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Lección 80. Oración

Lección 80. Oración

A. ORACION PRIVADA Y COLECTIVA

a) Escrituras clave

Mateo 6:5-18
Hebreos 10:19-22
Lucas 11:1-13
Filipenses 4:6-7
Romanos 8:26-27
Marcos 11:22-25
Efesios 6:18
1 Juan 5:14-15

b) ¿Qué es la oración?

Sencillamente expresado, oración es hablar con Dios. Es una comunicación bidireccional: nosotros hablamos con Dios y El habla con nosotros. La oración tiene muchas facetas que incluyen:
– Esperar en el Señor (Isaías 40:31; Salmo 6-1; Salmo 27:14).
– Interceder u orar por otros (Ezequiel 22:30; 1 Timoteo 2:1; Isaías 59:16)
– Pedir a Dios por lo que necesitamos (Mateo 7:7-11).
– Escuchar a Dios (Juan 10:27).
– Estar en guerra espiritual (Efesios 6:10-18).
– Agradecer a Dios (1 Tesalonicenses 5:18; 1 Timoteo 2:1).
– Ofrecer alabanza a Dios como sacrificio (Hebreos 13:15 ).
– Pedir a Dios que perdone nuestros pecados (1 Juan 1:9; Mateo 6:12).

c) ¿Necesitamos orar?
1. La oración no es algo hecho solamente porque tenemos que hacerlo, ni para agradar a Dios: es un privilegio. A nosotros, como verdaderos discípulos de Jesús, se nos es permitido venir ante Dios y hablar con El: el Rey de reyes, pero también nuestro amigo y Padre. Dios, que es Santo y omnisciente está dispuesto a tener audiencia con nosotros que somos pecadores e ignorantes en nuestra propia naturaleza.
2. La oración nos capacita para crecer espiritualmente. Libera perdón, fuerza, paz, guía y al Espíritu Santo en nuestra vida.
3. La oración nos capacita para cooperar con Dios.
– Dios nos ha comprometido a actuar en respuesta a la oración (Lucas 11:9-10).
– Dios está dispuesto a cambiar sus planes en respuesta a la oración (Génesis 18:20-32; Éxodo 32:9-14; 2 Reyes 20:1-6).
– A través de la oración, el Reino de Dios puede ser más plenamente establecido en la tierra (Mateo 6:10).
-Las posibilidades de la oración son ilimitadas porque el Dios a quien oramos no tiene límite (Romanos 8:32).
-Por medio de la oración llegamos a conocer a Dios y por tanto, construimos una relación con El. Mientras más tiempo pasemos con El, mejor le conoceremos y entenderemos mejor los caminos y planes de Dios (Hechos 10:1-21).
– La oración trae gloria a Dios el Padre (Juan 14:13).
– Se nos ha animado a orar continuamente (1 Tesalonicenses 5:17).
– A través de la oración podemos cambiar las circunstancias y situaciones para estar en línea con la voluntad de Dios y el corazón de Dios (Ezequiel 22:30).
– Por medio de la oración podemos bendecir a otros y salvarlos (2 Reyes 4:$-17; 1 Samuel 12:19).
– El no orar es pecar (1 Samuel 12:23). Cuando no oramos, fallamos a Dios, porque El dice: “Pedid de mí”. (Juan 14:13-14; Santiago 4:2).
-Necesitamos estar involucrados en la oración intercesora (Ezequiel 22:30; Isaías 59:16). Estas son las oraciones donde nos ponemos en la brecha entre Dios y para quien estamos orando. Necesitamos tomarlo en serio cuando venimos a Dios con nuestras cargas y necesidades, y hasta luchar con Dios en oración
(Génesis 32:26).

d) ¿Con quién oramos?
– Puedes orar solo (Mateo 6:6).
– Puedes orar en acuerdo con uno o dos más (Mateo 18:19).
– Puedes orar con grupos de otros creyentes (Hechos 1:14; Hechos 2:42).
NOTA: Cuando oras con otros, asegúrate de que estés en un solo corazón con ellos, porque donde los hermanos moran juntos en unidad, allí el Señor manda la bendición (Salmo 133:1-3).

e) Impedimentos a la oración efectiva
– Indisposición al perdón (Marcos 11:25).
– Incredulidad (Hebreos 11:6).
– Duda/ falta de fe (Santiago 1:6-8).
– Pereza (Santiago 4:2).
– Motivos erróneos (Santiago 4:3).
– Pecado sin confesar (1 Juan 1:7-9; Isaías 59:1-2).

f) Satanás tiene miedo de la gente que ora
Porque:
– La oración funciona y trae el poder de Dios a nuestra vida como discípulos de Jesús.
– La gente que ora puede resistir al diablo y derrotar sus propósitos cuando comprenden la autoridad que tienen en Cristo (Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8-9).
– Satanás no sorprenderá con la guardia baja a aquellos que velan y oran (Mateo 26:41).
– La oración produce la voluntad de Dios y desbarata la voluntad de Satanás.
– La oración nos lleva a una relación más profunda con Dios ¡lo cual, precisamente, es lo que Satanás no quiere! Satanás, por lo tanto, se esfuerza para aniquilar nuestra vida de oración, o por lo menos hacerla inefectiva. Las herramientas que usa incluyen: distracciones, tentaciones, pensamientos impíos, condenación, ánimo a la duda, temor y desesperación, etcétera.


g) Tres fundamentos para confiar en la oración

(1) El carácter de Dios
– Nada es demasiado difícil para nuestro Padre Todopoderoso (Génesis 18:14; Jeremías 32:17).
– El es fiel y siempre cumple sus promesas (Salmo 91:4; Salmos 115:1; Salmos 111;7-8; 1 Reyes 8:56).
– Nos ama y quiere darnos esperanza y un futuro (Jeremías 29:11-14).
– El se ha comprometido a contestar la oración (Jeremías 33:3).

(II) Nuestra adopción
– Nuestro Padre quiere hacer que las naciones sean nuestra herencia (Salmo 2:8).
– Nuestro Padre desea damos buenos regalos (Mateo 7:7-11).
– Hemos sido adoptados como hijos de Dios (Gálatas 4:6-7).
– Tenemos acceso al padre por medio de Jesús (Efesios 2:18; Efesios 3:12).

(III) El Espíritu Santo
– Nos da un “espíritu de oración” (o súplica) (Zacarías 12:10).
– Nos ayuda en nuestra debilidad (Romanos 8:26).
– Intercede por nosotros según la voluntad de Dios (Romanos 8:27).
– Nos da la mente de Cristo (1 Corintios 2:10-16).
– Nos capacita para “orar en el Espíritu” (Efesios 6:18).


h) Cómo orar eficazmente

Porque la oración es tan importante y poderosa, la Biblia nos instruye a fondo en cómo orar eficazmente. Ora:
– Apelando al carácter de Dios (Génesis 18:25).
– Suplicando las promesas de Dios (Éxodo 32:13-14).
– Con alabanza y acción de gracias (Salmo 100:4).
– Con un corazón de compasión por los pobres y perdidos (Proverbios 21:13).
– En fe (Mateo 21:22).
– Morando en Jesús (Juan 16:23; Juan 14:13).
– Haciendo pleno uso del lenguaje de oración que el Espíritu Santo nos da (hablando en lenguas) (Romanos 8:26).
– Haciendo del Padre el foco de nuestra oración por medio de Jesús, y no aquello por lo que estamos orando (Gálatas 4:6; Mateo 7:9-11; Mateo 6:8,32)
– Con confianza en el trono de gracia de Dios (Hebreos 4:16).
– Con la motivación correcta y no sólo por beneficio egoísta (Santiago 4:3).
– Respetando a tu pareja en el matrimonio (1 Pedro 3:7).
– Con la mente clara y autocontrol (1 Pedro 4:7).
– Con la conciencia limpia (1 Juan 1:21-22).
– Según la voluntad de Dios (1 Juan 5:14-15; Mateo 6:10).
– En el Espíritu Santo (Judas 20; Efesios 6:18).

i) Jesús hizo de la oración una prioridad

Veía la oración más importante que la comida (Mateo 4:2), el dormir (Lucas 6:12), y ministrar (Lucas 5:15-16). Tomó tiempo para orar (Marcos 1:35; Mateo 14:23; Lucas 5:16) y oraba especialmente ante decisiones importantes (Lucas 6:12-15). Está intercediendo por los creyentes ahora a la diestra de Dios (Hebreos 7:25; Romanos 8:34).
j) Pasos en la oración privada y colectiva

1. Relájate y enfoca tu atención en Dios (Salmos 46:10). Esto puede ser animado por la alabanza y adoración; lectura y meditación de la Palabra de Dios; contemplación de la grandeza, poder y amor de Dios (Santiago 4:8; 2 Corintios 10:5). Somete tu mente a la voluntad de Dios y enfoca tu atención en El. En la oración privada debemos tomar el tiempo adecuado para Dios. Esto necesita disciplina al principio, pero pronto la disciplina se convierte no en un deber, sino en un gozo (Mateo 6:6). Escoge una hora del día o de la noche cuando no te vayan a molestar. Asegúrate de que tengas el suficiente tiempo no sólo para hablar con Dios, sino también para escucharle.
2. El pecado voluntario bloquea la comunión con Dios y da a Satanás un camino para entrar en nuestra vida. Confiesa cualquier pecado que el Espíritu Santo te muestre en aquel momento y recibe el perdón de Dios (1 Juan 1:9). También necesitamos perdonar a otros que nos han agraviado, no importa lo doloroso y equivocados que hayan sido (Mateo 6:12; Lucas 6:37-38). Jesús nos perdonó mucho y espera que perdonemos a otros sin guardar rencor. Cuando confesamos y perdonamos podemos aceptar la limpieza de Dios y saber que tenemos un corazón puro ante El.
3. Ora para que el Espíritu Santo te llene hasta rebosar (Efesios 5:18). En fe pide al Espíritu Santo que te dé poder, que te dirija y que ore a través de ti. Hablar en lenguas puede ayudar en esto (Romanos 8:26).
4. Sé protegido por la proclamación del señorío de Cristo en tu vida y la sumisión de Satanás a Dios (Santiago 4:7). También, vístete con toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-18).
5. Sé expectante de que Dios te hablará y por tanto espera en El (Salmo 62:3). Tres voces tienen acceso a tu mente cuando estás a solas orando: la tuya, la de Satanás y la de Dios.
– Con tu mente y voluntad entregadas a Dios, tu voz no hablará.
– Limpiado por la Sangre de Cristo, proclamando a Jesús como Señor, resistiendo a Satanás y protegido por la armadura de Dios, Satanás no puede hablar.
– Lleno con el Espíritu Santo, Dios hablará.
6. Cuando Dios te da algo que orar o decirle a El o a otros, sé obediente y dilo.
7. Sé determinado en seguir con ello, no importa los problemas que puedan surgir (Lucas 11:8; Lucas 18:1-8). Mucha gente falla en esta área. Necesitas orar, perseverando hasta que sepas que has llegado a algún sitio y la paz de Dios repose en tu corazón (Filipenses 4:7). No sigas, sin embargo, tus sentimientos. Habrá días en que la oración parecerá lejos de ti. Continúa en oración de todos modos, y Dios te bendecirá y te acercará a El otra vez.
8. Habla con normalidad y naturalidad a Dios. No hace falta que uses un lenguaje formal o religioso. Dios es tu Padre y te ama por ser tú mismo.
9. Cesa deliberadamente de preocuparte. Estar ansioso es un pecado y es una falta de confianza en tu Padre celestial, según Jesús (Mateo 6:25-34). Aproxímate siempre a la oración con fe en Dios.
10. Dios quiere que le presentes todos tus ruegos personales (Filipenses 4:6) porque no hay nada demasiado pequeño o trivial para tu Padre celestial. Sin embargo, también es importante orar por las necesidades de otros incluso en tu propio tiempo íntimo con el Señor. Sé específico porque Dios quiere que veas respuestas específicas a tus oraciones. Listas de oración pueden ayudar, pero cuando se agoten deja que el Espíritu Santo te guíe. En tu tiempo de oración privado a menudo es de ayuda el orar en voz alta porque ello evita que tu mente se distraiga.
11. Intercala la oración con alabanza y acción de gracias, especialmente por oración contestada. La alabanza y acción de gracias a Dios muchas veces liberan la oración porque libera el poder de Dios. La oración puede hacer todo lo que Dios puede hacer (Malaquías 3:10). La oración contestada edifica la fe y confianza en Dios, por tanto busca la oración contestada.
12. La oración alineada al ayuno da un filo cortante a la oración. Esto no es una palanca para poner en Dios, sino que es sencillamente una manera de negarte y disciplinarte para que haya menos de ti y más entregado a Dios en tu vida en ese momento.
k) Conclusión
La oración y las verdades de la Palabra de Dios son vinculadas de modo inextricable, porque mientras oramos según la voluntad de Dios como está indicado a través de su Palabra o por el Espíritu en oración, tenemos la promesa de que veremos la respuesta (1. Juan 5:14-15; Romanos 8:26-27). Es de vital importancia que pasemos tiempo con Dios y su Palabra como discípulos de Jesús. Recuerda, cualquiera puede orar por cualquier cosa en cualquier momento. La oración puede alcanzar cualquier necesidad en cualquier parte. La oración nos vincula con las posibilidades ilimitadas de Dios (Jeremías 33:3; Salmo 2:8).
B. LA ORACION EN EL MINISTERIO
a) Escrituras clave
Santiago 5:13-18 Juan 14:12-14 Isaías 64:4
b) Introducción
El lugar para empezar en ministerio efectivo es en oración efectiva. Si comprendemos la simpleza y el poder del don de la oración, entonces veremos que este ministerio está abierto a cada uno de nosotros. Después de todo, ¿qué es este ministerio sino la aplicación del poder de Dios a cualquier situación en que nos podemos encontrar. Todos podemos hacer esto mientras llegamos a confiar en el hecho de que Dios oye nuestras oraciones y las contestará con poder. El poder no nos pertenece a nosotros sino a El. Lo que El está buscando en nosotros es la apertura hacia su obra, para poder trabajar a través de nosotros y usarnos en cualquier situación en que El elija colocarnos. Somos agentes móviles del Reino de Dios, y El quiere que estemos disponibles, y a través de este ministerio de oración desatar por medio de nosotros el poder del cielo en las vidas y circunstancias de la gente a nuestro alrededor cada día.
c) El poder de la oración
John Wesley dijo una vez: “Parece como si Dios estuviera limitado por nuestra vida de oración, que no puede hacer nada por la humanidad a menos que alguien se lo pida”. Dios ha escogido limitarse a Sí mismo a trabajar a través de seres humanos como tú y yo, pero El sabe lo que está haciendo. El mandó a su Hijo, en forma de hombre, porque sabía que su amor necesitaba ser encarnado. Sólo entonces el hombre podría comprender la medida de Su amor por la humanidad y la profundidad del cariño de su corazón. Por el uso de nuestra oración podemos llegar a ser el poder de Dios para otros hombres y mujeres. No es, entonces, algo que es ajeno y apartado de ellos, sino que así como nos acercamos a ellos el poder de Dios se acerca a ellos y pueden experimentar por sí mismos el poder vivo y la realidad de Dios (Santiago 5: 16-18). Dios quiere dar su perspicacia en toda situación y quiere dar su Palabra para el momento, y la oración muchas veces es la manera en que lo hace.
d) El privilegio de la oración
Es muy simple traer a alguien o alguna situación en oración a Dios. Dos palabras Neotestamentarias para “oración” son “deomai” y “erotao” que sencillamente quieren decir “desear algo” y “preguntar o inquirir acerca de algo”. La eficacia de nuestro ministerio con otras puede estar en el hecho de que tomemos el coraje y tiempo de preguntarles si podemos orar con ellos, y cuando oramos, sencillamente traerles al Padre que sabe lo que es mejor para ellos. Jesús dijo:

Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá..
(Lucas 11:9-10)
El secreto de esta sencilla oración de poder es nuestra relación con el Padre y no depende del poder de nuestras palabras. No vivimos en una relación de temor sino de amor, y hemos sido llevados a un lugar de confianza ante Dios (Juan 15:14-15).
e) La responsabilidad de la oración
Otra palabra en el Nuevo Testamento para “oración” es “proseuchomai” que significa “derramar” o “persistir en oración” (p. ej. Mateo 5:44; Lucas 18:1; Lucas 9:28-29; Marcos 9:29). La oración en esta manera no es una opción para el discípulo, sino una necesidad. Dios la busca. Nos recuerda también que nuestra oración está dirigida al Padre; no es un ejercicio de autosugestión; es por eso que Jesús dijo que no necesitamos balbucear o repetir nuestras oraciones sin sentido.
f) La eficacia de la oración
La oración nos es dada por Dios como una herramienta poderosa y eficaz con la cual El puede llegar a la vida de otros hombres y mujeres y traerles su poder y sanidad. Dios, ha escogido la oración como el instrumento para la liberación de su poder en la tierra a través de cristianos creyentes. Dios puede pedimos que nos neguemos en alguna forma de ayuno para intensificar nuestra eficacia en la oración, dando a Dios en vez de a nuestra propia vida carnal. El Padre espera en nosotros para hacer su voluntad. Quiere llevar a cabo sus propósitos a través de nuestra vida (Isaías 64:4; Jeremías 33:3). Su llamamiento a través de Ezequiel (Ezequiel 22:30) era para gente que se pusiera en la brecha por otros, para salvarles de la destrucción. Nuestro mundo hoy está lleno de destrucción y va directo hacia la destrucción. Dios quiere usarnos para liberar a hombres y mujeres de ella y traerles al Reino de su luz y poder. S. D. Gordon dice:
“En su significado más sencillo la oración tiene que ver con el conflicto. Entendido correctamente, es el factor decisivo en un conflicto espiritual. La escena del conflicto es la tierra. El propósito del conflicto es decidir el control de la tierra y de sus habitantes”.
Esto es un hecho. Cada vez que oramos con eficacia por otra persona la salvamos del control de Satanás y la liberamos de la esclavitud espiritual. Es otro trozo de territorio reclamado para Cristo.
g) El ejercicio de la oración
Todo el secreto de orar con otra persona consiste en estar abierto a la guía y motivación del Espíritu Santo, para que El pueda llevarnos en la dirección que le parezca mejor. La práctica hace la perfección en el área del ministerio de oración. La experiencia es un gran profesor y pronto llegaremos a ser mucho más agudos a las necesidades de la situación por medio de la guía del Espíritu Santo. Existen cuatro niveles de oración cuando ministramos a otros:

1. Orar con
Aquí es donde nos identificamos con la otra persona en su petición al Padre y nos ponemos de acuerdo con ellos en fe de que su oración será contestada (Mateo 18:19).
2. Orar por
Aquí es donde hemos identificado las necesidades de la otra persona y las traemos a la presencia de Dios por la oración (Santiago 5:16).
3. Orar en
En esta oración recibimos poder de Dios en una manera directa y transmitimos aquel poder por nuestra oración a la otra persona. Actuamos como el mediador entre la persona y Dios.
4. Orar contra
A veces somos guiados por el Espíritu de Dios a un área de guerra y resistencia espiritual. Aquí, hay una fuerte humildad de espíritu y una profunda dependencia de la guía del Espíritu Santo. La oración es un movimiento de resistencia contra las realidades espirituales del mal. Es importante clamar al Señor en esta situación y pedirle que repudie a Satanás porque tú eres el representante de Jesús en esta situación.
El lugar donde empezar la oración por otro, es escuchando a la otra persona en tu espíritu. No escuches sólo al exterior, es decir, sus palabras y opiniones. El Espíritu Santo te ayudará a oír por la comunicación de aquellos dones necesarios en la situación. Haz unas preguntas sencillas para que tengas clara la dirección de tu oración. Si es obvio que te encuentras fuera de tu alcance y necesitas ayuda, entonces sugiérelo a la otra persona, busca ayuda y vuelve a la situación con el apoyo y confianza de otro cristiano con más experiencia. Si entregamos nuestra vida al Señor cada día, descubriremos que por su mano mansa nos llevará a toda clase de situaciones preparadas por el Señor para que entremos en el ministerio de oración.
h) Imposición de manos
Cuando oremos en un nivel personal por otra gente muchas veces es de ayuda imponer manos en su cabeza como señal del toque de Dios en su vida. Mucha gente no ha experimentado el toque del amor de Dios y tu toque será el medio de abrirles al poder de aquel toque más profundo de Dios. Jesús mismo impuso manos en la gente cuando la situación era correcta (Lucas 13:13). Hay algunas veces, sin embargo, que no es correcto imponer manos en una persona. Por ejemplo, orar con/por un miembro del sexo opuesto, o si existe una participación demoníaca, porque un espíritu diabólico puede ser tratado con mayor facilidad por el mandato de Cristo que con la imposición de manos. De todas maneras, es importante poder reclamar la cubierta necesaria para ti en toda ocasión de oración por otros. Pide la protección del Espíritu Santo y reclama la limpieza y el poder protector de la sangre de Jesús.
Ora sencillamente y con claridad y si Dios te da algo que decir a la persona, entonces díselo. Recuerda también que el ministerio de oración es la guerra espiritual en acción. S. D. Gordon dijo:
“La oración es insistir en la victoria de Jesús; el retroceso del enemigo en todo sitio particular. El enemigo entrega sólo lo que debe. Cede sólo lo que le es arrebatado. Por tanto, el terreno debe ser arrebatado paso por paso. La oración debe ser definida”.
i) Preguntas y puntos de reflexión
1. ¿Contesta siempre Dios la oración? Considera esto a la luz de la doctrina de obras muertas, es decir toda obra hecha no iniciada por Dios.
2. ¿La oración es sólo para aquellos que sienten tener un llamamiento de Dios en esta manera, o es para todos?
3. ¿Existe alguna forma de oración que sea sólo para “especialistas en oración” o aquellos llamados por Dios a orar?
4. ¿Existe algo que impida tu vida de oración?
5. Cuando oras, ¿entras confiadamente en la presencia de Dios como hijo de El, con fe en Dios y dejando que el Espíritu Santo te guíe? (Hebreos 4:16)
6. Comparte algún ejemplo excepcional de oración contestada para animar al grupo.
7. Pide al Señor que te lleve a situaciones preparadas por El para que ministres el poder de Dios a la vida de otra persona. Quizás haya alguien en el grupo que necesite oración. Ora por ellos como el Espíritu Santo te guíe.
8. ¿Qué sucede cuando nos acercamos a Dios? (Santiago 4:8; 2 Crónicas 15:2).

j) Resumen y Aplicación
1. La oración es la comunicación bidireccional entre nosotros y Dios.
2. Dios siempre contesta la oración que está de acuerdo con su voluntad.
3. La oración es un privilegio que nos capacita para crecer espiritualmente.
4. Ora, sabiendo que eres un hijo de Dios, con un Padre celestial amoroso que quiere dar bendiciones a sus hijos.
5. Ora bajo la inspiración del Espíritu Santo porque entonces tu oración será iniciada por Dios.
6. Jesús hizo de la oración una prioridad y también lo deberíamos de hacer nosotros.
7. Cuando estamos orando, intercediendo por otros, necesitamos asegurarnos de que estamos en un lugar correcto ante Dios, totalmente equipados para resistir al enemigo.
8. La oración nos vincula con las posibilidades ilimitadas de Dios.
9. La oración en el ministerio es la aplicación del poder de Dios directamente en la vida de la gente.
10. Para ser efectivos al orar en el ministerio, necesitamos ser sencillos y claros en nuestra aproximación y estar abiertos a la guía y motivación del Espíritu Santo.

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