¿ESTA SEGURO DE TENER VIDA ETERNA Y QUE CUANDO MUERA IRÁ AL CIELO?

clip_image002Dios quiere que esté seguro.

La Biblia dice: "Estas cosas os he escrito a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna" (1 Juan 5:13).

Otra pregunta a considerar es :

Suponga que usted se encontrara frente a Dios y El le preguntara: “¿Por que debo dejarte entrar al cielo?" ¿Que le diría?

Quizás no sabría que decirle.

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Usted puede saberlo porque Dios nos ama y tiene un prop6sito para nuestras vidas.

La Biblia lo declara de esta manera: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en É1 cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).

EL PROPOSITO DE DIOS
ES QUE TENGAMOS VIDA ETERNA.

· clip_image006Recibimos la vida eterna como un regalo.

"La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23).

· Ahora mismo podemos vivir una vida con un propósito eterno.

"Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10).

· Pasaremos la eternidad en el cielo con Jesús.

clip_image008"Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mi mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Juan 14:3).

Dios quiere que tengamos propósito en la vida.

Entonces, ¿por que el hombre pocas veces encuentra el verdadero significado en la vida?

La respuesta es:

Nuestra naturaleza pecaminosa nos impide cumplir con el prop6sito de Dios para nuestras vidas.

clip_image010NECESITAMOS COMPRENDER
NUESTRO PROBLEMA.

· Todos somos pecadores por natu­raleza y decisión.

"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Ro. 3:23).

· Nosotros mismos no podemos salvarnos.

"No por obras, para que nadie se gloríe" (se enorgullezca) (Efesios 2:9).

· clip_image012Merecemos la muerte y el infierno.

"Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23).

Es verdad que:

Dios es santo y justo, y debe castigar el pecado. Sin embargo, El nos ama y ofrece el perdón por nuestro pecado. Jesús dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi" (Juan 14:6).

La Buena Nueva es …

…LA PROVISION DE DIOS ES JESUCRISTO

· Jesús es Dios y se hizo hombre.

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros" (Juan 1:1,14).

· clip_image014Jesús murió en la cruz por nosotros.

"Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios" (1 P 3:18).

· Jesús resucito de la muerte.

"El cual (Jesús) fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación" (Ro. 4:25).

clip_image016Eso es una buena noticia… pero de la única manera en que Jesús cambiará nuestras vidas es si lo aceptamos. La Biblia dice: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dió potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12).

La decisión es nuestra.

NUESTRA RESPUESTA ES RECIBIR A JESUS.

· Debemos arrepentirnos de nuestro pecado.

clip_image017Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados" (Hechos 3:19).

Arrepentimiento no es tan solo sentirse triste por haber pecado.

clip_image018"Que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras, dignas de arrepentimiento" (Hechos 26:20).

Arrepentimiento es dejar el pecado y volverse a Dios por medio de Jesucristo. Es como virar en una U.

· Debemos depositar nuestra fe en Jesús.

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios" (Ef. 2:8).

clip_image020Fe no es tan solo creer los hechos de Jesús. "Tu crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan" (Santiago 2:19).

Fe es confiar en Jesús.

Es como viajar en avión. Usted nunca hará un viaje en avión si no tiene plena confianza en el mismo.

Para confiar completamente en Jesús:

·Debemos rendirnos a Jesús como Señor.

"Que si confesares con la boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque … con la boca se confiesa para salvación" (Ro. 10:9-10).

Rendirse a Jesús como Señor no es tan solo decir que entregamos nuestra vida a Jesús. "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21).

Rendirse al Señor Jesús es dejarle controlar nuestras vidas.

clip_image022Darle a Jesús el control de nuestras vidas es como manejar por la carretera con otra persona. Mientras usted maneja lleva el control. Si en cualquier momento se da cuenta que no conoce el camino, pero la otra persona si, usted dice: "Toma el volante y maneja". La otra persona toma el control y las dos siguen la ruta que esta decide.

Como una evidencia de entregarle el control a Jesús, usted querrá identificarse con El. El Nuevo Testamento nos enseña que debemos identificamos públicamente con El (Mateo 10:32-33) y obedecerle bautizándose y perteneciendo a la iglesia (Hechos 2:41).

PREGUNTAS IMPORTANTES:

· “¿Hay alguna raz6n por la cual no desee aceptar el regalo de Dios de la vida eterna?"

· “¿Está dispuesto a dejar el pecado y depositar su fe ahora mismo en Jesucristo?"

La Biblia dice: "Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" (Ro. 10:13).

Tenga la bondad de leer esta oración para ver si es lo que quiere decirle a Dios.

Señor: Creo que eres el Hijo de Dios, que moriste en la cruz por mí y resucitaste de la muerte. Sé que he pecado y necesito perdón. Dejo mis pecados y te recibo como mi Salvador y Señor. Gracias

clip_image024por salvarme. Amén.

Ore al Señor Jesús con arrepentimiento y fe en lo que El hizo en la cruz por usted (el murió en su lugar y llevó la culpa de los pecados de usted y de todos los hombres en la cruz, el sufrió el castigo que correspondía a nosotros) luego entregue su vida a EL, usando esas palabras u otros similares; Jesús se convertirá en el Salvador y Señor de su vida.

Bienvenido a la familia de Dios. Usted acaba de tomar la decisión mas importante de su vida. Ahora puede estar seguro de ser salvo y tener la vida eterna. (Vea las próximas páginas.)

MI SEGURIDAD. . . Se que tengo vida eterna porque:

Jesús entró en mi vida

· Me arrepentí de mis pecados (Hechos 3:19).

· Deposité mi fe en Jesús (Efesios 2:8-9)

· Rendí mi vida a Jesús como Señor (es decir que acepto que El es mi Rey)(Romanos 10:9-10).

Dios oyó mi oración

"Porque todo aquel que invocare el nombre de Señor, será salvo" (Romanos 10:13).

Dios anotó mi entrega en el cielo

"Regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos" (Lucas 10:20).

La Biblia llama a los nuevos cristianos "niños en Cristo"

clip_image026(1 Corintios 3:1). Los niños no se desarrollaran normalmente sin ciertas ayudas esenciales.

La iglesia es para el nuevo cristiano lo que el hogar y la familia es para el recién nacido.

Usted se identifica con la nueva familia confesando públicamente a Jesús y experimentando el bautismo del creyente. "Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día (a la Iglesia) como tres mil personas" (Hechos 2:41).

Asista a la iglesia el próximo domingo

La oración es para el nuevo cristiano lo que la respiraci6n es para el recién nacido.

La respiración debe ser regular y continua. La Biblia dice: "Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses. 5:17).

Aprenda a ser específico en sus oraciones. "Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).

La palabra de Dios es para el nuevo cristiano lo que el buen alimento es para el recién nacido.

El buen alimento es un requisito diario para crecer. Le guiará en su nueva vida apropiadamente. "Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis"

(1 Pedro 2:2).

Aprender a testificar es para el nuevo cristiano lo que aprender a hablar es para el niño. Cristo nos manda que contemos las buenas nuevas a otras personas. "Me seréis testigos" (Hechos 1:8).

Cuéntele a los demás (con palabras sencillas) lo que Dios ha hecho en su vida.

Procure que su vida sea de ejemplo para otros. “ Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. (Mateo5:16)

“Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”. ( Mateo 5:8)

Siguiendo a Jesucristo

Consejos de la Palabra de Dios para nuevos creyentes en Jesucristo

¡Felicidades!

Acaba usted de tomar la decisión más importante de su vida: seguir al Señor Jesucristo.

A continuación le ayudaremos a comprender lo que le ha sucedido, lo que significa su decisión, y le ayudará a vivir la vida cristiana en los próximos días y semanas.

La Biblia y el presente libro deberán ser sus constantes compañeros. Consulte a menudo estas páginas hasta que las comprenda bien.

Las palabras en cursiva son versículos sacados directamente de la Biblia.

¡Que Dios le Bendiga!

Lo que era usted sin Cristo

Sin Cristo usted era una criatura de Dios, pero no su hijo, que aun no había nacido de nuevo. Había sido creado por él y para él ; sin embargo sus pecados le habían separado de su Creador, acarreado todo tipo de problemas los cuales le impedían encontrar la felicidad que el había planeado para usted. La Biblia declara que usted era:

Un pecador. "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23) y estaba:

Muerto espiritualmente. "Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).Leer (Efesios 2:1,5)

Condenado. "El que en el cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado" (Juan 3:18).

Separado de Dios. "Vuestras iniquidades han hecho division entre vosotros y vuestro Dios" (Isaías 59:2).

Para resumir diremos que usted vivía para si mismo, tratando de hacer su propia voluntad, y tratando de satisfacer solo sus deseos personales -una vida egocéntrica y frustrada-. Como a toda otra persona sin Cristo, le aguardaba un destino terrible: El infierno.

Las Buenas Nuevas del Evangelio

El evangelio es la mejor noticia que pueda escuchar el ser humano. Dios le ha amado a usted a pesar de sus faltas, problema y pecados. El vio la necesidad que usted tenía y mandó a Jesucristo para que recibiera el castigo por sus pecados y fuera su Salvador

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8).

Al escuchar estas Buenas Nuevas, usted decidió seguir a Cristo. Eso es algo maravilloso! Ahora, reflexionando sobre su decisión examinemos cuidadosamente lo que significa seguir a Jesús.

Como ser salvo

Sabiendo que Dios le ama, que el tiene el mejor plan posible para su vida, y que le ofrece perdón de pecados, diríjase a e1 en sus propias palabras y…

Confiese sus pecados. Llámelos por su verdadero nombre: men­tira, orgullo, ira, hurto, engaño, codicia, adulterio, odio, idolatría, egoísmo, etc.(No importa si no se acuerda de todos, Dios conoce su corazón y la intención de arrepentirse do todos sus pecados).

Dígale a Dios que se arrepiente de ellos; que tiene el propósito de abandonarlos y de entregarle a Él el derecho de gobernar su vida.

Renuncie a sus anteriores compromisos espirituales. Quizás haya hecho usted compromisos con entidades espiritistas, Con cultos extraños o satánicos, con ma­los espíritus o con "santos". Si es así, renuncie a cualquiera de esas consagraciones en voz alta, diciendo: "Retiro toda consagra­ción que haya hecho en mi vida a cualquier ídolo o espíritu malo,(u otra cosa) y me consagro voluntariamente al Señor Jesucristo".

Dígale a Dios que cree en El; que se entrega plenamente a El; que desea el perdón de sus pecados; y que recibe a Jesucristo como Señor y Salvador. El cumplirá su palabra, perdonándole los pecados que ha cometido y aceptándole a su comunión (Amistad y compañerismo). Crea ahora que El le perdona y le recibe como hijo.

Por ultimo, agradezca al Señor por su amor y su perdón.

¿Que le ha sucedido?

Si usted se ha arrepentido sinceramente de sus pecados y ha puesto su fe en el Señor Jesucristo, entregándole a él el control absoluto de su vida, inmediatamente le han ocurrido varias cosas maravillosas:

1. Dios ha perdonado todos sus pecados. "Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).

2. Dios le ha dado una nueva vida. "Os dio vida juntamente con el, perdonándonos todos los pecados" (Colosenses 2:13). De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

3. Dios le ha vestido con su justicia. "Se ha manifestado la justicia de Dios. . . por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en el" (Romanos 3:21, 22).

4. Dios le ha hecho hijo suyo. Mas a todos los que le recibie­ron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12).

5. Jesús ha venido a vivir en su corazón. “He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a el, y cenaré con él, y él conmigo" (Apocalipsis 3:20).

6. Jesús se ha unido a usted. "Porque el dijo: No te desam­pararé, ni te dejaré" (Hebreos 13:5).

Como hijo de Dios que es, usted está completamente perdonado de sus pecados, y tiene a Cristo en su corazón para ayudarle siempre, entonces puede esperar llevar una vida transformada. Siga manteniendo una actitud de arrepentimiento y fe, e intente obedecer lo que la Biblia enseña. Si confía humildemente en Cristo, ¡será usted victorioso!

La seguridad de la salvación

¡Que maravilloso es ser salvo! ¡Y aún más: saber que lo es! -esa es la seguridad que todo hijo de Dios puede tener-. La seguridad de la salvación se recibe de tres formas:

1. Mediante la Palabra de Dios. “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:11, 12).

Lea toda la Primera Epístola de Juan en su Biblia (1 Juan). Es un libro corto que se escribió para asegurarle que tiene usted la salvación.

2. Por la confianza interna que le da el Espíritu Santo. "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que so­mos hijos de Dios" (Romanos 8:16). "EI que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en si mismo" (1 Juan 5:10).

3. Mediante su vida transformada. "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los her­manos" (1 Juan 3:14). "Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos" (1 Juan 2:3) .

La seguridad de la salvación no viene a través de sus emociones; sino que la recibe usted por la evidencia mencionada. Sus senti­mientos no siempre estarán bajo control, de modo que no se fíe de ellos. Confíe en Dios y en su Palabra; y recuerde que Jesús dijo: "Al que a mi viene, no le echo fuera" (Juan 6:37).

Ahora que ha confiado usted en Cristo para su salvación, y que el ha obrado en su vida, hay algunas cosas que necesita hacer:

La oración, un conversar con Dios

Como hijo recién nacido de Dios necesita usted hablar con su Padre celestial; y aunque no sepa como hacerlo, ¡inténtelo de todas maneras! A é1 le encantará escuchar y contestar sus oraciones. He aquí algunas ayudas importantes:

1. Ore a solas, directamente al Padre. mas tú cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre" (Mateo 6:6).

2. Ore con humildad. "Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes" (I Pedro 5:5).

3. Ore en el nombre de Jesús. Jesús dijo: "Nadie viene al Padre, sino por mi" (Juan 14:6). ”Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré" (Juan 14:13, 14).

4. Ore con una conciencia limpia. Si ha cometido usted algún pecado, confiéselo. "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18). Y por otra parte: "Si nuestro corazón no nos re­prende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él” (1 Juan 3:21, 22). Si ha ofendido o agraviado usted a alguien, vaya a esa persona, pídale perdón y haga lo que sea necesario para arreglarse con ella.

5. Ore con acción de gracias. No olvide decir: "Gracias, Padre". "Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús" (1 Tesaloni­censes 5:18).

6. Ore a diario. Aparte un tiempo y un sitio para orar todos los días. La mañana temprano es un momento excelente para estar en la presencia de Dios.

7. Ore creyendo que ha recibido usted contestaci6n. "Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os ven­drá" (Marcos 11:24).

8. Ore de una manera natural, con sus propias palabras. No se moleste en imitar a otros que oran; no use las mismas palabras que ellos. "Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos" (Mateo 6:7). Cada persona tiene y debería emplear su propia forma de expresarse delante de Dios.

9. Ore con persistencia. Si la respuesta no llega enseguida, no se desanime, siga orando y diciéndole a Dios que cree que el va a responderle. "Porque todo aquel que pide, re­cibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá" (Lucas 11:10).

10. Ore con otros. "Porque donde están dos o tres congre­gados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20).

La Biblia

Necesita usted leer a diario el libro más importante del mundo: la Biblia. Hay muchas pruebas del poder eterno de la Palabra de Dios:

· Muchísimas vidas han sido cambiadas por su lectura y al seguir sus enseñanzas.

· Las vidas fieles de sus inspirados escritores, muchos de los cuales murieron por la fe que profesaban.

· La coherencia de su contenido; aunque fue escrito por docenas de siervos de Dios en el transcurso de cientos de años.

· El cumplimiento literal de sus profecías.

· El testimonio de Jesús, que confirma las palabras del Antiguo Testamento. (Jesús las citaba todo el tiempo)

· Los descubrimientos arqueológicos recientes.

· El testimonio que da respecto de sí misma: "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2 Timoteo 3:16, 17).

Las ventajas de leer la Biblia

1. La Biblia nos fortalece. "Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vo­sotros" (1 Juan 2:14). "Susténtame según tu palabra" (Salmo 119:28).

2. La Biblia nos purifica. "Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado" (Juan 15:3). "con que limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra" (Salmo 119:9).

3. La Biblia nos ayuda a obtener respuestas a nuestras ora­ciones. "Si permanecéis en mi, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho" (Juan 15:7).

4. La Biblia trae gozo a nuestros corazones. "Estas cosas os he hablado, para que mi gozo este en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido" (Juan 15:11). ”Me he gozado en el ca­mino de tus testimonios más que de toda riqueza" (Salmo 119:14).

5. La Biblia proporciona alimento espiritual para nuestro crecimiento. "Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2:2)

6. La lectura de la Biblia nos suministra sabiduría. "Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamien­tos… Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación" (Salmo 119:98, 99).

7. La Biblia nos guía en nuestras decisiones. "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino" (Salmo 119:105).

8. La lectura de la Biblia nos hace tener éxito. "Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en el para que guardes y hagas conforme a todo que en él está escrito; porque entonces hará pros­perar tu camino y todo saldrá bien” (Josué 1:8).

Cómo leer la Biblia

1. Lea la Biblia con expectación, creyendo que Dios hablará a su alma. Pídale a é1 que le ayude a comprender lo que lee. El salmista David oró: "Abre mis ojos, y miraré las mara­villas de tu ley" (Salmo 119:18).

2. Hágase preguntas mientras lee. ¿Que quiere decirme Dios en este pasaje? ¿Que me enseña esta porción de la Biblia acerca del Padre. .. de Jesús . . . de mi mismo . . . de la voluntad de Dios? Hay en ella un mandamiento que tengo que obedecer? ¿O una promesa que debo reclamar? O tal vez un ejemplo que necesito seguir? ¿Que aplicación tienen esas verdades a mi vida… a mi familia. . . a mi trabajo… a mi iglesia?

3. Lea varias veces cada pasaje. No hay nada como la repetición para comprender un texto. La Biblia debería consul­tarse constantemente.

4. Medite mientras lee. Es mejor leer, comprender, y aplicar un pasaje corto, que pasar apresuradamente sobre el texto entendiéndolo solo de manera superficial.

5. Lea la Palabra con una predisposición a hacer lo que esta dice. “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándolos a vosotros mismos" (Santiago 1:22). Su mano le ayudara a recordar como sacar el mayor partido de la lectura bíblica: -medite -memorice -estudie -lea -escuche

¿Que leer?

La Biblia tiene dos partes principales: el Antiguo Testamento -que se escribió antes de la venida de Jesucristo y consta de 39 libros- y el Nuevo Testamento: redactado después de la venida de Cristo y formado por 27 libros. Cada libro, a su vez, esta dividido en capítulos, y estos, en versículos.

Comience leyendo en el Nuevo Testamento. Lea el libro de 1 Juan, y luego los evangelios de Juan y de Marcos. A continuación haga lo propio con los Salmos, que le serán de gran ayuda en su vida devociónal. Seguidamente puede usted leer un capitulo de Proverbios cada día, y luego Hechos, Efesios, Filipenses y el resto de los libros de la Biblia.

Para buscar dichos libros, mire en el índice que hay en una de las primeras páginas de su Biblia. Lo importante es ser constante; seguir un plan. Anote sus descubrimientos, y no tema subrayar versículos ni escribir en el margen de la página. Una Biblia bien marcada suele ser señal de que se ha usado mucho.

Lecturas escogidas

Cuando usted..

· Esta enfermo o afligido: Santiago 5:13-18; 1 Pedro 2:24; Juan 11:1-45; Salmos 6 y 41.

· Fracasa en su vida personal: Salmo 37; Mateo 6:25-34.

· Necesita paz interior: Juan 14; Salmos 23 y 91.

· Sufre ingratitud: 1 Corintios 13; Isaias 49:14, 15.

· Se siente tentado: Santiago 1:2-15; 1 Corintios 10:13.

Si…

· Ha pecado: Salmo 51, Isaías 53, 1 Juan 1:9.

· Necesita perdon: Lucas 15, Mateo 6:14, 15.

· Necesita ayuda en su hogar: Efesios 5:22, 23; 1 Pedro 3:1-12.

· Necesita ayuda para orar: Mateo 6:5-18; Lucas 11.

· Necesita ayuda en una relación determinada: Mateo 5:23-26; Mateo 7:12; Romanos 12:9-21.

· Necesita seguridad en cuanto a su salvación: Juan 3:16, 18, 36; 1 Juan (la carta entera).

El propósito de la lectura bíblica y de la oración es mantener una comunión intima con Dios. Por medio de dicha comunión, el Señor le dará el alimento espiritual que necesita para su vida cristiana diaria.

La tentación

Mientras usted viva se verá tentado a pecar; pero debe com­prender que la tentación en si no es pecado, sino una invitación a infringir la ley de Dios. La tentación puede hacer atractivo el pecado, pero no convertirlo en irresistible o inevitable-con la ayuda del Señor usted es capaz de soportar dicha tentación y ver su poder quebrantado.

La tentación sigue el modelo de un anuncio publicitario en televisión:

A -Llama la ATENCION

I – Crea INTERES

D -Estimula los DESEOS

A – Llama a la ACCION

Usted puede evitar la tentación de igual manera que rehúsa ver el anuncio publicitario: cambiando de canal. La tentación empieza como un pensamiento. Luego, ese pensamiento capta nuestro in­terés y comienza a apelar a nuestros deseos naturales hasta que estos se hacen muy intensos. Por ultimo, somos motivados a actuar indebidamente.

Antes de que eso suceda, ¡cambie de canal su mente!

Cambie de canal ahora -programe un himno, un versículo bíblico, o un victorioso pensamiento positivo-. Levántese y aban­done el lugar en que se encuentra. Intente concentrarse en otras cosas.

1. Comprenda cual es la fuente de la tentación: “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni e1 tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupis­cencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1:13-15).

2. Evite las cosas y los lugares que suponen una tentación para usted. Aléjese de los sitios, la gente, las prácticas y el material de lectura que le hacen caer. Hay ambientes los cuales es necesario evitar a toda costa. En nuestros días cier­tos ambientes terribles pueden invadir incluso nuestros ho­gares por medio del televisor -evite los programas que pre­sentan escenas de violencia e inmoralidad.

3. Aprenda a resistir la tentación. Cuando se sienta usted atraído hacia algo mas allá de los limites establecidos por Dios, puede decir: "¡No! Soy un hijo de Dios, y en el nombre de Jesús me niego a pensar en esas cosas." "Someteos, pues,a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros" (Santiago 4:7).

4. Comprenda por qué Dios permite que sea usted tentado. El quiere hacerle fuerte, y sabe que necesita ejercicio espi­ritual. "Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vues­tra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales sin que os falte cosa alguna" (Santiago 1:2-4).

5. Crea que Dios limita la cantidad de tentación a que usted se enfrenta de acuerdo a su capacidad para hacerle frente. "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea hu­mana; pero fiel es Dios, que no os dejara ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que daré también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar" (I Corintios 10:13).

6. Si cae. . .levántese de nuevo! Confiese a Dios su pecado, y reciba el perdón que el le otorga por la fe. "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hu­biere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesu­cristo el justo" (1 Juan 2:1). "Si confesamos nuestros pe­cados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (I Juan 1:9).

El testimonio

Ahora que usted ha tenido una experiencia con Cristo, su familia y amigos deberían ver un cambio en su vida. Tal vez le observen durante algún tiempo para comprobar si va usted a permanecer fiel al Señor; pero no tardaran mucho en pedirle una explicación de lo que le ha sucedido.

Tiene usted que demostrarles lo que Cristo significa para usted, tanto mediante el ejemplo de su vida como por su testimonio verbal.

1. Dígale a la gente lo que le ha sucedido en su vida. La palabra hablada le ayudará a consolidar su posición de fe. "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levanto de los muertos, serás salvo" (Romanos 10:9). Dios puede usar el testimonio de usted para ganar a otros. No se preocupe de su falta de co­nocimiento bíblico; lo importante ahora es simplemente ex­presar aquello que le ha sucedido (vea Juan 9:25).

2. Pida a Dios que le Llene del Espíritu Santo. Jesús dijo: Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos…" (Hechos 1:8). El Espíritu Santo le guiará en cuanto a que decir y a quién hablar; y le dará también el valor para comenzar.

3. Memorice algunos versículos claves para dar mas fuerza a su testimonio. "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lucas 19:10). "Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16). "El Señor… es pa­ciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento" (2 Pedro 3:9). "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23). "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8). "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23). "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo" (Apocalipsis 3:20).

4. Testifique a su familia. "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tu y tu casa" (Hechos 16:31). Dios quiere uti­lizarle para alcanzar a su familia: padre, madre, hermanos, hermanas y demás parientes. A veces estos son los más difíciles de alcanzar, y quizás necesite usted mucha paciencia y sabiduría. Aqui tiene algunas sugerencias:

· Participe en acontecimientos importantes para la familia y en la vida de esta.

· Sea sincero, honesto y abierto; no tema admitir sus errores cuando los cometa.

· Sea consciente de que tal vez le estén probando para ver si la experiencia que ha tenido es real.

· No fuerce o presione a los miembros de su familia, ni argumente con ellos.

· Aproveche las oportunidades naturales para testificar.

· Siga orando y confiando en las promesas de Dios.

· Confíe en la guía del Espíritu Santo.

· iNo se rinda! Dios es fiel!

5. Saque partido de la literatura cristiana. Naturalmente us­ted querrá alcanzar con el evangelio al mayor número de personas posible; por lo tanto, cuando no tenga la oportuni­dad de hablar con alguien, déle un folleto -e incluso cuando testifique usted verbalmente, refuerce su mensaje por medio de la página impresa (libros, tratados, o revistas cristianas).

Buenas obras

Dios nos ha llamado para hacer buenas obras según su plan para con nosotros y según el don, dones o capacidades que nos ha dado. Procure con la ayuda de Dios abundar en ellas.

(Efesios 2:10) “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas”.

(Tito 3:8 ) “…en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres”.

(Hebreos 10:24) “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras”.

(Santiago 2:17) “Así también al fe, si no tiene obras es muerta en si misma”.

(1 Pedro 4:10) “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”.

(Mateo 5:16) “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

(Hechos 26:20) “anuncié…que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

(Tito 3:14) “Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto”.

(Mateo 7:16) “Por sus frutos los conoceréis”.

(Mateo 3:8) “ Haced, pues frutos dignos de arrepentimiento”.

La Iglesia

Uno de los grandes privilegios que tiene usted como creyente es el de pertenecer a la familia de Dios, compuesta por millones de hermanos y hermanas en Cristo. ¿Quiere saber algo mas acerca de esta familia que forma la iglesia de Dios? Pues…

1. No es una organización; sino más bien un organismo vivo. La Biblia llama a dicho organismo el "cuerpo de Cristo": "Su cuerpo, que es la iglesia” (Colosenses 1:24).

2. No cuenta con un "director gerente" humano. "Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y el es su Salva­dor” (Efesios 5:23).

3. Es el "órgano de proclamación" del mensaje de Dios por todo el mundo. "Dios que creo todas las cosas para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia" (Efesios 3:9, 10). Dios puso a su iglesia en el mundo para evangelizar a los que todavía no son de El y desarrollar la vida espiritual de sus hijos.

4. No es el edificio en el cual se reúnen los cristianos. La iglesia son los cristianos mismos. "Así que ya no sois ex­tranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fun­damento de los apóstoles y profetas, siendo la principal pie­dra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edifi­cados para morada de Dios en el Espíritu" (Efesios 2:19-22).

5. Su expresión visible es a través de asambleas locales, autónomas en cuanto a su gobierno, propagación y sosteni­miento. Una iglesia local puede o no formar parte de una asociación o "denominación". Debería usted hacerse miem­bro de una iglesia local que sea fiel a las enseñanzas de la Biblia y que trate de evangelizar a los perdidos.

6. La iglesia no es perfecta; pero Jesús la ama mucho y trabaja para perfeccionarla. "Cristo amo a la iglesia, y se entrego a si mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presen­társela a si mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese man­cha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese Santa y sin mancha" (Efesios 5:25-27).

Cada iglesia local tiene su propia estructura organizativa; pero cualquiera puede ser parte de ella si se ha convertido a Cristo de verdad. "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo" (Hechos 2:38). Hable con el pastor de la iglesia a la que desea asistir, y el le dirá cual es el paso siguiente.

Asista a las reuniones con regularidad. "Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos" (Salmo 122:1). "No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costum­bre…” (Hebreos 10:25).

Póngase a disposición del Señor y de la iglesia. La iglesia no es un sitio para recostarse y descansar; sino para servir a Dios con los talentos que El le ha dado.

Ofrende económicamente a Dios por medio de la iglesia. Dios ha prometido bendiciones espirituales y materiales a aquellos que demuestren su amor y dedicación contribuyendo para la obra del Señor, su propagación y sostenimiento.

Una última palabra

"Y Jesús se acerco y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:18-20).

Para ser un verdadero discípulo de Jesús, necesita usted hacer otros discípulos. ¿Por que no empezar ahora mismo enseñando a otra persona lo que ha aprendido en este librito? ¡Que Dios le bendiga!

Los Primeros pasos en la FE Cristiana

SU NUEVA VIDA EN CRISTO

INDICE

CINCO COSAS QUE USTED
DEBE SABER

1. Sus pecados fueron perdonados

2. Ahora usted es una nueva criatura

3. Dios lo ama

4. Usted es hijo de Dios

5. Puede vivir en victoria

CINCO COSAS QUE USTED

DEBE HACER

1. Estudie la Biblia diariamente

2. Ore constantemente

3. Viva fielmente

4. Tenga comunión con sus hermanos

5. De testimonio de Jesucristo

CINCO COSAS QUE USTED

PUEDE TENER

1. La paz verdadera

2. El bautismo con el Espíritu Santo

3. Una vida mejor

4. Una vida de confianza en Dios

5. El cielo

DONDE ENCONTRAR AYUDA

SEA BIENVENIDO

AL SENO DE

LA FAMILIA DE DIOS

MUCHAS FELICIDADES por la valiente decisión que usted acaba de tomar. Aceptar a Jesucristo como Salvador y Señor es, sin duda, lo más importante de la vida de una persona. En realidad, esta decisión es mucho más significativa que cualquier otra decisión en la vida. Esta decisión que usted tomó ha de alterar su vida en el tiem­po y en la eternidad. Su decisión de seguir a Jesucristo constituye motivo de alegría para la iglesia a la cual usted pasa a perte­necer a partir de ahora, y también para los Ángeles de Dios en el cielo. Jesús mismo dijo que "habrá mas gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por no­venta y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento" (Lucas 15:7).

Arrepentirse fue lo que usted hizo en el instante en que aceptó a Jesucristo como Salvador personal. Fue a consecuencia de esa importante decisión suya que los Ángeles de Dios se alegraron en el cielo.

CINCO COSAS QUE

USTED DEBE SABER

En este inicio suyo de andar con Jesucristo hay, por lo menos, cinco cosas importantes que usted debe saber. Son las siguientes:

1. SUS PECADOS FUERON PERDONADOS

La Biblia presenta su vida de antes como una vida de esclavitud al pecado, pero también dice que ahora usted es siervo de la justi­cia divina: "Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pe­cado, vinisteis a ser siervos de la justicia" (Ro­manos 6:17,18).

Muchos años antes de que el apóstol Pa­blo escribiera estas palabras, el Señor Je­sucristo ya había dicho que "todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado" (Juan 8:34). Pero gracias a la decisión que tomó de seguir a Jesucristo, su vida de antes, es­clava del pecado, es una página pasada en la historia de su vida. Ya no importa lo que usted era sin Jesucristo. A partir de ahora, lo que importa es lo que usted es en Jesucristo.

Escribiéndole a un grupo de creyentes de su tiempo, el apóstol Pablo dijo lo siguiente: "Ya vosotros, estando muertos en pecados y en la circuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con el, perdonándolos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era con­traria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz" (Colosenses 2:13,14).

Usted era deudor de una gran deuda espiri­tual, que no tenía la menor posibilidad de pa­gar. Pero en la cruz Jesucristo pagó su deuda y le dio el recibo de pago. De esa forma usted fue perdonado de todo lo que le debía a Dios. Aho­ra el pecado ya no tiene domino sobre su vida. "No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus con­cupiscencias" (Romanos 6:12),

2. AHORA USTED ES UNA NUEVA CRIATURA

La Biblia dice: "De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nue­vas" ( 2 Corintios 5:17).

Lo "viejo" y lo "antiguo" tienen que ver con la vida de antes, o sea, la vida que usted tenia hasta el instante en que decidió aceptar a Jesucristo como su Salvador único y personal. "Nueva criatura" o lo que se hizo "nuevo" se refiere a la vida que usted pasó a vivir a partir de ahí. El apóstol Pedro habla de esa vida nue­va suya en las palabras siguientes: "Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo rena­cer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos… siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre" (1 Pedro 1:3,23).

Usted fue hecho nueva criatura: a) según la misericordia de Dios; b) para una esperanza viva; c) por la resurrección de Jesucristo de los muertos; d) no de simiente corruptible; e) de simiente incorruptible, por la palabra de Dios.

Ya usted no anda según la naturaleza pe­caminosa heredada de sus padres. Por el con­trario, ahora usted tiene la mente y la naturaleza de Cristo. Usted nació del agua (la Palabra de Dios) y del Espíritu (Juan 3:5). Su nuevo na­cimiento viene de arriba, de lo alto, del cielo, de Dios. No se preocupe más con el pasado. Ahora usted debe mirar solo hacia adelante, a "Jesús, el autor y consumador de la fe…" (Hebreos 12:2).

3. DIOS LO AMA

Conversando con Nicodemo, un ilustre ju­dío, Jesús dijo lo siguiente: "Porque de tal ma­nera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16). Hablando del amor de Dios, el apóstol Pablo dijo que "Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecado­res, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8).

La mayor prueba del amor de Dios por us­ted y por todo el mundo es que haya permitido que su Hijo Jesucristo padeciera y muriera para salvamos y reconciliarnos con El.

Si Dios le amó cuando usted era impío y enemigo de El, "mucho mas, estando ya justi­ficados en su sangre, por el seremos salvos de la ira" (Romanos 5:9).

Descanse en el amor de Dios. Dios siem­pre hace lo mejor en beneficio de sus amados.

4. USTED ES HIJO DE DIOS

"Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Por­que no habéis recibido el espíritu de esclavi­tud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también here­deros; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con el, para que juntamente con el seamos glorifi­cados" (Romanos 8:14-17).

Su relación con Dios cambió a partir de ahora. Su relación anterior con Dios era de criatura y Creador, reo y Juez. Ahora es diferente. Ahora hay una estrecha relación entre usted y Dios. Ahora usted es hijo de Dios. El Espíritu Santo da testimonio a nuestro propio espíritu que, en la condición de hijo de Dios, usted es herede­ro de El y coheredero de Jesucristo. En esta con­dición su vínculo familiar con Dios viene a hacerlo infinitamente mas digno y mas honra­do que el principal de los herederos de la ma­yor fortuna de este mundo.

Repose en el privilegio de ser hijo amado de Dios. En realidad, los cuidados de Dios con sus hijos exceden en mucho a nuestro amor a nuestros propios hijos. Dios mismo le garanti­za esto cuando dice de forma muy dulce: " Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos lo tengo esculpida…" (Isaías 49:15,16).

5. PUEDE VIVIR EN VICTORIA

"Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Je­sucristo" (1 Corintios 15:57).

Su vida de antes era una vida de fracasos y de derrotas espirituales. Ahora, sin embargo, libre del pecado y salvo por Jesucristo, usted tiene delante una deslumbrante vida de triun­fos. A pesar de que usted tiene tres enemigos, Dios le promete capacitarlo para vencerlos. Esos tres enemi­gos son: la carne (su propia naturaleza con tendencia al pecado) el mundo (el sistema pecaminoso que le rodea) y Satanás.

Usted puede vencer la carne: "Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lasci­vias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne" (Romanos 13:13,14).

Usted puede vencer al mundo: "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mun­do; y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe" (1 Juan 5:4).

Usted puede vencer a Satanás: "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no prac­tica el pecado, pues Aquel que fue engendra­do por Dios le guarda, y el maligno no le toca" (1 Juan 5:18).1

No se asuste ante la perdida de algunas de sus batallas. Perder una batalla no signifi­ca perder la guerra. Desde luego que usted perderá algunas de sus batallas, pero el triun­fo final será suyo. Según la Biblia, al apagar­se las luces de esta vida, así como al brillar las de la eternidad, usted será llevado a decir de forma triunfal: "Sorbida es la muerte en victoria. ¿Donde está oh muerte, tu aguijón? ¿Donde está, oh sepulcro, tu victoria?" (1 Corintios 15:54,55).

CINCO COSAS QUE

USTED DEBE HACER

El nacer espiritual para Dios se parece mu­cho al nacimiento físico. Así como un bebé ne­cesita de ejercicios para crecer sano y fuerte, de igual forma, usted, como bebé espiritual, necesi­ta ejercitarse a fin de que sea espiritualmente sano y fuerte.

Con el propósito de ayudarlo en su creci­miento espiritual, es importante que usted haga lo siguiente:

1. ESTUDIE LA BIBLIA DIARIAMENTE

Durante su ministerio en la tierra, Jesús confirmó lo que Dios había dicho en el Anti­guo Testamento, de que "no solo de pan vivi­rá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4). Lo que el ali­mento (carne, arroz, frijoles, harinas, legum­bres, frutas y verduras) es para el cuerpo, el estudio devoto de la santa Biblia es para su alma.

Si todavía no tiene una Biblia, adquiérala lo más pronto posible. En seguida, reserve un tiempo cada día para estudiarla. escoja un tiempo para que, al leerla, no sea interrumpido. Solo el estudio placentero y constante de la Biblia es el que puede enrique­cer su vida. David consideraba muy feliz al hombre que "en la ley de Jehová esta su deli­cia, y en su ley medita de día y de noche" (Sal­mo 1:2).

Además de enriquecerlo espiritualmente mediante un mejor conocimiento de Dios, el estudio diario de la Biblia le dará los medios de responder convincentemente a quienes le pregunten en cuanto a la nueva vida que ahora usted tiene en Jesucristo.

Que usted pueda decir como dijo el salmista: "En mi corazón he guardado tus di­chos, para no pecar contra ti" (Salmo 119:11).

2. ORE CONSTANTEMENTE

Así escribe el ap6stol Pablo: "Exhortante todo, a que se hagan rogativas, oracio­nes, peticiones y acciones de gracias, por to­dos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia… Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levan­tando manos santas, sin ira ni contienda" (1 Timoteo 2:1,2,8).

La oración es como un puente o una gran avenida a través de la cual la tierra se une con el cielo. A través de esa gran vía, usted puede ir al trono de la gracia divina, así como recibir los grandes "cargamentos" de bendiciones pro­metidas por Dios. La oración es el mas elo­cuente y el mas humilde discurso del alma a Dios. Cuando usted ora, Dios interviene en­sanchando las fronteras de sus posibilidades. La Biblia habla de Elías, un gran profeta de Dios en el pasado, como un hombre de fe y triunfante en la oraci6n. La Biblia dice que "Elías era hombre sujeto a pasiones semejan­tes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cie­lo dió lluvia, y la tierra produjo su fruto" (San­tiago 5:17,18).

Cuando usted ora, esta diciéndole a Dios que no puede luchar y vencer sin la ayuda de El.

Jesucristo le enseña a orar eficazmente:

"Cuando ores, entra en tu aposento, y cerra­da la puerta, ora a tu Padre que está en se­creto; y tu Padre que ve en lo secreto tu recompensará en público. Y orando, no uséis de vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de que cosas tenéis nece­sidad, antes que vosotros le pidáis"

(Mateo 6:6-8).

La oración es como el calcio necesario al crecimiento y al fortalecimiento de los huesos. Para que usted crezca y se desarro­lle espiritualmente sano y fuerte, ejercítese en la oración. Dios está a su disposici6n, dis­puesto a atenderlo.

3. VIVA FIELMENTE

Viviendo en un mundo en que no se tienen en cuenta los valores morales y espirituales, aun así Dios espera que usted viva fielmente delante de El y delante de los hombres. Desde luego que algunas veces usted se sentirá tenta­do a

abandonar el ideal de una vida fiel a Dios y a los principios del evangelio, y a abrazar los principios morales del mundo sin Dios. ¿Que hacer en el momento en que esto llegue a suceder? Resista. No desista de su fidelidad. Por medio de David, Dios dice: "Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, este me servirá" (Salmo 101:6).

Vivir según los valores pervertidos de este mundo constituye una forma de infidelidad y de enemistad contra Dios. Esto es lo que la Biblia llama andar "conforme" (de acuerdo) con el mundo. La Biblia nos advierte de for­ma muy solemne: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Romanos 12:2).

A quienes pregunten hasta donde y hasta cuando deben ser fieles delante de Dios, Jesu­cristo responde: "Se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida" (Apocalipsis 2:10). Es decir, aunque su decisión de seguir a Jesucristo en algún momento exija como paga su muerte física, no importa, sea fiel hasta allí, sabiendo que va a resucitar y recibir su premio “La corona de la vida”.

4. TENGA COMUNION CON SUS HERMANOS

Como una nueva criatura en Cristo, usted fue hecho miembro de un cuerpo: la Iglesia. Así como todos los miembros de un cuerpo funcionan conjuntamente para el bienestar de todo el cuerpo, también usted debe contri­buir con la edificación y el progreso de los demás hermanos, miembros de la comunidad, de la iglesia a la cual usted pasa a pertenecer a partir de ahora.

Una forma apropiada de crear y fortalecer los lazos del amor y de la comunión entre us­ted y sus hermanos espirituales es la posibilidad de congregarse, de participar de las reuniones de la iglesia, junto con ellos. La Biblia habla de esto cuando dice: "Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las bue­nas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos…" (Hebreos 10:24,25). Solo cuando se congrega o se reúne con sus hermanos en Cristo es que habrá mutuo estimulo a la practica de la caridad y de las buenas obras.

Según el apóstol Juan, la comunión con los hermanos, además de identificar su carácter con el de Dios, le asegura el perdón de pecados. Y esto es lo que el apóstol Juan dice: "Pero si andamos en luz, como el [Dios] está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo peca­do" (1 Juan 1:7).

Por lo tanto, nunca permita que el diablo o algún otro ser se interponga entre usted y su hermano, ni que algo venga a ser raz6n de con­tienda, enemistad y consiguiente alejamiento uno del otro. "Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndolos los unos a los otros" (Romanos 12:10).

5. DE TESTIMONIO DE JESUCRISTO

La Biblia presenta muchos milagros rea­lizados por Jesucristo. Entre esos milagros consta el de un endemoniado que fue mila­grosamente liberado del demonio que lo ator­mentaba. Agradecido a Jesús por lo que le había hecho, aquel hombre pidió que Jesús le permitiera acompañarlo a partir de ahí. “Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuan gran­des cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de ti." A continuaci6n el relato dice que "se fue, y comenzó a publi­car en cuan grandes cosas había hecho Jesús con el; y todos se maravillaban" (Marcos 5:18-20).

Dar testimonio es decirles a los demás lo que Jesucristo hizo por usted y como El tuvo misericordia de usted. Observe que Jesús le dijo a aquel hombre que fuera primero a dar­les testimonio a sus propios familiares. Es esto lo que Jesucristo espera también de usted. Po­siblemente sus familiares no van a aceptar su testimonio desde la primera vez. No se preocupe. Tarde o temprano ellos han de descu­brir que el Cristo que hizo de usted una nueva criatura puede hacer lo mismo por ellos.

Después de resucitado de los muertos y antes de volver al cielo, Jesús prometi6 la ayu­da del Espíritu Santo a quienes desearan dar testimonio de El. Prometió eso cuando dijo:

"Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo ultimo de la tierra" (He­chos 1:8).

Usted debe dar testimonio de Jesucristo, ya sea por mandamiento: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15), o sea por cuesti6n de grati­tud: " ¿Que pagaré a Jehová por todos sus be­neficios para conmigo? Tomare la copa de la salvación, e invocaré el nombre de Jehová’

(Salmo 116:12,13).

CINCO COSAS QUE

USTED PUEDE TENER

Además de todo cuanto usted puede saber y hacer gracias a su vida nueva en Cristo, hay aun cinco cosas que Dios está interesado que usted tenga. Son las siguientes:

1. LA PAZ VERDADERA

En la condición de pecador no redimi­do, el hombre está en conflicto con Dios, con el prójimo y consigo mismo. Es decir, el pecador que no conoce a Jesucristo como Salvador vive en conflicto, no conoce la paz verdadera. Esa era su situación antes que aceptara a Jesucristo y naciera de nuevo.

"Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque el es nuestra paz, que de ambos pue­blos hizo uno, derribando la pared inter­media de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamien­tos expresados en ordenanzas, para crear en si mismo de los dos un solo y nuevo hom­bre, haciendo la paz, y mediante la cruz re­conciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades"

(Efesios 2:13-16).

Ahora usted tiene paz con Dios: "Justifi­cados, pues, por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloria­mos en la esperanza de la gloria de Dios" (Ro­manos 5:1,2).

Ahora usted tiene paz con su semejante:

"Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque el es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenan­zas, para crear en si mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anuncio las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que esta­ban cerca" (Efesios 2:13-17).

Por ultimo, tenga paz consigo mismo: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro co­razón, ni tenga miedo" (Juan 14:27).

La paz de que usted ahora disfruta con Dios, con su semejante y consigo mismo, re­sulta de su aceptación a Jesucristo, el "Príncipe de paz" (Isaías 9:6).

2. El BAUTISMO CON EL ESPIRITU SANTO

Cuando usted aceptó a Jesucristo como su suficiente Salvador, fue llevado a El por el Espíritu Santo. El lo convenció de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:18). Ahora que usted es un creyente en Jesucristo, necesita ser bautizado y Lleno del Espíritu Santo. En cuan­to a esta gran bendición a disposición del cre­yente, dijo Juan el Bautista: "Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero el [Jesucristo] os bautizará con Espíritu Santo" (Marcos 1:8).

En el momento en que usted sea bautizado con el Espíritu Santo, será Lleno del poder di­vino para, con autoridad, dar testimonio de Jesucristo al mayor número de personas posi­ble. Jesús habló acerca de esa experiencia glo­riosa cuando dijo: "Pero recibiréis poder, cuando venga sobre vosotros el Espíritu San­to, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo ultimo de la tierra" (Hechos 1:8).

Procure saber más acerca del bautismo con el Espíritu Santo. Búsquelo. Es para usted. Pregunte a su Pastor.

3. UNA VIDA MEJOR

Antes que cualquier otra cosa, la vida nue­va que ahora usted tiene en Cristo se traduce en una vida mejor. Pero mejor en que senti­do? preguntaría usted. Su vida nueva se vuel­ve una vida cada vez mejor, en la medida en que ella procede de Dios por medio de Jesu­cristo, que dijo: "El ladrón (que es el diablo), no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10). Vida abundante en Cristo es vida plena y mejor en todos los sentidos.

En primer lugar, Dios quiere que usted dis­frute de bendiciones espirituales: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiri­tual en los lugares celestiales en Cristo" (Efesios 1:3).

En segundo lugar, Dios quiere que usted disfrute de bendiciones físicas: "El es Dios quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que tu corona de favores y misericordia; el que sacia de bien tu boca, de modo que tu rejuvenezcas como el águila"(Salmo 103:3-5).

En resumen, es Dios que lo hace prosperar.

Por ultimo, Dios quiere que usted sea ben­decido materialmente: "No os afanéis, pues,

diciendo: ¿Que comeremos, o que beberemos, o que vestiremos?… Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas co­sas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán aña­didas" (Mateo 6:31-32).

4. UNA VIDA DE CONFIANZA EN DIOS

En su andar con Cristo, usted ha de apren­der que lo mejor y mas duradero para su vida no es precisamente aquello que usted mismo sea capaz de hacer y de adquirir. Lo mejor para su vida es aquello que Dios le ha prometido a usted y que hará por usted. Evidentemente Dios espera que usted sea capaz de confiar en su fidelidad y de esperar en el cumplimiento ca­bal de sus promesas.

Es importante que usted considere lo que dijo el salmista David: "No tu impacientes a causa de los malignos, ni ten gas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierva verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; y habitaras en la tierra, y tú apacentaras de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y el te concederá las peticiones de tu corazón. Enco­mienda a Jehová tu camino, y confía en el; y el hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en el. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera al­guna a hacer lo malo" (Salmo 37:1-8).

"Confía", "deléitate", "encomienda" y "guarda silencio" ante el Señor, son términos que en la práctica indican la confianza que usted necesita tener en Dios. Dios hará lo que le ha prometido. "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arre­pienta. El dijo, ¿y no hará? Hablo, ¿y no lo ejecutará?" (Números 23:19).

5. EL CIELO

El punto mas elevado de su experiencia de seguir a Jesucristo será el privilegio de es­tar para siempre en su maravillosa presencia, así como disfrutar de las riquezas y los tesoros de su reino venidero. En cuanto a esto el apóstol Pablo escribió: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Corintios 2:9). A pesar de que el Espíritu Santo ya le ha revelado parte de esas "cosas ocultas", la gran mayoría de ellas le aguardan en el cielo.

La Biblia señala el cielo como el país de los creyentes: "Mas nuestra ciudadanía esta en los cielos, de donde también esperamos al Salvador al Señor Jesucristo; el cual transformara el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas"(Filipenses 3:20,21).

En su revelación, que aparece en Apocalip­sis, el apóstol Juan describe el cielo como la habitación de Dios con los hombres redimidos de toda la tierra. "He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y el morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá mas llanto, ni clamor, ni dolor…" (Apocalipsis 21:3,4).

Jesús lo incluye en su oración hecha al Padre, hace casi dos mil años, deseando tener­lo a usted junto a El para siempre: "Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo" (Juan 17:24).

Ahora que usted tiene conocimiento de todas estas cosas que Dios quiere que usted sepa, haga y tenga, revuélvase a jamás aban­donar la decisión de seguir a Jesucristo. Ja­más le vuelva la espalda a Dios. El mismo dice: "Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma" (Hebreos 10:38,39).

DONDE ENCONTRAR

AYUDA

1. Cuando sea tentado

"No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la sali­da, para que podáis soportar" (1 Corintios 10:13).

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"Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspaso los cielos, Jesús el Hijo de Dios, re­tengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fué tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" (Hebreos 4:14-16).

2. Cuando pase por pruebas

“Hermanos míos tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna"(Santiago 1:2-4).

"Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio " (2 Pedro 2:9).

"Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también lo guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; reten lo que tienes, para que ningu­no tome la corona" (Apocalipsis 3:10,11).

3. Cuando lo ataque el remordimiento de pecados pasados

"Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquida­des, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen" (Salmo 103:8-13).

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"Yo, yo [dice Dios] soy el que borro tus rebeliones por amor de mi mismo, y no me acordaré de tus pecados" (Isaías 43:25).

4. Cuando lo desamparen los seres queridos

“¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me ol­vidare de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida…" (Isaías 49:15,16).

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"Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá’ (Salmo 27:10).

5. Cuando lo ataque el sentimiento de abandono

"Y Jehová va delante de ti; el estará con­tigo, no te dejará, ni te desamparará; no te­mas ni te intimides" (Deuteronomio 31:8).

6. Cuando sufra la oposición del diablo

"Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habien­do acabado todo, estar firmes. Estad, pues, fir­mes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espí­ritu, y velando en ello con toda perseverancia y suplica por todos los santos" (Efesios 6:13-18).

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"Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que el os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre el, porque el tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid fir­mes en la fe, sabiendo que los mismos padeci­mientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo" (1 Pedro 5:6-9).

7. Cuando se sienta amenazado por el temor y el miedo

"Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed m6s bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno" (Mateo 10:28).

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"Pero Jesús, luego que oyó lo que se de­cía, dijo al principal de la sinagoga: No te­mas, cree solamente" (Marcos 5:36).

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"No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido darnos el reino" (Lucas 12:32).

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"De manera que podemos decir confiada­mente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre" (Hebreos 13:6).

8. Cuando se enferme

"El [Dios] es quien perdona todas tus iniquida­des, el que sana todas tus dolencias" (Salmo 103:3).

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"Mas el [Jesucristo] herido fue por nues­tras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre el, y por su llaga fuimos nosotros curados" (Isaías 53:5).

9. Cuando sufra la desdicha de la muerte de un ser querido

"Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi, aunque este muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mi, no morirá eternamente. ¿ Crees esto?" (Juan 11:25,26).

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"Y cuando esto corruptible se haya vesti­do de incorrupción, y esto mortal se haya ves­tido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que esta escrita: Sorbida es la muer­te en victoria. ¿Donde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Donde esta, oh sepulcro, tu victoria?" (1 Corintios 15:54,55).

10. Cuando se enfrente a la adversidad

"He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menospre­cies la corrección del Todopoderoso. Porque el es quien hace la llaga, y el la vendará; el hiere, y sus manos curan. En seis tribulacio­nes te librará, y en la séptima no te tocara el mal. En el hambre te salvará de la muerte, y del poder de la espada en la guerra. Del azote de la lengua serás encubierto; no temerás la destrucción cuando viniere. De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás de las fie­ras del campo; pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto, y las fieras del cam­po estarán en paz contigo. Sabrás que hay paz en tu tienda; visitaras tu morada, y nada te faltará. Asimismo echaras de ver que te des­cendencia es mucha, y tu prole como la hier­ba de la tierra. Vendrás en la vejez a la sepultura, como la gavilla de trigo que se re­coge a su tiempo" (Job 5:17-26).

"No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tu. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemaras, ni la llama arderá en ti" (Isaías 43:1,2).

11. Cuando lo asalte el miedo de la caída espiritual

"Alzare mis ojos a los montes; ¿de donde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guar­da a Israel. Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no lo fati­gará de día, ni la luna de noche. Jehová te guar­dara de todo mal; el guardará tú alma. Jehová guardará tu salida y tú entrada desde ahora y para siempre" (Salmo 121).

12. Cuando lo asalte la duda

"Porque ¿Qué dice la escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia… Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se había dicho: así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Romanos 4:3, 18-21 )

Querido hermano/a es nuestro deseo ayudarlo/a . Si tiene alguna duda sepa que su pregunta no nos molesta (al contrario) estamos para servirlo y ayudarlo.

DIOS LE BENDIGA MUCHO.

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