El Reino de Dios. La venida del Reino de Dios.

El Reino de Dios. La venida del Reino de Dios.

(Mateo 13:11)

El respondiendo,(Jesús a sus discípulos) les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

Nosotros podemos conocer los misterios del Reino de Dios.

(Daniel 7:13) Ya en el Antiguo Testamento se hablaba de la venida del Reino eterno de Jesús.

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, (Jesús) que vino hasta el Anciano de días, (Dios Padre) y le hicieron acercarse delante de él.

(Daniel 7:14)

Y le fue dado dominio, (a Jesús) gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su Reino uno que no será destruido.

(Daniel 2:44)

Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un Reino que no será jamás destruido, ni será el Reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.

(Mateo 24:29) Esto se refiere a la segunda venida de Jesucristo a Reinar en la tierra.

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

(Mateo 24:30)

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán (porque están en pecado) todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

El nos invita a que entremos en su Reino y vivamos bajo su gobierno, leyes y beneficios. Cada persona decide si quiere entrar o no.

(Mateo 3:1) Juan Bautista y Jesús anunciaban la llegada del Reino de Dios a la tierra.

En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,

(Mateo 3:2)

y diciendo: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado.

(Marcos 1:14-15)

Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

(Marcos 1:17)

Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

(Lucas 16:16)

La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el Reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

(Apocalipsis 15:3)

Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, (Jesús) diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso( Jesús es Dios) ; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. (Todos los verdaderos cristianos).

(Apocalipsis 15:4) Será el Rey de todas las naciones.

¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.

(Colosenses 1:15)

El es la imagen del Dios invisible.

(Colosenses 1:19)

por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

(Colosenses 1:20) Jesús murió para reconciliar con Dios TODAS las cosas (pueden ser personas de otros planetas). Vino para TODOS. ¿Cuáles son las cosas que están en los cielos? Si están en el cielo con Dios no necesitan ser reconciliados.

y por medio de él (Jesús) reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

(Colosenses 1:21)

Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado

(Colosenses 1:22)

en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, (de Jesús en lugar nuestro llevando nuestra culpa y castigo) para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;

(Colosenses 2:9) Jesucristo es Dios.

Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (De Dios)

(Mateo 13:31) El crecimiento del Reino comenzó de a poco y será muy grande y cobijará a muchas personas de todas las naciones.

Otra parábola les refirió, diciendo: El Reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo;

(Mateo 13:32)

el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

(Mateo 8:11) Es para personas de todas las naciones.

Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el Reino de los cielos;

(Hebreos 1:1-3) Jesús es Dios y efectuó la purificación de nuestros pecados al morir por nosotros como sacrificio vicario en la cruz.

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

(Hebreos 2:17) Era verdadero hombre y verdadero Dios.

Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

(Filipenses 3:20) Los cristianos YA somos ciudadanos del Reino eterno.

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

(Filipenses 3:21)

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

(Colosenses 1:13)

el cual nos ha librado¡ Ya lo hizo! de la potestad de las tinieblas, y trasladado al Reino de su amado Hijo. ¡Ya lo hizo!

Cuando vino el Rey a la tierra y llegó el Reino de los cielos invadiendo el de las tinieblas, empezaron a pasar cosas que antes no pasaban…

(Mateo 12:22) Se empezaron a echar a los demonios.

Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.

(Mateo 12:23) Ellos esperaban el Rey descendiente de David que nacería en la ciudad de David (Belén), Reinaría sobre ellos para siempre (Jesús reunía estas condiciones (solo que El reinará visiblemente en el futuro no muy lejano).

Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David?

(Mateo 12:24)

Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.

(Mateo 12:25)

Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.

(Mateo 12:26)

Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? (se refiere al reino de las tinieblas).

(Mateo 12:28)

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

(Mateo 12:29) Vino uno más fuerte: Jesús.

Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte,(el diablo) y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.

(Lucas 11:20)

Más si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el Reino de Dios ha llegado a vosotros.

(Lucas 11:21)

Cuando el hombre fuerte armado (el diablo) guarda su palacio, en paz está lo que posee.

(Lucas 11:22)

Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, (Jesús) le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.

Esto es lo que dijo el Rey Nabucodonosor:

(Daniel 4:1)

Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada.

(Daniel 4:2)

Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.

(Daniel 4:3)

¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su Reino, Reino sempiterno, y su señorío de generación en generación. (Daniel 6:26)

De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su Reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin.

(Zacarías 9:9) Se refiere a la primera venida de Jesús.

Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu Rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

(Mateo 3:1) Juan Bautista y Jesús predicaban sobre el Reino de Dios y Jesús nos mandó a hacer lo mismo a nosotros los cristianos.

En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,

(Mateo 3:2)

y diciendo: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 4:17)

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 10:7) Nos ordenó Jesús a nosotros.

Y yendo, predicad, diciendo: El Reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 10:8) Señales del Reino de Dios invadiendo el reino de las tinieblas. Entra “La atmósfera” del Reino de los cielos o del cielo. En el cielo no hay enfermos ni demonios.

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

Comienzan a manifestarse (cuando vino Jesús y hoy) los poderes del siglo venidero. Hebreos 6:5, a partir del comienzo del ministerio de Jesús en la tierra y hasta que venga de nuevo.

“Los poderes del siglo venidero” Son los poderes del cielo y que actuarán plenamente cuando Jesús venga otra vez, pero que ya están actuando ahora y se pueden conocer y “ver” hoy.

(Mateo 11:2)

Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,

(Mateo 11:3)

para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?

(Mateo 11:4)

Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.

(Mateo 11:5) Le dice que se dé cuenta que están sucediendo las señales de la venida del Reino de Dios y que El (Jesús) es el Mesías y el Rey esperado y que están sucediendo las señales de la presencia del Reino de los cielos en la tierra. “La atmosfera” del Reino de los cielos está entrando a la tierra y esas son las señales.

Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;

(Mateo 11:11) Jesús dijo:

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el Reino de los cielos, mayor es que él.

Dice esto porque el Espíritu santo y Cristo están en ellos (no pasaba eso antes, ni con Juan el Bautista, ni con Moisés ni con nadie que vivió antes de Juan).

A todos sus discípulos les seguían y les siguen hoy las señales de la venida del Reino de Dios. Marcos 16:15-20.

(Lucas 10:17)

Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.

(Lucas 17:20-21)

Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el Reino de Dios, les respondió y dijo: El Reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros.

(Marcos 1:32)

Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados;

(Marcos 1:33)

y toda la ciudad se agolpó a la puerta.

(Marcos 1:34)

Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.

(Marcos 1:14) Ese era el mensaje de Jesús.

Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios,

(Marcos 1:15)

diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

(Colosenses 2:15) (Jesucristo ya derrotó y despojó a TODOS los demonios de diferentes clases)… y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

(1 Juan 3:8)

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

(Mateo 6:10) Debemos orar así.

Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

(Mateo 25:34)

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

(Lucas 22:29)

Yo, pues, os asigno un Reino, como mi Padre me lo asignó a mí,

(Lucas 22:30)

para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

(Juan 18:36)

Respondió Jesús: Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí.

(Hechos 1:3) El libro de los Hechos de los apóstoles comienza y termina hablándoles del Reino de Dios.

a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo (Jesús) con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios.

(Hechos 28:30-31)

Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el Reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

(Hechos 6:8) Hoy también se manifiestan (con todos los cristianos) las señales del Reino en todas partes.

Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.

(Lucas 9:62) Debemos seguir siempre adelante. Jesús siempre habla del Reino de Dios.

Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el Reino de Dios.

(Juan 1:12)

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

(1 Corintios 4:20)

Porque el Reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.

(Romanos 14:17)

porque el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

(Gálatas 5:19)

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,

(Gálatas 5:20)

idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,

(Gálatas 5:21)

envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán (¡Cuidado!) el Reino de Dios.

Jesús dijo esto a Nicodemo que era un sincero maestro de las escrituras:

(Juan 3:3)

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios.

(Juan 3:4)

Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

(Juan 3:5)

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.

(1 Corintios 15:25) Jesús YA REINA y va venciendo a todos sus enemigos.

Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.

(1 Corintios 15:26)

Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

(1 Corintios 15:27)

Porque todas las cosas las sujetó (Dios) debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. (Dios Padre)

(1 Corintios 15:28)

Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

(Apocalipsis 12:10)

Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el Reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo.

(Mateo 13:11)

El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

(Lucas 1:31)

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

(Lucas 1:32)

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

(Lucas 1:33)

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su Reino (el de Jesús) no tendrá fin.

(Hechos 14:22) S. Pablo también hablaba del Reino de Dios:

confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el Reino de Dios.

(Hebreos 12:28) Los que somos de Jesús, YA recibimos el Reino y estamos en él aunque no lo veamos.

Así que, recibiendo nosotros un Reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

(Mateo 18:1)

En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el Reino de los cielos?

(Mateo 18:2)

Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,

(Mateo 18:3)

y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los cielos.

(Mateo 18:4)

Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los cielos.

(Marcos 12:34) Jesús le dijo a un hombre religioso:

Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios. (Pero no estaba adentro). Muchos está así o más lejos.

(Lucas 14:23) Debemos hacer todo lo posible para que las personas entren en el Reino de los Cielos.

Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

(Lucas 12:32)

No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino.

(Hechos 11:26) Hay un solo nombre para los seguidores de Cristo: CRISTIANOS.

Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

(Mateo 16:18) Jesús edificó una sola Iglesia y las puertas del infierno no podrían detener la conquista de su territorio (o fortaleza) por el Reino de los cielos.

Y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades (Infierno) no prevalecerán contra ella.

El Reino de Dios:

(Juan 17:21) Todos los verdaderos cristianos debemos ser como uno solo. Desalentamos a fundar nuevas religiones cristianas con un líder a la cabeza (o varios) por más razones que tengan. Jesús dijo: para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

(Juan 17:22)

La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

(Lucas 17:21) Es un Reino invisible que avanza y conquista los corazones de los hombres. Y el mismo Rey y su Espíritu (El Espíritu Santo) es puesto en ellos, entra en ellos y vive en ellos.

ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros.

(Lucas 13:23)

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

(Lucas 13:24)

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

(Lucas 13:25)

Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.

(Lucas 13:26)

Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.

(Lucas 13:27)

Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

(Lucas 13:28) 1. EL REINO DE DIOS YA ESTABA EN EL PASADO.

…cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.

(Lucas 13:29)

Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.

(Lucas 7:20) 2. ESTABA EN EL PRESENTE. (En la época de Jesús).

Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?

(Lucas 7:21)

En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.

Jesús mostró “la atmósfera” del Reino de Dios al hacer estos milagros.

(Lucas 17:21) 3. ESTÁ EN EL PRESENTE.

ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros.

(Lucas 11:20)

Más si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el Reino de Dios ha llegado a vosotros.

(Lucas 22:28) 4. EL REINO DE DIOS ESTARÁ EN EL FUTURO.

Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.

(Lucas 22:29)

Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,

(Lucas 22:30)

para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

(Lucas 22:18)

porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el Reino de Dios venga (y se instale visiblemente y para siempre en la tierra).

(Mateo 26:29)

Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre.

Ahora estamos en este tiempo:

(Mateo 24:14)

Y será predicado este evangelio del Reino (de Dios) en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Esto es lo que perdurará para siempre, eternamente.

(Apocalipsis 11:15) El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor (Dios Padre) y de su Cristo; (Jesús) y El reinará por los siglos de los siglos.

Jesús llama a todos a entrar en su Reino y a que trabajemos con el y para el, para salvar a todos en todo el mundo, sin distinción de razas o creencias, siendo sus discípulos y actuando bajo su guía. Gálatas 3:26-28.

¿Como podemos entrar al Reino de Dios?

1. Debes saber que Dios te ama con un amor que el hombre no puede comprender. 1Juan 4:9-10; Juan 3: 16.

2. Teniendo un arrepentimiento total y un cambio de actitud hacia el pecado. Hechos 3:19.

3. Saber lo que Cristo hizo a favor de nosotros y tener fe en eso. 1 Pedro 2:24; 3:18; 1 Corintios 15:3.

4. Aceptar la invitación de entrar en el Reino estando dispuesto a obedecer al Rey Jesús y sus leyes. Mateo 22:4; Lucas 14:17; Apocalipsis 11:15; 17:14.

5. Recibir al Rey Jesús en su interior por medio de una sencilla oración a El con sus propias palabras. Juan 1:12; Apocalipsis 3:20.

Oración modelo: (Puede usted hacer una similar)

Querido Jesús te pido perdón por todos mis pecados, tomo en este momento la decisión de seguirte y ser tuyo, te entrego mi vida a ti y te recibo en mi corazón como mi salvador y Rey de mi vida. Recibo ahora tu perdón y la salvación de mi alma por tu obra realizada a mi favor en la cruz donde llevaste mi culpa y moriste en mi lugar. Gracias porque me has perdonado, porque ahora estoy limpio delante de ti y porque soy ahora verdaderamente un hijo de Dios. Dame ahora tu Espíritu Santo y lléname de El. Lo recibo ahora junto con tu paz. Amén.

¡Bienvenidos al Reino de Dios!

El Reino de los cielos no es una religión. Es un gobierno con un país. El cielo es ese país y Jesucristo es su Rey. Cuando nos hacemos ciudadanos del Reino de Dios, significa que voluntariamente nos alineamos con un nuevo gobierno y una nueva nación, abrazando su idioma, sus ideales y valores.

En cada lugar su propósito es instalar una embajada de su Reino, (Una iglesia o una reunión casera donde se crea, enseñe y se practique TODA la palabra de Dios), un lugar en donde los ciudadanos del Reino nuevos y viejos, puedan recibir ayuda, ser entrenados en los caminos, leyes, lenguaje, costumbres y manera de comportarse del Reino de Dios, y que sean equipados con los recursos del Reino de los cielos que necesiten, para una vida efectiva en la “colonia” del Reino de Dios en la tierra.

Esta debe ser una columna y un baluarte de la verdad, que sea de influencia para toda la zona en que está ubicada.

(Mateo 6:33)

Busquen el Reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.

(Lucas 12:32)

Así que no se preocupen, pequeño rebaño. Pues al Padre le da mucha felicidad entregarles el Reino.

Predicar sobre las verdades del Reino de Dios trae unidad porque el asunto no es si eres de una religión cristiana en particular (hay muchas) sino el tema es ¿ESTÁS EN EL REINO O NO?

Predicador Gustavo Isbert www.elcieloesunlugar.com.ar

Discipulado Cristiano. Lección 20.

Lección 20

ENFRENTANDO LAS PRUEBAS

Como hijo de Dios, has podido conocer algunas de las enseñanzas fundamentales de su Palabra en cuanto a tu propia experien­cia espiritual. Ya sabes cómo testificar de Cristo, y has aprendido algo de la vida de la iglesia, de los dones del Espíritu y de los ministerios que el Señor Jesucristo ha dado a su iglesia para la edificación de todos los creyentes.

Durante el tiempo transcurrido como creyente, quizá has tenido algunas pruebas difíciles, y te has preguntado por qué te han sucedido

esas cosas.

Quizá familiares muy queridos te han rechazado por tu nueva fe; quizá algunos amigos se han alejado de ti; o se te han presentado dificultades en tu trabajo; o te han venido problemas de salud; o has tenido algún accidente; o te han robado.

Quizá te has hecho la pregunta: "¿Por qué me sucede esto ahora que me he acercado a Dios y he empezado una nueva vida con Cristo?" "¿Por qué permite esto mi Padre celestial, quien supongo que me ama?"­

"¿Habré hecho mal al recibir a Cristo como mi Salvador y Señor?"

Aunque no hay respuestas fáciles al problema del sufrimiento en la vida, la Palabra de Dios sí nos da suficiente luz como para entenderlo y tener victoria sobre él y sobre las pruebas que podamos tener como creyentes.

Si ésta no es tu experiencia personal, el conocer la enseñanza bíblica sobre el tema te capacitará para ayudar a otros que sí están pasando por pruebas en sus vidas, y podrás ser un instrumento de bendición con la ayuda del Espíritu Santo, el Consolador divino.

1. ¿POR QUÉ HAY SUFRIMIENTO EN EL MUNDO?

Uno de los aspectos más comunes para cuestionar el concepto de un Dios santo y perfecto es el de la existencia del dolor y el sufrimiento en el mundo. "Si Dios existe, ¿por qué permite que la gente sufra?" "¿Por qué permite la injusticia, la maldad, el hambre, la pobreza, la enfermedad y la muerte?" Son preguntas que se hacen con frecuencia.

Vamos, pues, a la revelación de la Palabra de Dios. Aunque no es su propósito dar explicaciones sobre la existencia del sufrimiento, sí da suficiente luz como para satisfacer la mente inquisitiva y sincera.

A. El propósito de la creación

Anota el propósito de Dios al crear al hombre, según los siguientes textos:

a. Génesis 1:26-27

b. Isaías 43:7

c. Romanos 11:36

e. Efesios 1:9-10

Está claro que Dios nos creó para sí, y para mostrar en nosotros su gloria. Esta gloria de Dios incluye su amor perfecto e infinito que se debía mostrar en una relación `de amor con su criatura. Dios es amor, dice la Escritura, y el hombre es el único ser creado a su imagen y semejanza, con el evidente propósito de tener una relación de amor con su Creador.

Pero el amor, para que sea amor, debe ser espontáneo y no obligado. Por esto Dios tenía que dar al hombre libre albedrío; es decir, la capacidad da amar y obedecer libremente y no actuar simplemente como un robot mecánico. Esta capacidad, por consecuencia, implicaba también la ca­pacidad de no amar y de desobedecer.

B. El pecado: puerta de entrada del sufrimiento humano

Aunque Dios le dio libre albedrío al hombre, también le instruyó sobre su uso. Dios lo había creado a su propia imagen y semejanza, con intelecto, sentimientos y voluntad, pero en armonía con su santidad y con su ley moral. Y Dios le advirtió sobre las consecuencias que sufriría si usaba mal su libertad y caía de su relación de amor con un Dios santo.

Cuando Adán y Eva comen del fruto prohibido, lo hacen como resultado de un proceso: hacen caso a las insinuaciones de Satanás; dudan de la sinceridad de Dios; y ambicionan ser como Dios (Génesis 3:1-6).

¿Cuáles fueron las consecuencias del pecado de Adán?

a. Génesis 2:16-17

b. Romanos 5:12

Desde ese momento el pecado y la muerte como factores destructores de la vida humana, con todas sus variantes: egoísmo, violencia, injusticia, enfermedad, guerras, hambre, delincuencia, etc., etc., han traído dolor y sufrimiento a la vida humana.

Y mientras el hombre siga infringiendo las leyes de Dios, dándole las espaldas y viviendo en rebeldía contra su misma razón de ser: la gloria de Dios, seguirá sufriendo las consecuencias de su pecado y seguirá experimentando dolor y sufrimiento de diversos tipos.

C. El sufrimiento: prueba del amor de Dios

Esto suena ilógico a primera vista. Pero así como el dolor físico es una muestra de la providencia de Dios como factor de supervivencia, al advertirnos e os peligros para nuestra salud física, así también el sufrimiento mora es un factor de supervivencia espiritual, porque nos advierte de la realidad del pecado.

El sufrimiento ha sido el factor que ha llevado a muchos a buscar a Dios, y han experimentado la bendición más grande que un ser humano puede recibir la salvación de su alma y la vida eterna.

El sufrimiento es un mensaje silencioso de la realidad del gozo y la felicidad con Dios; y recordatorio constante de la situación de pecado del hombre y de su necesidad de salvación.

2. LAS PRUEBAS EN LA VIDA DEL CREYENTE

Cuando recibimos a Cristo como Salvador y Señor, "somos justifi­cados en su sangre… reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo … salvos por su vida" (Romanos 5:9-10); también somos "librados de la potestad de las tinieblas, y trasladados al reino de su amado Hijo"

(Colosenses 1:13).

Pero seguimos viviendo como parte de esta humanidad que, en su conjunto, sigue las consecuencias del pecado. No es de extrañar que como creyentes tengamos que experimentar dolor y sufrimiento.

No obstante, hay una gran diferencia entre el sufrimiento en el mundo, sin propósito ni esperanza, con el que experimenta e i o de Dios, quien tiene una perspectiva mucho más amplia, y conoce que está vida terrena es sólo un pequeño tramo que lleva a una vida eterna de gozo con Dios. Por eso las Escrituras hablan de las "pruebas" del creyente.

La Biblia nos muestra la realidad de las pruebas en la vida de los grandes hombres de Dios

a. Job (Job 1-2)

b. David (Salmo 32:3-4)

e. Juan el Bautista (Mateo 14:3-5)

d. Pablo (2 Corintios 1:5-6; 11:23-29)

e. Los héroes de la fe (Hebreos 11:35-38)

f. Los santos de la tribulación (Apocalipsis 7:13-14)

Pero también están las pruebas causadas por los errores e impruden­cias de los mismos creyentes, por los cuales no podemos culpar a nadie. ¿Puedes pensar en algunos de estos errores o imprudencias que luego causan sufrimientos’?

3. LA VICTORIA SOBRE LAS PRUEBAS

Llegada la prueba, nada puede mitigar el dolor o el sufrimiento. Ellos son reales y no los podemos ignorar ni aparentar que no los sentimos. Pero sí podemos tener victoria sobre ellos cuando los consideramos desde la perspectiva correcta, que es la perspectiva de Dios.

A. Las pruebas en la perspectiva de Dios

De acuerdo con la revelación de la Palabra de Dios, sus planes eternos permanecen vigentes. Aunque el pecado fue introducido en la creación y con él el dolor y la muerte, Dios envió a su propio Hijo para salvar al hombre de las consecuencias de su pecado, y en la cruz derrotó a Satanás y triunfó sobre el pecado y la muerte.

De esta manera el dolor, el sufrimiento y la muerte son sólo inciden­tes temporales a la luz de la gloriosa salvación y la perspectiva del goce de la gloria de Dios por toda la eternidad.

Otra verdad bíblica es que Dios no permitirá que un creyente sufra como un fin en sí mismo, sino que siempre tendrá un resultado de bendición. ¿Qué resultado habrá de las aflicciones, según los siguientes textos?

a. Romanos 8:28

b. 1 Pedro 1:6-7

c. Hebreos 12:11

B. El sufrimiento de Dios en nuestras pruebas

a. Zacarías 2:8. ¿Qué significa este texto para nosotros como creyen­tes’?

b. Juan 11:32-35. ¿Es Jesús insensible al dolor humano? ¿Cómo reacciona ante él?

c. Colosenses 1:24. Por qué sufre aflicciones Cristo todavía?

Jesús, el creyente más bueno y santo que ha pisado la tierra, no rehuyó el sufrimiento por amor a nosotros. Y él nos acompaña en nuestras pruebas y aflicciones porque nos sigue amando.

La cruz nos muestra a un Dios sufriente. La resurrección nos muestra a un Dios victorioso sobre el sufrimiento y la muerte. Por esto cuando clamamos a. El en medio de nuestras pruebas, sabemos que El nos entiende y se identifica con nuestro sufrimiento (Hebreos 12:1-4).

C. La fe, nuestro escudo ante las pruebas

Ef.6:16 dice que la fe es nuestro escudo contra los dardos de fuego del maligno. Si comenzamos a lamentamos y quejamos contra Dios cuando vienen las pruebas, es porque hemos bajado el escudo de la fe.

Es por fe que seguimos creyendo que "Dios es amor’ (1 Juan 4:8); que nos ”predestinó para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesu­cristo, se n el puro afecto de su voluntad" (Efesios 1:5); que sus caminos ‘son más `altos que nuestros caminos, sus pensamientos mas altos que los nuestros" (Isaías 55:9); que "a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan a bien" (Romanos 8:28); y que en todas las circunstancias “nos guiará su mano y nos asirá su diestra" (Salmo 139:1-10).

Alguien ha dicho que esa fe: "certeza de lo que se espera; convicción de lo que no se ve" (Hebreos 11:1), es como nuestra piel. Con ella podemos meter la mano en un recipiente con vinagre y no nos haría daño; el hacerlo sin esa piel sería dolorosísimo. Es como nuestro esqueleto, que con él podemos soportar pesos muy grandes; pero sin él el peso más pequeño nos aplastaría.

Nuestra fe nos dice que Dios sufre con nosotros. Guillermo Hunter escribe (Apuntes Pastorales, Vol. VI, #4):

"Dónde está Dios cuando duele? La respuesta a esta pregunta es cierta: El está en la cruz, tomando el dolor de Cristo, y el terror de todos los sufrientes del universo."

‘En Cristo, Dios su rió solo, total v completamente solo, para que, tú y yo nunca tengamos que sufrir solos: No te desampararé, ni te dejaré’ (Hebreos 13:5)… Su interés por nosotros no se mide por cuánto debe ser reducido nuestro dolor ‘si en realidad le interesa’. Su simpatía es mejor evaluada a la luz de cuánta agonía él sufre a nuestro favor."

"En Jesús, Dios nos ha dado las bases para una esperanza realista… aun cuando duele. Esto es lo que hizo posible a Pablo decir: ‘Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones’ (Romanos 5:2)"

Sobre todo esto hay una hermosa promesa en Apocalipsis 21:3-5. Lee estos versículos, medita en ellos, y regocíjate en el Señor, aun en medio de tus pruebas. Esa será una de las armas más poderosas para la victoria en medio de tus circunstancias.

Memoriza los siguientes versículos

"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."

Romanos 8:

"Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados."

Hebreos 2:18

Notas y comentarios

Esto es evangelizar:

Como presentar el Evangelio: Las personas deben saber estas cosas:
a. Dios ama al ser humano
Juan 3:16: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".
b. Pero el hombre es pecador
Romanos 3:23: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios".
c. Y el pecado tiene un castigo
Romanos 6:23: "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro".
d. Pero Cristo sufrió nuestro castigo
Romanos 5:8: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros".
e. Por eso nuestra salvación es gratuita
Efesios 2:8-9: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe".
f. Debemos recibir a Cristo como nuestro Salvador Juan L 12: "Mas a todos los que le recibieron (a Cristo), a los que creen en su nombre, les dio potestad de hacerse hijos de Dios."
g. Y reconocerlo como el Señor de nuestra vida Romanos 10:9: "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo".
• ¿Has entendido bien lo que Cristo ha hecho por ti?"
• ¿Te das cuenta de que Cristo quiere entrar en tu vida como tu
Salvador y Señor; perdonar todos tus pecados y darte vida eterna?
• "¿Quieres confiar solamente en Cristo para el perdón de tus pecados y para tu salvación?"
• "¿Estás dispuesto a arrepentirte de tus pecados y seguir a Cristo?"
• "¿Quieres recibir a Cristo como tu Salvador y como el Señor de tu vida?"
Si la respuesta es afirmativa, te pido que repitas conmigo esta oración de todo corazón con palabras como éstas:
"Señor Jesús, reconozco que soy un pecador (pecadora), y que necesito tu perdón. Me arrepiento de mis pecados. Creo que pagaste por ellos al morir en mi lugar, pero que luego resucitaste y que vives para siempre. Te invito a entrar en mi vida como mi Salvador personal. Te reconozco como el Señor de mi vida. Recibo la vida eterna que me ofreces. Gracias, Señor ".Amén.
Pr Gustavo Isbert

Discipulado Cristiano. Lección 19.

Lección 19

PERDONANDO SETENTA VECES SIETE

1. LA IMPORTANCIA DEL PERDÓN

Habiendo visto la importancia del amor en la lección anterior, vamos a considerar uno de los frutos que ese amor produce: el PERDÓN.

a. Gálatas 5:19-20. ¿Cuáles de las obras de la carne mencionadas aquí tienen que ver con el perdón?

Podemos añadir resentimientos, rencor, amarguras, odios, etc., sen­timientos y pasiones demasiado comunes y que hacen tanto daño, como para pasarlos por alto. Dañan las relaciones entre las personas y también la vida espiritual de los creyentes.

Notemos que la Palabra de Dios las califica como obras de la carne, otra forma de decir que son pecados, porque son contrarios al carácter santo, amoroso y benigno de Dios. Pero la gravedad de esta familia de pecados es mayor si consideramos su naturaleza esencial. Veamos

b. 1 Juan 3:15. Alguien que aborrece (o tiene resentimiento, rencor, odio, etc.) ¿qué viene a ser según la Palabra de Dios?

c. Juan 8:44. ¿Quién indujo el primer homicidio en el mundo y es llamado el "homicida desde el principio"?

El resentimiento, rencor, odio o ira, son diferentes grados o niveles de sentimientos que, llevados a su expresión máxima o a sus últimas consecuencias, terminan en el homicidio.

Vemos, pues, que cuando tenemos estos sentimientos o pasiones, nos introducimos en territorio de Satanás, y abrimos puertas a su influencia sobre nuestra vida. Por eso dice la Palabra de Dios en Efesios 4:26: "Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo".

2. LA NATURALEZA DEL PERDÓN

Dice el diccionario: "Perdón es la remisión de una injuria, deuda, agravio, etc."

En realidad, cualquiera de los sentimientos que estamos consideran­do, es el deseo insatisfecho o compulsión a cobrar lo que consideramos una deuda para con nosotros por algún daño que nos han causado, o que creemos que nos han causado. Este deseo insatisfecho o compulsión sólo produce amargura y sufrimiento a nuestro espíritu.

Al perdonar "remitimos", es decir, enviamos la cuenta de la deuda a Dios. Renunciamos a cobrar esa deuda y se la remitimos a Dios, el Juez justo que conoce todas las cosas, las circunstancias y las intenciones del corazón mejor que nosotros, y quien es el único que tiene derecho a cobrar:

Romanos 12:19: "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor."

Al hacerlo así, quedamos en paz con la persona que nos ofendió; con nosotros mismos y con Dios. ¡Gloria a Dios!

3. LA LEY DEL PERDÓN

La Palabra de Dios nos muestra una ley muy clara sobre el perdón, pero que lamentablemente olvidamos con mucha frecuencia: la ley de reciprocidad. Analiza los siguientes textos y anota las respuestas

a. Mateo 6:12. ¿En qué se basa nuestro derecho a pedir perdón a Dios?

b. Mateo 6:14-15. ¿Cómo se muestra la ley de reciprocidad en este pasaje?

c. Efesios 4:32. ¿De qué manera debemos perdonar?

Recuerda que pues, que como hijo de Dios, aunque tienes la bendita promesa de 1 Juan 1:9: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo- para perdonar nuestros pecados", también debes considerar que dicho perdón no será eficaz si tú, a tu vez, no perdonas las ofensas de otros contra ti.

4. PERDONANDO SETENTA VECES SIETE

Lee Mateo 18:21-35.

a. ¿Cuántas veces debes perdonar?

b. Si en el simbolismo bíblico el siete es el número de la perfección o de lo completo, ¿qué crees que significa el mandamiento de perdonar setenta veces siete?

c. ¿Por quién has sido perdonado tú?

d. ¿Cuán grande era la deuda que te fue perdonada?

¿Te das cuenta de que Dios nos tiene que perdonar cada día, porque m cada día le fallamos de alguna manera? Esa es la razón por la cual El nos 1T7 manda que perdonemos 70 veces 7. Y como el perdón de Dios ha sido #Ti tan grande, porque grande era nuestro pecado, así también debemos así también perdonar sin importar lo grande que haya sido la ofensa contra nosotros.

Lee ahora Hebreos 10:17.

e. ¿Cómo nos perdonó Dios?

f. Entonces, ¿cómo debe ser nuestro perdón?

Dios tiene la capacidad para olvidar completamente nuestros peca­dos, por ser Dios. Pero El nos ha creado de tal manera que no podemos, voluntariamente, olvidar las vivencias o experiencias que hemos tenido. Pero cuando en realidad perdonamos, el recuerdo de las ofensas ya no nos causará dolor o ira. Esta es la naturaleza del olvido para nosotros, y la prueba de que el perdón ha sido verdadero.

5. PERDONANDO OFENSAS DEL PASADO

Es muy raro encontrar personas que no hayan tenido resentimientos o rencores desde su niñez. Puede ser tu caso con tus mismos padres, quienes quizá dieron preferencia a algún otro hijo; o con algún hermano que quizá te superaba en todo y te menospreciaba; con el maestro de escuela que te humilló delante de todos; con el esposo que te abandonó; o quizá tu padre o tu madre te abandonó cuando eras un adolescente; o un hombre te violó cuando niña; o un jefe te despidió injustamente, etc.

El tiempo ha pasado y sigues sintiendo el resentimiento o el rencor. Posiblemente has cortado toda relación con esa o esas personas hasta ahora, o no puedes verlas sin sentir incomodidad, dolor o hasta ira.

Quizá antes nunca pudiste perdonar, pero ahora ya eres un hijo o una hija de Dios. Recuerda lo que dice la Palabra de Dios: "El amor de Dios ha sido derramado en tu corazón por su Espíritu Santo", y "Dios no te ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio".

Dios te ha perdonado todos tus pecados. Ya eres libre de toda condenación, pero también de toda culpa: no permitas que un resenti­miento o rencor te ate, e impida que esa libertad fluya en gozo y alabanza a Dios y en amor para con todos.

Renuncia en oración a cobrar toda ofensa. Remítela a Dios. Pide perdón a Dios por el resentimiento que has tenido y, si es posible y necesario, ve donde esa persona; dile que ya la has perdonado y pídele perdón por haber estado resentida con ella. Hazlo sin importarte cuál sea su reacción. Tú cumple con tu deber. Lo que haga la otra persona es su responsabilidad delante de Dios y no tuya. Dice Ro 12:18: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros… estad en paz con todos los hombres".

6. PER1DONANDO OFENSAS DEL PRESENTE

¿Qué enseña la Palabra de Dios en cuanto a tu relación con otros, y en especial con tus hermanos en Cristo?

A. Colosenses 3:12: Debemos "vestirnos" de ciertas virtudes

a. De misericordia, para perdonar y hacer bien a todos, aunque no lo merezcan.

b. De benignidad, para tratar amablemente a todos, aunque ellos no lo sean con nosotros.

c. De humildad, para no considerarnos superiores a aquellos que nos fallan, porque también somos pecadores.

d. De mansedumbre, para aceptar las ofensas de los hombres como parte del plan de Dios con nosotros, y por lo tanto sin discutirlo.

e. De paciencia, para soportar las pruebas con serenidad y esperanza, sabiendo que sirven para forjar nuestro carácter a la semejanza de Cristo.

B. Colosenses 3:13: Hay dos cosas que debemos hacer:

a. Soportarnos unos a otros, reconociendo que todos somos pecadores, que todos tenemos defectos, y que todos estamos en el proceso de perfeccionamiento.

b. Perdonarnos unos a otros, de la manera que Cristo nos perdonó y nos sigue perdonando con paciencia cada día nuestros pecados, fallas y negligencia.

C. Colosenses 3:14: Sobre todo:

Debemos "vestirnos" de amor, ese AMOR ÁGAPE que estudiamos en la lección anterior, el amor de Dios que nos permite amar hasta nuestros enemigos. El amor de Dios es el "vínculo perfecto" de la unidad cristiana, que no puede ser roto por nada. "El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas", dice Proverbios 10:12.

7. EL FRUTO DEL PERDÓN! PAZ, GOZO, LIBERTAD… Y MÁS AMOR A DIOS!

¡PAZ, GOZO, LIBERTAD… Y MAZ AMOR A DIOS!

Memoriza los siguientes versículos

"Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo."

Efesios 4:26

"Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo".

Efesios 4:32

Notas y comentarios

Discipulado Cristiano. Lección 18.

Lección 18

EL AMOR ÁGAPE

El Apóstol Pablo trata sobre los dones del Espíritu Santo en los capítulos 12 y 14 de su primera carta a los corintios, pero en el capítulo 13 muestra que, aunque importantes y muchas veces impresio­nantes, no valen gran cosa si no van acompañados por una actitud correcta, que es fruto del mismo Espíritu Santo.

Lee 1 Corintios 12:28-13:3.

a. ¿Cuál es el camino más excelente?

b. ¿Contrapone Pablo el amor a los dones?

c. ¿Cuál debe ser la relación entre ellos?

El amor, y específicamente el amor de Dios, es el tema fundamental en las Escrituras. Veamos, pues, algunas enseñanzas importantes sobre él.

1. LAS TRES CLASES DE AMOR

En nuestro idioma se ha dado a la palabra amor un uso muy amplio, que no corresponde con el concepto de amor revelado en la Palabra de Dios. Por esto es muy importante precisar a qué clase de amor se refieren las Escrituras, para entender bien lo que Jesús dijo en Mateo 22:37-39: "AMARÁS al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente … AMARÁS a tu prójimo como a ti mismo."

En el idioma griego, muy rico en conceptos, encontramos tres palabras que se traducen por amor

a. EROS: Es el amor de los sentidos; el amor sensual. Es esencial­mente egoísta porque sólo busca la satisfacción propia. Es un concepto ausente en las Escrituras.

b. FILIA: Es el amor de los afectos o sentimientos humanos; el de padres e hijos, hermanos, amigos, etc. Es esencialmente comercial. Se ama porque se recibe algo de la persona amada, porque uno se siente bien con ella.

c. ÁGAPE: Es el amor de Dios. Es el deseo profundo, consciente y voluntario del bien para la persona amada. Es totalmente desin­teresado. No depende tanto de los sentimientos como de la volun­tad. Tampoco depende de los méritos de la persona amada.

Las Escrituras usan los conceptos de filía y ágape para referirse al amor de Dios por el hombre; pero invariablemente usa ágape para referirse al amor que el hombre debe tener hacia Dios.

El amor eros y filía son propios del hombre. El amor ágape es espontáneo en Dios, pero no en el hombre por su naturaleza pecaminosa y esencialmente egoísta. Por esto, el amor ágape sólo se puede dar en el hombre nacido de nuevo por la obra regeneradora del Espíritu Santo.

2. EL AMOR ÁGAPE EN 1 CORINTIOS 13

La mejor descripción del amor ágape la encontramos en 1 Corintios 13, llamado con justa razón el "Himno al Amor". Lee y analiza este capítulo, orando que el Espíritu Santo te revele en qué aspectos tu amor ágape debe ser completado o perfeccionado.

Medita de manera especial en los versículos 4 al 7: "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta".

El mejor ejemplo del amor ágape lo encontramos en Dios mismo. Piensa de qué manera se muestra ese amor ágape de Dios en cada uno de los siguientes textos, aplica esta enseñanza a tu propia vida y da gracias a Dios por todo esto:

a. Efesios 1:4-5

b. Efesios 2: 4-5

c. Romanos 8:35-39

d. Hebreos 12:5-7

Vemos, pues, que el amor de Dios se revela desde nuestra creación, al hacernos a imagen y semejanza suya, con el propósito de que llegára­mos a tener una relación filial con Él. Luego, a pesar de nuestra rebeldía y pecado, su amor se vuelve a manifestar en nuestra redención, dando a su propio Hijo para morir en nuestro lugar. Y ya redimidos, su amor se manifiesta en su cuidado de nosotros; su paciencia; el damos victoria sobre la carne, el mundo y el diablo; y por medio de la disciplina que a veces tiene que aplicarnos para nuestro bien. ¡Gloria a Dios por tanto amor!

EL AMOR ÁGAPE, MANDAMIENTO DE DIOS

El mandamiento de amar no es un capricho de Dios. "Dios es amor" dice la Escritura, y si somos hijos de Dios, debemos tener el mismo carácter de Dios, y por lo tanto debemos amar con el mismo amor con que El nos ama.

Veamos la enseñanza bíblica con relación al AMOR ÁGAPE.

Lee Mateo 22:37-39, y responde a las siguientes preguntas

a. ¿Cómo debemos amar a Dios?

b. ¿Por qué es éste el más grande mandamiento?

c. ¿Cómo debemos amar a nuestro prójimo?

Recordando la definición del AMOR ÁGAPE, ¿puedes entender el mandato de Jesús en Mateo 5:43-44? Escribe tu respuesta

4. LA EXPRESIÓN DEL AMOR ÁGAPE

El genuino AMOR ÁGAPE necesita expresarse de varias maneras, y no sólo por decir que amamos. Fíjate y anota algunas de las maneras en que Dios espera que expresemos o demostremos nuestro amor

a. Salmo 97:10

b. Juan 14:23-24

c. Juan 21:15-17

d. Efesios 4:2

c. Hebreos 6:10

f. Santiago 2:14-16

g. l Juan 4:19-21

Pero también expresamos nuestro amor a Dios por medio de nuestros labios en oraciones y cánticos de alabanza, así como por medio de la adoración, que es la expresión más profunda de nuestro culto a Dios, y que conlleva también nuestro amor por El.

5. EL SECRETO DEL AMOR ÁGAPE

Ya vimos en esta misma lección que el amor sensual (eros), y el amor de los sentimientos (filía), son naturales en el hombre, pero que el amor desinteresado (ágape) es de Dios, y que el hombre natural no puede tener por sí mismo.

Es sólo por el nuevo nacimiento, por la fe puesta en Jesucristo y en su obra en la cruz, que el hombre es capacitado por Dios para tener esta clase de amor, con el que puede amar a Dios, a sus hermanos en la fe, a su prójimo y hasta sus enemigos.

Lee cada texto y responde a la pregunta correspondiente

a. Ezequiel 36:26. ¿Qué hace Dios en nosotros que nos capacita para amar?

b. Romanos 5:5: ¿Cómo nos da Dios de su amor para poder amar?

c. Gálatas 5:22. ¿Parte de qué es el amor?

d. 2 Timoteo 1:7: ¿Cómo es que tenemos poder para amar?

A la luz de estos textos, vemos que el nuevo nacimiento es la primera condición para poder amar con el AMOR ÁGAPE. Pero luego es la presencia y obra del Espíritu Santo en nosotros el factor más importante para que podamos vivir amando Dios, a los que nos aman, y a los que no nos aman, con ese amor descrito en 1 Corintios 13.

Esta es una razón más para vivir en una constantemente renovada plenitud del Espíritu Santo. Mientras más llenos del Espíritu, ¡más AMOR ÁGAPE tendremos!

6. EL AMOR ÁGAPE, LA CREDENCIAL CRISTIANA

Lee los siguientes pasajes, y anota de qué manera el amor es una credencial cristiana

a. Juan 17:20-23

b. 1 Juan 3:14

Son importantes una fe dinámica, una sana doctrina, una buena organización, una buena estrategia evangelística, un servicio activo para el Señor, los dones del Espíritu Santo, etc. Pero todo esto es de poco valor a los ojos de Dios si no hay un genuino AMOR. Amor a Dios y amor a los hermanos. No un amor de declaraciones líricas solamente, sino demostrado y expresado en forma práctica.

¡El AMOR ÁGAPE es la verdadera credencial cristiana, lo que atestigua que somos verdaderos discípulos de Cristo!

Lee una vez más 1 Corintios 13. Ora pidiendo al Señor que te llene de su Espíritu de amor, y dale gracias.

Memoriza los siguientes versículos

"Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros."

Juan 13:34-35

"Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte."

1 Juan 3:14

Notas y comentarios

Recibí esta palabra de Jesús.

Jesús te dice:
Yo estoy contigo y en ti para hacer milagros y para que tú hagas milagros con mi respaldo y en mi tiempo, así como ordené a Moisés que divida el mar y que haga las señales que puse en su mano. Dile a mi pueblo que haga las señales que ya he puesto en su mano, y que ejerzan el poder que ¡YA LES HE DADO! Estas escrituras deben bajar de su cabeza (intelecto o simple conocimiento) a su corazón. Marcos 16:17-20; Éxodo 2:21; Éxodo 10:1.
Ordena en mi nombre, reprende y expulsa los demonios y ora y ordena que las enfermedades se vayan., aún resucita muertos si yo te guío a hacerlo. Extiende la “atmosfera del Reino de los cielos” en la tierra.
Ya has recibido de gracia mi poder, ¡Dalo de gracia! Mateo 10:8. Todo hazlo con la guía de mi Espíritu Santo y yo obraré a través tuyo. Esto es necesario que lo haga con todos los de mi pueblo porque quiero actuar a través de cada uno de ellos porque mi misericordia y compasión por los sufrientes es la misma y es muy grande y quiero que sean libres y vivan en la “libertad gloriosa de los hijos de Dios” y de los que pertenecen a mi Reino.
Ejerce la autoridad que te he dado el poder que tienes es el mayor de todo el universo (El de mi Espíritu Santo).
Tienes mi unción, mi habilitación, mi comisión. Tu eres uno de mis enviados para hacer mis obras y aún mayores. Éxodo 14:18; Juan 14:12; Yo estoy contigo y en ti. Gálatas 2:20.
Esto es necesario que suceda en este tiempo, este es el tiempo de la evangelización mundial y de recoger la gran y última cosecha, mi pueblo no se da cuenta de eso, pero de a poco mis siervos que conocen mi voluntad y mi palabra los irán “despertando" para que extiendan mi Reino en los corazones de las personas. Mi Reino ya está entre vosotros desde que yo vine por primera vez, el enemigo ha tratado de ocultar esto y de ocultar el poder que YA tienen mis hijos pero este es el tiempo de que lo entiendan y actúen de acorde a lo que ya les he dado. Permanezcan llenos de mi Espíritu santo, busquen captar mi voz y la guía de mi Espíritu, así actuarán en mi tiempo y en mi voluntad y no cuando les parezca y en momentos o áreas a las cuales no les he mandado. Deben saber cual es su campo de trabajo y su área de autoridad sobre todas las cosas. Hay siervos míos que yo los respaldo en áreas y países pero no en otros lugares. Pablo era para los gentiles y tenía problemas cuando estaba con los judíos y Pedro era enviado a los judíos y tenía problemas cuando estaba fuera de su área a la cual yo le había asignado.
No hay cadena que yo no pueda romper, el mismo poder que operó en Sansón que de repente podía despedazar leones, sacar puertas de ciudades y matar a miles con una quijada (un hueso) ese mismo
poder opera en ustedes y operará si están en comunión conmigo y captan el momento preciso de hacerlo. Nada hay imposible para mí en ustedes.
Este es el tiempo que mi pueblo operará en lo sobrenatural, esto irá en aumento cada vez más, aunque la maldad y la oposición aumentará también hasta que se haya completado el numero de mis hijos en el mundo que deben conocerme en este avivamiento final antes de que yo regrese a buscarlos y llevarlos conmigo.
Recuerda: No hay pecado que yo no pueda perdonar, no hay situación que yo no pueda arreglar, no hay milagro que yo no pueda hacer, y no hay atadura o vicio que yo no pueda cortar y liberar.
No hay enfermedad “incurable” que yo no pueda sanar, pero deben buscarme y clamar a mí y deben enseñar eso a los que no me conocen y yo permito que pasen por problemas para que levanten sus ojos y me busquen aunque sea “como último recurso”. Recuerden Yo soy galardonador de los que me buscan. Hebreos 11:6.
Todo es posible para mí, no te asombres por nada, donde yo estoy los milagros son cosas normales, tómalo como algo lógico que puede suceder donde está el dios todopoderoso para combatir de esa manera el orgullo cuando yo haga algo a través tuyo.
Yo soy el Dios todopoderoso que habito en cada uno de mis hijos y cada uno de ellos es mi templo santo.
Verás como todo lo malo retrocede rápidamente ante mi avance y mi presencia, vienen días que avanzaré rápidamente y eso cambiará los planes y programas de mis siervos y los sorprenderé. Lo importante es que capten mis tiempos y la guía de mi Espíritu.
Yo cambiaré muchos “esquemas” religiosos de mis siervos, esto será para algunos muy difícil de aceptar y tendré que llevarlos conmigo al cielo.
Utilizaré los “odres nuevos” y los “odres viejos” que tengan experiencia en escuchar mi voz y sean sensibles a mis cambios, y se “acomoden a mi voluntad” es decir que sean como la arcilla en mis manos, por los que están ya endurecidos por sus esquemas religiosos del pasado (aunque fueron buenos para ese tiempo) y resistan a mis cambios (me refiero a mis siervos) dejaré que permanezcan en su ceguera o los llevaré conmigo para que no sean de tropiezo en mi obra. Quiero decirles y advertirles a todos mis siervos o ministros religiosos que no me están agradando, que prefieren sus puestos y cargos, a la extensión de mi obra y aún interfieren en la misma que actuaré con gran severidad y muchos serán removidos y enviaré juicios parciales sobre ellos para que se den cuenta y cambien de actitud, muchos no lo harán y yo pondré en su corazón dedicarse a otra cosa y retiraré mi presencia de ellos y mi gracia, pero no su salvación.
Yo los entiendo también y muchos se aferran a cosas del pasado que aprendieron por lo cual “creyendo hacer lo bueno” serán piedras de tropiezo para mi obra pero aún en eso Yo tengo el control y manejaré cada situación por separado según sea conveniente.
Mis hijos verdaderos tienen mi total protección (de mí) y de mis ángeles poderosos.
Nadie puede entorpecer mis propósitos, la invasión de mi Reino ya esta en marcha y esto será como cuando un ejercito viene arrasándolo todo y o te pasas a él y te unes o quedarás en gran oscuridad o desconcierto. Estoy hablando espiritualmente.
Verás caer a muchos delante de mí y si Josias (un rey muy amado por mí), se interpuso a mis propósitos y tuve que traerlo conmigo, así sucederá en estos tiempos con muchos.
2 Crónicas 25:20-24.
Tú camina detrás de mí como hasta ahora y dile a mis siervos que hagan lo mismo. Diles que no intenten gloria para si mismos sino extender mi Reino y ayudar a otros a hacerlo, en la medida que ayudes a otros yo te ayudaré a ti. Jeremías 45:5.
Recuerda que mis juicios están siendo soltados en todo el mundo, no te alarmes por eso porque eso es lo que debe suceder y yo ya se los he advertido pero busquen la santidad y corrección en cada cosa que hagan (me refiero a todos mis hijos y mis siervos) porque yo actuaré con juicios sobre mi pueblo y con severa disciplina porque es necesario para poder utilizarlos en la gran cosecha final.
Yo puedo hacer cualquier cosa y las voy a hacer a través de mis hijos que he santificado y están disponibles para mí. Estén atentos, porque muchos de mi pueblo no me reconocen en mis juicios y disciplinas, y en vez de cambiar y arrepentirse piden oración aquí y allá, pero lo que yo quiero de ellos es que se auto-examinen, arrepentimiento, cambio de actitud y que caminen en santidad.
A Algunos debo decirles: Miren han sido sanados pero no pequen más para que no les venga algo peor Juan 5:14, y a otros les digo: Ya tus obras son agradables a mí ¡Adelante! Juntos haremos proezas.
Jesús.

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