Lo que sufriste por Jesús…

Las cicatrices que tienes por Jesús son tus medallas en el cielo.
Lo que sufriste por El y por salvar a sus hijos y por edificar su iglesia está anotado en el cielo y eso te capacita para recibir autoridad eterna, que te será otorgada cuando estés con tu verdadera familia celestial.
(Lucas 19:17)
El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

Ahora estamos nosotros…

Los Apóstoles Pedro, Juan, Pablo y hombres como Moisés, Abraham, David etc ya están en el cielo y acabaron su labor en esta tierra, pero tu y yo estamos en la tierra todavía para hacer la obra de Dios.

El que ve a Jesús ve a Dios Padre:

Jesús es la comunicación de Dios a su creación y la representación de Dios ante nuestros ojos.
(Juan 1:18)
Nadie ha visto jamás a Dios. Pero el Hijo, el único, él mismo es Dios y está íntimamente ligado al Padre. Él nos ha revelado a Dios.
(Juan 14:9)
Jesús respondió: —Felipe, ¿he estado con ustedes todo este tiempo, y todavía no sabes quién soy? ¡Los que me han visto a mí han visto al Padre!

¡Actúa en mi nombre! Jesús.

Tu eres un hombre, un ser humano, pero Yo habito en ti, no mires a tu humanidad, ni a tus "imposibilidades" mírame a Mí y a lo que yo puedo hacer a través de ti. Para mi nada es imposible. Jesús. Entonces….
¡Actúa en mi nombre!
(Mateo 10:7)
Vayan y anuncien que el Reino de los cielos se ha acercado.
(Mateo 10:8)
Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios.

Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo.

Cada creyente tiene el poder del Espíritu Santo.

Cada creyente verdadero tiene el Espíritu Santo dentro de él.

El poder del Dios todopoderoso que creó todas las cosas y el mismo poder en el que se movió Jesús en esta tierra está dentro suyo.

El más pequeño de todos los verdaderos cristianos tiene el poder de mover montañas, de detener ejércitos o de levantar a los muertos en el momento y en el tiempo de Dios.

(Lucas 4:14)

Y Jesús volvió en el poder del Espíritu Santo a Galilea.

(Hechos 1:8)

Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo.

(1 Corintios 6:17)

La persona que se une al Señor es un solo espíritu con él.

(1 Corintios 6:19)

¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, quien vive en ustedes y les fue dado por Dios?

MI TAREA ES HACER QUE CADA CRISTIANO SE DE CUENTA DE ESO y comience a actuar en la esfera sobrenatural. En el poder del Espíritu Santo.

La seguridad de un cristiano:

Medite en estas cosas:

(Juan 10:27) Jesús dijo:

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

(Juan 10:28)

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

(Juan 10:29)

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

Somos ovejas de Dios, cuidadas por El.

El permitió que oigamos la voz de Jesús, que sepamos que esa es la voz de El y que El es nuestro Pastor y que tomemos la decisión de seguirle.

Jesús nos da como regalo la vida eterna para siempre.

Estamos tomados de la mano por Jesús. (No es que nosotros nos agarramos de su mano el agarró la nuestra).

Dios nuestro Padre nos llevó a Jesús para que seamos salvos. Nos dio a nosotros a Jesús. Todo comenzó con Dios nuestro Padre.

Estamos tomados también de la mano del Padre (El Dios Omnipotente).

Entonces podemos decir con confianza y seguridad:

(Romanos 8:38)

Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana.

Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios.

(Romanos 8:39)

Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.

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