Jesús les dice:

Les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida.

Y les aseguro que se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado —cuando los muertos oirán mi voz, la voz del Hijo de Dios, y los que escuchen, vivirán.

¡No se sorprendan tanto! Ciertamente, ya se acerca el tiempo en que todos los que están en las tumbas oirán la voz del Hijo de Dios y resucitarán. Los que hicieron el bien resucitarán para gozar de la vida eterna, y los que continuaron en su maldad resucitarán para sufrir el juicio.

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas.

Yo soy la puerta; los que entren a través de mí serán salvos.

Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen.

Les doy vida eterna, y nunca perecerán. Nadie puede quitármelas porque mi Padre me las ha dado, y él es más poderoso que todos.

Nadie puede quitarlas de la mano del Padre.

Oración:

Señor Jesús, escucho tu voz llamándome ahora, te entrego mi vida a ti, te pido perdón por todos mis pecados.

Creo que en la cruz moriste en mi lugar pagando mi culpa. He decidido seguirte y te pido que me tomes de tu mano, te recibo ahora en mi vida, te recibo como mi salvador y mi Rey.

Muchas gracias porque me has perdonado y ahora soy un hijo tuyo. Amén.

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