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Lección 60. La paternidad de Dios

Lección 60. La paternidad de Dios

a) Escrituras clave
Juan 14:6-11
Santiago 1:17-18
Efesios 1:17-23
Lucas-15-11-32


b) Introducción
Podemos llamar a Dios, Padre nuestro porque somos adoptados en su familia como sus hijos. Esto es principal­mente un concepto del Nuevo Testamento. Mientras que el poder y divinidad eternos de Dios son manifiestos en la creación y generalmente en el Antiguo Testamento, su paternidad es, en su mayor parte, el tema que se revela en el Nuevo Testamento. Esto se demuestra claramente cuando nos damos cuenta de que se refiere a Dios como Padre sólo quince veces en el Antiguo Testamento y doscientas cincuenta y cuatro veces en el Nuevo Testamento. La palabra “padre” en griego es “pater” que viene de una palabra radical que significa nutridor, protector y defensor. Necesitamos conocer a Dios como nuestro Padre para poder tener una visión equilibrada de El.

c) Dios el Padre: Parte de la Trinidad
Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo son las tres partes o personas de Dios. Están en unidad porque son uno y entonces actúan como uno. Dos ilustraciones que nos ayudan a comprender el concepto de un Dios con tres partes son:

(I) Una persona: con el Padre como el cuerpo, Jesús como la mano derecha y el Espíritu Santo como la mano izquierda. Las manos hacen el ministerio del Padre aquí en la tierra pero ninguna parte se juzga mayor que la otra.

(II) Una manzana: que tiene un corazón (Dios el Padre), pulpa (Dios el Hijo) y piel (Dios el Espíritu Santo). Una manzana con tres partes.

Si nos concentramos en un solo aspecto de la Trinidad, no sólo no entenderemos los otros dos, sino que ni siquiera entenderemos aquel en el que estamos concentrados.
d) Maneras para comprender y conocer la paternidad de Dios
(I) Dios se revela a Sí mismo en muchas maneras, p. ej. por medio de los profetas (Hebreos 1:1), por medio de la creación y por medio de su Palabra, la Biblia.
(II) Jesús reveló la paternidad de Dios mientras estaba en la tierra, especialmente su amor, unidad y autoridad (Juan 14:6-11).
(III) Nuestro padre humano nos muestra sólo una representación imperfecta de cómo es Dios el Padre, pero Dios es el autor de toda paternidad (Efesios 3:14-15), y por tanto nuestros padres humanos pueden reflejar algo de Dios el Padre.
(IV) El Espíritu Santo es un don de Dios el Padre para nosotros y nos revelará a Dios el Padre (Juan 14:26).

e) Dios es nuestro Padre perfecto

  • Aconseja (Salmo 73:24).
  • Protege (Salmo 91 Juan 10:27-29).
  • Nos da descanso (Mateo 11:28-29).
  • Es paciente (Mateo 18:26-27).
  • Nos ama (Juan 3:16).
  • Nos labra y poda (Juan 15:1-2).
  • Es justo (Juan 17:25).
  • Es misericordioso (Romanos 9:15).
  • Nos moldea y forma (Romanos 9:20-21).
  • Es eterno (Romanos 16:26).
  • Es compasivo (2 Corintios 1:3).
  • Consuela (2 Corintios 1:3-4).
  • Nos bendice con toda bendición espiritual (Efesios 1:3).
  • Es misericordioso y nos da paz (2 Timoteo 1:2).
  • Es fiel (2 Timoteo 2:3).
  • Corrige y disciplina (Hebreos 12:5-11).
  • Es imparcial (no tiene favoritismo) (1 Pedro 1:17).
  • Provee (1 Pedro 5:7; Mateo 6:33).
  • Perdona (1 Juan 1:9).
  • Es amor (1 Juan 4:8).
  • Es Santo (Apocalipsis 16:5).
  • Es verdadero y justo en juicio (Apocalipsis 16:7).



f) Algunos de los nombres de Dios en el Antiguo Testamento

La raza judía consideraba el nombre y naturaleza como sinónimos. Dios usa este entendimiento humano d significado de los nombres y lo aplica a sí mismo para revelar su naturaleza a la gente. Comprender los nombres de Dios es comprender la revelación de Dios de Sí mismo.
1. El Elyon: el Dios altísimo; el Soberano y poseedor de los cielos y la tierra; el encargado (Génesis 14:18; 2 Samuel 22:14).
2. El Shaddai: el Omnipotente, Todopoderoso; constantemente otorgando alimentos para sus hijos y cubriendo sus necesidades Génesis 17:1).
3. Yahweh, Señor o Jehovah: El que siempre es; el constante “YO SOY”; El que existe (Éxodo 3:15; Salmo 33:1 Isaías 26:4).
4. Elohim: Dios. Este nombre nos muestra la pluralidad en un Dios. Dios dijo en Génesis 1:26, “hagamos hombre a nuestra imagen”. Esto denota dos o más en uno (Éxodo 35:31)
5. Jehovah Shammah: el Señor está allí; El está constantemente presente con nosotros (Ezequiel 48:35).
6. Jehovah Shalom: el Señor nuestra paz y totalidad (Jueces 6:24).
7. Jehovah Jireh: el Señor proveerá para nosotros (Génesis 22:14).
8. Jehovah Nissi: el Señor nuestra bandera y victoria (Éxodo 17:15).
9. Jehovah Tsidkenu: el Señor que nos viste con su justicia; el Señor nuestra justicia (Jeremías 23:6, Jeremías 33:16).
10. Jehovah Rophe (rapha): el Señor que nos sana (Éxodo 15:26)
11. Jehovah Ro-hi (ra ah): el Señor nuestro pastor amoroso que nos guía (Salmo 23:1).
12. Jehovah Mekadish-kem: el Señor que nos santifica (Éxodo 31:13).
13. Jehovah Yasha-Gaal: el Señor nuestro salvador y redentor (Isaías 49:26; Isaías 60:16).
14. Adonai: mi Señor (Génesis 15:2; Deuteronomio 9:16; Salmos 51:15)
15. Tsur: Roca (Isaías 44:8).


g) La paternidad de Dios es fundamental para el discipulado

La oración, y porque Dios contesta (Mateo 7:11).
Recibir el Espíritu Santo (Lucas 11:13).
Nuestra adopción como hijos (Romanos 8:15; 1 Juan 3:1)
El plan de redención (Gálatas 4:4-7).
Nuestro acceso a Dios (Efesios 2:18).


El corazón de Dios es afectado por la respuesta del hombre a su amor paternal. Entonces experimenta anhelo (Ezequiel 22:30-31), tristeza (Jeremías 8:18; Isaías 53:3), dolor (Génesis 6:6), ira (Apocalipsis 16:1), llanto (Jeremías 8:21), compasión (Mateo 9:36) gozo (Lucas 15:22-24), regocijo incluso con cánticos (Sofonías 3:17).


h) Los propósitos amorosos de nuestro Padre celestial para el hombre incluyen




Siempre está dispuesto a contestar la oración (Isaías 62:24; Mateo 7:11).
Anhela que los hombres sean sus hijos (Jeremías 3:19).
Se deleita en mostrar misericordia (Miqueas 7:18).
Se propone que tengamos vida y la tengamos en abundancia (Juan 10:10).
Quiere librarnos del temor (Juan 14:1; Salmo 118:5-9).
Desea dar al hombre un hogar eterno (Juan 14:2-3).
Quiere que todo hombre sea salvo (1 Timoteo 2:3-4).
Quiere cubrir nuestras necesidades (1 Pedro 5:7).


i) Comunión con Dios el Padre

El gran plan y propósito de Dios desde el principio ha sido de traer al hombre otra vez en plena comunión consigo mismo. Toda la historia es una exposición de este plan de redención. El verdadero desarrollo de este plan no empezó hasta que Adán pecó. El pecado rompió la relación de Dios con el hombre, y desde entonces, el plan de redención de Dios está en marcha. Dios ama al mundo y desea salvarlo (Juan 3:16; 1 Pedro 3:20).

Jesús dijo: “Y no llaméis `padre’ vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro padre, el que esta en los cielos”. (Mateo 23:9). La razón de esto es que como resultado de la caída, los padres no tienen ni las características ni la habilidad para ser los padres que Dios propuso que fueran. Por tanto, en efecto, Jesús decía que tenemos sólo un Padre que está en el cielo, que tiene el carácter y la habilidad para ser un verdadero padre. El carácter de nuestro Padre celestial es perfecto sin ninguna mudanza ni sombra de variación (Santiago 1:17). Su habilidad es ilimitada. A la luz de esto, se puede confiar plenamente en el carácter de nuestro Padre celestial y depender enteramente en su habilidad. Esto no deja sitio para una falta de confianza en Dios en cuanto a sus promesas para nosotros.

j) Las bendiciones y beneficios de una relación padre/hijo

1. El privilegio de adopción: (Juan 1:11-13; 2 Corintios 6:17-18; 7:1).
El Espíritu Santo tendrá mucho celo de nosotros, para prevenir que ningún rival rompa nuestra relación amistad con el Padre y su hijo Jesús (Santiago 4:5).
2. El testimonio de adopción: (Romanos 15-16; Gálatas 4:6).
El Espíritu de Dios da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios y por tanto Dios el Padre es nuestro Padre.
3. La herencia de adopción: (Romanos 8:17).
Podemos participar ahora, en parte, de nuestra herencia como hijos de Dios, y esto señala el hecho de que Dios es en verdad nuestro Padre; por ejemplo la promesa del Espíritu Santo dado a aquellos que son salvo. (Efesios 1:13-14).
4. La disciplina de adopción: (Hebreos 12:7-11).
5. El amor del Padre en adopción: (Juan 16:27).
6. La provisión del Padre en adopción: (Mateo 6:8, 26,30; Juan 14:2).
7. La protección del Padre en adopción: (Juan 10:28-29; Juan 13:1).
8. La generosidad del Padre en adopción: (Lucas 12:32; Mateo 7:11).


K) En resumen

Muchos cristianos hoy día viven bajo una amenaza religiosa del terrible juicio de Dios. Se les ha dicho que Dios de alguna manera está contra ellos y les está vigilando para castigar y limitar a toda hora. Dios sí que odia el pecado, pero no odia al pecador. Si Dios ama al pecador y se ha puesto a sí mismo a su alcance, cuanto más debe estar al alcance de nosotros los creyentes que caminamos en la Palabra de Dios y procuramos vivir en obediencia a El (Apocalipsis 1:5-6). Jesús nos amaba como pecadores cuando vinimos a El. Sin embargo no nos dejó como pecadores, sino que nos limpió, nos hizo reyes y sacerdotes, y luego nos presentó a Dios su Padre. En aquel momento Dios se hizo nuestro Padre. Nuestro Padre sólo puede recordarnos como sacerdotes y reyes. Jesús así lo aseguró. Incluso cuando nos metemos en un lío y pecamos, y hacemos cosas que son desagradables a Dios nuestro Padre, Jesús siempre vive para hacer intercesión por nosotros. Su ministerio como abogado está siempre a nuestra disposición para mantenernos en comunión con nuestro Padre amoroso (1 Juan 1:9; 2:1).

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para oportuno socorro. (Hebreos 4:16)

Tenemos una invitación perpetua para entrar confiadamente al trono de nuestro Padre. Por su amor y gracia podemos hacerlo confiadamente como un rey y no como un mendigo. Observa que somos invitados para venir obtener misericordia, no sólo la esperanza de obtenerla.

1 Juan 4:18 dice: “El perfecto amor echa fuera el temor”. Necesitamos poner todos nuestros temores, preocupaciones y ansiedades en la mano de nuestro poderoso Padre. Nos ama como hijos y herederos. No nos decepciona Quiere sólo lo mejor para nosotros y quiere que crezcamos en madurez en El. Necesitamos confiar en nuestro Padre celestial y darle nuestro todo.

I) Preguntas y puntos de discusión
1. La historia del hijo pródigo (Lucas 15:11-32) muestra mucho el carácter de Dios el Padre. Discútelo.
2. ¿Tiene que ver el concepto de nuestro padre natural con el concepto de nuestro Padre celestial?
3. Comenta cómo Dios el Padre se te ha revelado a sí mismo de forma práctica en tu vida.
4. Demuestra la manera en que vivimos nuestra vida con una falta de conocimiento de Dios el Padre y, como resultado, con una falta de confianza en El.
5. Aunque tenemos una invitación perpetua para entrar confiadamente en el trono de nuestro Padre celestial, ¿lo hacemos?

m) Resumen y aplicación

1. Como discípulos de Dios necesitamos conocer bien las tres partes de la Trinidad; a saber: Dios el Padre; Dios el Hijo; y Dios el Espíritu Santo, para tener un punto de vista equilibrado de Dios.
2. Nuestro Padre celestial es el perfecto ejemplo de la paternidad (Mateo 5:48).
3. Necesitamos conocer a Dios como Padre, para poder edificar nuestra vida como discípulos de Dios en fundamentos correctos, y conocer los propósitos de Dios para nosotros como hijos suyos.
4. Para disfrutar de nuestra relación con Dios el Padre necesitamos aprender a relacionarnos y responder a sus principios, leyes, palabras y autoridad.

5. En vista de quién es nuestro Padre celestial y lo que ha propuesto que seamos, respondamos a El con nuestro amor (Juan 14:21), adoración (Juan 4:23-24), y en obediencia (Juan 14:15, 1 Pedro 1:2,17; Romanos 6:16-18).

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