Pasajes de la Biblia para nosotros hoy:

La gran mayoría de las personas vagan lejos de la vida maravillosa que Dios ofrece y permanecen espiritualmente muertos en sus delitos y pecados. Pero si piden perdón a Dios y reciben a Cristo en su vida tendrán la victoria sobre la esclavitud del pecado y el Espíritu Santo los renovará en sus pensamientos y actitudes. Verán que El los cambia “desde a dentro” y poco a poco serán más y más como Cristo. Recuerden que El los identificó como suyos y les ha garantizado que irán al cielo por su presencia en ustedes. El que tiene al Hijo (Jesús) tiene la vida eterna.

Sigamos la guía del Espíritu Santo en cada aspecto de nuestra vida.

(2 Corintios 6:6-8)

Probamos lo que somos por nuestra pureza, nuestro entendimiento, nuestra paciencia, nuestra bondad, por el Espíritu Santo que está dentro de nosotros y por nuestro amor sincero.Con fidelidad predicamos la verdad. El poder de Dios actúa en nosotros. Usamos las armas de la justicia con la mano derecha para atacar y con la izquierda para defender. Servimos a Dios, ya sea que la gente nos honre o nos desprecie, sea que nos calumnie o nos elogie.

(2 Corintios 4:18)

No miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre.

(2 Corintios 5:16-21)

Hemos dejado de evaluar a otros desde el punto de vista humano. En un tiempo, pensábamos de Cristo sólo desde un punto de vista humano. ¡Qué tan diferente lo conocemos ahora!Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado, ¡una nueva vida ha comenzado!Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a él mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él.Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: ¡Vuelvan a Dios! Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.

(2 Corintios 4:14-16) Sabemos que Dios, quien resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará ante él mismo junto con ustedes.Todo esto es para beneficio de ustedes. Y, a medida que la gracia de Dios alcance a más y más personas, habrá abundante acción de gracias, y Dios recibirá más y más gloria. Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día.

(1 Corintios 6:11, 17, 19-20)

Ustedes fueron limpiados; fueron hechos santos; fueron hechos justos ante Dios al invocar el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.La persona que se une al Señor es un solo espíritu con él. El Espíritu Santo se une a nuestro espíritu y somos uno con Dios.¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, quien vive en ustedes y les fue dado por Dios? Ustedes no se pertenecen a sí mismos, porque Dios los compró a un alto precio.

(Efesios 4:22-23)

Desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño.Y, en cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes.

(Efesios 2:1-10)

Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados.Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible —, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios.Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás. Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida eterna juntamente con Cristo. ¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados! Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús. Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.

¿Vas a perder tu alma para siempre?

¿Vas a perder tu alma para siempre?

Lo más importante para tu vida es que pases la eternidad con Dios en el cielo.

En la tierra hay aflicción, pero no hay dolores en el cielo, solo placeres, paz, alegría y grandes recompensas que no podemos ni siquiera imaginar. Tu alma es eterna y hay solo dos lugares para pasar la eternidad: El cielo con Dios y el infierno de fuego (un lugar de sufrimiento eterno).

Esto es lo que dice Dios en la Biblia:

(Mateo 16:26)

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?

(Mateo 16:26)

¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma? ¿Hay algo que valga más que tu alma?

Alguien en su lecho de muerte dijo: ¡Que insensato he sido, me he preparado para todo en la vida, pero menos para morir!

Quiero decirle categóricamente que el purgatorio no existe. Solo existen el cielo y el infierno. Cristo pagó en la cruz el pecado del mundo para que todo aquel que crea en El (y le siga) tenga vida eterna. Juan 3:16

Quisiera que usted leyera aunque sea una sola vez la palabra de Dios: los Evangelios y el Nuevo Testamento y nunca se habla del purgatorio, ni se insinúa que existe, ni dice en ningún lugar que debemos pedir a Dios por los muertos.

Lo que dice la Biblia es:

(Mateo 25:46)

E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

(1 Timoteo 6:7)

Después de todo, no trajimos nada cuando vinimos a este mundo ni tampoco podremos llevarnos nada cuando lo dejemos.

Vinimos a este mundo desnudos y así nos iremos, no podemos llevarnos nada, solo lo bueno o malo que hicimos. Pero hay una solución para lo malo: pedirle perdón a Dios y volvernos hacia El. El entonces nos perdonará, borrará nuestros pecados y seremos declarados justos por los méritos de Jesús al pagar nuestros pecados en la cruz.

(1 Pedro 3:18)

Cristo llevó nuestros pecados una sola vez y para siempre. Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios.

(Hechos 3:19)

Ahora pues, arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios para que sus pecados sean borrados.

(Romanos 10:13)

Pues «todo el que invoque el nombre del SEÑOR será salvo».

Usted puede invocar a Jesús para ser salvo, perdonado y tener la vida eterna orando sinceramente esta oración:

Dios mío en este momento te pido perdón por todos mis pecados y me vuelvo a ti. Gracias Jesús porque moriste en mi lugar en la cruz y llevaste allí mis pecados y mi culpa. Invoco tu nombre en este momento y te pido que tomes el control de mi vida, abro ahora mi corazón y te pido que entres en mí y te recibo como mi Salvador y mi Rey. Gracias Jesús porque me has perdonado, soy ahora un hijo tuyo y estaré caminando contigo en esta tierra y para siempre en el cielo. Amén.

(Juan 5:24) Jesús dijo:

Les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida.

(Juan 1:12)

Pero, a todos los que creyeron en él (En Jesús) y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.

¡Bienvenido al Reino de Dios!

Predicador Gustavo Isbert

www.elcieloesunlugar.com.ar

¿QUE DEBEMOS HACER EN ESTE TIEMPO?

¿QUE DEBEMOS HACER EN ESTE TIEMPO?:

Saber en que época de la historia estamos (esto está revelado en la Biblia, la palabra de Dios).

Debemos saber de la cercanía de la venida de Jesús a llevarse a los que son suyos de todo el mundo antes de que venga un período de grandes sufrimientos sobre la tierra llamado “La gran tribulación” y movernos de acuerdo a ello.

Es el tiempo de Mateo 24:12-14; y de Hechos 2: 16-21.

Estamos viendo las señales preliminares de la venida de Jesús y que todas se están cumpliendo.

Aún hay personas que fijan “fechas” para el fin del mundo y no saben que Dios es el que tiene la última palabra y es el que decide estas cosas y nadie sabe cuando será ese día.

El fin es una serie de acontecimientos que deben suceder en la tierra comenzando por la evangelización mundial para dar a cada uno la oportunidad de seguir a Cristo o rechazarlo (o permanecer indiferente) antes que El se lleve a los suyos al cielo.

1 Tesalonicenses 4:16-17; 1 Tesalonicenses 2:12; 5:9-10; Filipenses 3:20-21; 1 Corintios 15:51-52.

Debemos entonces enfocarnos en lo esencial y prepararnos: ¿Como?:

Entregándole a Jesús nuestra vida, pidiéndole perdón por todos nuestros pecados, e invitarlo por medio de una oración a que entre en nuestra vida y tome el control de ella y que nos dé su Espíritu Santo.

Debemos decirle a Jesús en oración que queremos ser sus amigos íntimos, renunciando a todo lo malo y pedirle que El santifique nuestras vidas. El escuchará esta oración y operará cambios en su vida y usted se dará cuenta que es Dios obrando en usted. 1 Pedro 5:10.

Debemos orar por el gran avivamiento espiritual que viene y por la evangelización mundial. Marcos 13:10

Debemos saber que queda poco tiempo y que todas los acontecimientos futuros van a ir “apurándose” (Dios en poco tiempo puede hacer muchas cosas).

El quiere que todos se arrepientan y sean salvos y darle la oportunidad para hacerlo, por lo cual el evangelio debe ser predicado a y en todas las naciones a cada persona y entonces vendrá el fin.

2 Pedro 3:7-14; 1 Pedro 3:10-12; Mateo 24:14.

¡Aprovechemos bien el tiempo que nos queda!

¡Enfoquémonos en evangelizar y discipular a las personas en las cosas de Dios!

¡Debemos también procurar ser honestos en todo para que nuestras palabras tengan “peso” en las personas que les hablemos de Jesús y de las buenas noticias del evangelio!

1 Juan 4:9-10; 1 Pedro 3:18.

Debemos entender, saber y obedecer el plan que Dios tiene para cada uno de sus hijos y también corporativamente para toda su Iglesia en este tiempo.

Debemos ser llenos del amor de Dios.

Debemos mantenernos en humildad y santidad.

Debemos ser prudentes y sobrios, estar alerta sobre la voluntad de Dios para nosotros en cada situación.

Debemos vencer los temores y ansiedades mirando a Jesús y sabiendo que El tiene el control total de todas las cosas.

Debemos trasmitir palabras de victoria y de conquista del reino de las tinieblas a los demás.

Debemos hablar conforme a la palabra de Dios y actuar según los dones que nos ha dado. 1 Pedro 4:7-11.

Debemos organizar nuestras vidas y tener las prioridades de Dios y sus objetivos sacando todo lo superfluo de nuestras casas y actividades, sin dejar de trabajar para nuestro sustento y para Dios.

1 Tesalonicenses 4:11-12; 2 Tesalonicenses 3:12; Mateo 6:33.

Debemos saber que en estos últimos tiempos (y usted ya se habrá dado cuenta) serán tiempos difíciles y peligrosos. 2 Tesalonicenses 1:4-10;

2 Timoteo 3:1-5.

Debemos enfocarnos en pocas cosas a las cuales Dios nos ha llamado.

Debemos estudiar cosas concretas sabiendo nuestra vocación y estudiar las cosas de Dios y saber su voluntad revelada en su palabra (La Biblia).

Debemos dar para la obra de Dios para ser prosperados (y cuando El lo haga debemos tener cuidado de cómo administramos lo que Dios nos da), y orar para que venga el “pan nuestro de cada día”.

Debemos orar para que venga el Reino de Dios a la tierra y se haga su voluntad acá como se hace en el cielo.

Debemos saber que Jesús viene pronto por segunda vez.

Debemos ser llenos del Espíritu Santo y ser guiados en cada cosa por El.

Entonces:

Consagremos nuestras vidas a Dios, hagamos oraciones poderosas

(Hechos 4:29-31) y cumplamos cada uno de los cristianos la gran comisión de N.S. Jesucristo. Mateo 28:18-20.

Predicador Gustavo Isbert

Lección 97. Relaciones en el mundo, y la Biblia y el sexo

a) Escrituras clave

1 Corintios 7:1-40
1 Tesalonicenses 4:3-8
Hebreos 13:4
1 Corintios 6:9-20
Génesis 2:24-25

b) Introducción

Los discípulos de Jesús deberían tener una actitud ante el sexo distinta a los que están todavía en el mundo. Su actitud debería ser regulada por lo que dice Dios acerca de él y no por: "si te hace sentir bien, hazlo". Dios no está en contra del sexo. El nos creó como seres sexuales (Génesis 1:27). Dios quiere que nos divirtamos, pero dentro de ciertos límites protectores. El sexo no es sólo para placer, además es para que la raza humana siga adelante. Dios quiere que los niños que procreemos nazcan en una situación familiar amorosa y cariñosa. Este es el porqué Dios estableció reglas estrictas para la práctica sexual. Estas reglas son diseñadas para prevenir que los hombres y mujeres usen el sexo exclusivamente para obtener placer, sin el compromiso del matrimonio, y la familia amorosa y cariñosa que hace posible el matrimonio.

Romper las reglas de Dios lleva a muchos a la desesperación e infelicidad, y no sólo afecta a los que quebrantan la ley sino también a aquellos que son las víctimas inocentes de su pecado, tales como los niños pequeños en hogares rotos, demasiado jóvenes como para comprender de lo que se trata.

No sólo agradamos a Dios cuando somos cuidadosos en obedecer lo que El ha dicho sobre el sexo en la Biblia, más bien aseguramos el más pleno disfrute de este precioso regalo porque obedecemos el manual de instrucciones del Creador.

c) El sexo dentro del matrimonio es bueno y puro

La Biblia nos enseña que el sexo dentro del matrimonio es algo honorable y hermoso.

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. (Hebreos 13:4)

El sexo es para el matrimonio y únicamente para el matrimonio.

d) La Biblia y el adulterio (Marcos 7:20-23)

Adulterio es cuando una persona casada mantiene relaciones sexuales con alguien del sexo opuesto con el que él/ella no está casado/a. Esto involucra el quebrantamiento de los votos solemnes del matrimonio hechos ante Dios y el hombre. Dios sabía exactamente lo amenazante que era esto para el matrimonio, por lo tanto, lo prohibió en los diez mandamientos (Éxodo 20:14) y bajo la ley de Moisés el castigo por haber roto esta ley era la muerte por apedreamiento (Juan 8:4-5).

e) La Biblia y el sexo fuera del matrimonio (Hechos 15:20)

La Biblia llama a esto "fornicación" o inmoralidad sexual. Es "acostarse con cualquiera" o el sexo indiscriminado entre gente no casada. Ni siquiera el sexo entre dos personas no casadas que se aman y se cuidan es de Dios. El mundo, en general, lo puede aceptar y sentir que aquellos que no lo hacen son anticuados o raros, pero Dios pide a los cristianos que no sigan el patrón del mundo y que se pongan de pie para ser contados. Dios te dará su gracia y fuerza para poder hacer esto.

No dejéis que el mundo os introduzca estrujando en su molde.

(Romanos 12:2 traducción de la versión Phillips)

Los psicólogos, consejeros y médicos nos cuentan, de su conocimiento de aquellos involucrados en el sexo premarital, que muchos son asustados psicológicamente. Dios sabía lo que hacía cuando hizo la regla de nada de sexo fuera del matrimonio. Podemos estar seguros de que es para nuestro bien. El guardarnos dentro de las normas de lo que Dios pide que hagamos como cristianos tiene una manera de enriquecer nuestra vida más allá de cualquier otro modo de vivir. El amor es el principio primordial. El amor es dejar mi vida a favor de la tuya y esto llega a ser nuestra fuente de gozo. Se pretendía que el matrimonio fuera una unión de cuerpo, mente y espíritu, pero porque el deseo físico es fuerte, ha crecido fuera de toda proporción. El sexo es destinado a ser una parte de una relación total; es decir, práctica, emocional, intelectual y física. El separar el sexo físico del resto de la relación es perder la "plenitud" que Dios había pensado para los hombres y mujeres.

F) La Biblia y el flirtear

Esto significa "jugar o cortejar" o fingir hacer el amor meramente para diversión sin ninguna intención seria de matrimonio. El amor es demasiado importante como para hacer de él una farsa, porque podría ser que uno de los dos fuera en serio, mientras el otro no, lo cual podría llevar a una gran herida. A los jóvenes cristianos les debería permitir tener amistad con jóvenes del sexo opuesto, porque esto es una parte necesaria en el proceso de aprendizaje. Necesitan aprender a relacionarse los unos con los otros y a aceptarse los unos a los otros. Es necesario que se les den oportunidades para conocer a miembros del sexo opuesto porque esto es, en nuestra sociedad occidental, la única manera de conocer a su pareja. El amor de Cristo, no obstante, debe reinar en medio de todo esto.

Los solteros no deberían limitarse a una única amistad cercana con el sexo opuesto, a menos que sientan que esta es la persona correcta para el matrimonio. También es de sabios ir con cuidado, cuando se aconseja a miembros del sexo opuesto, en especial al estar a solas, porque esto puede llevar a uniones emocionales no deseadas. Pablo aconseja a Timoteo que trate a las mujeres jóvenes como hermanas, con pureza absoluta (1 Timoteo 5:2), y este es un buen consejo.

g) La Biblia y el cortejar

El matrimonio es un "yugo" porque anima a dos personas a caminar juntos. La Biblia nos exhorta a no ser yugados con incrédulos (2 Corintios 6:14). Dios no quiere que estemos casados con incrédulos porque esto causa un conflicto de interés y lealtad. Si ya estás casado, Dios puede usarte para bendecir tu pareja incrédula (1 Corintios 7:14). El cortejar desarrolla una relación en preparación para el matrimonio. Acariciarse, obviamente, tiene un papel que representar, pero la regla de "nada de sexo" fuera del matrimonio todavía es aplicable. Una pareja que quiere agradar a Dios no se ocupará en caricias íntimas (es decir, acariciar las partes íntimas del cuerpo de tu pareja), porque esto prepara el terreno para el acto sexual. Esto sería fomentar una tentación fuerte. Puedes conducir un auto por un camino montañoso con una fuerte pendiente a 160 km por hora, y llegar; o, puedes hacerlo a unas 50 km por hora, fuera de peligro. Ir por el camino rápido y más emocionante, no obstante, puede dar como resultado el desastre. El amor puede esperar, pero la lascivia, no. El ideal de Dios es que la novia se presente a su marido en el día nupcial como una virgen pura (2 Corintios 11:2). Si su relación está bien en Dios, no necesitas un viaje de prueba para averiguar si eres compatible con tu pareja sexualmente. Dios tendrá todo eso bajo control. Recuerda, el amor debería ser el principio primordial en toda relación.

h) La Biblia y el autocontrol

"El deseo sexual es como un fuego interior" (Proverbios 6:27-29). Tener un fuego de leña en la casa puede ser bonito si arde sin peligro en la chimenea, pero si arde alegremente en el suelo del salón la casa podría incendiarse. El autocontrol mantiene el fuego en la chimenea, es decir, mantiene el sexo en el lugar adecuado para la persona adecuada en el momento adecuado".

(Arthur Wallis: Living God’s Way) Dios nos manda que seamos autocontrolados y santos (1 Pedro 1: 13-15).

La masturbación es un sustituto del autocontrol. El masturbarse es estimular tus propios órganos sexuales con la intención de obtener el clímax de la excitación sexual que Dios propone para el acto matrimonial. La masturbación, en sí, no es un pecado como la inmoralidad sexual o el adulterio, pero si va acompañado por fantasías sexuales y pensamientos impuros, es pecaminoso (Mateo 5:27-28). También es un pecado cuando te domina y no puedes controlarla (1 Corintios 6:12; Tito 2:11-12). No tienes que masturbarte. El autocontrol es posible y es el ideal de Dios. Habiendo decidido seguir el camino ideal de Dios, no deberías rendirte al fracaso. Recuerda, la masturbación es un pecado. Dios no reniega de ti si haces esto. Dios te ama y se preocupa por ti. Sólo que no dejes que te domine (Miqueas 7:8; 1 Tesalonicenses 4:3-4). La batalla con la tentación sexual realmente es una batalla en la mente. Si ganas allí, ganas la batalla (2 Corintios 10:3-5). Las áreas de debilidad han de ser fortalecidas, mientras que las fortalezas de nuestra mente han de ser derribadas. Dios nos ha dado todos los recursos que necesitamos para hacer esto (Romanos 12:2; Efesios 4:22-24).

i) La Biblia y la homosexualidad

Esto significa hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, o mujeres con mujeres (llamado lesbianismo). Dios detesta toda clase semejante de sexo antinatural (Levítico 18:22-23). Dios creó a hombres y mujeres el uno para el otro y no para tener sexo con su propia agrupación sexual (Romanos 1:26-27; 1 Corintios 6:9-10). Como cristianos, deberíamos odiar toda forma de sexo antinatural, pero recordar también tener compasión hacia los que están atrapados por actos impíos semejantes. No existe verdad alguna en la declaración: "una vez homosexual, siempre homosexual". Cualquiera puede ser lavado, santificado y justificado en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios (1 Corintios 6:1 l). Como cristianos hemos sido crucificados con Cristo y ya no vivimos nosotros, es Cristo quien vive en nosotros (Gálatas 2:20).

j) La Biblia y el sexo dentro del matrimonio

La Biblia es sencilla en esta área:

Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán una sola carne. (Génesis 2:24)

El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. (1 Corintios 7:3-5)

El amor tiene que ser el centro de todo matrimonio. El amor quiere lo mejor para la otra persona. El amor tiene que ser la motivación detrás de toda acción en la relación matrimonial.

k) Preguntas y puntos de meditación

1. Considera los siguientes ejemplos que demuestran conflicto entre dos niveles de autoridad:

(1) Pedro y Juan (Hechos 4:18-20): Pedro y Juan habían orado por un hombre y le vieron sanado milagrosamente. Fueron arrestados y desafiados a no hablar en el nombre de Jesús. ¿Cuál fue su reacción? ¿Cuáles eran los niveles de autoridad en conflicto?

(II) Los tres hebreos en el horno de fuego (Daniel 3): Rehusaron seguir la ley-del país y agacharse ante el decreto e ídolo del rey. ¿Cuál fue su reacción? ¿Cuáles eran los niveles de autoridad en conflicto?

2. ¿Crees que Dios usa la autoridad delegada para probar nuestras actitudes, reacciones y desobediencias?

3. Discute ejemplos donde debemos someternos ala Palabra de Dios y nuestra conciencia, ¡a pesar de lo que diga otra autoridad!

4. ¿Qué dice la Biblia acerca de una persona que no provee para su propia familia? (1 Timoteo 5:8).

5. Lee Colosenses 3:22-25 y contesta lo siguiente. Como empleados, servimos a nuestros patrones:

– ¿Obedeciéndoles en todo, o en algunas cosas?

– ¿Haciendo sólo lo que nos digan?

– ¿Haciendo un trabajo para impresionar al jefe?

– ¿Haciendo más de lo que se espera?

– ¿De mala gana: sabiendo que no nos pagan suficiente?

¿A quién sirves realmente como discípulo de Jesús? ¿Quién, al fin y al cabo, te dará tu sueldo justo?

6. Lee Efesios 6:9 y contesta lo siguiente:

– ¿Es correcto amenazar a tu empleado?

– ¿Respeta Dios al patrón por encima del empleado?

7. ¿Cómo ve Dios al patrón que trata a sus empleados con justicia? (2 Samuel 23:3-4).

8. ¿Cómo fue el Señor Jesucristo un ejemplo a los que están en una posición superior? (Filipenses 2:5-7).

9. ¿Podría ser que el lugar al que Dios nos ha dirigido a trabajar fuese el mismo lugar que Dios usase para desarrollar, probar, prosperar y prepararnos para sus propósitos en su Reino?

10. ¿Se pueden aplicar los mismos principios delineados en la unidad de enseñanza bajo la sección titulada: "En el trabajo y en los negocios" a las relaciones profesor estudiante?

11. Si sufres por algo que no has hecho; ¿cómo deberías manejarlo?

12. ¿Nos dará Dios gracia para vivir una vida autocontrolada, como dice la Biblia que vivamos, referente a nuestra vida sexual?

13. ¿Por qué es el sexo fuera del matrimonio tan perjudicial para tanta gente?

14. ¿Cuál debería ser nuestra actitud hacia el flirtear y el cortejar si queremos vivir como verdaderos discípulos de Jesús?

15. ¿Qué clase de libros y revistas lees; qué clase de programas de televisión y videos ves; y qué programas de radio y discos escuchas?

Todo lo que hagas deberías hacerlo para la gloria de Dios. ¿Qué haría Jesús en tu situación? Deshazte, o deja de ver o escuchar todo lo que te anima a pecar. Pide a Dios que te perdone por todo lo que has hecho o haces que deshonra a Dios.

i) Resumen y aplicación

1. "Haz que el llevar una vida tranquila, el ocuparte de tus propios asuntos y el trabajar con tus manos sea tu meta, tal como nos es dicho, para que tu vida cotidiana pueda ganar el respeto de extraños y para que no dependas de nadie". (1 Tesalonicenses 4:11-12).

2. Dios nos llama a vivir como buenos ciudadanos y a someternos a las autoridades gubernamentales que El ha establecido.

3. Dios requiere que trabajemos porque aborrece la holgazanería.

4. Los empleados necesitan trabajar para el Señor en sus trabajos y ser sumisos, respetuosos y obedecientes a sus patrones.

5. Los patrones deberían ser justos, imparciales y amables con sus empleados. Deberían seguir el ejemplo del Señor Jesucristo y no enseñorearse sobre sus empleados, sino al contrario, ser un siervo para ellos.

6. Los hombres y mujeres fueron creados por Dios para disfrutar del sexo. 7. Dios no está contra el sexo, a menos que esté fuera del matrimonio. 8. "Para los puros, todas las cosas son puras". (Tito 1:15).

9. Un discípulo de Jesús debería vivir una vida autocontrolada en cuanto a su vida sexual.

10. Un discípulo de Jesús actuará con rectitud hacia los del sexo opuesto y no hará ni dirá nada que deshonre a Dios.

11. Dios detesta las relaciones sexuales antinaturales.

12. El sexo dentro del matrimonio debería estar motivado por el amor, y tener como núcleo la sumisión mutua.

¿Como puedo encontrar a Dios e ir al cielo? Citas de la biblia

Debe saber que Dios le ama.

(1 Juan 4:9)
Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él.

(1 Juan 4:10)
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.

(1 Juan 4:9)
Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él.

(1 Juan 4:10)
Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

(Juan 3:16)
"Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera (eternamente), sino que tenga vida eterna.

(Juan 3:17)
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.

(Romanos 5:6)
Pues cuando nosotros éramos incapaces de salvarnos, Cristo, a su debido tiempo, murió por los pecadores.

(Romanos 5:7)
No es fácil que alguien se deje matar en lugar de otra persona. Ni siquiera en lugar de una persona justa; aunque quizás alguien estaría dispuesto a morir por la persona que le haya hecho un gran bien.

(Romanos 5:8)
Pero Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.

(Romanos 5:9)
y ahora, después que Dios nos ha hecho justos mediante la muerte de Cristo, con mayor razón seremos salvados del castigo final por medio de él.

(Romanos 5:10)
Porque si Dios, cuando todavía éramos sus enemigos, nos reconcilió consigo mismo mediante la muerte de su Hijo, con mayor razón seremos salvados por su vida, (en nosotros) ahora que ya estamos reconciliados con él.

(Romanos 5:6)
En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.

(Romanos 5:7)
Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.

(Romanos 5:8)
Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.

(Romanos 5:9)
Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados por él de la ira de Dios. (de su enojo por nuestros pecados y de su castigo).

(Romanos 5:10)
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida (en nosotros).

Dios no se oculta pero…tenemos pecados.

(Isaías 59:1)
El poder del Señor
no ha disminuido
como para no poder salvar,
ni él se ha vuelto tan sordo
como para no poder oír.

(Isaías 59:2)
Pero las maldades cometidas por ustedes
han levantado una barrera
entre ustedes y Dios;
sus pecados han hecho
que él se cubra la cara
y que no los quiera oír.

(Romanos 6:23)
El pago que da el pecado es la muerte, pero el don de Dios es vida eterna en unión con Cristo Jesús, nuestro Señor.

(Romanos 6:23)
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

(Romanos 3:22)
por medio de la fe en Jesucristo, Dios hace justos a todos los que creen. Pues no hay diferencia:

(Romanos 3:23)
todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios.

(Romanos 3:24)
Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, mediante la liberación] que realizó Cristo Jesús.

(Romanos 3:22)
la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no hay ninguna distinción:

(Romanos 3:23)
todos han pecado y están privados de la gloria de Dios,

(Romanos 3:24)
pero son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención cumplida en Cristo Jesús.

Debemos arrepentirnos.

(Hechos 3:19)
Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo,

(Hechos 3:20)
y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado.

(Hechos 17:30)
Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;

(Marcos 1:15) Jesús predicaba así:
diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

(Lucas 24:46)
y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;

(Lucas 24:47)
y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

(Hechos 20:21)
testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.

Estas son las buenas noticias.

(1 Pedro 2:24)
quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

(1 Pedro 2:24)
Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.

(1 Pedro 3:18)
Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios.

(1 Pedro 3:18)
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.

(Hebreos 10:10)
… somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

(Hebreos 10:12)
pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

(Hebreos 10:14)
porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

(Hebreos 9:25)
y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.

(Hebreos 9:26)
De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó (Jesús) una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.

(Hebreos 9:25)
y no entró para ofrecerse en sacrificio muchas veces, como hace cada año todo sumo sacerdote, que entra en el santuario para ofrecer sangre ajena.

(Hebreos 9:26)
Si ese fuera el caso, Cristo habría tenido que morir muchas veces desde la creación del mundo. Pero el hecho es que ahora, en el final de los tiempos, Cristo ha aparecido una sola vez y para siempre, ofreciéndose a sí mismo en sacrificio para quitar el pecado.

(Isaías 53:5)
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

(Isaías 53:6)
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Debemos recibirle en nuestro corazón.

(Juan 1:12)
Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.

(Apocalipsis 3:20)
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Cristo entró en nosotros. Un Cristiano es alguien que tiene a Cristo.

(Gálatas 2:20)
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

(Gálatas 2:20)
y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.

(1 Juan 5:11)
Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo.

(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo de Dios, tiene también esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.

(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.

(1 Juan 5:11)
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

(1 Juan 5:13)
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.

(Colosenses 1:27)
a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,

(2 Corintios 13:5)
Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?

Somos salvos, tenemos vida eterna, al morir vamos a ir al cielo con Dios.

(Romanos 6:22)
Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

(Romanos 6:22)
Pero ahora, libres de la esclavitud del pecado, han entrado al servicio de Dios. Esto sí les es provechoso, pues el resultado es la vida santa y finalmente, la vida eterna.

(1 Juan 3:1)
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.

(1 Juan 3:2)
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

(Romanos 5:1)
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

(Romanos 5:1)
Puesto que Dios y a nos ha hecho justos gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

(Romanos 5:1)
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.

(Romanos 8:1)
Por lo tanto, ya no hay condenación para aquellos que viven unidos a Cristo Jesús.

(Romanos 8:1)
Así pues, ahora ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús.

(Tito 3:5)
nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

(Tito 3:5)
y , sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó lavándonos y regenerándonos, y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo.

(Filipenses 3:20)
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

(Filipenses 3:20)
En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, el Señor Jesucristo,

(Filipenses 3:21)
que cambiará nuestro cuerpo miserable para que sea como su propio cuerpo glorioso. Y lo hará por medio del poder que tiene para dominar todas las cosas.

(Hebreos 12:28)
El reino que Dios nos da, no puede ser movido. Demos gracias por esto, y adoremos a Dios con la devoción y reverencia que le agradan.

(Hebreos 12:28)
Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.

ORACIÓN: Querido Dios gracias por lo que hiciste para que yo pudiera ser salvo, te pido perdón por todos mis pecados, creo que Jesús murió en mi lugar en la cruz llevando mi culpa y te recibo ahora en mi corazón como mi Salvador, mi Señor y mi Rey. Amén.

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