Vea la disposición de Jesús:
Note usted las preguntas de Jesús a las personas, primero a un ciego, luego a la familia de Juan. Luego a un paralítico, luego a un leproso (enfermedad imposible de curar en ese tiempo).El tiene la disposición de sanar, de hacer milagros, de cambiar situaciones y su disposición no ha cambiado luego de resucitar, solo que ahora está en todas partes del mundo al mismo tiempo y no está con las limitaciones que tenía cuando estaba en la tierra.
(Marcos 10:51)
Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.
(Marcos 10:36)
El les dijo: ¿Qué queréis que os haga?
(Juan 5:6)
Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?
(Mateo 8:2)
Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
(Mateo 8:3)
Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.
El nos dice que le pidamos y que El va a contestar.
(Mateo 7:7)
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
(Mateo 7:11)
¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Si hay algo imposible entonces puede Dios hacerlo, porque no hay nada imposible para El.
(Marcos 10:27)
Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.
Y si agregamos a esto que el es el más bueno de todos y el que más nos ama entonces podemos tener fe para que el haga cualquier tipo de milagro cuando lo necesitamos y vamos a El en oración.
(Marcos 10:18)
Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros, esperemos siempre milagros de El y vivamos con su paz, sabiendo que el Todopoderoso está con nosotros siempre.
Reciba la paz de Dios y un abrazo de Jesús y mío.
Predicador Gustavo Isbert.
Ninguna condenación ni culpa.
Marcos 3:28 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados
a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean.
Lucas 15: 18.20.
Aquí podemos leer, cual debe ser nuestra actitud con nuestra vida de pecado y con Dios, y cual es la actitud de Dios para con nosotros.
Romanos 8:32
1 Juan 4:9-10,16
Ejemplos de personas perdonadas por Dios:
Manasés: 2 Crónicas 33:1-20
El ladrón de la cruz: Lucas 23:43
Isaías: Isaías 6:5-7
Zaqueo: Lucas 19:1-10 Jesús vino a buscar y salvar lo que se
había perdido.
El publicano (y el fariseo): Lucas 18:9-14.
Pedro: Lucas 5:8-11
Pablo: 1 Timoteo 1:15-16
Leer:
Santiago 5:20. Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino,
salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.
Hechos 3:19-20. Así que arrepiéntanse y conviértanse para que sean borrados
vuestros pecados y para que vengan de la presencia del Señor Jesucristo tiempos de
alivio.
La mayor alegría en el cielo sucede cuando un pecador perdido se arrepiente y es
encontrado. Lucas 15: 7, 10, 23-24, 32.
Por favor repita esta oración de todo el corazón:
Oración: Dios mío en este momento decido volverme a ti, me arrepiento de todos
mis pecados y te pido perdón por cada uno de ellos. Gracias porque Jesucristo
murió en mi lugar en la cruz, pagó delante de ti toda mi deuda, llevó mi culpa y
el castigo de mi pecado que es la muerte eterna.
Querido Jesús: tomo ahora la decisión de seguirte para siempre, te pido que
entres en mi vida y me des tu Espíritu Santo.
Te recibo ahora como mi Salvador, como mi Señor y como mi Rey.
Muchas gracias porque mis pecados fueron borrados, ahora soy tu hijo, soy
salvo y estaremos juntos desde hoy y para siempre. Amén.
Dios te bendiga mucho: Gustavo Isbert
www.elcieloesunlugar.com.ar
Ninguna condenación ni culpa hay para los que son de Cristo. (Estos son pasajes tomados de La Santa Biblia sobre este tema).
(Romanos 8:1)
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
(Juan 3:17)
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
(Juan 3:18)
El que en él cree, no es condenado.
(Romanos 8:34)
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
(Juan 5:24)
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
(Salmos 32:2)
Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño.
(Romanos 4:8)
Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.
(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
(Romanos 8:33)
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
(Romanos 8:34)
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
(1 Juan 3:20)
pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.
(1 Juan 1:7)
pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
(Apocalipsis 1:5)
y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.
(Apocalipsis 1:6)
y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
(1 Juan 1:9)
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
(1 Juan 2:1)
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
(Efesios 4:32)
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
(Colosenses 2:13)
Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.
(Colosenses 3:13)
soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
(Romanos 3:24)
siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
(Romanos 5:1)
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
(Romanos 5:9)
Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
(Romanos 5:10)
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
(1 Corintios 6:19)
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
(Gálatas 3:24)
De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
(Romanos 8:28)
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
(Romanos 8:29)
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
(Romanos 8:30)
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
(Romanos 8:31)
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
(Romanos 8:33)
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
(Romanos 8:34)
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
(Romanos 8:35)
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
(Romanos 8:36)
Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
(Romanos 8:37)
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
(Romanos 8:38)
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
(Romanos 8:39)
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
(Hebreos 10:11)
Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
(Hebreos 10:12)
pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
(Hebreos 10:14)
porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
(Hebreos 10:22)
acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
(1 Pedro 1:8)
a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;
(1 Pedro 1:9)
obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.
(1 Pedro 2:24)
quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
(1 Pedro 2:25)
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
(1 Pedro 2:24)
Cristo mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, para que nosotros muramos al pecado y vivamos una vida de rectitud. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.
(1 Pedro 2:25)
Pues ustedes andaban antes como ovejas extraviadas, pero ahora han vuelto a Cristo, que los cuida como un pastor y vela por ustedes.
(1 Pedro 3:18)
Porque Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, una vez para siempre. Él era inocente, pero sufrió por los malos, para llevarlos a ustedes a Dios.
(Apocalipsis 7:10)
y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.
(Apocalipsis 21:7)
El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.
MENSAJE DE SALVACIÓN Iglesia Cristo Rey Calle 9 de Julio 1563 e/30 y 32 Miramar
Hay solo dos lugares para pasar la eternidad ¿En cual quiere estar por los siglos de los siglos?
(Mateo 25:34) Esto sucederá en el tiempo del fin.
Entonces el Rey (Jesucristo) dirá a los que estén a su derecha: Vengan, ustedes, que son benditos de mi Padre, hereden el Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo.
(Mateo 25:41)
Luego dirá a los que estén a su izquierda: Apártense de mí… al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
(Mateo 25:46)
E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.
Dios nos ama y quiere que estemos con El para siempre.
(Apocalipsis 21:3)
Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: ¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos.
(Apocalipsis 21:4)
Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más.
(Apocalipsis 21:5)
Y el que estaba sentado en el trono dijo: ¡Miren, hago nuevas todas las cosas! Entonces me dijo: Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza.
(Apocalipsis 22:3)
Ya no habrá más maldición sobre ninguna cosa, porque allí estará el trono de Dios y del Cordero, y sus siervos lo adorarán.
(Apocalipsis 22:4)
Verán su rostro y tendrán su nombre escrito en la frente.
(Apocalipsis 22:5)
Allí no existirá la noche —no habrá necesidad de la luz de lámparas ni del sol —porque el Señor Dios brillará sobre ellos. Y ellos reinarán por siempre y para siempre.
Dios ya hizo TODO para que podamos ir al cielo. Nos dice que oremos por los perdidos, que les prediquemos en todo tiempo y lugar etc.
Los creyentes de los comienzos del cristianismo habían entendido esto y lo ponían en práctica.
(Hechos 5:42)
Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.
(1 Juan 4:9)
Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él.
(1 Juan 4:10)
En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.
Pero tenemos pecados.
(Romanos 3:23)
Todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
(Romanos 3:24)
Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.
(Romanos 5:8)
Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores
(Romanos 6:23)
Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.
(Juan 11:25)
Dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
(Juan 11:26)
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
(Juan 3:16)
Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
(Juan 3:17)
Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.
Jesús es el único camino al cielo.
(Juan 14:6) Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.
(Hechos 4:12)
¡En ningún otro hay salvación! (Solo en Jesús). Porque Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos.
Jesucristo es Dios.
(Juan 14:8)
Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
(Juan 14:9)
Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.
Todos saben que Jesús murió en la cruz y resucitó, pero no todos saben que el murió en nuestro lugar como nuestro sustituto y pagó nuestra deuda (que teníamos por nuestros pecados) con Dios.
(1 Pedro 2:24)
Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, fuimos nosotros curados.
Por eso ahora podemos estar bajo la protección de nuestro gran Pastor.
(1 Pedro 2:25)
Antes eran como ovejas que andaban descarriadas. Pero ahora han vuelto a su Pastor, al guardián de sus almas.
Debemos también creer esto:
(1 Pedro 3:18)
Cristo sufrió por nuestros pecados una sola vez y para siempre. (No se necesitan más sacrificios). Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores (en lugar de todos) para llevarlos a salvo con Dios.
También debemos arrepentirnos de todos nuestros pecados y volvernos a Dios.
(Hechos 3:19)
Ahora pues, arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios para que sus pecados sean borrados.
(Hechos 3:20)
y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;
Debemos recibirle (a Jesús) y decirle que entre El en nosotros y tome el control de nuestras vidas.
(Juan 1:12)
A todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
(Apocalipsis 3:20)
¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré a ti y cenaremos juntos como amigos.
Debemos tomar una decisión y decírsela a Dios en oración: Usted puede hacer una oración como esta:
Oración: Querido Jesús gracias por morir por mí y pagar mi deuda de pecado con Dios. Me arrepiento de cada uno de mis pecados y te entrego mi vida.
Te recibo ahora como mi Salvador y mi Rey. Amén
(Romanos 5:1)
Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros.
(Romanos 8:1)
Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.
(Romanos 6:23)
El pago que da el pecado es la muerte,(por eso Cristo murió en nuestro lugar como nuestro substituto) pero el don (regalo) de Dios es vida eterna en unión con Cristo Jesús, nuestro Señor.
(Romanos 6:22)
Pero ahora, libres de la esclavitud del pecado, han entrado al servicio de Dios. Esto sí les es provechoso, pues el resultado es la vida santa y, finalmente, la vida eterna.
Dios además te da el poder para no practicar el pecado.
(1 Juan 3:9)
Los que han nacido en la familia de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque la vida de Dios está en ellos. Así que no pueden seguir pecando, porque son hijos de Dios.
(1 Juan 5:18)
Sabemos que los hijos de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque el Hijo de Dios los mantiene protegidos, y el maligno no puede tocarlos.
Cuando se predica sucede que:
(Juan 10:27) (dice Jesús):
Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.
(Juan 10:28)
Y yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano.
(Juan 10:29)
Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar.
La salvación está asegurada. Si tenemos a Cristo (y somos de El), al morir iremos al cielo directamente para estar con El para siempre. Así lo dice Dios.
(1 Juan 5:11)
Y este es el testimonio que Dios ha dado: El nos dió vida eterna, y esa vida está en su Hijo Jesucristo.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (Eterna).
(1 Juan 5:13)
Les he escrito estas cosas a ustedes, que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(Romanos 8:31)
¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como éstas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra?
(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?
El tiene todo preparado para nosotros en el cielo.
(Juan 14:2)
En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar.
(Juan 14:3)
Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté.
(1 Juan 3:2)
Queridos… ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga. Pero sí sabemos que seremos como El, porque lo veremos tal como él es.
(Apocalipsis 22:12)
Miren, yo vengo pronto, y traigo la recompensa conmigo para pagarle a cada uno según lo que haya hecho.
www.elcieloesunlugar.com.ar
(Romanos 12:9-14)
No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno.
Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente.
No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo.
Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan paciencia en las dificultades y sigan orando.
Estén listos para ayudar a los hijos de Dios cuando pasen necesidad. Estén siempre dispuestos a brindar hospitalidad.
Bendigan a quienes los persiguen. No los maldigan, sino pídanle a Dios en oración que los bendiga.
(Romanos 12:17)
Nunca devuelvan a nadie mal por mal. Compórtense de tal manera que todo el mundo vea que ustedes son personas honradas.
(Romanos 12:21)
No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien.
(Romanos 13:8-10)
No deban nada a nadie, excepto el deber de amarse unos a otros. Si aman a su prójimo, cumplen con las exigencias de la ley de Dios.
Pues los mandamientos dicen: No cometas adulterio. No mates. No robes. No codicies. Estos y otros mandamientos semejantes se resumen en uno solo: Ama a tu prójimo como a ti mismo.
El amor no hace mal a otros, por eso el amor cumple con las exigencias de la ley de Dios.
(Mateo 22:36-40)
Le preguntaron a Jesús.: Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante en la ley de Moisés?
Jesús contestó: Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el primer mandamiento y el más importante.
Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Toda la ley y las exigencias de los profetas se basan en estos dos mandamientos.
(1 Corintios 13:4)
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
(1 Corintios 13:5)
no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
(1 Corintios 13:6)
no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
(1 Corintios 13:7)
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
(Juan 13:34)
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
(Juan 13:35)
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
(1 Juan 4:9-11)
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.
(Juan 15:12)
Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.
(Juan 15:9)
Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado.
GRACIAS SEÑOR JESÚS.
Cuando tenemos un llamado de Dios y lo conocemos en alguna medida es imposible vivir un solo día sin tener una conversación con El o no pasar tiempo con El o estar mucho tiempo sin recibir una palabra de El. Es un deseo tan grande de estar en su presencia que es irresistible. Tienes un anhelo tan grande de Dios mismo, (que se incrementa cuando recibes el Bautismo en el Espíritu Santo), que si no te acercas a El en oración, te viene como una soledad, angustia, tristeza y muchas cosas semejantes, que solo en la presencia de Dios se pueden saciar.
Solo en su presencia se cambia tu desaliento en fe y tu tristeza en gozo. Solo en su presencia es cuando recibimos palabra fresca para su pueblo y para nosotros.
Es solo “en su secreto” donde El nos lava y limpia de aquellas cosas que se nos “pegan” en el diario vivir. Es allí donde Jesús nos lava con su aceite fresco y renueva.
Si estás mal, apártate a orar y quédate allí y verás el gran cambio que Dios hace y pasarás de ver las cosas desde tu punto de vista a verlas desde el punto de vista de Dios y entonces todo cambia.
El es más importante que el agua y el oxigeno (debe ser así) porque el hombre fue creado para estar con El.
Muchas personas al ver orar a un hombre de Dios no lo entienden o piensan que es un fanático o que está perdiendo el tiempo, pero si supieran y experimentaran lo que es estar en su presencia aunque sea solo un minuto y además “sentirlo” no
podrian estar un día sin acercarse a El en oración.
El cielo será algo muy maravilloso, y hay cosas que ni podemos imaginarlas de hermosas, pero lo mejor de todo será su maravillosa presencia y el gozo que produce estar con El.
Quiero compartirte brevemente unas experiencias: El día que me convertí a Cristo y el día que recibí el Bautismo en el Espíritu Santo (un año y medio después) ví a Jesús cerca de mí y su presencia me producía un gozo tan increíble que no se puede sentir en la tierra nada semejante, el gozo recorría todo mi cuerpo cuando Jesús se acercaba a mí y tuve que decirle Señor: ¡aléjate de mi, porque me voy a morir de gozo! y entonces el retrocedió un poco y fue algo maravilloso.
La segunda vez me habló y me dijo “Gustavo: has recibido lo que viniste a buscar” y otras cosas más y recibí el Bautismo en el Espíritu Santo y hablé en lenguas según lo que dice Hechos 2:4 en la Biblia y lo hago hasta hoy, casi 40 años después. Te digo de verdad, que no hay día que no paso tiempo con El y es maravilloso y todo lo que escribo lo recibo en su presencia. A pesar de todo eso que digo, El no nos llamó a gozarnos con El las 24 horas, hay un tiempo para todo y El quiere que salvemos almas, trabajemos, descansemos, prediquemos etc. Hay muchas cosas que hacer en este mundo pero la haremos mejor si estamos con El y la hacemos en yugo con El.
(Jeremías 23:22)
Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo.
(Salmos 16:2)
Dios, no hay para mí bien fuera de ti.
(Salmos 16:7-9)
Bendeciré a Jehová que me aconseja;
Aun en las noches me enseña mi conciencia.
A Jehová he puesto siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
Mi carne también reposará confiadamente;
(Salmos 16:11)
Me mostrarás la senda de la vida;
En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre.
(Salmos 65:4)
Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti.
(Isaías 26:9)
Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte.
(Salmos 84:2)
Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;
Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
(Salmos 84:10)
Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,
Que habitar en las moradas de maldad.
Por Gustavo Isbert
Una vida cristiana “exitosa” para Dios no estará basada en cuanto trabajo o cosas hemos hecho, ni los cargos “religiosos” que hemos tenido o tenemos, sino mas bien en cuanto hemos obedecido, amado, acercado a Dios y haber cumplido su plan para nosotros.
En el cielo nos llevaremos grandes sorpresas porque solo Dios conoce las verdaderas intenciones de los corazones y las verdaderas motivaciones.
(Juan 17:4)
Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.
(1 Corintios 4:5)
Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.