La virtud de la cruz
a) Escrituras clave
1 Juan 2:1-2 1 Juan 4:4
2 Pedro 1 3 1 Pedro 2:24
b) Introducción
Satanás quiere que vivamos en incredulidad y desesperación y que dejemos de creer que el Padre puede cubrir nuestras necesidades. Pero Dios ha establecido sus promesas y principios en la cruz del Calvario. Si Dios faltara en sostener a su pueblo y cubrirle en todo punto su necesidad espiritual, física y material, estaría negando la obra que ha llevado a cabo por medio de su Hijo Jesús (2 Corintios 8:9). Hay cuatro áreas en que necesitamos ver la obra acabada de Cristo: perdón, provisión, victoria y sanidad.
c) La virtud del perdón
La autocondenación es una característica común de nuestra experiencia humana. Muchos creyentes cristianos sufren de condenación de espíritu. La realidad de los fracasos diarios en nuestro caminar con Dios, y la presión de nuestra interacción diaria con otra gente a menudo llevan a sentimientos de indignidad e insuficiencia. El perdón es un hecho desde el punto de vista de Dios. En Cristo, ha cubierto todos nuestros pecados y cuando venimos a El en arrepentimiento y confesión nunca deja de limpiarnos y darnos ese sentido de libertad y fres-cura que es nuestro derecho por la muerte de nuestro Salvador. Pero al diablo nunca le gusta dejarlo allí. Le encanta aprovecharse de nuestros sentimientos de debilidad e intenta llevarnos de nuevo a la condenación y esclavitud en nuestro corazón. Aquí es donde necesita-mos recibir nuestro perdón. Satanás intenta convencernos de que, de algún modo, necesitamos pagar por nuestros pecados. Pero esta es una contradicción total a la enseñanza de las Escrituras y a la obra del Calvario. Jesús ha cubierto toda nuestra deuda y necesitamos recibir nuestro perdón en El (1 Juan 1:7-9). Tenemos un Salvador que está en estos momentos hablando con el Padre en nombre nuestro. Al abrir la boca y pedir perdón El está nombrando nuestro nombre ante nuestro Padre celestial.
d) La virtud de la provisión
Al diablo no le importa que creamos en Dios, mientras sea un Dios que no hace nada. El propósito de Satanás es romper la relación de confianza en Dios que el Espíritu Santo trae a la vida cuando nacemos de nuevo por su poder. Es por el Espíritu que conocemos a Dios como nuestro Padre, y es por El que venimos a Dios nuestro Padre en sencilla confianza y fe (Romanos 8:15-16). «El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con El todas las cosas?» (Romanos 8:32). Cada vez que luchamos con un sentimiento de necesidad deberíamos volver al Calvario. Después de Jesús cualquier otra provisión ¡es una nota al pie de una página! Todo lo que podarnos necesitar está incluido en El, y por fe en El conocemos esa liberación que nos da su provisión en nuestra vida día a día.
e) La virtud de la victoria
En su muerte, Jesús consiguió victoria para nosotros sobre el pecado, la muerte, el mundo y el poder de Satanás: los grandes enemigos que persiguen los pasos de todo ser humano. Satanás continuamente trata de llevarnos a la derrota y debilidad por estos medios. Necesitamos tener clara nuestra victoria en Jesús, para que podamos vencer a Satanás en sus ataques a nuestra vida. Jesús ha ganado por nosotros la victoria sobre el pecado y la muerte (Romanos 5:12,15).
Las dos grandes armas de Satanás: la culpabilidad y el miedo, son, por consiguiente, inefectivas en la vida de cristiano que se mantiene firme en la obra acabada de la cruz. Jesús ha ganado por nosotros la victoria sobre e mundo. El mundo es aquel sistema satánico de maldad que ha impregnado el orden de Dios y la sociedad humana; el cual lleva a los hombres y mujeres a la oscuridad y lejos de Dios. Pero por la obra acabada de Cristo en la cruz que venció los principados y potestades de este mundo oscuro, podemos compartir su victoria en el poder presente del Espíritu Santo (1 Juan 5:4-5). Ha ganado por nosotros victoria sobre Satanás. La cruz fue, en efecto, la batalla císmica entre el poder de Dios y el poder de Satanás. Todo lo que fluye a nosotros desde la cruz, es posible porque Jesús ganó la victoria. Aquella victoria no fue ganada en algún rincón oscuro y secreto, sino en la arena pública para que todos la vieran. Cuando Jesús clamó «consumado es», no clamaba en debilidad o desesperación sino que proclamaba públicamente la poderosa victoria de Dios. En Jesús, Dios ha vencido todos los poderes de la tinieblas, así que ya no constituyen una amenaza a los que se mantienen en fe en Cristo Jesús (Colosenses 2:13-16)..
f) La virtud de la sanidad
El don universal que viene a la humanidad desde la cruz es el don de salvación en el sentido de perdón de pecados Sin embargo, la cruz del Calvario también es la base de cada otra provisión que el Padre nos puede dar y nos dará según su voluntad. Esto incluye sanidad. Hay factores que controlan si estas provisiones serán dadas en cada caso, por ejemplo, cuando necesitamos ejercitar más fe, o cuando nuestra vida impide que el Padre sea tan generoso como quiere ser. Hay también otros factores escondidos. Sin embargo, esto no nos debería frenar la oración en fe o pedir al Padre ayuda en todo momento de necesidad. Podemos confiar en el Señor, pero no le podemos manipular (Deuteronomio 29:29). Tres hechos principales muestran que la sanidad del cuerpo es una parte íntegra del propósito del Padre en la obra del Calvario.
(I) Dios ha establecido el principio de sanidad en la muerte y resurrección de Jesús. Jesús murió contusionado y roto. Pero fue resucitado sano e ileso.
(II) Las Escrituras testifican claramente de la inclusión de la sanidad física como parte de la obra del Calvario (Romanos 8:11). Jesús mu-rió, no solamente para llevar nuestros pecados, sino para llevar nuestras penas y nuestras enfermedades (Isaías 53:4-5; 1 Pedro 2:24). Jesús murió no solamente para salvar nuestra alma; sino todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo.
(III) El testimonio directo de sanidad está hoy en el poder del Espíritu Santo: el propósito de Dioses que vivamos
ahora en lo bueno y con el poder de la vida eterna. ¡No existe tal cosa como un creyente sin sanar!
La realidad es que la cruz fue el encuentro decisivo en la batalla entre el bien y el mal. Allí Satanás fue por fin desnudado de su poder y su destino fue sellado definitivamente. ¡Pero todavía existe una guerra! Asimismo la obra decisiva ha sido conseguida para nuestra sanidad, pero todavía no estamos plenamente sanados. Cada milagro de la gracia de Dios es un milagro de promesa. Es un tipo o indicador de lo que nos pertenecerá cuando Jesús venga en su Reino de gloria. El hecho de que la batalla está ganada, pero no acabada, no nos impide ocuparnos en la guerra espiritual a todos los niveles en el día de hoy. Al contrario, nos debería estimular. Así es con la cuestión de sanidad, ¡porque ciertamente esta es parte de la batalla! No deberíamos inhibirnos de orar sólo porque nos damos cuenta de que todavía, no todo es perfecto.
g) Seis razones por las cuales fallamos en recibir-nuestra sanidad
(1) Alguna gente no tiene fe en Dios para su sanidad (Santiago 5:15).
(II) El pecado personal sin confesar crea una barrera a la gracia de Dios (Santiago 5:16).
(III) La desunión persistente y extensa, el pecado e incredulidad en cuerpos de creyentes y familias impiden sanidad en los miembros individuales del cuerpo (1 Corintios 11:30).
(IV) Por diagnóstico incompleto o incorrecto de lo que causa sus problemas, ]agente no sabe orar correctamente.
(V) Alguna gente supone que Dios siempre sana instantáneamente, y cuando no es sanada inmediatamente, deja de orar.
(VI) Alguna gente busca en la dirección equivocada su sanidad. Es importante oír la Palabra de Dios con respecto al proceso de sanidad. Algunos tendrán un toque sobrenatural directamente de Dios para su sanidad, pero otros recibirán alivio y sanidad por ayuda médica o quirúrgica. Recuerda, no toda sanidad viene de Dios, por consiguiente, es importante para nosotros ejercitar el don de discernimiento cuando viene a estas áreas profundas de la vida.
h) Conclusión
E ningún sitio es el amor incondicional más plenamente expresado que en la cruz (1 Juan 4:10). Necesitamos ser animados para venir como niños a nuestro Padre celestial. El sabe lo que es mejor para nosotros. Necesitamos venir al trono de gracia con confianza, para que podamos recibir misericordia y hallar gracia para ayudarnos en nuestra hora de necesidad (Hebreos 4:16). Dios ha asegurado nuestro porvenir en cada área por medio de la vida, muerte y resurrección de Jesús (Romanos 8:32).
i) Preguntas y puntos de discusión
1. ¿Por qué tantos cristianos se sienten condenados, indignos e insuficientes? Discútelo.
2. ¿Qué provisión ha asegurado Dios para nosotros para liberamos de condenación, y qué necesitamos hacer? (1 Juan 1:7-9)
3. ¿Es el sacrificio que hizo Jesús suficiente para cubrir todas nuestras necesidades?
4. ¿Dónde está Satanás con relación a nosotros y cuánto poder tenemos disponible para nosotros cuando estamos en Cristo? (Efesios 1:17-23).
5. Lee y discute las seis razones por las cuales fallamos en recibir nuestra sanidad, y compáralas con los tres hechos principales demostran-do que nuestra sanidad es una parte íntegra de la obra de Jesús en la cruz.
j) Resumen y aplicación
1. Dios ha prometido cubrir toda necesidad espiritual, física y material para todo su pueblo por la obra de Jesús en la cruz.
2. Los hijos de Dios deberían ser libres de condenación, porque tienen disponible para sí el perdón de Dios. 3. Dios ha prometido cubrir todas nuestras necesidades según sus riquezas en gloria (Filipenses 4:19).
4. Jesús ha ganado para nosotros la victoria sobre el pecado, la muerte, el mundo y el poder de Satanás por su obra en la cruz.
5. La sanidad del cuerpo es una parte íntegra del propósito de nuestro Padre celestial en la obra de Jesús en la cruz del Calvario.
El misterio de la cruz
a) Escrituras clave
Juan 12:23-33 Hebreos 12:1-3
Gálatas 3:13 Corintios 1:23-25
Marcos 8:34-38
b) Introducción
La expiación es Dios satisfaciendo las exigencias de su propia naturaleza santa, a la vez que manifestando la intensidad de su amor hacia la humanidad. Dios hizo que Jesús llevara el castigo de nuestros pecados y que llevara nuestra culpa en Sí mismo como nuestro sustituto (1 Pedro 2:24). Jesús hizo algo más que lo que hizo jamás el concepto antiguo testamentario de ofrenda por el pecado. El se convirtió en nuestro sustituto, no sólo por el hecho de llevar el pecado sobre sí mismo, sino por llevar nuestro pecado en sí mismo (2 Corintios 5:21). La victoria sobre el pecado, la muerte y el poder de Satanás fue no solamente obrada por El, fue lograda en El.
c) La diferencia entre el pecado y lo pecaminoso
Jesús realmente fue hecho pecado con nuestro pecado. Jesús no se convirtió en pecador; es decir, no era pecaminoso. No fue castigado por ningún pecado propio, sino que llevó en sí mismo el castigo por nuestros pecados. Jesús se ofreció como sacrificio perfecto sin mancha (Hebreos 9:14). P.T. Forsyth dijo sobre Jesús: «Dios le hizo pecado, le trató como si fuera pecado pero no le vio como pecaminoso. Dios amorosamente le trató como a pecado humano, y con su consentimiento juzgó el pecado humano en El y sobre El. Cristo nunca pudo confesar culpabilidad personal». Este es el corazón del Calvario. Dios no hizo frente a la cuestión del pecado meramente observando la muerte física de su Hijo. No, Jesús entró en esa muerte. El pecado del hombre y la desobediencia a Dios tiene muchos resultados; por ejemplo, la muerte física del hombre; juicio y abandono divino; muerte hacia Dios; opresión y esclavitud de Satanás; y enfermedad. Para que el hombre fuera liberado del hecho y efecto de su pecado, el Hijo necesitaba llevar todo ese pecado en sí mismo. El Hijo de Dios se convirtió en todo nuestro pecado. Necesitamos venir en temor reverencial al Calvario.
d) La diferencia entre humano y mortal
El ser humano, en cuanto a nosotros, es ser mortal. Pero Dios originalmente no creó el hombre para ser mortal, es decir, sujeto a la muerte. Génesis 3:22 deja claro que Dios expulsó al hombre del jardín de Edén para impedir que comiera del árbol de vida por el cual podría vivir para siempre. Dios aislaba al hombre de la fuente de su vida eterna por su desobediencia. Desde ese momento en adelante, el hombre pasó a estar sujeto a la muerte como juicio de Dios y, si tomas el registro bíblico en serio, sus años empezaron a ser más cortos cuanto más lejos iban de sus principios con Dios, hasta que fueron puestos a 120 años en términos del viejo pacto (Génesis 6:3). Sin embargo, la mayoría de nosotros solamente llegaremos a los 70-80 años (Salmo 90:10).
Jesús mismo no estaba sujeto a la muerte del hombre hasta que llevara el pecado en Sí mismo, porque la muerte es el resultado del pecado (Romanos 5:12). Jesús no era pecaminoso, por tanto no vivió su vida bajo la amenaza de la muerte como resultado necesario del pecado. Jesús fue el único hombre que jamás haya vivido que tenía la autoridad de vida en El (Juan 10:17-18). Esta es la tremenda realidad del Calvario. El único que no tenía necesidad de morir, ya sea espiritualmente o físicamente, fue el mismo que llevó la muerte en sí mismo para romper el poder de la misma (Hebreos 2:14-15). En la cruz fue el Inmortal quien fue matado. Jesús fue humano pero inmortal. La lucha de Jesús en el jardín de Getsemaní fue debida a la horrenda realidad que reconoció que estaba delante de El. Sabía que iba a tomar el pecado humano en Sí mismo e iba a conocer la muerte como resultado, pero se sometió completamente a la voluntad del Padre. Ningún hombre con fuerza humana normal hubiera podido enfrentarse jamás a lo que Jesús se enfrentó (Lucas 22:41-44).
Aquí es donde está el poder del Calvario en nosotros: no cuando intentamos comprenderlo todo, porque no lo haremos nunca; sino cuando nos humillamos ante El, aceptamos su misterio y poder y cuando recibimos en nosotros mismos su efecto salvador.
El Hijo de Dios el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
(Gálatas 2:20)
e) Nacido de Dios, no de Adán
La verdad del nacimiento virginal es de suma importancia para nuestro entendimiento tanto de la vida como de la muerte de Jesús. Está claro que la vida que Jesús vivió fue vivida en un cuerpo real de carne. No puede haber duda en que experimentó tentaciones reales. El fundamento de su humanidad era igual al fundamento de nuestra humanidad en cuanto a esto se refiere (Hebreos 4:15). Sin embargo, había algo en Jesús que le diferencia de todos los demás hombres. No estaba sujeto al pecado, y tenía el poder para vencer toda tentación que venía a su puerta. Jesús no nació de Adán: nació del Espíritu Santo.
Este no es el caso de los hombres cuando nacen en el mundo. Toman su linaje del viejo Adán; toman sus debilidades del viejo Adán; toman su pecado del viejo Adán. Jesús es el último Adán, el hombre del cielo (1 Corintios 15:45-49). Es como ellos en cuerpo, pero no en espíritu. Los hombres no toman la semejanza del hombre del cielo hasta que ellos también nazcan de Dios por medio del Espíritu Santo (Romanos 8:3; Juan 1:12-13).
f) Jesús venció el pecado
Jesús tuvo que vencer el pecado a dos niveles. Primero, al nivel de la vida cotidiana, donde venció el dominio del pecado en la carne por su perfecta obediencia al Padre en el poder del Espíritu Santo. Segundo, en términos del juicio de Dios sobre el pecado, por medio del cual recibió en sí mismo el castigo del pecado y de ese modo expió totalmente por ello, y derrotó el poder de la muerte por Su propia muerte en la cruz. Jesús nació del Espíritu y vivió en el poder del Espíritu. Nunca supo lo que era pecar. En efecto, Jesús vivió al nivel de la verdadera humanidad para la cual Adán fue creado y en la cual vivió hasta que cayó por la desobediencia. Jesús tenía un cuerpo real de carne. Era como el nuestro, ya que era susceptible a la tentación, como era la carne de Adán antes de caer. Pero era diferente al nuestro en que era gobernado por el Espíritu de Dios, y nunca conoció la realidad del pecado hasta el fin. Aquí es donde vemos la inmensidad de su ofrenda en la cruz. En este momento hizo algo que nunca había experimentado antes, se abrió a la realidad y efectos del pecado dentro de su propio cuerpo. No a su pecado, sino al pecado de todos los demás hombres, y en Sí mismo recogió todos sus horribles efectos y juicio (2 Corintios 5:21). A.W. Tozer escribió: «La vieja cruz es un símbolo de muerte. Representa el repentino fin violento de un ser humano. En tiempos romanos el hombre que llevaba su cruz y empezaba el camino no volvía. No salía para que redimieran su vida, sino para que la acabaran».
g) Preguntas y puntos de discusión
1. Lee Lucas 22:39-46 y Mateo 26:36-46. ¿Por qué crees que Jesús pasó por este momento y por quién lo hizo?
2. ¿Cómo se ocupó de nuestro pecado? (Hebreos 4:15; 9:26).
3. ¿Por qué era el sacrificio de Jesús en la cruz aceptable a Dios para nuestra salvación? (2 Corintios 5:21; Romanos 8:3-4).
4. ¿Por qué tenemos vida eterna como resultado de la obra de Jesús en la cruz? (Romanos 6:5-14, 23).
5. ¿Por qué se llama Jesús el último o segundo Adán? (1 Corintios 15:22, 45-49).
h) Resumen y aplicación
1. Nuestro Padre celestial ofreció a su Hijo puro y sin pecado en la cruz para ser pecado por todos los hombres.
2. El hombre produjo su propia caída debido a su propia desobediencia, pero Dios alzó a Jesucristo, el último o segundo Adán para romper el poder de ésta y librarnos.
3. Jesús es nuestro sustituto. El castigo que merecemos, El lo llevó en su Yo sin pecado en la cruz del Calvario.
4. Cuando nos damos cuenta de cuánto Jesús tuvo que sufrir por nosotros, ¿podemos hacer menos que tomar nuestra propia cruz, como nos
lo pide, y seguirle a El?
a) Escrituras clave
Mateo 28:18-20; Marcos 4:33-34
Lucas 6:40; 2 Timoteo 2:2
1 Pedro 2:20-21; Juan 8:31-32
1 Juan 2:26; Colosenses 3:17
b) Definición
La palabra discípulo en griego es «mathetes» que significa «uno que aprende instrucción de otro». Se usaba en el mundo secular griego para el aprendizaje de un artesano. Un discípulo no era solamente un alumno sino un adherido, por eso se hablaba de ellos como imitadores de sus maestros.
Todo cristiano es llamado a ser discípulo de Jesús y esto significa que seguirá a Jesús y pondrá las declaraciones de Jesús primero en su vida, no importa lo que le cueste a sí mismo. De modo que un discípulo cristiano es una persona que está determinada a seguir a Jesucristo, con el deseo de aprender de El y vivir según su ejemplo.
Diccionario: Adherido: estar unido. Pegarse una cosa a otra. Convenir en un dictamen, opinión o partido y abrazarlo. Adhesión: Fuerza de atracción entre las moléculas de diversos cuerpos puestos en contacto. Idóneo: Que tiene buena disposición o suficiencia para una cosa.
c) Cinco principios básicos
1. Un discípulo es una persona que vive continuamente según la Palabra de Jesús. No son personas que siguen sólo ocasionalmente las palabras del Maestro, sino personas que se comprometen a llevar hasta el fin sus enseñanzas de una manera disciplinada y confiada. Jesús es nuestro Maestro. El nos hablará palabras vivas diariamente a través del Espíritu Santo. Lo que necesitamos hacer nosotros es vivir en nuestra vida diaria los mandamientos, enseñanzas y ejemplos que ya nos ha dado. El pensamiento principal detrás del discipulado no es uno de inspiración sino de instrucción. Debemos poner en práctica lo que nos ha sido revelado hacer por la Palabra de Dios. Necesitamos los fundamentos estables de la obediencia a la Palabra de Dios como la base de nuestro discipulado, si no estaremos a merced de toda noción o sentimiento subjetivo que venga.
2. Un discípulo es una persona qué confía su vida completamente al Señor. Esta confianza debería ser total, mas no es sólo un com-promiso con cualquiera, sino con un Maestro amoroso que no tiene interés en sí mismo, sino que se preocupa por nuestro bienestar y crecimiento total en Dios. Jesús tiene el derecho de exigir este cometido porque entregó su vida por nosotros. Jesús está totalmente comprometido con nosotros y quiere el mismo compromiso como respuesta. Quiere que confiemos en El a cada paso, mientras El lleva nuestra vida y la moldea según su voluntad (Mateo 6:24; Juan 10:1-18)
3. Un discípulo es uno que vive una relación fructífera con Jesús (Juan 15:4-5). «Nuestra unión con Cristo hace posible una vida a través de la cual otros pueden ser salvos. Cuando un árbol está tan lleno de savia que ya no la puede aguantar, ¡el resultado es el fruto! Cuando un cristiano está lleno de Cristo, otros lo ven y oyen sobre El y su ejemplo llevará entonces a que otros sean renacidos espiritualmente en el Reino de Dios. Así los nuevos creyentes son uno de los frutos del discipulado». Sin esta clase de productividad en nuestra vida, el Reino de Dios no se expandirá y el cuerpo de Cristo no crecerá.
4. Un discípulo es uno que está comprometido con un amor incondicional y de sacrificio por otros (Juan 13:34-35). Este no es ningún amor humano ordinario sino el amor que Dios ha demostrado hacia nosotros. Es un amor desinteresado que no busca ganancia para estimular su acción. La palabra griega para este amor es «ágape» que significa «amor desinteresado», donde Dios y los demás son más importantes para nosotros que nuestros propios deseos egoístas.
5. Un discípulo es uno que está dedicado al cumplimiento de la comisión de Cristo (Mateo 28:18-20). La meta de nuestro discipulado debería ser la de ganar otros discípulos, no sólo convertidos. Los convertidos pueden cambiar sus mentes, pero los discípulos siguen a su Maestro.
d) Un discípulo es una persona muy privilegiada
– Es llamado y escogido por Dios (Efesios 1:4-5).
– Jesús es su Salvador; murió en la cruz para que sus pecados pudieran ser perdonados, haciéndole aceptable a Dios (Romanos 5:8).
– Dios es su Padre, con el que tiene una relación personal, por tanto es un hijo de Dios y es del Reino de Dios (Gálatas 4:6-7).
– Le ha sido dada vida eterna (Juan 3:16).
– El Espíritu Santo vive en él, dándole poder para testificar de su vida nueva en Cristo (Hechos 1:8). Tiene paz con Dios (Romanos 5:1).
– Nada puede separarle del amor de Dios (Romanos 8:39).
e) Un discípulo tiene responsabilidad
«¿Qué haría Jesús?» Aquellos que quieran tomar su discipulado seriamente se harán esta pregunta, y otras similares, en toda situación que se presente ante ellos. Esto es un pacto o acuerdo que todo cristiano necesita hacer entre él y Jesús (1 Juan 2:6). Cuando estés perplejo pide a Dios que el Espíritu Santo te enseñe lo que haría Jesús en tu lugar. Te contestará, si genuinamente quieres saber lo que a El le agrada. Tal como tu conocimiento de la enseñanza y acciones de Jesús aumenta mientras lees la Palabra de Dios, también aumentará tu habilidad de saber lo que haría Jesús en cualquier situación.
(I) Toma una decisión firme
– Un discípulo necesita tomar una decisión firme de hacer lo que haría Jesús, de otra forma se conformará con menos de lo mejor de Dios para él y continuará entristeciendo a su Señor.
– Nuestra decisión de seguir a Jesús no es una respuesta emocional al evangelio sino un acto categórico de la voluntad. Las decisiones no realizadas en la vida real son de poco valor.
– Habrá momentos en los que necesitarás someter algunas decisiones importantes a los que están en autoridad espiritual sobre ti. Si genuinamente quieres la voluntad de Dios en tu vida no necesitas temer el hacerlo. Los discípulos no han de actuar en independencia, sino que han de ser personalmente responsables ante el Señor por sus acciones.
(II) Algunos de los beneficios
Habrá cambios para bien en tu actitud hacia la gente, el dinero, los negocios y la responsabilidad social.
– Experimentarás la refinación o purificación de tu vida, para que muchos pensamientos, actitudes y acciones negativas, que sean inconse-cuentes con la vida de Jesús sean quitados.
– Jesús no actuaría en incredulidad. Cuando deseas actuar como El, te dará la fe para hacerlo. Cuando sea necesario puedes confesar tus dudas y pedir su perdón y fe.
– El amor gobernará tus acciones, palabras y actitudes. Te volverás más dispuesto a perdonar; tendrás mayor compasión por los necesitados y te preocuparás más por los perdidos.
– Heredamos todo lo que Cristo hereda de Dios. Si estamos dispuestos a compartir sus padecimientos, también compartiremos su Gloria (Romanos 8:17). Incluso cuando la obediencia resulta costosa, no serás el perdedor, porque Dios siempre devolverá muchísimo más que lo que le es dado; tanto en esta vida como eternamente en el cielo (Lucas 6:38; Juan 10:10).
– Se realizarán cambios en algunos de tus hábitos viejos porque el Señor quiere ver estos cambios en ti. Sométete voluntariamente a esos cambios, y resiste la tentación de volver a los hábitos viejos y así comprometer tu discipulado (Colosenses 3:17).
– Si tomas tu discipulado en serio estarás buscando primero el reino de Dios y su justicia. Puedes tener confianza en que Dios guardará su promesa y proveerá para toda necesidad, como lo hizo con Jesús (Mateo 6:33).
f) Preguntas y puntos de meditación.
1. ¿Deberíamos vivir como nosotros queremos, o como Dios quiere en cada situación? (2 Corintios 5:15).
2. ¿Quién es nuestro guía en las cosas de Cristo Jesús? (Juan 16-13-14).
3. ¿Qué clase de cosas hará cualquiera que tiene fe en Jesús? (Juan 14:12-14).
4. ¿Podemos aprender algo sobre el amor, de la entrega por Dios de su hijo Jesús (1 Juan 4:10-11), y cómo nosotros como discípulos permanecemos en su amor? (Juan 15:9-14).
5. ¿Cuáles son los dos mandamientos principales de Dios? (Mateo 22:37-39).
6. ¿Cómo podemos nosotros, como discípulos, vivir nuestra vida cotidiana manifestando el amor «ágape» hacia Dios y los demás como Dios lo requiere? (Romanos 5:5).
7. Cuando las cosas se ponen difíciles, ¿podemos relajarnos un poco hasta que podamos hacer frente a la vida otra vez? (Lucas 9:62). Si no, ¿por qué tantos cristianos lo hacen?
g) Resumen y Aplicación.
1. Necesitamos estar totalmente comprometidos con Jesús, haciéndole nuestro Señor. Esto significa que no le diremos «No» cuando nos pida que hagamos algo por El. (Lucas 6:46)
2. Todo discípulo de Jesús debería hacerse esta pregunta: «¿Qué haría Jesús en esta situación?»
3. Necesitamos vivir continuamente en la Palabra de Dios como discípulos suyos para que le conozcamos mejor, y luego tendremos mayor habilidad para saber lo que haría Jesús en cada situación.
4. Necesitamos ver a Dios como nuestro Maestro amoroso que quiere sólo nuestro bien.
5. Necesitamos amar y servir a Dios primeramente, a los demás en segundo lugar, y por último a nosotros mismos. (Mateo 22:37-39) (Levítico 19:18)
Lo que estás viviendo es mi plan, estás en él, es como si te hubieras subido a un tren y yo pongo el paisaje. ¡Vas a llegar a destino!
No te preocupes por donde vas o donde te pongo, ni por los paisajes que ves en tu viaje, ¡Los rieles los he puesto yo de antemano! ¡Yo los puse! Es mi plan para contigo. Yo manejo los tiempos y la velocidad del tren ¡Olvida el pasado! Solo recuerda que yo te protegí y aparté para mí. Te mantuve aislado para prepararte y lo que pasó, fue lo mejor para mi plan eterno para ti y para mi obra.
Todo ayuda a bien, aún las demoras, los sufrimientos, y los momentos de detenerte y esperar.
¡Yo preparo el escenario!
¡Mi control es total!
¡Yo haré justicia!
Cuando pienses en algo que te hizo sufrir en el pasado reconócelo como parte de mi plan perfecto para ti.
Toma una actitud positiva, pensando en la eternidad, en mi Reino y allí tendrás TODO lo que no pudiste tener por servirme y por mi obra en la tierra, entonces vas a reconocer mi sabiduría para contigo y reiremos juntos porque fue lo mejor para ti.
Yo aparto en soledad a veces a mis siervos para que estén conmigo, recuerda desde que eras chico como lo hice contigo. Deja en mis manos las demás cosas. Siempre he estado contigo y siempre estaré.
El camino es difícil pero es el que más te acerca a mi no solo ahora sino por la eternidad.
Los problemas déjamelos a mí, tú sigue adelante en lo que tienes y ves. Persevera y habla conmigo mucho, cuéntame a mí tus cosas ¡Yo tengo el control de todo! ¡Déjate llevar por mí y no temas a nada! ¡Déjame preparar el terreno y que lleguen mis tiempos perfectos!
¡Ten mucha paciencia y recuerda que yo puedo hacer todo muy rápido!
JESÚS.
¡JESUCRISTO TRANSFORMA A LAS PERSONAS POR MEDIO DE SU ESPÍRITU SANTO!
(1 Corintios 6:11)
Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
¿QUE ERAN ANTES DE CONOCER A CRISTO Y ESCUCHAR EL MENSAJE DEL EVANGELIO?
(1 Corintios 6:9)
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
(1 Corintios 6:10)
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
CRISTO TRANSFORMA A CUALQUIER PERSONA CUANDO ENTRA EN SU VIDA POR MEDIO DEL ESPÍRITU SANTO.
¡PREDICA EL EVANGELIO! ¡DILES A TODOS QUE DEBEN ENTREGAR SU VIDA A CRISTO!
MENSAJE DE SALVACIÓN BÁSICO
Nadie te puede amar tanto como Dios, ni te amará.
Es a Dios al que siempre has buscado sin saberlo.
El es el que te da la verdadera paz: Juan 14:27
El te creó: Salmos 139:13, 16.
Te creó para tener amistad con El. 1 Corintios1:9; 1 Juan 1:3.
El envió a su Hijo para salvarte y para que tengas Vida Eterna. S. Juan 3:16-17
Porque estábamos muertos espiritualmente a causa de nuestros pecados. Efesios 2:1.
Jesús fue el que murió por ti. Romanos 5:6,8; 8:34; 1 Corintios 15:3-4; 2 Corintios 5:15; 1 Timoteo 2:6; 1 Tesalonicenses 5:10.
El quiere que estés con El desde ahora y para siempre en su Reino y gloria… Lucas 22:29-30; 12:32; 1 Tesalonicenses 2:12; (nos llamó a su Reino y gloria; 2 Tesalonicenses 2:14. (Nos llamó mediante el evangelio para alcanzar su gloria).
El quiere que todas sus cosas sean tuyas. También: Romanos 8:17; Gálatas 4:7; Lucas 15:31.
El quiere darte su Reino: Lucas 12:32; 22:29; Santiago 2:5.
El quiere que todos los hombres sean salvos: 1 Timoteo 2:24; Juan 5:34; Romanos 5:10, Lucas 15:23-24,32.
Lee detenidamente estas citas de La palabra de Dios (La Biblia). El quiere que las entiendas y tomes unas decisiones para ser salvo, tener vida eterna y El vivir en ti.
El problema es el pecado:
Todos somos pecadores: Romanos 3:23;
No hay nadie que nunca peque: Eclesiastés 7:20
Entonces:
Debemos arrepentirnos y cambiar de actitud con respecto al pecado: Mateo 3:2; 4:17; Marcos 1:14-15; Hechos 2:38; Lucas 13:3,5.
Debemos decidir seguir el camino de Dios: Mateo 9:9; Josué 24:15.
Las buenas noticias (Evangelio) son que: Jesús llevó nuestra culpa de pecado sobre la cruz: 1 Pedro 2:24; El justo que nunca cometió pecado, (Jesús) murió en lugar de los injustos (nosotros) para llevarnos a Dios: 1 Pedro 3.18; Hebreos 9:26, 28; Hebreos 10:10, 12, 14, 17,19, 22. Tito 2:13-14.
El murió en lugar de nosotros: Romanos 5:7-8.
Romanos 5:6-10,1 VP (Biblia Dios habla hoy)
1 Juan 4:9-10 en esto se mostró el amor de Dios. Dios mostró cuanto te amó, ama y amará.
Luego de creer esto: Efesios 1:13-14; (arrepentíos y creed en el evangelio)
El arrepentimiento para con Dios y la fe en Jesucristo. Hechos 20:21; 26:20;
Debemos recibirlo: Apocalipsis 3:20; Juan 1:12
El es el único camino al Padre: Juan 14:6; Hechos 4:12
Porque El es la vida eterna: 1 Juan 5:11-13 (Leer)
El tiene vida en si mismo: Juan 5:26
En El estaba la vida eterna: Juan 1:4; 1 Juan 1:2
Para tener la vida eterna debemos tenerle a El (a Jesucristo). 1 Juan 5:11-13; Juan 14:23.
¿Cómo y que debemos hacer?
Debemos:
Abrir la puerta del corazón para tener la vida eterna. Apocalipsis 3:20
La vida eterna es una persona Jesucristo. Juan 14:6
Cuando se recibe a Jesús se nace de nuevo (espiritualmente). Juan capítulo 3;
Efesios 1:13 (se recibe el Espíritu Santo)
Cristo está en nosotros y nosotros en Cristo 2 Corintios 5:17; 13:5.
Efesios 2:4-5,8- 9… pero Dios que es rico en misericordia por su gran amor con que nos amó…. nos dio vida juntamente con Cristo, no por obras meritorias…
Debemos Invocar su nombre Romanos 10:13.
Hechos 2:21 lo que dijo el profeta Joel.
Es decirle a Jesús: Sálvame, acuérdate de mi cuando vengas en tu reino, perdóname, decido seguirte, quiero que seas mi Rey y mi Señor. Yo y mi casa serviremos al Señor.
Porque TODO AQUEL (usted también) que invoque el nombre del Señor será salvo. Romanos 10:13.
ORACIÓN: Querido Dios, en este momento te pido perdón por mis pecados y me arrepiento de cada uno de ellos. Quiero vivir de aquí en más para ti. Creo que moriste por mí en la cruz y pagaste allí mi deuda de pecado. Tomo una decisión ahora: Te recibo como mi Salvador, Señor y Rey de mi vida. Recibo tu perdón, tu Espíritu Santo y a ti Jesús en mi corazón.
Muchas gracias por perdonarme y hacerme un hijo tuyo. Amén.
Cuando tomás esta decisión y hacés una oración como esta, entonces sucede que:
Nacés de nuevo (espiritualmente) del Espíritu Santo. Juan 3:3,5,7
Sos una nueva criatura: 2 Corintios 5:17
Sos salvo: Juan 10:9; Hechos 11:14; 16:30-31; Romanos 5:10; 10:13.
Sos perdonado completamente. Colosenses 2:13; 3:13.
Sos un hijo de Dios y su heredero. Romanos 8:17; Tito 3:7
Saliste del reino de las tinieblas y entraste al Reino de Dios. Colosenses 1:13; Hechos 26:18
Tenés vida eterna Juan 5:24; 6:47; Juan 10:27-29; Romanos 6:22-23.
Sos miembro de su familia para siempre: Efesios 2:19.
Tenés el Espíritu Santo: Romanos 8:9.
Sos sellado como propiedad de Dios: Efesios 1:13; 4:30.
No serás condenado: No vendrá a condenación: Juan 3:17; El que en El cree (en Jesús) no es condenado. Marcos 16:16; Juan 3:18. Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Romanos 8:1
Sos justificado (como si nunca hubieras pecado) Romanos 5:1
Eres verdaderamente libre: Romanos 6:14; 17-18,20-23; Juan 8:32-36.
El te perdonó TODOS los pecados: Colosenses 2:13
El te borró todos los pecados para siempre. Hechos 3:19
Cuando mueras vas al cielo directamente. Lucas 16: 22. Lázaro (al morir fue llevado por los ángeles al cielo). El ladrón de la cruz (hoy estarás conmigo en el paraíso) Lucas 23:42-43.
No morirá eternamente: Juan 11:26
No perecerá jamás: Juan 10:27-28
Nadie te quitará de la mano de Jesús: Juan 10:28-29; Juan 12:26.
El es poderoso para guardarte sin caída: Judas 24
Comienza el proceso para hacerte más y más como Jesús: 2 Corintios 3:18
Hebreos 12:10; 1 Corintios 6:10…y esto erais algunos (note el cambio en ellos). 1 Corintios 6:9-11; Seremos semejantes a El: 1 Juan 3:2
Tendremos cuerpos semejantes a El: 1 Corintios 15:51; Filipenses 3:21.
Estaremos con El para siempre en el cielo: Apocalipsis 7:9; 1 Tesalonicenses 4:17.
Y cada cual recibirá su recompensa eterna: Mateo 10:42; 1 Corintios 3:8, 14, Colosenses 3:24.
Dale gracias a Jesús y camina siguiendo sus pasos:
Aprende las bases del cristianismo, (Discipulado, Fundamentos de la vida cristiana)
Pídele a Jesús que te llene con su Espíritu Santo: Efesios 5:18; Hechos 9:17; 1:8; 2:4; 19: 6; 13:52. Ora, lee la Biblia y congrégate en una iglesia Cristiana que sepa estas cosas y pueda alimentar su fe.
Dios te bendiga: Pr Gustavo Isbert
www.elcieloesunlugar.com.ar
IGLESIA CRISTO REY Calle 9 de Julio 1563 Miramar. Provincia de Buenos Aires.
Recibí esta voz del cielo para mí. (Y para usted si es un cristiano de verdad).
EN EL CIELO HAY MUCHAS MARAVILLAS PARO LA MÁS GRANDE DE TODAS ES JESÚS.
EN SU PRESENCIA HAY PLENITUD DE GOZO, EL ES EL MANANTIAL DE LAS DELICIAS, Y FUENTE DE TODA LUZ Y SANTIDAD.
EL CIELO ES TU VERDADERO HOGAR Y FUISTE LLAMADO A SER COMO EL Y A VERLO TAL COMO EL ES.
CUÁNTO MÁS ESTÉS EN SU PRESENCIA MÁS LO CONOCERÁS Y TRASMITIRÁS DE EL A LOS DEMÁS SU AMOR, SUS OBRAS, SUS DESEOS Y SUS PROPÓSITOS.
SABRÁS POR DONDE CAMINA Y A DONDE VA.
EL ES TODO PARA TI.
JESÚS ES EL SANTÍSIMO Y TÚ TAMBIÉN DEBES SERLO, DEBES CAMINAR EN LA HERMOSURA DE SU SANTIDAD EN TI.
NO HAY NADA MEJOR QUE ESTAR EN SU PRESENCIA (Entonces ¡Acerquémonos!) y NO HAY NADA MEJOR TAMBIÉN QUE HACER SU VOLUNTAD Y CAMINAR JUNTO CON EL POR SUS CAMINOS.
DEBES IR CONFIADO AL TRONO DE LA GRACIA CADA VEZ QUE LO NECESITAS, PERO MEJOR ES VIVIR Y ESTAR SIEMPRE DONDE EL ESTÁ Y SEGUIRLO CUANDO SE MUEVE. ¡CORRE HACIA EL! ES TIEMPO DE VER CON SUS OJOS Y TENIENDO SU CORAZÓN DEMOSTRAR SU AMOR.
JESUS DICE: TE HE LLAMADO PARA HABLAR A TRAVÉS DE TI Y PARA ACTUAR A TRAVÉS DE TI. AÚN EL MÁS MALVADO ESCUCHARÁ MIS PALABRAS QUE SALDRÁN DE TU BOCA.
DEBES CONOCERME EN EL PRESENTE, QUIERO ESCRIBIR UNA NUEVA HISTORIA A TRAVÉS DE TI. ESTÁ BIEN QUE ESTUDIES LA HISTORIA Y LAS BIOGRAFÍAS DE MIS SIERVOS, PERO YO ESCRIBIRÉ LO QUE HARÉ A TRAVÉS TUYO. ESTE ES TU TIEMPO, EL TIEMPO DE LO QUE YO HARÉ EN TI.
TODOS LOS DÍAS DEBEMOS ESTAR JUNTOS PARA QUE SEAS LLENO DE ML LUZ.
JESÚS
(Hechos 16:16)
Cierto día, cuando íbamos al lugar de oración, nos encontramos con una joven esclava que estaba poseída por un demonio. Era una adivina que ganaba mucho dinero para sus amos.
(Hechos 16:18)
Esto mismo sucedió día tras día hasta que Pablo se exasperó de tal manera que se dio la vuelta y le dijo al demonio que estaba dentro de la joven: «Te ordeno, en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella». Y al instante el demonio la dejó.
(Mateo 12:28)
Pero, si yo expulso a los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el Reino de Dios ha llegado y está entre ustedes.
EL MISMO ESPÍRITU SANTO QUE ESTABA EN CRISTO, EN SAN PABLO etc, ES EL MISMO QUE ESTÁ EN CADA CRISTIANO, HAGA USTED LAS MISMAS COSAS QUE ELLOS. EXPULSE DEMONIOS CUANDO SEA NECESARIO YA SEA DE PERSONAS O DE LUGARES.
(Marcos 16:17) Jesús dijo:
Estas señales milagrosas acompañarán a los que creen: expulsarán demonios en mi nombre…
No se deprima: Sirva a Dios, coopere con la Iglesia, haga gimnasia o algún deporte, cuídese en las comidas (haga medicina preventiva) ¡CUIDESE! haga lo correcto ¡Siempre! y sea feliz con la compañía de Dios y disfrute de su presencia constante (El siempre está a su lado). Y si colabora con Jesús siguiéndole y siendo su colaborador entonces…llegó a lo máximo.
Entonces:
Debes saber que Dios te ama y está a favor tuyo, el no es un “señala defectos” sino que nos comprende y hizo todos para salvarnos.
(Salmos 103:13)
El SEÑOR es como un padre con sus hijos, tierno y compasivo con los que le temen.
(Salmos 103:14)
Pues él sabe lo débiles que somos; se acuerda de que somos tan sólo polvo.
El nos ama entrañablemente:
Porque El mismo es amor. Y lo demostró y lo demuestra hoy, pero muchos no se dan cuenta de esto:
(1 Juan 4:8)
Dios es amor.
(1 Juan 4:9)
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, (Jesucristo) para que vivamos por él. (Tengamos vida eterna por medió de El)
(1 Juan 4:10)
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación (Para cubrir y borrar nuestros pecados) por nuestros pecados.
(Romanos 5:1)
Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. (Murió en nuestro lugar en la cruz, llevando nuestra culpa y pecados).
Romanos 6:23.
Porque la paga del pecado es la muerte (pero Cristo murió en nuestro lugar, nos salvó por sustitución) pero el regalo de Dios es la vida eterna en unión con Cristo Jesús. Romanos 6:23.
(Romanos 5:6)
Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores.
(Romanos 5:7)
Ahora bien, casi nadie se ofrecería a morir por una persona honrada, aunque tal vez alguien podría estar dispuesto a dar su vida por una persona extraordinariamente buena.
(Romanos 5:8)
Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
(Romanos 5:9)
Y, como se nos declaró justos a los ojos de Dios por la sangre de Cristo, con toda seguridad él nos salvará de la condenación de Dios.
(Romanos 5:10)
Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo.
(1 Timoteo 2:4)
Dios quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.
(1 Timoteo 2:5)
Pues hay sólo un Dios y sólo un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es…Cristo Jesús.
(1 Timoteo 2:6)
Él dio su vida para comprarles la libertad a todos.
(Romanos 5:5)
Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.
Todos necesitamos salvarnos:
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
(Romanos 3:20)
Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.
(Romanos 3:10)
Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
(Eclesiastés 7:20)
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.
El pecado conduce a la muerte eterna (la separación eterna de Dios):
(Romanos 6:23)
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
El problema del pecado fue vencido cuando Cristo murió en nuestro lugar y sufrió la pena que nos correspondías a nosotros:
(Romanos 5:8)
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Para salvarnos debemos arrepentirnos totalmente de nuestros pecados.
(Marcos 1:14-15)
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.
(Lucas 13:3)
Y ustedes también perecerán a menos que se arrepientan de sus pecados y vuelvan a Dios.
Debemos recibir a Cristo en nuestro corazón e invitarlo a entrar en nuestra vida.
(Juan 1:12)
Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
(Apocalipsis 3:20)
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, ENTRARÉ A EL, y cenaré con él, y él conmigo.
Debemos creer en estas buenas nuevas o seremos condenados:
(Juan 3:18)
No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él será condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios.
(Juan 3:36)
Los que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna. Los que no obedecen al Hijo nunca tendrán vida eterna, sino que permanecen bajo la ira del juicio de Dios.
Pero Jesús vino a este mundo para salvarnos, para que creamos en El y su obra a favor de nosotros.
(1 Timoteo 1:15)
La siguiente declaración es digna de confianza, y todos deberían aceptarla:
Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…
La salvación es un regalo de Dios, ya que ninguno alcanza a cumplir todas las normas establecidas por Dios.
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
Todo el que quiera puede venir a Jesús para ser salvo:
(Apocalipsis 22:17)
Todos los que tengan sed, vengan. Todo aquel que quiera, beba gratuitamente del agua de la vida.
(Mateo 11:28)
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
(Juan 14:6)
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
(Juan 6:37)
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
Explicación: La salvación es un don (regalo) gratuito de Dios:
(Efesios 2:3)
Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás.
(Efesios 2:4)
Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto
(Efesios 2:5)
que, a pesar de que estábamos muertos (espiritualmente) por causa de nuestros pecados, nos dio vida (eterna) cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) (Gracia significa su amor inmerecido hacia nosotros)
(Efesios 2:8)
Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.
(Efesios 2:9)
La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.
ORACIÓN PARA SER SALVOS:
Querido Jesús te doy gracias por lo que hiciste por mí en la cruz llevando en mi lugar mi pecado, mi culpa y la muerte eterna que me correspondía.
En este momento tomo la decisión de seguirte, arrepentirme de todos mis pecados y de creer lo que hiciste por mí en la cruz.
Abro mi corazón ahora para que entres en mi vida y te recibo como mi Salvador, Señor y Rey.
Gracias Jesús por ser ahora un verdadero hijo de Dios, perdonado y en amistad con El. Gracias por tener la vida eterna y porque estaremos juntos desde ahora y para siempre en el cielo. Amén.
La palabra de Dios dice también:
(Romanos 5:1)
Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros.
(Romanos 8:1)
Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.
(1 Juan 3:1-2)
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Queridos… ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga. Pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.
Todo esto que es tan maravilloso es para usted y para que lo comparte con sus familiares, amigos, conocidos etc.
Le ruego que lo lea varias veces hasta que lo aprenda y pueda enseñarlo también a otros.
Dios le bendiga. Predicador Gustavo Isbert.
Amados hermanos, el profundo deseo de mi corazón y mi oración a Dios es que los cristianos (de nombre solamente) lleguen a ser salvos.
Yo sé que ellos tienen un entusiasmo por Dios, y creen que son cristianos y creen que deben con fervor tratar de cumplir los mandamientos y ritos de la religión, pero es un fervor mal encauzado.
Pues no entienden la forma en que Dios hace justas a las personas con él. Se niegan a aceptar el modo de Dios y, en cambio, se aferran a su propio modo de hacerse justos ante él tratando de cumplir los mandamientos, que por su naturaleza pecaminosa, que los lleva a la tendencia al pecado, nunca pueden cumplirlos todos.
Pero Cristo ya cumplió el propósito por el cual se entregó los mandamientos. Como resultado, a todos los que creen en El se les declara justos a los ojos de Dios.
Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al poder de Espíritu Santo que vive en ellos.
Y somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
Y dice:
nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.
Y cuando los pecados han sido perdonados, ya no hace falta ofrecer más sacrificios.
Así que, hermanos, tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo del cielo por la sangre de Jesucristo, derramada en la cruz para pagar nuestros pecados.
Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.
La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.
ESTA OBRA PUEDE HACER DIOS CON LOS DONES O CAPACIDADES QUE EL LE HADADO (O LE QUIERE DAR) O PUEDE DÁRSELOS A USTED SI SE LOS PIDE:
(Éxodo 35:30)
Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;
(Éxodo 35:31)
y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte,
(Éxodo 35:32)
para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce,
(Éxodo 35:33)
y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa.
TAMBIÉN LE PUEDE DAR QUE LA CAPACIDAD QUE DIOS LE DIO LA PUEDA ENSEÑAR A LOS DEMÁS PARA EDIFICACIÓN DE SU REINO.
(Éxodo 35:34)
Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan;
Y LE PUEDE DAR LA SABIDURÍA QUE USTED NECESITE PARA QUE HAGA SU LABOR.
(Éxodo 35:35)
y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor, e inventen todo diseño.
¿QUIERE USTED TRABAJAR PARA DIOS Y RECIBIR SOBRENATURALMENTE CAPACIDADES DE PARTE DE EL? Si su respuesta es sí, pídele en oración constante que le aumente sobrenaturalmente lo que El ha puesto en sus gustos, en su corazón y en sus proyectos.
EN LA MISERICORDIA DE DIOS CONFÍO ETERNAMENTE Y PARA SIEMPRE.
DIOS ES EL QUE ME AYUDA.
EL ME HA LIBRADO DE TODA ANGUSTIA.
NADIE ME AMA COMO EL.
EN EL DIA QUE TEMO YO EN DIOS CONFÍO.
EN DIOS HE CONFIADO NO TEMERÉ.
RENUNCIO A PREOCUPARME Y PONGO MIS CARGAS EN DIOS.