¡PONGA MUCHA ATENCIÓN A ESTO!

¡PONGA MUCHA ATENCIÓN A ESTO!

Nadie se va al cielo por ser “bueno”. Romanos 3:10.

Solo hay uno bueno Dios. Lucas 18:19; Eclesiastés 7:20.

Nadie se salva solo por nuestro ejemplo (nuestro ejemplo nos da “peso” para predicarles).

Nadie se salva por tratar de cumplir los mandamientos. Gálatas 2:16; 3: 24-26;

Efesios 2:8-9

La gente se salva solo por escuchar, aceptar y creer la predicación del Evangelio:

Es decir se salva cuando les predicamos y hacemos que reciban a Cristo en su corazón tomando una decisión concreta a través de una oración aceptando a Cristo como su Salvador y Rey.

Cornelio era correcto pero no era salvo, Nicodemo también. Hechos capitulo 10 y leer Hechos 11:14; Juan 3:1-17.

Yo mismo sacaba en el colegio el premio de conducta y aplicación en un colegio religioso y aprendí todos los días la materia de religión durante todos los años del colegio ¡y no era salvo! hasta que fui a una iglesia evangélica y entendí el mensaje de salvación y le entregué mi vida a Cristo y fui salvo (antes no era salvo).

¡EJEMPLO PRINCIPAL!

En mi casa vivía una señora que era como si fuera mi abuela y era la encargada de hacer la comida y de la limpieza, se llamaba Cecilia (Chechi) era la persona más buena que he conocido en mi vida, pero yo no me salvé por su ejemplo MA SALVE CUANDO UNA PERSONA ME PREDICÓ LAS BUENAS NOTICIAS DEL EVANGELIO e invoque el nombre de Cristo y lo acepté en mi vida. Luego entonces yo le prediqué a Chechi (que no sabía como ser salva o el camino al cielo) y ella entregó su vida a Jesús, creyó el plan de salvación (que explicamos muchas veces en estos escritos)¡y fue salva! y me dijo que antes no lo era. Para saber más de la salvación puede entrar en: www.elcieloesunlugar.com.ar.

(Romanos 10:13)

Pues TODO el que invoque el nombre del SEÑOR será salvo.

(Romanos 10:14) Biblia NTV

¿Pero cómo pueden ellos invocarlo para que los salve si no creen en él? ¿Y cómo pueden creer en él si nunca han oído de él? ¿Y cómo pueden oír de él a menos que alguien se lo diga?

(Romanos 10:14)

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

(1 Corintios 1:21)

Ya que Dios, en su sabiduría se aseguró de que el mundo nunca lo conociera por medio de la sabiduría humana, usó nuestra predicación …para salvar a los que creen.

Sigamos dando ejemplo con nuestra vida pero ¡PREDIQUEMOSLE A LAS PERSONAS EL EVANGELIO para que sean salvas y tengan vida eterna!

Vale la pena ser una persona de Dios.

Estar con Jesús y conocerle es mucho mejor que (como dijo alguien) “CADA DÍA ES VIERNES”

También es mejor porque para el cristiano: “TODO EL AÑO ES NAVIDAD”

El cielo eterno es mucho mejor que “EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO”

El Reino de Dios es infinitamente superior y más bello que “EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS” de Alicia.

Jesús dijo:

(Juan 14:1)

No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí.

(Juan 14:2)

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

(Juan 14:3)

Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy.

(Juan 17:13) Jesús le dice al Padre:

Mientras estuve con ellos en este mundo, les dije muchas cosas para que estuvieran llenos de mi alegría.

(Juan 17:16)

Al igual que yo, ellos no pertenecen a este mundo.

(Juan 17:24)

Padre, quiero que los que me diste estén conmigo donde yo estoy. Entonces podrán ver toda la gloria que me diste, porque me amaste aun antes de que comenzara el mundo.

(Juan 17:22)

Les he dado la gloria que tú me diste.

(1 Corintios 2:9)
Las Escrituras dicen: Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha imaginado, lo que Dios tiene preparado para quienes lo aman.

¡Vale la pena ser una persona de Dios!

Dios es el que nos dio (y da) todas las cosas que tenemos y puede darnos las que necesitamos.

Dios es el que da “todo” y si usted tiene alguna virtud o algo es que le ha sido dado por Dios y si no tiene Dios se lo puede dar.

Pídale a Dios que le dé todo lo necesario para servirlo de la manera que a El le parezca conveniente. ¡Y Dios se lo dará!

Lo más importante es su disposición (la de usted) y que usted se ponga sin reservas en las manos de Dios y verá milagros extraordinarios que suceden en usted y con usted.

Por favor medite en estos pasajes de la palabra de Dios.

(Juan 3:27)

Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

(1 Corintios 4:7)

Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

(1 Corintios 15:10)

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

(2 Corintios 3:5)

no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios,

(2 Corintios 4:7)

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,

(Juan 19:11) Jesús dijo a Poncio Pilato:

Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba.

Los siervos de Dios:

Los siervos de Dios:

Los siervos de Dios vivimos en su presencia y tenemos algo más que palabras humanas para dar y decir, tenemos algo más que reglas de ética que recomendar, Cristo mismo vive en nosotros y somos un templo santo de Dios. Esto es algo Sobrenatural, tenemos para ofrecer la misma vida de Cristo que está en nosotros a otras personas que tengan sed de Dios. En nosotros "Hay algo sobrenatural" en todos los aspectos, no pertenecemos al reino de este mundo, sino al Reino de Dios y podemos demostrarlo con señales, prodigios y milagros (cuando Dios nos guía y es su momento) estas señales sobrenaturales nos acompañan, podemos echar fuera demonios, tener palabras proféticas, Cristo puede hablar a través de nosotros y no damos sermones estudiados de libros de otros autores del pasado, nos movemos en el poder más grande del universo: El del Espíritu Santo, el mismo poder que se movió Jesucristo aquí en la tierra.

Por eso el poder de Dios está con nosotros para sanar, salvar etc.

Cuando veas a un verdadero siervo de Dios y no a un fariseo "religioso" (que fueron los que echaron a Jesús y lo mandaron a la cruz por la voluntad permisiva de Dios) (y tampoco un religioso por profesión, ni alguien que toma el servir a Dios como un trabajo y si no le pagan se va) Cuando veas a un verdadero siervo de Dios pensá:

¡Este hombre trae algo sobrenatural, aquí hay algo sobrenatural! ¡Y es así!: traemos la "atmosfera" del Reino de los cielos, la presencia misma de Dios, la trinidad vive en nosotros y Dios puede hacer cualquier milagro a través nuestro.

Somos sus Hijos-Embajadores. Estamos respaldados por el cielo mismo rodeados de poderosos ángeles, salimos venciendo y para vencer, Dios nos bendice y somos de bendición.

Estamos para deshacer las obras del diablo: pecados y echarlo demonios de personas, casas, territorios etc. Somos benditos porque venimos en el nombre del Señor.

Usted puede ser un siervo/ a de Dios también y cuente conmigo para ello. Ese es mi llamado. Predicador Gustavo Isbert. (Me hago llamar predicador simplemente porque ni los cristianos entienden mucho de nombres o ministerios de Dios. pero en realidad los 5 ministerios operan en mi vida.) Efesios 4:11-12.

Todo lo que Dios es en mí y todo lo que me da es para compartirlo y trasmitírtelo a ti, ya que Dios nos ha dotado de dones sobrenaturales para ser de bendición a los demás. Todo lo que recibo es para dar y ser de bendición. Dios me dijo: te bendeciré y serás de bendición y para esto mismo te he levantado para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. Dios nos ha ungido con su Espíritu Santo y con poder para hacer bienes y sanar a todos los oprimidos por el diablo porque Dios está con nosotros. (Juan 16:13)
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
(Juan 16:14)
El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
(Santiago 4:7)
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
(Juan 10:10)
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

(Isaías 61:1)

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;

(Isaías 61:2)

a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro (Dios va a juzgar a todos los que quieran destruir la obra de Dios aunque sea ministros religiosos) a consolar a todos los enlutados;

(Isaías 61:3)

a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

(Isaías 61:4)

Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.

¡VIENE UNA REFORMA DE PARTE DE DIOS!

¡CADA COSA SERÁ PUESTA EN SU LUGAR!

¡DIOS DARA GRACIA A LOS HUMILDES Y LEVANTARÁ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD!

¡DIOS REVELARÁ LAS INTENCIONES Y LOS PENSAMIENTOS OCULTOS DE LOS CORAZONES DE LOS MINISTRO RELIGIOSOS!

¡ESTE ES EL MOMENTO Y EL TIEMPO DE DIOS!

(Hebreos 4:13)

Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Dios bendiga a los miles de siervos de Dios humildes y sinceros que son de bendición y salvación para las personas. Este es el tiempo que reciban valentía de parte de Dios y esgriman las armas de la luz, dios los sacará del anonimato y la gente sensible a las cosas de Dios los reconocerán.

Ser buenos, humildes y trasmitir el amor de Dios y su poder será su característica principal.

Benditos los que vienen en el nombre del Señor.

Predicador Gustavo Isbert.

Hacerse cristiano….

Hacerse cristiano no significa aceptar una filosofía o un juego de normas, o creer en una lista de principios abstractos;

Abrazar la fe cristiana sig­nifica permitir a Dios que entre y viva en nosotros. (Colosenses 1:27.)

Abrazar la fe cristiana significa arrepentirnos. (He­chos 2:38; 26:18.) Y eso, a su vez, significa querer ser diferentes, admitir que estamos en el mal camino y que queremos volver a la buena senda. Muchos vie­nen a Jesús, porque saben que están en un callejón sin salida, ca­mino a la destrucción. Si están dispuestos a cambiar, Jesús los acepta y atiende a sus necesidades.

Abrazar la fe cristiana significa convertirnos. (He­chos 3:19; Mateo 18:3.) Y para eso hay que darse vuelta y caminar en la dirección opuesta -la verda­dera dirección- con Jesús.

Abrazar la fe cristiana significa ser perdonado. (Salmo 103:11-12.) Y eso significa ser despojados de nuestros pecados como si jamás hubieran existido y que no queden ni rastros de ellos. Mas aún, signi­fica ser perdonados cada día, ¡vivir en estado de perdón! (1 Juan 1:9.)

Abrazar la fe cristiana es nacer de nuevo. (Juan 3:1-21; 1 Pedro 1:23.) Y aquí llegamos al centro del asunto. Un erudito y anciano dignatario fue a Jesús de noche buscando respuestas a sus interrogantes. Jesús le dijo:

Nicodemo, tienes que nacer de nuevo.

El anciano sacudió la cabeza. -¿Como es posible que un hombre ya grande vuelva a nacer? ¿Puede acaso entrar de nuevo en el vientre de su madre para volver a nacer?

Jesús le respondió: Nicodemo, no estoy hablando del nacimiento físico; eso ya sucedió. Tienes que nacer del Espíritu. (Del Espíritu Santo).

¿Qué quiso decir Jesús?

La Biblia nos enseña que Dios creó al hombre con la capacidad suficiente para conocerle y correspon­derle. Pero desde el comienzo el hombre interrumpió esa relación y cuando lo hizo, murió espiritualmente y transmitió esa muerte espiritual a todos sus des­cendientes. Lo mas recóndito de nuestra personalidad toma el nombre de "espíritu" o pneuma en griego, y fue creado con el propósito principal de conocer a Dios. Los animales tienen cuerpo y alma, pero los hombres tienen cuerpo, alma y espíritu. (1 Tesalo­nicenses 5:23.) Cuando el hombre, en el comienzo, destruyo la relación con Dios -lo que llamamos la caída del hombre- murió esa parte recóndita, o que­do fuera de acción, y siempre desde entonces el hombre actuó a impulsos de su alma y de su cuerpo. (Génesis 2:17.) ¡No es de extrañar entonces que nos ha­yamos metido en semejante enredo! El "alma", psiquis en griego, es el componente psicológico, formado por nuestro intelecto o voluntad, y nuestras emocio­nes. Esta parte de nuestra personalidad es maravillosa cuando esta bajo el control de Dios a través del Es­píritu, pero es capaz de cosas terribles cuando esta descontrolada.

He aquí el por qué la historia de la humanidad está plagada de odio, derramamiento de sangre, crueldad y confusión; los seres humanos están muertos espiri­tualmente: "muertos en vuestros delitos y pecados", (Efesios 2:1) procurando vivir de acuerdo al alma pero fuera de todo contacto con Dios y, por lo tanto, perdidos. (Lucas 19:10.) La palabra "perdido" sig­nifica que no sabemos dónde estamos, a dónde vamos, o para qué somos. Si no se corrige esta situación, naturalmente significa el infierno, significa que la persona se perderá eternamente, y morará en la oscu­ridad, en el miedo, en la rebelión, en el odio, separado de Dios para siempre; y no solamente eso, sino que será parte de la interminable destrucción del diablo y sus ángeles, porque allí no habrá "tierra de nadie". Por lo tanto, la necesidad más urgente y apremiante es renacer, volver a la comunión con Dios; y eso, exac­tamente, es lo que Jesucristo nos ofrece. Por medio de Jesús, y por Jesús solamente -no hay otro ca­mino- se manifiesta la vida de Dios que alienta su vida en nosotros. (Juan 10:10.)

Sin embargo, las iniquidades que cometimos cuando estábamos perdidos y fuera del contacto con Dios, levantaron un muro divisorio de pecado y de culpabilidad que hacían imposible recibir esta nueva vida. (Isaías 59:2.) Dios es amor pero también es justicia. No puede "dejar pasar por alto" lo que hacemos, de la misma manera que un padre amante no puede "dejar pasar por alto a su hijo" si sabe que es cul­pable de un delito. El padre tendría que insistir ante el muchacho para "que se entregue" a las autoridades. Pero si el joven estuviera realmente arrepentido, seria una buena ocasión para que el padre ofreciera pagar la multa, o cumplir una sentencia, o aun morir en su lugar, si tal cosa fuera posible. En ese caso se habría satisfecho tanto a la justicia como al amor.

Y esto es justamente lo que hizo Jesús. Satisfizo los requerimientos de la justicia al morir por nosotros. Jesús era Dios en carne humana, la encarnación de la segunda persona de la divinidad, el Dios Creador, por quien el Padre creó el universo. (Efesios 3:9; Hebreos 1:2.) El no tuvo ni pecado ni culpa. Cuando Jesús murió en la cruz, porque era Dios y porque era inocente, satisfizo totalmente la justicia en bene­ficio de todos los pecados que el hombre había cometido o que cometería en el futuro.

De esta manera resolvió Jesús el problema de nues­tra culpabilidad que nos mantenía apartados de Dios, y cuando murió y resucitó quedó abierto el camino al Padre para enviar al Espíritu Santo, por medio de quien fué posible que la vida de Dios se hiciera presente y morara en nosotros. El único requisito que se nos exige a nosotros es que reconozcamos que he­mos vivido en el error y pidamos perdón. Luego debemos pedirle a Jesús que venga y viva en nosotros y que sea nuestro Señor y Salvador. Por medio del Espíritu Santo, Jesús entra en nuestras vidas, nues­tros pecados son borrados por su sangre derramada, y obtenemos una vida diferente. Y el Espíritu Santo se une a nuestro espíritu (1 Corintios 6:17) haciéndolo pasar de muerte a vida; "nace de nuevo" y se transforma en lo que Pablo llama una "nueva cria­tura". (2 Corintios 5:17; Apocalipsis 21:4-5.)

Esa nueva vida creada por el Espíritu Santo en nosotros, es lo que Jesús llama "vida eterna". Esto va mucho mas allá de un mero "seguir andando"; es la vida de Dios en nosotros, la clase de vida que nunca se acaba, que nunca se cansa, que nunca se aburre, que es siempre gozosa y lozana. (1 Juan 5:11.)

¡He aquí hago nuevas todas las co­sas!" Y no una sola vez, sino continuadamente, dice Jesús. ¡Es el permanente renovador! Se nos ha pro­metido que andaremos en "novedad de vida" que es lo mismo que decir vida eterna: siempre bien, siem­pre renovándonos.

La palabra "eterno" significa lite­ralmente "sempiterno", que nunca envejece.

Isaías dice: "Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantaran las alas como águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán." (Isaías 40:31.).

¿Cómo aceptamos el perdón y recibimos esta nueva vida?

1. Dándonos cuenta que hemos estado extraviados, yendo en una dirección equivocada y que esta­mos ansiosos de andar en los caminos de Dios.

2. Admitiendo que estuvimos equivocados y pidiéndole al Padre que borre nuestras culpas y peca­dos, con la sangre de Jesús.

3. Pidiéndole a Jesucristo, el Unigénito Hijo de Dios, que entre en nuestras vidas y sea nuestro Salvador y Señor. (Apocalipsis 3:20.)

4. Creyendo que el ha venido en el instante en que lo pedimos. Agradecerle por salvarnos y darnos la nueva vida. (1 Juan 5:11-15.)

He aquí una sencilla oración que podemos elevar si decidimos recibir a Jesús:

"Querido Padre, creo que Jesucristo es tu Hijo Unigénito, que se hizo un ser humano, derramó su sangre y murió en la cruz para limpiar mi culpa y mi pecado que me separaban de ti. Creo que se levantó de entre los muertos, físicamente, para darme nueva vida. Señor Jesús, te invito a que entres en mi cora­zón. Te acepto como mi Salvador y Señor. Te con­fieso mis pecados y te pido que los borres. Creo que has venido, y vives en mí en este preciso instante.

¡Gracias, Jesús!"

Cuando decimos esta oración, podemos sentir o no que algo ha ocurrido. Nuestro "espíritu" que tome vida a través de Jesucristo, se esconde mas profun­damente que nuestras emociones; de ahí que a veces se exterioriza una reacción emocional y otras veces no. Sea que sintamos o no sintamos algo de inme­diato, descubriremos que somos distintos, porque Je­sús cumplirá lo que ha prometido. Jesús nunca falta a su palabra. El dijo: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." (Mateo 24:35.)

Dios está levantando hoy a sus verdaderos “generales”.

Dios está levantando hoy sus generales para comandar su “ejército” de amor, paz compasión para la gran cosecha final.

Dios está derramando espíritu de valentía sobre su pueblo. Ellos pueden decir como Moisés:

(Éxodo 32:26)
Se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. (Muchos se juntaron con él).

(1 Crónicas 12:22)

Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios. (Muchos vinieron con él). Porque David estaba dispuesto a hacer la voluntad de Dios con valentía y sin importar el costo.

(Hechos 13:22)

Quitado éste, (Saúl) les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.

Saúl era un rey arrogante y a quien nadie le podía aconsejar ni contradecir, hacía todo para su propia satisfacción, grandeza, gloria y orgullo y perseguía para matar a los verdaderos siervos de Dios y a todo aquel que le podía “hacer sombra”.

Hoy hay muchos como Saúl que Dios va a quitar y hay muchos como David que están en "cuevas" en el anonimato que Dios va a levantar porque Dios conoce sus corazones.

Dios va a remover a muchos como Saúl (1 Samuel 15:11) y Elí (1 Samuel 3:12-13) y va a levantar a otros como David y Samuel. ¡Esto es palabra de Dios para este tiempo!

Lea por favor estas escrituras y saque sus propias conclusiones:

(1 Samuel 16:7) ¡Hasta Samuel se confundió por las apariencias!

Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

(1 Samuel 16:11)

Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas.

(1 Samuel 16:12)

Envió, pues, por él, y le hizo entrar…Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es.

Dios eligió a David (el más ignorado por su propio padre) porque conoce el corazón de cada uno.

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