Formando un ejército de Dios.

Formando un ejército de Dios.

Muchos que aman y buscan la presencia del Señor aún permanecen débiles e inmaduros porque solamente quieren “el gozo del Señor” pero no están dispuestos a renunciar a muchas de sus malas costumbres y pecados. Tampoco quieren llevar la cruz, ni ser guerreros de Dios. Necesitamos Adoradores-Guerreros pero… de verdad.

Debemos ser personas que quieran llevar “su cruz”, y estar dispuestos a evangelizar y a sacrificarse por el prójimo, estando dispuestos al rechazo y a la crítica. Pero también a lograr triunfos para el Reino de Dios.

Muy pocos cristianos están dispuestos a enfrentar conflictos y defender la verdad.

Eso debe cambiar. La presencia de Dios es lo mejor que hay en este mundo y también lo será por la eternidad, pero en este momento debemos esforzarnos porque hay una batalla que pelear.

A los que aman la presencia del Señor, hay que enseñarles también el amor a la verdad y a amarla lo suficiente como para combatir al maligno y al pecado en todas sus formas.

Debemos entrenar, equipar y preparar a los cristianos para plantarse a favor de la verdad y pelear por ella con sabiduría, amor y valentía.

Debemos edificar a los cristianos para que sean una fuerza que conquiste.

Es necesaria la unidad y predicar que EL REINO DE LOS CIELOS SE HA ACERCADO Y EL ARREPENTIMIENTO.

El cielo está buscando a las personas que despierten a los cristianos y los entrenen para la batalla contra el mal que ya ha comenzado.

Debemos “pelear la buena batalla” como decía San Pablo. 2 Timoteo 4:7; Marcos 1:14-15; Lucas 24:46-47.

(1 Crónicas 12:22)

Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios.

(Salmos 14:2)

Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres,

Para ver si había algún entendido,

Que buscara a Dios.

(Hechos 13:22)

He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.

(Marcos 1:14-15)

Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

(Lucas 24:46-47)

y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;

y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

(2 Timoteo 4:7)

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

Bases del cristianismo: Lección 58. Perdón y conciencia limpia.

 

A. PERDON

a) Escrituras clave

(1 Juan 1:5)

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

(1 Juan 1:6)

Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;

(1 Juan 1:7)

pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

(1 Juan 1:8)

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.

(1 Juan 1:9)

Si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

(Hebreos 9:22)

Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

(Efesios 4:32)

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

(Mateo 6:14)

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

(Mateo 6:15)

mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

(Lucas 6:37)

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

(Lucas 6:38)

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

(Marcos 11:25)

Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

(Marcos 3:28)

De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean;

(Mateo 9:2)

Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.

(Juan 5:14)

no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.

(Juan 8:11)

Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

b) ¿Qué es el perdón? Leer 1 Juan 1:5-9

Dios es luz y cuando andamos en su luz andamos en comunión con El y con otros creyentes. Cuando salimos de la luz de Dios entramos en la oscuridad. Es peligroso vivir en la oscuridad, porque no sabremos adónde vamos y nuestra comunión con nuestro Padre celestial y con los otros creyentes estará rota.

La ilustración de abajo nos muestra cómo vivimos con otros cristianos en la luz de Jesús a la cual el Espíritu Santo nos ha llevado. Fuera del círculo de aquella luz están las tinieblas del reino de Satanás. El deseo de Satanás es tirarnos fuera del círculo de luz, en la oscuridad. Usa muchas maneras tales como: cansancio, temor, frialdad de corazón, rebelión de voluntad, decepción, rencor, dolor y daño para intentar conseguir que andemos en la oscuridad.

El lugar más oscuro de todos es justamente fuera de la luz de Dios. Es por eso que los cristianos que han vuelto atrás de estar en la luz, parecen estar aún en mayor oscuridad, a veces, que el incrédulo que hasta ahora no ha conocido la luz de Cristo.

La comunión rota con el Padre, sin embargo, puede ser restaurada por Jesucristo que es nuestro abogado para con el Padre (1 Juan 2:1-2). Romanos 8:34; Hebreos 4:15-16. 1 Corintios 10:13.Nuestro abogado, o defensor, llevará nuestro caso en el momento en que pidamos entrará en la presencia del Padre y pleiteará nuestro caso y restaurará nuestra comunión con Dios. Podemos ser librados de nuestros pecados sólo por confesarlos con la boca y volvernos de ellos, Si lo hacemos Dios ha prometido un perdón tan completo que olvidará que hemos pecado.

A aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaras sin mancha delante de su gloria con

Alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador sea la gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los Amén.

(Judas: 1: 24-25)

Cristo murió por nuestros pecados (1 Corintios 15:3) y los llevó todos en la cruz El mismo, pero nosotros necesitamos, valernos de esta obra desatándolos verbalmente a Dios, es decir: confesándolos.

c) La sangre de Jesús

No podría haber perdón sin derramamiento de sangre (Hebreos 9:22). Como la ley de Dios insiste en que el castigo por tu pecado es la muerte (Ezequiel 18:4; Romanos 6:23), Jesús, el único hombre sin pecado, tuvo que sufrirpara salvarte de tu pecado y traerte de nuevo a Dios (1 Pedro 3:18). Es sólo por medio de la sangre de Jesús que es limpiado de tu pecado. Somos justificados por la sangre de Cristo. Esta es la parte de Dios en la obra de redención. Fuimos declarados en bancarrota en cuanto a justicia, pero Jesús vino y pagó nuestras deudas en la cruz. Su justicia fue ingresada en nuestra cuenta. La cruz es el acto supremo del amor de Dios (Romanos 5:8).

"El hombre en el banquillo fue hallado culpable. El juez, aunque se trataba de un viejo amigo, no trató la cosa ligeramente. Le multó tan fuerte como podía y después le dio un cheque por todo el valor. Porque Dios es el que tuvo que castigar el pecado con la sentencia de muerte. En la cruz, Dios el juez bajó del estrado y pagó tu deuda con la Sangre de Jesús".

d) ¿Por qué perdonar?

El amor siempre perdona, Jesús lo mostró hasta en la cruz (Lucas 23:34) ¿Dónde estaríamos sin un Dios perdonador? (Hebreos 9:27-28). Un espíritu perdonador es lo que debes tener en el corazón, incluso antes que otra persona diga que lo siente. Jesús enseñó que si no perdonas a tu hermano no serás perdonado por tu Padre que está en el cielo (Mateo 6:5-15).

Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

(Efesios 4:32)

Sé siempre el que perdona, incluso cuando la otra persona tenga la mayor parte o toda la culpa. Eres responsable ante Dios de restaurar relaciones rotas, no importa quién tenga la culpa ni las veces que otros hayan sido injustos contigo (Lucas 17:3-4). Y si se arrepiente perdónala. Mateo 18:21-22; 18:23-25.

Perdona, y serás perdonado.

(Lucas 6:37)

Si decidimos no perdonar, entonces Dios no puede perdonarnos. Sólo el perdón abrirá el canal para que la fe operara en nuestro corazón. El perdón es un prerrequisito esencial antes que podamos acercamos a

Dios en oración (Marcos 11:25). Sí permitimos que afirmaciones negativas o acciones dolorosas de los demás nos corroan, damos a Satanás una entrada en nuestra vida. Podemos ser librados de esto perdonando a la gente involucrada, no imponer la razón que tengamos o lo equivocado que estén ellos. Esto entonces permite que Dios nos restaure y sane. La amargura es un arma de Satanás, por tanto no la dejes arraigar. Amargura es cualquier pensamiento, palabra hecho, que no sea perdón, que proviene de una herida.

B. CONCIENCIA LIMPIA

a) Escrituras clave

(Romanos 2:15)

mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,

(Hebreos 10:22)

acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

(1 Timoteo 1:5)

Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida,

(Hebreos 9:14)

¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

(1 Timoteo 1:19)

manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos,

(Hechos 24:16)

Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.

b) ¿Qué es la conciencia y cómo funciona?

Nuestra conciencia es una incitación interior a hacer lo que "creemos" correcto y evitar lo que "creemos" equivocado. Es una voz interior que te da testimonio, acusándote si cree que estás equivocado, o defendiéndote si cree que tienes razón (Romanos 2:15). Si haces caso de estas incitaciones tendrás una conciencia buena o limpia (1 Timoteo 1:5). Si no haces caso de ellas tienes una conciencia culpable (Hebreos 10:22). En otras palabras, tu conciencia es como un timbre de alarma que Dios usa para despertarte al hecho de que pasa algo malo. Todo el mundo tiene una conciencia, pero cuando hay que registrar lo que es correcto y lo que es erróneo, diferentes conciencias pueden llegar a diferentes opiniones. A veces el timbre de la conciencia no suena cuando debería y a veces hay una falsa alarma.

Nuestra conciencia no es razonable, sólo nos incita a hacer lo que "sabe" que es correcto. Podemos intentar apaciguarla, "comprarla", o negarla, pero si lo hacemos traeremos tensión en nuestra vida. Tal vez podremos enterrar esa tensión por un poco de tiempo, pero al final saldrá a la superficie, a menudo como enfermedad, o amargura. Dios nos ha dado nuestra conciencia para ayudamos a obedecerle. En la situación ideal, esta conciencia estaría programada para mostrarnos siempre cuándo estamos haciendo lo que Dios quiere y cuándo no. En nuestro estado caído el hombre tiene una conciencia que no siempre refleja la perfecta voluntad de Dios. La gente es criada en su niñez de diferentes maneras y mientras crecemos la conciencia es entrenada. Esta programación de la conciencia puede, o no, estar en línea con lo que Dios realmente quiere.

Lo que se da a nuestra mente concerniente a lo que es correcto o erróneo determinará el funcionamiento de nuestra conciencia. Nuestra conciencia es como un ordenador. Solamente llegará a las respuestas correctas si le damos la información correcta. Dios quiere reprogramar nuestra conciencia para que actúe como guía o brújula que enseñe el camino de Dios cada vez que tomemos una decisión. Esto limitará nuestra desobediencia y nos ayudará a hacer lo que Dios quiere. Necesitamos dejar a Dios que cambie nuestra conciencia: por su Palabra y por permitirle renovar nuestra mente. Esto lleva tiempo.

e) Los límites impuestos por Dios

La gente con fe y conciencia más débiles necesita reglas para vivir, que les detengan de hacer lo equivocado. Esto significa que a menudo construyen límites que no son particularmente de Dios, sino que son restricciones que les ayudan. Sus conciencias son entrenadas para ayudarles a permanecer dentro de esos límites. Pablo nos dice que no crucemos estos límites, en especial debido a presiones por otros, porque el hacerlo sería pecar (Romanos 14:23).

La gente con una conciencia fuerte basada en la Palabra de Dios no necesita tantas restricciones en su vida, porque tienen una conciencia que establece los límites de Dios. Esta es una ayuda tremenda para caminar con Dios en obediencia, ya que, nos habilita para vivir por fe (Romanos 14:23). Recuerda, tu conciencia es el timbre de alarma de Dios. Si está sonando necesitas comprobar si Dios te está señalando algo que no es correcto. Entonces llega a ser la protección de Dios construida en tu vida.

d) ¿Qué ocurre en la conversión?

En el camino que te condujo a la conversión, el Espíritu Santo usó tu conciencia para hacerte sentir culpable. Es su trabajo convencer (o convencer plenamente) al mundo de culpabilidad en cuanto a pecado, justicia y juicio (Juan 16:8). Fue su convicción que te dirigió a Cristo. Fue la verdad del evangelio metida en tu vida que iluminó, tu conciencia y trajo una nueva conciencia del pecado que no habías conocido antes.

Nuestra conciencia llega a estar más consiente del camino de Dios cuanto más dejamos que la verdad de Dios entre en nuestra vida. Esto no significa que nos sintamos más culpables. Al aprender a andar el camino de Dios, hallaremos que en muchas maneras tendremos más libertad (1 Corintios 8:7-8). Necesitamos ser llenos con el conocimiento de la voluntad de Dios (Colosenses 1:9.)

e) ¿Es importante una conciencia limpia?

Nuestra salvación es para librarnos de condenación (Romanos 8:11), pero si tu conciencia no está limpia entonces estarás siempre bajo condenación y culpabilidad. Esto afectará a:

(I) Tu relación con Dios

La culpabilidad obstruye nuestra comunión con Dios al sentirnos sucios en la presencia de un Dios santo Digamos que somos incapaces de mirar a Dios a los ojos. Esto también impedirá recibir plenamente el amor de Dios en nuestra vida. Si estamos turbados por nuestra conciencia entonces nos sentiremos indignos y probablemente estaremos en una área de pecado a la cual necesitaremos hacer frente. Una vez que hayamos hecho frente al pecado y volvamos a tener una conciencia limpia, podremos volver audazmente ante Dios y saber que no hay nada que nos condena y así podremos recibir el amor de Dios en nuestra vida;

(II) Tu fe

Una fe fuerte y una conciencia culpable no van juntas (Romanos 14:23).

(III) Tu vida de oración

Si tu conciencia te está señalando cualquier área de pecado, entonces Dios estará intentando conseguir que lo pongas bien para que tu conciencia esté otra vez limpia.

(IV) Tu deseo para la Palabra de Dios

Una conciencia culpable te roba de cualquier apetito, en especial para las cosas de Dios, incluida su Palabra.

(V) Tu testimonio

Satanás estará intentando convencerte de que eres un hipócrita y tú no tendrás respuesta si tienes una conciencia culpable.

f) Cómo guardar una conciencia limpia, libre de culpabilidad

Nuestra conciencia puede estar limpia y libre de culpabilidad. La sangre de Cristo es suficiente como para limpiar todo nuestro pecado y apaciguar nuestra conciencia y hacerla nueva. Para valemos de la obra limpiadora de Cristo, hay cuatro pasos:

(I) Confesión inmediata de pecado. Hebreos 10:17-22; Salmos 32:5.

Haz esto en el momento que te enteres del pecado (1 Juan 1:9). El pecado nubla nuestra conciencia así que no podemos venir a nuestro Padre celestial con el corazón limpio y el espíritu lleno de confianza. Al orar como Jesús enseñó: "perdónanos nuestras deudas", podemos saldar nuestra cuenta con Dios en breve plazo. (Mateo 6:12).

(II) Confía en la promesa de limpieza

Dios es fiel y justo para perdonamos y limpiarnos (1 Juan 1:9). Nuestra conciencia misma es limpiada por la sangre de Jesús (Hebreos 9:14). Esto nos librará totalmente de culpabilidad. Cualquier "culpabili­dad" que quede es el maligno intentando acusarnos y la podemos resistir y rechazar porque no proviene de Dios.

(III) Obedece a tu conciencia

Necesitas hacer más que confesar tu fracaso: debes parar de fracasar (Santiago 1:22). Necesitas hacer lo que tu conciencia te dicta cuando sabes que es el camino de Dios.

(VI) Continúa andando en la luz (1 Juan 1:7)

Esto significa seguir abierto a Dios, sensible al Espíritu Santo, y estar preparado para obedecer inmedia­tamente cuando Dios te haga conocer su voluntad. Pablo dijo: "Procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres". (Hechos 24:16). ¡Nosotros necesitamos hacer lo mismo!

g) Una conciencia endurecida

Si una persona voluntariosamente sigue ignorando su conciencia, esta se endurecerá y cesará de hablar. Esto es lo que Pablo quería decir con una conciencia "cauterizada" (1 Timoteo 4:2). Este es un sitio peligroso donde estar, porque nos sentiremos libres para hacer cualquier cosa, y si permanecemos en este estado nos perderemos para la eternidad. Es como ser incapaz de sentir dolor. El dolor nos avisa de algún daño inminente: sin este aviso nos podemos dañar gravemente.

Tu conciencia es una de las herramientas más eficaces que Dios te ha dado para ayudarte a vivir en una relación correcta con El. Mateo 9:9-13.

h) Preguntas y puntos para meditar.

1. ¿Es importante saber que estás perdonado y que tienes una conciencia limpia?

2. ¿Hay algo por lo cual Dios no nos perdonará?

3. ¿Olvida realmente Dios que hayamos cometido un pecado si lo confesamos y le pedimos que nos perdone por ello?

4. ¿Qué deberíamos hacer cuando un hermano peca contra nosotros? (Lucas 17:3-4).

5. ¿Quién ha de restaurar al hombre sorprendido en alguna falta (pecado) y con qué actitudes (o espíritu) deberíamos restaurar a un hermano pecador? (Gálatas 6:1).

6. ¿Por qué insiste Dios en que perdonemos a los otros, incluso cuando están totalmente equivocados?

7. Haz una lista de aquellas personas a las que no has perdonado. Pide a Dios que te las traiga a tu memoria. Decídete ahora a perdonar a cada una de ellas. Clama a Dios para que te dé un, espíritu perdonador, para expulsar toda ira y amargura de tu corazón, y llenarlo en cambio con su amor.

8. ¿Por qué el desobedecer a nuestra conciencia incorpora tensión a nuestra vida?

9. ¿Por qué tanta gente en el mundo "parece" hacer lo que quiere y no sentirse culpable por ello?

10. Asegúrate de que tienes una conciencia limpia. Si no hay nada que te turbe, no te pongas introspectivo buscando algo que no existe. Si no tienes un testimonio claro de que todo está bien, haz la oración de David en el Salmo 139:23-24, y así como Dios conteste realiza los cuatro pasos mencionados en esta lección.

i) Resumen y aplicación

1. Dios ha hecho que su perdón sea libremente accesible para nosotros cuando le confesamos nuestros pecados.

2. La sangre de Jesús facilita perdón y puede hacernos limpios y justos a los ojos de Dios.

3. El arrepentimiento es un cambio de opinión y dirección. Las Escrituras nos instruyen a demostrar nuestro arrepentimiento con nuestros hechos (Mateo 3:8; Hechos 26:20). Perdonar a los demás, no importa lo equivocados que estén, es parte de nuestro arrepentimiento como discípulos de Jesús.

4. Dios nos ha perdonado mucho, y espera que perdonemos a los demás de la misma manera (Mateo 13:23-35; Lucas 6:37-38; Mateo 18:21-22)

5. Nuestra conciencia es el timbre de alarma de Dios y necesitamos dejar que Dios la programe correctamente para que nos guíe en su camino.

6. Nuestra conciencia establece límites que pueden actuar como protección para andar el camino de Dios.

7. Ignorar nuestra conciencia es tan peligroso como ignorar el dolor. Normalmente llevará a grave daño.

8. Nuestra certeza del perdón de Dios limpia nuestra conciencia y nos libra de la culpabilidad.

Publicado por Gustavo Isbert

Dios dice:

Dios dice: creé al hombre para que sea el portador de mi imagen y lleve mi luz a toda la creación. Todos los hombres fueron creados para caminar conmigo.

Ahora debes unirte con todos aquellos que sorteando muchísimas pruebas perseveraron para ser mis enviados en los últimos tiempos, ellos mantienen mi fuego encendido en sus corazones y encenderán a otros para que me sirvan. Los conocerás por el fuego que arde en ellos, y el deseo de servirme a pesar de todo lo que pasaron y pasarán. Ellos nunca se satisfacen con prácticas religiosas ritualistas y “muertas” porque lo que anhelan es estar conmigo en mi presencia y la extensión de mi Reino. Ellos siempre me buscan en oración, están dispuestos a hacer siempre mi voluntad. Entonces yo les concederé lo que anhelan y serán saciados. Les concederé mi compañía y yo seré su herencia.

Ellos me anhelan sobre todas las cosas, porque han probado “todo” en este mundo y solo hallan su felicidad en mí, en el hacer mi voluntad y en servirme.

También a ellos les concederé una autoridad más grande de la que les he confiado a otros de mis hijos anteriormente.

Ellos la recibirán porque tendrán sabiduría y humildad para usarla. Cuando llegue el día del juicio su testimonio será que caminaron junto conmigo y su pasión por mí no se apagó.

Estos son mis mensajeros de los últimos tiempos que toda la creación ha estado esperando. Es tiempo que sean dados a conocer.

Aquellos que caminarán conmigo creerán que yo soy su fortaleza y me mirarán a mí.

Ellos crecerán en fortaleza natural como en la sobrenatural, aquellos que no caminan conmigo tienen un vacío en su alma debido a la falta de mi vida en ellos.

Yo doy mi poder a aquellos que son lo suficientemente sabios y maduros para usarlo.

Esta llegando un tiempo en la tierra en el que todos deberán elegir entre acercarse a mí y caminar conmigo o ser tomados por un mal mayor que se conocerá en la tierra. “por haberse multiplicado la maldad el amor de muchos se enfriará” pero será predicado el evangelio de mi Reino en todo el mundo, por mis guerreros escogidos (que serán personas de todas las edades y razas) en todas las naciones y entonces vendrá el fin.

La tierra se encamina a ser como en los días de Noé y como los días de Lot. Pero ellos serán utilizados por mí de una manera sin igual, como el mundo no ha conocido hasta ahora.

Todos deberán hacer una elección y tomar una decisión: Entre el seguirme y estar conmigo o no.

Este es el gran propósito de aquellos que caminan en la tierra CONOCERME A MI Y A MI VOLUNTAD. Luego deben orar para pedir que mi voluntad sea hecha en la tierra como se hace en el cielo y para que venga mi Reino: y eso se cumplirá.

Debes conocer estas cosas que son mi voluntad para la tierra en este tiempo.

Jesús.

PD: Este mensaje que me dio Jesús, me fue dado mientras leía escritos de Rick Joiner.

Somos una carta de Cristo para que todos la lean.

Nosotros predicamos la palabra de Dios con sinceridad y con la comisión y la autoridad

De Cristo, sabiendo que Dios nos observa 2 Corintios 2:17; 3:3.

No olvidemos que somos una carta de Cristo para que todos la lean.

No es que pensemos que estamos capacitados para hacer algo por nuestra propia cuenta. Nuestra aptitud proviene de Dios. Cristo es la imagen exacta de Dios y nosotros debemos reflejar esa misma imagen al ser transformados por el Espíritu Santo. 2 Corintios 4: 4; 3:18.

Y el Señor quién es el Espíritu Santo nos hace mas y mas parecidos El a medida que somos transformados a su gloriosa imagen. Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen ESTE GRAN TESORO: CRISTO.

Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios y no de nosotros mismos.

2 Corintios 4:7. Para que la vida de Jesús también pueda verse en nuestro cuerpo. 2 Corintios 4:10.

Jesús nos identificó como suyos al poner al espíritu santo en nuestro corazón como un anticipo que garantiza todo lo que El nos prometió. 2 Corintios 1:22. Seremos semejantes a El y estaremos para siempre en el cielo con El.

Debemos tener una mentalidad de Apóstol.

DEBEMOS TENER MENTALIDAD DE ÁPOSTOL.

Les cuento una experiencia que tuve cuando era joven y estaba en una reunión donde el Espíritu santo se estaba moviendo en palabra profética a través de la esposa del Pastor en una iglesia en el campo de Argentina:

Estaba recostado contra una pared y a mi derecha e izquierda estaban parados dos hombres ancianos y de aspecto campesino y vino la esposa del Pastor y dijo esta palabra en el nombre de Jesús: “Uno de estos tres será un Apóstol mío”. Me imagino que estos otros dos hombres ya murieron hace mucho tiempo y me doy cuanta que de a poco Dios me dio una mentalidad de Apóstol.

Luego de ser ayudante de Pastor por 10 años y Pastor por 30 años (hace 40 que sirvo al Señor) ahora Dios me dijo que debo ser “para todos”. Comencé a amar fervientemente a todas las iglesias, a todas las personas y como siempre a los perdidos y ahora tengo una mentalidad global y de maestro como tenía Esdras (Esdras 7: 10) y después de ser profesor de Seminario y de aprender y enseñar la palabra de Dios por años, mi anhelo es hacer lo que hicieron Priscila y Aquila con Apolos, es decir “Le tomaron aparte y le explicaron “más exactamente el camino de Dios” Es decir no denunciaron públicamente sus errores sino que le explicaron y Apolos comprendió.

(Hechos 18:24-26)

Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.

Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan.

Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios.

Hoy en día hay muchos cristianos nominales que no conocen las escrituras, ni el plan de salvación, ni como ser llenos del Espíritu Santo y creo que deberíamos (aquellos que conocemos estas cosas) “tomarles aparte y explicarles más exactamente el camino de Dios”. Aún hay muchas religiones diferentes a los cuales debemos explicarles lo que dicen las Sagradas Escrituras con la actitud que tuvieron Aquila y Priscila con Apolos

La mentalidad de Apóstol es la preocupación por el bienestar de TODAS las iglesias y no solo las que están bajo “nuestro” ministerio aunque sean muchas. Debemos echar fuera todo espíritu de competencia, rivalidad y partidismo.

(2 Corintios 11:28) Pablo dijo:

y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.

Si hay personas nobles y humildes escudriñarán las escrituras para conocer la verdad o “todo el consejo de Dios”.

(Hechos 17:11) La biblia dice esto de los de la ciudad de Berea.

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Y aunque se debe defender la verdad y explicarla con firmeza, todo se debe hacer en amor.

(Judas 1:3)

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

Debemos hacer esto que hacía el Apóstol Pablo que a todos les enseñaba la verdad de Dios en cada ocasión que se le presentaba.

(Hechos 20:20-21)

y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.

(Hechos 20:27)

porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

Seamos maestros de la palabra de Dios tal como era nuestro gran maestro: Jesús.

(Mateo 22:16) Así decían de El:

Maestro, sabemos que tú dices la verdad, y que enseñas de veras el camino de Dios, sin dejarte llevar por lo que diga la gente, porque no hablas para darles gusto.

Jesús no hablaba para quedar bien pero todo lo hacia en amor. Solo se enojó con ciertos ministros religiosos que deliberadamente entorpecían la entrada al cielo de las personas.

Esta es la actitud de un verdadero Apóstol que permanece enfocado en su labor.

(Hechos 20:24)

Para mí, sin embargo, mi propia vida no cuenta, con tal de que yo pueda correr con gozo hasta el fin de la carrera y cumplir el encargo que el Señor Jesús me dio de anunciar la buena noticia del amor de Dios.

(1 Corintios 10:33)

no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

Debemos amar a todas las iglesias y las que creen en la salvación por la fe y la sana doctrina, o sea las verdades fundamentales del cristianismo, (aunque no todos piensan exactamente los mismo) como columnas y baluartes de la verdad.

(1 Timoteo 3:15) para que sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

Si las personas son sinceras como las de Berea, El Espíritu Santo los guiará a toda la verdad.

(Juan 16:13)

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

(Juan 16:14)

El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

La mentalidad de Pablo era una mentalidad de Apóstol (pero aún debemos “volar más alto” todavía) porque el modelo máximo no es Pablo sino nuestro máximo Apóstol: Jesucristo.

Amemos a todas las personas del mundo entero sin distinción y aún más a los más necesitados o más extraviados, confundidos, perdidos o atados a pecados y vicios, o muertos espiritualmente en sus pecados.

Recordemos que Jesús con su amor puede hacer esto:

(Efesios 2:1-10)

Antes ustedes estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados.

Vivían en pecado, igual que el resto de la gente, obedeciendo al diablo —el líder de los poderes del mundo invisible, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios.

Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás.

Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)

Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús.

De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús.

Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.

La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.

Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.

JESUS AMA A TODOS Y ES PARA TODOS.

Este mensaje es para los Pastores.

PASTORES:

Jesús es nuestro ejemplo:

(Juan 10:11)

Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

(Juan 10:12)

Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.

(Juan 10:13)

Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

(Juan 10:14)

Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

(Juan 10:15)

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

(Juan 10:16)

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Podemos confiar en Dios para su provisión El es nuestro “empleador” y nada nos faltará.

(Salmos 23:1)

Jehová es mi pastor; nada me faltará.

Nuestro trabajo es:

(Efesios 4:12)

a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

(Efesios 4:13)

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Nosotros vamos a dar cuenta de cómo cuidamos el Rebaño del Señor (aunque las ovejas deben obedecer a los Pastores) pero ¿Qué pastos les damos de comer? Y ¿Cómo le presentamos a Cristo en nosotros? ¿Como un dictador o como un tierno Padre?

(Hebreos 13:17)

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

Si trabajamos para Dios debemos recibir el sustento.

(1 Timoteo 5:17)

Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

(1 Timoteo 5:18)

Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.

(1 Timoteo 5:17)

Los ancianos que cumplen bien su función deberían ser respetados y bien remunerados,* en particular los que trabajan con esmero tanto en la predicación como en la enseñanza.

(1 Timoteo 5:18)

Pues la Escritura dice: «No le pongas bozal al buey para impedirle que coma mientras trilla el grano». Y dice también: « ¡Todo el que trabaja merece recibir su salario!»*.

(1 Corintios 9:13)

¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan?

(1 Corintios 9:14)

Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

(2 Corintios 11:8)

He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros

Muchos tuvieron el privilegio de apoyar la obra de Cristo.

(Lucas 8:3)

Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.

Debemos serle siempre agradables y contar con su compañía.

(Juan 8:29)

Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

Podemos nosotros también decir esto:

(Juan 16:32)

He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

(2 Timoteo 4:17)

Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león.

Debemos esforzarnos y superar las luchas:

(2 Corintios 11:23)

¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces.

(2 Corintios 11:24)

De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.

(2 Corintios 11:25)

Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;

(2 Corintios 11:26)

en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;

(2 Corintios 11:27)

en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;

(2 Corintios 11:28)

y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.

(2 Corintios 11:29)

¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?

Sepamos manejar el rechazo y la incomprensión.

(Lucas 13:34)

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!

Aún para jesús fue muy difícil estar en esta tierra pero no dejó de ayudarnos

(Mateo 17:17)

Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.

No te metas con “religiosos” rancios y sin discernimiento.

(Mateo 15:14)

Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.

(Mateo 23:24)

¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!

Seamos compasivos y sepamos que muchas veces lloraremos.

(Juan 11:35)

Jesús lloró.

Sigamos con firmeza hacia delante, hacia nuestro llamado de Dios.

(Isaías 50:5)

Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás.

(Isaías 50:6)

Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.

(Isaías 50:7)

Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.

Debemos pasar mucho tiempo con Dios y oír su voz y trasmitirla a su Pueblo.

(Jeremías 23:22)

Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.

Debemos recibir la palabra de Dios como Jeremías.

(Jeremías 36:18)

Y Baruc les dijo: El me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo escribía con tinta en el libro.

Tengamos pasión por la obra de Dios y una visión global de su obra.

(2 Corintios 5:14)

Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;

(2 Corintios 5:14) NVI

El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos…

(2 Corintios 11:28)

y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.

Pidamos ser llenos del amor de Dios.

(1 Corintios 13:3)

Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

(1 Corintios 13:4)

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

(1 Corintios 13:5)

no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

(1 Corintios 13:6)

no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

(1 Corintios 13:7)

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Tengamos esta actitud.

(2 Corintios 12:15)

Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.

Amemos a todos sobre todas las cosas.

(Romanos 5:5)

el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Translate »