Recibí esta voz del cielo para mí. (Y para usted si es un cristiano de verdad).
EN EL CIELO HAY MUCHAS MARAVILLAS PARO LA MÁS GRANDE DE TODAS ES JESÚS.
EN SU PRESENCIA HAY PLENITUD DE GOZO, EL ES EL MANANTIAL DE LAS DELICIAS, Y FUENTE DE TODA LUZ Y SANTIDAD.
EL CIELO ES TU VERDADERO HOGAR Y FUISTE LLAMADO A SER COMO EL Y A VERLO TAL COMO EL ES.
CUÁNTO MÁS ESTÉS EN SU PRESENCIA MÁS LO CONOCERÁS Y TRASMITIRÁS DE EL A LOS DEMÁS SU AMOR, SUS OBRAS, SUS DESEOS Y SUS PROPÓSITOS.
SABRÁS POR DONDE CAMINA Y A DONDE VA.
EL ES TODO PARA TI.
JESÚS ES EL SANTÍSIMO Y TÚ TAMBIÉN DEBES SERLO, DEBES CAMINAR EN LA HERMOSURA DE SU SANTIDAD EN TI.
NO HAY NADA MEJOR QUE ESTAR EN SU PRESENCIA (Entonces ¡Acerquémonos!) y NO HAY NADA MEJOR TAMBIÉN QUE HACER SU VOLUNTAD Y CAMINAR JUNTO CON EL POR SUS CAMINOS.
DEBES IR CONFIADO AL TRONO DE LA GRACIA CADA VEZ QUE LO NECESITAS, PERO MEJOR ES VIVIR Y ESTAR SIEMPRE DONDE EL ESTÁ Y SEGUIRLO CUANDO SE MUEVE. ¡CORRE HACIA EL! ES TIEMPO DE VER CON SUS OJOS Y TENIENDO SU CORAZÓN DEMOSTRAR SU AMOR.
JESUS DICE: TE HE LLAMADO PARA HABLAR A TRAVÉS DE TI Y PARA ACTUAR A TRAVÉS DE TI. AÚN EL MÁS MALVADO ESCUCHARÁ MIS PALABRAS QUE SALDRÁN DE TU BOCA.
DEBES CONOCERME EN EL PRESENTE, QUIERO ESCRIBIR UNA NUEVA HISTORIA A TRAVÉS DE TI. ESTÁ BIEN QUE ESTUDIES LA HISTORIA Y LAS BIOGRAFÍAS DE MIS SIERVOS, PERO YO ESCRIBIRÉ LO QUE HARÉ A TRAVÉS TUYO. ESTE ES TU TIEMPO, EL TIEMPO DE LO QUE YO HARÉ EN TI.
TODOS LOS DÍAS DEBEMOS ESTAR JUNTOS PARA QUE SEAS LLENO DE ML LUZ.
JESÚS
Entonces:
Debes saber que Dios te ama y está a favor tuyo, el no es un “señala defectos” sino que nos comprende y hizo todos para salvarnos.
(Salmos 103:13)
El SEÑOR es como un padre con sus hijos, tierno y compasivo con los que le temen.
(Salmos 103:14)
Pues él sabe lo débiles que somos; se acuerda de que somos tan sólo polvo.
El nos ama entrañablemente:
Porque El mismo es amor. Y lo demostró y lo demuestra hoy, pero muchos no se dan cuenta de esto:
(1 Juan 4:8)
Dios es amor.
(1 Juan 4:9)
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, (Jesucristo) para que vivamos por él. (Tengamos vida eterna por medió de El)
(1 Juan 4:10)
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación (Para cubrir y borrar nuestros pecados) por nuestros pecados.
(Romanos 5:1)
Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. (Murió en nuestro lugar en la cruz, llevando nuestra culpa y pecados).
Romanos 6:23.
Porque la paga del pecado es la muerte (pero Cristo murió en nuestro lugar, nos salvó por sustitución) pero el regalo de Dios es la vida eterna en unión con Cristo Jesús. Romanos 6:23.
(Romanos 5:6)
Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores.
(Romanos 5:7)
Ahora bien, casi nadie se ofrecería a morir por una persona honrada, aunque tal vez alguien podría estar dispuesto a dar su vida por una persona extraordinariamente buena.
(Romanos 5:8)
Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
(Romanos 5:9)
Y, como se nos declaró justos a los ojos de Dios por la sangre de Cristo, con toda seguridad él nos salvará de la condenación de Dios.
(Romanos 5:10)
Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo.
(1 Timoteo 2:4)
Dios quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.
(1 Timoteo 2:5)
Pues hay sólo un Dios y sólo un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es…Cristo Jesús.
(1 Timoteo 2:6)
Él dio su vida para comprarles la libertad a todos.
(Romanos 5:5)
Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.
Todos necesitamos salvarnos:
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
(Romanos 3:20)
Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.
(Romanos 3:10)
Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
(Eclesiastés 7:20)
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.
El pecado conduce a la muerte eterna (la separación eterna de Dios):
(Romanos 6:23)
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
El problema del pecado fue vencido cuando Cristo murió en nuestro lugar y sufrió la pena que nos correspondías a nosotros:
(Romanos 5:8)
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Para salvarnos debemos arrepentirnos totalmente de nuestros pecados.
(Marcos 1:14-15)
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.
(Lucas 13:3)
Y ustedes también perecerán a menos que se arrepientan de sus pecados y vuelvan a Dios.
Debemos recibir a Cristo en nuestro corazón e invitarlo a entrar en nuestra vida.
(Juan 1:12)
Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
(Apocalipsis 3:20)
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, ENTRARÉ A EL, y cenaré con él, y él conmigo.
Debemos creer en estas buenas nuevas o seremos condenados:
(Juan 3:18)
No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él será condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios.
(Juan 3:36)
Los que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna. Los que no obedecen al Hijo nunca tendrán vida eterna, sino que permanecen bajo la ira del juicio de Dios.
Pero Jesús vino a este mundo para salvarnos, para que creamos en El y su obra a favor de nosotros.
(1 Timoteo 1:15)
La siguiente declaración es digna de confianza, y todos deberían aceptarla:
Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…
La salvación es un regalo de Dios, ya que ninguno alcanza a cumplir todas las normas establecidas por Dios.
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
Todo el que quiera puede venir a Jesús para ser salvo:
(Apocalipsis 22:17)
Todos los que tengan sed, vengan. Todo aquel que quiera, beba gratuitamente del agua de la vida.
(Mateo 11:28)
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
(Juan 14:6)
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
(Juan 6:37)
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
Explicación: La salvación es un don (regalo) gratuito de Dios:
(Efesios 2:3)
Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás.
(Efesios 2:4)
Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto
(Efesios 2:5)
que, a pesar de que estábamos muertos (espiritualmente) por causa de nuestros pecados, nos dio vida (eterna) cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) (Gracia significa su amor inmerecido hacia nosotros)
(Efesios 2:8)
Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.
(Efesios 2:9)
La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.
ORACIÓN PARA SER SALVOS:
Querido Jesús te doy gracias por lo que hiciste por mí en la cruz llevando en mi lugar mi pecado, mi culpa y la muerte eterna que me correspondía.
En este momento tomo la decisión de seguirte, arrepentirme de todos mis pecados y de creer lo que hiciste por mí en la cruz.
Abro mi corazón ahora para que entres en mi vida y te recibo como mi Salvador, Señor y Rey.
Gracias Jesús por ser ahora un verdadero hijo de Dios, perdonado y en amistad con El. Gracias por tener la vida eterna y porque estaremos juntos desde ahora y para siempre en el cielo. Amén.
La palabra de Dios dice también:
(Romanos 5:1)
Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros.
(Romanos 8:1)
Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.
(1 Juan 3:1-2)
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Queridos… ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga. Pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.
Todo esto que es tan maravilloso es para usted y para que lo comparte con sus familiares, amigos, conocidos etc.
Le ruego que lo lea varias veces hasta que lo aprenda y pueda enseñarlo también a otros.
Dios le bendiga. Predicador Gustavo Isbert.
Amados hermanos, el profundo deseo de mi corazón y mi oración a Dios es que los cristianos (de nombre solamente) lleguen a ser salvos.
Yo sé que ellos tienen un entusiasmo por Dios, y creen que son cristianos y creen que deben con fervor tratar de cumplir los mandamientos y ritos de la religión, pero es un fervor mal encauzado.
Pues no entienden la forma en que Dios hace justas a las personas con él. Se niegan a aceptar el modo de Dios y, en cambio, se aferran a su propio modo de hacerse justos ante él tratando de cumplir los mandamientos, que por su naturaleza pecaminosa, que los lleva a la tendencia al pecado, nunca pueden cumplirlos todos.
Pero Cristo ya cumplió el propósito por el cual se entregó los mandamientos. Como resultado, a todos los que creen en El se les declara justos a los ojos de Dios.
Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al poder de Espíritu Santo que vive en ellos.
Y somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
Y dice:
nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.
Y cuando los pecados han sido perdonados, ya no hace falta ofrecer más sacrificios.
Así que, hermanos, tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo del cielo por la sangre de Jesucristo, derramada en la cruz para pagar nuestros pecados.
Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.
La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.