SI USTED QUIERE: Puede ser libre de todo vicio, pecado, adicción, opresión diabólica, enfermedad, dolencia etc. Mateo 7:7-8.
Crea en lo imposible, cuando está Cristo (y está presente en todas partes) El puede hacer cualquier milagro, El ha resucitado, no está limitado a un cuerpo ni a un lugar. Toda potestad tiene en el cielo Y EN LA TIERRA. Y nadie le ama ni la amará más que El.
No hay cosa que El no pueda hacer, Nada hay imposible para Dios y sus oídos están atentos a nuestras oraciones. CREA EN LOS MILAGROS, si algo es imposible, entonces Dios lo puede hacer, El se especializa en hacer cosas imposibles. No lo bajemos al nivel humano. El es el Dios Todopoderoso.
Lea por favor estos textos de la palabra de Dios:
(Mateo 4:23)
Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
(Mateo 4:24)
Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.
(Mateo 9:35)
Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
(Mateo 10:1) Jesús nos dio el poder y la orden de hacer lo mismo que El.
Entonces llamando a sus…discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
(Mateo 10:8) Esta es su orden para nosotros.
Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. (recibimos gratis este poder de parte de Jesús). ¡YA LO TENEMOS!
Debemos emplearlo para cumplir su voluntad y hacerlo cuando nos guíe el Espíritu Santo.
(Mateo 8:16) (Jesús)
Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;
(Juan 5:2) Dios tiene diversas maneras de hacer las cosas o sanar a las personas.
Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.
(Juan 5:3)
En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.
(Juan 5:4)
Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.
(Juan 5:5)
Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.
(Juan 5:6) Jesús sigue preguntando esto:
Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? (y luego lo sanó).
(Lucas 1:37)
…porque nada hay imposible para Dios.
(Mateo 28:18)
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
(Lucas 4:18) Jesús leyó estas escrituras acerca de si mismo.
El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres (humildes)
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
(Lucas 4:19)
A predicar el año agradable del Señor. El perdón de deudas.
(Isaías 61:1) Cumpliendo estas escrituras.
El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
(Isaías 61:2)
a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová ….a consolar a todos los enlutados.
(Isaías 61:3)
a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.
(Lucas 9:11) Así cumplió su misión y es la misma y la nuestra ahora.
Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.
(Mateo 15:30) Jesús sanaba los mancos, es decir donde la faltaba un brazo le crecía con la mano.
Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;
(Mateo 15:31)
de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.
(Hebreos 13:8) El vive y hace lo mismo hoy.
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
(Juan 14:12) El nos dijo que podríamos hacer mayores cosas que esas.
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
(Mateo 10:40) El vive en nosotros, viene con nosotros y hace milagros a través de nosotros (sus discípulos).
El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
(Lucas 9:1) Sus discípulos somos nosotros ahora.
Habiendo reunido a sus discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.
(Lucas 9:2) Nos envió a hacer estas cosas. ¡Es una orden!
Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.
(Juan 20:21) Nos dijo que así como lo envió a El (a Jesús),
El Padre a hacer esas obras también de la misma manera nos envía a nosotros.
Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
Nada hay imposible hoy para Cristo en nosotros.
LEA POR FAVOR ESTO SU VIDA ETERNA PUEDE DEPENDER DE ELLO:
ES MARAVILLOSO LO QUE HICIERON POR AMOR A NOSOTROS DIOS PADRE Y NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. (Tercera parte).
(Romanos 3:19)
Obviamente, la ley (la lista de los mandamientos de Dios) se aplica a quienes fue entregada, porque su propósito es evitar que la gente tenga excusas y demostrar que todo el mundo es culpable delante de Dios.
(Romanos 3:20)
Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. (porque nadie puede cumplirla en su totalidad)
(Eclesiastés 7:20)
No hay una sola persona en la tierra que siempre sea buena y nunca peque.
La ley (los mandamientos de Dios) sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.
(Romanos 3:21)
Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los escritos de Moisés y de los profetas, Dios nos ha mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir con las exigencias de la ley.
(Romanos 3:22)
Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
(Romanos 3:24)
Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.
(Romanos 3:25)
Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. (1 Juan 2:2)
Él mismo es el sacrificio que pagó* por nuestros pecados, y no sólo los nuestros sino también los de todo el mundo.
(Hechos 3:19)
Ahora pues, arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios para que sus pecados sean borrados.
(Hechos 4:12) Solo por la obre de Jesús a nuestro favor hacha en la cruz podemos ser salvos.
»¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos».
(Romanos 6:23)
Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.
(Romanos 6:22)
Pero ahora quedaron libres del poder del pecado y se han hecho siervos de Dios. Ahora hacen las cosas que llevan a la santidad y que dan como resultado la vida eterna.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo (Jesús)tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
(Juan 1:12)
Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
(1 Juan 5:13)
Les he escrito estas cosas a ustedes, que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(Romanos 5:17)
Pues el pecado de un solo hombre, Adán, hizo que la muerte reinara sobre muchos. (Romanos 6:23) Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.
Pero aún más grande es la gracia maravillosa de Dios y el regalo de su justicia, porque todos los que lo reciben vivirán en victoria sobre el pecado y la muerte por medio de un solo hombre, Jesucristo.
(Romanos 5:18)
Así es, un solo pecado de Adán trae condenación para todos, pero un solo acto de justicia de Cristo trae una relación correcta con Dios y vida nueva para todos.
(Romanos 5:19)
Por uno solo que desobedeció a Dios, muchos pasaron a ser pecadores. Pero, por uno solo que obedeció a Dios, muchos serán declarados justos.
(Romanos 5:20)
La ley de Dios fue entregada para que toda la gente se diera cuenta de la magnitud de su pecado.
(Romanos 5:21)
Entonces, así como el pecado reinó sobre todos y los llevó a la muerte, ahora reina en cambio la gracia maravillosa de Dios, la cual nos pone en la relación correcta con él y nos da como resultado la vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.
(Romanos 8:1)
Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.
(Romanos 8:3)
La ley de Moisés (los mandamientos de Dios) no podía salvarnos, porque nuestra naturaleza pecaminosa es débil y no podemos cumplirlos. (Romanos 5:20) La ley de Dios fue entregada para que toda la gente se diera cuenta de la magnitud de su pecado.
Así que Dios hizo lo que la ley no podía hacer. Él envió a su propio Hijo en un cuerpo como el que tenemos nosotros, pecadores. Y, en ese cuerpo, Dios declaró el fin del dominio que el pecado tenía sobre nosotros mediante la entrega de su Hijo como sacrificio por nuestros pecados.
(Romanos 6:22)
Pero ahora quedaron libres del poder del pecado y se han hecho siervos de Dios. Ahora hacen las cosas que llevan a la santidad y que dan como resultado la vida eterna.
(1 Juan 5:13)
Les he escrito estas cosas a ustedes, que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
LEA POR FAVOR ESTO SU VIDA ETERNA PUEDE DEPENDER DE ELLO: Si usted es cristiano apréndalo para contárselo a otros (por favor).
ES MARAVILLOSO LO QUE HICIERON POR AMOR A NOSOTROS DIOS PADRE Y NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
(Romanos 5:12)
Cuando Adán pecó, el pecado entró en el mundo. El pecado de Adán introdujo la muerte, de modo que la muerte se extendió a todos, porque todos pecaron.
(Romanos 5:15)
Pero hay una gran diferencia entre el pecado de Adán y el regalo del favor inmerecido de Dios. Pues el pecado de un solo hombre, Adán, trajo muerte a muchos. Pero aún más grande es la gracia maravillosa de Dios y el regalo de su perdón para muchos por medio de otro hombre, Jesucristo (porque en la cruz Dios cargó sobre El el pecado de toda la humanidad). Este regalo es para todos los que aceptan a Jesús como su salvador y Rey: porque
(Hechos 4:12)
»¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos».
(Isaías 53:6)
Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros. Sin embargo, el SEÑOR puso sobre él los pecados de todos nosotros.
(Isaías 53:11)
Cuando vea (Jesús) todo lo que se logró mediante su angustia, quedará satisfecho. Y a causa de lo que sufrió mi siervo justo (Jesús) hará posible que muchos sean contados entre los justos, porque él cargará con todos los pecados de ellos.
(Juan 3:16)
»Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
(Romanos 5:16)
Y el resultado del regalo del favor inmerecido de Dios es muy diferente de la consecuencia del pecado de ese primer hombre. Pues el pecado de Adán llevó a la condenación, pero el regalo de Dios nos lleva a ser declarados justos a los ojos de Dios, a pesar de que somos culpables de muchos pecados.
(Romanos 5:1)
Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros.
¡CUIDA MUCHO TUS PALABRAS Y PROCURA HABLAR POCO Y SABIAMENTE!
Estas son palabras de Dios para su pueblo:
(Proverbios 10:19)
En las muchas palabras no falta pecado;
Mas el que refrena sus labios es prudente.
(Proverbios 17:28)
Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio;
El que cierra sus labios es entendido.
Debes tener este sentimiento: David pidió esto a Dios.
(Salmos 19:14)
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,
Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
Entonces decían esto de David:
(1 Samuel 16:18)
Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él.
Tu también debes ser prudente en tus palabras, eso es lo que Dios quiere de ti.
Jesús dice:
(Mateo 7:1)
No juzguéis, para que no seáis juzgados.
Hay personas que murmuran, critican, juzgan, hieren al hablar (No seas uno de ellos).
(Romanos 1:30)
murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,
Esta es una ORDEN de Dios (no una sugerencia).
(Efesios 4:29)
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
(Efesios 4:29)
No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.
(1 Pedro 4:11)
¿Has recibido el don de hablar en público? Entonces, habla como si Dios mismo estuviera hablando por medio de ti. Así, cada cosa que hagan traerá gloria a Dios por medio de Jesucristo.
Conclusión: habla poco, hazlo sabiamente, se prudente en tus palabras, que sean de estimulo a quienes las oigan y habla como si Dios mismo estuviera hablando por medio de ti
COMO SER UN CRISTIANO DE VERDAD:
Quiero que sepas que nadie es cristiano por tener una religión cristiana o por haber hecho ciertos ritos cristianos o ir a la iglesia.
Quiero explicarte como ser realmente alguien que tenga la vida eterna y la certeza que cuando muera va a estar con Dios para siempre.
Debes saber que Dios te ama y quiere salvarte del infierno y que tengas amistad con El para siempre a partir de hoy.
Así dicen las sagradas escrituras:
(Juan 3:16)
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, (Jesús) para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(Juan 3:17)
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
(1 Timoteo 2:4)
Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
(Romanos 3:23)
Pero todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
(1 Juan 1:9)
Pero, si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
(Hechos 3:19) Entonces debemos hacer esto:
Ahora pues, arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios para que sus pecados sean borrados.
Cristo en la cruz hizo una obra maravillosa y pagó nuestra deuda de pecado muriendo en tu lugar y en el mío.
(Isaías 53:6)
Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros. Sin embargo, el SEÑOR puso sobre él los pecados de todos nosotros.
(1 Pedro 3:18)
Cristo sufrió por nuestros pecados una sola vez y para siempre. Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios.
(1 Pedro 2:24)
Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz…
Por sus heridas, son sanados.
(Romanos 3:24)
Con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.
(Romanos 3:25)
Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre.
(1 Juan 4:10)
En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados.
(Hebreos 1:3)
El Hijo (Jesús)…después de habernos limpiado de nuestros pecados, se sentó en el lugar de honor, a la derecha del majestuoso Dios en el cielo.
Esto explicaron loa apóstoles a un carcelero cuando el les preguntó ¿como podía ser salvo? y le dijeron:
(Hechos 16:31)
Cree en el Señor Jesús, y obtendrás la salvación tú y tu familia.
Le explicaron estas cosas, y lo que dice la palabra de Dios: Jesús está afuera de nosotros pero quiere entrar en nosotros (no por medio de la comunión) sino literalmente quiere vivir en nosotros y que su Espíritu santo se una a nuestro espíritu para que podamos tener vida espiritual, nacer de nuevo (del Espíritu santo) y tener vida eterna. Juan 3:3.
(Apocalipsis 3:20)
¡Mira! Yo estoy a la puerta (de tu corazón) y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos.
Debemos dejar entrar en nuestra vida a Jesús (recibirle) y entregarle el control de la misma.
¿Qué debemos hacer ahora, entonces?
Recibir a Cristo por medio de una oración: (Puede ser esta u otra similar).
¿Quiere orar esta oración ahora? ¡Hágala de todo corazón!
Oración: Querido Jesús, te doy gracias porque en la cruz llevaste mi culpa y mis pecados para que yo pueda ir al cielo, en este momento tomo la decisión de arrepentirme de cada uno de ellos y de recibirte en mi corazón. Te pido que ahora entres en mi vida, te invito a que entres en mi corazón y te recibo como mi Rey y salvador de mi vida.
Gracias Jesús porque me has perdonado, porque ahora soy un verdadero cristiano, un hijo tuyo y has entrado en mi vida, tengo vida eterna y soy salvo. Amén.
(Juan 1:12) Así llegamos a ser verdaderos cristianos y verdaderos hijos de Dios.
Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo de Dios, (Jesús) tiene también esta vida (eterna) ; pero el que no tiene al Hijo de Dios, no la tiene.
Si tenemos a Jesús, somos salvos y tenemos vida eterna y la seguridad de la salvación.
(1 Juan 5:13)
Les escribo esto a ustedes que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
(Romanos 8:1)
Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.
(Romanos 5:1)
Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros.
Las escrituras nos hablan de la seguridad de la salvación, de que cuando muramos iremos al cielo y seremos semejantes a Jesús.
(1 Juan 3:1)
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos!
(1 Juan 3:2)
Queridos amigos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga. Pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.
¡Bienvenido a la familia de Dios!
Predicador Gustavo Isbert.