Cada hogar debe ser….

Cada hogar debe ser una casa de oración y de estudio de la palabra de Dios, abrí tu hogar para la gente de tu radio de influencia, buscá a algunos que te ayuden en los detalles y con la ayuda de Dios, predicales el Evangelio y enseñales las bases del cristianismo. Podés encontrar material en www.elcieloesunlugar.com.ar (en el Blog hay por lo menos 60 lecciones básicas ¡usálas!)

Discipulado Cristiano. Lección 27.

Lección 27

LA DISCIPLINA DEL AYUNO

En esta lección examinaremos un tema importante en el avance hacia una santidad práctica: LA DISCIPLINA DEL AYUNO. Aunque parez­ca a primera vista algo propio del pasado o de grupos místicos o fanáticos, el ayuno está respaldado por la enseñanza bíblica, confirmada por la experiencia de grandes hombres de Dios en la historia de la Iglesia, y comprobado por muchísimos creyentes.

Digamos desde el comienzo que el ayuno no es algo atractivo para la carne. Por el contrario, nuestra carne se opondrá tenazmente a su práctica, y pondrá toda clase de excusas. Igualmente, el diablo tratará de disuadimos de hacerlo, porque sabe que ganaremos poder espiritual.

Por ello, la práctica del ayuno será posible sólo si anhelamos de todo corazón crecer en santidad y en victoria, y si tenemos convicciones claras de que es voluntad de Dios que lo hagamos, y que realmente trae bendición sobre nuestra vida. Veamos algunos aspectos clave de la DISCIPLINA DEL AYUNO.

A. EL AYUNO EN LAS ESCRITURAS

1. En el Antiguo Testamento

a. En 1 Samuel 7:3-6, ¿por qué ayunó el pueblo de Israel?

b. En 2 Crónicas 20:3, ¿para qué ordenó ayuno Josafat?

c. Ester 4:16, ¿para qué pide Ester que ayune el pueblo?

2. En el Nuevo Testamento

a. Mateo 4:2. ¿Cuántos días ayunó el Señor, y antes de qué?

b. En Mateo 17:14-21, ¿para qué son necesarios el ayuno y la oración?

c. En Hechos 13:2-3, ¿quiénes ayunaron y para qué?

d. En Hechos 14:23, ¿antes de hacer qué ayunó la iglesia?

B. PROPÓSITOS DEL AYUNO

A la luz de los textos estudiados, hay varios propósitos para el ayuno:

1. Para mayor santidad en nuestra vida

La santidad se construye sobre una profunda aflicción por el pecado, y el ayuno es una forma de expresar esa aflicción. Con frecuencia Israel, u hombres de Dios como David, ayunaron cuando habían caído en pecado, y dedicaron ese tiempo a la oración.

No es que el ayuno nos hace santos automáticamente, sino que nos ejercita en el dominio de los apetitos e impulsos de nuestra carne, y de esa manera podemos vencer mejor las tentaciones. Además, al ayunar, nuestra autosuficiencia y orgullo son derrotados, y aprendemos a some­ternos y a depender de Dios.

Lee Ezequiel 16:49, ¿Con qué está relacionada la saciedad de pan?

2. Por dirección de Dios en circunstancias especiales. Lo vemos claramente en la iglesia en Antioquia, donde al ayunar y orar, el Espíritu Santo pudo hablar a la iglesia y revelar sus propósitos para con Saulo y Bernabé. Al ayunar y orar, la mente y los sentidos espirituales son sensibilizados, y podemos oir mejor la voz del Espíritu Santo.

3. Para fortalecernos espiritualmente para la lucha contra el diablo

¿Recuerdas cómo los discípulos no pudieron echar fuera al demonio del muchacho en Mateo 17:16? El Señor explica luego que es necesario ayunar y orar para ello. Uno de los ministerios que Jesús ha dejado a su Iglesia es el de liberar a los oprimidos por el diablo, y lo podrá hacer mejor si practica regularmente la oración con ayuno. (Nota: Aunque la palabra "ayuno" no aparece en algunos manuscritos, sí es enseñanza bíblica reconocida que el ayuno fortalece espiritualmente.)

4. Para intercesión en situaciones de crisis

Los ejemplos de Josafat y Ester son típicos de situaciones de grandes crisis, que les llevan a ayunar, y pedir al pueblo que ayune también. Al ayunar, estamos diciéndole a Dios cuánto necesitamos y deseamos su intervención en esas situaciones, y reforzamos así nuestras oraciones. ¡Debemos tomar muy en cuenta este hecho al pensar en la situación que se vive en nuestro país!

5. Para la ordenación de ministros para la obra

En Hechos 14:23, los apóstoles ayunaron y oraron al constituir a los ancianos en cada iglesia, para encomendarles al Señor. Seguramente era necesario esto para que recibieran dones del Espíritu por medio de la imposición de manos, como en el caso de Timoteo (1 Timoteo 4:14). En las grandes ocasiones en la vida de la iglesia y en el ministerio, el ayuno tiene un lugar importante.

C. CLASES DE AYUNO

1. El ayuno natural

Lucas 4:2. ¿De qué se abstuvo Jesús, y qué sintió después de 40 días de ayuno?

¿Has notado que no dice que no bebió, ni que sintió sed? Normal­mente, un hombre no puede sobrevivir 40 días sin beber agua. Por ello el ayuno de Jesús fue abstinencia de alimentos sólidos pero no de agua.

A esto se ha llamado el AYUNO NATURAL, y es el más apropiado para ayunos prolongados o para personas con deficiencias orgánicas o físicas.

2. El ayuno total

Es la abstención de comida y bebida. Hay varios casos de ayuno total en las Escrituras.

a. En Ester 4:16, ¿cuántos días ayunó Ester y su pueblo?

b. En Hechos 9:9, ¿cuántos días estuvo Saulo de Tarso sin comer ni beber?

En ambos casos, y otros más en las Escrituras, el ayuno total duró solamente 3 días, y fue hecho en circunstancias muy especiales de crisis. Es verdad que la Biblia menciona casos de ayunos totales prolongados, como el de Moisés en el monte Sinaí o el de Elías camino a Horeb, pero son casos en que sin duda hubo una intervención sobrenatural de Dios. No se debe intentar un ayuno total por más de tres días sin un motivo suficiente, y sin una clara indicación de Dios para ello.

3. El ayuno parcial

Es la abstención de cierta clase de alimentos durante un tiempo determinado, o la abstención de ciertas comidas de cada día, también durante un tiempo determinado. Encontramos algunos casos en las Escrituras:

a. En Daniel 1:12-15, ¿de qué se abstuvieron Daniel y sus amigos, y por cuántos días?

b. En Daniel 10:2,3, ¿Qué no comió Daniel y por cuánto tiempo?

4. La vida de ayuno

Muchos hombres y mujeres piadosas ayunan regularmente en deter­minados días de la semana. Otros ayunan por varios días con cierta frecuencia. Pero algunos siervos de Dios han sido instruidos por Él para vivir "vidas de ayuno", es decir, comer siempre menos de lo que el apetito demanda. Es mantener el apetito bajo dominio, lo cual significa mante­ner el cuerpo bajo dominio siempre. Para muchos esto es más difícil que hacer un ayuno por unos días solamente.

Este tipo de ayuno relega al ayuno natural o total a aquellas circuns­tancias especiales de gran necesidad espiritual, o a la intercesión por propósitos específicos.

D. CÓMO AYUNAR

Arthur Wallis en su libro El ayuno escogido por Dios, da varios consejos en cuanto a la forma de hacer un ayuno. Aquí van algunos de esos consejos:

1. Si nunca has ayunado antes, empieza con un ayuno parcial; la próxima vez aumenta el tiempo del ayuno, y así sucesivamente, a medida que tu organismo se va habituando al ayuno.

Cuando estés en condiciones de ayunar por un día completo sin sentirte débil o hambriento, podrás ayunar por más tiempo: tres, cinco o siete días.

2. Desde antes de empezar un ayuno, deja de beber café o té, para evitar el dolor de cabeza por la privación repentina de cafeína. Algunos recomiendan comer sólo fruta fresca el día previo al ayuno.

3. Hazte estas preguntas antes de empezar un ayuno:

a. ¿Estoy seguro que el deseo de ayunar proviene de Dios?

b. ¿Son correctos mis motivos?

c. ¿Qué clase de ayuno me indica el Señor que haga?

d. ¿Cuáles son mis objetivos espirituales para este ayuno?

e. Voy a ministrar al Señor mediante este ayuno?

4. El tiempo de ayuno será de lucha espiritual, en que Satanás querrá desanimarte, y tu propia carne intentará convencerte de que lo rompas (se llama romper el ayuno a su terminación). Protégete con la armadura de Dios (Efesios 6) y con mucha oración y alabanza. No te guíes por tus sentimientos para evaluar los resultados del ayuno, sino mantente en fe, confiando en que habrá bendición aún después del ayuno.

5. Al romper un ayuno, debes normalizar tus comidas en forma gradual, dando tiempo al sistema digestivo a recuperar sus funciones. Mien­tras más largo el ayuno, más tiempo de normalización.

E. EL AYUNO ESCOGIDO POR DIOS

El ayuno no tendrá ningún valor espiritual si no se hace con una actitud correcta. No será de bendición si no va acompañado de humildad y búsqueda de santidad.

a. ¿Qué quiso enseñar Jesús en Mateo 6:17?

b. Isaías 58:3-12. ¿Qué actitudes deben acompañar al ayuno?

Ahora, si Dios te pone el sentir de ayunar, hazlo sin temor, sabiendo que "las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas" (2 Corintios 10:4).

Memoriza el siguiente versículo

"Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostros, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público."

Mateo 6:17-18

Notas y comentarios

Discipulado Cristiano. Lección 26.

Lección 26

COMO VENCER LAS TENTACIONES

Hemos visto en la primera lección que, al recibir a Cristo como Salvador y Señor, nuestro espíritu renació por la obra regenera­dora del Espíritu Santo. Es una nueva naturaleza que hemos recibido, que ama a Dios, ama la justicia y la santidad.

Pero, aunque nuestro nuevo nacimiento sucedió instantáneamente por la fe en Cristo, el alma tiene que ser renovada a su semejanza por un proceso de santificación. Hemos visto que las inclinaciones pecamino­sas del alma son llamadas "carne" en la Biblia. La naturaleza camal no ha sido extirpada totalmente, sino que convive con la nueva naturaleza espiritual.

Por esto es que, siendo un hijo de Dios nacido de nuevo, todavía experimentas tentaciones; es decir, impulsos indeseados hacia el pecado, y encuentras que tu naturaleza carnal responde todavía a la tentación. Pues sólo en la medida en que tu espíritu (tu naturaleza espiritual) se fortalezca y tome control de tu vida, serás más y más victorioso sobre la tentación y el pecado. Veamos algunas enseñanzas de la Palabra sobre la tentación:

A. LOS TRES ENEMIGOS DEL HIJO DE DIOS

a. Gálatas 5:16-17. ¿Qué conflicto sucede dentro del creyente?

b. Efesios 6:11-12. ¿Contra quién es nuestra lucha?

c. 1 Juan 2:16. ¿De dónde provienen muchas de las tentaciones?

Sí, la vida cristiana es una confrontación constante contra el pecado. Satanás, nuestro antiguo "señor", no ha quedado contento al perder su dominio sobre nosotros, y utiliza todos los medios para hacernos caer y para desanimamos, con la intención de que volvamos bajo sus cadenas de esclavitud, y así al camino de la condenación eterna.

Las tentaciones vienen de los tres enemigos del creyente: la carne, Satanás, y el mundo. Pero, ¡Gloria a Dios! pues te ha dado recursos suficientes para una vida de victoria. El diablo no podrá quitarte el gozo de la salvación si no se lo permites, apropiándote de los recursos espirituales de Dios.

Un principio básico a considerar ya: Aléjate de toda fuente de tentaciones. Dice el Señor: "Huid de la fornicación"; "hombres corruptos … apártate de los tales"; "Huye de las pasiones juveniles" (1 Corintios 6:18; 1 Timoteo 6:5; 2 Timoteo 2:22).

1. Las tentaciones de la carne

Vienen porque hemos heredado una naturaleza pecaminosa, y nues­tra alma se había habituado a pensar, sentir y actuar bajo los impulsos de esa naturaleza.

Gálatas 5:19-21. ¿Cuáles de las obras de la carne mencionadas allí, consideras que son tentaciones reales en tu vida? Comienza a orar desde ahora por una victoria total sobre ellas.

2. Las tentaciones de Satanás

Satanás está detrás de todo el sistema pecaminoso del mundo, y es causante indirecto de toda tentación. Sin embargo, hay veces en que él actúa en forma directa, haciendo insinuaciones a nuestra mente, estimu­lando las emociones, o llevándonos a situaciones peligrosas, usando circunstancias o personas para ello.

Lucas 4:1-13. Este es un caso típico de tentación directa de parte de Satanás. Fíjate con qué venció Jesús las tentaciones.

3. Las tentaciones del mundo

Son los atractivos que este mundo nos presenta, apelando a los deseos de nuestra alma o a las necesidades de nuestro cuerpo, pero pervirtiéndolos y alejándonos de Dios. Exalta los valores temporales e intrascendentes: placer, dinero, fama, poder, etc. Nos son presentados por medio de las exhibiciones públicas, por la publicidad en los medíos de comunicación: cine, televisión, revistas, diarios, etc.

1 Juan 2:16. ¿A qué deseos apela el mundo, según este texto?

B. EL PODER DE LA ARMADURA DE DIOS

a. Lee Efesios 6:13-18. ¿Para qué sirve la armadura de Dios?

b. ¿Cuáles son las seis partes de la armadura?

Vamos a analizar cada una de estas partes:

1. El cinto de la verdad

Se trata de la verdad de Dios como un principio de vida, ajustando y sujetando toda la armadura. Si decides, de una vez por todas, que la verdad de Dios será el principio que guíe todos los actos de tu vida, habrás logrado la victoria sobre muchas de las tentaciones y ataques de Satanás, quien es el "padre de mentira" (Juan 8:44). Verdad es luz, es transpa­rencia, es lo opuesto a lo oscuro, a lo turbio.

Juan 8:32, ¿con qué somos libres?

2. La coraza de justicia

Es apropiarte de la justicia perfecta de Cristo por la fe, y usarla contra todo intento de Satanás de acusarte o desanimarte. Es decirle al diablo: "Ya soy nueva criatura, justificado por la sangre de Cristo, y todos mis pecados ya han sido perdonados y lavados con esa sangre".

En Isaías 61:10, ¿con qué hemos sido rodeados?

No solamente has sido justificado de tus pecados, sino que Dios te ha cubierto con el manto de ¡ajusticia de Cristo. Ante cualquier impulso o insinuación pecaminosos, presenta la coraza de la justicia de Cristo, que es tuya por la fe.

3. El calzado del evangelio de la paz

Las sandalias permitían a los soldados gran rapidez de movimiento. Significa la prontitud con que debes obedecer al Señor, llevando en tu vida y en tus labios el evangelio de la paz. Una vida inactiva e infructuosa es presa fácil de los ataques del enemigo. Una vida de testimonio dinámico, y predicando el evangelio, está menos expuesta a caer en las tentaciones.

4. El escudo de la fe

La fe es el escudo en la batalla espiritual, para "apagar los dardos de fuego del maligno", es decir, toda insinuación, mentira, tentación. Lee Hebreos 11:1, y recuerda lo que es la fe: "Certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve". Es la confianza en Dios, en Cristo y en su Palabra, que defenderá tu mente de todo error; tu corazón de todo desánimo; tu voluntad de toda rebelión contra Dios.

5. El yelmo de la salvación

El yelmo protege la cabeza. La conciencia de que eres salvo, que eres un hijo de Dios, y que eres heredero de la vida eterna, protegerá tu mente de las insinuaciones de Satanás, del mundo y de la carne; también te hará diligente en las cosas del espíritu, valiente en los conflictos y constante hasta el final.

6. La espada del Espíritu, la Palabra de Dios.

Es la única arma defensiva y ofensiva al mismo tiempo. Jesús usó el "escrito está" para vencer a Satanás en todas las tentaciones en el desierto (Lucas 4:4;8;12). Úsalo tú también.

Hebreos 4:12. ¿Por qué es eficaz la Palabra de Dios para vencer las tentaciones?

La Palabra de Dios, por ser inspirada por el Espíritu Santo, es poderosa para usarla en nuestra lucha contra las tentaciones. Dice el Salmo 119:11: "En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti."

7. Orando en todo tiempo en el Espíritu

Aunque no es una parte de la armadura de Dios, la oración revela el espíritu con el que debemos llevar esa armadura. Debe ser en todo tiempo. Debe ser en el Espíritu, es decir, guiado por el Espíritu, sea con el entendimiento o en lenguas. Debemos velar en ello, y ser perseverantes.

Es el aspecto más importante en la lucha contra la tentación. Jesús dijo a sus discípulos: "Orad, para que no entréis en tentación" (Mateo 26:41).

C. EL PODER DEL NOMBRE DE JESÚS

Tenemos otro recurso poderoso en la lucha contra las tentaciones: el nombre de Jesús, para reprender en ese nombre a todo espíritu tentador; para resistir a Satanás y para echarlo fuera. Jesús reprendió con autoridad a los demonios y ellos obedecieron y se retiraron.

a. Lucas 10:19. ¿Qué autoridad te ha dado Jesús?

b. Santiago 4:7. ¿Qué pasará si resistes al diablo?

Con su autoridad, puedes renunciar a cualquier cosa que te esté tentando, llamándolo por su nombre y rechazándolo en el nombre de Jesús.

C. EL PODER DE LA CRUZ

Cuando creíste en Cristo, te identificaste con Él en su muerte, y por lo tanto tu viejo hombre fue crucificado juntamente con Él. Esta es una verdad con una fuerza tremenda para vencer las tentaciones que batallan contra tu alma.

a. Gálatas 2:20. ¿Cuál fue el secreto de Pablo para una vida victoriosa?

b. Gálatas 5:24. ¿En la lucha entre la carne y el espíritu, cómo se logra la victoria del espíritu?

c. Lee Gálatas 6:14. ¿Vas entendiendo el poder de la cruz?

Cuando venga la tentación, reafirma la verdad de que tu viejo hombre murió con Cristo en la cruz. Declara con tu boca que crucificas tu carne una vez más, y que recibes el poder de la vida resucitada de Cristo con su justicia. Apocalipsis 12:11 dice: "Y ellos le han vencido. .. por medio de la palabra del testimonio."

¡Nunca te desanimes! 1 Corintios 10:13 dice: "Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir. sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar". Y recuerda Romanos 8:37: "… somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó."

Memoriza los siguientes versículos

"Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil."

Mateo 26:41

"Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros."

Isaías 53:4-5

Notas y comentarios

Discipulado Cristiano. Lección 25.

Lección 25

SANIDAD Y SALUD DIVINAS

Habiendo visto en la lección anterior el tema de la SANTIDAD DEL CUERPO, vamos a ver la enseñanza bíblica sobre la SANI­DAD DIVINA, porque está íntimamente relacionada con lo anterior. Si nuestro cuerpo ha sido separado para Él, la sanidad física debiera ser parte de la experiencia del creyente.

Pues es maravilloso ver que el Evangelio no es solamente "buenas noticias" para el problema de nuestro pecado, sino que también es

"buenas noticias" para el problema de la enfermedad física. Veamos la enseñanza bíblica al respecto.

A. ¿POR QUÉ HAY ENFERMEDADES?

En la primera lección, vimos que una de las consecuencias del pecado de Adán y Eva fue la entrada del principio de muerte o de corrupción en la raza humana, y que desde entonces la enfermedad es una manifestación de ese principio. Muchas personas creen que Dios les ha enviado una enfermedad, y que Él quiere que estén enfermas. Pero, ¿es así Dios, que puede desear que sus hijos estén enfermos? ¿qué nos muestra la Biblia? Veamos:

a. Job 2:7, ¿aunque Dios lo permitió, quién causó en realidad la sama maligna en Job?

b. Lucas 13:16, ¿quién había mantenido atada a la mujer con enfermedad por 18 años?

c. Hechos 10:38, ¿cómo califica la Biblia a los enfermos?

b. Lucas 13:16, ¿quién había mantenido atada a la mujer con enferme­dad por 18 años?

c. Hechos 10:38, ¿cómo califica la Biblia a los enfermos?

Con excepción de unas pocas ocasiones en las cuales Dios envía enfermedad como juicio por pecados, la Biblia nos muestra que, en forma general, la enfermedad es: o consecuencia del principio de muerte y corrupción en la naturaleza humana por causa del pecado, o ataque de Satanás sobre el ser humano, en su odio y su deseo de dañar todo lo creado por Dios.

Pero veamos qué ha hecho Dios por la sanidad del ser humano, aparte de ofrecerle perdón de pecados y salvación.

B. LA SANIDAD EN LAS ESCRITURAS

a. Éxodo 23:25. ¿Qué prometió Dios a Israel si cumplía con el pacto?

b. Salmo 103:3. ¿Qué hace Dios por nosotros?

c. Isaías 53:4-5. Este pasaje se refiere proféticamente al Señor Jesu­cristo. ¿Qué haría El con nuestras enfermedades?

d. Mateo 8:16-17. ¿Cómo se cumple la profecía de Isaías 53?

e. Marcos 16:17-18. ¿Qué prometió el Señor a los que creen, en cuanto a sanidad?

f. ¿Puedes recordar qué enfermedades sanó Jesús en su ministerio terrenal?

g. Santiago 5:14-16. A la luz de este pasaje, ¿Quiere Dios que hayan enfermos entre sus hijos?

C. FUNDAMENTOS BÍBLICOS PARA LA SANIDAD

A la luz de estos y muchísimos otros pasajes de las Escrituras tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, podemos establecer, con toda claridad, los siguientes fundamentos bíblicos para la sanidad divina:

1. La enfermedad no fue creada por Dios, sino que entró en el mundo por el pecado de Adán y Eva, como parte del principio de corrupción y muerte: ". . . porque el día que pecares (de él comieres), cierta­mente morirás" (Génesis 2:17).

2. Dios, en sus propósitos eternos, dio la solución al problema del pecado mediante la cruz de Cristo, dándonos perdón de pecados, libertad de condenación, y también libertad, de las consecuencias ­temporales del pecado: la enfermedad. En otras palabras, la sanidad es, conjuntamente con el perdón de pecados, fruto de la expiación de Cristo. "Ciertamente llevó El (Cristo) nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores… herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por su llaga fuimos nosotros curados… Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros" (Isaías 53:4-6).

3. La sanidad de las enfermedades fue uno de los cuatro ministerios básicos de Jesús mientras estuvo aquí: "Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando… predicando el evangelio del reino, sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo" (Mt 9:35). "y con la palabra echó fuera a los demonios" (Mt 8:16).

4. Jesús encarga esos mismos cuatro ministerios a sus discípulos y a la iglesia: "Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios…" (Mateo 10:7-8). "Por tanto, id, y haced discípulos … enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." (Mt 28:19-20).

5. Dios nos ha dado los recursos y el poder para la sanidad de las enfermedades: "Y estas señales seguirán a los que creen: sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán" (Marcos 16:17-18). "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos… (Hechos 1:8). "Porque a éste es dada por el Espíritu.. a otro, dones de sanidades por el mismo Espíri­tu" (1 Corintios 12:8-9).

6. El ministerio de sanidad es un privilegio, pero también un mandato para la iglesia: "¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará" (Santiago 5:14-15).

7. La sanidad puede ser incluida en la promesa de respuesta a la oración de fe. Y Dios no miente: "Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis ("que lo habéis recibido’, traducción literal), y os vendrá" (Marcos 11:24).

D. ALGUNOS PRINCIPIOS DE LA SANIDAD DIVINA

1. Impedimentos a la sanidad

Aunque la sanidad está a disposición de todo hijo de Dios, y es el deseo de Dios que nos la apropiemos, hay ciertas condiciones para que Dios obre dicha sanidad en nuestra vida:

a. Mateo 13:54-58. ¿Por qué Jesús no pudo hacer muchos milagros en Nazaret?

b. Santiago 5:16. ¿Qué es necesario para ser sanados?

c. 1 Corintios 11:30. ¿Qué puede causar enfermedades y hasta la muerte?

d. 2 Corintios 12:7-9. ¿Por qué Dios no quitó el aguijón de Pablo?

Aunque es la voluntad general de Dios el sanar, pueden haber algunas ocasiones en que, por alguna razón didáctica, El retenga la sanidad. Esperemos que Dios obrará sanando conforme a sus promesas, pero recordemos que El es soberano, y ha dicho: "mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos". Dios reprochó a Job y a sus amigos por pretender tener razones para el obrar de Dios.

2. La enfermedad y espíritus de enfermedad

Jesús, en la mayoría de los casos sanó orando o poniendo sus manos sobre los enfermos. Sin embargo, en algunas ocasiones reprendió espí­ritus de enfermedad, como en Lucas 4:38-39 y 13:11. No debemos pensar que todas las enfermedades son causadas por demonios o espíritus de enfermedad.

3. La sanidad divina y las medicinas

La fe en la sanidad divina no debe llevarnos a condenar el uso de medicinas ni a los médicos; ni a menospreciar a un hermano porque no tiene la fe suficiente para confiar en Dios para su sanidad; o porque a pesar de su fe, no es sanado. La fe es personal, y al final de cuentas, es un don de Dios (Efesios 2:8). La fe en la sanidad no hace a nadie más espiritual que otro.

4. ¿Cómo recibir sanidad divina?

En las Escrituras encontramos entre otras, las siguientes maneras de recibir sanidad divina:

a. Por medio de la oración de fe (Mi 18:19; Marcos 11:24)

b. Por oración con ungimiento con aceite (Santiago 5:14-16)

c. Por oración con imposición de manos (Mt 8:3; Marcos 16:17-18)

d. Por el contacto con prendas (Hechos 19:12)

e. Por el ejercicio de los dones de sanidades (1 Corintios 12:9)

Pero Dios también obra sanidad sobrenaturalmente cuando le alaba­mos y adoramos unánimemente y de corazón como iglesia, y desciende la unción poderosa de su presencia. O cuando participamos de la Santa Cena, y nos apropiamos por la fe del poder de la vida resucitada de Cristo para nuestra sanidad.

E. VIVIENDO EN SALUD DIVINA

¡Gracias a Dios por el don de la sanidad! Pero el ideal de Dios es la salud divina para sus hijos. La sanidad divina es la provisión para aquellos que ya están enfermos, pero lo ideal es que vivamos libres de la enfermedad, viviendo por fe y derrotando al enemigo cada vez que quiere afligimos con alguna enfermedad.

Para ello, tenemos que hacer ciertas cosas:

1. Respetar las leyes naturales. Mientras vivamos en este cuerpo estamos sujetos a las leyes que Dios incorporó en su creación física. Vimos en la lección anterior que debemos evitar todo lo que dañe nuestro cuerpo. De otra manera no podemos pedir sanidad ni salud de Dios.

2. Ser diligentes en la meditación de la Palabra (Proverbios 4:20-22).

3. Consagrar nuestras vidas al Señor (Ro 12:1-2; Santiago 4:3).

4. Apropiamos por fe, definitivamente, de todos los beneficios de la expiación de Cristo (Isaías 53:4-5); y de nuestra unión con Él (Gálatas 2:20). 5. Ejercer la autoridad que Cristo nos ha dado sobre los demonios, tan pronto percibimos un ataque de un espíritu de enfermedad (Lc10:19).

6. Vivir llenos del Espíritu Santo, y siendo guiados por Él en todo (Ro 8:9-14). Nota especialmente el versículo 11.

El resultado de cumplir esto, será ¡una vida de salud para servicio de Dios y para testimonio de su gloria! ¡Aleluya!

Memoriza los siguientes versículos

"Él es quien perdona tus iniquidades, el que sana todas tus dolen­cias."

Salmo 103:3

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados."

Isaías 53:45

Notas y comentarios

Discipulado Cristiano. Lección 24.

Lección 24

LA SANTIDAD DEL CUERPO

Recuerdas lo que dice 1 Tesalonicenses 5:23?: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo." Dios nos dice en este texto que nuestro cuerpo también tiene que ser santificado. Revisemos el concepto de "santidad", "santo" o "santificado" en las Escrituras.

El término usado en el Nuevo Testamento para "santo" es el griego hagios, que tiene dos acepciones o significados:

a. Separado, consagrado para Dios.

b. Puro, separado del pecado. El verbo "santificar" no es sino una variante del mismo término hagios, y significa separar algo para Dios, o separarlo de usos pecaminosos. Veamos algunas razones poderosas para buscar la santificación de nuestro cuerpo.

A. TU CUERPO, CREACIÓN DE DIOS PARA LA ETERNIDAD

La primera razón para cuidar nuestro cuerpo y guardarlo en santidad, es porque es creación de Dios y dado a nosotros para administrarlo. No tenemos derecho de hacer de nuestro cuerpo lo que se nos antoje y así dañarlo, porque en última instancia no nos pertenece.

Hay dignidad en la vida humana, dignidad que incluye nuestro cuerpo físico. El ser humano ha perdido de vista esta dignidad desde que renunció a ser creación de Dios, y aceptó la idea de que sólo es materia, y un animal entre muchos.

Esta teoría, todavía ardorosa y tercamente defendida por muchos evolucionistas, presente en casi todos los libros de texto de ciencias, y cosmovisión tácita de casi todo lo que se dice o escribe en los medios de comunicación, está cayendo más y más en el descrédito. A pesar de 120 años transcurridos desde Darwin, los científicos evolucionistas no han podido demostrar su teoría, ni presentar una sola prueba de ella.

¡No! ¡No eres descendiente del mono! ¡Eres creación de Dios! Tu espíritu y tu alma son imagen y semejanza de Dios, y tu cuerpo es habitación digna de esa imagen y semejanza de Dios; tan digna que hasta el Hijo de Dios vino a habitar en uno.

Es verdad que nuestro cuerpo también sufrió las consecuencias del pecado, y por eso sufrimos enfermedades, debilidad y la muerte, pero veamos lo que la Palabra de Dios nos revela:

a. Romanos 8:23. ¿Cuál es el anhelo de nuestro espíritu?

b. 1 Corintios 15:51-54. ¿Qué pasará con nuestros cuerpos cuando Cristo venga?

c. Filipenses 3:21. ¿A qué será semejante nuestro cuerpo?

B. TU CUERPO, TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO

La Palabra de Dios nos enseña algo más sobre nuestro cuerpo. Lee 1 Corintios 6:19-20, y anota las respuestas.

a. ¿Qué es nuestro cuerpo?

b. ¿Cuáles son las dos razones por las que nuestro cuerpo no es nuestro?

c. ¿Qué debemos hacer en nuestro cuerpo y espíritu?

Nota que Dios llama a tu cuerpo "templo", y no simple habitación o morada. Templo es un edificio dedicado, consagrado, separado (santificado) para Dios, y no para usos profanos. Tu cuerpo es "santo", porque ha sido separado por Dios ¡para templo suyo y para su gloria! ¡Aleluya! ¡Qué privilegio!, ¿verdad? Pero todo privilegio trae responsabilidad, y la nuestra es cuidar de este cuerpo creado por Dios para templo del Espíritu Santo. Veamos algunas cosas que atentan contra la santidad de nuestro cuerpo:

C. LOS PECADOS CONTRA EL CUERPO

Ya hemos visto que todo pecado nace de la "carne"; es decir, de las inclinaciones pecaminosas de nuestra alma, todavía no totalmente renovada a la imagen de Cristo. Sin embargo, algunos pecados afectan de una manera especial a nuestro cuerpo.

1. La Fornicación

a. 1 Corintios 6:13-18. ¿Qué sucede con el que se une a una ramera?

b. ¿Contra qué peca el que fornica?

La palabra "fornicación" es traducción de la palabra griega porneia, que incluye toda inmoralidad sexual y toda relación sexual ilícita. Dios es el creador del sexo en el ser humano, y lo hizo digno y santo. Toda perversión de esa santidad es pecado, tal como la masturbación, el sexo contra natura, las relaciones homosexuales, el estímulo por medio de la pornografía, el erotismo, las fantasías sexuales, etc.

c. Romanos 1: 18-27. ¿Consecuencias de qué cosas son la homosexualidad y el lesbianismo?

2. Los vicios

Entendemos por vicio toda afición o hábito que esclaviza a alguna cosa o práctica.

a. 1 Corintios 6:12. Según este texto, ¿qué no puede permitir un cristiano?

b. Efesios 5:18. ¿Cuál es la única "borrachera" permitida y deseable para un hijo de Dios?

c. 1 Tesalonicenses 5:22. Anota algunos males (vicios) modernos de los cuales debemos abstenemos

d. Romanos 13:13. ¿Por qué crees que es un pecado la glotonería?

Tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo, y practicar cualquier hábito o vicio que dañe la salud del cuerpo es dañar el templo de Dios. También afecta nuestra dignidad, porque debemos vivir en la libertad de los hijos de Dios (Juan 8:36).

C. EL CUIDADO DEL CUERPO

1. La alimentación

Como hijos de Dios debemos ser cuidadosos; buscar una alimenta­ción sana y equilibrada, y no dejarnos llevar solamente por el gusto de comer, como es lo comente en el mundo. No dañemos el templo con alimentos perjudiciales para la salud.

a. 1 Corintios 10:31. ¿Cómo debemos comer o beber?

2. El ejercicio y el descanso físicos

a. 1 Timoteo 4:8. ¿Qué dice Pablo sobre el ejercicio físico?

El ejercicio y los deportes no son pecaminosos. Lo que Pablo dice es sólo que el ejercicio corporal "para poco es provechoso" comparado con el ejercitarse para la piedad (v.7), dando más importancia a esto último; lo cual es correcto. Pero ello no implica que no sea beneficiosa una sana práctica de ejercicios o deportes, especialmente por lo seden­tario de la vida moderna (trabajos de oficina, etc.).

b. Génesis 2:2. ¿Qué hizo Dios después de la creación?

Dios no necesitaba descansar, pero lo hizo como modelo para nosotros, que sí debemos hacerlo. Todo exceso de trabajo daña el cuerpo. Dios, nuestro Hacedor, ha determinado que guardemos el día de reposo para dedicarlo a Él, y como descanso necesario para nuestro cuerpo.

3. El aseo

a. Hebreos 10:22. ¿Cómo debemos acercamos a Dios?

La santidad va ligada a la santidad del cuerpo. La limpieza espiritual está relacionada con la limpieza del cuerpo. Es una contradicción hablar de un "santo sucio". Son mal testimonio de la fe el desaseo y los malos olores resultantes; pero también es pecado contra el cuerpo, templo del Espíritu Santo.

4. El arreglo físico

a. 1 Timoteo 2:9; 1 Pedro 3:1-4. ¿Cómo deben ataviarse las hijas de Dios?

b. ¿Qué no deben usar?

La palabra "atavío" es traducción de la palabra griega kosmos, que significa "ornamento, adorno". Ataviarse, por lo tanto, es adornarse, arreglar­ se, y es deseo innato en todos, especialmente en la mujer (Lee Jeremías 2:32). La fe no va contra los principios naturales, sino contra sus abusos.

Dios es el creador de la belleza, y adornó la naturaleza con muchas cosas hermosas (Mt 6:28-29). Lo importante es que el "adorno" o arreglo resalte la belleza propia creada por Dios, y especialmente la belleza interior, y que no la desvirtúe por su exceso u ostentación. Debe haber (lTi 2:9) decoro, pudor y modestia en todo: peinado, maquillaje, vestido, uso de adornos o joyas, etc. La coquetería y la seducción no son compatibles con la santidad de los hijos e hijas de Dios. Sí la atracción de la belleza de un carácter santo.

En cuanto al uso de pantalones por la mujer, debemos entender Dt 22:5: "No vestirá la mujer ropa de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer", a la luz del uso actual dentro de nuestra cultura. En los tiempos bíblicos los hombres usaban una especie de vestido que hoy sería considerado ropa de mujer y no de hombre. Los usos cambian con el tiempo, y los pantalones han llegado a ser ropa de mujer también.

Memoriza los siguientes versículos

"Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna."

1 Corintios 6:12

"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?."

1 Corintios 6:19

Notas y comentarios

Discipulado Cristiano. Lección 24.

Lección 24

LA SANTIDAD DEL CUERPO

Recuerdas lo que dice 1 Tesalonicenses 5:23?: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo." Dios nos dice en este texto que nuestro cuerpo también tiene que ser santificado. Revisemos el concepto de "santidad", "santo" o "santificado" en las Escrituras.

El término usado en el Nuevo Testamento para "santo" es el griego hagios, que tiene dos acepciones o significados:

a. Separado, consagrado para Dios.

b. Puro, separado del pecado. El verbo "santificar" no es sino una variante del mismo término hagios, y significa separar algo para Dios, o separarlo de usos pecaminosos. Veamos algunas razones poderosas para buscar la santificación de nuestro cuerpo.

A. TU CUERPO, CREACIÓN DE DIOS PARA LA ETERNIDAD

La primera razón para cuidar nuestro cuerpo y guardarlo en santidad, es porque es creación de Dios y dado a nosotros para administrarlo. No tenemos derecho de hacer de nuestro cuerpo lo que se nos antoje y así dañarlo, porque en última instancia no nos pertenece.

Hay dignidad en la vida humana, dignidad que incluye nuestro cuerpo físico. El ser humano ha perdido de vista esta dignidad desde que renunció a ser creación de Dios, y aceptó la idea de que sólo es materia, y un animal entre muchos.

Esta teoría, todavía ardorosa y tercamente defendida por muchos evolucionistas, presente en casi todos los libros de texto de ciencias, y cosmovisión tácita de casi todo lo que se dice o escribe en los medios de comunicación, está cayendo más y más en el descrédito. A pesar de 120 años transcurridos desde Darwin, los científicos evolucionistas no han podido demostrar su teoría, ni presentar una sola prueba de ella.

¡No! ¡No eres descendiente del mono! ¡Eres creación de Dios! Tu espíritu y tu alma son imagen y semejanza de Dios, y tu cuerpo es habitación digna de esa imagen y semejanza de Dios; tan digna que hasta el Hijo de Dios vino a habitar en uno.

Es verdad que nuestro cuerpo también sufrió las consecuencias del pecado, y por eso sufrimos enfermedades, debilidad y la muerte, pero veamos lo que la Palabra de Dios nos revela:

a. Romanos 8:23. ¿Cuál es el anhelo de nuestro espíritu?

b. 1 Corintios 15:51-54. ¿Qué pasará con nuestros cuerpos cuando Cristo venga?

c. Filipenses 3:21. ¿A qué será semejante nuestro cuerpo?

B. TU CUERPO, TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO

La Palabra de Dios nos enseña algo más sobre nuestro cuerpo. Lee 1 Corintios 6:19-20, y anota las respuestas.

a. ¿Qué es nuestro cuerpo?

b. ¿Cuáles son las dos razones por las que nuestro cuerpo no es nuestro?

c. ¿Qué debemos hacer en nuestro cuerpo y espíritu?

Nota que Dios llama a tu cuerpo "templo", y no simple habitación o morada. Templo es un edificio dedicado, consagrado, separado (santificado) para Dios, y no para usos profanos. Tu cuerpo es "santo", porque ha sido separado por Dios ¡para templo suyo y para su gloria! ¡Aleluya! ¡Qué privilegio!, ¿verdad? Pero todo privilegio trae responsabilidad, y la nuestra es cuidar de este cuerpo creado por Dios para templo del Espíritu Santo. Veamos algunas cosas que atentan contra la santidad de nuestro cuerpo:

C. LOS PECADOS CONTRA EL CUERPO

Ya hemos visto que todo pecado nace de la "carne"; es decir, de las inclinaciones pecaminosas de nuestra alma, todavía no totalmente renovada a la imagen de Cristo. Sin embargo, algunos pecados afectan de una manera especial a nuestro cuerpo.

1. La Fornicación

a. 1 Corintios 6:13-18. ¿Qué sucede con el que se une a una ramera?

b. ¿Contra qué peca el que fornica?

La palabra "fornicación" es traducción de la palabra griega porneia, que incluye toda inmoralidad sexual y toda relación sexual ilícita. Dios es el creador del sexo en el ser humano, y lo hizo digno y santo. Toda perversión de esa santidad es pecado, tal como la masturbación, el sexo contra natura, las relaciones homosexuales, el estímulo por medio de la pornografía, el erotismo, las fantasías sexuales, etc.

c. Romanos 1: 18-27. ¿Consecuencias de qué cosas son la homosexualidad y el lesbianismo?

2. Los vicios

Entendemos por vicio toda afición o hábito que esclaviza a alguna cosa o práctica.

a. 1 Corintios 6:12. Según este texto, ¿qué no puede permitir un cristiano?

b. Efesios 5:18. ¿Cuál es la única "borrachera" permitida y deseable para un hijo de Dios?

c. 1 Tesalonicenses 5:22. Anota algunos males (vicios) modernos de los cuales debemos abstenemos

d. Romanos 13:13. ¿Por qué crees que es un pecado la glotonería?

Tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo, y practicar cualquier hábito o vicio que dañe la salud del cuerpo es dañar el templo de Dios. También afecta nuestra dignidad, porque debemos vivir en la libertad de los hijos de Dios (Juan 8:36).

C. EL CUIDADO DEL CUERPO

1. La alimentación

Como hijos de Dios debemos ser cuidadosos; buscar una alimenta­ción sana y equilibrada, y no dejarnos llevar solamente por el gusto de comer, como es lo comente en el mundo. No dañemos el templo con alimentos perjudiciales para la salud.

a. 1 Corintios 10:31. ¿Cómo debemos comer o beber?

2. El ejercicio y el descanso físicos

a. 1 Timoteo 4:8. ¿Qué dice Pablo sobre el ejercicio físico?

El ejercicio y los deportes no son pecaminosos. Lo que Pablo dice es sólo que el ejercicio corporal "para poco es provechoso" comparado con el ejercitarse para la piedad (v.7), dando más importancia a esto último; lo cual es correcto. Pero ello no implica que no sea beneficiosa una sana práctica de ejercicios o deportes, especialmente por lo seden­tario de la vida moderna (trabajos de oficina, etc.).

b. Génesis 2:2. ¿Qué hizo Dios después de la creación?

Dios no necesitaba descansar, pero lo hizo como modelo para nosotros, que sí debemos hacerlo. Todo exceso de trabajo daña el cuerpo. Dios, nuestro Hacedor, ha determinado que guardemos el día de reposo para dedicarlo a Él, y como descanso necesario para nuestro cuerpo.

3. El aseo

a. Hebreos 10:22. ¿Cómo debemos acercamos a Dios?

La santidad va ligada a la santidad del cuerpo. La limpieza espiritual está relacionada con la limpieza del cuerpo. Es una contradicción hablar de un "santo sucio". Son mal testimonio de la fe el desaseo y los malos olores resultantes; pero también es pecado contra el cuerpo, templo del Espíritu Santo.

4. El arreglo físico

a. 1 Timoteo 2:9; 1 Pedro 3:1-4. ¿Cómo deben ataviarse las hijas de Dios?

b. ¿Qué no deben usar?

La palabra "atavío" es traducción de la palabra griega kosmos, que significa "ornamento, adorno". Ataviarse, por lo tanto, es adornarse, arreglar­ se, y es deseo innato en todos, especialmente en la mujer (Lee Jeremías 2:32). La fe no va contra los principios naturales, sino contra sus abusos.

Dios es el creador de la belleza, y adornó la naturaleza con muchas cosas hermosas (Mt 6:28-29). Lo importante es que el "adorno" o arreglo resalte la belleza propia creada por Dios, y especialmente la belleza interior, y que no la desvirtúe por su exceso u ostentación. Debe haber (lTi 2:9) decoro, pudor y modestia en todo: peinado, maquillaje, vestido, uso de adornos o joyas, etc. La coquetería y la seducción no son compatibles con la santidad de los hijos e hijas de Dios. Sí la atracción de la belleza de un carácter santo.

En cuanto al uso de pantalones por la mujer, debemos entender Dt 22:5: "No vestirá la mujer ropa de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer", a la luz del uso actual dentro de nuestra cultura. En los tiempos bíblicos los hombres usaban una especie de vestido que hoy sería considerado ropa de mujer y no de hombre. Los usos cambian con el tiempo, y los pantalones han llegado a ser ropa de mujer también.

Memoriza los siguientes versículos

"Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna."

1 Corintios 6:12

"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?."

1 Corintios 6:19

Notas y comentarios

Translate »