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Profecía:

Profecía:

Jesús te dice: Debes comprender el poder de mi palabra, yo soy fiel a ella y ella se cumplirá. Antes del fin debo revelar mi poder sobre la tierra y muchos harán cosas mayores de la que yo mismo he hecho. Yo permitiré esto porque donde abundará el pecado y el sufrimiento como enfermedades etc, aumentará mi gracia.

Debes pedirme ser lleno de mi amor y compasión para poder amar de verdad a los enfermos y así yo te daré más y más oportunidades de demostrar mi poder que YA tienes en ti.

Yo podría haber demostrado más mi poder el la tierra para que todos me sigan pero quiero que lo hagan por amor a mi y no por temor a mi poder, quiero que me obedezcan porque me aman y no por temor.

Si las personas no están llenas de mi amor, mi poder los llevará al argullo. La meta de tu vida debe ser estar lleno de mi amor, así yo podré utilizar mi poder a través tuyo. Doy el poder para sanar a los enfermos a aquellos que los aman de verdad y quiero que vayan y yo actuaré a través de ellos porque los amo y no quiero que estén enfermos ni sufran. Yo amo a todos y no quiero que estén enfermos, por eso sanaba a tantos cuando estuve en la tierra, pero luego de Pentecostés le he dado el poder de mi Espíritu Santo a mi pueblo para que continúan mi obra de la misma manera, o haciendo cosas mayores que las que yo hice.

Yo superviso la obra, estoy con vosotros y hago milagros a través de ustedes. Ama más y haz más impulsado por mi amor. Actúa, aprende y enseña sobre la sanidad, no importa la oposición de personas, piensa en los que sufre pues a ellos yo te envío. En la medida que creas que mi palabra es fiel, podrás hacer lo imposible, recuerda lo del sicómoro, lo del monte, lo de la higuera.. Yo dije “Y NADA LES SERÁ IMPOSIBLE” ¡A USTEDES! apunta a eso, escala más alto en la fe, actúa conforme a mi palabra y enseña a otros a hacerlo y muchos que hoy sufren serán sanados y liberados.

SE TE HA ENCOMENDADO EL PODER DE MI PALABRA Y EL PODER DE MI ESPÍRITU SANTO.

Pero recuerda también y dilo a mis Pastores ¡EL AMOR NO BUSCA LO SUYO!

Dios quiere que Amemos a todos….

Dios quiere que Amemos a todos….

POR FAVOR: AMEMOS A TODAS LAS PERSONAS DEL MUNDO.

Cuando entendemos que Dios quiere que amemos a todos no nos queda salida que pedirle a Dios que lo/a llene de su amor.

Dios creó a todos, es para todos, ama a todos y murió por todos para pagar nuestra deuda de pecado, resucitó y quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

Amemonos los unos a los otros porque el amor es de Dios, quien quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.Pues hay sólo un Dios y sólo un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es Cristo Jesús.


Él dio su vida para comprarles la libertad a todos. Éste es el mensaje que Dios le dio al mundo justo en el momento preciso.(1 Timoteo 2:4.6)


En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. (1 Juan 3:16)

Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. (1 Juan 3:23)

Muchas personas creen que ya son cristianos …

Muchas personas creen que ya son cristianos …

Muchas personas creen que YA son cristianos por haber nacido en un hogar que tiene una religión cristiana PERO CADA PERSONA DEBE EN UN MOMENTO DE SU VIDA TOMAR UNA DECISIÓN PERSONAL. ESTA DECISIÓN ES LA MÁS IMPORTANTE QUE PUEDA TOMAR YA QUE SE JUEGA SU DESTINO ETERNO.
HACERSE CRISTIANO no significa aceptar una filosofía o un juego de normas, o creer en una lista de principios abstractos;
Abrazar la fe cristiana significa permitir a Dios que entre y viva en nosotros. (Colosenses 1:27.)
Abrazar la fe cristiana significa arrepentirnos. (Hechos 2:38; 26:18.) Y eso, a su vez, significa querer ser diferentes, admitir que estamos en el mal camino y que queremos volver a la buena senda. Muchos vienen a Jesús,  porque saben que están en un callejón sin salida, camino a la destrucción. Si están dispuestos a cambiar, Jesús los acepta y atiende a sus necesidades.
Abrazar la fe cristiana significa convertirnos. (Hechos 3:19; Mateo 18:3.) Y para eso hay que darse vuelta y caminar en la dirección opuesta -la verdadera dirección- con Jesús.
Abrazar la fe cristiana significa ser perdonado. (Salmo 103:11-12.) Y eso significa ser despojados de nuestros pecados como si jamás hubieran existido y que no queden ni rastros de ellos. Mas aún, significa ser perdonados cada día, ¡vivir en estado de perdón! (1 Juan 1:9.)
Abrazar la fe cristiana es nacer de nuevo. (Juan 3:1-21; 1 Pedro 1:23.) Y aquí llegamos al centro del asunto. Un erudito y anciano dignatario fue a Jesús de noche buscando respuestas a sus interrogantes. Jesús le dijo:
Nicodemo, tienes que nacer de nuevo.
El anciano sacudió la cabeza. -¿Como es posible que un hombre ya grande vuelva a nacer? ¿Puede acaso entrar de nuevo en el vientre de su madre para volver a nacer?
Jesús le respondió: Nicodemo, no estoy hablando del nacimiento físico; eso ya sucedió. Tienes que nacer del Espíritu. (Del Espíritu Santo).
¿Qué quiso decir Jesús?
La Biblia nos enseña que Dios creó al hombre con la capacidad suficiente para conocerle y corresponderle. Pero desde el comienzo el hombre interrumpió esa relación y cuando lo hizo, murió espiritualmente y transmitió esa muerte espiritual a todos sus descendientes. Lo mas recóndito de nuestra personalidad toma el nombre de “espíritu” o pneuma en griego, y fue creado con el propósito principal de conocer a Dios. Los animales tienen cuerpo y alma, pero los hombres tienen cuerpo, alma y espíritu. (1 Tesalonicenses 5:23.) Cuando el hombre, en el comienzo, destruyo la relación con Dios -lo que llamamos la caída del hombre- murió esa parte recóndita, o quedó fuera de acción, y siempre desde entonces el hombre actuó a impulsos de su alma y de su cuerpo. (Génesis 2:17.) ¡No es de extrañar entonces que nos hayamos metido en semejante enredo!  El “alma”, psiquis en griego, es el componente psicológico, formado por nuestro intelecto o voluntad, y nuestras emociones. Esta parte de nuestra personalidad es maravillosa cuando esta bajo el control de Dios a través del Espíritu, pero es capaz de cosas terribles cuando esta descontrolada.
He aquí el por qué la historia de la humanidad está plagada de odio, derramamiento de sangre, crueldad y confusión; los seres humanos están muertos espiritualmente: “muertos en vuestros delitos y pecados”, (Efesios 2:1) procurando vivir de acuerdo al alma pero fuera de todo contacto con Dios y, por lo tanto, perdidos. (Lucas 19:10.) La palabra “perdido” significa que no sabemos dónde estamos, a dónde vamos, o para qué  somos. Si no se corrige esta situación, naturalmente significa el infierno, significa que la persona se perderá eternamente, y morará en la oscuridad, en el miedo, en la rebelión, en el odio, separado de Dios para siempre; y no solamente eso, sino que será parte de la interminable destrucción del diablo y sus ángeles, porque allí no habrá “tierra de nadie”. Por lo tanto, la necesidad más urgente y apremiante es renacer, volver a la comunión con Dios; y eso, exactamente, es lo que Jesucristo nos ofrece. Por medio de Jesús, y por Jesús solamente -no hay otro camino- se manifiesta la vida de Dios que alienta su vida en nosotros. (Juan 10:10.)
Sin embargo, las iniquidades que cometimos cuando estábamos perdidos y fuera del contacto con Dios, levantaron un muro divisorio de pecado y de culpabilidad que hacían imposible recibir esta nueva vida. (Isaías 59:2.) Dios es amor pero también es justicia. No puede “dejar pasar por alto” lo que hacemos, de la misma manera que un padre amante no puede “dejar pasar por alto a su hijo” si sabe que es culpable de un delito. El padre tendría que insistir ante el muchacho para “que se entregue” a las autoridades. Pero si el joven estuviera realmente arrepentido, seria una buena ocasión para que el padre ofreciera pagar la multa, o cumplir una sentencia, o aun morir en su lugar, si tal cosa fuera posible. En ese caso se habría satisfecho tanto a la justicia como al amor.
Y esto es justamente lo que hizo Jesús. Satisfizo los requerimientos de la justicia al morir por nosotros. Jesús era Dios en carne humana, la encarnación de la segunda persona de la divinidad, el Dios Creador, por quien el Padre creó el universo. (Efesios 3:9; Hebreos 1:2.) El no tuvo ni pecado ni culpa. Cuando Jesús murió en la cruz, porque era Dios y porque era inocente, satisfizo totalmente la justicia en beneficio de todos los pecados que el hombre había cometido o que cometería en el futuro.
De esta manera resolvió Jesús el problema de nuestra culpabilidad que nos mantenía apartados de Dios, y cuando murió y resucitó quedó abierto el camino al Padre para enviar al Espíritu Santo, por medio de quien fué posible que la vida de Dios se hiciera presente y morara en nosotros. El único requisito que se nos exige a nosotros es que reconozcamos que hemos vivido en el error y pidamos perdón. Luego debemos pedirle a Jesús que venga y viva en nosotros y que sea nuestro Señor y Salvador. Por medio del Espíritu Santo, Jesús entra en nuestras vidas, nuestros pecados son borrados por su sangre derramada, y obtenemos una vida diferente. Y el Espíritu Santo se une a nuestro espíritu (1 Corintios 6:17) haciéndolo pasar de muerte a vida; “nace de nuevo” y se transforma en lo que Pablo llama una “nueva criatura”. (2 Corintios 5:17; Apocalipsis 21:4-5.)
Esa nueva vida creada por el Espíritu Santo en nosotros, es lo que Jesús llama “vida eterna”. Esto va mucho mas allá de un mero “seguir andando”; es la vida de Dios en nosotros, la clase de vida que nunca se acaba, que nunca se cansa, que nunca se aburre, que es siempre gozosa y lozana. (1 Juan 5:11.)
¡He aquí hago nuevas todas las cosas!” Y no una sola vez, sino continuadamente, dice Jesús. ¡Es el permanente renovador! Se nos ha prometido que andaremos en “novedad de vida” que es lo mismo que decir vida eterna: siempre bien, siempre renovándonos.
La palabra “eterno” significa literalmente “sempiterno”, que nunca envejece.
Isaías dice: “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantaran las alas como águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40:31.).

¿Cómo aceptamos el perdón y recibimos esta nueva vida?
1. Dándonos cuenta que hemos estado extraviados, yendo en una dirección equivocada y que estamos ansiosos de andar en los caminos de Dios.
2. Admitiendo que estuvimos equivocados y pidiéndole al Padre que borre nuestras culpas y pecados, con la sangre de Jesús.
3. Pidiéndole a Jesucristo, el Unigénito Hijo de Dios, que entre en nuestras vidas y sea nuestro Salvador y Señor. (Apocalipsis 3:20.)
4. Creyendo que el ha venido en el instante en que lo pedimos. Agradecerle por salvarnos y darnos la nueva vida. (1 Juan 5:11-15.)

He aquí una sencilla oración que podemos elevar si decidimos recibir a Jesús:
“Querido Padre, creo que Jesucristo es tu Hijo Unigénito, que se hizo un ser humano, derramó su sangre y murió en la cruz para limpiar mi culpa y mi pecado que me separaban de ti. Creo que se levantó de entre los muertos, físicamente, para darme nueva vida. Señor Jesús, te invito a que entres en mi corazón. Te acepto como mi Salvador y Señor. Te confieso mis pecados y te pido que los borres. Creo que has venido, y vives en mí en este preciso instante.
¡Gracias, Jesús!”

Cuando decimos esta oración, podemos sentir o no que algo ha ocurrido. Nuestro “espíritu” que tome vida a través de Jesucristo, se esconde mas profundamente que nuestras emociones; de ahí que a veces se exterioriza una reacción emocional y otras veces no. Sea que sintamos o no sintamos algo de inmediato, descubriremos que somos distintos, porque Jesús cumplirá lo que ha prometido. Jesús nunca falta a su palabra. El dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (Mateo 24:35.)

Cómo NO suicidarse…Esta oración puede cambiar la historia de muchos.

Cómo NO suicidarse…Esta oración puede cambiar la historia de muchos.

Oro para que nadie más se suicide en este mundo, lo hacen porque no saben que un Dios de amor está tan cerca de ellos (a la distancia de una oración) proclamemos a los cuatro vientos que hay un Dios de amor que ES REAL Y NO UNA RELIGIÓN y EL cambia situaciones, sana corazones y restaura vida aquí y AHORA. Hagamos GUERRA a todo tipo de desánimo, depresión, y desesperación en las personas diciéndole que hay una SOLUCIÓN que se llama JESUCRISTO y no está en una cruz ahora, sino que está al lado de todos para hacer los cambios que necesita cada uno, si se lo pedimos.
He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
(Mateo 28:20)

Jesucristo hace milagros hoy.

Jesucristo hace milagros hoy.

Yo creo que Jesús hace milagros hoy, porque el resucito y sigue siendo el mismo de siempre, cuando estuvo en la tierra hizo miles de milagros, y sanó a todos los que iban a El. Hoy no está limitado a un cuerpo, no tenemos que ir a Galilea a buscarlo, ni abrirnos paso  entre la multitud para tocarlo, El ESTÁ AL LADO NUESTRO Y NOS COMUNICAMOS POR MEDIO DE LA ORACIÓN, No debemos pedirle “audiencia” y El sabe TODO de nosotros, aún cuántos cabellos tenemos o que es lo que está mal en nosotros. El es TODOPODEROSO y TODO AMOR, y basado en su amor para con nosotros..yo creo que podemos acercarnos a El y esperar respuestas a nuestras oraciones solamente si pensamos en su GRAN AMOR  para con cada uno. El es el que nos ama más que cualquiera de nuestros seres queridos, entonces espero milagros basado en su amor, El está al lado tuyo..entonces… habla y pídele su intervención divina en cualquiera que sea la situación o problema que tengas y verás que casi sin que te des cuenta algo sucede de una manera tan natural e imperceptible (muchas veces) que cambia tu situación,eso sucede por su intervención amorosa y se llama MILAGRO.

Lección 28. El Amor Ágape

El Apóstol Pablo trata sobre los dones del Espíritu Santo en los capítulos 12 y 14 de su primera carta a los corintios, pero en el capítulo 13 muestra que, aunque importantes y muchas veces impresionantes, no valen gran cosa si no van acompañados por una actitud correcta, que es fruto del mismo Espíritu Santo.

Lee 1 Corintios 12:28, 13:3.

PROCURAD PUES LOS DONES mejores. Más yo os muestro un camino aun más excelente. 1 Corintios 12:31
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, Y NO TENGO AMOR, NADA SOY. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 1 Corintios 13:1-3

a. ¿Cuál es el camino más excelente?
El amor.
b. ¿Contrapone Pablo el amor a los dones del Espíritu Santo?
No.
c. ¿Cuál debe ser la relación entre ellos?
Que se complementen.

El amor, y específicamente el amor de Dios, es el tema fundamental en las Escrituras. Veamos, pues, algunas enseñanzas importantes sobre él.

1. LAS TRES CLASES DE AMOR
En nuestro idioma se ha dado a la palabra amor un uso muy amplio, que no corresponde con el concepto de amor revelado en la Palabra de Dios. Por esto es muy importante precisar a qué clase de amor se refieren las Escrituras, para entender bien lo que Jesús dijo en Mateo 22:37-39: "AMARÁS al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente… AMARÁS a tu prójimo como a ti mismo."
En el idioma griego, muy rico en conceptos, encontramos tres palabras que se traducen por amor
a. EROS: Es el amor de los sentidos; el amor sensual. Es esencialmente egoísta porque sólo busca la satisfacción propia. Es un concepto ausente en las Escrituras.
b. FILIA: Es el amor de los afectos o sentimientos humanos; el de padres e hijos, hermanos, amigos, etc. Es esencialmente comercial. Se ama porque se recibe algo de la persona amada, porque uno se siente bien con ella.
c. ÁGAPE: Es el amor de Dios. Es el deseo profundo, consciente y voluntario del bien para la persona amada. Es totalmente desinteresado. No depende tanto de los sentimientos como de la voluntad. Tampoco depende de los méritos de la persona amada.

Las Escrituras usan los conceptos de filía y ágape para referirse al amor de Dios por el hombre; pero invariablemente usa ágape para referirse al amor que el hombre debe tener hacia Dios.
El amor eros y filía son propios del hombre. El amor ágape es espontáneo en Dios, pero no en el hombre por su naturaleza pecaminosa y esencialmente egoísta. Por esto, el amor ágape sólo se puede dar en el hombre nacido de nuevo por la obra regeneradora del Espíritu Santo.

2. EL AMOR ÁGAPE EN 1 CORINTIOS 13
La mejor descripción del amor ágape la encontramos en 1 Corintios 13, llamado con justa razón el "Himno al Amor". Lee y analiza este capítulo, orando que el Espíritu Santo te revele en qué aspectos tu amor ágape debe ser completado o perfeccionado.
Medita de manera especial en los versículos 4 al 7: "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta".
El mejor ejemplo del amor ágape lo encontramos en Dios mismo. Piensa de qué manera se muestra ese amor ágape de Dios en cada uno de los siguientes textos, aplica esta enseñanza a tu propia vida y da gracias a Dios por todo esto:

según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad. Efesios 1:4, 5
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), Efesios 2:4, 5
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Romanos 8:35
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:37-39
y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
Ni desmayes cuando eres reprendido por él;
Porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo.
Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
Hebreos 12:5-7

a. Efesios 1:4-5
Nos escogió y nos hizo sus hijos.
b. Efesios 2: 4-5
Nos amó a pesar de lo que éramos y nos dio vida eterna gracias a Cristo.
c. Romanos 8:35-39
Nada nos puede separar de su amor ni nos separará jamás.
d. Hebreos 12:5-7
Nos trata y corrige como sus hijos que somos.

Vemos, pues, que el amor de Dios se revela desde nuestra creación, al hacernos a imagen y semejanza suya, con el propósito de que llegáramos a tener una relación filial con Él. Luego, a pesar de nuestra rebeldía y pecado, su amor se vuelve a manifestar en nuestra redención, dando a su propio Hijo para morir en nuestro lugar. Y ya redimidos, su amor se manifiesta en su cuidado de nosotros; su paciencia; el damos victoria sobre la carne, el mundo y el diablo; y por medio de la disciplina que a veces tiene que aplicarnos para nuestro bien. ¡Gloria a Dios por tanto amor!

EL AMOR ÁGAPE, MANDAMIENTO DE DIOS
El mandamiento de amar no es un capricho de Dios. "Dios es amor" dice la Escritura, y si somos hijos de Dios, debemos tener el mismo carácter de Dios, y por lo tanto debemos amar con el mismo amor con que El nos ama.
Veamos la enseñanza bíblica con relación al AMOR ÁGAPE.

Lee Mateo 22:37-39, y responde a las siguientes preguntas
a. ¿Cómo debemos amar a Dios?
Con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente.
b. ¿Por qué es éste el más grande mandamiento?
Porque Dios debe ser el primero en nuestras vidas, El nos creó, es nuestro Padre y nos ama más que nadie.
c. ¿Cómo debemos amar a nuestro prójimo?
Como a nosotros mismos.

Recordando la definición del AMOR ÁGAPE, ¿puedes entender el mandato de Jesús en Mateo 5:43-44? Escribe tu respuesta:
Debemos amar a todos sin esperar de ellos nada. Debemos tener el deseo consiente y voluntario del bien de los demás sea que nos ame o no. Ese amor debe ser totalmente desinteresado, debemos comprender a todos y amarlos a tal punto que lo comprendamos, perdonemos y procuremos su salvación eterna. No depende de sentimientos, ni de los méritos de las personas sino de la voluntad nuestra.

4. LA EXPRESIÓN DEL AMOR ÁGAPE
El genuino AMOR ÁGAPE necesita expresarse de varias maneras, y no sólo por decir que amamos. Fíjate y anota algunas de las maneras en que Dios espera que expresemos o demostremos nuestro amor.

Los que amáis a Jehová, aborreced el mal;
El guarda las almas de sus santos;
De mano de los impíos los libra.
Salmos 97:10
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. Juan 21:14-17
con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, Efesios 4:2
Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.
Hebreos 6:10
Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Santiago 2:14-16
Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. 1 Juan 4:19-21

a. Salmo 97:10
Aborrecer el mal
b. Juan 14:23-24
Guardar la palabra de Dios.
c. Juan 21:15-17
Cuidar de sus hijos.
d. Efesios 4:2
Soportarse unos a otros y amarlos.
c. Hebreos 6:10
Servir a sus hijos con perseverancia.
f. Santiago 2:14-16
Hacer obras de ayuda y caridad en la práctica.
g. 1 Juan 4:19-21
Amar a Dios y a sus hermanos.

Pero también expresamos nuestro amor a Dios por medio de nuestros labios en oraciones y cánticos de alabanza, así como por medio de la adoración, que es la expresión más profunda de nuestro culto a Dios, y que conlleva también nuestro amor por El.

5. EL SECRETO DEL AMOR ÁGAPE
Ya vimos en esta misma lección que el amor sensual (eros), y el amor de los sentimientos (filía), son naturales en el hombre, pero que el amor desinteresado (ágape) es de Dios, y que el hombre natural no puede tener por sí mismo.
Es sólo por el nuevo nacimiento, por la fe puesta en Jesucristo y en su obra en la cruz, que el hombre es capacitado por Dios para tener esta clase de amor, con el que puede amar a Dios, a sus hermanos en la fe, a su prójimo y hasta sus enemigos.

Lee cada texto y responde a la pregunta correspondiente:

Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Ezequiel 36:26, 27
y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Romanos 5:5
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22,23
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7

a. Ezequiel 36:26-27. ¿Qué hace Dios en nosotros que nos capacita para amar?
Nos da su Espíritu Santo.
b. Romanos 5:5: ¿Cómo nos da Dios de su amor para poder amar?
Al darnos su Espíritu Santo.
c. Gálatas 5:22. ¿Parte de qué es el amor?
De los frutos del Espíritu Santo.
d. 2 Timoteo 1:7: ¿Cómo es que tenemos poder para amar?
Porque tenemos el Espíritu Santo.

A la luz de estos textos, vemos que el nuevo nacimiento es la primera condición para poder amar con el AMOR ÁGAPE. Pero luego es la presencia y obra del Espíritu Santo en nosotros el factor más importante para que podamos vivir amando Dios, a los que nos aman, y a los que no nos aman, con ese amor descrito en 1 Corintios 13.
Esta es una razón más para vivir en una constantemente renovada plenitud del Espíritu Santo. Mientras más llenos del Espíritu, ¡más AMOR ÁGAPE tendremos!

6. EL AMOR ÁGAPE, LA CREDENCIAL CRISTIANA
Lee los siguientes pasajes, y anota de qué manera el amor es una credencial cristiana.

Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Juan 17:20-23
Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 1 Juan 3:14

a. Juan 17:20-23
Vivir en unidad.
b. 1 Juan 3:14
En que amamos a nuestros hermanos en la fe.

Son importantes una fe dinámica, una sana doctrina, una buena organización, una buena estrategia evangelística, un servicio activo para el Señor, los dones del Espíritu Santo, etc. Pero todo esto es de poco valor a los ojos de Dios si no hay un genuino AMOR. Amor a Dios y amor a los hermanos. No un amor de declaraciones líricas solamente, sino demostrado y expresado en forma práctica.
¡El AMOR ÁGAPE es la verdadera credencial cristiana, lo que atestigua que somos verdaderos discípulos de Cristo!
Lee una vez más 1 Corintios 13. Ora pidiendo al Señor que te llene de su Espíritu de amor, y dale gracias.

Memoriza los siguientes versículos:

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. Juan 13:34-35
Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 1 Juan 3:14

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