a) Escrituras clave
1 Juan 2:1-21
Juan 4:4
2 Pedro 1 3
1 Pedro 2:24
b) Introducción
Satanás quiere que vivamos en incredulidad y desesperación y que dejemos de creer que el Padre puede cubrir nuestras necesidades. Pero Dios ha establecido sus promesas y principios en la cruz del Calvario. Si Dios faltara en sostener a su pueblo y cubrirle en todo punto su necesidad espiritual, física y material, estaría negando la obra que ha llevado a cabo por medio de su Hijo Jesús (2 Corintios 8:9). Hay cuatro áreas en que necesitamos ver la obra acabada de Cristo: perdón, provisión, victoria y sanidad.
c) La virtud del perdón
La autocondenación es una característica común de nuestra experiencia humana. Muchos creyentes cristianos sufren de condenación de espíritu. La realidad de los fracasos diarios en nuestro caminar con Dios, y la presión de nuestra interacción diaria con otra gente a menudo llevan a sentimientos de indignidad e insuficiencia. El perdón es un hecho desde el punto de vista de Dios. En Cristo, ha cubierto todos nuestros pecados y cuando venimos a El en arrepentimiento y confesión nunca deja de limpiarnos y darnos ese sentido de libertad y frescura que es nuestro derecho por la muerte de nuestro Salvador. Pero al diablo nunca le gusta dejarlo allí. Le encanta aprovecharse de nuestros sentimientos de debilidad e intenta llevarnos de nuevo a la condenación y esclavitud en nuestro corazón. Aquí es donde necesitamos recibir nuestro perdón. Satanás intenta convencernos de que, de algún modo, necesitamos pagar por nuestros pecados. Pero esta es una contradicción total a la enseñanza de las Escrituras y a la obra del Calvario. Jesús ha cubierto toda nuestra deuda y necesitamos recibir nuestro perdón en El (1 Juan 1:7-9). Tenemos un Salvador que está en estos momentos hablando con el Padre en nombre nuestro. Al abrir la boca y pedir perdón El está nombrando nuestro nombre ante nuestro Padre celestial.
d) La virtud de la provisión
Al diablo no le importa que creamos en Dios, mientras sea un Dios que no hace nada. El propósito de Satanás es romper la relación de confianza en Dios que el Espíritu Santo trae a la vida cuando nacemos de nuevo por su poder. Es por el Espíritu que conocemos a Dios como nuestro Padre, y es por El que venimos a Dios nuestro Padre en sencilla confianza y fe (Romanos 8:15-16). «El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con El todas las cosas?» (Romanos 8:32). Cada vez que luchamos con un sentimiento de necesidad deberíamos volver al Calvario. Después de Jesús cualquier otra provisión ¡es una nota al pie de una página! Todo lo que podarnos necesitar está incluido en El, y por fe en El conocemos esa liberación que nos da su provisión en nuestra vida día a día.
e) La virtud de la victoria
En su muerte, Jesús consiguió victoria para nosotros sobre el pecado, la muerte, el mundo y el poder de Satanás: los grandes enemigos que persiguen los pasos de todo ser humano. Satanás continuamente trata de llevarnos a la derrota y debilidad por estos medios. Necesitamos tener clara nuestra victoria en Jesús, para que podamos vencer a Satanás en sus ataques a nuestra vida. Jesús ha ganado por nosotros la victoria sobre el pecado y la muerte (Romanos 5:12,15).
Las dos grandes armas de Satanás: la culpabilidad y el miedo, son, por consiguiente, inefectivas en la vida de cristiano que se mantiene firme en la obra acabada de la cruz. Jesús ha ganado por nosotros la victoria sobre e mundo. El mundo es aquel sistema satánico de maldad que ha impregnado el orden de Dios y la sociedad humana; el cual lleva a los hombres y mujeres a la oscuridad y lejos de Dios. Pero por la obra acabada de Cristo en la cruz que venció los principados y potestades de este mundo oscuro, podemos compartir su victoria en el poder presente del Espíritu Santo (1 Juan 5:4-5). Ha ganado por nosotros victoria sobre Satanás. La cruz fue, en efecto, la batalla císmica entre el poder de Dios y el poder de Satanás. Todo lo que fluye a nosotros desde la cruz, es posible porque Jesús ganó la victoria. Aquella victoria no fue ganada en algún rincón oscuro y secreto, sino en la arena pública para que todos la vieran. Cuando Jesús clamó «consumado es», no clamaba en debilidad o desesperación sino que proclamaba públicamente la poderosa victoria de Dios. En Jesús, Dios ha vencido todos los poderes de la tinieblas, así que ya no constituyen una amenaza a los que se mantienen en fe en Cristo Jesús (Colosenses 2:13-16)..
f) La virtud de la sanidad
El don universal que viene a la humanidad desde la cruz es el don de salvación en el sentido de perdón de pecados Sin embargo, la cruz del Calvario también es la base de cada otra provisión que el Padre nos puede dar y nos dará según su voluntad. Esto incluye sanidad. Hay factores que controlan si estas provisiones serán dadas en cada caso, por ejemplo, cuando necesitamos ejercitar más fe, o cuando nuestra vida impide que el Padre sea tan generoso como quiere ser. Hay también otros factores escondidos. Sin embargo, esto no nos debería frenar la oración en fe o pedir al Padre ayuda en todo momento de necesidad. Podemos confiar en el Señor, pero no le podemos manipular (Deuteronomio 29:29). Tres hechos principales muestran que la sanidad del cuerpo es una parte íntegra del propósito del Padre en la obra del Calvario.
(I) Dios ha establecido el principio de sanidad en la muerte y resurrección de Jesús. Jesús murió contusionado y roto. Pero fue resucitado sano e ileso.
(II) Las Escrituras testifican claramente de la inclusión de la sanidad física como parte de la obra del Calvario (Romanos 8:11). Jesús murió, no solamente para llevar nuestros pecados, sino para llevar nuestras penas y nuestras enfermedades (Isaías 53:4-5; 1 Pedro 2:24). Jesús murió no solamente para salvar nuestra alma; sino todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo.
(III) El testimonio directo de sanidad está hoy en el poder del Espíritu Santo: el propósito de Dioses que vivamos
ahora en lo bueno y con el poder de la vida eterna. ¡No existe tal cosa como un creyente sin sanar!
La realidad es que la cruz fue el encuentro decisivo en la batalla entre el bien y el mal. Allí Satanás fue por fin desnudado de su poder y su destino fue sellado definitivamente. ¡Pero todavía existe una guerra! Asimismo la obra decisiva ha sido conseguida para nuestra sanidad, pero todavía no estamos plenamente sanados. Cada milagro de la gracia de Dios es un milagro de promesa. Es un tipo o indicador de lo que nos pertenecerá cuando Jesús venga en su Reino de gloria. El hecho de que la batalla está ganada, pero no acabada, no nos impide ocuparnos en la guerra espiritual a todos los niveles en el día de hoy. Al contrario, nos debería estimular. Así es con la cuestión de sanidad, ¡porque ciertamente esta es parte de la batalla! No deberíamos inhibirnos de orar sólo porque nos damos cuenta de que todavía, no todo es perfecto.
g) Seis razones por las cuales fallamos en recibir-nuestra sanidad
(1) Alguna gente no tiene fe en Dios para su sanidad (Santiago 5:15).
(II) El pecado personal sin confesar crea una barrera a la gracia de Dios (Santiago 5:16).
(III) La desunión persistente y extensa, el pecado e incredulidad en cuerpos de creyentes y familias impiden sanidad en los miembros individuales del cuerpo (1 Corintios 11:30).
(IV) Por diagnóstico incompleto o incorrecto de lo que causa sus problemas, ]agente no sabe orar correctamente.
(V) Alguna gente supone que Dios siempre sana instantáneamente, y cuando no es sanada inmediatamente, deja de orar.
(VI) Alguna gente busca en la dirección equivocada su sanidad. Es importante oír la Palabra de Dios con respecto al proceso de sanidad. Algunos tendrán un toque sobrenatural directamente de Dios para su sanidad, pero otros recibirán alivio y sanidad por ayuda médica o quirúrgica. Recuerda, no toda sanidad viene de Dios, por consiguiente, es importante para nosotros ejercitar el don de discernimiento cuando viene a estas áreas profundas de la vida.
h) Conclusión
E ningún sitio es el amor incondicional más plenamente expresado que en la cruz (1 Juan 4:10). Necesitamos ser animados para venir como niños a nuestro Padre celestial. El sabe lo que es mejor para nosotros. Necesitamos venir al trono de gracia con confianza, para que podamos recibir misericordia y hallar gracia para ayudarnos en nuestra hora de necesidad (Hebreos 4:16). Dios ha asegurado nuestro porvenir en cada área por medio de la vida, muerte y resurrección de Jesús (Romanos 8:32).
i) Preguntas y puntos de reflexión
1. ¿Por qué tantos cristianos se sienten condenados, indignos e insuficientes? Discútelo.
2. ¿Qué provisión ha asegurado Dios para nosotros para liberamos de condenación, y qué necesitamos hacer? (1 Juan 1:7-9)
3. ¿Es el sacrificio que hizo Jesús suficiente para cubrir todas nuestras necesidades?
4. ¿Dónde está Satanás con relación a nosotros y cuánto poder tenemos disponible para nosotros cuando estamos en Cristo? (Efesios 1:17-23).
5. Lee y discute las seis razones por las cuales fallamos en recibir nuestra sanidad, y compáralas con los tres hechos principales demostrando que nuestra sanidad es una parte íntegra de la obra de Jesús en la cruz.
j) Resumen y aplicación
1. Dios ha prometido cubrir toda necesidad espiritual, física y material para todo su pueblo por la obra de Jesús en la cruz.
2. Los hijos de Dios deberían ser libres de condenación, porque tienen disponible para sí el perdón de Dios. 3. Dios ha prometido cubrir todas nuestras necesidades según sus riquezas en gloria (Filipenses 4:19).
4. Jesús ha ganado para nosotros la victoria sobre el pecado, la muerte, el mundo y el poder de Satanás por su obra en la cruz.
5. La sanidad del cuerpo es una parte íntegra del propósito de nuestro Padre celestial en la obra de Jesús en la cruz del Calvario.
a) Escrituras clave
1 Corintios 1:17-18
Filipenses 2:5-11
Gálatas 6:14
Filipenses 3:20-21
Isaías 52:13-53:12
b) Introducción
La cruz de Cristo está en el corazón de nuestra fe cristiana. Sin ella no tenemos fe, y fuera de su verdad el cristianismo pasa a ser sólo otra filosofía de la vida, un asunto de palabras e ideas. Jesús no vino para darnos otra clase de ideas acerca de Dios, sino al contrario, vino para morir por nosotros. (Marcos 8:31). El concepto de la cruz era una parte esencial, en lo que a Jesús se refiere, del entrenamiento de sus discípulos. El usó la realidad de la cruz para recalcar la necesidad de sometimiento absoluto a la vida del Reino. Ya sabía dentro de sí mismo lo que significaba «tomar la cruz», y quería que los discípulos tomasen su propia cruz y que le siguiesen (Lucas 9:23).
No hay ninguna virtud en destacar el dolor y horror de la cruz porque sí, pero sí necesitamos entrar, hasta cierto punto, en la realidad del padecimiento de Cristo si alguna vez vamos a apreciar: primero, lo que significó para Dios el salvarnos por medio de la cruz; y segundo, lo que Dios ha logrado para cada uno de nosotros en la muerte de Jesús. Llevamos viviendo mucho tiempo con un concepto doméstico de la cruz. La hemos refinado de su horror, y al hacer eso le hemos robado su poder. El Espíritu Santo quiere que conozcamos la importancia del sacrificio de Cristo, porque esta obra de la cruz debiera ser central en nuestra vida y ministerio. Las Escrituras no esconden nada de la vergüenza y agonía que llevaba envuelta para el amado Hijo de Dios. No es sencillamente el hecho de que muriese lo importante; la manera en que murió tiene la mayor significación para cada uno de nosotros. Las profecías del Antiguo Testamento concernientes a la muerte de Cristo pusieron el mismo énfasis en los detalles de sus padecimientos (Isaías 50:6; Salmo 22:12-18). En la iglesia, en general, hemos reducido a Cristo a nuestra medida y hemos reducido su muerte a dimensiones que podemos manejar espiritual, emocional y teológicamente. Si sintiéramos el profundo horror de la cruz, conoceríamos toda la extensión de nuestro pecado y esto es de lo que huimos dentro de lo más profundo de nuestro corazón y mente. Lo que sucedió aquel día en el Calvario no fue bonito. No había sentimiento en los azotes romanos, y la crucifixión romana ha sido reconocida universalmente como la forma más cruel de ejecución pública jamás inventada. Era una muerte horrorosa, lenta, dolorosa y humillante. Necesitamos ver la profundidad del Calvario. Necesitamos ver que todo lo que podemos tener o ser fluye de este acto de amor. Más que eso, necesitamos reconocer que si hemos de vivir para Dios, entonces necesitamos caminar de la misma manera nosotros mismos.
d) El poder de la cruz
Jesús no experimentó una crucifixión normal y rutinaria. También fue sometido a la humillación pública de un juicio burlesco ante Poncio Pilatos durante el cual abusaron de él. Fue golpeado y desfigurado, le arrancaron la barba y pusieron una corona de espinas en su cabeza como gesto de mofa a su declaración de ser un rey. En el jardín se había enfrentado con la horrorosa verdad de que esta copa era Su copa y no podría ser bebida La presión dentro de sí mismo eran tan intensa que sangró por la frente. Cuando los soldados fueron a vieron que ya estaba muerto, por tanto, no le rompieron las piernas. En vez de eso, le traspasaron el costado y agua. Esto significa que Jesús había muerto literalmente de un corazón roto. Su corazón se había reventado había coagulado: la sangre y plasma se habían separado y cuando fue traspasado, fluyeron de su costado.
No podemos empezar a hablar de sus padecimientos espirituales. Estas cosas están escondidas de n no hay ninguna manera en que pudiéramos comprender jamás lo que significaba para el Hijo desamparado por su Padre. El grito que salió de sus labios resonaba con las palabras del Salmo 22′ Dios mío, ¿por qué me has desamparado? contiene profundidades de sufrimiento que jamás podremos Pero debemos ver que ninguna de estas cosas fue casual. Los hombres le llevaron ¡pero no estaban los procedimientos aquel día! Esta es la imponente verdad del Calvario. ¡Dios el Padre estaba en con entregaba a su Hijo por el alma del hombre! Nosotros huimos del hecho porque sólo sirve para recalcar claridad la extensión de nuestra culpa (Hechos 2:23). Dios, de algún modo misterioso, puso nuestra c y por medio de sus padecimientos fuimos liberados (Isaías 53:4-5). El poder de la cruz para nosotros hecho de que cada detalle de la experiencia de Jesús tiene significación dinámica para nosotros en nuestra necesidad. Desde la caída del hombre, Satanás ha mantenido a hombres y mujeres bajo su estado atados en cadenas de pecado y enfermedad, depresión y desesperación, que han sido experiencia humana. El hombre ha venido a estar sujeto a toda clase de sufrimiento y aflicción como su desobediencia a Dios. En la cruz toda atadura espiritual y emocional, toda aflicción que Satanás humanidad por la desobediencia del hombre, ha sido invertida en el poder del Calvario.
e) Los seis ayes del hombre
En el tercer capítulo de Génesis nos es dado profundamente los efectos del pecado. Después de la caída por su desobediencia a Dios somos introducidos a los tristes efectos de esa desobediencia. Aunque el vivido como un agente libre en comunión con Dios y se le había dado la autoridad para regir sobre en la tierra, ahora estaba en esclavitud. Satanás tenía dominio sobre él y desde aquel momento en a humana ha sido sometida a todo mal y aflicción como resultado del pecado. Aquí el hombre vino a seis terribles ayes que desde aquel momento en adelante han sido la fuente de todo dolor y aflicción alma y espíritu que la raza humana jamás haya experimentado.
(1) Culpabilidad y condenación
Tanto el hombre como la mujer, cuando fueron desafiados por Dios, intentaron evitar esta cu pasaron del uno al otro. Al final, ¡sólo la vieja serpiente tenía la voluntad de aceptar la culpa! el fracaso de la humanidad desde entonces. Ha sido el factor que ha dividido al hombre del hombre de Dios. Hasta que no aceptemos nuestra culpabilidad, no puede haber reconciliación. culpabilidad ante Dios es de tal naturaleza que nunca la podríamos expiar nosotros mismos. ser nuestro portador de culpabilidad. Llevó nuestros pecados en su cuerpo en el árbol (la cruz).
(II) Opresión del diablo
Antes que el hombre cayera no estaba sometido al dominio de Satanás. Ahora que el hombre de Dios, está a la merced de Satanás. Sin embargo, la cruz ha acabado con el poder indiscutido (Colosenses 2:13-15).
(III) Dolor y sufrimiento
En ningún sitio de la Biblia leemos que la enfermedad y el sufrimiento sean la voluntad de humanidad. Son la consecuencia del pecado y encuentran su fuente en la obra de Satanás como resultado de la desobediencia del hombre. Esto no quiere decir que Dios no pueda usar el dolor y sufrí su propio propósito de gracia en nuestra vida: claro que puede. Pero sabemos que esto no es Dios para sus hijos, y en el perfecto Reino de Dios, todos estos elementos ajenos serán descartados «por cuya herida fuisteis sanados» (1 Pedro 2:24). III Dolor y sufrimiento
En ningún sitio de la Biblia leemos que la enfermedad y el sufrimiento sean la voluntad de humanidad. Son la consecuencia del pecado y encuentran su fuente en la obra de Satanás como resultado de la desobediencia del hombre. Esto no quiere decir que Dios no pueda usar el dolor y sufrimiento para su propio propósito de gracia en nuestra vida: claro que puede. Pero sabemos que esto no es Dios para sus hijos, y en el perfecto Reino de Dios, todos estos elementos ajenos serán descartados “por cuya herida fuisteis sanados» (1 Pedro 2:24).
(IV) Ansiedad y preocupación
El hombre fue sentenciado a una vida de trabajo duro (Génesis 3: 17-19). Aunque había vivido en un jardín de la munificencia de Dios, rodeado por todo lo que necesitaba para la vida y salud, ahora estaba condenado a dificultad y esfuerzo. Fueron espinas lo que usaron para hacer una corona para Jesús, y la llevó por nosotros. Llevó en sí mismo toda la agonía de espíritu y ansiedad de corazón que pertenece al hombre, mientras intenta encontrar su propio camino en el mundo sin Dios. ¡Qué contraste: el camino de Jesús y la maldición de espinas! Como la llevó por nosotros, somos libres en el poder de la fe, para caminar el camino del Reino (Mateo 6: 33-34).
(V) Muerte
El hombre fue aislado de la fuente de su vida por el pecado. La muerte es el resultado de nuestro pecado y es la suerte común de todo hombre (Romanos 5:12). Sin embargo, la Biblia nos dice-que la muerte física no es el fin, porque el hombre está destinado a morir una vez y después de esto enfrentarse con el juicio de Dios (Hebreos 9:27-28). Pero por medio de la muerte de Jesús el juicio de muerte ha sido quitado. El ha llevado el juicio por nosotros (Hebreos 2:14-15).
(VI) Rechazo y separación de Dios
El hombre fue echado del jardín y ha sido un náufrago espiritual desde entonces. El hombre en el fondo es un ser rechazado: su pecado ha causado una separación entre él y Dios. El grito más profundo de la cruz fue un grito de abandono: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» ¡Jesús vino a ser un abandonado por ti y por mí! No había nada más que pudiera suceder, porque al llevar nuestro pecado en sí mismo, se puso fuera de los límites de la presencia del Padre.
f) Unidos con El
El poder de la cruz está en el hecho de que Jesús llevó todos estos elementos en sí mismos en la cruz y rompió su poder. Venció todo factor negativo que jamás haya amenazado al hombre, y rompió el poder de Satanás que dirige todas estas fuerzas para llevar al hombre a la destrucción.
No es suficiente maravillarse de la obra de Jesús en la cruz; para que esa obra sea efectiva en nosotros, necesitamos recibirla en nuestra propia vida. Fue en el poder del Espíritu Santo que Jesús se ofreció por nosotros (Hebreos 9:14). Es mientras permitimos que el Espíritu Santo haga la misma obra de vencer el pecado, aflicción y el poder de la muerte en nosotros, que entraremos en la verdadera victoria del Calvario.
g) Preguntas y puntos de discusión
1. ¿Qué hace que el cristianismo sea diferente de otras religiones, ideas y filosofías? Discútelo.
2. ¿Por qué tuvo que morir Jesús en la cruz por nosotros?
3. ¿Por qué tuvo que pasar Jesús por una muerte tan dolorosa, humillante e interminable?
4. ¿Cómo pudo Dios el Padre permitir a su Hijo hacer lo que hizo? Si está en control; ¿por qué era necesario? 5. ¿Fue la cruz el punto fundamental en la historia?
6. ¿Por qué ha vencido la obra de Jesús en y alrededor de la cruz el poder de Satanás, y qué significa para la gente en general?
7. ¿Cumple lo que leemos sobre la cruz en el Nuevo Testamento lo que fue hablado de ella en el Antiguo Testamento? Por ejemplo, lee Isaías 52:13-53-12.
8. ¿Cómo podemos tomar nuestra cruz y seguir a Jesús como lo pide cuando nos damos justa cuenta de cuánto hizo realmente Jesús cuando tomó su cruz? (Lucas 9:32).
h) Resumen y aplicación
1. La cruz de Cristo está en el corazón del discipulado cristiano.
2. Nuestra salvación le costó a Jesús todo.
3. Para que la cruz del Calvario sea efectiva necesitamos recibir el poder de ella en nuestra vida.
4. ¡Para ser verdaderos discípulos de Jesús necesitamos tomar nuestra propia cruz y seguirle!
5. El hombre ha causado su propia ruina, pero Dios todavía estaba dispuesto a mandar su propio Hijo Jesús a sufrir y morir por nosotros y darnos otra oportunidad.
a) Escrituras clave
Hebreos 6:1-2
2 Pedro 3:3-15
Romanos 2:5-11
Hebreos 10:24-39
Mateo 25:31-46
Mateo 24:1-51
b) Introducción
Venimos ahora al último fundamento de nuestra fe, esencial para seguir a la madurez. Como discípulos de Jesús sabemos que en el cielo hay un río puro de agua de vida, limpio como el cristal, que procede del trono de Dios. Aquí falta la maldición, falta la muerte, falta el mal, faltan las lágrimas y falta la noche. Sin embargo, existe un infierno así como un cielo. Existe no sólo la bendición eterna sino también existe el juicio eterno.
c) ¿Cuál es el significado de la palabra juicio?
El verbo "juzgar" significa separar; distinguir entre; ejercitar juicio en; estimar; pedir cuentas; cuestionar; juzgar juiciosamente; procesar como juez; llevar a juicio; sentenciar; dar cuentas; administrar gobierno; gobernar.
d) Razones para enseñar sobre el juicio eterno
(1) Para que estemos continuamente agradecidos
Agradecidos por la gracia y misericordia de Dios (Romanos 5:8-9; 1 Tesalonicenses 1:10).
(II) Para que vivamos en el temor de Dios (Hebreos 10:3 1; 1 Pedro 1:17)
Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.(Mateo 10:28)
Nótese que la palabra "destruir" no significa que el alma desaparecerá o desintegrará, sino que será llevada a la ruina. Todavía estará allí, pero será un reflejo triste de lo que debería ser. No es una pérdida de ser, sino de bienestar.
(III) Para despertar intercesión por los perdidos
Debido al horror de morir sin Cristo.
(IV) Para que presentemos el evangelio como es (Romanos 1:16-20).
El evangelio revela tanto la justicia como la ira de Dios.
e) ¿Cómo se revela la ira de Dios?
– En la conciencia del hombre, a menos que llegue a estar cauterizada e insensible.
– En la historia, por ejemplo, las historias de Adán y Eva echados del Edén; el diluvio; la torre de Babel; las ciudades de Sodoma y Gomorra.
– En la universalidad de la muerte, incluso aunque el diablo dijo: "No moriréis". (Génesis 3:4).
– En las consecuencias del pecado. "Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará". (Gálatas 6:7).
– La mayor manifestación fue en el Calvario. Le costó muchísimo a Jesús apaciguar la ira de Dios. "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en El" (2 Corintios 5:21).
f) Se llama el juicio eterno
– El grande y terrible día de Jehová (Malaquías 4:5).
– El día de la ira de Dios, cuando su juicio justo será revelado (Romanos 2:5).
– El día de juicio y destrucción de hombres impíos (2 Pedro 3:7).
– El gran día de la ira de El que se sienta en el trono y del Cordero (Apocalipsis 6:16-17).
El juicio eterno es cierto (Hechos 17:30-31; Isaías 45:23-24) y todos los que no sean parte del Reino de Dios estarán allí en aquel día (Apocalipsis 21:8; Lucas 16:19-31). El efecto de esto será aterrador (Isaías 2:19; Apocalipsis 6:16-17; Hebreos 10:31).
g) ¿Qué es el juicio eterno?
– Ser echado en el fuego eterno del infierno (Mateo 18: 8-9).
– Estar en la compañía del diablo y sus ángeles (Mateo 25:41).
– Castigo eterno (Mateo 25:46).
– Oscuridad donde habrá llanto y crujir de dientes (Mateo 25:30).
– Vergüenza y confusión perpetua (Daniel 12:2).
– La segunda muerte (Apocalipsis 20:14-15).
– Eterna separación de Dios (Mateo 25:41; 2 Tesalonicenses 1:9-10).
h) Otras enseñanzas sobre el juicio eterno
– Aniquilación, es decir, no hay nada al final.
– Castigo temporal, luego aniquilación.
– Reconciliación universal: aquí incluso el diablo será salvo.
NOTA: Ninguno de estos puntos son verdades bíblicas: (Mateo 25:31-46; Apocalipsis 20:10; Marcos 9:47-48).
i) ¿Por qué debe haber juicio?
– Por el pecado contra la ley de Dios (Romanos 2:12).
– Por impiedad (2 Pedro 3:7).
– Por maldad (2 Pedro 2:9).
– Por desobediencia (Judas 6).
– Por incredulidad (Juan 3:18).
– Por trasgresión (Romanos 5:18).
– Por hechos malos (Juan 3:19).
j) ¿Quién es juez?
– Dios (Hechos 17:31; Romanos 3:6; Hebreos 12:23; 1 Pedro 4:5).
– El Hijo (Juan 5:22-27; Hechos 10:42).
– Los santos (1 Corintios 6:2-3).
k) ¿Cuáles son los principios que gobiernan el juicio divino?
– La medida de luz o verdad revelada (Mateo 10:14-15; 12:41).
– Todo conocimiento divino (Juan 8:15-16; Apocalipsis 20:12,15; Romanos 2:2).
– Las palabras de Dios (Juan 12:48-50).
– Responsabilidad personal (Romanos 14:10-12).
– Conducta personal (2 Corintios 5:10; Romanos 2:5-6; 1 Pedro 1:17; Apocalipsis 20:12).
– Imparcialidad divina (1 Pedro 1:17).
– El trato a los hijos de Cristo (Mateo 25:31-46; 12:50; 2 Tesalonicenses 1:5-10). – La ley (Romanos 2:12).
– Rectitud y justicia (Salmos 9:8; 96:13; Hechos 17:31; Romanos 2:5; 2 Timoteo 4:8; Apocalipsis 19:11).
– Motivos y pensamientos (1 Corintios 4:5; Romanos 2:16).
– El evangelio (2 Tesalonicenses 1:8).
l) ¿Cuándo ocurre el juicio?
(I) Ha Ocurrido
– Satanás (Juan 16:11; Colosenses 2:15).
– El mundo (Juan 12:31).
– El hombre (Juan 3:18; Juan 5:24; Romanos 5:9; Romanos 8:1).
(II) Está ocurriendo
– Pecadores (Romanos 1:18-32).
– Cristianos (1 Corintios 11:31-32).
(III) Ocurrirá
– Después de la muerte (Hebreos 9:27).
– El día final (Juan 12:48).
– El día (Mateo 10:15; 11:22-24; 12:36; Hechos 17:31; Romanos 2:5; 1 Corintios 3:13; 2 Tesalonicenses 1:10; 2 Pedro 2:9; 2 Pedro 3:7; y 1 Juan 4:17).
– En la venida de Cristo (Mateo 25:31; 1 Corintios 4:5; 2 Tesalonicenses 1:7-10;2 Timoteo 4:1; Judas: 14-15).
(IV) Ocurrirá en
– El trono de su gloria, para las naciones (Mateo 25: 31-46).
– El tribunal 8de Cristo, para los santos (Romanos 14:10; Corintios 5:10).
– Un gran trono blanco, para los pecadores8 (Apocalipsis 20:11-15).
(V) ¿Qué pasará?
– Los pecadores serán juzgados por el pecado y sepultados en el olvido interminable (2 Tesalonicenses 1:8-9; Apocalipsis 11:18; Mateo 25:46; Apocalipsis 20:15).
– Los justos en Dios vivirán para siempre con Cristo Jesús y recibirán recompensas por lo que hayan hecho en Cristo.
Nosotros como discípulos de Jesús necesitamos rescatar a los perdidos y preocuparnos por los que se están muriendo.
m) Preguntas y puntos de reflexión
1. Si Dios es un Dio8s de amor, ¿por qué permite que los que no aceptan a Jesús como Señor y Salvador sean castigados por la eternidad? (Hebreos 10:26-29).
2. ¿Puede Dios negar su propia rectitud, santidad y justicia en algunas circunstancias?
3. ¿Deberíamos vivir en el temor de Dios? (1 Pedro 1:17).
4. La ira de Dios fue invocada cuando el hombre escogió pecar. ¿Cómo apaciguó Jesús esa ira o enfado?
5. ¿Por qué debería la enseñanza sobre el juicio eterno motivarnos para ser testigos de Jesús aquí en la tierra?
n) Resumen y aplicación
1. Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio. (Hebreos 9:27).
2. Dios es santo, justo y no puede mentir. Dentro de El no hay sombra de variación. Debe ser conforme a su naturaleza y carácter. El pecado y rebelión del hombre contra Dios, por consiguiente, debe ser juzgada (Santiago 1:17; Números 23:19).
3. Los justos en Dios han de ir a un lugar donde la muerte y la maldición faltan y donde vivirán con Jesús p siempre.
4. Los que no ace8ptan el camino de Dios para ellos en Jesús, irán al castigo eterno.
5. El juicio eterno es una verdad fundamental que debería motivarnos como discípulos de Jesús a vivir en el te de Dios y a alcanzar a los perdidos y los que se están muriendo.
a) Escrituras clave
Juan 5:19-30
Apocalipsis 11:18
1 Corintios 15:1-58
1 Tesalonicenses 4:13-5:11
Romanos 6:1-14
b) Introducción
«Resurrección» significa «levantamiento’ o «levantarse». En su forma verbal significa «hacer levantar, levantar; despertar del dormir y de la muerte». Como discípulos de Jesús no solamente vivimos por tiempo o por un tiempo, sino por la eternidad. Somos seres eternos; tenemos vida eterna. Jesús vivió con la cruz en primer plano y la eternidad en el fondo (Hebreos 12:2), y nosotros hemos de seguir a Jesús. George Whitfield dijo: «Ojalá trabajare por la eternidad; orare por la eternidad; predicare por la eternidad; quiero sólo a Dios».
c) Ejemplos de resurrección en la Biblia
(I) La resurrección en el Antiguo Testamento
– El hijo de la viuda de Sarepta (1 Reyes 17:17-24).
– El hijo de la Sunamita (2 Reyes 4:32-35).
– El hombre en el sepulcro de Eliseo (2 Reyes 13:21).
(II) La resurrección en el Nuevo Testamento
Resucitados por Jesús -La hija de Jairo (Marcos 5:35-43).
-El hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17).
-Lázaro (Juan 11:1-45).
Por Pedro – Dorcas (Hechos 9:36-42).
Por Pablo – Eutico (Hechos 20:9-12).
Hay tres aspectos de la resurrección que necesitamos considerar en esta unidad de enseñanza:
– La resurrección de Jesús (pasado).
– La resurrección espiritual del creyente, en Cristo (presente).
– La resurrección final de todos los que están en sus tumbas (futuro).
(d) La resurrección de Jesucristo
(Mateo 28:6; Lucas 24:36-53; Hechos 1:3)
¿Qué declara la resurrección de Jesús?
– Jesucristo es supremo sobre toda cosa creada (Mateo 28:18; Efesios 1:17- 23).
– El juicio futuro es asegurado (Hechos 17:31).
– Jesucristo es el Hijo de Dios (Romanos 1:4).
– Los creyentes son justificados (Romanos 4:25).
– La muerte es derrotada (Romanos 6:8-9).
– Hay un sacerdote en el trono de Dios (Hebreos 10:12).
– Hay un nuevo nacimiento en una esperanza viva (1 Pedro 1:3).
Sin embargo, esta enseñanza no puede significar solamente el conocimiento glorioso de que Jesús resucitó de entre los muertos. ¡Uno no sería cristiano si no creyera esto! (Romanos 10:9-10).
e) La resurrección espiritual del creyente en Jesucristo
(2 Corintios 5:14-17; Gálatas 2:19-20; Colosenses 2:12)
El os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos (matados) por vuestros delitos y pecados… aún estando nosotros muertos (matados) por (nuestros propios) defectos y ofensas, nos dio vida juntamente en comunión y unión con Cristo. Nos dio la vida misma de Cristo, la misma nueva vida con la cual le resucitó… y juntamente con El nos resucitó en los lugares celestiales.
(Efesios 2:1,5,6 Versión amplificada)
(I) ¿Cuáles son las evidencias de esta resurrección en la vida de un discípulo?
– Una nueva vida es manifiesta (Romanos 6:4).
– Una nueva actitud hacia la vida es establecida y mantenida (Romanos 6:11).
– Un nuevo Señor es obedecido (2 Corintios 5:15).
– Un nuevo propósito de vida es adoptado (Colosenses 3:1-4).
(II) ¿Cuándo ha de tener lugar la futura resurrección?
– En el día postrero (Juan 6:39-54).
– En la resurrección del día postrero (Juan 11:23-24).
– En su venida (1 Corintios 15:20-23).
– A la final trompeta (i Corintios 15:51-52).
– Cuando el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descienda del cielo (1 Tesalonicenses 4:16-17).
(III) ¿Qué efecto debería tener la resurrección en la conducta de un cristiano?
– Guardarnos de hacer lo que queramos y por consiguiente pecar (1 Corintios 15:32-34).
– Comprometidos a mantenernos firmes y trabajar para el Señor (1 Corintios 15:58).
(IV) Los creyentes se levantarán de nuevo
– A la vida eterna (Daniel 12:2-3).
– Con un cuerpo como el glorioso cuerpo de Cristo (Romanos 6:5; Filipenses 3:20-21; 1 Juan 3:2).
– Con un cuerpo conforme a la voluntad de Dios (1 Corintios 15:38).
– Con cuerpos imperecedores (1 Corintios 15:42).
– Con un cuerpo levantado en gloria (1 Corintios 15:43a).
– Con un cuerpo poderoso (1 Corintios 15:43b).
– Con cuerpos espirituales (1 Corintios 15:44).
– Para ser glorificados con Cristo (Colosenses 3:4; Juan 17:24).
– Primeros (Apocalipsis 20:6).
En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza. (Salmo 17:15)
f) La resurrección final de todos los que están en sus tumbas
(Juan 5:28-29)
(1) El día de resurrección es el día de recompensa
Grandes y maravillosas como son estas verdades en su inspiración y consuelo, queda un sentido de que falta algo. ¿Cómo ha de afectar esta gran verdad a nuestra vida desde su propio fundamento? En Lucas 14:12-14 Jesús animaba a la gente cuando hacían un banquete, de no solamente invitar a los que devolverían la invitación, sino de invitar a los que no lo harían. Después hizo esta declaración: «te será recompensado en la resurrección de los justos». (Lucas 14:14). Por tanto, el día de resurrección es el día de recompensa. Este es el contexto en el que el tribunal de Cristo debería ser enseñado (Apocalipsis 11:18; 21:11-15).
(II) El tribunal de Cristo
Las razones para esta enseñanza son:
– Para trabajar, porque el Señor recompensa a todos según su conducta y como merecen sus hechos (Jeremías 32:19).
– Para trabajar en el poder del Espíritu (Juan 6:63). No deberíamos hacer ninguna obra muerta sino hacer todo con fe hacia Dios, energetizados por el Espíritu Santo.
– Para parar de juzgar a los demás (Romanos 14:10-13).
– Para trabajar en el temor de Dios (2 Corintios 5:10).
– Para que nuestro servicio sea hecho sinceramente y con motivo correcto (Colosenses 3:23).
(III) Esta doctrina corrige algunas doctrinas «cristianas» erróneas
Por ejemplo:
– «Todo lo que importa es que seamos salvos y que vayamos al cielo». (No somos salvos por obras, pero cuando somos salvos ¡las obras cuentan!)
– «Todos seremos iguales en el cielo». (En un sentido lo seremos, pero no sólo habrá recompensas sino también pérdida de recompensas.)
– «Puedes vivir como quieras y quedar sin castigo». (¡La gracia es gratis pero no es barata!)
(IV) Debemos rendir cuentas por las cosas hechas al cuerpo
1. Es individual. Esto significa que no existe el señalar con el dedo. La responsabilidad está en nuestras manos y no podemos culpar a los demás, ni siquiera a las circunstancias.
2. Ante Cristo el Juez. Juzgará sólo en amor y sin parcialidad. Su memoria es perfecta, por tanto, más vale que renunciemos a toda hipocresía ahora y no hagamos ostentación, porque entonces sólo habrá honestidad. Más vale que empecemos ahora. Recuerda, cuando somos honestos ante Dios y confesamos nuestros pecados El nos perdona.
3. De lo que hayamos hecho al cuerpo. Lo que hayamos permitido a nuestros ojos mirar; nuestro oído escuchar; nuestro corazón amar; nuestra mente creer; nuestros labios decir; nuestras manos tocar, nuestros pies llevar a; y nuestro cuerpo ser entregado a. De lo contrario de esto: las cosas buenas que hayamos hecho con el tiempo, el dinero, los talentos, etc.
4. Secretos expuestos. (Romanos 2:16) No sólo lo que hayamos hecho será expuesto, sino el porqué, es decir, nuestros motivos serán revelados (1 Corintios 4:5). Necesitamos hacer lo que es bueno y correcto a los ojos de Dios (Mateo 6:1).
(V) El tribunal de Cristo
Cuando esté ante el tribunal de Cristo,
y me muestre su plan para mí,
el plan de mi vida como hubiera podido ser,
si hubiera tenido su voluntad, y vea
cómo le impedí aquí y le bloqueé allá
y no entregaba mi voluntad,
¿habrá pena en los ojos de mi Salvador,
pena, aunque todavía me ame?
El me tendría rico, pero estoy allí pobre,
desnudo de todo menos de su gracia,
mientras la memoria corre como algo perseguido,
por los años que no puedo volver a trazar.
Entonces mi corazón desolado casi se romperá
con las lágrimas que no puedo derramar.
Me cubriré la cara con las manos vacías,
y agacharé la cabeza sin corona.
Señor de los años que me quedan,
los entrego en tu mano;
tómame, fúndeme, moldéame
al diseño que tú has planeado.
(VI) Las recompensas (1 Corintios 3:10-15)
Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. (1 Corintios 3:14)
– Coronas por llevar a muchos a la justicia (Daniel 12:3).
– Coronas que durarán para siempre (1 Corintios 9:24-25).
– Coronas de justicia (2 Timoteo 4:7-8).
– Coronas de vida (Santiago 1:12).
– Coronas de gloria (1 Pedro 5:1-4).
Las recompensas son dadas al final, por tanto retén lo que tienes para que nadie te quite tu corona (Apocalipsis 3:11). Necesitamos estar en buena relación con Dios, con nuestro cuerpo, alma y espíritu bajo su control.
g) Preguntas y puntos de discusión
1. En la vida de Jesús, ¿el saber que viviría por la eternidad importaba mucho?
2. ¿Tienes alguna evidencia de resurrección espiritual en tu propia vida?
3. ¿Qué diferencia debería haber en nuestra vida cuando reconocemos que como discípulos de Cristo vamos a ser resucitados y vivir por la eternidad?
4. ¿Deberíamos trabajar para el Señor sólo porque vamos a recibir recompensas?
5. ¿Vamos a tener que rendir cuentas por todo lo que hagamos en la tierra, incluso como discípulos de Jesús? ¿Y eso debería hacer una diferencia en la manera de vivir nuestra vida?
6. Si nuestros hechos y motivos van a ser revelados en el día del juicio, ¿por qué la mayoría de los cristianos todavía llevan una máscara para esconder su verdadero ser?
7. ¿Crees que recibirás alguna corona en el cielo, y por qué?
8. ¿Cómo deberíamos vivir nuestra vida, según Mateo 24:36-51?
h) Resumen y aplicación
1. La resurrección de Jesús demuestra que la muerte es derrotada y que El es Señor de todo.
2. Jesús murió y fue resucitado para estar con Dios para siempre y sus discípulos vivirán para siempre con El.
3. Un discípulo de Jesús tiene un nuevo amo llamado Jesús y una nueva vida en El.
4. La resurrección espiritual del creyente debería tener el efecto de guardarnos de pecar y causarnos el ser comprometidos y trabajar para el Señor Jesús.
5. El día de resurrección es el día de recompensa para el discípulo de Jesús.
6. Las obras no nos salvarán, pero cuando seamos salvos, las obras iniciadas por Dios contarán para recompensas en el cielo.
7. Somos personalmente responsables ante Jesucristo el juez, por lo que hayamos hecho al cuerpo, incluso las cosas secretas.
a) Escrituras clave
Hebreos 6:1-2
Marcos 16:17-18
1 Timoteo 5:22
2 Timoteo 1:6
b) Introducción
Recordemos que el llamamiento del Espíritu Santo es de seguir a la madurez. Para que esto ocurra debemos tener nuestros fundamentos espirituales bien cimentados. La doctrina de la imposición de manos es una progresión de las primeras tres verdades fundamentales, porque esta verdad vuelve a dirigir la atención de nosotros mismos a los demás para que podamos ser instrumentos de la bendición de Cristo. Echar el fundamento del bautismo del Espíritu Santo nos da la habilidad de ministrar en esta manera. La imposición de manos puede ser definida como un acto en el que una persona pone la mano sobre el cuerpo de otra por algún propósito espiritual concreto. Normalmente, este acto va acompañado de oración, de dar una palabra profética, o de ambos.
c) Algunos ejemplos del Antiguo Testamento
(I) Los israelitas imponían manos en sus sacrificios antes de matar los animales para significar la transferencia de pecado e identificación con la ofrenda por el pecado (Levítico 1:1-5).
(II) Jacob (o Israel) impartió una bendición a Efraín y a Manasés, los hijos de José, por la imposición de manos que incluía una palabra profética (Génesis 48:14).
(III) Moisés comisionó a Josué para la imposición de manos, impartiéndole su autoridad y sabiduría. Aquí vemos la transferencia de liderato y transmisión de una medida de sabiduría y honra para poner a Josué en condiciones de ser el líder (Deuteronomio 34:9; Números 27:15-23); Josué 1:16-17)
d) Razones del Nuevo Testamento para la imposición de manos
(I) Para impartir sanidad
– Jesús impartió sanidad por la imposición de manos (Lucas 4:40; 13:13).
– Los ancianos han de ungir con aceite (con sus manos) y orar par sanidad (Santiago 5:14-16).
– Los creyentes son animados para impartir sanidad por la imposición de manos (Marcos 16:17-18; Hechos 9:17 y Hechos 28:8-9 lo demuestran en la práctica).
(II) Para impartir bendición
– Jesús impartió la bendición de Dios a los niños (Mateo 19:13-15: Marcos 10:13-16).
– Jesús puso la mano sobre Juan y dijo: «no temas» (Apocalipsis 1:17).
(III) Para impartir el bautismo del Espíritu Santo
Los creyentes en general, así como los líderes, estaban involucrados en impartir el bautismo del Espíritu Santo por la imposición de manos (Hechos 8:14-24; 9:10-17; 19:6).
(IV) Para impartir dones espirituales ( 1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 1:6; Romanos 1:11)
(V) Para apartar gente para una obra específica
Los trabajadores para el Señor establecidos, son apartados para una obra específica por la imposición de manos, lo que imparte una unción específica para cumplir esa obra (Hechos 13:2-3). El comisionar diáconos (Hechos 6:1-6) también llevaba consigo la imposición de manos por parte del liderato. Nótese que los líderes escogen a hombres llenos de fe, sabiduría y del Espíritu Santo para desempeñar papeles de liderazgo incluso en las áreas de trabajo prácticas en la iglesia.
e) Hay que tener cuidado con la imposición de manos
No impongas con ligereza las manos a ninguno.
Esta Escritura principalmente se refiere a apartar a alguien para una posición de ministerio o de anciano. Obviamente es un asunto serio el tener a alguien que no sea la persona correcta en una posición de liderazgo, en especial si la pe condona un pecado habitual o si Dios no ha elegido a esa persona. Incluso, puede ser que no sea el momento oportuno para una persona el ser puesto en liderazgo (1 Timoteo 3:6). Dios escoge al liderato y declara el momento oportuno para que sean alzados, luego otros líderes deberán ser llamados para imponer manos sobre ellos y apartarlos.
Se debe recordar que si algo ha de suceder como resultado de la imposición de manos entonces debe haber contacto espiritual, es decir, de espíritu a espíritu. Las Escrituras nos demuestran que se puede impartir algo de espíritu a otro por la imposición de manos (Deuteronomio 34:9). Entonces necesitamos ir con algo de cuida quién vamos a imponer manos y también a quién permitimos que nos imponga manos. La gente puede estar impura o manchada en su espíritu por asociaciones malas o por condonar y vivir voluntariamente en un área de pecado De tales personas puede haber una importación dañina, en especial si tú tienes una debilidad en cierta área, o tú mismo no estás a saldo con el Señor en algún aspecto de tu vida. Mira el carácter de la persona que impone manos y valora su exactitud con Dios, humildad de corazón, y si desea solamente gloria para Dios. Recuerda Dios está en control de tu vida y circunstancias si eres su hijo. Entonces sólo deberías ir a otra persona para o para imponer manos en otros cuando Dios te dice que lo hagas. El te protegerá si vives en el centro de su voluntad Necesitamos ser sensibles al Espíritu Santo en estas áreas, pero no debemos descuidar la imposición de manos.
f) Importancia en la Iglesia
(I) Para servicio
La base del ministerio cristiano es el servicio (Marcos 10:43-45). El usar nuestras manos puede ser método de expresar nuestro servicio el uno al otro en el cuerpo compuesto de muchos miembros de C y al mundo. El impartir bendición o sanidad etc.; por la imposición de manos, puede ser uno de los may actos de servicio que podemos hacer para otro ser humano.
(II) Para dar
Cuando imponemos manos por fe, ministramos o damos la vida de Dios en nosotros a los demás. Al hacerlo Dios promete devolvernos para que podamos dar de nuevo (Lucas 6:38; Hechos 3:6).
(III) Para habilitar llamamiento
La iglesia de Jesucristo necesita más hombres y mujeres con un llamamiento de Dios en su vida y el o unción para habilitarles para cumplir ese llamamiento. La imposición de manos por el liderato un
en el cuerpo de Cristo es una manera de impartir tal habilidad a los que Dios llama (Hechos 13:1-3).
g) En resumen
La imposición de manos es una parte esencial de un cuerpo en funcionamiento, recibiendo vida de Jesús, la Cabeza, y liberando e impartiendo esa vida por las manos. El poder de Cristo resucitado para sanar, para ministrar, o dar bendición reside en la vida de todo discípulo de Jesús lleno del Espíritu, y en especial en el liderato escogido por Dios. Ese poder es liberado por la imposición de manos.
h) Preguntas y puntos de reflexión
1. ¿De qué manera es la víctima en Levítico 16:10,21-22 un ejemplo de lo que hizo Jesús por nosotros?
2. ¿Deberíamos temer recibir algo malo de otra persona y, por tanto, evitar que nos impongan manos? Discútelo.
3. ¿Por qué necesitamos ir con cuidado de no alzar los líderes equivocados, o los líderes correctos demasiado de prisa?
4. ¿Por qué debería la iglesia apartar a personas para una obra específica por la imposición de manos?
5. ¿Crees que Dios te usaría para impartir su vida a otros?
i) Resumen y aplicación
1. Hay una corriente de vida (energía, poder) divina cuando imponemos manos en alguien cuando hay fe, tanto en el que recibe como en el que impone manos (Marcos 5:25-30).
2. Si vivimos en obediencia a Dios, entonces no deberíamos tener miedo de que ningún mal nos sea impartido por la imposición de manos.
3. Para recibir algo de Dios, se requiere fe.
4. Al servir a Dios y dar a los demás por medios tales como la imposición de manos, entonces recibiremos más de Dios para habilitarnos para dar otra vez.
5. Dios quiere poner su llamamiento en la vida de mucha gente, y luego habilitarles en ese llamamiento, para que el cuerpo de Cristo sea edificado y crezca.
a) Escrituras clave
Hebreos 6:1-2
Lucas 11:13
1 Corintios 12:12-14
Mateo 3:11-12 Mateo 28:19
b) Introducción
Hay tres bautismos principales para el cristiano y otro bautismo que puede ser incluido para los que quieren seguir adelante en Cristo:
(I) Bautismo por un Espíritu en un cuerpo (Posición)
(II) Bautismo en agua (Confesión pública)
(III) Bautismo en el Espíritu Santo (Poder)
(IV) Bautismo con fuego (Purificación)
c) Bautizados en un cuerpo
Este es un bautismo que todos los creyentes deben conocer o no son creyentes (1 Corintios 12:12-14; Efesios 4:4-5). Los otros bautismos son los derechos de herencia de los creyentes adquiridos por Jesús al morir en la cruz. Podemos llegar al cielo sin los otros bautismos, pero debemos ser bautizados por un Espíritu en un cuerpo. Esto ocurre en la conversión cuando nacemos de nuevo. Siempre que una persona sin Cristo se rinde a El, el Espíritu Santo entra en la vida de esa persona. Romanos 8:9 dice que «Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de El». Inherente en la obra del Espíritu Santo es la colocación de todo bebé espiritual recién nacido en el cuerpo de Cristo. La verdad asombrosa de esta acción es que no es hecha de una forma general. Cada nuevo cristiano es analizado y categorizado por el Señor y dado el sitio en el cuerpo donde más le convenga estar. Problemas serios pueden ocurrir cuando los creyentes se impacientan con el lugar que les ha sido dado, e intentan cambiarlo ellos mismos. Deberíamos aprender, como lo hizo Pablo, a estar contentos sean cuáles sean las circunstancias (Filipenses 4:11). Sólo el Señor Jesús, que es la Cabeza del cuerpo, puede cambiar la función del individuo o incluso la función del cuerpo entero, si es necesario. Necesitamos escucharle a El e ir donde nos diga que vayamos y hacer cualquier cosa que nos diga que hagamos.
El compromiso con la iglesia local y el cuerpo de Cristo universalmente es esencial porque hemos sido bautizados por un Espíritu en este cuerpo. Nunca más nos sentiremos muy solos, porque tenemos millones de hermanos por todas partes del mundo. Necesitamos el cuerpo de Cristo y somos necesitados dentro de él. No hay independencia en el Reino de Dios sino interdependencia. Todos nos necesitamos los unos a los otros para que el cuerpo sea la plena expresión de Jesús como Dios pretende que sea. Todos necesitamos funcionar porque el cuerpo no puede funcionar plenamente sin nosotros. Cada miembro es importante.
El cuerpo de Cristo es un lugar de seguridad. Los cristianos deberían ser la gente más segura de la tierra porque son parte de un cuerpo del cual Jesucristo es la Cabeza y ama y se preocupa por él (Efesios 5:23-32). Tenemos también la seguridad el uno del otro, pero necesitamos vivir en lo bueno del cuerpo para poder participar de esta seguridad. Si nos mantenemos separados entonces no podemos esperar el beneficio. Los nombres dados a la iglesia (véase abajo) pueden ayudarnos a comprender la seguridad que puede proveer para nosotros los creyentes individuales que somos los componentes de esa iglesia. Necesitamos ser introducidos al cuerpo de Cristo porque somos parte de él y nuestro futuro depende de él.
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Nombre dado
a la iglesia
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Referencias bíblicas
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Características/atributos que el nombre implica
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Iglesia de Dios
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Frecuentemente designada así
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La iglesia es de Dios, no nuestra.
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Edificio
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1 Corintios 3:9
Efesios 2:19-22
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Orden, estructura y propósito.
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Esposa
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Apocalipsis 21:9
2 Corintios 11:2
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Amor, dedicación y unión.
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Cuerpo
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Corintios 10:17
Romanos 12:4-5
Efesios 2:16
Efesios 4:4
Colosenses 3:15
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Función, compleción e interdependencia
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Familia
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Efesios 3:15 .
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Relación, orden, participación, vivir juntos, sin fingimiento, disciplina
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Rebaño
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1 Pedro 5:2 Hechos 20:28
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Seguridad, alimentación, dirección y defensa.
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Candelero de oro
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Apocalipsis 1:20
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Luz, seguridad y protección contra las tinieblas.
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Labranza de Dios
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1 Corintios 3:9
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Hemos nacido para producir y ser fructíferos.
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Colaboradores de Dios
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1 Corintios 3:9
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Responsabilidad y privilegio.
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Monte del Señor
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Isaías 2:3
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Solidaridad, fortaleza y majestad.
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Columna
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1 Timoteo 3:15.
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Estabilidad, apoyo y verdad
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Sin este primer bautismo los otros no tienen ningún significado real.
d) Bautismo en agua
El bautismo en agua es un bautismo del creyente y es un acto físico que expresa una verdad espiritual. En el bautismo en agua decimos, en realidad, que compartimos con Cristo el hecho de su muerte y resurrección. Obviamente, la persona bautizada no muere al pecado como lo hizo Jesús, sino que da testimonio público al hecho de que se está valiendo de la obra de Cristo. Como Cristo murió al pecado, por tanto él ahora muere simbólicamente al pecado. Al entrar en el agua y ser completamente sumergido, es simbolizado el entierro de la vieja naturaleza pecaminosa. Esta naturaleza es dejada debajo del agua y la persona es entonces simbólicamente resucitada a la nueva vida en Jesús. Declara que vivirá para Jesús como su discípulo. «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mP. (Gálatas 2:20). La persona que es bautizada literalmente se pone de acuerdo con Dios en que está muerto en Cristo a los principios de pecado y muerte y ahora está vivo en Cristo para Dios.
El bautismo es un acuerdo por voluntad propia con Dios acerca de los efectos de la muerte de su Hijo. Nosotros de buena gana, alegremente y con gozo nos asociamos con la obra redentora del Calvario.
(1) ¿Por qué por inmersión total?
1. La palabra griega para «bautismo» es «baptizo» que significa «bañar» o «sumergir». La palabra se usaba para describir la inmersión total de un trapo en tinte.
2. Juan el Bautista bautizaba en el río Enón porque había mucha agua allí, lo cual indica inmersión total (Juan 3:23).
3. La razón principal es que solamente la inmersión total puede simbolizar propiamente el entierro (es decir, una tumba acuosa). (Véase Romanos 6:4 y Colosenses 2:12).
(II) ¿Por qué una persona debería ser bautizada en agua?
1. Es un mandamiento de Jesús (Mateo 28:19).
2. Es la señal de una buena conciencia hacia Dios (1 Pedro 3:21).
3. Porque Jesús mismo fue bautizado (Mateo 3:13-17).
4. Es una forma de circuncisión (Colosenses 2:11-12).
5. Era una doctrina fundamental en la iglesia primitiva (Hechos 2:41; Hechos 10:47-48).
6. El bautismo en agua simboliza lavamiento o limpieza (Hechos 22:16). Esto es solamente un símbolo como, de hecho, somos limpiados por la Sangre de Jesús (Apocalipsis 1:5) y somos limpiados por la Palabra de Dios (Juan 15:3). Sin embargo, nuestro lavamiento o limpieza de pecado se simboliza o es atestiguado en el bautismo en agua.
7. Es una confesión externa de lo que ha pasado en el interior. Expresa nuestra identificación con Jesús (Romanos 6:1-11).
(III) El bautismo en agua es una confesión múltiple de:
– El cielo (nuestra creencia en la muerte y resurrección de Jesús) (1 Corintios 15:3-4).
– La iglesia (que somos parte de ella).
– El mundo (que hemos terminado con él).
– El diablo (que hemos terminado con él y nos hemos trasladado al lado de Dios).
– En el bautismo en agua nos identificamos con la muerte, entierro y resurrección de nuestro Señor Jesús.
e) Bautismo con el Espíritu Santo
Gracias a Dios, no solamente por la posición a la cual nos ha traído, sino también por el hecho de que nos ha hecho disponible el poder para vivir en esa posición (Hechos 1:8; Juan 1:33).
(1) ¿Por qué ser bautizado en el Espíritu Santo?
1. Es un mandamiento (Efesios 5:18). Sólo podemos ser llenos hasta nuestra capacidad de recibir. Esta puede ser muy pequeña al principio, pero al seguir hacia la madurez nuestra capacidad aumentará. Entonces necesitamos ser llenos continuamente hasta la capacidad que tengamos en ese momento. Las palabras «sed llenos con el Espíritu» en Efesios 5:18 serían mejor traducidas del griego original como «sed llenos continuamente con el Espíritu»,
2. Da nuevo poder y audacia para testificar (Hechos 1:8; 2:14; 4:31-33).
3. Es necesario para la liberación de los dones del Espíritu Santo (1 Corintios 12:7-11).
4. Es necesario para la máxima evidencia del fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).
5. Es necesario para vivir una vida para la gloria de Dios (Juan 16:14).
6. Hace a Jesús más real para nosotros (Juan 15:26; 16:13-15; Hechos 9:17).
7. Produce mayor eficacia en la oración (Romanos 8:26-27; 1 Corintios 14:4,15).
8. Pone a uno en condiciones para adorara Dios en verdad (Hechos 2:11; 10:46; Juan 4:23-24; Efesios 5:18
9. Trae un nuevo entendimiento y amor para la Palabra de Dios (Juan 16:13; 1 Corintios 2:9-16).
10. Nos da poder para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer (Hechos 1:8).
(II) Todos necesitamos ser llenos
Para ser llenos necesitamos tener el corazón limpio. Necesitamos confesar nuestros pecados y perdona los demás, no importa cuánta razón tengamos (1 Juan 1:7-9); Lucas 6:37-38). Después necesitamos sed (querer ser llenos), y venir a Jesús y beber (recibir al Espíritu Santo). Luego, de lo más profundo de nuestro ser saldrán ríos de agua viva, es decir el Espíritu Santo (Juan 7:37-39). La señal de que hemos llenos con el Espíritu Santo es Jesús, Su obra y poder para actuar. Todos los creyentes, cuando bautizados en el Espíritu Santo, tienen la capacidad para hablar en lenguas.
(II1) Lo que sucedió en la Biblia cuando la gente fue llena
– Ciento veinte hablaron en otras lenguas (Hechos 2:4) y hablaron la Palabra de Dios audazmente (Hechos 4:31).
– Cornelio y los demás que estaban con él hablaron en otras lenguas y alabaron a Dios (Hechos 10:46)
– Pablo recibió la vista (Hechos 9:17-18).
– Los efesios hablaron en otras lenguas y profetizaron (Hechos 19:6).
– Los samaritanos -la Biblia no lo dice, pero Simón vio algo (Hechos 8:17-24).
– Jesús empezó el ministerio para el cual había venido a la tierra (Lucas 4:18-19); Hechos 10:38).
f) Bautismo con fuego
En Mateo 3:11-12 la paja de que se habla es toda cosa sin valor. Tal vez sea necesario para el crecimiento del trigo, pero llega un momento cuando ya no se necesita. Luego necesitamos estar libres de ella. Dios trae cosas en nuestro camino para purgar y purificarnos. Necesitamos los momentos de quebrantamiento y purificación para que Dios nos pueda cambiar y moldear en lo que quiere que seamos. Esto puede ser un proceso doloroso (Isaías 6:5-7) pero al final llegamos a ser más como Jesús.
Cuando se quita basura o escoria de nuestra vida nos volvemos más íntegros en esa área. En vez de ser estorbados por un área problemática, somos purificados de ella y por tanto somos liberados más plenamente en lo que Di quiere que seamos. Nos convertimos en vasos más capaces de llevar a cabo lo que Dios ha planeado para nuestra vida. Dios ha escogido usar nuestras circunstancias y las presiones de la vida para lograr este proceso de purificación en nuestra vida. No importará nada demasiado pesado para nosotros; podemos confiar en El. Sin embargo, a menos que aprendamos a asumir la presión y dejar que cambie nuestra vida para que venzamos 1 fuente de ella, nunca seremos como Dios quiere que seamos. Siempre estaremos al margen de lo fructífero en ve de realizar nuestro pleno potencial en Cristo.
La presión nos muestra de qué somos hechos y nos muestra nuestras debilidades.’ Si nos entregamos a Dios en aquellas áreas en que sabemos que no podemos transformarlas solos, entonces seremos cambiados. Dios quitará lo que ha de ser quitado, y al final seremos vasos más hábiles, adecuados para hacer los deseos de Dios, especialmente en el área que acaba de ser tratada por El. Dios está en control de nuestra vida y circunstancias y si miramos hacia El y hacemos lo que El quiere, entonces podemos confiar en que nos cuida y hace sólo lo mejor para nosotros. Recuerda, somos sus hijos.
Muchos discípulos de Jesús piden a Dios que les cambie, pero cuando viene la presión claman a El para que sea quitada. En realidad, ellos están alejándose de la respuesta que Dios les está dando a su oración inicial. Necesitamos entregar nuestra vida a Dios y dejarle hacer lo que quiera. Esto puede ser costoso y llevará consigo el sufrimiento (1 Pedro 4:12-19; 2 Timoteo 2:3; Apocalipsis 2:10), pero al final seremos más como Jesús y seremos podados, limpiados, para que seamos aún más fructíferos (Juan 15:2).
g) Preguntas para repaso y memorización
1. Te sientes parte del cuerpo mundial de Cristo o te sientes un poco aislado? Si es así, ¿por qué?
2. ¿Conoce el Señor Jesús tus necesidades y circunstancias específicas y se interesa suficientemente por ti para ayudarte a través de ellas? (Mateo 6:25-34).
3. ¿Sabes dónde quiere Cristo Jesús que estés y lo que quiere que hagas en su cuerpo, la Iglesia, y si es así, estás contento en esto?
4. ¿Provee tu iglesia, como expresión local del cuerpo de Cristo, la seguridad que necesitas?
5. Aunque hayas sido bautizado o no, ¿estás viviendo en la realidad de la verdad que simboliza? Es decir: Con Cristo estamos juntamente crucificados, y ya no vivimos nosotros, mas vive Cristo en nosotros (Gálatas 2:20).
6. ¿Crees que es posible continuar las obras de Jesús sin el bautismo o ser lleno del Espíritu Santo?
7. ¿Por qué la mayoría de la gente huye o resiste las presiones y dificultades de la vida si Dios está en control y son hijos de Dios?
8. Si asumimos presión de forma equivocada, puede conducir al estrés. ¿Cómo podemos asegurarnos contra esto?
h) Resumen y aplicación
1. Como discípulos de Jesús todos nos hemos convertido en parte o somos bautizados en el cuerpo mundial de Cristo por el Espíritu Santo.
2. Hay una seguridad en saber que Jesús es la cabeza de Su cuerpo, la iglesia, y que se interesa por nosotros como individuos en ella.
3. En el bautismo en agua simbolizamos que en nuestra vida hemos muerto a nuestra vieja naturaleza y ahora vivimos en la vida y nueva naturaleza que Jesús ha dispuesto para nosotros por el Espíritu Santo.
4. El bautismo en el Espíritu Santo nos da el poder para vivir como discípulos de Jesús.
5. El bautismo en fuego es el proceso purificador por el cual todos los discípulos de Jesús necesitan pasar si han de llegar a ser más como El.
a) Escrituras clave
Hebreos 11:1-3, 6
Mateo 17:20
Romanos 10:17
Romanos 1:17
b) Introducción
Esta es una progresión natural del arrepentimiento de obras muertas. Mientras que nuestro foco de atención había sido nuestra propia persona, ahora nuestro foco de atención es Dios. Las obras muertas siempre interfieren la fe hacia Dios. Tenemos que «volvernos de» para capacitarnos en «volvernos hacia». Tiene que haber un arrepentimiento de obras muertas para permitir que la fe hacia Dios se desarrolle. En efecto, cualquier cosa apartada de la fe en Dios está muerta (Hebreos 11:6; Romanos 14:23).
La fe en el contexto de esta verdad fundamental puede ser definida como «tener confianza, certeza o seguridad en otra persona y en la palabra de esa persona». Tener fe en Dios lleva consigo un cambio de confianza, en lugar de en uno mismo, en El.
c) ¿Cómo se desarrolla la fe hacia Dios?
(I) Tener las actitudes mentales correctas
La fe es una persuasión. La palabra «fe» proviene de la palabra griega «pistis» que significa «persuasión firme; creencia fuerte y bienvenida; la convicción de la verdad de cualquier cosa» (2 Timoteo 1:12). Necesitamos damos cuenta de la inutilidad de todo sin Dios. La fe lleva consigo una actitud de humildad y sumisión a la voluntad de Dios (Filipenses 2:5-8) y necesitamos confesar esta actitud.
(II) Darse cuenta de que la fe es sustancia y realidad
La fe no es la imaginación ni el desear cosas hasta que lleguen a ser. Es la convicción de la verdad por la obra interior del Espíritu Santo. Si Dios nos da la fe para algo, podemos estar seguros de que en la mente de Dios esa cosa realmente existe y es tan buena como nuestra (Hebreos 11:1; Números 23:19).
(III) Darse cuenta de que la fe es un don de Dios
No podemos exaltarnos a nosotros mismos hasta creer. No es el resultado de una gimnasia mental. El Espíritu Santo debe poner la capacidad de creer a Dios dentro de nuestro corazón (Efesios 2:8).
(IV) La fe se desarrolla por medio de nuestro conocimiento de Dios
No puedes confiar en nadie que no conoces. Cuanto más conocemos a Dios y su fidelidad, su amor, su carácter, sus caminos y lo grande que es, etc., tanto más podremos confiar en El. Esta es una base para la verdadera fe hacia Dios (Deuteronomio 7:9; Salmo 9:10; 1 Tesalonicenses 5:24). Llegamos a conocer a Dios mientras que el Espíritu Santo nos da revelación de El por las Escrituras, y por revelación directa a nosotros en concordancia con las Escrituras. Esto está reforzado por medio de las experiencias de la vida al tiempo que nosotros, por fe, demostramos a Dios (Hebreos 11:6). No podemos llegar nunca a conocer realmente a nadie a menos que hablemos con él. La oración, entonces, es un modo maravilloso de llegar a conocer a Dios. La oración siempre manifiesta dos cosas: primero, un deseo de corazón de que todo lo que hagamos sea en la voluntad de Dios; y segundo, una confesión de nuestra total dependencia de El. Recuerda, la fidelidad de Dios es grande e inagotable (Salmo 89:34) y eterna (Salmo 119:90). Necesitamos comprometemos con Su fidelidad (1 Pedro 4:19; Hebreos 10:23), y necesitamos magnificar su fidelidad (Salmos 92:1-2; 89:1).
(V) La fe es una respuesta al oír
Dios comunica sus pensamientos por su Palabra. Cuando nos habilita para oír lo que nos está diciendo por el Espíritu, esto debería crear en nosotros la respuesta de creer o ser persuadidos de que lo que está diciendo es, ciertamente, la verdad y es para nosotros. «La fe es por el oír, y el oír por la Palabra (específica) de Dios». (Romanos 10:17). Al confesar la palabra de fe que nos ha sido dada y mantenernos firmes en ella y, cuando sea apropiado, actuar en ella encontramos el poder creador de Dios obrando en esa palabra y por medio de ella, para llevar a cabo lo que ha sido prometido. Jesús nos dice que por fe nada será imposible para nosotros (Mateo 17:20). Tener fe lleva consigo un cambio, de sólo apoyarse de una fuente de conocimiento, es decir los sentidos (el cual necesitamos), o depender de una fuente de conocimiento superior, es decir conocimiento revelado.
El conocimiento sensitivo es todo el conocimiento natural que viene al hombre por medio de sus cinco sentidos. Este es un conocimiento limitado y se describe como la sabiduría humana (1 Corintios 2:4-6). El conocimiento revelado es conocimiento, no basado en los cinco sentidos ni en razonamientos naturales, sino en una fuente más alta, la verdad de la Palabra de Dios. Es revelado por el Espíritu Santo al espíritu del hombre y se describe como la sabiduría de Dios (1. Corintios 2:7-16)
Es, pues, la fe la certeza (la confirmación, el título de propiedad) de lo que (nosotros) esperamos, la prueba de lo que (nosotros) no vemos y la convicción de su realidad -la fe percibe como hecho real lo que no es revelado a los sentidos. (Hebreos 11:1 versión amplificada)
(VI) La fe viene por el experimentar a Dios y su fidelidad
Cuanta más fe tenemos hacia Dios, cuanto más experimentamos de su fidelidad y cuanto más crece nuestra fe. Dios también nos ha dado los dones de sanidad, milagros, etc. los cuales deberían dirigirnos hacia El y aumentar nuestra fe (Juan 2:11; 11:15).
(VII) La fe crece al recordar la fidelidad experimentada
d) Conclusión
La fe no es una actitud mental hacia los problemas. Es la misma naturaleza de Dios. Dios es un Dios de fe: creó el universo por fe (Hebreos 11:3). La persona nacida de nuevo por el Espíritu de Dios ha recibido el potencial de la naturaleza de Dios. La naturaleza antigua de todo hombre es dominada por fuerzas negativas tales como e temor, la duda, la confusión y error, pero la naturaleza nueva es la naturaleza de Dios que es creadora, trayendo orden del caos (Génesis 1:2), vida de la muerte, sanidad de la enfermedad, prosperidad de la pobreza, verdad de error, y justicia del pecado. La fe es la expresión de esta nueva naturaleza (Romanos 1:17). La fe hacia Dios es estilo de vida del discípulo de Jesús.
e) Preguntas y puntos de discusión
1. Por qué está muerto algo desprovisto de fe?
2. ¿Estamos haciendo algo que está desprovisto de fe hacia Dios, y qué vamos a hacer sobre ello?
3. ¿Qué dicen 1 Juan 5:4-5 y 1 Pedro 1:5 sobre la fe?
4. ¿Podemos reclamar tener fe sin las acciones para apoyarla? (Santiago 2:14-26).
5. ¿Quién es el autor y consumador de nuestra fe? (Hebreos 12:2).
6. ¿Qué significa «por fe andamos, no por vista»? (2 Corintios 5:7). 7. ¿Cómo debería expresarse la fe? (Gálatas 5:6).
f) Resumen y aplicación
1. El arrepentimiento de obras muertas es necesario para que la fe hacia Dios se desarrolle.
2. Sin fe es imposible agradar a Dios.
3. La fe es creer que lo que Dios ha dicho pasará.
4. La fe lleva consigo el confiar en Dios más de lo que confiamos en nosotros mismos.
5. La fe hacia Dios debería ser el estilo de vida del discípulo de Jesús.
6. La fe proviene de Dios.
7. La fe crece a medida que aumenta nuestro conocimiento de Dios.
a) Escrituras clave
Hebreos 6:1
Juan 16:13-15
Juan 14:23-24
Efesios 2:10
b) Introducción
El primer llamamiento al pecador es «arrepentirse del pecado». El primer llamamiento al cristiano nacido de nuevo es «arrepentirse de las obras muertas».
(Algunas versiones de la Biblia utilizan en Hebreos 6:1 la frase «hechos que conducen a la muerte», hay otras como la R.V utilizan una traducción mejor que es «obras muertas», así pues, en esta unidad de enseñanza usaremos la frase «obras muertas».)
c) Arrepentimiento
Recordemos lo que es el arrepentimiento. Se puede definir el arrepentimiento como un cambio de opinión y actitud que conduce a un cambio de acción (2 Crónicas 7:14).
Charles Finney dijo: «El arrepentimiento implica un abandono intelectual y de corazón de todo y cada aspecto de controversia con Dios. Implica una convicción de que Dios tiene toda la razón, y el pecador está totalmente equivocado, y un abandono completo y de corazón de toda excusa y disculpa del pecado».
El arrepentimiento es ver los fundamentos inestables en nuestra vida y entregarlos a favor de los fundamentos de Dios. Entregarlos no es una cosa negativa, sino un verdadero fundamento en sí mismo, necesario para recibir las bendiciones de Dios y para seguir hacia la madurez en Dios. En efecto, si las bendiciones de Dios son recibidas en vidas que no tienen este fundamento de arrepentimiento, puede dar como resultado un desvío de la verdad que se ha recibido.
d) ¿Qué es el arrepentimiento verdadero?
El arrepentimiento no es sólo una aceptación mental de la verdad, o sólo una tristeza mundana, sino que es:
(I) Tristeza de Dios por el pecado
El arrepentimiento verdadero es una tristeza no sólo dentro de uno mismo, o hacia otra persona, sino que ante todo es una verdadera tristeza hacia Dios. Necesitamos ver el pecado como lo ve Dios (Salmo 38; 2 Corintios 7:10).
(II) Confesión de pecado (Salmo 32:5; 1 Juan 1:9)
(III) Una buena voluntad de abandonar el pecado (Proverbios 28:13)
(IV) Tener odio al pecado (Ezequiel 20:43-44)
(V) El arrepentimiento incluye restitución (Lucas 19:8; Levítico 6:1-7)
El arrepentimiento no es sencillamente un hecho «una vez y para siempre», sino una actitud del corazón básica para nuestra continua relación con Dios.
e) Obras muertas
Una obra muerta es toda cosa que hagamos que no sea iniciada por Dios. «Muerto» significa «vacío de vida». Una obra muerta es cualquier cosa que esté desprovista de la vida de Dios. Si no es iniciada por Dios no será energetizada por Dios. Es cualquier cosa hecha en el momento equivocado, o con el motivo equivocado (el único motivo correcto es el de hacerlo todo para la gloria de Dios). Es cualquier cosa basada en una buena idea, o cualquier cosa que no funciona.
Existen dos categorías de obras muertas:
(1) Todo lo que hicimos antes de ser convertidos
Esto incluye los pecados u obras de la carne (Gálatas 5:19-21) y las obras del diablo (1 Juan 3:8). Hasta incluye la asistencia a la iglesia y pasar por las formas y ceremonias tradicionales para merecer la sonrisa o favor de Dios. Nuestra aceptación de Dios se basa solamente en la obra acabada del Salvador. Sólo su obra nos justifica (Efesios 2:8-9; 2 Timoteo 1:9; Tito 3:5). Una vez que hayamos recibido la obra acabada del Salvador, nuestra conciencia es purgada de obras muertas para que podamos servir al Dios viviente (Hebreos 9:14).
(II) Todo lo que está vacío de la vida de Dios en nuestro servicio a El
Ejemplos en la Escritura incluyen:
– La iglesia en Sardis que tenía la reputación de ser viva pero realmente estaba muerta (Apocalipsis 3:1-2)}
– David cuando decidió censar los hombres de Israel capaces de luchar, y murieron 70.000 porque puso su confianza en una idea equivocada (2 Samuel 24:10).
– Moisés al matar al egipcio, lo cual era celo falso (Éxodo 2:11-12).
Debemos seguir el ejemplo de Jesús que no hizo ninguna obra muerta. No hizo nada por sí mismo sino solamente lo que el Padre le mostraba que hiciera (Juan 5:19, 30; 7:16; 8:28; 14:10).
No tenemos ninguna disculpa por hacer obras muertas en nuestra vida como discípulos de Jesús. Jesús dijo: «Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad». (Juan 14:16). Espíritu de verdad viene a vivir dentro de nosotros cuando nos convertimos en discípulos de Jesús, y Jesús prometió: «Pero cuando venga el Espíritu de verdad, El os guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío y os lo hará saber». (Juan 16:13-14).
Tantos cristianos permanecen como bebés espirituales porque preferirían recibir y no dar. No tienen la voluntad de tener disciplina de vida de esperar en el Señor para que les muestre por medio de su Palabra y la oración lo que deben hacer Puede que muchos incluso oigan a Dios, pero no tienen la voluntad de dar el paso de fe en concordancia con lo que hoy (Romanos 10:17). Dios está buscando a los que crecerán hacia la madurez en El. Está buscando padres espirituales, gen con la que otros puedan contar e imitar por su fe, obediencia y santidad (1 Corintios 4:15-16). Dios no espera que corramos antes que podamos gatear. Nos conoce y ama y nos llevará adelante a una velocidad que podamos aguantar. Necesitara entregar plenamente nuestra vida a nuestro amado Padre celestial y confiar en El, contando con su dirección y guía obedeciéndole cuando nos pida que hagamos algo por El. Quitar obras muertas prepara el camino para buenos fundamentos para que podamos seguir construyendo hacia la madurez. Entonces no permaneceremos como bebés espirituales sino q creceremos y aprenderemos a saber lo que Dios haría en cualquier situación, y más allá de esto, en realidad haremos lo q nos pide. No lo hacemos solos, porque tenemos el Espíritu Santo para ayudarnos en cada paso del camino Necesitamos construir una relación con el Consolador, y aprender a confiar en El.
f) Preguntas y puntos de discusión
1. Hay algunas obras muertas en tu servicio al Señor de las cuales necesites arrepentirte?
2. ¿Hay algunas áreas de tu vida que sabes que no son lo que Dios quiere, pero todavía las sigues conservando?
3. ¿Por qué podría una falta de arrepentimiento en alguna área de nuestra vida conducir a un desvío de la verdad que Dios nos ha revelado y que hemos recibido?
4. ¿Por qué necesitamos odiar el pecado? Discútelo. 5. ¿Por qué Saqueó hizo lo que hizo en Lucas 19:8?
6. ¿Por qué tantos cristianos son todavía parecidos a bebés espirituales, siempre pidiendo y recibiendo pero nunca dando? Discútelo.
7. ¿Hay algunos discípulos de Jesús a los que sabes podrías imitar? ¿Por qué escogiste a estas personas? (Hebreos 13:7; 6:12).
g) Resumen y aplicación
1. El arrepentimiento es una «media vuelta» en nuestras actitudes y acciones. 2. Necesitamos ver las cosas como las ve Dios.
3. Obras muertas son aquellas que no han sido iniciadas por Dios y, por tanto, están desprovistas de la vida de Dios.
4. Necesitamos que el fundamento de arrepentimiento de las obras muertas sea establecido en nuestra vida para poder seguir hacia la madurez en Dios.
5. Como discípulos de Jesús no tenemos excusa por hacer obras muertas, porque tenemos el don del Espíritu Santo viviendo dentro de nosotros.
6. Debemos seguir el ejemplo de Jesús que no hizo obras muertas porque solamente hizo lo que su Padre en el cielo le mostró que hiciera.
7. Dios quiere que seamos discípulos maduros de Jesús, no bebés espirituales.
a) Escrituras clave
Hebreos 5:11-6:3
Lucas 6:46-49
Corintios 3:10-15
1 Pedro 2:5
b) Introducción
Un fundamento es una sustancia encima de la cual construyes una estructura. El fundamento en realidad apoya el edificio, cada parte del edificio depende del fundamento. Si tiene fundamentos buenos, profundos y seguros, el edificio se mantendrá firme, no importa lo que venga contra él. Si no, cuando ocurran problemas el edificio se caerá. Como discípulos de Jesús nuestras vidas son estructuras espirituales. En las Escrituras, esta estructura se llama «templo del Espíritu Santo» (1 Corintios 6:19), «el templo de Dios» (1 Corintios 3:16), «edificio de Dios» (1 Corintios 3:9) y «una casa espiritual» (1 Pedro 2:5). Sólo se puede construir fuerte, alto y capaz de resistir problemas si los fundamentos son debidamente echados.
e) Jesús, el fundamento
Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
(1 Corintios 3:11)
El mejor fundamento de todos para un edificio es la roca sólida. Otros estratos menos estables tales como grava, arena, tierra, arcilla y roca porosa deberían ser quitados para que una estructura grande pueda ser construida en roca sólida. En nuestra vida cristiana es igual. No deberíamos construir nada a menos que lo fundásemos en Jesucristo. El es nuestra «roca» (1 Corintios 10:4) y no deberíamos ni hacer ni construir nada que El no esté apoyando. Si intentamos construir algo fuera de esta verdad, entonces el día (el Día del Juicio) lo traerá a la luz, porque todo lo que hayamos construido será probado y sólo recibiremos recompensa por lo que sobreviva (1 Corintios 3:10-15). Jesús apoyará sólo lo que ve que el Padre está haciendo (Juan 5:19). Debemos, pues, pedir a Dios el Padre que su voluntad se cumpla en nuestra vida y hacer solamente lo que él desea de nosotros. Entonces sabremos que Jesús lo estará apoyando y podremos empezar a construir.
d) ¿Roca o arena?
En Lucas 6:46-49 Jesús describe dos maneras de construir: o encima de la arena (un fundamento inestable) o encima de la roca (un fundamento estable). Mucha gente, incluido muchos cristianos, está construyendo su vida encima de fundamentos inestables tales como el materialismo, ambición, deportes, educación, filosofías, tradiciones del hombre, sabiduría humana, etc. El único fundamento estable de roca sólida es el Señor Jesucristo, que es la Palabra viva (la Verdad).
De este pasaje en Lucas podemos notar los siguientes puntos:
(I) ¿Qué constituye una vida sólida? (v. 47)
«Todo aquel que viene a mí» – relación con Jesús.
«Oye mis palabras» – oír su palabra.
«Ponlas en práctica» – hacer su voluntad.
(II) ¿Puede uno oír y no hacer? (v. 46)
«¿Por qué me llamáis `Señor, Señor’ y no hacéis lo que yo digo?» Esto es conocer la Palabra y no hacer (Véase también Santiago 1:21-25.)
(III) ¿Cómo es el que oye y hace la Palabra? (v.48a)
«Semejante es al hombre que al edificar una casa, cayó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca Quitó todo entre él y la roca. Se aseguró que estaba en una posición sólida incluso habiendo tenido q cavar profundo, lo cual es costoso y tarda tiempo.
(IV) ¿Por qué se debe construir la casa en la roca? (v.48b)
«Cuando vino la inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa». Es la naturaleza de la vida q haya tormentas (Hebreos 12:25-29). Nadie se escapa de las tormentas.
(V) ¿Qué le pasó a la casa en la roca? (v.48b)
La casa no pudo ser movida porque estaba bien construida, estaba fundada en la roca. Habrá tormenta en nuestra vida cristiana, pero si estamos oyendo y haciendo la Palabra de Dios, las tormentas no n moverán.
(VI) ¿Cuál es el peligro al construir nuestra vida cristiana? (v.49a)
«El que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento». (0 so la arena, Mateo 7:26).
(VII) ¿Qué le pasa a la casa sin fundamento? (v.49b)
«Contra la cual el río dio con ímpetu (el mismo río y tormenta que dio contra la casa en la roca), y 1 cayó, y fue grande la ruina de aquella casa». Necesitamos reconocer cualquier fundamento inestable nuestra vida, admitirlo, y quitarlo para llegar a la roca sólida con la ayuda del Espíritu Santo.
e) ¿Y después qué?
Los fundamentos de nuestra vida como cristianos son tan importantes que es imposible seguir a la madurez sin e Hebreos 6:1-33 enuncia las verdades básicas fundamentales encima de las cuales nuestra vida cristiana ha de obrada (las llamaremos los fundamentos de nuestra fe) y nos insta a avanzar a la madurez con el permiso de No puede haber madurez sin el permiso de Dios. Si no echamos los fundamentos correctos, Dios no nos dar «permiso de construcción» para continuar la edificación de nuestra casa espiritual. Muchos cristianos son inmaduros incluso muchos que son nacidos de nuevo desde hace años. Esto es una tragedia. Muchas de estas personas deberían estar enseñando a otros o entrenando a sus propios discípulos, pero en vez de ello todavía son como espirituales en Cristo, todavía con necesidad de leche espiritual en vez de comida sólida (Hebreos 5:11-14).
f) Evidencia de inmadurez en los cristianos
(1) Tardo de oído
Estos cristianos son letárgicos y no quieren ser movidos; no tienen impulso ni energía en su interior; jul empezaron con entusiasmo pero a través de los años han llegado a ser de esta manera.
(II) Sin responsabilidad
Estos son cristianos que no han madurado nunca, son infantiles cuando deberían ser profesores maduros.
(III) Sin participación
Estos cristianos no contribuyen nada más que a aumentar el número de miembros en las iglesias, muchos son así desde hace años.
(IV) Sin discernimiento
Estos cristianos la mayoría del tiempo ni siquiera saben distinguir entre lo bueno y lo malo.
(V) Sin estabilidad
Cada problema derriba a estos cristianos; suelen ser mariposas espirituales yendo de una enseñanza o iglesia a otras.
g) Razones de inmadurez
(I) No son realmente nacidos de nuevo
Existe evidencia inequívoca cuando nacemos de nuevo:
– El testimonio del Espíritu (Romanos 8:16).
– Somos «nuevas criaturas» (2 Corintios 5:17).
– Deseamos obedecer a Dios (1 Juan 2:3).
– Amamos a otros cristianos (1 Juan 3:14).
– Hacemos la voluntad de Dios (Mateo 7:21).
– Tenemos sed de Dios (Salmos 42:1-2).
(II) Negligencia
No se han preocupado de mantenerse en forma espiritualmente, sino que se han dejado llevar por los demás.
(III) Desobediencia
Dios les ha pedido que hagan algo y está esperando con paciencia hasta que decidan hacerlo.
(IV) Transigencia
Han dejado entrar «las zorras pequeñas» que echan a perder las «viñas» (Cantar de los Cantares 2:15). Han hecho las cosas de una manera contraria a la que Dios tenía para ellos. Han obedecido sus propios deseos egoístas en vez de a Dios. Estas cosas ahora tienen poder sobre ellos y están estropeando su caminar con Dios. Intentan vivir una vida equilibrada entre agradarse a ellos mismos y agradar a Dios. Por lo tanto, en vez de tener una vida fructífera y realizada al servicio de Dios, acaban frustrados e insatisfechos, sin agradarse ni a ellos mismos ni a Dios.
a) Escrituras clave
Juan 14:12,15-27
Hechos 1:4-8
Juan 16:5-15
1 Corintios 2:9-16
b) Introducción
El Espíritu Santo no es una vaga influencia ni una idea mística, es una persona. Esto significa que puede comunicarse y hacerse real a nosotros. No podemos necesariamente verle, pero es real y puede impresionar mucho nuestra vida por medio de nuestro ser interior. Es el tercer miembro de la triple divinidad. Como Dios el Padre y Dios el Hijo, el Espíritu Santo es eterno (Hebreos 9:14), omnipresente -presente por todas partes (Salmo 139;7), omnisciente -todo lo sabe (1 Corintios 2:10), y omnipotente -todo lo puede (Lucas 1:35). Nos muestra atributos de personalidad; intelecto (Romanos 8:27), voluntad (1 Corintios 12:11), y sensibilidad (Efesios 4:30). El está íntimamente dentro de las situaciones de nuestra vida, comunicándose con nosotros, abriéndose a nosotros y buscando para que nos abramos a El en respuesta. Es una persona y nos habla personalmente. Todo creyente debería conocer la realidad y poder del Espíritu Santo, trayendo vida directamente a lo más íntimo de su ser, fuerza en su vida (Juan 7:38-39). Sin el Espíritu Santo no podríamos vivir nunca en el poder de Dios, ni conocer la fuerza de Dios en nuestra vida cotidiana. Para pleno placer y satisfacción en nuestra existencia humana necesitamos este gran don, el Espíritu Santo de Dios nuestro Padre.
c) La Biblia describe al Espíritu Santo de diferentes maneras
(I) A través de diferentes nombres; por ejemplo:
– El buen Espíritu (Nehemías 9:20).
– El Espíritu de Dios (Mateo 3:16).
– El Consolador (Juan 14:16,26).
– El Espíritu de verdad (Juan 16:13).
– El Espíritu de Cristo (Romanos 8:9).
– El Espíritu de adopción (Romanos 8:15).
– El Espíritu de gracia (Hebreos 10:29).
(II) A través de símbolos:
– Paloma (Mateo 3:16).
– Voz (1 Reyes 19:12).
– Sello (Efesios 1:13).
– Agua y agua viva (Isaías 44:3; Juan 7:37-39).
– Viento (Hechos 2:2).
– Aceite (1 Samuel 16:13).
– Fuego (Hechos 2:3).
d) La obra del Espíritu Santo en un discípulo de Jesús
Nos habilita para echar fuera demonios (Mateo 12:28).
Nos habilita para hablar como Dios querría que hablásemos (Marcos 13:11).
Nos habilita para nacer de nuevo (Juan 3:5-8).
Será nuestro consolador para siempre (Juan 14:16).
Vive en nosotros (Juan 14:17).
Nos enseña (Juan 14:26; Juan 16:13-14).
Nos convence de pecado (Juan 16:8-11).
Nos da el poder para ser testigos de Dios (Hechos 1:8).
Posibilita que el amor de Dios sea derramado en nuestro corazón (Romanos 5:5)
Da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios (Romanos 8:16).
Nos ayuda en nuestra debilidad (Romanos 8:26).
Habilita justicia y paz en nosotros (Romanos 14:17).
Nos habilita a abundar en esperanza (Romanos 15:13).
Nos santifica (Romanos 15:16).
Reparte varios dones como El quiere (1 Corintios 12:4-11).
Habilita el fruto del Espíritu en nosotros (Gálatas 5:22-23).
Habilita gozo en nosotros (1 Tesalonicenses 1:6).
e) Cuatro razones importantes del porqué todo necesitamos el poder del Espíritu Santo en nuestra vida
(I) Poder para llegar a ser
Sin el poder de Dios en nosotros nunca podemos llegar a ser hijos de Dios. La humanidad ha perdido camino y no reconoce a su verdadero Padre. La obra del Espíritu Santo es la de despertar nuestra necesidad espiritual y señalamos el camino hacia Jesús, que es el camino de Dios para que la humanidad sea traída de nuevo a El mismo (Juan 1:12-13). Con el poder del Espíritu Santo obrando en nosotros podemos llevar a cabo lo que en nuestras propias fuerzas no podríamos hacer nunca. Podemos llegar ser hijos de Dios y actuar y vivir como miembros de su familia.
(II) Poder para llegar a ser
Tenemos poder en nosotros por medio del Espíritu Santo para nuestro vivir diario. Dios quiere que conozca su poder para que podamos vivir una vida de fe continuamente, y llegar a ser ejemplo a los demás de lo significa vivir la nueva vida en Jesús día a día. Sabemos que la carne es débil, pero no estamos solos. Dios ha abierto el canal de poder divino. Dios mismo mora en nuestro corazón. (Efesios 3:16-17).
(III) Poder para vencer
Todo creyente cristiano vive en una zona de guerra. Antes de convertirnos en cristianos estábamos e lado de Satanás, pero cuando escogimos seguir a Jesús fuimos puestos en el lado ganador, el lado de (Efesios 2:1-5). La guerra que experimentamos de parte de Satanás es mucho más dura después de convertirnos porque él está intentando detenernos de seguir a Jesús. Dios hace disponible su poder dentro de nosotros para que tengamos la fuerza y capacidad de derrotar al diablo (1 Juan 4:4).
(IV) Poder para compartir
Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén en todo Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
(Hechos 1:8)
La palabra para «poder» aquí es «dunamis» que es la palabra de la cual recibimos la palabra española «dinamita». Dios quiere que seamos llenos con ese mismo poder para que podamos testificar de la vida de Jesús; no solamente para capacitamos para hablar de Jesús, sino que también lleguemos a ser como Jesús para otros hombres y mujeres en el poder del Espíritu Santo, será como si Jesús estuviese con ellos (Juan 14:12).
f) Dones y frutos
Dios no sólo quiere hacer grandes cosas por medio de nosotros, quiere darnos grandes cosas también.
(I) Los dones del Espíritu
Estas son las dotaciones sobrenaturales de Dios. Incluso los talentos naturales necesitan ser rendidos a Dios antes que los pueda usar plenamente para su gloria. El Espíritu Santo es quién nos equipa para poder hacer la voluntad de Dios y para adorarle y servirle (1 Corintios 12:7). Las listas de los dones en primera de Corintios 12:7-11 y Romanos 12:6-8 nos ayudan a entender la gama de dones disponibles para nosotros. El Padre se ha asegurado de que a sus hijos no les falte nada de lo que puedan necesitar para llevar a cabo su voluntad y propósito, y para poder testificar del poder de Jesús aquí en la tierra.
(II) El fruto del Espíritu
Estos son tan importantes como los dones. El fruto del Espíritu es la evidencia en nuestra vida de la obra del Espíritu Santo cambiándonos a la imagen y naturaleza de Jesús. El testimonio de nuestra vida es muy importante. La lista del fruto del Espíritu está en Gálatas 5:22-23, y juntos, estos son el carácter de Jesús. El Espíritu Santo siembra las semillas de sus frutos en nuestra vida. Es responsabilidad nuestra el responderle y abrirnos cada vez más a su influencia Santa, para que lleguemos a ser cada vez más como Jesús en nuestras acciones y actitudes.
g) ¿Cuáles son los efectos de ser llenos con el Espíritu Santo?
(I) Hacia Jesús
Sabrás como nunca has sabido que Jesús vive como Señor con poder y autoridad hoy (Hechos 2:32-36).
(II) Hacia Dios
Experimentarás la profundidad del amor de Dios para ti (Romanos 5:5) y entrarás en una nueva certeza de su paternidad (Romanos 8:15; Gálatas 4:6): serás librado para amarle y alabarle con gozo y confianza (Efesios 5:18-20).
(III) Hacia la Palabra de Dios
Tendrás un nuevo apetito por la Biblia y una mayor habilidad para usarla y para oír a Dios hablarte por medio de ella (Juan 16:13-15; Efesios 6:17).
(IV) Hacia el Espíritu
Te volverás muy sensible a su presencia y guía (Efesios 4:30; Romanos 8:14); te volverás abierto para recibir los muchos y variados dones del Espíritu.
(V) Hacia los demás
Te volverás más abierto a los demás, más amoroso hacia ellos, y más ilusionado por ser una parte activa en la iglesia que es el Cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12-13).
(VI) Hacia el mundo
Te volverás más valiente para testificar de Jesús (Hechos 1:8; 4:31).
(VII) Hacia la guerra espiritual
Te volverás más consciente de tu autoridad en Cristo Jesús sobre el enemigo, para que puedas mantenerte firme y ver la extensión del Reino de Dios (Efesios 6:10-18; Efesios 1:17-23).
h) ¿Qué sobre las lenguas?
Puedes contar con recibir este don cuando el Padre te llena o te bautiza con el Espíritu Santo. Es una ayuda p seguir a Jesús.
– Es uno de los dones prometidos por Jesús (Marcos 16:17; 1 Corintios 12:10).
– Es la habilidad de comunicarte con Dios, espíritu a Espíritu, el cual te edifica, es decir, instruye y fortalece tu propio espíritu (1 Corintios 14:2, 4,14).
– Es el don de una lengua que es personalmente tuya la cual no has aprendido nunca (Hechos 2:4, 7,8).
– Es una ayuda para orar de acuerdo con la voluntad de Dios (Romanos 8:26-27).
i) Algunas Preguntas para pensar
1. ¿De qué manera nos ayuda el Espíritu Santo a vivir nuestra vida, a un nivel práctico como Dios propone q lo hagamos?
2. ¿De qué manera te ha ayudado el Espíritu Santo?
3. ¿Es tu vida un ejemplo a los demás de lo que significa vivir día a día como un discípulo o seguidor verdad de Jesús? Y si no lo es, ¿cómo lo podrías mejorar?
4. ¿En qué áreas de tu vida necesitas someterte al Espíritu Santo para poder ser un discípulo de Jesús más eficaz?
5. ¿Necesitan todos los creyentes hablar en lenguas, o es una opción extra?
j) Resumen y aplicación
1. El Espíritu Santo es la tercera persona de la triple divinidad, que quiere ser nuestro Consolador y llevamos Jesús y a Dios el Padre.
2. El Espíritu Santo es la fuente de poder disponible para un creyente, para capacitarle en hacer la voluntad Dios y ser lo que Dios quiere que sea.
3. Por medio del Espíritu Santo podemos tener el poder y carácter de Jesús.
a) Escrituras clave
Juan 14:6-11
Santiago 1:17-18
Efesios 1:17-23
Lucas-15-11-32
b) Introducción
Podemos llamar a Dios, Padre nuestro porque somos adoptados en su familia como sus hijos. Esto es principalmente un concepto del Nuevo Testamento. Mientras que el poder y divinidad eternos de Dios son manifiestos en la creación y generalmente en el Antiguo Testamento, su paternidad es, en su mayor parte, el tema que se revela en el Nuevo Testamento. Esto se demuestra claramente cuando nos damos cuenta de que se refiere a Dios como Padre sólo quince veces en el Antiguo Testamento y doscientas cincuenta y cuatro veces en el Nuevo Testamento. La palabra «padre» en griego es «pater» que viene de una palabra radical que significa nutridor, protector y defensor. Necesitamos conocer a Dios como nuestro Padre para poder tener una visión equilibrada de El.
c) Dios el Padre: Parte de la Trinidad
Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo son las tres partes o personas de Dios. Están en unidad porque son uno y entonces actúan como uno. Dos ilustraciones que nos ayudan a comprender el concepto de un Dios con tres partes son:
(I) Una persona: con el Padre como el cuerpo, Jesús como la mano derecha y el Espíritu Santo como la mano izquierda. Las manos hacen el ministerio del Padre aquí en la tierra pero ninguna parte se juzga mayor que la otra.
(II) Una manzana: que tiene un corazón (Dios el Padre), pulpa (Dios el Hijo) y piel (Dios el Espíritu Santo). Una manzana con tres partes.
Si nos concentramos en un solo aspecto de la Trinidad, no sólo no entenderemos los otros dos, sino que ni siquiera entenderemos aquel en el que estamos concentrados.
d) Maneras para comprender y conocer la paternidad de Dios
(I) Dios se revela a Sí mismo en muchas maneras, p. ej. por medio de los profetas (Hebreos 1:1), por medio de la creación y por medio de su Palabra, la Biblia.
(II) Jesús reveló la paternidad de Dios mientras estaba en la tierra, especialmente su amor, unidad y autoridad (Juan 14:6-11).
(III) Nuestro padre humano nos muestra sólo una representación imperfecta de cómo es Dios el Padre, pero Dios es el autor de toda paternidad (Efesios 3:14-15), y por tanto nuestros padres humanos pueden reflejar algo de Dios el Padre.
(IV) El Espíritu Santo es un don de Dios el Padre para nosotros y nos revelará a Dios el Padre (Juan 14:26).
e) Dios es nuestro Padre perfecto
- Aconseja (Salmo 73:24).
- Protege (Salmo 91 Juan 10:27-29).
- Nos da descanso (Mateo 11:28-29).
- Es paciente (Mateo 18:26-27).
- Nos ama (Juan 3:16).
- Nos labra y poda (Juan 15:1-2).
- Es justo (Juan 17:25).
- Es misericordioso (Romanos 9:15).
- Nos moldea y forma (Romanos 9:20-21).
- Es eterno (Romanos 16:26).
- Es compasivo (2 Corintios 1:3).
- Consuela (2 Corintios 1:3-4).
- Nos bendice con toda bendición espiritual (Efesios 1:3).
- Es misericordioso y nos da paz (2 Timoteo 1:2).
- Es fiel (2 Timoteo 2:3).
- Corrige y disciplina (Hebreos 12:5-11).
- Es imparcial (no tiene favoritismo) (1 Pedro 1:17).
- Provee (1 Pedro 5:7; Mateo 6:33).
- Perdona (1 Juan 1:9).
- Es amor (1 Juan 4:8).
- Es Santo (Apocalipsis 16:5).
- Es verdadero y justo en juicio (Apocalipsis 16:7).
f) Algunos de los nombres de Dios en el Antiguo Testamento
La raza judía consideraba el nombre y naturaleza como sinónimos. Dios usa este entendimiento humano d significado de los nombres y lo aplica a sí mismo para revelar su naturaleza a la gente. Comprender los nombres de Dios es comprender la revelación de Dios de Sí mismo.
1. El Elyon: el Dios altísimo; el Soberano y poseedor de los cielos y la tierra; el encargado (Génesis 14:18; 2 Samuel 22:14).
2. El Shaddai: el Omnipotente, Todopoderoso; constantemente otorgando alimentos para sus hijos y cubriendo sus necesidades Génesis 17:1).
3. Yahweh, Señor o Jehovah: El que siempre es; el constante «YO SOY»; El que existe (Éxodo 3:15; Salmo 33:1 Isaías 26:4).
4. Elohim: Dios. Este nombre nos muestra la pluralidad en un Dios. Dios dijo en Génesis 1:26, «hagamos hombre a nuestra imagen». Esto denota dos o más en uno (Éxodo 35:31)
5. Jehovah Shammah: el Señor está allí; El está constantemente presente con nosotros (Ezequiel 48:35).
6. Jehovah Shalom: el Señor nuestra paz y totalidad (Jueces 6:24).
7. Jehovah Jireh: el Señor proveerá para nosotros (Génesis 22:14).
8. Jehovah Nissi: el Señor nuestra bandera y victoria (Éxodo 17:15).
9. Jehovah Tsidkenu: el Señor que nos viste con su justicia; el Señor nuestra justicia (Jeremías 23:6, Jeremías 33:16).
10. Jehovah Rophe (rapha): el Señor que nos sana (Éxodo 15:26)
11. Jehovah Ro-hi (ra ah): el Señor nuestro pastor amoroso que nos guía (Salmo 23:1).
12. Jehovah Mekadish-kem: el Señor que nos santifica (Éxodo 31:13).
13. Jehovah Yasha-Gaal: el Señor nuestro salvador y redentor (Isaías 49:26; Isaías 60:16).
14. Adonai: mi Señor (Génesis 15:2; Deuteronomio 9:16; Salmos 51:15)
15. Tsur: Roca (Isaías 44:8).
g) La paternidad de Dios es fundamental para el discipulado
La oración, y porque Dios contesta (Mateo 7:11).
Recibir el Espíritu Santo (Lucas 11:13).
Nuestra adopción como hijos (Romanos 8:15; 1 Juan 3:1)
El plan de redención (Gálatas 4:4-7).
Nuestro acceso a Dios (Efesios 2:18).
El corazón de Dios es afectado por la respuesta del hombre a su amor paternal. Entonces experimenta anhelo (Ezequiel 22:30-31), tristeza (Jeremías 8:18; Isaías 53:3), dolor (Génesis 6:6), ira (Apocalipsis 16:1), llanto (Jeremías 8:21), compasión (Mateo 9:36) gozo (Lucas 15:22-24), regocijo incluso con cánticos (Sofonías 3:17).
h) Los propósitos amorosos de nuestro Padre celestial para el hombre incluyen
Siempre está dispuesto a contestar la oración (Isaías 62:24; Mateo 7:11).Anhela que los hombres sean sus hijos (Jeremías 3:19).Se deleita en mostrar misericordia (Miqueas 7:18).Se propone que tengamos vida y la tengamos en abundancia (Juan 10:10).Quiere librarnos del temor (Juan 14:1; Salmo 118:5-9).Desea dar al hombre un hogar eterno (Juan 14:2-3).Quiere que todo hombre sea salvo (1 Timoteo 2:3-4).Quiere cubrir nuestras necesidades (1 Pedro 5:7).
i) Comunión con Dios el Padre
El gran plan y propósito de Dios desde el principio ha sido de traer al hombre otra vez en plena comunión consigo mismo. Toda la historia es una exposición de este plan de redención. El verdadero desarrollo de este plan no empezó hasta que Adán pecó. El pecado rompió la relación de Dios con el hombre, y desde entonces, el plan de redención de Dios está en marcha. Dios ama al mundo y desea salvarlo (Juan 3:16; 1 Pedro 3:20).
Jesús dijo: «Y no llaméis `padre’ vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro padre, el que esta en los cielos». (Mateo 23:9). La razón de esto es que como resultado de la caída, los padres no tienen ni las características ni la habilidad para ser los padres que Dios propuso que fueran. Por tanto, en efecto, Jesús decía que tenemos sólo un Padre que está en el cielo, que tiene el carácter y la habilidad para ser un verdadero padre. El carácter de nuestro Padre celestial es perfecto sin ninguna mudanza ni sombra de variación (Santiago 1:17). Su habilidad es ilimitada. A la luz de esto, se puede confiar plenamente en el carácter de nuestro Padre celestial y depender enteramente en su habilidad. Esto no deja sitio para una falta de confianza en Dios en cuanto a sus promesas para nosotros.
j) Las bendiciones y beneficios de una relación padre/hijo
1. El privilegio de adopción: (Juan 1:11-13; 2 Corintios 6:17-18; 7:1).
El Espíritu Santo tendrá mucho celo de nosotros, para prevenir que ningún rival rompa nuestra relación amistad con el Padre y su hijo Jesús (Santiago 4:5).
2. El testimonio de adopción: (Romanos 15-16; Gálatas 4:6).
El Espíritu de Dios da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios y por tanto Dios el Padre es nuestro Padre.
3. La herencia de adopción: (Romanos 8:17).
Podemos participar ahora, en parte, de nuestra herencia como hijos de Dios, y esto señala el hecho de que Dios es en verdad nuestro Padre; por ejemplo la promesa del Espíritu Santo dado a aquellos que son salvo. (Efesios 1:13-14).
4. La disciplina de adopción: (Hebreos 12:7-11).
5. El amor del Padre en adopción: (Juan 16:27).
6. La provisión del Padre en adopción: (Mateo 6:8, 26,30; Juan 14:2).
7. La protección del Padre en adopción: (Juan 10:28-29; Juan 13:1).
8. La generosidad del Padre en adopción: (Lucas 12:32; Mateo 7:11).
K) En resumen
Muchos cristianos hoy día viven bajo una amenaza religiosa del terrible juicio de Dios. Se les ha dicho que Dios de alguna manera está contra ellos y les está vigilando para castigar y limitar a toda hora. Dios sí que odia el pecado, pero no odia al pecador. Si Dios ama al pecador y se ha puesto a sí mismo a su alcance, cuanto más debe estar al alcance de nosotros los creyentes que caminamos en la Palabra de Dios y procuramos vivir en obediencia a El (Apocalipsis 1:5-6). Jesús nos amaba como pecadores cuando vinimos a El. Sin embargo no nos dejó como pecadores, sino que nos limpió, nos hizo reyes y sacerdotes, y luego nos presentó a Dios su Padre. En aquel momento Dios se hizo nuestro Padre. Nuestro Padre sólo puede recordarnos como sacerdotes y reyes. Jesús así lo aseguró. Incluso cuando nos metemos en un lío y pecamos, y hacemos cosas que son desagradables a Dios nuestro Padre, Jesús siempre vive para hacer intercesión por nosotros. Su ministerio como abogado está siempre a nuestra disposición para mantenernos en comunión con nuestro Padre amoroso (1 Juan 1:9; 2:1).
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para oportuno socorro. (Hebreos 4:16)
Tenemos una invitación perpetua para entrar confiadamente al trono de nuestro Padre. Por su amor y gracia podemos hacerlo confiadamente como un rey y no como un mendigo. Observa que somos invitados para venir obtener misericordia, no sólo la esperanza de obtenerla.
1 Juan 4:18 dice: «El perfecto amor echa fuera el temor». Necesitamos poner todos nuestros temores, preocupaciones y ansiedades en la mano de nuestro poderoso Padre. Nos ama como hijos y herederos. No nos decepciona Quiere sólo lo mejor para nosotros y quiere que crezcamos en madurez en El. Necesitamos confiar en nuestro Padre celestial y darle nuestro todo.
I) Preguntas y puntos de discusión
1. La historia del hijo pródigo (Lucas 15:11-32) muestra mucho el carácter de Dios el Padre. Discútelo.
2. ¿Tiene que ver el concepto de nuestro padre natural con el concepto de nuestro Padre celestial?
3. Comenta cómo Dios el Padre se te ha revelado a sí mismo de forma práctica en tu vida.
4. Demuestra la manera en que vivimos nuestra vida con una falta de conocimiento de Dios el Padre y, como resultado, con una falta de confianza en El.
5. Aunque tenemos una invitación perpetua para entrar confiadamente en el trono de nuestro Padre celestial, ¿lo hacemos?
m) Resumen y aplicación
1. Como discípulos de Dios necesitamos conocer bien las tres partes de la Trinidad; a saber: Dios el Padre; Dios el Hijo; y Dios el Espíritu Santo, para tener un punto de vista equilibrado de Dios.
2. Nuestro Padre celestial es el perfecto ejemplo de la paternidad (Mateo 5:48).
3. Necesitamos conocer a Dios como Padre, para poder edificar nuestra vida como discípulos de Dios en fundamentos correctos, y conocer los propósitos de Dios para nosotros como hijos suyos.
4. Para disfrutar de nuestra relación con Dios el Padre necesitamos aprender a relacionarnos y responder a sus principios, leyes, palabras y autoridad.
5. En vista de quién es nuestro Padre celestial y lo que ha propuesto que seamos, respondamos a El con nuestro amor (Juan 14:21), adoración (Juan 4:23-24), y en obediencia (Juan 14:15, 1 Pedro 1:2,17; Romanos 6:16-18).
a) Escrituras clave
Romanos 8:15-18 Gálatas 4:5-7
Romanos 8:23-25 Efesios 1:4-5
b) Introducción
En el corazón del discipulado está la idea de pertenencia. Esto es un compromiso para toda la vida, y la vida del discípulo llega a estar íntimamente involucrada con aquel al que está siguiendo. Existe la idea de elección por ambas partes. El maestro escoge a los discípulos (Juan 15:16), y luego nosotros debemos elegir: o responder y seguirle, o no. Jesús nos ha escogido y su elección exige una respuesta por nuestra parte. Podemos aceptar que nos ha escogido y seguirle a El, o podemos rechazar que nos ha escogido y rechazarle a El. Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador nacemos de nuevo (Juan 3:5-6). Esta imagen del nuevo nacimiento es una analogía muy poderosa porque es exactamente lo que pasa en términos espirituales cuando venimos a Cristo en fe. Es un nuevo principio: todos los factores negativos antiguos que nos mantenían en esclavitud son vencidos a través del poder del Espíritu Santo, nuestros pecados son perdonados y somos llevados a una nueva relación con Dios (2 Corintios 5:17).
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos 5:1)
Esto es un principio fundamental de salvación. Tiene un significado legal en que estamos situados ante Dios que es juez de un tribunal, y aunque somos hallados culpables por nuestro pecado, somos declarados inocentes por la fe en Jesucristo. La justificación es «Ahora, pues,
ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte», porque el castigo que yo debía fue llevado por Cristo Jesús (Romanos 8:1-2)
La adopción es una idea de familia presentada en términos de amor, con Dios como Padre. Nuestro pecado nos ha separado de nuestro verdadero Padre en el cielo, pero Dios, en su misericordia y gracia, nos ha acogido otra vez en su familia, un lugar que no merecíamos y que no era nuestro según nuestra naturaleza humana (1 Juan 3:1). Esto es el corazón del discipulado, porque nos recuerda que no seguimos por obligación sino por amor. Este sentido de pertenecer a la familia de Dios, y el gran privilegio que tenemos al estar unidos con Cristo Jesús, es la fuerza motivadora en nuestra vida por Cristo. Existe una ley en la experiencia cristiana, pero ya no es la letra de la ley que mata, sino el Espíritu que trae vida y poder.
e) El plan de adopción
Esta idea de adopción revela el corazón de nuestro Padre celestial. Planeó hace mucho adoptarnos en Cristo (Efesios 1:4-5). ¡Ninguno de los que hemos nacido en la familia de Dios lo hemos hecho por casualidad! Dios lo tenía en su corazón antes de la fundación del mundo (Salmo 139:13-16; Efesios 2:10). Si nos pudiéramos agarrar plenamente a esto, nos libraría de tantas ataduras a las que estamos sujetos, nos habilitaría para estar de pie en la libertad que pertenece a los que conocen el poder de sus derechos de nacimiento. Nosotros no tomamos linaje de cualquier descendencia humana. ¡Tomamos nuestro linaje de los propósitos de Dios, en Cristo Jesús, antes de la fundación del mundo! Fuimos escogidos en El. ¡Y es de esta fuente que tomamos todo el poder de nuestra nueva vida en El!
f) El poder de nuestra adopción
Un niño humano adoptado recibe un nuevo nombre. Toma el nombre de sus nuevos padres y también toma todos los privilegios y potencial de su familia nueva. Este también es el caso para nosotros en Cristo (1 Pedro 2:10). En el primer capítulo del evangelio de Juan, éste recalca el hecho de que no somos hijos en la familia de Dios por ningún derecho o poder que tenemos a nivel humano. Nacemos naturalmente fuera de la familia y vida de Dios. «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios» (Juan 1:12-13). La Palabra traducida «potestad» es una palabra griega «exousia» la cual significa «autoridad» o «poder». Es una palabra de autoridad inalienable. Este derecho o potestad ha sido ganado para nosotros por medio de la muerte del Señor Jesús y ha sido dado a cada uno de nosotros por medio de la fe. A través de ello hemos entrado en todos los derechos y herencias de estar en la familia de Dios (Gálatas 4:6). Se describe al Espíritu Santo como «el Espíritu de adopción», su labor es traer a nuestro corazón la certeza o realidad de pertenecer a Dios. Es esta certeza la que opera como un fundamento tan fuerte para nuestra vida cotidiana como cristianos. Tal fuerza y poder proviene de conocer quién somos y a quién pertenecemos.
g) El propósito de nuestra adopción
El propósito que el Padre tiene al adoptarnos como sus hijos es el de «ser santos y sin mancha delante de E (Efesios 1:4). A través de la adopción, no sólo compartimos en la familia, sino también en el carácter de nuestro Padre. Este es el verdadero propósito y llamamiento del discipulado, que lleguemos a ser como El en nuestras acciones actitudes, y que nuestra vida refleje el hecho de que somos hijos de nuestro Padre celestial. En Jesús, Dios ha revelado el anteproyecto para cada hijo que le siga por fe. Es su propósito que lleguemos a ser como Jesús en todo nuestro vivir y en el compromiso de nuestra vida con el Padre (Romanos 8:29). Pedro nos recuerda que esto no es solamente llamamiento de Dios en nuestra vida individual, sino que el propósito de Dios al escogernos es que lleguemos a como un cuerpo de personas que refleje esta misma naturaleza en nuestra vida juntos (1 Pedro 2:9).
h) La promesa de nuestra adopción
Como hijos del Reino hemos sido adoptados en la tremenda promesa de que la salvación no es solamente p ahora, ¡sino para siempre! (Romanos 8:17). Nuestra adopción es eterna. Esta es la motivación de nuestro serví al pensar con mucha ilusión, como lo hizo Pablo, en la corona de justicia que está preparada para nosotros al final de nuestro camino. También es la motivación para nuestra santidad (1 Juan 3:2-3). En Cristo no sólo tenemos nueva vida, sino también una nueva esperanza. No sólo tenemos el derecho de llegar a ser hijos de Dios, s además tenemos el derecho de recibir la herencia como hijos propios de Dios.
i) El principio de nuestra adopción
La esencia de nuestra vida como discípulos es que somos llamados para vivir diariamente el sencillo principio de confianza y franqueza que existe entre un padre y su hijo verdadero. El secreto del poder visto en Jesús era su relación con su Padre. En el Sermón del Monte Jesús introduce a sus seguidores en algunos secretos del Reino de Dios. Les enseña a confiar en su Padre y a vivir una vida para su gloria y honra.
– Glorificar al Padre (Mateo 5:16).
– Imitar al Padre (Mateo 5:44, 45, 48).
– Hablar con el Padre (Mateo 6:7-9).
– Confiar en el Padre (Mateo 6:25-26).
– Agradar al Padre (Mateo 6:17-18).
j) El ejercicio de nuestra adopción
Dios quiere que vivamos en lo bueno de nuestra adopción. Saber una verdad y no vivirla, no hará que la verdad sea real para nosotros. Por el Espíritu Santo nos ha sido dado todo lo necesario para hacer esta verdad efectiva en nuestra experiencia cotidiana (2 Pedro 1:3).
Una última verdad de nuestra adopción es que Dios sí que nos trata como hijos, no como a parientes lejanos. Esto significa que de vez en cuando conoceremos la mano de disciplina del Padre en nuestra vida, corrigiéndonos y recordándonos nuestras responsabilidades como hijos (Hebreos 12:7-11).
k) En resumen
Estamos ahora en la familia de Dios por fe. Compartimos en la vida de Cristo y en la herencia de los Santos. Nos ha sido dada una gran motivación para vivir en santidad y experimentamos el poder transformador del Espíritu Santo en nuestra vida. Porque conocemos a quién pertenecemos podemos comprender la disciplina de nuestro Padre en nuestra vida, y sobre todo, vivimos con una experiencia profunda y afectuosa del amor del Padre en nuestro corazón (Efesios 1:3).
l)Preguntas y puntos de discusión
1. ¿Por qué te escogió Dios el Padre, a ti? Discútelo.
2. ¿Cuál debería ser nuestra reacción en respuesta a Dios al escogernos para ser sus hijos?
3. Si nuestra adopción no es una cosa casual, ¿por qué crees que Dios te ha puesto donde estás, y qué puedes hacer para El allí?
4. Discute las semejanzas y diferencias entre la adopción natural en una familia y la adopción espiritual en la familia de Dios.
5. ¿Conoce Dios por todo lo que estamos pasando en nuestra vida, a dónde vamos y cuál es nuestro propósito en Cristo? ¿Cuál debería ser nuestra respuesta, y podemos confiar en Dios en ello?
6. ¿Cómo podemos estar seguros de que somos los hijos de Dios y por tanto pertenecemos a la familia de Dios?
7. ¿Cuál debería ser la meta principal de nuestro discipulado como hijos de Dios?
8. ¿Qué cosas prácticas podemos hacer para hacer la verdad de nuestra adopción como hijos de Dios efectiva en nuestra vida cotidiana?
m) Resumen y aplicación
1. Adopción es haber recibido el lugar y condición de hijo aun sin pertenecer a la familia por naturaleza.
2. Necesitamos escoger vivir en lo bueno de ser hijo de Dios y escoger seguir a Jesús, el Hijo unigénito, y hacer como hizo El. Es una especie de hermano mayor que nos ha dado el ejemplo perfecto a seguir de cómo ser hijo de Dios.
3. Somos muy privilegiados de ser amados por Dios, tanto que nos escogió para ser sus hijos eternamente y esto debería ser nuestra motivación para amar y servir a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
4. Dios nos conocía antes de la creación del mundo. Sabía que éramos sus escogidos y sabía cuáles serían nuestros propósitos.
5. Dios no sólo nos deja viviendo nuestra vida, sino que El viene y nos ayuda por el Espíritu Santo para vivir lo bueno de la herencia disponible para nosotros como hijos de Dios.