Una Voz del Cielo: Programa de radio Cristiano para regalar

Una Voz del Cielo: Programa de radio Cristiano para regalar

Blog de Gustavo IsbertUna Voz del Cielo: Programa de radio Cristiano para oir o regalar El predicador Gustavo Isbert nos trae una fresca palabra de Dios para nuestras vidas llena de esperanza y con una contundente enseñanza bíblica sobre los principales pilares de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
Este programa es aceptado por el pueblo católico y por cualquier persona que quiera escuchar una voz del Cielo que guíe su vida.

 

 

Escuchar Online:

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Una Voz Del Cielo Gustavo Isbert
Una Voz Del Cielo Gustavo Isbert
Gustavo Isbert
Gustavo Isbert Miramar, Buenos Aires
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Algunos conceptos Importantes para leer mientras escucha  Una Voz del Cielo: Programa de radio Cristiano para regalar:

El amor a Dios y al prójimo: Mateo 22:37-39; Marcos 12:30-31; Romanos 13:9-10; Gálatas 5:14; 1 Pedro 4:8.

Cumplir la Gran Comisión: Mateo 28:18-20; Marcos 16: 15.18, 20.

Ser Luz (ser buenos): Mateo 5:16; Hechos 11:24.

Trabajar para Dios en lo que El puso en tu corazón según los dones y capacidades que te dio Dios: Hechos 22:10; Efesios 2:10; Romanos 12:4-6; 1 Corintios 7:7; Salmo 139:13,16; Jeremías 1:5.

Evangelizar: 1. Ganar almas: Proverbios 11:30; Lucas 5:10; 15:7,10; Hechos 20:27;

2. Enseñarles: (Tosas las cosas que les he mandado): Mateo 28:20; Hechos 20:27.

3. Enviarlas: Marcos 16:15 a) a su entorno.

b) a otro lugar

Predicar y enseñar”Todo el consejo de Dios”: Hechos 20:27

Salvación: Hechos 4:12.

Sanidad: Mateo 10:1,8; Lucas 9:1; Santiago 5:14-15.

Bautismo en el Espíritu Santo o Primer llenamiento del Espíritu Santo: Hechos 1:8; Marcos 1:8; Hechos 2:4; Hechos 19:6.

Segunda venida de Cristo: Hechos 1:11

Reuniones caseras: Hechos 5:42; 10:24; 20:20.

Rudimentos Cristianos: Hebreos 6:1-2.

Arrepentimiento: Hechos 20:21; 3:19; Marcos 1:15; Mateo 3:2; 4:17.

Fe en Dios: Hechos 20:21

Bautismos: a) En agua: Mateo 28:19; Marcos 1:8; Hechos 8:38; 16:33

b) En el Espíritu Santo Hechos 1:5; 2:4; 11:16; 19:6

Imposición de Manos: Hechos 6:6; 13:3; 28:8

Resurrección de los muertos: Juan 11:24: 5:29

Juicio Eterno: Hechos 17:31; 1 Timoteo 5:24; Hebreos 9:27

Trabajar para el Señor: Hechos 6:3; 1 Corintios 15:58; Hebreos 6:10; 2 corintios 11:27; colosenses 1:29; 1 Tesalonicenses 1:3

Respetar la visión de Dios para el lugar en que Dios le puso: Hechos 26:19

Obedecer a sus autoridades espirituales: Hebreos 13:17

Apoyar la obra, edificar la Iglesia: Mateo 16:18

Amar al Templo (edificio): Juan 2:17

Amar a los hermanos en forma práctica: Hebreos 13:16; Gálatas 6:10; 1 Juan 3:18.

Ser Cristianos: Hechos 11:26; 26:28; 1 Pedro 4:1

Orando en todo tiempo: Efesios 6:18; Hechos 12:12; 1:14.

Dar tiempo para el crecimiento de la obra de Dios: Hechos 19:10; 18:11; 28:30-31.

 

 

 

 

 

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Qué ha olvidado de hacer y enseñar como cristiano

Qué ha olvidado de hacer y enseñar como cristiano

Qué ha olvidado de hacer y enseñar como cristiano

 

El amor a Dios y al prójimo: Mateo 22:37-39; Marcos 12:30-31; Romanos 13:9-10; Gálatas 5:14; 1 Pedro 4:8.

Cumplir la Gran Comisión: Mateo 28:18-20; Marcos 16: 15.18, 20.

Ser Luz (ser buenos): Mateo 5:16; Hechos 11:24.

Trabajar para Dios en lo que El puso en tu corazón según los dones y capacidades que te dio Dios: Hechos 22:10; Efesios 2:10; Romanos 12:4-6; 1 Corintios 7:7; Salmo 139:13,16; Jeremías 1:5.

Evangelizar: 1. Ganar almas: Proverbios 11:30; Lucas 5:10; 15:7,10; Hechos 20:27;

2. Enseñarles: (Tosas las cosas que les he mandado): Mateo 28:20; Hechos 20:27.

3. Enviarlas: Marcos 16:15 a) a su entorno.

b) a otro lugar

Predicar y enseñar”Todo el consejo de Dios”: Hechos 20:27

Salvación: Hechos 4:12.

Sanidad: Mateo 10:1,8; Lucas 9:1; Santiago 5:14-15.

Bautismo en el Espíritu Santo o Primer llenamiento del Espíritu Santo: Hechos 1:8; Marcos 1:8; Hechos 2:4; Hechos 19:6.

Segunda venida de Cristo: Hechos 1:11

Reuniones caseras: Hechos 5:42; 10:24; 20:20.

Rudimentos Cristianos: Hebreos 6:1-2.

Arrepentimiento: Hechos 20:21; 3:19; Marcos 1:15; Mateo 3:2; 4:17.

Fe en Dios: Hechos 20:21

Bautismos: a) En agua: Mateo 28:19; Marcos 1:8; Hechos 8:38; 16:33

b) En el Espíritu Santo Hechos 1:5; 2:4; 11:16; 19:6

Imposición de Manos: Hechos 6:6; 13:3; 28:8

Resurrección de los muertos: Juan 11:24: 5:29

Juicio Eterno: Hechos 17:31; 1 Timoteo 5:24; Hebreos 9:27

Trabajar para el Señor: Hechos 6:3; 1 Corintios 15:58; Hebreos 6:10; 2 corintios 11:27; colosenses 1:29; 1 Tesalonicenses 1:3

Respetar la visión de Dios para el lugar en que Dios le puso: Hechos 26:19

Obedecer a sus autoridades espirituales: Hebreos 13:17

Apoyar la obra, edificar la Iglesia: Mateo 16:18

Amar al Templo (edificio): Juan 2:17

Amar a los hermanos en forma práctica: Hebreos 13:16; Gálatas 6:10; 1 Juan 3:18.

Ser Cristianos: Hechos 11:26; 26:28; 1 Pedro 4:1

Orando en todo tiempo: Efesios 6:18; Hechos 12:12; 1:14.

Dar tiempo para el crecimiento de la obra de Dios: Hechos 19:10; 18:11; 28:30-31.

ADORACIÓN: ¿A QUIÉN DEBEMOS ADORAR?

ADORACIÓN: ¿A QUIÉN DEBEMOS ADORAR?

ADORACIÓN: ¿A QUIÉN DEBEMOS ADORAR?

Solo a Dios Padre y a Jesús (que es Dios) se debe adorar.

Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

(Mateo 4:10)

 

Los reyes magos adoraron solo a Jesús

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, LO ADORARON (SOLO A JESÚS); y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

(Mateo 2:11)

Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. (Jesús aceptó la adoración).

(Mateo 14:33)

 

Pedro rechazó que se postren ante él.

Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.

(Hechos 10:25)

Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.

(Hechos 10:26)

Pablo y Bernabé rechazaron todo tipo de honra humana hacia sus personas (lea el contexto).

y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.

(Hechos 14:15)

 

Los Ángeles rechazan la adoración a ellos ante la emoción de S. Juan:

Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

(Apocalipsis 22:8)

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. ADORA A DIOS.

(Apocalipsis 22:9)

Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero (Jesús)

(Apocalipsis 22:1)

Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,

(Apocalipsis 22:3)

 

EN EL CIELO SOLO SE ADORA AL PADRE Y AL HIJO CON LA GUÍA DEL ESPÍRITU SANTO.

A la Virgen María no se la debe adorar, sino querer y respetar y llamarla Bienaventurada

Entonces María dijo:

Engrandece mi alma al Señor; (Lucas 1:46)

Y mi espíritu se regocija en Dios mi salvador,

(Lucas 1:47)

Porque ha mirado la bajeza de su sierva;

Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

(Lucas 1:48)

EN EL CIELO SOLO SE ADORA AL PADRE Y AL HIJO Y AQUÍ EN LA TIERRA TAMBIÉN DEBE SER IGUAL.

107 Libros Cristianos Recomendados 2022

Una Guía de Autores y Títulos de 107 libros cristianos recomendados.

Al entrar en una librería Cristiana o buscar en Internet puede encontrarse con una gran cantidad de libros y autores, pero ¿Por donde empezar? ¿Son todos buenos? A continuación le presentamos una lista de 107 libros cristianos recomendados.

 

TITULO DEL LIBRO AUTOR
Total 107 Libros
1 Salvación en Cristo ICI
2 El Espíritu Santo y tú Bennett
3 Cambie el mundo a través de la oración
4 Autoridad Espiritual Nee
5 Desafío a Servir C. Swindoll
6 Se humilló a si mismo Fleming
7 Amistad intima con Dios Dawson
8 Confiando en Dios aunque la vida duela Bridgges
9 Tú eres pescador de almas Osborn
10 Por su llaga (Sanidad Divina) Jeter
11 Sanidad de Cristo T.L.Osborn
12 Oración clave del avivamiento Cho
13 Doctrinas Bíblicas Menzis Horton
14 Apuntes sobre el Espíritu Santo (de la Biblia Vida Plena)
15 Liderazgo ministerio y batalla Torres
16 La familia Cristiana (cuadernillo 4) Logos
17 La familia auténticamente Cristiana Taylor
18 ¿Con quien me casaré? L. Palau
19 Hablemos del amor y del sexo (adolescentes) Tengbom
20 Sexo y juventud L. Palau
21 Antes de Casarte (Noviazgo) J. A. Petersen
22 El matrimonio bendecido por Dios Pugliese
23 Felicidad sexual antes del matrimonio (Solteros) Miles
24 La plenitud sexual en el matrimonio (Casados) Miles
25 El placer sexual ordenado por Dios (Adultos) Wheat
26 Trasmitiendo le fe a nuestros hijos Spackman
27 Como criar hijos felices y obedientes Lessin
28 Amor Total Anderson (adolescentes)
29 Tu andar diario juvenil (Adolescentes)
30 Si amas a tu adolescente Campbell (Adolescentes)
31 Sobreviviendo a la adolescencia J. Burns
32 Ardiendo para Dios Duewel (capítulos 14 al 42)
33 Como sobreponerse a la adversidad C. Stanley
34 Doctrina Cristiana Básica E.Priddy
35 Libertad financiera Leng
36 Economía liberada Ekman
37 Como manejar su dinero Burkett
38 Los negocios y la Biblia Burkett (para empresarios)
39 Guerra Espiritual Sherman
40 Cerdos en la sala – Hammond (Liberación)
41 Conozcamos al Catolicismo Romano Jones (Sugerencias)
42 Respuestas a mis amigos Católicos Heinze
43 Lo que todo Católico debe preguntar + lista de versículos McCarthy
44 Creemos en Maria Berntsson
45 Hechos (+ apuntes del Pastor) Horton
46 Conserjería Club 700
47 Manual Personal del obrero Cristiano Portavoz
48 Epístola a los Hebreos Trenchard
49 Consejero, Maestro y Guía ICI (Espíritu Santo)
50 Los Dones del Espíritu Santo ICI
51 Consejero, Maestro y Guía ICI (Espíritu Santo)
52 Los Dones del Espíritu Santo ICI
53 El Ministerio de la Iglesia ICI
54 El Creyente Responsable ICI
55 La Solución de problemas ICI
56 La Vida Abundante -(Frutos del Espíritu Santo) ICI
57 Compartamos las Buenas Nuevas ICI
58 Predicación y Enseñanza ICI
59 Como entender la Biblia ICI
60 Ayudando a Otros Stafford
61 El Cristiano en su comunidad ICI
62 El poder de transformar su vida Warren
63 Matrimonio y hogar ICI
64 Adoración Cristiana ICI
65 ¿Quien es Jesús ICI
66 Paz con Dios Billy Graham
67 Serie El Joven – 4 libritos Pratney
68 Vida de Jesucristo J.Stalker
69 Padre que seamos uno McClung Jr
70 Cristianismo en acción E.Reyes
71 El Estrés Swindoll
72 El Dios que usted busca Bill Hybels
73 La buena vida T.L.Osborn
74 Viviendo libre en Cristo N. Anderson
75 Una Imagen radical N. Anderson
76 El poder de la integridad John Me Arthur
77 Restauración de los Heridos White-Blue
78 Prioridad uno
79 El Pentateuco Hoff
80 Como escuchar la voz de Dios C.Stanley
81 La música en la Biblia y en la Iglesia Kuen
82 La paz del pedón Stanley
83 El Secreto de una vida feliz H.W. Smith
84 Su Biblia ICI
85 Cuando oramos ICI
86 El designio de Dios Vuestro escogimiento ICI
87 Cuando oramos ICI
88 El designio de Dios Vuestro escogimiento ICI
89 Como estudiar la Biblia ICI
90 Ética Bíblica ICI
91 Obreros Cristianos ICI
92 El ministerio de Enseñanza ICI
93 Respuestas a las dificultades de la vida Rick Warren
94 Suficiente luz para el próximo paso Stormie Omartian
95 Adoración sin Reservas Marlene Zschech (Adoración)
96 Desde la perspectiva de Dios Tommy Tenney (Adoración)
97 El Temor: Enfermedad de nuestra década K, Nichols
98 Los ángeles escogidos y malignos Dickason
99 Fuentes secretas de poder (la manera de subir es bajando) Tenney
100 Romanos Allen
101 Dejad que el amor presida Loyola
102 Como Jesús Lucado
103 Los cinco lenguajes del amor (3 libros: para mayores, jóvenes y niños) Gary Chapman
104 Células en casa para la Iglesia en misión Jean Pierre Besse
105 Por el túnel de la depresión + ¿Por que preocuparse? Nordtvedt ; Haggai
106 Ministerio de Niños Patricia Castlen de Isbert
107 Los captores de Dios Tenney

Si lo desea Puede descargar el listado en formato Excel haciendo clis en el siguiente enlace:

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EL GOZO DE ENCONTRAR A JESÚS. Por Bill Bright.

EL GOZO DE ENCONTRAR A JESÚS. Por Bill Bright.

EL GOZO DE ENCONTRAR A JESÚS. Por Bill Bright.

EL GOZO DE ENCONTRAR A JESÚS. Por Bill Bright nos escribe lo siguiente:  Jesús sufrió y murió por usted, después resucitó para su eterno beneficio. Pero no es suficiente que usted sepa y crea estas verdades. Debemos actuar de acuerdo a ellas
Debe tomar una decisión para toda la vida
«Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios».
En el corazón de cada persona, hay un vacío con la forma de Dios, y que únicamente Dios puede llenado por medio de su Hijo, Jesucristo.
¿Le gustaría conocer a Jesucristo personalmente? Usted puede hacerlo. Por increíble que suene, Jesús está tan anhelante de establecer una relación de amor con usted, que ya ha hecho todos los preparativos. La principal barrera que evita que una persona pueda disfrutar de ésta relación, es el desconocimiento de quién es Jesús y qué ha hecho por nosotros.
Oro para que usted pueda descubrir la feliz realidad de cómo conocer a Jesús realmente. Nada es más importante, nada es más glorioso y nada es más real.
Cómo conocer a Dios personalmente
Usted puede aceptar este maravilloso regalo. En Apocalipsis 3:20 Jesús le implora: «Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré ‘con él, y él conmigo».
¿Puede imaginar ese cuadro: Jesús a la puerta de su vida, pidiéndole entrar? Es tan poderoso y tan motivador que el artista Holman Hunt lo pintó en lienzo. La pintura es un apreciado clásico llamado La Luz del Mundo. El rostro de Jesús luce compasivo y anhelante. La puerta está cubierta con hiedra, lo que indica que no ha sido abierta durante algún tiempo. Al mirar más de cerca, notamos que la puerta no tiene aldaba ni manija por la cual alguien pueda entrar desde el exterior.
Nuestro Señor nunca entra por la fuerza en el territorio del corazón humano. En cambio, toca la puerta suavemente. Debemos abrir esa puerta y permitirle entrar. ¿Por qué estamos tan reacios a abrirle la puerta a nuestro amante Señor, el Dios del universo, e invitado a «cenar como amigos»?
Un niño pequeño tuvo la respuesta. Cuando su padre le enseñó la pintura, y le explicó su significado, le preguntó a su padre porqué no había indicio alguno de algún residente que invitara a Jesús a entrar. El padre no pudo responderle. El niño pensó por un momento y luego dijo: «Quizás nunca escucharon que Jesús tocaba a la puerta. Quizás pasaban el tiempo en el sótano».
Aquel niñito tuvo una intuición valiosa. Que tragedia que alguien pueda encerrarse tanto en el sótano de su vida: entre el polvo y los desechos de este mundo, que desaprovecha el amable llamado del Señor, quien anhela conocerlo mejor.
Oro para que usted escuche su voz y sienta el suave ritmo de su mano que da golpecitos en la puerta de su alma. La puerta sólo puede abrirse en un sentido: usted debe ser quien la abra. Deseo ofrecerle cuatro principios que pueden ayudarle a hacerla y a disfrutar del maravilloso compañerismo que Jesús nos ofrece.
Dios nos ama profundamente y hace que lo amemos
La Biblia declara en Juan 3:16: «Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna».
Debido a que Dios nos ama, desea que vivamos nuestras vidas con él, tanto ahora como en la eternidad. Este es su plan. Tal como Jesús lo expresa en Juan 17:3: «Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado».
Usted ha venido a este mundo para amar y servir a su Padre. Jesús vino a este mundo para llevarlo a su morada después de que usted (con el resto de la humanidad), se han descarriado. Cada uno de nosotros somos como el hijo pródigo de Lucas 15:11-32. Vagamos lejos de nuestra verdadera, casa, que es su reino, y malgastamos todo lo que nos ha dado. Al igual que el padre de la historia, Dios espera pacientemente nuestro regreso con amor y compasión en vez de ira, pero hizo algo más que esperar. Envió a su hijo al mundo, tal como lo dice Juan 3:16.
Nuestro Padre no nos dejará rendimos, porque sus planes son más maravillosos. El quiere que vivamos para siempre. Él desea que ahora vivamos más abundantemente. Él ansía que seamos herederos de todo el gozo Y todos los deleites de su reino. ¡Cuánto nos ama el Señor! ¡Qué vida podemos tener cuando lo amamos también!
Pero, existe un problema: un obstáculo terrible que nos separa de nuestro amoroso Padre.
Somos pecadores y estamos separados de Dios
En Romanos 3:23, la Biblia explica: «Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios». Los seres humanos hemos sido creados para tener amistad con Dios. Pero debido a nuestra terca voluntad personal, escogemos ir por nuestro propio camino. Como resultado, el compañerismo con Dios se rompió.
Esta terquedad, caracterizada por una actitud de rebelión o de indiferencia pasiva es evidencia de lo que la Biblia llama pecado. Estamos, además, separados de Dios. Romanos 6:23, declara: «La paga del pecado es muerte». Esta muerte significa más que un corazón que deja de latir o la pérdida de actividad cerebral. La Biblia aquí se refiere a la muerte de una relación: a la separación espiritual de nuestro creador Dios.
2 Tesalonicenses 1:8-9, nos ofrece estas serias palabras: «Para castigar a los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús. Ellos sufrirán el castigo de la destrucción eterna, lejos de la presencia del Señor y de la majestad de su poder». Verá, Dios es un Dios santo, y la gente es pecaminosa, un gran abismo los separa a los dos. En la lucha por vivir una buena vida, al estudiar filosofía o adherirnos a alguna religión, tratamos continuamente de alcanzar a Dios y de establecer una relación personal con él mediante nuestros esfuerzos. Sin embargo, inevitablemente fracasamos.
El abismo es más grande que cualquier puente nuestro, Trate de imaginar un día sin pecado. Si usted tiene un concepto correcto del pecado, sabrá que difícilmente podrá imaginarlo, ni mucho menos vivir de esa manera. La palabra bíblica para pecado, en su connotación original, significa: «pérdida del objetivo», Es más que simplemente quebrantar leyes obvias. Todo lo que hacemos o pensamos que no alcance los estándares perfectos de Dios, es pecado.
Dentro suyo, mi amigo, hay una rebelión activa y una resistencia pasiva. Ambas actitudes controladoras son fruto del pecado. No hay nada que pueda hacer para limpiar la mancha de pecado en su vida. Sería como usar una taza de té para achicar agua de un barco que se hunde. El pecado se da prisa como un mar violento, para agobiar nuestro débil estado moral.
y recuerde, el menor rastro de pecado nos descalifica de entrar ante la presencia del Santo Dios. Nuestro Dios es luz, y en él no hay tinieblas (vea 1 Juan 1:5). Por lo tanto, al final, toda oscuridad es sacada naturalmente por el poder y el resplandor de la luz.
¿Cómo, entonces, podemos contender con el problema de estas tinieblas dentro de nosotros? Viéndolo de otra manera, ¿cómo podremos levantar un puente sobre el abismo que nos separa de nuestro amoroso Padre?
Jesús es el puente de Dios para reunirnos con él
Jesucristo es la única previsión de Dios para el pecado de la gente. Solo por medio suyo podemos conocer a Dios personalmente y experimentar su amor. ¿Por qué? Primero, él murió en su lugar. Romanos 5:8 nos dice: «Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros».
Segundo, se levantó de la muerte. La Biblia explica en 1 Corintios 15:3-6: «Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó tercer día según las Escrituras, que se apareció a Pedro, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez».
Que maravillosa verdad que Jesucristo, por ser Dios, venció a la muerte y (a la separación de Dios), al resucitar. Verdaderamente, él es el único camino a Dios. Jesús declaró lo que está escrito en Juan 14:6: «Yo soy el camino, la verdad la vida. Nadie llega al Padre sino por mí». Dios mismo ha unido el abismo que nos separaba de él al enviar a su hijo, Jesucristo, a morir en la cruz en nuestro lugar, y pagar el castigo de nuestros pecados.
De nuevo, esto es lo que Pablo explica: «El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo, 1 Corintios 15:56-57.
Jesús sufrió y murió por usted., después resucitó para su eterno beneficio. Pero no es suficiente que usted sepa y crea estas verdades. Debemos actuar de acuerdo a ellas.
Debemos recibir a Cristo como Señor y Salvador individualmente
Juan 1:12 dice: «Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios». Que increíble que (no solamente podemos conocer a Dios personalmente), ¡podemos convertirnos en sus hijos por medio de la fe en Jesucristo!
Verá, esto es por fe, no por nuestro propio esfuerzo en ser buenos. La fe, únicamente, es la llave. Es exclusivamente por medio de la fe que recibimos a Jesús como nuestro Salvador y Señor, y que se nos adopta dentro de la familia de Dios. La Biblia explica en Efesios 2:8-9: «Por que por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es regalo de Dios, no por obras para que nadie se jacte.
Cuando recibimos a Jesús experimentamos el nuevo nacimiento. Jesús declara: «De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios» (Juan 3:3). Gracias a Jesús, podemos ser perdonados, limpiados, y empezamos de nuevo como hijos de Dios, pero debemos recibir a Cristo por nuestra invitación personal. ¿Recuerda la pintura de Cristo a la puerta? Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré. Apocalipsis 3:20.
, Jesús está a la puerta de nuestro intelecto, de nuestras emociones y de nuestra voluntad. El abrir la puerta y recibirlo involucra arrepentimiento, lo que simplemente significa desviar la mirada de nosotros mismos y de nuestro egoísmo, volverse a Dios totalmente, y pedirle a Jesucristo que entre en nuestras vidas, perdone nuestros pecados y haga de nosotros lo que él quiera que seamos.
Solamente estar de acuerdo, intelectualmente, en que Jesucristo es el Hijo de Dios, y que él murió en la cruz por nuestros pecados, no es suficiente: Tampoco es bastante tener una experiencia emocional. Recibimos a Cristo por fe, como un acto de nuestra voluntad.
¿Quién está en el trono?
M e gustaría que visualice un círculo, el cual va a representar su vida. Dentro del círculo, dibuje un trono: un lugar de control. Describiré esa vida como una vida autodirigida, o sea, en la cual uno mismo tiene el control. Cristo está afuera, y todos los intereses personales los dirige el yo, lo cual resulta en disconformidad y frustración.
Ahora dibuje un círculo similar. Este lo describiré como una vida dirigida por Cristo. En esta vida, Cristo está en el trono, y el yo. está rendido a él. Como resultado, los intereses de la persona los dirige a Cristo, lo cual resulta en armonía con el plan de Dios.
Ahora quiero hacerle una pregunta muy importante: ¿Cuál de estos dos círculos representa mejor su vida? ¿Cuál círculo le gustaría que represente su vida? Usted puede, literalmente, entrar en una relación personal con Dios, su Padre celestial al recibir a Cristo ahora mismo, por fe y a través de la oración. ¡Así es de simple! La Biblia lo deja en claro. La oración en sencillamente hablar con Dios, y él conoce su corazón. A él no le interesan tanto las palabras como la actitud de su corazón. Si usted desea sinceramente que Jesús entre en su vida ahora mismo, le invito a que haga la siguiente oración:
Señor Jesús, quiero conocerte personalmente. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Te rindo el trono de mi vida a ti, y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y darme vida eterna. Toma el control del trono de mi vida, Hazme el tipo de persona que quieres que sea. Amen.

¿Hizo usted esta oración? Si es así, estoy seguro que lo hizo en serio. De acuerdo con la promesa de Dios en Apocalipsis 3:20 ¿dónde está Cristo en este momento en relación con usted? Jesús dijo que el entraría en su vida y sería su amigo, su Salvador, su Maestro, para que usted pueda conocerlo personalmente. ¿Lo engañaría el Señor?
¿Con qué autoridad cree que Dios ha contestado su oración? Con la fidelidad de Dios mismo y con su Santa Palabra. La Biblia promete vida eterna para todo aquel que le reciba. En 1 Juan 5:11-13 leemos: «y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Les escribo estas cosas a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna».
Las Escrituras consignan que Dios nunca le dejará; él declara en Hebreos 13:5: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré».
Si usted hizo aquella oración, y la hizo en serio, agradezca a Dios, en este mismo momento, que Cristo está en su vida. Dele las gracias por que, basado en su promesa, usted tiene vida eterna a partir del momento en que usted lo invita. El no lo defraudará.
Finalmente, debo instarle: No dependa de sus sentimientos. La promesa de la Palabra de Dios, no nuestros sentimientos, es nuestra autoridad. El cristiano vive por la fe en la fidelidad de Dios mismo y su Santa Palabra.
Nada en el mundo entero puede ser más maravilloso que; Cristo quien lo invita a vivir una aventura eterna con el: nada excepto que usted acepte su invitación. Pero hay mas. Cuando llegamos a Jesús, las buenas noticias siguen llegando. Por Bill Bright.

Capítulo 2 – El desbordamiento – Libro El Espíritu Santo y tú. D. Bennett

Capítulo 2 – El desbordamiento – Libro El Espíritu Santo y tú. D. Bennett

Si hemos recibido a Jesús como nuestro Salvador en la forma descrita en el capitulo anterior, se habrá cumplido su promesa y desde ese instante Dios vive en nosotros. Por medio del Espíritu Santo se ha unido a nuestro espíritu, la parte más recóndita de nuestro ser, esta vivo, y no solamente vivo sino que esta lleno del maravilloso gozo, y del amor y de la paz y de la gloria de Dios mismo.
«Si alguno esta en Cristo» dice el apóstol Pablo, «nueva criatura es.» (2 Corintios 5:17.) También, al hablar de los cristianos, dice que están sentados en lugares celestiales con Cristo. (Efesios 2:6.)
Al llegar a este punto puede ocurrirnos lo que a muchos:
«Bueno, en realidad soy distinto. Algo sucedió cuan­do invite a Jesús a entrar en mi corazón, y por un tiempo tuve esa honda sensación de amor y de gozo de que me están hablando. Quise hacer participes a todos de mi experiencia. Pero estoy perdiendo ese primer entusiasmo. La vida ya no es tan diferente. Me doy cuenta todavía que las cosas han cambiado en el fondo de mi ser, pero la mayor parte del tiempo me siento igual que antes. Por las mañanas, cuan­do me aparto para orar, siento a veces la presencia de Dios, pero durante el día lo pierdo de vista, por así decirlo!”
¿Por que ocurre esto? No es difícil comprenderlo si recordamos y tomamos en serio lo que dijimos en el capitulo anterior. En realidad, muchos proble­mas muy difíciles en la experiencia cristiana, se en­tienden fácilmente si aceptamos lo que la Biblia nos dice sobre la naturaleza del hombre como un ser tri­partito: espíritu, alma y cuerpo. (1 Tesalonicenses 5:23.) Si todavía pensamos en términos de un doble aspecto -alma y cuerpo- inevitablemente confundi­remos nuestras reacciones psicológicas con nuestra vida espiritual. Muchos excelentes maestros de la Biblia en el día de hoy, bajo la presión de la psicológica, identifican el espíritu del hom­bre con la «mente inconsciente» o con la «psiquis profunda», simplemente porque no toman en serio la forma apropiada en que la Biblia hace la distinción entre el alma y el espíritu. (Hebreos 4:12.) Pero si hacemos esta distinción no solamente podremos apre­ciar lo que sucede en el bautismo en el Espíritu Santo, sino que podremos dar razón de otras cosas que nos han mantenido perplejos en nuestra vida cristiana.
En ocasión de recibir a Jesús como nuestro Salva­dor, nuestro espíritu cobro vida, comenzó a hacer valer sus derechos en esta nueva vida y a ocupar el lugar que le correspondía como cabeza de nuestra alma -esa porción psicológica de nuestro ser (inte­lecto, voluntad y emociones)- y de nuestro cuerpo, esa porción psíquica. Sin embargo, nuestro cuerpo y nuestra alma estaban acostumbrados a ser dirigentes y a veces no pasa mucho tiempo antes de que ambos dominen otra vez nuestra nueva vida en el espíritu, y reasuman el comando. Cuando oramos por la ma­ñana, las interferencias de nuestra alma y de nuestro cuerpo alcanzan su mas bajo nivel; nuestro espíritu tiene la oportunidad de hacernos saber que esta pre­sente; y en este, como en otros momentos, vislum­bramos, en lo mas profundo de nuestro ser, que la nueva vida es un hecho real y concreto. Pero no bien recomienza el fragor de la existencia, automáticamente depositamos nuestra confianza en el alma y en el cuerpo en lugar de hacerlo en el espíritu. Estuvimos tan acostumbrados a vivir de acuerdo a nuestros pen­samientos, sentimientos y deseos -de acuerdo a nuestra alma, nuestro ser psicológico- y a las de­mandas de nuestro cuerpo, que bien pronto dejamos de oír la voz – del espíritu recién nacido, escondido en lo mas hondo de nuestro ser. Pareciera que es ne­cesario que algo le ocurra a nuestra alma y a nuestro’ cuerpo antes de que nuestro espíritu pueda ejercer un control mas firme y decidido.
Este «algo» que debe suceder es que el espíritu Santo que vive en nuestro espíritu, necesita desbor­dar para llenar nuestra alma y nuestro cuerpo. La Escritura describe todo esto de diversas formas. Así como la experiencia de aceptar a Jesús es relatada en la Biblia de diferentes maneras, así también se recurre a variadas descripciones de la experiencia que e sigue: «bautismo en (o con)1e1 espíritu Santo», «recibir el espíritu Santo», «Pentecostés», «recibir el poder», el espíritu Santo «vino sobre» o «se derramó sobre» una persona. “Fue lleno del Espíritu Santo. Son todas expresiones que tra­ducen una misma verdad, vista desde diferentes ángulos.
 De cualquier manera, creemos estar pisando sobre un terreno bíblico firme cuando utilizamos la expresión «bautismo en el espíritu Santo» ya que una impre­sionante cantidad de personajes bíblicos la usaron: Dios el Padre (Juan 1:33), Dios el Hijo (Hechos 1:5) y Dios el espíritu Santo, que es, por supuesto, el inspirador de las Escrituras donde se hallan estas ex presiones; también figura Juan el Bautista (Mateo 3:11; Marcos 1:8; Lucas 1:33), los cuatro evangelis­tas, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, en los evangelios citados, y el apóstol Pedro (Hechos 11:16). Si leemos cuidadosamente estas referencias, y las comparamos unas con otras, constataremos que en ningún caso se refieren a la salvación sino a una segunda expe­riencia.
1 La preposición griega utilizada en  utilizada en esta frase, puede traducirse “en” o “con”.
Esto es lo que en la Escritura se llama «el bautis­mo en el espíritu Santo», porque se trata, efectiva­mente, de un bautismo, significando con ello un ver­dadero empapamiento, un desbordamiento, una saturación de nuestra alma y cuerpo con el espíritu Santo. Cuando la Biblia habla de Jesús «bautizando» en el espíritu Santo, de inmediato visualizamos algo externo, alguien a quien se introduce dentro de algo. Sin embargo, en griego la palabra bautizar significa«cubrir totalmente» -se utiliza en el griego clásico para referirse a un barco que hizo agua y se hundió modo que no hace realmente a la cuestión si Jesús nos sumerge en el espíritu Santo en el sentido ex-, terno de la palabra; o si nos inunda desde afuera; o si Jesús induce al espíritu Santo a desbordarse des­de donde mora dentro de nosotros para cubrir nues­tras almas y nuestros cuerpos. Probablemente sean ciertas ambas imágenes. El «viene sobre nosotros» tanto desde adentro como desde afuera, pero es im­portante recordar que el espíritu Santo esta viviendo en nosotros y por lo tanto es desde adentro de donde e1 puede inundar nuestra, alma y nuestro cuerpo. Jesús dice:
«El que cree en mi… ríos de agua viva correrán de su interior (el Espíritu Santo)» 2 (Juan 7:38), y la Biblia Amplificada dice: «Desde lo mas recóndito de su ser correrán …» Cuando recibimos a Jesús como Salvador, entra el espíritu Santo, pero a medida que perseveramos ‘ en confiar y en creer en Jesús, el espíritu Santo que habita en nosotros puede fluir co­piosamente para inundar, o bautizar, nuestra alma y cuerpo y vivificar el mundo en derredor.
Por ello es que una y otra vez en la Escritura, la primera evidencia normativa que aparece de esta ex­periencia pentecostal es una efusión:
«Y fueron todos llenos del espíritu Santo, y co­menzaron a hablar en otras lenguas…» (Hechos 2:4.)Algunos están perplejos por la expresión «recibir el Espíritu Santo». Un cristiano puede formularse la siguiente pregunta: «¿Como puedo recibir el Espíritu Santo si ya esta viviendo dentro de mi?» Esta expresión puede entenderse fácilmente si recordamos que estamos refiriéndonos a una Persona, no a una cosa’ o a una parte de algo. Hay quienes hablan del Espíritu Santo de una manera cuantitativa, como si pudiéramos recibir una porción del Espíritu Santo en el momen­to de la salvación, y otra porción en una fecha pos­terior. Pero si el Espíritu Santo es una Persona, como que lo es, entonces o esta en nosotros o no lo esta.
Todos sabemos lo que significa «recibir» a una persona. Imaginemos por un momento el hogar de la familia Brown. Son las 5:40 horas de la tarde, y el señor Brown acaba de llegar del trabajo y se esta duchando antes de la hora de cenar. La señora Brown esta dando los toques finales a una comida especial­mente preparada, porque los Brown han invitado a la familia Jones a cenar. La invitación ha sido fijada para las 6 de la tarde, pero 15 minutos antes sonó el timbre de la puerta de calle. La señora de Brown se aturde un poco, porque todavía no ha terminado de hacer la salsa; tiene restos de harina en la nariz ¡y su cabello esta desgreñado!
-¡Susie!- le grita a su hija -por favor atiende a los Jones; muéstrales el diario de la tarde o habla con ellos  ¡todavía no estoy lista!
Y para colmo, en ese preciso instante suena el teléfono en la cocina, y la señora de Brown contesta
-¡Hola! ¿Maria?- pregunta la voz por el teléfono-. Soy Helen. ¿Está la familia Dones en tu casa?
-Si- respondió la señora de Brown -aquí están.
-¿Y como están? pregunto Helen.
-Bueno, en realidad no lo se -dijo la señora de Brown armándose de paciencia-. No los he reci­bido todavía. No he terminado de preparar las cosas en la cocina.
-Te conviene apurarte y recibiros- dijo Helen-. Resulta que ¡yo se que tienen muy buenas noticias para ustedes y que les han llevado algunos hermo­sos regalos!
La señora de Brown cuelga el auricular, termina rápidamente lo que estaba haciendo, se arregla el cabello, se da unos toques de polvo en la cara y en­tonces, en compañía de su marido, recibe a sus ami­gos, escucha las noticias que tienen para ellos, y aceptan los regalos que han traído, La Persona del Espíritu Santo ha estado viviendo en nuestra «casa» desde el momento de nuestro nuevo nacimiento, pero ahora reconocemos su presencia y recibimos sus dones.
Resumiendo, digamos que la primera experiencia de la vida cristiana, es la llegada del Espíritu Santo, por medio de Jesucristo, para darnos nueva vida, la vida de Dios, la vida, eterna. La segunda experiencia es cuando recibimos o damos la bienvenida al Espíritu Santo, con lo cual Jesús lo induce a que haga posible que exterioricemos esta nueva vida de nuestros espíritus, a que bautice nuestras almas y nuestros cuerpos, y luego el mundo, que nos rodea, con su poder refrescante y renovador. «Ríos de agua viva corre­rán de su vientre!» La palabra utilizada aquí es koilia, que se refiere literalmente al cuerpo físico, sig­nificando con ello que es por medio del cuerpo físico -y sus palabras y acciones- que entramos en con­tacto con el medio ambiente y con la gente que nos rodea. El mundo no recibirá ninguna ayuda ni acep­tara ningún desafió mientras no escuche ni experi­mente la vida de Jesús que brota de nosotros.
Imaginemos un canal de irrigación en el sur de California u otra región cualquiera habitualmente árida la mayor parte del año. El canal esta seco como también lo están los campos aledaños. La vegetación esta seca y muerta. De pronto se abren las compuertas del dique y el canal se Elena de agua.
¡Antes que nada, es el canal mismo el que se siente renovado! La fresca corriente arrastra el detritus y apaga el polvo. A continuación el pasto crece y las flores se abren a lo largo de sus márgenes, mientras los árboles a cada lado del canal cobran frescura y verdor. Pero no termina ahí la cosa; a lo largo del canal los gran­jeros abren las compuertas y el agua bienhechora se derrama por los campos haciendo que «el desierto flo­rezca como la rosa».
Así ocurre con nosotros. El depósito, el pozo, esta en nosotros cuando nos hacemos cristianos. Entonces, cuando permitimos que el agua de vida del Espíritu que esta depositada en nosotros fluya hacia nuestras almas y cuerpos, somos nosotros los primeros en recibir sus efectos vivificantes. De una manera no­vedosa, nuestras mentes toman conciencia de la reali­dad de Dios. Comenzamos a pensar en él, aun a soñar con el, con mas frecuencia y regocijo que antes. Nues­tras emociones reaccionan adecuadamente y empe­zamos a sentirnos felices en el. También responde nuestra voluntad y queremos hacer lo que el quiere que hagamos. De la misma manera responden nuestros cuerpos, no solamente con una sensación de bienestar, sino con renovadas fuerzas, salud y juventud. Luego el agua de vida fluye hacia otros, que comprueban lo que puede el poder y el amor de Jesús en su pueblo. Ahora esta en condición de utilizarnos para vivificar el mundo que nos rodea. 

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