Esta vez vamos a tratar temas relacionados con un aspecto muy importante de la vida cristiana: LA SANTIDAD PRÁCTICA.
¿No es verdad que cuando escuchabas la palabra “santidad”, venían a tu mente conceptos muy arraigados desde tu niñez? ¿Pensabas en rostros tristes, quietos, como inmovilizados en el tiempo y el espacio y con aureolas sobre la cabeza? ¿Pensabas en imágenes y templos oscuros, y especialmente en los Diez Mandamientos con sus “noes” a todo, y que te amenazaban constantemente con enviarte al infierno?
Permíteme preguntarte: ¿Cómo reaccionas ahora ante la misma palabra “santidad”? ¿No es verdad que tiene un nuevo sentido para ti? ¿Se han producido cambios en tus inclinaciones, deseos y valores? ¿Hay un anhelo profundo por una vida de santidad, y un rechazo al pecado? ¿Experimentas una hermosa libertad en tu nueva vida, libre del pecado, en lugar de sentirte coactado, o con la sensación de vivir apretado por un chaleco de fuerza?
¡Gloria a Dios! ¡Es la obra regeneradora del Espíritu Santo en ti, que te ha hecho una nueva criatura! (2 Corintios 5:17), y te está renovando a la imagen del Señor Jesucristo (Romanos 8:29), como parte de la obra de salvación hecha por Él.
Dios nos ha dado de su misma naturaleza; y como hijos suyos, anhelamos ser como nuestro Padre. Esa es también la voluntad de Diospara nosotros. El apóstol Pedro escribe: “Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”
Pablo añade: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:23).
Pero la santidad no debe ser solamente una doctrina o un ideal, sino una realidad práctica en nuestra vida. Este estudio te guiará en el descu¬brimiento de algunos principios en la Palabra de Dios, por medio de los cuales podrás vivir una santidad práctica, mientras sigues avanzando como discípulo de Jesús.
El NUEVO NACIMIENTO fue una experiencia instantánea en tu vida, al arrepentirte de tu vida de pecado y recibir a Jesucristo como tu Salvador y Señor. Pero la santificación es un proceso que te acompañará durante toda tu vida terrenal, hasta que se complete en el día en que el Señor venga por su Iglesia o te lleve al cielo.
Vas a descubrir que el vivir esta santidad práctica es otra aventura emocionante; con muchas luchas, es verdad, pero que cada vez dará más gozo a tu corazón, y una comunión cada vez más preciosa con Dios.
Ahora ¡a estudiar, orar, meditar, y crecer en santidad!
Obedece a Dios cada momento. “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21).
Habla a otros de lo que Cristo ha hecho y hace por ti. Comparte con otros del maravilloso amor de Dios, que también es para ellos.

Print Friendly, PDF & Email
Translate »