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Tu eres un pescador de almas. Capítulo 5.

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Tu eres un pescador de almas. Capítulo 5.

 

 

Allá Donde Están los Pecadores

 

¡Yo soy un pescador de almas porque la cosecha es demasiado grande!

Después de haber visto en tal número las masas de gente engañadas por religiones supersticiosas, es imposible seguir tranquilo sin tratar de hacer lo que más se pueda para ganar esas almas.

Durante tres décadas, he estado sobre plataformas al aire libre, frente a multitudes de gentes desfavorecidas; entre leprosos, endemoniados, brujos y enfermos desahuciados. He predicado de Cristo a esas multitudes, pues era todo lo que podía hacer para detener mis lágrimas de compasión por ellos.

En todo el mundo esta cosecha de almas está esperando que sea recogida. ¡Esta es la segunda razón por la cual yo soy un pescador de almas: Porque la cosecha es demasiado grande!

Escrito está: Y al ver el Señor las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor (Mateo 9:36).

Pensando en las multitudes necesitadas, El dijo: Ciertamente la mies es mucha (versículo 37).

¿Qué hizo el Señor para esto? Llamó doce discípulos, les dio poder de echar fuera demonios, de sanar a los enfermos y les envió afuera a ayudar a recoger la cosecha. Luego, llamó setenta más. Después de su ascensión, les otorgó a todos los creyentes el poder para que testificaran con milagros en Su Nombre. El poder más fuerte de todo el universo: El poder del Espíritu santo, el mismo que operó a través de Jesús. Lucas 4:14.

El punto es este: El hizo algo por la mies madura. No se sentó solamente a reflexionar y a orar por ella. Sino que consiguió obreros los preparó, les enseñó, les dió su poder y los puso a trabajar en la siega de los campos.

Puesto que Cristo fue “movido por compasión” cuando vio las multitudes, si nosotros somos “como Cristo”, también tendremos compasión por las almas perdidas. ¿Nos pasa esto a nosotros? ¿A usted?

Un pastor o un cristiano podría decir: “Oh sí, tenemos compasión por los pecadores. Tenemos reuniones especiales de intercesión por la salvación de los perdidos, una vez por semana. Oramos con fe para que los perdidos vengan a nuestra iglesia y se conviertan. Estamos haciendo reuniones especiales para predicarle a los pecadores”.

Pero, Cristo no nos dijo que fuéramos a la iglesia y tocáramos la campana ni contratáramos un predicador especial, o que oráramos para que los pecadores vinieran.

El dijo: Id por los caminos y por los vallados y forzadles a entrar, para que se llene mi casa (Lucas 14:23).

Cuando pensamos en ganar almas, debemos recordar este hecho básico: ¡Los pecadores no van a la iglesia! No podemos alcanzar a los perdidos dentro de la iglesia. Para ganarlos, debemos salir de la iglesia e ir donde ellos están.

Es posible que algunos vengan. Unos pocos se pueden convertir en avivamientos de iglesias (¡y gracias a Dios por eso!) pero, la mayor parte de las multitudes de los perdidos nunca irán a la iglesia. Nunca van a ser contactados dentro de la iglesia.

Nunca encontrarán a Cristo o conocerán Su Amor, porque nunca lo ven o lo oyen a través de nosotros.

En mi opinión también es muy eficaz predicar el evangelio por radios seculares (las que escuchan los no religiosos) pues entra por todas partes. También la televisión que muchos la miran y por el Internet que ya millones saben usarlo y uno llega por ese medio a todo el mundo. Yo trato de hacerlo en los idiomas español e Inglés (este último, es el idioma más “entendible” en el mundo.

Desgraciadamente muchos predicadores que usan estos medios en vez de dar un mensaje directo pierden tiempo y horas de espacio hablando de cosas intrascendentes o muy complicadas para los oyentes o peor aún hablando de sus propios logros e “imperios religiosos” o de dinero. Entiendo que hay que solventar los programas, pero se puede dar un teléfono para hablar recibir consultas sobre ese tema pero no estoy de acuerdo de pedir ofrendas por televisión y otras cosa que desacreditan el mensaje. Repito, entiendo que se necesitan pagar los gastos pero…

Quiero contarles una experiencia que me marcó: Estaba (yo Gustavo) viendo un programa en la televisión cristiana en el cual había muchos predicadores y le daban unos 5 minutos para que hable cada uno y cada uno hablaba de todo menos de ¿Cómo ser salvo? Uno hablaba del templo de salomón, otro del crecimiento de su iglesia, otros de historias del Antiguo testamento hasta que quedaron solo 2 predicadores la anteúltima en hablas era la Hija de T.L.Osborn autor de este libro y a pena le dieron el micrófono comenzó a predicar un mensaje de salvación directo para las personas que nunca escucharon el evangelio, citando admirablemente pasajes de las escrituras y predicando maravillosamente de lo que hizo Jesús para salvarnos (yo que el dueño del canal la dejo hablar todo el tiempo que fuera necesario) pero justo cuando iba a hacer el llamado a los perdidos para que hagan una oración de entrega a Cristo y ser salvos se le acabó el tiempo y “le quitaron” el micrófono y se lo dieron al último siervo de Dios que quedaba, yo pensé va ahora a hacer la oración de entrega para que millones se conviertan… pero no…para mi asombro y decepción dijo (como es músico también) vamos a adorar al Señor… y se puso a cantar los 5 minutos que le tocaban a él, yo no lo podía creer, sufrí hasta las lágrimas al ver eso, a Dios lo podemos adorar todo el día si queremos y en el cielo se le adora eternamente, pero en ese momento Dios que ama a las personas quería (más que nadie) que se salven millones y no que un cantante adorador demuestre sus cualidades en TV. Mi enojo y decepción fueron muy grandes y me propuse en mi corazón hacer lo que hizo la hija de T.L.Osborn (cada vez que tenga la oportunidad que tuvo ella) de hacer lo mismo exactamente pero procurar de hacer que los pecadores puedan entregar sus vidas a Cristo mediante una oración. Pocas veces en mi vida escuché predicar tan bien como la hija de T.L.Osborn pero no le dieron tiempo para terminar (seguramente ella pensó que el otro predicador llevaría a las personas a Cristo, pero en vez de ello se puso a cantar y demostrar sus propias cualidades (o tal vez ni sabría como hacer entregar un alma a Cristo) cosa que sería mucho más decepcionante para mí y para Dios.

Este punto siempre valdrá la pena repetirlo: Nosotros somos Su Cuerpo; Cristo sólo puede alcanzar a los pecadores por medio de nosotros.

¡La Iglesia debe ir por ellos! Este fue el mandato a todos sus discípulos. Esto fue lo que la primera Iglesia hizo. Los primeros cristianos se ocupaban activamente testificando y ganando almas en plazas de mercados concurridas, en las esquinas de las calles, en las fuentes de los pueblos, cerca al mar y en los hogares de los pecadores y si hubieran tenido… por Televisión, Radio e Internet.

 

Principio de Evangelismo

Entendamos este principio: El evangelismo (ganar almas) nunca se intentó dentro del edificio de la iglesia. El evangelismo se debe hacer allá donde están los pecadores.

El edificio de la iglesia es el sitio donde el pueblo de Dios se reúne para ser nutrido en la palabra de fe y es enseñado en las doctrinas de Cristo, edificados como cristianos y entrenados para testificar. Además de realizar los ritos establecidos por Dios.

En cambio el evangelismo se hace allá, donde están los pecadores.

La Iglesia primitiva permanecía ocupada todos los días, en el templo y por las casas no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo (Hechos 5:42).

La Iglesia puede recuperar el secreto básico de ganar almas.

Un pescador no va a pescar en la tina de su baño. Si él espera sacar peces, debe echar su red lejos de casa, en los ríos, en los lagos, en las corrientes del bosque, allá donde están los peces.

Un granjero no puede recoger la cosecha en su comedor. Si él espera coger el grano maduro, debe empuñar su hoz al calor del mediodía alejado de la casa, allá en el campo abierto; allá donde está el grano maduro de la cosecha.

Un pescador de almas no puede ganarlas quedándose en el edificio de la Iglesia. Si esperamos alcanzar al perdido, debemos llevar nuestro testimonio lejos del santuario, en los mercados, en las calles, en las cárceles, en los hospitales, en las casas de prostitución, en los hogares de los pecadores, entre la gente; allá donde están los pecadores. ¡Esto es Evangelismo!

Nosotros hemos dedicado más de tres décadas de nuestras vidas para alcanzar al perdido. Allá donde está. Por esto es que construimos nuestras plataformas en los parques o las zonas verdes, en los estadios o en los campos.

Los hindúes no entran a una iglesia.

Los musulmanes no entran a un templo cristiano.

Los sintoístas o budistas nunca irán a la casa de adoración de los cristianos.

Más cuando salimos con el Evangelio a los sitios públicos; las playas, los parques, los estadios, las pistas de carrera, el campo abierto, llegan por docenas de miles. Entre ellos vienen musulmanes, hindúes, budistas. Nosotros vamos allá afuera donde trabajan, viven y juegan

Después de haberles ganado allá donde los encontramos y donde se han convertido, entonces entrarán a la Casa de Dios.

El método de la Iglesia Primitiva era ir a donde estaban los pecadores.

Allá fue donde Pedro y Juan rindieron su testimonio cuando el paralítico fue sanado, afuera, en las calles.

Allá afuera la muchedumbre se reunía en Jerusalén, para oír a Pedro, en las vías y los caminos concurridos.

Allá afuera Felipe predicó a toda Samaria, mezclándose entre la gente. Allá afuera Felipe encontró al eunuco y lo llevó a Cristo, en un camino de mercaderes.

Allá afuera Pablo convenció a los nativos, en aquella isla entre ellos.

El Granjero Recoge la Cosecha en los Campos

Fui criado en una granja entre siete hermanos, cuando el grano estaba maduro en los amplios campos, trabajábamos implacablemente desde la madrugada hasta el mediodía, recogiendo la cosecha, allá donde crecía la mies.

Luego regresábamos a la casa donde nos esperaba una maravillosa comida de buen alimento que nutría nuestros cuerpos agotados. Después de comer, regresábamos al campo a segar de nuevo, hasta que llegaba la noche.

Y así continuábamos, día tras día, segando toda la cosecha hasta en los últimos rincones de esos extensos campos.

Pero, la Iglesia muy frecuentemente no hace esto. Usualmente no enseña a hacer esto. Si intenta un programa de evangelización, este consiste generalmente en una serie de reuniones especiales de oración para atraer a los pecadores a la iglesia y convertirlos; con un predicador especial, que habla por varias noches consecutivas.

A esto se llama “evangelismo”.

Por favor, no quiero que me entiendan mal; esto está bien y gracias a Dios por las muchas almas que han sido ganadas de esta manera. Sin embargo, mi punto es éste: Vamos a perder al mundo. Los campos con el grano maduro, las masas de almas perdidas, nunca podrán ser recogidas dentro de la iglesia, porque la mayoría de los pecadores, ese vasto número sin alcanzar, nunca se acercarán a la iglesia.

Si realmente queremos recoger la cosecha de nuestra generación, debemos recuperar el celo y el amor por las almas que tenía la Iglesia Primitiva. Aquellos cristianos eran impulsados, a través de ciudades y pueblos buscando incansablemente a las almas perdidas, aun a riesgo de sus propias vidas. Solamente así podemos ser cristianos verdaderos, siendo como Cristo.

¿Que hubiera pasado si en nuestra juventud, viendo que nubes de tormenta amenazaban la cosecha, nos hubiéramos puesto a meditar y reflexionar tranquilos asomados a la ventana, después de cada nutritiva comida?

¿Qué tal si nos hubiéramos puesto a orar solamente, durante toda una tarde, pidiéndole a Dios que recogiera la cosecha y salvara el grano?

Nuestra sincera oración pudo haber sido: “Oh Dios, salva este grano; envíalo aquí mismo para que podamos recogerlo en el comedor”. ¿No es esto un poco extraño’.

Sin embargo, esto es lo que muchas congregaciones están haciéndolo. No están saliendo a recoger la cosecha de almas en esta generación.

Sin embargo, oran sinceramente, “Oh Dios salva las almas perdidas; envíalas a esta iglesia para que se conviertan aquí mismo”.

Parecería mas bien que estuviesen diciendo:”Señor, no dejes que nuestras manos se ensucien con el mugre y la suciedad de los pecadores. Tú sabes que nuestra reputación es inmaculada. Nuestra gente es verdaderamente santa, limpia y pura”.

“No queremos ser vistos cerca de casas de mala fama, en áreas dudosas, en salones, o entre los guettos y pasajes donde la maldad habita. Tú sabes que nunca vamos a correr el riesgo de algún chisme en contra de uno de nuestros miembros.

Tú nos has dado este sagrado santuario. Aquí nuestra reputación está a salvo. Si solamente nos enviaras aquí a los pecadores, en estos pulcros altares oraríamos por ellos para que fueran salvos y limpios como nosotros”.

 

¡Con qué Conveniencia Queremos las cosas!

Tenemos bonitas iglesias, hermosos coros y confortables bancas. Estamos bien equipados.

Ahora, lo único que nos hace falta es que los pecadores vengan a nosotros. Después de todo nosotros no estamos yendo tras ellos. ¡Ellos tienen que venir hasta aquí para que sean salvos, donde tenemos lo necesario!

¡De que manera oramos y clamamos por esto!

A esto le llamamos “compasión por los perdidos”. ¿Pero, esto será compasión?

Durante cientos de años esta filosofía ha sido infructuosa; sin embargo, nos aferramos a ella por sus comodidades y atractivos.

En la iglesia primitiva cada creyente era un testigo, un pescador de almas. Hoy, la mayoría de los miembros de la iglesia nunca han llevado un alma a Cristo en sus vidas, ¡y lo que es aun peor, ni siquiera lo han intentado!

La mayoría de ellos, no sabrían, como dar el primer paso para testificarle a un pecador para que fuera salvo allí mismo.

El plan de la iglesia primitiva, el plan Divino, es que cada creyente sea un testigo, un pescador de almas, para que salgan a los caminos y a los vallados y fuercen a los pecadores a entrar,”para que mi casa se llene”.

(Lucas 14:23)

Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

(Lucas 14:23)

Entonces su amo dijo: “Ve por los senderos y detrás de los arbustos y a cualquiera que veas, insístele que venga para que la casa esté llena.

Cada cristiano debe ganar a los pecadores allá donde se encuentran. Entonces vendrán a la casa de Dios, para ser alimentados en la fe por los pastores maestros. ¿Por qué? por una razón: para que así puedan regresar a los campos de la cosecha y se unan a los segadores para recoger a los perdidos. Los siervos de Dios además de ganar almas su tarea especifica es preparar a los cristianos para la obra del ministerio es decir instruirlos y enseñarles como hacer la obra de Dios allá afuera en su entorno.

(Efesios 4:11)

Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros.

(Efesios 4:12)

Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo.

 

 

Lo que la iglesia Puede Hacer

Yo le recomiendo que, aunque sea pastor, maestro, u obrero de la iglesia, tome la determinación de ganar más almas y que al mismo tiempo comparta e inspire a otros cristianos a su alrededor a hacer lo mismo.

Hay que dar nuevos pasos para implantar estas ideas en todos aquellos que están bajo su influencia. Idéese todos los proyectos y esquemas posibles para inducir a los cristianos a ganar almas.

Lea el libro de O.Smith,” Pasión por las almas”. Este puede revolucionar a cualquier pastor u obrero cristiano. Luego lea el libro de Gene Edwards, “Cómo tener una iglesia Ganadora de almas”, que ha retado e inspirado a miles de cristianos.

Estampe el sello de la iglesia en los tratados, entrene a los obreros sobre cómo llegar a nuevos hogares, como testificar, cómo orar por los enfermos y cómo llevar las almas a Cristo.

Durante el día, pueden recorrer el área llevando muchos a Cristo, hay mismo en sus hogares.

Los domingos los obreros cristianos pueden traer a las nuevas familias convertidas, hasta la iglesia “madre”.Allí el pastor les puede alimentar y nutrir en la palabra de Dios y entrenarlos hasta que ellos a su vez, se conviertan en pescadores de almas.

Asigne otros de sus obreros a las cárceles, a los hospitales, (con audífonos para que no vayan a molestar a otros pacientes), otros a los geriátricos.

Organice grupos juveniles con CDs, tratados, libros e instrumentos musicales para que testifiquen en las esquinas de las calles, en los centros comerciales, en los barrios pobres, en los mercados en dondequiera que haya gente, allá donde están los pecadores.

Enséñeles que Cristo sólo puede mostrar Su amor a través de ellos. Enséñeles que cada creyente es el cuerpo de Cristo hoy y que El únicamente puede alcanzar a los pecadores a través de los cristianos.

Una nueva visión recibirá su congregación, un amor renovado por las almas, un celo por ganar almas. ¡Su congregación se convertirá en una gran iglesia!

Escriba esto en un gran cartel en su Iglesia:

Nuestro lema: ¡cada creyente es un Misionero! Nuestra misión: ¡Allá donde están los pecadores!

Los lemas son efectivos. Cuando asistí a la convención misionera de O.Smith el ambiente mismo estaba lleno de vida con lemas misioneros. Con solo sentarme ahí y leerlos, se encendía también mi alma.

Esta es una vieja técnica, pero, siempre funciona. (Por eso es que los Huelguistas llevan pancartas a las manifestaciones).

Durante en la semana organice un programa para ganar almas. Los Domingos y un día entre la semana, permita que los pescadores de almas se reúnan en la Casa de Dios para que allí sean alimentados y fortalecidos en la palabra de Dios. Pero, deje que regresen con renovadas energías a salvar otra vez a los pecadores “en sus entornos” allá donde los necesitados de Dios están.

Esta es la visón del verdadero creyente.

Esto da propósito a la vida cristiana.

Esto hace que la vida cristiana útil y de verdaderos frutos.

Esto eliminara tropiezos.

Esto sanará las quejas en la iglesia.

Esto es evangelismo tal como era practicado por la iglesia primitiva.

Proliferando a nuestro alrededor, en cada ciudad y en cada país, hay una generación sin alcanzar por el Evangelio, religiosos de alguna forma, pero, perdidos.

¡Esta es la mies madura, pero, Cristo solamente puede recoger esa cosecha a través suyo! ¡Pues Cristo vive en usted, hoy en día!

¡El Espíritu Santo vive en usted con todo su poder y le dará las palabras en el momento apropiado. Solo usted esté disponible para ser utilizado por Dios y esto será ¡Glorioso! Para usted y otros muchos.

(Mateo 10:19)

…no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.

(Mateo 10:20)

Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.

…(Lucas 12:11)

Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir;

(Lucas 12:12)

porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.

(Marcos 13:10)

Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones.

(Marcos 13:11)

Pero…no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

Yo he visto que la cosecha está lista.

¡Aunque otros no hagan nada para segarla, yo si voy a hacerlo! esto es lo que me ha impulsado durante toda mi vida. Y lo que me impulsará en el resto de la misma.

Esta es la segunda razón por la que soy un pescador de almas: La cosecha verdaderamente es grande.

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