a) Escrituras clave
Juan 5:19-30
Apocalipsis 11:18
1 Corintios 15:1-58
1 Tesalonicenses 4:13-5:11
Romanos 6:1-14
b) Introducción
«Resurrección» significa «levantamiento’ o «levantarse». En su forma verbal significa «hacer levantar, levantar; despertar del dormir y de la muerte». Como discípulos de Jesús no solamente vivimos por tiempo o por un tiempo, sino por la eternidad. Somos seres eternos; tenemos vida eterna. Jesús vivió con la cruz en primer plano y la eternidad en el fondo (Hebreos 12:2), y nosotros hemos de seguir a Jesús. George Whitfield dijo: «Ojalá trabajare por la eternidad; orare por la eternidad; predicare por la eternidad; quiero sólo a Dios».
c) Ejemplos de resurrección en la Biblia
(I) La resurrección en el Antiguo Testamento
– El hijo de la viuda de Sarepta (1 Reyes 17:17-24).
– El hijo de la Sunamita (2 Reyes 4:32-35).
– El hombre en el sepulcro de Eliseo (2 Reyes 13:21).
(II) La resurrección en el Nuevo Testamento
Resucitados por Jesús -La hija de Jairo (Marcos 5:35-43).
-El hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17).
-Lázaro (Juan 11:1-45).
Por Pedro – Dorcas (Hechos 9:36-42).
Por Pablo – Eutico (Hechos 20:9-12).
Hay tres aspectos de la resurrección que necesitamos considerar en esta unidad de enseñanza:
– La resurrección de Jesús (pasado).
– La resurrección espiritual del creyente, en Cristo (presente).
– La resurrección final de todos los que están en sus tumbas (futuro).
(d) La resurrección de Jesucristo
(Mateo 28:6; Lucas 24:36-53; Hechos 1:3)
¿Qué declara la resurrección de Jesús?
– Jesucristo es supremo sobre toda cosa creada (Mateo 28:18; Efesios 1:17- 23).
– El juicio futuro es asegurado (Hechos 17:31).
– Jesucristo es el Hijo de Dios (Romanos 1:4).
– Los creyentes son justificados (Romanos 4:25).
– La muerte es derrotada (Romanos 6:8-9).
– Hay un sacerdote en el trono de Dios (Hebreos 10:12).
– Hay un nuevo nacimiento en una esperanza viva (1 Pedro 1:3).
Sin embargo, esta enseñanza no puede significar solamente el conocimiento glorioso de que Jesús resucitó de entre los muertos. ¡Uno no sería cristiano si no creyera esto! (Romanos 10:9-10).
e) La resurrección espiritual del creyente en Jesucristo
(2 Corintios 5:14-17; Gálatas 2:19-20; Colosenses 2:12)
El os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos (matados) por vuestros delitos y pecados… aún estando nosotros muertos (matados) por (nuestros propios) defectos y ofensas, nos dio vida juntamente en comunión y unión con Cristo. Nos dio la vida misma de Cristo, la misma nueva vida con la cual le resucitó… y juntamente con El nos resucitó en los lugares celestiales.
(Efesios 2:1,5,6 Versión amplificada)
(I) ¿Cuáles son las evidencias de esta resurrección en la vida de un discípulo?
– Una nueva vida es manifiesta (Romanos 6:4).
– Una nueva actitud hacia la vida es establecida y mantenida (Romanos 6:11).
– Un nuevo Señor es obedecido (2 Corintios 5:15).
– Un nuevo propósito de vida es adoptado (Colosenses 3:1-4).
(II) ¿Cuándo ha de tener lugar la futura resurrección?
– En el día postrero (Juan 6:39-54).
– En la resurrección del día postrero (Juan 11:23-24).
– En su venida (1 Corintios 15:20-23).
– A la final trompeta (i Corintios 15:51-52).
– Cuando el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descienda del cielo (1 Tesalonicenses 4:16-17).
(III) ¿Qué efecto debería tener la resurrección en la conducta de un cristiano?
– Guardarnos de hacer lo que queramos y por consiguiente pecar (1 Corintios 15:32-34).
– Comprometidos a mantenernos firmes y trabajar para el Señor (1 Corintios 15:58).
(IV) Los creyentes se levantarán de nuevo
– A la vida eterna (Daniel 12:2-3).
– Con un cuerpo como el glorioso cuerpo de Cristo (Romanos 6:5; Filipenses 3:20-21; 1 Juan 3:2).
– Con un cuerpo conforme a la voluntad de Dios (1 Corintios 15:38).
– Con cuerpos imperecedores (1 Corintios 15:42).
– Con un cuerpo levantado en gloria (1 Corintios 15:43a).
– Con un cuerpo poderoso (1 Corintios 15:43b).
– Con cuerpos espirituales (1 Corintios 15:44).
– Para ser glorificados con Cristo (Colosenses 3:4; Juan 17:24).
– Primeros (Apocalipsis 20:6).
En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. (Salmo 17:15)
f) La resurrección final de todos los que están en sus tumbas
(Juan 5:28-29)
(1) El día de resurrección es el día de recompensa
Grandes y maravillosas como son estas verdades en su inspiración y consuelo, queda un sentido de que falta algo. ¿Cómo ha de afectar esta gran verdad a nuestra vida desde su propio fundamento? En Lucas 14:12-14 Jesús animaba a la gente cuando hacían un banquete, de no solamente invitar a los que devolverían la invitación, sino de invitar a los que no lo harían. Después hizo esta declaración: «te será recompensado en la resurrección de los justos». (Lucas 14:14). Por tanto, el día de resurrección es el día de recompensa. Este es el contexto en el que el tribunal de Cristo debería ser enseñado (Apocalipsis 11:18; 21:11-15).
(II) El tribunal de Cristo
Las razones para esta enseñanza son:
– Para trabajar, porque el Señor recompensa a todos según su conducta y como merecen sus hechos (Jeremías 32:19).
– Para trabajar en el poder del Espíritu (Juan 6:63). No deberíamos hacer ninguna obra muerta sino hacer todo con fe hacia Dios, energetizados por el Espíritu Santo.
– Para parar de juzgar a los demás (Romanos 14:10-13).
– Para trabajar en el temor de Dios (2 Corintios 5:10).
– Para que nuestro servicio sea hecho sinceramente y con motivo correcto (Colosenses 3:23).
(III) Esta doctrina corrige algunas doctrinas «cristianas» erróneas
Por ejemplo:
– «Todo lo que importa es que seamos salvos y que vayamos al cielo». (No somos salvos por obras, pero cuando somos salvos ¡las obras cuentan!)
– «Todos seremos iguales en el cielo». (En un sentido lo seremos, pero no sólo habrá recompensas sino también pérdida de recompensas.)
– «Puedes vivir como quieras y quedar sin castigo». (¡La gracia es gratis pero no es barata!)
(IV) Debemos rendir cuentas por las cosas hechas al cuerpo
1. Es individual. Esto significa que no existe el señalar con el dedo. La responsabilidad está en nuestras manos y no podemos culpar a los demás, ni siquiera a las circunstancias.
2. Ante Cristo el Juez. Juzgará sólo en amor y sin parcialidad. Su memoria es perfecta, por tanto, más vale que renunciemos a toda hipocresía ahora y no hagamos ostentación, porque entonces sólo habrá honestidad. Más vale que empecemos ahora. Recuerda, cuando somos honestos ante Dios y confesamos nuestros pecados El nos perdona.
3. De lo que hayamos hecho al cuerpo. Lo que hayamos permitido a nuestros ojos mirar; nuestro oído escuchar; nuestro corazón amar; nuestra mente creer; nuestros labios decir; nuestras manos tocar, nuestros pies llevar a; y nuestro cuerpo ser entregado a. De lo contrario de esto: las cosas buenas que hayamos hecho con el tiempo, el dinero, los talentos, etc.
4. Secretos expuestos. (Romanos 2:16) No sólo lo que hayamos hecho será expuesto, sino el porqué, es decir, nuestros motivos serán revelados (1 Corintios 4:5). Necesitamos hacer lo que es bueno y correcto a los ojos de Dios (Mateo 6:1).
(V) El tribunal de Cristo
Cuando esté ante el tribunal de Cristo,
y me muestre su plan para mí,
el plan de mi vida como hubiera podido ser,
si hubiera tenido su voluntad, y vea
cómo le impedí aquí y le bloqueé allá
y no entregaba mi voluntad,
¿habrá pena en los ojos de mi Salvador,
pena, aunque todavía me ame?
El me tendría rico, pero estoy allí pobre,
desnudo de todo menos de su gracia,
mientras la memoria corre como algo perseguido,
por los años que no puedo volver a trazar.
Entonces mi corazón desolado casi se romperá
con las lágrimas que no puedo derramar.
Me cubriré la cara con las manos vacías,
y agacharé la cabeza sin corona.
Señor de los años que me quedan,
los entrego en tu mano;
tómame, fúndeme, moldéame
al diseño que tú has planeado.
(VI) Las recompensas (1 Corintios 3:10-15)
Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. (1 Corintios 3:14)
– Coronas por llevar a muchos a la justicia (Daniel 12:3).
– Coronas que durarán para siempre (1 Corintios 9:24-25).
– Coronas de justicia (2 Timoteo 4:7-8).
– Coronas de vida (Santiago 1:12).
– Coronas de gloria (1 Pedro 5:1-4).
Las recompensas son dadas al final, por tanto retén lo que tienes para que nadie te quite tu corona (Apocalipsis 3:11). Necesitamos estar en buena relación con Dios, con nuestro cuerpo, alma y espíritu bajo su control.
g) Preguntas y puntos de discusión
1. En la vida de Jesús, ¿el saber que viviría por la eternidad importaba mucho?
2. ¿Tienes alguna evidencia de resurrección espiritual en tu propia vida?
3. ¿Qué diferencia debería haber en nuestra vida cuando reconocemos que como discípulos de Cristo vamos a ser resucitados y vivir por la eternidad?
4. ¿Deberíamos trabajar para el Señor sólo porque vamos a recibir recompensas?
5. ¿Vamos a tener que rendir cuentas por todo lo que hagamos en la tierra, incluso como discípulos de Jesús? ¿Y eso debería hacer una diferencia en la manera de vivir nuestra vida?
6. Si nuestros hechos y motivos van a ser revelados en el día del juicio, ¿por qué la mayoría de los cristianos todavía llevan una máscara para esconder su verdadero ser?
7. ¿Crees que recibirás alguna corona en el cielo, y por qué?
8. ¿Cómo deberíamos vivir nuestra vida, según Mateo 24:36-51?
h) Resumen y aplicación
1. La resurrección de Jesús demuestra que la muerte es derrotada y que El es Señor de todo.
2. Jesús murió y fue resucitado para estar con Dios para siempre y sus discípulos vivirán para siempre con El.
3. Un discípulo de Jesús tiene un nuevo amo llamado Jesús y una nueva vida en El.
4. La resurrección espiritual del creyente debería tener el efecto de guardarnos de pecar y causarnos el ser comprometidos y trabajar para el Señor Jesús.
5. El día de resurrección es el día de recompensa para el discípulo de Jesús.
6. Las obras no nos salvarán, pero cuando seamos salvos, las obras iniciadas por Dios contarán para recompensas en el cielo.
7. Somos personalmente responsables ante Jesucristo el juez, por lo que hayamos hecho al cuerpo, incluso las cosas secretas.
a) Escrituras clave
Hebreos 6:1-2
Marcos 16:17-18
1 Timoteo 5:22
2 Timoteo 1:6
b) Introducción
Recordemos que el llamamiento del Espíritu Santo es de seguir a la madurez. Para que esto ocurra debemos tener nuestros fundamentos espirituales bien cimentados. La doctrina de la imposición de manos es una progresión de las primeras tres verdades fundamentales, porque esta verdad vuelve a dirigir la atención de nosotros mismos a los demás para que podamos ser instrumentos de la bendición de Cristo. Echar el fundamento del bautismo del Espíritu Santo nos da la habilidad de ministrar en esta manera. La imposición de manos puede ser definida como un acto en el que una persona pone la mano sobre el cuerpo de otra por algún propósito espiritual concreto. Normalmente, este acto va acompañado de oración, de dar una palabra profética, o de ambos.
c) Algunos ejemplos del Antiguo Testamento
(I) Los israelitas imponían manos en sus sacrificios antes de matar los animales para significar la transferencia de pecado e identificación con la ofrenda por el pecado (Levítico 1:1-5).
(II) Jacob (o Israel) impartió una bendición a Efraín y a Manasés, los hijos de José, por la imposición de manos que incluía una palabra profética (Génesis 48:14).
(III) Moisés comisionó a Josué para la imposición de manos, impartiéndole su autoridad y sabiduría. Aquí vemos la transferencia de liderato y transmisión de una medida de sabiduría y honra para poner a Josué en condiciones de ser el líder (Deuteronomio 34:9; Números 27:15-23); Josué 1:16-17)
d) Razones del Nuevo Testamento para la imposición de manos
(I) Para impartir sanidad
– Jesús impartió sanidad por la imposición de manos (Lucas 4:40; 13:13).
– Los ancianos han de ungir con aceite (con sus manos) y orar par sanidad (Santiago 5:14-16).
– Los creyentes son animados para impartir sanidad por la imposición de manos (Marcos 16:17-18; Hechos 9:17 y Hechos 28:8-9 lo demuestran en la práctica).
(II) Para impartir bendición
– Jesús impartió la bendición de Dios a los niños (Mateo 19:13-15: Marcos 10:13-16).
– Jesús puso la mano sobre Juan y dijo: «no temas» (Apocalipsis 1:17).
(III) Para impartir el bautismo del Espíritu Santo
Los creyentes en general, así como los líderes, estaban involucrados en impartir el bautismo del Espíritu Santo por la imposición de manos (Hechos 8:14-24; 9:10-17; 19:6).
(IV) Para impartir dones espirituales ( 1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 1:6; Romanos 1:11)
(V) Para apartar gente para una obra específica
Los trabajadores para el Señor establecidos, son apartados para una obra específica por la imposición de manos, lo que imparte una unción específica para cumplir esa obra (Hechos 13:2-3). El comisionar diáconos (Hechos 6:1-6) también llevaba consigo la imposición de manos por parte del liderato. Nótese que los líderes escogen a hombres llenos de fe, sabiduría y del Espíritu Santo para desempeñar papeles de liderazgo incluso en las áreas de trabajo prácticas en la iglesia.
e) Hay que tener cuidado con la imposición de manos
No impongas con ligereza las manos a ninguno.
Esta Escritura principalmente se refiere a apartar a alguien para una posición de ministerio o de anciano. Obviamente es un asunto serio el tener a alguien que no sea la persona correcta en una posición de liderazgo, en especial si la pe condona un pecado habitual o si Dios no ha elegido a esa persona. Incluso, puede ser que no sea el momento oportuno para una persona el ser puesto en liderazgo (1 Timoteo 3:6). Dios escoge al liderato y declara el momento oportuno para que sean alzados, luego otros líderes deberán ser llamados para imponer manos sobre ellos y apartarlos.
Se debe recordar que si algo ha de suceder como resultado de la imposición de manos entonces debe haber contacto espiritual, es decir, de espíritu a espíritu. Las Escrituras nos demuestran que se puede impartir algo de espíritu a otro por la imposición de manos (Deuteronomio 34:9). Entonces necesitamos ir con algo de cuida quién vamos a imponer manos y también a quién permitimos que nos imponga manos. La gente puede estar impura o manchada en su espíritu por asociaciones malas o por condonar y vivir voluntariamente en un área de pecado De tales personas puede haber una importación dañina, en especial si tú tienes una debilidad en cierta área, o tú mismo no estás a saldo con el Señor en algún aspecto de tu vida. Mira el carácter de la persona que impone manos y valora su exactitud con Dios, humildad de corazón, y si desea solamente gloria para Dios. Recuerda Dios está en control de tu vida y circunstancias si eres su hijo. Entonces sólo deberías ir a otra persona para o para imponer manos en otros cuando Dios te dice que lo hagas. El te protegerá si vives en el centro de su voluntad Necesitamos ser sensibles al Espíritu Santo en estas áreas, pero no debemos descuidar la imposición de manos.
f) Importancia en la Iglesia
(I) Para servicio
La base del ministerio cristiano es el servicio (Marcos 10:43-45). El usar nuestras manos puede ser método de expresar nuestro servicio el uno al otro en el cuerpo compuesto de muchos miembros de C y al mundo. El impartir bendición o sanidad etc.; por la imposición de manos, puede ser uno de los may actos de servicio que podemos hacer para otro ser humano.
(II) Para dar
Cuando imponemos manos por fe, ministramos o damos la vida de Dios en nosotros a los demás. Al hacerlo Dios promete devolvernos para que podamos dar de nuevo (Lucas 6:38; Hechos 3:6).
(III) Para habilitar llamamiento
La iglesia de Jesucristo necesita más hombres y mujeres con un llamamiento de Dios en su vida y el o unción para habilitarles para cumplir ese llamamiento. La imposición de manos por el liderato un
en el cuerpo de Cristo es una manera de impartir tal habilidad a los que Dios llama (Hechos 13:1-3).
g) En resumen
La imposición de manos es una parte esencial de un cuerpo en funcionamiento, recibiendo vida de Jesús, la Cabeza, y liberando e impartiendo esa vida por las manos. El poder de Cristo resucitado para sanar, para ministrar, o dar bendición reside en la vida de todo discípulo de Jesús lleno del Espíritu, y en especial en el liderato escogido por Dios. Ese poder es liberado por la imposición de manos.
h) Preguntas y puntos de reflexión
1. ¿De qué manera es la víctima en Levítico 16:10,21-22 un ejemplo de lo que hizo Jesús por nosotros?
2. ¿Deberíamos temer recibir algo malo de otra persona y, por tanto, evitar que nos impongan manos? Discútelo.
3. ¿Por qué necesitamos ir con cuidado de no alzar los líderes equivocados, o los líderes correctos demasiado de prisa?
4. ¿Por qué debería la iglesia apartar a personas para una obra específica por la imposición de manos?
5. ¿Crees que Dios te usaría para impartir su vida a otros?
i) Resumen y aplicación
1. Hay una corriente de vida (energía, poder) divina cuando imponemos manos en alguien cuando hay fe, tanto en el que recibe como en el que impone manos (Marcos 5:25-30).
2. Si vivimos en obediencia a Dios, entonces no deberíamos tener miedo de que ningún mal nos sea impartido por la imposición de manos.
3. Para recibir algo de Dios, se requiere fe.
4. Al servir a Dios y dar a los demás por medios tales como la imposición de manos, entonces recibiremos más de Dios para habilitarnos para dar otra vez.
5. Dios quiere poner su llamamiento en la vida de mucha gente, y luego habilitarles en ese llamamiento, para que el cuerpo de Cristo sea edificado y crezca.
a) Escrituras clave
Hebreos 6:1-2
Lucas 11:13
1 Corintios 12:12-14
Mateo 3:11-12 Mateo 28:19
b) Introducción
Hay tres bautismos principales para el cristiano y otro bautismo que puede ser incluido para los que quieren seguir adelante en Cristo:
(I) Bautismo por un Espíritu en un cuerpo (Posición)
(II) Bautismo en agua (Confesión pública)
(III) Bautismo en el Espíritu Santo (Poder)
(IV) Bautismo con fuego (Purificación)
c) Bautizados en un cuerpo
Este es un bautismo que todos los creyentes deben conocer o no son creyentes (1 Corintios 12:12-14; Efesios 4:4-5). Los otros bautismos son los derechos de herencia de los creyentes adquiridos por Jesús al morir en la cruz. Podemos llegar al cielo sin los otros bautismos, pero debemos ser bautizados por un Espíritu en un cuerpo. Esto ocurre en la conversión cuando nacemos de nuevo. Siempre que una persona sin Cristo se rinde a El, el Espíritu Santo entra en la vida de esa persona. Romanos 8:9 dice que «Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de El». Inherente en la obra del Espíritu Santo es la colocación de todo bebé espiritual recién nacido en el cuerpo de Cristo. La verdad asombrosa de esta acción es que no es hecha de una forma general. Cada nuevo cristiano es analizado y categorizado por el Señor y dado el sitio en el cuerpo donde más le convenga estar. Problemas serios pueden ocurrir cuando los creyentes se impacientan con el lugar que les ha sido dado, e intentan cambiarlo ellos mismos. Deberíamos aprender, como lo hizo Pablo, a estar contentos sean cuáles sean las circunstancias (Filipenses 4:11). Sólo el Señor Jesús, que es la Cabeza del cuerpo, puede cambiar la función del individuo o incluso la función del cuerpo entero, si es necesario. Necesitamos escucharle a El e ir donde nos diga que vayamos y hacer cualquier cosa que nos diga que hagamos.
El compromiso con la iglesia local y el cuerpo de Cristo universalmente es esencial porque hemos sido bautizados por un Espíritu en este cuerpo. Nunca más nos sentiremos muy solos, porque tenemos millones de hermanos por todas partes del mundo. Necesitamos el cuerpo de Cristo y somos necesitados dentro de él. No hay independencia en el Reino de Dios sino interdependencia. Todos nos necesitamos los unos a los otros para que el cuerpo sea la plena expresión de Jesús como Dios pretende que sea. Todos necesitamos funcionar porque el cuerpo no puede funcionar plenamente sin nosotros. Cada miembro es importante.
El cuerpo de Cristo es un lugar de seguridad. Los cristianos deberían ser la gente más segura de la tierra porque son parte de un cuerpo del cual Jesucristo es la Cabeza y ama y se preocupa por él (Efesios 5:23-32). Tenemos también la seguridad el uno del otro, pero necesitamos vivir en lo bueno del cuerpo para poder participar de esta seguridad. Si nos mantenemos separados entonces no podemos esperar el beneficio. Los nombres dados a la iglesia (véase abajo) pueden ayudarnos a comprender la seguridad que puede proveer para nosotros los creyentes individuales que somos los componentes de esa iglesia. Necesitamos ser introducidos al cuerpo de Cristo porque somos parte de él y nuestro futuro depende de él.
|
Nombre dado
a la iglesia
|
Referencias bíblicas
|
Características/atributos que el nombre implica
|
|
Iglesia de Dios
|
Frecuentemente designada así
|
La iglesia es de Dios, no nuestra.
|
|
Edificio
|
1 Corintios 3:9
Efesios 2:19-22
|
Orden, estructura y propósito.
|
|
Esposa
|
Apocalipsis 21:9
2 Corintios 11:2
|
Amor, dedicación y unión.
|
|
Cuerpo
|
Corintios 10:17
Romanos 12:4-5
Efesios 2:16
Efesios 4:4
Colosenses 3:15
|
Función, compleción e interdependencia
|
|
Familia
|
Efesios 3:15 .
|
Relación, orden, participación, vivir juntos, sin fingimiento, disciplina
|
|
Rebaño
|
1 Pedro 5:2 Hechos 20:28
|
Seguridad, alimentación, dirección y defensa.
|
|
Candelero de oro
|
Apocalipsis 1:20
|
Luz, seguridad y protección contra las tinieblas.
|
|
Labranza de Dios
|
1 Corintios 3:9
|
Hemos nacido para producir y ser fructíferos.
|
|
Colaboradores de Dios
|
1 Corintios 3:9
|
Responsabilidad y privilegio.
|
|
Monte del Señor
|
Isaías 2:3
|
Solidaridad, fortaleza y majestad.
|
|
Columna
|
1 Timoteo 3:15.
|
Estabilidad, apoyo y verdad
|
Sin este primer bautismo los otros no tienen ningún significado real.
d) Bautismo en agua
El bautismo en agua es un bautismo del creyente y es un acto físico que expresa una verdad espiritual. En el bautismo en agua decimos, en realidad, que compartimos con Cristo el hecho de su muerte y resurrección. Obviamente, la persona bautizada no muere al pecado como lo hizo Jesús, sino que da testimonio público al hecho de que se está valiendo de la obra de Cristo. Como Cristo murió al pecado, por tanto él ahora muere simbólicamente al pecado. Al entrar en el agua y ser completamente sumergido, es simbolizado el entierro de la vieja naturaleza pecaminosa. Esta naturaleza es dejada debajo del agua y la persona es entonces simbólicamente resucitada a la nueva vida en Jesús. Declara que vivirá para Jesús como su discípulo. «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mP. (Gálatas 2:20). La persona que es bautizada literalmente se pone de acuerdo con Dios en que está muerto en Cristo a los principios de pecado y muerte y ahora está vivo en Cristo para Dios.
El bautismo es un acuerdo por voluntad propia con Dios acerca de los efectos de la muerte de su Hijo. Nosotros de buena gana, alegremente y con gozo nos asociamos con la obra redentora del Calvario.
(1) ¿Por qué por inmersión total?
1. La palabra griega para «bautismo» es «baptizo» que significa «bañar» o «sumergir». La palabra se usaba para describir la inmersión total de un trapo en tinte.
2. Juan el Bautista bautizaba en el río Enón porque había mucha agua allí, lo cual indica inmersión total (Juan 3:23).
3. La razón principal es que solamente la inmersión total puede simbolizar propiamente el entierro (es decir, una tumba acuosa). (Véase Romanos 6:4 y Colosenses 2:12).
(II) ¿Por qué una persona debería ser bautizada en agua?
1. Es un mandamiento de Jesús (Mateo 28:19).
2. Es la señal de una buena conciencia hacia Dios (1 Pedro 3:21).
3. Porque Jesús mismo fue bautizado (Mateo 3:13-17).
4. Es una forma de circuncisión (Colosenses 2:11-12).
5. Era una doctrina fundamental en la iglesia primitiva (Hechos 2:41; Hechos 10:47-48).
6. El bautismo en agua simboliza lavamiento o limpieza (Hechos 22:16). Esto es solamente un símbolo como, de hecho, somos limpiados por la Sangre de Jesús (Apocalipsis 1:5) y somos limpiados por la Palabra de Dios (Juan 15:3). Sin embargo, nuestro lavamiento o limpieza de pecado se simboliza o es atestiguado en el bautismo en agua.
7. Es una confesión externa de lo que ha pasado en el interior. Expresa nuestra identificación con Jesús (Romanos 6:1-11).
(III) El bautismo en agua es una confesión múltiple de:
– El cielo (nuestra creencia en la muerte y resurrección de Jesús) (1 Corintios 15:3-4).
– La iglesia (que somos parte de ella).
– El mundo (que hemos terminado con él).
– El diablo (que hemos terminado con él y nos hemos trasladado al lado de Dios).
– En el bautismo en agua nos identificamos con la muerte, entierro y resurrección de nuestro Señor Jesús.
e) Bautismo con el Espíritu Santo
Gracias a Dios, no solamente por la posición a la cual nos ha traído, sino también por el hecho de que nos ha hecho disponible el poder para vivir en esa posición (Hechos 1:8; Juan 1:33).
(1) ¿Por qué ser bautizado en el Espíritu Santo?
1. Es un mandamiento (Efesios 5:18). Sólo podemos ser llenos hasta nuestra capacidad de recibir. Esta puede ser muy pequeña al principio, pero al seguir hacia la madurez nuestra capacidad aumentará. Entonces necesitamos ser llenos continuamente hasta la capacidad que tengamos en ese momento. Las palabras «sed llenos con el Espíritu» en Efesios 5:18 serían mejor traducidas del griego original como «sed llenos continuamente con el Espíritu»,
2. Da nuevo poder y audacia para testificar (Hechos 1:8; 2:14; 4:31-33).
3. Es necesario para la liberación de los dones del Espíritu Santo (1 Corintios 12:7-11).
4. Es necesario para la máxima evidencia del fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).
5. Es necesario para vivir una vida para la gloria de Dios (Juan 16:14).
6. Hace a Jesús más real para nosotros (Juan 15:26; 16:13-15; Hechos 9:17).
7. Produce mayor eficacia en la oración (Romanos 8:26-27; 1 Corintios 14:4,15).
8. Pone a uno en condiciones para adorara Dios en verdad (Hechos 2:11; 10:46; Juan 4:23-24; Efesios 5:18
9. Trae un nuevo entendimiento y amor para la Palabra de Dios (Juan 16:13; 1 Corintios 2:9-16).
10. Nos da poder para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer (Hechos 1:8).
(II) Todos necesitamos ser llenos
Para ser llenos necesitamos tener el corazón limpio. Necesitamos confesar nuestros pecados y perdona los demás, no importa cuánta razón tengamos (1 Juan 1:7-9); Lucas 6:37-38). Después necesitamos sed (querer ser llenos), y venir a Jesús y beber (recibir al Espíritu Santo). Luego, de lo más profundo de nuestro ser saldrán ríos de agua viva, es decir el Espíritu Santo (Juan 7:37-39). La señal de que hemos llenos con el Espíritu Santo es Jesús, Su obra y poder para actuar. Todos los creyentes, cuando bautizados en el Espíritu Santo, tienen la capacidad para hablar en lenguas.
(II1) Lo que sucedió en la Biblia cuando la gente fue llena
– Ciento veinte hablaron en otras lenguas (Hechos 2:4) y hablaron la Palabra de Dios audazmente (Hechos 4:31).
– Cornelio y los demás que estaban con él hablaron en otras lenguas y alabaron a Dios (Hechos 10:46)
– Pablo recibió la vista (Hechos 9:17-18).
– Los efesios hablaron en otras lenguas y profetizaron (Hechos 19:6).
– Los samaritanos -la Biblia no lo dice, pero Simón vio algo (Hechos 8:17-24).
– Jesús empezó el ministerio para el cual había venido a la tierra (Lucas 4:18-19); Hechos 10:38).
f) Bautismo con fuego
En Mateo 3:11-12 la paja de que se habla es toda cosa sin valor. Tal vez sea necesario para el crecimiento del trigo, pero llega un momento cuando ya no se necesita. Luego necesitamos estar libres de ella. Dios trae cosas en nuestro camino para purgar y purificarnos. Necesitamos los momentos de quebrantamiento y purificación para que Dios nos pueda cambiar y moldear en lo que quiere que seamos. Esto puede ser un proceso doloroso (Isaías 6:5-7) pero al final llegamos a ser más como Jesús.
Cuando se quita basura o escoria de nuestra vida nos volvemos más íntegros en esa área. En vez de ser estorbados por un área problemática, somos purificados de ella y por tanto somos liberados más plenamente en lo que Di quiere que seamos. Nos convertimos en vasos más capaces de llevar a cabo lo que Dios ha planeado para nuestra vida. Dios ha escogido usar nuestras circunstancias y las presiones de la vida para lograr este proceso de purificación en nuestra vida. No importará nada demasiado pesado para nosotros; podemos confiar en El. Sin embargo, a menos que aprendamos a asumir la presión y dejar que cambie nuestra vida para que venzamos 1 fuente de ella, nunca seremos como Dios quiere que seamos. Siempre estaremos al margen de lo fructífero en ve de realizar nuestro pleno potencial en Cristo.
La presión nos muestra de qué somos hechos y nos muestra nuestras debilidades.’ Si nos entregamos a Dios en aquellas áreas en que sabemos que no podemos transformarlas solos, entonces seremos cambiados. Dios quitará lo que ha de ser quitado, y al final seremos vasos más hábiles, adecuados para hacer los deseos de Dios, especialmente en el área que acaba de ser tratada por El. Dios está en control de nuestra vida y circunstancias y si miramos hacia El y hacemos lo que El quiere, entonces podemos confiar en que nos cuida y hace sólo lo mejor para nosotros. Recuerda, somos sus hijos.
Muchos discípulos de Jesús piden a Dios que les cambie, pero cuando viene la presión claman a El para que sea quitada. En realidad, ellos están alejándose de la respuesta que Dios les está dando a su oración inicial. Necesitamos entregar nuestra vida a Dios y dejarle hacer lo que quiera. Esto puede ser costoso y llevará consigo el sufrimiento (1 Pedro 4:12-19; 2 Timoteo 2:3; Apocalipsis 2:10), pero al final seremos más como Jesús y seremos podados, limpiados, para que seamos aún más fructíferos (Juan 15:2).
g) Preguntas para repaso y memorización
1. Te sientes parte del cuerpo mundial de Cristo o te sientes un poco aislado? Si es así, ¿por qué?
2. ¿Conoce el Señor Jesús tus necesidades y circunstancias específicas y se interesa suficientemente por ti para ayudarte a través de ellas? (Mateo 6:25-34).
3. ¿Sabes dónde quiere Cristo Jesús que estés y lo que quiere que hagas en su cuerpo, la Iglesia, y si es así, estás contento en esto?
4. ¿Provee tu iglesia, como expresión local del cuerpo de Cristo, la seguridad que necesitas?
5. Aunque hayas sido bautizado o no, ¿estás viviendo en la realidad de la verdad que simboliza? Es decir: Con Cristo estamos juntamente crucificados, y ya no vivimos nosotros, mas vive Cristo en nosotros (Gálatas 2:20).
6. ¿Crees que es posible continuar las obras de Jesús sin el bautismo o ser lleno del Espíritu Santo?
7. ¿Por qué la mayoría de la gente huye o resiste las presiones y dificultades de la vida si Dios está en control y son hijos de Dios?
8. Si asumimos presión de forma equivocada, puede conducir al estrés. ¿Cómo podemos asegurarnos contra esto?
h) Resumen y aplicación
1. Como discípulos de Jesús todos nos hemos convertido en parte o somos bautizados en el cuerpo mundial de Cristo por el Espíritu Santo.
2. Hay una seguridad en saber que Jesús es la cabeza de Su cuerpo, la iglesia, y que se interesa por nosotros como individuos en ella.
3. En el bautismo en agua simbolizamos que en nuestra vida hemos muerto a nuestra vieja naturaleza y ahora vivimos en la vida y nueva naturaleza que Jesús ha dispuesto para nosotros por el Espíritu Santo.
4. El bautismo en el Espíritu Santo nos da el poder para vivir como discípulos de Jesús.
5. El bautismo en fuego es el proceso purificador por el cual todos los discípulos de Jesús necesitan pasar si han de llegar a ser más como El.
a) Escrituras clave
Hebreos 11:1-3, 6
Mateo 17:20
Romanos 10:17
Romanos 1:17
b) Introducción
Esta es una progresión natural del arrepentimiento de obras muertas. Mientras que nuestro foco de atención había sido nuestra propia persona, ahora nuestro foco de atención es Dios. Las obras muertas siempre interfieren la fe hacia Dios. Tenemos que «volvernos de» para capacitarnos en «volvernos hacia». Tiene que haber un arrepentimiento de obras muertas para permitir que la fe hacia Dios se desarrolle. En efecto, cualquier cosa apartada de la fe en Dios está muerta (Hebreos 11:6; Romanos 14:23).
La fe en el contexto de esta verdad fundamental puede ser definida como «tener confianza, certeza o seguridad en otra persona y en la palabra de esa persona». Tener fe en Dios lleva consigo un cambio de confianza, en lugar de en uno mismo, en El.
c) ¿Cómo se desarrolla la fe hacia Dios?
(I) Tener las actitudes mentales correctas
La fe es una persuasión. La palabra «fe» proviene de la palabra griega «pistis» que significa «persuasión firme; creencia fuerte y bienvenida; la convicción de la verdad de cualquier cosa» (2 Timoteo 1:12). Necesitamos damos cuenta de la inutilidad de todo sin Dios. La fe lleva consigo una actitud de humildad y sumisión a la voluntad de Dios (Filipenses 2:5-8) y necesitamos confesar esta actitud.
(II) Darse cuenta de que la fe es sustancia y realidad
La fe no es la imaginación ni el desear cosas hasta que lleguen a ser. Es la convicción de la verdad por la obra interior del Espíritu Santo. Si Dios nos da la fe para algo, podemos estar seguros de que en la mente de Dios esa cosa realmente existe y es tan buena como nuestra (Hebreos 11:1; Números 23:19).
(III) Darse cuenta de que la fe es un don de Dios
No podemos exaltarnos a nosotros mismos hasta creer. No es el resultado de una gimnasia mental. El Espíritu Santo debe poner la capacidad de creer a Dios dentro de nuestro corazón (Efesios 2:8).
(IV) La fe se desarrolla por medio de nuestro conocimiento de Dios
No puedes confiar en nadie que no conoces. Cuanto más conocemos a Dios y su fidelidad, su amor, su carácter, sus caminos y lo grande que es, etc., tanto más podremos confiar en El. Esta es una base para la verdadera fe hacia Dios (Deuteronomio 7:9; Salmo 9:10; 1 Tesalonicenses 5:24). Llegamos a conocer a Dios mientras que el Espíritu Santo nos da revelación de El por las Escrituras, y por revelación directa a nosotros en concordancia con las Escrituras. Esto está reforzado por medio de las experiencias de la vida al tiempo que nosotros, por fe, demostramos a Dios (Hebreos 11:6). No podemos llegar nunca a conocer realmente a nadie a menos que hablemos con él. La oración, entonces, es un modo maravilloso de llegar a conocer a Dios. La oración siempre manifiesta dos cosas: primero, un deseo de corazón de que todo lo que hagamos sea en la voluntad de Dios; y segundo, una confesión de nuestra total dependencia de El. Recuerda, la fidelidad de Dios es grande e inagotable (Salmo 89:34) y eterna (Salmo 119:90). Necesitamos comprometemos con Su fidelidad (1 Pedro 4:19; Hebreos 10:23), y necesitamos magnificar su fidelidad (Salmos 92:1-2; 89:1).
(V) La fe es una respuesta al oír
Dios comunica sus pensamientos por su Palabra. Cuando nos habilita para oír lo que nos está diciendo por el Espíritu, esto debería crear en nosotros la respuesta de creer o ser persuadidos de que lo que está diciendo es, ciertamente, la verdad y es para nosotros. «La fe es por el oír, y el oír por la Palabra (específica) de Dios». (Romanos 10:17). Al confesar la palabra de fe que nos ha sido dada y mantenernos firmes en ella y, cuando sea apropiado, actuar en ella encontramos el poder creador de Dios obrando en esa palabra y por medio de ella, para llevar a cabo lo que ha sido prometido. Jesús nos dice que por fe nada será imposible para nosotros (Mateo 17:20). Tener fe lleva consigo un cambio, de sólo apoyarse de una fuente de conocimiento, es decir los sentidos (el cual necesitamos), o depender de una fuente de conocimiento superior, es decir conocimiento revelado.
El conocimiento sensitivo es todo el conocimiento natural que viene al hombre por medio de sus cinco sentidos. Este es un conocimiento limitado y se describe como la sabiduría humana (1 Corintios 2:4-6). El conocimiento revelado es conocimiento, no basado en los cinco sentidos ni en razonamientos naturales, sino en una fuente más alta, la verdad de la Palabra de Dios. Es revelado por el Espíritu Santo al espíritu del hombre y se describe como la sabiduría de Dios (1. Corintios 2:7-16)
Es, pues, la fe la certeza (la confirmación, el título de propiedad) de lo que (nosotros) esperamos, la prueba de lo que (nosotros) no vemos y la convicción de su realidad -la fe percibe como hecho real lo que no es revelado a los sentidos. (Hebreos 11:1 versión amplificada)
(VI) La fe viene por el experimentar a Dios y su fidelidad
Cuanta más fe tenemos hacia Dios, cuanto más experimentamos de su fidelidad y cuanto más crece nuestra fe. Dios también nos ha dado los dones de sanidad, milagros, etc. los cuales deberían dirigirnos hacia El y aumentar nuestra fe (Juan 2:11; 11:15).
(VII) La fe crece al recordar la fidelidad experimentada
d) Conclusión
La fe no es una actitud mental hacia los problemas. Es la misma naturaleza de Dios. Dios es un Dios de fe: creó el universo por fe (Hebreos 11:3). La persona nacida de nuevo por el Espíritu de Dios ha recibido el potencial de la naturaleza de Dios. La naturaleza antigua de todo hombre es dominada por fuerzas negativas tales como e temor, la duda, la confusión y error, pero la naturaleza nueva es la naturaleza de Dios que es creadora, trayendo orden del caos (Génesis 1:2), vida de la muerte, sanidad de la enfermedad, prosperidad de la pobreza, verdad de error, y justicia del pecado. La fe es la expresión de esta nueva naturaleza (Romanos 1:17). La fe hacia Dios es estilo de vida del discípulo de Jesús.
e) Preguntas y puntos de discusión
1. Por qué está muerto algo desprovisto de fe?
2. ¿Estamos haciendo algo que está desprovisto de fe hacia Dios, y qué vamos a hacer sobre ello?
3. ¿Qué dicen 1 Juan 5:4-5 y 1 Pedro 1:5 sobre la fe?
4. ¿Podemos reclamar tener fe sin las acciones para apoyarla? (Santiago 2:14-26).
5. ¿Quién es el autor y consumador de nuestra fe? (Hebreos 12:2).
6. ¿Qué significa «por fe andamos, no por vista»? (2 Corintios 5:7). 7. ¿Cómo debería expresarse la fe? (Gálatas 5:6).
f) Resumen y aplicación
1. El arrepentimiento de obras muertas es necesario para que la fe hacia Dios se desarrolle.
2. Sin fe es imposible agradar a Dios.
3. La fe es creer que lo que Dios ha dicho pasará.
4. La fe lleva consigo el confiar en Dios más de lo que confiamos en nosotros mismos.
5. La fe hacia Dios debería ser el estilo de vida del discípulo de Jesús.
6. La fe proviene de Dios.
7. La fe crece a medida que aumenta nuestro conocimiento de Dios.
a) Escrituras clave
Romanos 8:15-18 Gálatas 4:5-7
Romanos 8:23-25 Efesios 1:4-5
b) Introducción
En el corazón del discipulado está la idea de pertenencia. Esto es un compromiso para toda la vida, y la vida del discípulo llega a estar íntimamente involucrada con aquel al que está siguiendo. Existe la idea de elección por ambas partes. El maestro escoge a los discípulos (Juan 15:16), y luego nosotros debemos elegir: o responder y seguirle, o no. Jesús nos ha escogido y su elección exige una respuesta por nuestra parte. Podemos aceptar que nos ha escogido y seguirle a El, o podemos rechazar que nos ha escogido y rechazarle a El. Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador nacemos de nuevo (Juan 3:5-6). Esta imagen del nuevo nacimiento es una analogía muy poderosa porque es exactamente lo que pasa en términos espirituales cuando venimos a Cristo en fe. Es un nuevo principio: todos los factores negativos antiguos que nos mantenían en esclavitud son vencidos a través del poder del Espíritu Santo, nuestros pecados son perdonados y somos llevados a una nueva relación con Dios (2 Corintios 5:17).
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos 5:1)
Esto es un principio fundamental de salvación. Tiene un significado legal en que estamos situados ante Dios que es juez de un tribunal, y aunque somos hallados culpables por nuestro pecado, somos declarados inocentes por la fe en Jesucristo. La justificación es «Ahora, pues,
ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte», porque el castigo que yo debía fue llevado por Cristo Jesús (Romanos 8:1-2)
La adopción es una idea de familia presentada en términos de amor, con Dios como Padre. Nuestro pecado nos ha separado de nuestro verdadero Padre en el cielo, pero Dios, en su misericordia y gracia, nos ha acogido otra vez en su familia, un lugar que no merecíamos y que no era nuestro según nuestra naturaleza humana (1 Juan 3:1). Esto es el corazón del discipulado, porque nos recuerda que no seguimos por obligación sino por amor. Este sentido de pertenecer a la familia de Dios, y el gran privilegio que tenemos al estar unidos con Cristo Jesús, es la fuerza motivadora en nuestra vida por Cristo. Existe una ley en la experiencia cristiana, pero ya no es la letra de la ley que mata, sino el Espíritu que trae vida y poder.
e) El plan de adopción
Esta idea de adopción revela el corazón de nuestro Padre celestial. Planeó hace mucho adoptarnos en Cristo (Efesios 1:4-5). ¡Ninguno de los que hemos nacido en la familia de Dios lo hemos hecho por casualidad! Dios lo tenía en su corazón antes de la fundación del mundo (Salmo 139:13-16; Efesios 2:10). Si nos pudiéramos agarrar plenamente a esto, nos libraría de tantas ataduras a las que estamos sujetos, nos habilitaría para estar de pie en la libertad que pertenece a los que conocen el poder de sus derechos de nacimiento. Nosotros no tomamos linaje de cualquier descendencia humana. ¡Tomamos nuestro linaje de los propósitos de Dios, en Cristo Jesús, antes de la fundación del mundo! Fuimos escogidos en El. ¡Y es de esta fuente que tomamos todo el poder de nuestra nueva vida en El!
f) El poder de nuestra adopción
Un niño humano adoptado recibe un nuevo nombre. Toma el nombre de sus nuevos padres y también toma todos los privilegios y potencial de su familia nueva. Este también es el caso para nosotros en Cristo (1 Pedro 2:10). En el primer capítulo del evangelio de Juan, éste recalca el hecho de que no somos hijos en la familia de Dios por ningún derecho o poder que tenemos a nivel humano. Nacemos naturalmente fuera de la familia y vida de Dios. «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios» (Juan 1:12-13). La Palabra traducida «potestad» es una palabra griega «exousia» la cual significa «autoridad» o «poder». Es una palabra de autoridad inalienable. Este derecho o potestad ha sido ganado para nosotros por medio de la muerte del Señor Jesús y ha sido dado a cada uno de nosotros por medio de la fe. A través de ello hemos entrado en todos los derechos y herencias de estar en la familia de Dios (Gálatas 4:6). Se describe al Espíritu Santo como «el Espíritu de adopción», su labor es traer a nuestro corazón la certeza o realidad de pertenecer a Dios. Es esta certeza la que opera como un fundamento tan fuerte para nuestra vida cotidiana como cristianos. Tal fuerza y poder proviene de conocer quién somos y a quién pertenecemos.
g) El propósito de nuestra adopción
El propósito que el Padre tiene al adoptarnos como sus hijos es el de «ser santos y sin mancha delante de E (Efesios 1:4). A través de la adopción, no sólo compartimos en la familia, sino también en el carácter de nuestro Padre. Este es el verdadero propósito y llamamiento del discipulado, que lleguemos a ser como El en nuestras acciones actitudes, y que nuestra vida refleje el hecho de que somos hijos de nuestro Padre celestial. En Jesús, Dios ha revelado el anteproyecto para cada hijo que le siga por fe. Es su propósito que lleguemos a ser como Jesús en todo nuestro vivir y en el compromiso de nuestra vida con el Padre (Romanos 8:29). Pedro nos recuerda que esto no es solamente llamamiento de Dios en nuestra vida individual, sino que el propósito de Dios al escogernos es que lleguemos a como un cuerpo de personas que refleje esta misma naturaleza en nuestra vida juntos (1 Pedro 2:9).
h) La promesa de nuestra adopción
Como hijos del Reino hemos sido adoptados en la tremenda promesa de que la salvación no es solamente p ahora, ¡sino para siempre! (Romanos 8:17). Nuestra adopción es eterna. Esta es la motivación de nuestro serví al pensar con mucha ilusión, como lo hizo Pablo, en la corona de justicia que está preparada para nosotros al final de nuestro camino. También es la motivación para nuestra santidad (1 Juan 3:2-3). En Cristo no sólo tenemos nueva vida, sino también una nueva esperanza. No sólo tenemos el derecho de llegar a ser hijos de Dios, s además tenemos el derecho de recibir la herencia como hijos propios de Dios.
i) El principio de nuestra adopción
La esencia de nuestra vida como discípulos es que somos llamados para vivir diariamente el sencillo principio de confianza y franqueza que existe entre un padre y su hijo verdadero. El secreto del poder visto en Jesús era su relación con su Padre. En el Sermón del Monte Jesús introduce a sus seguidores en algunos secretos del Reino de Dios. Les enseña a confiar en su Padre y a vivir una vida para su gloria y honra.
– Glorificar al Padre (Mateo 5:16).
– Imitar al Padre (Mateo 5:44, 45, 48).
– Hablar con el Padre (Mateo 6:7-9).
– Confiar en el Padre (Mateo 6:25-26).
– Agradar al Padre (Mateo 6:17-18).
j) El ejercicio de nuestra adopción
Dios quiere que vivamos en lo bueno de nuestra adopción. Saber una verdad y no vivirla, no hará que la verdad sea real para nosotros. Por el Espíritu Santo nos ha sido dado todo lo necesario para hacer esta verdad efectiva en nuestra experiencia cotidiana (2 Pedro 1:3).
Una última verdad de nuestra adopción es que Dios sí que nos trata como hijos, no como a parientes lejanos. Esto significa que de vez en cuando conoceremos la mano de disciplina del Padre en nuestra vida, corrigiéndonos y recordándonos nuestras responsabilidades como hijos (Hebreos 12:7-11).
k) En resumen
Estamos ahora en la familia de Dios por fe. Compartimos en la vida de Cristo y en la herencia de los Santos. Nos ha sido dada una gran motivación para vivir en santidad y experimentamos el poder transformador del Espíritu Santo en nuestra vida. Porque conocemos a quién pertenecemos podemos comprender la disciplina de nuestro Padre en nuestra vida, y sobre todo, vivimos con una experiencia profunda y afectuosa del amor del Padre en nuestro corazón (Efesios 1:3).
l)Preguntas y puntos de discusión
1. ¿Por qué te escogió Dios el Padre, a ti? Discútelo.
2. ¿Cuál debería ser nuestra reacción en respuesta a Dios al escogernos para ser sus hijos?
3. Si nuestra adopción no es una cosa casual, ¿por qué crees que Dios te ha puesto donde estás, y qué puedes hacer para El allí?
4. Discute las semejanzas y diferencias entre la adopción natural en una familia y la adopción espiritual en la familia de Dios.
5. ¿Conoce Dios por todo lo que estamos pasando en nuestra vida, a dónde vamos y cuál es nuestro propósito en Cristo? ¿Cuál debería ser nuestra respuesta, y podemos confiar en Dios en ello?
6. ¿Cómo podemos estar seguros de que somos los hijos de Dios y por tanto pertenecemos a la familia de Dios?
7. ¿Cuál debería ser la meta principal de nuestro discipulado como hijos de Dios?
8. ¿Qué cosas prácticas podemos hacer para hacer la verdad de nuestra adopción como hijos de Dios efectiva en nuestra vida cotidiana?
m) Resumen y aplicación
1. Adopción es haber recibido el lugar y condición de hijo aun sin pertenecer a la familia por naturaleza.
2. Necesitamos escoger vivir en lo bueno de ser hijo de Dios y escoger seguir a Jesús, el Hijo unigénito, y hacer como hizo El. Es una especie de hermano mayor que nos ha dado el ejemplo perfecto a seguir de cómo ser hijo de Dios.
3. Somos muy privilegiados de ser amados por Dios, tanto que nos escogió para ser sus hijos eternamente y esto debería ser nuestra motivación para amar y servir a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
4. Dios nos conocía antes de la creación del mundo. Sabía que éramos sus escogidos y sabía cuáles serían nuestros propósitos.
5. Dios no sólo nos deja viviendo nuestra vida, sino que El viene y nos ayuda por el Espíritu Santo para vivir lo bueno de la herencia disponible para nosotros como hijos de Dios.
A. PERDON
a) Escrituras clave
1 Juan 1:5-9
Hebreos 9:22
Efesios 4:32
Mate o 6:14-15
Lucas 6:37-38
Marcos 11:25
b) ¿Qué es el perdón?
Dios es luz y no hay tinieblas en El. Si decimos que tenemos comunión con El y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como El está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
Si decimos que no tenemos pecado nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
(1 Juan 1:5-9)
Dios es luz y cuando andamos en su luz andamos en comunión con El y con otros creyentes. Cuando salimos de la luz de Dios entramos en la oscuridad. Es peligroso vivir en la oscuridad, porque no sabremos adónde vamos y nuestra comunión con nuestro Padre celestial y con los otros creyentes estará rota.
La ilustración de abajo nos muestra cómo vivimos con otros cristianos en la luz de Jesús a la cual el Espíritu Santo nos ha llevado. Fuera del círculo de aquella luz están las tinieblas del reino de Satanás. El deseo de Satanás es tirarnos fuera del círculo de luz, en la oscuridad. Usa muchas maneras tales como: cansancio, temor, frialdad de corazón, rebelión de voluntad, decepción, rencor, dolor y daño para intentar conseguir que andemos en la oscuridad.
El lugar más oscuro de todos es justamente fuera de la luz de Dios. Es por eso que los cristianos que han vuelto atrás de estar en la luz, parecen estar aún en mayor oscuridad, a veces, que el incrédulo que hasta ahora no ha conocido la luz de Cristo.
La comunión rota con el Padre, sin embargo, puede ser restaurada por Jesucristo que es nuestro abogad Padre (1 Juan 2:1-2). Nuestro abogado, o defensor, llevará nuestro caso en el momento en que pidamos Entrará en la presencia del Padre y pleiteará nuestro caso y restaurará nuestra comunión con Dios e Podemos ser librados de nuestros pecados sólo por confesarlos con la boca y volvernos de ellos, Si lo 1 Dios ha prometido un perdón tan completo que olvidará que hemos pecado.
A aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaras sin mancha delante de su gloria con ale único y sabio Dios, nuestro Salvador sea la gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los Amén.
(Judas:24-25)
Cristo murió por nuestros pecados (1 Corintios 15:3) y los llevó todos en El mismo, pero nosotros necesitamos, valernos de esta obra desatándolos verbalmente a Dios, es decir: confesándolos.
c) La sangre de Jesús
No podría haber perdón sin derramamiento de sangre (Hebreos 9:22). Como la ley de Dios insiste en que el c; por tu pecado es la muerte (Ezequiel 18:4; Romanos 6:23), Jesús, el único hombre sin pecado, tuvo que sufrir‘ salvarte de tu pecado y traerte de nuevo a Dios (1 Pedro 3:18). Es sólo por medio de la sangre de Jesús que limpiado de tu pecado. Somos justificados por la sangre de Cristo. Esta es la parte de Dios en la obra de rede Fuimos declarados en bancarrota en cuanto ajusticia, pero Jesús vino y pagó nuestras deudas en la cruz. su justicia fue ingresada en nuestra cuenta. La cruz es el acto supremo del amor de Dios (Romanos 5:8).
«El hombre en el banquillo fue hallado culpable. El juez, aunque se trataba de un viejo amigo, no trató la o ligeramente. Le multó tan fuerte como podía y después le dio un cheque por todo el valor. Porque Dios es s tuvo que castigar el pecado con la sentencia de muerte. En la cruz, Dios el juez bajó del estrado y pagó tu d en la Sangre de Jesús».
(Living God’s Way: Arthur Wallís)
d) ¿Por qué perdonar?
El amor siempre perdona, Jesús lo mostró hasta en la cruz (Lucas 23:34) ¿Dónde estaríamos sin un D perdonador? (Hebreos 9:27-28). Un espíritu perdonador es lo que debes tener en el corazón, incluso antes que otra persona diga que lo siente. Jesús enseñó que si no perdonas a tu hermano no serás perdonado por tu PE que está en el cielo (Mateo 6:5-15).
Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdona vosotros en Cristo.
(Efesios 4:32)
Sé siempre el que perdona, incluso cuando la otra persona tenga la mayor parte o toda la culpa. Eres responsable ante Dios de restaurar relaciones rotas, no importa quién tenga la culpa ni las veces que otros hayan sido injustos contigo (Lucas 17:3-4).
Perdona, y serás perdonado.
(Lucas 6:37)
Si decidimos no perdonar, entonces Dios no puede perdonarnos. Sólo el perdón abrirá el canal para que la fe operara en nuestro corazón. El perdón es un prerrequisito esencial antes que podamos acercamos a Dios en oración (Marcos 11:25). Sí permitimos que afirmaciones negativas o acciones dolorosas de los demás nos corroan, daten a Satanás una entrada en nuestra vida. Podemos ser librados de est operdonando a la gente involucrada, no imponer la razón que tengamos o lo equivocado que estén ellos. Esto entonces permite que Dios nos restaure y sane. L amargura es un arma de Satanás, por tanto no la dejes arraigar. Amargura es cualquier pensamiento, palabra hecho, que no sea perdón, que proviene de una herida.
B. CONCIENCIA LIMPIA
a) Escrituras clave
Romanos 2:15 Hebreos 9:14
Hebreos 10:22 1 Timoteo 1:19
1 Timoteo 1:5 Hechos 24:16
b) ¿Qué es la conciencia y cómo funciona?
Nuestra conciencia es una incitación interior a hacer lo que «creemos» correcto y evitar lo que «creemos» equivocado. Es una voz interior que te da testimonio, acusándote si cree que estás equivocado, o defendiéndote si cree que tienes razón (Romanos 2:15). Si haces caso de estas incitaciones tendrás una conciencia buena o limpia (1 Timoteo 1:5). Si no haces caso de ellas tienes una conciencia culpable (Hebreos 10:22). En otras palabras, tu conciencia es como un timbre de alarma que Dios usa para despertarte al hecho de que pasa algo malo. Todo el mundo tiene una conciencia, pero cuando hay que registrar lo que es correcto y lo que es erróneo, diferentes conciencias pueden llegar a diferentes opiniones. A veces el timbre de la conciencia no suena cuando debería y a veces hay una falsa alarma.
Nuestra conciencia no es razonable, sólo nos incita a hacer lo que «sabe» que es correcto. Podemos intentar apaciguarla, «comprarla», o negarla, pero si lo hacemos traeremos tensión en nuestra vida. Tal vez podremos enterrar esa tensión por un poco de tiempo, pero al final saldrá a la superficie, a menudo como enfermedad, o amargura. Dios nos ha dado nuestra conciencia para ayudamos a obedecerle. En la situación ideal, esta conciencia estaría programada para mostrarnos siempre cuándo estamos haciendo lo que Dios quiere y cuándo no. En nuestro estado caído el hombre tiene una conciencia que no siempre refleja la perfecta voluntad de Dios. La gente es criada en su niñez de diferentes maneras y mientras crecemos la conciencia es entrenada. Esta programación de la conciencia puede, o no, estar en línea con lo que Dios realmente quiere. Lo que se da a nuestra mente concerniente a lo que es correcto o erróneo determinará el funcionamiento de nuestra conciencia. Nuestra conciencia es como un ordenador. Solamente llegará a las respuestas correctas si le damos la información correcta. Dios quiere reprogramar nuestra conciencia para que actúe como guía o brújula que enseñe el camino de Dios cada vez que tomemos una decisión. Esto limitará nuestra desobediencia y nos ayudará a hacer lo que Dios quiere. Necesitamos dejar a Dios que cambie nuestra conciencia: por su Palabra y por permitirle renovar nuestra mente. Esto lleva tiempo.
e) Los límites impuestos por Dios
La gente con fe y conciencia más débiles necesita reglas para vivir, que les detengan de hacer lo equivocado. Esto significa que a menudo construyen límites que no son particularmente de Dios, sino que son restricciones que les ayudan. Sus conciencias son entrenadas para ayudarles a permanecer dentro de esos límites. Pablo nos dice que no crucemos estos límites, en especial debido a presiones por otros, porque el hacerlo sería pecar (Romanos 14:23).
La gente con una conciencia fuerte basada en la Palabra de Dios no necesita tantas restricciones en su vida, porque tienen una conciencia que establece los límites de Dios. Esta es una ayuda tremenda para caminar con Dios en obediencia, ya que, nos habilita para vivir por fe (Romanos 14:23). Recuerda, tu conciencia es el timbre de alarma de Dios. Si está sonando necesitas comprobar si Dios te está señalando algo que no es correcto. Entonces llega a ser la protección de Dios construida en tu vida.
d) ¿Qué ocurre en la conversión?
En el camino que te condujo a la conversión, el Espíritu Santo usó tu conciencia para hacerte sentir culpable. Es su trabajo convencer (o convencer plenamente) al mundo de culpabilidad en cuanto a pecado, justicia y juicio (Juan 16:8). Fue su convicción que te dirigió a Cristo. Fue la verdad del evangelio metida en tu vida que iluminó, tu conciencia y trajo una nueva conciencia del pecado que no habías conocido antes.
Nuestra conciencia llega a estar más conciente del camino de Dios cuanto más dejamos que la verdad de Dios entre en nuestra vida. Esto no significa que nos sintamos más culpables. Al aprender a andar el camino de Dios, hallaremos que en muchas maneras tendremos más libertad (1 Corintios 8:7-8). Necesitamos ser llenos con el conocimiento de la voluntad de Dios (Colosenses 1:9.)
e) ¿Es importante una conciencia limpia?
Nuestra salvación es para librarnos de condenación (Romanos 8:11), pero si tu conciencia no está limpia entonces estarás siempre bajo condenación y culpabilidad. Esto afectará a:
(I) Tu relación con Dios
La culpabilidad obstruye nuestra comunión con Dios al sentirnos sucios en la presencia de un Dios santo Digamos que somos incapaces de mirar a Dios a los ojos. Esto también impedirá recibir plenamente e amor de Dios en nuestra vida. Si estamos turbados por nuestra conciencia entonces nos sentiremos indigno y probablemente estaremos en una área de pecado a la cual necesitaremos hacer frente. Una vez que hayamos hecho frente al pecado y volvamos a tener una conciencia limpia, podremos volver audazmente ante Dios y saber que no hay nada que nos condena y así podremos recibir el amor de Dios en nuestra vida;
(II) Tu fe
Una fe fuerte y una conciencia culpable no van juntas (Romanos 14:23).
(III) Tu vida de oración
Si tu conciencia te está señalando cualquier área de pecado, entonces Dios estará intentando conseguir que lo pongas bien para que tu conciencia esté otra vez limpia.
(IV) Tu deseo para la Palabra de Dios
Una conciencia culpable te roba de cualquier apetito, en especial para las cosas de Dios, incluida su Palabra.
(V) Tu testimonio
Satanás estará intentando convencerte de que eres un hipócrita y tú no tendrás respuesta si tienes una conciencia culpable.
f) Cómo guardar una conciencia limpia, libre de culpabilidad
Nuestra conciencia puede estar limpia y libre de culpabilidad. La sangre de Cristo es suficiente como para limpiar todo nuestro pecado y apaciguar nuestra conciencia y hacerla nueva. Para valemos de la obra limpiadora de Cristo, hay cuatro pasos:
(I) Confesión inmediata de pecado
Haz esto en el momento que te enteres del pecado (1 Juan 1:9). El pecado nubla nuestra conciencia así que no podemos venir a nuestro Padre celestial con el corazón limpio y el espíritu lleno de confianza. Al orar como Jesús enseñó: «perdónanos nuestras deudas», podemos saldar nuestra cuenta con Dios en breve plaza (Mateo 6:12).
(II) Confía en la promesa de limpieza
Dios es fiel y justo para perdonamos y limpiarnos (1 Juan 1:9). Nuestra conciencia misma es limpiada por la sangre de Jesús (Hebreos 9:14). Esto nos librará totalmente de culpabilidad. Cualquier «culpabilidad» que quede es el maligno intentando acusarnos y la podemos resistir y rechazar porque no proviene de Dios.
(III) Obedece a tu conciencia
Necesitas hacer más que confesar tu fracaso: debes parar de fracasar (Santiago 1:22). Necesitas hacer lo que tu conciencia te dicta cuando sabes que es el camino de Dios.
(VI) Continúa andando en la luz (1 Juan 1:7)
Esto significa seguir abierto a Dios, sensible al Espíritu Santo, y estar preparado para obedecer inmediatamente cuando Dios te haga conocer su voluntad. Pablo dijo: «Procura tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres». (Hechos 24:16). ¡Nosotros necesitamos hacer lo mismo!
g) Una conciencia endurecida
Si una persona voluntariosamente sigue ignorando su conciencia, esta se endurecerá y cesará de hablar. Esto es lo que Pablo quería decir con una conciencia «cauterizada» (1 Timoteo 4:2). Este es un sitio peligroso donde estar, porque nos sentiremos libres para hacer cualquier cosa, y si permanecemos en este estado nos perderemos para la eternidad. Es como ser incapaz de sentir dolor. El dolor nos avisa de algún daño inminente: sin este aviso nos podemos dañar gravemente.
Tu conciencia es una de las herramientas más eficaces que Dios te ha dado para ayudarte a vivir en una relación correcta con El.
h) Preguntas y puntos de discusión
1. ¿Es importante saber que estás perdonado y que tienes una conciencia limpia?
2. ¿Hay algo por lo cual Dios no nos perdonará?
3. ¿Olvida realmente Dios que hayamos cometido un pecado si lo confesamos y le pedimos que nos perdone por ello?
4. ¿Qué deberíamos hacer cuando un hermano peca contra nosotros? (Lucas 17:3-4).
5. ¿Quién ha de restaurar al hombre sorprendido en alguna falta (pecado) y con qué actitudes (o espíritu) deberíamos restaurar a un hermano pecador? (Gálatas 6:1).
6. ¿Por qué insiste Dios en que perdonemos a los otros, incluso cuando están totalmente equivocados?
7. Haz una lista de aquellas personas a las que no has perdonado. Pide a Dios que te las traiga a tu memoria. Decídete ahora a perdonar a cada una de ellas. Clama a Dios para que te dé un, espíritu perdonador, para expulsar toda ira y amargura de tu corazón, y llenarlo en cambio con su amor.
8. ¿Por qué el desobedecer a nuestra conciencia incorpora tensión a nuestra vida?
9. ¿Por qué tanta gente en el mundo «parece» hacer lo que quiere y no sentirse culpable por ello?
10. Asegúrate de que tienes una conciencia limpia. Si no hay nada que te turbe, no te pongas introspectivo buscando algo que no existe. Si no tienes un testimonio claro de que todo está bien, haz la oración de David en el Salmo 139:23-24, y así como Dios conteste realiza los cuatro pasos mencionados en esta unidad.
i) Resumen y aplicación
1. Dios ha hecho que su perdón sea libremente asequible para nosotros cuando le confesamos nuestros pecados.
2. La sangre de Jesús facilita perdón y puede hacernos limpios y justos a los ojos de Dios.
3. El arrepentimiento es un cambio de opinión y dirección. Las Escrituras nos instruyen a demostrar nuestro arrepentimiento con nuestros hechos (Mateo 3:8; Hechos 26:20). Perdonar a los demás, no importa lo equivocados que estén, es parte de nuestro arrepentimiento como discípulos de Jesús.
4. Dios nos ha perdonado mucho, y espera que perdonemos a los demás de la misma manera (Mateo 13:21-35; Lucas 6:37-38).
5. Nuestra conciencia es el timbre de alarma de Dios y necesitamos dejar que Dios la programe correctamente para que nos guíe en su camino.
6. Nuestra conciencia establece límites que pueden actuar como protección para andar el camino de Dios.
7. Ignorar nuestra conciencia es tan peligroso como ignorar el dolor. Normalmente llevará a grave daño.
8. Nuestra certeza del perdón de Dios limpia nuestra conciencia y nos libra de la culpabilidad.