(Juan 5:25) JESÚS DICE:
Les aseguro que se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado —cuando los muertos oirán mi voz, la voz del Hijo de Dios, y los que escuchen, vivirán.
¡EL TIEMPO DE LA GRAN COSECHA HA LLEGADO!. MATEO 24:14, CADA CRISTIANO DEBE SER UN GANADOR DE ALMAS EN SU ENTORNO. COMPARTE TU TESTIMONIO, EL PLAN DE SALVACIÓN Y AYÚDALES A ORAR A LAS PERSONAS LA ORACIÓN DE ENTREGA DE SU ALMA A CRISTO.
¡CONVIÉRTETE EN UN PESCADOR DE HOMBRES Y UN COLABORADOR DE DIOS!
¡NO HAY META MAS ALTA EN ESTE MUNDO!
San Juan capítulo 4.
Una mujer tenía sed de Dios y su vida era un desastre, pero Jesucristo estaba al lado de ella y habló con ella (como está al lado tuyo en este momento). Jesús le dice:
(S. Juan 4:10, 14)
Si tan sólo supieras el regalo que Dios tiene para ti (LA SALVACIÓN DE TU ALMA) y con quién estás hablando, (CON DIOS MISMO) tú me pedirías a mí, y yo te daría agua viva…todos los que beban del agua que yo doy no tendrán sed jamás. Esa agua se convierte en un manantial que brota con frescura dentro de ellos y les da vida eterna.
La fuente que debe estar en ti es Jesús mismo (déjalo entrar ahora en tu vida) y de El saldrán de ti aguas frescas y en movimiento para satisfacer la sed de millones, porque esa fuente que está en ti y se llama Jesús no se agota nunca.
Depende de ti da abrir el grifo para que esa agua sane y salve a los demás.
Predica la palabra de Dios, enséñala, ora por los enfermos y cumple con la Gran Comisión de Jesús. Mateo 28:18-20.
¿Que tenés que hacer muchas cosas antes? no te preocupes lee Mateo 6:33.
¿Qué pasó con la mujer? Fue perdonada Jesús le arregló su vida fue salva y se convirtió en una predicadora a través de la cual muchos fueron al cielo ya que ella los llevó a Jesús.
Predicador Gustavo Isbert
USTED DEBE SABER ESTAS COSAS:
4.
Cuando entregamos nuestra vida a Cristo y El entra en nuestra vida nos convertimos en verdaderos hijos de Dios. 1 Juan 3:1-2; Romanos 8:1; Romanos 5:1.
Somos trasladados de un reino a otro. Colosenses 1:13; Hechos 26:18.
Tenemos vida eterna: 1 Juan 5:11-12.
Estamos reconciliados con Dios y somos y seremos salvos por la vida de Cristo que ahora vive en nosotros. (Esto es literal). Romanos 5:10.
Estaremos para siempre con El. 1 Tesalonicenses 4:17; 5:10;
Nadie nos podrá arrebatar de las manos de Jesús, ni de la mano de Dios Padre. Además el Padre nos llevó a Jesús para que seamos salvos. El inició la obra y El la terminará. Juan 10:27-28; Filipenses 1:6
Dios nos sostendrá: Judas 1:24; 1 Corintios 10:13
El poder del Espíritu Santo en nosotros es más fuerte que la tendencia heredada de Adán a pecar. Romanos 8:1-2, 13.
Al tener a Cristo en nosotros se produce un cambio en nuestras prioridades y gustos y comenzamos más y más a amar lo que El ama y a rechazar el pecado. 2 Corintios 5:17; 1 Juan 3:9; 1 Juan 5:18.
Además el Espíritu Santo nos va transformando más y más semejantes a Jesús, 2 Corintios 3: 17-18;
El amor de Dios nos llena por la presencia del Espíritu Santo en nosotros Romanos 5:5;
Ya no queremos hacer mal a otros si estamos llenos del amor de Dios. Romanos 13:10
Dios nos llamó a ser amigos (con la trinidad) 1 Juan 1:3; 1 Corintios 1:9; Proverbios 3: 32; 2 Corintios 13:14.
Esto se verá reflejado en nuestras vidas. Mateo 7:16; Juan 13: 35.
Dios nos llamó a su Reino y a su Gloria. 1 Tesalonicenses 2:12.
Vivamos o muramos estaremos siempre con El. 1 Tesalonicenses 5:10.
Si somos seguidores y servidores de Jesús donde El esté estaremos nosotros. Juan 12:26. Entonces estaremos en el cielo por toda la eternidad.
Entre muchísimas cosas Jesús nos dio su gloria. Juan 17:22
Solo podemos agradecerle por toda la eternidad lo que El ha hecho, está haciendo y hará por nosotros. Hebreos 12:28.
Usted puede leer a continuación los versículos de la palabra de Dios citados, para que su fe aumente y pueda darle infinitas gracias a Dios por su gran amor.
(1 Juan 3:1)
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
(1 Juan 3:2)
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
(Romanos 8:1)
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
(Romanos 5:1)
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
(Colosenses 1:13)
el cual (Dios) nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al Reino de su amado Hijo.
(Hechos 26:17-18)
…a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.
(1 Juan 5:11)
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
(1 Juan 5:12)
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
(Romanos 5:10)
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
(1 Tesalonicenses 4:17)
Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
(1 Tesalonicenses 5:9)
nos ha puesto Dios, para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
(1 Tesalonicenses 5:10)
quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.
(Juan 10:27)
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
(Juan 10:28)
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
(Juan 10:29)
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
(Filipenses 1:6)
El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
(Judas 1:24)
Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,
(1 Corintios 10:13)
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
(Romanos 8:1)
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
(Romanos 8:2)
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
(Romanos 8:13)
porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu Santo hacéis morir las obras de la carne, viviréis.
(2 Corintios 5:17)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
(1 Juan 3:9)
Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
(1 Juan 5:18)
Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.
(2 Corintios 3:17)
Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
(2 Corintios 3:18)
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
(Romanos 5:5)
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
(Romanos 13:10)
El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
(1 Juan 1:3)
… y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.
(1 Corintios 1:9)
Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.
(Proverbios 3:32)
Porque Jehová abomina al perverso;
Mas su comunión íntima es con los justos.
(2 Corintios 13:14)
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.
(Mateo 7:16)
Por sus frutos los conoceréis.
(Juan 13:35)
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
(1 Tesalonicenses 2:12)
y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.
(1 Tesalonicenses 5:10)
quien murió por nosotros (Cristo) para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.
(Juan 12:26)
Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor.
(Juan 17:22)
La gloria que me diste, yo les he dado.
(Hebreos 12:28)
Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.
Predicador Gustavo Isbert.
Si la gente conociera algo solamente de cómo es Jesús realmente, lo amaría al instante, y sería el principal pensamiento de sus mentes.
El es Hermoso, puro santísimo, El es el amor mismo (no es que tiene amor) El es el amor e irradia amor y gozo (Yo lo he vivido esto en mi experiencia). El amor que irradia es tan fuerte, lo mismo que el gozo que cuando El estuvo en mi cuarto le rogué que no se acercara tanto a mi porque me moriría.
Tuve esa experiencia y otras similares con Jesús.
El es la respuesta a cada pregunta;
El es la respuesta a la tristeza, soledad, amargura y cualquier cosa imposible de sanar por el hombre o por remedios…solo si usted se acercaría a El, El se acercaría a usted.
Para El nada es imposible, puede sanar el dolor mas intenso que alguien puede tener y arreglar cualquier situación por más imposible que sea, y perdonar cualquier pecado o error que ha tenido en su usted en su vida en un instante y hacer que su corazón sea sanado.
El satisface nuestras necesidades. El y solo El, le dará un propósito para su vida y le guiará hasta que se sienta verdaderamente realizado.
El y solo El es nuestro destino eterno (si somos cristianos), seremos como El y le veremos cara a cara. 1Juan 4:8; 1 Corintios 13.12; 1 Juan 3:2; Filipenses 3:21. Salmo 34:8; Salmo 37:4-5.
Predicador Gustavo Isbert.
(Hechos 13:38)
Hermanos, ¡Escuchen! Estamos aquí para proclamar que, por medio de Jesús, ustedes tienen el perdón de sus pecados.
(Hechos 13:39)
Todo el que cree en él es declarado justo ante Dios, algo que la ley de Moisés nunca pudo hacer.
(Es decir tratar de cumplir los mandamientos)… pero nadie los puede cumplir en su totalidad.
Entonces ¿para que están?: Están para conocer lo que es bueno y para que sepamos que somos pecadores y necesitamos un salvador que es Cristo.
(Romanos 3:19-25)
Obviamente, la ley (los mandamientos de Dios) se aplica a quienes fue entregada, porque su propósito es evitar que la gente tenga excusas y demostrar que todo el mundo es culpable delante de Dios.
Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda.
La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.
Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los escritos de Moisés y de los profetas, Dios nos ha mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir con las exigencias de la ley.
Dios nos hace justos a sus ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es verdad para todo el que cree, sea quien fuere.
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados.
Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado.
Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre.
MENSAJE DE SALVACIÓN
Debes saber que Dios te ama y está a favor tuyo, el no es un “señala defectos” sino que nos comprende y hizo todos para salvarnos.
(Salmos 103:13)
El SEÑOR es como un padre con sus hijos, tierno y compasivo con los que le temen.
(Salmos 103:14)
Pues él sabe lo débiles que somos; se acuerda de que somos tan sólo polvo.
El nos ama entrañablemente:
Porque El mismo es amor. Y lo demostró y lo demuestra hoy, pero muchos no se dan cuenta de esto:
(1 Juan 4:8)
Dios es amor.
(1 Juan 4:9)
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, (Jesucristo) para que vivamos por él. (Tengamos vida eterna por medió de El)
(1 Juan 4:10)
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación (Para cubrir y borrar nuestros pecados) por nuestros pecados.
(Romanos 5:1)
Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. (Murió en nuestro lugar en la cruz, llevando nuestra culpa y pecados).
Romanos 6:23.
Porque la paga del pecado es la muerte (pero Cristo murió en nuestro lugar, nos salvó por sustitución) pero el regalo de Dios es la vida eterna en unión con Cristo Jesús. Romanos 6:23.
(Romanos 5:6)
Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores.
(Romanos 5:7)
Ahora bien, casi nadie se ofrecería a morir por una persona honrada, aunque tal vez alguien podría estar dispuesto a dar su vida por una persona extraordinariamente buena.
(Romanos 5:8)
Pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
(Romanos 5:9)
Y, como se nos declaró justos a los ojos de Dios por la sangre de Cristo, con toda seguridad él nos salvará de la condenación de Dios.
(Romanos 5:10)
Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo.
(1 Timoteo 2:4)
Dios quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad.
(1 Timoteo 2:5)
Pues hay sólo un Dios y sólo un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es…Cristo Jesús.
(1 Timoteo 2:6)
Él dio su vida para comprarles la libertad a todos.
(Romanos 5:5)
Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.
Todos necesitamos salvarnos:
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
(Romanos 3:20)
Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.
(Romanos 3:10)
Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
(Eclesiastés 7:20)
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.
El pecado conduce a la muerte eterna (la separación eterna de Dios):
(Romanos 6:23)
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
El problema del pecado fue vencido cuando Cristo murió en nuestro lugar y sufrió la pena que nos correspondías a nosotros:
(Romanos 5:8)
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Para salvarnos debemos arrepentirnos totalmente de nuestros pecados.
(Marcos 1:14-15)
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.
(Lucas 13:3)
Y ustedes también perecerán a menos que se arrepientan de sus pecados y vuelvan a Dios.
Debemos recibir a Cristo en nuestro corazón e invitarlo a entrar en nuestra vida.
(Juan 1:12)
Pero, a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.
(Apocalipsis 3:20)
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, ENTRARÉ A EL, y cenaré con él, y él conmigo.
Debemos creer en estas buenas nuevas o seremos condenados:
(Juan 3:18)
No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él será condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios.
(Juan 3:36)
Los que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna. Los que no obedecen al Hijo nunca tendrán vida eterna, sino que permanecen bajo la ira del juicio de Dios.
Pero Jesús vino a este mundo para salvarnos, para que creamos en El y su obra a favor de nosotros.
(1 Timoteo 1:15)
La siguiente declaración es digna de confianza, y todos deberían aceptarla:
Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…
La salvación es un regalo de Dios, ya que ninguno alcanza a cumplir todas las normas establecidas por Dios.
(Romanos 3:23)
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.
Todo el que quiera puede venir a Jesús para ser salvo:
(Apocalipsis 22:17)
Todos los que tengan sed, vengan. Todo aquel que quiera, beba gratuitamente del agua de la vida.
(Mateo 11:28)
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
(Juan 14:6)
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
(Juan 6:37)
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
Explicación: La salvación es un don (regalo) gratuito de Dios:
(Efesios 2:3)
Todos vivíamos así en el pasado, siguiendo los deseos de nuestras pasiones y la inclinación de nuestra naturaleza pecaminosa. Por nuestra propia naturaleza, éramos objeto del enojo de Dios igual que todos los demás.
(Efesios 2:4)
Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto
(Efesios 2:5)
que, a pesar de que estábamos muertos (espiritualmente) por causa de nuestros pecados, nos dio vida (eterna) cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) (Gracia significa su amor inmerecido hacia nosotros)
(Efesios 2:8)
Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.
(Efesios 2:9)
La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.
ORACIÓN PARA SER SALVOS:
Querido Jesús te doy gracias por lo que hiciste por mí en la cruz llevando en mi lugar mi pecado, mi culpa y la muerte eterna que me correspondía.
En este momento tomo la decisión de seguirte, arrepentirme de todos mis pecados y de creer lo que hiciste por mí en la cruz.
Abro mi corazón ahora para que entres en mi vida y te recibo como mi Salvador, Señor y Rey.
Gracias Jesús por ser ahora un verdadero hijo de Dios, perdonado y en amistad con El. Gracias por tener la vida eterna y porque estaremos juntos desde ahora y para siempre en el cielo. Amén.
La palabra de Dios dice también:
(Romanos 5:1)
Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros.
(Romanos 8:1)
Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.
(1 Juan 3:1-2)
Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Queridos… ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga. Pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.
Todo esto que es tan maravilloso es para usted y para que lo comparte con sus familiares, amigos, conocidos etc.
Le ruego que lo lea varias veces hasta que lo aprenda y pueda enseñarlo también a otros.
Dios le bendiga. Predicador Gustavo Isbert.