Las Buenas Nuevas. Lección 9

LECCION 9 -¿Sentimientos o hechos?-

¿Cómo puede usted saber que es salvo?

No es raro que el que ha creído en el Señor Jesucristo tenga más tarde dudas en cuanto a si fue en verdad salvado. El pensaba tener alguna experiencia misteriosa y espectacular, pero en su caso no la hubo. Pensaba que ya no habría luchas con el’ pecado, pero al contrario encuentra que éstas parecen haber aumentado. Y así se desanima y se pregunta si es posible que él pueda saber con seguridad que es salvo.

¿Que dice la Biblia?

Trataremos de ilustrar, mediante una serie de preguntas, cómo puede saber el que ha Clamado a Dios por la salvación que es en verdad salvo.

La Biblia ¿es la Palabra de Dios? II Timoteo 3:16, 17. ¿Cumple Dios su Palabra? Mateo 5:18.

¿Ha prometido Dios salvar a los que claman a él? Romanos 10:13

¿Salvará Dios al pecador que cree en Jesucristo? Tito 1:2; Hebreos 10:23.

¿Ha creído usted en Cristo?

¿Ha confesado usted a Dios alguna vez que es pecador, y le ha pedido que él le salve, a base de lo que hizo Cristo por usted como su Substituto?

Ahora pues, si usted puede sincera y honestamente contestar "Sí" a todas estas preguntas, preguntamos, "¿Es usted salvo?"

La única contestación razonable es: “Claro que soy salvo.”

Dios, que no puede mentir, promete salvarme si confío en su Hijo. He aceptado al Salvador, así que soy salvo. La Palabra de Dios lo dice" (1 Juan 5:13). "Por lo cual asimismo padezco esto, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día" (II Timoteo 1:12).

Nadie jamás ha venido a Dios como pecador, pidiendo salvación en nombre del Señor Jesús, y ha sido rechazado (Juan 6:37).

¿En qué confía usted?, ¿en la Biblia o en sus sentimientos?

Lo malo es que hay gente que mira más bien a sus sentimientos que a la Biblia. La Biblia dice, en efecto, "Todos los que creen en Cristo son salvos." Pero ellos dicen, "No me siento salvo. Seguramente si fuera salvo en verdad, no me molestarían las dudas, los temores, tentaciones y afanes. Me sentía salvo ayer, pero no me siento salvo hoy." Dudan de la Biblia y confían en sus propios sentimientos.

Cuando el ladrón en la cruz al lado del Salvador le oyó decir, "Hoy estarás conmigo en el paraíso," ¿cómo supo que fue salvo? ¿Fue por sus sentimientos? No, sus sentimientos en ese momento eran poco alentadores. Supo que fue salvo porque se lo dijo el Señor Jesús. Es así que sabemos nosotros que somos salvos. Oímos que su voz nos lo dice, no en voz alta sino por medio de la Palabra escrita.

El no hace que el alma exclame,

"A Dios gracias, qué bien me siento;"

Mas dirige el ojo a otra parte,

A la Palabra de Cristo mismo.

Es imposible que usted se sienta salvo mientras que no acepte la Palabra de Dios. Entonces sí sabe que es salvo.

Una ilustración de la Biblia

En los tiempos del Antiguo Testamento, cuando Dios se resolvió a redimir a la nación de Israel de su esclavitud en Egipto, envió a Moisés como embajador suyo. Porque Faraón rehusó obedecer a Moisés, Dios decidió dar un paso final. Juzgaría a Faraón y a todo Egipto de una manera tal que no se atrevería Faraón a burlarse más. En una noche señalada Dios mandaría un ángel a matar todo varón primogénito de Egipto. Fue provista, sin embargo, una manera de escapar. El ángel del juicio pasaría por alto cualquier casa que tomara las medidas sencillas de salvación que delineara Dios (Véase Éxodo 12).

1. Cada familia había de tomar un cordero, perfecto y sin mancha. Debían guardar el cordero dos semanas y luego matarlo, recogiendo su sangre en una palangana.

2. Después debían aplicar la sangre al marco de la puerta de cada casa.

3. La familia, incluso el primogénito que estaba bajo la condena, había de resguardarse dentro de la casa detrás de la puerta rociada de sangre.

4. Si esto se hiciera, quedaría en salvo el primogénito.

Jorge Cutting, en su librito Salvación, Certidumbre y Gozo, emplea este acontecimiento del Antiguo Testamento para ilustrar cómo podemos saber que somos salvos.

Dice: ¿Cómo sabían por cierto los primogénitos de los miles de Israel que estaban seguros la noche de la Pascua y del juicio de Egipto?

Vamos a visitar dos de sus casas para oír lo que tienen que decir. En la primera casa todos están tiritando de temor y de incertidumbre. Les preguntamos por qué. El primogénito nos informa que el ángel de la muerte pasa por la tierra, y que él no está bien seguro de cómo saldrá él de ese momento crítico.

"Cuando ya haya pasado nuestra casa el ángel destructor," dice, "y se haya terminado la noche del juicio, entonces sabré que estoy seguro. Pero hasta entonces no veo cómo podré estar completamente seguro. Los de la casa al lado dicen que están seguros de la salvación pero nosotros creemos que eso es muy presuntuoso. Todo lo que puedo hacer es pasar la noche esperando lo mejor."

"Pues bien," preguntamos, "¿no ha provisto el Dios de Israel una manera de salvarse para su pueblo?"

"Sí, cómo no," replica él, "y nos hemos valido de esa manera de escapar. La sangre del cordero de un año, sin mancha e inmaculado, la hemos rociado debidamente en el dintel y los dos postes con un hisopo. Pero todavía no estamos completamente seguros de quedar en salvo."

Dejemos a éstos ahora para entrar en la casa al lado. ¡Qué contraste más impresionante! La paz se refleja en todo rostro. Allí están parados, ceñidos los lomos y vara en mano, alimentándose ¿el cordero asado.

Preguntamos, "¿Cómo pueden ustedes gozar de tanta paz en una noche tan solemne?"

"Ah," responden, "esperamos la orden de marchar de parte de Jehová. Entonces nos despediremos de este odioso país de esclavitud

"¿Se olvidan ustedes que esta es la noche del juicio de Egipto?"

"No, señor; pero nuestro primogénito esta seguro. Ha sido rociada la sangre, conforme al deseo de nuestro Dios."

"Ha sido lo mismo en la casa al lado," replicamos, "pero todos ellos están tristes porque no están seguros de la salvación."

"Ah," responde con firmeza el primogénito, "pero tenemos aun más que la sangre rociada. Tenemos la Palabra infalible de Dios. Dios ha dicho, ‘Veré la sangre y pasaré de vosotros.” Dios queda satisfecho con la sangre por fuera, y nosotros quedamos satisfechos con su Palabra por dentro."

¿No ve que la sangre rociada nos da seguridad? Y la Palabra hablada nos da certidumbre. ¿Pudiera algo hacernos más seguros que la sangre rociada, o más ciertos que su Palabra hablada? ¡Nada!

Ahora, pues, déjeme preguntarle algo. ¿Cuál de las dos cosas estaba más segura? ¿Dice usted que la segunda, donde todos estaban tan tranquilos? No tiene usted razón. Las dos estaban igualmente seguras. Su seguridad dependía de lo que pensaba Dios de la sangre por fuera, y no del estado de sus sentimientos por dentro.

Si usted quiere estar seguro de sus propias bendiciones, no escuche el testimonio inestable de las emociones interiores sino el testimonio infalible de la Palabra de Dios.

"De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna" (Juan 6:47).

Otra ilustración

También habla Jorge Cutting de cierto agricultor quien, no teniendo pasto suficiente para su ganado, pide a un terrateniente que le venda una propiedad. Durante algún tiempo no recibe contestación.

Un día llega un vecino y le dice, "Me siento bastante seguro de que usted va a conseguir ese campo. ¿No se acuerda que la Navidad pasada el dueño le envió un regalo, y que anteayer le saludó al pasar en su auto?" Y ante tales palabras se llena de esperanza la mente del agricultor.

Al día siguiente otro vecino le encuentra y en la conversación le dice, "Temo que no haya esperanza alguna de que usted consiga ese terreno. Lo ha solicitado el señor Jones, y usted sabe cómo lo quiere a él el dueño." Y se disipan las esperanzas del pobre agricultor. Un día tiene esperanzas; al otro día se llena de dudas.

Poco después llega el cartero. El agricultor abre su carta con ansiedad porque viene del dueño mismo. Cómo cambia su semblante de preocupación a gozo, conforme lee y relee la carta.

"¡Ya está decidido!" exclama a la esposa. No quedan más dudas ni temores. Ya se acaban las expectativas y suposiciones. "El dueño dice que el campo es mío, yeso me basta. Su palabra lo decide."

Muchas personas están en una condición semejante. Están agitados y perplejos a causa de las opiniones de los hombres, o por las cavilaciones y sentimientos de su propio corazón. No es sino cuando reciben la Palabra de Dios que la certeza reemplaza las dudas.

Dos pruebas adicionales del nuevo nacimiento

Pues aunque la seguridad de la salvación viene primero y principalmente por creer en lo que Dios ha dicho, no es la única prueba del nuevo nacimiento. Otras dos que podemos mencionar son las siguientes.

1. El testimonio del Espíritu Santo. "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios" (Romanos 8:16). El Espíritu da testimonio por medio de las Escrituras. Cuando un creyente lee la promesa de Dios y la cree, el Espíritu Santo le llena de gozo y paz. Entonces en su vida de oración, su culto y su servicio, el cristiano llega a ser consciente de que obra en él el Espíritu de Dios.

2. El cambio de la vida y costumbres. Por ejemplo, el creyente sabe que ha pasado de muerte a vida porque ahora ama a los hermanos (I Juan 3:14). También cambia de actitud hacia el pecado. El creyente odia el pecado y se avergüenza si acaso cae en él.

Si no hay cambios en la vida o la conducta de una persona, se puede dudar que jamás haya sido salvada. Esto es lo que quiere decir Santiago cuando dice tan acertadamente: “La fe sin obras es muerta” (Santiago 2:20). Es inútil que el hombre diga que tiene fe, si aquella fe no resulta en buenas obras. La fe que salva es la fe que obra –que cambia la manera de vivir.

¡Dudar de dios es pecar!

Para concluir, podemos decir enfáticamente a todos los que lo hayan obedecido el Evangelio: ¡No. duden de Dios! El dice que los que creen en Cristo son salvos. El no creer esto es hacer mentiroso a Dios (I Juan 5:10). No es humildad rechazar su Palabra; es pecado. No importa cuáles sean sus sentimientos. La Palabra de Dios es verdad y en ella debemos confiar. “Para siempre, oh Jehová, permanece tu Palabra en los cielos” (Salmo 119:89).

Jorge Cutting también da una ilustración personal de esta verdad, como sigue.

“Yo sí creo en él,” me dijo cierta joven, “pero cuando se me pregunta si soy salva, no me gusta decir que sí, por si acaso esté mintiendo."

Esta joven era hija de un carnicero de un pueblo pequeño. Cada semana su padre iba a los corrales a comprar carne, y sucede que había ido el día de la conversación. Así que le dije, "Supóngase que cuando vuelva su papá a casa, usted le pregunta cuántos carneros compró hoy, y él le contesta, ‘Diez.’ Poco después llega un hombre a la carnicería y pregunta, ‘¿Cuántos carneros compró su papá hoy?’ y usted le contesta, ‘No me gusta decirlo, por si acaso miento.”

"Pero mire," dijo la madre, que estaba cerca, "eso sería hacer mentiroso a su papá."

¿No ve que esta joven, bien intencionada, en realidad hacía mentiroso a Cristo? Ella estaba diciendo: "Sí, creo el Hijo de Dios, y él dice que tengo vida eterna, pero no me gusta decir que la tengo, por si acaso diga mentira.

Lección 9

En el espacio subrayado a la derecha escriba "Verdad:’ o "Fal­so" después de las siguientes declaraciones:

1. Dios ha prometido salvar a todos los que le invocan.

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2. Cuando una persona duda que sea salvo, resulta claro que no lo es.

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3. Es verdadera humildad decir, "Nunca puedo estar seguro de que sea salvo".

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4. El Espíritu de Dios nos da testimonio como creyentes mediante la Palabra de Dios.

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5. La Biblia dice que la fe sin obras es muerta.

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En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestación correcta.

6. Es común que una persona recién salvada

a. se desanime y dude de que sea salva en verdad

b. tenga alguna experiencia misteriosa, extática o espectacular sobre la cual fundar su seguridad de salvación

c. encuentre que el pecado fue completamente desarraigado de su naturaleza

d. no tenga más dudas en cuanto a su salvación

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7. La seguridad de la salvación se basa en

a. lo que dice Dios en la Biblia

b. aceptar a Cristo como Salvador personal

c. todas las dos cosas

d. ninguna de las dos

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8. Los sentimientos fluctúan mucho, y por lo tanto

a. son un buen termómetro de la experiencia cristiana

b. merecen más confianza que la Biblia como medio de saber si somos en verdad salvos

c. son completamente indignos de confianza como prueba de la conversión genuina

d. no tienen parte alguna en la conversión

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9. Si no cambia la conducta de una persona después que profesa fe en Cristo

a. es salva pero no está consciente de su salvación

b. es salva pero no lo sabe ningún otro

c. está en peligro de perder la salvación

d. se puede dudar que sea salva

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10. Cuando no creemos lo que ha dicho Dios, le hacemos mentiroso. Leemos esto en

a. Lucas 23:43

b. Juan 6:37

c. Hebreos 10:23

d. I Juan 5: 10

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Las Buenas Nuevas. Lección 8

LECCION 8 -La roca abajo-

Una anciana cristiana evangélica se moría. Durante muchos años había confiado en el Señor Jesús para la salvación y había descansado en él todas sus esperanzas. El era la Roca de su salvación (Salmo 62:2, 6). Ahora, en sus últimos momentos, los amigos se congregaban alrededor de su cama.

"Se está hundiendo rápidamente," dijo uno.

La anciana lo oyó y replicó susurrando, "¡No me puedo hundir a través de una Roca!"

La cuestión que afrontamos ahora es si la salvación es para siempre, o si una persona puede ser salvo y luego volver a perderse.

Hay quienes sostienen que cuando una persona es salva en L verdad, queda salva para siempre.

Otros opinan que ésta es una doctrina muy peligrosa, que lleva a los cristianos a vivir en el pecado. Dicen que la salvación depende de la vida que uno lleva y que pecar es perder la vida eterna.

Si una persona entiende en verdad el evangelio de la gracia de Dios, pronto ve que la primera opinión es la correcta. El que ha sido salvado en verdad queda salvo para siempre.

Las siguientes son unas cuantas de las afirmaciones de las Escrituras que enseñan la seguridad eterna del creyente.

Grandes verdades

1. La salvación no depende de lo que hacemos para Dios sino de lo que él ha hecho por nosotros. Depende de la obra acabada del Señor Jesús sobre la cruz, Aquella fue una obra perfecta y completa (Hebreos 10:12). No se puede agregarle nada ni mejorarla (Hebreos 10:18). Dudar de la seguridad eterna es deshonrar la suficiencia de la obra propiciatoria del Señor.

El creyente es aceptado en Cristo, no en sí mismo. Así que es una aceptación perfecta y completa (Hebreos 10:14), tan eterna como lo es Cristo mismo.

La verdad de la aceptación se ilustra en el mundo de la naturaleza. A menudo un pastor tiene una oveja cuyo cordero se ha muerto. Al mismo tiempo puede que tenga un cordero cuya madre también ha muerto. Esto le plantea un problema. ¿Cómo criar al cordero huérfano? La solución obvia sería darlo a la oveja que ha perdido su cría. Pero esto no resulta. La oveja no aceptará al cordero, ni le dará de mamar porque sabe que no es suyo. Entonces el pastor toma la piel del cordero muerto y envuelve en ella al cordero vivo. Luego lo empuja suavemente hacia donde está la oveja. Ella se inclina, lo olfatea y en seguida lo acepta. ¿Por qué? ¿No es el mismo cordero que antes rechazó? Sí, pero ahora le viene vestido en la piel de su propio cordero. Lo acepta, no por lo que es en sí, sino porque está EN SU CORDERO.

El paralelo está claro. Dios acepta al pecador que cree, no por lo que es, sino porque viene vestido de todos los méritos y virtudes del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

2. Dios nos conocía perfectamente antes de salvamos. Sabía todos los pecados que íbamos a cometer. Sin embargo nos salvó. Cuando murió el Señor Jesús, murió por todos nuestros pecados – pasados, presentes y futuros. En verdad, cuan- ellos. Por tanto, se ha pagado una vez la pena de todos aquellos pecados. Dios no demanda un doble pago – primero a manos de Cristo, y luego a manos del creyente. Esto sería injusto, y Dios no puede obrar injustamente

3. Como antes hemos visto, la salvación es una dádiva. Dios no da algo un día para reclamarlo el día siguiente. "Irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios" (Romanos 11:29).

4. Se habla de la salvación como de un nacimiento (Juan 3:3)., Cuando uno se salva, nace de arriba. Entonces es hecho hijo de Dios (Juan 1:12). Un nacimiento es definitivo e in; cambiable. Una vez ocurrido nunca se puede deshacer. Un hijo puede traer dolor o vergüenza a su padre, pero todavía es hijo.

Así es con el nuevo nacimiento. Un cristiano evangélico puede pecar y traer dolor al corazón de Dios, pero todavía Dios es su Padre, Esto se dice claramente en 1 Juan 2:1:

"Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre." Todavía es nuestro Padre, aunque peguemos.

.El pecado rompe la comunión con Dios, pero no el parentesco.

5. El creyente no es más capaz de guardarse salvo por sí mismo que lo que era de salvarse en primer lugar. Cuando procuraron hacerla los gálatas, Pablo les preguntó: "¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?" (Gálatas 3:3).

6. Demasiado pagó Dios por su pueblo como para que este dispuesto a perderlo. Nos salvó cuando éramos enemigos suyos. ¿Ahora nos va a abandonar cuando somos sus hijos? "Si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida" (Romanos 5: 10).

7. Dios promete vida eterna al creyente, ¿Hasta cuándo dura lo eterno? Es para siempre. "Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás" (Juan 10:28). Vea también Juan 3:16; Juan 3:36; Juan 6:47. Jamás faltará a su promesa.

8. Se dice que el Espíritu Santo de Dios mora en el creyente para siempre. "Os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre" (Juan 14:16). Vea también 1 Juan 2:2.7.

9. Se dice también que el creyente es sellado por el Espíritu Santo para el día de la redención (Efesios 4::30). Y el Espíritu Santo es "las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida" (Efesios 1:13, 14). Esto da garantía al ministerio de Dios para can sus hijos hasta que al fin se llegue al cielo.

De todo lo anterior, resulta evidente que el cristiano es ‘guardado por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero" (1 Pedro 1:.5).

El verdadero significado de la gracia

Decir que esta es una doctrina peligrosa es demostrar una gran falta de comprensión del significado de la gracia. También crea la idea fantástica que cuando se salva una persona, inmediatamente siente un gran deseo de cometer fornicación, homicidio y otros pecados viles, y que a menos que le restrinja el temor del castigo, efectivamente hará tales cosas. ¿Cuál será la verdad? Es ésta:

a. En vez de animar a los hombres a pecar, la doctrina de la seguridad eterna presenta la razón más fuerte por la: que los hombres no deben pecar. El saber que Dios ha provisto una completa, libre y eterna salvación hace que el creyente quiera servirle para siempre.

El amor es una fuerza mayor que el temor del castigo: Los hombres hacen, por sentimientos de amor, lo que jamás harían por temor. El amor ata el corazón más que cualquier otra cosa. "No es necesario que los hombres sean mantenidos constantemente en temor de la condenación para que vivan rectamente. El amor es el principio más noble y fuerte de la obediencia; un sentido del amor de Dios para con nosotros aumentará nuestro deseo de complacerle"- Robinson.

Así que el cristiano evangélico no lleva una vida santa para conservar su salvación, sino por amor al que le salvó, Para el es una ofensa mayor el pecar contra la gracia que contra la ley.

b. En segundo lugar, cuando uno se salva recibe una nueva naturaleza (2 Pedro 1:4). En vez de sentir un impulso fuerte hacia el pecado, el cristiano tiene un odio del pecado tal cual nunca antes experimentó.

Esta nueva naturaleza no sólo crea un horror del pecado, sino que hace que el creyente se sienta muy miserable cuando peca. El tener interrumpida la comunión con el Padre es una de las peores tragedias de la vida cristiana. Es experimentar vergüenza por abandonarse a lo que causó la muerte de nuestro Salvador. Es experimentar la corrección de un amante Padre celestial. Es experimentar la pérdida del galardón ante el tribunal de Cristo (1 Corintios 3:15). Hasta que no confiese su pecado el cristiano descaminado, y lo abandone, no es restaurado a la plena comunión de su Señor.

Por supuesto, es posible que un hombre profese ser salvo y que luego salga a vivir en el pecado. No es que de vez en cuando cometa pecados, sino que practica el pecado como el hábito de su vida. En este caso no es cuestión de que una persona sea salva y luego perdida. Este hombre comprueba por su manera de vivir que jamás fue salvo en verdad. Es un mero profesan te falso que nunca ha experimentado la gracia de Dios.

Pero para los que realmente han confiado en el Salvador vivo y amante, existe la promesa infalible de Dios que él los llevará con toda seguridad a su hogar en el cielo.

Lección 8

En el espacio subrayado a la derecha escriba "Verdad" o "Falso" después de las siguientes declaraciones:

1. Dios nos acepta por lo que es Cristo, no por lo que somos nosotros.

2. El don de Dios de la salvación está sujeto a revocación.

3. Ya que Dios nos salvó cuando éramos enemigos, ciertamente nos ha de guardar, una vez que lleguemos a ser hijos suyos.

4. El Espíritu Santo mora en todo creyente verdadero en Cristo.

5. La doctrina de fa seguridad eterna anima a la gente a pecar.

En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestación correcta.

6. La salvación depende de

a. lo que hacemos por Dios

b. lo que ha hecho el Señor Jesús por nosotros

c. lo que hacemos por nosotros mismos

d. lo que hacemos por otros

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7. El Señor Jesús murió por

a. todos nuestros pecados

b. todos nuestros pecados con excepción de los que cometemos después de salvados

c. todos nuestros pecados con excepción de los que cometemos deliberadamente

d. todos nuestros pecados con excepción de los que deshonran su nombre

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8. Cuando un creyente peca

a. se corta su relación con Dios

b. se impide su comunión con Dios

c. se pierde su esperanza del cielo

d. su única esperanza es salvarse de nuevo

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9. El creyente debe llevar una vida santa

a. para conservar su salvación

b. porque teme el castigo

c. por amor a su Salvador

d. porque ya no puede pecar

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10. El cristiano verdaderamente renacido es guardado

a. por sus propios esfuerzos

b. por el poder de Dios

c. entre tanto que siga creyendo

d. solamente si está lleno de Espíritu Santo

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Las Buenas Nuevas. Lección 6

LECCION 6 -Gracia maravillosa-

Para definirla el diccionario emplea palabras como "beneficio", "favor", o "benevolencia". Los teólogos definen la palabra con un solo significado bíblico – <-favor inmerecido". Bajo la gracia Dios no nos trata como merecemos, sino según su misericordia, y eso sin referirse a lo que en justicia merecemos.

Durante la guerra de independencia de los Estados Unidos, vivía en Efrata, Pensilvania, un predicador llamado Pedro Miller. Era amigo personal de Jorge Washington. También vivía en el mismo pueblo un hombre llamado Miguel Wittman, quien detestaba al predicador y hacía todo lo posible para difamarle y oponerse a él.

Sucede que Vittman se vio complicado en un acto de traición, fue arrestado y sentenciado a muerte. Cuando Miller lo oyó, caminó a pie todos los cien kilómetros hasta Fi1adelfia para rogar a Washington que perdonara la vida a Wittman. "Pedro", dijo Jorge Washington, "no puedo concederle la vida de su amigo". Miller explicó que Wittman no era amigo suyo sino su enemigo más encarnizado. Al saber esto, Washington, muy conmovido, acordó perdonar al delincuente. Vittman fue liberado y volvió el Efrata con Miller, ya no como enemigo suyo sino como amigo.

¡Esto es gracia! Así es como Dios trata hoya los pecadores.

Corno ya hemos visto, la santidad de Dios fue satisfecha can la muerte de su Hijo en nuestro favor. Ahora nos puede extender su gracia.

¿Por qué tal amor?

Antes de seguir, debemos hacer una pausa reverente para preguntamos "¿Por qué envió Dios a su Hijo unigénito para morir por el hombre pecador? ¿Por qué consintió el Señor Jesús en dar su vida en rescate de muchos? ¿Por qué se dio lo Mejor del cielo a favor de los peores de la tierra? ¿Por qué sirvió una Persona tan digna de Substituto por pecadores tan indignos?

Fue inmerecido

¿Fue porque el hombre lo merecía? ¡Claro que no! El don del amor de Dios fue enteramente inmerecido en cuanto a los pecadores. La criatura no tiene ningún derecho sobre Dios. En verdad hay una absoluta falta de mérito de parte del hombre. El hombre ha quebrantado la ley de Dios y por tanto es enemigo de Dios. Más que suficiente causa hubiera, si Dios le condenara para siempre. Ciertamente no había en el hombre bondad alguna que mereciera el sacrificio del Calvario.

Dios no necesitaba al hombre

¿Fue porque Dios necesitaba al hombre? ¡Qué ridículo! Dios es enteramente independiente y completo en sí. No necesita a nadie ni nada. ¿Necesitaba Dios nuestro servicio? El podría haber fabricado máquinas automáticas que jamás le hubieran desilusionado. ¿Necesitaba nuestra personalidad?, ¿nuestra hermosura?, ¿nuestro talento? Si fuera así, podría haber creado millones más como nosotros que le sirvieran más aceptablemente. ¿Necesitaba nuestro dinero? Él contesta: "Mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud" (Salmo 50:10, 12). Dios hizo que existieran los mundos sin la ayuda del hombre (Isaías 40:1.3, 14; Job 38:4), y ¿acaso necesita ahora la ayuda de esta débil criatura del polvo?

El hombre no buscó a Dios

¿Nos amaba Dios porque le buscamos? Al contrario, decíamos en nuestro corazón, "Apártate de nosotros, porque no queremos el conocimiento de tus caminos" (Job 21: 14). Pablo afirma esta actitud, "No hay quien busque a Dios" (Romanos 3:11). Cuando Dios nos envió a sus mensajeros con el Evangelio, los rechazamos abiertamente. Cuando envió a su Hijo, le echamos fuera de la ciudad y le crucificamos, gritando, "No queremos que éste reine sobre nosotros" (Lucas 19:14). "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados". (I Juan 4:10).

Dios no buscaba recompensa

Pues entonces, ¿nos mostraba misericordia el Señor porque esperaba algo en cambio? Otra vez tenemos que contestar, "No". Los propósitos de Dios en la redención eran completamente desinteresados. El sabía que no teníamos con qué pagar (Lucas 7:42). El sabía que jamás se le podría recompensar un don tan estupendo.

Pero de alguna manera ¿no debía Dios algo al hombre? De ninguna manera. No debe nada a nadie. "Quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas, a él sea la gloria por los siglos" (Romanos 11:3,5, 36).

Hagamos frente al hecho que Dios sabía que estábamos moral y espiritualmente en bancarrota. Sabía que, al no proveer él la salvación como un don libre, incondicional y sin reserva, nunca seríamos convertidos.

No tenía que hacerla. Como C. Spurgeon lo expresó tan a propósito:

¿Qué le importa al infinito Jehová que tú le sirvas o no? Si te rebelas contra Dios, ¿será él menos glorioso? Si no quieres obedecer al Señor, ¿qué se le da a su felicidad sin par? ¿Brillará su corona menos luminosa, o será su cielo menos resplandeciente porque tú escoges rebelarte contra él?… Si un jején contendiera con aquel alto horno allá, tú ya sabes que sería el fin. Es en tu beneficio que Dios quiere que te rindas a él. ¿Cómo podría ser en el suyo propio?

¿Por qué tal gracia?

¿Por qué, pues, lo hizo? Hay una sola respuesta. Era por gracia indecible, amor sin límite, misericordia vasta, plena y libre (Romanos 5:8). No puede haber otra explicación de por qué el perfecto gozo, felicidad y comunión del cielo se interrumpieran cuando vino el Señor Jesús al mundo como hombre inmaculado y murió sobre la cruel cruz del Calvario para redimirnos para Dios. Gracia maravillosa –es eso lo que fue. Fue que Dios escogió salvamos, simplemente porque lo quiso hacer. Fue que Dios nos amó, sencillamente porque escogió hacerla (Juan 3:16).

¡Gracia insondable!

Ninguno de nosotros puede comprenderlo. Al presente todo lo que podemos hacer es detenemos con reverencia maravillados ante el misterio de Gólgota -y adorar. A través de toda la eternidad Dios nos mostrará más claramente "las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús" (Efesios 2:7).

Como marinero, Juan Newton vivía y trabajaba con una tripulación tan grosera y violenta como jamás saliera al mar. El mismo llevaba una vida corrupta, hundiéndose cada vez más, a pesar de las oraciones de sus amados en casa, hasta que por fin llegó a ser esclavo de un esclavo. Se hallaba, en la parte más baja de su carrera, en el poder de una africana que se deleitaba en hacerle mendigar el pan mismo. Después de su conversión, Newton llegó a ser predicador y renombrado escritor de himnos. Uno de sus himnos más conocidos recuerda los días cuando la gracia de Dios le haló en todo su pecado y necesidad, y mira adelante hacia la eternidad de felicidad que aquella gracia divina hizo posible para su alma:

Sublime gracia del Señor

Que un infeliz salvó;

Fui ciego, mas hoy miro yo,

Perdido y El me halló.

Su gracia me enseñó a temer,

Mis dudas ahuyentó.

¡Oh, cuán precioso fue a mi ser,

Al dar mi corazón!

En los peligros o aflicción

Que yo he tenido aquí;

Su gracia siempre me libró

y me guiará feliz.

Y cuando en Sion por siglos mil

Brillando esté cual sol;

Yo cantaré por siempre allí

Su amor que me salvó.

Tr. C. E. Morales

Lección 6

En el espacio subrayado a la derecha escriba "Verdad" o "Falso" después de las siguientes declaraciones:

1. Dios tendría sobrada razón si nos condenara para siempre.

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2. La Biblia enseña que los hombres buscan a Dios, aún aparte de su gracia.

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3. Dios nos amó simplemente porque quiso.

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4. Nos es fácil comprender la gracia de Dios para con nosotros.

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5. Dios sabía que si él no proveía la salvación como un don gratuito, nunca seríamos salvos.

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En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestación correcta.

6. El significado bíblico de "gracia" demuestra que es

a. un favor inmerecido

b. la actitud que Dios sostiene hacia los que se mueren rechazando su salvación

c. la recompensa merecida que Dios nos da

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7. Dios envió a su Hijo unigénito a morir por nosotros porque

a. merecíamos su intervención a nuestro favor

b. Dios necesitaba un hombre que le sirviera

c. él podía ver lo desesperados que estábamos buscándole

d. él es bondadoso, misericordioso y amante

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8. Como pecador

a. no tengo ningún derecho frente a Dios, porque he quebrantado su ley y me he hecho enemigo suyo

b. tengo derecho sobre Dios, porque todos los hombres son hijos suyos

c. tengo derecho porque Dios me hizo y por lo tanto es responsable por mi pecado

d. tengo derecho sobre Dios, a causa de mis buenas obras y esfuerzos sinceros

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9. El pensar en Gólgota debe

a. tener poco o ningún efecto en nosotros

b. llenamos de reverencia y asombro

c. despertar en nuestro corazón resentimiento contra los que crucificaron al Hijo de Dios

d. inspiramos a mayores esfuerzos para merecer el favor de Dios

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10. Que Dios nos mostrará más claramente en la eternidad las abundantes riquezas de su gracia lo vemos en

a. Juan 1:17

b. 11 Corintios 12:9

c. Efesio 2: 7

d. Colosenses 4:6

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Lecciones muy importantes:

Queridos: Estoy poniendo unas lecciones importantísimas para que usted sepa el camino al cielo basadas en las enseñanzas de Jesús son 10 y en la última (la 10) están al final de la misma las respuestas a las preguntas de las anteriores. Aunque sea un poco largo les ruego las lean y aprendan (Cada una no son muy largas). Les pido además que consideren la posibilidad de enseñarlas después a sus amigos y seres queridos es una reunión casera de oración y enseñanza. SI, USTED PUEDE SERVIR A DIOS DE ESA MANERA. Mire lo que dice Jesús:¿Quiere ser llamado grande, en el Reino de los cielos, por toda la eternidad?
De manera que cualquiera que los haga (los mandamientos de Dios) y los enseñe, éste será llamado grande en el Reino de los cielos.
(Mateo 5:19) Usted puede ser uno de ellos aunque tenga defectos, debilidades etc. Póngase en las manos de Dios y verá lo que El puede hacer con usted y a través de usted.

Las Buenas Nuevas lección 1

LECCIÓN 1 -Un milagro maravilloso-

¿Cree usted en los milagros?

Jorge Muller era borracho y rebelde hasta que de repente se obro en su vida un cambio total y revolucionario. Se volvió en un hombre bueno y piadoso, dedicado al cuidado, sostén y educación de miles de niños huérfanos. Llegó a tener renombre en todo el mundo a causa de su extraordinaria piedad práctica.

Cierto cirujano eminente, e1 Profesor Rendle Short" que vivió en Bristol, Inglaterra, la ciudad de Muller, escribió: "Durante la segunda mitad del siglo diecinueve, la vida y el ejemplo de Jorge Muller de Bristol fueron usados poderosamente por Dios para fortalecer la fe alrededor del mundo. He oído decir a mi padre que durante esos años el ateísmo en Bristol apenas si osaba levantar la voz, sabiendo que en seguida sería desafiado". ¿Qué paso a Jorge Muller para que fuera tan completamente transformado?

Jaime Vaus era un gánster. En su libro “Por Qué Dejé el Crimen Sindicado” cuenta cómo trabajó por un tiempo como experto en electrónica, con criminales y con la policía simultáneamente. Por fin decidió que más ganaba con el delito. Jaime

Vaus había sido criado en una familia evangélica y había asistido a la escuela dominical y a un instituto bíblico. Sin embargo, se hizo ganster. Estaba ganando distinción en el mundo de la delincuencia cuando se obro en el la misma clase de cambio transformador que había revolucionado a Jorge Muller. Hoy par hoy ya pago su deuda a la sociedad y es un cristiano devoto que se esfuerza par hacer que los pandilleros j6venes de Harlem experimenten la misma cosa. ¿Qué paso a Jaime Vaus para que fuera cambiado de criminal a cristiano evangélico?

Por todo e1 mundo hoy se esta efectuando este mismo milagro maravilloso, aunque ignorado o mirado con incredulidad por la mayor parte de la gente. Como todo milagro verdadero, este no puede explicarse por los conocimientos meramente humanos, ni se puede percibir ni analizar mediante artificios de los hombres. Los instrumentos del médico no revelan cómo ni cuándo sucede. Los científicos más destacados no pueden registrar ni explicar que es lo que pasa.

Este milagro se verifica constantemente en el reino de lo humano. Sucede con gente de cualquier cultura, de toda nación, de toda edad, y hasta de cualesquier antecedentes religiosos.

Pero en realidad se encuentra con más frecuencia entre los pobres, los despreciados y los desechados que entre los sabios, los poderosos y los nobles (I Corintios 1:26-29).

El milagro del nuevo nacimiento

¿Qué es este milagro que penetra en todos los estratos de la sociedad con resultados tan sorprendentes y de tanto alcance? Es el evento extraordinario, misterioso y divino que se llama el nuevo nacimiento o, como algunos prefieren llamarlo, la conversión a la salvación.

Se llama nuevo nacimiento porque es el comienzo de una nueva vida espiritual, así como el nacimiento común es el comienzo de la vida natural (I Pedro 1:23).

Se llama conversión porque representa una media vuelta en la dirección de la vida, un cambio que lleva de la incredulidad a la fe (Mateo 18:3).

Se llama salvación porque significa salvar a la persona del castigo y del poder del pecado, y aun de la presencia del pecado en la vida venidera (I Pedro 1:9).

¿Qué es el nuevo nacimiento?

El nuevo nacimiento es un suceso espiritual. "Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). Eso quiere decir que no tiene que ver principalmente con la parte física y visible de la naturaleza del hombre, es decir, con su cuerpo, sino más bien con su ser inmaterial, es decir, con su espíritu y alma.

Además, el nuevo, nacimiento es un evento claramente sobrenatural. “La salvación es de Jehová" (Jonás 2:9). No la puede producir ningún hombre ni grupo de hombres. No procede de la sangre – es decir, no se hereda; los hijos de padres renacidos no nacen de nuevo automáticamente. No proviene de la voluntad, de la carne; no puede el hombre experimentar la conversión por solo desearla. No resulta de la voluntad del hombre. No puede ni ministro, ni sacerdote, ni rabino, conseguir la salvación de otra persona, por sinceramente que lo desee el uno o el otro (Juan 1:13).

Además, el nuevo nacimiento es un acto soberano de de Dios. Así como el viento sopla donde quiera sin pedirle permiso al hombre, así Dios extiende su dadiva de salvación a individuos sin primero consultar con gobiernos humanos funcionarios de 1a iglesia, o cualquier otra persona o grupo de personas (Juan 3:8).

El nacimiento espiritual de una alma ocurre instantáneamente aunque los eventos que lo preceden pueden abarcar un período de meses, o hasta de años. El primer momento en que una persona mira a Jesucristo con fe y confía en Él como su Salvador y Señor, recibe vida eterna (Juan 3:36).

El nuevo nacimiento contra una profesión vacía

No sorprende saber que el nuevo nacimiento puede ser imitado, y a veces lo es. Tales conversiones espurias se las puede calificar como meras “profesiones” o meras “reformas”. A menudo se basan nada más que en el bautismo, la confirmación, el ser miembros de la iglesia, o en algún rito o ceremonia religiosa. Pero sólo la salvación dará paz duradera al alma, o ganará la entrada al Cielo. Sin excepción, cuando una persona se limita a enmendar la conducta sin experimentar el nuevo nacimiento más tarde vuelve a caminos más pecaminosos que antes (Mateo 12:44,45). Así que, aunque se puede imitar la conversión, no se la puede duplicar. Solamente la fe en Cristo es permanente.

El nuevo nacimiento por fe en Cristo solamente

Los testimonios de cinco cristianos evangélicos revelarían cinco distintos antecedentes y trasfondos; sin embargo, todos se salvan exactamente en la misma manera.

En un sentido el ser salvo es una cosa muy sencilla. La fe verdadera en el Señor Jesucristo es la llave que abre e1 tesoro de Dios (Hechos 16:31). No hay otra llave que encaje, o que traiga la bendición deseada (Hechos 4:12).

No obstante, a menudo lo hace muy difícil el hombre. ¡Dice que no puede creer! Duda que tenga la debida clase o cantidad de fe. ¿Será verdad que Dios le acepte si confía en el Salvador? Y así can semejantes razonamientos, argumentos y dudas obstruye su propia camino a la vida eterna.

Los resultados extensivos del nuevo nacimiento

Aunque no podemos explicar totalmente el nuevo nacimiento, ciertamente podemos versus resultados. En efecto es la demostración de poder más grande que conoce el mundo hoy. Pues es ésta la fuerza grandiosa que cambia a un Saulo perseguidor en un Pablo evangelizador, que le cambia espiritualmente de muerte a vida, que le cambia mora1mente de tinieblas a luz, que le cambia de pecado a santidad, y que cambia su destino del infierno a1 cielo (Hechos 9:1-9).

El nuevo nacimiento explicado en la Biblia

La única fuente fidedigna de conocimientos sobre e1 nuevo nacimiento es la Santa Biblia, 1a revelación de Dios a1 hombre. E1 pasaje clásico de las Escrituras en cuanto al nacer de nuevo es 1a siguiente serie de versículos del capitulo tres del Evange1io según San Juan:

1. Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos

2. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

3. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

4. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

5. Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

6. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

7. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

8. EI viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

9. Respondió Nicodemo y dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?

10. Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?

11. De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hab1amos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

12. Si os he dicho casas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las ce1estia1es?

13. Nadie subió al Cielo, sino el que descendió del cielo; e1 Hijo del Hombre, que esta en el cielo.

14. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado

15. para que todo aque1 que en e1 cree, no se pierda: mas tenga vida eterna.

16. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en é1 cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

17. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvo por él.

Una pregunta personal

Habiendo leído estas palabras pronunciadas por el Hijo de Dios, usted tendrá que confesar que es inevitable la conclusión: aparte del nuevo nacimiento no hay posibilidad de alcanzar jamás el Cielo. Así que el lector debe encarar con seriedad la pregunta que surge inevitablemente y que con persistencia espera una contestación: “¿He nacido yo de nuevo?”

Por qué debe usted nacer de nuevo

El Dr. R. A. Torrey cuenta de una conversación con un médico de Kansas, hace algunos años. EI médico le dijo a Torrey de la gran influencia que había ejercido en su vida su madre. "Siempre he cumplido con sus enseñanzas morales", dijo, "y me jacto de que, mientras estaba en la institución medica, lleve una vida de pureza. No profeso ser cristiano evangélico, pero moralmente soy mejor que cualquier miembro de iglesia de esta ciudad".

"Doctor", le replica Torrey, "ni por un instante le dudo. Pero pido su atención. El no ser regenerado es un estado. Usted no ha sido regenerado, es decir, no ha nacido de nuevo ¿verdad?"

EI médico contestó "No, señor, no digo que soy una persona regenerada".

El Dr. Torrey estaba parado al lado del médico. Traza en la tierra un cuadrado y dijo, "Doctor, deje que este cuadrado represente el estado de Colorado. La altura máxima, la cima del Pico Pike, esta a 4.300 metros sobre el nivel del mar. La altura mínima es de 600 metros sobre el nivel del mar. Y hay gente en las minas de Colorado que están a 900 metros mas bajo que la altura mínima del estado. Sea que estén en las minas, en la altura mínima, o sobre la cumbre del Pico Pike, todos están en el estado de Colorado.

El estado de la persona no regenerada es semejante. Algunos hombres siempre están por debajo de la superficie en la infamia y terrible criminalidad de la maldad escandalosa. Otros caminan por la superficie, la altura mínima del estado no regenerado. Entre tanto, usted esta en la cumbre del Monte Moralidad. Pero todavía esta en el mismo estado de no regenerado".

El hombre le mira atónito al Dr. Torrey, y luego exclama sin una palabra de protesta, "Usted me ha quitado todos los argumentos. Ya estoy de su parte". Luego confesó públicamente a Jesucristo como su Salvador personal.

Conforme usted sigue estudiando este curso, confiamos que también reconocerá su necesidad de nacer de nuevo. La próxima lección tratara más sobre este asunto.

Lección 1

En el espacio subrayado a la derecha escriba "Verdad” o "Falso” después de las siguientes declaraciones:

1. EI nuevo nacimiento puede ser imitado y a menudo lo es.

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2. La gente hace complicado el plan de Dios para la salvación con razonamientos argumentos y dudas.

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3. EI gran pasaje del Nuevo Testamento sobre el nuevo nacimiento es Juan 3.

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4. EI nuevo nacimiento fue una experiencia limitada a los tiempos bíblicos.

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5. EI amor de Dios para nosotros lo ha demostrado mandando a su Hijo por nosotros.

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En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestaci6n correcta.

6. EI nuevo nacimiento se puede explicar mejor como

a. una evoluci6n de carácter

b. un cambia psicológico de conducta

c. un milagro

d. un ajuste social

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7. La palabra "salvación" a veces se usa para describir el nuevo nacimiento porque es

a. el principio de una nueva vida espiritual

b. un cambio completo en la dirección de la vida

c. un cambio de la incredulidad a la fe

d. liberación de la pena, el poder, y al fin hasta de la presencia del pecado

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8. EI nacimiento espiritual de un alma se verifica

a. instantáneamente

b. al mismo momento que el nacimiento natural y físico

c. gradualmente

d. al momento de la muerte.

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9. Podemos nacer de nuevo por

a. ser bautizados

b. ser confirmados

c. enmendar la manera de vivir

d. poner la fe en el Señor Jesucristo

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10. A Nicodemo (que era un líder judío muy religioso) le dijo Jesús que

a. podía esperar que veda el Reino de Dios porque era moral y religioso.

b. jamás podía esperar ver el reino de Dios

c. podía ver el reino de Dios solamente par nacer de nuevo

d. podía nacer de nuevo por guardar los Diez Mandamientos

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Las buenas nuevas lección 5

LECCION 5 -La obra acabada-

La muerte substitutiva del Señor Jesucristo en el Gólgota -junto con su resurrección gloriosa- es el evento más importante y significativo de toda la historia. Es el punto divisorio en el cual convergen dos eras – la una que miraba al futuro hacia ella, y la otra que miraba atrás.

Cristo predicho como el substituto del pecador

En todas las Escrituras del Antiguo Testamento, fue anticipada la muerte de Cristo mediante tipos y figuras, y también por medio de declaraciones proféticas directas. Quizás ningún autor del Antiguo Testamento describiera más claramente la Persona y la obra de Cristo que Isaías. Seguramente ninguno predijo en forma más completa que Cristo moriría por los pecados de otros, que este fiel predicador. En el capítulo cincuenta y tres de su profecía enseña la verdad de la substitución por lo menos once veces. En especial abundan las referencias a ella en los versículos cuatro a ocho.

4. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

5. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

6. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

7. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

9. Por cárcel y por juicio fue’ quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.

Cristo revelado como el substituto del pecador

Luego, yendo al Nuevo Testamento, hallamos que esta gran doctrina se repite una y otra vez. Tres pasajes importantes revelan el énfasis que Dios le da.

1. En II Corintios 8:9 leemos: "Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos."

Cristo era rico en la eternidad pasada, morando en felicidad perpetua en el cielo (Proverbios 8:22-31). Se hizo pobre cuando entró en este mundo como una criatura; cuando vivió con tanta humildad que ni siquiera tenía un lugar propio donde recostar la cabeza (Mateo 8:20); y sobre todo, cuando en soledad y vergüenza murió en el Calvario. Lo hizo todo por nosotros, para que fuésemos bendecidos con las riquezas de la vida eterna y un hogar en el cielo.

2. Otra vez, se nos dice en II Corintios 5:21: "Al que no conoció pecado, por nosotros [Dios] lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él."

De alguna manera que no podemos comprender, Dios hizo que nuestros pecados fuesen puestos sobre el Señor Jesucristo. El Salvador, por supuesto, no llegó a ser pecaminoso, sino que llevó la culpa y la pena de nuestros pecados. Nuestros pecados no estaban en él, sino que estaban sobre él. El sufrió el juicio de Dios por esos pecados, para que Dios tuviera una manera justa de hacemos justos en Cristo.

3. Además, el Apóstol Pedro enfatiza esta misma verdad:

"Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevamos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu" (1 Pedro 3: 18).

Aquí se habla de que el Salvador padece por los pecados.

Pero para que nadie crea que fuera por sus propios pecados, el Apóstol agrega en seguida, "el justo por los injustos." Sufrió en el lugar de otros, para poder proveer una manera justa de llevados a Dios. Al hacerlo, se le dio muerte en cuanto al cuerpo, pero fue resucitado de los muertos por el Espíritu Santo.

Una redención acabada

En cuanto al sacrificio del Señor Jesús en la cruz, es importante en extremo reconocer que no sólo murió en lugar de los pecadores, sino que también acabó perfectamente la obra necesaria para su salvación. Este hecho glorioso lo anuncian muchos pasajes de las Escrituras. "Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese" (Juan 17:4). "Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu" (Juan 19:30). "Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios" (Hebreos 10:12).

¡Piense por un instante en todo lo que logró su obra en el Calvario!

1. Las demandas de la ley fueron completamente satisfechas (Romanos 3:31). La ley exigía la obediencia absoluta o el castigo de la muerte. Todos los pecadores habían dejado de guardar la ley, así que eran dignos de muerte. El Salvador llev6 la pena que merecían. Por lo tanto, cuando aceptan al Salvador, la ley no puede exigir más. Están muertos a la ley (Romanos 7:4).

2. La justicia y la santidad de Dios quedaron satisfechas (Salmo 85:10). El pecado ha sido castigado. Se ha hallado una manera por la cual los pecadores pueden ser libertados de sus pecados y hechos dignos de estar en la presencia de Dios.

3. La obra redentora de Cristo fue suficiente para salvar a todos los pecadores de todos los tiempos (1 Juan 2:2). Esto no quiere decir que todos serán salvos. Solamente se convierten los que confían en él (1 Juan 5:2). Pero su obra tiene tan infinito valor y poder que, si todos los pecadores creyeran en él, los podría salvar a todos (Hebreos 7:25).

4. Finalmente, el amor de Dios puede manifestarse a los hombres sin violar su santidad. El ha hallado una manera justa y equitativa de salvar a pecadores.

La responsabilidad del pecador: aceptar la dádiva de Dios por fe

Debe ser obvio, pues, que ya que Cristo ha acabado la obra de redención tan maravillosamente, el pecador no necesita añadir nada a ella. Todo lo necesario para llevar una alma al cielo ya se hizo. Nuestra responsabilidad es aceptar lo que se ha hecho, y recibir por la fe la dádiva de Dios. No podemos añadir nada a una obra acabada. Ya vimos más arriba que la persona no salvada no puede hacer nada para ganar de Dios la vida eterna. Aquí la verdad dichosa es que no tiene que hacer nada.

Cierto cristiano evangélico había instado a un amigo carpintero que aceptara a Cristo como su Salvador personal. El carpintero había resistido todos los ruegos del cristiano, insistiendo que tendría que hacer algo para ganar la salvación, y no aceptarla tan solamente como regalo. El cristiano explicó que la obra de salvación era completa y que sólo había que aceptada, pero el hombre no lo podía creer.

La conversación tuvo lugar en la carpintería. Viendo que su amigo acababa de fabricar una magnífica mesa de caoba, el cristiano resolvió ilustrar su argumento de una manera contundente. Tomó en sus manos serrucho y martillo y se dirigió hacia la mesa, que brillaba con una mano final de cera. Hizo como para dañar la mesa con las herramientas. El artesano se horrorizó. "¡No la toques!" gritó. "¡La echarás a perder! ¡Está acabada!"

"Sí, amigo mío," dijo el cristiano, "y así es con la obra de Cristo. Está acabada. Si la tocas, la dañas. No puedes añadir nada a una obra acabada."

El carpintero comprendió en seguida, e inmediatamente recibió a Cristo.

¿Está satisfecho Dios? ¡Mire la resurrección de Cristo!

Queda una pregunta final. ¿Está satisfecho Dios con la obra de su querido Hijo? Nos ha dado una prueba inequívoca de que está completamente satisfecho en que resucitó a Cristo de los muertos (1 Corintios 15:3-8, 12-22).

¿Está justificado el creyente? ¡Mire la resurrección de Cristo!

La resurrección es nuestra garantía.

"Jesús, Señor nuestro… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación" (Romanos 4:24, 25).

Si el Señor hubiera permanecido en la tumba, no tendríamos esperanza más allá del sepulcro. "Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados" (1 Corintios 15: 17). No hay salvación mediante un Mesías muerto. Pero Dios resucitó a Cristo de entre los muertos como prueba de que su obra fue aceptada, y que todos los que confían en él le seguirán en resurrección.

El calvario – provisión de amor para las demandas de un dios santo

¿No es verdad, pues, que Dios echó un puente sobre un gran abismo en el Calvario? Su amar proveyó lo que su justicia demandaba. El pecador se apropia la salvación por la fe. Dios le tiene por justo, y entre los dos existe un estado de paz.

Lección 5

En el espacio subrayado a la derecha escriba "Verdad" o "Falso" después de las siguientes declaraciones:

1. La muerte substitutiva de Cristo no fue prevista en el Antiguo Testamento.

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2. Puesto que la obra redentora de Cristo basta para salvar a todos los pecadores, todos son salvos.

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3. A causa de la muerte de Cristo en el Calvario, Dios puede demostrar su amor a los hombres sin violar su santidad.

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4. La responsabilidad del hombre es aceptar lo que se ha hecho y recibir la dádiva de Dios por la fe.

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5. Dios tiene por justo al pecador cuando éste toma por la fe lo que el amor divino ha provisto en el Calvario.

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En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestación correcta.

6. El evento más significativo de la historia es

a. la conquista de Gran Bretaña por Julio César

b. la muerte y resurrección del Señor Jesucristo

c. la conversión de Saulo de Tarso

d. las 95 Tesis de Lutero clavadas en la puerta de la iglesia de Wittenberg

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7. En la cruz el Señor Jesús

a. fue hecho pecado por nosotros

b. se hizo pecaminoso por nosotros

c. sufrió por sus propios pecados

d. no tuvo ningún contacto con nuestros pecados

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8. ¿Cuáles de las siguientes cosas se cumplieron en el Calvario?

a. Se satisficieron todas las demandas de la ley

b. La justicia y la santidad de Dios se satisficieron

c. La redención fue suficiente para todos los pecadores

d. Se cumplió todo lo de arriba

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9. La resurrección de Jesucristo

a. es un mito comparable con aquéllos que se hallan en algunas religiones paganas

b. realmente no tiene nada que ver con el plan de la salvación

c. demuestra que Dios quedó satisfecho con la obra de Cristo en la cruz

d. comprueba que la muerte es "un error de la mente mortal"

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10. La muerte de Cristo en el Calvario es el único sacrificio que requieren nuestros pecados según

a. Isaías 53:7

b. Romanos 3:23

c. Hebreo 4:12

d. Hebreos 10: 12

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