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Lo que tengo te doy. Parte I

Lo que tengo te doy. Parte I

LO QUE TENGO TE DOY:

Parte 1: LO QUE TENGO.

(Hechos 3:6)

Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

Tenemos las armas espirituales mayores del universo y del cielo.

(2 Corintios 10:4)

porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,

(Gálatas 2:20) El amor de Dios

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…

el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

(Efesios 2:4)

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,

(Efesios 2:5)

aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

(Efesios 2:6)

y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

(Efesios 5:2)

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

(1 Juan 4:10)

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

(Apocalipsis 1:5)

y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

(Romanos 5:5)

y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

(Salmos 23:1) Dios es tu Pastor

Jehová es mi pastor; nada me faltará.

(Juan 10:27) Estamos tomados de su mano.

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

(Juan 10:28)

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

(Juan 10:29)

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

(1 Corintios 3:16) Tenemos el Espíritu Santo y su poder.

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

(1 Corintios 3:17) Si alguien se pone en contra Dios lo destruirá a el.

Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

(1 Corintios 6:19) Somos propiedad de Dios.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

(Gálatas 2:20) Cristo vive en nosotros.

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

(Juan 14:23) El padre vive en nosotros y está con nosotros siempre.

Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

(Mateo 6:6) Está en lo secreto. Al lado nuestro.

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

(Marcos 16:15) Estamos en la gran comisión. Haciendo su voluntad y caminando en su propósito.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

(2 Crónicas 35:20) Aun el rey Josías siendo bueno, se opuso a un plan de Dios y murió.

Después de todas estas cosas, luego de haber reparado Josías la casa de Jehová, Necao rey de Egipto subió para hacer guerra en Carquemis junto al Eufrates; y salió Josías contra él.

(2 Crónicas 35:21)

Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya.

(2 Crónicas 35:22)

Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle batalla en el campo de Meguido.

(2 Crónicas 35:23)

Y los flecheros tiraron contra el rey Josías. Entonces dijo el rey a sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy gravemente herido.

(2 Crónicas 35:24)

Entonces sus siervos lo sacaron de aquel carro, y lo pusieron en un segundo carro que tenía, y lo llevaron a Jerusalén, donde murió; y lo sepultaron en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.

(Mateo 8:8) Tenemos la poderosa palabra de Jesús y su voluntad de sanar y hacer milagros.

Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.

(Mateo 8:9) Tenemos la autoridad delegada de Jesús como el centurión tenía de Roma. Tenemos el respaldo del Reino de los cielos.

Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

(Mateo 10:1) Nos dio su autoridad.

Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

(Marcos 3:15)

y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:

(Marcos 6:7)

Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.

(Marcos 13:34)

Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase.

(Lucas 4:36)

Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?

(Lucas 7:8)

Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

(Lucas 9:1)

Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.

(Romanos 13:1)Somos autoridades superiores sobre los demonios y satanás.

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

(Romanos 13:2)

De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

(Gálatas 5:25) Tenemos la guía del Espíritu Santo.

Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

(Gálatas 5:25)

Ya que vivimos por el Espíritu, sigamos la guía del Espíritu en cada aspecto de nuestra vida.

(Hechos 9:34) Tenemos la guía de Jesús para dar ordenes.

Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.

(Marcos 16:17) Tenemos la promesa de Jesús que nos seguirán los milagros y las señales. Y tenemos el permiso para actuar en su nombre.

Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;

(Juan 14:13)

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

(Juan 14:14)

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

(Juan 16:23)

En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

(Juan 16:24)

Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

(Éxodo 4:21) Nos ordena que delante de Faraón (el diablo) hagamos milagros que El ya ha puesto en nuestra mano. Ya nos ha dado las maravillas y los milagros (la vara) (Ya la tenemos).

Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.

(1 Corintios 12:1) Tenemos los dones del Espíritu Santo.

No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.

(1 Corintios 12:7)

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

(1 Corintios 12:8)

Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

(1 Corintios 12:9)

a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

(1 Corintios 12:10)

A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

(Génesis 27:33) Tenemos el poder de bendecir. (Guiados por el Espíritu Santo).

Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito.

(Hechos 19:6) Podemos orar por otros para que el Señor los llene de su Espíritu Santo.

Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.

(Marcos 16:18) Tenemos una protección especial que no la tiene nadie más que los hijos de Dios.

tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

(Hechos 18:9)

Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles;

(Hechos 18:10)

porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

(Hebreos 12:18) Millares de ángeles nos acompañan y el cielo nos ve.

Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

(Hebreos 12:22)

sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

(Hebreos 12:23)

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

(Mateo 24:14) ESTAMOS EN EL PRINCIPAL PROPOSITO DE DIOS. Aún mas que Moisés y Josué en su momento. Nadie puede oponerse a sus propósitos.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

(Santiago 4:7) Tenemos poder sobre el diablo mismo y debe huir de nosotros cuando le resistimos.

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

(Lucas 10:19) Ya tenemos esto:

He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

(Lucas 10:19)

Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño.

(Mateo 10:8) Tenemos esta orden de Dios.

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

(Mateo 10:8)

Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo.

(Lucas 10:9) También nos ha dado esta orden.

y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.

(2 Corintios 5:20) Somos embajadores del Reino de los cielos.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

(Romanos 8:17) Somos hijos de Dios con todas sus repercusiones…

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo.

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