EL PADRE, TU PADRE: DIOS.

Debemos pedir a Jesús que nos revele a Dios Padre y su amor.

También debemos amarle sobre todas las cosas y para eso debemos conocerle y conocer lo que hizo, hace y hará por nosotros.

Dios nos hizo en el vientre de nuestra madre de la manera que El quiso.

Fue Dios Padre el que nos formó: Estás vivo gracias a El.

Debemos orar con el entendimiento de lo que significa: Venga tu Reino y que sea hecha tu voluntad aquí en la tierra como se hace en el cielo.

Al ser verdaderos cristianos tenemos a Cristo y al Espíritu Santo en nosotros y podemos tener una relación personal e íntima con el Padre (Dios) como la tuvo Jesucristo y también “ver” lo que va hacer Jesús en la vida diaria.

Debemos amar al Padre sobre todas las cosas como lo hizo Jesús y obedecerle porque le amamos mucho y le tenemos un temor reverente.

Debemos obedecer al Padre por el amor hacia El, como sus verdaderos hijos que queremos que nuestros Padre esté feliz con nosotros.

Jesús por el profundo amor que tenía al Padre, sentía gran gozo al obedecerle y hacer su perfecta voluntad en todo. Así debemos hacer nosotros.

La obediencia puede ser un gran placer cuando la vemos como un amoroso hijo haciendo la voluntad del Padre mas bueno que pueda existir y el que te ama más que nadie.

Entonces querrás obedecerlo y no “fallarle” ni hacerlo sufrir.

Dios nos llamó a tener comunión con la trinidad que vive en nosotros, nos llamó a ser “el cuarto” en medio de tres personas que se aman.

El Padre nos ama como ama a Jesucristo.

Jesucristo nos ama de la misma forma que ama al Padre

Somos hijos de Dios Padre (como es Jesús) y podemos vivir con el Padre de la misma manera que vivió Jesús.

Dios nos hizo sus hijos para tener la misma relación que tuvo Jesús con el Padre.

Nos hizo miembros de la familia de Dios y nos hizo una familia de reyes, sacerdotes e hijos-embajadores (esto ahora en este mundo).

Debemos descubrir cuanto nos ama el Padre (nos amó y seguirá amando).

¿Sabemos que el padre ME ama de la misma manera que amó a Jesús?

Nuestra seguridad y satisfacción están en nuestro Padre celestial.

Debemos tener la doble motivación del temor reverente a un Padre que me ama (Dios) y el amor a El, que nos convence y lleva a hacer la voluntad de Dios.

Jesús dijo que el Espíritu Santo vendría y nos revelaría los secretos más profundos de Dios.

Debemos conocer bien la paternidad de Dios y ser como El con las otras personas: Un Padre.

Dios es un Padre y SU familia es la esfera de su paternidad.

Aparte de la salvación la necesidad de un padre perfecto y todopoderoso que se hace cargo de sus hijos, es lo que más necesitamos los seres humanos.

En el Reino de Dios seríamos “príncipes” (Pero no: El nos llama reyes) que obedecen gustosamente y amorosamente a su Padre.

Los hijos son semejantes al Padre: así seremos completamente en el cielo.

También somos herederos de TODO junto con Cristo. (Co-herederos).

Debemos vivir como un hijo que conoce a su Padre (y no lo malinterpreta), lo respeta, cuida sus cosas y las defiende teniendo los mismos objetivos, un hijo que ama a su Padre, le obedece con alegría y como resultado de esto está determinado siempre a hacer todo lo que el Padre le dice y colabora con El y hace todo lo que el Padre hace.

Jesús dijo: Lo que veo hacer a mi Padre eso hago y trabajó con El en la misma dirección y propósito.

Debemos entonces conocer su voz de tal manera que no nos equivoquemos en sus instrucciones diarias.

Que todos podamos decir esto: Conocemos al Padre y nunca “confundimos” su voz.

Una vez que conocemos al Padre y su infinito amor por nosotros entonces vivir bajo su absoluto gobierno, autoridad y voluntad no es una carga sino que es de gran gozo.

Si nunca hemos tenido esta revelación, necesitamos orar por ella. Dígale a Jesús: Señor revélame al Padre, solo tú decides a quién darlo a conocer.

Los hijos tienen derechos y obligaciones.

Ej: en Miramar venían muchos a pedir a la puerta de mi casa (más sabiendo que allí vive un pastor) como no podía darle a todos yo decidía a quien darle, que darle y cuando. Pero no era así con mis hijos, ellos siempre tenían para comer y ropa (no tenían que pedirme) descartaban que yo iba a suplir sus necesidades. Solo me podían dar gracias.

Cuando un hijo ora al Padre este responde.

Los hijos tienen los recursos del Padre (cortadora de césped, escoba etc)

Todo lo que el Padre tiene está disponible para su hijo.

Podemos concentrarnos en orar por otros porque sabemos que nuestro padre tiene la responsabilidad de proveer para nuestras necesidades.

Diga: MI PADRE ME AMA Y TODO LO QUE TIENE EL PADRE ES MÍO.

La mayor responsabilidad el hijo es ser obediente al Padre, (y no a otros que contradicen la voluntad del Padre).

EL PADRE NUESTRO ES EL DIOS TODOPODEROSO.

ORE SIEMPRE A DIOS COMO LO HACE UN HIJO CON SU PADRE.

(Salmos 139:13) Dios te formó en el vientre de tu madre.

Porque tú formaste mis entrañas;

Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

(Salmos 139:16)

Mi embrión vieron tus ojos,

Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas

Que fueron luego formadas,

Sin faltar una de ellas.

Nosotros tenemos o somos espíritu, alma y cuerpo. Es nuestro espíritu el que sale del cuerpo y va a Dios si somos de El y al infierno si no somos de El.

Dios quiere que cuando mueras vayas al cielo

Tú eres un espíritu dentro de tu cuerpo.

(Eclesiastés 12:7)

y el polvo (tu cuerpo) vuelva a la tierra, como era, y el espíritu (tu espíritu) vuelva a Dios que lo dio.

En el momento de la concepción Dios formó tu espíritu (a ti) y te puso dentro del huevo o cigota fecundado por el espermatozoide. Desde ese momento eras tu y tenías vida. Ese milagro de formar tu espíritu invisible es algo tremendo que la gente ni lo sabe, ni piensa en eso, ni le da gracias a Dios por ello.

(1 Tesalonicenses 5:23)

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

(Hechos 7:59)

Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

(Juan 19:30)

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

(Lucas 23:46)

Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

(Génesis 49:33)

Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres.

(Mateo 6:6) TU PADRE DIOS ESTA SIEMPRE AL LADO TUYO. No es un anciano en un trono lejano que no participa en nada y hay que convencerlo a que te ayude. EL ES TU PADRE.

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

(Juan 20:17) Jesús así lo llama, Jesús nos iguala a El, nos pone en la misma relación que El con el Padre. ¡Maravilloso! Dios le dijo a María Magdalena:

vé a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

…(Mateo 6:9)

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

(Mateo 6:10)

Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (Eso es siempre lo mejor). La voluntad de Dios es perfecta.

Juan 14:31) Jesús siempre obedeció en todo a su Padre y es lo que más ama.

Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago.

EL AMOR DEL PADRE POR NOSOTROS:

(Juan 3:16) El Padre ama a Jesús de una manera imposible de imaginar pero lo entregó por nosotros a morir porque nos ama también de una manera imposible de imaginar.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

(1 Juan 4:9) Dios mostró su amor por nosotros en eso y en millones de cosas.

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

(1 Juan 4:10)

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

(1 Juan 4:19)

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

(1 Juan 4:16) A esto debemos llegar:

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor.

(Romanos 5:5) Solo cuando recibimos el Espíritu santo podemos conocer de su amor.

… el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

(Romanos 5:10)

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (Cristo en nosotros).

(Colosenses 1:21) Antes éramos sus “enemigos” aún sin saberlo pero Dios nos amó igual.

Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado

(1 Juan 3:1) Nos salvó del infierno, nos hizo sus hijos y seremos semejantes a El para siempre.

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.

(1 Juan 3:2)

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

(Gálatas 3:26)

pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

(Romanos 8:17) Además nos hizo sus herederos y co-herederos con Cristo (¿Puede imaginarse eso?)

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo…

(Lucas 15:20) DIOS Padre es así.

Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

(Juan 15:9)

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado…

Somos sus hijos Dios es nuestro proveedor y sabe todo.

Algunos deberes u obligaciones de El Padre:

Hacernos nacer: Juan 1:13 NTV

Amarnos

Guiarnos

Cuidarnos

Proveer para las necesidades, comida, salud etc.

Enseñarnos, instruirnos: Proverbios 13:24

Hacernos regalos (es una alegría comprarles a los hijos cosas que les gustan)

Disciplinarnos Hebreos 12:6; Apocalipsis 3:19

Corregirnos

Ya cuando son más grandes: orientarlos en su vocación según sus dones.

Respaldarlos, en un momento de necesidad ayudarlos, sea económicamente u de otra manera. Ayudarlos a comprar una casa, o darle parte de la suya o un auto etc.

Darle la herencia

Los hijos:

Obedecer a sus Padres: Mateo 9:13; 2 Corintios 10:5; Oseas 6:6.

Amarlos,

Respetarlos,

Identificarse con ellos

Ser como el Padre (semejantes a El) 1Juan 1:3

Aprender de El (y más de un padre perfecto como es Dios)

Agradarle Juan 8:29

También los hijos tienen derechos.

No ruegan al Padre por comida ya descartan que la tienen.

Todo lo del Padre es de ellos EJ cortadora de Pasto, escobas, baño, etc.

(Mateo 6:8)

No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

(Mateo 7:11)

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

(Mateo 6:32)

Porque los paganos buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

(Lucas 12:30)

Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.

Debemos pedirle a Jesús que nos revele al Padre, es decir como es etc.

(Mateo 11:27) Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

(Lucas 10:22)

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

(Juan 17:22) Además Jesús nos da la gloria que el Padre (Dios) le dio a El. ¡Esto es verdad! Aunque casi incomprensible.

La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

(Juan 17:23) El Padre Dios nos ama como ama a Jesús ¡Increíble, pero es verdad!

Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

(Juan 16:27)

pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

(1 Corintios 13:4) Dios es amor y Dios es así.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

(1 Corintios 13:5)

no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

(1 Corintios 13:6)

no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

(1 Corintios 13:7)

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Jesús nos reveló a Dios.

(Juan 14:9)

Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?

El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

(Juan 1:18)

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

(Juan 17:6) Nosotros somos de Dios y Dios nos dio a Jesús para que el nos salve de toda condenación.

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.

(Juan 17:9)

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,

(Juan 17:26) Para que el amor del Padre esté en nosotros…

Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

(Lucas 18:19)

Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.

(Juan 14:20) Cuando Jesús sea glorificado.

En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

((Juan 14:21)

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

(Juan 14:21) DHH

El que recibe mis mandamientos y los obedece, demuestra que de veras me ama. Y mi Padre amará al que me ama, y yo también lo amaré y me mostraré a él.”

(Juan 14:23)

Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. Jesús y El Padre (además del Espíritu Santo vienen a vivir en nosotros cuando nacemos de nuevo del Espíritu Santo).

(Juan 1:13) Nacemos de nuevo Por la voluntad del Padre Dios.

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

(Hebreos 12:6) Nos hace sus hijos y nos trata como tales.

Porque el Señor al que ama, disciplina,

Y azota a todo el que recibe por hijo.

(Apocalipsis 3:19)

Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

(Proverbios 13:24)

El que detiene el castigo, a su hijo aborrece;

Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.

(Mateo 9:13) Dios quiere la obediencia, la justicia y la misericordia antes que cualquier rito religioso.

Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

(2 Corintios 10:5) Aun nuestros pensamientos más íntimos debemos entregarlos a Jesús para que El los cambie de acuerdo a su voluntad.

derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

(Oseas 6:6)

Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos. (Ritos religiosos)

(Juan 8:29) Si agradamos a Dios podemos decir eso también.

Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

Fuimos creados para tener amistad con la trinidad.

(1 Juan 1:3) lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.

(1 Corintios 1:9)

Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

(2 Corintios 13:14)

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

(Juan 16:7) El Espíritu Santo solo puede hacer la obra de revelarnos “lo profundo de Dios”.

1 Corintios 2:10-16.

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

(Juan 16:25)

Les he dicho estas cosas poniéndoles comparaciones; pero viene la hora en que ya no les pondré más comparaciones, sino que les hablaré claramente acerca del Padre.

(Juan 16:12)

Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

(Juan 16:13)

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

(Juan 16:14)

El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

(Juan 15:7)

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

(Juan 6:65) El Padre nos lleva a Cristo. Gracias Papá.

Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

(Juan 6:44)

Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

(Juan 17:11)

Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

(Juan 10:9)

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

(Juan 17:9) Todo comienza con el Padre.

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,

(Hebreos 2:11)

Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; (DEL PADRE) por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

(Hebreos 2:12)

diciendo:

Anunciaré a mis hermanos tu nombre,

En medio de la congregación te alabaré.

(Juan 1:13)

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

(Juan 1:13)

Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.

(1 Pedro 1:3)

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,

(1 Pedro 1:23)

siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

(1 Pedro 1:3) NTV

Que toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Es por su gran misericordia que hemos nacido de nuevo, porque Dios levantó a Jesucristo de los muertos. Ahora vivimos con gran expectación

(1 Pedro 1:23) NTV

Pues han nacido de nuevo pero no a una vida que pronto se acabará. Su nueva vida durará para siempre porque proviene de la eterna y viviente palabra de Dios.

(Eclesiastés 12:7)

y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.

(Lucas 15:31)

El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.

(2 Corintios 5:20)

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

(Juan 11:41)

Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.

(Juan 10:14) Nosotros debemos conocer la voz de Dios.

Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

(Juan 14:23) El Padre está en nosotros también.

Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

(Efesios 2:19)

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

(Efesios 3:14)

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,

(Efesios 3:15)

de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,

(Gálatas 6:10)

Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

UN REINO DE HIJOS:

(2 Corintios 6:18)

Y seré para vosotros por Padre,

Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

(Génesis 17:1) Nuestro Padre es el Dios Todopoderoso.

Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.

(Apocalipsis 11:17)

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

(Apocalipsis 15:3)

Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.

(Apocalipsis 19:6)

Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!

(Gálatas 3:26)

pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

(Gálatas 4:6)

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

(Romanos 8:15)

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Papito).

(Gálatas 4:4)

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

(Gálatas 4:5)

para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

(Gálatas 4:6)

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, (Jesús) el cual clama: ¡Abba, Padre!

(Gálatas 4:7)

Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

(1 Pedro 1:10)

Incluso los profetas quisieron saber más cuando profetizaron acerca de esta salvación inmerecida que estaba preparada para ustedes.

(1 Pedro 1:11)

Se preguntaban a qué tiempo y en qué circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando les dijo de antemano sobre los sufrimientos de Cristo y de la inmensa gloria que después vendría.

(Juan 5:19)

Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Nosotros debemos hacer eso.

(Juan 5:30)

No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.

(Juan 10:17) Hasta esto obedeció.

Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.

(Juan 10:18)

Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

(Y lo obedeció)

(Lucas 15:31)

El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.

(Juan 17:10) Todo lo del Padre es de Cristo y de nosotros.

y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

(Juan 11:23) Jesús ya sabía porque el Padre le había dado la respuesta: SI.

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

(Juan 11:41)

Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.

(Juan 11:42)

Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

(Juan 11:43)

Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! (Dio la orden porque ya sabía la voluntad del Padre).

(Juan 11:44)

Y el que había muerto salió…

Que nosotros podamos también decir: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes.

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