujer

El marido debería intentar sentir como se siente su mujer, en especial cuando ella esté enferma o deprimida. El necesita ser sensible a sus necesidades, comunicando amor y reverencia para ella. Los ciclos de una mujer muchas veces son más pronunciados que los de un hombre. El marido sabio planeará ser sensible durante sus "bajas" y evitará frases tan comunes como: "¿Qué te pasa ahora?"

4. El marido debería aprender a llevar las cargas de su mujer

Debería existir una relación lo suficientemente profunda y cálida entre marido y mujer en la que ambos estén libres para compartir cargas y problemas sin temor de repudio ni de rechazo. Cuando la mujer quiere un oído que le escuche, no es el momento para darle soluciones a sus frustraciones. Maridos y mujeres normalmente saben cuáles son sus debilidades a los ojos de su pareja. Cuando uno felicita las fuerzas y logros del otro, hay motivación para mejorar y agradar al otro aún más.

5. El marido debería tener compasión

Existe una tendencia para que muchos hombres desarrollen la idea de que el hombre verdadero es uno que es dogmático, autoritario y voluntarioso. En el mejor de los casos, estas ideas falsas conseguirán obediencia, pero no ganarán el respeto de la mujer. Es la responsabilidad del marido tanto amar como guiar (Proverbios 18:12). También es imperativo que el marido enseñe a sus labios a decir lo que quiere que digan (Proverbios 10:13). El marido necesita aprender a tratar con el verdadero problema en vez de atacar verbalmente el carácter de su mujer. Cuando su mujer le desconcierta, su motivación debería ser discernir por qué hizo lo que hizo, en vez de condenar sus fracasos.

6. El marido debería aprender a usar buenos modales en todo momento

Los modales del marido hacia su mujer deberían haberse mejorado desde sus días de cortejo. El ser descuidado en esta área comunica la idea de que tiene una opinión más baja de ella. Una mujer tiende a creer lo que siente y experimenta. Si no puede sentir la atención especial es improbable que crea que su marido verdaderamente le ama.

7. El marido debería dar un ejemplo de vivir piadoso

Esto significa que el marido debería mostrar justicia, amabilidad, bondad y amor etcétera; y estar dispuesto a perdonar.

c) El papel de la mujer

Las mujeres deben someterse a sus maridos como al Señor (Efesios 5:22). Las mujeres incluso deberían someterse a un marido que todavía no sea salvo (1 Pedro 3:1) y deberían respetar a su marido (Efesios 5:33).

1. Una mujer necesita tener su enfoque en el Señor, desarrollando su relación con El, como para tener una buena relación con su marido. En efecto, es importante que tanto el marido como la mujer tenga su enfoque en el Señor. Cuanto más se acercan al Señor, más serán atraídos el uno al otro.

2. La intuición de una mujer puede ser más acertada que la lógica de un hombre. Muchas veces ella no puede poner sus sentimientos en palabras de improvisto, pero esto no debería ser una base para que ella no haga caso de sus propias opiniones; en cambio, debería compartirlas con su marido.

3. ¿Cómo debería manejar una mujer un desacuerdo que se desarrolle entre su marido y ella, en especial cuando siente que es el marido quien está equivocado? Una mujer debe reconocer que Dios es la Cabeza de su marido. Si una mujer mantiene su actitud de sumisión, tanto a su marido como a Dios (1 Pedro 3:1-7), entonces Dios cambiará la decisión de su marido, especialmente si está a punto de tomar una decisión que a la larga destruiría los propósitos de Dios para su matrimonio y familia.

4. Una mujer no debería intentar demasiado proteger a su marido de "equivocarse", porque se puede amenazar el orgullo y autoridad del marido y él hará justo lo opuesto para ejercer "su voluntad".

5. Una mujer debería orar por su marido diariamente y animarle en su papel como cabeza de la familia y en su trabajo etc.; (Proverbios 12:25).

B. LA RELACION ENTRE PADRES E HIJOS

a) El papel de los padres (Colosenses 3:18-20)

A los padres se les confía la responsabilidad de desarrollar el potencial dado por Dios a los niños. Entonces, deben criar a sus hijos en una forma piadosa (Efesios 6:4). En efecto, el propósito de los padres debería ser de presentar a sus hijos maduros en Cristo para servicio a Dios. Los niños bien entrenados en los caminos de Díos no apartarán de estos caminos cuando sean mayores (Proverbios 22:6). Los padres no son dueños de sus hijos,

que Dios les ha confiado la custodia de esos niños.

b) La responsabilidad de los padres hacia sus hijos

1. Los niños deberían ser queridos y amados

El amor compartido entre los miembros de la familia es esencial para la supervivencia de la misma. Sin amor, un hogar se convierte en una casa donde la gente meramente come, duerme y se va lo antes posible y lo más a menudo posible de allí. Los padres dirigen mal su amor cuando demuestran más preocupación por proyectos familiares (por ejemplo, mejoras en la casa) que por los miembros de la familia; favorecen a un miembro de la familia ante otro (aunque sea sin querer); ponen su trabajo ante la familia; miman a sus hijos rehusando decirles que "no" y dándoles todo lo que quieren, aunque lo necesiten o no; y ejercitando poco o nada de disciplina consecuente (es decir instrucción y corrección).

2. Dios considera a los niños una bendición Son:

– Herencia del Señor, es decir, dados por Dios (Salmo 127:3).

– Una bendición y no una maldición (Deuteronomio 28:4).

– Como saetas en mano del valiente; ¡una aljaba son seis! (Salmo 127:4-5).

– La recompensa del Señor (Salmo 127:3)

– Como plantas de olivo alrededor de tu mesa (Salmo 128:3).

– Una corona (Proverbios 17:6).

3. Los niños deben recibir corrección cuando sea necesario

Los padres deberían disciplinar a sus hijos para evitar mimarles (Proverbios 29:21). Si los padres evitan tener una influencia directiva sobre la vida de sus hijos, ciertamente no lo hará el diablo. Los niños deben aprender que el comportamiento malo será disciplinado, no en ira sino en amor. Dios nos disciplina porque El nos ama, y los padres deberían disciplinar a sus hijos porque les aman (Hebreos 12:5-11).

La corrección de los niños es importante por tres razones básicas:

– La necedad está ligada en el corazón del muchacho (Proverbios 25:15; Proverbios 23:13-14).

– La necedad dejada en un niño producirá soberbia (Proverbios 14:3).

– La necedad y soberbia dejadas en un niño o niña al final le destruirá, porque esto trae contienda (Proverbios 13:10), lucha (Proverbios 28:25) y vergüenza (Proverbios 11:12; Proverbios 29:15).

4. Los niños no han de ser provocados sino criados en el entrenamiento e instrucción del Señor (Efesios 6:4; Colosenses 3:21; Proverbios 22:6).

Al "entrenamiento" se le puede definir: "moldear el carácter por la práctica de la disciplina y la repetición; y preparación para contender". El entrenamiento es más que enseñanza, porque la enseñanza ayuda al niño a saber lo que ha de hacer, mientras que el entrenamiento le influye y se asegura de que lo haga. Aquel trata de la mente y éste de la voluntad. No el mirar y corregir errores, sino el mirar y prevenirlos es el verdadero entrenamiento. La infancia está marcada por la vivacidad de los sentimientos y la susceptibilidad de impresiones, y estas son usadas por el padre para crear sentimientos de todo lo que es bueno, haciéndolo atractivo y deseable. El poder del entrenamiento eficaz está no en aquello que un padre pueda decir y enseñar sino en lo que es y hace. No podemos enseñar a los niños ideales con los que nosotros no cumplimos. Cuando vivimos lo que enseñamos podemos enseñar a otros a vivir (Proverbios 20:7). El amor de los padres, inspirado por el amor de Dios, ejercita una gran influencia en el hogar e inspira la crianza eficaz de los niños. El amor que atrae es más que la ley que exige.

5. A los niños se les ha de permitir crecer y establecer independencia

Los padres necesitan confiar sus hijos al Señor y permitirles que crezcan. Esto se tiene que hacer con sensibilidad de parte de los padres en el momento adecuado. Es correcto que los niños crezcan y pierdan su dependencia de los padres.

Es bueno establecer pautas a los hijos, pero los padres no han de ser legalistas acerca de ellas, en especial cuando los niños se hacen mayores. Se tiene que desarrollar comunicación entre padres e hijos. Necesita haber comunicación para averiguar razones detrás del comportamiento, y comprensión de actitudes llevando a un ajuste de las pautas si hace falta. A veces los niños sienten y declaran que sus padres son demasiado protectores; que se preocupan demasiado; que no escuchan; que son hipócritas (es decir, que profesan ser algo que no son). Estas cosas no se podrían decir de padres que aman a sus hijos en una forma piadosa, porque estos padres desean ser cambiados en carácter y comportamiento mediante la práctica de la Palabra de Dios y su Espíritu Santo. La manera de Dios es que los niños sean criados de tal forma que se hagan cristianos ellos mismos y que sigan adelante a vivir su propia vida, todavía con amor y respeto hacia sus padres.

Recuerda, la rebelión en un joven no es sólo una fase por la que todo niño ha de pasar. La rebelión contra los padres es un pecado. Es igual que rebelarse contra el Señor que ha puesto a los padres para ser responsables por el bienestar de sus hijos. Para evitar esto, los padres deberían permitir a sus hijos que tengan independencia en el momento preciso.

c) El papel de los hijos (Colosenses 3:20)

Dios espera que los niños obedezcan, honren y respeten a sus padres. Este es su papel de relación. El quinto mandamiento es:

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. (Éxodo 20:12)

Este es el primer mandamiento con una promesa adjunta.

Los niños deberían esforzarse por ser como Jesús, especialmente en sus actitudes y reacciones. Jesús estuvo sujeto a la autoridad de su padre y madre aunque a veces parecía que iba contraria a los asuntos de su Padre. Jesús, por su obediencia, creció en sabiduría (mentalmente) y en estatura (físicamente) y en el favor de Dios (espiritualmente) y como hombre (socialmente). (Lucas 2:46-52).

Los niños necesitan esforzarse por mantener una actitud positiva, sin enfado ni amargura hacia sus padres (Efesios 6:1-3). Deberían buscar el perdón de Dios y de sus padres si las actitudes han llegado a ser malas. Esto les librará de culpabilidad, concentración de tensiones y arranques de cólera. No es correcto nunca retener ni amargura ni resentimiento (Marcos 11:25). Los niños deberían desarrollar confianza en la habilidad de sus padres y someterse a lo que los padres creen que es bueno para ellos. Si lo que piden los padres de un niño es contrario a los caminos de Dios, entonces el niño debería pedirle a Dios que ponga bien a los que ha puesto sobre él.

Los niños han de obedecer a sus padres en el Señor y cuidar de ellos cuando sean mayores (Efesios 6:1-5; 1 Timoteo 5:4,8).

d) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Porqué es la unidad familiar tan importante? ¿Porqué necesita ser estable? ¿Porqué una vida familiar pobre resulta en el quebrantamiento progresivo de la sociedad?

2. ¿Cómo puede un marido equilibrar los dos conceptos de amor y autoridad en su familia? Discútelo.

3. ¿Por qué no quiere Dios que ninguno que no pueda cuidar de su propia familia sea elevado al liderazgo espiritual, especialmente en la iglesia local? (1 Timoteo 3: 4-5, 11-12).

4. ¿Quién debería tomar las decisiones sobre a qué iglesia asistir y adónde deberían ir los diezmos?

5. ¿Por qué necesitan someterse las parejas el uno al otro en reverencia hacia Cristo? (Efesios 5:21).

6. Si tu pareja aún no conoce al Señor, él o ella está en una posición privilegiada. ¿Cuál es? (1 Corintios 7:14).

7. ¿Cómo es una mujer contenciosa? (Proverbios 19:13).

8. Si una mujer actúa en reverencia y sumisión a su marido, ¿no se convertirá en una "alfombrita" para él?

9. Dios nos disciplina porque nos ama (Hebreos 12:6).

10. Los padres a veces dicen lo siguiente: "mientras vivas en nuestra casa, harás lo que te digamos, y cuando vivas solo podrás hacer todo lo que quieras".

– ¿Es esta la actitud y reacción correcta al niño?

– ¿Qué semillas están siendo sembradas por los padres?

– ¿Hace esta declaración que el niño sienta que al padre no le importa lo que a él le suceda después que se vaya del hogar, y que ese día no puede llegar lo suficientemente pronto?

11. ¿Se debería animar a los niños a ser adoradores de Dios? (Mateo 21:15-16).

12. Niños, si la actitud de ustedes hacia sus padres ha sido equivocada, entonces busquen el perdón de Dios y el de sus padres.

Padres, si la actitud de ustedes hacia sus hijos ha sido equivocada, entonces busquen el perdón de Dios y el de sus hijos.

e) Resumen y aplicación

1. La unidad familiar es instituida por Dios. Hombres, mujeres y niños deberían encontrar estabilidad en ella y deberían capacitar el crecimiento espiritual de todos sus miembros.

2. La unidad familiar ha de tener a Jesucristo por Cabeza, es decir, Jesús ha de ser el Señor de la familia.

3. El marido es la autoridad delegada por Cristo sobre toda la familia. El ha de ser cabeza de su mujer y la autoridad principal sobre los niños.

4. El marido ha de amar y guiar a su mujer y ha de actuar como sacerdote de su familia.

5. La mujer ha de ser la ayuda idónea del marido. Se espera de ella que se someta y respete a su marido.

6. Es el deseo de Dios salvar todos los hogares mediante las oraciones y el ejemplo de los creyentes en esos hogares (Hechos 16:3 1; 1 Timoteo 2:14).

7. Los padres no son los propietarios de sus hijos. Son los administradores de Dios que tienen la responsabilidad de criar a sus hijos de una manera piadosa y desarrollar el potencial dado por Dios a sus hijos.

8. "Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza, mas no se apresure tu alma para destruirlo". (Proverbios 19:18).

9. Los niños necesitan ser enseñados en la Palabra de Dios (Deuteronomio 6:1-7).

10. Corrección/disciplina u orgullo/rebelión -la elección está en los padres respecto a la educación de sus hijos.

11. Se espera de los niños que obedezcan, honren y respeten a sus padres.

12. "Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos sus padres". (Proverbios 17:6).

7. Relaciones en el mundo,

y la Biblia y el sexo

A) RELACIONES EN EL MUNDO

a) Escrituras clave

2 Corintios 6:14; 7:1 Tito 2:9-14

Efesios 6:5-9 Romanos 13:1-7

2 Tesalonicenses 3:6-15 1 Timoteo 6:1-2

1 Pedro 2:13-25 1 Timoteo 2:1-6

1 Colosenses 3:22-4:1 1 Corintios 10:23-11:1

b) Relaciones con el gobierno y los líderes civiles, como ciudadanos

Como discípulos de..Jesús deberíamos ser buenos ciudadanos y un ejemplo a seguir por otros. Somos embajadores de Jesucristo y necesitamos vivir una vida consecuente con la palabra de Dios, en particular a la luz de todas las tendencias morales en nuestro mundo, hoy día. Todos necesitamos recordar aprender el importante principio bíblico de que todo gobierno, tanto nacional como local, ha sido establecido por Dios y que deberíamos estar sujetos a la autoridad, no importa quiénes seamos (1 Pedro 2:13-7). Pablo se refiere cuatro veces en Romanos 13:1-7 a la parte de Dios en el gobierno civil. Ahora bien, cuando Pablo escribió a estos cristianos, vivían en un mundo y una sociedad que había sido expuesto a la fuerza, violencia e impuestos de Roma. Pablo, sabiendo todo esto, escribió:

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

(Romanos 13:1-2)

Pablo no instruyó a los cristianos a protestar ni a organizar un ataque de frente. ¡No! El sabía que la iglesia no cambiaría la estructura del mundo con acción directa. Tales métodos serían ajenos a la enseñanza del Nuevo Testamento. Jesús dijo:

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Mateo 5:5)

Los cristianos tenían sólo una acción directa y esa era declarar el evangelio. Los cristianos tenían que ser sal a la tierra y luz al mundo (Mateo 5:13-16). El vivir y declarar el evangelio era la prioridad número uno, y por este medio, con el tiempo pusieron el mundo de cabeza. Mucha gente tuvo que morir por su fe para lograr esto, muchos recibieron palizas o fueron puestos en minas de sal a trabajar, pero al final triunfaron. Si te falta la audacia para hacer esto, entonces pídesela a Dios y El proveerá (Hechos 4:29-31).

La ley de la tierra está allí para nuestra protección. Puede que no nos guste o que no estemos de acuerdo con ella e incluso puede que rehusemos aceptar ciertas decisiones gubernamentales, pero a menos que viole un nivel de autoridad mayor, es decir, la Palabra de Dios, estamos obligados por Dios a atenernos a ella (Tito 3:1). No debemos someternos a ningún nivel de autoridad, si tal autoridad contradice la Palabra de Dios (Mateo 22:21). Como cristianos debemos también mantener nuestra conciencia limpia delante de Dios (Hechos 24:16), porque ignorar nuestra conciencia será ignorar el timbre de alarma de Dios y esto introducirá tensión y prueba en la vida de un creyente (1 Timoteo 1:19). Toda autoridad está bajo Dios, y la rebelión contra cualquier nivel, sin responder a un nivel mayor, es rebelión contra Dios.

La sumisión a la autoridad empieza en la niñez. La actitud que aprenden a tener los niños hacia la autoridad de sus padres normalmente será la actitud que tendrán hacia toda autoridad. Sólo es al vivir nuestra vida en sumisión a la autoridad que puede haber madurez en nuestra vida. Necesitamos orar, interceder y dar gracias por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y reposada en toda piedad y santidad. Esto crea un buen "ambiente" para que nosotros, como discípulos de Jesús, vivamos y compartamos el evangelio, porque esto es lo que quiere Dios (1 Timoteo 2:1-6).

c) En el trabajo y en los negocios

Es la voluntad de Dios que estemos ocupados en alguna clase de empleo. Antes que entrara el pecado en el mundo, y antes que viniera la maldición resultante sobre la humanidad, Dios había dado el trabajo y la responsabilidad como una parte importante de la vida del hombre (Génesis 3:19). La ociosidad es condenada en la Biblia. A todos nosotros nos es mandado "establecernos y ganar el pan que comemos". En efecto, la Biblia dice:"Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma". (2 Tesalonicenses 3:6-15).

1. Los empleados (o esclavos)

Como discípulos de Jesús:

– No deberían trabajar sólo por el dinero, sino por el Señor Jesús y su gloria (Efesios 6:7).

– Deberían ser sumisos y respetuosos a sus patrones (amos) y a todos aquellos en autoridad sobre ellos, para que el nombre de Dios sea honrado y no difamado (1 Timoteo 6:1-2; Efesios 6:5-6).

2. El patrón (o amo)

Como discípulo de Jesús, el patrón debería ser justo e imparcial en todos sus tratos con sus empleados y dirigirlos como al Señor: bondadosa, rectamente y sin favoritismo. En efecto, los patrones solamente son los empleados del Señor Jesucristo. El está mirando de cerca cómo tratan a sus empleados. Se les requiere un ejemplo recto y una administración responsable (Colosenses 4:1).

3. Los principios de promoción de Dios

Mira las cosas pequeñas: "El que es fiel en lo muy poco, también en lo más será fiel". (Lucas 16:10).

– Maneja el dinero con sabiduría: "Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?" (Lucas 16:11).

– Trata el interés y propiedad de los demás con cuidado: "Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo vuestro?" (Lucas 16:12).

– Humíllate ante Dios: "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte cuando fuere tiempo". (1 Pedro 5:6).

– Sé un siervo: "Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos". (Marcos 9:35).

d) Los desempleados

Como discípulos de Jesús deberían:

– Precaverse de la "mentalidad de la seguridad social".

– Buscar activamente trabajo y empleo.

– Mirar hacia Dios en fe para proveer sus necesidades.

– No ser vagos, sino trabajar en cualquier manera para servir al Señor en todos sus caminos, y esforzarse para saber el lugar de su nombramiento (Santiago 4:15; Proverbios 3:5-6).

e) Principios de vida

-Dé un ejemplo y gana el derecho a hablar por la manera en que vives.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".

(Mateo 5:16)

– Mantente alegre y no te unas a la discusión, la murmuración y la queja que hay a tu alrededor (Filipenses 2:14).

– Todo lo que hagas, hazlo con fe, porque si no lo puedes hacer con fe, es pecado (Romanos 14:23).

– Todo lo que hagas hazlo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:3 1)

– Recuerda las palabras de Jesús:

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame".

(Lucas 9:23)

B. LA BIBLIA Y EL SEXO

a) Escrituras clave

1 Corintios 7:1-40 1 Tesalonicenses 4:3-8

Hebreos 13:4 1 Corintios 6:9-20 Génesis 2:24-25

b) Introducción

Los discípulos de Jesús deberían tener una actitud ante el sexo distinta a los que están todavía en el mundo. Su actitud debería ser regulada por lo que dice Dios acerca de él y no por: "si te hace sentir bien, hazlo". Dios no está en contra del sexo. El nos creó como seres sexuales (Génesis 1:27). Dios quiere que nos divirtamos, pero dentro de ciertos límites protectores. El sexo no es sólo para placer, además es para que la raza humana siga adelante. Dios quiere que los niños que procreemos nazcan en una situación familiar amorosa y cariñosa. Este es el porqué Dios estableció reglas estrictas para la práctica sexual. Estas reglas son diseñadas para prevenir que los hombres y mujeres usen el sexo exclusivamente para obtener placer, sin el compromiso del matrimonio, y la familia amorosa y cariñosa que hace posible el matrimonio.

Romper las reglas de Dios lleva a muchos a la desesperación e infelicidad, y no sólo afecta a los que quebrantan la ley sino también a aquellos que son las víctimas inocentes de su pecado, tales como los niños pequeños en hogares rotos, demasiado jóvenes como para comprender de lo que se trata.

No sólo agradamos a Dios cuando somos cuidadosos en obedecer lo que El ha dicho sobre el sexo en la Biblia, más bien aseguramos el más pleno disfrute de este precioso regalo porque obedecemos el manual de instrucciones del Creador.

c) El sexo es bueno y puro

La Biblia nos enseña que el sexo dentro del matrimonio es algo honorable y hermoso.

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

(Hebreos 13:4)

El sexo es para el matrimonio y únicamente para el matrimonio.

d) La Biblia y el adulterio (Marcos 7:20-23)

Adulterio es cuando una persona casada mantiene relaciones sexuales con alguien del sexo opuesto con el que él/ella no está casado/a. Esto involucra el quebrantamiento de los votos solemnes del matrimonio hechos ante Dios y el hombre. Dios sabía exactamente lo amenazante que era esto para el matrimonio, por lo tanto, lo prohibió en los diez mandamientos (Éxodo 20:14) y bajo la ley de Moisés el castigo por haber roto esta ley era la muerte por apedreamiento (Juan 8:4-5).

e) La Biblia y el sexo fuera del matrimonio (Hechos 15:20)

La Biblia llama a esto "fornicación" o inmoralidad sexual. Es "acostarse con cualquiera" o el sexo indiscriminado entre gente no casada. Ni siquiera el sexo entre dos personas no casadas que se aman y se cuidan es de Dios. El mundo, en general, lo puede aceptar y sentir que aquellos que no lo hacen son anticuados o raros, pero Dios pide a los cristianos que no sigan el patrón del mundo y que se pongan de pie para ser contados. Dios te dará su gracia y fuerza para poder hacer esto.

No dejéis que el mundo os introduzca estrujando en su molde.

(Romanos 12:2 traducción de la versión Phillips)

Los psicólogos, consejeros y médicos nos cuentan, de su conocimiento de aquellos involucrados en el sexo premarital, que muchos son asustados psicológicamente. Dios sabía lo que hacía cuando hizo la regla de nada de sexo fuera del matrimonio. Podemos estar seguros de que es para nuestro bien. El guardarnos dentro de las normas de lo que Dios pide que hagamos como cristianos tiene una manera de enriquecer nuestra vida más allá de cualquier otro modo de vivir. El amor es el principio primordial. El amor es dejar mi vida a favor de la tuya y esto llega a ser nuestra fuente de gozo. Se pretendía que el matrimonio fuera una unión de cuerpo, mente y espíritu, pero porque el deseo físico es fuerte, ha crecido fuera de toda proporción. El sexo es destinado a ser una parte de una relación total; es decir, práctica, emocional, intelectual y física. El separar el sexo físico del resto de la relación es perder la "plenitud" que Dios había pensado para los hombres y mujeres.

F) La Biblia y el flirtear

Esto significa "jugar o cortejar" o fingir hacer el amor meramente para diversión sin ninguna intención seria de matrimonio. El amor es demasiado importante como para hacer de él una farsa, porque podría ser que uno de los dos fuera en serio, mientras el otro no, lo cual podría llevar a una gran herida. A los jóvenes cristianos les debería permitir tener amistad con jóvenes del sexo opuesto, porque esto es una parte necesaria en el proceso de aprendizaje. Necesitan aprender a relacionarse los unos con los otros y a aceptarse los unos a los otros. Es necesario que se les den oportunidades para conocer a miembros del sexo opuesto porque esto es, en nuestra sociedad occidental, la única manera de conocer a su pareja. El amor de Cristo, no obstante, debe reinar en medio de todo esto.

Los solteros no deberían limitarse a una única amistad cercana con el sexo opuesto, a menos que sientan que esta es la persona correcta para el matrimonio. También es de sabios ir con cuidado, cuando se aconseja a miembros del sexo opuesto, en especial al estar a solas, porque esto puede llevar a uniones emocionales no deseadas. Pablo aconseja a Timoteo que trate a las mujeres jóvenes como hermanas, con pureza absoluta (1 Timoteo 5:2), y este es un buen consejo.

g) La Biblia y el cortejar

El matrimonio es un "yugo" porque anima a dos personas a caminar juntos. La Biblia nos exhorta a no ser yugados con incrédulos (2 Corintios 6:14). Dios no quiere que estemos casados con incrédulos porque esto causa un conflicto de interés y lealtad. Si ya estás casado, Dios puede usarte para bendecir tu pareja incrédula (1 Corintios 7:14). El cortejar desarrolla una relación en preparación para el matrimonio. Acariciarse, obviamente, tiene un papel que representar, pero la regla de "nada de sexo" fuera del matrimonio todavía es aplicable. Una pareja que quiere agradar a Dios no se ocupará en caricias íntimas (es decir, acariciar las partes íntimas del cuerpo de tu pareja), porque esto prepara el terreno para el acto sexual. Esto sería fomentar una tentación fuerte. Puedes conducir un auto por un camino montañoso con una fuerte pendiente a 160 km por hora, y llegar; o, puedes hacerlo a unas 50 km por hora, fuera de peligro. Ir por el camino rápido y más emocionante, no obstante, puede dar como resultado el desastre. El amor puede esperar, pero la lascivia, no. El ideal de Dios es que la novia se presente a su marido en el día nupcial como una virgen pura (2 Corintios 11:2). Si su relación está bien en Dios, no necesitas un viaje de prueba para averiguar si eres compatible con tu pareja sexualmente. Dios tendrá todo eso bajo control. Recuerda, el amor debería ser el principio primordial en toda relación.

h) La Biblia y el autocontrol

"El deseo sexual es como un fuego interior" (Proverbios 6:27-29). Tener un fuego de leña en la casa puede ser bonito si arde sin peligro en la chimenea, pero si arde alegremente en el suelo del salón la casa podría incendiarse. El autocontrol mantiene el fuego en la chimenea, es decir, mantiene el sexo en el lugar adecuado para la persona adecuada en el momento adecuado".

(Arthur Wallis: Living God’s Way) Dios nos manda que seamos autocontrolados y santos (1 Pedro 1: 13-15).

La masturbación es un sustituto del autocontrol. El masturbarse es estimular tus propios órganos sexuales con la intención de obtener el clímax de la excitación sexual que Dios propone para el acto matrimonial. La masturbación, en sí, no es un pecado como la inmoralidad sexual o el adulterio, pero si va acompañado por fantasías sexuales y pensamientos impuros, es pecaminoso (Mateo 5:27-28). También es un pecado cuando te domina y no puedes controlarla (1 Corintios 6:12; Tito 2:11-12). No tienes que masturbarte. El autocontrol es posible y es el ideal de Dios. Habiendo decidido seguir el camino ideal de Dios, no deberías rendirte al fracaso. Recuerda, la masturbación es un pecado. Dios no reniega de ti si haces esto. Dios te ama y se preocupa por ti. Sólo que no dejes que te domine (Miqueas 7:8; 1 Tesalonicenses 4:3-4). La batalla con la tentación sexual realmente es una batalla en la mente. Si ganas allí, ganas la batalla (2 Corintios 10:3-5). Las áreas de debilidad han de ser fortalecidas, mientras que las fortalezas de nuestra mente han de ser derribadas. Dios nos ha dado todos los recursos que necesitamos para hacer esto (Romanos 12:2; Efesios 4:22-24).

i) La Biblia y la homosexualidad

Esto significa hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, o mujeres con mujeres (llamado lesbianismo). Dios detesta toda clase semejante de sexo antinatural (Levítico 18:22-23). Dios creó a hombres y mujeres el uno para el otro y no para tener sexo con su propia agrupación sexual (Romanos 1:26-27; 1 Corintios 6:9-10). Como cristianos, deberíamos odiar toda forma de sexo antinatural, pero recordar también tener compasión hacia los que están atrapados por actos impíos semejantes. No existe verdad alguna en la declaración: "una vez homosexual, siempre homosexual". Cualquiera puede ser lavado, santificado y justificado en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios (1 Corintios 6:1 l). Como cristianos hemos sido crucificados con Cristo y ya no vivimos nosotros, es Cristo quien vive en nosotros (Gálatas 2:20).

j) La Biblia y el sexo dentro del matrimonio

La Biblia es sencilla en esta área:

Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán una sola carne. (Génesis 2:24)

El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

(1 Corintios 7:3-5)

El amor tiene que ser el centro de todo matrimonio. El amor quiere lo mejor para la otra persona. El amor tiene que ser la motivación detrás de toda acción en la relación matrimonial.

k) Preguntas y puntos de discusión

1. Considera los siguientes ejemplos que demuestran conflicto entre dos niveles de autoridad:

(1) Pedro y Juan (Hechos 4:18-20): Pedro y Juan habían orado por un hombre y le vieron sanado milagrosamente. Fueron arrestados y desafiados a no hablar en el nombre de Jesús. ¿Cuál fue su reacción? ¿Cuáles eran los niveles de autoridad en conflicto?

(II) Los tres hebreos en el horno de fuego (Daniel 3): Rehusaron seguir la ley-del país y agacharse ante el decreto e ídolo del rey. ¿Cuál fue su reacción? ¿Cuáles eran los niveles de autoridad en conflicto?

2. ¿Crees que Dios usa la autoridad delegada para probar nuestras actitudes, reacciones y desobediencias?

3. Discute ejemplos donde debemos someternos ala Palabra de Dios y nuestra conciencia, ¡a pesar de lo que diga otra autoridad!

4. ¿Qué dice la Biblia acerca de una persona que no provee para su propia familia? (1 Timoteo 5:8).

5. Lee Colosenses 3:22-25 y contesta lo siguiente. Como empleados, servimos a nuestros patrones:

– ¿Obedeciéndoles en todo, o en algunas cosas?

– ¿Haciendo sólo lo que nos digan?

– ¿Haciendo un trabajo para impresionar al jefe?

– ¿Haciendo más de lo que se espera?

– ¿De mala gana: sabiendo que no nos pagan suficiente?

¿A quién sirves realmente como discípulo de Jesús? ¿Quién, al fin y al cabo, te dará tu sueldo justo?

6. Lee Efesios 6:9 y contesta lo siguiente:

– ¿Es correcto amenazar a tu empleado?

– ¿Respeta Dios al patrón por encima del empleado?

7. ¿Cómo ve Dios al patrón que trata a sus empleados con justicia? (2 Samuel 23:3-4).

8. ¿Cómo fue el Señor Jesucristo un ejemplo a los que están en una posición superior? (Filipenses 2:5-7).

9. ¿Podría ser que el lugar al que Dios nos ha dirigido a trabajar fuese el mismo lugar que Dios usase para desarrollar, probar, prosperar y prepararnos para sus propósitos en su Reino?

10. ¿Se pueden aplicar los mismos principios delineados en la unidad de enseñanza bajo la sección titulada: "En el trabajo y en los negocios" a las relaciones profesor estudiante?

11. Si sufres por algo que no has hecho; ¿cómo deberías manejarlo?

12. ¿Nos dará Dios gracia para vivir una vida autocontrolada, como dice la Biblia que vivamos, referente a nuestra vida sexual?

13. ¿Por qué es el sexo fuera del matrimonio tan perjudicial para tanta gente?

14. ¿Cuál debería ser nuestra actitud hacia el flirtear y el cortejar si queremos vivir como verdaderos discípulos de Jesús?

15. ¿Qué clase de libros y revistas lees; qué clase de programas de televisión y videos ves; y qué programas de radio y discos escuchas?

Todo lo que hagas deberías hacerlo para la gloria de Dios. ¿Qué haría Jesús en tu situación? Deshazte, o deja de ver o escuchar todo lo que te anima a pecar. Pide a Dios que te perdone por todo lo que has hecho o haces que deshonra a Dios.

i) Resumen y aplicación

1. "Haz que el llevar una vida tranquila, el ocuparte de tus propios asuntos y el trabajar con tus manos sea tu meta, tal como nos es dicho, para que tu vida cotidiana pueda ganar el respeto de extraños y para que no dependas de nadie". (1 Tesalonicenses 4:11-12).

2. Dios nos llama a vivir como buenos ciudadanos y a someternos a las autoridades gubernamentales que El ha establecido.

3. Dios requiere que trabajemos porque aborrece la holgazanería.

4. Los empleados necesitan trabajar para el Señor en sus trabajos y ser sumisos, respetuosos y obedecientes a sus patrones.

5. Los patrones deberían ser justos, imparciales y amables con sus empleados. Deberían seguir el ejemplo del Señor Jesucristo y no enseñorearse sobre sus empleados, sino al contrario, ser un siervo para ellos.

6. Los hombres y mujeres fueron creados por Dios para disfrutar del sexo. 7. Dios no está contra el sexo, a menos que esté fuera del matrimonio. 8. "Para los puros, todas las cosas son puras". (Tito 1:15).

9. Un discípulo de Jesús debería vivir una vida autocontrolada en cuanto a su vida sexual.

10. Un discípulo de Jesús actuará con rectitud hacia los del sexo opuesto y no hará ni dirá nada que deshonre a Dios.

11. Dios detesta las relaciones sexuales antinaturales.

12. El sexo dentro del matrimonio debería estar motivado por el amor, y tener como núcleo la sumisión mutua.

Sección G Discipular a un discípulo


SECCION G

 

Discipular a un discípulo

1.

La gran comisión:

 
 

El mandamiento de Dios de hacer discípulos

 

2.

Los comienzos del discipulado:

 
 

Llevar a otros al Señor

 

3.

Discipular discípulos

 

1. La gran comisión:

El mandamiento de Dios

de hacer discípulos

a) Escritura clave

Mateo 28:18-20 Hechos 1:8

Marcos 16:15-18 Juan 20:21

Romanos 10:14-152 Corintios 5:20

Filipenses 2:2

b) ¿Qué es la gran comisión?

Jesús dijo:

Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del inundo.

(Mateo 28:18-20)

c) La importancia de testificar

Dios siempre ha querido que su pueblo en la tierra sea bendecido (Génesis 22:16-18; Salmos 67:1-7; 1 Timoteo 2:3-4; Apocalipsis 7:9-11). Cuando el hombre se rebeló contra Dios, ya Dios había planeado enviar a su Hijo Jesús para ser el último testigo a la humanidad (Juan 3:16; Juan 20:21). Después que Jesús terminó su trabajo, Dios envió su Espíritu Santo en poder para que todos los que sigan a Jesús sean equipados para ser sus testigos, incluso hasta los confines de la tierra (Hechos 1:8). Dios ha establecido la iglesia con el propósito principal de mostrar la luz de Dios a las gentes del mundo que están atrapados en la oscuridad (2 Corintios 4:3-4).

d) ¿Qué deberíamos hacer?

Jesucristo ha comisionado a todos los que le siguen como verdaderos discípulos, a predicar el evangelio y hacer discípulos entre todas las gentes (es decir, naciones) del mundo (Marcos 16:15; Mateo 28:18-19). Nosotros hemos sido enviados como embajadores de Cristo (2 Corintios 5:20). Dios ha prometido que seremos sus testigos en el poder del Espíritu Santo (Hechos 1:8) Recuerda, nuestra comisión es la de hacer discípulos, no convertidos. ¡Un discípulo es una persona que cambia su vida, mientras que un convertido sólo cambia de opinión!

e) ¿Dónde empezamos?

Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén (el área local), en toda Judea (el país en el que vives), en Samaria (países vecinos), y hasta lo último de la tierra. (Hechos 1:8)

La gran comisión nos envía a todo el mundo, pero ese mundo empieza en la situación de nuestra casa. Entonces:

– Deberíamos ser testigos para nuestros parientes, amigos y vecinos.

– Deberíamos testificar en nuestro lugar de trabajo (escuela, colegio, etcétera), y en nuestras actividades sociales (por ejemplo, fútbol, tenis, club de madres, etcétera).

– Si Dios nos llama a otro pueblo, ciudad o país para compartir las buenas nuevas de Jesús en ese lugar, necesitamos ser obedientes a su llamado.

f) ¿Cuáles son algunos pasos prácticos para llevar a cabo la gran comisión?

1. Oración

Por ejemplo, orando por oportunidades para que el evangelio sea predicado (Colosenses 4:3); por protección para los que trabajan para el Señor testificando (Romanos 15:30-31); por audacia y poder en hablar la Palabra de Dios (Hechos 4:29-31); por que más obreros sean enviados al campo de cosecha (Mateo 9:38).

2. Dar

Podamos dar de nuestras finanzas (2 Corintios 8:1-4), pero principalmente, podemos ofrecernos a nosotros mismos y a nuestros amados para que Dios nos use como quiera.

3. Ir

Jesús no nos comisionó a quedarnos y esperar a que el mundo viniera a nosotros, sino a ir por todo el mundo para alcanzar a los no alcanzados con el mensaje del amor de Dios en Cristo.

g) El verdadero discipulado lleva consigo llevar a cabo la gran comisión

– Dios ha dicho a todo discípulo de ir y contar al mundo de su amor y lo que El ha hecho por la humanidad por medio de Jesús (Marcos 16:15; Juan 3:16).

– Habrá responsabilidad para los que ignoren la gran comisión (Ezequiel 33:8-9; Proverbios 24:11-12).

– Dios ve el alma de un hombre más importante y valiosa que todas las riquezas del mundo (Mateo 16:26).

– La gente de este mundo está en un estado desesperado y Jesús es su única esperanza. El es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6). El es la respuesta que necesitan.

– Nadie en el mundo tiene excusa. Todo el mundo que no responda al evangelio será perdido eternamente (Romanos 1:18-20; Juan 3:18; Mateo 25:31-46).

– Más de la mitad de la población nunca ha oído el evangelio. Como verdaderos discípulos de Jesús, debemos comprometernos de todo corazón al deseo de Dios de ver alcanzado a todo el mundo (Juan 3:16-17).

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿ Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Romanos 10:14-15)

Dios quiere ver su Reino establecido en la tierra como en el cielo (Mateo 6:10). Esto se puede ver, vez tras vez, en el ministerio de Jesús (por ejemplo, Mateo 4:17,23; Mateo 6:33; Mateo 9:35; Hechos 1:3). En efecto, esta fue la razón por la cual vino Jesús a la tierra (Colosenses 1:12-14). El Reino de Dios no es una cuestión de comer, beber o hablar, sino de justicia, paz, gozo y poder en el Espíritu Santo (Romanos 14:17; 1 Corintios 4:20). Jesús también dijo:

El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí: porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

Lucas 17:20-21)

Entonces, vayamos donde vayamos, como discípulos de Jesús, el reino de Dios va también. La justicia, paz, y poder de Dios deberían ser evidentes en nuestra vida, para cuando proclamemos el evangelio de Jesucristo vaya mano a mano con el testimonio y experiencia de nuestra vida. Otras personas necesitan ver que funciona en nosotros. Necesitan ver el reino de Dios en nuestra vida tal como la gente lo veía en la vida de Jesús.

h) ¿Cuándo será establecido por completo el reino de Dios?

Jesús dijo:

Y será predicado este evangelio del reino en todo el inundo, para testimonio de todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

(Mateo 24:14)

Al final, Jesús va a volver con poder y en gran gloria y reunirá a todos los que ha escogido para estar con El en la eternidad (Mateo 24:30-31; 1 Tesalonicenses 4:16; Apocalipsis 17:4). Dios entonces va a establecer un nuevo cielo y una nueva tierra, el hogar de justicia (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:1-27; Apocalipsis 22:1-5), poblado por todos los que tienen sus nombres escritos en el libro de vida del Cordero (Apocalipsis 20:15; Apocalipsis 21:27; Lucas 10:20). Como discípulos de Jesús, necesitamos estar listos y preparados para aquel día (Mateo 24:37-44; 2 Pedro 3:10-14).

i) ¿Necesitamos hoy tener urgencia para el reino de Dios?

Dios tiene un corazón de amor para el mundo. Reveló la extensión de su amor enviando a su hijo Jesús al mundo para morir por la humanidad (Juan 3:16; 1 Timoteo 2:3-6; Isaías 53:10-12). Dios valora muy alto las almas de los hombres (Marcos 8:38) y no quiere que nadie se pierda (1 Pedro 5:8; Juan 10:27-30). Sin embargo, aquellos que no aceptar el evangelio de Jesucristo no verán la vida, porque la ira de Dios permanecerá sobre ellos (Juan 3:36). Toda la gente se enfrentará al juicio divino (Hebreos 9:27) y toda la gente cosechará lo que siembre (Gálatas 6:7). Si alguien rechaza a Jesús como su Señor y Salvador, entonces en la tierra permanecerá en la oscuridad y tendrá falta de paz, esperanza, gozo, perdón y realización; por la eternidad sufrirá castigo y estará separado de Dios.

Como discípulos de Jesús, necesitamos el mismo corazón de compasión para los perdidos que tiene Dios. Entendemos el destino de los que morirán sin Cristo. Entonces, el mandamiento de la gran comisión es algo que tenemos que tomar muy en serio. La gran comisión debería ser central en la vida de todo cristiano.

j) Testificar en el poder del Espíritu Santo

El "punto de venta" del Espíritu Santo es el testimonio de nuestra vida. Esto es lo más importante en lo que a los hombres y mujeres se refiere. La mayoría de la gente ha sido desanimada por la pompa y, en cuanto a ellos, la irrealidad de la religión organizada. Tristemente, muchas veces afirman haber sido desanimados por la vida que han conocido de los que se declaran cristianos. Este es el gran desafío de nuestros días: ¿se puede ver la fe cristiana creíble en la vida de hombres y mujeres ordinarios? En un mundo que vive bajo el temor y está amenazado por la enfermedad y la violencia, ¿creer en Jesús hace alguna diferencia?

En la historia reciente de la raza humana jamás ha habido un momento más urgente para que el poder del Espíritu Santo sea demostrado en términos reales de la vida. Como cristianos no deberíamos ser monstruos, pero sí diferenciarnos en cuanto a bondad, cuidado, amor, valores éticos y vida. Jesús no era un monstruo religioso. Era un hombre real. Su diferencia hizo que los hombres y mujeres le siguieran: a la vez, su diferencia repelía a aquellos que odiaban la bondad y el amor de Dios. Al final les forzó a escoger. Algunos le siguieron, otros le crucificaron, pero ni siquiera los que le crucificaron pudieron negar el testimonio de su vida. Todo creyente es llamado a ser un testigo vivo de la vida y poder de Jesús en el día en que vive. Mucha gente jamás entrará en una iglesia ni abrirá una Biblia, pero ven el reflejo de la Palabra en nuestra vida cada día que nos encontramos con ellos.

El propósito primordial de la venida del Espíritu de Dios sobre los discípulos fue de equiparles para testificar. El Consolador no viene para permitir que los hombres estén cómodos, sino para hacerles testigos para Jesús (Hechos 1:8). Esta es una palabra no sólo para los "peces gordos" del evangelismo con su estructura y organización. Es la promesa a todo creyente que abra su vida a la operación del Espíritu Santo en plenitud. Hemos sido llamados a ser testigos del Reino de Dios. El secreto del testimonio personal no está en la intensidad, ni, muchas veces en la irrealidad de salir resueltamente armados con un manojo de tratados, preparados para perseguir y cazar a toda alma confiada; sino que, el verdadero poder del testimonio personal se siente donde la realidad del amor y poder de Jesús, a través de alguien, plantea la clase de preguntas en otros que exigen una respuesta. Los cristianos, en su mayor parte, han perdido el arte de ser "sobrenaturalmente naturales" en sus relaciones diarias y su trato cotidiano con otra gente.

Como testigos de Jesús, nuestra vida ha de ser diferente y no contradecir lo que decimos que Dios es capaz de hacer. Pero más que esto, necesitamos recibir el poder del Espíritu Santo en nosotros. El pudor de la clase inedia no sustituye el poder del Espíritu Santo. También necesitamos perder nuestra reserva acerca de testificar a Jesús públicamente, aunque nos tachen de extremistas o locos.

k) Ahora nos toca a nosotros

Es verdad decir que Dios nunca ha estado sin testimonio a lo largo de toda la historia, ¡pero ahora nos toca a nosotros! (Esther 4:14; 1 Pedro 2:9). Debemos recordar que si fallamos en nuestro testimonio entonces es posible que nuestra generación quede sin testimonio. El testimonio pasado es bueno, pero necesitamos continuar esto hoy. Si nuestra vida no testifica a Jesús en el poder del Espíritu Santo, entonces quizás aquellas personas que están cerca de nosotros cada día no reciban ningún otro testimonio directo de la bondad de Dios. Somos responsables de ser la voz de Cristo en nuestra generación. No vale mirar hacia otros. Hemos nacido para esto: atestiguar el poder de Cristo en nuestra vida.

I) El Espíritu que nos ayuda

El testimonio personal no depende, en primer lugar, de nuestra pericia sino de nuestra amplitud. El testimonio personal no es predicar, ni tampoco dar testimonio público; es vivir nuestra vida abierta a Dios en una base diaria, y permitir que la realidad del amor de Dios fluya desde nuestro interior a la vida de otras personas con las que tenemos que vivir cada día. Jesús dijo que el poder del Espíritu Santo es como "agua viva" que fluye desde lo más profundo del ser de toda persona que cree en El (Juan 7:37-39). Necesitamos estar disponibles a todo lo que Dios quiera hacer a través de nosotros por su Espíritu, y estar dispuestos a considerar toda nuestra vida el área en la cual Dios puede hacer su obra.

m) Siete áreas fundamentales en que podemos estar seguros de la ayuda del Espíritu Santo

1. Experiencia

Nuestro testimonio crece de nuestra experiencia con Cristo. No existe ninguna verdad real y vital aparte de la verdad experimentada, porque la verdad no es efectiva en nosotros a menos que la experimentemos. Entonces se hace real y poderosa en nuestra vida. Esto es que lo que quería decir Jesús cuando dijo que conoceríamos la verdad y la verdad nos haría libres (Juan 8:32). Este es el corazón del discipulado.

Un discípulo es uno que sigue la verdad, no como una mera filosofía o ideología, sino como una realidad que cambia la vida. Un discípulo tiene una relación personal de fe y compromiso con El que se describió como el "camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6). Esta es la diferencia entre una persona que puede repetir la historia de Jesús y la persona que dice: "Yo sé". (2 Timoteo 1:12).

El Espíritu Santo nos trae la experiencia de Dios. El hace real en nuestra vida el perdón y la libertad que vienen de la obra de Cristo para nosotros. El liberta el poder de Dios, por el cual somos capaces de vivir y actuar en la realidad del reino de Dios, en nuestra vida. Este es el porqué el proceso de conversión y compromiso es tan importante. Entonces llegamos a estar verdaderamente conscientes de que hemos sido apartados de un viejo modo de vivir y hemos entrado en la realidad de una nueva vida en Cristo.

Para muchos que nunca entran en una iglesia o nunca leen una Biblia, nuestra vida será el primer y más importante testimonio del poder de Dios que es posible jamás conozcan. Como dijo alguien: "Nuestras vidas probablemente sean las primeras Biblias que mucha gente lea". El material para el testimonio personal es edificado por el Espíritu Santo en la misma fibra de nuestra propia experiencia de vida en Cristo.

2. Certeza

El Espíritu Santo es El mismo, ante todo, un testigo del mismo Jesús. Es el Espíritu Santo quien nos señala hacia Jesús y nos revela el significado de la vida, muerte y resurrección de Jesús (Juan 16:13-14). Pero también es un testigo dentro de nosotros. Esto es el fundamento de nuestra certeza y confianza como creyentes (Romanos 8:16).

Habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

(Efesios 1:13-14)

La palabra "arras" aquí también significa "anillo de compromiso" del griego original. Por tanto, el Espíritu Santo es dado como anillo de compromiso entre dos personas que se aman: Dios y nosotros. Aquí se encuentra el secreto del testimonio personal eficaz. No es algo hipertensivo y lleno de ansiedad, sino que es algo que atestigua esta relación de confianza y seguridad que existe entre el Padre celestial y su niño recién nacido.

3. Denuedo

Y ahora, Señor mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra. (Hechos 4:29)

Los primeros cristianos hablaron y actuaron con un denuedo que no provenía de sí mismos, sino que era el resultado de la obra del Espíritu Santo en su corazón. Jesús había prometido a sus discípulos que no tendrían que tener miedo cuando se les dijera que rindiesen cuentas de sí mismos por El, porque les sería dado en aquel mismo momento qué decir. El libro de los Hechos demuestra claramente que el Espíritu Santo da las palabras y el poder a los que testifican fielmente acerca de lo que Jesús significa para ellos.

4. Entendimiento

Algunas personas tienen miedo de compartir su fe y experiencia de la obra de Dios en sus vidas porque les falta confianza. Este temor surge de la ignorancia, es decir, no sienten que saben lo suficiente como para contestar preguntas o dificultades que puedan resultar de su testimonio. Hay tres pasos sencillos que puedes tomar para vencer este miedo.

Primero, empieza donde te encuentras. Un testimonio es un testimonio de lo que has llegado a conocer de Dios en tu propia vida. La gente no quiere un tratado teológico ¡y de todas formas es probable que Satanás intente paralizarte con temor, acerca de preguntas que no te harían nunca! Tú sabes algo que nadie más en el mundo sabe: lo que Dios ha hecho por ti en Cristo y por el poder del Espíritu Santo.

Segundo, resuélvete a seguir hacia adelante desde donde estás. El mismo Espíritu Santo es tu maestro. Estarás asombrado de cuánto puedes crecer en tu entendimiento si tomas el tiempo y el esfuerzo con las Escrituras (1 Corintios 2:12-13).

Tercero, consigue ayuda donde puedas para desarrollar tu entendimiento. Hoy día, existen a nuestra disposición un gran número de ayudas para nuestro entendimiento espiritual, por ejemplo, libros, concordancias, etcétera.

Necesitamos estar dispuestos a dar nuestro tiempo y nuestra mente al Señor, y dejar a un lado algunas de las trivialidades con que muchos de nosotros llenamos nuestra vida.

5. Capacidad

Los dones del Espíritu Santo en ninguna parte son más relevantes en nuestra vida que en el área de testimonio. El Espíritu Santo no sólo nos da el poder para hablar, sino que por medio de sus dones de sabiduría y discernimiento nos demuestra cuándo y cómo hablar en toda situación dada. Todos vivimos bajo la sombra de la gran comisión de ir y hacer discípulos a todas las naciones, pero no estamos solos en esta tarea. Jesús prometió a sus primeros discípulos que El estaría siempre con ellos y El está siempre con nosotros, dándonos poder y guía por el Espíritu que El ha enviado, para capacitarnos cada día en nuestro testimonio para El.

6. Oportunidad

El Espíritu Santo lleva a hombres y mujeres en áreas de testimonio efectivo. El siempre está tomando la iniciativa, abriendo las puertas correctas donde El ha preparado el terreno para la acogida del evangelio (por ejemplo, Hechos 8:26-39). La vida toma una dimensión totalmente nueva cuando estamos preparados a seguir, cada día, la guía del Espíritu en toda ocasión. El Espíritu Santo preparará el corazón y vida de las personas con las que nos tenemos que ver, para que puedan recibir el testimonio que les damos del poder de Jesús.

Toda nuestra vida es una oportunidad y si nos abrimos a las posibilidades del Espíritu Santo, nos sorprenderá cuántas oportunidades nos serán dadas para compartir lo que significa para nosotros nuestra fe en Jesús. Esto no quiere decir que siempre tengamos que estar esforzándonos por irrumpir en la vida de la gente, quiere decir que necesitamos seguir al Señor cuando El abre la puerta por su Espíritu.

Testificar significa muchas cosas. En alguna ocasión significará hacer una declaración clara de lo que creemos y por qué lo creemos; en otras ocasiones, significará que somos la salida de Dios en cualquier situación, demostrando su amor y poder por medio de nuestras actitudes e interés por los demás. En todo caso, no es un testimonio de nosotros mismos, sino del poder amoroso del Señor Jesucristo (2 Corintios 4:5).

7. Amor

Es el amor de Cristo lo que nos obliga a ser testigos suyos. No somos llevados por temor, culpabilidad o condenación. Todos estos han sido quitados por el poder perdonador del amor de Dios. Porque hemos llegado a conocer la realidad del amor de Dios en nuestro corazón y vida, queremos que tanta gente como sea posible comparta este mismo regalo (2 Corintios 5:14). La gente siente una realidad así. No es algo que surge de nuestra naturaleza humana sino que esta es, otra vez, un producto de la obra del Espíritu Santo en nuestro corazón (Romanos 5:5). Es el poder de este amor obrando en nosotros lo que transforma nuestro testimonio en algo más que en palabras (1 Juan 3:16,18).

n) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Estás llevando a cabo la gran comisión?

2. ¿Debería ser la gran comisión el principio central de la vida de todo discípulo de Jesús, así como el principio central de toda iglesia?

3. ¿Debería ser la tarea de Pablo la nuestra? (Hechos 20:24) ¿Deberíamos tener la misma actitud que Pablo? (Filipenses 3:12-14). Cuál fue la actitud de Jesús? (Lucas 4:43; Juan 9:4).

4. ¿Cómo deberíamos vivir como discípulos de Jesús? (Lucas 9:62; Efesios 5:15-16).

5. ¿Has empezado a testificar a tus amigos, vecinos y parientes; a aquellas personas que conoces en el trabajo o la escuela; a otros que conoces en tus actividades sociales? Si no es así, ¿deberíamos empezar?

6. ¿Por qué no ha vuelto Jesús antes de ahora? (2 Pedro 3:9,15).

7. ¿Señala tu vida a la gente hacia Jesús o lejos de él?

8. ¿Has dado oportunidad en tu vida para ser testigo de Jesús y así empezar a llevar a cabo la gran comisión?

o) Resumen y aplicación

1. Todo discípulo de Jesús ha sido comisionado a ir y hacer discípulos para Jesús.

2. Dios ama tanto a la humanidad que envió a su único hijo Jesús a morir por nosotros. Si la humanidad no acepta la provisión de Dios, será perdida eternamente. Nosotros, como discípulos de Jesús, necesitamos alcanzar a los demás en el poder del Espíritu Santo para impedir que esto suceda.

3. Jesús volverá y vendrá el fin cuando el evangelio del reino de Dios sea predicado a toda nación (Mateo 24:14).

4. Nuestra vida debería ser un testimonio en sí, de Jesús.

5. La principal razón de la venida del Espíritu Santo es la de proveer a los discípulos de Jesús para testificar.

6. ¡Si nosotros no alcanzamos a nuestra generación, no lo hará nadie más!

7. La verdad de Dios experimentada es lo que cambiará nuestra vida y lo que parecerá real a otros cuando miren nuestra vida.

8. Como discípulos de Jesús que conocemos el amor y el poder de Dios, deberíamos querer que toda la gente en la tierra disfrute de lo mismo.

2. Los comienzos del discipulado:

Llevar a otros al Señor

a) Escrituras clave

Juan 15:16 Hechos 4:29-31

Isaías 55:11 Efesios 2:10

Filipenses 2: 10-11 Romanos 10:14-15

Juan 14:12 2 Corintios 6:1

b) Introducción

La palabra griega para "salvación" es "soteria". Esta palabra también se podría traducir como "seguridad y robustez". Cuando nacemos de nuevo y nos convertimos en hijos de Dios, ilesos y seguros. Entonces, cuando hablamos a otros acerca de la salvación disponible en Jesús, necesitamos darnos cuenta de que estamos revelando a la gente cómo ellos también puedan llegar a estar sanos y seguros. Esto tiene tres aspectos:

1. Reconciliación: con Dios, la cual se ha hecho posible por la muerte de Jesús.

2. Regeneración: porque Jesús resucitó de nuevo y El nos da nueva vida y es responsable ante Dios por nosotros.

3. Reorientación: por la sumisión a Jesús, porque El ahora es nuestro Señor y por tanto está en el trono de nuestra vida.

No necesitamos esperar hasta que seamos perfectos en toda área espiritual antes de poder hacer discípulos para Jesús. Necesitamos seguir con el trabajo de llevar a cabo la gran comisión, y permitir que ocurran todos los ajustes que sean necesarios en nuestra vida cuando obramos para Dios. No debemos permitir que la ociosidad, la satisfacción de sí mismo, la incredulidad o la falta de amor nos detenga de hacer lo que Jesús ha pedido a todos sus discípulos. Tres fuerzas poderosas y motivadoras obrando en nosotros que nos capacitan para hacer discípulos son:

1. El amor de Jesucristo: (2 Corintios 5:14). Esto debería arder en nuestro corazón para que queramos que todos conozcan este mismo amor.

2. El poder de Dios: por el Espíritu Santo (Hechos 1:8).

3. El temor de Dios: (2 Corintios 5:11; Salmos 103:13). Esto es un profundo respeto por un Padre amoroso y un deseo de vivir y actuar como El quiere que hagamos.

Recuerda, no somos llamados a obrar para Dios, sino a ser obreros junto con Dios. (2 Corintios 6:1)

c) Preparación personal para testificar

1. Asegúrate de que estés adecuadamente preparado (es decir, un conocimiento de la Escritura, técnicas de acercamiento, etcétera.).

2. Pasa un tiempo de oración sin prisa con el Señor y examina la siguiente lista de control:

Sé limpio: entrégate y sométete a Dios. Confiesa todo pecado conocido en tu vida y pide a Dios que te limpie por la sangre de Jesús. Perdona a todos los que te han agraviado. Entonces estarás limpio ante Dios, y Satanás no tendrá asidero en ti. También necesitas resistir a Satanás y él huirá de ti (Santiago 4:7).

Humíllate para recibir autoridad: humíllate bajo la mano poderosa de Dios (1 Pedro 5:6) y dile a Dios que no es tu voluntad sino la suya la que quieres hacer, cueste lo que cueste. Cuando tú mengües y El crezca, entonces estarás entrando en conformidad con la autoridad de Dios. El poder y autoridad de Dios, entonces, puede desarrollarse en ti dándote la capacidad de sobreponerte a cualquier situación.

Sé lleno con el Espíritu Santo: pide al Espíritu Santo que te llene y te unja para ensalzar a Jesucristo, y que te dé poder para su servicio.

Entrégate al Espíritu Santo: entrégate al control del Espíritu Santo. Dile que le estás dando tu cuerpo, mente, voluntad y emociones para que El pueda usarte como su canal obediente. Esto significará que tú aún tomas las decisiones, pero también estarás guiado e influenciado en cuanto a qué hacer y decir. Esto es la esencia de la vida llena del Espíritu.

Sé un canal: pide al Espíritu Santo que fluya de ti para tocar la vida de otra gente y para ministrar por medio de ti a otra gente (Juan 7:37-39).

Habla su palabra: pide al Espíritu Santo que te ponga sus palabras en la boca, es decir, traer a la memoria alguna cosa de la Escritura, o alguna palabra o visión que sea necesaria para hacer disponible la situación para Dios. Pídele que unja tus labios para hablar en la forma que El desea: con palabras de poder, autoridad, desafío, convicción, vida, libertad, amor y compasión.

Sé agradecido: agradece al Señor por haber contestado estas oraciones.

Entonces puedes salir en la autoridad del nombre de Jesús y en el poder del Espíritu Santo para ser el embajador de Cristo en toda situación de la vida.

3. Ora que Dios te guíe a la persona misma cuyo corazón El ya ha preparado (Efesios 2:10; Juan 16:7-11).

4. Gana la confianza y seguridad de esa persona edificando una relación con ella hasta donde sea posible (evangelismo de amistad).

5; Cuenta con el Espíritu Santo para guía y sabiduría.

d) Consejos vitales para ser un ganador de almas efectivo

1. Llegara conocer mejora Jesús (Filipenses 3:10)

Mientras más le conocemos, más podremos comprometernos con El, y más podremos compartir confiadamente con otros. Las mejores maneras para llegar a conocer a Jesús son: diariamente por la Palabra de Dios, en oración y en comunión con otros cristianos.

2. Seguir a Jesús más de cerca (Mateo 4:19)

La única manera de seguir a Jesús es seguir su ejemplo y hacer lo que Dios pide que hagamos día a día por su Palabra. Jesús llamó a sus primeros discípulos a seguirle y que El les haría pescadores de hombres. El quiere hacer lo mismo por nosotros.

Cinco claves para ser pescadores eficaces:

– Su propósito es claro (saben lo que hacen y no son distraídos).

– Su preparación es cuidadosa (están adecuadamente equipados para el trabajo).

– Su lugar es escogido (van donde están los peces y donde pican: ¡raramente saltan los peces de la barca!).

– Su persona es escondida (no proyectan su propia imagen sino la imagen de Jesucristo, porque El es la respuesta y no ellos. Hacen discípulos siendo discípulos ellos mismos. Los demás deberían poder mirarles y ver a Jesús).

– Su paciencia es constante (no se rinden la primera vez si los peces no pican).

3. Ensalza a Jesús con tu vida, acción y palabra (Juan 12:32)

No son ni tus palabras finas ni tu persuasión lo que atrae a la gente a Jesús, sino ensalzar al Señor Jesús ante los demás.

Tu vida es tu herramienta más poderosa para influenciar a amigos, parientes y otra gente, en general, y para llevarlas a Jesús. Tu vida pueda ser la única Biblia que algunas personas leerán. ¿Cómo puede la gente darse cuenta de que tenemos a Cristo en nosotros y que estamos llenos del Espíritu Santo? Piensa en ti como si fueses un tubo sin marcar. Para averiguar lo que hay en el tubo lo estrujas y ves lo que sale. Cuando eres estrujado por las presiones de la vida, ¿qué es lo que sale? ¿Es la impaciencia, las tensiones, ira, frustración, etcétera, o es el amor, gozo, paz, paciencia, etcétera? Los demás mirarán a ver lo que sale, porque querrán saber si lo que dices funciona de verdad.

Recuerda ser real cuando testificas a otros para Jesús, en especial en la esfera de tu testimonio. La causa de Dios no es fomentada por la exageración y falta de honestidad. Nuestro testimonio ha de ser mezclado con una medida de disciplina, discernimiento, amor y cuidado. También necesitamos mantenernos sintonizados con Dios y El nos guiará, dirigirá y nos dará el poder.

e) Cómo llevar a alguien a Jesús

Cada situación será diferente, entonces debemos mantenernos dispuestos a ser guiados por el Espíritu Santo. Recuerda, nosotros no salvamos a las personas: Jesús lo hace, por medio del Espíritu Santo. Nosotros sólo somos canales que Dios usa para traer su provisión en Jesús a otra persona. Los siguientes pasos son algunas líneas de guía que pueden ayudar:

1. Cuando el Espíritu Santo te lleva a una persona, aborda una conversación casual con ella y así establece un contacto social, orando que el Espíritu Santo dirija la conversación a asuntos espirituales. Busca oportunidades para empezar a hablar acerca de Jesús y usa tu propio testimonio como introducción donde sea posible. Una vez que tengas su atención, averigua dónde está la persona con Jesús, por ejemplo, pregunta si ha aceptado a Jesús en su propia vida o si tiene una relación o amistad con Jesús. Asegúrate de que la persona no te lleve lejos del asunto principal con argumentos y excusas para despistar. También asegúrate de que no uses palabras religiosas que no puede entender, porque esto puede confundir o desanimarle.

2. Compártele las buenas nuevas (es decir el evangelio):

– Dios ama a toda la gente del mundo (Juan 3:16).

– Pero todos los hombres han pecado (es decir, desagradado a Dios, Romanos 3:23).

– El pecado separa a los hombres de Dios (Isaías 59:2).

– Si el pecado no es quitado, la vida de los hombres será estéril (Efe si os)

– La paga del pecado es muerte (Romanos 6:23).

– Dios envió a Jesús y El murió en la cruz y pagó la pena por los pecados de todas las personas (1 Corintios 15:3).

– Dios resucitó a Jesús de la muerte y Jesús puede salvar (1 Corintios 15:20-22; 2 Corintios 4:14; Hebreos 7:25).

– Sólo la sangre de Jesús derramada cuando murió puede limpiar y quitar el pecado, permitiendo vida eterna con Dios para la humanidad (Hebreos 9:12,22).

– Para ser perdonado por Dios, un pecador debe dar dos pasos:

(1) Arrepentirse: volverse de todos los caminos egoístas y pecaminosos (Hechos 3:19).

(II) Aceptar: debe hacer a Jesús su Señor y Salvador (Romanos 10: 9-10).

3. Déjale contar el costo. Jesús dijo:

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.

(Lucas 9:23)

– Recalca que recibir a Jesús significa hacerle totalmente Señor de su vida (Hechos 2:36).

– Explica que debe estar dispuesto a confesar a Jesús como su Señor públicamente (Romanos 10:9-10).

– Enséñale que debe estar dispuesto a renunciar a sus ídolos como la televisión, el auto, el dinero, etcétera. Puede seguir teniendo estas cosas, pero ya no como lo más importante en su vida.

– Debe estar dispuesto a hacer un compromiso a Jesús, y no volver atrás (Lucas 9:57-62; Lucas 14:25-33).

4. Enséñale que necesita que Cristo Jesús sea su Señor y Salvador porque El es el Camino, la Verdad y la Vida y El es el único que nos puede dar una relación con Dios (Juan 3:18,36; Juan 14:6; Hechos 4:12).

5. Asegúrate de que el Espíritu Santo haya realizado una genuina convicción de pecado (Juan 16:8).

6. Desafíale a arrepentirse y dejar su viejo modo de vivir que deshonraba a Dios. Anímale a pedir a Dios que perdone sus pecados. Esto le hará limpio a los ojos de Dios. Luego, debe aceptar a Jesús como su Señor y Salvador (Romanos 10:9-10). Inmediatamente recibirá el Espíritu Santo como depósito, garantizando su nueva herencia en Dios (Efesios 1:13-14) y se convertirá en un hijo de Dios (Juan 1:12) . [Ver Sección A: Capítulos 3,4,5y6].

7. Pídele que ore en voz alta la oración del pecador. Puede repetirla después de ti, leer una copia o inventar su propia oración una vez que conozca el evangelio de Jesús. Una oración de muestra es la siguiente:

"Señor Jesús, reconozco que soy un pecador y me siento muy triste por ello. Gracias porque tú moriste por mí en la cruz. Por favor, perdona mis pecados. Yo me arrepiento de ellos y abandono todos mis caminos pecaminosos. Te pido que entres en vida como Señor y Salvador. Gracias por la nueva vida que me das. Amén".

8. Explícale que puede estar confiado y seguro de su salvación. El Espíritu Santo dará testimonio en él de que es salvo (1 Juan 3:24, Romanos 8:14-16) y la Palabra de Dios ha prometido que cuando ha hecho todo lo anterior, entonces es salvo (Juan 6:37; Juan 1:12; Juan 5:24; Juan 6:47; 1 Juan 5:11-13; Hebreos 13:5).

La Palabra de Dios dice que es limpio de todo pecado y que tiene el don de vida eterna. Puede que no esté tocado emocionalmente, pero sabrá que es diferente de alguna manera. Esto puede tardar tiempo para hacerse evidente.

f) Ayúdale a tener un buen principio en su nuevo caminar como cristiano

1. Haz todo el trabajo complementario posible en el momento en que lleves a una persona a Cristo, porque puede que no le vuelvas a ver. Déjale con literatura adecuada, por ejemplo, un buen tratado o folleto complementario explicando lo que la persona ha hecho y enseñando los pasos básicos necesarios para seguir a Cristo; y también asegúrate de que tenga una traducción amena de la Biblia (o parte de ella). Asegúrate de explicar a la persona la necesidad que tiene de ser bautizada o llena del Espíritu Santo [Ver Sección A: Capítulos 11 y 12]. Si da su permiso, toma su nombre, dirección, edad y número de teléfono, para que tú o alguien más pueda contactarle por teléfono o por una visita personal.

2. Cuando contactes con una persona la primera vez (asegúrate de no dejarlo demasiado tiempo), sé alegre y anímale a continuar con Cristo. Dile que estás orando por él, y asegúrate de hacerlo, diariamente. Pregúntale cómo va con la literatura que le diste y contesta toda pregunta que te haga. Anímale hacia el crecimiento personal en Cristo a través de:

– La oración diaria (hablar con Dios) (Lucas 18:1).

– La lectura diaria de la Palabra de Dios (la Biblia) (Hechos 17:1).

– La confianza en Jesús (Juan 6:28-29).

– La obedeciencia a Dios y su Palabra (Hechos 5:32).

– La comunión regular con otros creyentes nacidos de nuevo (Hechos 2:42).

El testimonio, diciendo a otros lo que has encontrado en Jesús (Lucas 8:39).

– Obrar para Dios (Juan 9:4).

– Ser bautizado y luego continuamente lleno con el Espíritu Santo para habilitarle a servir a Dios en su fuerza y poder. (Hechos 1:5, 8; Romanos 8:11; Efesios 5:18).

Pregúntale si tiene algún problema y aconséjalo como mejor sepas. Sé un amigo suyo en Cristo. Pregúntale si asiste a alguna iglesia, o al menos si ha pedido informes. Si quiere asistir a la misma iglesia que tú, ofrece recogerle o ir con él para que no se sienta solo. Si decide ir a una iglesia que no conoces, entonces anímale a encontrar una iglesia dinámica y basada en la Biblia. Algunas características de tal iglesia incluyen: . – Un compromiso total al Señorío de Cristo.

– Amor y unidad entre los miembros.

– Un fuerte énfasis en la oración.

– Alabanza y adoración conducido en el Espíritu y en verdad.

– Miembros moviéndose en los dones y el poder del Espíritu Santo.

– La iglesia anima a vivir en santidad.

– Llaman a pecadores al arrepentimiento.

– Predican el evangelio de salvación por fe.

– Ayudan a los pobres y necesitados.

– Dan abnegadamente.

– Están involucrados en la misión universal.

También se debe recordar que puede que la iglesia aún no haya alcanzado estos ideales, pero al menos, deberían ser su meta.

Si es de alguna manera posible, pregúntale si le gustaría ser discipulado regularmente por ti o por otra persona, y organízalo. Finalmente, ora por él, concentrándote especialmente en sus problemas y en su relación continua con Jesús.

g) Vive como un verdadero hijo de Dios

Sé genuino y sincero: no seas un fanático desconsiderado e insensible. Sé natural acerca de tu cristianismo El gozo y el amor de Cristo son la mayor publicidad que tienes para alcanzar a los que deseas que conozcan al Señor Te-cristo. Sé sal donde sea que estés. Jesús dijo que hemos de ser la sal de la tierra (Mateo 5:13-16). La sal purifica, sana, preserva, desinfecta y fertiliza. Entonces, sin darte cuenta, tienes un efecto tremendo estés donde estés porque Cristo está en ti. Otra cosa vital que hace la sal es provocar que la gente sienta sed. Tu vida debería hacer que la gente tenga sed de la vida de Cristo porque El se irradia de ti. Mientras vives tu vida genuinamente como discípulo de Jesús ante los demás, les atraerás a Cristo.

Recuerda que un testigo no es llamado a ser ni juez, ni abogado defensor, ni fiscal. Un testigo sencillamente es llamado a dar los hechos como los conoce. Deja que Dios haga la defensa, convicción y juicio, tú sólo comparte lo que sabes que es cierto en tu vida.

h) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Qué sucede en el cielo cada vez que alguien es salvo? (Lucas 15: 5-7,22-24,32).

2. Los nuevos cristianos pueden traer gran gozo a la iglesia, pero además, pueden traer gran inconveniencia a los programas que funcionan fluidamente. Discútelo.

3. Discute los inconvenientes más comunes para comenzar a traer a otra gente al Señor y ayudarle a crecer en El.

4. Discute cómo nos motiva Diosa hacer que sanemos espiritualmente a otros, poniendo su amor, temor y poder en nosotros.

5. Ser real, disciplinado, amoroso y discernidor son vitales al ministerio de hacer a hombres completos. Discútelo.

6. Pide a Dios que te enseñe los obstáculos que te han impedido convertirte en pescador de hombres antes de ahora. Orad los unos por los otros para el alejamiento de estos estorbos.

7. El temor es el factor más común que estorba nuestro testimonio. ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca del temor al hombre? (2 Timoteo 1:7; 1 Juan 4: 8; 1 Pedro 3:13-16).

8. ¿Qué dirías a alguien que quisiera hacer a Jesús su Señor?

9. Escribe tu propio testimonio en menos de 250 palabras, evitando toda jerga religiosa, para que estés preparado para compartirlo.

10. Empieza a orar y buscar en fe por aquellos que puedes traer al Señor y los que puedes discipular.

i) Resumen y aplicación

1. La salvación en Jesús es plenitud para los que la encuentran.

2. Antes de testificar debemos asegurarnos de que estemos bien ante Dios y ante el hombre.

3. Necesitamos saber lo que compartiremos con los demás para traerles a Jesús para salvación.

4. Debemos estar abiertos a la guía, dirección y poder del Espíritu Santo para ser un testigo efectivo para Jesús.

5. Nuestra vida es el mejor testimonio y publicidad que tenemos para enseñar a Jesús a otros, y para enseñar lo que El puede hacer en la vida de la gente. Entonces, necesitamos llegar a conocer mejor a Jesús, seguirle más de cerca y ensalzarle con nuestra vida, acción y palabra.

6. Cuando llevamos a otra persona al Señor tenemos la responsabilidad de asegurarnos de que reciban más información y que sigan adelante con Cristo. Esto lo podemos hacer nosotros personalmente, u otra persona a la que podemos confiar esta importante responsabilidad.

7. Recuerda, no somos llamados a hacer convertidos que posiblemente cambien de opinión. Somos llamados a hacer discípulos que han cambiado su vida.

3. Discipular discípulos

a) Escrituras clave

Mateo 28:18-20 Hebreos 6:12 2

Timoteo 2:2 Hebreos 13:7

Lucas 6:40 1 Pedro 2:21

Colosenses 1:24-29′

b) Introducción

Nuestro propósito, como discípulos de Jesús, debería ser el hacer otros discípulos nuevos para Jesús. El dijo: Por tanto, id, y haced discípulo a todas las naciones. (Mateo 28:19)

Este llamamiento implica no sólo conducir a alguien a conocer al Señor Jesús por sí mismo, sino también llevarle al grado de madurez adecuado para que él también pueda conducir a otro a Cristo, el cual a su debido tiempo, también llegará a la madurez en el Señor. No hace falta esperar hasta que seamos perfectos y expertos en toda el área espiritual antes de poder hacer discípulos. Necesitamos estar haciendo como nos lo ha pedido Dios, y después entregarle nuestra vida y dejarle que nos ajuste y desarrolle mientras hacemos el trabajo.

La pereza, incredulidad, falta de amor o cualquier otra cosa más, no debería detenernos de hacer lo que Jesús ha pedido que hagan todos sus discípulos. Dios espera que pasemos a los demás algo de la vida de Cristo y la madurez que hemos alcanzado en esta vida.

Cuando discipulamos a otros necesitamos concentrar nuestros esfuerzos en gente fiel, que sucesivamente, podrán enseñar a otros. (2 Timoteo 2:2). Sabemos que el apóstol Pablo hizo esto él mismo con Timoteo, Tito y Silas. Jesús pasó la mayoría de su tiempo de ministerio de tres años continuamente con doce hombres y dedicó particular atención a tres de estos hombres. Los hombres que Jesús entrenó entonces entrenaron a otros, y ellos, sucesiva­mente, entrenaron a otros hasta que al final el mundo conocido de aquella época fue cambiado. Este discipular discípulos es una clase de reproducción espiritual. Funciona porque los discípulos pasan la calidad de vida que tienen en Cristo a otros (Lucas 6:40).

c) Los tres niveles del discipulado

1. Una reunión de iglesia (por ejemplo, Lucas 13:10; Mateo 5:1-2) o una gran reunión de cristianos.

Es importante que los discípulos de Jesús se reúnan para adorar al Señor y participar en la plena expresión del cuerpo local de Cristo (Hebreos 10:25). No obstante, esta clase de reunión no fomenta ni las amistades profundas y confiadas, ni tampoco que se vean las necesidades y las preguntas individuales. Estas reuniones también suelen estar restringidas a horas y lugares fijos, y esto puede que no sea cuando las personas que estás discipulando necesitan ayuda.

2. Un grupo casero o grupo de edificación

Jesús muchas veces enseñó a un pequeño grupo de sus discípulos (por ejemplo, Mateo 13:36; Lucas 9:18). El tamaño de este grupo permite la enseñanza, la discusión y que la gente comparta. Se puede establecer una mayor profundidad de amistad entre los miembros de un grupo pequeño que con un gran grupo de personas, y pueden ser más flexibles en la planificación y organización de las reuniones.

3. El discipulado de uno a uno (por ejemplo, Juan 3:1-21; Juan 21:15-22)

Este método es muy bueno en términos de desarrollo de relaciones, el compartir en forma íntima e individual el ministerio personal y para dar respuestas a dudas. Por consiguiente, esta clase de discipulado es especial­mente importante para nuevos cristianos, para ayudarles a estar firmemente establecidos en el reino de Dios y en la iglesia local. Todo discipulador debería estar disponible para ayudar uno a uno cuando la persona a quien está discipulando necesite esta clase de contacto personal. Sin embargo, este método es costoso en términos de tiempo y mano de obra y no estimula a una comunión más amplia.

El mejor método es una combinación de los tres.

d) Aquellos que discipulan a otros deberían ser personas que los demás puedan imitar

Deberían:

– Tener hambre de la Palabra de Dios.

– Tener sed del vivir en santidad.

– Desear un mayor conocimiento de Dios.

– Estar comprometido al Señorío de Jesús en su vida, queriendo su voluntad en todo asunto, cueste lo que cueste.

– Tener el deseo de ser usado por Dios.

– Sentir amor por Dios y por todo su pueblo.

– Estar llenos y fiarse de su Espíritu Santo.

Puede que estas características no estén plenamente desarrolladas, pero debería haber al menos una indicación de que estas cosas están en desarrollo en su vida (1 Tesalonicenses 2:7-8; 1 Corintios 4:15, 16; 1 Tesalonicenses 1:6).

e) Los discípulos no sólo son llamados a alcanzar a otros para el Señor y enseñarles, sino que deberían hacerlo

– Comunicar gozo y entusiasmo en Cristo a sus discípulos.

– Enseñar a sus discípulos el amor incondicional y abnegado.

– Estar fácilmente disponibles para sus discípulos, ayudándoles, dando de su tiempo, energía, un día libre e incluso ayuda económica (finanzas).

– Compartir su vida como un verdadero amigo en Cristo con sus discípulos. – Orar por sus discípulos siempre que piense en ellos

– Facilitar la liberación de sus discípulos a través de la oración por ellos. – Desafiar a sus discípulos a una fe aun mayor.

– Animar el potencial que se ve en los discípulos.

– Expresar aprobación y alimentar las mejores cualidades vistas en sus discípulos.

– Dar un buen ejemplo a los discípulos, siendo siempre puntuales; frenando los malos hábitos; no haciendo nunca nada que pudiese causar tropiezo a otro; dando tiempo, recursos y talentos para extender el reino de Dios.

f) Cómo seleccionar a aquellos a los que deberías discipular

1. Si aquellos en autoridad espiritual sobre ti deciden por ti

Esto puede ser porque te han escogido para llevar un grupo casero o un nuevo grupo de edificación de cristianos. En este caso, sigue las directrices dadas por el liderato.

2. Si tú tienes una opción

Jesús oró a Dios antes de escoger a aquellos en los que concentraría su programa de discipulado (Lucas 6:12-13). El necesitó sabiduría de Dios para hacer la selección correcta. Tenemos disponible esta misma fuente de sabiduría si la necesitamos y si la pedimos en fe (Santiago 1:5-8). Es más probable que Dios seleccione a alguien entre la gente que ya conocemos para que le discipulemos. Entonces, necesitamos mantener los ojos abiertos y mirar. También puede ser que Dios te haya escogido para discipular a alguien (o un grupo de personas) que tú (u otros) hayan traído (o tengan que traer) al Señor.

Cuando buscas a alguien para discipular, deberías buscar a aquellas personas que estén dispuestas a escuchar, aprender, perdonar, confiar, servir, sacrificar, amar a Dios, crecer espiritualmente, ser fieles, reconocer sus necesidades, mantenerse abiertas a Dios y comprometerse a la sabiduría de la Palabra de Dios y a su Espíritu. Puede ser que estas cualidades no sean evidentes en las personas al principio de tu programa de discipulado. Las personas pueden parecer bastante incultas, aunque estimables al principio, pero deberías percibir o sentir en Dios, que potencialmente estas personas manifestarán estas cualidades.

Recuerda que Dios sólo promete ayudarnos cuando estemos haciendo su voluntad. Entonces, no te compro­metas con nadie del que no estés seguro en Dios. También se recomienda que no asumas bajo tu cargo ningún miembro del sexo opuesto si discipulas en proporción de uno a uno, porque ciertos aspectos de la vida que se han de compartir son demasiado íntimos.

No compitas con los líderes que están sobre ti, como tu pastor o vicario. Si aún no saben lo que te propones hacer, entonces explícales el programa y sométete a toda decisión que tomen. Tampoco asumas a tu cargo demasiados discípulos. Estas personas necesitarán tu ayuda, y si te extiendes demasiado entre un número de personas, disminuirás tu eficacia. Es mejor discipular a una persona bien, que a muchas personas deficientemente.

g) Empezar un grupo de discipulado

Si tú eres el que escoge a las personas que discipularás, se recomienda que te acerques a ellos para explicar lo que tienes en mente. Dales una idea de lo que se trata el discipulado, y si propones usar este manual como ayuda, enséñaselo y explícales su utilidad. También necesitarán que les digas lo que esperas de ellos (por ejemplo, reunirse como mínimo una vez a la semana durante aproximadamente dos horas; repasar la unidad de enseñanza durante la semana anterior a la reunión contigo y someterse a tu autoridad espiritual como discipulador (Hebreos 13:17). Es importante que las personas involucradas se comprometan de buena gana al concepto del discipulado. Pídeles que oren acerca de ello.

Si te han pedido llevar un grupo de personas entonces los mismos principios se aplican. Estos principios se deberían compartir o bien con las personas individualmente o con el grupo en la primera reunión que celebren juntos.

h) Organizar la reunión semanal [véase la sección al principio titulada: Cómo usar este manual"].

i) Metas para tus discípulos

1. Amar a Dios ante todo (Mateo 22:37).

2. Amar a su prójimo como a sí mismo (Mateo 22:39).

3. Ser transformados para que sean más como Jesús (2 Corintios 3:18).

4. Deleitarse obedeciendo a Dios, cueste lo que cueste (Juan 14:21).

5. Crecer en conocimiento de la Palabra de Dios por medio de la enseñanza y discusión en grupo y también por el estudio bíblico personal (Lucas 24:25).

6. Cambiar su estilo de vida para que no les guste hacer cosas que deshonren a Dios. Hacer tiempo y desear realizar lo que Dios quiere que hagan, por ejemplo, establecer un tiempo con el Señor diariamente, asistir a la iglesia con regularidad, confiar en el Espíritu Santo en vez de en sus propios sentimientos naturales, etcétera. (Lucas 9:23; Gálatas 5:13-25; Romanos 12:1-2; Tito 3:14).

7. Aprender y volverse más competentes en las habilidades esenciales en las que un discípulo de Jesús debería estar seguro, por ejemplo, dando su testimonio, cómo llevar a una persona interesada al Señor, cómo enseñar a otros y orar para que reciban el Espíritu Santo, etcétera (2 Timoteo 4:2; 2 Timoteo 2:15).

j) Conclusión

La calidad suele producir cantidad, pero la cantidad en sí no necesariamente produce calidad. Necesitamos pasar a otros la calidad de vida que tenemos en Cristo. Entonces aquellos pocos que reciben esta calidad de vida en Cristo necesitan ser animados a pasarla otra vez. Con el tiempo, si este proceso continúa, los pocos se multiplicarán en muchos.

k) Preguntas y puntos de discusión

1. ¿Son válidos los principios del discipulado expuestos en este manual para los cristianos del siglo veinte?

2. ¿Crees que la iglesia, en general, ha tenido éxito en edificar los fundamentos adecuados de la verdad bíblica en los cristianos para ayudarles a vivir una vida victoriosa y fructífera, trayendo gloria a Dios y extensión a su Reino como deberían hacer? ¿Podría ayudar un programa de discipulado?

3. ¿Hace falta un método sistemático de discipulado, o es suficiente sólo reunirse y progresar, según las -necesidades del grupo, o cómo se siente guiado el discipulador?

4. ¡Discute la diferencia entre "informar" la mente y "formar" la vida de los discípulos!

5. Si quieres discipular a otros, ¿cuál es tu motivación, curiosidad, culpabilidad, inseguridad, coacción, reconocimiento -o amor, visión y el llamado de Dios?

6. ¿Podrías decir a otra persona: ‘limítame" y saber que si lo hiciera viviría una vida como Jesús pretende que viva?

7. Montaigne dijo: "Ningún viento sopla a favor del barco que no tiene puerto de destino". Necesitamos ir con un rumbo fijo a algún lugar antes que Dios nos pueda ayudar. ¿Te diriges hacia algún lugar en términos del discipulado? Si no es así, ¿qué vas a hacer al respecto?

i) Resumen y aplicación

1. Todo cristiano debería estar involucrado en el proceso de discipulado, es decir, o bien deberían estar siendo discipulados o bien estar discipulando a otros.

2. Dios nos conduce a un grado de madurez para que podamos pasar a otros la calidad de vida en Cristo que hemos alcanzado.

3. Todos los niveles de actividad en la iglesia deberían tener como meta el discipulado.

4. Deberíamos concentrar nuestros esfuerzos de discipulado en hombres fieles, que sucesivamente serán capaces de enseñar a otros (2 Timoteo 2:2).

5. Aquellos que discipulan a otros deberían ser personas que otros puedan imitar y que den un buen ejemplo.

6. No te comprometas a discipular a nadie si no estás seguro que Dios está con él.

7. Asegúrate de que la enseñanza que reciben tus discípulos sea un equilibrio entre lo que ellos son en Cristo y a lo que deberían aspirar en Cristo.

8. Nunca compitas con tu liderazgo cuando estés discipulando a otros, y no asumas la carga de más discípulos de los que puedes manejar con eficacia.

GLOSARIO

Abogado: Uno que se pone a nuestro lado para ayudarnos en un tiempo de necesidad; uno que habla en nuestra defensa.

Adopción: Un lugar y una condición de hijo dado a uno que no le pertenece por naturaleza.

Adoración: Tributar homenaje; hacer reverencia; inclinarse o agacharse y besar; reverenciar; demostrar ­devoción; servir.

Adversario: Un contrario en un pleito o un enemigo; estar en el lado opuesto a otra persona; estar en contra de otra persona.

Aleluya: Alabanza al Señor

Alma: Es la mente, las emociones y la voluntad de una persona.

Amonestar: Hacer presente alguna cosa para que se considere; entrenar por una palabra o bien por estímulo, o si es necesario por reprensión o reconvención.

Antepasado: Uno que nació antes.

Anticristo: Puede significar o contra Cristo o en vez de Cristo, o quizás una combinación de las dos, es decir, uno que se asume la forma de Cristo y se opone a Cristo.

Apóstol: Uno que es enviado; la iglesia primitiva tenía a los apóstoles como guías espirituales de los líderes.

Arrepentimiento: Tener otra opinión; cambiar el sentido de nuestra experiencia.

Ayuno: Una abstinencia voluntaria de la comida o de cualquier otra cosa como sacrificio a Dios.

Bautismo: Mojar o sumergir (por ej. sumergir una tela en tinte para cambiar su color).

Bendecir: Hablar bien de; celebrar con alabanza; consagrar una cosa a Dios; pedir a Dios que toque; hacer que prospere; hacer feliz.

Blasfemar: Hablar difamatoriamente de Dios; hablar con desprecio de Dios o de cosas sagradas; hablar palabras malas y abusivas.

Carne: El cuerpo y alma de una persona.

Celestial: Celeste; divino; del cielo.

Cielo: La morada de Dios y sus ángeles; un lugar o estado de éxtasis supremo.

Circuncisión: Literalmente "cortar circularmente"; era una señal del pacto antiguo testamentario entre Dios y su pueblo escogido; moralmente significa un apartarse de Dios y su camino.

Comunión: Compartir en común; asociación.

Condenar: Pensar mal de; pronunciar juicio sobre; decidir en contra; pronunciar sentencia.

Consagrar: Apartar como sagrado; dedicar a Dios; ofrecer; santificar.

Conciencia: Un sentido moral del bien y del mal en cuanto a las cosas por las que uno es responsable; el testimonio dado a la conducta de uno.

Convicción: Es darnos cuenta de que somos pecadores y por tanto estamos separados de Dios y condenados; es un estado de culpabilidad, el conocimiento de que estamos errados a los ojos de Dios.

Corazón: Espiritualmente esto es el vínculo entre el espíritu y alma de un hombre; el lugar de las fuentes escondidas de la vida personal.

Corbán: Una ofrenda de cualquier sacrificio; un regalo ofrecido a Dios.

Cristiano: Una palabra formada según el estilo romano que significa un adherido a Jesús. Se usó primera­mente por los incrédulos en relación a los creyentes de Antioquía.

Culpabilidad: Sujetado o atado por; ser propenso a acusación o acción en la ley; llevado ajuicio bajo sentencia. Desamparar: Dejar atrás; abandonar.

Devoto: Literalmente "agarrarse bien"; reverenciar a Dios; tener cuidado de seguir los mandatos de Dios; piadoso; temor reverencial bien dirigido; un temor santo de Dios que da su energía y expresión en acción dedicada.

Diezmo: Una décima parte tomada o dada.

Discípulo: Literalmente "un aprendiz o seguidor"; uno que sigue la enseñanza de otro; un adherido; imitador del Maestro.

Dispensación: Un modo de trato; un arreglo o administración de asuntos, la gestión de una casa o asuntos caseros o la propiedad de otros, una administración, una responsabilidad confiada.

Doctrina: Aquello que es enseñado; la enseñanza recalcando la autoridad de lo enseñado; el acto de enseñar o instruir.

Edificación: Literalmente "las cosas de la fabricación"; la acción de edificar; el edificio o la construcción; bien sea material o figurado; la promoción del crecimiento espiritual.

Elegidos: Entresacados o escogidos.

Enfermedad: "Necesidad de fuerza"; una debilidad que indica la inhabilidad de producir resultados.

Epístola: Un mensaje o carta con un propósito general de dirigirse a todos a los que pueda interesar. Es como un discurso público que se alegra de antemano de su publicación.

Evangelio: Las buenas nuevas o el buen mensaje.

Evangelista: Literalmente "un mensajero del bien"; un comunicador de evangelio; uno que proclama noticias buenas o las buenas nuevas.

Expiación: Enmendar; pagar la pena; reconciliar; expiar; es la ofrenda de Cristo para pagar la pena del pecado y así apaciguar el juicio divino.

Fe: Una persuasión firme; una convicción basada en el oído, es la expresión activa de nuestra confianza amorosa en nuestro Padre Celestial y su Palabra; es creer en Dios y su Palabra en vez de en lo que vemos y sentimos.

Filacteria: Una pequeña tira de pergamino con porciones de la ley escritas en ella, sujetado por una correa de piel o bien a la frente o al brazo izquierdo sobre el corazón, para recordar al que la lleva el deber de guardar los mandamientos de Dios en la mente y en el corazón.

Forma: Es la naturaleza o esencia que subsiste en el individuo y es retenida mientras exista el individuo mismo; la representación, perfil o patrón de una cosa.

Fornicación: Acto sexual fuera del matrimonio.

Fundamento: Una sustancia en la que construyes una estructura; el soporte para un edificio.

Gentiles: Naciones distintas a Israel.

Glorificar: Magnificar, ensalzar, alabar y honrar.

Gracia: Grandes riquezas a costa de Cristo; algo que no merecemos pero que Dios ha hecho disponible en Jesús.

Hades: La región de los espíritus salidos de los perdidos, el intermedio entre estar difunto y la perdición en el infierno.

Heredero: Uno que obtiene una parte o porción de una herencia; uno que recibe algo de otra manera que por mérito.

Herejía: Escoger una opinión que es sustituida por sumisión al poder de la verdad, y que lleva a la división y la formación de sectas; una posición adoptada opuesta y contraria a la Palabra de Dios.

Hipocresía: Fingir o hacer teatro; decir una cosa y querer decir otra. Hosanna: Salva, oramos.

Hospitalidad: Amor por los desconocidos; recepción amigable y liberal de invitados y desconocidos.

Humilde: Bajo; de grado bajo; traído abajo; humildad de opinión.

Idolatría: La adoración de cualquier cosa que no sea el Dios único verdadero.

Incensario: Un vaso para quemar incienso.

Infierno: Un lugar de juicio, caracterizado por el fuego eterno e inextinguible.

Iniquidad: "Desorden"; maldad o perversidad.

Inmortalidad: Sin muerte.

Juicio: Esto principalmente denota una separación y luego una decisión.

Justificación: Hacernos justos; tal como si nunca hubiéramos pecado y desagradado en primer lugar a Dios; es Dios mirándonos y viendo a Jesús.

Levadura: Masa agria en un estado alto de fermentación que se usa, generalmente, para hacer pan; se usa en el Nuevo Testamento, metafóricamente, para significar prácticas corrompidas y doctrina corrompida.

Magnificar: Hacer grande alguna persona o cosa.

Maná: Provisto sobrenaturalmente por Dios para Israel durante su peregrinación por el desierto; se usa metafóricamente para significar el alimento espiritual.

Mandamiento: Significa aquello que es impuesto por decreto o por ley; un interdicto o mandato; una orden autoritaria.

Manifestación: Dejar al descubierto; desnudar; revelar; revelación.

Mansedumbre: Una aceptación del Señorío de Dios sobre nuestra vida y por tanto su trato para con nosotros sin disputa ni resistencia; el fruto del poder de Dios en nosotros: sabemos que no somos nada, mas Dios en nosotros es todo suficiente.

Manso: Denota amabilidad, quietud, disposición tranquilizadora.

Manto: Literalmente "aquello que se sobrepone".

Maranata: Ven nuestro Señor; o reúnenos a todos en tu Reino que has preparado.

Mediador: Uno que media entre dos partes con vistas a lograr la paz; uno que actúa como aval para asegurar algo que de otra manera no se podría conseguir.

Ministerio: El oficio o trabajo de un siervo o sirviente.

Mortal: Sujeto a la muerte.

Ofensa: Principalmente un paso falso; un error garrafal; una desviación de la rectitud y la verdad.

Oración: Dios comunicándose con nosotros y nosotros con Dios.

Pacto: Determinar o ponerse de acuerdo; una disposición de propiedad por testamento o de otra manera; un acuerdo; la unión entre dos partes o más, cada una comprometiéndose a cumplir sus obligaciones; una promesa o compromiso tanto por parte de los hombres como por Dios.

Parábola: Literalmente denota un poner al lado; significa poner una cosa al lado de la otra con vistas a hacer una comparación; una narración que presenta una lección espiritual.

Pascua: Pasar por encima; perdonar; una fiesta instituida por Dios en memoria de la liberación de Israel de Egipto y en anticipación del sacrificio de Cristo en la cruz.

Pastor: Un pastor de ovejas; uno que lleva y guía el rebaño.

Pecado: Es todo lo que desagrada a Dios; es no dar en el blanco.

Pentecostés: Es un adjetivo que denota el quincuagésimo día; una fiesta que también se llama la Fiesta de las Semanas que es el quincuagésimo día después de la Pascua contando a partir del segundo día de aquella fiesta.

Perder (el derecho a): Dañar o sufrir pérdida; es perder o penalizar al mismo yo con pérdida espiritual y eterna.

Piadoso: Ser dedicado; esto denota piedad que se caracteriza por una actitud hacia Dios; aquello que agrada mucho a Dios; el temor o reverencia a Dios.

Piedad: Reverenciar; demostrar devoción hacia cualquiera que merece el respeto sumiso.

Primicias: La parte mayor o principal; el primer fruto maduro de la cosecha o del árbol.

Principado: Uno que ejerce gobierno o dominio.

Profanar: Hacer lo ordinario; hacer lo no santo o inmundo; contaminar; manchar, matizar o teñir de otro color; embarrar o ensuciar.

Profeta: Uno que habla por Dios; un proclamador de un mensaje divino.

Propiciación: Es un sacrificio que salva al pecador del infierno cuando cree en Dios; es apaciguar o hacer expiación.

Propiciatorio: El tapón o cubrimiento del arca del pacto; el estrado de Dios.

Querubines: Seres angélicos que contribuyen a las manifestación de la gloria de Dios.

Rabí: Mi amo, un título de respeto por el que se dirigía a los maestros.

Reconciliación: Cambiar de enemistad a amistad; cambiar o canjear; la reconciliación sucede cuando la gente en su condición pecaminosa y de alejamiento de Dios cambia su actitud y acepta la provisión que Dios ha hecho, por lo cual, sus pecados son perdonados y ellos mismos son justificados ante sus ojos en Cristo.

Rectitud: El carácter o cualidad de ser recto o justo.

Redención: La liberación por pago de un rescate; comprar (por ejemplo, comprar un esclavo con vistas a su liberación).

Regeneración: Nuevo nacimiento; el comienzo de un nuevo estado de cosas en contraste con el viejo.

Remisión: Una despedida; una liberación; un perdón; el perdón.

Resurrección: Un levantar, una ascensión.

Revelación: Un descubrimiento; quitar un velo de oscuridad; la comunicación del conocimiento de Dios al alma; una expresión de la mente de Dios para instruirnos.

Sabat: Un día para descansar cuando no se hace el trabajo normal, y se le da a Dios el primer lugar.

Salmo: Una canción sagrada cantada con acompañamiento musical.

Salvación: Denota liberación; preservación de un lugar de riesgo o peligro: liberación eterna y espiritual
dada por Dios a los que toman a Jesucristo como su Señor y Salvador.

Salvador: Un liberador; un preservador.

Santidad: Separación hacia Dios; el estado resultante y la conducta conveniente a los que son separados hacia Dios.

Santificación: Estar apartado para Dios; estar separado hacia Dios; es aquella relación con Dios en la que entra el hombre por la fe en Cristo; la separación del creyente de las cosas malas y los caminos incorrectos.

Santuario: Estructuras que son apartadas para Dios y por lo tanto, son santas.

Tentaciones: Pruebas diseñadas para conducir a obrar mal.

Testimonio: Atestiguar.

Transgresión: Literalmente desviarse o ir más allá; propasarse.

Ungir: Literalmente significa aplicar ungüento; espiritualmente es algo que se hace para separar a alguien o algo como santo y sagrado, o es algo que se recibe para capacitar el ministerio para Dios, es decir, el Espíritu Santo.

Vicario: Se puede transferir o imputar; no una posesión individual.

Todo comienza orando. Parte 1.

TODO COMIENZA ORANDO: (Hechos 1:14) Así comenzó la Iglesia:

Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

(Hechos 2:4)

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

(Hechos 4:29) Luego: TODOS LOS CRISTIANOS ORAN JUNTOS Y VIENE UN REAVIVAMIENTO.

Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra,

(Hechos 4:30)

mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.

(Hechos 4:31)

Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

(Hechos 6:4) LOS LÍDERES DEBEN ORAR Y ESTAR CON EL SEÑOR

Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.

(Hechos 12:5) LOS DE LA IGLESIA DEBEN ORAR UNÁNIMES.

Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. Usted no debe ser un espectador pasivo.

(Hechos 12:7) En respuesta a la oración, sucedió esto:

Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.

(Hechos 12:12) HABIA REUNIONES CASERAS DONDE SE ORABA FERVIENTEMENTE.

Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.

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