Dar ordenes para milagros y sanidades etc..

(Mateo 8:5)

Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,

(Mateo 8:6)

y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.

(Mateo 8:7)

Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. (Jesús quiere y está dispuesto a sanar) (No hay nada que Jesús no pueda hacer).

(Mateo 8:8)

Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará. (Sabía que Jesús estaba bajo la autoridad de Dios)

(Mateo 8:9)

Porque también yo soy hombre bajo autoridad, (la de César) y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

El centurión reconocía que Jesús tenía total autoridad dada por Dios para dar órdenes, inclusive a las enfermedades incurables y el sabía esto porque daba órdenes a sus soldados y como estaba bajo la autoridad y el respaldo del César de Roma tenían que obedecerle.

(Mateo 8:13)

Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, y como creíste, te sea hecho. (Dio la palabra o la orden) Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

(Marcos 11:22)

Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.

(Marcos 11:23)

Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, (da la orden) y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. (no dice que ora para que Dios le responda) sino que ordena guiado por el Espíritu Santo, sabiendo que Dios le respalda y la dio toda autoridad para actuar como embajador del Reino de los cielos.

(Lucas 17:6)

Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería. (a nosotros).

(Mateo 17:20)

Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Daremos órdenes respaldados por Dios.

(Mateo 17:21) Esto es muy poderoso.

Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

Dios le dijo a Moisés: No ores, avanza y da órdenes y yo haré los milagros. Es lo mismo que con nosotros hoy, Dios ya nos dio las ordenes da lo que debemos hacer y El nos respaldará.

(Éxodo 14:15)

Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Dí a los hijos de Israel que marchen.

(Éxodo 14:16)

Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, (TU) y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.

(Éxodo 14:21)

Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. (Dios lo respaldó).

Estando en la obra de Dios y en su voluntad y con el respaldo de Dios Josué ordenó al sol y a la luna que se detengan y así sucedió.

Dios respalda a sus siervos cuando trabajan para El.

(Josué 10:12)

Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas:

Sol, detente en Gabaón;

Y tú, luna, en el valle de Ajalón. (No pidió a Dios sino que ordenó y eso sucedió).

(Juan 14:12)

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Esto es para cada uno de nosotros los cristianos de hoy.

Nada hay imposible para Dios que nos envió, nos respalda y está En nosotros y con nosotros.

Este es el tiempo que mostremos los milagros de Dios.

Esas son las señales del Reino de Dios que invade la tierra.

El Reino de Dios ¡YA ESTA! en nosotros y entre nosotros.

(Mateo 18:19)

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

(Marcos 4:37)

Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.

(Marcos 4:38)

Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?

(Marcos 4:39)

Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

(Marcos 4:40)

Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

(Marcos 4:41)

Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?

(Mateo 8:26)

El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.

(Mateo 8:27)

Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

(Lucas 8:24)

Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza.

(Lucas 8:25)

Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

(Marcos 1:25)

Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Le ordenó)

Sabe que tiene autoridad y la ejerce.

(Marcos 1:26)

Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

(Marcos 1:27)

Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?

(Marcos 9:25)

Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

(Marcos 9:26)

Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.

(Hechos 16:18)

Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

(Juan 2:7)

Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.

(Juan 2:8)

Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

(Juan 2:9)

Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo,

(Juan 2:10)

y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.

(Hechos 9:40)

Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.

(Hechos 13:11) Pablo con el brujo.

Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.

(Santiago 4:7)

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

(Mateo 16:23)

Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

(2 Corintios 10:5)

derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

(Juan 14:13)

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

(Juan 14:14)

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

(Juan 16:23)

De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

(Juan 16:24)

Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

(Hechos 3:6)

Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

(Hechos 9:33)

Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico.

(Hechos 9:34)

Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.

(Hechos 5:15)

tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.

(Hechos 5:16)

Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados.

(Hechos 19:11)

Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo,

(Hechos 19:12)

de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.

(2 Corintios 5:20)

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, (actuemos como tales) como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

(Mateo 10:8) (ordenes de Jesús para que nosotros hagamos.)

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

(Mateo 10:8)

Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo.

(Marcos 16:17) (Promesas de Jesús que son imposibles que no se cumplan).

Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;

(Marcos 16:18)

tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

(Marcos 16:20)

Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

(Lucas 10:19)

He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

(Lucas 10:9) (Más ordenes de Jesús)

y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.

(Mateo 7:7)

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

(Mateo 7:11)

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

(1 Juan 3:22)

y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.

(1 Juan 4:4)

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

(1 Juan 5:14)

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

(1 Juan 5:15)

Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

(Mateo 21:22)

Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

(Marcos 11:24)

Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

(Santiago 5:16)

orad unos por otros, para que seáis sanados.

(Santiago 5:17)

Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.

(Santiago 5:14) NVI

¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.

(Santiago 5:15)

La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará.

AUTORIDAD: Esta autoridad nos dio Jesús a todos los cristianos de verdad.

(Mateo 10:1)

Entonces llamando a sus…discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

(Marcos 1:27)

Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?

(Marcos 3:15)

y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:

(Marcos 13:34)

Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase.

(Lucas 9:1)

Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.

(Lucas 10:9)

y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.

(Lucas 10:16) Hablamos y cuando lo hacemos es si como Jesús hablara.

El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió.

(Lucas 10:19)

He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

Todo esto debe hacerse bajo la guía del Espíritu Santo. Cuando El nos guía a hacerlo revelando la voluntad de Jesús para ese momento

¡SIEMPRE ESPERE UN MILAGRO DE PARTE DE DIOS!

¡SIEMPRE ESPERE UNA RESPUESTA DE PARTE DE DIOS!

¡SIEMPRE DIOS PUEDE CAMBIAR CUALQUIER SITUACIÓN!

¡SIEMPRE DIOS PERDONARÁ CUALQUIER PECADO QUE USTED HAYA HECHO SI SE ARREPIENTE Y LE PIDE PERDÓN!

¡NO HAY SITUACIÓN DIFICIL EN LA CUAL USTED PUEDA ESTAR QUE DIOS NO PUEDA ARREGLAR!

(Marcos 10:27)

Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

(Mateo 19:26)

Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

(Lucas 1:37)

porque nada hay imposible para Dios.

(Lucas 18:27)

El les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

Debemos pedirle a Dios porque el que pide recibe:

(Mateo 7:7)

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

(Mateo 7:8)

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

ENTONCES OREMOS A DIOS CON NUESTRAS PROPIAS PALABRAS:

(Mateo 6:8)

Porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

(Jeremías 33:3) Dios te dice:

Clama a mí, y yo te responderé.

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