Jesús: Nuestro Rey y nuestro hermano es hermoso y santo, solo El es realmente bueno. El nunca pecó cuando estuve en la tierra y es la personificación de Dios mismo, ya que El mismo es amor. Nadie puede amar perfectamente como El.
El es la imagen misma de Dios Padre y el que ve a Jesús ve a Dios hecho hombre. Ahora tiene un cuerpo glorioso y El es el más hermoso del cielo y es todo lo que puede agradar al Padre. El quiere que seamos como Jesús (que es el modelo de perfección), y para eso cuando nacimos de nuevo unió su Espíritu santo (El Espíritu de Cristo) con nuestro Espíritu para que podamos ser como El.
Somos uno con El y Cristo vive en nosotros. De esa manera se va a cumplir su objetivo final que es que seamos como Jesús. Su Espíritu nos transforma, nos guía, nos cambia a nosotros para ser más y más como Jesús, cambia nuestros gustos para que sean como los de El, nos transforma en nuevas criaturas, nos da poder para vencer el pecado y una vez libres “de este cuerpo de muerte” podremos ser como El es totalmente y verlo tal como El es. Nos dará además cuerpos celestiales semejantes al de El (Jesús) perfectamente adaptados para el cielo y para su gloria. ¡Esto es maravilloso!
¡Pensar que seremos como Jesús! Por toda la eternidad.
Mensaje de Salvación: ¿Qué le predicaron Pablo y Silas al carcelero?
(Hechos 16:30)
y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
(Hechos 16:31)
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
(Hechos 16:32)
Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.
(Hechos 16:33) Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.
(Hechos 16:34)
Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.
¿Qué le habrán explicado?
Seguramente le explicaron como es Jesús y su obra a favor de los hombres para salvarlos, por ejemplo:
¿Para que vino?
(Lucas 19:10) Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos.
Qué el recibía a los pecadores y los amaba.
(Mateo 9:11)
Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?
(Mateo 9:12)
Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
(Mateo 9:13)
Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
(Mateo 11:19)
Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.
Le predicaron que Jesucristo es el Señor (el que manda) y que a El solo se debe adorar.
(Filipenses 2:8)
y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
(Filipenses 2:9)
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
(Filipenses 2:10)
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
(Filipenses 2:11)
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Le explicaron que El no vino a condenar a las personas sino a salvarlas.
(Juan 3:17)
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Le hablaron de los mandamientos, de que no podemos cumplirlos y que la salvación no es por obras meritorias nuestras, sino por la gracia de Dios.
Lectura:
(Romanos 3:19)
Obviamente, la ley se aplica a quienes fue entregada, porque su propósito es evitar que la gente tenga excusas y demostrar que todo el mundo es culpable delante de Dios.
(Romanos 3:20)
Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.
(Romanos 3:21)
Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los escritos de Moisés y de los profetas, Dios nos ha mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir con las exigencias de la ley.
(Romanos 3:22)
Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
(Romanos 3:24)
Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.
(Romanos 3:25)
Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra que Dios actuó con justicia…
Le hablaron de su amor.
(Romanos 5:6)
Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores.
(Romanos 5:7)
Ahora bien, casi nadie se ofrecería a morir por una persona honrada, aunque tal vez alguien podría estar dispuesto a dar su vida por una persona extraordinariamente buena.
(Romanos 5:8)
Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
(Romanos 5:9)
Y, como se nos declaró justos a los ojos de Dios por la sangre de Cristo, con toda seguridad él nos salvará de la condenación de Dios.
(Romanos 5:10)
Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo.
Le hablaron de que todos somos pecadores:
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
(Romanos 6:23)
Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.
Le hablaron de la obra de Cristo en la cruz a nuestro favor:
(Juan 3:16)
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(1 Juan 4:9)
Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él.
(1 Juan 2:2)
Él mismo es el sacrificio que pagó por nuestros pecados, y no sólo los nuestros sino también los de todo el mundo.
Le hablaron de la necesidad de un arrepentimiento y una conversión.
(Hechos 3:19)
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
Le hablaron que cada uno debe decidir recibir a Cristo y
nacer de nuevo del Espíritu Santo:
(Juan 1:12)
Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
(Juan 1:13)
Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.
Lo invitaron a hacer una oración para entregarle la vida a Cristo y recibirle.
ORACIÓN:
Señor Jesús te doy las gracias por tu maravillosa obra en la cruz a mi favor, en este momento tomo la decisión de arrepentirme de todos mis pecados y de recibirte en mi vida como mi Señor, mi Salvador y mi Rey.
Recibo ahora tu perdón, tu vida, la vida eterna y entiendo que desde este momento soy salvo y soy verdaderamente un hijo de Dios. Amén:
Le explicaron ¿que sucedió en sus vidas?:
(1 Juan 4:13)
Y Dios nos ha dado su Espíritu como prueba de que vivimos en él y él en nosotros.
(1 Juan 5:11)
Y este es el testimonio que Dios ha dado: él (Dios) nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. (Jesús).
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (Eterna).
(Romanos 5:21)
Entonces, así como el pecado reinó sobre todos y los llevó a la muerte,
ahora reina en cambio la gracia maravillosa de Dios, la cual nos pone en la relación correcta con él y nos da como resultado la vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Pr Gustavo Isbert
La restauración del Reino de Dios
Mientras las economías del mundo colapsan y el futuro en general para la humanidad se ve impredecible, el gobierno (el Reino de Dios), está firmemente establecido desde la eternidad. El Reino de Dios es seguro, estable, fuerte, e inconmovible, a diferencia de los gobiernos de este mundo, el Reino de Dios esta fundado en principios eternos que nunca cambian.
Mientras el hombre trata de muchas formas de aliviar el dolor o tratar de darle solución a los problemas mas comunes de la vida humana, muchas veces intentando satisfacer las necesidades de ser llenos a través de la religión, ha fracasado partiendo desde la base que "religión no es otra cosa que un intento del ser humano por descubrir o conocer a Dios", y así hallar soluciones a sus propios problemas, es por eso que Dios no nos envió una religión sino mas bien nos trajo de regreso el Reino eterno a través de Jesucristo.
Cristo no vino a introducir una religión a la tierra sino a traer de regreso un Reino que se perdió por causa de la caída de Adán en el Edén, Cristo no vino a dar inicio a otra organización, Jesús predicó sobre el Reino de Dios y lo cerca que estábamos de el, gracias a su retorno a través de Cristo.
La misión principal de Jesús se centro en 5 aspectos importantes:
- Predicar (hablar públicamente) las buenas nuevas del Reino de Dios a todos
- Sanar a los enfermos
- Ensenar (a grupos mas pequeños apóstoles y discípulos), los misterios y llaves del Reino de Dios
- Echar fuera demonios
- preparar el camino para la llegada permanente del Espíritu Santo a la tierra.
Hoy nosotros hemos sido constituidos por Dios reyes y sacerdotes en la tierra para restaurar (traer de regreso) el Gobierno de Dios, es tiempo de predicar el mensaje del Reino de Dios desde nuestros pulpitos en las calles y en todo lugar posible, esa es la respuesta de Dios a un mundo lleno de cambios repentinos, traición entre lideres, tragedias mundiales, economías inestables, temor y dolor. Por El Reino inconmovible (eterno y estable) de Dios un Reino caracterizado por la paz, la justicia y la rectitud.
"En los días de estos reyes del Dios del cielo (su pueblo santo y listo para gobernar) establecerá un Reino que jamás será destruido ni entregado a otro pueblo, sino que permanecerá para siempre y hará pedazos a todos estos reinos (gobiernos humanos)"
Daniel 2:44
Pastor Andres Vargas