Tenemos en nosotros el amor mismo de Dios…

Dice la palabra de Dios que:
(Romanos 5:5)
…el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Dios dice que SU AMOR ¡ya está en nosotros!, por la presencia del Espíritu Santo en cada cristiano, y su primer fruto es amor, por eso nuestra vida debe estar llena de amor por todas las personas y por todo lo bueno. Entonces sumados a los demás frutos de la presencia del Espíritu Santo en  nosotros se debe notar un gran cambio en nuestras vidas, al dejar que los frutos del Espíritu Santo broten como bellas flores en nuestro diario vivir.
Gálatas 5:22-23; 2 Corintios 5:17

Profecía:

Profecía:

Cada uno en este tiempo debe enfocarse para estar listos para la venida de Jesús.

Es como si te dijeran ¡EL VIENE MAÑANA! Entonces ¿Qué deberías hacer?

Ejemplo Ezequías 2 Reyes 20:1; Dios le dijo ¡ordena tu casa!

Otro ejemplo es el del rico insensato: Lucas 12:20-21.

Pero además debemos estar listos y disponibles para tener el privilegio de ser utilizados por Dios en este tiempo final y dejar que Dios nos santifique, arrepentirnos de ciertos pecados a los cuales estamos ya acostumbrados y enfocarnos en la obra de Dios como prioridad soportando la disciplina del Señor para que participemos de su santidad, nuestro corazón debe ser como el de El para ser utilizados en este tiempo final motivados por su amor a los perdidos. Mateo 24:14.

Jesús nos dice: “Mi iglesia debe ser una fortaleza de verdad para que todo el mundo la mire” debe ser como una hermosa ciudad edificada en lo alto de un monte. Mis siervos deben enfocarse en transformar a mi pueblo en un ejército de la verdad ante el cual ningún poder de la oscuridad podrá permanecer de pié.

Debes enseñarles a mis hijos :el poder que ya les he dado, a como usarlo, como captar mi voz, lo que son en mí, la autoridad delegada que tienen y el poder sobrenatural que reside en ellos por mi Espíritu Santo. Repito: Enséñales del poder que les he dado y para qué se los he dado. Enséñales a estar conmigo, a recibir de mí y a como guiarse por mi espíritu y captar su voz.

Debe aprender a discernir cuando yo les hablo, cuando es mi voz (o no) la que escuchan y cuando yo hablo a través de ustedes.

También debe aprender a recoger “mi maná diario” es decir mis instrucciones, mi voz, mis palabras de aliento, mis mensajes que son nuevos y diferentes todos los días. Mateo 24:44 es decir ¡lo que yo les hablo hoy!

No te he llamado a enseñar acerca de mí solamente; te he llamado a ser una voz mediante la cual YO pueda hablar. Debes ser como mi boca. Jeremías 15:19;

Isaías 6:5-7. No eres llamado a solo enseñar sobre mi historia, sino a permitirme a mí enseñar a través de ti.

Si vives en mi presencia, tus palabras serán las mías y ellas tendrán poder.

Te daré visión para que veas mis propósitos en todas mis cosas. Todos los de mi pueblo son llamados a llevar la libertad de que ya son portadores. Ellos son verdaderamente libres y tienen mi palabra y la verdad que hará libres a los hombres. Deben salir y hablar mi palabra y verán el poder de mi palabra.

Recuerda: ¡YO habito en ti, tu eres un recipiente d mi vida! y nunca de dejaré.

A mi pueblo y a los que lo deseen y anhelen, los llenaré con mi amor, los dejaré “verme mejor y más claramente” por donde voy y cuales son mis propósitos, les dejaré oír mejor mi voz y amar con mi amor a todos. 2 Corintios 4:7; Romanos 5:5.

¡SE TÚ UN MENSAJE, Y PREDICA EL EVANGELIO.

Dios te dio un mensaje que es el más importante de todos: El Evangelio de N.S. Jesucristo. Dando este mensaje, puedes hacer que miles puedan tener vida eterna.
Ese mensaje cambia las vidas, hace milagros y es el único que puede cambiar los corazones y transformar vidas. Pero primero debes dejar que Dios te cambie completamente a ti.
¡TÚ DEBES SER UN MENSAJE VIVIENTE! ¡TU VIDA DEBE DECIR A TODOS QUE DIOS LES AMA Y QUE PUEDE CAMBIAR COMPLETAMENTE A LAS PERSONAS!

¡SE TÚ UN MENSAJE, Y HABLA LAS PALABRAS DE VIDA ETERNA A TODOS!
Predicador Gustavo Isbert.

Puedes estar muy cerca de mí….

Jesús:

Puedes estar tan cerca de mí como cualquiera de mis hijos que figuran en mi palabra y aún más.

Puedes estar tan cerca de mí como lo desees.

Si realmente deseas estar aún más cerca de mí de lo que estuvo Pablo, ¡lo podrás hacer!

Algunos desearán esto tanto como para poner a un lado cualquier cosa que impida su intimidad conmigo y se entregarán completamente a mí.

Si quieres y lo deseas ardientemente yo puedo estar tan cerca de ti como lo puedes estar en el cielo.

Quiero estar mucho más cerca de ti y de cualquiera que lo desea y clame a mí por ello.

Puedo estar tan cerca de ti de lo que he podido estar de cualquiera que haya vivido antes y caminado conmigo.

Tú determinarás cuán cerca estaremos.

Camina en unidad conmigo y busca la unción de mi Espíritu.

Sigue pidiendo lo que pediste por años y solo tú y yo sabemos.

A medida que creces espiritualmente tu necesidad de mí será mayor.

La verdadera fe es tener confianza en quién soy.

Cada creyente verdadero tiene al Espíritu Santo dentro suyo y yo habito en él.

O sea que el que creó todas las cosas vive dentro de cada uno de ellos con todo su poder. El menor de todos los santos tiene el poder de mover montañas, de detener ejércitos o de levantar muertos. ¡YO ESTOY EN TI Y YA TIENES TODO ESTO!

                                                                                                                      JESÚS

Esta es mi oración:

Señor dame tu amor, tu corazón, tus pensamientos, tu mente, y tu sabiduría para utilizar bien el poder que ya tengo, y haz lo mismo con muchos otros a los cuales les reveles estas cosas.

Y revela el momento en que deba actuar en tu nombre y hacer tus obras. Señor: quiero ser guiado por tu Espíritu Santo en todo.

Señor que te pueda mostrar al mundo tal como eres, haz que pueda realizar una nueva reforma que en vez de dividir una a todos tus verdaderos hijos y sacuda la historia del mundo.

Haz que siempre siga (y diga) tu verdad en amor y crezca en todo a tu semejanza.

¡HAZME COMO TÚ, SEÑOR!

Señor concédeme la gracia para hacerlo, la sabiduría, la fortaleza y la salud necesarias, además la sabiduría del Espíritu Santo el cual enseña todas tus cosas y nos recuerda todo lo que tu enseñaste y quieres decir y enseñar ahora.

Me pongo completamente en tus manos y a tu disposición Jesús. Amén.

                                                                                                          Predicador Gustavo Isbert.

Tu corazón debe ser completamente limpio, ya que allí mora la presencia misma de Dios, Jesús y el Espíritu Santo.

El centro de tu corazón – Los Jebuseos.

En el centro de tu corazón no debe haber ningún Jebuseo.

(Los jebuseos son un “tipo” de las malas influencias o pecados permitidos por nosotros que quedan en nuestro corazón y debemos sacarlos con la ayuda de Dios. Un tipo de esto, es lo que hizo David con los Jebuseos que habitaban en Jerusalén la capital del país y donde debía ser el centro del Reino de Dios y su presencia.

DEBEMOS DECIRLE A DIOS:

(Salmos 139:23)

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;

Pruébame y conoce mis pensamientos;

(Salmos 139:24)

Y ve si hay en mí camino de perversidad,

Y guíame en el camino eterno.

Nuestro corazón y pensamientos Dios ya los conoce pero debemos pedirle que los escudriñe que separe y quite todo lo malo que El ve y cambie todo aquello que El considera que se debe cambiar.

Debemos decirle al Señor que deseamos que El haga eso, pedírselo y permitirle que lo haga aunque eso significará dolor, pruebas, cambios etc. Seguramente Dios nos llevará a pasar situaciones en nuestra vida que nos llevarán a la limpieza de nuestro corazón completamente.

Los caminos de perversidad de nuestro corazón son tendencias que tenemos tal vez a la ira al rencor, a pecados sexuales, a la crítica etc. son como “Rutas invisibles” donde los demonios vienen y nos atacan o inducen a pecar más frecuentemente. Debemos pedir a Dios y decidir “cerrar” o clausurar esos “caminos invisibles” o tendencias (que son diferentes en cada persona) es lo que viene a menudo a nuestros pensamientos o ideas que son pecados y están más frecuentemente en nuestras mentes que otras.

Debemos “darle permiso a Dios para que clausure esas “avenidas” y las cierre definitivamente aunque eso signifique disciplina fuerte de Dios o correcciones de diferentes maneras que hará Dios con nosotros. Dios creará circunstancias para que esos “caminos” se cierren.

Cuando dice “Guíame en el camino eterno” Sabemos que ese camino es Jesús pero lo que está pidiendo aquí es que camine rectamente, siempre en el centro de la voluntad de Jesús y no por las “orillas” de ese camino. Es decir andar “casi” en su voluntad y no en su perfecta voluntad.

(Mateo 5:8)

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Acá en la tierra también. Eso pidió Moisés y le fue concedido. Eso debemos pedir nosotros, ver siempre por donde el va para seguirlo, a donde El se mueve para que nosotros le sigamos.

Tuve una visión: que Dios quería que cada cristiano (y por supuesto no cristiano) pero esta se refería a sus hijos específicamente, debían tomar con sus 2 manos su corazón y entregárselo a Jesús para que El los purifique y santifique.

Lo que veía era a miles de sus hijos caminando con su corazón en sus 2 manos (puestas hacia delante) acercándose a Jesús para dárselo. Y Jesús decía denme hijos míos sus corazones…

(Proverbios 23:26)

Dame, hijo mío, tu corazón,

Y miren tus ojos por mis caminos. Mira cual es el camino de Dios y síguelo, en cada oportunidad, por eso habla en plural.

(Proverbios 23:26)

Dame, hijo mío, tu corazón y no pierdas de vista mis caminos. (No te corras, ni te alejes)

(Proverbios 23:26)

Oh, hijo mío, dame tu corazón; que tus ojos se deleiten en seguir mis caminos. (El mejor lugar para estar es en el centro de la voluntad de Dios).

(Jeremías 17:9)

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

(Jeremías 17:10)

Yo Jehová, que escudriño la mente, (los pensamientos) que pruebo el corazón, (las cosas mas arraigadas) para dar a cada uno según su camino, (por donde hayan ido) según el fruto de sus obras. (El resultado de sus acciones).

Podemos tener corazones perfectos para con Dios o notan perfectos o malos, sea como fuere debemos entregarle TODO nuestro corazón a Dios para que El lo limpie y moldee a su manera.

(Gálatas 6:7)

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Dios ve todo y nuestro futuro depende de lo que hagamos hoy.

DEBEMOS PEDIR PERDÓN A DIOS:

(Salmos 51:1)

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;

Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

(Salmos 51:2)

Lávame más y más de mi maldad,

Y límpiame de mi pecado.

(Salmos 51:3)

Porque yo reconozco mis rebeliones,

Y mi pecado está siempre delante de mí.

(Salmos 51:9)

Esconde tu rostro de mis pecados,

Y borra todas mis maldades.

(Salmos 51:10)

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, (totalmente)

Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Que su Espíritu prevalezca sobre el nuestro que son uno dese el día de nuestra conversión).

(Salmos 51:13)

Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,

Y los pecadores se convertirán a ti. (Entonces “tendrá peso” lo que hablemos y no tendremos vergüenza para hablar de Dios. También tenemos que tener cuidado porque el diablo busca desacreditarnos para ello. 1 Timoteo 3:7.

(Deuteronomio 20:17)

Tienes que destruir por completo a los hititas, a los amorreos, a los cananeos, a los ferezeos, a los heveos y a los jebuseos, tal como el SEÑOR tu Dios te ordenó.

(Deuteronomio 20:18)

Así evitarás que los pueblos de esa tierra te enseñen a imitar las costumbres detestables que practican cuando rinden culto a sus dioses, lo cual te haría pecar profundamente contra el SEÑOR tu Dios. (cuidado con quien andamos y con las compañías que tenemos)

(Josué 15:63) Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron arrojarlos; y ha quedado el jebuseo en Jerusalén con los hijos de Judá hasta hoy.

(Jueces 1:8)

Y combatieron los hijos de Judá a Jerusalén y la tomaron, y pasaron a sus habitantes a filo de espada y pusieron fuego a la ciudad.

(Jueces 1:21)

Mas al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron los hijos de Benjamín, y el jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy. (Cuidado con los Jebuseos de tu corazón)

(2 Samuel 5:1)

Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos.

(2 Samuel 5:2)

Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel. Había promesas de Dios sobre David pero algo les trababa para entenderlas o ponerlas por obra, hasta que llegó el momento justo de Dios.

(2 Samuel 5:3)

Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel.

(2 Samuel 5:4)

Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años.

(2 Samuel 5:5)

En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.

(2 Samuel 5:6) Lo primero que hizo David fue atacar y echar a los jebuseos… El rey anterior, Saúl, los había dejado vivir entre ellos los 40 años de su reinado porque no le interesaba que ellos lo contaminen aunque estaban en el lugar donde debía estar el templo de Dios. Espiritualmente hablando en el centro de tu corazón (en parte de el).

Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá).

(2 Samuel 5:7)

Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David. Sacó a los Jebuseos (David tenía un corazón perfecto para con Dios. David dijo ¿Qué hacen estas cosas allí en mi corazón? y las sacó.

(2 Samuel 5:8)

Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa.

(2 Samuel 5:9)

Y David moró en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó alrededor desde Milo hacia adentro.

(2 Samuel 5:10)

Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con él. Porque David sacaba lo malo de su territorio.

PERO A PESAR DE HACER LO BUENO NO ESTAMOS EXENTO DE PROBLEMAS.

Hay enemigos que nos rodean y el mundo es malo.

(2 Samuel 5:17)

Oyendo los filisteos que David había sido ungido por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos para buscar a David; y cuando David lo oyó, descendió a la fortaleza.

(2 Samuel 5:19)

Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a David: Vé, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano. David pregunta si debe ir y si Dios le daría la victoria. David sabía que la victoria viene de Dios cuando estamos en su voluntad.

(2 Samuel 5:20)

Y vino David a Baal-perazim, y allí los venció David, y dijo: Quebrantó Jehová a mis enemigos delante de mí, como corriente impetuosa. Por esto llamó el nombre de aquel lugar Baal-perazim. David le dio la gloria a Dios.

(2 Samuel 5:21)

Y dejaron allí sus ídolos, y David y sus hombres los quemaron.

David no dejaba nada malo en su camino o que los pudiera contaminar, sino que lo apartaba de si o los destruía.

(2 Samuel 5:22)

Y los filisteos volvieron a venir, (el enemigo es persistente) y se extendieron en el valle de Refaim.

(2 Samuel 5:23)

Y consultando David a Jehová, él le respondió: No subas, sino rodéalos, y vendrás a ellos enfrente de las balsameras. Dios esta vez hace las cosas de otra manera (debemos estar atentos a ello y consultarle a El siempre de cómo quiere hacer las cosas en cada situación.

(2 Samuel 5:24) Debemos esperar el tiempo justo de Dios.

Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; (Dios da señales) porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos.

(2 Samuel 5:25)

Y David lo hizo así, como Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde Geba hasta llegar a Gezer. (David era obediente y seguía las instrucciones de Dios tal como El se las decía).

OTRA VERSIÓN DE LO MISMO:

(1 Crónicas 11:1)

Entonces todo Israel se juntó a David en Hebrón, diciendo: He aquí nosotros somos tu hueso y tu carne.

(1 Crónicas 11:2)

También antes de ahora, mientras Saúl reinaba, tú eras quien sacaba a la guerra a Israel, y lo volvía a traer. También Jehová tu Dios te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel mi pueblo.

(1 Crónicas 11:3)

Y vinieron todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y David hizo con ellos pacto delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová por medio de Samuel.

(1 Crónicas 11:4)

Entonces se fue David con todo Israel a Jerusalén, la cual es Jebús; y los jebuseos habitaban en aquella tierra.

(1 Crónicas 11:5)

Y los moradores de Jebús dijeron a David: No entrarás acá. Mas David tomó la fortaleza de Sion, que es la ciudad de David.

(1 Crónicas 11:6)

Y David había dicho: El que primero derrote a los jebuseos será cabeza y jefe. Entonces Joab hijo de Sarvia subió el primero, y fue hecho jefe.

(1 Crónicas 11:7)

Y David habitó en la fortaleza, y por esto la llamaron la Ciudad de David.

(1 Crónicas 11:8)

Y edificó la ciudad alrededor, desde Milo hasta el muro; y Joab reparó el resto de la ciudad.

(1 Crónicas 11:9)

Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él.

(2 Crónicas 3:1)

Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo. La presencia de Dios debía estar donde estaban los Jebuseos que representan las malas influencias de nuestro corazón.

(2 Crónicas 8:7)

Y a todo el pueblo que había quedado de los heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de Israel,

(2 Crónicas 8:8)

los hijos de los que habían quedado en la tierra después de ellos, a los cuales los hijos de Israel no destruyeron del todo, hizo Salomón tributarios hasta hoy. (Pero los sometió bajo sus pies) los tenía bajo su control y le pagaban tributo.

TEXTOS DE APOYO A ESTOS CONCEPTOS:

(Santiago 4:8)

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

(Hechos 1:24)

Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido,

(1 Tesalonicenses 2:4)

sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

(Mateo 15:11)

No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

(Mateo 15:19)

Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

(Hebreos 4:13)

Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

(1 Corintios 4:5) Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

(1 Samuel 16:7)

Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

(Romanos 2:16)

en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

(Hechos 15:8)

Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros;

(Hechos 15:9)

y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.

ESTE DEBE SER EL RESULTADO FINAL DE ENTREGARLE TODO NUESTRO CORAZÓN A DIOS PARA QUE SAQUE TODO LO DESAGRADABLE DE EL.

(Salmos 17:3)

Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche;

Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste;

He resuelto que mi boca no haga transgresión. Y DE NUESTRA PARTE DEBE HABER DECISIONES CONCRETAS ¡HE RESUELTO!.

Esto debemos decirle a Dios.

 

(Salmos 139:23)

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;

Pruébame y conoce mis pensamientos;

(Salmos 139:24)

Y ve si hay en mí camino de perversidad,

Y guíame en el camino eterno.

Nuestro corazón y pensamientos Dios ya los conoce pero debemos pedirle que los escudriñe que separe y quite todo lo malo que El ve y cambie todo aquello que El considera que se debe cambiar.

Debemos decirle al Señor que deseamos que El haga eso, pedírselo y permitirle que lo haga aunque eso significará dolor, pruebas, cambios etc. Seguramente Dios nos llevará a pasar situaciones en nuestra vida que nos llevarán a la limpieza de nuestro corazón completamente.

Los caminos de perversidad de nuestro corazón son tendencias que tenemos tal vez a la ira al rencor, a pecados sexuales, a la crítica etc. son como “Rutas invisibles” donde los demonios vienen y nos atacan o inducen a pecar más frecuentemente. Debemos pedir a Dios y decidir “cerrar” o clausurar esos “caminos invisibles” o tendencias (que son diferentes en cada persona) es lo que viene a menudo a nuestros pensamientos o ideas que son pecados y están más frecuentemente en nuestras mentes que otras.

Debemos “darle permiso a Dios para que clausure esas “avenidas” y las cierre definitivamente aunque eso signifique disciplina fuerte de Dios o correcciones de diferentes maneras que hará Dios con nosotros. Dios creará circunstancias para que esos “caminos” se cierren.

Cuando dice “Guíame en el camino eterno” Sabemos que ese camino es Jesús pero lo que está pidiendo aquí es que camine rectamente, siempre en el centro de la voluntad de Jesús y no por las “orillas” de ese camino. Es decir andar “casi” en su voluntad y no en su perfecta voluntad.

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