El Reino de Dios (Jesús es el Rey)
(Lucas 1:31-33) El Ángel le dijo a la virgen María:
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su Reino no tendrá fin.
(2 Samuel 7:12-13) Dios le dijo al Rey David:
Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.
El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. (Se refiere a Jesús) (José y María eran descendientes del rey David).
(2 Samuel 7:14)
Yo le seré a él padre, y él me será a mí Hijo.
(2 Samuel 7:16)
Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. Un descendiente del rey David reinaría eternamente: Jesús.
(Hechos 1:3) Jesús resucitado hablaba principalmente del Reino de Dios a sus discípulos.
a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios.
(Hechos 1:6-8)
Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo:
Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?
Les dijo:
No os toca a vosotros saber los tiempos o las ocasiones que el Padre puso en su sola potestad;
pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. El Reino de Dios estaba disponible para que entren personas de todas las naciones y a ellas son enviados sus seguidores.
(Romanos 11:25-26) Este es el tiempo de los gentiles (no judíos) pero pronto se abrirá de nuevo las puertas de salvación a los Judíos.
Hermanos, quiero que sepan este designio secreto de Dios, para que no presuman de sabios: los israelitas se han endurecido en parte, pero solo hasta que hayan entrado todos los que no son de Israel.
Cuando esto suceda, todo Israel alcanzará la salvación, pues la Escritura dice:
"El libertador vendrá de Sión (Jerusalén) y apartará de Jacob la maldad.
(Lucas 21:24)
Caerán a filo de espada y se les llevará cautivos a todas las naciones. Los gentiles pisotearán a Jerusalén, hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos.
(Lucas 21:31)
Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. (Se refiere a su venida visible).
(Marcos 11:9-10) Los judíos del tiempo de Jesús sabían estas cosas.
Y los que iban delante y los que venían detrás (de Jesús) daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Bendito el Reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!
(Marcos 15:43)
José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el Reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
(Hechos 17:7) Los Cristianos hablaban del Rey Jesús.
a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús.
(Daniel 6:26) En el Antiguo Testamento ya se hablaba de estas cosas. El Rey Darío dijo:
De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su Reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin.
Al profeta Daniel se le rebelaron estas cosas:
(Daniel 7:13-14)
Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, (Jesús) que vino hasta el Anciano de días (Dios Padre), y le hicieron acercarse delante de él.
Y le fue dado dominio, gloria y Reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su Reino uno que no será destruido.
(Daniel 7:18) Los seguidores de Jesús reinaremos con El.
Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.
(Daniel 7:22)
hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos (todos los que se apartaron para Dios, sean ministros religiosos o no, hombres, mujeres niños, ancianos etc.) recibieron el reino.
(Daniel 7:27)
y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.
(Apocalipsis 5:9-10)
y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
(Apocalipsis 22:5)
No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos. (Se refiere a los seguidores de Jesús).
(Apocalipsis 17:14)
Pelearán contra el Cordero, (Jesús) y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; (Nosotros) y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.
(Apocalipsis 19:16)
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Esto es lo que es Jesús.
Jesús reveló los misterios del Reino de Dios a sus seguidores.
(Mateo 13:35)
para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:
Abriré en parábolas mi boca;
Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.
(Marcos 4:11)
Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;
(Mateo 3:1-2)
En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,
y diciendo: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado. Este es el mismo mensaje que debemos predicar hoy.
(Marcos 1:14-15)
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.
(Mateo 4:23)
Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
(Mateo 5:19)
De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el Reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el Reino de los cielos.
(Mateo 6:10) Debemos orar así:
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
(Mateo 6:33)
Por lo tanto, pongan toda su atención en el Reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas.
(Mateo 6:33)
Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
(Mateo 7:21)
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
(Mateo 9:35) Jesús predicaba y hacía esto:
Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
(Mateo 10:7-8) Jesús nos mando a hacer lo mismo que El.
Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.
Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.
(Mateo 10:7-8)
Vayan y anuncien que el reino de los cielos se ha acercado.
Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo. (Debemos emplear el poder que ya nos ha sido dado a favor de las personas.
(Mateo 11:11)
De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el Reino de los cielos, mayor es que él.
(Mateo 12:26) El diablo es el jefe del reino de las tinieblas.
Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?
(Mateo 12:28) Este nuevo tiempo prosigue hoy y hasta la venida de Jesús a buscar a los suyos.
Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el Reino de Dios.
(Mateo 13:11)
El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
(Mateo 13:43)
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.
(Mateo 16:28)
De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su Reino.
(Mateo 23:13-14)
Más ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
(Lucas 11:52)
"¡Ay de ustedes, maestros de la ley!, que se han apoderado de la llave del conocimiento; pero ni ustedes mismos entran ni dejan entrar a los que quieren hacerlo."
(Mateo 16:19) Jesús dijo a pedro y a todos sus seguidores:
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que tú ates aquí en la tierra, también quedará atado en el cielo, y lo que tú desates aquí en la tierra, también quedará desatado en el cielo.
(Esto es para todos los hijos de Dios) Mateo 18: 18, De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
(Mateo 24:14) Esto se debe predicar ahora:
Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
(Mateo 25:34) Esto acontecerá en la venida del Rey:
Entonces el Rey (Jesús) dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
(Mateo 26:29)
Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre.
(Marcos 1:14-15)
….Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.
(Marcos 9:1)
También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.
(Marcos 9:47) Jesús siempre se refiere al Reino y no a una determinada religión.
Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el Reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno,
(Marcos 12:34) Esta persona estaba cerca del Reino de Dios pero aún no había entrado (no estaba en el Reino)
Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.
(Lucas 4:43)
Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del Reino de Dios; porque para esto he sido enviado.
(Lucas 8:1)
Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del Reino de Dios, y los doce con él.
(Lucas 9:1-2) Les dio poder para cumplir las señales de la presencia del Reino de Dios.
Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.
Y los envió a predicar el Reino de Dios, y a sanar a los enfermos.
(Lucas 9:11)
Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del Reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.
(Lucas 9:27)
Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el Reino de Dios.
(Lucas 9:60)
Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el Reino de Dios.
(Lucas 10:9)
y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el Reino de Dios.
(Lucas 10:11) Esto debían decirles a los que los rechazaban:
Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros.
(Lucas 11:20) Echar demonios es una señal de la presencia del Reino de Dios.
Más si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el Reino de Dios ha llegado a vosotros.
(Lucas 12:32)
No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino.
(Lucas 13:29)
Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.
(Lucas 14:23)
Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.
(Lucas 16:16)
La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el Reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.
(Lucas 17:20-21)
Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El Reino de Dios no vendrá con advertencia,
ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros. (En este momento).
(Lucas 21:31) Cuando se vean las señales que nos dijo Jesús es porque su venida a establecer el Reino en la tierra de una manera visible está muy cerca.
Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios.
(Lucas 22:29-30)
Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,
para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
(Lucas 23:42-43) Aún el ladrón de la cruz sabía de estas cosas, que Jesús era el Rey y que vendría de nuevo.
Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino.
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
(Juan 3:3) El requisito para entrar al Reino de Dios es:
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios.
(Juan 3:5)
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.
(Juan 3:7)
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
(Hechos 1:3) Jesús al resucitar hablaba sobre el Reino de Dios y no sobre otras cosas.
a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios.
(Hechos 8:12) los seguidores de Jesús anuncian el Reino de Dios.
Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.
(Hechos 19:8)
Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del Reino de Dios.
(Hechos 20:25)
Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el Reino de Dios, verá más mi rostro.
(Hechos 28:23)
Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el Reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.
(Hechos 28:31)
predicando el Reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.
Quienes no heredarán el Reino de Dios:
(1 Corintios 6:9-11)
¿No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
(Gálatas 5:21)
envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
(Efesios 5:5)
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
(Colosenses 1:13)
el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,
(Colosenses 4:11)
y Jesús, llamado Justo; que son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo.
(1 Tesalonicenses 2:12)
y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su Reino y gloria.
(2 Timoteo 4:1)
Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino,
(Hebreos 12:28)
Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;
(Santiago 2:5)
Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del Reino que ha prometido a los que le aman?
(Apocalipsis 11:15) Esto es lo único que quedará:
El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los Reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él (Jesucristo) reinará por los siglos de los siglos.
(Hechos 26:18) Jesús comisiona a Pablo (y a nosotros)
para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; (del reino de las tinieblas al Reino de la luz) para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.
(Filipenses 3:20)
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
(Efesios 2:19)
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,
Esto estaba escrito desde el pasado, que iba a suceder:
(Zacarías 9:9)
Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu Rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
(Mateo 21:5)
Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.
Y sucedió:
(Mateo 21:9)
Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
(Lucas 19:37-38)
Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!
(Daniel 9:26) Estaba profetizada su muerte desde antes.
Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí;
(Juan 12:16)
Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.
(Efesios 1:16-23) Esto dice la palabra de Dios de Jesús:
…no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,
sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
(Filipenses 2:8-11)
y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
(Colosenses 1:15-22) Esta palabra de Dios se refiere a Jesús nuestros Rey.
El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.
Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,
y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;
Jesucristo es nuestro Rey y salvador eterno: Dele gracias y síganlo obedeciéndole en todo. Dios le bendiga.
El Reino de Dios (Versículos principales)
(Daniel 2:44)
Y en los días de estos reyes (del tiempo final) el Dios del cielo levantará un Reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,
(Daniel 4:26) Daniel le dijo al rey Nabucodonosor.
Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna. (Y gobernará visiblemente)
(Esto debemos saber todos).
(Daniel 7:13)
Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, (Jesús) que vino hasta el Anciano de días, (Dios Padre) y le hicieron acercarse delante de él.
(Daniel 7:14)
Y le fue dado (a Jesús) dominio, gloria y Reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.
(Daniel 7:18)
Después recibirán el Reino los santos del Altísimo, y poseerán el Reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.
(Daniel 7:22)
hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el Reino.
(Daniel 7:27)
y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.
(Isaías 9:6) Nacerá un niño que es Dios y Reinará sobre todo.
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
(Isaías 9:7)
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
(Jeremías 23:5) Un descendiente del rey David (Jesucristo) que también será Jehová (Dios).
He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.
(Jeremías 23:6)
En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.
(2 Corintios 5:21) El sería nuestra justicia.
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
(Mateo 2:2) Los reyes magos preguntaron:
diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. (Sabían que era Dios).
(Mateo 3:1)
En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,
(Mateo 3:2)
y diciendo: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado.
(Mateo 4:17)
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado.
(Mateo 4:23) El Reino de Dios comenzó a conquistar.
Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
(Mateo 5:19)
De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el Reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el Reino de los cielos.
(Mateo 6:10) Jesús nos enseñó a orar así:
Venga tu Reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
(Mateo 6:33)
Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
(Mateo 8:11) El Reino está disponible para TODOS.
Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el Reino de los cielos; Ellos ya están en el Reino visible.
(Mateo 9:35) Jesús predicaba el Reino de Dios
Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
(Mateo 10:7) Jesús nos mandó a nosotros predicarlo.
Y yendo, predicad, diciendo: El Reino de los cielos se ha acercado.
(Mateo 10:8)
Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo. Son “los poderes de l siglo venidero”
(Hebreos 6:5)
y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,
(Mateo 11:11)
De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el Reino de los cielos, mayor es que él.
(Mateo 12:26) Hay otro reino, el de las tinieblas donde reina Satanás y donde el pecador vive.
Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?
(Mateo 12:28)
Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el Reino de Dios.
(Mateo 13:11)
El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
(Mateo 13:43)
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.
(Mateo 16:28)
De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. Ver Daniel 7:13-14.
(Mateo 23:13)
Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el Reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
(Lucas 11:52)
¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia (para entrar al Reino de Dios); vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.
(Mateo 16:15)
El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
(Mateo 16:16)
Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
(Mateo 16:19) Se lo dijo a Pedro y a todos los verdaderos cristianos.
Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
(Mateo 18:18)
De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
(Mateo 24:14)
Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
(Mateo 25:34)
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
(Mateo 26:29)
Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre.
(Marcos 1:14)
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios,
(Marcos 1:15)
diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.
(Marcos 9:47)
Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el Reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno,
(Marcos 12:34) Este hombre no estaba lejos del Reino, pero no estaba dentro.
Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios.
(Marcos 15:43) Había muchos que esperaban el Reino de Dios.
José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el Reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
(Lucas 1:31)
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
(Lucas 1:32)
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
(Lucas 1:33)
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su Reino no tendrá fin.
(Lucas 4:43)
Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del Reino de Dios; porque para esto he sido enviado.
(Lucas 8:1)
Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del Reino de Dios, y los doce con él,
(Lucas 9:11)
Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del Reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.
(Lucas 9:2)
Y los envió a predicar el Reino de Dios, y a sanar a los enfermos.
(Lucas 10:9)
y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el Reino de Dios.
(Lucas 10:11)
Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el Reino de Dios se ha acercado a vosotros.
(Lucas 12:32)
No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino.
(Lucas 16:16)
La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el Reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.
(Lucas 17:20)
Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el Reino de Dios, les respondió y dijo: El Reino de Dios no vendrá con advertencia,
(Lucas 17:21)
ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros.
(Lucas 19:38)
diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!
(Lucas 21:31)
Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios.
(Lucas 22:18)
porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el Reino de Dios venga.
(Lucas 22:29)
Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,
(Lucas 22:30)
para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.
(Lucas 23:42) El ladrón de la cruz creía que Jesús era el Rey y que iba a resucitar.
Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino.
(Lucas 23:43)
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
(Juan 3:3)
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios.
(Juan 3:5)
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.
(Hechos 1:3)
a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios.
(Hechos 1:6)
Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el Reino a Israel en este tiempo?
(Hechos 8:12)
Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.
(Hechos 17:7)
a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro Rey, Jesús.
(Hechos 19:8)
Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del Reino de Dios.
(Hechos 20:25)
Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el Reino de Dios, verá más mi rostro.
(Hechos 28:23)
Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el Reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.
(Hechos 28:31)
predicando el Reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.
(1 Corintios 6:9)
¿No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
(1 Corintios 6:10)
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el Reino de Dios.
(Gálatas 5:19)
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
(Gálatas 5:20)
idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
(Gálatas 5:21)
envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
(Efesios 5:5)
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el Reino de Cristo y de Dios.
(Colosenses 1:13) Los que nacimos de nuevo del Espíritu Santo y somos hijos de Dios: ¡Ya estamos en el Reino de Dios!
El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al Reino de su amado Hijo,
(Filipenses 3:20)
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
(Filipenses 3:21)
El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
(1 Tesalonicenses 2:12)
y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su Reino y gloria.
(2 Timoteo 4:1) Esto sucederá cuando Jesús venga por segunda vez.
Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino,
(Hebreos 1:8) Jesús es Dios y Reinará por siempre.
Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;
Cetro de equidad es el cetro de tu Reino.
(Hebreos 12:28)
Así que, recibiendo nosotros un Reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;
(Apocalipsis 17:14)
Pelearán contra el Cordero, y el Cordero (Jesús) los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.
(Apocalipsis 19:16)
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.
(Apocalipsis 11:15) Así será para siempre.
El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él (Jesús) Reinará por los siglos de los siglos.
Jesús llama a todos a entrar en su reino y a que trabajemos con el y para el, para salvar a todos en todo el mundo, sin distinción de razas o creencias, siendo sus discípulos y actuando bajo su guía. Gálatas 3:26-28.
Lección 39
RESPONDIENDOPREGUNTAS DIFÍCILES
E1 cristiano tiene que enfrentarse en su caminar por este mundo tan complicado, a muchas interrogantes y problemas éticos, para los cuales no hay una referencia directa en las Escrituras, o cuya enseñanza aparentemente no es tan clara.
En esta lección analizaremos algunos casos, pues es necesario que como creyente tengas conceptos claros acerca de ellos, tanto para tu propia vida, como para que puedas responder a los que están buscando orientación bíblica. El tratamiento de esos problemas te ayudarán a buscar por ti mismo en la Biblia respuesta para otros similares.
A. EL ABORTO
Aunque casi todos los cristianos rechazan el aborto en forma general, algunos lo justifican en algunos casos, como en los embarazos por violación. Veamos la enseñanza bíblica:
1. Deuteronomio 5:17. ¿Qué prohíbe Dios?
2. Job 12:10. ¿Quién tiene el derecho sobre la vida?
3. Salmo 139:13,16. ¿Desde qué etapa de nuestra vida ya éramos conocidos por Dios?
Dios es el dador de la vida, y el único que tiene derecho a quitarla, o autorizar a que se la quite en casos específicos, tal como encontramos ~1 en las Escrituras. Además, desde el momento de la concepción ya existe vida, con todo el potencial dado por Dios para alcanzar sus propósitos eternos de bendición y de gloria.
Es por eso que los factores circunstanciales (violación, accidente, etc.), no son razón valedera para impedir el desarrollo de esa vida hecha a imagen y semejanza de Dios.
La herida emocional de una madre por violación puede ser sanada por Dios, como sucede en muchos casos, o solucionado el problema dando al bebé en adopción. El caso de posibles malformaciones hay que dejarlo a la soberanía de Dios, de la manera que se dejan los casos de personas que sufren accidentes o malformaciones por enfermedades.
B. LA EUTANASIA
La respuesta a este problema es similar al anterior. Dios es el dador de la vida, y el único que puede quitarla.
En todo caso, nunca se debe quitar la vida. Sólo se puede permitir que el proceso natural llegue a su culminación.
C. EL DIVORCIO
Este es uno de los problemas más generalizados de nuestra sociedad moderna, por lo que es necesario tener conceptos claros de la enseñanza bíblica al respecto.
1. El matrimonio es un pacto solemne delante de Dios, que Dios quiere que sea "hasta que la muerte los separe" (Proverbios 2:17; Malaquías 2:14-16).
2. Dios permitió al ser humano el divorcio como una concesión por causa de la dureza de su corazón, pero no porque fuera su deseo (Deuteronomio 24:1-2; Mateo 19:7-8).
3. El creyente en Cristo ya no está en dureza de corazón, y por tanto bajo una ley diferente (Ezequiel 36:26; Mateo 19:9).
4. Hay solamente dos situaciones en que es lícito separarse para un creyente: (no el volverse a casar) sino separarse.
a. Cuando el cónyuge cae en inmoralidad sexual (adulterio, homosexualidad, etc.), y no quiere arrepentirse y dejarlo (Mateo 19:9).
b. Cuando un cónyuge no creyente quiere divorciarse y deja definitivamente al cónyuge creyente (1 Corintios 7:15).
El matrimonio es un pacto delante de Dios que Él quiere que sea para toda la vida. El divorcio siempre es un apartamento de esa voluntad de Dios. En Cristo todo creyente debe poder superar los problemas que se presenten, aún el perdonar una eventual infidelidad del cónyuge (Filipenses 4:13). Recordamos que como cada caso es diferente, usted debe consultar el suyo con su Pastor.
D. LOTERÍAS Y APUESTAS
¿Por qué un cristiano no puede comprar loterías o rifas, apostar a los caballos, jugar bingo o póker? ¿Y más si con lo que gane podría ofrendar y ayudar a la iglesia? La respuesta es:
1 Dios ordena que debemos trabajar para ganamos el pan, lo que equivale al dinero (2 Tesalonicenses 3:6-10).
2. Los juegos de azar se basan mayormente en la ambición de dinero fácil, no trabajado. También la ganancia de unos pocos depende de la pérdida de muchos por esa ambición. Por lo tanto, quien gana dinero en la lotería, apuestas o juegos, está recibiendo algo que es fruto de pecado y a costa de la pérdida, y a veces tragedia, de muchos. Dios no puede bendecir esto, ni menos recibirlo como ofrenda, porque ésta debe ser santa (Malaquías 1:10-11).
3. Los juegos de azar producen esclavitud, porque quien los practica abre puertas a la influencia demoníaca. Por eso los jugadores o apostadores pueden llegar a extremos irracionales, causando tanto dolor a la familia.
F. EL PECADO IMPERDONABLE
¿Habré cometido el pecado imperdonable?, preguntan a veces con angustia algunos creyentes. ¿En qué consiste? Veamos Mateo 12:31-32, pero a la luz de todo el pasaje (vv. 22-35).
Jesús había echado demonios fuera de un hombre. Los fariseos decían que lo hacía por el poder del diablo. Jesús afirma que él los echa por el Espíritu de Dios. Entonces afirma que la blasfemia contra el Espíritu Santo no puede ser perdonada (v. 32). Luego en los versículos 33 al 35 afirma que los árboles buenos producen frutos buenos, que los malos producen frutos malos, y que el hombre malo no puede producir cosas buenas.
Con todo esto nos damos cuenta que:
1. La blasfemia contra el Espíritu Santo es atribuir a Satanás una obra evidente del Espíritu Santo, como en el caso de las liberaciones de demonios, pero no por ignorancia o mala interpretación sincera, sino por una actitud deliberadamente hostil al Señor Jesucristo.
2. Este tipo de pecado es fruto de maldad del corazón y abierto rechazo a la revelación del amor de Dios por medio de Jesucristo.
3. Por lo tanto un verdadero creyente, renacido por la obra del Espíritu Santo, no puede cometer este pecado imperdonable. ¡Gloria a Dios!
F. EL YUGO DESIGUAL
Lee 2 Corintios 6:14-18. Allí encontramos un mandato muy explícito de la Palabra de Dios: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos… Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor…" ¿Cómo entender este mandato? ¿No podemos en ningún caso asociarnos con un no-creyente, o trabajar en una empresa de no-creyentes?
Veamos algunas respuestas en la Biblia:
1 La prohibición es a una relación de "yugo" con un no-creyente; es decir, una en la que ambos están obligados igualmente, de manera que ninguno puede hacer algo que el otro no quiere o no conciente. Tal es el caso de un matrimonio, o una sociedad comercial donde el creyente y el no-creyente tienen el 50% de las acciones cada uno. Esto obliga al creyente a someterse a los criterios morales y éticos del no-creyente, lo cual puede ponerle en conflicto con su lealtad a Dios.
2. Es diferente el caso de una empresa donde el creyente tiene poder de decisión, y puede llevar las cosas guiado por su ética cristiana. En este caso no hay problema porque no es un "yugo".
3. Tampoco es un "yugo" cuando un creyente trabaja para una empresa de no-creyentes. Como empleado o empleada les son asignadas ciertas tareas o responsabilidades, que debe cumplir eficiente y honestamente, y sin violentar su conciencia cristiana. Él no puede ser responsable de cosas o manejos que ignora o sobre los cuales no tiene poder de decisión.
Aunque no es del mundo, sí está en el mundo, y debe ser luz y sal dondequiera que esté, influyendo con su testimonio y conducta. Si conoce de cosas injustas o incorrectas que no le dan paz en su conciencia, debe buscar la dirección de Dios para una posible salida.
G. EL BAILE, LICOR, TABACO.
Aunque no hay ninguna prohibición explícita en la Palabra de Dios con relación a estas cosas y otras parecidas, sí hay principios que podemos aplicar en todos estos casos:
1. 1 Corintios 10:23: El principio de lo que edifica; tanto por la naturaleza de la cosa en sí, como por el ambiente que rodea su uso o práctica.
2. 1 Corintios 10:31: El principio de la gloria de Dios. Para cada cosa, puedes preguntar. ¿Esto glorifica a Dios?
3. Romanos 14:15,21; 1 Corintios 10:32: El principio del amor a los débiles en la fe. Algo puede ser inofensivo para ti; pero si puedes hacer tropezar a tu hermano, debes abstenerte.
4. 1 Tesalonicenses 5:22: El principio de la separación del mal. No debes contaminarte ni con pecados ajenos.
5. Juan 8:32,36; 2 Corintios 3:17: El principio de la libertad de toda atadura o esclavitud a hábitos o vicios.
6. 1 Corintios 6:19: El principio del templo. Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, y debes cuidarlo en salud y santidad para Dios.
Memoriza los siguientes versículos
Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre del Señor. 2 Timoteo 2:19
"Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13 – 14
"Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas."
Josué 1:8
Lección 38
EL CRISTIANO EN EL MUNDO
En tu camino HACIA LA MADUREZ CRISTIANA, ya has visto algo sobre tus responsabilidades en el hogar y en la iglesia. Por supuesto que el aprendizaje, es decir el discipulado, es algo que no terminará para ninguno de nosotros hasta que lleguemos "a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efesios 4:13). Y esto sólo será una realidad perfecta cuando estemos en la presencia del Señor.
En esta lección veremos algo sobre tus responsabilidades en el círculo más amplio del mundo, como hijo de Dios y ciudadano del Reino de los cielos, un tema igualmente importante para tu vida cristiana.
Como te habrás dado cuenta ya hasta aquí, el cristiano no es un ser aislado de las circunstancias y de los tiempos. Tampoco es un ser extraterrestre ni un místico soñador. Por el contrario, el cristiano es uno "enviado al mundo" por su Señor (Juan 17:18), como su embajador y testigo. También es alguien bien parado sobre la verdadera realidad, que es al mismo tiempo espiritual y material, y en cierto sentido, sirve de puente entre esas dos realidades, porque él mismo vive inmerso y consciente de ambas.
Veamos primeramente algunos conceptos importantes, para entender correctamente tu fe en relación al mundo, y tu ubicación y relación con él.
A. EL MUNDO Y LA IGLESIA
El término "mundo" se usa en la Biblia principalmente en dos sentidos diferentes:
1. Como sinónimo de "tierra" o "universo", y figurativamente: la raza humana.
a. Juan 3:16. ¿Por qué envió Dios a su Hijo al mundo?
b. Juan 17:15. ¿Qué pidió Jesús a su Padre?
c. Salmo 24:1. ¿De quién es el mundo?
Dios ama al mundo, incluyendo a la raza humana, creados por Él como "buenos en gran manera", y para su gloria. Sin embargo, está en contra del "mundo" como sistema de pensamiento y vida alejados de Él y de su voluntad.
El mandato de Cristo es el de "ir" al mundo en su nombre, como embajadores suyos, con el mensaje redentor del Evangelio y las credenciales del poder del Espíritu Santo. no somos llamados a aislamos dentro de las cuatro paredes de un templo, sino a ser "luz" y "sal".
La Iglesia no es algo aparte del mundo, sino que debe estar dentro del mundo para cumplir su misión. Y la Iglesia somos tú y yo y cada creyente con el Espíritu Santo en nosotros.
Tenemos que vivir nuestra fe "en el mundo", en nuestra interacción con la sociedad en todas sus formas: en nuestro contacto con los vecinos, cmpañeros de estudio o de trabajo; en el ejercicio de las diversas profesiones y oficios; en nuestras relaciones con las autoridades y leyes, etc.
La fe y la ética que mostramos cuando estamos en el templo o con los hermanos, no deben ser diferentes a las que mostramos cuando estamos en el "mundo". Tiene que haber integridad en nuestra vida. Con estos conceptos como base, vamos a considerar algunos aspectos de la vida del cristiano en el mundo:
B. EL CRISTIANO Y LA POLÍTICA
1. ¿Qué es la política?
El diccionario define la política como "el arte de gobernar y dar leyes conducentes a asegurar la buena marcha del Estado y la tranquilidad y el bienestar de los ciudadanos" (Enciclopedia Universal Sopena).
Dios creó a la humanidad para vivir bajo su autoridad, es decir, bajo una teocracia. A raíz del pecado, Dios establece el gobierno humano como el medio de mantener el orden en el mundo. Veamos algunas afirmaciones de la palabra de Dios:
a. Proverbios 8:15. ¿Para qué ha establecido Dios los gobiernos?
b. Romanos 13:1-5. ¿Avala Dios la existencia del poder político, y qué nos exhorta a hacer con relación a él?
En principio, pues, las leyes y el Estado son buenos y necesarios debido al estado pecaminoso del hombre. La gran limitación está en que el mismo pecado anula casi siempre su eficacia.
2. ¿Puede un cristiano participar en política?
En base a lo que hemos visto hasta aquí, un cristiano puede y debe participar en política, si tiene la capacidad y la vocación para hacerlo. Lo hará como siervo de Dios para bendecir al mundo, al mismo tiempo que estará actuando como testigo y como "luz".
Brian Griffiths (InterVarsity Magazine, Spring 1967), sugiere que la participación del cristiano puede ser en:
a. Grupos de estudio para orientar a la opinión pública.
b. Grupos organizados para influenciar (de acuerdo a la palabra de Dios) la política del gobierno.
c. Asumir funciones o cargos públicos.
d. Aportar capacidad y competencia técnica y profesional.
e. Grupos de discusión sobre problemas cívicos.
Sin embargo, el cristiano no puede transigir en su ética y su obediencia a la letra y el espíritu de la Palabra de Dios. Eso hará que le sea muy difícil participar en política partidaria, porque se le plantearán conflictos de fidelidad muchas veces insolubles.
C. EL CRISTIANO Y EL TRABAJO
El cristiano no es un místico soñador aislado del mundo, ni su fe le dispensa de sus responsabilidades prácticas en la vida diaria. Anota las enseñanzas sobre el trabajo en:
1. Proverbios 24:10:
2. Efesios 4:28:
D. EL CRISTIANO Y EL SUFRIMIENTO HUMANO
El ser hecho ciudadano del Reino de los cielos e integrarse a una nueva familia, la familia de la fe, no anula los lazos de solidaridad que deben existir entre el cristiano y la humanidad sufriente que le rodea. Si va a ser luz y sal, no puede ser indiferente al dolor humano, fruto de su pecado, porque él mismo ha sido liberado de ese pecado por la gracia de Dios. Anota los pensamientos sobre el tema que surgen de los textos siguientes:
1. Lucas 10:27:
2. Lucas 10:30-37:
3. Santiago 2:14-17:
E. EL CRISTIANO Y EL PECADO DEL MUNDO
Al vivir en un mundo lleno de pecado e injusticias, el cristiano está sometido a presiones muy fuertes, y contra los cuales tiene que luchar constantemente. El diablo utiliza todos los medios para tratar de debilitamos, por lo que es tan importante vestimos de "toda la armadura de Dios", para poder estar firmes contra sus asechanzas (Efesios 6:10-11).
Algunos de los peligros que corremos como cristianos son:
1. La influencia del pecado por medio de los medios de comunicación (televisión, diarios, revistas, películas, espectáculos). Todo lo que entra por nuestros ojos u oídos queda registrado en nuestra memoria, y el diablo lo usará para mellar las defensas de nuestra conciencia.
2. Adoptar la filosofía de "si todos lo hacen … yo también", rebajando las normas éticas del Reino a las del mundo.
3. Convertirnos paulatinamente en indiferentes al dolor humano, de tal manera que no sintamos compasión ni atinemos a ninguna acción; o tan indiferentes a la injusticia y la corrupción, que las aceptemos como cosas normales, y no hagamos nada por tratar de corregirlas. La protección para esos peligros está en la comunión constante con el señor y su Palabra, de tal manera que el Espíritu Santo nos dé la sensibilidad espiritual necesaria.
Memoriza el siguiente versículo
"Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo"
Filipenses 2:14-15
Notas y comentarios
¿Como podemos entrar al Reino de Dios?
1. Debes saber que Dios te ama con un amor que el hombre no puede comprender. 1Juan 4:9-10; Juan 3: 16.
2. Teniendo un arrepentimiento total y un cambio de actitud hacia el pecado. Hechos 3:19.
3. Saber lo que Cristo hizo a favor de nosotros y tener fe en eso. 1 Pedro 2:24; 3:18; 1 Corintios 15:3.
4. Aceptar la invitación de entrar en el Reino estando dispuesto a obedecer al Rey Jesús y sus leyes. Mateo 22:4; Lucas 14:17; Apocalipsis 11:15; 17:14.
5. Recibir al Rey Jesús en su interior por medio de una sencilla oración a El con sus propias palabras. Juan 1:12; Apocalipsis 3:20.
Oración modelo: (Puede usted hacer una similar)
Querido Jesús te pido perdón por todos mis pecados, tomo en este momento la decisión de seguirte y ser tuyo, te entrego mi vida a ti y te recibo en mi corazón como mi salvador y Rey de mi vida. Recibo ahora tu perdón y la salvación de mi alma por tu obra realizada a mi favor en la cruz donde llevaste mi culpa y moriste en mi lugar. Gracias porque me has perdonado, porque ahora estoy limpio delante de ti y porque soy ahora verdaderamente un hijo de Dios. Dame ahora tu Espíritu Santo y lléname de El. Lo recibo ahora junto con tu paz. Amén.
¡Bienvenidos al Reino de Dios!
El Reino de los cielos no es una religión. Es un gobierno con un país. El cielo es ese país y Jesucristo es su Rey. Cuando nos hacemos ciudadanos del Reino de Dios, significa que voluntariamente nos alineamos con un nuevo gobierno y una nueva nación, abrazando su idioma, sus ideales y valores.
En cada lugar su propósito es instalar una embajada de su Reino, (Una iglesia o una reunión casera donde se crea, enseñe y se practique TODA la palabra de Dios), un lugar en donde los ciudadanos del Reino nuevos y viejos, puedan recibir ayuda, ser entrenados en los caminos, leyes, lenguaje, costumbres y manera de comportarse del Reino de Dios, y que sean equipados con los recursos del Reino de los cielos que necesiten, para una vida efectiva en la “colonia” del Reino de Dios en la tierra.
Esta debe ser una columna y un baluarte de la verdad, que sea de influencia para toda la zona en que está ubicada.
(Mateo 6:33)
Busquen el Reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.
(Lucas 12:32)
Así que no se preocupen, pequeño rebaño. Pues al Padre le da mucha felicidad entregarles el Reino.
Predicar sobre las verdades del Reino de Dios trae unidad porque el asunto no es si eres de una religión cristiana en particular (hay muchas) sino el tema es ¿ESTÁS EN EL REINO O NO?
Predicador Gustavo Isbert www.elcieloesunlugar.com.ar
Lección 36
EL CRISTIANO Y SU HOGAR
Hemos visto cómo la madurez cristiana está identificada con el equilibrio en la vida. Es decir, que tu crecimiento debe ser equilibrado en todo tu ser espíritu, alma y cuerpo, dando la debida atención a tu vida espiritual, pero sin descuidar tu familia y tus responsabilidades en cuanto al estudio, trabajo y relaciones sociales y ciudadanas.
Avanzando hacia la madurez cristiana, consideraremos, la enseñanza bíblica en cuanto al hogar, la iglesia y el mundo, como tres círculos progresivos de nuestra responsabilidad cristiana.
Ora primero, dispuesto a hacer la voluntad de Dios, en la medida en que vas descubriéndola en su Palabra.
A. LA ENSEÑANZA BÍBLICA SOBRE EL HOGAR
1. Los propósitos de Dios para el hogar
Los propósitos de Dios para el hogar están íntimamente ligados a sus propósitos por los cuales creó al ser humano. Anota esos propósitos según la Biblia:
a. Isaías 43:7:
Para gloria mía los he creado, los formé y los hice.
b. Génesis 1:26:
Hagamos al hombre a nuestra semejanza; y señoree en los peces, en la aves y en los animales
c. Génesis 2:18. ¿Cuáles fueron los dos propósitos por los cuales creó a la mujer, y con ello el matrimonio?
No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
d. Efesios 5:31-32:
Dejará el hombre a su Padre y a su madre, y se unirá a SU mujer, y los dos serán una sola carne. (Como una persona). Así como Cristo es con la Iglesia.
Reuniendo la enseñanza de estos textos, vemos que Dios creó al hombre para gloria suya, y para administrar todo lo que había creado. Para ello le da una ayuda idónea, con quien debe tener una relación tal, que sea expresión de la relación entre las tres personas de la Trinidad: unidad y complementación; y que refleje la relación entre Dios mismo y su criatura: amor y sujeción. El hogar debe servir así como ambiente apropiado para los hijos, quienes nacen con los mismos propósitos eternos.
Por todo ello, el hogar debe ser un lugar donde el amor se manifieste en unidad, compañerismo y complementación, que permita el desarrollo armonioso de la personalidad.
2. El matrimonio, base del hogar
Lee Malaquías 2:14. A la luz de este texto, ¿qué es el matrimonio?:
Un pacto. Porque Dios a atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera y la mujer de tu pacto. Leer 2:15 ¡cuidado con el adulterio!
El hogar debe estar basado en el matrimonio como un pacto espiritual entre un hombre y una mujer y ante Dios. No hay otra forma lícita según Dios, y por lo tanto no hay otra forma que cuente con la bendición de Dios.
3. El secreto de un hogar feliz
a. Salmo 127:1:
Si Dios no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican.
b. Juan 15:4-5:
Separados de mí nada podéis hacer.
c. Filipenses 4:13:
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Aunque hay principios bíblicos específicos para el hogar, el secreto de un hogar feliz descansa sobre el principio general de que el Señor Jesucristo esté presente en él. Esto es posible cuando cada miembro es un hijo de Dios y mantiene una relación personal de comunión con El. Más aún si vive lleno del Espíritu Santo, mostrando el fruto del Espíritu en su vida (Gálatas 5:22-23). Implica honrarle en un tiempo devocional unido como familia.
B. LAS RELACIONES ENTRE LOS ESPOSOS
Siendo el matrimonio la base del hogar, la relación entre los esposos es fundamental para un hogar que dé gloria a Dios, cumpla sus propósitos y al mismo tiempo dé felicidad a sus miembros.
1. Los principios de relación entre esposos
a. Efesios 5:22-24. ¿Qué debe hacer la esposa?
Sujetarse a su marido como al Señor. El marido es cabeza de la mujer. Sujetarse como la Iglesia está sujeta a Cristo.
b. Efesios 5:25-29. ¿Qué debe hacer el esposo?
Amarlas como Cristo ama a la Iglesia, con un amor sacrificial, al amarla, se ama a sí mismo, debe sustentarla y cuidarla como Cristo hace con la Iglesia.
c. Efesios 5:31. Entendiendo que el principio es válido para los dos cónyuges, ¿qué deben hacer esposo y esposa?
Dejar a sus padres y ser como una sola persona con su cónyuge.
d. ¿Por qué debe sujetarse la esposa al esposo? Efesios 5:23:
Porque Dios puso al marido coma cabeza de la familia.
1 Pedro 3:1-2:
Para que si no son creyentes sus maridos, puedan ver su buena conducta y sean ganados para el Reino de Dios.
e. ¿Por qué debe amar el esposo a la esposa? Efesios 5:28-29:
Porque es su mismo cuerpo, es una persona con ella y es como amarse a sí mismo, es “su propia carne”.
1 Pedro 3:7:
Es un vaso más frágil con el cual se debe vivir sabiamente y ellas son coherederas de la vida eterna..
f. Efesios 5:22. ¿Cómo debe ser la sujeción de la esposa al esposo?
Como si fuera a Jesús.
g. Efesios 5:25,28. ¿Cómo debe amar el esposo a la esposa?
Como Cristo ama, con amor que lleva a sacrificarse por la persona amada.
h. Colosenses 3:19:
No seáis ásperos con ellas.
2. La comunicación en el matrimonio
El matrimonio es una relación donde el amor debe manifestarse en unidad, compañerismo y complementación. Por ello es tan importante la comunicación entre los esposos. Marido y mujer son "una sola carne", esto significa que los dos son como una sola persona. Por lo tanto la comunicación debe ser fluída, sin secretos entre ambos, y menos aún engaños o "medias verdades" (que son realmente mentiras). El engaño destruye la confianza y la unidad del matrimonio.
La comunicación es un arte que se perfecciona en la práctica, y más cuando se practica con conciencia de la presencia de Dios por su Espíritu Santo.
3. El sexo en el matrimonio
En Génesis 1:31, ¿cómo calificó Dios todo lo que había creado?
Era bueno en gran manera.
La sexualidad y la relación sexual han sido dados por Dios al ser humano como parte de su creación, y por lo tanto no pueden ser malos ni pecaminosos en sí. Es la perversión del sexo lo que constituye pecado, denunciado duramente por Dios como contrario a la santidad. El sexo pecaminoso rebaja al ser humano y termina esclavizándolo. Esto incluye toda forma de sexo antinatural.
a. Hebreos 13:4. ¿Cómo considera Dios el matrimonio y la relación sexual dentro de él?
Honroso. (A los fornicarios y adúlteros Dios los juzgará).
b. 1 Corintios 7:3. ¿Cómo considera la Palabra la relación sexual entre los esposos?
Como un deber conyugal.
c. 1 Corintios 7:4-5. ¿Qué consejo da Pablo en cuanto a abstinencia sexual entre cónyuges?
No negarse uno al otro, solo por un poco de tiempo de mutuo consentimiento para ocuparse sosegadamente en la oración. Sinó pueden ser tentados por el diablo a pecar con otra persona.
C. LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES EN EL HOGAR
Los padres asumen una gran responsabilidad ante Dios y ante sus propios hijos al traerlos al mundo. Descubre algunas enseñanzas de la Palabra de Dios con relación a esta responsabilidad:
1. Responsabilidad espiritual
a. Deuteronomio 6:6-7:
Deben enseñarle la palabra de Dios a sus hijos y hablar de ella.
b. Proverbios 22:6:
Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
c. Efesios 6:4:
No provocar a ira a sus hijos, sino criarlos en disciplina y amonestación del Señor.
2. Responsabilidad moral
a. Proverbios 19:18:
Castigarlos para corregirlos, pero hacerlo con sabiduría.
b. Colosenses 3:21
No exasperarlos para que no se desalienten.
c. 1 Timoteo 5:8:
Proveer para los suyos y para los de su casa.
d. Tito 2:6-7:
Exhorta a los jóvenes a que sean prudentes, presentándose como ejemplo de buenas obras mostrando integridad y seriedad.
e. Hebreos 12:6-8. ¿Qué debe mover a un padre a disciplinar a sus hijos?
El amor a ellos. Todos los padres deben disciplinarlos.
D. LA RESPONSABILIDAD DE LOS HIJOS EN EL HOGAR
Los hijos deben la vida a sus padres, vida que han recibido con un potencial tremendo, pues se proyecta a la eternidad en el cumplimiento de los propósitos divinos. Por ello tienen responsabilidades muy definidas para con ellos, que deben cumplir con gozo y gratitud, a pesar de las limitaciones, defectos y errores que pudieran tener sus padres.
1. Amor y sujeción a los padres
a. Proverbios 6:20-23:
Guarda el mandamiento de tu Padre y no dejes la enseñanza de tu madre. Es camino de vida las reprensiones que te instruyen.
b. Proverbios 13:1:
El sabio, recibe el consejo del Padre, el que no lo es, no escucha las reprensiones.
c. Efesios 6:1:
Hijos obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.
d. Éxodo 20:12; Efesios 6:2-3:
Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida en la tierra.
2. Responsabilidad moral
1 Timoteo 5:4:
Aprendan los hijos a recompensar a sus padres; porque esto es bueno y agradable delante de Dios. Aprendan a ser piadosos para con su propia familia..
b. 1 Timoteo 5:8:
Si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.
c. 1 Timoteo 5:16:
Si tiene viudas que las mantenga.
Tus relaciones familiares, y si eres casado o casada las matrimoniales, son un indicio mucho más exacto y verídico que cualquier otro del trecho avanzado en tu camino hacia la madurez cristiana. Puedes engañar consciente o inconscientemente al Pastor, a la congregación, a vecinos y compañeros de trabajo; pero no a aquéllos con quienes convives diariamente; y menos a tu cónyuge, si lo tienes.
Por eso, analiza tu vida familiar a la luz de lo que hemos visto en esta lección; ora pidiendo la ayuda de Dios; pon en función tu fe y tu voluntad para corregir lo que haya que corregir, y desde ahora da gracias a Dios y ¡alábale por la victoria en Cristo Jesús!
Memoriza el siguiente versículo
"Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante."
Efesios 5:1-2
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