Soy escogido por Dios, soy un Sacerdote al servicio del Rey (para interceder por los perdidos, para hablarles de mi Dios, para contarles lo maravilloso que es Jesús:
(1 Pedro 2:9)
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Estoy a favor de la gente (de todos por igual), Dios en mí ama a todas las personas del mundo, sean de la nación, raza, religión, tendencia política, malos y “no tan malos” etc.
Dios ama a todos y murió por todos para que estén con El para siempre en el cielo.
(Romanos 8:31)
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
(Romanos 8:32)
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
(Gálatas 3:28)
Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
(1 Corintios 9:22)
Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.
(1 Corintios 9:19)
Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.
(Juan 3:16)
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(Juan 3:17)
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
(Romanos 5:6)
Pues cuando nosotros éramos incapaces de salvarnos, Cristo, a su debido tiempo, murió por los pecadores.
(Romanos 5:7)
No es fácil que alguien se deje matar en lugar de otra persona. Ni siquiera en lugar de una persona justa; aunque quizás alguien estaría dispuesto a morir por la persona que le haya hecho un gran bien.
(Romanos 5:8)
Pero Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.
(Romanos 5:9)
Y ahora, después que Dios nos ha hecho justos mediante la muerte de Cristo, con mayor razón seremos salvados del castigo final por medio de él.
(Romanos 5:10)
Porque si Dios, cuando todavía éramos sus enemigos, nos reconcilió consigo mismo mediante la muerte de su Hijo, con mayor razón seremos salvados por su vida, ahora que ya estamos reconciliados con él.
(1 Juan 4:9)
Dios mostró su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vida por él.
(1 Juan 4:10)
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, nuestros pecados quedaran perdonados.
(1 Corintios 15:3)
Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
Que todas las personas pueden ser salvas y tener la vida eterna. Jesús ama a todos y murió en lugar de todos, todos pueden ser nuevas criaturas, salvas, santas, redimidas, como si nunca hubieran pecado.
(2 Pedro 3:9)
El Señor….. es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
(1 Timoteo 2:4)
el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
(Marcos 3:28)
De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean;
(Juan 3:16)
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(2 Corintios 5:17)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Nosotros debemos buscarlas y predicarles el evangelio
(Marcos 16:15)
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
(Mateo 18:11)
Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
(Lucas 15:6)
y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.
(Lucas 15:24)
porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
(Lucas 19:10)
Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Nadie está demasiado perdido para Dios
(Lucas 23:42)
Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
(Lucas 23:43)
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
(Marcos 3:28)
De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean;
El se acerca a la gente a través de mí, sus manos son mis manos, sus pies mis pies etc. El Reino de Dios se acerca a través mío.
(Mateo 3:2)
y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
(Mateo 10:7)
Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.
Dios me da sus pensamientos a mi mente.
(Filipenses 2:13)
porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
No soy yo el que hablo sino el Espíritu Santo, me da palabra y sabiduría que no pueden resistir ni contradecir todos los que se opongan.
(Lucas 21:15)
porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.
(Mateo 10:20)
Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.
Fui comprado por la sangre derramada de Cristo y soy propiedad de Dios.
(1 Corintios 6:20)
Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
(Efesios 1:5) He sido adoptado como hijo de Dios.
en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
(Juan 1:12) Soy hijo de Dios.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
(1 Juan 3:1)
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.
(1 Juan 3:2) Además seremos iguales a Jesús.
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
(Juan 15:15) Somos amigos de Jesús.
Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.
(Romanos 5:1) He sido justificado (declarado Justo por Dios).
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
(1 Corintios 6:17) Estoy unido a Jesús y su Espíritu se unió a mi espíritu. Soy uno con El.
Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
(1 Corintios 12:27) Soy miembro del cuerpo de Cristo:
Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
(Efesios 1:1) Soy declarado santo por Dios, soy uno de sus santos..
Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso…
Jesús trabajó en el poder del Espíritu Santo. No en el poder de la segunda persona de la trinidad, sino que lo hizo de la misma manera que nosotros hoy podemos hacer también al tener al Espíritu Santo y ser llenos de El.
(Lucas 4:14)
Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
(Lucas 4:18) Fue ungido para ese propósito:
El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
(Lucas 4:19)
A predicar el año agradable del Señor.
(2 Corintios 1:21) También nosotros fuimos ungidos para ese propósito y al igual que Jesús debemos trabajar para El con el poder de su Espíritu Santo (que ya tenemos).
Esto fue dicho a todos los cristianos en unas cartas generales.
Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios,
(1 Juan 2:20)
Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.
(Lucas 6:17) Jesús hacía estas cosas:
Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades;
(Lucas 6:18)
y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados.
(Lucas 6:19) Tenía el poder del Espíritu Santo.
Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.
(Hechos 1:8) Jesús prometió lo mismo para nosotros: ¡Y lo recibimos!
pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
(1 Juan 4:17) Las escrituras dicen que somos como El en ese sentido:
… pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
(Juan 20:21) Jesús nos envió de la misma manera que el Padre lo envió a El para hacer las mismas cosas y aún mayores cosas de las que El hizo.
Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
(Juan 14:12)
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. (Y nos deja a nosotros para que continuemos su obra, en el poder del Espíritu Santo de la misma manera que El lo hizo).
(Mateo 10:1) El dio a todos sus seguidores esa autoridad, unción y poder.
Entonces llamando a sus… discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
(Marcos 3:14)
…. para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,
(Marcos 3:15)
y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
(Lucas 9:1)
… les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.
Si usted es un verdadero cristiano: ¡Créalo!… y actúe.
Nunca seré condenado, estoy libre de toda condenación para siempre.
(Romanos 8:1)
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
(Romanos 8:2) Al tener al Espíritu Santo , El me da el poder vencer mi tendencia a pecar.
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
(Romanos 8:28) Todas las cosas que me suceden están preparadas por Dios para mi supremo bien.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
(Romanos 8:33) Nadie me puede acusar porque Dios mismo me declaró justo por los méritos de Cristo. Jesús además está siempre intercediendo por mi.
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
(Romanos 8:34)
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
(Romanos 8:35) Nada me puede separar del amor de Jesús por mí.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
(2 Corintios 1:21) Dios me ungió con el Espíritu Santo y me selló como propiedad suya.
Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios,
(2 Corintios 1:22)
el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.
(Efesios 1:13)
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
(Efesios 1:14)
que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.
(Colosenses 3:3) Estoy escondido con Cristo en Dios.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
(Filipenses 1:6) Confío que Dios que comenzó su obra en mí la irá perfeccionado y me guardará hasta que esté en el cielo con El.
estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
(Judas 1:24)
Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría…
Por la obra de Jesús tenemos acceso directo al Padre por medio del Espíritu Santo.
(Efesios 2:18)
porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
(Hebreos 4:16) Entonces podemos ir con confianza, cuando necesitemos, directamente al trono de Dios para recibir su ayuda.
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
(2 Timoteo 1:7) No tengo espíritu de temor sino de poder, amor y dominio propio.
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
(1 Juan 5:18) Soy nacido de Dios y Dios me guarda para no vivir en pecado y para que el diablo no me toque. Tengo poder para vencer la tendencia al pecado.
Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.
(Filipenses 3:20) Soy un ciudadano del Reino de los cielos.
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
(Colosenses 1:13) Ya no estoy bajo la autoridad del diablo, ni en su reino, (Dios me sacó) y ahora estoy en el Reino de Dios y soy ciudadano de El.
el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,
(Hechos 26:18) Somos llamados a hacer lo dicho anteriormente con otros, librarlos de la autoridad de satanás y llevarlos a Dios, mostrarle como a través de la fe en la obra de Jesucristo pueden recibir el perdón de sus pecados y ser herederos de Dios para siempre.
para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.
(Romanos 8:17)
Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo….
(Hebreos 1:14) NVI. Y los ángeles nos protegen
¿No son todos los ángeles espíritus dedicados al servicio divino, enviados para ayudar a los que han de heredar la salvación?
Una Iglesia que no ora, ni ayuna es una iglesia indiferente. La gente no vendrá si no hay personas que sufran por los perdidos y estén dispuestos a orar, ayunar y llorar por ellos. Cuando comenzamos a comprender a los que sufren, a ponernos en el lugar de ellos y a sufrir hasta llorar por los que se van al infierno para siempre, por los enfermos, por los oprimidos y a conocer su dolor, comenzamos
a orar de otra manera y Dios responderá a ese tipo de oraciones. Las almas se ganan de rodillas, lo mismo que la guerra espiritual. Debemos estar dispuestos a entender y a humillarnos como lo hizo Daniel y Dios mandará a sus ángeles para "barrer los aires" de fuerzas espirituales de maldad y las personas comprenderán el mensaje, Dios les abrirá el entendimiento y serán salvas.
Reafirmemos las reuniones de oración con el objetivo de salvar las almas y reprender a las fuerzas espirituales que las tienen en cautiverio y veremos una gran victoria y cosecha de almas para el Reino de Dios. Daniel 9:23; 10:12.
(Daniel 9:23)
Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.
(Daniel 10:12)
Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.
He sido redimido y todos mis pecados fueron perdonados.
(Colosenses 1:14)
en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
(1 Corintios 3:16) Somos el templo donde mora Dios y el Espíritu Santo.
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
(2 Corintios 5:17) Dios nos hizo unas nuevas personas y borró nuestro pasado.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
(2 Corintios 5:18) Estamos reconciliados con Dios y nos nombró y comisionó para que reconciliemos a las personas con Dios.
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
(2 Corintios 5:20) Somos embajadores de Dios y del Reino de los cielos.
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
(2 Corintios 6:1) Somos colaboradores de Dios.
Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.
(Efesios 2:6) Estamos sentados con Cristo en lugares celestiales y desde esa posición trabajamos para El.
y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
(Efesios 2:10) Somos hechura de Dios y nos preparó para que cumpliésemos las obras que El preparó para que hagamos.
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
(Efesios 3:12) Puedo acercarme a Dios con seguridad y confianza.
en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él;
(Filipenses 4:13) Todo lo puedo hacer porque Cristo me da las fuerzas.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
(Marcos 11:9) Soy bendito porque en mi viene Cristo y yo vengo en el nombre del Señor.
Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
(Lucas 10:19) Tengo autoridad sobre el diablo y sobre TODOS los demonios juntos.
He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
(Mateo 8:9)
Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
(Marcos 3:15)
y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
(Marcos 6:7)
Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.
(Lucas 9:1)
Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.
(Mateo 10:1)
Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
(Efesios 1:17)
para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,
(Efesios 1:18)
alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
(Efesios 1:19)
y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,
(Efesios 1:20)
la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,
(Efesios 1:21)
sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;
(Efesios 1:22)
y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
(Jeremías 33:3) Puedo clamar a Dios y el me responde.
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
(Mateo 7:7)
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
(Hebreos 4:16)
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
(Marcos 16:17) Puedo usar el nombre de Cristo, actúo en su nombre (es como si el mismo actuara).
Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
(Marcos 16:18)
tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
(Lucas 24:47)
y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
(Juan 14:14)
Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
(Mateo 26:53) Puedo clamar y vienen ángeles poderosos a ayudar, a fortalecer etc.
¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?
(Génesis 12:3) Dios bendice a los que me bendicen y maldice a los que me maldicen.
Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré…
Debemos orar y ayunar:
Debemos orar y ayunar y entrar en una agresiva guerra espiritual contra las fuerzas del diablo que tienen cautivas y en el engaño a millones de personas.
Debemos trasmitir a cada cristiano un espíritu de victoria y de conquista, apuntando a ser esforzados y valientes como Josué y Caleb ("Rambos" de la historia sagrada).
Debemos ayunar por lo menos un día por semana y tomar victoria sobre todo lo que nos impide servir mejor a Dios.
Debemos arrepentirnos de todos nuestros pecados y pedirle perdón a Dios.
Debemos tener un firme propósito de renunciar a todo lo que desagrade a Dios e ir mejorando en ello gradualmente según las fuerzas que nos irá dando nuestro Señor Jesús, hasta alcanzar la victoria total en cada área de nuestra vida.
Debemos olvidar y dejarnos de lamentar por nuestro pasado y esperar un futuro extraordinario con Dios.
Debemos perdonar y olvidar “lo que nos hicieron” y ocuparse de los necesitados y cambiarlos a ellos de “necesitados” en personas prósperas que ayuden a otras.
Debemos asegurarnos que cada persona que se congregue con nosotros sea salva y bautizada con el Espíritu Santo.
Debemos enseñar sobre los dones del Espíritu Santo para que ningún cristiano ignore lo que puede hacer Dios a través de ellos.
Debemos, en cada iglesia hacer reuniones de oración poderosas pidiendo a Jesús que haga milagros y que nos conceda que con todo denuedo prediquemos su palabra.
Debemos orar para que Jesucristo sea revelado a las personas en toda su belleza y su poder.
Debemos orar para que cada cristiano entienda que es un misionero en su entorno, es un templo del Espíritu Santo y que cuenta con el mayor poder del universo para mostrar la realidad de Dios al mundo incrédulo.
Debemos pedir a Dios una visitación sobrenatural de Dios sin precedentes para que los cristianos prediquen en las calles evangelizando en todo momento y oportunidad que tengan.
Debemos pedir a Dios fuerzas y ser sanados para realizar mejor su obra.
Debemos pedir a Dios que nos haga generosos y demos a Dios lo que es de Dios, apoyando con nuestro dinero el evangelismo mundial y Dios entonces nos prosperará más a nosotros, si ponemos en primer lugar su obra y no nuestras cosas e intereses.
Combata en oración, levántese, ore, ayune, clame, pida a Dios y El le dará la victoria en todos sus problemas familiares, económicos, mentales como: (traumas, complejos, sentimientos de inferioridad o superioridad, orgullo, ceguera espiritual, falta de enfoque, etc.)
Confiese con su boca lo que Dios dice que usted es.
Usted es un guerrero de Dios del tiempo final.
Ore por los líderes espirituales y por más obreros de Dios para cosechar la mies. (Seguramente usted es uno de ellos).
No debe dejar sus trabajos, sino solo darle lugar a Dios para que El se exprese a través suyo con señales y milagros. Ej: Si usted está en la cárcel transforme su entorno en una iglesia que le dé la gloria a Dios.
Si tiene un negocio hágalo una “sucursal” del cielo dando testimonio de un verdadero cristianismo.
Debemos pedir a Dios que el cielo y el infierno nos sean revelados mucho más y entendamos de su tremenda realidad. (Debemos predicar sobre ellos para motivar a la gente a seguir a Dios).
Debemos crear seminarios de discipulado más cortos y que no sean “denominacionales” es decir que enseñen las tradiciones de su religión y no del cristianismo puro.
Es tiempo de darnos cuenta como cristianos del poder y la autoridad y poder que Dios nos ha dado.
Organicemos reuniones poderosas de oración y ayuno y pidamos cosas grandes y poderosas que Dios haga con nosotros.
Si usted es un líder religioso pídale a Dios sabiduría para organizarlas y para motivar a los cristianos a que asistan porque es allí donde Dios obrará. El solo obrará en respuesta a nuestras oraciones.
ES TIEMPO DE ORAR, AYUNAR Y ACTUAR EN EL NOMBRE DE JESÚS “AGRESIVAMENTE”.
Jesús dijo: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”,
“y será predicado este evangelio del Reino de Dios en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones… y entonces vendrá el fin”
Este es ese momento, somos la generación del tiempo final, entonces: ACTUEMOS EN EL NOMBRE DE JESÚS.
Es tiempo de hacer guerra espiritual y atar y despojar a las fuerzas de las tinieblas para desalojarlas de las personas y lugares que se fueron introduciendo de a poco.
Como el conformismo, el temor, el temor a involucrarse en la obra del Señor, el ser tibio, el temor a ser llenos del Espíritu santo, la ignorancia del gozo que produce el servir a Dios, el deseo de reconocimiento humano, el deseo de “puestos” en la Iglesia, el pensar solo en el dinero y estar enredados en “las muchas cosas”, el pensar solo “en sus labranzas y negocios, el amor al mundo, la auto conmiseración, el pensar que a uno siempre lo deben ayudar, en ves de pensar de ser uno el ayudador, cambiar la mentalidad de derrota, y de pobreza, y de egoísmo, el decidirse a dar a Dios lo que es de Dios. El vivir enfocados en “los negocios” del Padre.
Debemos orar para que todos sean Bautizados en el Espíritu Santo, explicarlo y explicar sus ventajas y beneficios, así querrán recibirlo, porque debemos hacer la obra de Dios con poder sobrenatural.
Debemos orar más corporativamente e individualmente y ayunar por la salvación de las almas, por la gran cosecha mundial, por obreros para la mies (aún entre mujeres y niños). Por tener la sabiduría de prepáralos en un discipulado corto y preciso, dándoles las mejores armas para la batalla final.
Debemos orar para que el Señor haga milagros, prodigios y señales para que el mundo vea que Cristo vive hoy.
Debemos orar para que los mismos cristianos sean libres de los múltiples engaños que el diablo a puesto en sus mentes (querer que el arrebatamiento llegue ahora para no trabajar para Dios, no comprometerse, falsas doctrinas, ignorancia de las escrituras y del poder de Dios etc., etc.)
Debemos predicar “todo el consejo de Dios” de una manera directa y contundente (pero llena de amor y comprensión) por aquellos que no saben de las cosas de Dios.
Debemos transformar a los pecadores y al los cristianos tibios en guerrero esforzados como Josué y Caleb.
Es un tiempo de formar un gran ejercito de Dios y de enrolarse en el.
Es un tiempo de esforzarse y de AYUNAR Y ORAR.
Los mandamientos de Dios y la imposibilidad de cumplirlos. La salvación entonces es por la fe en la obra redentora de Cristo hecha a nuestro favor. De esa manera podemos ir al cielo, por los méritos de Cristo aplicados a nuestra vida, cuando le recibimos en nuestro corazón como nuestro salvador.
(Romanos 10:1) Dice Dios a través de S.Pablo:
Amados hermanos, el profundo deseo de mi corazón y mi oración a Dios es que los israelitas (y todos) lleguen a ser salvos (y esto se aplica a todas las personas que procuran salvarse tratando de hacer obras buenas pero nunca llegan a tener la seguridad de su salvación).
(Romanos 10:2)
Yo sé que ellos tienen un gran entusiasmo por Dios, pero es un fervor mal encauzado.
(Romanos 10:3)
Pues no entienden la forma en que Dios hace justas a las personas con él. Se niegan a aceptar el modo de Dios y, en cambio, se aferran a su propio modo de hacerse justos ante él tratando de cumplir la ley (por sus propias fuerzas los mandamientos de Dios).
(Eclesiastés 7:20) Pero Dios dice:
No hay una sola persona en la tierra que siempre sea buena y nunca peque.
(Romanos 3:9)
Tal como acabamos de demostrar, todos —sean judíos o gentiles (no Judíos) están bajo el poder del pecado.
(Romanos 3:10)
Como dicen las Escrituras: «No hay ni un solo justo, ni siquiera uno.
(Romanos 3:12)
No hay ni uno que haga lo bueno, ni uno solo.
(Romanos 3:19)
Obviamente, la ley se aplica a quienes fue entregada, porque su propósito es evitar que la gente tenga excusas y demostrar que todo el mundo es culpable delante de Dios.
(Romanos 3:20)
Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. (Cumplir todos los mandamientos de Dios porque nadie los puede cumplir totalmente) sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.
(Romanos 3:21)
Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los escritos de Moisés y de los profetas, Dios nos ha mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir con las exigencias de la ley.
(Romanos 3:22)
Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
(Romanos 3:24)
Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.
(Romanos 3:25)
Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre.
(Romanos 3:26)
Dios…es justo e imparcial, y declara a los pecadores justos a sus ojos cuando ellos creen en Jesús.
(Romanos 3:30)
Hay sólo un Dios, y él declara justos a judíos y gentiles únicamente por medio de la fe (en la obra redentora de Jesús).
(Romanos 10:4)
Pero Cristo ya cumplió el propósito por el cual se entregó la ley. (los mandamientos) Como resultado, a todos los que creen en él se les declara justos a los ojos de Dios.
(Hechos 13:38)
Hermanos, ¡escuchen! Estamos aquí para proclamar que, por medio de Jesús, ustedes tienen el perdón de sus pecados.
(Hechos 13:39)
Todo el que cree en él es declarado justo ante Dios, algo que la ley de Moisés nunca pudo hacer.
(Gálatas 2:16)
Sin embargo, sabemos que una persona es declarada justa ante Dios por la fe en Jesucristo y no por la obediencia a la ley. Y nosotros hemos creído en Cristo Jesús para poder ser declarados justos ante Dios por causa de nuestra fe en Cristo y no porque hayamos obedecido la ley. Pues nadie jamás será declarado justo ante Dios mediante la obediencia a la ley. (Porque nadie los puede cumplir).
(Gálatas 3:24)
Dicho de otra manera, la ley fue nuestra tutora hasta que vino Cristo; nos protegió (nos declaró lo que es bueno) hasta que se nos declarara justos ante Dios por medio de la fe.
(Gálatas 4:4)
Pero, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley.
(Gálatas 4:5)
Dios lo envió para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos.
(Gálatas 4:6)
Y, debido a que somos sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestro corazón, el cual nos impulsa a exclamar «Abba, Padre». (Papito).
(Gálatas 4:7)
Ahora ya no eres un esclavo sino un hijo de Dios. Y, como eres su hijo, Dios te ha hecho su heredero.
(1 Pedro 2:24) Esto pudo ser porque Cristo:
Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, son sanados.
(1 Pedro 3:18)
Cristo sufrió por nuestros pecados una sola vez y para siempre. Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios.
(1 Juan 3:5)
Y ustedes saben que Jesús vino para quitar nuestros pecados, y en él no hay pecado.
(1 Juan 3:6)
Todo el que siga viviendo en él no pecará; pero todo el que sigue pecando no lo conoce ni entiende quién es él.
(1 Juan 3:9)
Los que han nacido en la familia de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque la vida de Dios está en ellos. Así que no pueden seguir pecando, (practicar el pecado continuamente) porque son hijos de Dios.
(1 Juan 3:1) Entonces podemos decir confiadamente:
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos!
(1 Juan 3:2)
Queridos amigos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga. Pero sí sabemos que seremos como él, (como Jesús) porque lo veremos tal como él es.
(1 Juan 5:1)
Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha llegado a ser un hijo de Dios.
(1 Juan 5:11)
Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
(1 Juan 5:13)
Les he escrito estas cosas a ustedes, que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
Por favor haga esta oración: Gracias Jesús por tu obra redentora en la cruz a favor de todos los hombres, gracias porque tu declaras justo al que tiene fe en tu obra a favor de nosotros en la cruz.
Gracias porque moriste en nuestro lugar y pagaste nuestra deuda a nosotros que somos pecadores. Ahora te recibo en mi corazón como mi salvador y te pido perdón por todos mis pecados. Gracias porque los llevaste en la cruz por mí y moriste en mi lugar.
Recibo ahora tu salvación, tu perdón y declaro con toda seguridad que ahora soy verdaderamente un hijo de Dios.
Gracias porque tu Espíritu Santo vencerá en mí, la tendencia al pecado y porque me cuidarás hasta que vaya al cielo contigo. Gracias por vivir ahora en mí y tener la vida eterna.
Te amo Dios mío. Amén.
Leo otra vez 1 Juan 5:1; 11-13.