Un día Jesús me dijo que les diga…

Diles…

Diles a todos que yo quiero brillar en ellos. Diles que quiero entrar en sus corazones y transformarlos desde adentro a mi semejanza. Diles a mis hijos que no se consideren poca cosa, ellos son mis embajadores, mi presencia y mi luz está ya en ellos. Yo estoy en ellos y también mí Espíritu Santo. Diles que para brillar deben tener el propósito firme de dejarme actuar, hacer mi voluntad y renunciar a todo lo malo que mi Espíritu les muestre. Ustedes deben brillar, y lo primero que deben iluminar es a su familia. Deben orar por cada uno de ellos lo mismo que por los que yo he puesto en su entorno.
Ese es su primer campo misionero. Su familia debe ser para mi gloria y si su familia es una luz pasará esa luz a su descendencia. Luego debes edificar mi Iglesia (la Iglesia local donde yo te he puesto), ella debe ser como una ciudad edificada en un monte. Una buena Iglesia, (con hijos míos que se aman, aman a los demás y evangelizan, procurando salvar, afirmar, edificar y enviar a su entorno a los nuevos creyentes), puede transformar una ciudad, e influenciar a otras ciudades y a la nación entera. Y de allí a otras naciones y a todo el mundo.
No teman a nada. Nadie puede detener a Dios. El hará su obra con ustedes. Nadie pudo detener a Josué. Saulo (Pablo) daba coses contra el aguijón al querer perseguir a la Iglesia de Jesús (que era perseguirle y estar en oposición a El). Dios actuó contra Faraón con una plaga tras otra. La piedra que aseguró el sepulcro del Señor Jesús fue removida por un solo ángel, hubo un gran terremoto y los enemigos quedaron como muertos de miedo. Nada puede detener a Dios. Un solo ángel encadenará al diablo en su momento. Jesús cumplirá su propósito para ustedes y para la Iglesia. La obra se hace con el Espíritu de Dios. Nadie te podrá hacer frente. Dios es invencible. Dios prosperará todo lo que se haga para evangelizar.
Es el tiempo. El pone su diestra sobre ti y dice: No temas no depende de ti. Soy El Señor todopoderoso.
No temas yo estoy contigo, siempre te ayudaré, siempre te sostendré con mi mano poderosa. Yo soy tu Pastor, tu ayudador, tu sanador, nada sucede sin mi permiso en el cielo y en la tierra. Yo te amo con un amor tan grande que tú no puedes comprender. Yo soy todo lo que buscas. Te doy mi paz. Mi verdadera paz viene al conocerme como soy de verdad. Yo soy el cumplimiento de todos tus sueños. Soy el gozo de tu vida, mi presencia ilumina el cielo y yo estoy en ti. Ilumina al mundo con mi luz, no hay cosa que no pueda hacer a través tuyo. Vive siempre en mi presencia buscando mi voluntad y haciéndola. Entonces te maravillarás de lo que yo haré contigo.
Jesús

Tres «cruces de frontera»

Hay dos "cruces de frontera" que debemos experimentar en este mundo y un tercero hacia la eternidad.
1. Debemos nacer de nuevo del Espíritu de Dios. San Juan capítulo 3.
Cuando nacemos desde el vientre de nuestra madre con un cuerpo y nuestro espíritu (puesto por Dios en nosotros en el momento de la concepción).
Luego debemos recibir a Cristo en nuestros corazones y entonces Dios envía el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo a nosotros y se hace uno con nuestro espíritu (se une) y entonces pasamos a tener vida eterna y podemos ver el Reino de Dios, pasamos la frontera del reino de las tinieblas y entramos en el Reino de la luz (El Reino de Dios) Colosenses 1:13, entonces somos salvos, tenemos vida eterna y somos hijos de Dios.
Así comenzamos a ser transformados más a la semejanza de Jesús, somos nuevas criaturas nacidas del Espíritu de Dios. 2 Corintios 5:17.
2. Luego debemos ser llenos del Espíritu Santo y entrar en una dimensión sobrenatural, ("recibiréis poder") Hechos 1:8; 2:4. Se incrementan los frutos y los dones del Espíritu Santo, tenemos autoridad, poder espiritual y estamos capacitados (Ungidos) para hacer la obra de Dios.
3. Cuando partimos de este mundo, nuestro espíritu unido al de Jesús se
liberan del cuerpo humano y luego se recibe un cuerpo celestial semejante al de Jesús.

Es hora que los Cristianos nos demos cuenta del tiempo en que vivimos.

Es hora que los Cristianos nos demos cuenta del tiempo en que vivimos.
Estos son "los postreros días" y debemos enfocarnos en la salvación de los perdidos y llevarles la verdad y la consolación que da Jesús.
Estamos en el tiempo de la "gran cosecha final" y en eso debemos enfocarnos, además de ser llenos del Espíritu Santo, discipular a los nuevos cristianos, trabajar "sosegadamente" viviendo nuestras vidas con sobriedad y "aligerando nuestro equipaje" es decir dejar todo lo superfluo y enfocarnos en el propósito que Dios tiene para con nosotros.
Debemos ser honestos y "dar a Dios lo que es de Dios" para que El nos pueda prosperar en todos los sentidos.
Debemos buscar ser obedientes a lo que Dios nos muestra y caminar con su sabiduría y su poder en estos tiempos difíciles en que nos toca vivir.
Jesús viene pronto, es decir "el arrebatamiento" de la Iglesia (de los que son de El) está muy cercano pero antes se debe predicar el Evangelio a todas las naciones. En un momento Dios se llevará al cielo a los que suyos.
Cristiano: ordena tu vida, quita de tu casa todo aquello que a Dios no le agrada, procura orar 3 veces al día (mañana, mediodía y a la noche) por lo menos, y en el momento que sea necesario y necesites dirección para tomar decisiones.
Combate el estrés de todas las maneras y recibe la paz de Jesús y camina en ella.
No te preocupes en demasía ni tengas temor por los acontecimientos que están sucediendo en el mundo.
Dios tiene todo bajo su control y El es tu escudo de protección.
Confía en El siempre y ora llevando todas tus preocupaciones y verás como te responde y como hace milagros maravillosos. El es real y actúa hoy como siempre, porque El es el mismo hoy, ayer y por los siglos.
Procura vivir en santidad, haciendo la voluntad de Dios, porque Dios está disciplinando y "puliendo" (esto es muy real) a sus hijos para prepararlos para su venida y para que trabajen en la gran cosecha final antes de llevarlos al cielo.
Cristiano: ¿En que ocuparás el resto de tu vida? ¿en cosas intrascendentes?
o ¿en extender el Reino de los cielos y llevar almas eternas con Dios?
¿En hacerte tesoros eternos en el cielo? o ¿desperdiciarás tu tiempo en cosas que no perdurarán?
Recuerda: tus buenas obras permanecerán para siempre y los que ganes para Cristo son almas que estarán en el cielo por toda la eternidad.

Gustavo Isbert

Salvación y vida cristiana (versículos)

Dios nos ama.

(Juan 3:16)
"Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna.
(Juan 3:17)
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.

(1 Juan 4:9)
Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él.
(1 Juan 4:10)
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.

(Romanos 8:32)
Si Dios no nos negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos también, junto con su Hijo, todas las cosas?

(1 Juan 2:2)
Jesucristo se ofreció en sacrificio para que nuestros pecados sean perdonados;
y no solo los nuestros, sino los de todo el mundo.

El propósito de Dios.

(Juan 10:10)
Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

(1 Tesalonicenses 5:9)
Porque Dios no nos destinó a recibir el castigo, sino a alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.
(1 Tesalonicenses 5:10)
Jesucristo murió por nosotros, para que, y a sea que sigamos despiertos o que nos durmamos con el sueño de la muerte, vivamos juntamente con él.

La palabra de Dios nos guía.

(2 Timoteo 3:16)
Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud.

(Mateo 4:4)
El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

La realidad del pecado y de la condenación.

(Juan 3:19)
Los que no creen, son condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz.

(Juan 3:20)
Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo.

(Romanos 3:10)
pues las Escrituras dicen:
"¡No hay ni uno solo que sea justo!

(Romanos 3:12)
Todos se han ido por mal camino;
todos por igual se han pervertido.
¡No hay quien haga lo bueno!
¡No hay ni siquiera uno!

(Eclesiastés 7:20)
Sin embargo, no hay nadie en la tierra tan perfecto que haga siempre el bien y nunca peque.

(Romanos 3:23)
todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios.

(Santiago 4:17)
El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.

Jesucristo es el único camino hacia Dios.

(Juan 14:6)
Jesús le contestó:
–Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Solamente por mí se puede llegar al Padre.

(Hechos 4:12)
En ningún otro hay salvación, porque en todo el mundo Dios no nos ha dado otra persona por la cual podamos salvarnos.

(Romanos 5:8)
Pero Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.

(1 Pedro 2:24)
Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.

(1 Pedro 3:18)
Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios. En su fragilidad humana, murió; pero resucitó.

(Lucas 19:10)
Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.

(1 Timoteo 2:3)
Esto es bueno y agrada a Dios nuestro Salvador,
(1 Timoteo 2:4)
pues él quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.
(1 Timoteo 2:5)
Porque no hay más que un Dios, y un solo hombre que sea el mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús.
(1 Timoteo 2:6)
Porque él se entregó a la muerte como rescate por la salvación de todos.

Necesitamos arrepentirnos, creer en la obra de Jesucristo a nuestro favor, e invitarlo a que entre en nosotros; y a que gobierne nuestra vida y recibirlo como salvador y Rey.

(Hechos 3:19)
Por eso, vuélvanse ustedes a Dios y conviértanse, para que él les borre sus pecados

(Juan 1:12)
Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.

(Juan 20:31)
Pero estas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida por medio de él.

(1 Tesalonicenses 5:9)
Porque Dios no nos destinó a recibir el castigo, sino a alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.

(1 Juan 1:9)
pero si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.

(Efesios 2:8)
Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.
(Efesios 2:9)
No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada;

Cuando recibimos a Jesús tenemos la seguridad de la salvación.

(Juan 10:27)
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
(Juan 10:28)
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(Juan 10:29)
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

(Juan 3:36)
El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; pero el que no quiere creer en el Hijo, no tendrá esa vida, sino que recibirá el terrible castigo de Dios."
(Juan 14:20)
En aquel día, ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes están en mí, yo en ustedes.

(Colosenses 2:13)
Ustedes, en otro tiempo, estaban muertos espiritualmente a causa de sus pecados y por no haberse despojado de su naturaleza pecadora; pero ahora Dios les ha dado vida juntamente con Cristo, en quien nos ha perdonado todos los pecados.
(Colosenses 2:14)
Dios anuló el documento de deuda que había contra nosotros y que nos obligaba; lo eliminó clavándolo en la cruz.

Debemos manifestar nuestra fe en Jesucristo.

(Romanos 10:10)
con la boca se reconoce a Jesucristo para alcanzar la salvación.
(Romanos 10:13)
Porque esto es lo que dice: "Todos los que invoquen el nombre del Señor, alcanzarán la salvación."

La vida de Jesucristo en nosotros nos cambia y hace nuevas personas.

(2 Corintios 5:17)
Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo.

Jesús está siempre con sus hijos.

(Colosenses 1:27)
a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,

(1 Tesalonicenses 5:10)
quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.

(Filipenses 4:13)
A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece.

(Juan 6:35)
y Jesús les dijo:
–Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca tendrá hambre; y el que cree en mí, nunca tendrá sed.

¿Cómo ser salvos?
(Juan 6:37)
Todos los que el Padre me da, vienen a mí; y a los que vienen a mí, no los echaré fuera.

Debemos arrepentirnos de nuestros pecados, creer en la obra de Jesús en la cruz pues allí llevó nuestra culpa y murió en nuestro lugar; y debemos recibirlo en nuestro corazón invitándolo a que entre en nuestra vida con una oración. Le pedimos que viva en nosotros ¡y eso es lo que hace literalmente!

¿Querés orar esta oración?
Señor Jesús: En este momento me arrepiento de todos mis pecados, gracias porque moriste en mi lugar en la cruz llevando mi culpa. Te pido que entres en mi vida y vivas en mí. Te recibo ahora como mi salvador y mi Rey.
Muchas gracias mi Señor. Amén

Si has hecho esta oración Jesucristo vive en ti, te ha perdonado, eres salvo y has recibido su Espíritu Santo.

(Efesios 1:13)
Gracias a Cristo, también ustedes que oyeron el mensaje de la verdad, la buena noticia de su salvación, y abrazaron la fe, fueron sellados como propiedad de Dios con el Espíritu Santo que él había prometido.

(Mateo 5:8)
"Dichosos los de corazón limpio,
porque verán a Dios.

Y sucedió esto:

(Colosenses 1:13)
Dios nos libró del poder de las tinieblas y nos llevó al reino de su amado Hijo,
(Colosenses 1:14)
por quien tenemos la liberación y el perdón de los pecados.

Cuando crees y recibís a Jesús en tu corazón tenés la vida eterna.

(1 Juan 5:11)
Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo de Dios, tiene también esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.
(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.

(Juan 10:27)
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
(Juan 10:28)
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(Juan 10:29)
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

(1 Juan 2:24)
Por eso, guarden ustedes en su corazón el mensaje que oyeron desde el principio; y si lo que oyeron desde el principio queda en su corazón, también ustedes permanecerán unidos con el Hijo y con el Padre.
(1 Juan 2:25)
Esto es precisamente lo que nos ha prometido Jesucristo: la vida eterna.

(Juan 5:24)
Les aseguro que viene la hora, y es ahora mismo, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán.

¿Y ahora qué?

Con Dios en tu vida vas a ser cada día más como El y estás en el mejor camino.
Habla con El todos los días en oración, lee la Biblia y busca una Iglesia donde se predique a Cristo y se enseñe su palabra, únete a ella y participa de sus actividades.
(Juan 15:8)
En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos.
(Mateo 3:8)
Pórtense de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor.

(Mateo 5:16)
Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.

(Colosenses 2:6)
Por eso, habiendo recibido a Jesucristo como su Señor, deben comportarse como quienes pertenecen a Cristo,
(Colosenses 2:7)
con profundas raíces en él, firmemente basados en él por la fe, como se les enseñó, y dando siempre gracias a Dios.

(Hechos 2:46)
Todos los días se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
(Hechos 2:47)
Alababan a Dios y eran estimados por todos; y cada día el Señor hacía crecer la comunidad con el número de los que él iba llamando a la salvación.

(2 Timoteo 2:2)
Lo que me has oído decir delante de muchos testigos, encárgaselo a hombres de confianza que sean capaces de enseñárselo a otros.

Debemos cumplir su comisión:

(Mateo 28:18)
Jesús se acercó a ellos y les dijo:
–Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.

(Mateo 28:19)
Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu Santo,

(Mateo 28:20)
y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

Debemos aprender las bases del cristianismo y ganar personas para el Reino de Dios.

(Hechos 5:42)
Todos los días enseñaban y anunciaban la buena noticia de Jesús el Mesías, tanto en el templo como por las casas.

(Hechos 11:14)
él te dirá cómo puedes salvarte, tú y toda tu familia.

Puedes reunirte en tu casa con tu familia, parientes y amigos para que alguien (o tu mismo) les enseñe las bases del cristianismo.

(Hechos 10:24)
y al otro día llegaron a Cesarea, donde Cornelio los estaba esperando junto con un grupo de sus parientes y amigos íntimos, a quienes había invitado.

(Hebreos 13:16)
Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.

(Hebreos 6:10)
Porque Dios es justo, y no olvidará lo que ustedes han hecho y el amor que le han mostrado al ayudar a los del pueblo santo, como aún lo están haciendo.
(Hebreos 6:11)
Pero deseamos que cada uno de ustedes siga mostrando hasta el fin ese mismo entusiasmo…
(Hebreos 6:12)
… sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la constancia están recibiendo la herencia que Dios les ha prometido.

(1 Pedro 4:7)
y a se acerca el fin de todas las cosas. Por eso, sean ustedes juiciosos y dedíquense seriamente a la oración.
(1 Pedro 4:8)
Haya sobre todo mucho amor entre ustedes, porque el amor perdona muchos pecados.
(1 Pedro 4:9)
Recíbanse unos a otros en sus casas, sin murmurar de nadie.
(1 Pedro 4:10)
Como buenos administradores de los diferentes dones de Dios, cada uno de ustedes sirva a los demás según lo que haya recibido.
(1 Pedro 4:11)
Cuando alguien hable, sean sus palabras como palabras de Dios. Cuando alguien preste algún servicio, préstelo con las fuerzas que Dios le da. Todo lo que hagan, háganlo para que Dios sea alabado por medio de Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el poder para siempre. Amén.

(Mateo 5:6)
"Dichosos los que tienen hambre
y sed de la justicia,
porque serán satisfechos.

Debemos estar enfocados en lo principal.

(Hechos 6:4)
Nosotros seguiremos orando y proclamando el mensaje de Dios.

Debemos permanecer en este propósito.
(Esdras 7:10)
Esdras (cambie el nombre de Esdras por el suyo) tenía el firme propósito de estudiar y de poner en práctica la ley del Señor, y de enseñar a el pueblo de Dios sus leyes y decretos.

Predicador Gustavo Isbert
www.elcieloesunlugar.com.ar

Usted puede ir al cielo con Dios para siempre.

Todos nosotros somos imperfectos y tenemos nuestros errores y pecados.
Jesús nos dice que solo hay uno bueno: Dios. Marcos 10:18
Y solo uno, vivió como hombre en la tierra y no pecó nunca: Jesús. 1 Pedro 2:22.
Hebreos 4:14-15. También la palabra de Dios dice, "no hay nadie sobre la tierra que siempre haga el bien y nunca peque. Eclesiastés 7:20.
Entonces Dios ideó la forma de salvarnos a nosotros que somos pecadores:
"Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros" Romanos 5:8.
Dios nos ha mostrado como podemos ser justos ante El aunque no cumplamos todas las exigencias que están en su palabra.
Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo y su obra a favor nuestro en la cruz. Y eso es verdad para todo el que cree sea quién fuere.
Todos hemos pecado y nadie puede alcanzar la meta de justicia establecida por Dios. Sin embargo con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo, quién nos liberó del castigo de nuestros pecados.
Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida y derramó su sangre para salvarnos. Romanos 3:21-26.
El murió en nuestro lugar y llevó nuestra culpa, pecados y castigo en la cruz.
El murió en lugar nuestro, porque Dios había hecho una ley "El alma que pecare morirá" Ezequiel 18:4,20 y "La paga del pecado es la muerte", Romanos 6:23, pero el murió en lugar de nosotros como nuestro substituto. 1 Pedro 2:24.
El justo (Jesús) murió en lugar de los injustos (nosotros) para llevarnos a Dios.
1 Pedro 3:18.
Dios es justo…. y declara a los pecadores justos a sus ojos cuando ellos creen estas buenas noticias acerca de lo que hizo Jesús por nosotros. Romanos 3:26.
Este es el Evangelio, estas son las buenas noticias. (Evangelio significa: Buenas noticias).
Entonces usted puede ser salvo (tener vida eterna), ser limpio de sus pecados y libre de condenación. (Romanos 8:1, 33-34) si cree estas buenas noticias que son para usted.
También debe arrepentirse de sus pecados y recibir el don (regalo) de la vida eterna en su corazón. (Que es Jesucristo mismo) Efesios 2:8-9; 1:13; Juan 1:12.

Para recibir este regalo maravilloso de Dios usted puede hacer esta oración:

Señor Jesús: en este momento me arrepiento de todos mis pecados,
creo que tú llevaste mi culpa y castigo en la cruz. Tomo la decisión
de seguirte y te recibo ahora en mi corazón como mi Salvador y como mi Rey. Muchas gracias Señor Jesús porque me has perdonado, y ahora soy justo ante Dios y soy su hijo. Gracias porque soy salvo y tengo vida eterna. Muchas gracias. Amén.

Citas de la Biblia mencionadas:

(Marcos 10:18)
Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
(1 Pedro 2:22)
el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;
(Hebreos 4:14)
Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro gran Sumo Sacerdote que ha entrado en el cielo. Por eso debemos seguir firmes en la fe que profesamos.
(Hebreos 4:15)
Pues nuestro Sumo Sacerdote puede compadecerse de nuestra debilidad, porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; solo que él jamás pecó.
(Eclesiastés 7:20)
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.
(Romanos 5:8)
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
(Romanos 3:21)
Pero ahora, sin la ley, Dios ha mostrado de qué manera nos hace justos, y esto lo confirman la misma ley y los profetas:
(Romanos 3:22)
por medio de la fe en Jesucristo, Dios hace justos a todos los que creen. Pues no hay diferencia:
(Romanos 3:23)
todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios.
(Romanos 3:24)
Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, mediante la liberación que realizó Cristo Jesús.
(Romanos 3:25)
Dios hizo que Cristo, al derramar su sangre, fuera el instrumento del perdón. Este perdón se alcanza por la fe. Así quería Dios mostrar cómo nos hace justos: perdonando los pecados que habíamos cometido antes,
(Romanos 3:26)
porque él es paciente. Él quería mostrar en el tiempo presente cómo nos hace justos; pues así como él es justo, hace justos a los que creen en Jesús.
(Ezequiel 18:4)
Aquel que peque, morirá.
(Ezequiel 18:20)
Solo aquel que peque morirá. Ni el hijo ha de pagar por los pecados del padre, ni el padre por los pecados del hijo. El justo recibirá el premio a su justicia; y el malvado, el castigo a su maldad.
(Romanos 6:23)
El pago que da el pecado es la muerte, pero el don de Dios es vida eterna en unión con Cristo Jesús, nuestro Señor.
(1 Pedro 2:24)
Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.
(1 Pedro 3:18)
Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios.
(Romanos 8:1)
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.
(Efesios 2:8)
Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.
(Efesios 2:9)
No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada;
(Efesios 1:13)
Gracias a Cristo, también ustedes que oyeron el mensaje de la verdad, la buena noticia de su salvación, y abrazaron la fe, fueron sellados como propiedad de Dios con el Espíritu Santo que él había prometido.

Predicador Gustavo Isbert

¡Estas sí que son buenas noticias!

Jesús es una persona real, El resucitó y El vive.
Y como es Dios, está en todas partes.
El te ama con un amor tan grande que no lo puedes comprender.
El vino a este mundo y murió en tu lugar (y en el mío) pagando nuestros pecados y llevando nuestra culpa.
Nos amó tanto que murió por nosotros para que podamos estar para siempre con El en el cielo.
El te ama y desea que pases la eternidad con El y disfrutes de todas las maravillas que hay en el paraíso.
Jesús está a tu favor, está al lado tuyo, te ama y dio su vida por ti.
El es el único realmente bueno; mientras estuvo en la tierra nos mostró como es Dios: sanó enfermos, perdonó pecados, hizo milagros de todo tipo y
¡todavía hace lo mismo! y aún más, porque ahora no está limitado a un cuerpo y está en todas partes.
El quiere que seas su amigo: ¿Qué hacer entonces?
Debes recibirlo en tu corazón, arrepentirte de todos tus pecados y creer las buenas noticias (Evangelio) que El pagó tu culpa en la cruz.
El murió en lugar de cada uno de nosotros.
Cuando comprendes que El es una persona y no una religión, cuando comprendes cuanto te ama y amó y lo que hizo por ti, entonces querés estar con El y la única manera de estar con El es recibiendo a Jesús en tu corazón a través de una oración.
Jesús dice en Apocalipsis 3:20. Yo estoy a la puerta de tu corazón y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta ENTRARÉ EN EL y cenaré con él y él conmigo (es decir tendremos amistad). Esto sucede literalmente y Cristo comienza a vivir su vida en nosotros y su Espíritu Santo vive en nosotros.

Si querés tener amistad con el amigo más grande que podes tener, tener vida eterna, ser salvo e ir al cielo para siempre, podes hacer esta oración:

Jesús te pido que entres en mi vida, perdóname todos mis pecados, límpiame y haz de mí una nueva persona. Creo que eres Dios y moriste en mi lugar en la cruz. Muchas gracias porque me amaste tanto para morir en mi lugar.
Te recibo ahora en mi corazón como mi Salvador y Rey, me someto a tu autoridad y te pido que me ayudes a hacer tu voluntad.
Gracias Jesús porque me has perdonado, tengo vida eterna, soy ahora un verdadero hijo tuyo y tu vives en mí.
Muchas gracias mi Señor. Amén.

Gustavo Isbert
Diplomado en Teología

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