USTED PUEDE IR AL CIELO CON DIOS PARA SIEMPRE
Todos nosotros somos imperfectos y tenemos nuestros errores y pecados.
Jesús nos dice que solo hay uno bueno: Dios. Marcos 10:18
Y solo uno, vivió como hombre en la tierra y no pecó nunca: Jesús. 1 Pedro 2:22.
Hebreos 4:14-15. También la palabra de Dios dice, “no hay nadie sobre la tierra que siempre haga el bien y nunca peque. Eclesiastés 7:20.
Entonces Dios ideó la forma de salvarnos a nosotros que somos pecadores:
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros” Romanos 5:8.
Dios nos ha mostrado como podemos ser justos ante El aunque no cumplamos todas las exigencias que están en su palabra.
Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo y su obra a favor nuestro en la cruz. Y eso es verdad para todo el que cree sea quién fuere.
Todos hemos pecado y nadie puede alcanzar la meta de justicia establecida por Dios. Sin embargo con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo, quién nos liberó del castigo de nuestros pecados.
Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida y derramó su sangre para salvarnos. Romanos 3:21-26.
El murió en nuestro lugar y llevó nuestra culpa, pecados y castigo en la cruz.
El murió en lugar nuestro, porque Dios había hecho una ley “El alma que pecare morirá” Ezequiel 18:4,20 y “La paga del pecado es la muerte”, Romanos 6:23, pero el murió en lugar de nosotros como nuestro substituto. 1 Pedro 2:24.
El justo (Jesús) murió en lugar de los injustos (nosotros) para llevarnos a Dios.
1 Pedro 3:18.
Dios es justo…. y declara a los pecadores justos a sus ojos cuando ellos creen estas buenas noticias acerca de lo que hizo Jesús por nosotros. Romanos 3:26.
Este es el Evangelio, estas son las buenas noticias. (Evangelio significa: Buenas noticias).
Entonces usted puede ser salvo (tener vida eterna), ser limpio de sus pecados y libre de condenación. (Romanos 8:1, 33-34) si cree estas buenas noticias que son para usted.
También debe arrepentirse de sus pecados y recibir el don (regalo) de la vida eterna en su corazón. (Que es Jesucristo mismo) Efesios 2:8-9; 1:13; Juan 1:12.
Para recibir este regalo maravilloso de Dios usted puede hacer esta oración:
Señor Jesús: en este momento me arrepiento de todos mis pecados,
creo que tú llevaste mi culpa y castigo en la cruz. Tomo la decisión
de seguirte y te recibo ahora en mi corazón como mi Salvador y como mi Rey. Muchas gracias Señor Jesús porque me has perdonado, y ahora soy justo ante Dios y soy su hijo. Gracias porque soy salvo y tengo vida eterna. Muchas gracias. Amén.
Citas de la Biblia mencionadas:
(Marcos 10:18)
Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
(1 Pedro 2:22)
el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;
(Hebreos 4:14)
Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro gran Sumo Sacerdote que ha entrado en el cielo. Por eso debemos seguir firmes en la fe que profesamos.
(Hebreos 4:15)
Pues nuestro Sumo Sacerdote puede compadecerse de nuestra debilidad, porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; solo que él jamás pecó.
(Eclesiastés 7:20)
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.
(Romanos 5:8)
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
(Romanos 3:21)
Pero ahora, sin la ley, Dios ha mostrado de qué manera nos hace justos, y esto lo confirman la misma ley y los profetas:
(Romanos 3:22)
por medio de la fe en Jesucristo, Dios hace justos a todos los que creen. Pues no hay diferencia:
(Romanos 3:23)
todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios.
(Romanos 3:24)
Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, mediante la liberación que realizó Cristo Jesús.
(Romanos 3:25)
Dios hizo que Cristo, al derramar su sangre, fuera el instrumento del perdón. Este perdón se alcanza por la fe. Así quería Dios mostrar cómo nos hace justos: perdonando los pecados que habíamos cometido antes,
(Romanos 3:26)
porque él es paciente. Él quería mostrar en el tiempo presente cómo nos hace justos; pues así como él es justo, hace justos a los que creen en Jesús.
(Ezequiel 18:4)
Aquel que peque, morirá.
(Ezequiel 18:20)
Solo aquel que peque morirá. Ni el hijo ha de pagar por los pecados del padre, ni el padre por los pecados del hijo. El justo recibirá el premio a su justicia; y el malvado, el castigo a su maldad.
(Romanos 6:23)
El pago que da el pecado es la muerte, pero el don de Dios es vida eterna en unión con Cristo Jesús, nuestro Señor.
(1 Pedro 2:24)
Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.
(1 Pedro 3:18)
Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios.
(Romanos 8:1)
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.
(Efesios 2:8)
Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.
(Efesios 2:9)
No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada;
(Efesios 1:13)
Gracias a Cristo, también ustedes que oyeron el mensaje de la verdad, la buena noticia de su salvación, y abrazaron la fe, fueron sellados como propiedad de Dios con el Espíritu Santo que él había prometido.
Predicador Gustavo Isbert
¡Usted es libre del Temor!
Si usted es una persona de Dios, ¡Usted es libre del temor! ¡Es verdaderamente libre! Su vida se encuentra bajo el cuidado de Dios.
El siempre está con usted, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Nada le puede pasar a usted a menos que El lo permita.
Lucas 12:6-7; Mateo 10:29-31.
Usted está en su Reino, bajo el cuidado del todopoderoso, de la mano de Jesús y del Padre, bajo la guía del Espíritu Santo. Juan 10:27-29; Romanos 8:14.
Si Dios está a favor de nosotros ¿quién puede estar en contra? Romanos 8:31.
El Señor Jesús se siente triste si usted duda de sus promesas de protegerlo, El lo hace porque usted es precioso y muy importante para El. El le ama de verdad. Recuerde El le ama con amor eterno e incondicional.
Todo lo que vendrá a su vida pasa por el “filtro” de El Dios todopoderoso
(Su Padre).
Usted es libre de todo temor, porque Cristo vive y está en usted para protegerlo.
El dijo: no te dejaré, ni te desampararé, siempre te ayudaré y siempre te sostendré.
Diga: “El Señor es mi ayudador; no temeré a NADA.
(Lucas 12:6)
"¿No se venden cinco pajarillos por dos moneditas? Sin embargo, Dios no se olvida de ninguno de ellos.
(Lucas 12:7)
En cuanto a ustedes mismos, hasta los cabellos de la cabeza él los tiene contados uno por uno. Así que no tengan miedo: ustedes valen más que muchos pajarillos.
(Mateo 10:29)
"¿No se venden dos pajarillos por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin que el Padre de ustedes lo permita.
(Mateo 10:30)
En cuanto a ustedes mismos, hasta los cabellos de la cabeza él los tiene contados uno por uno.
(Mateo 10:31)
Así que no tengan miedo: ustedes valen más que muchos pajarillos.
(Juan 10:27)
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
(Juan 10:28)
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(Juan 10:29)
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
(Romanos 8:14)
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
(Romanos 8:31)
¿Qué más podremos decir? ¡Que si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar contra nosotros!
(Hebreos 13:5)
porque Dios ha dicho: "Nunca te dejaré ni te abandonaré."
(Hebreos 13:6)
Así que podemos decir con confianza:
"El Señor es mi ayuda; no temeré.
¿Que me puede hacer el hombre?"
(Hebreos 13:6)
de manera que podemos decir confiadamente:
El Señor es mi ayudador; no temeré
Lo que me pueda hacer el hombre.
(1 Corintios 3:17)
Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
(1 Juan 4:4)
Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, (Jesús) que el que está en el mundo.
(Isaías 41:10)
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
(1 Juan 5:18)
Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.
(Colosenses 1:13)
el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,
(1 Pedro 2:25)
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
¡Recuerde los temores no son para usted!
Ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí.
Ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí es una experiencia normal en los verdaderos Cristianos.
Ser cristiano es tener a Cristo en el corazón y la persona del Espíritu Santo.
Ser cristiano no es tener una religión cristiana o pertenecer a ella, sino es tener a Cristo y haber nacido de nuevo del Espíritu Santo. S. Juan cap 3.
No todos los llamados cristianos son verdaderamente cristianos sino muchos son cristianos de nombre.
Un verdadero cristiano puede decir que:
“¡CRISTO VIVE EN MÍ!
El vive en mí, para hacer su voluntad, darnos el poder para vencer el pecado y hacer sus obras a través mío”.
Debemos ser el resplandor de su gloria y dejar que El haga lo que quiera a través de nosotros y aún mayores obras de las que El mismo hizo cuando estaba en la tierra. S. Juan 14:12
Las personas deben “ver” a Cristo en nosotros.
Fuimos creados para ser habitados por nuestro creador y ser un templo santo.
Somos como el Tabernáculo del Antiguo Testamento donde estaba Dios.
2 Corintios 5: 1, 4.
(1 Juan 5:11)
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
(1 Juan 5:13)
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.
El a través de cada cristiano tiene manos para bendecir, boca para hablar, predicar y enseñar. Tiene poder para hacer milagros y sanar.
Para “El en nosotros” nada es imposible.
Podemos hablar con cualquiera de las tres personas de la Trinidad cada vez que queramos (y cuando queramos) pues viven en nosotros y están con nosotros ¡SIEMPRE!
¡En este mismo momento también!
No necesitamos “sentir” su presencia pues El es omnipresente.
Viva la realidad que Dios está al lado suyo y si es un verdadero Cristiano está también dentro suyo.
Mateo 28:20; Gálatas 2:20
Si usted quiere ser un verdadero cristiano ore a Jesús y dígale que se arrepiente de todos sus pecados, déle gracias porque El murió en su lugar en la cruz llevando la paga de su culpa y pecado, y que lo recibe en su corazón como su Salvador, Señor y Rey.
Lea S. Juan 1:12; Apocalipsis 3:20; 2 Corintios 5:17; San Juan 10:27-28.
Gustavo Isbert
Diplomado en Teología
Yo me sostengo “como viendo al invisible”.
Señor he entendido que:
No somos nosotros que logramos la victoria, no es por nuestra fuerza o inteligencia.
La victoria, la logra, tu poder, tu fuerza y el resplandor de tu presencia. Nosotros caminamos en tu voluntad y tu vences a toda oposición y enderezas nuestros pasos según tus altos propósitos para con nosotros.
Señor examina mis pensamientos, intenciones y mis sentimientos más profundos; te ruego que pongas todo en orden conforme a tu perfecta voluntad. Acomoda mis pensamientos hacia lo que te agrada; si ves confusión en ellos, ordénalos conforme a tu voluntad.
Señor te los entrego todos a ti para que tu los moldees conforme a tu diseño para conmigo. Revélame tu voluntad y muéstrame cada paso que he de dar y el camino que he de seguir. Señor enséñame especialmente pues me he ofrecido para llevar tu verdad a tu pueblo que espera ansiosamente tu palabra y tu dirección.
Señor dame la victoria de día en día sobre las cosas cotidianas, que las pueda enfrentar y hacerlas lleno de tu gozo, que las haga como para ti, (ya que siempre habrá cosas cotidianas para hacer). Concédeme que las haga con el mejor humor y que trasmita siempre tu presencia. Que no vea esas cosas simples como estorbos, sino que las vea como oportunidades de servirte a ti con contentamiento y alegría. Señor dame un nuevo entendimiento y actitud hacia lo cotidiano y que lo acepte y utilice como una forma de servirte a ti y a los demás.
Señor te pido que me reveles siempre tu voluntad para cada decisión que tenga que tomar en esta vida. Dame fuerzas y entendimiento para cumplir tu perfecta voluntad para conmigo. Gracias Señor Jesús. Amén.
Gustavo Isbert
RECUERDA QUE VIVES EN MI PRESENCIA
Recuerda que vives en mi presencia, y que estoy siempre en ti y a tu lado: viéndote y sabiendo cada acción y cada pensamiento tuyo.
De aquí en más, en cada cosa que hagas y cada palabra que digas, recuerda que estás delante de mis ojos y yo estoy allí contigo.
Yo soy tu amigo íntimo ¡Recuérdalo siempre!
Tu caminas conmigo y eres diferente de las demás personas, porque tu eres un hijo mío, muy amado, un príncipe de mi Reino y tu lo representas.
¡Eres un embajador del Reino de los cielos!
¡Tú eres un mensaje viviente y me representas!
Tú eres el mensaje en persona, y lo que ve la gente a diario, por eso debes ser un ejemplo en tus palabras, en tu conducta, en la forma en que vives, en tu amor por los demás, en tu fe y en tu pureza,
1 Timoteo 4:12, y yo quiero expresarme y actuar a través tuyo y hacer mis obras. Juan 14:12.
También debe esforzarte en predicar y hacer lo bueno.
Debes inundar tu entorno con mi amor que he puesto en ti.
Dile a mi pueblo (que en este momento está débil, confuso y sin un objetivo claro) lo que dice Jeremías 15:19 “Si se convirtieren yo los restauraré y vivirán en mi presencia”… diles que me rindan a mí todo “lo vil” de su vida y yo los llenaré de “lo precioso” y serán como mi boca.
(Santiago 2:23) Tú también puedes ser amigo de Dios, El no hace acepción de personas.
Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.
(2 Crónicas 20:7)
Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia
de Abraham tu amigo para siempre?
(Génesis 5:24) Podés “Caminar” con Dios, para eso debes ir donde El va para vos, (porque para cada uno de sus hijos tiene caminos y propósitos diferentes).
Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.
(1 Corintios 3:16) Dios vive en cada uno de sus hijos y deben ser un mensaje en persona.
¿No sabéis que sois un templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
(1 Corintios 3:17)
Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
(2 Corintios 6:16)
Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:
Habitaré (en ellos) y andaré entre ellos,
Y seré su Dios,
Y ellos serán mi pueblo.
(Hechos 2:17) Estamos en este tiempo:
Y en los postreros días, dice Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;
(Hechos 2:18)
Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
(Hechos 2:19)
Y daré prodigios arriba en el cielo,
Y señales abajo en la tierra,
(Hechos 2:20)
Antes que venga el día del Señor,
Grande y manifiesto;
(Hechos 2:21)
Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
Debemos enfocarnos en esto: Dios va a prosperar todo lo relacionado con el Evangelismo. Nada le interesa más a Dios y sobre todo en este tiempo que es el tiempo de la cosecha final.
Debemos formar un ejército bien preparado que conozcan la palabra de Dios y “la sana doctrina” (la verdad de la palabra de Dios) para salvar almas y enseñar la verdad de Dios en todas partes. ¿Quiere ser parte de ese ejército? ¿O dejará que su amor por la obra de Dios se enfríe, y se diluya en usted, el propósito para el cual lo llamó Dios?
(Marcos 4:19)
…los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
(Mateo 24:12)
y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
(Mateo 24:14)
Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
“El fin” será una serie de acontecimientos sucesivos que comienzan con el arrebatamiento de los suyos al cielo; sigue con la gran tribulación, luego la segunda venida de Cristo, después: el milenio, (Jesucristo Reinará en la tierra mil años) Apocalipsis 20:1-10, y por último Dios hará: cielos nuevos y tierra nueva donde mora la justicia.
2 Pedro 3:7-13.
Estamos cerca del arrebatamiento, que sucederá en un momento inesperado después de cumplirse Mateo 24:14.
Leer también Mateo 24:42, 44; 25:13.
(1 Tesalonicenses 4:17)
Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, (los verdaderos hijos de Dios, nacidos de nuevo del Espíritu Santo y que estemos vivos en ese momento), seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
(Romanos 15:18) Cristo se expresa a través de sus hijos. Y quiere expresarse a través de usted. Sea lleno del Espíritu Santo y muévase junto con Cristo permitiéndole a El actuar a través suyo.
Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras,
(Romanos 15:19)
con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.
Debemos predicar y enseñar para que pasen cosas, para que haya resultados, para que las almas se salven etc. Debemos hacer un equipo de Maestros de la verdad.
(Mateo 28:19)
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
(Mateo 28:20)
Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
(Esdras 7:10) Sea usted como Esdras. Este es SU tiempo y SU momento.
Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.
(Esdras 7:10)VP
y Esdras tenía el firme propósito de estudiar y de poner en práctica la ley del Señor, y de enseñar a los israelitas sus leyes y decretos.
(Malaquías 2:5) Sea usted un servidor de Dios y que El pueda decir de usted esto:
Mi pacto con él fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de mí, y delante de mi nombre estuvo humillado.
(Malaquías 2:6)
La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad.
(Malaquías 2:7)
Porque los labios del que me sirve, han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley (los mandamientos de Dios y lo que El quiere); porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.
(Hebreos 13:16) También debemos:
Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.
(1 Corintios 1:21) Pero las personas se salvarán si les predicamos.
Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a las personas por la predicación.
(2 Timoteo 4:2) El Apóstol Pablo mandó a su ayudante Timoteo principalmente:
que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
(1 Timoteo 4:13)
Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.
(Romanos 5:5) Si usted es de Dios, El ya lo ha llenado de su amor ¡Expréselo en acciones!
y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
(Jeremías 15:19) Debemos ser como “la boca de Dios”: que el hable a través nuestro y como “guantes en sus manos” para que El se exprese a través nuestro.
Jamás imites a los que no son de Dios ni los tomes de ejemplo
Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.
(Jeremías 15:20) Nadie te podrá vencer si estás con Dios y caminas en su voluntad.
Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.
(1 Juan 1:9) No vamos a ser perfectos ahora pero cada vez que “le erremos” a la voluntad de Dios o pequemos, debemos inmediatamente pedirle perdón a Dios. ¡Levántese y camine con Dios y para Dios!
Si confesamos nuestros pecados (a Dios), él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
(Mateo 6:6) Su Padre está siempre con usted.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
(1 Reyes 9:3) Siempre estamos en su presencia.
Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tú ruego que has hecho en mi presencia.
(1 Reyes 17:1)
Entonces Elías dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.
(Salmos 139:7)
¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia?
(2 Samuel 11:27)
Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Más esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.
(2 Samuel 12:9) Todo lo que hacemos es “delante de lo ojos de Dios”
¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos?
(Salmos 33:13) VP
El Señor mira desde el cielo
y ve a todos los hombres;
(2 Crónicas 16:9)
Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.
(Hechos 18:9) Dios le dice también a usted esto:
Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles;
(Hechos 18:10)
porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.
(Hechos 18:11)
Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.
(Hechos 19:10) Tenemos estudios básicos (para todos) que duran entre un año y dos. ¡Hágalos! Y sirva a Dios el resto de su vida.
Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.
(Josué 1:7) Esto es para usted:
Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.
(Josué 1:8)
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
(Josué 1:9)
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
(Apocalipsis 22:12) Dice Jesús:
He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
Predicador Gustavo Isbert
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Recuerda que vives en mi presencia y que yo estoy siempre en ti y a tu lado.
Siempre estoy con mis ojos en ti y sé cada acción y cada pensamiento tuyo.
De aquí en más en cada cosa que hagas y en cada palabra que digas, recuerda
que estás delante de mí y yo estoy allí contigo.
Tú eres mi amigo íntimo y yo lo soy de ti. ¡Recuérdalo siempre!
Tú caminas conmigo y eres diferente de las demás personas que no me conocen.
Tú eres un hijo mío muy amado, un príncipe de mi Reino.
Tú eres un embajador del Reino de los cielos.
Tú eres el mensaje vivo y me representas.
Santiago 2:23; 2 Crónicas 20:7; Génesis 5:24; 1 Corintios 3:16-17; 2 Corintios 6:16.
Tú eres el mensaje en persona y yo quiero expresarme y actuar a través tuyo.
Romanos 15:19; 2 Corintios 6:16.
Debes ser como mi boca.
Yo quiero hablar a través tuyo y hacer mis obras. Jeremías 15:19.
Debes predicar y hacer lo bueno.
Mateo 28:19-20; Hebreos 13:16; 1 Corintios 1:21; 2 Timoteo 4:2.
Debes dejar fluir mi amor que he puesto en ti. Romanos 5:5.
Dile a mi pueblo: Jeremías 15:19. “Si se convirtieren yo les restauraré” diles que me rindan a mí todo “lo vil” y yo los llenaré de “lo precioso” y serán como mi boca.
1 Juan 1:9; Mateo 6:6; 1 Reyes 9:3; 17:1; Salmo 21:6; Salmo 139:7;
2 Samuel 11:27; 12:9.
SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN
(Mateo 16:26)
Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
(Hechos 7:59)
Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.
(Lucas 23:43)
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
(Tito 2:14)
quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
(1 Timoteo 2:6)
el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
(Gálatas 1:4)
el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
(Juan 3:16)
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(Juan 3:17)
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
(Hebreos 1:3)
el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
(Hebreos 7:27)
que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
(Hebreos 9:14)
¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
(Hebreos 9:26)
De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.
(Hebreos 7:25)
por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
(Romanos 10:1)
Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.
(Romanos 10:2)
Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia.
(Romanos 10:3)
Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios;
(Romanos 10:4)
porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.
(Romanos 10:1)
Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por los israelitas es que alcancen la salvación.
(Romanos 10:2)
En su favor puedo decir que tienen un gran deseo de servir a Dios; solo que ese deseo no está basado en el verdadero conocimiento.
(Romanos 10:3)
Pues no reconocen que es Dios quien hace justos a los hombres, y pretenden ser justos por sí mismos; y así no se han sometido a lo que Dios estableció para hacernos justos.
(Romanos 10:4)
Porque la ley llega a su término con Cristo, y así todos por la fe pueden llegar a ser justos. [1]
(Tito 3:4)
Pero Dios nuestro Salvador mostró su bondad y su amor por la humanidad,
(Tito 3:5)
y , sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó[2] lavándonos y regenerándonos, [3] y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo. [4]
(Tito 3:6)
Pues por medio de Jesucristo nuestro Salvador nos dio en abundancia el Espíritu Santo,
(Tito 3:7)
para que, después de hacernos justos[5] por su bondad, tengamos la esperanza de recibir en herencia la vida eterna.
(Tito 3:8)
Esto es muy cierto, y quiero que insistas mucho en ello, para que los que creen en Dios se ocupen en hacer el bien. Estas cosas son buenas y útiles para todos.
(Tito 3:4)
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
(Tito 3:5)
nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
(Tito 3:6)
el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
(Tito 3:7)
para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.
(Tito 3:8)
Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.
(Romanos 7:20)
Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
(Romanos 7:21)
Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.
(Romanos 7:22)
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;
(Romanos 7:23)
pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
(Romanos 7:20)
Ahora bien, si hago lo que no quiero hacer, y a no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está en mí.
(Romanos 7:21)
Me doy cuenta de que, aun queriendo hacer el bien, solamente encuentro el mal a mi alcance.
(Romanos 7:22)
En mi interior me gusta la ley de Dios,
(Romanos 7:23)
pero veo en mí algo que se opone a mi capacidad de razonar: es la ley del pecado, que está en mí y que me tiene preso.
(1 Juan 3:9)
Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
(1 Juan 3:9)
Ninguno que sea hijo de Dios practica el pecado, porque tiene en sí mismo el germen de la vida de Dios; y no puede seguir pecando porque es hijo de Dios.
(Hechos 10:1)
Había en la ciudad de Cesarea un hombre que se llamaba Cornelio, capitán del batallón llamado el Italiano.
(Hechos 10:2)
Era un hombre piadoso que, junto con toda su familia, adoraba a Dios. También daba mucho dinero para ayudar a los judíos, y oraba siempre a Dios. [1]
(Juan 7:17)
Si alguien está dispuesto a hacer la voluntad de Dios, podrá reconocer si mi enseñanza viene de Dios o si hablo por mi propia cuenta.
(Juan 7:17)
El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.
(Juan 5:24)
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
(Juan 5:25)
De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.
(Juan 5:26)
Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;
(Romanos 6:22)
Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
(1 Juan 2:25)
Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.
(1 Juan 3:15)
Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.
(1 Juan 3:15)
Todo el que odia a su hermano es un asesino, [8] y ustedes saben que ningún asesino puede tener vida eterna en sí mismo.
(1 Juan 5:11)
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
(1 Juan 5:13)
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
(1 Juan 5:11)
Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. [4]
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo de Dios, tiene también esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.
(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(Romanos 3:19)
Sabemos que todo lo que dice el libro de la ley, lo dice a quienes están sometidos a ella, para que todos callen y el mundo entero caiga bajo el juicio de Dios;
(Romanos 3:20)
porque nadie podrá decir que ha cumplido la ley y que Dios debe reconocerlo como justo, [10]
y a que la ley solamente sirve para hacernos saber que somos pecadores.
(Romanos 3:21)
Pero ahora, sin la ley, Dios ha mostrado de qué manera nos hace justos, y esto lo confirman la misma ley y los profetas:
(Romanos 3:22)
por medio de la fe en Jesucristo, Dios hace justos a todos los que creen. Pues no hay diferencia:
(Romanos 3:23)
todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios. [11]
(Romanos 3:24)
Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, [12] mediante la liberación[13] que realizó Cristo Jesús.
(Romanos 3:25)
Dios hizo que Cristo, al derramar su sangre, fuera el instrumento del perdón. [14] Este perdón se alcanza por la fe. Así quería Dios mostrar cómo nos hace justos: perdonando los pecados que habíamos cometido antes,
(Romanos 3:26)
porque él es paciente. Él quería mostrar en el tiempo presente cómo nos hace justos; pues así como él es justo, hace justos a los que creen en Jesús.
(Romanos 3:27)
¿Dónde, pues, queda el orgullo del hombre ante Dios? ¡Queda eliminado! ¿Por qué razón? No por haber cumplido la ley, sino por haber creído.
(Romanos 3:28)
Así llegamos a esta conclusión: que Dios hace justo al hombre por la fe, independientemente del cumplimiento de la ley.
(Romanos 3:19)
Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
(Romanos 3:20)
ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
(Romanos 3:21)
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
(Romanos 3:22)
la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
(Romanos 3:23)
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
(Romanos 3:24)
siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
(Romanos 3:25)
a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
(Romanos 3:26)
con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
(Romanos 3:27)
¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.
(Romanos 3:28)
Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
(Romanos 10:1)
Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por los israelitas es que alcancen la salvación.
(Romanos 10:2)
En su favor puedo decir que tienen un gran deseo de servir a Dios; solo que ese deseo no está basado en el verdadero conocimiento.
(Romanos 10:3)
Pues no reconocen que es Dios quien hace justos a los hombres, y pretenden ser justos por sí mismos; y así no se han sometido a lo que Dios estableció para hacernos justos.
(Romanos 10:4)
Porque la ley llega a su término con Cristo, y así todos por la fe pueden llegar a ser justos. [1]
(Efesios 2:8)
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
(Efesios 2:9)
no por obras, para que nadie se gloríe.
(Efesios 2:8)
Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.
(Efesios 2:9)
No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada;
(Hechos 13:38)
Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados,
(Hechos 13:39)
y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.
(Gálatas 2:16)
sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
(Gálatas 2:16)
Sin embargo, sabemos que nadie es reconocido como justo por cumplir la ley sino gracias a la fe en Jesucristo. Por esto, también nosotros hemos creído en Jesucristo, para que Dios nos reconozca como justos, gracias a esa fe y no por cumplir la ley. Porque nadie será reconocido como justo[3] por cumplir la ley. [4]
(Gálatas 3:24)
La ley era para nosotros como el esclavo que vigila a los niños, hasta que viniera Cristo, para que por la fe obtuviéramos la justicia.
(Gálatas 3:25)
Pero ahora que ha llegado la fe, y a no estamos a cargo de ese esclavo que era la ley,
(Gálatas 3:26)
pues por la fe en Cristo Jesús todos ustedes son hijos de Dios,
(Gálatas 4:4)
Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés,
(Gálatas 4:5)
para rescatarnos a los que estábamos bajo esa ley y concedernos gozar de los derechos de hijos de Dios.
(Gálatas 4:6)
y porque y a somos sus hijos, Dios mandó el Espíritu de su hijo a nuestros corazones; y el Espíritu clama: "¡Abbá!¡Padre!"[2]
(Gálatas 4:4)
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,
(Gálatas 4:5)
para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
(Gálatas 4:6)
Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!
(Juan 10:10)
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
(Juan 14:6)
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
(2 Pedro 1:4)
por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;
(Juan 11:25)
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
(Juan 5:26)
Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;
(1 Juan 1:2)
(porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);
(1 Juan 5:20)
Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.
(Romanos 5:10)
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
(Romanos 5:10)
Porque si Dios, cuando todavía éramos sus enemigos, nos reconcilió consigo mismo mediante la muerte de su Hijo, con mayor razón seremos salvados por su vida, ahora que y a estamos reconciliados con él.
(1 Corintios 15:45)
Así dice la Escritura: "El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente";[16] pero el último Adán se convirtió en espíritu que da vida.
(Gálatas 2:20)
y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.
(2 Corintios 5:1)
Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.
(2 Corintios 5:4)
Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.
(Hebreos 7:25)
por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
(Colosenses 1:27)
a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,
(2 Corintios 13:5)
Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
(2 Corintios 13:5)
Examínense ustedes mismos, para ver si están firmes en la fe; pónganse a prueba. ¿No se dan cuenta de que Jesucristo está en ustedes? ¡A menos que hayan fracasado en la prueba!
(1 Corintios 3:16)
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
(1 Corintios 6:19)
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
(1 Juan 3:1)
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
(1 Juan 3:2)
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
(1 Juan 5:11)
Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. [4]
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo de Dios, tiene también esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.
(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(Juan 1:12)
Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.
(Apocalipsis 3:20)
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
(1 Juan 5:19)
Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.
(2 Corintios 5:17)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
(1 Corintios 6:11)
Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
(Efesios 2:8)
Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.
(Romanos 11:14)
por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.
(1 Corintios 10:33)
como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.
(2 Timoteo 1:9)
quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,
(1 Corintios 15:2)
por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.
(Efesios 2:5)
aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
(Efesios 2:8)
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
(1 Corintios 9:19)
Aunque no soy esclavo de nadie, me he hecho esclavo de todos, a fin de ganar para Cristo el mayor número posible de personas.
(Tito 3:5)
nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
(Tito 3:5)
y , sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó[2] lavándonos y regenerándonos, [3] y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo. [4]
(1 Corintios 12:13)
y de la misma manera, todos nosotros, judíos o no judíos, esclavos o libres, fuimos bautizados para formar un solo cuerpo por medio de un solo Espíritu; y a todos se nos dio a beber de ese mismo Espíritu.
(1 Corintios 12:13)
Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(2 Corintios 5:19)
que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
(Juan 1:29)
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
(Romanos 5:6)
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
(1 Pedro 3:18)
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
(Lucas 19:10)
Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.
(Marcos 15:12)
Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?
(Hechos 3:19)
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
(Hechos 3:19)
Por eso, vuélvanse ustedes a Dios y conviértanse, para que él les borre sus pecados
(Hechos 10:42)
y él nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto como Juez de los vivos y de los muertos.
(Isaías 43:25)
Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
(Isaías 53:5)
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
(Isaías 53:6)
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
(Isaías 53:8)
Se lo llevaron injustamente,
y no hubo quien lo defendiera;
nadie se preocupó de su destino.
Lo arrancaron de esta tierra,
le dieron muerte por los pecados
de mi pueblo.
(Isaías 53:9)
Lo enterraron al lado de hombres
malvados,
lo sepultaron con gente perversa,
aunque nunca cometió ningún crimen
ni hubo engaño en su boca.
(Isaías 53:10)
El Señor quiso oprimirlo
con el sufrimiento.
y puesto que él se entregó en sacrificio
por el pecado,
tendrá larga vida
y llegará a ver a sus descendientes;
por medio de él tendrán éxito
los planes del Señor.
(Isaías 53:11)
Después de tanta aflicción verá la luz,
y quedará satisfecho al saberlo;
el justo siervo del Señor liberará
a muchos,
pues cargará con la maldad de ellos.
(Isaías 53:12)
Por eso Dios le dará un lugar
entre los grandes,
y con los poderosos participará
del triunfo,
porque se entregó a la muerte
y fue contado entre los malvados,
cuando en realidad cargó
con los pecados de muchos
e intercedió por los pecadores.
(Hechos 22:16)
y ahora, no esperes más. Levántate, bautízate y lávate de tus pecados, invocando el nombre del Señor. ‘[2]
(Romanos 10:9)
Si con tu boca reconoces a Jesús como Señor, y con tu corazón crees que Dios lo resucitó, alcanzarás la salvación.
(Romanos 10:12)
No hay diferencia entre los judíos y los no judíos; pues el mismo Señor es Señor de todos, y da con abundancia a todos los que lo invocan.
(Romanos 10:13)
Porque esto es lo que dice: "Todos los que invoquen el nombre del Señor, alcanzarán la salvación."[5]
(Romanos 10:14)
Pero ¿cómo van a invocarlo, si no han creído en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje?
(Romanos 10:15)
¿Y cómo van a anunciar el mensaje, si no son enviados? Como dice la Escritura: "¡Qué hermosa es la llegada de los que traen buenas noticias!"[6]
(Romanos 10:16)
Pero no todos han aceptado el evangelio. Es como dice Isaías: "Señor, ¿quién ha creído al oír nuestro mensaje?"[7]
(Romanos 10:17)
Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo.
(Hechos 2:21)
Pero todos los que invoquen
el nombre del Señor,
alcanzarán la salvación. ‘[3]
SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN
(Mateo 16:26)
Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
No podemos dar nada para comprar nuestra salvación excepto lo que Cristo hizo por nosotros.
Esto es lo que sucede cuando una persona de Dios muere:
(Hechos 7:59)
Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.
(Lucas 23:43)
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Jesús se dio a si mismo al morir por nosotros en la cruz:
(Tito 2:14)
quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
(1 Timoteo 2:6)
el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
(Gálatas 1:4)
el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
(Juan 3:16)
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, (usted puede ser uno de ellos) no se pierda, mas tenga vida eterna.
(Juan 3:17)
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Jesús ya hizo todo para salvarnos:
(Hebreos 1:3)
el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
(Hebreos 7:27)
que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
(Hebreos 9:14)
¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
(Hebreos 9:26)
De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.
(Hebreos 7:25)
por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
(Romanos 10:1)
Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.
(Romanos 10:2)
Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia.
(Romanos 10:3)
Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios;
(Romanos 10:4)
porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.
(Romanos 10:1)
Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por los israelitas es que alcancen la salvación.
Esto hacen muchas religiones hoy:
(Romanos 10:2)
En su favor puedo decir que tienen un gran deseo de servir a Dios; solo que ese deseo no está basado en el verdadero conocimiento.
(Romanos 10:3)
Pues no reconocen que es Dios quien hace justos a los hombres, y pretenden ser justos por sí mismos; y así no se han sometido a lo que Dios estableció para hacernos justos.
(Romanos 10:4)
Porque la ley llega a su término con Cristo, y así todos por la fe pueden llegar a ser justos. [1]
(Tito 3:4)
Pero Dios nuestro Salvador mostró su bondad y su amor por la humanidad,
(Tito 3:5)
y , sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó[2] lavándonos y regenerándonos, [3] y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo. [4]
(Tito 3:6)
Pues por medio de Jesucristo nuestro Salvador nos dio en abundancia el Espíritu Santo,
(Tito 3:7)
para que, después de hacernos justos[5] por su bondad, tengamos la esperanza de recibir en herencia la vida eterna.
(Tito 3:8)
Esto es muy cierto, y quiero que insistas mucho en ello, para que los que creen en Dios se ocupen en hacer el bien. Estas cosas son buenas y útiles para todos.
(Tito 3:4)
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
(Tito 3:5)
nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
(Tito 3:6)
el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
(Tito 3:7)
para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.
(Tito 3:8)
Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.
A muchos les pasa esto, porque no tienen la vida de Jesucristo en ellos y no tienen el Espíritu Santo que les dé poder para vencer la tendencia a pecar.
(Romanos 7:20)
Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
(Romanos 7:21)
Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.
(Romanos 7:22)
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;
(Romanos 7:23)
pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
(Romanos 7:20)
Ahora bien, si hago lo que no quiero hacer, y a no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está en mí.
(Romanos 7:21)
Me doy cuenta de que, aun queriendo hacer el bien, solamente encuentro el mal a mi alcance.
(Romanos 7:22)
En mi interior me gusta la ley de Dios,
(Romanos 7:23)
pero veo en mí algo que se opone a mi capacidad de razonar: es la ley del pecado, que está en mí y que me tiene preso.
(1 Juan 3:9)
Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
(1 Juan 3:9)
Ninguno que sea hijo de Dios practica el pecado, porque tiene en sí mismo el germen de la vida de Dios; y no puede seguir pecando porque es hijo de Dios.
Aquel que busca encuentra:
(Hechos 10:1)
Había en la ciudad de Cesarea un hombre que se llamaba Cornelio, capitán del batallón llamado el Italiano.
(Hechos 10:2)
Era un hombre piadoso que, junto con toda su familia, adoraba a Dios. También daba mucho dinero para ayudar a los judíos, y oraba siempre a Dios. [1]
El que quiere saber y es sincero se da cuenta de la verdad:
(Juan 7:17)
Si alguien está dispuesto a hacer la voluntad de Dios, podrá reconocer si mi enseñanza viene de Dios o si hablo por mi propia cuenta.
(Juan 7:17)
El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.
(Juan 5:24)
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
(Juan 5:25)
De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.
(Juan 5:26)
Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;
(Romanos 6:22)
Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
(1 Juan 2:25)
Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.
(1 Juan 3:15)
Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.
(1 Juan 3:15)
Todo el que odia a su hermano es un asesino, [8] y ustedes saben que ningún asesino puede tener vida eterna en sí mismo.
(1 Juan 5:11)
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
(1 Juan 5:13)
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
(1 Juan 5:11)
Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. [4]
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo de Dios, tiene también esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.
(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(Romanos 3:19)
Sabemos que todo lo que dice el libro de la ley, lo dice a quienes están sometidos a ella, para que todos callen y el mundo entero caiga bajo el juicio de Dios;
La ley (es la suma de los mandamientos de Dios) y nadie sin Cristo los puede cumplir.
(Romanos 3:20)
porque nadie podrá decir que ha cumplido la ley y que Dios debe reconocerlo como justo, [10]
y a que la ley solamente sirve para hacernos saber que somos pecadores.
(Romanos 3:21)
Pero ahora, sin la ley, Dios ha mostrado de qué manera nos hace justos, y esto lo confirman la misma ley y los profetas:
(Romanos 3:22)
por medio de la fe en Jesucristo, Dios hace justos a todos los que creen. Pues no hay diferencia:
(Romanos 3:23)
todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios. [11]
(Romanos 3:24)
Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, [12] mediante la liberación[13] que realizó Cristo Jesús.
(Romanos 3:25)
Dios hizo que Cristo, al derramar su sangre, fuera el instrumento del perdón. [14] Este perdón se alcanza por la fe. Así quería Dios mostrar cómo nos hace justos: perdonando los pecados que habíamos cometido antes,
(Romanos 3:26)
porque él es paciente. Él quería mostrar en el tiempo presente cómo nos hace justos; pues así como él es justo, hace justos a los que creen en Jesús.
(Romanos 3:27)
¿Dónde, pues, queda el orgullo del hombre ante Dios? ¡Queda eliminado! ¿Por qué razón? No por haber cumplido la ley, sino por haber creído.
(Romanos 3:28)
Así llegamos a esta conclusión: que Dios hace justo al hombre por la fe, independientemente del cumplimiento de la ley.
(Romanos 3:19)
Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
(Romanos 3:20)
ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
(Romanos 3:21)
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
(Romanos 3:22)
la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
(Romanos 3:23)
por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
(Romanos 3:24)
siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
(Romanos 3:25)
a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
(Romanos 3:26)
con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
(Romanos 3:27)
¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.
(Romanos 3:28)
Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
(Romanos 10:1)
Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por los israelitas es que alcancen la salvación.
(Romanos 10:2)
En su favor puedo decir que tienen un gran deseo de servir a Dios; solo que ese deseo no está basado en el verdadero conocimiento.
(Romanos 10:3)
Pues no reconocen que es Dios quien hace justos a los hombres, y pretenden ser justos por sí mismos; y así no se han sometido a lo que Dios estableció para hacernos justos.
(Romanos 10:4)
Porque la ley llega a su término con Cristo, y así todos por la fe pueden llegar a ser justos. [1]
(Efesios 2:8)
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
(Efesios 2:9)
no por obras, para que nadie se gloríe.
(Efesios 2:8)
Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.
(Efesios 2:9)
No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada;
(Hechos 13:38)
Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados,
(Hechos 13:39)
y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.
(Gálatas 2:16)
sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
(Gálatas 2:16)
Sin embargo, sabemos que nadie es reconocido como justo por cumplir la ley sino gracias a la fe en Jesucristo. Por esto, también nosotros hemos creído en Jesucristo, para que Dios nos reconozca como justos, gracias a esa fe y no por cumplir la ley. Porque nadie será reconocido como justo[3] por cumplir la ley. [4]
(Gálatas 3:24)
La ley era para nosotros como el esclavo que vigila a los niños, hasta que viniera Cristo, para que por la fe obtuviéramos la justicia.
(Gálatas 3:25)
Pero ahora que ha llegado la fe, y a no estamos a cargo de ese esclavo que era la ley,
(Gálatas 3:26)
pues por la fe en Cristo Jesús todos ustedes son hijos de Dios,
(Gálatas 4:4)
Pero cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, sometido a la ley de Moisés,
(Gálatas 4:5)
para rescatarnos a los que estábamos bajo esa ley y concedernos gozar de los derechos de hijos de Dios.
(Gálatas 4:6)
y porque y a somos sus hijos, Dios mandó el Espíritu de su hijo a nuestros corazones; y el Espíritu clama: "¡Abbá!¡Padre!"[2]
(Gálatas 4:4)
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,
(Gálatas 4:5)
para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
(Gálatas 4:6)
Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!
(Juan 10:10)
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
(Juan 14:6)
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
(2 Pedro 1:4)
por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;
(Juan 11:25)
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
(Juan 5:26)
Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;
(1 Juan 1:2)
(porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); (se refiere a Jesús).
(1 Juan 5:20)
Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.
(Romanos 5:10)
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.(La vida de Jesús).
(Romanos 5:10)
Porque si Dios, cuando todavía éramos sus enemigos, nos reconcilió consigo mismo mediante la muerte de su Hijo, con mayor razón seremos salvados por su vida, ahora que y a estamos reconciliados con él.
(1 Corintios 15:45)
Así dice la Escritura: "El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente";[16] pero el último Adán se convirtió en espíritu que da vida.
(Gálatas 2:20)
y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.
(2 Corintios 5:1)
Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, (donde reside la presencia de Dios) se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.
(2 Corintios 5:4)
Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.
(Hebreos 7:25)
por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
(Colosenses 1:27)
a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,
(2 Corintios 13:5)
Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
(2 Corintios 13:5)
Examínense ustedes mismos, para ver si están firmes en la fe; pónganse a prueba. ¿No se dan cuenta de que Jesucristo está en ustedes? ¡A menos que hayan fracasado en la prueba!
(1 Corintios 3:16)
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
(1 Corintios 6:19)
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
(1 Juan 3:1)
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;
(1 Juan 3:2)
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
(1 Juan 5:11)
Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. [4]
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo de Dios, tiene también esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.
(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(Juan 1:12)
Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.
(Apocalipsis 3:20)
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
(1 Juan 5:19)
Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.
(2 Corintios 5:17)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
(1 Corintios 6:11)
Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
(Efesios 2:8)
Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.
(Romanos 11:14)
por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.
(1 Corintios 10:33)
como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.
(2 Timoteo 1:9)
quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,
(1 Corintios 15:2)
por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.
(Efesios 2:5)
aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
(Efesios 2:8)
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
(1 Corintios 9:19)
Aunque no soy esclavo de nadie, me he hecho esclavo de todos, a fin de ganar para Cristo el mayor número posible de personas.
(Tito 3:5)
nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
(Tito 3:5)
y , sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó lavándonos y regenerándonos, [3] y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo.
(1 Corintios 12:13)
y de la misma manera, todos nosotros, judíos o no judíos, esclavos o libres, fuimos bautizados para formar un solo cuerpo por medio de un solo Espíritu; y a todos se nos dio a beber de ese mismo Espíritu.
(1 Corintios 12:13)
Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(2 Corintios 5:19)
que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
(Juan 1:29)
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
(Romanos 5:6)
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
(1 Pedro 3:18)
Porque ….. Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
(Lucas 19:10)
Pues el Hijo del hombre (Jesús) ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.
Todos deben tomar una desición:
(Marcos 15:12)
Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?
(Hechos 3:19)
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
(Hechos 3:19)
Por eso, vuélvanse ustedes a Dios y conviértanse, para que él les borre sus pecados
(Hechos 10:42)
y él nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto como Juez de los vivos y de los muertos.
(Isaías 43:25)
Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
(Isaías 53:5)
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
(Isaías 53:6)
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
(Isaías 53:8)
Se lo llevaron injustamente,
y no hubo quien lo defendiera;
nadie se preocupó de su destino.
Lo arrancaron de esta tierra,
le dieron muerte por los pecados
de mi pueblo.
(Isaías 53:9)
Lo enterraron al lado de hombres
malvados,
lo sepultaron con gente perversa,
aunque nunca cometió ningún crimen
ni hubo engaño en su boca.
(Isaías 53:10)
El Señor quiso oprimirlo
con el sufrimiento.
y puesto que él se entregó en sacrificio
por el pecado,
tendrá larga vida
y llegará a ver a sus descendientes;
por medio de él tendrán éxito
los planes del Señor.
(Isaías 53:11)
Después de tanta aflicción verá la luz,
y quedará satisfecho al saberlo;
el justo siervo del Señor liberará
a muchos,
pues cargará con la maldad de ellos.
(Isaías 53:12)
Por eso Dios le dará un lugar
entre los grandes,
y con los poderosos participará
del triunfo,
porque se entregó a la muerte
y fue contado entre los malvados,
cuando en realidad cargó
con los pecados de muchos
e intercedió por los pecadores.
(Hechos 22:16)
y ahora, no esperes más. Levántate, bautízate y lávate de tus pecados, invocando el nombre del Señor. ‘[2]
(Romanos 10:9)
Si con tu boca reconoces a Jesús como Señor, y con tu corazón crees que Dios lo resucitó, alcanzarás la salvación.
(Romanos 10:12)
No hay diferencia entre los judíos y los no judíos; pues el mismo Señor es Señor de todos, y da con abundancia a todos los que lo invocan.
(Romanos 10:13)
Porque esto es lo que dice: "Todos los que invoquen el nombre del Señor, alcanzarán la salvación."[5]
(Romanos 10:14)
Pero ¿cómo van a invocarlo, si no han creído en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje?
(Romanos 10:15)
¿Y cómo van a anunciar el mensaje, si no son enviados? Como dice la Escritura: "¡Qué hermosa es la llegada de los que traen buenas noticias!"
(Romanos 10:16)
Pero no todos han aceptado el evangelio. Es como dice Isaías: "Señor, ¿quién ha creído al oír nuestro mensaje?"
(Romanos 10:17)
Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo.
(Hechos 2:21)
Pero todos los que invoquen
el nombre del Señor,
alcanzarán la salvación.
Dios le bendiga mucho:
Predicador Gustavo Isbert
www.elcieloesunlugar.com.ar
La Seguridad de la Salvación
¿Te gustaría saber con toda certeza que al morir vas a ir al paraíso con Dios, al cielo?
¿Que sos salvo, que tenés la vida eterna?
¿Que tus pecados fueron perdonados, que estás libre de toda condenación y que no vas a ir al infierno nunca? Eso es posible, si te arrepientes de todos tus pecados, crees que Jesucristo llevó tu culpa y castigo en la cruz y le recibes por medio de una sencilla oración como tu Salvador, Señor y Rey.
(1 Juan 5:11)
Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo (Jesucristo).
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.
(1 Juan 5:13)
Les escribo estas cosas a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
Las personas necesitan saber: que si tienen a Cristo, si han nacido de nuevo del Espíritu Santo: que son salvas, que pertenecen y están en el Reino de los cielos, que son hijos de Dios, perdonados totalmente, que han sido declarados justos por Dios por los méritos de Jesús. Que ninguna condenación hay para ellas, que son cuidadas por Jesús, Dios Padre, El Espíritu Santo que ahora vive en ellas y por los ángeles enviados por Dios.
Necesitan saber esto, sin dudarlo, no suponerlo, ni teniendo una vaga esperanza, o un vago deseo que así sea,¡ sino saberlo!.
No necesitan vivir con temores a la muerte, al infierno, a la condenación, ni vivir en la duda o la incertidumbre, sin que nunca tengan la certeza de su salvación provista por Dios. Ni estar en la ignorancia de ¿que pasará con ellos cuando mueran?.
Tú puedes saber que tienes la vida eterna ¡ahora y para siempre!
No, que tienes una religión sino que tienes la misma vida eterna en ti, que es Cristo viviendo en tu corazón.
(Juan 5:24)
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.
(Juan 11:25)
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
(Juan 11:26)
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
(Juan 10:27)
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
(Juan 10:28)
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(Juan 10:29)
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
(Juan 3:16)
Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él (en Jesús) no muera (no se condene eternamente), sino que tenga vida eterna, (en el cielo con Dios).
(Juan 3:17)
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.
(Romanos 8:1)
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús,
(Romanos 8:16)
El Espíritu Santo mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
(Romanos 8:17)
Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo… y también tendremos parte con él en su gloria.
(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
(Romanos 8:33)
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que los justifica.
(Romanos 8:34)
¿Quién es el que nos condenará? Cristo es el que murió por nosotros; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
(Romanos 8:35)
¿Quién nos separará del amor de Cristo?
(Romanos 8:39)
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Millones de personas están atormentadas porque no tienen la seguridad de su salvación, no saben como ser salvas y desconocen la manera de serlo. Otras no creen que haya manera de saberlo.
Pero para ser salvo debes tener a Cristo. El es la vida eterna. ¿Y como se puede tener a Cristo?
Orando de todo corazón una sencilla oración a Dios como esta:
Querido Dios: en este momento me arrepiento de todos mis pecados y te pido perdón por cada uno de ellos, gracias porque Jesús en la cruz murió en mi lugar y llevó mi culpa y condenación. Gracias porque allí pagó todas mis deudas contigo. Tomo ahora la decisión de seguirte y de recibir a Cristo en mi vida. Lo recibo como mi Salvador, mi Señor y mi Rey. Pido ahora que tu Espíritu Santo venga a mi vida. Gracias Dios mío porque me has perdonado, ahora soy un hijo tuyo y soy salvo y libre de toda condenación. Amén.
(Juan 1:12)
Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.
(2 Corintios 5:17)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
(2 Corintios 5:18)
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo.
(2 Corintios 5:19)
Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
(Tito 3:4)
Pero Dios nuestro Salvador mostró su bondad y su amor por la humanidad,
(Tito 3:5)
y, sin que nosotros hubiéramos hecho nada bueno, por pura misericordia nos salvó lavándonos y regenerándonos, y dándonos nueva vida por el Espíritu Santo.
(1 Juan 3:2)
Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no se ve todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es.
Podés ahora darle gracias a Dios porque eres SALVO. No tenés que salvarte una y otra vez, podés tener la seguridad de tu salvación una vez y para siempre. Fuiste salvo, no por tus obras meritorias sino por la obra que Cristo hizo por ti en la cruz, es decir fuiste salvo por la gracia de Dios y Dios te mantiene por su gracia (su amor inmerecido e incondicional hacia nosotros). No importa lo que sientas, sos salvo porque has recibido a Cristo en tu vida como tu Salvador, Señor y Rey.
(Efesios 2:4)
Pero Dios es tan misericordioso y nos amó con un amor tan grande,
(Efesios 2:5)
que nos dio vida juntamente con Cristo cuando todavía estábamos muertos a causa de nuestros pecados. Por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación.
(Efesios 2:8)
Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don (regalo) de Dios.
(Efesios 2:9)
No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse (enorgullecerse) de nada;
(1 Juan 5:20)
Sabemos también que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al Dios verdadero. Vivimos unidos al que es verdadero, es decir, a su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la vida eterna.
(1 Juan 5:11)
Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo de Dios, tiene también esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.
(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(Juan 10:27)
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
(Juan 10:28)
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(Juan 10:29)
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
(Colosenses 1:13)
Dios nos libró del poder de las tinieblas y nos llevó al reino de su amado Hijo,
(Colosenses 1:14)
por quien (por Jesús) tenemos la liberación y el perdón de los pecados.
Dios te bendiga mucho y disfrutá de tu salvación y tu nueva vida en unión con N.S.Jesucristo.
Predicador Gustavo Isbert
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DIOS MOSTRÓ CUANTO NOS AMA:
(1 Juan 4:9)
Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él.
(1 Juan 1:8)
Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad.
(1 Juan 1:9)
Pero, si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
(1 Juan 2:1)
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
(1 Juan 4:19)
Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
(Juan 3:16)
Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
(Juan 3:17)
Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.
(Romanos 8:1)
Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.
(1 Juan 3:1)
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él.
(1 Juan 3:2)
Queridos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga. Pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.
(1 Juan 3:3)
Y todos los que tienen esta gran expectativa se mantendrán puros, así como él es puro.
EL SECRETO PARA PODER BRILLAR ES AMAR
(Mateo 5:16)
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Porque:
(1 Corintios 13:4-5)
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
(1 Juan 4:7-11)
Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.
Quiero que sepas querido amigo/a que Dios te ama, te oye te está viendo, que en este mismo momento está a tu lado (aunque es invisible), que no estás desamparado/a y que está a punto de hacer algo radical para ayudarte. El te ama infinitamente y sabe lo que estás pasando y lo difícil que se hace vivir en este tiempo. El ha llorado contigo cada vez que has llorado. Solo habla con El, y verás que Dios es REAL.