Palabras de Dios para mi.

(Salmos 5:11)
Pero alégrense todos los que en ti confían;
Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes;
En ti se regocijen los que aman tu nombre.

(Salmos 5:12)
Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo;
Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

(Salmos 7:9)
Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo;
Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.

(Salmos 7:10)
Mi escudo está en Dios,
Que salva a los rectos de corazón.

(Salmos 7:11)
Dios es juez justo.

(Jeremías 30:17)
Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda.

(Jeremías 30:20)
Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores.

(Jeremías 32:39)
Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos.

(Jeremías 32:40)
Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.

(Jeremías 32:41)
Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma.

(Jeremías 32:42)
Porque así ha dicho Jehová: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo.

(Jeremías 32:43)
Y poseerán heredad en esta tierra de la cual vosotros decís: Está desierta, sin hombres y sin animales,

(Jeremías 32:44)
Heredades comprarán por dinero, y harán escritura y la sellarán.

(Isaías 42:1)
He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.

(Isaías 42:2)
No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.

(Isaías 42:3)
No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.

(Isaías 42:4)
No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.

(Isaías 42:6)
Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,

(Isaías 42:7)
para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.

(Isaías 43:13)
Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?

(Isaías 45:1)
Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán:

(Isaías 45:2)
Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos;

(Isaías 45:3)
y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.

(Isaías 44:8)
No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.

(Isaías 41:10)
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

(Isaías 41:12)
Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.

(Isaías 41:13)
Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

(Isaías 40:29)
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

(Isaías 40:30)
Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;

(Isaías 40:31)
pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

(Isaías 40:9)
Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; dí a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!

(Isaías 40:10)
He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.

(Isaías 40:2)
Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido.

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