EL PADRE, TU PADRE: DIOS.

EL PADRE, TU PADRE: DIOS.

Debemos pedir a Jesús que nos revele a Dios Padre y su amor.

También debemos amarle sobre todas las cosas y para eso debemos conocerle y conocer lo que hizo, hace y hará por nosotros.

Dios nos hizo en el vientre de nuestra madre de la manera que El quiso.

Fue Dios Padre el que nos formó: Estás vivo gracias a El.

Debemos orar con el entendimiento de lo que significa: Venga tu Reino y que sea hecha tu voluntad aquí en la tierra como se hace en el cielo.

Al ser verdaderos cristianos tenemos a Cristo y al Espíritu Santo en nosotros y podemos tener una relación personal e íntima con el Padre (Dios) como la tuvo Jesucristo y también “ver” lo que va hacer Jesús en la vida diaria.

Debemos amar al Padre sobre todas las cosas como lo hizo Jesús y obedecerle porque le amamos mucho y le tenemos un temor reverente.

Debemos obedecer al Padre por el amor hacia El, como sus verdaderos hijos que queremos que nuestros Padre esté feliz con nosotros.

Jesús por el profundo amor que tenía al Padre, sentía gran gozo al obedecerle y hacer su perfecta voluntad en todo. Así debemos hacer nosotros.

La obediencia puede ser un gran placer cuando la vemos como un amoroso hijo haciendo la voluntad del Padre mas bueno que pueda existir y el que te ama más que nadie.

Entonces querrás obedecerlo y no “fallarle” ni hacerlo sufrir.

Dios nos llamó a tener comunión con la trinidad que vive en nosotros, nos llamó a ser “el cuarto” en medio de tres personas que se aman.

El Padre nos ama como ama a Jesucristo.

Jesucristo nos ama de la misma forma que ama al Padre

Somos hijos de Dios Padre (como es Jesús) y podemos vivir con el Padre de la misma manera que vivió Jesús.

Dios nos hizo sus hijos para tener la misma relación que tuvo Jesús con el Padre.

Nos hizo miembros de la familia de Dios y nos hizo una familia de reyes, sacerdotes e hijos-embajadores (esto ahora en este mundo).

Debemos descubrir cuanto nos ama el Padre (nos amó y seguirá amando).

¿Sabemos que el padre ME ama de la misma manera que amó a Jesús?

Nuestra seguridad y satisfacción están en nuestro Padre celestial.

Debemos tener la doble motivación del temor reverente a un Padre que me ama (Dios) y el amor a El, que nos convence y lleva a hacer la voluntad de Dios.

Jesús dijo que el Espíritu Santo vendría y nos revelaría los secretos más profundos de Dios.

Debemos conocer bien la paternidad de Dios y ser como El con las otras personas: Un Padre.

Dios es un Padre y SU familia es la esfera de su paternidad.

Aparte de la salvación la necesidad de un padre perfecto y todopoderoso que se hace cargo de sus hijos, es lo que más necesitamos los seres humanos.

En el Reino de Dios seríamos “príncipes” (Pero no: El nos llama reyes) que obedecen gustosamente y amorosamente a su Padre.

Los hijos son semejantes al Padre: así seremos completamente en el cielo.

También somos herederos de TODO junto con Cristo. (Co-herederos).

Debemos vivir como un hijo que conoce a su Padre (y no lo malinterpreta), lo respeta, cuida sus cosas y las defiende teniendo los mismos objetivos, un hijo que ama a su Padre, le obedece con alegría y como resultado de esto está determinado siempre a hacer todo lo que el Padre le dice y colabora con El y hace todo lo que el Padre hace.

Jesús dijo: Lo que veo hacer a mi Padre eso hago y trabajó con El en la misma dirección y propósito.

Debemos entonces conocer su voz de tal manera que no nos equivoquemos en sus instrucciones diarias.

Que todos podamos decir esto: Conocemos al Padre y nunca “confundimos” su voz.

Una vez que conocemos al Padre y su infinito amor por nosotros entonces vivir bajo su absoluto gobierno, autoridad y voluntad no es una carga sino que es de gran gozo.

Si nunca hemos tenido esta revelación, necesitamos orar por ella. Dígale a Jesús: Señor revélame al Padre, solo tú decides a quién darlo a conocer.

Los hijos tienen derechos y obligaciones.

Ejemplo: Donde yo vivía antes venían muchos a pedir a la puerta de mi casa (más sabiendo que allí vive un pastor) como no podía darle a todos yo decidía a quien darle, que darle y cuando. Pero no era así con mis hijos, ellos siempre tenían para comer y ropa (no tenían que pedirme) descartaban que yo iba a suplir sus necesidades. Solo me podían dar gracias.

Cuando un hijo ora al Padre este responde.

Los hijos tienen los recursos del Padre (cortadora de césped, escoba etc)

Todo lo que el Padre tiene está disponible para su hijo.

Podemos concentrarnos en orar por otros porque sabemos que nuestro padre tiene la responsabilidad de proveer para nuestras necesidades.

Diga: MI PADRE ME AMA Y TODO LO QUE TIENE EL PADRE ES MÍO.

La mayor responsabilidad el hijo es ser obediente al Padre, (y no a otros que contradicen la voluntad del Padre).

EL PADRE NUESTRO ES EL DIOS TODOPODEROSO.

ORE SIEMPRE A DIOS COMO LO HACE UN HIJO CON SU PADRE.

SOLO DIOS DECIDE EL DÍA DE TU MUERTE.

Solo Dios decide el día de tu muerte.

Aunque tengas una enfermedad incurable o te sientes perfectamente bien, solo el estar “en buenas relaciones” con Dios te llevará a “que tus días sean cumplidos”.

(Deuteronomio 5:33) Si una persona obedece a Dios hay promesas de larga vida para el.

Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.

(Deuteronomio 11:21)

para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.

(1 Reyes 3:14) Dios inclusive te puede dar más tiempo de vida que el que El mismo había fijado.

Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.

(Job 5:26) Si vivís con bendición de Dios por obedecerle El te puede dar fuerzas en la vejez.

Llegarás al sepulcro anciano pero vigoroso, como las gavillas que se recogen a tiempo.

(Salmos 91:16) Esto lo decide Dios para ti si le eres obediente o se lo pides.

Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación.»

(Proverbios 3:1)

Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos.

(Proverbios 3:2)

Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad.

(Proverbios 9:11) Dios puede darte más años de vida esto solo lo decide Dios, el diablo no decide esto ni puede matar a nadie que esté bajo la protección de Dios. Ámalo a Dios y obedécelo con temor reverente. Solo El es el Dios TODOPODEROSO:

Por mí aumentarán tus días; muchos años de vida te serán añadidos.

(Proverbios 10:27)

El temor del SEÑOR prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.

(Génesis 15:15) Dios decidió esto sobre Abraham “su amigo” así puede ser contigo también.

Tú, en cambio, te reunirás en paz con tus antepasados, (que en ese momento estaban en el cielo con Dios) y te enterrarán cuando ya seas muy anciano.

(Isaías 46:4) Dios y solo El es el que te puede cuidar en la vejez.

Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré.

(Isaías 38:1) Dios mismo le dijo al rey Ezequías que moriría (no un doctor) pero Ezequías oró a Dios y Dios cambió de opinión y le dio 15 años mas de vida y a los 15 años murió (no a los 14, ni a los 16) Dios decide todo en estos asuntos así que viví tranquilo si estás en buenas relaciones con El.

En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.

(Isaías 38:2)

Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová,

(Isaías 38:3)

y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro.

(Isaías 38:4)

Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:

(Isaías 38:5)

Vé y dí a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.

(2 Crónicas 21:18) En cambio al rey perverso Joram le pasó esto Dios lo enfermó y murió.

Dios decidió su muerte por su impiedad y maldad.

Después de todo esto, Jehová lo hirió con una enfermedad incurable en los intestinos.

(Hechos 12:21) Lo mismo le pasó a Herodes. Siendo rey y teniendo toda autoridad humana y todo el dinero y los mejores médicos a su disposición Dios decidió su muerte y así fue. ¡TU SEGURIDAD ES DIOS!

Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó.

(Hechos 12:22)

Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre!

(Hechos 12:23)

Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.

(1 Samuel 2:24) Elí un sacerdote anciano se enteró que sus hijos cometían grandes maldades y trató de corregirlos “tibiamente” pero Dios decidió que murieran y así pasó.

No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.

(1 Samuel 2:25)

Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.

(2 Crónicas 13:20) También sucedió eso con Jeroboam por su maldad.

Y nunca más tuvo Jeroboam poder en los días de Abías; y Jehová lo hirió, y murió.

(2 Samuel 7:12): Dios ya había fijado el día de la muerte de David. Otra vez te digo: Solo Dios tiene el control sobre estas cosas. Podés tener una enfermedad incurable y Dios te puede sanar o podés estar muy bien y Dios puede decidir que mueras. Dice la Biblia que no cae a tierra un pajarito sin el control de Dios.

Mateo 10:29

Dios le dijo a David esto:

Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.

(Dios hablaba de Salomón el futuro hijo de David).

(Eclesiastés 8:8) Ningún hombre tiene el control del día que va a morir pero Dios es el que maneja los tiempos y contesta las oraciones, El puede alargar tus días o acortarlos y puede responder oraciones al respecto. También puede juzgar a personas por sus pecados y acortar sus días o dar la orden de que muera.

No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra…

Dios es bueno, solo El es verdaderamente bueno. Lucas 18:19.

Confía en El y obedécelo y habla con El a menudo.

El tiene el control de TODO y El puede cambiar las situaciones en que te encuentres por más difíciles que sean.

Ora y verás resultados, obedécelo y serás bendecido.

Predicador Gustavo Isbert

www.elcieloesunlugar.com.ar

La obediencia a Dios es fundamental para vivir con su bendición y para que te vaya bien en esta vida.

LA OBEDIENCIA A DIOS ES FUNDAMENTAL PARA VIVIR CON SU BENDICIÓN Y PARA QUE TE VAYA BIEN EN ESTA VIDA.

Lea estas promesas de Dios que están en su palabra (La Biblia) (Estas promesa son para usted y para hoy). Realmente vale la pena servir a Dios. Muchas personas y naciones no saben esto y viven en derrota, decadencia y desobediencia a Dios, tal vez sin saber el porqué: Aquí está la respuesta. Estas son las bendiciones de la obediencia a Dios, tanto individualmente o como naciones. Le ruego que en su Biblia siga leyendo Deuteronomio 28:15 en adelante y allí encontrará las consecuencias de no vivir haciendo la voluntad de Dios y verá que eso puede estarle pasando a usted o a su país.

(Deuteronomio 28:1 -14)

Si obedeces al SEÑOR tu Dios en todo y cumples cuidadosamente sus mandatos que te entrego hoy, el SEÑOR tu Dios te pondrá por encima de todas las demás naciones del mundo.

Si obedeces al SEÑOR tu Dios, recibirás las siguientes bendiciones:

Tus ciudades y tus campos serán benditos.

Tus hijos y tus cosechas serán benditos. Las crías de tus rebaños y manadas serán benditas.

Tus canastas de fruta y tus paneras serán benditas.

Vayas donde vayas y en todo lo que hagas, serás bendito.

El SEÑOR vencerá a tus enemigos cuando te ataquen. ¡Saldrán a atacarte de una sola dirección, pero se dispersarán por siete!

El SEÑOR te asegurará bendición en todo lo que hagas y llenará tus depósitos con granos.

El SEÑOR tu Dios te bendecirá en la tierra que te da.

Si obedeces los mandatos del SEÑOR tu Dios y andas en sus caminos, el SEÑOR te confirmará como su pueblo santo, tal como juró que haría.

Entonces todas las naciones del mundo verán que eres el pueblo elegido por el SEÑOR y El SEÑOR te dará prosperidad en la tierra que les juró a tus antepasados que te daría, te bendecirá con muchos hijos, gran cantidad de animales y cosechas abundantes.

El SEÑOR enviará lluvias en el tiempo oportuno desde su inagotable tesoro en los cielos y bendecirá todo tu trabajo. Tú prestarás a muchas naciones pero jamás tendrás necesidad de pedirles prestado.

Si escuchas los mandatos del SEÑOR tu Dios que te entrego hoy y los obedeces cuidadosamente, el SEÑOR te pondrá a la cabeza y no en la cola, y siempre estarás en la cima, nunca por debajo.

No te apartes de ninguno de los mandatos que te entrego hoy, ni sigas a otros dioses ni les rindas culto.

 

(1 Pedro 3:10-12)

El que quiere amar la vida

Y ver días buenos,

Refrene su lengua de mal,

Y sus labios no hablen engaño;

Apártese del mal, y haga el bien;

Busque la paz, y sígala.

Porque los ojos del Señor están sobre los justos,

Y sus oídos atentos a sus oraciones;

Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.

 

(Josué 1:7-9)

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Un mensaje de salvación.

Citas de la Biblia:

Paz a vosotros. S. Juan 20: 19, 21; 20:6

Dios ama la paz de su siervo. Salmo 35:27

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Salmo 26:3

Confíen siempre en el Señor porque El es el refugio eterno. Salmo 26:4

Ahora mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues no hay adversarios, ni mal que temer. 1 Reyes 5:4

Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes.

2 Crónicas 20:30

Estas cosas les he hablado para que en mí tengáis paz. S. Juan 16: 33

Tenemos paz para con Dios gracias a lo que Jesucristo hizo por nosotros. Romanos 5:1; Filipenses 4:4-9

En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque solo tú, mi Dios, me haces vivir confiado. Salmo 4:8

Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz. Salmo 37:37

Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy

es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo. S. Juan 14:27

A paz nos llamó Dios. 1 Corintios 7:15

Permitir que el Espíritu Santo les controle sus pensamientos lleva a la vida y a la paz. Romanos 8:6

El reino de Dios se trata de llevar una vida de bondad, paz y alegría en el Espíritu Santo. Romanos 14:17

Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Le repito ¡ALÉGRENSE! Que todos los conozcan como personas bondadosas.

¡EL SEÑOR JESUCRISTO ESTÁ CERCA!

No se preocupen por nada; en cambio oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que El ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios es la que cuidará su corazón y su mente, porque ustedes viven en Cristo Jesús. Y ahora amados piensen en todo lo que es verdadero, lo honorable, lo justo, lo puro, lo bello y lo admirable, piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza. Mediten en cómo hacer el bien y hacer felices a las personas, pues ellas son amadas por Dios. No dejen de poner en práctica estas cosas y todo lo que vean y aprendan del Señor Jesús.

El Dios de paz ¡está ya! con ustedes. Filipenses 4

Los que son controlados por el Espíritu Santo piensan en las cosas que agradan al Espíritu Santo. Ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios. Romanos 5:1-2

Dios le bendiga mucho: Gustavo Isbert

Diplomado en Teología

Calle 21 e/ 30 y 32

www.elcieloesunlugar.com.ar

Un mensaje cristiano.

Caminando en esta vida con Jesús:

Mucha gente vive preocupada angustiada y sin paz. Pero Jesucristo resucitó y está al lado suyo aunque usted no lo vea. Eso mismo pasó en varios casos registrados en la Biblia:

Lucas 24:15. Dos hombres que iban de camino a Emaús. Iban discutiendo entre si con tristeza, pero Jesús estaba a su lado y no lo reconocían. Jesús les pregunta: ¿Por qué están tristes? Ellos estaban tristes por la muerte de Jesús, pero El estaba resucitado al lado de ellos. Muchas veces estamos tristes por cosas que ya están solucionadas, y también tenemos al lado nuestro al Dios Todopoderoso que venció a la muerte, para solucionar cualquier problema o situación y ayudarnos.

Marcos 6:50 Estaban en una tormenta y ellos no reconocían a Jesús, pensaban que era un fantasma solamente, (así nos pasa a veces) pero Jesús es real y calmó la tormenta.

Jesús les dice ¡Tened ánimo yo soy, no teman!

Marcos 4:35-41 Los discípulos de Jesús están en otra tormenta y les pasa lo mismo, ellos eran pescadores y expertos en el mar, pero no pudieron hacer nada y llamaron a Jesús. Jesús se levantó (pues estaba durmiendo), (hoy no duerme) y calmó la tormenta.

Jesús les pregunta: ¿Por qué están así amedrentados?. En Mateo 8:26 Jesús les dice ¿por qué teméis?. Debemos recurrir a El y confiar siempre en el Cristo resucitado.

S. Juan 20:11-20 Es el caso de María Magdalena que sufría y lloraba por la muerte de Jesús, pero El estaba al lado de ella (y tampoco lo reconoció) Jesús le pregunta: ¿Por qué lloras? Y ella le reconoce y se le van todas las penas y preocupaciones. Mas adelante los discípulos están con miedo, pero Jesús se les aparece y les dice ¡Paz a vosotros! (los calma y los envía a predicar).

Jesús dijo, (luego de resucitar) en Mateo 28:20. ¡Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo! Jesucristo es el mismo siempre.

Un ciego fue sanado por Jesús en Marcos 10:46-52. Así nosotros también debemos levantarnos, dejar la ceguera espiritual, las debilidades y seguirle a El, a Jesús, que es el todopoderoso.

La palabra de Dios dice que luego: Seguía a Jesús en el camino.

¿Pero como hacemos hoy para seguir a Jesús y que El esté con nosotros todo el tiempo?:

  1. Debemos arrepentirnos de todos nuestros pecados: Mateo 4:17; Marcos 1:5; Hechos 3:19.
  2. Debemos creer en su obra a favor de nosotros en la cruz.: El pagó allí nuestra deuda con Dios. 1 Pedro 2:2; 1 Pedro 3:18; Hebreos 10:14; Juan 3:16-17.
  3. Debemos recibir a Jesús en nuestro corazón invitándole a entrar en nuestra vida con una oración: Apocalipsis 3:20; Juan 1:12.

ORACIÓN: Dios mío te pido perdón por todos mis pecados, te doy gracias querido Jesús porque moriste por mí en la cruz y pagaste allí mi deuda con Dios. Abro en este momento la puerta de mi corazón y te pido que entres en mi vida y me des tu Espíritu Santo. Te recibo ahora como mi Salvador, como mi Señor y como mi Rey. Muchas gracias Jesús. Amén.

Si usted ha hecho esta oración de todo corazón ha sido:

1. Perdonado: Efesios 4:32; Colosenses 2:13; 3.13.

2. Fue hecho un hijo de Dios: 1 Juan 3:2; Juan 1:12

3. Jesucristo vive en usted lo mismo que su Espíritu Santo: Gálatas 2:20; 2 Corintios 13:5;

1 Corintios 3:16; 6:19

4. Usted tiene vida eterna y es salvo:1 Juan5:11-13; Mateo 9:22; 2 Timoteo 1:9; Tito 3:5

5. Y estará desde ahora y para siempre con Jesús: 1 Tesalonicenses 5:9-10; Filipenses 3:20-21.

Juan 12:26; Juan 11:24-26; Juan 10:27-29; Juan 17:24.

¿Que debo hacer ahora?:

1. Seguir a Jesús: Marcos 2:14; Juan 1:43.

  1. Orar: Juan 16:23-24; Mateo 6:6-8; 7:7-11. Efesios 6:18; Colosenses 1:3; 4:2-4.
  2. Leer la Biblia (la palabra de Dios): Juan 5:39; Mateo 4:4; 2 Timoteo 3:15:17
  3. Contar a otros lo que Cristo hizo en usted: Marcos 5:19-20; Marcos 16:15
  4. Congregarse (asistir a la Iglesia que Dios le guíe): Hebreos 10:25
  5. Hacer el bien: Hebreos 13:16
  6. Brillar y ser un misionero en su entorno: es allí donde debe ser luz para que otros reciban la salvación provista por Jesús y le sigan a El. Mateo 5:14-16.

Un mensaje cristiano.

Cosas muy importantes:

1. La Salvación: Juan 10:9; Hechos 16:30-31; Romanos 10:9,13; Mateo 9:22; Lucas 7:50; Juan 3:16-17; Lucas 17: 19; 2 Timoteo 1:9; Tito 3:5.

2. Bautismo en el Espíritu Santo: Hechos 1:5, 8; 2:4; Efesios 5:18; Hechos 19:6; 8:17; 9:17; Hechos 10:45-46; 11:16.

3. Consagración, entrega total a Cristo, decidir hacer siempre su voluntad:

Juan 5:17; 19-20; “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que El hace”. Juan 5:30. No puedo yo hacer nada por mi mismo;…no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. Juan 6:38; 8:29; 14:31; Mateo 26:39; Romanos 12:1-2; Juan 7:17; 9:31; Hebreos 10:7; 13:21; 1 Pedro 4:2; 1 Juan 2:17. Efesios 6:6. “Como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios”. Juan 20:21 (en dependencia total de mi).

4. Saber el propósito de Dios para su vida, Efesios 5:17 “Sean entendidos de cuál sea la voluntad del señor”; Salmo 138:8; Hechos 13:36 (David) “Sirvió según la voluntad de Dios”; su llamado personal 1 Timoteo 2:7;(Pablo sabía lo que era) 2 Timoteo 1:11; Gálatas 2:7 (y cual era su área de trabajo) Hechos 22:21, y enfocarse en él sin desviarse nunca. Filipenses 3:13-14; Nehemías 6:3. “Dando fruto con perseverancia”. Lucas 8:15.

5. Viviendo en intima comunión con Jesús (como Jesús con el Padre). Juan 1:18 VP “Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, es quién nos lo ha dado a conocer” Ahora el vive en nosotros y debemos vivir en íntima comunión con El y darlo a conocer al mundo. Fuimos creados para tener comunión con Dios. 1 Corintios 1:9 (Jesús) 1 Juan 1:3 (Jesús y el Padre) 2 Corintios 13-14. (El Espíritu Santo). Salmo 25:14; Proverbios 3:2. (Dios). 1 Tesalonicenses 5:10; 4:17.

6. Viviendo en el reino de Dios. Col 1:13. 1 Tesalonicenses 2:12; Lucas 17:21; Mateo 10:7; 12:28; Esperando su segunda venida, Mateo 16:28; Juan 14:3 trabajando en la cosecha final. Mateo 24:14; y brillando en su lugar. Mateo 5:16.

7. El propósito final de Dios es conformarnos a la imagen de Cristo. Romanos 8:29; Efesios 4:13. Y prepararnos para reinar con El. Apocalipsis 5:10; 1:6;

2 Timoteo 2:12; Lucas 22:29-30.

Hechos 22:14-15

1 Corintios 15:58; Apocalipsis 22:12.

Le pido por favor, que busque las citas en su Biblia (y las lea) para comprender mejor el mensaje. Muchas gracias.

ORACIÓN:

Querido Dios: Te doy gracias por amarme tanto, quiero estar contigo por toda la eternidad y disfrutar de tu presencia y amistad ahora y para siempre.

Gracias porque enviaste a tu Hijo Jesucristo a morir por mí en la cruz para pagar mi deuda contigo. Tomo hoy la decisión de arrepentirme de todos mis pecados y te pido perdón por cada uno de ellos.

También tomo la decisión de recibir a Jesús como mi Salvador, Señor y Rey.

Muchas gracias por ser un hijo tuyo y tener ahora tu Espíritu Santo. Te pido que me llenes de él. Recibo ahora el Bautismo con el Espíritu Santo.

También Señor hoy te entrego todo mi ser: espíritu, alma, y cuerpo a ti, para que hagas siempre tu voluntad en mi vida, te ruego que con tu poder me des la capacidad y la fuerza para cumplirla. Quiero hacer siempre lo que te agrada, hacer tu voluntad y cumplir con el plan que tienes para mi persona. Hazme conocer tus planes y propósitos que tienes para mí, quiero seguirte y caminar en yugo contigo.

Quiero caminar muy cerca de ti, para poder oír tu voz y hacer lo que tú quieres que haga. Quiero ser tu colaborador, que trabajemos juntos y ser tu mejor amigo. Señor gracias por ser parte de tu Reino maravilloso y vivir ya en él. Trabajaremos juntos, salvando y guiando almas en la gran cosecha final, esperando el momento en que vengas a reinar literalmente en la tierra, siendo luz en mi entorno y un misionero en mi lugar. Me entrego a tu voluntad, a la guía de tu Espíritu Santo y a tu disciplina, para que me hagas más y más como eres tú. Gracias por todo lo que tienes preparado en el cielo para mí y por tus recompensas eternas.

Gracias porque mi nombre está escrito en el cielo y sobre todo por tu amistad, compañía, amor y protección. Muchas Gracias Dios mío. Amén.

No hay una bendición más grande, ni un propósito mayor en este mundo que ser un hijo de Dios y trabajar junto con El, siendo su colaborador y su amigo. Esto dura para siempre.

Dios le bendiga mucho:

Predicador Gustavo Isbert

Diplomado en Teología

Calle 21 Nº 1563 e/ 30 y32

Miramar BsAs

www.elcieloesunlugar.com.ar

unmensajecristiano7@yahoo.com.ar

UN MENSAJE CRISTIANO

Cómo llegar a ser un Cristiano:

Usted debe saber que Dios le ama y aprender acerca de su amor hacia usted.

1 Juan 4:9-10; Juan 3:16-17;

Le pido por favor, que busque todas las citas en su Biblia y que las lea meditando en ellas.

También debe saber y admitir que somos pecadores y que el pecado nos separa de Dios.

Isaías 59:2; 53:6; Romanos 3:23.

El pecado nos mantiene apartados de Dios. Romanos 6:23.

Pero… Dios perdona el pecado.

Cuando usted reconoce que ha pecado y sinceramente le pide a Dios que le perdone. ¡El le perdonará!. Marcos 3:28; 1 Juan 1:9.

Pero hay más:

Dios quiere que usted viva en un estado de perdón, es decir justificado de sus pecados, Lucas 18:14; Romanos 3:24; 5:1; 1 Corintios 6:11; y libre de condenación, Romanos 8:1; teniendo la vida eterna, 1 Juan 5:11-12 y siendo salvo Mateo 9: 22.

Alguien preguntó una vez ¿Qué debo hacer para ser salvo? La respuesta es: ¡Cree en N.S.Jesucristo y serás salvo! Hechos 16:30-31.

Se debe creer en la obra expiatoria de Cristo en la cruz y en su valor eterno.

El es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Juan 1:29;

1 Juan 3:5.

El murió en nuestro lugar y pagó nuestros pecados en la cruz.

1 Pedro 2:24; 3:18; Isaías 53: 5-6.

Jesús murió para que todos los hombres sean salvos y quiere que estén en el cielo con él por toda la eternidad.

1 Timoteo 2: 4-6. 1 Tesalonicenses 5: 9-10; 2:12; 4:16-17; Juan 17:24; Juan 12:26.

Usted llega a ser un Cristiano cuando acepta a Jesús como su salvador y le recibe en su corazón.

Juan 1:12; Apocalipsis 3:20; Romanos 10: 13,12.(Lea en ese orden).

Somos salvos por su vida en nosotros.

1 Juan 5:11-12; Romanos 5: 8-10.

Lea: Juan 10:27-29; Hebreos 7: 24-27; 8:12; Hebreos 10:12, 14, 10, 17;

1 Juan 3:2.

Es muy importante que usted haga de todo corazón esta oración:

Querido Dios: Gracias por tu gran amor hacia mí. Gracias porque me amaste tanto que enviaste a tu hijo Jesucristo para que muriera en mi lugar en la cruz. Dios mío, te pido perdón por todos mis pecados y creo en la obra expiatoria realizada por Jesús en el calvario.

Abro ahora la puerta de mi corazón y pido a Jesús que entre en mi vida, le recibo como mi Salvador, Señor y Rey. Dios mío te ruego me des tu Espíritu Santo. Gracias porque me has perdonado de todos mis pecados, porque ahora tengo a Jesús en mi corazón y tengo la vida eterna. Gracias porque ahora soy verdaderamente un hijo de Dios. Amén.

Dios le bendiga mucho: 1 Juan 1:4; Filipenses 1:8.

Predicador Gustavo Isbert

Diplomado en teología

Calle 21 Nº 1563 e/30 y 32

Miramar BsAS

www.elcieloesunlugar.com.ar

unmensajecristiano7@yahoo.com.ar

¿Sabe cuanto le ama Dios?

UN MENSAJE CRISTIANO

¿Sabe usted cuanto le ama Dios?

El le amó desde antes de la fundación del mundo.

Efesios 1:4; Mateo 25:34.

Le formó con mucho amor en el vientre de su madre: Salmo 139:13,15-16. Le dió el espíritu, el alma y un cuerpo. 1 Tesalonicenses 5:23.

El le sigue amando y demostrando ese amor de muchas maneras.

Mucha gente no se da cuenta de que Dios los ama, por eso el apóstol Pablo (entre otros) oró para que puedan conocer el amor de Cristo que excede todo conocimiento. Efesios 3:19.

Jesús dice: “Como el Padre me ha amado a mí (de una manera infinita) así yo los he amado a ustedes. Juan 15:9.

Y Dios nuestro Padre, nos ama a nosotros como ama a Jesús, de la misma forma y con la misma intensidad que lo ama a El. Juan 17:23; Juan 20:17.

Dios demostró ese amor tan grande al enviar al mundo a lo que más quería (a Jesús) para pagar nuestra culpa de pecado en la cruz (con su muerte en lugar de nosotros), de esa manera podemos tener vida eterna y estar en el cielo por toda la eternidad. 1 Juan 4:9-10.

El era sin pecado y era “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.

1 Pedro 2:22; Juan 1:29; 1 Pedro 2:24.

El justo (Jesús) murió en lugar de nosotros los injustos para llevarnos a Dios. 1 Pedro 3:18.

La palabra de Dios la (Biblia) nos dice que aquellos que se arrepienten de sus pecados, toman la decisión de seguirle y obedecerle, y reciben a Jesús como salvador, esos son hechos hijos de Dios.

Juan 1:12; Hechos 3:19; 10:43.

Todos nosotros tenemos pecados y el resultado de vivir en pecado es la muerte eterna. Romanos 6:23, 22, pero Jesús murió por nosotros y en la cruz pagó todos y cada uno de ellos. Isaías 53:6; Colosenses 2:13.

Nosotros merecíamos la muerte eterna, estar separados de Dios para siempre, pero Dios nos amó tanto que nos da la vida eterna cuando invitamos a Jesús que entre en nosotros.

Apocalipsis 3:20; Efesios 2:4-5.

Cristo pagó el pecado del mundo en el momento que murió en lugar de todas las personas en la cruz. Hebreos 9:26; 10:10, 12, 14.

El también resucitó y vive para siempre. Hebreos 7:24-27.

¿Cuanto nos amó y ama Dios, no? ¡Y además siempre Jesús está intercediendo por nosotros!. Romanos 8:34; Hebreos 7:25.

¡Todo esto es maravilloso! ¿No le parece que si Dios Padre y Dios Hijo nos aman tanto y quieren que estemos con El para siempre, no deberíamos poner nuestra vida en sus manos y dales gracias? Juan 17:24; Juan 12:26.

Si quiere, puede orar de todo corazón esta oración:

Querido Dios y Padre:

Te pido perdón es este momento por no haberme dado cuenta de cuánto me amas. También me arrepiento de todos mis pecados. Gracias querido Jesús porque moriste en mi lugar en la cruz, para que yo, al aceptar tu regalo de la salvación, pueda ser tu hijo y estar en el cielo para siempre.

En este momento tomo la decisión de seguirte, y te recibo como mi Salvador, Señor y Rey.

Te pido que ahora entres en mi corazón y me des tu Espíritu Santo.

Muchas gracias Señor porque me perdonaste, entraste en mi vida, me diste vida eterna y ahora soy verdaderamente un hijo tuyo. Amén

Apocalipsis 3:20;1 Juan 3:1-2; 1 Juan 5: 11-13; Efesios 2:8-9; Hechos 5:32.

(Le pido por favor, que busque estas citas en su Biblia y las lea. ¡Se va a sorprender!)

Dios le bendiga mucho:

Predicador Gustavo Isbert

Diplomado en Teología

Calle 21 e/30 y 32

Miramar BsAs

www.elcieloesunlugar.com.ar

¿Que es ser un cristiano?

¿Que es ser un CRISTIANO?

Esto ha sido escrito para aquellos que han abier­to la puerta de su vida a Jesucristo. Se han entregado a él. Han comenzado así la vida cristiana. Por eso ahora vamos a ocupamos de qué significa ser cristiano.

El paso que diste fue sencillo: invitaste a Cristo a que entrara a tu vida como tu Salvador y Señor. En ese momento sucedió algo que sólo puede describirse corno un milagro. Dios -sin cuya gracia no hubieras podido arrepentirte ni creer- te dio una vida nueva. Naciste de nuevo. Fuiste hecho hijo de Dios e ingresaste a su familia. Tal vez no estés consciente de lo que sucedió así como no estuviste consciente de tu nacimiento físico. La autoconciencia -el darse cuenta de qué y quién es uno- es parte del desarrollo personal. Sin embargo, cuando naciste sur­giste como una personalidad independiente; así también cuando naciste de nuevo fuiste constituido espiritualmente una nueva criatura en Cristo.

Pero, podrás preguntarte, ¿no es Dios padre de todos los hombres? ¿No son todos los hombres hijos de Dios? ¡Sí y no! Ciertamente Dios es el Creador de todos los hombres y consecuentemente todos son su "linaje",1 en el sentido de que derivan de él su existencia. Pero la Biblia claramente distingue entre esta relación general de Dios con la raza humana -la relación del Creador y sus criaturas- y la relación especial de Padre a hijo que él establece con quienes pertenecen a su nueva creación por medio de Jesucristo. Juan explica en el prólogo de su Evangelio cuando escribe:

Vino (Jesús) a su propio mundo, pero los suyos no lo recibie­ron. Sin embargo, algunos lo recibieron y creyeron en él; a éstos les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. No son

como los hijos de padres humanos, que nacen conforme a la naturaleza humana o por el deseo de algún hombre, sino que son hijos de Dios.2

Los hijos de Dios son los que han nacido de Dios; los que han nacido de Dios son los que han recibido a Cristo en su vida y han creído en su nombre.

¿Qué significa, entonces, ser "hijo de Dios" en este sentido? Como en cualquier otra familia, los miembros de la familia de Dios tienen sus privilegios y responsabili­dades. Debemos examinarlos.

Privilegios cristianos

El privilegio singular de la persona que ha nacido de nuevo en la familia de Dios consiste en su relación con Dios. Consideremos la misma desde esta perspectiva.

Una relación íntima

Ya vimos antes en otros estudios, que nuestros pecados nos tenían alienados de Dios, se habían constituido en una barrera entre noso­tros. En otras palabras, estábamos bajo la justa conde­nación del Juez de toda la tierra. Pero ahora, por medio de Jesucristo que llevó nuestra condenación y a quien estamos unidos por la fe, hemos sido "justificados", es decir, aceptados por Dios y declarados justos. Nuestro Juez ha pasado a ser nuestro Padre.

"Miren cuánto nos ama Dios el. Padre, que se nos puede llamar hijos de Dios, y lo somos", escribe Juan.3 "Padre" e "Hijo" son los títulos distintivos que Jesús usó para referirse a Dios y a sí mismo respectivamente. ¡Y son, exactamente, los nombres que permite que usemos nosotros! En virtud de nuestra unión con él, se nos permite compartir algo de su íntima relación con el Padre. Un hombre de Dios, expresa muy bien nuestro privilegio, cuando refiriéndose al Padrenuestro, dice:

¡Cuán grande es la indulgencia del Señor! ¡Cuán grandes son su condescendencia y la abundancia de su bondad hacia noso­tros! cuando vemos que desea que oremos delante de Dios de tal manera que llamemos a Dios Padre, y que nos llamemos

hijos de Dios, así como Cristo es el hijo de Dios -un nombre que ninguno de nosotros se hubiera atrevido a usar en la oración, si no fuese porque el Señor mismo nos ha permitido orar así.

1 Hechos 17:28, Versión de reina – Valera. La versión Popular

traduce "familia" (N. del T.).

2 Juan 1:11-13.

3 1 Juan 3:1.

Ahora por fin podemos orar el Padrenuestro sin hipo­cresía. Antes esa oración tenía un sonido hueco: ahora tiene un significado nuevo y noble. Dios es en realidad nuestro Padre celestial, que conoce nuestras necesidades antes de que pidamos, y que no dejará de dar cosas buenas a sus hijos.4

Puede ser que a veces necesitemos recibir la corrección de su mano, puesto que "el Señor corrige a los que ama y castiga a todos los que recibe como hijos".5 Pero esto es porque ahora nos trata como a hijos y nos disciplina para nuestro bien. Con un padre así, amante, sabio y fuerte, podemos sentimos libres de todo temor.

4 Sobre el cuidado del Padre, ver Mateo 6:7-13; 7:7-12.

5 Hebreos 12:6. Es una cita de Proverbios 3:12.

Una relación cierta

La relación que el cristiano guarda con Dios, como la del hijo con su padre, no sólo es íntima, sino además segura. ¡Hay tanta gente que a lo mucho tiene esperanza, pero nada más! Pero es posible tener certeza.

En efecto, es más que posible. Es la voluntad de Dios que nos ha sido revelada. Debemos estar ciertos de nues­tra relación con Dios no sólo para nuestra propia paz mental ni para poder ayudar a otros, sino porque Dios quiere nuestra certidumbre. Juan afirma categóricamente que éste es el propósito que lo movió a escribir su primera carta: "Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna."6

Sin embargo, la manera de estar seguro no es sólo sentirse seguro. Casi todos al comenzar su vida cristiana cometen este error. Dependen demasiado de sus senti­mientos superficiales. Un día se sienten cerca de Dios, al día siguiente se sienten lejos de él. Y caen en un frenesí de incertidumbre porque creen que sus sentimientos refle­jan exactamente su condición espiritual. Su vida cristiana se convierte en un viaje por cerros y hondonadas, cerros en que alcanzan alturas jubilosas para luego descender a las profundidades de la depresión.

Dios no quiere que sus hijos vivan una experiencia tan irregular. Tenemos que aprender a desconfiar de nuestros sentimientos. Son extremadamente variables. Cambian con el tiempo, con las circunstancias y con nuestra salud. Somos criaturas inconstantes y temperamentales, y a me­nudo nuestros sentimientos fluctuantes no tienen nada que ver con nuestro progreso espiritual.

La base de nuestro conocimiento de que estamos en relación con Dios no está en nuestros sentimientos, sino en el hecho de que él dice que lo estamos. La prueba que tenemos que aplicar es objetiva, más bien que subjetiva. No debemos ponemos a buscar evidencias de vida espiri­tual dentro de nosotros mismos, sino mirar hacia arriba, hacia afuera y hacia Dios y su palabra. Pero, ¿dónde hemos de encontrar la palabra de Dios que nos asegure que somos sus hijos?

En primer lugar, Dios promete en su Palabra escrita que dará vida eterna a quienes reciban a Jesucristo. "Este testimonio es que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo de Dios, también tiene esta vida; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene- esta vida." El creer humildemente que tenemos vida eterna, entonces, no es una presunción. Por el contrario, el creer la palabra de Dios es humildad, no orgullo; sabiduría, no presunción. Dudar sería necedad y pecado, ya que "el que no cree a Dios, le hace aparecer como mentiroso, porque no cree lo que Dios ha dicho como testigo acerca de su Hijo".7

Ahora bien, la Biblia está llena de las promesas de Dios. El cristiano sensato comienza cuanto antes a ateso­rarlas en su memoria. Entonces, cuando cae en el hoyo de la depresión y la duda, puede usar las promesas de Dios como un cable para salir a flote.

Vale la pena memorizar los siguientes versículos para empezar. Cada uno contiene una promesa divina.

Cristo nos recibirá si venimos a él: Juan 6:37,

El nos sostendrá y no dejará que nos escapemos: Juan 10:28.

Nunca nos dejará: Mateo 28:20, Hebreos 13:5,6.

Dios no dejará que seamos tentados más allá de nuestra fortaleza: 1 Corintios 10:13.

6 1 Juan 5:10-12.

7 Juan 5:10-12.

Nos perdonará si confesamos nuestros pecados: 1 Juan 1:9.

Nos dará sabiduría cuando se la pidamos: Santiago 1:5.

En segundo lugar, Dios habla a nuestro corazón. No­temos las siguientes afirmaciones: "Dios ha llenado nues­tros corazones con su amor por medio del Espíritu Santo que nos ha dado" y "este Espíritu nos hace decir ‘¡Padre nuestro! ‘ Este mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para decir que ya somos hijos de Dios."8 Todo cristiano sabe lo que esto significa. El testimonio externo del Espí­ritu Santo en las Escrituras es confirmado por el testi­monio interno del Espíritu Santo en la experiencia. No hay lugar para la confianza en sentimientos superficiales y cambiables. Se trata más bien de esperar la profundización de nuestra convicción a medida que el Espíritu nos ase­gura del amor de Dios por nosotros y nos insta a clamar: "¡Padre! " cuando buscamos el rostro de Dios en oración.

En tercer lugar, el mismo Espíritu que da testimonio en las Escrituras de que somos hijos de Dios completa su testimonio en nuestro carácter. Si hemos nacido de nuevo en la familia de Dios, entonces el Espíritu de Dios mora en nosotros. En efecto, la presencia del Espíritu Santo es uno de los mayores privilegios de los hijos de Dios. Es su marca distintiva: "Todos los que son guiados por el Espí­ritu de Dios son hijos de Dios." Otra vez: "El que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo."9 Y como El mora en nosotros comienza a iniciar un cam­bio en nuestro estilo de vida. Juan aplica esta prueba sin hacer salvedades en su primera carta. Dice que si alguien persiste en la desobediencia a los mandamientos de Dios y en el incumplimiento de sus deberes para con sus seme­jantes, entonces no es cristiano, pese a todo lo que diga. La rectitud y el amor son marcas obvias del hijo de Dios.

8 Romanos 5:5; 8:15,16.

9 Romanos 8:9-17.

Una relación segura

Supongamos que hemos entrado en esta relación íntima con Dios y estamos ciertos de ella en base a la propia palabra de Dios. La pregunta ahora es: ¿Es una relación segura? ¿No podemos nacer en la familia de Dios por un momento y ser repudiados al momento siguiente? La Biblia indica que es una relación permanente. "Y por ser sus hijos -dice Pablo-, tenemos derecho a la herencia que Dios no ha prometido, la cual compartimos con Cristo." 10 Y más adelante argumenta, en un hermoso pasaje al final del capítulo 8 de Romanos, que los hijos de Dios están seguros eternamente, puesto que nadie pue­de separarlos de su amor.

Pero, ¿qué sucede si peco y cuando peco? , podría alguien preguntar. ¿No invalida mi calidad de hijo? ¿Dejo de ser hijo de Dios? No. Pensemos en la analogía de una familia humana. Un hijo es terriblemente grosero con sus padres. Sobre el hogar desciende una nube. Hay tensión en la atmósfera. Se rompe la comunicación entre el padre y el hijo. ¿Qué ha sucedido? ¿El joven ha dejado de ser hijo? ¡No! Su relación no ha cambiado, pero su comu­nión ha quedado interrumpida. La relación depende del nacimiento; la comunión depende de la conducta. Tan pronto como el joven pide disculpas, es perdonado. Y el perdón restablece la comunión. Mientras tanto, la relación ha permanecido igual. El hijo pudo haber sido transitoria­mente desobediente y aun atrevido; pero no por eso ha dejado de ser hijo.

Así sucede con los hijos de Dios. Cuando pecamos, no perdemos la relación que como hijos tenemos con él, aunque nuestra comunión con él se ve estorbada hasta que confesamos y abandonamos nuestro pecado. En cuan­to "confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que

10 Romanos 8:17.

Dios hará lo que es justo; nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad", puesto que "si alguno comete pecado tenemos un abogado delante del Padre, que es Jesucristo, y él es justo. Jesucristo es el medio por el cual nuestros pecados son perdonados".11 Así que no esperes hasta que llegue la noche, menos aún el domingo siguiente, para arreglar lo que ande mal durante cada día. Más bien, cuando caigas, ponte de rodillas, arrepiéntete y busca humildemente el perdón del Padre enseguida. Pro­cura conservar limpia y sin manchas tu conciencia.

Para expresarlo de otra manera, sólo podemos ser justi­ficados una vez, pero necesitamos ser perdonados cada día. Jesús dio a sus discípulos una ilustración de esto cuando les enjuagó los pies. Pedro le dijo que, además de lavarle los pies, le lavara también las manos y la cabeza, Pero Jesús le contestó: "El que está recién bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está todo lim­pio."12 La persona que fuera invitada a una cena en Jerusalén, antes de salir de su casa se bañaba. Al llegar al hogar de su anfitrión, éste no le ofrecería otro baño: un esclavo lo esperaba a la puerta de calle para lavarle los pies. Así también, cuando nos acercamos a Cristo por primera vez en un acto de arrepentimiento y fe, recibimos un "baño" -el baño de la justificación, exteriormente simbolizado por el bautismo. Este acto no necesita repe­tirse. Sin embargo, al transitar por las calles polvorientas de este mundo, constantemente necesitamos "lavarnos los pies" -el lavamiento del perdón diario.

11 1 Juan 1:9; 2:1,2.

12 Juan 13:10.

Responsabilidades cristianas

El ser hijo de Dios es un privilegio maravilloso, pero también comporta ciertas obligaciones. Pedro lo Sugiere cuando escribe: "como niños recién nacidos, busquen con ansia la leche pura espiritual, para que por ella crezcan y tengan salvación."13

El gran privilegio del hijo de Dios es su relación con él; la gran responsabilidad es su crecimiento. A todo el mun­do le agradan los niños, pero nadie en su sano juicio quiere verlos en un jardín de infantes toda la vida. Sin embargo, la tragedia es que muchos cristianos, habiendo nacido de nuevo en Cristo, nunca crecen. Otros hasta sufren de regresión infantil espiritual. El propósito de nuestro Padre celestial, por otra parte, es que los "niños en Cristo" lleguen a ser "personas maduras en Cristo.14 El nacimiento debe ser seguido por el crecimiento. La crisis de la justificación -nuestra aceptación por parte de Dios- debe llevamos al proceso de la santificación -nues­tro crecimiento en santidad-, al cual se refiere Pablo.

Hay dos esferas principales en las cuales el cristiano debe crecer. La primera es el entendimiento y la segunda la santidad. Cuando iniciamos la vida cristiana, probable­mente entendemos muy poco y apenas conocemos a Dios. Ahora tenemos que crecer en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor y Salvador Jesucristo." Este conoci­miento es en parte intelectual y en parte personal. En lo que atañe al primero, quisiera animar al lector a que estudie no sólo la Biblia sino también buena literatura cristiana. El descuido del crecimiento en entendimiento acarrea graves peligros.

También tenemos que crecer en santidad de vida. El Nuevo Testamento menciona el desarrollo de nuestra fe en Dios, de nuestro amor hacia quienes nos rodean, y de nuestra semejanza con Cristo.

13 1 Pedro 2:2.

14 Cf. 1 Corintios 3:1; Colosenses 1:28. 13 Cf. Colosenses 1:10; 2 Pedro 3:18.

Cada hijo de Dios anhela ser conformado más y más en su carácter y conducta al mismo Hijo de Dios. La vida cristiana es una vida de rectitud. Debemos esforzamos por obedecer los manda­mientos de Dios y cumplir su voluntad. El Espíritu Santo nos ha sido dado con este propósito. El hace de nuestro cuerpo su propio templo. El mora en nosotros. Y a medida que nos sometemos a su autoridad y acatamos su dirección, hace que su fruto -"amor, alegría, paz, pacien­cia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio" 16 aparezcan en nuestra vida.

Pero, ¿cómo creceremos? Hay tres secretos principales relativos al desarrollo espiritual. Los tres constituyen a la vez las responsabilidades primordiales del hijo de Dios.

Nuestro deber para con Dios

Nuestra relación con el Padre celestial, aunque segura, no es estática. El quiere que sus hijos crezcan en ‘un conoci­miento cada vez más íntimo de él. Muchas generaciones de cristianos han descubierto que la manera principal de lograr esto es acercarse diariamente a él, dando tiempo al estudio bíblico y la oración. Esto es una necesidad indis­pensable para el cristiano que quiere progresar. Todos estamos excesivamente ocupados en esta época, pero de alguna manera tenemos que reajustar nuestro horario a fin de dar lugar a estas prioridades. Esto significa la acepta­ción de una rigurosa autodisciplina. Con ésta y con una edición legible de la Biblia y un reloj despertador que funcione, estamos en el camino a la victoria.

Es importante mantener el equilibrio entre la lectura bíblica y la oración, puesto que Dios nos habla por medio de la Escritura, mientras que nosotros le hablamos por medio de la oración. Asimismo es importante ser siste­mático en lo que toca a la lectura de la Biblia. Hay varios métodos disponibles.17 Antes de leer, ora pidiendo a Jesús que su Espíritu Santo abra tus ojos e ilumine tu mente. Luego lee lentamente, meditando y pensando sobre lo que lees. Lee y relee el pasaje. Cava hondo hasta descubrir su significado. Haz uso de alguna versión moderna. Tam­bién puede serte de ayuda un comentario bíblico.’9 Pien­sa también sobre cómo se aplica a tus propias circuns­tancias el mensaje del pasaje que has leído. Busca las promesas que debes hacer tuyas, los mandamientos que debes obedecer, los ejemplos que debes seguir y los pe­cados que debes evitar. Conviene tener a mano una libreta de apuntes a fin de anotar todo lo que uno aprende. Sobre todo, ocúpate de mirar a Jesucristo. El es el tema central de la Biblia y por medio de ésta podemos encon­tramos con él personalmente, además de hallar su revelación.

La oración sigue como algo natural. Comienza respon­diendo a Dios sobre el mismo tema respecto al cual te ha hablado. ¡No cambies la conversación! Si te ha hablado de sí mismo y de su gloria, adóralo. Si te ha hablado de ti y de tus pecados, confiésaselos. Agradécele también por cualquier bendición que te haya dado en este día.

16 Gálatas 5:22.

Después de haber orado en base al pasaje bíblico, querrás seguir orando por otros asuntos. Si usas la Biblia, como el primer auxiliar para la oración, tu diario será el segundo. Encomienda a Dios por la mañana todos los detalles del día que tienes delante de ti. Por la noche, repasa con él todo lo que has hecho, confesando los pecados cometidos, dándole gracias por todas las bendi­ciones recibidas e intercediendo por las personas con quie­nes te has entrevistado.

Dios es tu Padre. Mantén delante de él una actitud natural, confiada y osada. El tiene interés en todos los detalles de tu vida. Muy pronto encontrarás que te es necesario hacer una lista de los parientes y amigos por los cuales sientes la responsabilidad de orar. Conviene hacer la nómina lo más legible posible, de modo que se pueda agregar o quitar nombres con facilidad.

Nuestro deber para con la Iglesia

La vida cristiana no es solamente un asunto privado de cada cual. Si hemos nacido de nuevo en la familia de Dios, entonces Dios se ha constituido en nuestro Padre celestial. Pero eso no es todo: todos los demás cristianos del mundo, sea cual sea su nacionalidad o denominación, son ahora nuestros hermanos en Cristo. Uno de los nom­bres más comunes que el Nuevo Testamento da a los cristianos es el de "hermanos". Esta es una verdad glorio­sa. Pero no basta sentirse miembro de la Iglesia universal de Cristo: tenemos que pertenecer a alguna de sus con­gregaciones locales. Tampoco basta pertenecer a alguna asociación de jóvenes en la universidad o en algún otro lugar (aunque espero que tú seas activo en alguna de ellas). El lugar de cada cristiano está en la iglesia local, y debe participar en su adoración, comunión y testimonio.

Tal vez preguntes a qué iglesia debes unirte. Si ya estás relacionado con una iglesia, por haberte criado en ella o porque has estado asistiendo a sus reuniones últimamente, no conviene que cortes esa relación, a menos que tengas una razón de peso. Sin embargo, si estás en libertad de escoger la iglesia de la cual seas miembro, hay dos crite­rios que pueden guiarte. El primero tiene que ver con el pastor, el segundo con la congregación. Haz las siguientes preguntas: ¿Cuál es la actitud del pastor hacia la auto­ridad de la Biblia? ¿Trata de explicar su mensaje y rela­cionarlo a la vida contemporánea? Y en lo que atañe a la congregación, ¿por lo menos se aproxima a lo que debe ser una comunidad de creyentes que aman a Cristo, se aman mutuamente y aman a los demás?

El bautismo es la puerta de entrada a la sociedad cristiana visible. También tiene otros significados, como hemos visto, pero si tú no has sido bautizado, debes pedir al pastor o anciano de tu iglesia que te prepare para el bautismo. Luego, ingresa de inmediato a la comunidad cristiana. Habrá cosas que al principio te parecerán extra­ñas, pero no te quedes a un lado. La asistencia dominical a la iglesia es un claro deber cristiano y casi todas las ramas de la Iglesia cristiana concuerdan en que la Santa Cena (o Cena del Señor) es el culto central de la iglesia instituido por Cristo para conmemorar su muerte, en comunión los unos con los otros.

¡Espero no haber dado la impresión de que la comu­nión con los hermanos en Cristo es un festín dominical únicamente! El amor con los demás cristianos, no obs­tante las dificultades aparentes, es una experiencia real y nueva. En una comunidad cristiana con gente de diferente formación y edad, se puede descubrir las profundidades de la amistad y la comunión mutua. Es inevitable que los amigos más allegados del cristiano sean otros cristianos. Sobre todo, la compañera o compañero para toda la vida también debe serlo.20

Nuestro deber para con el mundo

La vida cristiana es un asunto familiar en el que los hijos disfrutan la comunión con su Padre y entre sí. Pero nadie piense, ni por un momento, que esto agota las responsa­bilidades del cristiano. Los cristianos no están llamados a constituir un círculo cerrado de personas que se admiran mutuamente y que no piensan sino en sí mismas. Por el contrario, cada cristiano debe estar profundamente preo­cupado por sus semejantes. Y parte de su vocación cris­tiana es servir a éstos en todo cuanto esté a su alcance.

Históricamente la Iglesia se ha distinguido por su labor a favor de los necesitados y los marginados: los pobres, los hambrientos, los enfermos, las víctimas de la opresión y la discriminación, los esclavos, los prisioneros, los huér­fanos, los refugiados y los desadaptados. Todavía hoy en todo el mundo los seguidores de Cristo están tratando de aliviar toda suerte de sufrimientos y miserias en su nom­bre. Sin embargo, queda muchísimo por hacer. Y tenemos qué confesar con vergüenza que a veces otros que no pretenden ser cristianos muestran más compasión que quienes decimos conocer a Cristo.

Hay otra responsabilidad especial de los cristianos para con el "mundo" (para usar el término con que la Biblia se refiere a quienes no conocen a Cristo ni pertenecen a su Iglesia): la evangelización. "Evangelizar" es, literalmente, difundir las buenas nuevas acerca de Jesucristo. Todavía hay millones de personas que jamás han oído hablar ni de Jesucristo ni de su salvación. Parecería que la Iglesia ha estado dormitando por siglos. ¿Será la generación presente la generación en que los cristianos despierten y ganen el mundo para Cristo? Tal vez él tenga una tarea especial para ti, específicamente en el ministerio pastoral o como misionero. Si todavía eres estudiante, sería una equivo­cación dar un paso precipitado. Pero trata de descubrir la voluntad de Dios para tu vida, y ríndete a ella.

No todo cristiano ha sido llamado a ser pastor o misionero, pero la intención de Dios es que todo cristiano sea un testigo de Jesucristo. Su responsabilidad solemne es llevar una vida caracterizada por la autenticidad, el amor, la humildad, la honradez a la manera de Cristo y tratar de ganar a otros para el Señor, sea en su propio hogar, o entre sus compañeros de estudios o de trabajo. Para ello, se mostrará discreto, humilde y cortés, pero resuelto.

La manera de empezar es orando. Pide a Dios que te dé una preocupación especial por uno o dos de tus ami­gos. Por lo general conviene limitarse a personas del mis­mo sexo y más o menos de la misma edad. Luego ora regular y definidamente por la conversión de esas per­sonas; fomenta su amistad como un fin en sí; dales tiempo y ámalas en verdad. Muy pronto se dará la oportunidad de llevarlas a alguna reunión donde puedan escuchar una explicación del evangelio, o de ofrecerles literatura cris­tiana para que lean, o de contarles sencillamente lo que Cristo Jesús significa para ti y cómo lo encontraste. Casi no necesito decir que nuestro testimonio más elocuente no tendrá ningún efecto si no está respaldado por nuestra conducta, y nada tiene tanta influencia favorable a Cristo como una vida que obviamente él está transformando.

20 Ver, por ejemplo, 2 Corintios 6:14.

Tales son los grandes privilegios y responsabilidades del hijo de Dios. Nacido en la familia de Dios y gozando con su Padre celestial una relación que es íntima, cierta y segura, trata de disciplinarse diariamente en el estudio de la Biblia y la oración, es leal a la iglesia a la cual pertenece y activo en el servicio y el testimonio cristiano.

Esta descripción de la vida cristiana revela la tensión a la cual todos los cristianos están sujetos. En resumen, somos ciudadanos de dos reinos, el uno terrenal y el otro celestial. Y cada ciudadanía nos impone deberes que no podemos eludir.

Por un lado, el Nuevo Testamento pone énfasis en nuestras obligaciones hacia el estado, el trabajo, la familia y la sociedad en general. La Biblia no permite que nos sustraigamos de estas responsabilidades para dedicarnos al misticismo, al monasticismo o aun a la comunión aislada del mundo.

Por otro lado, algunos autores, del Nuevo Testamento nos recuerdan que somos "extranjeros" y "peregrinos" en la tierra, que somos "ciudadanos del cielo", y que estamos en camino hacia nuestro hogar eterno.21 Consecuen­temente, no debemos amontonar riquezas aquí en la tie­rra, ni dedicarnos a ambiciones puramente egoístas, ni dejamos asimilar por el estilo de vida del mundo, ni afligimos indebidamente con las preocupaciones de la vida presente.

-Es relativamente fácil eliminar esta tensión escondién­dose en Cristo y olvidándose del mundo, o compro­metiéndose con el mundo y olvidando a Cristo. Sin em­bargo, ninguna de estas soluciones es genuinamente cris­tiana, ya que ambas implican la negación de una u otra de nuestras obligaciones cristianas. El cristiano equilibrado que hace de las Escrituras su guía tratará de vivir igual­mente y a la vez "en Cristo" y "en el mundo". No puede evadir ninguna de las dos realidades.

Esta es la vida del discipulado a la cual nos llama Jesucristo. El murió y resucitó para que nosotros pudié­ramos llevar una nueva vida. El nos da su Espíritu para que podamos vivir como cristianos en el mundo.

Ahora nos llama a seguirle, a entregamos a su servicio completamente y sin reservas

21 Ver, por ejemplo, 1 Pedro 2:11; Filipenses 3:20; 2 Corintios 4:16-18.

J.Stott

Esto es el ABC del cristianismo.

Pedro se refiere varias veces a la cruz en su primera carta. Describe a sus lectores como rescatados "con la sangre preciosa de Cristo, el cual fue ofrecido en sacrificio como un cordero sin defecto ni mancha" y "rociados" con la sangre de Jesucristo 1 Pedro 1:18-19; 1:2. Ambas expresiones aluden al sacrificio pascual original de la época del Exodo. En esa oportunidad cada familia israelita tomó un cordero, lo mató, y con la sangre roció los dinteles y puertas laterales de la casa. Sólo así estuvie­ron a salvo del juicio de Dios y escaparon de la esclavitud egipcia. Libremente Pedro aplica a Cristo el simbolismo de la Pascua (como lo hace también Pablo cuando dice que "Cristo mismo fue muerto en sacrificio por nosotros, pues él es el cordero de nuestra pascua": 1 Corintios 5:7 .El derramó su san­gre para redimirnos del juicio de Dios y de la esclavitud del pecado. Para que nos beneficiemos de ella, debe ser rociada en nuestro corazón, es decir, aplicada a cada uno perso­nalmente.

La otra importante referencia de Pedro a la cruz se encuentra en 1 Pedro 3:18: "Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados, de una vez por todas. El era bueno, pero sufrió por nosotros los malos, para llevarnos a Dios."

El pecado nos había separado de Dios; pero Cristo de­seaba llevarnos de vuelta a Dios. Por eso sufrió por nues­tros pecados: el inocente Salvador murió por pecadores culpables. Y lo hizo "de una vez por todas", definitiva­mente, de manera que lo que hizo no puede repetirse, ni mejorarse, ni aun suplementarse.

No debemos pasar por alto lo que esto implica. Sig­nifica que ninguna observancia religiosa ni la realización de buenas obras podrán jamás ganar nuestro perdón. Sin embargo, muchos en el mundo contemporáneo han op­tado por esta caricatura de cristianismo. No ven ninguna diferencia fundamental entre el evangelio cristiano y las religiones orientales. Y esto es comprensible, puesto que consideran a la religión como un sistema de mérito hu­mano. Dicen: "Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos". Pero no hay posibilidad de reconciliar esta no­ción con la cruz de Cristo. El murió para expiar nuestros pecados por la sencilla razón de que nosotros no podemos expiarlos por nuestra cuenta. Si pudiéramos hacerlo, la expiación hecha por Cristo sería una redundancia. En efecto, afirmar que podemos alcanzar el favor de Dios por nuestro propio esfuerzo es insultar a Jesucristo, puesto que equivale a decir que podemos arreglárnoslas sin él, que no era necesario que él muriera. Como dice Pablo: "si uno pudiera ser puesto en la debida relación con Dios por haber obedecido la ley, entonces de nada serviría la muer­te de Cristo" Gálatas 2:21.

El mensaje de la cruz sigue siendo en nuestro tiempo como en el de Pablo una tontería para los sabios y un tropezadero para los justos; pero ha proporcionado paz a millones de conciencias.

Todo cristiano puede repetir estas palabras. Hay san­tidad por medio de las heridas de Cristo, vida por medio de su muerte, perdón por medio de su dolor, salvación por medio de sus sufrimientos.

Si la muerte de Cristo fuese sólo un ejemplo, una buena parte de los Evangelios permanecería como algo misterioso. Además, nuestra necesidad humana quedaría insatisfecha. No necesitamos un ejemplo solamente: nece­sitamos un Salvador. Un ejemplo podría excitar la imagi­nación, avivar el idealismo y fortalecer la resolución, pero no limpiar la mancha de nuestro pecado pasado, dar paz a la conciencia atribulada y reconciliarnos con Dios.

(Marcos 10:45)

Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

(Mateo 26:28)

porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

De todos modos los apóstoles no dejan lugar a dudas al respecto, sino que siempre asocian la venida y muerte de Cristo con nuestros pecados.

Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras. Cristo mismo sufrió la muerte por nuestros pecados. Jesucristo vino al mundo para quitar nuestros pecados.

Tenemos a los tres grandes escritores apostólicos del Nuevo Testamento, vinculando únicamente la muerte de Cristo con nuestros pecados. 1 Corintios 15:3.

De nada vale que se nos den normas de conducta: no podemos cumplirlas. Que Dios siga diciendo "no hagas tal cosa": continuaremos haciéndola hasta el fin del tiempo. Un sermón no solucionará nuestro problema: necesitamos un Salvador. La educación de la mente no es suficiente sin un cambio de corazón. El hombre ha hallado el secreto del poder físico, el poder de la reacción nuclear. Ahora necesita poder espiritual, poder que lo libre de sí mismo, poder que lo conquiste y lo controle, poder que le dé un carácter moral comparable a sus logros cientí­ficos. Esto solo se logra por la presencia del Espíritu Santo y la vida de Cristo en una persona. Juan 1:12; Apocalipsis 3:20, 1 Juan 5: 11-13.

(Juan 8:31)

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

(Juan 8:32)

y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

(Juan 8:33)

Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

(Juan 8:34)

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

(Romanos 6:17)

Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;

(Romanos 6:18)

y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

(Efesios 2:3)

entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

(Tito 3:3)

Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.

TODOS NECESITAMOS DE UN SALVADOR: ESTE ES JESÚS.

(2 Corintios 5:17)

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

(1 Corintios 6:11)

Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Lo que el hombre necesita es un cambio radical de su naturaleza. El hombre no puede reali­zarlo por sí mismo. Necesita un Salvador. 2 Corintios 5:17.

La presente exposición de nuestro pecado tiene una sola finalidad: convencernos de la necesidad que tenemos de Jesucristo y prepararnos para comprender .y aceptar lo que él ofrece. La fe nace de la necesidad. Jamás pondre­mos nuestra confianza en Cristo si antes no nos desilusio­namos de nosotros mismos. El mismo lo dijo: "No necesi­tan médico los que están buenos y sanos, sino los enfer­mos, pues no he venido a llamar a los buenos sino a los pecadores." Solamente cuando hayamos admitido la gra­vedad de la enfermedad que nos aqueja, admitiremos nuestra urgente necesidad de curación

(Marcos 2:17)

Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

El cristianismo es una religión de rescate. Declara que Dios ha tomado la iniciativa en Jesucristo para liberarnos de nuestros pecados. Este es el tema central de la Biblia.

Le pondrás por nombre JESUS. Se llamará así porque va a salvar a su gente de sus pecados. Mateo 1:21.

El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19.10

Esto es muy cierto, y todos deben creerlo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los que yo soy el primero. 1 Timoteo 1:15

Y nosotros mismos hemos visto y declaramos, que el Padre envió a su Hijo para salvar al mundo.1 Juan 4:9

Más específicamente, ya que el pecado tiene tres conse­cuencias principales, la "salvación" incluye la liberación del hombre de todas ellas. Por medio de Jesucristo, el Salvador, podemos:

1. Ser traídos desde el exilio y reconciliados con Dios;

2. Podemos nacer de nuevo, recibir una nueva naturaleza y ser liberados de nuestra

Esclavitud moral; y

3. Podemos lograr que las viejas dis­cordias sean reemplazadas por una hermandad de amor.

Cristo hizo posible:

El primer aspecto de la salvación me­diante el sufrimiento de su muerte,

El segundo mediante el don del Espíritu Santo, y

El tercero mediante la edifi­cación de su Iglesia

Deuteronomio 21:23 donde dice: "Maldito todo aquel que es colgado en un madero". El hecho de que Jesús terminara su vida colgado en "un madero" (puesto que para los judíos el ser clavado a una cruz equivalía a ser colgado en un madero) significó que estaba bajo la maldición divina.

Lejos de repudiar esta idea, los apóstoles la aceptaron. Pablo la explica en Gálatas 3:10, cuando dice que en Deuteronomio está escrito: "Maldito todo aquel que no persevera en todo lo que está escrito en el libro de la ley para hacerla". Pero "Cristo nos libró de la maldición de la ley, pues él fue hecho objeto de maldición por causa de nosotros, porque la Escritura dice: Maldito todo aquel que es colgado de un madero. El significado de estos versículos en su contexto es claro e ineludible: la justa maldición contra los transgresores, a causa de su quebran­tamiento de la ley, fue transferida a Jesús sobre, la cruz. El nos libró de la maldición tomándola sobre sí mismo cuando murió.

Démosle gracias a Nuestro amoroso Dios por su maravillosa obra hecha por nosotros en la cruz del calvario. Juan 3:16-17.

Palabras de Jesús para mi (parte de ella puede ser para ti).

Profecía para mí.

¡Todo el cielo te respalda!

Yo te voy a hacer querer por todos.

No temas habla y no calles, porque yo estoy contigo y nadie te podrá hacer mal porque yo tengo mucho pueblo que debo salvar.

Las personas no estarán unidas a ti “en papeles” pero orarán por ti y te amarán.

También serán cristianos como tú (a tu estilo).

Buscarás el bien de todos.

Comprenderás a todos.

Les mostrarás el camino y los llevarás a mí. (Así como a tus parientes al principio), aunque no cambien de religión. Así como Felipe con el Etíope que siguió gozoso su camino y ya conmigo y mi espíritu Santo llevó mi presencia a Etiopía.

Les enseñarás “tomándoles aparte” “más exactamente el camino de Dios” coma Aquila y Priscila a Apolos.

Los encomendarás “a la gracia del Señor” (como fueron Pablo y Bernabé) y a la guía de mi Espíritu Santo que los guiará a toda la verdad.

Muchos vendrán a ti. Ponte en lo más alto y que suban a ti y a tus buenos colaboradores y discípulos que serán como tú.

¡Levanta tu voz! Este es tu llamado: Ser para todos.

Juan el Bautista era para todos lo mismo que Yo (Jesús). Yo vine para todos y los envié a ustedes a ser para todos empezando por mi casa y luego a todas las naciones.

Juan era una voz que clamaba en el desierto y tu eres una voz del cielo para el mundo.

Yo soy el que te envío. Esto es lo tuyo, ten paz, hay muchos llamados diferentes y tú serás diferente fuera de las religiones oficiales e instituciones religiosas rígidas.

Pero las influenciarás en parte.

Tu llamado es a la gente común, a las ovejas perdidas y extraviadas tu les mostrarás el camino y las darás materiales cristianos para crecer (muchos de ellos los compaginarán e instrumentarán tus ayudantes.

Vuestra capilla será el mundo, vuestras ovejas son TODOS (aunque no lo sepan y no se den cuenta) pero yo te he puesto sobre ellos. Vuestro púlpito es el micrófono o cualquier lugar, cine, café, templos estadios, Internet, videos, Cds, etc.

Ama y comprende a todos.

Sé paciente con los ignorantes y extraviados y sé mi voz al mundo.

Es el camino más difícil pero la gente te amará.

No representarás a ninguna religión sino al cristianismo en general.

Unirás en mí al cristianismo. Juan 11:52; 10:16

Toma “lo mejor” y dáselo a mi pueblo.

Debes ser “un hombre de Dios” para todos (lo mismo que los que yo puse y pondré a tu lado). Tampoco fundarás “un imperio espiritual” ni ninguna religión o denominación y serás como yo. Utilizarás casas-Iglesia como la del centro de Miramar. También en cines o salones o cafés. Ya tienes edificios hechos no te compliques en eso. Cuanto más tengas será para complicarse.

No pienses en cosas que te hacen sufrir por las cuales pasaste, solo piensa que fue mi camino para ti en este mundo para poder cumplir mi propósito en tu vida ¡Acéptalo!

Acepta mi plan y camina hacia delante. ¡Sé libre! En todo, y concéntrate en lo más importante: Orar, predicar y enseñar además de discipular.

Recuerda tener “el equipo mínimo, vital y móvil”

Ten lo suficiente, poco pero bueno, debes tener todo preparado como para viajar en cualquier momento. Recuerda estas cosas, léelas y no dudes: Yo te he llamado para esto. Esto es lo tuyo: Apóstol para el mundo, para los que tienen sed de Dios y para los cristianos nominales y le darás a cada uno según su sed de mí que tengan.

Predica mi Reino, mis recompensas, mis juicios, mi amor por ellos y mi venida.

Háblales del cielo y del infierno, del arrepentimiento y de mi gran amor por ellos.

Ellos no saben cuanto los amo y lo que hice para salvarlos y que amo a todos por igual.

Quiero que todos estén conmigo para siempre en el cielo y quiero compartir mi gloria y todas mis cosas maravillosas con cada uno de ellos para siempre.

(Jesús)

Profecía:

Profecía dada por Dios al predicador Gustavo Isbert

(2 Pedro 3:9)

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

(2 Pedro 3:13)

Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

Dios no se retrasa, en 3 años y medio pudo cambiar el mundo y hoy puede hacerlo en poco tiempo también.

Todo se irá acelerando con respecto a su obra y a la venida de su Reino.

El revelará su poder (que ya tienen) a sus siervos y derramará espíritu de valentía sobre ellos.

Cada uno de sus siervos se va sintiendo más incomodo en este mundo y están teniendo una sed insaciable de buscarlo (esta es obra de Dios), y esta sucediendo ahora mismo en todo el mundo.

Milagros serán revelados y una gran sed de lo sobrenatural y de presentar a un Dios vivo al mundo esta viniendo a cada uno de sus hijos.

Su pueblo se esforzará y actuará.

Aprenderá también a guiarse por el Espíritu Santo para actuar en el momento preciso en la voluntad de Dios y ejercer el poder que ya ha sido dado a su pueblo.

No miren los resultados “visibles” de la iglesia, ni a la iglesia visible, porque Dios se moverá de una manera invisible para los que no quieran creer y ninguno de ellos entenderá pero los que tengan sed de Dios entenderán y verán.

Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios actuar en este tiempo y serán parte de su ejército (invisible para el mundo) pero visible para el mundo espiritual tanto bueno como malo.

Te digo a ti que solo en la eternidad se verá lo que realmente lograste espiritualmente, en la tierra generalmente nadie se da cuenta, por eso no esperes reconocimiento de los hombres.

Mis hijos recibirán mayor autoridad y mis respuestas a sus oraciones serán cada día más contundentes para que el tiempo de la conquista espiritual se agilice hasta completar el número de mis redimidos, antes de llevarlos conmigo.

Los que serán más usados en estos últimos tiempos son los que más estoy puliendo y trabajando en ellos, para que yo solo sea su principal prioridad y estén en “los negocios de mi padre”. Estoy trabajando en ellos para que sean fuertes cuando lleguen los tiempos de batalla y asi no hagan quedar mal a mi ejército.

Uno de los principales enemigos del resto de mi pueblo serán sus prioridades menores es decir prioridades sin importancia eterna o sus “labranzas, negocios, hobbies y muchas cosas que no son malas en sí, pero los desenfocarán de mis propósitos.

En realidad son egoístas y no quieren llevar mi cruz, ni caminar conmigo en mis labores.

Pero yo llevaré a los que me aman por caminos que antes no caminaron y tendremos una gran amistad y les revelaré mis misterios, tampoco serán “señores” de sus caminos sino que caminarán conmigo y me seguirán a dondequiera que yo vaya

(Jeremías 10:23) Esto sucederá con ellos.

Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.

(Isaías 48:17)

Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.

(Jeremías 9:24)

Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

(Jeremías 1:5) Mi plan se cumplirá con todos los que me aman y están dispuestos a ser parte de mi ejército final. Al decir todos incluyo a mujeres y niños.

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

(Jeremías 1:9) Personas que no saben hablar pero que quieren estar disponibles para mí recibirán esto.

Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.

(Isaías 50:4)

Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios.

(Isaías 30:21) Yo los guiaré y no se extraviarán y conocerán mi voz y reconocerán mis pisadas para seguirme.

Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.

(Isaías 33:6) Muchos se salvarán me amarán y se sumarán a mi ejército.

Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y abundancia de salvación; el temor de Jehová será su tesoro.

(Romanos 8:17) Son mis hijos y mis herederos y estarán dispuestos a sufrir por mi obra junto conmigo.

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

(Gálatas 4:6) Actuarán en el poder de mi Espíritu, son hijos del Rey y yo habito en ellos y nada hay imposible para mí.

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

(Gálatas 4:7) No serán esclavos del pecado sino que actuarán como hijos del Rey, conociendo el respaldo de mi Reino y quién son ellos en verdad.

Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

(Santiago 2:5) Serán personas de todas las razas, ricos o pobres, instruidos o no. Solo me amarán y estarán dispuestos a dejar sus prioridades y me pondrán a mí como su prioridad y a mi obra de conquista espiritual.

Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?

(Deuteronomio 32:4) MI OBRA ES PERFECTA, no dudes todo te ayuda a bien aún lo que no entiendes, yo participo en tu vida mucho más de lo que te imaginas.

El es la Roca, cuya obra es perfecta,

Porque todos sus caminos son rectitud;

Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él;

Es justo y recto.

(Romanos 8:28)

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

TE HE PREPARADO DURANTE TODA TU VIDA PARA ESTE TIEMPO.

YO SE LO QUE HAGO, ASI QUE CONFÍA EN MÍ.

TU RECOMPENSA ESTÁ CONMIGO Y ES MAYOR QUE EL MEJOR DE TUS SUEÑOS.

(Isaías 49:4)

mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.

Tu anhelo de belleza, pureza y santidad es válido, pues así es el cielo y por eso te sientes tantas veces incomodo en la tierra.

En el cielo está todo lo que anhelas y muchísimo más (yo tengo muchas sorpresas para mis hijos) pero ahora debes caminar por fe creyendo en mis palabras.

Yo soy todo lo que tú anhelas y en mí están todos los tesoros, las riquezas, la sabiduría, los misterios, los placeres y todo lo que anhelan todas las personas del mundo sin saberlo.

En el cielo es todo incorruptible y eterno, ustedes serán semejantes a mí y el más pequeño de aquí si yo le permitiría que se aparezca en la tierra sería adorado por su indescriptible belleza y gloria. (Las personas pensarían que soy yo) pero…

Yo soy el que ilumina el cielo y toda la gloria emana de mí. Tú sabes en parte algo de esto. Yo soy el príncipe de paz y el Rey de Reyes. Colosenses 1:15-22.

En el cielo todos mis hijos son más gloriosos y hermosos que cualquier ángel.

Están llamados a ser muy superiores a ellos. Ustedes son mis hijos, mis herederos y serán semejantes a mí. Les daré todas las cosas. Para eso es que morí por ustedes en la cruz.

(Romanos 8:32)

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(Romanos 8:18)

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

(Romanos 8:29)

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

(Apocalipsis 21:7)

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

MI GLORIA LES ESPERA, EL CIELO ES SU VERDADERO HOGAR, PERO ESTE ES EL TIEMPO DE LA COSECHA Y DE LOS GRANDES MILAGROS, NO TE PIERDAS DE SER PARTÍCIPANTE ACTIVO DE ESTE TIEMPO DE MARAVILLAS DONDE YO DEMOSTRARÉ TODO MI PODER A TRAVES DE MI PUEBLO (DE TODO AQUEL QUE ESTÉ DISPONIBLE PARA MÍ Y ME SIGA).

RECUERDA YO ESTOY TRATANDO CONTIGO, LEVÁNTATE Y PREPARATE ESTUDIANDO MI PALABRA Y ENRÓLATE EN MI EJÉRCITO Y SUJÉTATE A MIS GENERALES.

TENDRÁS TODA LA ETERNIDAD PARA SER PLENAMENTE FELIZ Y DISFRUTAR ETERNAMENTE CONMIGO DE TODO LO QUE HE PREPARADO EN EL CIELO PARA TI Y PARA LOS QUE ME AMAN MAS QUE A SUS PROPIAS COSAS.

Profecía dada por Dios al predicador Gustavo Isbert el Viernes 12 de Octubre de 2012

El mayor llamado de Dios a todos es a ser completamente "conquistados" por El. Primero tiene que pasar eso en nosotros para que podamos conquistar a otros en su nombre.
Buscar a Jesús (es decir procurar estar con El lo más posible) es el llamado de los futuros guerreros del tiempo final.
Los que lo aman y aman la verdad procurarán estar con El más que aquellos "buscadores de tesoros" de las películas.
Primero debemos dejarnos, (y ser) "conquistados por El", para luego conquistar a otros con su amor en nosotros. Si decides consagrarte a El y te rindes a su voluntad y propósitos para tu vida, El entonces te usará para conquistar en su nombre. LA VERDADERA CONQUISTA ES CAPTURAR LOS CORAZONES DE LOS HOMBRES CON LA VERDAD QUE LOS HACE LIBRES. Los que le quieran seguirle más de cerca (y lo hagan) serán usados para conquistar más y serán los que más cerca estén de Jesús por toda la eternidad. Debes contemplar más claramente al Señor (en donde está para ti en cada momento), debes oír mejor su voz y amar más a tus hermanos y a los perdidos. Pídele a El esas gracias para ti. Tu llamado debe ser sobre todo conocer a Jesús. El siempre está cerca de aquellos que se acercan a El. Siempre estarás tan cerca de El como quieras estarlo. Tu victoria en la vida será de acuerdo a la medida de tu deseo por El. Procura que El sea tu mejor amigo desde este momento y por toda la eternidad. Los amigos comparten todo con sus verdaderos amigos. ¡HAZLO CON JESÚS!
Pr.Gustavo Isbert
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