Jesús irradia la gloria de Dios y expresa el carácter mismo de Dios, después de habernos limpiado de nuestros pecados se sentó en el lugar de honor a la derecha del majestuoso Dios en el cielo.
En su bondad Dios los llamó a que participen de su gloria eterna por medio de Cristo.
El nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al Reino de su Hijo amado, quién compró nuestra libertad con su sangre y perdonó nuestros pecados. Como resultado los ha trasladado a su propia presencia, y ahora ustedes son santos, libres de culpa y pueden presentarse delante de El sin ninguna falta.
Nosotros vimos el majestuoso esplendor de Jesús con nuestros propios ojos, cuando recibió honor y gloria de parte de Dios Padre. La voz de la majestuosa gloria de Dios le dijo: “Este es mi Hijo amado, quién me da gran gozo”.
Jesús nunca pecó y jamás engañó a nadie. No amenazaba con vengarse cuando sufría.
El mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz y por sus heridas somos sanados. El sufrió por nuestros pecados una sola vez y para siempre. El nunca pecó, en cambio murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios.
JESÚS
Jesús es el resplandor de la gloria de Dios.
Es la imagen misma de su sustancia.
El es heredero de todo.
Dios hizo el universo por medio de El.
El es el que sostiene todas las cosas con la palabra de su poder.
El efectuó la purificación de nuestros pecados por medio de si mismo.
El fue el que murió en nuestro lugar y resucitó para venir a vivir en nosotros y expresarse a través de nosotros.
Un cristiano es el que tiene a Cristo viviendo en el.
El que tiene a Cristo tiene la vida eterna permanente en el.
Jesús está lleno de fidelidad y de amor inagotable.
El nos ha revelado a Dios nuestro Padre.
El puede compadecerse de nuestras debilidades porque el mismo sufrió las mismas tentaciones que nosotros, solo que EL nunca pecó.
El es santo, inocente, sin mancha, sin ningún pecado y más hermoso y sublime que los cielos.
El nos ama tanto que dejó su gloria y se entregó a la muerte para salvarnos a nosotros, se ofreció a si mismo para llevar nuestra culpa y pecados en la cruz y luego de morir en nuestro lugar, resucitó y vive para siempre.
A los que le reciben en su corazón El entra en sus vidas y comienza a expresarse a través de ellos. El quiere que sepan y vivan estas cosas que están escritas y reveladas en su santa palabra.
El puede salvar perpetuamente a los que por El se acercan a Dios, El vive en ellos e intercede todo el tiempo por cada uno.
Y nos lleva de su mano al cielo eterno preparado para sus hijos, El nos ha asignado un reino así como Dios Padre se lo asignó a El.
(Juan 12:26)
Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.
(Juan 10:27)
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
(Juan 10:28)
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(Juan 10:29)
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
(Juan 10:30)
Yo y el Padre uno somos.
El amor de Cristo hacia nosotros excede todo conocimiento. Efesios 3:18-19.
El mirándonos nos ama. Marcos 10:21.
El nos ama hasta el fin. Juan 13:1
Somos más que vencedores por medio de Jesús que nos amó. Romanos 8:37.
Jesús me amó y se entregó a si mismo por mí. Gálatas 2:20.
Teníamos `pecados y estábamos extraviados pero Dios…que es rico en misericordia por su gran amor con que nos amó, nos dio vida eterna juntamente con Cristo y nos hizo sentar en lugares celestiales con Jesús. Efesios 2:4-6.
Sed imitadores de Dios como hijos amados, y andad en amor como Cristo nos amó y se entregó a si mismo por nosotros. Efesios 5:1-2.
Amad…así como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a si mismo por ella. Efesios 5:25.
Jesús nos llamó a su Reino y gloria. 1 Tesalonicenses 2:12; Juan 17:22 y nos dio su gloria.
El nos amó y nos dio consolación eterna por gracia. 2 Tesalonicenses 2:16.
Dios mostró cuanto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo para que tengamos vida eterna por medio de El.
En esto consiste el amor verdadero…en que nos amó a nosotros y envió a su Hijo Jesús como sacrificio para quitar nuestros pecados. 1 Juan 4:9-10; Juan 3:16-17; 1 Pedro 2:24; 3:18.
Nosotros le amamos a El porque El nos amó primero. 1 Juan 4:19.
Jesús es el que nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios su Padre. Apocalipsis 1:5-6.
Nosotros debemos decir: “Los amo a todos con el entrañable amor de Jesucristo y con la tierna compasión de Jesús” Filipenses 1:8; 1 Tesalonicenses 2:8.
Tan grande es nuestro afecto por vosotros…habéis llegado a sernos muy queridos.
¡Pidamos a Dios que nos llene sobrenaturalmente con su infinito amor!
Predicador Gustavo Isbert
Muchas personas son así:
Todo estaba bien entre Juan Bautista y el rey Herodes hasta que Juan le señaló sus pecados.
Juan le estaba haciendo un bien pero Herodes no le hizo caso.
(Marcos 6:17)
Porque el mismo Herodes había enviado y prendido a Juan, y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer.
(Marcos 6:18)
Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.
(Marcos 6:19)
Pero Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía;
(Marcos 6:20)
porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana.
Pero no se convirtió ni dejó su pecado.
Y por temor al que dirán mandó a matar a Juan.
(Marcos 6:26)
Y el rey se entristeció mucho; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla.
(Marcos 6:27)
Y en seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mandó que fuese traída la cabeza de Juan.
(Marcos 6:28)
El guarda fue, le decapitó en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre.
Pero Dios juzgó a Herodes.
(Hechos 12:21)
Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó.
(Hechos 12:22)
Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre!
(Hechos 12:23)
Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.
Hoy Herodes y Herodías están vivos en el infierno eterno por no arrepentirse y dejar su pecado. Muchos son como ellos. No sea usted así.
(Juan 3:16)
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(Juan 3:17)
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
(1 Juan 4:9)
Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él.
(1 Juan 4:10)
En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.
(1 Pedro 3:18)
Cristo sufrió por nuestros pecados una sola vez y para siempre. Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios.
Dios dice en su palabra:
(Deuteronomio 22:5)
No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.
(Levítico 18:22)
No te echarás con varón como con mujer; es abominación.
(Levítico 20:13)
Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre. (Dios dice que es un pecado mortal).
(1 Corintios 6:9)
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
(1 Corintios 6:10)
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
(Apocalipsis 21:8)
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
(Apocalipsis 22:15)
Mas los perros estarán fuera, (del cielo) y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.
(Hechos 17:30)
Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;
(Hechos 3:19)
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
(Juan 5:14)
Jesús le dijo a un hombre que había sanado: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.
(Juan 8:4)
le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
(Juan 8:5)
Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
(Juan 8:11)
Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.
(Apocalipsis 22:7)
¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.
(Apocalipsis 22:12)
He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.