¿Como podemos saber que al morir iremos al cielo con Dios?

¿Como podemos saber que al morir iremos al cielo con Dios?

Dios te ama mucho más de lo que te puedas imaginar y quiere que estés con El en el cielo para siempre. Juan 3:16-17

Pero tenemos pecados y así no podemos entrara al cielo. Eclesiastés 7:20

Dios creo la manera para perdonarnos y salvarnos pero debemos arrepentirnos de todos nuestros pecados y volvernos a Dios (no me refiero a una religión o ritos religiosos)

Hechos 3:19

Cristo en la cruz pagó la deuda de pecado que teníamos con Dios. El no solo murió como un ejemplo de humildad etc, sino que como el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, murió en nuestro lugar y el castigo que nos correspondía y la muerte las llevó El en lugar nuestro (como nuestro substituto). 1 Pedro 2:24; 3:18; Juan 1:29; Isaías 53:5-6; 1 Juan 4:10; Hebreo 10:10, 12, 14, 17; Romanos 4:7-8; Romanos 5:8, 10.

Romanos 6:23.

Debemos creer estas buenas noticias (evangelio) Marcos 1:15 y recibir a Cristo en nuestro corazón como nuestro Señor, Salvador y Rey. Juan 1:12, Apocalipsis 3:20.

 

Esto lo podemos hacer mediante una oración similar a esta:

Querido Dios, gracias por enviar a Nuestro Señor Jesús a morir en la cruz para salvarnos y llevar nuestra culpa, en este momento tomo la decisión de arrepentirme de todos mis pecados y de recibir a Cristo en mi vida como mi personal Salvador, Señor y Rey.

Decido obedecerte con tu ayuda y gracias por tu perdón y porque ahora soy salvo y soy un verdadero hijo de Dios.

Romanos 10:13; 1 Juan 5: 11-12.

Dios te bendiga. Predicador Gustavo Isbert

www.elcieloesunlugar.com.ar

PD: Puede usted leer los pasajes citados en su Biblia para reforzar su fe.

LA SALVACIÓN DE TU ALMA….

LA SALVACIÓN DE TU ALMA….

La Salvación de tu alma… Si, tenemos un alma eterna dentro nuestro y una vez que este cuerpo ya no funcione…¿Dónde irá? ¿Cuál será tu destino eterno?…

¿Dónde pasarás la eternidad?

(Mateo 25:46)

E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

¿Dónde estarás dentro de cien años?

(Salmos 90:10)

Los días de nuestra edad son setenta años;

Y si en los más robustos son ochenta años,

Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,

Porque pronto pasan, y volamos.

¿Sos un hijo de Dios?

(Juan 1:12) Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

(1 Juan 3:2) Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

¿Sos salvo?

(Romanos 10:9) que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

(Romanos 10:13) porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

(Romanos 11:14) por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.

¿Estás entre los que se salvan o entre los que se pierden?

(1 Corintios 1:18)

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

¿Naciste de nuevo del Espíritu Santo?

(Juan 3:3) Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

(Juan 3:5) Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

(Juan 3:7) No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

¿Tenés el Espíritu Santo?

(Romanos 8:9) Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu (Santo), si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

¿Tenés a Cristo en tu corazón? El es la vida eterna.

(Juan 14:6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

(Gálatas 2:20) Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

(2 Corintios 13:5) Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?

¿Tenés la vida eterna?

(Juan 3:16)

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

(1 Juan 3:15)

Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.

(Juan 5:24)

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

¿Perteneces al Reino de los cielos y estás en él?

(Colosenses 1:13) el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

¿Al morir estarás en el cielo con Dios o en el infierno, separado de Dios?

¿Irás a la vida eterna o al castigo eterno?

(Mateo 25:46) E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

¿Sabés que podés tener la certeza de que al morir irás derecho al cielo? Esto es por aceptar a Cristo en tu corazón y como Salvador, Señor y Rey tuyo?

¿Estás en el reino de las tinieblas o en el Reino de la luz, (el Reino de Dios)?

(Hechos 26:18) para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

¿Tenés tu nombre inscripto en el libro de la vida?

(Filipenses 4:3) Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.

¿Participarás de la gloria de Dios o de la muerte segunda?

(Apocalipsis 20:6) Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo…

¿Sabías que si sos de Dios no participarás de la muerte segunda?

(Apocalipsis 20:14) Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

(Apocalipsis 20:15) Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

¿Querés ser un hijo de Dios?

¿Sabés que todas tus obras se están escribiendo en libros en el cielo?

(Apocalipsis 20:12) Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

¿Sabés que Dios te ama y que ha hecho todo para que estés para siempre con El en el cielo?

(Juan 3:16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

(Juan 3:17) Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

(Romanos 5:6) Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. (Nosotros).

(Romanos 5:7) Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

(Romanos 5:8) Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

(Romanos 5:9) Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos del castigo.

(Romanos 5:10) Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (En nosotros).

(Romanos 8:32) El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(1 Juan 4:9) En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

(1 Juan 4:10) En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

¿Sabés cuáles son las buenas noticias del Evangelio?

Evangelio significa buenas noticias.

(Marcos 16:15) Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

(Todos deben saber esto y tú también)

Jesús pagó tu culpa en la cruz y llevó tus pecados y tu castigo.

(1 Pedro 2:24) quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

¿Qué debes hacer para ser salvo?

1. Arrepentirte de todos tus pecados.

(Hechos 3:19) Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

2. Saber y creer que Jesús murió en tu lugar y pagó tu culpa en la cruz.

(1 Pedro 3:18) Porque …. Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.

(Hebreos 10:10) En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

(Hebreos 10:12) pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

(Hebreos 10:14) porque con una sola ofrenda (Ofreciéndose a sí mismo en sacrificio) hizo perfectos para siempre a los santificados (nosotros).

3. Debes aceptar el regalo de tu salvación.

(Romanos 6:23) Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva (regalo) de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

(Efesios 2:4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,

(Efesios 2:5) aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

(Efesios 2:8) Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; (en la obra expiatoria de Cristo) y esto no de vosotros, (no es algo que se lo pueden ganar) pues es don (regalo) de Dios;

(Efesios 2:9) no por obras, (meritorias) para que nadie se gloríe (para que nadie pueda sentirse orgulloso).

4. Debes recibir a Cristo en tu corazón, por medio de una sincera oración.

(Juan 1:12) Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

(Apocalipsis 3:20)

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi vos y abre la puerta, ENTRARÉ A Él, y cenaré con él, y él conmigo.

¿Querés ser salvo o seguir perdido?

Si querés ser salvo, por favor orá esta sencilla oración de todo tu corazón:

Querido Jesús: Te pido perdón por todos mis pecados, creo que en la cruz moriste por mí y llevaste el castigo que me correspondía. Muchas gracias. En este momento tomo una decisión, abro mi corazón y te pido que entres en mi vida. Te recibo como mi Salvador, mi Señor y mi Rey. Muchas gracias porque me has perdonado de todos mis pecados y ahora soy verdaderamente un hijo de Dios. Amén.

Dale gracias a Dios por ser ahora su hijo.

(1 Juan 3:1)

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.

(1 Juan 3:2) Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Porque sus pecados fueron perdonados.

(Colosenses 2:13) Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,

(Hechos 3:19) Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

Porque Jesús es ahora su Pastor.

(1 Pedro 2:25) Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

Porque ahora tiene vida eterna al tener a Cristo.

(1 Juan 5:11) Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

(1 Juan 5:12) El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

(1 Juan 5:13) Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna …

Dale gracias a Dios porque has sido declarado Justo.

(Romanos 5:1) Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

Porque ninguna condenación hay ya para vos.

(Romanos 8:1) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.

Porque estarás siendo transformado más y más por la acción del Espíritu Santo que ahora habita en tu interior.

(Romanos 8:13) porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu Santo hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

(1 Corintios 6:11) Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

(Tito 3:3) Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.

(Tito 3:4) Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,

(Tito 3:5) nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

(Tito 3:6) el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,

(Tito 3:7) para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

(Romanos 6:22) Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

Vos ya pertenecés al Reino de Dios, has nacido de nuevo del Espíritu Santo, Dios es tu Padre y sos es su heredero.

(Gálatas 4:7) sí que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

(Juan 20:17) Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas vé a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

(Romanos 8:16) El Espíritu (Santo) mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

(Romanos 8:17) Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Ahora estás seguro para siempre porque Jesús y Dios su Padre le cuidan y protegen.

(Juan 10:27) Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

(Juan 10:28) y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

(Juan 10:29) Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

Espera con ansias la segunda venida de Nuestro Señor Jesús.

(Juan 14:3)

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

(1 Tesalonicenses 4:16)

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

(1 Tesalonicenses 4:17)

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

(1 Tesalonicenses 5:10)

quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.

Así estaremos siempre con El.

Y si Dios le lleva al cielo antes disfrutará de la misma presencia de Dios, de su gloria y de todas las cosas maravillosas que ha reservado en el cielo para sus hijos.

(Lucas 16:22)

Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham (al cielo).

(Lucas 23:43)

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

(Apocalipsis 22:3)

Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,

(Apocalipsis 22:4)

y verán su rostro (el rostro de Dios) y su nombre estará en sus frentes.

(Apocalipsis 22:5)

No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

(1 Corintios 2:9)

Antes bien, como está escrito:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,

Ni han subido en corazón de hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Dios le bendiga mucho:

Predicador Gustavo Isbert

www.elcieloesunlugar.com.ar

¿Dificultades?

DIFICULTADES.

Cuando tenemos dificultades Dios nos consuela y cuando otros están pasando por las mismas cosas que Dios nos ayudó a superar, nosotros entonces los podemos consolar a ellos 2 Corintios 1:1-11 con la consolación y la salida que Dios nos dio a nosotros.

Cuando ya estamos abrumados y no sabemos que hacer…es para que confiemos en Dios y no en nosotros mismos. 2 Corintios 1:1-10; Juan 15:1-2.

Debemos “ver” las cosas y pensar siempre “en positivo” sabiendo que Dios y sus promesas nos respaldan. Debemos mirar las cosas desde el punto de vista de la eternidad y no de lo que ven nuestros ojos. (Las cosas que no se ven son eternas)

2 Corintios 4:18.

Sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para nuestro bien aunque no nos damos cuenta en el momento en que las estamos viviendo. Romanos 8:28

Dice Pablo “Todo ha redundado para bien” Filipenses 1:12

Cuando estemos en pruebas debemos pensar así “Esta prueba me va a hacer crecer y es pasajera. 1 Corintios 10:13

Con esta prueba voy a poder demostrar mi amor hacia Dios y mi fe en El.

Job pasó por muchas dificultades (pasajeras) y luego Dios lo bendijo mucho más que antes, pero en medio de las pruebas el dijo “Aunque El (Dios) me matare en El esperaré Job 13:15 y en Job 1:22 dice a pesar de todo Job no pecó ni dijo nada malo contra Dios.

Pablo y Silas cuando fueron llevados a la cárcel injustamente en vez de quejarse alababan a Dios y oraban a El y Dios los liberó de una manera extraordinaria y se convirtió la familia del carcelero en Filipos y esa fue la Iglesia que más le ayudó económicamente en su servicio a Dios. Hechos 16:23-34.

Entonces digamos”Voy a reaccionar ante esta situación con oración y alabanza” y veremos hermosos resultados de parte de Dios.

Voy a decir este contratiempo o este trámite es una oportunidad de Dios para mi bien y es una oportunidad de conocer a alguien para testificarle de Dios.

Todo tiene un propósito de parte de Dios. A el apóstol Pablo se le hundió el barco en que viajaba y fue a dar a una isla, allí una víbora venenosa se le prendió en la mano y como ningún daño padeció los de la isla se quedaron asombrados y el pudo orar por muchos de ellos y se sanaron y se convirtieron y creyeron en Jesús. Eso fortaleció la fe de muchos. Hechos 28:1-10.

El propósito de Dios con Job fue hacerlo más santo, que conociera más de El y probar su fe. Job salió victorioso de ese tiempo de prueba y fue en gran manera prosperado.

Pedro estuvo en una gran prueba cuando negó al Señor 3 veces, Jesús le había dicho que velara y orara para no caer en tentación pero Pedro no lo hizo porque confiaba mucho en si mismo pero Jesús le enseñó (a través de esa dolorosa prueba) a confiar en El y no en si mismo. Esa prueba lo hizo crecer espiritualmente, fue “podado” para que de más fruto Juan 15:1-2 para que ore más y vele en oración, para que no confíe en sus propias fuerzas Lucas 22:61; Juan 21:15; (Pedro salió mejor de la prueba que lo que estaba antes).

Debemos pensar que aunque nuestros cuerpos envejecen el interior no obstante se renueva día a día y estamos cada día más cerca de nuestro hogar celestial. 2 Corintios 4-16. Envejecer para un cristiano es estar cada día más cerca de la gloria eterna en el cielo con nuestro Padre Dios.

Debemos poner toda nuestra confianza y esperanza en Jesús que está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo Mateo 28:20 y no en los hombres, la religión, los edificios, las cosas que tenemos, el dinero etc.

Usted puede confesar con sus labios y decir: DIOS GUÍA MI VIDA. Salmo 32:8 dice Dios:” Te enseñaré el camino en que debes andar”.

Y DIOS ES MI PASTOR, NADA ME FALTARÁ. Salmo 23.

Pr Gustavo Isbert

La religión verdadera….

Como cristianos debemos llegar al mundo e influenciarlo con el bien.
(Santiago 1:27)
La religión pura y verdadera a los ojos de Dios Padre consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas en sus aflicciones,

y no dejar que el mundo te corrompa.

Es decir tu fe debe dar frutos y debemos ser personas que hacen el bien.

Si Jesucristo te cambió, el mundo "lo verá" en ti. 2 Corintios 5:17

Hacerse cristiano….

Hacerse cristiano no significa aceptar una filosofía o un juego de normas, o creer en una lista de principios abstractos;

Abrazar la fe cristiana sig­nifica permitir a Dios que entre y viva en nosotros. (Colosenses 1:27.)

Abrazar la fe cristiana significa arrepentirnos. (He­chos 2:38; 26:18.) Y eso, a su vez, significa querer ser diferentes, admitir que estamos en el mal camino y que queremos volver a la buena senda. Muchos vie­nen a Jesús, porque saben que están en un callejón sin salida, ca­mino a la destrucción. Si están dispuestos a cambiar, Jesús los acepta y atiende a sus necesidades.

Abrazar la fe cristiana significa convertirnos. (He­chos 3:19; Mateo 18:3.) Y para eso hay que darse vuelta y caminar en la dirección opuesta -la verda­dera dirección- con Jesús.

Abrazar la fe cristiana significa ser perdonado. (Salmo 103:11-12.) Y eso significa ser despojados de nuestros pecados como si jamás hubieran existido y que no queden ni rastros de ellos. Mas aún, signi­fica ser perdonados cada día, ¡vivir en estado de perdón! (1 Juan 1:9.)

Abrazar la fe cristiana es nacer de nuevo. (Juan 3:1-21; 1 Pedro 1:23.) Y aquí llegamos al centro del asunto. Un erudito y anciano dignatario fue a Jesús de noche buscando respuestas a sus interrogantes. Jesús le dijo:

Nicodemo, tienes que nacer de nuevo.

El anciano sacudió la cabeza. -¿Como es posible que un hombre ya grande vuelva a nacer? ¿Puede acaso entrar de nuevo en el vientre de su madre para volver a nacer?

Jesús le respondió: Nicodemo, no estoy hablando del nacimiento físico; eso ya sucedió. Tienes que nacer del Espíritu. (Del Espíritu Santo).

¿Qué quiso decir Jesús?

La Biblia nos enseña que Dios creó al hombre con la capacidad suficiente para conocerle y correspon­derle. Pero desde el comienzo el hombre interrumpió esa relación y cuando lo hizo, murió espiritualmente y transmitió esa muerte espiritual a todos sus des­cendientes. Lo mas recóndito de nuestra personalidad toma el nombre de "espíritu" o pneuma en griego, y fue creado con el propósito principal de conocer a Dios. Los animales tienen cuerpo y alma, pero los hombres tienen cuerpo, alma y espíritu. (1 Tesalo­nicenses 5:23.) Cuando el hombre, en el comienzo, destruyo la relación con Dios -lo que llamamos la caída del hombre- murió esa parte recóndita, o que­do fuera de acción, y siempre desde entonces el hombre actuó a impulsos de su alma y de su cuerpo. (Génesis 2:17.) ¡No es de extrañar entonces que nos ha­yamos metido en semejante enredo! El "alma", psiquis en griego, es el componente psicológico, formado por nuestro intelecto o voluntad, y nuestras emocio­nes. Esta parte de nuestra personalidad es maravillosa cuando esta bajo el control de Dios a través del Es­píritu, pero es capaz de cosas terribles cuando esta descontrolada.

He aquí el por qué la historia de la humanidad está plagada de odio, derramamiento de sangre, crueldad y confusión; los seres humanos están muertos espiri­tualmente: "muertos en vuestros delitos y pecados", (Efesios 2:1) procurando vivir de acuerdo al alma pero fuera de todo contacto con Dios y, por lo tanto, perdidos. (Lucas 19:10.) La palabra "perdido" sig­nifica que no sabemos dónde estamos, a dónde vamos, o para qué somos. Si no se corrige esta situación, naturalmente significa el infierno, significa que la persona se perderá eternamente, y morará en la oscu­ridad, en el miedo, en la rebelión, en el odio, separado de Dios para siempre; y no solamente eso, sino que será parte de la interminable destrucción del diablo y sus ángeles, porque allí no habrá "tierra de nadie". Por lo tanto, la necesidad más urgente y apremiante es renacer, volver a la comunión con Dios; y eso, exac­tamente, es lo que Jesucristo nos ofrece. Por medio de Jesús, y por Jesús solamente -no hay otro ca­mino- se manifiesta la vida de Dios que alienta su vida en nosotros. (Juan 10:10.)

Sin embargo, las iniquidades que cometimos cuando estábamos perdidos y fuera del contacto con Dios, levantaron un muro divisorio de pecado y de culpabilidad que hacían imposible recibir esta nueva vida. (Isaías 59:2.) Dios es amor pero también es justicia. No puede "dejar pasar por alto" lo que hacemos, de la misma manera que un padre amante no puede "dejar pasar por alto a su hijo" si sabe que es cul­pable de un delito. El padre tendría que insistir ante el muchacho para "que se entregue" a las autoridades. Pero si el joven estuviera realmente arrepentido, seria una buena ocasión para que el padre ofreciera pagar la multa, o cumplir una sentencia, o aun morir en su lugar, si tal cosa fuera posible. En ese caso se habría satisfecho tanto a la justicia como al amor.

Y esto es justamente lo que hizo Jesús. Satisfizo los requerimientos de la justicia al morir por nosotros. Jesús era Dios en carne humana, la encarnación de la segunda persona de la divinidad, el Dios Creador, por quien el Padre creó el universo. (Efesios 3:9; Hebreos 1:2.) El no tuvo ni pecado ni culpa. Cuando Jesús murió en la cruz, porque era Dios y porque era inocente, satisfizo totalmente la justicia en bene­ficio de todos los pecados que el hombre había cometido o que cometería en el futuro.

De esta manera resolvió Jesús el problema de nues­tra culpabilidad que nos mantenía apartados de Dios, y cuando murió y resucitó quedó abierto el camino al Padre para enviar al Espíritu Santo, por medio de quien fué posible que la vida de Dios se hiciera presente y morara en nosotros. El único requisito que se nos exige a nosotros es que reconozcamos que he­mos vivido en el error y pidamos perdón. Luego debemos pedirle a Jesús que venga y viva en nosotros y que sea nuestro Señor y Salvador. Por medio del Espíritu Santo, Jesús entra en nuestras vidas, nues­tros pecados son borrados por su sangre derramada, y obtenemos una vida diferente. Y el Espíritu Santo se une a nuestro espíritu (1 Corintios 6:17) haciéndolo pasar de muerte a vida; "nace de nuevo" y se transforma en lo que Pablo llama una "nueva cria­tura". (2 Corintios 5:17; Apocalipsis 21:4-5.)

Esa nueva vida creada por el Espíritu Santo en nosotros, es lo que Jesús llama "vida eterna". Esto va mucho mas allá de un mero "seguir andando"; es la vida de Dios en nosotros, la clase de vida que nunca se acaba, que nunca se cansa, que nunca se aburre, que es siempre gozosa y lozana. (1 Juan 5:11.)

¡He aquí hago nuevas todas las co­sas!" Y no una sola vez, sino continuadamente, dice Jesús. ¡Es el permanente renovador! Se nos ha pro­metido que andaremos en "novedad de vida" que es lo mismo que decir vida eterna: siempre bien, siem­pre renovándonos.

La palabra "eterno" significa lite­ralmente "sempiterno", que nunca envejece.

Isaías dice: "Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantaran las alas como águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán." (Isaías 40:31.).

¿Cómo aceptamos el perdón y recibimos esta nueva vida?

1. Dándonos cuenta que hemos estado extraviados, yendo en una dirección equivocada y que esta­mos ansiosos de andar en los caminos de Dios.

2. Admitiendo que estuvimos equivocados y pidiéndole al Padre que borre nuestras culpas y peca­dos, con la sangre de Jesús.

3. Pidiéndole a Jesucristo, el Unigénito Hijo de Dios, que entre en nuestras vidas y sea nuestro Salvador y Señor. (Apocalipsis 3:20.)

4. Creyendo que el ha venido en el instante en que lo pedimos. Agradecerle por salvarnos y darnos la nueva vida. (1 Juan 5:11-15.)

He aquí una sencilla oración que podemos elevar si decidimos recibir a Jesús:

"Querido Padre, creo que Jesucristo es tu Hijo Unigénito, que se hizo un ser humano, derramó su sangre y murió en la cruz para limpiar mi culpa y mi pecado que me separaban de ti. Creo que se levantó de entre los muertos, físicamente, para darme nueva vida. Señor Jesús, te invito a que entres en mi cora­zón. Te acepto como mi Salvador y Señor. Te con­fieso mis pecados y te pido que los borres. Creo que has venido, y vives en mí en este preciso instante.

¡Gracias, Jesús!"

Cuando decimos esta oración, podemos sentir o no que algo ha ocurrido. Nuestro "espíritu" que tome vida a través de Jesucristo, se esconde mas profun­damente que nuestras emociones; de ahí que a veces se exterioriza una reacción emocional y otras veces no. Sea que sintamos o no sintamos algo de inme­diato, descubriremos que somos distintos, porque Je­sús cumplirá lo que ha prometido. Jesús nunca falta a su palabra. El dijo: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." (Mateo 24:35.)

JESÚS TE DICE, NO TEMAS:

NO TEMAS:

No temas, ni nunca te sientas sola/o porque yo estoy contigo, estoy en ti y al lado tuyo SIEMPRE.

No te inquietes porque yo soy TU PADRE y tu Dios todopoderoso.

Yo soy tu fuerza y te amo con un amor incondicional, tal como eres, porque yo te formé y yo te hice así.

Eres tal como quise que fueras.

Yo soy tu fuerza, tu ayudador y te fortaleceré. Siempre te ayudaré y te sostengo con mi mano victoriosa. Isaías 41:10.

Mi amor por ti es muy grande y te llamé para mi servicio, para que caminemos juntos y seamos grandes amigos.

Estás predestinado/a por mí, te llamé, justifiqué (te di mi justicia).

Si yo estoy a tu favor ¿quién puede estar en tu contra? Pero (al igual que por mí) eres y serás amada por los simples y los niños.

Mientras, te estoy preparando, haciendo fuerte y haciendo a mi imagen. Tus tiempos están en mis manos, y serás para fortalecer y proteger a mi Iglesia.

Confía en mí, yo sé lo que hago, descansa en mí protección, poder hacia ti. Y sobre todo cuenta con mi amor.

Yo jamás condeno, yo vine a hacerte verdaderamente libre y para que disfrutes de la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Juan 8:36; Romanos 8:21;

Te he llamado a mi Reino y Gloria

1Tesalonicenses 2:12; Lucas 22:29.

Y Sobre todo para que trabajemos juntos en amistad profunda (comunión), 1 Corintios 1:9. Yo vivo en ti y soy tu vida.

En todo momento intercedo por ti. Eres más que vencedor/a y NADA te puede separar de mi amor. Romanos 8:28-39.

De nuevo te digo: Tienes mi aceptación total, porque yo te hice así, tú eres un especial tesoro para mí al cual estoy formando y preparando. Salmos 139: 1-18, 23-24.

Te entiendo perfectamente, y se lo que piensas, vas a pensar y decir.

Yo te amo y te comprendo. No busques la perfección, solo ámame y conóceme como El Dios de amor hacia ti.

No te pongo ninguna carga que no puedas soportar y recuerda siempre que mi sangre es suficiente para borrar TODOS los pecados, defectos y errores etc. Pero por sobre todo confía en mi amor. Yo soy amor y quiero que me conozcas más en ese sentido.

Yo soy el que te ayuda, ama, ora por ti, te saca las cargas y estoy siempre presente.

También yo te estoy puliendo para que seas más semejante a mí.

Yo te rodeo y mi mano está sobre ti.

Nunca te puedes alejar de mí, a donde vayas yo estoy para amarte y cuidarte y también guiarte para que ayudes y bendigas a mis hijos, (Naciste para eso). Eres muy amad0/a: ¡RECUERDALO! Te he tomado de tu mano y nadie puede hacer que yo te suelte. Juan 10:27-30.

Siempre estás conmigo y lo estarás eternamente, pero largo camino te resta y yo restauraré tus dones y los aumentaré.

También recibirás mis fuerzas para actuar, aunque tus debilidades te guiarán para tomar descanso y no exigirte más de lo que debes y para no hacer más de lo que yo te pido.

Yo no te pido ni te pediré que vayas más allá de tus fuerzas.

Cuentas con mi amor y seguridad (en mí) absoluta y eterna.

Tu vida realmente es importante, vives para lo eterno, estás haciendo tesoros en el cielo y tus obras de servicio a mis pequeños me son muy agradables. Tú trabajas para la eternidad.

Lo que realmente importa es lo que yo pienso de ti y no lo que piensa la gente, aunque mi gracia y favor también está y estará con ellos hacia ti. Para mí tu eres único/a y una joya que estoy labrando para que ilumine más a las personas que te rodean, incluyendo a tu familia. Eclesiastés 9:7-8.

Recibe mi paz.

Te amo con amor eterno e incondicional: JESÚS.

Translate »