Queremos motivar, ayudar y movilizar a todos los cristianos a alcanzar al mundo con el mensaje de amor y salvación de N.S.Jesucristo. Queremos llegar con la buena noticia del Evangelio a todas las personas. Sabemos que Dios es para todos y ama a todos. Queremos mostrarles a las personas que no están solas ni desamparadas en este mundo. Dios les ama de verdad, el tiene un lugar para ellos en el cielo. Dios nos amó tanto que envió a su Hijo para salvarnos. Jesucristo nuestro Señor siendo Dios se hizo hombre naciendo a través de la virgen María, caminó en este mundo en santidad, no cometió pecado, nos mostró como es Dios y su voluntad y al final murió en la cruz para que todo aquel que en el cree no se pierda, (no se condene eternamente) sino que tenga vida eterna (que vaya al cielo para siempre). El pagó el pecado de todos nosotros en la cruz. La paga del pecado es la muerte, pero Jesús llevó la paga que nos correspondía a nosotros por nuestros pecados. El pagó nuestros pecados, en la cruz del monte calvario, El Justo (Jesucristo) murió en lugar de los injustos (nosotros) para llevarnos a Dios. Queremos ser como El, queremos hacer su mismo trabajo, queremos continuar su obra. Jesucristo dijo: “como me envió el Padre así también yo los envío a ustedes”. San Juan 20-21. Queremos cumplir la gran comisión de nuestro Señor Jesucristo.
Jesucristo nuestro Señor dijo: “Tengo todo poder y autoridad no solo en el cielo sino también en la tierra. Por lo tanto vayan, y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. Amén.
Debemos tomar en serio esta gran comisión. No fue dada solamente para ministros religiosos sino para todos los cristianos. Jesucristo nos mandó que alumbráramos con nuestra luz a los hombres y al considerar nuestra buenas obras glorificarán a nuestro Padre que está en los cielos. Debemos estar apasionados por agradar a Dios y obedecerle. Debemos entregarnos totalmente a la guía de su Espíritu Santo. Debemos decir: somos siervos auténticos de nuestro Señor Jesucristo. Debemos entregarle el control total de nuestra vida. Debemos caminar con El. Debemos seguirle a dondequiera que vaya. Debemos ofrecer nuestro cuerpo para que él lo utilice para su gloria. Debemos hacer sus obras. Marcos 16:20.
Estamos en tiempos especiales. Este es el tiempo en que el evangelio debe ser predicado a todas las naciones. San Mateo capítulo 24 versículo 14 dice así: “y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a toda las naciones; y entonces vendrá el fin”. Este es el tiempo del que habló el profeta Joel, podemos leer esto en hechos de los apóstoles 2:16 en adelante, dice así: “más esto es lo dicho por el profeta Joel: y en los postreros días dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mi siervos y sobre mis siervas en aquellos días, derramaré de mi Espíritu Santo y profetizarán y daré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra, antes que venga el día del Señor grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo”.
Este es el tiempo de la gran cosecha de Dios. Por eso debemos orar para que el Señor envíe obreros a su cosecha. Usted puede ser uno de ellos. Usted puede ser un héroe de Dios. Usted puede ser un guerrero o un General del tiempo final. No desperdicie su vida. Tiene una sola vida para vivir. Este es su momento de servir a Dios. ¿Qué hará usted con el resto de su vida? ¿la va a utilizar para hacer tesoros en el cielo? ¿o la va a desperdiciar?. ¿Trabajará usted para la obra más importante que puede haber en toda la eternidad? o ¿simplemente pasará sus días viendo televisión, haciendo sus cosas y no hará nada que permanezca para siempre?. Tome hoy decisiones claras. Decídase a emplear del resto de su vida en hacer el bien y en servir a Dios. Apoye la causa de Dios. Este es su tiempo. Hágase tesoros en el cielo. Sirva a Dios y al prójimo. Utilice bien el resto de su vida. Hay recompensas eternas. Hay tesoros en el cielo para usted. El evangelio debe ser predicado en todo el mundo. Y usted puede ser un obrero de Dios. La cosecha debe ser levantada. Hay miles y miles que están oprimidos por el pecado y por el diablo. Nuestro Señor Jesucristo vino a buscar y a salvar a los que estaban perdidos. Él quiere trabajar a través suyo. Él quiere expresarse a través suyo. Él quiere salvar personas a través suyo, el quiere sanar a través suyo, el quiere animar, bendecir, bautizar en el Espíritu Santo, y quiere trabajar con usted en esta gran cosecha final. Por favor: dígale al Señor ahora en oración:
«Señor Jesús, te entrego mi vida, para que hagas tu voluntad en mí, Perdona todos mis pecados, vive tu vida en mí, utiliza mi boca, utiliza mis manos y todo mi ser para salvar, sanar, llenar con tu Espíritu Santo, hacer obras de bien, bendecir a las personas y para hacer tu voluntad a través mío. Continúa tu obra través mío Señor, te entrego mi vida incondicionalmente para que hagas siempre en mi tu voluntad, muchas gracias Jesús. Amén.
Jesucristo nuestro Señor dijo: Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a todas las personas. El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas… también promete una protección especial sobre aquellos que siguen. Sobre los enfermos (dijo Jesús) pondrán sus manos y sanarán. Y Jesucristo fue recibido arriba en el cielo y sus seguidores predicaron en todas partes, y El Señor les ayudó y confirmó la palabra con las señales que la seguían.
Hoy es igual. Jesús sigue haciendo su obra hoy. El es el mismo de siempre.
Debemos cumplir el mandato de Jesús. Debemos cumplir su gran comisión. Debemos salvar a los pecadores y predicarles el mensaje de salvación. Nuestro Señor Jesucristo dijo: así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y es necesario que se predique en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones. San Lucas 24:46-49. Para eso Jesús nos dijo que debíamos ser llenos del Espíritu Santo y recibir “la promesa del Padre” es decir, ser investidos de poder desde lo alto; se refería a ser llenos del Espíritu Santo. Ellos perseveraron unánimes en oración y Jesucristo los llenó con su Espíritu Santo el día de Pentecostés. Hoy pasa lo mismo, hoy es igual. Jesucristo en el libro Hechos de los apóstoles capítulo uno, habló de estás cosas y dijo en el versículo cinco: “ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo” y en el versículo ocho: “recibirán poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me serán testigos en todo el mundo, hasta lo último de la tierra”.Ellos fueron bautizados en el Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu Santo le daba que hablasen. Se cumplió entonces la profecía del profeta Joel.
Estamos en los postreros días y estamos en los días en que el pecado está aumentando y el amor de muchos se está enfriando, este es el tiempo en que habló nuestro Señor Jesucristo de que sería predicado el evangelio del Reino de Dios en todo el mundo para testimonio a todas las naciones y entonces vendrá el fin. Es muy importante que usted sepa el tiempo en que estamos viviendo. Lo que más va a apoyar Jesús es la evangelización del mundo. El quiere todas las personas del mundo escuchen el mensaje de salvación. El quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Jesucristo (el justo) murió en lugar de nosotros los injustos para llevarnos a Dios. Lo que más le interesa a Dios es salvar a las personas perdidas, aquellos que permanecen en sus pecados sin arrepentirse y no saben el camino al cielo. El ama a cada persona perdida con un amor que no podemos comprender. Él nos ha mostrado en San Lucas capitulo 15 que hay fiesta en el cielo cuando un pecador se arrepiente, hay una explosión de alegría en el cielo cada vez que una persona entra a su Reino (al Reino de Dios). Para eso debemos predicarles el mensaje de salvación. Cada cristiano es “un misionero en el lugar donde está”. Cada cristiano es «un pescador de hombres» en el lugar donde está. Cada cristiano es una luz en medio de las tinieblas. Las personas que rodean a cada cristiano: parientes, amigos, conocidos, vecinos, etc. deben “ver” sus buenas obras, deben escuchar el mensaje de salvación a través de nosotros porque Dios quiere que sean salvos y sean sus hijos por toda la eternidad.
¡Manos a la obra!
VERSÍCULOS
Dios nos ama.
(Juan 3:16)
«Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna.
(Juan 3:17)
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.
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(1 Juan 4:9)
Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él.
(1 Juan 4:10)
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.
(Romanos 8:32)
Si Dios no nos negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos también, junto con su Hijo, todas las cosas?
(1 Juan 2:2)
Jesucristo se ofreció en sacrificio para que nuestros pecados sean perdonados;
y no solo los nuestros, sino los de todo el mundo.
El propósito de Dios.
(Juan 10:10)
Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
(1 Tesalonicenses 5:9)
Porque Dios no nos destinó a recibir el castigo, sino a alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.
(1 Tesalonicenses 5:10)
Jesucristo murió por nosotros, para que, y a sea que sigamos despiertos o que nos durmamos con el sueño de la muerte, vivamos juntamente con él.
La palabra de Dios nos guía.
(2 Timoteo 3:16)
Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud.
(Mateo 4:4)
El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
La realidad del pecado y de la condenación.
(Juan 3:19)
Los que no creen, son condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz.
(Juan 3:20)
Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo.
(Romanos 3:10)
pues las Escrituras dicen:
«¡No hay ni uno solo que sea justo!
(Romanos 3:12)
Todos se han ido por mal camino;
todos por igual se han pervertido.
¡No hay quien haga lo bueno!
¡No hay ni siquiera uno!
(Eclesiastés 7:20)
Sin embargo, no hay nadie en la tierra tan perfecto que haga siempre el bien y nunca peque.
(Romanos 3:23)
todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios.
(Santiago 4:17)
El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.
Jesucristo es el único camino hacia Dios.
(Juan 14:6)
Jesús le contestó:
–Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Solamente por mí se puede llegar al Padre.
(Hechos 4:12)
En ningún otro hay salvación, porque en todo el mundo Dios no nos ha dado otra persona por la cual podamos salvarnos.
(Romanos 5:8)
Pero Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.
(1 Pedro 2:24)
Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.
(1 Pedro 3:18)
Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios. En su fragilidad humana, murió; pero resucitó.
(Lucas 19:10)
Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.
(1 Timoteo 2:3)
Esto es bueno y agrada a Dios nuestro Salvador,
(1 Timoteo 2:4)
pues él quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.
(1 Timoteo 2:5)
Porque no hay más que un Dios, y un solo hombre que sea el mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús.
(1 Timoteo 2:6)
Porque él se entregó a la muerte como rescate por la salvación de todos.
Necesitamos arrepentirnos, creer en la obra de Jesucristo a nuestro favor, e invitarlo a que entre en nosotros; y a que gobierne nuestra vida y recibirlo como salvador y Rey.
(Hechos 3:19)
Por eso, vuélvanse ustedes a Dios y conviértanse, para que él les borre sus pecados
(Juan 1:12)
Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.
(Juan 20:31)
Pero estas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida por medio de él.
(1 Tesalonicenses 5:9)
Porque Dios no nos destinó a recibir el castigo, sino a alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.
(1 Juan 1:9)
pero si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.
(Efesios 2:8)
Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.
(Efesios 2:9)
No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada;
Cuando recibimos a Jesús tenemos la seguridad de la salvación.
(Juan 10:27)
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
(Juan 10:28)
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(Juan 10:29)
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
(Juan 3:36)
El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; pero el que no quiere creer en el Hijo, no tendrá esa vida, sino que recibirá el terrible castigo de Dios.»
(Juan 14:20)
En aquel día, ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes están en mí, yo en ustedes.
(Colosenses 2:13)
Ustedes, en otro tiempo, estaban muertos espiritualmente a causa de sus pecados y por no haberse despojado de su naturaleza pecadora; pero ahora Dios les ha dado vida juntamente con Cristo, en quien nos ha perdonado todos los pecados.
(Colosenses 2:14)
Dios anuló el documento de deuda que había contra nosotros y que nos obligaba; lo eliminó clavándolo en la cruz.
Debemos manifestar nuestra fe en Jesucristo.
(Romanos 10:10)
con la boca se reconoce a Jesucristo para alcanzar la salvación.
(Romanos 10:13)
Porque esto es lo que dice: «Todos los que invoquen el nombre del Señor, alcanzarán la salvación.»
La vida de Jesucristo en nosotros nos cambia y hace nuevas personas.
(2 Corintios 5:17)
Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo.
Jesús está siempre con sus hijos.
(Colosenses 1:27)
a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,
(1 Tesalonicenses 5:10)
quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.
(Filipenses 4:13)
A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece.
(Juan 6:35)
y Jesús les dijo:
–Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca tendrá hambre; y el que cree en mí, nunca tendrá sed.
¿Cómo ser salvos?
(Juan 6:37)
Todos los que el Padre me da, vienen a mí; y a los que vienen a mí, no los echaré fuera.
Debemos arrepentirnos de nuestros pecados, creer en la obra de Jesús en la cruz pues allí llevó nuestra culpa y murió en nuestro lugar; y debemos recibirlo en nuestro corazón invitándolo a que entre en nuestra vida con una oración. Le pedimos que viva en nosotros ¡y eso es lo que hace literalmente!
¿Querés orar esta oración?
Señor Jesús: En este momento me arrepiento de todos mis pecados, gracias porque moriste en mi lugar en la cruz llevando mi culpa. Te pido que entres en mi vida y vivas en mí. Te recibo ahora como mi salvador y mi Rey.
Muchas gracias mi Señor. Amén
Si has hecho esta oración Jesucristo vive en ti, te ha perdonado, eres salvo y has recibido su Espíritu Santo.
(Efesios 1:13)
Gracias a Cristo, también ustedes que oyeron el mensaje de la verdad, la buena noticia de su salvación, y abrazaron la fe, fueron sellados como propiedad de Dios con el Espíritu Santo que él había prometido.
(Mateo 5:8)
«Dichosos los de corazón limpio,
porque verán a Dios.
Y sucedió esto:
(Colosenses 1:13)
Dios nos libró del poder de las tinieblas y nos llevó al reino de su amado Hijo,
(Colosenses 1:14)
por quien tenemos la liberación y el perdón de los pecados.
Cuando crees y recibís a Jesús en tu corazón tienes la vida eterna.
(1 Juan 5:11)
Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo de Dios, tiene también esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.
(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(Juan 10:27)
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
(Juan 10:28)
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(Juan 10:29)
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
(1 Juan 2:24)
Por eso, guarden ustedes en su corazón el mensaje que oyeron desde el principio; y si lo que oyeron desde el principio queda en su corazón, también ustedes permanecerán unidos con el Hijo y con el Padre.
(1 Juan 2:25)
Esto es precisamente lo que nos ha prometido Jesucristo: la vida eterna.
(Juan 5:24)
Les aseguro que viene la hora, y es ahora mismo, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán.
¿Y ahora qué?
Con Dios en tu vida vas a ser cada día más como El y estás en el mejor camino.
Habla con El todos los días en oración, lee la Biblia y busca una Iglesia donde se predique a Cristo y se enseñe su palabra, únete a ella y participa de sus actividades.
(Juan 15:8)
En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos.
(Mateo 3:8)
Pórtense de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor.
(Mateo 5:16)
Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.
(Colosenses 2:6)
Por eso, habiendo recibido a Jesucristo como su Señor, deben comportarse como quienes pertenecen a Cristo,
(Colosenses 2:7)
con profundas raíces en él, firmemente basados en él por la fe, como se les enseñó, y dando siempre gracias a Dios.
(Hechos 2:46)
Todos los días se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
(Hechos 2:47)
Alababan a Dios y eran estimados por todos; y cada día el Señor hacía crecer la comunidad con el número de los que él iba llamando a la salvación.
(2 Timoteo 2:2)
Lo que me has oído decir delante de muchos testigos, encárgaselo a hombres de confianza que sean capaces de enseñárselo a otros.
Debemos cumplir su comisión:
(Mateo 28:18)
Jesús se acercó a ellos y les dijo:
–Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.
(Mateo 28:19)
Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu Santo,
(Mateo 28:20)
y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.
Debemos aprender las bases del cristianismo y ganar personas para el Reino de Dios.
(Hechos 5:42)
Todos los días enseñaban y anunciaban la buena noticia de Jesús el Mesías, tanto en el templo como por las casas.
(Hechos 11:14)
él te dirá cómo puedes salvarte, tú y toda tu familia.
Puedes reunirte en tu casa con tu familia, parientes y amigos para que alguien (o tu mismo) les enseñe las bases del cristianismo.
(Hechos 10:24)
y al otro día llegaron a Cesarea, donde Cornelio los estaba esperando junto con un grupo de sus parientes y amigos íntimos, a quienes había invitado.
(Hebreos 13:16)
Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.
(Hebreos 6:10)
Porque Dios es justo, y no olvidará lo que ustedes han hecho y el amor que le han mostrado al ayudar a los del pueblo santo, como aún lo están haciendo.
(Hebreos 6:11)
Pero deseamos que cada uno de ustedes siga mostrando hasta el fin ese mismo entusiasmo…
(Hebreos 6:12)
… sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la constancia están recibiendo la herencia que Dios les ha prometido.
(1 Pedro 4:7)
y a se acerca el fin de todas las cosas. Por eso, sean ustedes juiciosos y dedíquense seriamente a la oración.
(1 Pedro 4:8)
Haya sobre todo mucho amor entre ustedes, porque el amor perdona muchos pecados.
(1 Pedro 4:9)
Recíbanse unos a otros en sus casas, sin murmurar de nadie.
(1 Pedro 4:10)
Como buenos administradores de los diferentes dones de Dios, cada uno de ustedes sirva a los demás según lo que haya recibido.
(1 Pedro 4:11)
Cuando alguien hable, sean sus palabras como palabras de Dios. Cuando alguien preste algún servicio, préstelo con las fuerzas que Dios le da. Todo lo que hagan, háganlo para que Dios sea alabado por medio de Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el poder para siempre. Amén.
(Mateo 5:6)
«Dichosos los que tienen hambre
y sed de la justicia,
porque serán satisfechos.
Debemos estar enfocados en lo principal.
(Hechos 6:4)
Nosotros seguiremos orando y proclamando el mensaje de Dios.
Debemos permanecer en este propósito.
(Esdras 7:10)
Esdras (cambie el nombre de Esdras por el suyo) tenía el firme propósito de estudiar y de poner en práctica la ley del Señor, y de enseñar a el pueblo de Dios sus leyes y decretos.