Las Buenas Nuevas. Lección 11 y Respuestas a las preguntas de las lecciones anteriores.

LECCION 11 -La gran elección-

Conocer la doctrina bíblica no es tener fe en Cristo

Es trágicamente posible que una persona sepa todos los datos que se presentaron en las lecciones anteriores y todavía no sea salvo. El milagro del nuevo nacimiento no se verifica cuando la persona recibe informaciones en cuanto a ciertas grandes doctrinas bíblicas. Si así fuera, entonces la tarea del evangelista sería meramente la de un educador.

¡Pero eso no es de ningún modo el Evangelio!

Es una persona que se debe recibir. (Juan 1:12). El Señor Jesucristo es el único que puede salvar.

Es una dádiva que se debe aceptar. "La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6:23).

La persona sabe si alguna vez ha tomado esta decisión vital o no. Sabe si ha habido en su vida un tiempo cuando las cuestiones eternas han pesado mucho sobre él, cuando el peso de sus pecados parecía insoportable, y cuando, por un hecho sencillo de fe, confesó sus pecados y creyó en el Señor Jesucristo.

“Reconciliaos con dios”

En caso que usted nunca lo haya hecho, ésta es la pregunta de suma importancia: "¿Lo quiere hacer ahora mismo? ¿Quiere venir como pecador arrepentido al Hijo de Dios? ¿Quiere coronarle como su Señor y Salvador? ¿Quiere entregarse a él?" "Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios" (2 Corintios 5:20).

Usted puede hacerla ahora mismo mientras estudia esta lección. Sin dar otra muestra visible, puede inclinar la cabeza calladamente, decirle a Dios que es pecador, recibir a Cristo como su Salvador, y aceptar el don de la vida eterna. Por la autoridad infalible de la Palabra de Dios, usted será salvo en el momento que lo hace.

El hecho de creer en Cristo puede ilustrarse con la ceremonia de bodas. A la novia se le pregunta, "¿Acepta usted a este hombre para ser su legítimo esposo…?" Ella contesta, "Sí, le acepto." Al decir esto, acepta a la persona y se entrega a él. Al creer en Cristo, le aceptamos como nuestro único Señor y Salvador y nos entregamos a él para esta vida y para la eternidad.

Jesús asemejó la salvación a entrar por una puerta. “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo.” (Juan 10:9).

Cuando nos sentamos en una silla, descansamos nuestro peso sobre la obra acabada del mueblista. Cuando creemos en Cristo, descansamos sobre su obra acabada como el solo y suficiente precio de nuestra redención.

Ya es hora de que usted decida, Puede que jamás tenga otra l oportunidad. Olvídese de sus excusas. Rehúse ser desviado. Sin vacilar más, abra la puerta del corazón y deje entrar al Salvador. "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" (Apocalipsis 3:20).

Dé gracias a dios por salvarle

Después que haya abierto la puerta de su corazón a Cristo, lo primero que debe hacer es darle gracias por haberle salvado (Lucas 17:15-16). Esta dádiva sin par no se debe aceptar sin responder gratitud. El nacimiento de gracias no necesita de las palabras floridas. Si procede del corazón, agrada a Dios (Salmo 50:23).

Confiese abiertamente a Cristo

La segunda cosa que hacer es confesar a Cristo abiertamente delante de los demás (Romanos 10:9). Fue el Salvador mismo quien dijo, HA cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 10:32). Dígales a otros que usted ya es hijo de Dios por fe en Jesucristo.

Estudie la Biblia y ore

En tercer lugar, debe usted dedicar tiempo cada día para alimentarse de la Palabra de Dios, y a la oración (2 Timoteo 2:15; 1 Timoteo 2:1-4). Esto es absolutamente esencial para el crecimiento (1 Pedro 2:2), para la santidad (Salmo 119:7, 11), y para el servicio efectivo (Efesios 6:17).

Busque compañerismo con otros cristianos

Otro beneficio grande de la vida cristiana es el compañerismo con otros creyentes. Usted debe asistir con regularidad (Hebreos 10:25) a una iglesia que cree en la Biblia, donde Cristo es reconocido como la Cabeza, y donde todo se mide por la Palabra de Dios (Isaías 8:20).

Dirija a pecadores al salvador

Luego no debemos dejar de mencionar el privilegio de procurar ganar a otros para el Salvador. Pablo exhortó al joven Timoteo: “Lo que has oído de mí ante muchos otros testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

(Ir Timoteo 2:2). Esta es la manera que emplea Dios para la propagación de la fe cristiana. No todos los creyentes pueden predicar desde un púlpito; pero todos pueden hablar a familiares inconversos, a vecinos y a amigos, de las tremendas cosas que Dios ha hecho por ellos.

Entronice a Jesús como señor de su vida

Sobre todo, se debe coronar al Salvador como Señor de su vida (Romanos 12: 1, 2). Le recibió como Salvador y debe continuar ocupando ese lugar. No debe ser necesario insistir en este punto. Además, usted debe pensar que, si él pagó tal precio sin paralelo para salvarle a usted, seguramente merece todo lo que usted tiene y es. Esto lo tenía pensado el Apóstol Pablo .cuando dijo: "Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y ",por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos" (II Corintios 5:14,15).

El célebre misionero C. T. Studd dijo: “Si Jesucristo es Dios y murió por mí, para mí no hay sacrificio demasiado grande que hacer por él.” La única reacción lógica y razonable que le queda a usted es entregarle a él que le compró (1 Corintios 6:20) el dominio completo de su vida y decirle a él:

Oh Cristo, tus manos y tus pies heridos proclaman

Tu sacrificio por mí;

Tus llagas, tus lágrimas, mi vida demandan,

Un sacrificio por ti.

Lección 11

En el espacio subrayado a la derecha escriba "Verdad" o "Falso" después de las siguientes declaraciones:

1. La persona sabe si ha aceptado o no a Cristo como Salvador.

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2. Aceptar a Jesús como Salvador también incluye coronarle como Señor de la vida.

_____________

3. Puesto que es a Dios mismo a quien nos presentamos, el dar gracias por la salvación debe expresarse en frases elegantes.

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4. Todo creyente tiene que ser predicador del evangelio en público.

_____________

5. Es posible llegar a ser salvo mientras uno contesta estas preguntas.

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En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestación correcta.

6. La salvación se verifica en el momento que

a. se nos informa de la doctrina bíblica de la salvación

b. aceptamos al Señor Jesús como Salvador personal

c. somos lo suficientemente buenos como para presentarnos a Dios para la salvación

d. vencemos los hábitos malos

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7. Para ser salvos debemos

a. estar en una iglesia al tiempo de la decisión

b. marchar al frente cuando se da la invitación en un servicio evangelístico

c. recibir los sacramentos

d. hacer una decisión personal de recibir a Cristo

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8. Recibir a Cristo como Salvador se asemeja en la lección a

a. un hombre que recibe un aumento de salario

b. una mujer que recibe un huésped en su casa

c. una novia que recibe al esposo por un acto deliberado de la voluntad

d. una casa que recibe una nueva mano de pintura

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9. Cuando recibimos a Cristo como Salvador, debemos dar gracias a Dios y

a. hablar a otros del Señor

b. estudiar la Biblia y orar

c. buscar compañerismo con otros cristianos

d. hacer todo lo anterior

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10. Los que todavía no han sido salvados, ahora deben:

a. postergar el decidirse por Cristo

b. esperar hasta que sean lo suficiente buenos como para ser salvos

c. esperar hasta que sean contestadas todas sus preguntas acerca de Dios

d. aceptar al Señor Jesús como Salvador personal del pecado

___________________


Respuestas a las preguntas de las Lecciones:

Lección 1

1. Verdad

2. Verdad

3. Verdad

4. Falso

5. Verdad

6. e

7. d

8. a

9. d

10. e

Lección 2

l. Verdad

2. Falso

3. Verdad

4. Verdad

5. Falso

6. b

7. d

8. a

9. b

10. d

Lección 3

1. Verdad

2. Verdad

3. Falso

4. Falso

5. Verdad

6. d

7. b

8. e

9. e

10. a


Lección 4

l. Falso

2. Verdad

3. Falso

4. Falso

5. Falso

6. d

7. e

8. d

9. a

10. b

Lección 5

l. Falso

2. Falso

3. Verdad

4. Verdad

5. Verdad

6. b

7. a

8. d

9. e

10. d

Lección 6

1. Verdad

2. Falso

3. Verdad

4. Falso

5. Verdad

6. a

7. d

8. a

9. b

10. e


Lección 7

1. Falso

2. Verdad

3. Verdad

4. Falso

5. Verdad

6. e

7. b

8. b

9. a

10. a

Lección 8

l. Verdad

2. Falso

3. Verdad

4. Verdad

5. Falso

6. b

7. a

8. b

9. e

10. b

Lección 9

1. Verdad

2. Falso

3. Falso

4. Verdad

5. Verdad

6. a

7. c

8. c

9. d

10. d


Lección 10

1. Verdad

2. Falso

3. Verdad

4. Falso

5. Falso

6. c

7. b

8. c

9. d

10. c

Lección 11

1. Verdad

2. Verdad

3. Falso

4. Falso

5. Verdad

6. b

7. d

8. c

9. d

10. d

Las Buenas Nuevas. Lección 10.

LECCION 10 -La vida cristiana-

La posición y el estado del cristiano

Nos hemos referido antes a la posición del creyente delante de Dios, es decir lo que es en Cristo. Debemos también considerar su estado, es decir, lo que es en sí mismo.

Expliquémoslo de esta manera. La posición del cristiano es perfecta. Dios le ve en Cristo-santo y sin culpa (Efesios 1:4). Pero toda vía le acometen al cristiano tres enemigos –el mundo (1 Juan 2:15-16), la carne (Romanos 7:18) y el diablo (1 Pedro 5:8). A menudo, pues, su práctica es la de debilidad y fracaso (Mateo 26:41).

La posición del cristiano depende de la obra de Cristo, y por eso es perfecta. Sin embargo, su estado depende de su propio andar, y por eso a menudo está lejos de ser prefecto.

Dios puede mirar al hombre como absolutamente sin faltas, porque Cristo ha llevado la pena de sus pecados. El creyente no necesita preocuparse nunca de la condenación eterna por sus pecados porque el precio de todos éstos ya se ha pagado –de los pasados, de los presentes y los futuros (Hebreos 10:17; Salmos 103:12).

Condena judicial y disciplina paternal

Pero ¿quiere decir esto que Dios puede pasar por alto los pecados que se cometen después que uno es salvo? De ninguna manera. Dios jamás puede mostrarse indiferente para con el pecado. No obstante, hay diferencia entre castigar a un criminal y disciplinar a un niño. Ya nema s visto que el castigo de nuestros pecados lo llevó un Sustituto sin pecado, el Señor. De modo que al creyente no se le enviara al infierno por ellos.

¿Qué, pues, sucede cuando el creyente peca? Sencillamente esto. El pecado en la vida del creyente interrumpe la comunión con Dios. La atmósfera feliz del hogar desaparece. Dios tiene que tratar al desobediente como trata un padre a un hijo descarriado (Hebreos 12:5-9). Hay que disciplinar al hijo en amor hasta que confiese su pecado y lo abandone (1 Juan 1:9). Hay que corregir al reincidente y restaurar1e al Señor. En casos extremos, Dios hasta castiga al hijo con la muerte física (1 Corintios 5:5; 11:30; 1 Juan 5:16).

Hay diferencia entre la condena judicial y la disciplina paternal. El juez en el tribunal condena al infractor de la ley, demandando que pague la pena de su hecho. Pero el mismo juez, cuando vaya a casa y encuentre que su hijo ha sido desobediente, ¿le condena a prisión o a pagar una multa? ¡Claro que no! Solamente le castiga con el propósito de restaurarle al gozo de ocupar su lugar en la familia.

De la misma manera Dios juzgó los pecados del creyente en el Calvario. El creyente murió en la persona de Cristo. Pero ahora que es hijo de Dios, el Padre le castiga con amor cuando se desvía.

Dios dice al cristiano: “cree en la gracia”

Debemos dar énfasis, pues, al hecho de que Dios quiere que nuestro estado se aproxime más y más a nuestra posición. Quiere que no pequemos (1 Juan 2:1). Efectivamente nos ha dicho, "Sois perfectos (Hebreos 10:14). Sed, pues, perfectos (Mateo .5:48). Sois salvos (Juan ,3:17). Ahora ocupaos en vuestra salvación (Filipenses 2:12)." En realidad el hijo de Dios no se librará completamente del pecado hasta que venga el Salvador y le lleve a su hogar en el cielo. Pero durante su vida, puede y debe crecer en la gracia, mediante la oración, el estudio de la -Biblia y la meditación- llegando a asemejarse más y más al Señor Jesús (Ir Pedro 3:18).

Andad dignos de la vocación

La enseñanza uniforme del Nuevo Testamento con respecto a la vida cristiana es que los creyentes deben andar de una manera digna de su vocación (Efesios 4:1-3). Uno de los pasajes más sobresalientes sobre este tema es Tito 2:11… 14: "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los 110mbres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimimos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celo- el de buenas obras."

Se cuenta una fábula acerca de un cuervo que quiso unirse una bandada de palomas. Entendía que sus plumas negras servirían de estorbo, así que se revolcó en un montón de cenizas blancas para blanquearse. Pero las palomas se retiraban de ahí. Pensando la cosa, el cuervo concluyó que las palomas podían ver que su andar era distinto del de ellas. Ellas andaban, é daba saltitos. Así que ensayó poner una pata tras otra hasta lograr una buena imitación de su manera de andar, y otra vez procuró unirse a las palomas. Pero todavía no querían tener ningún trato con él. Esta vez el cuervo pensó que era porque él le gustaba la carne, entre tanto que las palomas preferían .s granos. Así que resolvió cambiar de dieta.

Finalmente logró persuadir a las palomas que era una de ellas. Pero precisamente mientras estaba disfrutando del éxito, otro cuervo voló por encima de la bandada, y reconociendo el cuervo entre las palomas, dio un fuerte graznido. Olvidándose .r el momento, el cuervo replicó del mismo modo. ¡Se acabó todo! Jamás podría el cuervo volver a hallar compañerismo entre las palomas. Su andar era diferente; su comida era diferente; y su hablar era diferente. El verdadero cristiano se distingue del hombre del mundo por estas mismas tres características. Su andar es con Dios, su comida es la Palabra de Dios, y su hablar es limpio y glorifica a Dios.

Cierto misionero hablaba de un indio norteamericano que llegó hasta In misión deseando hacerse cristiano.

"He sido guerrero," dijo, "y mis manos están teñidas de sangre. ¿Puedo ser cristiano?"

Le hablaron al indio del Salvador y le dijeron que Dios le amaba y que Cristo murió por él.

En seguida el indio confesó su fe en Cristo. Para ponerle a prueba, el misionero le dijo: "¿Me permite que le corte el pelo?"

Sabido es que ciertos pieles rojas llevaban copetes a causa de sus enemigos. Cuando se los cortaba, era señal de que nunca más saldrían de guerra.

El indio dijo, "Sí, usted puede cortármelo. Desecho la vida de antes."

Le cortaron el copete, y el indio convertido salió para su casa, En el camino encontró a algunos de sus antiguos compañeros. Estos se desternillaron de risa.

"Ayer," se burlaban, "eras un valiente. Hoy te has vuelto mujer."

Esto le picó al indio hasta enfurecerle. Corriendo a casa, se tiró al suelo y echó a llorar. Su mujer era cristiana. Llegando a él, le dijo:

"Ayer no había en el mundo un hombre que se atreviera a llamarte cobarde. ¿No puedes ser hoy tan valiente para Aquel murió por ti como eras ayer para matar él otros indios?"

Se levantó de un salto y exclamó, "Sí, puedo, y lo seré."

"He conocido a muchos siervos de Cristo que eran valientes e intrépidos," comentó el misionero, "pero jamás conocí a ninguno más valeroso que este cacique."

Una vida santa: el fruto –no el medio- de la salvación

Fíjese con cuidado en esta distinción importante: el creyente no lleva la vida buena para hacerse cristiano. Más bien busca agradar al Señor con una vida de santidad porque ya es cristiano (Romanos 6:1-2).

Esta es la diferencia entre la ley y la gracia. La ley dice, "Si llevas una vida santa y sin pecado, estarás seguro. Si no, perecerás en el infierno”. La gracia dice: “Ya que no puedes vivir sin pecar, es cierto que estás condenado. Pero Dios envió a su Hijo a morir en tu lugar. Si le recibes por la fe, eres salvo. Luego, por amor a él, debes buscar de agradarle en todo lo que dices y haces. Debes contarte como muerto al pecado, pero vivo para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.” (Romanos 6:11). El amor es más fuerte que todos los motivos, y pecadores salvados por la gracia son impelidos por ese motivo para vivir apartados del pecado y del mundo que crucificó al Hijo de Dios.

Lección 10

En el espacio subrayado a la derecha escriba "Verdad" o "Falso" después de las siguientes declaraciones:

1. Los tres enemigos del cristiano son el mundo, la carne y el diablo.

_____________

2. Dios puede pasar por alto los pecados que cometemos después que somos salvos.

_____________

3. El pecado en la vida del creyente interrumpe su comunión con Dios.

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4. Cristianos especialmente fuertes pueden llegar a ser enteramente libres de pecado, aún en esta vida.

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5. Tito 2: 11-14 enseña que somos salvos por nuestras buenas obras.

_____________

En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestación correcta.

6. La posición del cristiano

a. depende de su conducta

b. es imperfecta

c. es perfecta

d. está sujeta a cambios

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7. Cuando un cristiano peca,

a. está sujeto a la condena judicial de Dios

b. sufre la disciplina paterna de Dios

c. no recibe ni corrección ni castigo

d. pierde la salvación

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8. En cuanto a la posición y el estado del cristiano delante de Dios,

a. son iguales

b. el estado es intachable, pero la posición tiene a menudo faltas

c. Dios quiere que el estado del cristiano se aproxime más y más a su posición

d. el cristiano puede mejorar su posición por leer la Biblia y orar

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9. Las buenas obras

a. son un medio de salvación

b. no tienen lugar en la vida cristiana, ya que somos salvos por la fe

c. son necesarias si no hemos de perder la salvación

d. son un resultado definido de la salvación

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10. El mejor motivo que tiene el cristiano para agradar al Señor es

a. el temor de perder la salvación

b. la ley de Dios

c. el amor por el Señor Jesús

d. la alabanza de los hombres

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Las Buenas Nuevas. Lección 9

LECCION 9 -¿Sentimientos o hechos?-

¿Cómo puede usted saber que es salvo?

No es raro que el que ha creído en el Señor Jesucristo tenga más tarde dudas en cuanto a si fue en verdad salvado. El pensaba tener alguna experiencia misteriosa y espectacular, pero en su caso no la hubo. Pensaba que ya no habría luchas con el’ pecado, pero al contrario encuentra que éstas parecen haber aumentado. Y así se desanima y se pregunta si es posible que él pueda saber con seguridad que es salvo.

¿Que dice la Biblia?

Trataremos de ilustrar, mediante una serie de preguntas, cómo puede saber el que ha Clamado a Dios por la salvación que es en verdad salvo.

La Biblia ¿es la Palabra de Dios? II Timoteo 3:16, 17. ¿Cumple Dios su Palabra? Mateo 5:18.

¿Ha prometido Dios salvar a los que claman a él? Romanos 10:13

¿Salvará Dios al pecador que cree en Jesucristo? Tito 1:2; Hebreos 10:23.

¿Ha creído usted en Cristo?

¿Ha confesado usted a Dios alguna vez que es pecador, y le ha pedido que él le salve, a base de lo que hizo Cristo por usted como su Substituto?

Ahora pues, si usted puede sincera y honestamente contestar "Sí" a todas estas preguntas, preguntamos, "¿Es usted salvo?"

La única contestación razonable es: “Claro que soy salvo.”

Dios, que no puede mentir, promete salvarme si confío en su Hijo. He aceptado al Salvador, así que soy salvo. La Palabra de Dios lo dice" (1 Juan 5:13). "Por lo cual asimismo padezco esto, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día" (II Timoteo 1:12).

Nadie jamás ha venido a Dios como pecador, pidiendo salvación en nombre del Señor Jesús, y ha sido rechazado (Juan 6:37).

¿En qué confía usted?, ¿en la Biblia o en sus sentimientos?

Lo malo es que hay gente que mira más bien a sus sentimientos que a la Biblia. La Biblia dice, en efecto, "Todos los que creen en Cristo son salvos." Pero ellos dicen, "No me siento salvo. Seguramente si fuera salvo en verdad, no me molestarían las dudas, los temores, tentaciones y afanes. Me sentía salvo ayer, pero no me siento salvo hoy." Dudan de la Biblia y confían en sus propios sentimientos.

Cuando el ladrón en la cruz al lado del Salvador le oyó decir, "Hoy estarás conmigo en el paraíso," ¿cómo supo que fue salvo? ¿Fue por sus sentimientos? No, sus sentimientos en ese momento eran poco alentadores. Supo que fue salvo porque se lo dijo el Señor Jesús. Es así que sabemos nosotros que somos salvos. Oímos que su voz nos lo dice, no en voz alta sino por medio de la Palabra escrita.

El no hace que el alma exclame,

"A Dios gracias, qué bien me siento;"

Mas dirige el ojo a otra parte,

A la Palabra de Cristo mismo.

Es imposible que usted se sienta salvo mientras que no acepte la Palabra de Dios. Entonces sí sabe que es salvo.

Una ilustración de la Biblia

En los tiempos del Antiguo Testamento, cuando Dios se resolvió a redimir a la nación de Israel de su esclavitud en Egipto, envió a Moisés como embajador suyo. Porque Faraón rehusó obedecer a Moisés, Dios decidió dar un paso final. Juzgaría a Faraón y a todo Egipto de una manera tal que no se atrevería Faraón a burlarse más. En una noche señalada Dios mandaría un ángel a matar todo varón primogénito de Egipto. Fue provista, sin embargo, una manera de escapar. El ángel del juicio pasaría por alto cualquier casa que tomara las medidas sencillas de salvación que delineara Dios (Véase Éxodo 12).

1. Cada familia había de tomar un cordero, perfecto y sin mancha. Debían guardar el cordero dos semanas y luego matarlo, recogiendo su sangre en una palangana.

2. Después debían aplicar la sangre al marco de la puerta de cada casa.

3. La familia, incluso el primogénito que estaba bajo la condena, había de resguardarse dentro de la casa detrás de la puerta rociada de sangre.

4. Si esto se hiciera, quedaría en salvo el primogénito.

Jorge Cutting, en su librito Salvación, Certidumbre y Gozo, emplea este acontecimiento del Antiguo Testamento para ilustrar cómo podemos saber que somos salvos.

Dice: ¿Cómo sabían por cierto los primogénitos de los miles de Israel que estaban seguros la noche de la Pascua y del juicio de Egipto?

Vamos a visitar dos de sus casas para oír lo que tienen que decir. En la primera casa todos están tiritando de temor y de incertidumbre. Les preguntamos por qué. El primogénito nos informa que el ángel de la muerte pasa por la tierra, y que él no está bien seguro de cómo saldrá él de ese momento crítico.

"Cuando ya haya pasado nuestra casa el ángel destructor," dice, "y se haya terminado la noche del juicio, entonces sabré que estoy seguro. Pero hasta entonces no veo cómo podré estar completamente seguro. Los de la casa al lado dicen que están seguros de la salvación pero nosotros creemos que eso es muy presuntuoso. Todo lo que puedo hacer es pasar la noche esperando lo mejor."

"Pues bien," preguntamos, "¿no ha provisto el Dios de Israel una manera de salvarse para su pueblo?"

"Sí, cómo no," replica él, "y nos hemos valido de esa manera de escapar. La sangre del cordero de un año, sin mancha e inmaculado, la hemos rociado debidamente en el dintel y los dos postes con un hisopo. Pero todavía no estamos completamente seguros de quedar en salvo."

Dejemos a éstos ahora para entrar en la casa al lado. ¡Qué contraste más impresionante! La paz se refleja en todo rostro. Allí están parados, ceñidos los lomos y vara en mano, alimentándose ¿el cordero asado.

Preguntamos, "¿Cómo pueden ustedes gozar de tanta paz en una noche tan solemne?"

"Ah," responden, "esperamos la orden de marchar de parte de Jehová. Entonces nos despediremos de este odioso país de esclavitud

"¿Se olvidan ustedes que esta es la noche del juicio de Egipto?"

"No, señor; pero nuestro primogénito esta seguro. Ha sido rociada la sangre, conforme al deseo de nuestro Dios."

"Ha sido lo mismo en la casa al lado," replicamos, "pero todos ellos están tristes porque no están seguros de la salvación."

"Ah," responde con firmeza el primogénito, "pero tenemos aun más que la sangre rociada. Tenemos la Palabra infalible de Dios. Dios ha dicho, ‘Veré la sangre y pasaré de vosotros.” Dios queda satisfecho con la sangre por fuera, y nosotros quedamos satisfechos con su Palabra por dentro."

¿No ve que la sangre rociada nos da seguridad? Y la Palabra hablada nos da certidumbre. ¿Pudiera algo hacernos más seguros que la sangre rociada, o más ciertos que su Palabra hablada? ¡Nada!

Ahora, pues, déjeme preguntarle algo. ¿Cuál de las dos cosas estaba más segura? ¿Dice usted que la segunda, donde todos estaban tan tranquilos? No tiene usted razón. Las dos estaban igualmente seguras. Su seguridad dependía de lo que pensaba Dios de la sangre por fuera, y no del estado de sus sentimientos por dentro.

Si usted quiere estar seguro de sus propias bendiciones, no escuche el testimonio inestable de las emociones interiores sino el testimonio infalible de la Palabra de Dios.

"De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna" (Juan 6:47).

Otra ilustración

También habla Jorge Cutting de cierto agricultor quien, no teniendo pasto suficiente para su ganado, pide a un terrateniente que le venda una propiedad. Durante algún tiempo no recibe contestación.

Un día llega un vecino y le dice, "Me siento bastante seguro de que usted va a conseguir ese campo. ¿No se acuerda que la Navidad pasada el dueño le envió un regalo, y que anteayer le saludó al pasar en su auto?" Y ante tales palabras se llena de esperanza la mente del agricultor.

Al día siguiente otro vecino le encuentra y en la conversación le dice, "Temo que no haya esperanza alguna de que usted consiga ese terreno. Lo ha solicitado el señor Jones, y usted sabe cómo lo quiere a él el dueño." Y se disipan las esperanzas del pobre agricultor. Un día tiene esperanzas; al otro día se llena de dudas.

Poco después llega el cartero. El agricultor abre su carta con ansiedad porque viene del dueño mismo. Cómo cambia su semblante de preocupación a gozo, conforme lee y relee la carta.

"¡Ya está decidido!" exclama a la esposa. No quedan más dudas ni temores. Ya se acaban las expectativas y suposiciones. "El dueño dice que el campo es mío, yeso me basta. Su palabra lo decide."

Muchas personas están en una condición semejante. Están agitados y perplejos a causa de las opiniones de los hombres, o por las cavilaciones y sentimientos de su propio corazón. No es sino cuando reciben la Palabra de Dios que la certeza reemplaza las dudas.

Dos pruebas adicionales del nuevo nacimiento

Pues aunque la seguridad de la salvación viene primero y principalmente por creer en lo que Dios ha dicho, no es la única prueba del nuevo nacimiento. Otras dos que podemos mencionar son las siguientes.

1. El testimonio del Espíritu Santo. "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios" (Romanos 8:16). El Espíritu da testimonio por medio de las Escrituras. Cuando un creyente lee la promesa de Dios y la cree, el Espíritu Santo le llena de gozo y paz. Entonces en su vida de oración, su culto y su servicio, el cristiano llega a ser consciente de que obra en él el Espíritu de Dios.

2. El cambio de la vida y costumbres. Por ejemplo, el creyente sabe que ha pasado de muerte a vida porque ahora ama a los hermanos (I Juan 3:14). También cambia de actitud hacia el pecado. El creyente odia el pecado y se avergüenza si acaso cae en él.

Si no hay cambios en la vida o la conducta de una persona, se puede dudar que jamás haya sido salvada. Esto es lo que quiere decir Santiago cuando dice tan acertadamente: “La fe sin obras es muerta” (Santiago 2:20). Es inútil que el hombre diga que tiene fe, si aquella fe no resulta en buenas obras. La fe que salva es la fe que obra –que cambia la manera de vivir.

¡Dudar de dios es pecar!

Para concluir, podemos decir enfáticamente a todos los que lo hayan obedecido el Evangelio: ¡No. duden de Dios! El dice que los que creen en Cristo son salvos. El no creer esto es hacer mentiroso a Dios (I Juan 5:10). No es humildad rechazar su Palabra; es pecado. No importa cuáles sean sus sentimientos. La Palabra de Dios es verdad y en ella debemos confiar. “Para siempre, oh Jehová, permanece tu Palabra en los cielos” (Salmo 119:89).

Jorge Cutting también da una ilustración personal de esta verdad, como sigue.

“Yo sí creo en él,” me dijo cierta joven, “pero cuando se me pregunta si soy salva, no me gusta decir que sí, por si acaso esté mintiendo."

Esta joven era hija de un carnicero de un pueblo pequeño. Cada semana su padre iba a los corrales a comprar carne, y sucede que había ido el día de la conversación. Así que le dije, "Supóngase que cuando vuelva su papá a casa, usted le pregunta cuántos carneros compró hoy, y él le contesta, ‘Diez.’ Poco después llega un hombre a la carnicería y pregunta, ‘¿Cuántos carneros compró su papá hoy?’ y usted le contesta, ‘No me gusta decirlo, por si acaso miento.”

"Pero mire," dijo la madre, que estaba cerca, "eso sería hacer mentiroso a su papá."

¿No ve que esta joven, bien intencionada, en realidad hacía mentiroso a Cristo? Ella estaba diciendo: "Sí, creo el Hijo de Dios, y él dice que tengo vida eterna, pero no me gusta decir que la tengo, por si acaso diga mentira.

Lección 9

En el espacio subrayado a la derecha escriba "Verdad:’ o "Fal­so" después de las siguientes declaraciones:

1. Dios ha prometido salvar a todos los que le invocan.

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2. Cuando una persona duda que sea salvo, resulta claro que no lo es.

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3. Es verdadera humildad decir, "Nunca puedo estar seguro de que sea salvo".

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4. El Espíritu de Dios nos da testimonio como creyentes mediante la Palabra de Dios.

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5. La Biblia dice que la fe sin obras es muerta.

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En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestación correcta.

6. Es común que una persona recién salvada

a. se desanime y dude de que sea salva en verdad

b. tenga alguna experiencia misteriosa, extática o espectacular sobre la cual fundar su seguridad de salvación

c. encuentre que el pecado fue completamente desarraigado de su naturaleza

d. no tenga más dudas en cuanto a su salvación

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7. La seguridad de la salvación se basa en

a. lo que dice Dios en la Biblia

b. aceptar a Cristo como Salvador personal

c. todas las dos cosas

d. ninguna de las dos

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8. Los sentimientos fluctúan mucho, y por lo tanto

a. son un buen termómetro de la experiencia cristiana

b. merecen más confianza que la Biblia como medio de saber si somos en verdad salvos

c. son completamente indignos de confianza como prueba de la conversión genuina

d. no tienen parte alguna en la conversión

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9. Si no cambia la conducta de una persona después que profesa fe en Cristo

a. es salva pero no está consciente de su salvación

b. es salva pero no lo sabe ningún otro

c. está en peligro de perder la salvación

d. se puede dudar que sea salva

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10. Cuando no creemos lo que ha dicho Dios, le hacemos mentiroso. Leemos esto en

a. Lucas 23:43

b. Juan 6:37

c. Hebreos 10:23

d. I Juan 5: 10

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Las Buenas Nuevas. Lección 8

LECCION 8 -La roca abajo-

Una anciana cristiana evangélica se moría. Durante muchos años había confiado en el Señor Jesús para la salvación y había descansado en él todas sus esperanzas. El era la Roca de su salvación (Salmo 62:2, 6). Ahora, en sus últimos momentos, los amigos se congregaban alrededor de su cama.

"Se está hundiendo rápidamente," dijo uno.

La anciana lo oyó y replicó susurrando, "¡No me puedo hundir a través de una Roca!"

La cuestión que afrontamos ahora es si la salvación es para siempre, o si una persona puede ser salvo y luego volver a perderse.

Hay quienes sostienen que cuando una persona es salva en L verdad, queda salva para siempre.

Otros opinan que ésta es una doctrina muy peligrosa, que lleva a los cristianos a vivir en el pecado. Dicen que la salvación depende de la vida que uno lleva y que pecar es perder la vida eterna.

Si una persona entiende en verdad el evangelio de la gracia de Dios, pronto ve que la primera opinión es la correcta. El que ha sido salvado en verdad queda salvo para siempre.

Las siguientes son unas cuantas de las afirmaciones de las Escrituras que enseñan la seguridad eterna del creyente.

Grandes verdades

1. La salvación no depende de lo que hacemos para Dios sino de lo que él ha hecho por nosotros. Depende de la obra acabada del Señor Jesús sobre la cruz, Aquella fue una obra perfecta y completa (Hebreos 10:12). No se puede agregarle nada ni mejorarla (Hebreos 10:18). Dudar de la seguridad eterna es deshonrar la suficiencia de la obra propiciatoria del Señor.

El creyente es aceptado en Cristo, no en sí mismo. Así que es una aceptación perfecta y completa (Hebreos 10:14), tan eterna como lo es Cristo mismo.

La verdad de la aceptación se ilustra en el mundo de la naturaleza. A menudo un pastor tiene una oveja cuyo cordero se ha muerto. Al mismo tiempo puede que tenga un cordero cuya madre también ha muerto. Esto le plantea un problema. ¿Cómo criar al cordero huérfano? La solución obvia sería darlo a la oveja que ha perdido su cría. Pero esto no resulta. La oveja no aceptará al cordero, ni le dará de mamar porque sabe que no es suyo. Entonces el pastor toma la piel del cordero muerto y envuelve en ella al cordero vivo. Luego lo empuja suavemente hacia donde está la oveja. Ella se inclina, lo olfatea y en seguida lo acepta. ¿Por qué? ¿No es el mismo cordero que antes rechazó? Sí, pero ahora le viene vestido en la piel de su propio cordero. Lo acepta, no por lo que es en sí, sino porque está EN SU CORDERO.

El paralelo está claro. Dios acepta al pecador que cree, no por lo que es, sino porque viene vestido de todos los méritos y virtudes del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

2. Dios nos conocía perfectamente antes de salvamos. Sabía todos los pecados que íbamos a cometer. Sin embargo nos salvó. Cuando murió el Señor Jesús, murió por todos nuestros pecados – pasados, presentes y futuros. En verdad, cuan- ellos. Por tanto, se ha pagado una vez la pena de todos aquellos pecados. Dios no demanda un doble pago – primero a manos de Cristo, y luego a manos del creyente. Esto sería injusto, y Dios no puede obrar injustamente

3. Como antes hemos visto, la salvación es una dádiva. Dios no da algo un día para reclamarlo el día siguiente. "Irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios" (Romanos 11:29).

4. Se habla de la salvación como de un nacimiento (Juan 3:3)., Cuando uno se salva, nace de arriba. Entonces es hecho hijo de Dios (Juan 1:12). Un nacimiento es definitivo e in; cambiable. Una vez ocurrido nunca se puede deshacer. Un hijo puede traer dolor o vergüenza a su padre, pero todavía es hijo.

Así es con el nuevo nacimiento. Un cristiano evangélico puede pecar y traer dolor al corazón de Dios, pero todavía Dios es su Padre, Esto se dice claramente en 1 Juan 2:1:

"Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre." Todavía es nuestro Padre, aunque peguemos.

.El pecado rompe la comunión con Dios, pero no el parentesco.

5. El creyente no es más capaz de guardarse salvo por sí mismo que lo que era de salvarse en primer lugar. Cuando procuraron hacerla los gálatas, Pablo les preguntó: "¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?" (Gálatas 3:3).

6. Demasiado pagó Dios por su pueblo como para que este dispuesto a perderlo. Nos salvó cuando éramos enemigos suyos. ¿Ahora nos va a abandonar cuando somos sus hijos? "Si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida" (Romanos 5: 10).

7. Dios promete vida eterna al creyente, ¿Hasta cuándo dura lo eterno? Es para siempre. "Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás" (Juan 10:28). Vea también Juan 3:16; Juan 3:36; Juan 6:47. Jamás faltará a su promesa.

8. Se dice que el Espíritu Santo de Dios mora en el creyente para siempre. "Os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre" (Juan 14:16). Vea también 1 Juan 2:2.7.

9. Se dice también que el creyente es sellado por el Espíritu Santo para el día de la redención (Efesios 4::30). Y el Espíritu Santo es "las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida" (Efesios 1:13, 14). Esto da garantía al ministerio de Dios para can sus hijos hasta que al fin se llegue al cielo.

De todo lo anterior, resulta evidente que el cristiano es ‘guardado por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero" (1 Pedro 1:.5).

El verdadero significado de la gracia

Decir que esta es una doctrina peligrosa es demostrar una gran falta de comprensión del significado de la gracia. También crea la idea fantástica que cuando se salva una persona, inmediatamente siente un gran deseo de cometer fornicación, homicidio y otros pecados viles, y que a menos que le restrinja el temor del castigo, efectivamente hará tales cosas. ¿Cuál será la verdad? Es ésta:

a. En vez de animar a los hombres a pecar, la doctrina de la seguridad eterna presenta la razón más fuerte por la: que los hombres no deben pecar. El saber que Dios ha provisto una completa, libre y eterna salvación hace que el creyente quiera servirle para siempre.

El amor es una fuerza mayor que el temor del castigo: Los hombres hacen, por sentimientos de amor, lo que jamás harían por temor. El amor ata el corazón más que cualquier otra cosa. "No es necesario que los hombres sean mantenidos constantemente en temor de la condenación para que vivan rectamente. El amor es el principio más noble y fuerte de la obediencia; un sentido del amor de Dios para con nosotros aumentará nuestro deseo de complacerle"- Robinson.

Así que el cristiano evangélico no lleva una vida santa para conservar su salvación, sino por amor al que le salvó, Para el es una ofensa mayor el pecar contra la gracia que contra la ley.

b. En segundo lugar, cuando uno se salva recibe una nueva naturaleza (2 Pedro 1:4). En vez de sentir un impulso fuerte hacia el pecado, el cristiano tiene un odio del pecado tal cual nunca antes experimentó.

Esta nueva naturaleza no sólo crea un horror del pecado, sino que hace que el creyente se sienta muy miserable cuando peca. El tener interrumpida la comunión con el Padre es una de las peores tragedias de la vida cristiana. Es experimentar vergüenza por abandonarse a lo que causó la muerte de nuestro Salvador. Es experimentar la corrección de un amante Padre celestial. Es experimentar la pérdida del galardón ante el tribunal de Cristo (1 Corintios 3:15). Hasta que no confiese su pecado el cristiano descaminado, y lo abandone, no es restaurado a la plena comunión de su Señor.

Por supuesto, es posible que un hombre profese ser salvo y que luego salga a vivir en el pecado. No es que de vez en cuando cometa pecados, sino que practica el pecado como el hábito de su vida. En este caso no es cuestión de que una persona sea salva y luego perdida. Este hombre comprueba por su manera de vivir que jamás fue salvo en verdad. Es un mero profesan te falso que nunca ha experimentado la gracia de Dios.

Pero para los que realmente han confiado en el Salvador vivo y amante, existe la promesa infalible de Dios que él los llevará con toda seguridad a su hogar en el cielo.

Lección 8

En el espacio subrayado a la derecha escriba "Verdad" o "Falso" después de las siguientes declaraciones:

1. Dios nos acepta por lo que es Cristo, no por lo que somos nosotros.

2. El don de Dios de la salvación está sujeto a revocación.

3. Ya que Dios nos salvó cuando éramos enemigos, ciertamente nos ha de guardar, una vez que lleguemos a ser hijos suyos.

4. El Espíritu Santo mora en todo creyente verdadero en Cristo.

5. La doctrina de fa seguridad eterna anima a la gente a pecar.

En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestación correcta.

6. La salvación depende de

a. lo que hacemos por Dios

b. lo que ha hecho el Señor Jesús por nosotros

c. lo que hacemos por nosotros mismos

d. lo que hacemos por otros

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7. El Señor Jesús murió por

a. todos nuestros pecados

b. todos nuestros pecados con excepción de los que cometemos después de salvados

c. todos nuestros pecados con excepción de los que cometemos deliberadamente

d. todos nuestros pecados con excepción de los que deshonran su nombre

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8. Cuando un creyente peca

a. se corta su relación con Dios

b. se impide su comunión con Dios

c. se pierde su esperanza del cielo

d. su única esperanza es salvarse de nuevo

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9. El creyente debe llevar una vida santa

a. para conservar su salvación

b. porque teme el castigo

c. por amor a su Salvador

d. porque ya no puede pecar

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10. El cristiano verdaderamente renacido es guardado

a. por sus propios esfuerzos

b. por el poder de Dios

c. entre tanto que siga creyendo

d. solamente si está lleno de Espíritu Santo

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Las Buenas Nuevas. Lección 6

LECCION 6 -Gracia maravillosa-

Para definirla el diccionario emplea palabras como "beneficio", "favor", o "benevolencia". Los teólogos definen la palabra con un solo significado bíblico – <-favor inmerecido". Bajo la gracia Dios no nos trata como merecemos, sino según su misericordia, y eso sin referirse a lo que en justicia merecemos.

Durante la guerra de independencia de los Estados Unidos, vivía en Efrata, Pensilvania, un predicador llamado Pedro Miller. Era amigo personal de Jorge Washington. También vivía en el mismo pueblo un hombre llamado Miguel Wittman, quien detestaba al predicador y hacía todo lo posible para difamarle y oponerse a él.

Sucede que Vittman se vio complicado en un acto de traición, fue arrestado y sentenciado a muerte. Cuando Miller lo oyó, caminó a pie todos los cien kilómetros hasta Fi1adelfia para rogar a Washington que perdonara la vida a Wittman. "Pedro", dijo Jorge Washington, "no puedo concederle la vida de su amigo". Miller explicó que Wittman no era amigo suyo sino su enemigo más encarnizado. Al saber esto, Washington, muy conmovido, acordó perdonar al delincuente. Vittman fue liberado y volvió el Efrata con Miller, ya no como enemigo suyo sino como amigo.

¡Esto es gracia! Así es como Dios trata hoya los pecadores.

Corno ya hemos visto, la santidad de Dios fue satisfecha can la muerte de su Hijo en nuestro favor. Ahora nos puede extender su gracia.

¿Por qué tal amor?

Antes de seguir, debemos hacer una pausa reverente para preguntamos "¿Por qué envió Dios a su Hijo unigénito para morir por el hombre pecador? ¿Por qué consintió el Señor Jesús en dar su vida en rescate de muchos? ¿Por qué se dio lo Mejor del cielo a favor de los peores de la tierra? ¿Por qué sirvió una Persona tan digna de Substituto por pecadores tan indignos?

Fue inmerecido

¿Fue porque el hombre lo merecía? ¡Claro que no! El don del amor de Dios fue enteramente inmerecido en cuanto a los pecadores. La criatura no tiene ningún derecho sobre Dios. En verdad hay una absoluta falta de mérito de parte del hombre. El hombre ha quebrantado la ley de Dios y por tanto es enemigo de Dios. Más que suficiente causa hubiera, si Dios le condenara para siempre. Ciertamente no había en el hombre bondad alguna que mereciera el sacrificio del Calvario.

Dios no necesitaba al hombre

¿Fue porque Dios necesitaba al hombre? ¡Qué ridículo! Dios es enteramente independiente y completo en sí. No necesita a nadie ni nada. ¿Necesitaba Dios nuestro servicio? El podría haber fabricado máquinas automáticas que jamás le hubieran desilusionado. ¿Necesitaba nuestra personalidad?, ¿nuestra hermosura?, ¿nuestro talento? Si fuera así, podría haber creado millones más como nosotros que le sirvieran más aceptablemente. ¿Necesitaba nuestro dinero? Él contesta: "Mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud" (Salmo 50:10, 12). Dios hizo que existieran los mundos sin la ayuda del hombre (Isaías 40:1.3, 14; Job 38:4), y ¿acaso necesita ahora la ayuda de esta débil criatura del polvo?

El hombre no buscó a Dios

¿Nos amaba Dios porque le buscamos? Al contrario, decíamos en nuestro corazón, "Apártate de nosotros, porque no queremos el conocimiento de tus caminos" (Job 21: 14). Pablo afirma esta actitud, "No hay quien busque a Dios" (Romanos 3:11). Cuando Dios nos envió a sus mensajeros con el Evangelio, los rechazamos abiertamente. Cuando envió a su Hijo, le echamos fuera de la ciudad y le crucificamos, gritando, "No queremos que éste reine sobre nosotros" (Lucas 19:14). "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados". (I Juan 4:10).

Dios no buscaba recompensa

Pues entonces, ¿nos mostraba misericordia el Señor porque esperaba algo en cambio? Otra vez tenemos que contestar, "No". Los propósitos de Dios en la redención eran completamente desinteresados. El sabía que no teníamos con qué pagar (Lucas 7:42). El sabía que jamás se le podría recompensar un don tan estupendo.

Pero de alguna manera ¿no debía Dios algo al hombre? De ninguna manera. No debe nada a nadie. "Quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas, a él sea la gloria por los siglos" (Romanos 11:3,5, 36).

Hagamos frente al hecho que Dios sabía que estábamos moral y espiritualmente en bancarrota. Sabía que, al no proveer él la salvación como un don libre, incondicional y sin reserva, nunca seríamos convertidos.

No tenía que hacerla. Como C. Spurgeon lo expresó tan a propósito:

¿Qué le importa al infinito Jehová que tú le sirvas o no? Si te rebelas contra Dios, ¿será él menos glorioso? Si no quieres obedecer al Señor, ¿qué se le da a su felicidad sin par? ¿Brillará su corona menos luminosa, o será su cielo menos resplandeciente porque tú escoges rebelarte contra él?… Si un jején contendiera con aquel alto horno allá, tú ya sabes que sería el fin. Es en tu beneficio que Dios quiere que te rindas a él. ¿Cómo podría ser en el suyo propio?

¿Por qué tal gracia?

¿Por qué, pues, lo hizo? Hay una sola respuesta. Era por gracia indecible, amor sin límite, misericordia vasta, plena y libre (Romanos 5:8). No puede haber otra explicación de por qué el perfecto gozo, felicidad y comunión del cielo se interrumpieran cuando vino el Señor Jesús al mundo como hombre inmaculado y murió sobre la cruel cruz del Calvario para redimirnos para Dios. Gracia maravillosa –es eso lo que fue. Fue que Dios escogió salvamos, simplemente porque lo quiso hacer. Fue que Dios nos amó, sencillamente porque escogió hacerla (Juan 3:16).

¡Gracia insondable!

Ninguno de nosotros puede comprenderlo. Al presente todo lo que podemos hacer es detenemos con reverencia maravillados ante el misterio de Gólgota -y adorar. A través de toda la eternidad Dios nos mostrará más claramente "las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús" (Efesios 2:7).

Como marinero, Juan Newton vivía y trabajaba con una tripulación tan grosera y violenta como jamás saliera al mar. El mismo llevaba una vida corrupta, hundiéndose cada vez más, a pesar de las oraciones de sus amados en casa, hasta que por fin llegó a ser esclavo de un esclavo. Se hallaba, en la parte más baja de su carrera, en el poder de una africana que se deleitaba en hacerle mendigar el pan mismo. Después de su conversión, Newton llegó a ser predicador y renombrado escritor de himnos. Uno de sus himnos más conocidos recuerda los días cuando la gracia de Dios le haló en todo su pecado y necesidad, y mira adelante hacia la eternidad de felicidad que aquella gracia divina hizo posible para su alma:

Sublime gracia del Señor

Que un infeliz salvó;

Fui ciego, mas hoy miro yo,

Perdido y El me halló.

Su gracia me enseñó a temer,

Mis dudas ahuyentó.

¡Oh, cuán precioso fue a mi ser,

Al dar mi corazón!

En los peligros o aflicción

Que yo he tenido aquí;

Su gracia siempre me libró

y me guiará feliz.

Y cuando en Sion por siglos mil

Brillando esté cual sol;

Yo cantaré por siempre allí

Su amor que me salvó.

Tr. C. E. Morales

Lección 6

En el espacio subrayado a la derecha escriba "Verdad" o "Falso" después de las siguientes declaraciones:

1. Dios tendría sobrada razón si nos condenara para siempre.

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2. La Biblia enseña que los hombres buscan a Dios, aún aparte de su gracia.

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3. Dios nos amó simplemente porque quiso.

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4. Nos es fácil comprender la gracia de Dios para con nosotros.

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5. Dios sabía que si él no proveía la salvación como un don gratuito, nunca seríamos salvos.

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En el espacio subrayado a la derecha escriba la letra de la contestación correcta.

6. El significado bíblico de "gracia" demuestra que es

a. un favor inmerecido

b. la actitud que Dios sostiene hacia los que se mueren rechazando su salvación

c. la recompensa merecida que Dios nos da

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7. Dios envió a su Hijo unigénito a morir por nosotros porque

a. merecíamos su intervención a nuestro favor

b. Dios necesitaba un hombre que le sirviera

c. él podía ver lo desesperados que estábamos buscándole

d. él es bondadoso, misericordioso y amante

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8. Como pecador

a. no tengo ningún derecho frente a Dios, porque he quebrantado su ley y me he hecho enemigo suyo

b. tengo derecho sobre Dios, porque todos los hombres son hijos suyos

c. tengo derecho porque Dios me hizo y por lo tanto es responsable por mi pecado

d. tengo derecho sobre Dios, a causa de mis buenas obras y esfuerzos sinceros

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9. El pensar en Gólgota debe

a. tener poco o ningún efecto en nosotros

b. llenamos de reverencia y asombro

c. despertar en nuestro corazón resentimiento contra los que crucificaron al Hijo de Dios

d. inspiramos a mayores esfuerzos para merecer el favor de Dios

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10. Que Dios nos mostrará más claramente en la eternidad las abundantes riquezas de su gracia lo vemos en

a. Juan 1:17

b. 11 Corintios 12:9

c. Efesio 2: 7

d. Colosenses 4:6

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Lecciones muy importantes:

Queridos: Estoy poniendo unas lecciones importantísimas para que usted sepa el camino al cielo basadas en las enseñanzas de Jesús son 10 y en la última (la 10) están al final de la misma las respuestas a las preguntas de las anteriores. Aunque sea un poco largo les ruego las lean y aprendan (Cada una no son muy largas). Les pido además que consideren la posibilidad de enseñarlas después a sus amigos y seres queridos es una reunión casera de oración y enseñanza. SI, USTED PUEDE SERVIR A DIOS DE ESA MANERA. Mire lo que dice Jesús:¿Quiere ser llamado grande, en el Reino de los cielos, por toda la eternidad?
De manera que cualquiera que los haga (los mandamientos de Dios) y los enseñe, éste será llamado grande en el Reino de los cielos.
(Mateo 5:19) Usted puede ser uno de ellos aunque tenga defectos, debilidades etc. Póngase en las manos de Dios y verá lo que El puede hacer con usted y a través de usted.

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