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Discernimiento de espíritus
A los últimos tres dones los, denominaremos dones de revelación porque nos dan información sobrenaturalmente revelada por Dios. Podríamos definirlos sencillamente como "la mente de Cristo manifestada a través de un creyente lleno del Espíritu Santo" Cada uno de estos dones consiste en la habilidad dada por Dios para recibir de el información con referencia a algo, a cualquier cosa que humanamente nos seria totalmente imposible conocer, revelada al creyente para lograr protección, orar con mas efectividad o ayudar a alguno en su necesidad.1
1Hay solamente dos maneras -Aparte de la vía natural a través de los sentidos físicos de la vista, del oído, del olfato, del gusto y del tacto – por las cuales la mente humana puede recibir información. Una de ellas es ponernos en contacto mentalmente con el mundo "psíquico", de tal manera que la información la receptamos directamente de los espíritus de Satanás. Es lo que ocurre con los fenómenos llamados percepción extrasensorial, espiritismo, clarividencia, etc. Todas estas cosas están estrictamente prohibidas por Dios, y no debemos practicarlas.
La otra vía de información es la que nos viene por la renovación de nuestro espíritu, que a su vez ha sido inspirado por el Espíritu Santo. Esta forma de conocimiento sobrenatural es aceptable a Dios -nos viene, directamente de El – y no representa, ningún peligro para nosotros. El Espíritu Santo compartirá con nosotros solamente aquellas cosas que el sabe que necesitamos y que pueden ser de Ayuda para otros Recibimos este conocimiento, no tratando de desarrollar alguna misteriosa destreza oculta, sino andando en estrecha relación con Dios en Jesucristo, y permitiéndole a su Espíritu que obre en nuestras vidas.
Discernimiento
Antes de referirnos al discernimiento espiritual, conviene hablar del discernimiento en general. En primer lugar existe lo que podemos denominar “discernimiento natural” que es patrimonio tanto de cristianos como de no cristianos. Consiste en la facultad de poder juzgar a las personas y a las circunstancias y a nuestro propio comportamiento, que deriva de la enseñanza que hemos recibido en nuestros hogares y como, consecuencia del medio ambiente en que actuamos y de nuestra cultura. De este material esta compuesta nuestra "conciencia" natural, y de ahí que no podamos confiar, mucho en ella. La mente, y esa porción de la mente que llamamos conciencia es una mezcla de bueno y de malo, de verdad y de error. Su discernimiento y sus juicios morales carecen de valor. Es una verdad indiscutida que las pautas de la moral humana varían de cultura a cultura, y de generación a generación, y todo lo que nos puede decir la mente por natural no va mas allá de saber si concuerda o no, si es aceptable o inaceptable, con el tiempo y el lugar en el cual estamos viviendo. Esto es lo que el mundo en general utiliza coma base para sus decisiones. Carecen de estabilidad.
El verdadero discernimiento intelectual no proviene de una mente natural desfigurada, sino de una mente que ha sido renovada en Cristo. Este discernimiento se desarrolla cuando encontramos y recibimos a Cristo y llegamos a conocerlo mejor, por medio de la comunión y del estudio de la Palabra de Dios. Como lo dice la carta a los Hebreos: "Todo aquel que participa do la leche es inexperto en la palabra de justicia. porque es niño: pero el alimento sólido es para los que han alcanzado la madurez, para los que por el uso de los sentidos (griego: percepciones, criterio) ejercitados en el discernimiento del bien y del mal." (Hebreos 15:13-14.) A medida que crecemos en la vida cristiana, el Espíritu Santo hace una selección de nuestras mentes, y conciencias, descartando lo malo e incrementando lo bueno. Si no le hemos puesto trabas a Dios para obrar de esta manera, con el correr del tiempo nuestras mentes y conciencias se ajustaran cada vez mas a las Escrituras y el Espíritu Santo que vive en nosotros. Nos saturamos tanto del "sabor" de lo que Jesucristo realmente es, y de la manera de obrar de Dios, que inmediatamente reconocemos intelectualmente algo que sea diferente. Es importantísimo que los cristianos desarrollen este tipo de discernimiento. Significa una firme defensa contra las doctrinas falsas. Deberíamos poder decir de inmediato, si oímos una enseñanza extraña que no guarda relación con la verdad que: ¡Eso no suena a Dios!; Dios no actúa de esa manera"
El aumento de nuestra facultad de discernimiento intelectual, afectara, por supuesto, nuestro comportamiento con relación a Dios y a nuestros semejantes. Antes de que Pablo aceptara a Jesús personalmente, estaba convencido que era de buena conciencia perseguir a los cristianos. Luego de su conversión y después de muchos años de caminar con el Señor, Pablo nos dice: "Yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy." (Hechos 23:1.) Procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres." (Hechos 24:1ó.) Tendríamos que orar para que nuestras mentes y nuestras conciencias sean de tal manera renovadas por el Espíritu, que podamos decir lo mismo.
Falso discernimiento natural
Una señorita perteneciente a la iglesia de St. Luke, caminaba tranquilamente por una calle del centro de Seattle, sin inmiscuirse con nadie, cuando de pronto una señora de edad corrió hacia ella profiriendo obscenidades y amenazas, y sacudiendo, furiosa, su bastón. La muchacha se alarmo, por supuesto, pero no se asusto, pues se dio cuenta lo que estaba sucediendo. Esa señora de edad estaba poseída demoníacamente y el espíritu maligno había detectado la presencia del Espíritu Santo en la señorita, y por ello se alboroto en airada protesta.
Tales incidentes no son raros, si bien habitualmente no son tan dramáticos e inesperados como el que hemos relatado. Si una persona ha estado al servicio de Satanás y por ello esta oprimida o poseída totalmente, bajo la influencia del poder del enemigo, se sentirá repelida por la presencia de cualquiera que esta caminando en el Espíritu. Esta es la imitación fraudulenta del diablo al discernimiento de los espíritus.
Uno de los más vividos ejemplos de lo que llevamos dicho, es el gran resentimiento que demuestran los espiritistas contra todos aquellos que han recibido el bautismo en el Espíritu Santo.
Cierto día, sentado Dennis a la cabecera de la mesa durante un almuerzo que reunía a hombres de la Fraternidad de Hombres del Evangelio Completo, el caballero sentado a su lado, un bien conocido medico que había recibido el Espíritu Santo, le mostró una carta que lo atacaba grosera y bárbaramente, condenando al buen doctor por sus actividades pentecostales. Dennis le pregunto
¿El que firma esa carta es un espiritualista, verdad?
El medico asintió: -Me temo que si.
No debemos extrañarnos si el ataque y la persecución furibundos nos viene de personas de la comunidad que no solamente no conocen al Señor, sino que, además, están entregados a practicas prohibidas y antibíblicas.
Discernimiento de espíritus
Llegamos ahora al don espiritual. Como sucede con todos los otros dones, este don no se adquiere por medio de un entrenamiento especial, sino que es dado cuando la necesidad lo requiere. Cualquier cristiano puede manifestar este don pero, al igual que los demás, se intensifica después del bautismo en el Espíritu Santo. Los creyentes que no han sido bautizados en el Espíritu Santo no están lo suficientemente familiarizados con las actividades de Satanás, como para preocuparse por el discernimiento de espíritus, si bien, por supuesto, hay excepciones.
Por el don del discernimiento de espíritus, el creyente esta capacitado para saber inmediatamente que es lo que esta motivando a una persona o a una situación. Se da el caso de que un creyente puede estar actuando bajo la inspiración del Espíritu Santo, o expresando sus propios pensamientos, sentimiento o anhelos de su alma, y hasta es posible que permita que un espíritu extraño lo oprima, y revele pensamientos, justamente, de ese espíritu maligno. El incrédulo, por supuesto puede estar totalmente poseído por ese espíritu del mal. El don de discernimiento de espíritus permite revelar inmediatamente lo que esta ocurriendo.
Puede ayudarnos a entender al don de discernimiento de espíritus si reconocemos lo que sucede cuando discernimos el Espíritu Santo. El himno evangelio dice: "Hay un dulce, dulce Espíritu en este lugar, y yo se que es el Espíritu del Señor!" Los creyentes conocen esa feliz sensación producida por la presencia del Espíritu Santo o, dicho en otras palabras, se dan cuenta del testimonio del Espíritu Santo en otra persona o en una reunión. Cuando decimos: "Verdaderamente sentí la presencia de Dios", estamos hablando del discernimiento del Espíritu Santo. Experimentamos un ejemplo, en cierta medida divertido de este tipo de discernimiento, después que vinimos a Seattle.
A Dennis lo habían invitado a concurrir a un concierto coral en una iglesia cercana. El director del coro era un cristiano bautizado en el Espíritu Santo, que tenía muchos amigos en Sr. Luke. Dennis sabia que unas 20 o 30 personas de esa iglesia, que habían recibido el Espíritu Santo, planeaban asistir al concierto. Llego algo tarde y le indicaron un asiento en la, galería. Le llamo la atención, al mirar hacia abajo a la congregación reunida en la planta baja, no ver a ninguno de sus amigos. Dennis gozo del programa pero todo el tiempo estuvo un poco desconcertado porque una leve exaltación interior de gozo, un claro testimonio del Espíritu Santo, lo inundo durante todo el concierto. Era un sentimiento hermoso, pero no podía interpretar su significado. El coro era bueno, ¡pero no tan bueno! La explicación la tuvo cuando al abandonar la iglesia al final de la velada, fue saludado por unos treinta episcopales llenos del espíritu, que durante el concierto ocuparon asientos debajo de la galería donde el estuvo sentado. Dennis no los había visto, ¡pero el espíritu de Dennis discernió su presencia!
Los informes que nos llegan de personas que trabajan detrás de la cortina de hierro, indican que este don adquiere significativa importancia a medida que se agrava la persecución. Se mencionan numerosos casos de cristianos que reconocen a otro cristiano, cada uno "en el Espíritu" sin mediar una sola palabra. En un lugar, las autoridades interferían permanentemente en las reuniones, de modo que los hermanos dejaron de anunciar horario y lugar para su comunión, y dependieron exclusivamente del Espíritu Santo para que señalara aquellos que habrían de asistir a cada reunión. Todos asistían, y todos daban la misma explicación. En estos casos se puede pensar en una. combinación del don de sabiduría y del don de discernimiento.
Para comprender el discernimiento de los espíritus malignos, imaginémonos lo opuesto a todo esto. La sensación de la presencia del Espíritu Santo trae gozo, amor y paz; el discernimiento de los espíritus falsos da una sensación de abatimiento e intranquilidad.
Algunos años atrás, cuando todavía éramos nuevos en esta materia, nos visito una persona en la iglesia do Sr. Luke, y nos hablo en la reunión de oración. Llego precedido de buenas referencias y parecía no tener "segundas intenciones". Cuenta Dennis: "Le hice entrega de la reunión a nuestro visitante, y me pareció aceptable lo que decía, pero al observar los rostros de los oyentes, era obvio que algo andaba mal. Se mostraban afligidos, desdichados e incómodos. Una señora abandono su asiento y salio de la pieza excusándose, al pasar a mi lado, de que sentía nauseas. No tuve el buen tino suficiente para interrumpir al orador y decirle: "Discúlpeme, pero esta provocando malestar en la gente, ¿que pasa?" Al día siguiente el hombre se traslado a otro pueblo, pero cuando hablo allí, la persona que presidía lo interrumpió y le dijo:"Sus palabras son hermosas, pero discierno un espíritu falso en su vida2 que sucede?, Así enfrentado, el hombre confeso que era un impostor, viviendo en abierto pecado. Resulta obvio comprender que el don se manifestó no solo para proteger a la gente del engaño del enemigo, sino para lograr el arrepentimiento y la liberación de ese hombre.
Algunas veces la influencia perturbadora no es de la persona que esta hablando u oficiando, sino de alguien que simplemente asiste a la reunión. Un individuo activamente comprometido en prácticas espiritistas, por ejemplo, puede producir un enfriamiento con su sola presencia, en una reunión de oración donde se solicita el Espíritu Santo. Si la reunión languidece, es mejor parar y orar pidiendo al Espíritu Santo que revele la causa del malestar. Si alguno de los presentes estuviere oprimido puede ser ayudado y liberado.
Por lo tanto, podemos decir que el don de discernimiento de los espíritus actúa en un papel de "policía", para protegernos contra el enemigo y evitar que su influencia perjudique nuestra comunión. Desgraciadamente, cuando las personas reciben este tipo de discernimiento dudan muchas veces en utilizarlo para no parecer duros y faltos de caridad. Si el don de discernimiento espiritual nos dice que algo anda mal en una reunión que no estamos dirigiendo, tranquilamente y con la mayor discreción posible, debemos hacer saber ese hecho al líder; de esa manera podemos orar pidiendo el don de sabiduría para saber que ocurre y el don de conocimiento para saber como resolver el problema. Habrá otros probablemente con el mismo discernimiento, pues habitualmente lo recibe más de uno, para confirmación.
El discernimiento de los espíritus se torna especialmente útil cuando en una reunión se ejercitan otros dones. Nadie espera de nosotros que debamos aceptar cada palabra que se emite por medio de los dones, ni en ninguna otra manifestación, ni aun en la predicación, y hemos de aceptar solamente lo que el Espíritu Santo nos mueve a aceptar, siempre que este de acuerdo con la Biblia. "Los profetas hablen dos o tres y los demás juzguen (disciernan)." (1 Corintios 14:29.) Los dones del Espíritu Santo son puros, pero los canales por donde se conducen varían según los grados de sometimiento y santificación que posean. Una manifestación puede ser setenta y cinco por ciento de Dios, pero el veinticinco por ciento restante los propios pensamientos de la persona. Debemos discernir entre ambos.
2Tomemos nota de que los "espíritus falsos" no son, y no pueden ser, los espíritus de personas que han muerto. El discernimiento de los espíritus nada tiene que ver con el espiritismo o el espiritualismo. Los espíritus de los seres humanos que han muerto,
no están en esta tierra, ¡y esta prohibido todo intento de entrar en contacto con ellos! Los "espíritus falsos" de que estamos hablando, son los que la Escritura menciona como "gobernadores de las tinieblas de este siglo es decir, ángeles caídos, "demonios". (Efesios 6:12; Mateo 10:8.)
Además, el enemigo puede enviar gente a la reunión con el deliberado propósito de perturbarla con una manifestación de imitación fraudulenta. Hechos 16 relata el incidente según el cual una mujer poseída de un espíritu de adivinación, durante varios días interrumpió a Pablo diciendo algo que tenia todo el aspecto de una profecía: "Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación." (Hechos 16:17) Lo que decía era cierto, pero hablaba bajo el influjo del enemigo. La Escritura nos dice que cuando Pablo discernió el espíritu le causo desagrado, por lo cual le ordeno al espíritu que la abandonara y la dejara libre. Este ejemplo nos dice que las manifestaciones fraudulentas deben ser encaradas, dentro de lo posible, en el momento mismo en que se manifiestan.
La historia de Eliseo y su siervo Giezi es un ejemplo del Antiguo Testamento de los dones de discernimiento de los espíritus y de sabiduría. Naamán, general del rey de Siria, era leproso. Cumpliendo con las instrucciones del profeta Eliseo, se lavó siete veces en las aguas del Jordán y se curo de su enfermedad. En gratitud Naaman ofreció presentes a Eliseo, pero este los rechazo. En cambio Giezi, el siervo de Eliseo, siguió secretamente a Naaman, le mintió diciéndole que habían llegado dos visitas inesperadas y pidiéndole a Naaman dos mudas de ropa y algún dinero, todo lo cual, no hace falta decirlo, Giezi se guardo para el. Cuando Giezi se presento de nuevo ante su patrón, Eliseo discernió su espíritu deshonesto, y por el don de conocimiento supo lo que había hecho. (2 Reyes 5.)
Hay muchos ejemplos de Jesús cuando discernía espíritus. Sin conocer a Natanael, discernió inmediatamente que era "un verdadero israelita, en quien no hay engaño". (Juan 1:47.) Cuando Pedro hizo su gran confesión sobre Jesús: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente", Jesús le alabo. Pero cuando Jesús les dijo a sus seguidores que é1 habría de morir, Pedro no pudo aceptar sus palabras. Comenzó o reconvenir a Jesús, diciendo: "Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca." Jesús discernió que Pedro estaba hablando por boca de un falso espíritu, y le dijo: "¡Quítate de delante de mi, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cocas de Dios, sino en las de los hombres." (Mateo 1ó:15-23.) Cuando Jesús no fue recibido en una aldea de Samaria, Jacobo y Juan se enojaron y le preguntaron a Jesús si podían ordenar que cayera fuego del cielo para consumir a los habitantes. Pero Jesús les respondió: "Vosotros no sabéis de que espíritu sois." (Lucas 9:54-55.) Vemos a través de estos dos últimos ejemplos, que aun los más cercanos seguidores de Jesús pueden ser conducidos a conclusiones erróneas.
Profecías ya cumplidas y otras señales bíblicas, indican que es muy probable que estemos viviendo la parte final de los últimos días. La Escritura enseña que antes del retorno de Jesucristo a la tierra, habrá muchos mas espíritus mentirosos desatados, de manera que será mas necesario que nunca discernir entre lo falso y lo verdadero. (Mateo 24; Apocalipsis 13:11-14.)
Otro uso muy importante del don de discernimiento de los espíritus es para desatar al que el enemigo tiene atados. Una de las señales que seguirían a los creyentes, les dijo Jesús, seria la de echar fuera a los demonios en su nombre (de Jesús).
3 Se da el nombre de exorcismo, desde la antigüedad, al ministerio de echar fuera a los espíritus malignos.
Alrededor de un veinticinco por ciento del ministerio de Jesús consistió en dar libertad a los que Satanás tenía cautivos; y también nosotros debemos esperar ser usados de esa manera. Jesús dijo: "El Espíritu de Jehová el Señor esta sobre mi, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel…" (Isaías 61:1) En este pasaje Isaías se refería específicamente a Jesús, pero ahora, desde el Calvario, con Cristo que vive en nosotros, también nosotros estamos ungidos con el Espíritu Santo, y también se aplica a nosotros. Esto no quiere decir que debemos buscar específicamente a los que necesitan ser liberados o desarrollar una morbosa fascinación por este tema, pero si debemos saber como orar por las personas que lo necesiten. Si estamos sometidos a Dios y adecuadamente preparados, e1 pondrá en nuestro camino a los que necesitan ser liberados.
La epístola de Santiago nos dice como entrenarnos para orar por aquellos que necesitan ser puestos en libertad: "Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros." (Santiago 4:7.) El primer paso, entonces, es someternos a Dios. Esto lo podemos hacer por medio do la oración, pidiéndole que nos muestre las facetas de nuestra vida que requieren corrección. Tenemos que cortar por lo sano con cualquier pecado conocido que tengamos en nuestra vida.
Es importante también que nos afirmemos en la autoridad que tenemos en Jesús, estudiando los pasajes que se refieran a esta materia.4 Debemos comprender que en el nombre de Jesús tenemos autoridad para atar a los espíritus inmundos y para arrojarlos fuera. Algunas personas enseñan que al tratar con un espíritu maligno, se debe decir: "El Señor te reprenda", en lugar de enfrentar al enemigo directamente. Citan a Judas 9 y a Zacarías 3:2. Los santos Ángeles, a pesar de ser criaturas de Dios, sin pecado, tienen que actuar frente al enemigo de esa manera.
4 Ver Efesios 1:1-23; 2:1-10; Lucas 10:19; Gálatas 2:20; 2 Corintios 5:17; 1 Juan 4:4.
Pero nosotros, los cristianos, no solamente somos criaturas de Dios, sino hijos de Dios, con Cristo en nosotros. Jesús nos dijo que tratáramos con el enemigo directamente: "…en mi nombre echaran fuera demonios…" (Marcos 1ó:17.)5 y no hay otra manera de hacerlo., según todo el Nuevo Testamento.
A menos que la persona para quien estamos orando sea un intimo amigo o un familiar, debe haber siempre una tercera persona cuando oramos pidiendo liberación. Esta tercera persona puede no hacer otra cosa que permanecer de pie o arrodillada y aprobando en oración. Si la persona que necesita ser liberada quiere hablar confidencialmente, la tercera persona, puede retirarse a la próxima pieza mientras hablamos, pero en todos los casos debe estar presente cuando se eleva la oración de liberación. No es prudente que un hombre ore en privado con una mujer pidiendo su liberación, o viceversa (siempre es mejor que los mismos sexos oficien unos con otros en todas las áreas del ministerio). Si es inevitable que sea un hombre el que ore por la liberación de una mujer o de una niña, siempre tiene que estar presente otra mujer.
Un cristiano no puede ser poseído en su espíritu (donde mora el Espíritu Santo), pero su mente, sus emociones o su voluntad (las tres partes constitutivas de su alma) pueden estar deprimidas, oprimidas, obsesionadas, o aun poseídas, si le ha permitido la entrada al enemigo, por andar en los caminos del pecado antes que con Jesús. Una persona que no es creyente, por supuesto, puede estar poseída en su espíritu, alma y cuerpo. De lo antedicho resulta claro, entonces, que el primero y más importante paso para ayudar a una persona a librarse del enemigo es asegurarnos que e1 o ella conocen al Señor Jesús como su Salvador.
Si la persona por quien estamos orando no es cristiana, debemos guiarla para aceptar a Jesús. Aconsejamos releer el capitulo primero que nos ayudara en este punto. Es de gran ayuda tener un definido "plan de salvación" en mente, con escrituras apropiadas.
Una serie típica puede ser la siguiente:
1. Romanos 3:23: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."
2. Romanos 6:23: "Porque la paga del pecado es muerte. "
3. Romanos 5:8: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros."
4. Romanos 6:23: "Mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro."
5. Juan 1:12: ‘Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios."
6. Apocalipsis 3:20. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrare a é1, y cenaré con é1, y él conmigo."
Leamos y expliquemos estos versículos y guiemos a las personas a pronunciar una oración como la que sugerimos al final del primer capitulo de este libro, o una oración similar en sus propias palabras.
Ahora, cristianos los dos, y protegidos por la sangre de Jesús, elevemos una abierta confesión como la siguiente: "Gracias, Jesús, por la protección de tu preciosa sangre sobre nosotros y alrededor nuestro." A continuación debemos preguntarle a la persona con quien hemos estado orando si esta segura que Dios le ha perdonado sus pecados. Si le queda un resto de duda, debemos hacer énfasis sobre la siguiente Escritura: "Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad." (1 Juan 1:9.) Puede ser de ayuda que la persona confiese sus pecados a Dios en nuestra presencia y en voz alta.6 En esos casos debemos escuchar en silencio y en espíritu de oración lo que tiene que decir, y cuando ha terminado, declararle el perdón de Dios. Podemos decir algo por el estilo:
6 Si se da el caso de que escuchamos cuando alguien confiesa sus pecados a Dios, debemos recordar que jamás, bajo ninguna circunstancia, debemos revelar absolutamente a nadie lo que hemos oído, ni aun a nuestro más intimo y querido amigo. Debemos olvidar lo que escuchamos. Constituye un pecado grave si deliberadamente revelamos lo que nos ha dicho en confianza una persona confesando sus pecados a Dios.
"He oído confesar tus pecados a Dios y se que estas verdaderamente arrepentido. Dios dice: "Cuanto esta lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones." (Salmo 103:12.) Si la persona todavía tiene dificultades, lo mejor es llamar a un pastor entrenado para aconsejarlo con su mayor experiencia y tratar de convencerlo y tranquilizar su mente.
Debemos asegurarnos, por supuesto, de confesar y pedir perdón por los propios pecados conocidos de nuestra vida, y de que hemos perdonado a otros. El cristiano debería vivir diariamente en este estado de perdonar y pedir perdón.
Debemos tratar, en lo posible, de descubrir la naturaleza exacta del espíritu o de los espíritus con los que tenemos que lidiar. Dejemos que sea el Espíritu Santo quien nos guíe en esto, como en todo lo demás. No nos metamos en una interminable sesión de "consejos" con lo cual se puede perder mucho tiempo, sino que tenemos que descubrir que es lo que esta perturbando a la persona: es miedo, odio, lujuria, ideas perversas, complejo de persecución, terror a los animales, enojo, etc.? Pidámosle a la persona que nombre las cosas que la afligen. Tratemos cada problema como una entidad espiritual, y encarémosla directamente como tal. El diablo es muy hábil en este aspecto, y tratara de que la persona ore así: " Echo fuera esta neurosis de ansiedad!" o " Reprendo a este espíritu de ansiedad!" No es así la forma. Tenemos que guiarlo para que diga lo siguiente: "Espíritu de ansiedad, te ato en el nombre de Jesús, bajo su preciosa sangre, y te arrojo a las tinieblas de afuera, para nunca mas volver, en el nombre de Jesús!" A veces es necesario que la persona repita juntamente con nosotros, al comienzo, frase por frase, pero luego es conveniente que la persona diga por si sola toda la oración. Después que la persona la haya repetido, nosotros la decimos de nuevo reprendiendo y arrojando al espíritu fuera de el, haciendo causa común con ella en la oración. Es importante que la persona que necesita ser liberada aprenda a decir su propia oración, pues de esta manera adquiere la confianza necesaria para usar su autoridad sobre el enemigo y puede orar por si sola si el enemigo retorna.
Cuando la persona logra captar la idea, ocurre con frecuencia que ora por otros problemas que no menciono al comienzo, a medida que el Espíritu Santo los trae a su mente. Algunos espíritus logran crear mayores reacciones emocionales en unas personas oprimidas más que en otras. Algunos consiguen crear nauseas, o exagerados accesos de tos, bostezos, estornudos, etc. A. veces se producen reacciones mas violentas, tales come ser arrojados al suelo. Si suceden tales cosas no nos dejemos arredrar por ello. Alabemos al Señor, supliquemos la protección de la sangre de Jesús, ¡y sigamos adelante! Por otra parte, no creamos que porque tales reacciones no se han producido, nada ha sucedido. Tampoco debemos pensar que, por el hecho de que una persona ha tenido una reacción física ya esta liberada. Tales manifestaciones son efectos secundarios de la liberación.
Si la persona necesitada de oración se siente incapaz de cooperar, o no tiene una clara percepción interior de sus problemas, tendremos que actuar nosotros solos para atar a los espíritus y arrojarlos fuera en el nombre de Jesús y bajo la protección de su sangre, tal como lo hizo el apóstol Pablo en el incidente relatado en Hechos 16:16:18Si, por otra parte, una persona esta en plena posesión de sus facultades y de su voluntad, y no quiere cooperar, es probable que estemos perdiendo nuestro tiempo con el, hasta que e1 mismo se den cuenta de su necesidad y solicite ayuda.
¡Hay personas que realmente gozan de sus problemas! ¡y a través de ellos Satanás se deleita en hacer perder el tiempo y la energía a los cristianos!
A veces tenemos que ser muy enérgicos, cuando oramos por la liberación. El Espíritu debe obedecer cuando la orden la damos con fe y en el nombre de Jesús. Si el espíritu detecta la más leve vacilación de nuestra parte, evadirá nuestra orden! Insistamos! (Es conveniente explicar rápidamente y en términos sencillos al "paciente" que no le estamos hablando a el cuando reprendemos al espíritu inmundo. Digamos algo por el estilo: "No te estoy hablando a ti, sino al espíritu que te esta perturbando.")
No hay un solo caso en las Escrituras de imposición de manos para echar fuera espíritus, y la mayoría opina que no debe practicarse. No creemos que en la persona que oficia, si es un cristiano y esta protegido por la sangre de Cristo, pueda sufrir ningún daño, pero podemos esperar que la persona que necesita ser liberada reaccione fuerte y violentamente si se la toca. Es preferible evitar todo contacto físico cuando estamos ofreciendo oraciones para la liberación.
Una vez obtenida la liberación, debemos alabar al Señor y rendirle a el la gloria. Ahora si coloquemos las manos sobre la cabeza de la persona y oremos para que el Espíritu Santo llene todos los espacios que antes ocupaban los espíritus. Si 1a persona no ha sido bautizada en el Espíritu Santo, esta es una excelente oportunidad para explicarle como se recibe y debemos ayudarla para hacerlo. Es imperativo que la casa este rebosante del Espíritu Santo y de su poder.
Debemos insistir ante la persona sobre la importancia de alimentarse diariamente con la Palabra de Dios, en la oración, en la alabanza, y en la comunión con otros en el Señor.
Hemos dado solamente los lineamientos generales sobre este tema, pero antes de pasar adelante, queremos señalar que el echar fuera los espíritus no esta limitado, de ninguna manera, a las personas que están profundamente oprimidas o poseídas. En toda oportunidad en que sentimos que el enemigo nos esta acosando y no podemos deshacernos de el mediante nuestras propias oraciones, no debemos dudar un instante de recurrir a un amigo en el Señor y pedirle que ore con nosotros y nos ayude a echar fuera el mal. Cada vez que estamos luchando contra un pecado que no nos da reposo -enojo, lujuria, temor- aunque no se trate mas de que un leve problema, si no podemos dominarlo, debemos tratarlo como un espíritu de opresión, sujetarlo y arrojarlo afuera; y si no podemos hacerlo por nuestra propia cuenta, ¡pidamos ayuda! En esos casos nuestro consejo es recurrir a un consejero cristiano bien calificado para que hable y ore con nosotros.
Oremos para que nuestro discernimiento sobre las tácticas del enemigo en nuestras propias vidas y en las vidas de otros, sea aguzado de tal manera que podemos experimentar la total liberación de los cautivos. Recordemos, además, que los setenta seguidores de Jesús que salieron luego de recibir el poder contra el enemigo, volvieron llenos de gozo declarando que habían logrado sujetar a los demonios en el nombre de Jesús. Pero Jesús, que sin duda alguna se regocijo con ellos, los trajo de vuelta a la realidad: "No os regocijéis de que los espíritus se os sujeten, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos." Mientras oramos para que la gente sea librada de la servidumbre, no olvidemos de regocijarnos más que nada, de que nuestros nombres están escritos en el Libro de la Vida del Cordero.
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La palabra de ciencia y la palabra de sabiduría
El octavo don de nuestro estudio es la "palabra de ciencia o conocimiento". Es la revelación sobrenatural de hechos pasados, presentes o futuros sin intervención de la mente natural. Podemos describirla como la mente de Cristo manifestada a la mente del creyente, y hecha conocer, cuando es necesario, en un abrir y cerrar de ojos. (1 Corintios 2:1ó.) Este don es utilizado para proteger a los cristianos, para indicarles como orar con más eficacia, o para mostrarles como ayudar a otros.
El noveno don, la "palabra de sabiduría" es la aplicación sobrenatural del conocimiento. Es saber que hacer con el conocimiento natural o sobrenatural que Dios nos ha dado, tal como el sentido común, por ejemplo, que nos dice como iniciar una acción. La "palabra de sabiduría" es una información revelada de una manera sobrenatural, pero la "palabra de conocimiento" nos dice como aplicar la información.
Generalmente nos es dada la "palabra de sabiduría" juntamente con la "palabra de conocimiento". Es conveniente esperar pacientemente la palabra de sabiduría, y no salir disparando con los nudos a medio hacer, cuando recibimos un conocimiento sobrenatural. Esperamos a que sea Dios quien nos diga que hacer con ella. La "palabra de sabiduría" nos indicara como hacer lo que Dios nos ha indicado que debemos hacer, como resolver los problemas que se plantean, o que cosas decir y como decirlas en una situación dada, especialmente cuando el desafío se refiere a nuestra fe. Los dones de la "palabra de conocimiento" y de la "palabra de sabiduría" pueden ponerse de manifiesto por una súbita inspiración que no se nos va de nosotros, sin "conocer" en lo mas hondo de nuestro espíritu, o por la interpretación de un sueño, 1 una visión, una parábola, por los dones vocales del Espíritu Santo y, mas raramente, oyendo en forma audible la voz de Dios, o por la visita de un ángel.
La Escritura habla de "palabra" de conocimiento y "palabra" de sabiduría. En ambos casos "palabra" en griego, es (logos), que puede significar "palabra", "cuestión" o "asunto" y no esta reducida únicamente a la palabra hablada. Esto quiere decir que si recibimos los dones de conocimiento o de sabiduría, bien que sean audibles o no, siguen siendo dones de "palabra de conocimiento" o "palabra de sabiduría". No tienen que ser, necesariamente, dones vocales. Con frecuencia, y refiriéndose a estos dones, se habla de "la palabra de conocimiento" o "la palabra de sabiduría". En el original griego no aparece ningún artículo y simplemente los denomina "palabra de sabiduría" y "palabra de conocimiento". El agregarle un artículo puede modificar artificiosamente su significado. Ni siquiera tenemos el derecho de utilizar el artículo indefinido: "una palabra de sabiduría" como lo hacen algunas versiones modernas, pues nuevamente aquí se percibe el sutil cambio de sentido. Pero corrientemente, y para facilitar las referencias bíblicas, utilizamos el articulo determinante "la" pero si las escribimos debemos dejarla fuera de las comillas, indicando así que el articulo se refiere al don en general, y no a la "palabra" en particular. Bien pudiera ser que la ausencia del artículo en el original griego nos recuerde que estas "palabras" son tan solo fragmentos de la sabiduría y del conocimiento de Dios.
1 Si bien es cierto que a veces Dios le habla a una persona por medio do un sueño, esto no quiere decir que debemos 1levar un diario registro do todos nuestros sueños. E1 psicólogo puede tener interés en conocer 1os sueños de la personas que lo consultan, que le sirve como pista para saber lo que esta ocurriendo en el subconsciente, pero esto tiene muy poco qua ver con el tema que estamos tratando. Muchos de los sueños no son otra cosa que el resultado de haber comido demasiado antes de ir a dormir. Y algunos sueños los provoca el enemigo; ¿por que gastar nuestro tiempo prestándoles atención a la confusión que pueden originar? Si Dios nos ha hablado en un sueño y e1 quiere que 1o recordemos, lo recordaremos sin duda alguna. El dice qua el Espíritu Santo "os recordará todo lo que yo os he dicho". (Juan 14:2ó.)
Podemos distinguir cuatro clases de conocimiento:
Primero: El conocimiento humano natural que a todas luces va en aumento. El libro de Daniel, refiriéndose a los últimos tiempos dice: "Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentara." (Daniel 12:4.) Recientemente un profesor universitario amigo nuestro, nos dijo que el progreso del conocimiento en el área de la matemática superior era tan extraordinario que en algunos casos los investigadores en dos campos diferentes de matemáticas, no lograban comunicarse entre ellos. Para poder relacionar y procesar la inmensa cantidad de datos obtenidos por la investigación, se torna indispensable recurrir a los cerebros electrónicos o computadoras, pues va mas allá de las posibilidades de la mente humana al hacerlo con los métodos corrientes por un periodo más o menos prolongado. Por importante que sea la ciencia de este mundo, a veces crea tanto orgullo que les impide a algunos conocer al Señor. La epístola a los Corintios dice así: "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para el son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." (1 Corintios 2:14.) También dice la Escritura: "El conocimiento envanece, pero el amor edifica." (1 Corintios 8:1.)
Segundo: El conocimiento sobrenatural, producto de este mundo caído, que hemos mencionado antes, es el intento de la mente natural de obtener información por medios sobrenaturales que no son los del Espíritu Santo. Incluye lo oculto, lo psíquico, y las investigaciones "metafísicas" que utiliza Satanás para entrampar a un numero cada día creciente de personas en la actualidad. Las así llamadas experiencias religiosas por medio de drogas, de cultos, de lo psíquico y fenómenos ocultos, crecen alarmantemente; basta con mirar los títulos de los libros en los estantes de una librería para comprobar el interés que despiertan las obras que se refieren a tales cosas. El conocimiento así adquirido esta por fuera de los limites de lo permitido por Dios. ¡No lo toquemos!
Nuestra tercer categoría es et verdadero conocimiento intelectual que lo adquirimos al conocer a Dios personalmente, por medio de Jesucristo (Juan 17:3; Filipenses 3.10), de recibir la plenitud del Espíritu Santo, estudiando la Palabra de Dios que nos hace saber la voluntad de Dios y sus caminos, para lo cual no hay substituto. (Salmo 103:7; Éxodo 33:13.) Ante un conocimiento natural de este mundo, tan sugestivo y en permanente desarrollo, es apasionante comprobar que el conocimiento del Señor va en aumento en su pueblo hoy más que nunca. Isaías nos dice que: ". . . la tierra será llena del conocimiento de JEHOVA como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9.) Aun el libro de Daniel y su similar el de Apocalipsis han permanecido cerrados y sellados a la comprensión total del hombre hasta el tiempo del fin… (Daniel 12:4, 9.) Hay muchas cosas de la Palabra de Dios que nos serán reveladas a nosotros recién en los U1timos tiempos. ¡Estamos viviendo días gloriosos! El conocimiento del hombre pasara, pero el conocimiento del Señor es permanente y durara toda la eternidad. (Mateo 24:3536; 1 Pedro 1:25.)
La cuarta clase es el don de "palabra de conocimiento". Al considerar este don, digamos en primer lugar lo que no es. No es un fenómeno psíquico o una percepción extrasensorial tal como la telepatía (la presunta habilidad de leer las mentes), la clarividencia (la presunta habilidad para conocer hechos que están ocurriendo en otras partes) o la precognición (la presunta habilidad para conocer el futuro). Estas "habilidades" están prohibidas en la Palabra de. Dios. (1 Crónicas 10:13; Deuteronomio 18:9-12.) No debemos incurrir en esas prácticas o abriremos la puerta a Satanás. Todas las actividades de esa naturaleza son peligrosas y malas. Experimentar con tales fenómenos psíquicos es jugar con los caídos poderes de este mundo que están controlados por Satanás En el mundo hay dos fuentes de poder espiritual: Dios y Satanás. E1 solo hecho de que algo sea "sobrenatural" no significa ni que sea bueno ni que sea de Dios.
El don de la "palabra de conocimiento" no es ninguna "habilidad" humana, sino un puro don de Dios. No se "desarrolla" como pueden serlo las manifestaciones demoníacas, sino que se manifiesta como el resultado de estar en estrecho contacto con el Señor. El cristiano tiene algo infinitamente mejor que los dones fraudulentos de este mundo, porque esta gustando los poderes del mundo venidero, a través de Jesucristo, y los dones del Espíritu Santo. (Hebreos 6:5.) La epístola de Santiago dice: "Toda buena dadiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre…" (Santiago 1: 17.) Los dones do Dios vienen desde arriba, do lugares celestiales en Cristo Jesús, donde el cristiano vive en su Espíritu. Pablo le dice a los efesios: "… nos resucito y… nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús." (Efesios 2:6) El cristiano debe abstenerse de utilizar la terminología del mundo para describir las experiencias sobrenaturales. Si un cristiano se entera de pronto sin recibir la noticia por las vías naturales que un amigo se encuentra en dificultades, y necesita oración y ayuda, eso no seria una "percepción extrasensoria" sino mas bien Dios que manifiesta el don de la "palabra de conocimiento". Los dones del Espíritu Santo vienen del Espíritu Santo y el es quien los hace llegar a nuestro espíritu y no desde el alma o de los sentidos físicos, ni a través de ellos.
Pablo les dijo a los cristianos en Corinto: "Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho." (1 Corintios 12:7.) Estos dones han sido dados para nuestro provecho y para que nos beneficiemos los unos con los otros. No deben ser erróneamente usados. Cuando Dios decide compartir su conocimiento con nosotros, es porque tiene un propósito en vista. ¡No nos es dado para el simple hecho de hacernos sentir "espirituales" o habilidosos!
Veamos algunos ejemplos de una "palabra de conocimiento" registrados en la Biblia:
Fue utilizada para encontrar personas u objetos extraviados, como sucedió con Saúl y las asnas perdidas. (1 Samuel 9:15-20; 10:21-23.) (Observemos que la "palabra de conocimiento" puede brindarnos información sobre asuntos aparentemente prosaicos. Dios se preocupa por cada una do las necesidades humanas. )
Natan recibió una "palabra de conocimiento" relacionada con el asunto que hubo entre David y Betsabe. También recibió sabiduría para tratar con el rey. (2 Samuel 12:7-13.)
Fue utilizada para desenmascarar a un hipócrita, a Giezi, el siervo de Eliseo. (2 Reyes 5:20-27.)
Eliseo, por revelación milagrosa, supo donde es taba emplazado el ejército sirio, salvando así a Israel de la batalla. (2 Reyes ó.8-23.)
El Señor Jesús use e1 don de la "palabra de conocimiento". Cuando dejo de lado su gloria, acepto las limitaciones del intelecto humano. Mientras vivió en esta tierra no fue omnisciente -que tiene conocimiento de todas las cosas- pero todo el conocimiento que necesitaba para encarar cualquier situación, lo obtenía del Espíritu Santo de la misma manera que lo obtenemos nosotros por intermedio de el.
Cuando Jesús sana al paralítico, también le perdono sus pecados. Esto provoco entre los escribas pensamientos aviesos contra Jesús. Jesús supo, por una "palabra de conocimiento" (no por "leer los pensamientos") lo que pensaban en su fuero intimo, y así se los dijo directamente. (Mateo 9:2-ó.)
Por media de este don de revelación (no por "clarividencia") Jesús "vio" a Natanael mucho antes de conocerlo, sentado bajo la higuera, y también supo Jesús que clase de persona era. Vernos entonces que "la palabra de conocimiento" puede revelar las andanzas de un hombre y la naturaleza de su corazón y de sus pensamientos. (Juan 1:47-50.)
Fue utilizado para convencer a la mujer samaritana de su pecado, y de la necesidad de aceptar a Jesús como Mesías. "Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho…" (Juan 4:1718, 29.)
Este conocimiento sobrenatural se manifestó permanentemente en los días de la iglesia primitiva.
Fue utilizado para revelar la corrupción en la iglesia: Ananías y Safira. (Hechos 5:3.)
Otro Ananias, un cristiano de otra manera desconocido supo, por una visión, de la conversión de Saulo, el nombre de la calle (Derecha), el nombre de la persona en cuya casa se hospedaba (Judas), a quien tenia que buscar (Saulo de Tarso), que estaba haciendo Saulo (orando), su actitud (estaba arrepentido) y sus necesidades (curación y el bautismo con el Espíritu Santo). (Hechos 9:11-12, 17.)
El Espíritu Santo revelo a Pedro, por medio de la "palabra de conocimiento" que tres hombres preguntaban por el a la puerta de su casa en Jope, y no tuvo ni un vestigio de duda de que debía acompañarlos. (Hechos 10:17-23.)
Como un ejemplo del día de hoy, relataremos algo que ocurrió en Spokane, Washington, mientras Rita daba una clase sobre los dones del Espíritu Santo. No se reducían tan solo a estudiar este tema intelectualmente, sino que oraban y esperaban que esos dones se manifestaran. La fe aumenta cuando se escucha la Palabra de Dios, y cuando la clase consideraba las Escrituras, aumento la atmósfera de fe a un punto tal en que lo milagroso podía ocurrir en cualquier momento. Mientras oraban, al finalizar la clase, Rita tuvo una fuerte impresión, una sensación desacostumbrada en su oído derecho. No sabiendo, al comienzo, de donde venia esa impresión, pidió la protección de Dios. Entonces se le ocurrió lo siguiente: "Tal vez Dios esta tratando de decirme que alguien de este grupo sufre de su oído derecho." Estando entre amigos, decidió preguntar. Una joven, llamada Fran, respondió de inmediato, y dijo que padecía de una sordera del oído derecho desde hacia veinte años. Últimamente su sordera la molestaba tanto que había orado intensamente a Dios para que la sanara. Rita relata lo siguiente: "Nunca en mi vida se me había revelado de esta manera la "palabra de conocimiento" y supe, sin el mas leve asomo de duda, de que Dios la iba a sanar." El grupo de oración rodeo a Fran y le impusieron las manos, pero fue innecesaria la oración de intercesión, porque Dios ya revelo lo que iba a hacer; con fe sencilla Rita ordeno al oído de Fran, en el nombre de Jesús, que se curara. Fran contó luego que ella sabia que algo había ocurrido, pero no testifico sobre su curación antes de ser examinada por el medico. Después canto que cuando se oro por ella sintió un chasquido y recobro el oído. El medico confirmó que su oído había vuelto a la normalidad. Y así ha quedado desde entonces. Este hecho muestra una combinación de tres dones, comenzando con una "palabra de conocimiento", que trajo un don do fe, que a su vez puso en acción el don de sanidades.
Tan maravilloso como es el hecho de que Dios nos había y nos diga lo que va a hacer y que papel vamos a jugar en sus planes (conocimiento), lo es, y de igual importancia, el que el nos muestre como ejecutar nuestra tarea (sabiduría). Si una madre explicara a su hijita cuales son los ingredientes y las proporciones a utilizar para hacer una torta, pero no le diera la sabiduría necesaria para saber como mezclar esos ingredientes, el conocimiento no tendría ningún valor. En realidad el resultado seria desastroso. De todo ello se desprende que corren parejos los dones de conocimiento y de sabiduría; es importante disponer de ambos. El libro do Proverbios nos dice: "La lengua de los sabios adornara sabiduría." (Proverbios 15:2.)
También tenemos cuatro clases de sabiduría
La sabiduría humana natural es el conocimiento natural aplicado. Por supuesto que este tipo de sabiduría esta en permanente aumento, desde el momento en que el conocimiento también lo esta. El conocimiento seria inútil de no contar con la sabiduría. De más esta decirlo, es sabiduría del hombre. Comparada con la sabiduría de Dios, es pura tontería. También puede ser una piedra de tropiezo, apartado al hombre de Dios. Un día cesara la sabiduría natural del hombre: "Destruiré la sabiduría de los sabios, y desechare el entendimiento de los entendidos." (1 Corintios 1:19.)
Tanto la sabiduría como el conocimiento sobrenaturales, productos de un mundo caído fueron justamente los recursos que se utilizaron para tentar al primer hombre y a la primera mujer, para desobedecer el mandamiento de Dios. "… un árbol codiciable para alcanzar sabiduría…" leemos en Génesis 3:6. Esta clase de sabiduría fue -y continúa siéndolo prohibida por Dios. El hombre ya disponía de la sabiduría natural, que era buena, y abrió Más puertas para que entrara el conocimiento sobrenatural maligno y su aplicación, la sabiduría perniciosa, que hasta ese momento era patrimonio exclusivo de los ángeles caídos. La astrología es un ejemplo de la sabiduría fraudulenta de hoy en día. (Daniel 2:27-28.)
Sabiduría intelectual verdadera. El libro de Proverbios y la Sabiduría de Salomón, son buenos ejemplos de esto. Se obtiene cuando se respeta al Señor y a la Palabra de Dios (Job 28:28; Proverbios 9:1.0), y también estudiando la Palabra do Dios, que solo puede ser comprendida cuando es revelada por el Espíritu Santo. Para que esto sea posible debemos, en primer lugar, recibir a Cristo que es la sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24). Y es importante, como es obvio, haber recibido el bautismo con el Espíritu Santo. La Escritura dice: "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada." (Santiago 1:5.) Pablo oro sin cesar por la iglesia para que fueran "…llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual." (Colosenses 1:9.) Tenemos que pedirle a Dios y creer que nos dará generosamente la sabiduría necesaria para ejecutar de la mejor manera posible la tarea que el nos ha encomendado.
El don sobrenatural de la "palabra de sabiduría" consiste en recibir en forma súbita y milagrosa la sabiduría necesaria para encarar cualquier situación que se presente, o responder a una pregunta dada, o utilizar un aspecto en particular del conocimiento, ya sea natural o sobrenatural: Al igual que la "palabra de conocimiento" no consiste en la puesta en juego de una destreza humana adquirida, sino que es, exclusivamente, un don de Dios. Seria difícil establecer cual de las dos sabiduría o conocimiento- es más importante. Algo así como tratar de decidir cual es más importante, si el pintor o la pintura, puesto que si bien es cierto que el artista no puede pintar su cuadro sin contar con los materiales, estos sin la persona que sabe como usarlos, pueden estropear la tela y dar por resultado un mamarracho. De manera que si una persona cuenta con el conocimiento -ya sea natural o sobrenatural- pero no cuenta con la sabiduría para utilizarlo adecuadamente, el resultado final puede ser un daño irreparable.
Veamos algunos ejemplos del don do la "palabra de sabiduría" extractados del Antiguo Testamento:
Cuando José interpreto el sueño del Faraón, no se valió de una sabiduría natural, o de una sabiduría lograda por el estudio y la preparación previa: José recibió una respuesta sobrenatural inmediata. José se encontró de pronto en un aprieto. Con el tiempo apenas necesario para salir de la prisión tuvo que enfrentarse al Faraón e interpretar su sueño. Posteriormente José dio sabios consejos sobre varios asuntos, entre ellos la necesidad de designar a una persona sabia y prudente como administrador general y a funcionarios a las órdenes de aquel, y sobre la forma de almacenar el alimento que serviría para los años de hambre que vendrían. Esto ultimo no fue una "palabra de sabiduría" sino la verdadera sabiduría intelectual que Dios brindo a. José, y que este use en numerosas oportunidades. Todo esto llevo al Faraón a referirse a José como un hombre "entendido y sabio" y le dio un cargo ejecutivo, con autoridad sobre toda la administración egipcia, inferior únicamente al Faraón. (Génesis 41.)
Dios hablo a Moisés desde una zarza ardiente, encomendándole la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto (conocimiento), y Moisés tuvo que recurrir muchas veces a la palabra de sabiduría cuando en numerosas oportunidades debió enfrentarse a ese pueblo rebelde. (Éxodo 3.)
Dios le dijo a Moisés el conocimiento necesario para proyectar el tabernáculo que habría de construir en el desierto, y le informo que había llamado a Bezaleel colmándolo de sabiduría y de conocimiento (que no poseía naturalmente) para trabajar el oro, la plata, el bronce, las piedras y la madera, y para encargarse del grueso de la construcción del tabernáculo. (Éxodo 31.)
Una de las grandes historian do "fe", narradas en el Antiguo Testamento resulta ser también un extraordinario ejemplo de los dones espirituales de profecía, sabidurías y conocimiento. El rey Josafat se encontraba acosado por la alianza de tres poderosos enemigos. Sabiendo que no disponía de lo recursos suficientes para defender su reino, puso todo el problema delante de Dios. Todo el pueblo de Judá. "estaba de pie delante de Jehová" esperando la respuesta. Y la respuesta se recibió cuando "sobre Jahaziel… vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión" y Jahaziel empezó a profetizar:
"No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios." Esto fue "edificación, exhortación y consuelo". Luego siguió la "palabra de conocimiento" al informar Jahaziel al rey y al pueblo, exactamente donde estaría el enemigo, y donde lo podrían encontrar. Nuevamente les dio una "palabra de sabiduría" al decirles que no tendrían que pelear, sino quedarse quietos y observar lo que haría Dios. A continuación Dios le dio a Josafat una "palabra de sabiduría" y es para ello que en lugar de salir al encuentro del enemigo al frente de sus guerreros escogidos, envió a hombres a cantar y alabar a Dios, y he aquí, los enemigos cayeron en sus propias emboscadas y se mataron entre ellos. (2 Crónicas 20:12-23.)
Daniel fue un hombre intelectualmente sabio y de amplísimos conocimientos, y por ello fue elegido para enseñar en el palacio del rey. Sin embargo, superior a ello fue la "palabra de sabiduría" que de tanto en tanto le daba Dios, de manera que pudo interpretar (sabiduría) el sumo que Nabucodonosor había sonado y olvidado. Estos secretos fueron revelados a Daniel en "visión de noche". Daniel dijo: "Sea bendito el nombre de Dios por siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría… da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos. El revela profundo y lo escondido…" (Daniel 2:20-22.) Como consecuencia de ello el rey lo designo gobernador general de Babilonia, con autoridad sobre los demás gobernadores. En el capitulo cuarto leemos que nuevamente Daniel interpreta el sumo do Nabucodonosor, esta vez anunciándole que su reino le seria quitado. Mas tarde, bajo el reinado de Belsasar fue llamado para interpretar la escritura de la pared. Los dones de Dios salvaron en varias oportunidades vida de Daniel y de sus compañeros.
Como el Gran Ejemplo, en todas las cosas, el Señor Jesús exhibió una y otra vez la "palabra de sabiduría" para encarar circunstancias particularmente difíciles. Los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo le preguntaron a Jesús sobre que autoridad; basaba semejantes pretensiones. La respuesta de Jesús, en forma de una pregunta, fue dictada por una "palabra de sabiduría". (Mateo 21:23-27.)
Los fariseos quisieron entrampar a Jesús preguntándole silos hombres debían pagar tributo a Cesar, o no. Jesús respondió con una "palabra de sabiduría": "Dad, pues, a Cesar lo que es de Cesar, y Dios lo que es de Dios."
Un abogado fariseo tentó a Jesús, preguntando cual era, en su opinión, al más grande mandamiento de la ley. Jesús respondió con sabiduría. A continuación les pregunto a los fariseos quien creían ellos, que era el, de quien era hijo el Cristo. Ellos le respondieron "de David". La cita de los Salmos con que les contesto Jesús fue tan profunda, que el evangelio de Mateo cuenta que desde ese día nadie oso preguntarle mas. (Mateo 22:34-4ó.) Así como Jesús tenia una gran sabiduría, contamos con la promesa de que en medio de la persecución el nos dará "palabra y sabiduría" que nuestros adversarios no podrán desmentir ni rechazar. Estos dones serán más necesarios en los días por venir. El evangelio de Mateo dice: "guardaos de los hombres, porque os entregaran los concilios… sinagogas… gobernadores y reyes por causa de mi… Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por como o que hablareis: porque en aquella, hora os será dado lo que habéis de hablar." (Mateo 10:17-19.)
Este pasaje nos indica de donde sacaron Pedro y Juan la sabiduría que aplicaron cuando fueron amenazados por los dirigentes judíos a raíz de haber sanado a un cojo. (Hechos 4:7-21.) Mas tarde, al ser arrestados justamente por esa curación, leemos: "Entonces, viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús." (Hechos 4:13.)
Se dijo de aquellos que disputaban con Esteban – que era un hombre lleno de gracia y do poder- que: "No podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba." (Hechos 6:8-10.)
Por cierto que el apóstol Pablo no era un hombre entrenado en el arte de la navegación, y sin embargo, cuando se vio envuelto en un naufragio, tomo el mando de la situación a pesar del hecho de viajar como prisionero, rumbo a Roma, y el oficial romano le escucho con todo respeto. (Hechos 27:21-35.)
Tenemos que rectificar nuestra manera de pensar, y librarnos del viejo hábito de fijarle limitaciones a Dios en nuestras vidas y empezar a vivir con expectativa. En Cristo están escondidos "todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento". (Colosenses 2:3.) Desde el momento en que Cristo vive en nosotros, el hecho formidable es que su sabiduría y conocimiento también están allí, listos para sernos revelados por el avivamiento del Espíritu Santo. Contando con este maravilloso tesoro que es Jesucristo morando en nosotros, podemos estar seguros que el Espíritu Santo sacara de ese tesoro los dones que necesitamos en la medida en que creamos en Dios. Dispongamos del tiempo necesario para agradecerle ahora mismo, porque tanto la sabiduría como el conocimiento divinos se manifestaran en nuestras vidas por mandato de Dios, cuando surja la necesidad. ¡Alabemos a Dios por sus inefables riquezas!
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En este estudio de los dones del Espíritu, comenzamos con los dones de la palabra inspirada, porque son los de más fácil observancia, y los que más frecuentemente se manifiestan; a continuación los dones de poder; y en último lugar los dones de revelación. Todos los sucesos sobrenaturales registrados en la Biblia (a excepción de las imitaciones fraudulentas, por supuesto) pueden ser identificados con uno u otro de estos nueve dones del Espíritu, anotados en 1 Corintios 12:7-11.
Hay otras tres listas anotadas en el Nuevo Testamento, denominadas "dones", pero una de ellas, en la carta a los Efesios, es una lista de cargos o ministerios en la iglesia: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. (Efesios 4:8, 11.) Además en el original griego se usa un vocablo distinto: domata en lugar de carismata. Otra "lista" la tenemos en la carta a los Romanos, pero en realidad no se trata de un intento de hacer una lista de los dones, sino mas bien una serie de ilustraciones para instruir a los cristianos en la forma de vivir. (Romanos 12:4-21.) Mezcla unos cuantos dones y ministerios con otras funciones, algunas de las cuales según la exposición razonada de Pablo en sus otros escritos, se llamarían "frutos" del Espíritu. En Corintios, capitulo 12 -que es el capitulo donde con toda claridad aparece la lista de los dones- el apóstol cita nuevamente, al finalizar el capitulo, algunos de los dones y ministerios pero lo hace con un propósito ilustrativo.2 Pareciera ajustarse mas al esquema general de la Escritura, decir que 1 Corintios 12:7-11 es la lista de los dones, mientras que Efesios 4:11 hace referencia a los ministerios "oficiales" de la iglesia. De igual forma los frutos del Espíritu están anotados en Gálatas 5:22-23, pero en Efesios 5:9 Pablo utiliza el termino en estilo ilustrativo: "El fruto del Espíritu es toda bondad, justicia y verdad."
Toda persona que ha sido bautizada en el Espíritu Santo puede ejercer cualquiera de los nueve dones espirituales, según sean las necesidades que se presenten, y según lo decida el Espíritu Santo. Conocemos muchos cristianos que en el transcurso de varios años se han valido de los nueve dones del Espíritu. Esto no quiere decir que Sean mas espirituales que los demás, pero si que han sido mas asequibles y han vivido mas a la expectativa.
2 Cualquiera de 1os dones- del Espíritu pueden llegar a ser un ministerio, como ya lo hemos dicho antes, pero los que aparecen al final de esta lista deben ser considerados específicamente como tales.
Nuestro ruego es que este estudio redundara en una mayor comprensión, de tal manera que los dones de poder y de revelación se manifiesten en el cuerpo de Cristo mucho más que en el pasado, y que los dones mas conocidos -los de la palabra inspirada- sean expresados con mayor belleza y edificación en la Iglesia.
Es nuestra opinión que Dios quiere que los dones se manifiesten en forma activa en la vida de la iglesia, para aumentar nuestra propia edificación y gozo, y también demostrarle al mundo que Jesús vive y es real. El Espíritu Santo reparte los dones a cada hombre individualmente, en la forma en que el lo cree oportuno, y el Espíritu Santo desea que vivamos una vida abundante en Cristo.
"Y a aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos."
(Efesios3:20-21.)
14
El camino excelente
En Éxodo 28 leemos una descripción de las vestiduras que el sumo sacerdote usaría al oficiar en el tabernáculo para adorar a Dios. El sumo sacerdote tenía una prenda llamada efod. Era azul y orlada con una decoración muy particular:
"Y en sus orlas harás granadas de azul, púrpura y carmesí alrededor, y entre ellas campanillas de oro alrededor. Una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, en toda la orla alrededor." (Éxodo 28:33-34.)
Las campanillas de oro pueden considerarse como un símbolo de los dones del Espíritu Santo. A los dones se los ve y se los oye, y son hermosos. Las campanillas tintineaban cuando el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo, invisible a los adoradores de afuera, aunque sabían que el estaba orando por ellos. De la misma manera, los dones nos enseñan que Jesús, si bien invisible a nuestros ojos terrenales, vive y oficia por nosotros en el lugar santísimo.
Las granadas representan el fruto del Espíritu. Son dulces en sabor y atractivas en color, y llenas de semillas, lo cual nos recuerda que no solamente son frutas, sino que son fructíferas. Hemos hecho un amplio estudio sobre los dones del Espíritu Santo, las campanillas de oro, y ahora nos resta recordar que los dones del Espíritu Santo están balanceados por el fruto del Espíritu.
Digamos de nuevo que los dones del Espíritu (1 Corintios 12:7-11) son: sabiduría, ciencia, discernimiento de espíritus, fe, milagros, sanidades, profecía, lenguas e interpretación de lenguas; el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23) es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Los sacerdotes creyentes de hoy, deberían controlar la orla de sus túnicas, es decir, sus vidas, para ver lo que hay allí.
Para que hubiera "una campanilla do oro y una granada, y otra campanilla de oro y otra granada" como dice la Escritura, alrededor de la túnica del sacerdote, tendría que haber un número igual de cada una. Es interesante consignar el hecho de que en la lista precedente, figuran nueve dones y nueve frutos del Espíritu. Para permitir que las campanillas de oro suenen con claridad, armoniosamente, sin entrechocar unas con las otras, debe mediar un fruto entre cada una de ellas.
Los dones puestos de manifiesto por vidas desprovistas de frutos motivados por una auto estimación y sin otro deseo que el de llamar la atención, despertaran tanto entusiasmo como el que pudiera despertar el golpetear sobre unos tachos. Los dones del Espíritu son "irrevocables", es decir, que Dios no los quita porque son mal utilizados, y es por ello que pueden manifestarse a través de vidas que no son consagradas y a través de personas que le deben una reparación tanto a Dios como a los hombres; pero de cualquier manera tales personas no producen mas que un ruido ensordecedor para los que tienen discernimiento. A esto se refiere el apóstol cuando habla de "metal que resuena" y "címbalo que retine". Nuestras campanas no deberían ser de bronce o de latón, sino de oro puro. Campanas de oro representan vidas que están a tono con el Señor y con los hermanos, y cuyo deseo central es exaltar a Jesucristo, mientras manifiestan los dones.
Es significativo el hecho de que esta figura de campanillas y granadas alternadas se proyecta en el Nuevo Testamento, ya que entre los dos grandes capítulos de los dones, -1 Corintios 12 y 14- se encuentra engarzado el hermoso capitulo 13, referido al amor, fruto central del Espíritu:
"Si tengo el don de hablar en lenguas
tanto de hombres como de ángeles, sin haberlas aprendido,
pero no tengo amor,
soy como ruidosa campana de bronce o címbalo que retiñe.
Y si he sido utilizado en el don de profecía
y entiendo todos los misterios y toda la ciencia;
Y haya colmado la medida de la fe,
hasta para trasladar montañas,
pero no tengo amor,
nada soy.
Y si todo lo que tengo se lo doy a los pobres y entrego mi cuerpo para ser quemado, pero el amor de Dios no brilla a través mío,
nada me aprovecha.
El amor es paciente, es bondadoso; el amor no es envidioso;
el amor no esta hinchado de orgullo,
No se comporta indecorosamente o con desenfreno.
no busca su propio interés,
no se irrita con facilidad,
no abriga malos pensamientos;
No se regocija de la injusticia y de la perversidad,
sino que se regocija cuando triunfa la justicia y la verdad;
El amor es consistente,
El amor esta siempre dispuesto a confiar,
Espera lo mejor, en todas las cosas
todo lo soporta como un buen soldado.
El amor nunca termina;
Las profecías pasaran; las lenguas cesarán; y también la ciencia, un día, dejara de ser.
Porque nuestra ciencia es fragmentaria y nuestra profecía limitada.
Pero cuando venga lo perfecto, será innecesario lo imperfecto.
Cuando fui niño hable como un niño, razone como un niño;
pero cuando me hice hombre, abandone mis hábitos infantiles.
Ahora miramos en un espejo una imagen borrosa ¡pero entonces veremos cara a cara!
Ahora comprendemos en parte,
pero entonces conoceremos plenamente, de la misma manera en que somos conocidos.
De modo pues, que permanecen la fe, la esperanza y el amor,
estas tres;
pero el mayor de ellos es el amor."
El amor es el fruto mas importante del Espíritu; sin el los otros ocho podrían no existir. Se los denomina "fruto" en singular, y no "frutos" en plural, porque los otros son como los gajos de una naranja contenidas dentro del fruto del amor.
¿A que amor se refiere este capitulo, que lo describe como mas grande que la fe, que es la llave a la Biblia y sin el cual no podemos recibir nada de Dios: De este amor se dice que es mas grande que la ciencia (conocimiento), que es un don del Espíritu, y anhelado por los cristianos?¡Es mayor que el martirio sufrido por confiar en Jesús! Es más importante que dar a los pobres, si bien el dar a los pobres es una buena obra. Este amor es superior al don de la profecía, don del cual dijo Pablo que todos los cristianos deberían desearlo como al más grande de los dones para la edificación de la iglesia. Es mayor que hablar en lenguas desconocidas. Es superior a la esperanza.
Con toda seguridad que aquí se esta hablando de una clase de amor diferente al amor humano, que es inconsistente y limitado. En nuestro idioma hay un solo vocablo para designar al amor,¡ mientras que el idioma griego tiene siete !El Nuevo Testamento hace mención solamente de dos de esos siete vocablos Phila, que significa afecto o apego por otra persona, amistad, que es un tipo limitado de amor; y ágape que significa el perfecto amor de Dios -amor incondicional -tal como esta expresado en el amor de Dios por el hombre, o el amor fraternal cristiano en su mas alta expresión que nace como resultado de que Dios vive en el hombre.
Una tercera acepción para el vocablo amor en el idioma griego, es eros que significa amor físico o sensual. Tenemos, pues, una trilogía para la palabra "amor”: ágape, del espíritu; philia, del alma; eros del cuerpo.
El fruto del Espíritu del que estamos hablando en este capitulo, es ágape. Dios manifestó su amor por el hombre a través del nacimiento, de la vida y de la muerte de Jesucristo. "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos", (Juan 15:13), y aún por sus enemigos. (Romano 5:7-10.) El amor de Dios en el hombre viene como resultado de la salvación. El bautismo en el Espíritu Santo provoca aun una mayor efusión del amor de Dios, en tanto que la persona more en Cristo y camine en el Espíritu. "El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado." (Romanos 5:5.) El capitulo 13 de 1 Corintios, cuando habla del amor, se refiere a ágape, amor autosacrificial, amor sin reservas.
Y el amor no es solamente el fruto central del Espíritu, sino un mandamiento de Jesús
"Amaras al Señor tú Dios con todo tú corazón, y con toda tú alma, y con toda la mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amaras a tu prójimo como a ti mismo. De esos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas." (Mateo 22:37-40.)
Jesús también dijo: "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros, como yo os he amado…" (Juan 13:34.)
En el Nuevo Testamento también se menciona al amor como una de las cosas que nos "edifican" espiritualmente. “El conocimiento envanece, pero el amor edifica."
La primera fase del amor es cuando solamente podemos amar a los que antes nos amaron primero. "Nosotros le amamos a e1 (Dios) porque el nos amo primero." (1 Juan 4:19.) Es un comienzo necesario. Pero no va más allá de ser una mezcla de amor. Con el amor puro viene un olvidarse de si mismo y un mayor deseo de dar que de recibir. Cuando alcanzamos esta etapa, nos damos cuenta que amamos a Dios no por lo que ha hecho o esta haciendo por nosotros, sino que le amamos por si mismo.
Solamente después de haber hecho contacto con esa celestial fuente de amor, podemos esperar amar a nuestros semejantes. El primero y gran mandamiento, es decir amar a Dios, tiene que producirse antes del segundo, que es amar al prójimo, porque si no se cuenta con el amor de Dios, es imposible que amemos a nuestros semejantes.
Dios no hubiera exigido esta condición si fuera algo imposible de cumplir. Algunas personas sostienen que el amar a Dios les lleva todo su tiempo y no les queda ningún resto para ocuparse de otros. Jesús les ordeno a sus discípulos que se amaran los unos a los otros de la misma manera que el los había amado, como una señal para el mundo de que ellos eran sus seguidores. Cuando amamos a nuestros hermanos, amamos a Cristo, porque la Biblia dice que todos formamos el cuerpo do Cristo, carne de su carne y hueso de sus huesos. (Efesios 5:29-30; 1 Corintios 12:27.) Dios recepta nuestro amor en la medida en que amamos a los hermanos en Cristo, como asimismo en nuestra devoción a el en oración y alabanza. A la par que maduramos en amor, también podremos alcanzar y amar a los incrédulos, y aun amar a nuestros enemigos. (Mateo 5:43-48.)
Sin embargo, en un plano terrenal, el amor es imposible sin amarnos a nosotros mismos, tal como lo dice la Escritura: "Ama a tu prójimo como a ti mismo." Si nos odiamos a nosotros mismos, no podremos amar verdaderamente a Dios, a nuestros hermanos, a los incrédulos, o a nuestros enemigos. Y solamente podremos amarnos a nosotros mismos sabiendo quienes somos en Cristo, y sabiendo que el yo esencial es una nueva criatura en la cual mora Dios. Únicamente por causa de Jesús existe en nosotros algo por lo cual valga la pena amarnos a nosotros mismos. Es un pecado no amarnos a nosotros mismos. ¿Como podemos dejar de amar todo lo que Dios ha creado?
Pablo dice al finalizar el capitulo 12: "Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun mas excelente." (1 Corintios 12:31.) El camino mas excelente no es "en lugar de los dones" sino en lugar de "procurar los dones”: amar de tal manera que los dones fluyan hacia afuera con tanto donaire que semejen a las refrescantes aguas de un rió que vivifican todo a su paso. El ágape nunca falla, dice Pablo; pero la profecía, las lenguas, la ciencia, y los otros dones cesaran de ser cuando Jesús, el perfecto, vuelva a buscar a su iglesia. Los dones han sido establecidos principalmente para la edificación y la protección de la iglesia en la tierra, pero cuando la iglesia este con el Edificador, los dones dejaran de ser necesarios. Pero hoy en día si lo son.
Un joven se enrola en el ejército. Es de esperar que rinda. un "fruto" en su vida: valor, resistencia, perseverancia, formalidad, etc. El fruto es de la máxima importancia, y deja una impronta permanente en su carácter. Imaginemos la reacción del joven si fuera enviado al frente de batalla y su superior le dijera:
"Bueno, hijo, cuentas con las cosas mas importantes; el fruto se ha desarrollado en tu vida, no necesitas nada mas." El joven, con toda probabilidad, respondería:
"Señor, todo eso me parece muy bien y muy lindo, pero según rumores, hay un enemigo aquí cerca, y las bajas que traen de vuelta confirman esos rumores. Si no lo toma a mal quisiera que me diera armas (dones) para protegerme; ¡estamos en guerra!" Si le dijeran que han decidido prescindir do las armas, porque el ejército no las necesita mas, ¡seria muy difícil convencerlo!
Efectivamente hay una guerra en marcha; y durante todo el tiempo que vivamos en este mundo caído, necesitaremos los dones. Los dones todavía no han pasado; mas aun, la Escritura señala que antes que Jesús vuelva a buscar a su iglesia. Habrá un avivamiento aun mayor del Espíritu Santo, para combatir el incremento de la obra del enemigo, y como es obvio, los dones estarán incluidos en ese avivamiento. (Joel 2:23-24, 28-31; Hageo 2:9.) Y en un día glorioso, cuando la batalla haya concluido con la victoria, los dones dejaran de ser necesarios.
También pasaran la fe y la esperanza, tal cual las conocemos en este mundo. "La esperanza que se ve no es esperanza… pero si esperamos lo que no vemos con paciencia lo aguardamos." (Romanos 8:2425.) "Es, pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." (Hebreos 11:1.) Viendo la evidencia de nuestra fe, nos introducirá a una forma de relación de fe distinta a la que ahora conocemos. Cuando veamos a nuestro Señor cara a cara, todas estas cosas pasaran, tal como lo asegura la Escritura. Lo único que tendrá permanencia eterna será el amor –ágape– porque "Dios es amor".
Hemos procurado demostrar que debe haber un equilibrio y una acción reciproca entre los dones y el fruto del Espíritu Santo. Los dones -las campanillas de oro- deben tintinear para proclamar al mundo que nuestro sumo sacerdote vive por siempre jamás, y sigue firme en su obra redentora, sanando al mundo por medio del ministerio de su pueblo. El fruto tiene que verse, para mostrar a la gente como es Jesús, y como los ama. El mundo tiene que ver el amor de Dios actuando en su pueblo.
Ya hemos hablado de dos experiencias cristianas básicas, siendo la más importante la salvación, y en segundo lugar el bautismo con el Espíritu Santo. Ambas se dan en forma gratuita a quienquiera que las pida y nada puede hacerse para ganarlas.
También puede darse un paso vital, que podríamos denominar consagración.’ Los dos primeros pasos los ofrece Dios para nuestra aceptación, mientras que en la consagración, nosotros nos damos a Dios:
"Así que, hermanos, os ruego… que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo (consagrado), agradable a Dios, que es vuestro culto racional." (Romanos 12:1.)
Pablo esta hablando a los "hermanos", a creyentes que son salvos y sin duda bautizados en el Espíritu Santo. La consagración es algo que nosotros hacemos, pero únicamente Dios nos da la capacidad para ello. Significa someter nuestra propia voluntad a Dios en la más alta medida posible para que su perfecta voluntad pueda manifestarse en nosotros y a través de nosotros. Este paso es una respuesta a la oración que dice:
"Venga tú reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (en vasos de barro (2 Corintios 4:7.)” (Mateo 6:10.)
1 Otros términos usados al mismo fin son: entrega, discipulado o dedicación.
Lo que en realidad quiere decir es que debemos permitir a Jesús que sea EL Rey y Señor de nuestras vidas.
"¿Y quien quiere hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehová?" pregunto el rey David a su pueblo. (1 Crónicas 29:5.) El pueblo de Israel respondió voluntariamente y "de todo corazón"; dieron de si y dieron sus bienes para la construcción del templo del Señor. A continuación David elevo una hermosa oración, terminando con las conocidas palabras:
"Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tus manos lo damos." (1 Crónicas 29:14.)
Nosotros y todo lo que tenemos pertenecemos a Dios, pero habiéndonos dado libre albedrío, tiene que esperar a que seamos nosotros quienes le retribuyamos voluntariamente.
De la manera en que somos salvos cuando por vez primera recibimos a Jesús, y sin embargo nuestra salvación continua día a día; de la manera en que recibimos el Espíritu Santo en un determinado momento, de una vez y para siempre, pero debemos permitirle que nos llene día a día; así también tenemos que efectuar el acto inicial de la consagración, que también tendrá que ser renovado día a día, reuniendo las facetas de nuestra vida que parecieran haberse apartado de el, y juntarlos en el sitio donde deben estar. Muchos hay que han nacido de nuevo y han silo bautizados en el Espíritu Santo, que no se dan cuenta de la necesidad de consagrarse. Y, sin embargo, la consagración es el único camino para una vida plena y victoriosa en Cristo.
La consagración se produce, entonces, cuando optamos caminar con Jesús, día a día; significa poner a Jesús en primer lugar en nuestras vidas y caminar con e1. "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." (Mateo 6:33.) Jesús nos ha prometido estar siempre con nosotros, pero el creyente no consagrado pretende que Jesús le acompañe adonde el quiere ir, en tanto que la persona consagrada sigue a Jesús adonde Jesús quiere ir. Jesús dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, tome su cruz cada día (someta su propia voluntad cada día) y sígame (Lucas 9:23)
Al llegar a este punto alguien puede plantear lo siguiente: "Todo esto suena muy bonito, pero ¿como aprender a hacerlo?" El mejor consejo que podemos dar es que debemos descubrir la diferencia que existe entre alma y espíritu. Ya hemos mencionado la importancia de comprender que no estamos reducidos a dos partes, -alma y cuerpo- como los anímales, sino que conformamos tres partes: espíritu, alma y cuerpo.
El espíritu (pneuma) es la parte mas recóndita de nuestro ser, que fue creado para tener comunión con Dios. Estaba muerto "en delitos y pecados" y cobro vida al hacernos cristianos, y Dios vino a morar justamente allí. Es en nuestro espíritu donde subyace ese conocimiento o testimonio interior de la voluntad de Dios. En la carta a los Colosenses leemos: "Porque en el Jesús} habita toda la plenitud de la Deidad Trinidad], y vosotros los cristianos] estáis completos en el." (Colosenses 2:9-10.) En el evangelio de Juan, leemos lo que dijo Jesús: "El que me ama, mi palabra guardara; y mi Padre lo amara, y vendremos a el, y haremos morada en e1." (Juan 14:16.) ¿Que mas podemos pedir cuando el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo viven en nuestro espíritu? Esta es la parte de nuestro ser denominada "nueva criatura" sitio en el cual nuestro espíritu se ha unido al Espíritu Santo y se han hecho uno solo. (1 Corintios 6:17.) Con frecuencia esta es la parte mas descuidada de nuestro ser, siendo, como es, la mas importante.
El alma (psiquis) es la parte del hombre que lo ha gobernado siempre, desde la caída. Esta compuesta de tres partes: el intelecto la voluntad y las emociones. El alma del cristiano ha llegado a un punto en que puede ser puesta en orden; todavía es una mezcla de bien y de mal. Resulta maravilloso cuando el alma se somete a Dios; pero cuando no lo esta, puede bloquear lo que Dios quiere hacer en nosotros y a través nuestro. Si bien el "viejo hombre" fue crucificado con Cristo, todavía quedan restos del desorden que dejo allí desde la época en que dominaba nuestra alma; la tarea de limpieza -en lenguaje bíblico- se llama santificación; Esta esfera es un verdadero campo de batalla! Es el campo del "yo" que Jesús quiere que neguemos.
E1 cuerpo (soma) es el Ámbito de los cinco sentidos gusto, tacto, olfato, vista y oído. El cuerpo es la casa donde habitan el alma y el espíritu, y el cuerpo del cristiano pasa a ser el templo del espíritu Santo. (1 Corintios 6:19) Con el bautismo en el espíritu Santo el cuerpo se llena, hasta rebosar, con la gloria de Dios. En tanto nuestros cuerpos -que todavía conservan tendencias a caer- no controlen nuestras vidas, antes bien son controlados por el Espíritu Santo y por nuestro estado de "nuevas criaturas", expresaran la hermosura y el gozo del Señor. Dios tiene sus planes con respecto a nuestros cuerpos físicos, y los ejecutara en la medida en que seamos obedientes a la inspiración del Espíritu Santo y de su Palabra, referidas a su templo. Dios quiere que "seas prosperado… y que tengas salud, así como prospera el alma". (3 Juan 1:2.)
Nuestra situación en la vida puede ser comparada a lo que puede ocurrir en un gran trasatlántico. El capitán ha estado gravemente enfermo y durante el prolongado periodo que duro su enfermedad, no pudo ejercer el comando de la nave. La tripulación, bien entrenada, supo muy bien lo que tenía que hacer y tomo el control. Desgraciadamente, sin conocer ni el destino ni el propósito del viaje, navegan por el Océano sin rumbo fijo. Se suscitan disputas entre ellos, y queda muy poco combustible. Desde el momento en que no conocen el arte de la navegación y por lo tanto como llegar a un puerto, no pueden reabastecerse. La situación se ha tornado grave, ¡milagrosamente mejora el capitán!, pero se da cuenta que le demandara un tiempo ganar nuevamente el control del buque. De vez en cuando la tripulación le presta atención, pero las mas de las veces le dicen "Vea, señor, hemos navegado mucho tiempo sin su ayuda, y sabemos hacerlo. “Déjenos en paz’."
Nuestro espíritu, unido al Espíritu Santo, es quien debe -presuntamente- gobernar nuestra alma, y nuestra alma sometida debe -también presuntamente- gobernar nuestro cuerpo. Pero por mucho tiempo, sin embargo, desde el momento en que nacimos, nuestro espíritu ha estado fuera de acción y nuestra alma y nuestro cuerpo han actuado por su propia cuenta. ¿Que tiene que hacer el capitán del barco para tomar nuevamente el control? Lo que la tripulación desconoce es que las cosas volverán a la normalidad y todos serán felices, solamente cuando el capitán, con sus mapas y su brújula, y su conocimiento del mar, logre recuperar el control total de la situación. Además el capitán también sabe como manipular la radio para pedir ayuda y dar indicaciones sobre la posición del barco, solicitando combustible y otros elementos necesarios. La paz y la felicidad volverán a reinar en el barco en el memento en que el capitán retome el control.
Para el cristiano, inmediatamente después de su bautismo en el Espíritu Santo, la presencia de Dios resulta tan real, que no le demanda ningún esfuerzo colocar a Dios en el primer lugar. Está primero en nuestra mente temprano a la mañana, es el tema favorito en nuestra conversación durante el día. Y el último en quien pensamos antes de retirarnos a dormir. Su espíritu renovado (el capitán) esta por encima de su alma (la tripulación), y el cuerpo (el barco) funciona de acuerdo a las directivas del capitán. Sucede que en algunas personas esta paz y orden duran mas que en otras, pero bien pronto el alma comienza a forcejear para recuperar el control que le corresponde. Para que todo se desarrolle en orden, el cristiano tiene que tener una idea bien clara de la diferencia que hay entre su alma y su espíritu. Y esto lo puede saber aplicándose al estudio de las Escrituras.
"La Palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón." (Hebreos 4:12.)
¿Por que la Biblia insiste en la necesidad de establecer una clara división o separación o distinción entre el alma y el espíritu? El alma, como ya lo hemos dicho, es una mezcla de bien y de mal. La Biblia nunca nos dice que debemos caminar o vivir en el alma, pero si nos repite una y otra vez ¡"andad en el Espíritu", "vivid en el Espíritu", "orad en el Espíritu", "cantad en el Espíritu" ¡Nuestras almas podrán ser limpiadas, curadas, restauradas y utilizadas para la gloria de Dios, en la medida en que aprendamos a caminar en el Espíritu, sometiendo nuestras almas al Espíritu de Dios. Las palabras del salmista David nos parecen apropiadas a este respecto:
"Junto a aguas de reposo me pastoreara; confortara mi alma." (Salmo 23:2-3.)
De la misma manera que somos tres partes -espíritu, alma y cuerpo- nuestras almas también están formadas por tres partes: intelecto, voluntad y emociones. Nuestro intelecto con forma una de la áreas mas difíciles de nuestra alma, en el intento de someternos a la obra del Espíritu Santo. Pareciera que es el que mas hondo ha caído a causa del pecado original, ya que justamente fue el intelecto el que incursiono en las zonas prohibidas por Dios, y por allí entro el pecado en el mundo. Dijo al tentador:
"Sabe Dios que el día que comías de el, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal" (Génesis 3:5.)
Y desde entonces el hombre ha vivido de acuerdo a los razonamientos de su intelecto. Desde el primer grado de la escuela primaria se nos ha enseñado que el intelecto es la parte más importante en nuestras vidas, pero la educación no constituye la respuesta completa para cambiar el mundo. (La madre de Dennis solía decir: "! Si educamos a un diablo, lo mas que podremos obtener es un diablo capaz!") Satanás es un embaucador más hábil que el más hábil de los abogados criminalistas; no nos cabe la menor duda de que podrá engañar nuestro intelecto, si nuestro intelecto es lo único con que contamos. Nuestra mente ha logrado acumular informaciones buenas y malas, verdaderas y falsas, y aun después de la conversión y del bautismo con el Espíritu Santo, toma tiempo efectivizar un cambio. Sin embargo, el intelecto es algo maravilloso siempre que este sometido a Dios y haya sido renovado por el Espíritu Santo.
"No os conforméis a este siglo, sino transformaos mas palabras transformado y transfigurado provienen del mismo vocablo griego metamorfo, de donde viene la palabra metamorfosis] por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." (Romanos 12:2.) También dicen las Sagradas Escrituras
"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús." (Filipenses 2:5.)
No aceptemos, como nuestra, cualquier idea que surja en nuestra mente. Debemos investigar su origen preguntándonos a nosotros mismos: ¿Vino de Dios? .Vino de mi nueva vida en Cristo? Vino del enemigo? Es preciso que de inmediato eliminemos de nuestra vida los dardos de fuego y la dañina imaginación del enemigo. La tentación no constituye un pecado en si, pero lo es cuando .nos solazamos con la tentación, que en última instancia nos hará caer en la mala acción. La Biblia dice "Refutando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo." (2 Corintios 10:5.)
El "conocimiento de Dios" es que el creyente es una nueva criatura, de ahí que sus pensamientos serán sanos y Buenos. Todo otro pensamiento viene del enemigo o de la villa del alma y debe ser resistido. El creyente debe oponerse permanentemente a esos pensamientos desviados (se hará mas fácil el esfuerzo con el correr del tiempo) o, de lo contrario, volverá a su vieja manera de ser. Watchman Nee, 2 el gran líder chino dice que hay muchos hijos de Dios que tienen corazones nuevos pero cabezas viejas.
La expresión "refutando argumentos" en el pasaje precedente, significa que es necesaria nuestra cooperación y aquí es donde entra en acción nuestra voluntad. La voluntad es el núcleo del alma, el lugar donde se hacen las elecciones y se toman las decisiones. Es el yo esencial, y ha sido usada para ejercitar la propia voluntad y no la voluntad de Dios. Dios le entrego al hombre una libre voluntad para que libremente pudiera decidir amarle, pero el mal uso que de la libre voluntad hizo el hombre, causo la muerte de Jesús. El libre albedrío fue adquirido por la muerte de Jesús. Dios nunca nos quita el libre albedrío, pero todos los días debemos demostrarle nuestro amor a el, devolviéndole, espontáneamente, nuestra voluntad. Esto, en otros términos, es la consagración
Dios no tiene ningún interés en que nosotros le obedezcamos como autómatas, porque en ese caso no tendríamos poder de decisión. Todos aquellos que aceptan que Dios se ha revelado en las Escrituras, y especialmente en Jesucristo, saben perfectamente bien que Dios quiere criaturas que voluntariamente desean que el haya dispuesto para ellos. No pierden sus voluntades; conscientemente, activamente, gozosamente, acomodan sus voluntades a la de el, porque sienten y conocen su amor, y porque están respondiendo a su amor. Dios nos dio libre albedrío, es decir, la potestad para elegir, para que pudiéramos amarle libremente y obedecerle también libremente. Dios quiere hijos, no robots. El Padre anhela la obediencia de sus hijos, porque los ama y quiere lo mejor para ellos. Los hijos, a su vez, desean obedecer al Padre, porque le aman.
Jesús, cuya voluntad era sin pecado y, por lo tanto, distinta de la nuestra, sirvió de ejemplo cuando nos dijo: "No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre." (Juan 5:30.)
Pudiera darse el caso de tener miedo de someter nuestra voluntad a la de Dios, porque el enemigo nos ha asustado diciéndonos cosas como: "Con toda seguridad que Dios lo obligara a dejar la familia y lo enviara a un país lejano", o "Dios te obligara a pararte en una, esquina de tu pueblo a predicar a los transeúntes." ¡No, le prestemos atención!
Debemos dejar sentado con toda claridad en nuestra mente, de una vez por todas, que Dios nos ama, y quiere lo mejor para nosotros; solamente andando de acuerdo a sus planes podremos rendir una vida fructífera, ahora y por la eternidad. ¡No debemos permitir que nada impida que Dios nos de lo mejor!
También es la voluntad la que controla esa tercera parte de nuestras almas: nuestras emociones. Las emociones son los "sentimientos" del alma. Algunos cristianos tienen emociones que se parecen mucho a ese conocido juego de los niños llamado Yo-Yo. Hoy sienten que son salvos; mañana dudan y sienten que no son salvos. Hoy sienten que Dios los esta guiando; mañana no están seguros ni siquiera de si Dios sabe que ellos existen.
Como es obvio, nuestras emociones no son de fiar, y si procuramos guiar nuestras vidas según sus dictados, terminaremos en una total confusión. Hemos hecho mal uso de nuestras emociones en el pasado: arranques de mal humor, cediendo a la autoconmiseración, etc. Nuestras vidas no pueden ser dirigidas por nuestros sentimientos; también ellas son una mezcla del bien y del mal. Debemos manejarnos por el conocimiento interior que nace en nuestros espíritus y en concordancia con la Palabra de Dios. "Los sentimientos no son hechos." Por supuesto que esto no quiere decir, de ninguna manera, que la vida cristiana deba estar desprovista de emociones, sino que Dios, en esta esfera de nuestra vida, también tiene una tarea que realizar con respecto a la sanidad y a la renovación de nuestro ser.
Si todavía no es una realidad en nuestras vidas, debemos dar ese Paso de la consagración, que resulta fácil cuando aprendemos a discernir entre lo que es alma y lo que es espíritu. Es algo que exige nuestro consentimiento y, cuando lo hacemos, se profundiza, y todas las demás cosas ocupan su lugar en nuestras almas. No es pura casualidad que el capitulo cuarto de Hebreos hable de entrar en el reposo de Dios, justamente antes de explicar la necesidad de establecer una clara distinción entre el alma y el espíritu. El reposo es la consecuencia de vivir en el espíritu y no en el alma, pero muchos cristianos todavía tienen que aprender a reconocer esa diferencia. La salvación significa un descanso para el espíritu del hombre. "Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan a la presencia del Señor tiempos de refrigerio." (Hechos 3:19.) Jesús dijo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11:28.) El bautismo en el Espíritu Santo significa un rebosamiento de ese descanso que brinda reposo al alma. Isaías lo expresa de la siguiente manera: "Porque en lenguas de tartamudos, y en extraña lengua hablara a este pueblo, a los cuales el dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio…" (Isaías 28:11-12.) El intelecto entra en reposo cuando se somete a Dios, y el hablar en lenguas constituye uno de los medios más importantes para dejar que el Espíritu Santo renueve y refresque nuestras mentes y almas. En la medida en que aprendamos a negar a nuestras almas el derecho de gobernarnos y caminemos en ese reposo con nuestras almas y espíritus sometidos al Señor, podrá Dios eliminar la "madera, el heno y la hojarasca" y establecer todo aquello que tenga valor permanente en nuestras vidas. (1 Corintios 3:12-13.) Jesús dijo: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallarles descanso para vuestras almas." (Mateo 11:29.)
"Llevad mi yugo sobre vosotros." Cuando uno de los bueyes (nosotros) es guiado por el otro (Jesús) estando ambos bajo el mismo yugo – los dos están sujetos a servidumbre y deben transportar la carga – el buey guía dirige al otro y soporta el mayor peso del trabajo. Cuando empezamos a acusar el peso de la carga, podemos estar seguros que estamos quitándole al Señor la dirección, y debemos retomar el lugar que nos corresponde, es decir, un paso detrás de el. El peso de la carga puede compararse a un termómetro espiritual para advertirnos que el alma y no el espíritu esta tomando la iniciativa. La pesadez nos esta diciendo que nuestras almas no están reposando en Cristo.
Cuidémonos de no volver atrás, a la época en que actuábamos de acuerdo a los dictados de nuestro pervertido intelecto, de nuestras emociones y de nuestra propia voluntad, y en cambio mantengamos vivo el torrente que empezó en nuestro particular Pentecostés; la mente de Cristo que se manifiesta en nosotros, sus emociones fluyendo a través nuestro, y su voluntad cumplida en nosotros.
Esta oración podemos elevarla a nuestro Dios tal cual la transcribimos, o utilizando nuestras propias palabras:
Amado Padre celestial:
Te agradezco por los maravillosos dones de la salvación y el bautismo en el Espíritu Santo. ¡Las palabras son inadecuadas para expresar mi gratitud! Reconozco que estos dones son gratuitos y que me los has dado, no por meritos propios, sino simplemente porque me amas. Ahora quiero darte lo único que tengo para dar… yo mismo. Bien se que la voluntad, con respecto a mi vida, es maravillosa y te pido que tu perfecta voluntad se cumpla en mi y a través de mi persona, desde hoy en adelante. Ayúdame para que mi voluntad se someta a la tuya y ambas sean una sola voluntad. Pido a tu Hijo, Jesucristo, que venga y ocupe el trono de mi vida para que el reine como Señor.
Se perfectamente que esto no lo puedo hacer basado en mis propias fuerzas, pero confío en tu potencia y en tu diaria dirección para ayudarme. Gracias, Padre, por escuchar mi oración. ¡Alabado sea tu nombre!
Te lo pido en el nombre del Señor Jesús,
Amen.
Buenas obras. Ya sabemos que las buenas obras no nos dan el rótulo de buenos cristianos, pero la Biblia nos dice repetidamente que Dios nos premiara de acuerdo a lo que hayamos hecho. Amar al prójimo como a nosotros mismos significa alimentarlo cuando esta hambriento, vestirlo cuando le falte ropa, visitarlo cuando esta enfermo o en la prisión. Y nuestro prójimo no se reduce a nuestro vecino, tal cual lo explicó Jesús, sino a cualquier persona necesitada que recurra a nosotros. El apóstol Santiago afirma que es una burla decirle a alguien que tiene hambre y frío: ¡Dios te bendiga! ¡Caliéntate! !Aliméntate!", si no hacemos algo para ayudarlos.
La acción social de cristiano, de lo cual tanto se habla hoy en día, se reduce, en pocas palabras, a la acción del cristiano en el mundo dondequiera se encuentre. No se supone que la iglesia, como organización, se transforme en un factor de poder político, pero los cristianos deben interesarse en la política, y traer sus convicciones con ellos. La iglesia, como organización, no debe intervenir directamente en las diferencias entre capital y trabajo, pero los cristianos que sean dirigentes en el campo del capital y del trabajo, deben participar con sus convicciones cuando se plantean las confrontaciones de los dos campos. El comerciante que esta en Cristo, tratara a sus empleados como los trataría Cristo, y los empleados cristianos rendirán su jornada de trabajo como lo haría Jesús. La base de una verdadera "acción social" es actuar según la premisa establecida en 1 Juan 4:17: "… como él es, así somos nosotros en este mundo."
En compañía de toda la familia debemos participar colaborando con la obra de Dios sobre bases más amplias aun, ayudando al sostén del campo misionero, ayudando en los proyectos de la iglesia local, etc. Por supuesto debemos contar con el Señor, quien nos dirigirá en todas estas cosas, pero que el "esperar en el Señor" no se convierta en una excusa para no hacer nada. El hacerla constituye una parte vital de nuestra vida y testimonios cristianos.
Cooperando con Dios. La palabra cooperar significa simplemente "trabajar juntos", y la Escritura nos dice que Dios quiere que seamos colaboradores con el. (1 Corintios 3:9: 2 Corintios 6:1.) Todo esto quiere decir que si bien Dios nos ha creado como seres libres, él esta pendiente de nuestra colaboración para introducir su amor al mundo.
El Señor Jesús no escribió ningún libro, pero el mas importante de todos los libros del mundo escribe sobre el; nunca viajó mas allá de unos pocos kilómetros de su lugar de nacimiento, y sin embargo trazó un plan para alcanzar los lugares mas remotos del mundo. Después de limpiarlos de sus pecados, llenó a sus seguidores con el amor, el gozo y el poder de Dios, y los envió para derramar ese gozo, ese amor y ese poder sobre otros y decirles que ellos también podían ser perdonados y llenados de la gloria y del poder de Dios. En esto consisten las buenas nuevas, el evangelio, y las personas que lo escuchan y lo aceptan forman parte del pueblo de Dios, la Iglesia.
Es un método notablemente eficaz, pues si una persona recibe hoy a Cristo, y al mismo tiempo recibe un mayor poder para testificar recibiendo el bautismo en el Espíritu Santo, y mañana ayuda a otros dos a recibirlo, asegurándose de que estos también sean bautizados en e1 Espíritu Santo, y a su vez esas dos personas alcanzan a cuatro en el día subsiguiente, y esos cuatro ganen a ocho, y se continua en esa progresión geométrica, en un mes, es decir en treinta y un días se habrán alcanzado y ganado para el reino de Dios, !mil millones de personas! 1
1Esta multiplicación extraordinaria se daría en el caso de que cada cristiano ganara solamente dos personas para Dios durante toda su vida. Como es de imaginar, un cristiano que cuenta con el poder de Dios debería orar pidiendo 1a oportunidad de testificar por Cristo todos les días, para que durante su existencia centenares de personas fueran ganadas para Cristo
Este es el principio sobre el cual se baso Jesús para alcanzar al mundo: cada persona contándole a los demás, y ellos, a su vez, a otros, hasta que sean millones los que estén llenos de la gloria de Dios en toda la redondez de la tierra. Este plan de acción ha sido iniciado una y otra vez, y luego ha fracasado, debido a la infidelidad y a lo olvidadizo del ser humano, y a la confusión y a las desviaciones provocadas por el enemigo. Pero mayormente el fracaso se ha debido a que el mensaje fue transmitido solo parcialmente: perdón sin poder. Hoy en día, sin embargo, nuevamente es proclamado el "Evangelio Completo" no solamente el hecho esencial de que Dios perdona y ama a su pueblo, sino que al hacerlo les da poder para ganar a otros. El plan de Dios es que millones de hombres y de mujeres, y también de niños, en todo el mundo, sean portadores de su mensaje de amor, perdón, sanidad y poder para toda la humanidad. Estamos viviendo la era del reavivamiento de la iglesia, ¡y es algo tan emocionante! En todo el mundo la gente esta descubriendo que maravilloso es hablar a los demás sobre Jesús y el poder del Espíritu Santo, ¡y sabemos que el plan de Dios no fracasara! Bien pudiera ser este el último avivamiento antes de la venida del Señor. Esperamos y oramos para que este libro ayude a muchos a cooperar con Dios y que, como hijos y colaboradores seamos llenados, hasta rebosar, con su gran gozo.
(Mateo 7:13) Jesús dijo:
Sólo puedes entrar en el reino de Dios a través de la puerta angosta. La carretera al infierno es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino.
(Juan 10:9)
Yo soy la puerta; los que entren a través de mí serán salvos. Entrarán y saldrán libremente y encontrarán buenos pastos.
MENSAJE DE SALVACIÓN
¿No sentís como un vacío en tu corazón?
¿Tienes la seguridad de que vas a ir al cielo cuando mueras?
¿Si murieras ahora, a donde irías? ¿Al cielo o al infierno?
¿Sabes que en toda la Biblia no se menciona el purgatorio, ni se insinúa de su existencia?
¿Sabías que nunca en la palabra de Dios se hizo una oración por los muertos para que salgan de un lugar de tormento para que luego vayan al cielo?
Te lo digo: El purgatorio NO EXISTE.
¿Hiciste muchos ritos religiosos y no tienes la total seguridad que al morir vas a ir al cielo con Dios y no te sentís realmente perdonado en este momento?
¿Sabes que se puede tener la seguridad de la salvación al conocer la obra de Cristo en nuestro favor y recibirle en tu corazón?
¿Quieres saber como ser salvo? : Si tu respuesta es sí entonces continua leyendo)
1. Tienes que saber que Dios te ama y quiere que estés con El para siempre en el cielo.
Las sagradas escrituras dicen:
(Romanos 5:8)
Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
(1 Timoteo 2:4)
Quien (Dios) quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.
2. Pero todos tenemos pecados.
(Romanos 3:10)
Como dicen las Escrituras: «No hay ni un solo justo, ni siquiera uno.
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
3. Entonces debemos arrepentirnos de verdad y convertirnos a Dios.
Estos no deben ser arrepentimientos parciales y luego seguir haciendo lo mismo.
Eso pasa porque no tienes a Cristo en tu corazón que vence el poder del pecado en ti y tu tendencia a pecar.
Cuando Cristo entra en tu vida (no en la comunión), comienzas a darte cuenta que estás cambiando y ya podes vencer ciertos pecados que antes inclusive te gustaban.
(2 Corintios 5:17)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
(Hechos 3:19)
Ahora pues, arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios para que sus pecados sean borrados.
4. Debes saber que Cristo en la cruz llevó tus pecados y el castigo de ellos… que es la separación eterna de Dios. El murió en tu lugar y en el mío porque la paga que da el pecar es la muerte pero el regalo de Dios es vida eterna con Cristo Jesús. Por eso al morir dijo “Consumado es” (Todo está pagado). Nuestra deuda con Dios fue pagada por Jesús el cordero de Dios que murió en nuestro lugar.
(1 Pedro 3:18)
Cristo sufrió por nuestros pecados una sola vez y para siempre. Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios.
(Efesios 2:4-5)
Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)
(Efesios 2:8)
Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. (Debes creer estas buenas noticias) (Eso es lo que significa la palabra Evangelio).
(2 Corintios 5:19)
Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación.
(2 Corintios 5:20)
Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!».
5. Ya sabemos y creemos esto pero ahora debemos tomar una decisión personal: Que es recibir a Cristo en nuestro corazón (por medio de una oración), aceptando su obra a favor nuestro y el regalo de la salvación, y aceptándolo a El como nuestro personal salvador, señor y Rey. Así dice la palabra de Dios:
(Juan 1:12)
Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
(Juan 1:13)
Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.
¿Quieres orar esta oración de todo corazón para ser salvo?:
Querido Jesús gracias porque moriste por mi en la cruz y llevaste allí mi culpa. Gracias por tan grande amor. En este momento tomo una decisión: me arrepiento de TODOS mis pecados y recibo tu salvación y perdón. También tomo la decisión de recibirte como mi Salvador, Señor y Rey, entra en mi corazón y dame tu Espíritu Santo. Gracias Jesús, porque has venido a mi vida, recibo tu salvación tu vida y la vida eterna. Gracias porque ahora soy un hijo/a tuyo. Amén.
Esto dice la palabra de Dios:
(Romanos 3:24)
….con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.
(Romanos 5:1)
Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros.
(Romanos 8:1)
Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.
Déle gracias a Dios por ser salvo/a y ser ahora verdaderamente un hijo/a de Dios.
(1 Juan 3:1)
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos!
(1 Juan 3:2)
Queridos YA somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga. Pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.
Pr. Gustavo Isbert: Dios le bendiga mucho:
www.elcieloesunlugar.com.ar