(Romanos 12:1)

Amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Ésa es la verdadera forma de adorarlo.

(Romanos 12:2)

No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.

(Hebreos 12:1)

Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.

(Hebreos 12:2)

Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que ésta representaba.

(Hebreos 12:3)

Piensen en toda la hostilidad que soportó por parte de pecadores, así no se cansarán ni se darán por vencidos.

(1 Juan 4:9)

Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él.

(1 Juan 4:10)

En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.

(1 Juan 4:16)

Nosotros sabemos cuánto nos ama Dios y hemos puesto nuestra confianza en su amor.

(1 Juan 3:1)

Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos!

(1 Juan 3:2)

Queridos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga.

Pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.

¡Que maravilloso! ¡Los cristianos seremos como es Jesucristo!

Gracias Señor mío y Dios mío.

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