a) Escrituras clave
Hebreos 12:1-13
Apocalipsis 3:19
Mateo 18:15-17
1 Corintios 11:32
Job 5:17
2 Timoteo 1:7
Proverbios 23:23
b) Introducción
Se traducen dos palabras griegas como «disciplina». La primera es «sophronismus» que literalmente significa «salvar la mente». Es una amonestación o llamamiento a la salud mental o al autocontrol. La segunda palabra es «paideuo» que también se traduce como «castigo» o «crianza» y principalmente denota «enseñanza o instrucción de un niño».
c) Disciplina en la vida
1. Dios disciplina a los que ama
– Para traernos bendición; por tanto no debemos despreciar la disciplina del Señor (Job 5:17).
– Por nuestros pecados (Salmo 39:11).
– Para hacernos descansar en los días de aflicción (Salmo 94:10-13).
– Como castiga el padre al hijo a quien quiere (Proverbios 3:11-12; Deuteronomio 8:5).
– Por juicio (1 Corintios 11:32).
– Para que no seamos condenados con el mundo (1 Corintios 11:32).
– Porque nos acepta como hijos suyos (Hebreos 12:5-7).
– Y entonces deberíamos respetar a Dios (Hebreos 12:9).
– Y entonces deberíamos someternos a su disciplina y vivir (Hebreos 12:9).
– Para nuestro bien para que compartamos en su santidad (Hebreos 12:10).
– Porque la disciplina produce en aquellos que en ella han sido ejercitados, un fruto apacible de justicia (Hebreos 12:11).
– Y cuando sea necesario, necesitamos ser celosos y arrepentirnos (Apocalipsis 3:19).
2. Dios disciplina a las naciones
– Hablándoles (Deuteronomio 4:36; Jonás 1:2).
– Porque merecen castigo (Salmo 94:10; Jeremías 30:11).
– Porque actúan como un novillo indómito (Jeremías 31:18).
– Porque le dan la espalda a Dios y no la cara (Jeremías 32:33).
– Sólo con justicia (Jeremías 46:28).
3. Dios espera que disciplinemos a nuestros hijos
– El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; más el que lo ama, desde temprano lo corrige. (Proverbios 13:24).
– Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo. (Proverbios 19:17).
4. Dios espera que llevemos una vida disciplinada (Proverbios 23:23).
– Para que podamos ser un ejemplo a nuestros hijos y la próxima generación de creyentes (Deuteronomio 11:2).
– Para que no seamos esclavizados por las cuerdas del pecado (Proverbios 5:22).
– Para que no muramos ni erremos por la locura (Proverbios 5:23). – Porque la disciplina es una forma de vida (Proverbios 6:23).
– Porque el que ama la disciplina ama el conocimiento, y el que odia la corrección es estúpido. (Proverbios 12:1).
– Porque la disciplina ignorada lleva a la pobreza y vergüenza, pero todo el que haga caso a la corrección es honrado (Proverbios 13:18).
– Porque la disciplina dura espera a aquel que sale del camino (Proverbios 15:32).
-Porque el que ignora la disciplina se menosprecia a sí mismo, pero todo el que haga caso a la corrección gana entendimiento (Proverbios 15:32).
d) Disciplina en la Iglesia
La Biblia nos da líneas de guía claras respecto a la disciplina en la iglesia:
Camino a la vida es guardar la instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra. (Proverbios 10:17)
La reconvención es molesta al que deja el camino; y el que aborrece la corrección morirá. (Proverbios 15:10)
Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Sino los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. (Mateo 18:15-17)
– Hemos de velar y mantenernos lejos de aquellos que causan divisiones y ponen obstáculos en nuestro camino que son contrarios a la enseñanza de la Palabra de Dios (Romanos 16:17).
– Hemos de juzgar a los que están en la iglesia y Dios juzgará a los que están fuera de ella (1 Corintios 5:12-13)
– Todo asunto debe ser establecido por el testimonio de dos o tres testigos (2 Corintios 13:1).
Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espín de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. (Gálatas 6:1)
– Mantente lejos de los vagos y aquellos que no viven según las enseñanzas de la Palabra de Dios
(2 Tesalonicenses 3:6; 1 Tesalonicenses 5:14).
No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre. (1 Timoteo 5:1)
Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman. (1 Timoteo 5:19-20)
Al hombre que causa divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio. (Tito 3:10-11)
A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada con su carne. (Judas: 22-23)
e) Aceptar a los que vuelven de sus caminos impíos
No debemos ser demasiado severos con los que disciplinamos, sino estar dispuestos a aceptarles de nuevo cuando vuelvan la espalda a sus caminos impíos. Dios mismo es un Dios misericordioso. No disfruta de la muerte de los malos, sino que preferiría que diesen la espalda a sus caminos malos y que vivieran (Ezequiel 33: 10-20). Nosotros no deberíamos gozamos cuando vemos gente caer en pecado. Necesitamos hacer todo lo que podamos para restaurarlos a un lugar, de rectitud ante Dios.
Pero si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado a mí solo, sino en cierto modo (por no exagerar) a todos vosotros. Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él. (2 Corintios 2:5-8)
f) Preguntas y puntos de meditación
1. ¿Necesitamos la disciplina para estar firmes en la fe? (Tito 1:13).
2. Menospreciar la sabiduría y la sabiduría es necio (Proverbios 1:7).
3. Como discípulos de Jesús, ¿cuál debería ser nuestra reacción ante el infortunio? (Hebreos 12:7).
4. ¿Quién sufre disciplina? (Hebreos 12:7-8).
5. En Suecia es contra la ley pegar en las nalgas a tus propios hijos. Esto ha llevado a una actitud de rebelión en la vida y a una falta de disciplina en general.
6. ¿Por qué los ancianos en la iglesia necesitan vivir una vida disciplinada? (Tito 1:8).
7. ¿Por qué es tan importante la disciplina en la iglesia? (1 Corintios 5:6-7).
8. ¿Por qué Pablo «entregó a Satanás» a algunas personas para disciplinarias en la esperanza de restaurarles a justicia? (1 Corintios 5:5; 1 Timoteo 1:20).
9. ¿Es correcto para un cristiano ir a la ley para demandar o acusar a otro cristiano? Si no, ¿ante quién se deberían arreglar disputas entre cristianos?
10. Lee las palabras de Jesús en Mateo 18:15-17. En vez de ira juicio, ¿qué debería hacer un cristiano cuando se entera de que un hermano cristiano ha pecado contra él?
¿Qué deberíamos hacer después de haber ido a nuestro hermano en el Señor y haberle explicado su pecado contra nosotros y que nos haya ignorado por completo?
¿Qué deberíamos hacer después que el hermano haya rehusado escuchar a los testigos? ¿Qué se puede hacer después que nuestro hermano no oiga lo que dice la iglesia?
11. ¿Cuál fue la reacción de Jesús con la mujer que sorprendieron en adulterio? (Juan 8:3-11).
12. ¿Cuál debería ser la motivación detrás de la disciplina en la iglesia? (1 Corintios 13:1-8).
g) Resumen y aplicación
1. Un discípulo de Jesús necesita vivir una vida disciplinada si quiere llegar a algún sitio con Dios.
2. El escritor de la mayoría de los proverbios, el rey Salomón, sugiere que leamos Proverbios para alcanzar o adquirir la disciplina en la vida (Proverbios 1:1-13).
3. «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio». (2 Timoteo 1:7).
4. «Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados». (Hebreos 12:11).
5. «No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal». (Romanos 12:21).
6. La disciplina que surge de una motivación de amor mantiene a la iglesia en un lugar de rectitud.
7. «La Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor, con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de El». (Colosenses 3:16-17).
A. ORACION PRIVADA Y COLECTIVA
a) Escrituras clave
Mateo 6:5-18
Hebreos 10:19-22
Lucas 11:1-13
Filipenses 4:6-7
Romanos 8:26-27
Marcos 11:22-25
Efesios 6:18
1 Juan 5:14-15
b) ¿Qué es la oración?
Sencillamente expresado, oración es hablar con Dios. Es una comunicación bidireccional: nosotros hablamos con Dios y El habla con nosotros. La oración tiene muchas facetas que incluyen:
– Esperar en el Señor (Isaías 40:31; Salmo 6-1; Salmo 27:14).
– Interceder u orar por otros (Ezequiel 22:30; 1 Timoteo 2:1; Isaías 59:16)
– Pedir a Dios por lo que necesitamos (Mateo 7:7-11).
– Escuchar a Dios (Juan 10:27).
– Estar en guerra espiritual (Efesios 6:10-18).
– Agradecer a Dios (1 Tesalonicenses 5:18; 1 Timoteo 2:1).
– Ofrecer alabanza a Dios como sacrificio (Hebreos 13:15 ).
– Pedir a Dios que perdone nuestros pecados (1 Juan 1:9; Mateo 6:12).
c) ¿Necesitamos orar?
1. La oración no es algo hecho solamente porque tenemos que hacerlo, ni para agradar a Dios: es un privilegio. A nosotros, como verdaderos discípulos de Jesús, se nos es permitido venir ante Dios y hablar con El: el Rey de reyes, pero también nuestro amigo y Padre. Dios, que es Santo y omnisciente está dispuesto a tener audiencia con nosotros que somos pecadores e ignorantes en nuestra propia naturaleza.
2. La oración nos capacita para crecer espiritualmente. Libera perdón, fuerza, paz, guía y al Espíritu Santo en nuestra vida.
3. La oración nos capacita para cooperar con Dios.
– Dios nos ha comprometido a actuar en respuesta a la oración (Lucas 11:9-10).
– Dios está dispuesto a cambiar sus planes en respuesta a la oración (Génesis 18:20-32; Éxodo 32:9-14; 2 Reyes 20:1-6).
– A través de la oración, el Reino de Dios puede ser más plenamente establecido en la tierra (Mateo 6:10).
-Las posibilidades de la oración son ilimitadas porque el Dios a quien oramos no tiene límite (Romanos 8:32).
-Por medio de la oración llegamos a conocer a Dios y por tanto, construimos una relación con El. Mientras más tiempo pasemos con El, mejor le conoceremos y entenderemos mejor los caminos y planes de Dios (Hechos 10:1-21).
– La oración trae gloria a Dios el Padre (Juan 14:13).
– Se nos ha animado a orar continuamente (1 Tesalonicenses 5:17).
– A través de la oración podemos cambiar las circunstancias y situaciones para estar en línea con la voluntad de Dios y el corazón de Dios (Ezequiel 22:30).
– Por medio de la oración podemos bendecir a otros y salvarlos (2 Reyes 4:$-17; 1 Samuel 12:19).
– El no orar es pecar (1 Samuel 12:23). Cuando no oramos, fallamos a Dios, porque El dice: «Pedid de mí». (Juan 14:13-14; Santiago 4:2).
-Necesitamos estar involucrados en la oración intercesora (Ezequiel 22:30; Isaías 59:16). Estas son las oraciones donde nos ponemos en la brecha entre Dios y para quien estamos orando. Necesitamos tomarlo en serio cuando venimos a Dios con nuestras cargas y necesidades, y hasta luchar con Dios en oración
(Génesis 32:26).
d) ¿Con quién oramos?
– Puedes orar solo (Mateo 6:6).
– Puedes orar en acuerdo con uno o dos más (Mateo 18:19).
– Puedes orar con grupos de otros creyentes (Hechos 1:14; Hechos 2:42).
NOTA: Cuando oras con otros, asegúrate de que estés en un solo corazón con ellos, porque donde los hermanos moran juntos en unidad, allí el Señor manda la bendición (Salmo 133:1-3).
e) Impedimentos a la oración efectiva
– Indisposición al perdón (Marcos 11:25).
– Incredulidad (Hebreos 11:6).
– Duda/ falta de fe (Santiago 1:6-8).
– Pereza (Santiago 4:2).
– Motivos erróneos (Santiago 4:3).
– Pecado sin confesar (1 Juan 1:7-9; Isaías 59:1-2).
f) Satanás tiene miedo de la gente que ora
Porque:
– La oración funciona y trae el poder de Dios a nuestra vida como discípulos de Jesús.
– La gente que ora puede resistir al diablo y derrotar sus propósitos cuando comprenden la autoridad que tienen en Cristo (Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8-9).
– Satanás no sorprenderá con la guardia baja a aquellos que velan y oran (Mateo 26:41).
– La oración produce la voluntad de Dios y desbarata la voluntad de Satanás.
– La oración nos lleva a una relación más profunda con Dios ¡lo cual, precisamente, es lo que Satanás no quiere! Satanás, por lo tanto, se esfuerza para aniquilar nuestra vida de oración, o por lo menos hacerla inefectiva. Las herramientas que usa incluyen: distracciones, tentaciones, pensamientos impíos, condenación, ánimo a la duda, temor y desesperación, etcétera.
g) Tres fundamentos para confiar en la oración
(1) El carácter de Dios
– Nada es demasiado difícil para nuestro Padre Todopoderoso (Génesis 18:14; Jeremías 32:17).
– El es fiel y siempre cumple sus promesas (Salmo 91:4; Salmos 115:1; Salmos 111;7-8; 1 Reyes 8:56).
– Nos ama y quiere darnos esperanza y un futuro (Jeremías 29:11-14).
– El se ha comprometido a contestar la oración (Jeremías 33:3).
(II) Nuestra adopción
– Nuestro Padre quiere hacer que las naciones sean nuestra herencia (Salmo 2:8).
– Nuestro Padre desea damos buenos regalos (Mateo 7:7-11).
– Hemos sido adoptados como hijos de Dios (Gálatas 4:6-7).
– Tenemos acceso al padre por medio de Jesús (Efesios 2:18; Efesios 3:12).
(III) El Espíritu Santo
– Nos da un «espíritu de oración» (o súplica) (Zacarías 12:10).
– Nos ayuda en nuestra debilidad (Romanos 8:26).
– Intercede por nosotros según la voluntad de Dios (Romanos 8:27).
– Nos da la mente de Cristo (1 Corintios 2:10-16).
– Nos capacita para «orar en el Espíritu» (Efesios 6:18).
h) Cómo orar eficazmente
Porque la oración es tan importante y poderosa, la Biblia nos instruye a fondo en cómo orar eficazmente. Ora:
– Apelando al carácter de Dios (Génesis 18:25).
– Suplicando las promesas de Dios (Éxodo 32:13-14).
– Con alabanza y acción de gracias (Salmo 100:4).
– Con un corazón de compasión por los pobres y perdidos (Proverbios 21:13).
– En fe (Mateo 21:22).
– Morando en Jesús (Juan 16:23; Juan 14:13).
– Haciendo pleno uso del lenguaje de oración que el Espíritu Santo nos da (hablando en lenguas) (Romanos 8:26).
– Haciendo del Padre el foco de nuestra oración por medio de Jesús, y no aquello por lo que estamos orando (Gálatas 4:6; Mateo 7:9-11; Mateo 6:8,32)
– Con confianza en el trono de gracia de Dios (Hebreos 4:16).
– Con la motivación correcta y no sólo por beneficio egoísta (Santiago 4:3).
– Respetando a tu pareja en el matrimonio (1 Pedro 3:7).
– Con la mente clara y autocontrol (1 Pedro 4:7).
– Con la conciencia limpia (1 Juan 1:21-22).
– Según la voluntad de Dios (1 Juan 5:14-15; Mateo 6:10).
– En el Espíritu Santo (Judas 20; Efesios 6:18).
i) Jesús hizo de la oración una prioridad
Veía la oración más importante que la comida (Mateo 4:2), el dormir (Lucas 6:12), y ministrar (Lucas 5:15-16). Tomó tiempo para orar (Marcos 1:35; Mateo 14:23; Lucas 5:16) y oraba especialmente ante decisiones importantes (Lucas 6:12-15). Está intercediendo por los creyentes ahora a la diestra de Dios (Hebreos 7:25; Romanos 8:34).
j) Pasos en la oración privada y colectiva
1. Relájate y enfoca tu atención en Dios (Salmos 46:10). Esto puede ser animado por la alabanza y adoración; lectura y meditación de la Palabra de Dios; contemplación de la grandeza, poder y amor de Dios (Santiago 4:8; 2 Corintios 10:5). Somete tu mente a la voluntad de Dios y enfoca tu atención en El. En la oración privada debemos tomar el tiempo adecuado para Dios. Esto necesita disciplina al principio, pero pronto la disciplina se convierte no en un deber, sino en un gozo (Mateo 6:6). Escoge una hora del día o de la noche cuando no te vayan a molestar. Asegúrate de que tengas el suficiente tiempo no sólo para hablar con Dios, sino también para escucharle.
2. El pecado voluntario bloquea la comunión con Dios y da a Satanás un camino para entrar en nuestra vida. Confiesa cualquier pecado que el Espíritu Santo te muestre en aquel momento y recibe el perdón de Dios (1 Juan 1:9). También necesitamos perdonar a otros que nos han agraviado, no importa lo doloroso y equivocados que hayan sido (Mateo 6:12; Lucas 6:37-38). Jesús nos perdonó mucho y espera que perdonemos a otros sin guardar rencor. Cuando confesamos y perdonamos podemos aceptar la limpieza de Dios y saber que tenemos un corazón puro ante El.
3. Ora para que el Espíritu Santo te llene hasta rebosar (Efesios 5:18). En fe pide al Espíritu Santo que te dé poder, que te dirija y que ore a través de ti. Hablar en lenguas puede ayudar en esto (Romanos 8:26).
4. Sé protegido por la proclamación del señorío de Cristo en tu vida y la sumisión de Satanás a Dios (Santiago 4:7). También, vístete con toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-18).
5. Sé expectante de que Dios te hablará y por tanto espera en El (Salmo 62:3). Tres voces tienen acceso a tu mente cuando estás a solas orando: la tuya, la de Satanás y la de Dios.
– Con tu mente y voluntad entregadas a Dios, tu voz no hablará.
– Limpiado por la Sangre de Cristo, proclamando a Jesús como Señor, resistiendo a Satanás y protegido por la armadura de Dios, Satanás no puede hablar.
– Lleno con el Espíritu Santo, Dios hablará.
6. Cuando Dios te da algo que orar o decirle a El o a otros, sé obediente y dilo.
7. Sé determinado en seguir con ello, no importa los problemas que puedan surgir (Lucas 11:8; Lucas 18:1-8). Mucha gente falla en esta área. Necesitas orar, perseverando hasta que sepas que has llegado a algún sitio y la paz de Dios repose en tu corazón (Filipenses 4:7). No sigas, sin embargo, tus sentimientos. Habrá días en que la oración parecerá lejos de ti. Continúa en oración de todos modos, y Dios te bendecirá y te acercará a El otra vez.
8. Habla con normalidad y naturalidad a Dios. No hace falta que uses un lenguaje formal o religioso. Dios es tu Padre y te ama por ser tú mismo.
9. Cesa deliberadamente de preocuparte. Estar ansioso es un pecado y es una falta de confianza en tu Padre celestial, según Jesús (Mateo 6:25-34). Aproxímate siempre a la oración con fe en Dios.
10. Dios quiere que le presentes todos tus ruegos personales (Filipenses 4:6) porque no hay nada demasiado pequeño o trivial para tu Padre celestial. Sin embargo, también es importante orar por las necesidades de otros incluso en tu propio tiempo íntimo con el Señor. Sé específico porque Dios quiere que veas respuestas específicas a tus oraciones. Listas de oración pueden ayudar, pero cuando se agoten deja que el Espíritu Santo te guíe. En tu tiempo de oración privado a menudo es de ayuda el orar en voz alta porque ello evita que tu mente se distraiga.
11. Intercala la oración con alabanza y acción de gracias, especialmente por oración contestada. La alabanza y acción de gracias a Dios muchas veces liberan la oración porque libera el poder de Dios. La oración puede hacer todo lo que Dios puede hacer (Malaquías 3:10). La oración contestada edifica la fe y confianza en Dios, por tanto busca la oración contestada.
12. La oración alineada al ayuno da un filo cortante a la oración. Esto no es una palanca para poner en Dios, sino que es sencillamente una manera de negarte y disciplinarte para que haya menos de ti y más entregado a Dios en tu vida en ese momento.
k) Conclusión
La oración y las verdades de la Palabra de Dios son vinculadas de modo inextricable, porque mientras oramos según la voluntad de Dios como está indicado a través de su Palabra o por el Espíritu en oración, tenemos la promesa de que veremos la respuesta (1. Juan 5:14-15; Romanos 8:26-27). Es de vital importancia que pasemos tiempo con Dios y su Palabra como discípulos de Jesús. Recuerda, cualquiera puede orar por cualquier cosa en cualquier momento. La oración puede alcanzar cualquier necesidad en cualquier parte. La oración nos vincula con las posibilidades ilimitadas de Dios (Jeremías 33:3; Salmo 2:8).
B. LA ORACION EN EL MINISTERIO
a) Escrituras clave
Santiago 5:13-18 Juan 14:12-14 Isaías 64:4
b) Introducción
El lugar para empezar en ministerio efectivo es en oración efectiva. Si comprendemos la simpleza y el poder del don de la oración, entonces veremos que este ministerio está abierto a cada uno de nosotros. Después de todo, ¿qué es este ministerio sino la aplicación del poder de Dios a cualquier situación en que nos podemos encontrar. Todos podemos hacer esto mientras llegamos a confiar en el hecho de que Dios oye nuestras oraciones y las contestará con poder. El poder no nos pertenece a nosotros sino a El. Lo que El está buscando en nosotros es la apertura hacia su obra, para poder trabajar a través de nosotros y usarnos en cualquier situación en que El elija colocarnos. Somos agentes móviles del Reino de Dios, y El quiere que estemos disponibles, y a través de este ministerio de oración desatar por medio de nosotros el poder del cielo en las vidas y circunstancias de la gente a nuestro alrededor cada día.
c) El poder de la oración
John Wesley dijo una vez: «Parece como si Dios estuviera limitado por nuestra vida de oración, que no puede hacer nada por la humanidad a menos que alguien se lo pida». Dios ha escogido limitarse a Sí mismo a trabajar a través de seres humanos como tú y yo, pero El sabe lo que está haciendo. El mandó a su Hijo, en forma de hombre, porque sabía que su amor necesitaba ser encarnado. Sólo entonces el hombre podría comprender la medida de Su amor por la humanidad y la profundidad del cariño de su corazón. Por el uso de nuestra oración podemos llegar a ser el poder de Dios para otros hombres y mujeres. No es, entonces, algo que es ajeno y apartado de ellos, sino que así como nos acercamos a ellos el poder de Dios se acerca a ellos y pueden experimentar por sí mismos el poder vivo y la realidad de Dios (Santiago 5: 16-18). Dios quiere dar su perspicacia en toda situación y quiere dar su Palabra para el momento, y la oración muchas veces es la manera en que lo hace.
d) El privilegio de la oración
Es muy simple traer a alguien o alguna situación en oración a Dios. Dos palabras Neotestamentarias para «oración» son «deomai» y «erotao» que sencillamente quieren decir «desear algo» y «preguntar o inquirir acerca de algo». La eficacia de nuestro ministerio con otras puede estar en el hecho de que tomemos el coraje y tiempo de preguntarles si podemos orar con ellos, y cuando oramos, sencillamente traerles al Padre que sabe lo que es mejor para ellos. Jesús dijo:
Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá..
(Lucas 11:9-10)
El secreto de esta sencilla oración de poder es nuestra relación con el Padre y no depende del poder de nuestras palabras. No vivimos en una relación de temor sino de amor, y hemos sido llevados a un lugar de confianza ante Dios (Juan 15:14-15).
e) La responsabilidad de la oración
Otra palabra en el Nuevo Testamento para «oración» es «proseuchomai» que significa «derramar» o «persistir en oración» (p. ej. Mateo 5:44; Lucas 18:1; Lucas 9:28-29; Marcos 9:29). La oración en esta manera no es una opción para el discípulo, sino una necesidad. Dios la busca. Nos recuerda también que nuestra oración está dirigida al Padre; no es un ejercicio de autosugestión; es por eso que Jesús dijo que no necesitamos balbucear o repetir nuestras oraciones sin sentido.
f) La eficacia de la oración
La oración nos es dada por Dios como una herramienta poderosa y eficaz con la cual El puede llegar a la vida de otros hombres y mujeres y traerles su poder y sanidad. Dios, ha escogido la oración como el instrumento para la liberación de su poder en la tierra a través de cristianos creyentes. Dios puede pedimos que nos neguemos en alguna forma de ayuno para intensificar nuestra eficacia en la oración, dando a Dios en vez de a nuestra propia vida carnal. El Padre espera en nosotros para hacer su voluntad. Quiere llevar a cabo sus propósitos a través de nuestra vida (Isaías 64:4; Jeremías 33:3). Su llamamiento a través de Ezequiel (Ezequiel 22:30) era para gente que se pusiera en la brecha por otros, para salvarles de la destrucción. Nuestro mundo hoy está lleno de destrucción y va directo hacia la destrucción. Dios quiere usarnos para liberar a hombres y mujeres de ella y traerles al Reino de su luz y poder. S. D. Gordon dice:
«En su significado más sencillo la oración tiene que ver con el conflicto. Entendido correctamente, es el factor decisivo en un conflicto espiritual. La escena del conflicto es la tierra. El propósito del conflicto es decidir el control de la tierra y de sus habitantes».
Esto es un hecho. Cada vez que oramos con eficacia por otra persona la salvamos del control de Satanás y la liberamos de la esclavitud espiritual. Es otro trozo de territorio reclamado para Cristo.
g) El ejercicio de la oración
Todo el secreto de orar con otra persona consiste en estar abierto a la guía y motivación del Espíritu Santo, para que El pueda llevarnos en la dirección que le parezca mejor. La práctica hace la perfección en el área del ministerio de oración. La experiencia es un gran profesor y pronto llegaremos a ser mucho más agudos a las necesidades de la situación por medio de la guía del Espíritu Santo. Existen cuatro niveles de oración cuando ministramos a otros:
1. Orar con
Aquí es donde nos identificamos con la otra persona en su petición al Padre y nos ponemos de acuerdo con ellos en fe de que su oración será contestada (Mateo 18:19).
2. Orar por
Aquí es donde hemos identificado las necesidades de la otra persona y las traemos a la presencia de Dios por la oración (Santiago 5:16).
3. Orar en
En esta oración recibimos poder de Dios en una manera directa y transmitimos aquel poder por nuestra oración a la otra persona. Actuamos como el mediador entre la persona y Dios.
4. Orar contra
A veces somos guiados por el Espíritu de Dios a un área de guerra y resistencia espiritual. Aquí, hay una fuerte humildad de espíritu y una profunda dependencia de la guía del Espíritu Santo. La oración es un movimiento de resistencia contra las realidades espirituales del mal. Es importante clamar al Señor en esta situación y pedirle que repudie a Satanás porque tú eres el representante de Jesús en esta situación.
El lugar donde empezar la oración por otro, es escuchando a la otra persona en tu espíritu. No escuches sólo al exterior, es decir, sus palabras y opiniones. El Espíritu Santo te ayudará a oír por la comunicación de aquellos dones necesarios en la situación. Haz unas preguntas sencillas para que tengas clara la dirección de tu oración. Si es obvio que te encuentras fuera de tu alcance y necesitas ayuda, entonces sugiérelo a la otra persona, busca ayuda y vuelve a la situación con el apoyo y confianza de otro cristiano con más experiencia. Si entregamos nuestra vida al Señor cada día, descubriremos que por su mano mansa nos llevará a toda clase de situaciones preparadas por el Señor para que entremos en el ministerio de oración.
h) Imposición de manos
Cuando oremos en un nivel personal por otra gente muchas veces es de ayuda imponer manos en su cabeza como señal del toque de Dios en su vida. Mucha gente no ha experimentado el toque del amor de Dios y tu toque será el medio de abrirles al poder de aquel toque más profundo de Dios. Jesús mismo impuso manos en la gente cuando la situación era correcta (Lucas 13:13). Hay algunas veces, sin embargo, que no es correcto imponer manos en una persona. Por ejemplo, orar con/por un miembro del sexo opuesto, o si existe una participación demoníaca, porque un espíritu diabólico puede ser tratado con mayor facilidad por el mandato de Cristo que con la imposición de manos. De todas maneras, es importante poder reclamar la cubierta necesaria para ti en toda ocasión de oración por otros. Pide la protección del Espíritu Santo y reclama la limpieza y el poder protector de la sangre de Jesús.
Ora sencillamente y con claridad y si Dios te da algo que decir a la persona, entonces díselo. Recuerda también que el ministerio de oración es la guerra espiritual en acción. S. D. Gordon dijo:
«La oración es insistir en la victoria de Jesús; el retroceso del enemigo en todo sitio particular. El enemigo entrega sólo lo que debe. Cede sólo lo que le es arrebatado. Por tanto, el terreno debe ser arrebatado paso por paso. La oración debe ser definida».
i) Preguntas y puntos de reflexión
1. ¿Contesta siempre Dios la oración? Considera esto a la luz de la doctrina de obras muertas, es decir toda obra hecha no iniciada por Dios.
2. ¿La oración es sólo para aquellos que sienten tener un llamamiento de Dios en esta manera, o es para todos?
3. ¿Existe alguna forma de oración que sea sólo para «especialistas en oración» o aquellos llamados por Dios a orar?
4. ¿Existe algo que impida tu vida de oración?
5. Cuando oras, ¿entras confiadamente en la presencia de Dios como hijo de El, con fe en Dios y dejando que el Espíritu Santo te guíe? (Hebreos 4:16)
6. Comparte algún ejemplo excepcional de oración contestada para animar al grupo.
7. Pide al Señor que te lleve a situaciones preparadas por El para que ministres el poder de Dios a la vida de otra persona. Quizás haya alguien en el grupo que necesite oración. Ora por ellos como el Espíritu Santo te guíe.
8. ¿Qué sucede cuando nos acercamos a Dios? (Santiago 4:8; 2 Crónicas 15:2).
j) Resumen y Aplicación
1. La oración es la comunicación bidireccional entre nosotros y Dios.
2. Dios siempre contesta la oración que está de acuerdo con su voluntad.
3. La oración es un privilegio que nos capacita para crecer espiritualmente.
4. Ora, sabiendo que eres un hijo de Dios, con un Padre celestial amoroso que quiere dar bendiciones a sus hijos.
5. Ora bajo la inspiración del Espíritu Santo porque entonces tu oración será iniciada por Dios.
6. Jesús hizo de la oración una prioridad y también lo deberíamos de hacer nosotros.
7. Cuando estamos orando, intercediendo por otros, necesitamos asegurarnos de que estamos en un lugar correcto ante Dios, totalmente equipados para resistir al enemigo.
8. La oración nos vincula con las posibilidades ilimitadas de Dios.
9. La oración en el ministerio es la aplicación del poder de Dios directamente en la vida de la gente.
10. Para ser efectivos al orar en el ministerio, necesitamos ser sencillos y claros en nuestra aproximación y estar abiertos a la guía y motivación del Espíritu Santo.
a) Escrituras clave
2 Timoteo 2:15
Hechos 17:11 2
Timoteo 3:16-17
Salmo 138:2
Romanos 10:17
b) Introducción
Algunos cristianos nunca parecen progresar más allá de tratar la Biblia como alguna clase de caja de promesas divinas, es decir, abren la Biblia al azar y oran para que el Espíritu Santo les dirija la Palabra para ese momento. En efecto, el Espíritu Santo puede hacer esto cuando la ocasión sea correcta. En estas circunstancias, normalmente ignoramos la cuestión de contexto y significado original y tomamos la Palabra como viene con toda su inmediatez y su pertinencia a nuestro corazón. Pero, para un entendimiento consecuente de la Escritura necesita haber algo más que esto. Necesitamos aprender a vivir en las Escrituras como una base cotidiana y ganar un entendimiento de su coherencia y significado (2 Timoteo 2:15).
c) Un discípulo necesita llegar a conocer la Palabra de Dios
La Biblia es Dios hablando al hombre. Para vivir como discípulos de Jesús necesitamos la Palabra de Dios. – Nos hace sabios (Salmo 119:98-104).
– Nos da luz si la recibimos (Salmo 119:130).
– Nos da paz y nos guarda de tropezar (Salmo 119:165).
– Nos edifica y nos da una herencia entre todos los santificados (Hechos 20:32). – Capacita la fe (Romanos 10:17)
– Nos da ánimo y capacita esperanza (Romanos 15:4).
– Es útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia (2 Timoteo 3:16).
– Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12).
– Recuerda, la Biblia es la Palabra de Dios inspirada, totalmente verdadera, absolutamente fidedigna y la autoridad final para todo lo que hacemos como cristianos y como iglesia.
d) Maneras de conocer la Palabra de Dios
(I) Oir
Por ejemplo, sermones, cintas, leer en voz alta, testificar.
(II) Leer
Cuando leemos necesitamos pedir al Espíritu Santo que nos dé entendimiento. Es de ayuda seguir un plan de lectura de la Biblia, en especial la primera vez.
(III) Estudiar (Hechos 17:11)
Tener un propósito o una meta para tu estudio (p.ej. análisis de un pasaje de la Biblia, el estudio de un personaje de la Biblia como Moisés, el estudio de un tema como los dones del Espíritu Santo). Apunta cualquier cosa que Dios te revele. Dios quiere edificar tu conocimiento de El, pero tú deberías poder recordar y compartir con otros todo lo que Dios te revele.
(IV) Meditar (Josué 1:8; Salmos 1:1-3)
(V) Memorizar (Deuteronomio 6:5-9; Proverbios 7:1-3)
Esto nos capacita para ser fortalecidos y alimentados por Dios (Mateo 4:4), nos ayuda a seguir el camino de Dios (Salmo 119:105); y ayuda a vencer el pecado, la tentación y a Satanás (Salmo 119:11; Efesios 6:17; Mateo 4:4,7 y 10).
e) ¿Por qué estudiar la Biblia?
(1) Revelación
La Escritura nos da la revelación más amplia disponible de Dios. Allí Dios revela la verdad acerca de sí mismo y sus propósitos para su pueblo. Sobre todo, entendemos la revelación de Dios en Jesús a través del testimonio de la Escritura (Juan 5:39).
(II) Discipulado y crecimiento (2 Timoteo 3:16-17)
La Palabra de Dios tiene poder. A través de las Escrituras, el Espíritu Santo nos trae esa convicción que lleva al arrepentimiento; nos revela la santidad de Dios y la estatura de Cristo; nos lleva a toda verdad para que podamos saber mantenernos firmes en la fe. Las Escrituras son al Espíritu Santo lo que el bisturí es al cirujano. En su mano son manejadas con gran habilidad y poder para traer la sanidad que Dios quiere llevar a cabo en nuestra propia vida.
(III) Fe y ánimo (Romanos 15:4)
Sabemos que la fe viene por oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17). A través de nuestro estudio de las Escrituras oiremos muchas cosas de Dios que estimularán nuestra fe y levantarán nuestro encuentro con los grandes hombres de fe en la Biblia, nuestra fe será desafiada y corregida bajo la guía del Espíritu Santo.
(IV) Testimonio y evangelismo (1 Pedro 3:15)
El fallo en el evangelismo muchas veces es debido al fallo de confianza en las Escrituras. Necesitamos ser conscientes de la necesidad de llevar a cabo los mandatos del Señor por la Escritura y estar involucrados en testificar.
(V) Guerra espiritual
Efesios 6:17 nos anima a «tomar la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios». Las Escrituras nos dirigen cómo operar en la guerra espiritual. Por el ejemplo y la enseñanza aprenderemos cómo confrontar al maligno y cómo ganar la victoria. Es la Escritura que nos enseña que la fe es el terreno de nuestra victoria (1 Juan 5:4); demuestra para nosotros el poder del nombre de Jesús (Hechos 4:10,12); nos enseña a resistir al diablo y él huirá de nosotros (Santiago 4:7)
f) Siete pasos básicos para ayudarte a encontrar tu camino de entrada en la Escritura
Para cristianos jóvenes es bueno empezar en algún sitio que sea pertinente; por ejemplo, el Evangelio de Juan o algún otro libro Neotestamentario.
(I) Observar
Necesitamos leer las Escrituras con algo de cuidado, mirando y escuchando lo que las Escrituras realmente dicen. Ayuda leer más despacio de lo que creemos que deberíamos, y el leer el pasaje más de una vez. También ayuda tomar el tiempo para pensar en lo que estamos realmente leyendo y para preguntarnos si realmente hemos comprendido de qué trata.
(II) Interpretar
¿Sabes lo que significa cuando lo lees? Puede que haya razones por las cuales no lo entiendes y éstas quedarán claras si nos tomamos el tiempo para hacer unas preguntas. A veces, las razones son sencillas, por ejemplo, puede que haya palabras o ideas que no conocemos o no entendemos. Quizás haya una verdad espiritual que no comprendes porque nunca has experimentado su significado. La verdad experimentada es verdad entendida. O puede ser alguna razón técnica referente al fondo o costumbres para los cuales un comentario bíblico puede serte útil.
(III) Resumir
Es útil resumir los puntos principales que aprendemos de un pasaje, o subrayar lo que vemos que son las secciones o encabezamientos principales. A veces es de ayuda poner en tus propias palabras lo que crees que la Escritura dice. Ten un lápiz, cuaderno y subrayador preparados cuando hagas tu estudio bíblico.
(IV) Evaluar
Haz unas cuantas preguntas:
– ¿Qué clase de literatura estás leyendo? Por ejemplo, una carta a alguien, didáctica, profecía, poesía.
– ¿Qué clase de enseñanza es esta? Por ejemplo; ¿es una verdad universal aplicable a todas las personas en todos los lugares y tiempo, o se refiere sólo al tiempo en que fue escrita?
– Recuerda que normalmente el significado sencillo y obvio es el deseado (1 Corintios 14:33).
(V) Aplicar
Siempre que leamos las Escrituras deberíamos preguntarnos cómo se podría aplicar esto a nuestra propia vida. Luego, la Palabra de Dios llegará a ser efectiva en nosotros y nos beneficiaremos del fruto de ella en nuestra propia vida (Santiago 1:22).
(VI)Comparar
El mejor intérprete de la Escritura es la Escritura misma, por lo tanto compara una parte de la Escritura con otra. Una concordancia o Biblia con referencias es útil para que podamos seguir una idea o pensamiento a través de las Escrituras. Esto aumentará nuestro conocimiento y controlará nuestra interpretación de las Escrituras.
(VII) Meditar
Piensa sobre las cosas que has leído y da tiempo para que Dios te hable personalmente a través de ellas. Esto mejorará tu relación con Dios y llegarás a conocerlo mejor.
g) Herramientas para el trabajo
1. Más de una traducción para que se puedan ver distintas inflexiones de la verdad. Por ejemplo, una versión de la nueva versión internacional para uso general; una paráfrasis como la Biblia al Día para dar entendimiento popular fluido de la Palabra; y una versión Reina Valera revisada para facilitar un claro entendimiento de pasajes difíciles y para proveer mejor perspicacia en el significado del texto.
2. Manuales bíblicos, por ejemplo, manual bíblico ilustrado, son buenos especialmente para gente sin ninguna clase de entrenamiento formal porque estos proveen una introducción en áreas de fondo, historia, interpretación, etcétera.
3. Una concordancia bíblica, por ejemplo, concordancia de las Sagradas Escrituras.
4. Una Biblia con referencias.
Los ingredientes principales de un estudio exitoso de las Escrituras todavía son el tiempo entregado y un corazón abierto para entender la Palabra de Dios. El Espíritu Santo está listo para ser nuestro profesor y guiarnos en toda la verdad si venimos con la actitud correcta a las Escrituras (1 Corintios 2:10-12).
h) Antiguo y Nuevo Testamento
Podemos ver la relación necesaria entre los dos Testamentos cuando la consideramos a la luz de dos movimientos:
(1) Desde el Antiguo Testamento al Nuevo (39 libros)
– Las verdades esenciales que son presentadas más plenamente en el Antiguo Testamento son dadas por
– sentado en el Nuevo Testamento, por ejemplo, la teología del pacto; la dimensión social de fe; la naturaleza de Dios (santidad, gloria, etcétera); el poder de la alabanza y la adoración.
– Anticipa la venida de Cristo (promesas, etcétera).
– Relaciona la fe con la vida (biografías, dimensiones históricas, dimensiones sociales). (II) Desde el Nuevo Testamento al Antiguo (27 libros)
– Amplía nuestro entendimiento del Antiguo Testamento.
– Nos ayuda a ver la revelación progresiva (no desde el error hasta la verdad sino desde la verdad hasta la suprema verdad).
– Controla nuestra interpretación del Antiguo Testamento (necesitamos un control para salvarnos de un uso demasiado fantástico de tipos y alegorías).
i) El Antiguo Testamento de la Biblia inglesa
Este tiene cuatro secciones:
(I) Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
(II) Libros históricos: de Josué hasta Ester.
(III) Libros poéticos: de Job hasta Cantar de los Cantares.
(IV) Libros proféticos: de Isaías hasta Malaquías.
j) La Biblia hebrea
Esta tiene tres secciones:
(I) Torá Ley): Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
(II) Nebhi’im (profetas):
Profetas anteriores -Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes. Profetas posteriores -Isaías, Jeremías, Ezequiel, el Libro de los Doce.
(III) Kethubhim (escritos): Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías, 1 y 2 Crónicas.
k) Los nueve capítulos históricos de la Biblia
(1) Los principios: Génesis 1-11 (es decir creación, caída, diluvio, Babel).
(II) Los patriarcas: Génesis 12-50 (es decir Abraham, Isaac, Jacob, y José).Aproximadamente 1.800 A.C.
(III) Moisés y el éxodo: Éxodo, Levítico y Números. Aproximadamente 1.280 A.C.
– En Éxodo el pacto es hecho, la ley dada, el Tabernáculo construido.
– En Levítico los sacerdotes y el pueblo reciben instrucción religiosa.
– En Números los israelitas son preparados para un propósito final.
(IV) Conquista y colonización: Deuteronomio, Josué, Jueces.
(V) Monarquía establecida: 1 y 2 Samuel, 1 Crónicas (es decir Salomón). Aproximadamente 930 A.C.
(VI) Reinos divididos: 1 y 2 Reyes, 2 Crónicas (es decir Salomón). Aproximadamente 930 A.C.
-Reino del Norte (Jeroboam-Peka). Aproximadamente 722/1 A.C.
-Reino del Sur (Rehoboam-Sedequías. Aproximadamente 597/87 A.C.
(VII) Exilio y restauración: Esdras, Nehemías, Hageo, Zacarías, Malaquías. Aproximadamente 539 A.C.
(VIII) Jesús: Su vida y ministerio: Los Evangelios del Nuevo Testamento. Aproximadamente 30/33 A.D.
– Te dice quién es Jesús.
(IX) Crecimiento y enseñanza de la Iglesia: de Hechos hasta Apocalipsis.
– Te dice quién eres tú en Cristo.
Recuerda, Jesús es la clave para el entendimiento de las Escrituras. ¡Si pierdes a Jesús, pierdes el sentido de todo el Libro? ¡Si encuentras a Jesús tienes la llave para abrir el Libro!
l ) Preguntas y puntos de reflexión
1. ¿Puedes realmente crecer como discípulo de Jesús si sólo escoges versículos de la Escritura o pasajes ocasionales para leer?
2. ¿Por qué no es suficiente sólo leer las Escrituras?
3. ¿Cómo sana y hace plena nuestra vida el Espíritu Santo, mientras estudiamos las Escrituras?
4. ¿Tu conocimiento de las Escrituras es lo suficiente como para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia? (2 Timoteo 3:16). Si no, ¿qué vas a hacer respecto a ello?
5. ¿Necesitamos saber lo que deberíamos hacer como discípulos de Jesús? ¿Cuál es el manual de instrucción de Dios?
6. Cuando llegues al cielo y conozcas a Zacarías, ¿habrás leído su libro?
7. Si alguien dijera: «¿Has leído «Ezequías 6:3»?, ¿te reirías?
m) Resumen y aplicación
1. Para tener un entendimiento consistente de la Biblia necesitamos vivir en las Escrituras y estudiarlas.
2. La Biblia es Dios hablando al hombre, por lo tanto deberíamos estudiarla para entender a Dios y lo que El quiere que hagamos.
3. La Biblia, si es estudiada, nos capacitará para vivir como discípulos victoriosos de Jesús.
4. Necesitamos entender las Escrituras para poder aplicarlas efectivamente a nuestra vida.
5. Jesús es la clave principal para el entendimiento de las Escrituras.
a) Escrituras clave
Juan 1:1-3,14
Lucas 8:4-15
Isaías 55:8-11
Santiago 1:22-25
Hebreos 4:12-13
Salmo 119:105
Efesios 5:25-27
b) Introducción
La Palabra de Dios es la fuerza más poderosa del mundo. Siempre que Dios habla, suceden cosas (Isaías 55:10-11). Cuando Dios dice que hará algo, será hecho. Su Palabra nunca falla. Por todo lo largo de las Escrituras podemos ver el poder de la Palabra de Dios obrando. Exactamente, desde el principio del tiempo hasta su fin, es por Su Palabra que Dios usaría sus propósitos en la vida y experiencia del hombre.
c) La Palabra de Dios en la creación
Dios creó los cielos y la tierra por su Palabra (Génesis 1; Salmos 33:6-9; Hebreos 11:3). Cuando Dios habló en la creación creó algo de la nada por el poder de su Palabra. Esta obra creadora fue hecha por el poder del Señor Jesucristo (Hebreos 1:2-3). Dios como creador no sólo lo creó todo sino que continúa manteniéndolo todo junto por el poder de su Palabra. Esto es el porqué podemos creer en Dios para continuar haciendo cosas nuevas hoy, incluso en los detalles personales de nuestra vida cotidiana.
d) La Palabra de Dios en la nueva creación
Tal como Dios trajo todas las cosas a la existencia por su Palabra, así trae salvación a los que creen por Su Palabra. En efecto, Jesús es la Palabra. Es en El y por El que el Padre ha cumplido la gran obra de salvación (Juan 1:1-14). Cuando miramos y escuchamos a Jesús, vemos y oímos lo que el Padre quiere que sepamos referente a sí mismo (Juan 14:9-1 Y). Es el poder de la Palabra de Dios que crea fe en nuestro corazón para confiar en Jesús. Sin ella nunca nos volveríamos hacia Dios (Romanos 10:17). Dios nos da un nuevo corazón y una nueva vida por fe en Cristo, que viene por Su Palabra en Jesús (Salmo 51:10).
e) La Palabra de Dios en nuestra vida
La Palabra de Dios es el único agente en toda la creación que puede penetrar en el mismo corazón de un hombre (Hebreos 4:12-13). No hay nada más que pueda dividir el alma del hombre y su espíritu. Hasta que la Palabra de Dios penetra en nuestra vida, nuestro espíritu está escondido y sumergido bajo el poder del alma.
f) Símbolos de la Palabra
(1) Luz
La Palabra de Dios, trae iluminación y revelación (Salmo 119:105). Revela la verdad acerca de Jesús y esta verdad libera al hombre (Juan 8:31-32). También es la Palabra de Dios la que trae guía y dirección en nuestra vida (Juan 8:12).
(II) Agua
El agua trae limpieza y la Palabra de Dios puede actuar de esta manera en nuestra vida. Si vivimos abiertos a la Palabra y permitimos que nos desafíe, seremos cambiados por su poder en el pueblo santo que Dios quiere que seamos (Efesios 5:25-27).
(III) Semilla
En la parábola del sembrador (Lucas 8:4-15), la semilla es la Palabra de Dios (Lucas 8:11), y su propósito es el de traer crecimiento y provecho en la vida de los que la oyen y reciben (Lucas 8:15).
(IV) Fuego y martillo
La Palabra de Dios puede ser una palabra muy fuerte si eso es lo que se necesita (Jeremías 23:29). Dios no siempre habla con una voz humilde y silenciosa (1 Reyes 19:11-13), sino que puede hablar como un martillo y fuego, por nuestra desobediencia voluntariosa o dureza de corazón. El fuego purga y el martillo quiebra. Todos necesitamos ser quebrantados y limpiados por la Palabra de Dios.
(V) Miel
El Padre no nos deja nunca quebrantados sino que nos quebranta para sanarnos y restaurarnos (Salmo 19:7-11). La miel es para sanidad. Es un bálsamo tranquilizador que transforma la amargura en dulzura y el dolor en sanidad. La Palabra de Dios es salud a nosotros, es decir, sanidad a nuestro espíritu y a nuestra vida. El hombre que vive en la fuerza y poder de la Palabra de Dios encontrará lo saludable del espíritu y la dulzura del gozo de Dios en su vida (Salmo 119:103).
g) El poder de la Palabra
La Palabra de Dios tiene poder intrínseco, es decir, lleva su poder en sí misma. Esto es porque es la voz de Dios. Es como el aliento de Dios, y cuando sale es del mismo corazón de Dios. Por lo tanto lleva el poder de Dios y cumple el propósito de Dios.
h) Algunos canales importantes por los cuales
Dios ha hablado a los hombres
(I) Su Palabra en la creación
El universo tiene su existencia por la Palabra de Dios y este mismo orden creado manifiesta en sí algo de la naturaleza de Dios. Aquello que ha sido creado por la Palabra de Dios viene a ser, hasta cierto punto, un canal de la Palabra de Dios (Salmos 19:1-6). La humanidad está sin excusa ante la justicia de Dios (Romanos 1:20).
(II) Su Palabra por la profecía
Dios muchas veces habla su Palabra por el canal de un profeta. Siempre que la Palabra es hablada de esta manera es directa, desafiante y exige una acción de respuesta de parte de aquellos que la oyen (2 Pedro 1:20-21; Mateo 10:41).
(III) Su Palabra en Jesús
Jesús era y es la Palabra (Juan 1:14). Nunca habrá una palabra más clara del propio corazón de Dios que aquella declarada en Jesús. Esta es la Palabra definitiva de Dios, no sólo una Palabra acerca de nosotros, el mundo, o las circunstancias, sino acerca de sí mismo. En su Hijo, Dios ha declarado TODO lo que quiere decirnos. Es la Palabra de revelación divina (Hebreos 1:1-2).
(IV) Su Palabra por la predicación
Dios nunca detendrá la predicación de su Palabra. El ha ordenado que por la proclamación de su Palabra hombres y mujeres sean salvos (1 Corintios 1:21). Nuestra responsabilidad es encontrar todo medio que sea apropiado para proclamar la Palabra que Dios nos ha dado en Jesús, y que nos da por su Espíritu Santo (Romanos 10:14-15).
(V) Su Palabra por el Espíritu Santo
Por supuesto, todo medio por el cual Dios habla es por el Espíritu Santo, pero existen otros medios de comunicación más directos mencionados en las Escrituras, por ejemplo, Samuel (1 Samuel 3:10-14). Los Hechos de los Apóstoles está lleno de ejemplos donde Dios habla directamente a sus siervos con una voz audible, a través de sueños, profecías, señales y maravillas etcétera. Estos ejemplos reflejan el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés y los dones del Espíritu Santo disponibles como resultado.
(VI) Su Palabra en la Escritura
Toda la Escritura es la Palabra de Dios. Podemos tener confianza en las Escrituras. Ellas testifican a todos los otros medios del hablar de Dios, pero las Escrituras juegan una parte distintiva en la vida y desarrolló del cristiano. «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra». (2 Timoteo 3:16-17). Las Escrituras también nos estimulan en fe y nos animan en esperanza (Romanos 15:4). Es importante para nosotros ver el vínculo entre el hecho de que el Espíritu Santo ha hablado en la Escritura y el hecho de que todavía necesita hablarnos por la Escritura. Esta doble obra del Espíritu de Dios garantiza que lo que Dios ha dado será la Palabra de Dios para nosotros hoy. No es por un proceso de análisis crítico que decidiremos esto sino por estar abiertos a la obra del Espíritu Santo.
i) La Palabra de Dios en la Escritura
La idea de la Palabra de Dios es más extensiva que la Escritura sola. Esto se puede ver con más claridad si pensamos en un círculo que representa la Palabra de Dios en sus muchas formas variadas.

(Incluida en el círculo está la Palabra de Dios en la Escritura. Todas las otras maneras en que Dios nos habla nos llevan a las Escrituras. También nuestro estar abiertos a las Escrituras nos revela las otras maneras en que Dios nos habla. La Palabra de Dios en la Escritura tiene una unicidad que la aparta de otras palabras. Su naturaleza es más permanente. Hay un principio de dar acerca de la Escritura que la hace un estandarte y guía central por el cual se pueden juzgar todas las demás palabras. Necesitamos tener claro el hecho de que ninguna otra palabra o mensaje recibido por un medio que no sea la Escritura, puede añadir o desvirtuar la revelación que Dios ha depositado en la Biblia. La profecía, por ejemplo, puede traer una conexión inmediata a la Escritura, o puede traer guía directa de como podemos cumplir la Escritura, pero no será fundamental para una nueva creencia o doctrina.
j) La función de las Escrituras
(I) Foco
La Biblia trae la Palabra central que Dios tiene para todas nuestras vidas en un foco definido, es decir, Jesús (Juan 5:39).
(II) Carácter
La Biblia nos revela a través de sus distintos capítulos algo del carácter de Dios que habla. Podemos ver el corazón de Dios por el historial bíblico de sus relaciones con los hombres, y podemos ver la respuesta del hombre a Dios al hablarles.
(III) Definición
Por la exposición de la revelación bíblica nos son dados ejemplos, enseñanzas, doctrinas y conceptos fundamentales que traen definición a la Palabra para que la podamos aplicar a nuestra vida cotidiana. La Biblia, en especial el Nuevo Testamento, afirma principios prácticos para vivir que pueden ser aplicados en casi cualquier situación o contexto.
(IV) Claridad
Existe una objetividad en la Palabra de Dios por las Escrituras que en nuestra experiencia personal puede faltar. La claridad es el portal al entendimiento.
(V) Discernimiento
Las Escrituras no son únicamente una fuente de sabiduría sino que son sabiduría. Por la obra de la inspiración del Espíritu Santo las Escrituras tienen poder dinámico. Vienen a ser para nosotros, en el poder del Espíritu, lo que dicen. Necesitamos esta sabiduría cuando hay que discernir todas las otras palabras que recibimos de Dios. Llegaremos a ser sabios en discernimiento si vivimos en las Escrituras, que son sabiduría.
k) Vivir en la Palabra
Deberíamos venir a la Palabra de Dios y dejar que el Espíritu Santo nos ayude a entenderla. La mente camal no entenderá la Palabra de Dios, pero el Espíritu Santo sí, El nos enseñará la verdad y así nos dará la mente de Cristo.
Lee Santiago 1:19- 25. La obediencia a la Palabra de Dios es la clave del crecimiento y provecho, así como es el principio más importante de la vida de fe. Dios nos habla para que respondamos a lo que dice y para que caminemos en su perfecta voluntad. La obediencia a esto trae gran recompensa. La Palabra de Dios debería ser nuestro espejo. Cuando miramos en su interior deberíamos ver no sólo nuestro propio reflejo, sino más bien vernos a la luz de la Palabra de Dios. Esto nos transformará con el poder del Espíritu Santo. Hay tres principios básicos en este pasaje en Santiago, contenidos en tres frases sencillas:
(1) MIRAR ATENTAMENTE
Esta frase habla de nuestra actitud hacia la Palabra que Dios nos ha hablado indicando que la persona ha tomado la Palabra muy en serio y está prestando gran atención exactamente a lo que ha recibido.
1 Tres aspectos de nuestra actitud son:
– una actitud de determinación. Es un asunto de nuestra voluntad si primero vamos a hacer sitio para que Dios nos hable, y segundo, si vamos a responder a la Palabra de Dios o no. Dios quiere hablar a cada uno de nosotros y la determinación engendrará la anticipación al desarrollar un gusto por la Palabra de Dios.
– una actitud de fe. Las personas que más oyen de Dios son las personas que esperan oír de Dios.
– una actitud de sinceridad. Debemos tomar en serio lo que oímos de Dios y ponerlo en práctica en nuestra experiencia.
2. Necesitamos hacer sitio para que Dios hable Esto incluye:
– preparación del espíritu. Tranquilidad y alabanza son ayudas en esta área porque necesitamos tomar un respiro con el Señor.
– preparación de la mente. Es bueno tener algo en nuestra mente en que estemos pensando y orando, en especial la Escritura, para estimularnos y darnos dirección.
– preparación de la vida. Esto significa organizarte para que haya tiempo. Cuando buscamos a Dios nos fortalecerá y animará (Isaías 40:31).
3. Necesitamos tomar lo que dice Dios en serio
Al continuar esperando en el Señor ganaremos experiencia en discernir lo que oímos. Tarda tiempo el separar lo trivial de lo importante pero, al aprender a meditar en las Escrituras, nuestra mente llega a ser más disciplinada. Podemos discernir con mucha más claridad lo que viene del Espíritu de Dios y lo que tiene su fuente en nuestras propias ideas o sentimientos. Es de ayuda tomar apuntes de lo que Dios te dice, para que lo puedas recordar y volver a ello y desarrollarlo más tarde. También es importante creer precioso lo que Dios te dice y dejar que se arraigue y llegue a ser parte de tu vida antes de hablarlo. Debemos siempre probar toda palabra que oímos. «Dar testimonio» con el Espíritu Santo en ti, está en línea con el resto de la Palabra de Dios. También necesitamos explorar las consecuencias de la Palabra para nuestra vida. A veces hay pasos que necesitamos tomar para ver la Palabra de Dios cumplida en nuestra propia vida.
(II) SEGUIR HACIENDO
La obediencia es la clave al crecimiento: necesitamos «hacer» la Palabra antes que pueda llegar a ser efectiva en nuestra vida.
1. Por confesar la Palabra
Dios nos da su Palabra como alternativa real al vivir bajo el impulso de nuestros sentimientos, o bajo el dominio negativo de las circunstancias, o bajo el poder de la carne o de Satanás. En nuestra vida de fe estamos continuamente enfrentados con una elección: si confesar estos pensamientos, emociones, circunstancias negativas etcétera, o tomar la Palabra que Dios nos ha dado y hacerla nuestra confesión de fe. Aquí es donde las Escrituras son tan importantes. Están cargadas de Palabras de fe. Nos presentan una imagen de nosotros en Cristo Jesús completamente distinta de lo que nuestros sentimientos acerca de nosotros mismos nos podrían presentar. Nos traen la promesa de sanidad y fuerza por el poder del Espíritu Santo y, sobre todo, nos dan las palabras con que vestir nuestra confesión. Incluso cuando encontramos difícil expresar fe, podemos tomar las palabras de la Escritura y hacerlas nuestra propia confesión. El resultado de confesar la Palabra puede ser muy poderoso para nuestra vida. Lleva a una renovación de la mente, una limpieza de nuestro corazón, una disciplina de nuestra lengua y trae la fe a la vanguardia de nuestra experiencia.
2. Por estudiar la Palabra
La ignorancia de la Escritura lleva a la ignorancia espiritual general (2 Timoteo 2:15). Cualquiera que seriamente quiere oír a Dios hablar en su vida necesita empezar al nivel de la Escritura, porque este es nuestro punto más claro de revelación.
3. Por aplicar la Palabra de Dios
Una gran cantidad de la dirección de Dios para nuestra vida ya nos ha sido dada en la Escritura. Necesitamos aplicar estas verdades reveladas. Incluso Palabras de Dios que vienen por otros medios necesitan aplicación. Necesitamos obedecer al Espíritu Santo porque esto lleva a la habilidad de oír claramente de Dios con discernimiento. Mientras aprendemos a aplicar la Palabra de Dios a nuestra vida, pronto aprendernos lo que es real y lo que no.
4. Por compartir la Palabra
No podemos compartir la Palabra de Dios en la vida de otra gente sin primero haberla tomado en serio nosotros mismos. Esta es una parte real de hacer la Palabra (Juan 8:31-32). Si queremos hacer discípulos para Jesús primero necesitamos ser uno nosotros mismos. Si queremos librar a otros, debemos primero ser librados en Jesús nosotros mismos.
(III) SER BIENAVENTURADO
Tremenda bendición siempre resulta de vivir en la Palabra de Dios (Salmo 1:1-3). Cuando vivimos en la Palabra, la Palabra viene a ser lo que dice. La razón de ello es que mientras compartimos en la Palabra de Dios empezamos a compartir en todo lo que la Palabra es en sí (Isaías 55:10-11). La Palabra de Dios en nosotros alcanzará los propósitos de Dios para nosotros, si la obedecemos y vivimos según ella. Compartiremos en el poder de Dios porque la Palabra de Dios es poderosa. Compartimos en la promesa de la Palabra de Dios porque la Palabra de Dios está llena de esperanza y nos trae salvación para que vivamos por fe y no en pecado. Cinco resultados de la bendición de vivir en la Palabra de Dios son:
– Alimento que lleva a la madurez
– Sabiduría que lleva al discernimiento.
– Crecimiento en el conocimiento de Dios, es decir su voluntad, caminos, obra y palabra.
– Crecimiento en el poder del Espíritu Santo en nuestra vida. (Necesitamos construir en nuestra vida, el cable dador de vida de la Palabra de Dios que nos trae el flujo del Espíritu Santo.)
– Provecho en el ministerio.
I) Preguntas y puntos de reflexión
1. ¿Falla alguna vez la Palabra de Dios? Si lo hiciera, ¿sobreviviría la creación?
2. Hay cinco símbolos de la Palabra en esta unidad de enseñanza. ¿Te ha hablado Dios en alguna o en todas estas maneras? Discútelo.
3. Dejas que la Palabra de Dios sea efectiva en tu vida? ¿Haces sitio para ella y le respondes como Dios pide? 4. ¿Por qué necesitamos que la Escritura sea un fundamento seguro en que podamos creer y confiar sin dudar? 5. ¿Podemos entender o estudiar la Palabra de Dios sin la ayuda del Espíritu Santo?
6. Si la Biblia es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), ¿podemos con nuestra mente natural analizarla críticamente para llegar a las verdades en ella?
7. ¿Cómo puede la Palabra de Dios llegar a ser para nosotros lo que dice?
m) Resumen y aplicación
1. La Palabra de Dios es poderosa. Siempre que Dios habla algo pasa.
2. La Palabra de Dios lleva su poder en sí misma.
3. Jesús es la Palabra de Dios y la manifestación de todo lo que Dios quiere declararnos.
4. Toda la Escritura (la Biblia) es la Palabra de Dios y Dios la usa cuando es inspirada a nosotros por el Espíritu Santo, para ser el criterio o la medida por el cual podemos medir todas las demás «palabras de Dios» que oímos.
5. Necesitamos entregar nuestra vida a la Palabra de Dios y dejar que hable en nuestra vida por el Espíritu Santo.
6. Cuando oímos la Palabra de Dios necesitamos responder como el Espíritu Santo nos lo pide. La obediencia es la clave al crecimiento en Dios.
7. Necesitamos llegar a conocer la Palabra de Dios estudiándola según nos capacite el Espíritu Santo.
8. Necesitamos vivir en la Palabra de Dios porque si la obedecemos alcanzará en nosotros el propósito de Dios para nosotros.
a) Escrituras Clave
Josué 1:7-8
Santiago 1:22-25
Éxodo 34:29
Lucas 5:16
Introducción
Como en cualquier relación que tenga valor y que vaya a crecer y desarrollarse, la comunicación es esencial. Necesitamos hablar y escuchar al Señor para crecer espiritualmente. De esta manera estaremos construyendo relaciones con la fuente de vida y verdad, es decir, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.
b) ¿Es necesario un tiempo íntimo?
1 Un tiempo íntimo regular y sistemático nos ayudará a crecer en nuestro conocimiento y entendimiento de Dios y su Palabra y por tanto estaremos mejor equipados para servirle.
2. La combinación o compañerismo regular con Dios es necesario si realmente queremos llegar a conocer a Dios y tener una relación viva con El.
3. Un tiempo íntimo regular es una expresión de nuestro amor y nuestro compromiso con Dios y sus caminos. 4. Durante un tiempo íntimo podemos recibir dirección y gobierno de Dios especialmente para ese día.
5. Podemos ser equipados para el día durante nuestro tiempo íntimo al recibir de Dios aquello que necesitamos para hacer su voluntad.
6. Nuestro espíritu será animado, renovado y fortalecido por un tiempo íntimo regular y esto nos capacitará para vivir como Dios quiere, especialmente en presencia de pruebas y tentaciones.
7. Un tiempo íntimo efectivo y fructífero nos ayudará a crecer en madurez espiritual porque estaremos recibiendo la comida o alimento espiritual de Dios.
d) Un tiempo íntimo tiene dos partes principales
1. Oración
Esto es la comunicación bidireccional con Dios. Nosotros hablamos con El y debemos dejar tiempo para que El nos hable.
2. La Palabra de Dios
Dios nos habla a través de nuestra lectura bíblica (Salmo 119:105).
e) Sugerencias para hacer que tu tiempo íntimo funcione
1. Elegir un lugar tranquilo
Este es tu tiempo para encontrarte con Dios y, por consiguiente, necesitas no tener ninguna interrupción. mejor tener tu tiempo íntimo a solas (Mateo 6:6; Marcos 1:35; Mateo 14:23).
2. Elegir un tiempo definido
Normalmente, nuestros días están muy ocupados, por tanto, no busques un hueco sino más bien construye e tu día el momento para tener el tiempo íntimo (Daniel 6:10).
– Encuentra el tiempo del día más apropiado para tu estilo de vida personal. Sin embargo, se recomienda que empieces el día con un tiempo íntimo.
– Dios merece nuestro mejor tiempo, por tanto aparta una cierta cantidad de tu tiempo selecto cada día no fabriques con dificultad cinco minutos donde puedas. Necesitamos dar a Dios tiempo para hablarnos
– Recuerda que la calidad de nuestro tiempo con Dios es más importante que la cantidad.
f) Consejos para la lectura bíblica
– Pide al Espíritu Santo que sea tu maestro o consejero (Juan 16:13-14; Salmo 119:18) para que puedas aprender la voluntad y los caminos de Dios.
– Acepta lo que Dios te está diciendo por la Biblia (Hebreos 3:7-8; 4:1-2) porque la fe viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).
– Habla las Escrituras en voz alta a Dios (en oración o alabanza), a ti mismo (para alimentar tu espíritu, edificar la fe y liberarte) y a Satanás (habla palabras de la Escritura para resistir sus ataques como hizo Jesús. (Mateo 4:7).
– Medita en la Palabra (Proverbios 4:20-23; Josué 1:8).
– Responde a lo que has leído en oración y ponlo en práctica, es decir actúa en ello. Anota lo que Dios te ha inculcado por tu lectura bíblica. Memoriza un versículo o dos de la Escritura.
g) Consejos para la oración
– Empieza tu tiempo de oración con acción de gracias y alabanza a Dios por todo lo que ha hecho por ti personalmente.
– Confiesa cualquier pecado o actitud no perdonada que el Espíritu Santo te traiga a la atención.
– Ora y pide a Dios las cosas que necesites personalmente y recuerda pedir en fe (Filipenses 4:19; 2 Pedro 1: Mateo 6:33; 1 Juan 5:14-15).
– Ora e intercede (ponte en la brecha) por otros, p. ej. amigos o parientes inconversos, tu iglesia local, grupo casero, gobierno, misioneros, etc. Abre tu ser para la dirección del Espíritu Santo y sé específico cuando pidas a Dios.
– Acuérdate siempre de dar gracias a Dios por la oración contestada.. Deja tiempo para que Dios te hable personalmente.
h) Es Importante
Tener un tiempo íntimo equilibrado (dejar tiempo tanto para la lectura bíblica como para la oración).
Estar alerta para oportunidades durante el día para aplicar y compartir lo que has aprendido de Dios durante tu tiempo íntimo (Santiago 1:22).
Permanecer en contacto con Dios por medio de la oración durante todo el, día (Lucas 18:1).
Proveer tiempo durante toda la semana para permitir un estudio más profundo de la Palabra y la oración más intensiva.
i ) Preguntas y puntos de refexión
1. ¿Has empezado tu tiempo diario regular con la lectura de la Palabra de Dios y oración?
2. ¿Te comunicas con Dios y se comunica El contigo? ¡Sé honesto!
3. ¿Qué te ha estado diciendo Dios, especialmente a través de su Palabra (la Biblia) y lo has puesto en práctica? 4. ¿Conoces a Dios ahora mejor que al principio cuando te convertiste en discípulo? 5. Cuando tienes un tiempo íntimo, ¿hace diferente tu día? Si no es así, ¿por qué no?
j) Resumen y aplicación
1. Fuimos creados para tener comunión con Dios, por tanto, deberíamos pasar tiempo cada día encontrándonos con El y aprendiendo a comunicarnos con El.
2. No tendremos una relación cercana a Dios a menos que comulguemos con El con regularidad.
3. La Palabra de Dios fue escrita para que nosotros como su pueblo creado conociéramos quién era El y lo que pretendía para el hombre. Por tanto deberíamos leerla con regularidad y vivir según ella, si pretendemos ser sus discípulos.
a) Escrituras clave
Juan 14:6-11
Santiago 1:17-18
Efesios 1:17-23
Lucas-15-11-32
b) Introducción
Podemos llamar a Dios, Padre nuestro porque somos adoptados en su familia como sus hijos. Esto es principalmente un concepto del Nuevo Testamento. Mientras que el poder y divinidad eternos de Dios son manifiestos en la creación y generalmente en el Antiguo Testamento, su paternidad es, en su mayor parte, el tema que se revela en el Nuevo Testamento. Esto se demuestra claramente cuando nos damos cuenta de que se refiere a Dios como Padre sólo quince veces en el Antiguo Testamento y doscientas cincuenta y cuatro veces en el Nuevo Testamento. La palabra «padre» en griego es «pater» que viene de una palabra radical que significa nutridor, protector y defensor. Necesitamos conocer a Dios como nuestro Padre para poder tener una visión equilibrada de El.
c) Dios el Padre: Parte de la Trinidad
Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo son las tres partes o personas de Dios. Están en unidad porque son uno y entonces actúan como uno. Dos ilustraciones que nos ayudan a comprender el concepto de un Dios con tres partes son:
(I) Una persona: con el Padre como el cuerpo, Jesús como la mano derecha y el Espíritu Santo como la mano izquierda. Las manos hacen el ministerio del Padre aquí en la tierra pero ninguna parte se juzga mayor que la otra.
(II) Una manzana: que tiene un corazón (Dios el Padre), pulpa (Dios el Hijo) y piel (Dios el Espíritu Santo). Una manzana con tres partes.
Si nos concentramos en un solo aspecto de la Trinidad, no sólo no entenderemos los otros dos, sino que ni siquiera entenderemos aquel en el que estamos concentrados.
d) Maneras para comprender y conocer la paternidad de Dios
(I) Dios se revela a Sí mismo en muchas maneras, p. ej. por medio de los profetas (Hebreos 1:1), por medio de la creación y por medio de su Palabra, la Biblia.
(II) Jesús reveló la paternidad de Dios mientras estaba en la tierra, especialmente su amor, unidad y autoridad (Juan 14:6-11).
(III) Nuestro padre humano nos muestra sólo una representación imperfecta de cómo es Dios el Padre, pero Dios es el autor de toda paternidad (Efesios 3:14-15), y por tanto nuestros padres humanos pueden reflejar algo de Dios el Padre.
(IV) El Espíritu Santo es un don de Dios el Padre para nosotros y nos revelará a Dios el Padre (Juan 14:26).
e) Dios es nuestro Padre perfecto
- Aconseja (Salmo 73:24).
- Protege (Salmo 91 Juan 10:27-29).
- Nos da descanso (Mateo 11:28-29).
- Es paciente (Mateo 18:26-27).
- Nos ama (Juan 3:16).
- Nos labra y poda (Juan 15:1-2).
- Es justo (Juan 17:25).
- Es misericordioso (Romanos 9:15).
- Nos moldea y forma (Romanos 9:20-21).
- Es eterno (Romanos 16:26).
- Es compasivo (2 Corintios 1:3).
- Consuela (2 Corintios 1:3-4).
- Nos bendice con toda bendición espiritual (Efesios 1:3).
- Es misericordioso y nos da paz (2 Timoteo 1:2).
- Es fiel (2 Timoteo 2:3).
- Corrige y disciplina (Hebreos 12:5-11).
- Es imparcial (no tiene favoritismo) (1 Pedro 1:17).
- Provee (1 Pedro 5:7; Mateo 6:33).
- Perdona (1 Juan 1:9).
- Es amor (1 Juan 4:8).
- Es Santo (Apocalipsis 16:5).
- Es verdadero y justo en juicio (Apocalipsis 16:7).
f) Algunos de los nombres de Dios en el Antiguo Testamento
La raza judía consideraba el nombre y naturaleza como sinónimos. Dios usa este entendimiento humano d significado de los nombres y lo aplica a sí mismo para revelar su naturaleza a la gente. Comprender los nombres de Dios es comprender la revelación de Dios de Sí mismo.
1. El Elyon: el Dios altísimo; el Soberano y poseedor de los cielos y la tierra; el encargado (Génesis 14:18; 2 Samuel 22:14).
2. El Shaddai: el Omnipotente, Todopoderoso; constantemente otorgando alimentos para sus hijos y cubriendo sus necesidades Génesis 17:1).
3. Yahweh, Señor o Jehovah: El que siempre es; el constante «YO SOY»; El que existe (Éxodo 3:15; Salmo 33:1 Isaías 26:4).
4. Elohim: Dios. Este nombre nos muestra la pluralidad en un Dios. Dios dijo en Génesis 1:26, «hagamos hombre a nuestra imagen». Esto denota dos o más en uno (Éxodo 35:31)
5. Jehovah Shammah: el Señor está allí; El está constantemente presente con nosotros (Ezequiel 48:35).
6. Jehovah Shalom: el Señor nuestra paz y totalidad (Jueces 6:24).
7. Jehovah Jireh: el Señor proveerá para nosotros (Génesis 22:14).
8. Jehovah Nissi: el Señor nuestra bandera y victoria (Éxodo 17:15).
9. Jehovah Tsidkenu: el Señor que nos viste con su justicia; el Señor nuestra justicia (Jeremías 23:6, Jeremías 33:16).
10. Jehovah Rophe (rapha): el Señor que nos sana (Éxodo 15:26)
11. Jehovah Ro-hi (ra ah): el Señor nuestro pastor amoroso que nos guía (Salmo 23:1).
12. Jehovah Mekadish-kem: el Señor que nos santifica (Éxodo 31:13).
13. Jehovah Yasha-Gaal: el Señor nuestro salvador y redentor (Isaías 49:26; Isaías 60:16).
14. Adonai: mi Señor (Génesis 15:2; Deuteronomio 9:16; Salmos 51:15)
15. Tsur: Roca (Isaías 44:8).
g) La paternidad de Dios es fundamental para el discipulado
La oración, y porque Dios contesta (Mateo 7:11).
Recibir el Espíritu Santo (Lucas 11:13).
Nuestra adopción como hijos (Romanos 8:15; 1 Juan 3:1)
El plan de redención (Gálatas 4:4-7).
Nuestro acceso a Dios (Efesios 2:18).
El corazón de Dios es afectado por la respuesta del hombre a su amor paternal. Entonces experimenta anhelo (Ezequiel 22:30-31), tristeza (Jeremías 8:18; Isaías 53:3), dolor (Génesis 6:6), ira (Apocalipsis 16:1), llanto (Jeremías 8:21), compasión (Mateo 9:36) gozo (Lucas 15:22-24), regocijo incluso con cánticos (Sofonías 3:17).
h) Los propósitos amorosos de nuestro Padre celestial para el hombre incluyen
Siempre está dispuesto a contestar la oración (Isaías 62:24; Mateo 7:11).Anhela que los hombres sean sus hijos (Jeremías 3:19).Se deleita en mostrar misericordia (Miqueas 7:18).Se propone que tengamos vida y la tengamos en abundancia (Juan 10:10).Quiere librarnos del temor (Juan 14:1; Salmo 118:5-9).Desea dar al hombre un hogar eterno (Juan 14:2-3).Quiere que todo hombre sea salvo (1 Timoteo 2:3-4).Quiere cubrir nuestras necesidades (1 Pedro 5:7).
i) Comunión con Dios el Padre
El gran plan y propósito de Dios desde el principio ha sido de traer al hombre otra vez en plena comunión consigo mismo. Toda la historia es una exposición de este plan de redención. El verdadero desarrollo de este plan no empezó hasta que Adán pecó. El pecado rompió la relación de Dios con el hombre, y desde entonces, el plan de redención de Dios está en marcha. Dios ama al mundo y desea salvarlo (Juan 3:16; 1 Pedro 3:20).
Jesús dijo: «Y no llaméis `padre’ vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro padre, el que esta en los cielos». (Mateo 23:9). La razón de esto es que como resultado de la caída, los padres no tienen ni las características ni la habilidad para ser los padres que Dios propuso que fueran. Por tanto, en efecto, Jesús decía que tenemos sólo un Padre que está en el cielo, que tiene el carácter y la habilidad para ser un verdadero padre. El carácter de nuestro Padre celestial es perfecto sin ninguna mudanza ni sombra de variación (Santiago 1:17). Su habilidad es ilimitada. A la luz de esto, se puede confiar plenamente en el carácter de nuestro Padre celestial y depender enteramente en su habilidad. Esto no deja sitio para una falta de confianza en Dios en cuanto a sus promesas para nosotros.
j) Las bendiciones y beneficios de una relación padre/hijo
1. El privilegio de adopción: (Juan 1:11-13; 2 Corintios 6:17-18; 7:1).
El Espíritu Santo tendrá mucho celo de nosotros, para prevenir que ningún rival rompa nuestra relación amistad con el Padre y su hijo Jesús (Santiago 4:5).
2. El testimonio de adopción: (Romanos 15-16; Gálatas 4:6).
El Espíritu de Dios da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios y por tanto Dios el Padre es nuestro Padre.
3. La herencia de adopción: (Romanos 8:17).
Podemos participar ahora, en parte, de nuestra herencia como hijos de Dios, y esto señala el hecho de que Dios es en verdad nuestro Padre; por ejemplo la promesa del Espíritu Santo dado a aquellos que son salvo. (Efesios 1:13-14).
4. La disciplina de adopción: (Hebreos 12:7-11).
5. El amor del Padre en adopción: (Juan 16:27).
6. La provisión del Padre en adopción: (Mateo 6:8, 26,30; Juan 14:2).
7. La protección del Padre en adopción: (Juan 10:28-29; Juan 13:1).
8. La generosidad del Padre en adopción: (Lucas 12:32; Mateo 7:11).
K) En resumen
Muchos cristianos hoy día viven bajo una amenaza religiosa del terrible juicio de Dios. Se les ha dicho que Dios de alguna manera está contra ellos y les está vigilando para castigar y limitar a toda hora. Dios sí que odia el pecado, pero no odia al pecador. Si Dios ama al pecador y se ha puesto a sí mismo a su alcance, cuanto más debe estar al alcance de nosotros los creyentes que caminamos en la Palabra de Dios y procuramos vivir en obediencia a El (Apocalipsis 1:5-6). Jesús nos amaba como pecadores cuando vinimos a El. Sin embargo no nos dejó como pecadores, sino que nos limpió, nos hizo reyes y sacerdotes, y luego nos presentó a Dios su Padre. En aquel momento Dios se hizo nuestro Padre. Nuestro Padre sólo puede recordarnos como sacerdotes y reyes. Jesús así lo aseguró. Incluso cuando nos metemos en un lío y pecamos, y hacemos cosas que son desagradables a Dios nuestro Padre, Jesús siempre vive para hacer intercesión por nosotros. Su ministerio como abogado está siempre a nuestra disposición para mantenernos en comunión con nuestro Padre amoroso (1 Juan 1:9; 2:1).
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para oportuno socorro. (Hebreos 4:16)
Tenemos una invitación perpetua para entrar confiadamente al trono de nuestro Padre. Por su amor y gracia podemos hacerlo confiadamente como un rey y no como un mendigo. Observa que somos invitados para venir obtener misericordia, no sólo la esperanza de obtenerla.
1 Juan 4:18 dice: «El perfecto amor echa fuera el temor». Necesitamos poner todos nuestros temores, preocupaciones y ansiedades en la mano de nuestro poderoso Padre. Nos ama como hijos y herederos. No nos decepciona Quiere sólo lo mejor para nosotros y quiere que crezcamos en madurez en El. Necesitamos confiar en nuestro Padre celestial y darle nuestro todo.
I) Preguntas y puntos de discusión
1. La historia del hijo pródigo (Lucas 15:11-32) muestra mucho el carácter de Dios el Padre. Discútelo.
2. ¿Tiene que ver el concepto de nuestro padre natural con el concepto de nuestro Padre celestial?
3. Comenta cómo Dios el Padre se te ha revelado a sí mismo de forma práctica en tu vida.
4. Demuestra la manera en que vivimos nuestra vida con una falta de conocimiento de Dios el Padre y, como resultado, con una falta de confianza en El.
5. Aunque tenemos una invitación perpetua para entrar confiadamente en el trono de nuestro Padre celestial, ¿lo hacemos?
m) Resumen y aplicación
1. Como discípulos de Dios necesitamos conocer bien las tres partes de la Trinidad; a saber: Dios el Padre; Dios el Hijo; y Dios el Espíritu Santo, para tener un punto de vista equilibrado de Dios.
2. Nuestro Padre celestial es el perfecto ejemplo de la paternidad (Mateo 5:48).
3. Necesitamos conocer a Dios como Padre, para poder edificar nuestra vida como discípulos de Dios en fundamentos correctos, y conocer los propósitos de Dios para nosotros como hijos suyos.
4. Para disfrutar de nuestra relación con Dios el Padre necesitamos aprender a relacionarnos y responder a sus principios, leyes, palabras y autoridad.
5. En vista de quién es nuestro Padre celestial y lo que ha propuesto que seamos, respondamos a El con nuestro amor (Juan 14:21), adoración (Juan 4:23-24), y en obediencia (Juan 14:15, 1 Pedro 1:2,17; Romanos 6:16-18).